Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato A810

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Tema Privado ¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato

Mensaje por Invitado el Vie Mar 06, 2015 2:09 pm

~Domingo 8 de marzo~

Eran las doce del mediodía aproximadamente, y yo me acababa de despertar.
Algo somnolienta, y hambrienta también, entreabrí los ojos para ver el reloj que tenía sobre mi mesilla, ubicada al lado derecho de la cama. Me sorprendí mucho al ver que ya eran las doce. Para mí, ya era tarde, y me había perdido una de las comidas más importantes del día; el desayuno.
Di un pequeño brinco y me levanté de la cama, para ir a revisar el refrigerador. Por alguna razón anoche me había quedado hasta tarde, practicando teclado y mirando televisión, y había olvidado comprar algo con lo cual alimentarme. Y de verdad que ahora me daba pereza ir a por comida, así que se me ocurrió ir a uno de esos lugares donde puedes comer todo el ramen que quieras  ¿Por qué no? Nunca había ido a uno. Antes de llegar aquí, siempre tenía comida en mi casa. ¡Sería súper divertido! Me hacía mucha ilusión ir.
Decidida y con una sonrisa, fui al baño, me lavé la cara con mucha agua fría para despertarme bien. Luego, me acerqué a la cómoda y tomé un vestido de un color rojo agradable con tirantes blancos y leves pliegues en la falda, que llegaba hasta un poco más debajo de la rodilla, y me cambié la ropa. El pijama lo doblé y lo guardé en su lugar. Cepillé mi cabello en un momento y lo sujete de manera que queden dos coletas. Tomé un broche de flor, del color del vestido, y lo coloqué del lado izquierdo de mi cabeza, un poco más arriba de mi oreja.
Y para terminar, me miré al espejo. Cerré el puño con el pulgar levantado, y moviendo mis cejitas de manera rara, aprobaba lo que había elegido. Era muy cómodo, y hoy hacía un poquito de calor. Además, me puse un poco de perfume con olor a durazno, mi favorito.
Tomé un poco de dinero, creía que el suficiente como para pagar unos cuantos platos de ramen. Mi teléfono celular, y coloqué todo eso en uno de mis tantos bolsos, hechas por mi abuelita. Además, llevaba un espejo, una toalla, servilletas, la fragancia de antes, las llaves, una loción para limpiar las manos, protector solar, papel, y un lápiz. ¡Debía ser precavida, y estar preparada para todo tipo de situación!
Me retiré de mi casa-departamento, y me adentré en las calles de la ciudad. Sabía donde quedaba el sitio que buscaba, así que no tardé mucho en llegar.
Entré al lugar de ambiente agradable y aroma a sopa, contemplándolo con un brillo en los ojos y fascinada completamente. Me senté en la barra, donde servían la comida. Ordene un plato de ramen extra grande. Siempre había querido ordenar de esta manera. Al poco tiempo, una persona se sentó a mi lado, y también ordeno un plato extra grande. Tenía competencia. Fruncí mis cejas, y no pude evitar decir.
-¡Te derrotaré!~- en un tono amigable. Llegaron ambos pedidos y, a pesar de que nunca había estado en un lugar como este, sabía qué hacer, lo había visto en un dibujo, ayer mismo, en la televisión. Tomé los palillos y comencé a comer los fideos, la carne, y todo lo que era de consistencia relativamente fuerte. Como estaba muy caliente, soplaba cada tanto. Terminaba la primera parte al cabo de un minuto, mientras mi oponente ya estaba terminando la segunda parte. Soplé para tomar la parte líquida, que estaba muy caliente. Tomé el tazón, y me esforcé todo lo que pude para tragar la sopa, que quemaba mi garganta. Al cabo de otro minuto, ordené otro plato extra grande. Volví a hacer lo mismo unas 3 veces más. Mi pancita estaba saciándose mucho, y eso me hacía feliz. Ya estaba llena, pero debía seguir, porque mi rival seguía, así que, forzándome, pedí otro plato más. Mi rival y yo ya lucíamos exhaustos, creo. No sabía que tanta comida podía entrar en mi estómago, la verdad. Seguí 2 veces más. ¡Por fin! El contrario se había rendido. Se retiró, dejó dinero. Y luego de que el se rinda, yo terminé el plato que estaba tomando y golpeándome el pecho, orgullosa, y sin dejar de fruncir las cejas, canté victoria. Me dijeron el precio que debía pagar, y, algo nerviosa, abrí mi billetera. Miré dentro de ella, y pues no, no tenía suficiente. Levanté la vista, e inmediatamente mis ojos se pusieron llorosos. Lo había arruinado. Llena de angustia, me preguntaba que debía hacer. Consulté si podía ir a mi casa, prometiendo volver con el dinero que necesitaba. Pero eso me lo negaron, ya que se consideraría un robo. Luego de andar lloriqueando unos minutos, llena de vergüenza, además, decidí, sin salir del local, pedir ayuda a las personas que se encontraban presentes allí, prometiendo que le daría el doble de lo que necesito, luego de que paguen por mí. No tenía intenciones de romper esa promesa, porque me sentía muy culpable. Todos habían negado; no confiaban en mí. En situaciones como esta, podía llamar a mi papá y todo estaba arreglado, pero ahora no quería, quería hacer todo por mi cuenta, y luego de esto, debería trabajar para pagar el doble del dinero que debía. Comencé a desesperarme, porque nadie aceptaba mi propuesta, nadie comprendía. Sin darme cuenta, estaba haciendo mucho escándalo, desde afuera cualquiera podría notar que algo estaba sucediendo. Consulté si podía salir afuera, sin alejarme de la vista del vendedor, a pedirle ayuda a alguien. Creo que el vendedor lo vio algo estúpido eso, pero aceptó. Yo sí tenía la esperanza de que alguien pudiera ayudarme, y más si lo recompensaba luego. A las personas que pasaban, les pedía ayuda, llena de pena. Les rogaba, pero nadie aceptaba. Otra opción era usar mi celular, pero no tenía ningún contacto, lo que me puso más triste de lo que ya estaba. Si no solucionaba esto pronto tendría que hablar con la policía, ¡Y quizás podía irme presa! Tendré que usar ropa naranja, y nunca volveré a comer ramen, solo comida de presos.
Hice un último intento, tomé a otra persona por sorpresa y le rogué que me ayude, también le ofrecí que luego, le daría el triple de lo que haya pagado por mí. Esperando su respuesta, con las manos juntas, y algo inclinada ante él, comenzaba a preocuparme cada vez más.

OFF♥:
Esta es la ropa que usaba Mugi~ ¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato K_on2_14_mugi_more_like_moo_gi_cause_she_is_fat_LARGE
Ya sabes, si algo te molesta solo estoy a un emepe de distancia! Y espero no haber  cometido algún error. Saludos y cejitas ♥
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Tema Privado Re: ¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato

Mensaje por Invitado el Mar Mar 31, 2015 10:03 pm

Todo eso había sido muy extraño, la última vez que conduje por calles eran calles muy diferentes a estas, por ellas transitaban personas llenas de temor, las pocas almas que se atrevían a caminar por ellas siempre miraban por encima de sus hombros esperando que lo peor surgiera, todos temían desaparecer o ser atacados por algún extraño ser que habitaba en las sombras, aun a plena luz del día no era común ver a gente tranquila o incluso feliz, aquella New York del futuro era algo que nadie quisiera tener por hogar, era una zona de guerra. Ahora en mi motocicleta me encontraba en una ciudad que irradiaba tranquilidad, donde las personas se veían felices y sorprendentemente pacíficas, aún más que eso me llamaba la atención que entre aquellas personas se encontraban seres extraños que no había visto antes, de los cuales mi padre solo me había contado historias de fantasía que aprendió cuando vivía en este país, muchos de esos seres eran más extraños que los mutantes con los que peleaba a diario en mi antigua vida, claro no eran tan feos, pero parecían tener capacidades más únicas.

Realmente no sabía dónde ir, lo último que mi cabeza recordaba era aquella explosión en la que mi cuerpo se hizo pedazos mientras acababa con aquel monstruoso ser que había acabado con mis hermanos momentos atrás, pero cuando todo se acabó solo recuerdo oscuridad hasta que una luz me trajo a este tiempo tan lejano a mi realidad. Aquí solo encontré a un hombre muerto con un libro en sus manos y un shuriken con el símbolo del clan Amato en el, no pude entender muy bien la situación pero me dedique a leer aquel libro para aclarar la situación, y gracia a él logre saber que había sido invocado como un siervo, un siervo descrito en aquel libro como un héroe del futuro que salvo a la ciudad de New York, también estaba descrita toda la historia de mi familia, como si fuese una leyenda que aún no ocurría. Todo eso era muy extraño, pero buscando en los papeles pude encontrar una descripción más exacta de lo que ahora era yo, un servant, un héroe de otra era invocado en este tiempo como un sirviente de su amo que le alimentaria con su energía vital o mana, y así pude entender lo sucedido, aquel hombre era un simple humano que perdió toda su energía vital al invocarme, es decir que mi permanencia en este mundo era solo gracias a su vida, y que cuando esta se acabara yo desaparecería si nadie se volvía en mi nuevo master.

Ahora me encontraba montando una motocicleta que pertenecía a aquel hombre, cagando sus libros de invocación y el shuriken que uso e catalizador, si tan solo supiera donde hallar un nuevo master, pues aquella oscuridad era algo a lo que no deseaba volver. Pero mis emociones estaban alteradas, el motor del auto no parecía serme de ayuda como antes, parecía alterarme más y más, así que estacione en un borde del camino y dando un salto comencé a caminar entre la multitud sujetando mi cabeza, el mutageno se alteraba con mis emociones y sentía que mutaría si esto seguía así. Pero entonces una suave mano tomo mi chaqueta, volteando a verla en un comienzo pensé en tratarle hostil, pero el rostro tan puro y suave de la chica frente a mi misteriosamente calmo mi ira, pase unos segundos en silencio mientras le observaba y al reaccionar tartamudee levemente -c-c-calma niña, no necesitas exagerar- una parte de mi sintió una leve deuda con ella por calmar mi enoja en ese instante y suspire aceptando su petición -bien, te ayudare a pagar eso- viendo hacia un costado supuse de cual restaurant se trataba y empuje la puerta dejándole pasar -vamos niña, pagare tu cuenta- era un fortuna que había sacado el dinero que tenía aquel hombre.
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Tema Privado Re: ¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato

Mensaje por Invitado el Vie Abr 03, 2015 1:18 pm

Sentí un gran alivio al escuchar que al fin, alguien había decidido ayudarme, aunque seguía sintiéndome mal conmigo misma.
Me sequé los ojitos que tenía algo húmedos, y me incliné ante el muchacho que por alguna razón llevaba una cinta roja envolviendo sus ojos, pero no tapándolos. -¡M-Muchísimas gracias! De verdad.- le dije nerviosa. -¡L-Le pagaré el triple! ¡Muchas, muchas gracias! ¡Usted me salvó!-
Sin saber muy bien qué hacer, di unos saltitos en el lugar, como si tuviera prisa. Luego sonreí con aire victorioso. ¡Lo había conseguido! Y por ello, estaba muy feliz. Aunque luego tendría que gastar mucho dinero y… y no tendría dinero para volver a salir a comer.
Al entrar al local, noté que el vendedor estaba tan sorprendido como yo. Estaba claro que él pensaba que no conseguiría a alguien, pero en realidad, hay mucha gente amable por ahí, y eso yo lo tenía claro. Asentí con la cabeza mirando al cocinero.
-Al parecer te has librado… serían ¥718, muchacho.- 718 yenes eran equivalentes a 6 dolares, un precio bastante, bastante alto. Tenía miedo, porque quizás quien había decidido ayudarme, ahora se arrepentiría. Y todo era mi culpa. –Lo siento mucho...- Susurré, con la mirada baja. –S-Si no puedes pagarlo no importa, aceptaré mi error y… y ¡tendré que vestir igual que los demás que no pudieron pagar su comidita!- Pero repentinamente, mi estado de ánimo, cambió, otra vez. –¡Ah! Por cierto, ¿Cuál es su nombre? Yo soy Tsumugi Kotobuki, un placer~- Siempre hay que presentarse, si no te presentas, ¡eres un maleducado! Al distraerme con eso, olvidé la situación en la que me encontraba. También me seguía pareciendo muy curiosa la cinta roja, así que no dejaba de observarla de reojo, inventando teorías del porqué de esa especie de banda. ¡Quizás quería ocultar su identidad! Pero no se da cuenta que en realidad no la oculta muy bien, porque se pueden ver sus ojos con mucha claridad, la verdad. A la vez. Llevé una mano a mi barbilla frunciendo el ceño, como si estuviera pensando en algo realmente serio. Al levantar la mirada, me encontré con que me miraban raro, así me volví a dar cuenta que tenía que pagar. –E-Eh…- Tartamudeé nerviosa. Junté ambos dedos índices. –P-Por favor, luego, si quiere, puede esperar aquí, yo iré a mi casa y traeré el dinero, ¡No desconfíe! Lo digo de verdad, promesita, no le quitaré su dinero.-

off♥:
Lamento lo corto D: si te soy sincera, tu post no me dio demasiadas posibilidad dea actuar ;A; aún así me gustó~ Te dejo gifs de Mugi para que admires(???) que veas un resumen de como estuvo en este post (?)

Spoiler:
¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato B89CB9633047971A45884BCEC69181A3_ORIG_478_591

Spoiler:
¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato Tumblr_n0n6dj3add1s33l97o1_500

Spoiler:
¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato IoNZSlR8eIcSe

Y un extra (?)
Spoiler:
¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato OrneryFoolishHorsemouse
Saludos~
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Tema Privado Re: ¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato

Mensaje por Invitado el Dom Abr 26, 2015 2:15 am

Aquella niña rubia tan alegre y emotiva que hablaba de gracias y que parecia verme casi como su heroe me guio hasta el mostrardor del local al que le debia aquel dinero, aunque habia aceptado pagar por su comida como una muestra de gratitud personal, su mirada parecia tener algo que calmo mi malestar de inmediato, la ira y el descontrol de mi mutageno se detuvieron abruptamente para poder volver a la normalidad, y realmente esto significaba que le debia algo grande a esta niña tan rara, pues de no ser por ella habria desaparecido al agotar todo el mana que quedaba en mi cuerpo. Asi que ahora no tenia como negarme a su peticion, aun asi su mirada parecia exageradamente agradecida y no parecia despegarmela de encima excepto cuando se dirigio ante el vendedor, cuando este me dijo el monto en yenes yo no estaba seguro de cuanto seria eso, si seria una cantidad muy grande o no, pero la mirada de la niña le hacia sonar como si tratara de una cantidad costosa.

Pensando en ver cuanto dinero habia recolectado de aquel sujeto decidi abrir su billetera en busqueda de los billetes, los cuales para mi sorpresa no eran pocos, de seguro podria pagar aquella deuda sin problemas, pero entoncesun cambio abrupto de tema surgio -¿Tsumugi Kotobuki?... tsk eso es algo largo- penando un momento escogi una fraccion de su nombre solamente -Mugi, eso estara mejor- dije con una mirada algo seria, pero al cruzar miradas note que otra vez me miraba atentamente, como si tuviera algo en mi cara, aunque si lo tenia y era mi mascara, supuse que de eso se trataba su mirada, pero aun asi me alteraba un poco los nervios. Sorprendenmente sus nervios tambien parecian alterarse por nuestro curce de miradas y nuevamente volvio al tema del dinero, parecia inistir en lo molesto que debia ser para mi el pagar su cuenta -ya para con eso ¿quieres?- dije suspirando mientras sacaba unos billetes de aquella billetera hasta lograr la cantidad que nos dijo el vendedor y lo coloque sobre el mostrador -Primero te dire que puedes llamarme Raphael Hamato- mi tono de voz era algo severo y seco al dirigirme a aquella niña -mira, no te puedo decir porque, pero tambien te debo una ¿entiendes? asi que puedes olvidar tu deuda conmigo por ahora-.

Guardando mis cosas y tomando el recibo me propuse a irme de aquel lugar y a dejar a aquella niña alli, la verdad es que ella no tenia motivos para relacionarse conmigo ni yo tampoco con ella, pero algo interrumpio mi salida, fue una mano que se poso en mi hombro y comoun reflejo involuntario tomando aquella mano arroje a la persona contra el suelo azotandole, solo para ver que era el vendedor que deseaba entregarme mi cambio por el dinero que le di -esto... no puede ser bueno- mirando a mi alrededor note que el cocinero comenzaba a acercarse y su mirada ya no era muy gentil, la verdad es que no podia culparlo, pero no deseaba problemas ahora, asi que solo recogi a la niña en brazos y sali corriendo del lugar sin mirar atras, pude haberme ido de una vez con mis habilidades, pero consumir mana no era una opcion.

Asi fue como finalmente logre alejarme lo suficiente de aquel sitio, habiamos logrado perdernos entre la multitud y me detuve a recuperar mi aleinto, entonces fue cuando senti algo muy suave y en aquel momento me percate de 3 cosas, la primera es que al parecer olvide que habia cargado a la niña en brazos y me la habia traido conmigo, la segunda era que realmente no tenia motivo alguno para llevarla conmigo ya que el problema habia sido solo mio, y por ultimo la tercera era que mi mano derecha estaba posada en uno de los senos de la niña, la cual al parecer no era tan niña pues el tamaño de lo que agarraba no era pequeño. Nuestras miradas se cruzaron unos segundos y entonce senti como la temperatura de mi rostro se elevo y acabe soltandola y dejandola caer al suelo para dar unos pasos atras -¡f-fue un accidente! ni siquiera se por cual motivo te cargue conmigo- cubriendo un poco mi rostro con una de mis manos respire profundo intentando recuperar mi compostura -lo que inento decir es... lo lamento- aun cuando parecia haberme calmado un poco podia sentir como mis mejillas seguian algo rojas.
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Tema Privado Re: ¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato

Mensaje por Invitado el Vie Mayo 22, 2015 11:49 am

Sonreí al escuchar su nombre; me pareció algo raro, pero no le di demasiada importancia. Como él había abreviado mi nombre, yo también abreviaría el suyo. Quizás la manera en la que Raphael se dirigía a mí me parecía algo fría y quizás agresiva, pero, con el hecho de ver al muchacho entregarle dinero al vendedor de aquél lugar, podía saber que en realidad era una buena persona. Seguía algo nerviosa, pero con unos suspiros intenté serenarme, pero yo me sentía ligeramente culpable, o bastante culpable, porque necesitaba devolverle el dinero.
Cuando terminó de pagar, yo esperaba a que Raphael saliera para ir detrás de él, pero su repentina y violenta acción dejó perplejos, tanto al vendedor, como a mí. Me asusté un poco, por un momento le temí, pero luego le miré, ligeramente preocupada. Sin saber cómo reaccionar, me quedé un momento dándole vueltas al asunto en mi cabeza, con la intención de decir algo que pudiera cambiar el ambiente, sin embargo, mis pensamientos fueron interrumpidos cuando otra acción repentina por parte del joven se puso en práctica. De un instante a otro, ahora estaba siendo cargada hacia quién sabe qué lugar. Ahora, estaba incluso más perpleja y desconcertada que antes. Me limité a sólo mirar el rostro del pelirrojo desde abajo, notando que me parecía realmente una persona admirable. No entendía por qué había huido, pero era probable que lo había hecho para evitar conflictos, pero… ¿Por qué me había cargado?
Cuando nos detuvimos, ni siquiera yo me había dado cuenta de la posición en la que estábamos. Caí en la cuenta cuando cruzamos miradas. Me incorporé, sonriente, observando su manera de reaccionar, que me parecía adorable. Luego de unos minutos de silencio, me acerqué lentamente a quien parecía algo incómodo, y con mi gentil rostro, coloqué mi mano derecha en su hombro derecho. -¡Tranquilo! No te preocupes.- Proseguí. -No entiendo porque me trajiste aquí, pero aún así, quiero devolverte el dinero.- Dejé de hablar nuevamente, observando el rostro ajeno, lo que me causaba aún más ternura. -¡Pero espera! Antes…- Llevé mi dedo índice a su mejilla, elevando ligeramente mi brazo, mientras fruncía mis cejas. Parecía concentrada, pero solo quería ver que sucedía si hacía eso. Luego de unos largos segundos, retiré mi dedo y volví a colocarme en una posición normal. Sonreí tiernamente. - ¡Eres adorable! Y no te disculpes, quizás no supiste como reaccionar. Yo tampoco sabía cómo hacerlo, estaba confundida.- Revisé en mi bolso, y saqué mi cartera, para pagarle al menos una parte. Saqué unos pocos billetes que tenía, y se los entregué. -¡L-Luego te pagaré el resto! Si no, me sentiré culpable. Debería disculparme yo por eso… no debí haber comido tanto.- Murmuraba, algo triste conmigo misma, dirigiendo mi mirada al piso.  -Trataré de no dejarme llevar por la comida y… y ¡trataré de estar siempre preparada para cuando me deje lleva por la comida! Y… Y, no me debes nada, yo te debo a ti.- Dije, tratando de aclarar las cosas. - ¡Ah! Llamarte por “Raphael Hamato” es demasiado largo también, por lo que te diré Rap… Raffu… ¡Raph! – Ahora lucía emocionada. Mi intención era entablar una amistad con él, ya que parecía alguien agradable, por lo que me atreví a preguntar más cosas. Pero antes, me dediqué un momento a observar en donde estábamos. Noté que estábamos bastante lejos del local de antes, e incluso más lejos de mi hogar, pero no me preocupé mucho, creía saber como volver. -¿Quieres venir conmigo? Iré a casa para buscar el dinero y así pagarte, está… algo lejos, pero estoy segura que no tardaré mucho. ¡S-Si no quieres, quédate aquí y yo iré y volveré lo más rápido que pueda!- Volvía a mover de manera rara mis cejas, mientras recordaba otro punto que me daba cierta curiosidad – Por cierto~ ¿De dónde vienes? Tu nombre es genial, pero no es muy común.- Sonreí. - ¿Eres extranjero? Si es así, ¡eres incluso más genial!-

Reacción de Mugi(?):
¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato K-on_mugi_02
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Tema Privado Re: ¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato

Mensaje por Invitado el Miér Jun 03, 2015 8:47 am

Escuchando las palabras de aquella chica solo me mantenía distante e intentaba no acercarme mucho a ella, aunque no parecía funcionar mucho pues ella si se acercó a mi sin problema alguno, aun cuando seguía algo avergonzado por el incidente ella no parecía molesta en nada, incluso parecía insistir en tener un cierto contacto conmigo, por lo que yo me limite a solo arquear mi ceja y mirar en otra dirección al sentir su dedo en mi rostro. Si bien mi primera impresión de ella cuando la vi en la calle era mejor, ahora comenzaba a pensar que era algo extraña, rara, quizás inusual, no sabría si decir que era molesta o desagradable, pero a pesar de incomodarme y alterar en cierta forma mis nervios debía admitir que no podía odiarla por algún motivo. Incluso con su permanente mirada en mí que solo me inquietaba mas no deseaba tratarle mal, quizás mi padre si me educo bien, aun cuando la educación era algo que se escapaba de mí, pero ante sus últimas palabras no pude evitar reaccionar –No me vuelvas a llamar adorable, suena irritante y claramente es algo que no soy- dije con un cierto tono molesto –entre más me conozcas mas sacaras esa idea de tu pequeña cabeza-.

Entonces de un momento a otro ella cambio el tema, en serio su mente debía ser muy inquita, nunca se concentraba en algo –otra vez con lo de la comida…- murmure con cierta frustración mientras deslizaba mi mano por mi rostro arrastrando mi piel para luego soltarla con cierta molestia, en serio esta niña alteraba mis nervios. –Raph está bien, así me llamaban casi todos-. Y justo cuando parecía hablar con coherencia su cabeza volvió a girar las cosas, siendo invitado a su hogar para ir a buscar el dinero que faltaba, el cual por cierto acepte solo esperando no volver a ser molestado con ese tema, pero que por desgracia no pareció funcionar –enserio olvídate de ese asunto del dinero-. Entonces pensé que quizás podría zafar de ella de una vez, si ella iba a buscar el dinero y yo me iba podría por fin olvidarme de este asunto, pero algo me lo impedía, no sabía porque pero podía sentir cierta pena al pensar en ella regresando entusiasmada y sin poder encontrarme, no sabía el motivo de este pensamiento, pero estaba seguro de que no era porque ella me agradara, ¿Cómo podría agradarme alguien tan exasperante?.

Exasperante sí que era, pues cuando iba a aceptar acompañarla volvió a saltar con otro tema de la nada, además esos extraños gestos de su rostro como si de una caricatura se tratase, o más específico un anime moe, admito como placer culpable que eso me gustaba en personajes de animes, pero en la vida real se me hacía algo extraño –si lo soy, vengo de New York, ya sabes la gran ciudad de Estados Unidos y todo eso- dije mientras revolvía un poco mi cabello con aun cierta frustración, pero supuse que debía rendirme, tal parece que pasaría un rato con esta chica tan extraña –aunque tú tampoco pareces precisamente una japonesa, ese cabello rubio y esas cejas gruesas no son rasgos comunes en Japón por lo que me decía mi padre- murmure inclinándome un poco para ver su rostro –ojos azules… eso tampoco es común de aquí- murmure mientras le seguía observando –lindo color- tras murmurar eso ultimo note como me había acercado a ella y da un paso atrás recuperando la distancia y aclarando mi garganta –eso es lo que suelen decir de los ojos azules…- intente usar eso como excusa de mis últimas palabras para que no resultaran extrañas. Decidí que era mi turno de cambiar de tema o la situación se pondría algo incomoda así que asintiendo un poco con mi cabeza cruce mis brazos para verle –bien te acompañare a tu casa, así no me sentiré tan culpable de aceptar tu dinero- ese motivo seria lo bastante valido para no incomodarme el ir con ella y para no sobre pensar por qué acepte pasar un poco más de tiempo juntos –supongo que puedes guiarme, espero no esté muy lejos de aquí- afirme mientras movía mis hombros para acomodarme un poco y le observe esperando a que se moviera –supongo que si he de pasar la tarde con alguien no eres la peor de las opciones Mugi, al menos no eres aburrida-.
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Tema Privado Re: ¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato

Mensaje por Invitado el Mar Jun 09, 2015 8:30 pm

Seguía notando esa actitud agresiva en él, pero entendía que probablemente yo le estaba hablando con demasiada confianza, por lo que traté de concentrarme en hablarle más… ¿friamente? Aunque, como era de esperar, no lo conseguí… me distraje enseguida, y no le di mucha importancia al tema. No porque no quisiera, si no que estaba demasiado entusiasmada por conocer a aquella persona, que parecía una muy buena y agradable.
A pesar de sus palabras, él me parecía muy adorable. Era adorable y divertida su manera de reaccionar, pero decidí respetarlo y tratar de no volver a repetirlo.
Me limité a sonreír amablemente y a insistir en que debía pagarle lo que debía.
-¡No te preocupes! Quieras el dinero o no, te lo daré, porque es mi deuda, y si no lo hago, repito, me sentiré mal conmigo misma. Además, ¡Me salvaste! Así que está bien que tengas una recompensa por eso… ¡Pero no es una recompensa! Es más bien, lo que debo hacer~.-
Al escuchar “Nueva York”, no pude evitar sonreír aún más. Ese lugar parecía un lugar increíblemente genial y, y lindo, por lo que el hecho de que Raphael venga de ahí me sorprendió un poquito, además de que me hizo verlo a él como alguien aún más genial. -¿Nueva… York? ¡Q-Qué genial! Entonces… ¿entonces vienes de allí? Leí muchas cosas buenas de ese lugar, aunque también malas, pero, sigue siendo un lugar llamativo, y, ¡y es muy lindo! Bueno, lo he visto en fotos…- le contaba, con un tono completamente sereno. Dirigí mi mirada al muchacho extranjero, inclinando hacia arriba mi cabeza, debido a que era un muchacho bastante alto, llevando la delantera por una buena cantidad de centímetros.
-No, yo sí soy japonesa. Quizás el color de mi cabello no sea muy común aquí… pero, ¡Eso no significa que no haya japoneses rubios y de ojos celestes! No tengo idea de si alguien de mi familia viene de algún otro país, pero respecto a las cejas – Las moví de vuelta de manera extraña, haciéndolas notar.- Vienen de la familia de mi padre, el señor Kotobuki.- He de decir, que es algo incómodo que alguien te mire fijamente, pero no le dije nada, en mi rostro seguía la sonrisa amable, que habitualmente tenía. –Muchas gracias por el cumplido, Raph~-
Mi rostro volvió a cambiar completamente, tratando de imitar a una persona seria al oír que Raphael iba a acompañarme a mi casa. No recordaba si estaba en condiciones de ser visitada, pero esperaba y deseaba que sí. Estaba un poquito lejos, pero no importaba. A partir del lugar de comida que había visitado antes, podía guiarme. Me di vuelta, dándole la espalda al muchacho, comenzando a caminar a paso lento. Observé un poco alrededor, notando que, en realidad no sabía muy bien donde estaba. -¡Mi casa está un poquito lejos, pero no te preocupes! Llegaremos rápido.- Caminé a paso normal, mientras proseguía. -No sé donde estamos, pero supongo que es para allá. – Señalé hacia el lado derecho de la calle.- Intuyo que allí es de donde vinimos.- Algo entusiasmada, comencé a sentirme como una exploradora en área no explorada. Me metí en el papel de la exploradora, sólo por diversión.- ¡Vamos! Seguro que es por allá, mis instintos nunca fallan.- Decía, nuevamente moviendo mis cejas de manera rara. Me giré un poco para comprobar si Raphael me seguía, y sí, me estaba siguiendo. Le sonreí, y continué, ahora fingiendo que sostenía una mochila. También fingí que sacaba un binocular y que miraba a través de ellos, utilizando mis manos. Realmente no creía que estaba perdida, porque el local de antes no debía estar muy lejos. –Creo que vamos bien.- musité, cuando logré ubicarme un poco. Luego de caminar unos cuatro minutos, di con el lugar donde vendían ramen. Me detuve, para susurrarle algo a Raphael.- ¡Q-Quizás nos vean! ¡Tienes que ser sigiloso! Camúflate entre las demás personas o, si quieres, salimos corriendo para que no nos puedan alcanzar. A partir de aquí, ya sé donde es mi casa. Sólo hay que caminar unos minutos más, no está tan lejos.- Le dediqué otra tierna sonrisa, y, frunciendo mis cejas, sin pensar mucho en lo que estaba por hacer, tomé del brazo al muchacho muy suavemente, esperando que sepa reaccionar, y comencé a correr hasta estar un poco lejos del local. Luego, lo solté y seguí caminando muy serenamente, como si eso hubiera sido normal. Para mis ojos lo eran, aunque probablemente, para el de los demás no, pero no me percataba de eso. -¡Creo que ya está todo bien! Ahora debemos girar para… ¡allá!- Señalé la curva izquierda. En aquel camino comenzaba la zona residencial, donde la gente vive. Mi casa estaba unos metros más adentro, al cabo de unos pocos minutos, por fin llegábamos. Me coloqué justo en la puerta de mi departamento. -¡Este es mi hogar! ¡Muchas gracias por acompañarme hasta aquí! E-Enseguida traeré el dinero, solo espera aquí… o, ¿Quieres pasar? – Busqué en mis bolsos las llaves que hoy más temprano había colocado allí, y abrí la puerta, notando que todo estaba un poco desordenado. Inmediatamente la cerré, algo avergonzada. -¡L-lo siento! Es que no suelo recibir visitas… no creí que hoy alguien iba a venir aquí por lo que mi hogar no está en condiciones… Espero que no te moleste, lo siento mucho.- Murmuré, volviendo a abrir la puerta, algo triste por mí misma. -¡Entra! Y acomódate donde quieras, yo subiré a buscar los billetes que te debo. – Dije repentinamente feliz y enérgica. Corriendo, subí la escalera dando pequeños tropezones insignificantes. En mi pequeña habitación, revolví todo un poco más buscando la billetera que se encontraba debajo de las sábanas de mi cama. Cuando la encontré, inmediatamente bajé, otra vez corriendo y dando pequeños tropezones. Estaba agitada, pero eso no me importaba ahora. Muy sonriente, dije, dirigiendo mi mirada a la cartera. - ¡Aquí está! No sé cuánto dinero sea… ¿800 yenes? N-no importa que sea mucho, aquí están.- Saqué los billetes, y, por lo agitada que estaba o simplemente por mi torpeza, se resbalaron de mi mano y cayeron al piso. Rápidamente me agaché para tomarlos, y cuando los volvía a tener, los conté, comprobando que era la misma cantidad que antes. Frunciendo mis cejas, me incliné en manera de agradecimiento, con mi mano con billetes estirada. -¡Muchísimas gracias, Raph! Ahora… ¿Quieres un té?~ - Volví a mi posición normal. -¡Tengo de todo tipo! ¿Cuál te gusta más? Ah, Y…y discúlpame de vuelta por el poquito desorden que hay…- No me pareció mala idea pasar la tarde tomando té con él, pero quizás él debía volver a su casa.- Si no quieres no hay problema, probablemente tengas cosas que hacer… y te obligué a venir hasta aquí así que, si quieres irte… ¿Puedo acompañarte? – Decía, sonriente. -Es divertido estar contigo, si me quedo aquí me aburriré… pero si no quieres, no importa… aún así, ¿Quieres ser mi amigo? ~ - Inocentemente preguntaba, completamente ilusionada, esperando que su respuesta sea positiva. Me encantaba la idea, y lo veía como algo completamente genial y nuevo. Aunque, al cabo de un ratito, me arrepentí de lo que había dicho. No porque no quería ser su amiga, si no porque quizás no era lo más normal hacer esa pregunta. -¡Lo siento! No quise decir eso! En realidad si pero... n-no importa~-
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Tema Privado Re: ¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato

Mensaje por Invitado el Miér Jun 24, 2015 8:35 am

En un comienzo me dispuse a seguir los pasos de esta chica sin mayor problema, ya había aceptado el hecho de que tendría que recibir el dinero que ella con tanta insistencia me ofrecía, es por eso que lo que menos podía hacer ir con ella y no dejar que hiciera todo ese viaje sola, además de que tendría que hacerlo dos veces para volver aquí a entregarme el dinero, algo que no podía permitirle. Pero hora sucedía que la chica no estaba del todo seguro con cual camino tomar, creí que ella era de aquí ¿cómo era posible que se perdiera con tal facilidad de la ruta hasta su hogar?, pero en fin, seguirla era más seguro que tomar un camino por mi propia cuenta y perdernos aún más -en serio pareces ser una chica despistada- murmure mientras le seguía tranquilamente y le observaba un poco, en serio la chica era bastante extraña en todo su actuar, algo que no había visto antes aun cuando había vivido rodeado de fenómenos desde que tenía memoria.

Al cabo de unos minutos vi a lo lejos al local en el que habíamos estado antes y nuevamente lleve mi mirada a Mugi sin entender bien lo que pretendía, pero entonces me comunico su plan y el motivo de nuestro regreso a lo que suspire de forma pesada –en serio eres extraña…- apenas logre terminar mi frase cuando me vi jalado por su brazo y arrastrado hasta un poco más allá del local de ramen -¿Qué se supone que fue eso? No necesitábamos pasar corriendo- era consciente de que ella no sabía que yo era un ninja, pero el asunto de pasar por el local se resolvía tan fácilmente como cruzar por la acera de enfrente y así nadie nos vería. Pero como si no me hubiera oído Mugi solo se dispuso a seguir adelante con su camino, lo bueno fue que desde allí todo fue más sencillo pues al poco tiempo ya me estaba señalando su hogar frente a nosotros, la verdad no me alentaba mucho a la idea de pasar a su casa, de seguro eso alargaría un poco mi estadía en ese lugar, pero antes de pensar con claridad pude oír la puerta cerrarse de golpe y note la vergüenza en el rostro de Mugi, acto seguido volvió a abrir la puerta y me señalo que ingresara en el lugar sin mayor problema ahora, y debía admitir que sentía algo de curiosidad en entrar a aquel apartamento, así que con silenciosas pisadas comencé a caminar por su sala mientras le esperaba, ciertamente había un desorden, pero no uno mayor, es posible que para los ojos de una chica fuera gran cosa pero para alguien como yo este cuarto lucia bastante limpio. Entonces volví a escuchar las torpes pisadas de Mugi y me voltee a mirarla para toparme con el dinero que ella me debía, y luego del extraño accidente de sus torpes manos, aun con cierto malestar y regaña dientes, extendí mi mano para tomar el dinero y guardarlo en mi bolsillo –bien ya está ese asunto arreglado, espero que con esto dejes de estarte preocupando por una tontería así- pero la historia no parecía acabar allí, había una notoria insistencia en ella por pasar tiempo conmigo, y yo sin poder responder aun a su primera oferta ya me veía invadido por su petición de acompañarme y su comentario sobre pasar la tarde juntos, todo acabando en aquella singular petición que me dijo al final de todo el asunto.

Amigos era algo con lo que no estaba familiarizado, nunca los había tenido y solo había oído de ellos por parte de la televisión y cosas similares, pero en realidad nunca había tenido esa clase de vínculos con una persona, para mí la familia era el único vínculo que tenía, mis hermanos y mi pare eran todo para mi… aunque ellos ya no estarían nunca más conmigo. Perdiendo un poco el equilibrio me deje caer sobre un sofá unos segundos –amigos…- murmure aun sin convencerme de su petición –Yo… n-nunca he tenido uno de esos- admití con un cierto tono avergonzado, podía sentir como mi rostro subía de temperatura en cierta forma, pero no le preste atención, más me sorprendía la sensación de tristeza que comenzaba a llenarme, pues había caído en cuenta de un asunto al cual parecía estar ignorando hasta este instante, y es que estaba sola, completamente solo en este tiempo –yo… no tengo a nadie- murmure mientras posaba una mano en mis ojos para evitar llorar, pues todos los recuerdos con mis hermanos se cruzaban por mi cabeza y no lograba contener la tristeza que me provocaba esta absoluta soledad –estoy completamente solo en este tiempo- seguí murmurando y con fuerza jale mi mascara para removérmela y luego rasque mis ojos con cierta torpeza al sentir como las lágrimas comenzaban a correr por mis ojos hasta mis mejillas, y con cierta frustración revolvía mi cabello y con fuerza daba un golpe en mi muslo a causa de la misma. Tras todo lo sucedido pase unos segundos en silencio mientras esperaba que mi mente se calmara y se pusiera en blanco, entonces con un tono muy bajo y difícil de oír murmure –si… quiero-.
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Tema Privado Re: ¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato

Mensaje por Invitado el Vie Jul 03, 2015 2:15 pm

Cuando Raphael cayó en el sofá, me acerqué, instintivamente, un poco más a él, porque temí que estuviera mareado o algo así. Si bien me sorprendí y asusté algo por eso, traté de no exagerar como a veces solía hacer. Pero, con sólo oír su murmullo, ese susto se transformó en pena, tristeza, y más sorpresa. Mantuve mi boca cerrada, para darle paso a las palabras ajenas, que resonaban una y otra vez en mi cabeza, en mis pensamientos. Tampoco dejaba de observar el rostro del muchacho, pero mis sentimientos en ese momento se asemejaban a los que él sentía, por lo que, el verlo llorar hicieron que mis ojos se humedecieran bastante. Los limpié un poco con mis manos, previniendo el caer de la lágrima. Luego de eso, di un suave paso hacia adelante, colocándome a su lado.
Era raro verlo sin aquella máscara rojiza, y su reacción ante mi pregunta fue completamente inesperada. Asimilé que ambos teníamos la misma sorpresa. A pesar de que la mirada del pelirrojo en este momento estaba perdida, yo traté de mantener el contacto entre mis ojos y los suyos, dirigiéndole una tierna, y suave sonrisa, porque, en parte, podía entender lo que se sentía estar sólo, ya que, es cierto que yo tuve la compañía de una parte de mi familia, pero… mis padres nunca se habían dedicado a criarme, y jamás había tenido amistades. Nunca supe la razón. También comencé a pensar que yo estaba algo sola, pero no me preocupé tanto como él, no llegué al punto de largarme a llorar, por más de que tenía ganas de hacerlo. Logré escuchar su respuesta, razón de que mi sonrisa se hiciera más larga, expresando más felicidad que un “te comprendo”. Aún guardaba silencio, sólo emocionándome cada vez más. Cuando, luego de unos segundos, pude reaccionar, me incorporé, y fui a buscar un pañuelo para secar las lágrimas de Raphael. No muy lejos; en la cocina, había un cajón lleno de estos pedazos de tela. Tomé uno aleatoriamente, que resultó ser blanco con un delicado encaje rodeándolo. Caminando rápido, volví al sofá, y le extendí mi mano para que se le permitiera tomar el paño. – Me alegra mucho oír eso, Raph ~ - musité, suave y alegremente.
Sin pensarlo mucho, y dejándome llevar por el lindo momento, me abalancé levemente a él, para darle un efusivo abrazo. Al cabo de unos pocos segundos, me separé, y llevando mis manos a mis mejillas para apretarlas un poco, traté de consolarlo, emocionada porque sería la primera vez que haría esto por alguien -¡No te preocupes, señor sin máscara! Te comprendo, te comprendo. Tampoco he tenido amigos, pero siempre supe que el momento iba a llegar~ ¡Y, y, ya llego! Así que sonríe y seca tus lágrimas, porque a partir de ahora seremos amigos, ¿sí? – Suspiré, sonriente. Apenas caía en la cuenta de que no se debía preguntar si alguien quería ser tu amigo o no… más bien eso surgía. Pero no me arrepentí, porque gracias a eso me esforzaría por mantener la amistad. -¿Puedo acompañarte en el viaje hacia tu casa?- Repetí e insistí, olvidando que antes lo había preguntado. – O, en todo caso, ¿Te apetece un té?- Pregunté, volviendo a mover mis cejas de manera rara, sólo mientras esperaba su respuesta. -Raph, ¿Puedes mover tus cejas?- Volví a mirarlo, acercando lentamente mi dedo índice a su rostro. – Tus cejas son delgaditas, ¡Y parecen un morrón! Más bien, un chile rojo ~- Reí bajito, retirando mi mano, porque recordé que le molestaba que tocaran su rostro.

off:
Sí. Ahora Raph será cejitas de morrón/chile (??)

¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato 00042-KG
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Tema Privado Re: ¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato

Mensaje por Invitado el Miér Jul 15, 2015 3:08 pm

El momento era algo difícil para mí, no acostumbraba sentirme tan expuesto y demostrar mis emociones de una forma tan sentimental y abierta como esta, llorar era algo poco común en mí, pero por algún motivo ahora no lograba controlar nada y las lágrimas no dejaban de caer de mis ojos, pero ¿podían culparme?, ahora y como si un camión me chocara, acababa de darme cuenta de la horrible realidad en la que me encontraba, la soledad de haber dejado atrás, amas bien en el futuro, a mis hermanos y mi padre, la única familia que conocí y los únicos seres cercanos que alguna vez tuve. Pero de mis pensamientos fui sacado cuando escuche una dulce voz, alzando la vista pude ver a Mugi con una sonrisa gentil, podía notar cierta tristeza en sus ojos, pero esa sonrisa era sincera. Así es, alguien gentil y alegre en estos momentos deseaba estar conmigo, alguien extraño y misterioso que no dejaba de comportarse de manera hostil, y ella insistía en la idea de ser mi amiga, algo que jamás tuve y que aunque fuera vergonzoso debía admitir que si deseaba tener una de esas.

Mientras sostenía el pañuelo que la chica me entrego mis labios comenzaron a abrirse para decir algo, pero un cálido abrazo me detuvo en un momento, un contacto tan suave y agradable, nunca había sentido uno de estos abrazos. Mi orgullo me exigía quitarme a esta chica de encima, las muestras de afecto no iban conmigo, pero no podía moverme, el impacto de este precipitado suceso me mantenía en shock y con la temperatura del cuerpo elevándose, aun cuando Mugi se quitó de encima mío no lograba reaccionar muy bien, al menos no hasta que le escuche hablar, con eso volví a mirarle y realice una leve sonrisa mientras me secaba mis lágrimas con el pañuelo que ella me había entregado –supongo que será agradable tener una amiga por primera vez- murmure y al sentir mis ojos secos volví a ponerme mi mascara roja, la verdad es que me sentía algo desnudo sin ella.

Cuando nuevamente escuche las consultas de Mugi no estaba seguro de que responderle, pero aún más extraño que esas preguntas fue su comentario sobre mis cejas rojas que solo arquearon sin estar seguro de comprender lo que ella decía, aunque ciertamente esta chica tendía a mover mucho esas cortas y gruesas cejas que tenía, hasta ahora me había dado cuenta de eso pero nunca me molesto, la verdad es que debía admitir que me agradaba ese rasgo en el rostro de ella, de hecho aún para alguien que no conocía muchas mujeres como yo, era notorio que Mugi era una chica muy linda. Percatándome de lo que comenzaba a pensar me di un golpe en la cabeza como si quisiera borrar ese pensamiento, pensar en esa clase de cosas no iba conmigo en lo absoluto, no tenía sentido que un ninja pensara en esa clase de cosas, así que para quitarme esa idea de una buena vez decidí responder sus otras preguntas –la verdad es que no tengo a donde ir, no tengo una casa en la cual quedarme todavía- comente con cierta ligereza y le puse de pie –así que si te parece, aceptare ese té por un rato-, no quería decirlo ni aceptarlo, pero la verdad es que además de no tener donde ir, también deseaba pasar más tiempo con Mugi, esta chica me agradaba y por algún motivo me mantenía tranquilo y entretenido.

Caminando junto a Mugi observe a mi alrededor buscando su cocina –supongo que te ayudare con ese té- y tras decir esto me dirigí por el pasillo hasta una puerta -¿es esta tu cocina?- comente tranquilamente mientras abría la puerta, en realidad parecía ser el baño, todo normal, excepto por la ropa interior que colgaba por allí, por lo que de un rápido portazo le cerré sintiendo nuevamente ese leve aumento de temperatura en mis mejillas –no era la cocina…- prefería no hacer comentarios al respecto, pero viendo el tamaño no pude evitar pensar en que tuve razón antes cuando al sentir el pecho de Mugi note que esta más crecida de lo que parece a simple vista, abriendo otra puerta di con la cocina y respire más aliviado –ahora si atine, ven Mugi, preparemos algo-.
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Tema Privado Re: ¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato

Mensaje por Invitado el Lun Ago 03, 2015 3:12 pm

Los sentimientos del pelirrojo expresados en su rostro me daban mucha ternura, por lo que, sin dejar de observarlo, llevé mis manos a mis mejillas, haciendo presión sobre ellas, lo que provocó que mi boca luzca algo graciosa. El momento que había acabado de vivir significó para mí muchas emociones juntas, por lo que mis ojos estaban levemente humedecidos. No era tristeza, si no compasión por el sentimiento ajeno. Siempre había contado con ese “don” no tan bueno. Nunca me costó ponerme en lugar del otro, y fui capaz de sentir con Raphael el pesar que parecía querer disimular.
Escuchando su primera respuesta a mis palabras, me emocioné incluso aún más. Si bien siempre lucía exaltada, o con mucha energía impregnada en mí, esta vez trataba de controlarme. Respiraba hondo, inhalando mucho aire, y exhalando con fuerza. Retiré mis manos de mis mejillas, colocándolas ahora detrás de mí, entrelazándolas, para así volver a mostrar una sonrisa. -Claro que será agradable~ No lo supongas, dalo por hecho. – dije, en un tono sereno. El golpe de Raphael fue algo curioso. No sabía a qué se debía, y traté de deducirlo por unos segundos, en los que nuevamente, mis cejas se fruncieron. Mi intento de concentración inmediatamente fue interrumpido por la voz del muchacho, que me sorprendió un poquito más. Mi cabeza se inclinó ligeramente.
-¿Todavía? ¿Eres nuevo en este… lugar? ~ ¿Cuándo has llegado aquí? – Guardé silencio un momento, dándome la vuelta en dirección a la cocina. -¡N-No necesito que me ayudes! Gracias, de todas maneras. Tú debes sentarte allá, y esperarás el té, sin molestarte ni un poco. – indagué, caminando detrás de él.  No creía necesaria la ayuda, pero creía que era de mala educación rechazarla, lo que me puso ligeramente nerviosa.
Volví a sonreír cuando el chico se equivocó del lugar, riendo bajito, ignorando por una vez su trato hostil en este caso, a la puerta. –No, no es ahí. Es allí~ - dije, adelantándome. Justo en el momento en el que se abrió la puerta, entré con cierto apuro. Sólo quería ser yo quien le mostrase el lugar, que para mí era maravilloso. -No es la mejor cocina, pero aquí ocurre… magia.- Quise causar un ambiente misterioso, haciendo que la palabra magia suene más bajita y sombría. -¡Bien! Es fácil preparar té. ¿Sabes cómo hacerlo? Dudo que en Estados Unidos lo tomen mucho, ¿Es cierto que allá prefieren el café? – preguntaba impulsivamente, mientras me dirigía alegremente hacia la mesa central del lugar, donde trabajaría. Subiéndome a un escalón de plástico que estaba perfectamente colocado para que llegue al armario donde guardaba cajas de té, me balanceé torpemente, pero volví a cobrar el equilibrio, teniendo éxito en mi misión. Bajé en un saltito, y coloqué delicadamente la bella caja de madera con formas raras talladas en ella, en la mesa. – Síp, síp. Aquí están. Tengo muchos tipos de té, ¿Cuál te gusta más? Hay de durazno, vainilla, canela…- decía, enumerándolos con los dedos. -Negro, de frutos rojos, verde, blanco, y… ¡Y creo que también hay un poco de azul! – sacaba los saquitos, tratando de comprobar mi suposición. Efectivamente, había dos saquitos de té azul. -Este es algo peculiar~ Pero no sabe nada mal. – Me dirigí a un armario donde guardaba los juegos de tazas de té, con platos correspondientes. También tenía muchos juegos, y la mayoría eran realmente valiosos, aunque ignoraba ese hecho. Tomé la tetera, dos tazas y dos platos, que eran de porcelana blanca y tenían detalles dorados/rosados. Tenía bastante práctica en esto, por lo que no temía que se cayeran, tomando todo a la vez. Los dejé también sobre la mesa, aún más sonriente. -¡Estos juegos eran de mi abuela, y creo que también de sus abuelos! Tengo la fortuna de tenerlos aquí conmigo. ¿Te gustan? Si no, puedo elegir otros. Tengo color rojo, por si el rosa te molesta. Aunque, son realmente lindos, ¿no crees?~ - Tomé la tetera, entregándosela. -Toma. Si quieres ayudar, puedes servir agua aquí y calentarla. Luego introduciremos los saquitos, esperamos un rato y, ¡el té estará listo! Creo que no tengo nada con que acompañarlo… lo siento. – Miré a Raphael, inclinando levemente mi cabeza hacia arriba, mostrando un rostro ligeramente triste.
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Tema Privado Re: ¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato

Mensaje por Invitado el Mar Ago 25, 2015 11:21 pm

Realmente Mugi era una chica sumamente gentil, nada en mi actuar o en mi actitud parecía molestarla en lo más mínimo, los únicos momentos en que la sonrisa de su rostro era reemplazada por algo se debía a que pensaba en algo o a que demostraba una tristeza por alguna cosa como nuestra conversación anterior, pero la verdad es que aun en momentos así parecía entregarme una sonrisa brillante, solo habían conocido a una persona tan alegre antes y había sido hacía mucho tiempo, cuando aun vivía yo podía recordar a uno de mis hermanos que siempre me hacía olvidar preocupaciones, así como lo hacia ella ahora.

Seguí a Mugi por la cocina mientras observaba alrededor mío, era una cocina bastante simple, pero se podía notar cierta femineidad en toda la habitación, era claro que quien la manejaba era una chica tan femenina como Mugi. Cuando Mugi menciono eso de la magia que sucedía allí no pude evitar hacer una leve mueca de risa, era algo tonto ese gesto pero en ella tenía cierto encanto -es cierto, aunque yo no tomo mucho ninguno de los dos, pero tranquila que hasta yo sé cómo se hace el té niña- dije con plena confianza mientras le guiñaba un ojo, la verdad es que si hacia té bastante seguido para mi padre, así que me manejaba con la idea y tampoco es que fuera malo en eso. Entonces observe como Mugi con cierta torpeza alcanzaba los té que tenía, los cuales resultaron ser una amplia variedad -son muchos tipos... ni siquiera sabía que el té tenía tanta variedad- mencione algo curioso mientras recogía algunos de los sacos de té y leía sus nombre, entonces vi la vajilla que Mugi traía y no pude evitar un escalofrió, esta lucia tan linda y decorada de manera femenina que podía sentir como mis músculos perdían masculinidad de solo mirarla, a su oferta de cambiar el juego iba a decir que si de inmediato, pero no fui capaz al ver cuánto le gustaba y como lo miraba ¿desde cuándo me he vuelto tan considerado?, así que sin decir nada solo tome la tetera y me dirigí por agua.

Me acerque al lavadero y llene la tetera para luego dejarla sobre un fogón del horno y le encendí la llama para poner el agua a hervir, no podía evitar sentirme un tanto confundido sobre la situación, entendía que me llevara bien con Mugi y que quisiera pasar un tiempo con ella si era tan gentil y agradable, además de algo graciosa, pero no era normal en mi ser tan gentil y educado con alguien, por lo general yo estaría recostado en el sofá esperando a que ella haga todo el trabajo. Me perdía en estos pensamientos cuando escuche que el agua comenzaba a burbujear, entonces fue consciente de que llevaba un buen rato sin hablarle a la chica y me voltee hacia ella más animado -bien Mugi elige el té que quieras, dame una sorpresa con lo que me tengas preparado- mientras decia esto me acerque a su alacena y comencé a buscar entre sus cosas -¿con que piensas acompañar el té?, creo que nos vendría bien algo de comer, sé que tú te llenaste con ramen pero yo no he comido en todo el día pequeñita- ¿pequeñita? yo no suelo usar un apodo tan tierno con alguien, mis propias palabras comenzaban a parecerme extrañas, pero distrayéndome de eso comencé a tomar algunas de sus cajas viendo que tenía para ofrecer esta chica y note que ella era bastante buena para las golosinas, así que ahora en lugar de preguntarme si tenía algo para comer me debería consultar cuál de estas cosas deberíamos comer ahora -bueno supongo que con esto nos debería bastar- sacando una caja de galletas me acerque a colocarla junto al juego de té de Mugi -no es pizza, pero servirá Mugi- suavemente golpee su hombro con cierta simpatía como una muestra de afecto a mi modo, y luego volví donde la tetera que ya había hervido el agua -bien, con todo listo volvamos a la sala, dame alguna charola para llevar las cosas Mugi-
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Tema Privado Re: ¡Ramen multiplicado por tres! || Raphael Hamato

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