Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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¡Manuela, no estamos solos! [Tizi] A810

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+18 ¡Manuela, no estamos solos! [Tizi]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 06, 2014 7:49 pm

Mis increíbles habilidades de héroe me habían traído al hospital. Bueno, no realmente, fueron mis pies los que me trajeron aquí, tuve que venir caminando porque pinché la cámara de mi bicicleta Agallasmovil. Como si pudiera olvidar la noche anterior, la mujer más ardiente que había visto en mi vida, la cual me había atropellado, estuvo a punto de convertirme en un hombre hecho y derecho. Desgraciadamente Agallitas no pudo explorar "la cueva" para perder su temor. Aquel golpe contra el taxi y el pavimento había terminado de dañar mis ligamentos y articulaciones de mi hombro izquierdo. Sin mencionar además que poco antes de iniciar aquel encuentro, removí mí propio hueso unas cuantas veces para mostrarle que no era nada tan serio. Había empeorado mi propia condición tras tratar de no preocupar a la muchacha de cabelleras de oro. Estaba aquí, ante la gran puerta doble del hospital. Ya era un lugar muy concurrido por mí, conocía prácticamente a todo el personal. Claro que en esta ocasión debía estar vestido como él héroe que era, ya que jamás me habían visto como Gunha, aunque desgraciadamente debía dar los datos reales de mi persona, ya que Attack Crash no tiene un registro legal. ¿Qué clase de héroe es ilegal...?

Ingresé y me dirigí a la recepción para atender el turno que muy tarde en la noche de ayer había solicitado. Era un caso prácticamente de urgencia, de lo contrario mi brazo no podría volver jamás a la normalidad. —Buenos días, vengo por el turno con el Doctor Frog, para la operación de mi hombro— Le dije a la mujer de recepción, ella era una buena mujer, hablábamos seguido cada vez que venía. —Otra vez aquí.. Enseguida te lo llamo, pero por favor deja de lastimarte todos los días Gunha— La mujer tomó el teléfono e informó de mi llegada. Poco después me indicó que lo esperara hasta ser llamado, lo habitual. Ya me había leído todas las revistas de la sala de espera alrededor de tres veces. Si, realmente el hospital era mi segundo hogar. Finalmente pasados unos diez minutos, me llamaron de recepción diciéndome "ya sabes a donde ir". Piso 3, cirugías, habitación 3-17. Doblando por el segundo pasillo a la derecha junto a las escaleras, conocía el lugar como la palma de Manuela.

Entré en la habitación y seguí el procedimiento rutinario. Muda de ropa, lavado, anestesias y todo lo que se necesitaba para poder realizar cualquier operación de este tipo. Una operación reconstructiva de los tejidos cartilaginosos del hombro que posiblemente necesitarían de una prótesis. Así fue, la usaron, debería de empezar a cuidar más mi cuerpo y dejar de saltar contra los vehículos. Haciendo una pequeña incisión detrás de los omóplatos, se emplearían las pequeñas cámaras y utensilios que las nuevas tecnologías permitían. Una operación de no mucho tiempo, en ocasiones de sólo minutos, en este caso había sido tan sólo una hora y diez minutos. Finalizada esta, me llevarían a una habitación donde haría unas horas de reposo sólo hasta que los papeles del alta estuvieran listos. Ya que en sí, la operación no requería de descanso físico, únicamente cuidado posterior del brazo hasta que cada tejido estuviera sano nuevamente. Attack Crash debería tomarse unas vacaciones.

Con el brazo sujeto al cuerpo y vendado por mi propia seguridad permanecí recostado en la cama de uno de los pacientes del lugar. Claro, el personal me conocía y sabía que quizá a las pocas horas volvía a buscar tratamiento. Sobre la esquina de la cama, sentado se encontraba el Doctor Frog, leyendo nuevamente mi historial médico y aparentemente analizándolo. —Te seré directo joven Sogiita. Animas mucho a los pacientes con todo eso de las agallas y el personal lo agradece mucho. Pero dime la verdad..— Me dijo seriamente, mirando hacia la puerta tratando de ver que nadie viniera. —¿Tienes un fetiche con las enfermeras?— ¿He? ¿Eso era lo que pensaba de mí? —No encuentro otra explicación para que te lesiones tan seguido— Podía notar su sinceridad, sin embargo esa no era mi razón, más bien era mi estupidez. —Lo siento Doctor, pero es por mis agallas— Le respondí con toda calma y sinceridad, pues era verdad. No negaría que le mirara el pecho a toda enfermera, pero no me fijaba en su vestimenta en sí. —Bueno..— Me dijo poniéndose de pie y dejando la tablilla de mi historial sobre una mesa cercana. —Creí haber encontrado un colega...— Musitó en voz baja mientras se retiraba, parecía un poco decepcionado... ¿Esperen qué? Ahora sabía por qué era un doctor.

Finamente me quedé allí recostado y mirando el techo. Me habían trasladado al segundo piso habitación 2-11. Subiendo la escalera y girando a la izquierda se llegaría al pasillo donde esta se encontraba, sexta puerta a la izquierda. Esta tenía tres camas pero estaban todas casualmente desocupadas. El doctor se había ido a completar los papeles, pero seguramente demoraría ya que suelen presentarse le muchas urgencias. Mientras me encontrara aquí la recepcionista ya debería de saber sobre mi traslado. Aún siendo algo momentáneo la habitación pasaría a estar a mi nombre. Cualquiera que preguntara por el chico de las agallas lograría encontrarme, de lo contraría deberían preguntar por Gunha Sogiita, pero casi nadie que conociera bajo esa identidad se interesaría en visitarme. Venía cada dos semanas a hacerme revisiones obligatorias, y dentro de estas podría llegar a visitar el hospital un total de diez veces extra quizá. Jamás había venido siquiera un compañero de clase, nadie quería al Nerd. ¡Perfecto!, actuaba bien.
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+18 Re: ¡Manuela, no estamos solos! [Tizi]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 07, 2014 4:02 pm

Quizás eran esas mañanas locas en las cuales eran excelentes para que las casualidades te lleven a recordar asuntos pendientes. Había tenido una muy buena noche en el bar al que había entrado, las luces se encendieron dando a avisar a la gente que ya era hora de partir, salió por la puerta con un clásico vestido rojo, algo desacomodado por la parte de arriba, dejando a la vista la falta de su corpiño, las mangas amenazaban con bajar por completo dejándola desnuda, pero muy de vez en cuando acomodaba sus hombros y sus manos jalaban de las cintas paras que este se mantuviera pegado al cuerpo, sus pies yacían descalzos sobre la cera mientras caminaba, se detuvo apoyándose sobre la ventanilla del bar el cual podía notarse que por adentro unos sujetos sacaban los seguros a las persianas metálicas, guardó las zapatillas que tenía en la mano y sacó unos zapatos de tacón oscuros que hicieran juego con su improvisada vestimenta, luego sacó del bolsillo pequeño de su mochila un espejito y con la mano comenzó a acomodarse aquella loca cabellera, sacó luego un paquete de cigarros, un encendedor y se retiró del lugar a la par que encendía uno y comenzaba a fumar con tal de sacarse el gusto de alcohol de la boca.

No obstante unos minutos después pasó justo frente a una tienda de electrodomésticos mientras tonteaba con su celular sin prestar mucha atención a donde caminaba y al pasar por la vidriera, escucho una canción muy conocida, levantó la vista y ladeó su rostro a la vidriera, "i need a hero"... esa frase automáticamente activó un recuerdo en la cabeza de Tizi... "Héroe ... Defense Crash... Attack... AGALLAS" pensó asociando palabras y al instante chasqueo sus dedos y se acercó a la calle estirando un brazo para llamar la atención de algún taxi.

Asi és, un asunto pendiente... tan dificil de olvidar era que su noche había sido interrumpida por los percanses de una ambulancia... había sido divertido el contar esa anécdota, pero... aún necesitaba de un final con ese pendiente ¡Era carne virgen! ¿Cómo dejar pasar esa oportunidad? Juzgando por la fractura del brazo era mas que seguro que estaba en el hospital, además que la ambulancia se lo había llegado (eso creía la rubia). No tardo mucho en llegar a su destino, estaba medianamente formal lo cual no la verían raro... aunque mientras caminaba a las puertas del edificio... olvidó el pequeño detalle de NO saber el nombre de quien buscaba "-Buenas tardes señorita... ¿Viene de visita?-". -Si... vine a ver a un amigo- respondió con una sonrisa, en cuanto le preguntó el nombre tenía sus dudas, lo cual solo se le ocurrió decir -Agallas... san?- y su reacción de sorpresa fue increíble en cuanto la mujer se rió y le dio el numero de la habitación "Debe ser una broma ¿Enserio se llama Agallas?" le pareció entre divertido y oportuno.

No era su obligación... bueno sí, era su obligacion violarlo, por ense tenía todo el derecho del mundo de estar ahí. Una enfermera le señaló el camino y los pasillos que debía seguir para llegar a donde estaba reposando el joven y no tardó en llegar... en cuanto estaba en el segundo piso, cerró los ojos y respiró profundamente "Aver aver ... donde esta este pequeño" pensó divertida y sus instintos se enciendieron cual llama para olfatear las auras de las habitaciones, localizó el pasillo de donde aromas similares provenían, dio unos cuantos pasas pasando por todas las puertas sin abrirlas, el aroma de las auras eran insípidas o estaban enfermas pero una se mezclaba entre ellas confundiendola, justamente la que buscaba... la logró detectar entre todas, en la puerta numero 6, aquel dulce aroma de la inocencia... rió por lo bajo divertida al ver que la puerta se encontraba cerrada, apoyó un lado de su cuerpo y recostó la oreja sobre la misma y con unos toques fuertes pero lentos hizo sonar su llamado acompañado de su voz -Toc Toc~ Si adivinas quien és, entrare completamente desnuda~- dijo coquetamente divertida y traviesa la muy descarada, sabía que estaba ahí y ninguna otra aura lo acompañaba.
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+18 Re: ¡Manuela, no estamos solos! [Tizi]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 07, 2014 5:52 pm

Lisiado como siempre, sólo que recién operado en esta ocasión, permanecí mirando el techo con pleno aburrimiento. Por mi mente no pasaba ni la más mínima idea de cómo matar el tiempo. Siempre que terminaba en el hospital, leía las revistas de la recepción, sin embargo ya me las había dado vuelta varias veces, y el repertorio no lo actualizaban. Podría haber traído mis cómics, pero siendo Attack Crash corría el riesgo de que se rompieran, no podía causar semejante daño. Estaba condenado a ver como una mosca sobrevolaba cerca de la ventana intentando salir. Era una gran mosca... tenía las agallas para golpear el vidrio en su increíble intento de destruirlo y salir volando. Que admirable la mosca... pero sus agallas no se comparaban con las mías.

Suspiré y me senté sobre la cama para finalmente caminar hacia la ventana y ver hacia el exterior mientras el pequeño insecto continuaba tratando de salir. Haciendo uso de mi brazo derecho, el gran cuerpo de Manuela, quité el seguro de la ventana y la deslicé para que la mosca pudiera salir. Sin embargo el asombro podía haberme ahogado cuando vi que esta se alejaba de la abertura para continuar sus golpes del otro extremo, donde ahora se encontraba no sólo un cristal, sino detrás del mismo, el que acaba de deslizar. No se rendía, era una mosca desbordante de agallas, intentaba aún destruir la ventana haciendo uso de su minúscula fuerza. Esperen.. ¿una mosca demostrando tantas agallas? No podía evitar eso, nadie debía de superar las que yo poseía. —¡Déjame mostrarte lo que son las agallas mosquita!— Le dije arrojándole un puñetazo el cual esquivo como si un soplido fuera. Retomando su camino, se vio ante la abertura que había dejado anteriormente y así de este modo logró escapar. —Escapando he.. creí que tenía agallas..— Parecía que me había equivocado, pero vamos a la realidad, ¿incluso los mejores héroes pueden cometer errores no? Claro, ellos no buscan pelea contra moscas.

Repentinamente escuché como una voz me hablaba del otro lado de la puerta con un tono un tanto picaresco. Alguien parecía querer jugar conmigo otra vez. No era la primera vez, el Doctor Pierre, un médico que había venido desde Francia hace casi un año por alguna razón insistía en hacer análisis de próstata. Siempre decía quieres saber más sobre mis agallas, e incluso que tendría las manos ocupadas. No quería imaginar que usaría para hacerme el análisis si tendría las manos ocupadas. Es decir, sólo podía ser el... ¡Oh por dios! "¡Es Pierre, debo huir!" Lo había olvidado, el siempre me buscaba. No tenía caso ignorarlo. El médico que era tan apegado a los hombres tenía el listado de pacientes como todos los demás, sabía que me encontraría aquí. Realmente era un médico con tendencias un tanto peculiares. Era parte del séptimo de la población, ya saben, uno de cada siete hombres de Japón se visten de mujer. Si no respondía entraría cuanto antes y era lo que trataba de evitar. —¡Estoy ocupado Doctor Pierre, vuelva luego!— Le grite desde el interior, mientras planeaba como huir.

En la ventana se encontraba una reja, lo que impedía mi libre huida. Si quería salir y saltar desde el segundo piso, debía de romper la unión de la reja con el muro. Sin embargo romper parte de los muros del hospital no era algo muy heroico, debía salir sin romper nada. Traté de sacar mi cabeza por entre las rejas, pero desgraciadamente era algo muy complicado. Poco a poco me iba atascando. Mi brazo no lograría pasar considerando el ancho que mi cuerpo ya representaba. Estaba perdido, ¡Pierre iba a jugar con mis agallas!
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+18 Re: ¡Manuela, no estamos solos! [Tizi]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 08, 2014 9:04 am

Pudo oir una la voz tan familiar atravéz de la puerta la cual esta se apoyaba, no había lugar a duda que se trataba del chico del taxi con aquel peculiar grito y sobresaltos, más frunció las cejas ya que no estaba conforme con la respuesta, practicamente estaba lista para quitarse el vestido y entrar tal como vino al mundo decaradamente, pero tenía que comenzar a imaginarse las respuestas de parte del loco con personalidad "heroica" llamado Agallas. Más esta suspiró rendida ante tanto dar vueltas ya que era bastante obvio que el chico no iba a dar otro segundo round del juego de las adivinanzas -No, no es el Doctor- dijo lentamente para que esta vez lo escuchase mas claro y luego sin esperar mucho, colocó la mano sobre el picaporte -Voy a entrar~- retomó su tonalidad tan divertida y atrevida que la caracterizaba ingresando de una vez a la habitación con una amplia. Sonrisa

-Adivina quien...- de la sorpresa que se llevó su rostro quedó cual oja en blanco cuando se encontró con la escena del peculiar joven intentando atravesar la ventana rejada -Pero... ¿Qué rayos intentas hacer?- preguntó algo confundida por la extraña postura del joven, supuestamente debería estar en la camilla reposando y no jugando a ser el héroe... aunque tampoco entendía que había de héroe intentar escapar ppr la ventana. Ciertamente parecía ser la primer persona en mucho tiempo que desconcertaba a la rubia en mucho tiempo y eso que conoció locos y dementes en inglaterra, pero este particularmente causaba entre ternura y ganas de golpearlo... más como atracción de su aura tenía otros planes... aunque viendolo 2 veces era para dudar

-No puede ser... ¿cómo es que siempre te encuentro en apuros?- dijo finalmente divertida por la situación y dejó su mochila a un lado aun viendo extrañada al joven... -Te ayudo... en lo que sea que estés intentando hacer?-.
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Mensaje por Invitado el Lun Dic 08, 2014 10:10 am

Me encontraba entre las agallas y la pared, o mejor dicho con la cabeza entre los barrotes de las rejas de seguridad. Un nulo intento de salir sin causar estragos ni daños al edifico, por el simple hecho de evitar al doctor que seguramente de haber entrado, me estaría acariciando el trasero en este momento. No quiero ni pensar si me había su famoso examen... Para mi fortuna, la voz que realzaba desde la puerta no era otra que la de una mujer, no hablo de un hombre vestido mujer, sino una real. No cualquiera, no señor, no podría olvidar la voz de la única mujer que había tenido el gusto de tragarse mi jugo de agallas. ¿Es eso posible?

"¡No puede ser!" Pensé. De haber sido el doctor Frog, este habría pensado que se trataba de una enfermera, pero no era así, esa voz era.. —¿Tizi?— Musite en voz baja para preguntarme a mí mismo si realmente era posible que fuera ella. Una mujer que me atropello y mantuvo relaciones dentro de un taxi la noche anterior, pero la cuestión era como sabía que me encontraba aquí, en esta habitación. ¿Sería tan fuerte el lazo entre Attack Crash y Defense Crash que podrían encontrarse en cualquier situación? Si así fuera, la jugada del destino sería un tanto incomodante, de haber sido deseada, no estaría en esta posición denotando mi trasero. No necesitaba adivinar quién era, ya lo sabía. Pero no podría explicar muy bien lo siguiente que me habían preguntado.

Como si fuera gracioso, aunque podamos decir que realmente lo era, la oí decir que siempre me encontraba en apuros. Si bien esta sería la segunda vez, de las dos, en ambas me había encontrado en algún lío. ¿Cómo sería la tercera? Finalmente al ofrecerse para ayudarme comencé a retroceder hasta poder zafarme de los barrotes. —Que bueno que no seas el doctor— Le dije aliviado mientras me volteaba y acercaba. Ese médico seguro me había violado, esperen, ella también podría hacer lo mismo... no, no huiré de ella. Al sonarme los huesos del cuello agregué: —Descuida, ya no hay razón para escapar— Por ahora.

Aún estaba un tanto impactado por verla nuevamente ante mí, y no sobre mí. Debía disculparme por no haberme controlado la noche anterior. —Lo de anoche...— Me rasqué la cabeza mientras trataba de disculparme algo nervioso. —...lo siento, no planeaba que terminara así— Le hacía referencia a que no había buscado que ella deba hacer esas cosas conmigo, pero podría interpretarse como que no había querido terminar en menos de lo que canta un gallo, mi gallo. —¿Cómo me encontraste?, ¿rastreaste mis agallas?— Le terminé de preguntar finalmente esperando su respuesta. Me era extraño que alguien viniera, y más aún una chica que apenas había conocido. ¿Era, casualidad?
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Mensaje por Invitado el Mar Dic 09, 2014 10:02 pm

Aun extrañada y algo sorprendida observaba al chico como lentamente se libraba de aquella prisión de barrotes por la cual aun sin razón aparente encontró explicación de como conseguía tener esas alocadas ideas, podría ser cosa de que muchos humanos en desesperación por aventuras y poderes fuera de su comprendimiento crearan en su cabeza raros escenarios en donde lo inexplicable tenga algún tipo de lógica... y eso que la rubia había experimentado estar con locos y chiflados a lo largo de subida, pero sin lugar a duda esto era algo completamente nuevo... no tanto pero si. Ladeaba el rostro mirándole ante cada movimiento de sus brazos y su cuerpo, presionaba sus dientes mostrando algo de preocupación y casi dolor al ver como movía su mano al parecer lastimada, recordando el producto de aquel accidente del taxi, el cual nuevamente una pequeña culpa se arrastraba por su garganta hasta caer pesada sobre el estómago, como un espeso bolo de saliva de tensión, algo preocupada estaba realmente por el accidente, algo de culpa compartía ya que esa noche por mas buena que haya sido, no quitaba el hecho de que antes le había generado una... pequeña molestia en el brazo.

-Que bueno... por que.... una vez llegando a salir por la ventana ¿Como pensabas bajar?- carcajeó por lo último para luego observarle algo extrañada, en un momento parecía que éste se estaba ¿Disculpando?¿Pero por que?, varias preguntas se formularon en la cabeza de la rubia mientras le observaba hablar entrecortado y de esa forma... -No te preocupes por eso- hio un ademán con su mano en señal de que no importaba enserio -Ni siquiera terminó aún, puedes quedarte tranquilo de eso- guiñó un ojo divertida más eso no lo decía sin lujuria ni provocación si no con calma y una tonalidad simpática y "buena onda" -Además quería saber como estabas ¿Ya te operaron verdad?- señaló con un leve movimiento de su cabeza el brazo vendado, era bastante obvia la respuesta pero en sí era para asegurarse que este estaba bien y todo en orden, después de todo, había venido por que lo había practicamente abandonado a la deriva de la noche de lluvia.

-Fue facil... tienes un olor muy duolce que nos encanta a nos...-
se mordió la lengua al instante para controlar mejor lo que diría, ya que inconcientemente se le escapaba una verdad inecesaria de mencionar -Es decir... ¡Por favor! Hablas con Defense Crash!- dijo simulando una pequeña explosión con las manos a la vez que las sacudía -"Tus agallas me guían a la victoria"- se sentó sobre su camilla cruzándose de brazos, se había contagiado de una estupidez muy peligrosa por seguir ese juego.
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Mensaje por Invitado el Miér Dic 10, 2014 10:11 am

Con las agallas libres como Willy y con la chica ante mí, no podía evitar la tentación. Mientras esta me hablaba lentamente mi miraba iba bajando hasta centrarse en sus pechos, los cuales el día de ayer había visto libres de toda vestimenta, como en su traje de cumpleaños. Algo en ella hacía que perdiera la compostura como héroe, perdiendo toda seriedad posible que pudiera tener. ¿Seriedad, en serio, yo? Agradecido por la distancia que disimulaba mi ángulo de visión continué escuchándola y viendo como por medio de una seña me indicaba que todo estaba bien, y que no había terminado. ¿Qué cosa no había terminado? Algo que no pude evitar responder, fue su preocupación. —¿Eh?, Si— Le respondí rápido y efectivo, mostrando claramente mi brazo ya inutilizado.

Al momento de responderme el modo por el cómo me había encontrado, ella afirmó que por mi olor dulce y algo más. Sin embargo parecía haber cortado su propia respuesta creándome cierta incertidumbre. ¿Olor a qué?, ¿le gustaba mi olor?, ¿de qué hablaba exactamente? Finalmente, tras una ínfima pausa, dijo algo que me haría sentir estar sobre las nubes. Se auto llamaba Defense Crash, es que ahora era mi compañera contra el crimen oficialmente, eso sería genial. Cada palabra que decía alimentaba mi alegría. Si mis agallas podían llevarla a la victoria, las de ellas lo harían realidad. No pude evitar hacer una pose semi heroica, puesto que para ello necesitaba de ambos brazos. Al finalizar me le acerque dejando de mirar finalmente sus pechas, para así sentarme a su lado, imitando también su posición a la mitad. Repito, sólo tengo un brazo disponible, no puedo cruzarlos.

Era el momento de la verdad, Attack Crash y Defense Crash podían dar a conocer el verdadero significado de las agallas. Aunque mi condición decía que no debía hacer esfuerzos, podría esperar a sanar un poco antes de intentar patrullar junto a ella. Pero no perdía nada con preguntar, ella debía estar dispuesta, no podía forzarla. Al girar mi cabeza para verla directamente a los ojos con extremas agallas, pasión y seriedad, cometería posiblemente el primer error. —Dime, ¿quieres hacerlo?— Ese fue mi error. Al referirme al querer hacerlo, hacía énfasis en mi idea de patrullar como equipo. Algo que seguramente esperaba ella entendiera con suma facilidad. Pero las cosas no siempre funcionan como uno quiere, aun siendo un error podría terminar en algo que no lamentaría. ¿Ella lo haría?

No hablaba de sexo, sino del deber. Pero algo está de más decir. Si ella repitiera lo de la noche anterior, no podría resistirme. Era ella particularmente. Ya he tocado infinidad de pechos ante mi lascivia y curiosidad, pero la respuesta era siempre la misma, me abofeteaban. Pero algo me decía que ella se fijaba en mí, de algún modo quizá un tanto extraño. Pero además la fantasía de hacerlo con una compañera era lo que me impedía detenerme. ¿Qué sería de mi y de agallitas el día de hoy?
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Mensaje por Invitado el Mar Dic 16, 2014 7:42 pm

Le observó de reojo en cuanto este se acercó, vaya no estaba tan asustado como la última vez de su encuentro en el taxi que intentaba zafarse… a medias ya que no tenía tampoco mucha posibilidad, algo divertida se le notaba a la rubia esta vez ya que las cosas podrían estar un poco más facilitadas quizás, aunque algo de culpa sentía en su interior tenía la facilidad de cubrirse con alguna escusa y terminar como aliada antes que como una atacante, además estaba casi segura la joven que había hecho un buen trabajo concentrándolo lejos del dolor, desde ya podía tranquilamente decir que lo “asistía” medicamente hablando con la anestesia mientras los profesionales estaban en camino… lo más gracioso de aquella noche tal vez ahora se ponga a pensar mirando a un punto inexistente de la habitación, es que NO le pagó al taxista ahora que lo recuerda ¿Habrá huido despavorido tras la escena del choque?¿O habrá ido después esperando que la joven este allí asumiendo las culpas del accidente… esa noche de lluvia fue muy loca para todos en algunos casos extremos, sea cual sea, volvió a verle con una sonrisa esta vez, una persona quizás un poco más calmada ya que lo erótico se le partió en cuanto cruzó la puerta ya que sintió su idea saboteada.

-¿eh?- volvió a la realidad abrió los ojos de par en par y parpadeó un poco más viéndole algo sorprendida retrayendo el cuerpo hacia atrás alejándose del contrario como si algo raro le hubiera dicho –Aaaah…- creyó comprenden y contoneó sus hombros divertida mientras se cruzaba de brazos pero casi cubriendo su pecho como una niña divertida -¿Así que aún quieres?- rió por lo bajo y fue al instante en el cual sus ideas traviesas rondaron por su mente extendiendo su cuerpo hacía el contrario mientras sus manos tomaban los hombros y lo empujaban con poca delicadeza hacia la camilla, desde ya evitando la parte vendada, pero aún así arriesgándose a ser algo bruta –No hace falta que lo menciones lindo- sus piernas cual rápidas se colocaron al costado del cuerpo del joven, apoyó sus codos sobre los hombros contrario generando un poco de presión sobre el colchón y lo miró desde arriba mientras su cabello caía sobre el rostro contrario cubriéndole la frente -¿Quieres que ponga música de nuevo? Nuestra cuenta pendiente debe ser saldada de una vez por todas no crees?¿O no querrás problemas con Defense Crash?- una pierna se levantó de su posición para pícaramente deslizarse algo costosa por el vestido sobre la entrepierna contraria y presionarlo, cual cazadora sin pensar ni un segundo en sutilezas, sabía que estaría dispuesto a lo que ella buscaba de su cuerpo.
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Mensaje por Invitado el Miér Dic 17, 2014 10:39 am

Attack Crash y Defense Crash podrían ser sin duda el mejor dúo de héroes con nombres extraños en la ciudad. Yo como Attack Crash con mi capacidad mágica y tele-kinética podría abatir a los contrincantes, mientras que, Defense Crash, siendo Tizi Tabaré, podría actuar en la defensa al y usar su extraña capacidad de encanto para que la agresión ajena se vuelva cero al desear postrarse sobre ella. Cosa que claro no permitiría, y la defendería como compañera que pensaba ser. Omitiendo el extraño primer encuentro bajo la lluvia y dentro de un taxi, esta chica aparentemente había aceptado ser mi compañera contra el crimen. ¡Increíble! El mundo podría conocer las agallas y no lograrían escapar de ellas gracias a Defense Crash. El día de hoy, repentinamente había entrado en mi habitación siendo guiada por mis agallas, debía ser el destino el que quisiera que fuéramos un equipo contra las injusticias de las calles. ¿Aún quieres ser Defense Crash? Debí de preguntar algo así, ella había huido al finalizar el incidente de ayer, y no me había dejado bien en claro su parecer. Pero su presencia ahora me lo hacía saber, entender y comprender.

Parecía perdida ante mi pregunta, la cual accidentalmente tendría un doble sentido que me haría vivir seguramente lo mismo del día anterior. No podía negarme si mi compañera lo quisiera, no tenía compromisos con mis agallas después de todo. — ¡Si, aún quiero hacerlo! — Le respondí con firmeza y seguridad mientras que lentamente ella me recostaba sobre la camilla, ¿se preocupaba porque descansara mis agallas? Era una compañera completamente leal. Yo decía patrullar juntos, algo que creí entendería con esas simples palabras. Ninguna de mis respuestas me guiaría al camino que estaba buscando, puesto que soy un idiota que no había tenido en cuenta la posibilidad de confusión. Cegado por las agallas dejé que ella me recostara finamente mientras la escuchada claramente. Era feliz de saber que no debía ni mencionarlo, y que había dicho que mis gallas eran lindas... ¿Sordo?, no, idiota.

Se recostó sobre mí, apoyándose sobre mis hombros, del cual uno no estaba en las condiciones para ello. Pero tenía agallas, tantas agallas que me tragaría el dolor por sólo verla tan de cerca. ¿Qué tenía esta chica? Simplemente al acercarse ya me hacía sentir extraño. Había conocido mujeres hermosas, incluso, sin ofender, podría asegurar visto mujeres más bellas, pero ninguna me causaba la misma reacción. No era amor, sino esa sensación de querer montar y domar a una fiera salvaje. Era un llamado directo a Agallitas cada vez que me topaba con ella. Si, él comenzó a asomarse para saludar al momento de que sus cabellos estuvieran sobre mí. Estaba caliente como agallas hirviendo. ¡Ni mil grados hierven mis agallas pero ella sí!

— ¿Música? — Le pregunté confuso. Es verdad, necesitábamos un tema especial que sirviera para indicar la llegada de ambos a la escena de acción. Así como una señal de luz en el cielo también. Nuestro asunto pendiente... ¡Claro! ella se me había adelantado, debíamos patrullar ahora mismo, de lo contrario tendría problemas con ella al impedir su labor, me lo estaba diciendo muy de cerca y tanto Agallitas como yo la podíamos escuchar. — No será necesario, al menos esta vez — Claro, podríamos pensar un tema para la siguiente, pero por extraña razón esa "siguiente" podría no ser patrullar... otra vez.

Ocurrió un cliché a los pocos segundos de contestarle y tenerla sobre mí. La puerta se abrió e ingresó nuevamente el doctor Frog con una tablilla en mano y leyéndola. — Bien, creo que todo... — Se interrumpió alzando la mirada ante nosotros y no dudó. Aclaró su garganta llamándonos la atención. — Me confundí de habitación.. oh.. creo que debo hacer papeleo..— Metió su mano al bolsillo fingiendo no haber visto nada y "casualmente" dejó caer un juego de llaves al suelo. — ¡Oh!.. perdí las llaves de "la sala de informes".. ojala alguna buena persona pueda encontrarlas y devolverme las llaves de "la sala de informes del segundo piso" — Dijo haciendo un extraño énfasis cada vez que nombraba la sala de informes o su ubicación. Tomando nuevamente el picaporte de la puerta y retirándose del lugar tras una increíble actuación de la cual nadie sospecharía. ¡Nadie!

Como si hubiera sido obra del shock, la situación habría hecho que permaneciéramos en total silencio mientras el increíble y calvo anciano entraba y se retiraba sin lograr su verdadero cometido. Pocos segundos de tranquilidad se pudieron disfrutar, ¡sólo hasta que las agallas atacaron! — ¡Dejó caer sus llaves, debemos devolvérselas! — Agallas podría ser también como la definición de mi estupidez...
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+18 Re: ¡Manuela, no estamos solos! [Tizi]

Mensaje por Invitado el Mar Dic 23, 2014 8:51 am

El entusiasmo de su compañero era de cierta forma estimulante, ya era sabido en ese caso que ambos estaban de acuerdo a avanzar con lo pendiente, más algo de duda le planteaba en cuanto en su aura presentía aun esa dulce inocencia cual confundía quizás que acciones debía tomar ¿No entendía de que iba la cháchara no? Por más que el insinuante vestido este ahora capturándolo y su cuerpo actúe con la misma misión no tan lejana como la de la otra noche. Poco también le prestaba atención en un momento, le desconcertaba bastante ciertos aromas o palabras del otro, más intentaba reservar su forma de actuar y las acciones que deseaba tomar, intentaba manejar la situación para apoderarse de una vez por todas de ese virgen, un aura así de limpia es algo que poco se consigue y una ambición en el reino Sucubbuss, no podía simplemente dejarlo ir o dejar que se descarrile de los planes. Apartó un poco el pelo para poder verle mejor, no pensaba dar más vueltas –Esta bien… si dices que no necesitamos música, no la pondré- contestó y divertida deslizó los codos hacia abajo para apoyar sus manos bajo los brazos contrarios dejando caer sus pechos sobre el contrario y así presionar para que este entre en razón… más tuvo que levantar su torso sorprendida en cuanto alguien entró, al parecer un médico, aun recostada sobre el chico lo miró amenazante como si gritara en el rostro “Interrumpes…” terminante lo cual este comentó unas cosas y se fue cuando se topó con la situación un tanto comprometedora. Arqueó una ceja ante el comentario del mayor ¿Enserio?... No podía creer que ese teatro de dejar las llaves en el suelo y gritarlo como si nada creyera el viejo que caerían tan fácil… ¿Qué buscaba?

-… ¿Enserio?- lo miró extrañada y luego observó las llaves en el suelo, algunas teorías afloraban en su interior al verlas, pero luego recordando lo convaleciente que estaba podría hacer una excepción –Vale… me rindo- se sentó sobre las caderas de él y levantó las manos a la vez que agachaba la cabeza con una media sonrisa –Es hora de actuar ¿No? … Pero estas muy lastimado, tus Agallas no llegaran con vida solo- dijo divertida mientras se separaba del chico y se bajaba con cuidado de la camilla, ya que su vestido podría interponerse en las piernas y hacer que tropiece, caminó unos cuantos pasos hacia las llaves y las juntó enseñándoselas con una amplia sonrisa y una mirada afilada -¿De dónde crees que sean estas llaves héroe?- seguía divertida, estaba dispuesta a ver a donde avanzaba el juego, después de todo, si mantenía animada al aura inocente del joven en lugar de opacarla, todo fluiría a un delicioso festín, decidió comprometerse a vivir un juego con el contrario y en su punto más dulce aprovecharse de él, giró la argolla del llavero en su dedo mientras se acercaba a él con pasos lentos ya algo actuados de coquetos –Hay que poner las llaves a salvo, Deffense las cuida, tú te enfrentas a los peligros en nuestro “viaje” ¿Qué te parece?- ni ella se creía que hablara con tanta naturalidad así, pero un juego es un juego… nunca había jugado con ese estilo, normalmente los juegos sexuales se basaban en traje y diálogos sucios, pero había una primera vez para todo… para todo loco como este. Lo observó desde la camilla y estiró su mano libre lista para estrechársela y ayudarlo a levantarse de la camilla… era como una especie de nueva aventura a lo desconocido del hospital.
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+18 Re: ¡Manuela, no estamos solos! [Tizi]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 25, 2014 12:47 pm

¡Había que hacerlo! Definitivamente había que salir a patrullar como un equipo, aún sin saber que capacidades o poderes tuviera mi compañera. Realmente no importaba, Batman no tenía poderes y aún así era un héroe. Pero algo si era importante resaltar... ella no pensaba en lo mismo que yo. Mientras mi persona pensaba en ayudar a los débiles usando mis infinitas agallas para ello, ella parecía sólo querer revolcarse en la cama conmigo. Incluso en este momento yo no lograba entender a lo que se refería, sólo podía imaginarla como una chica bella, activa y amante de la música. Era entendible, yo la creía humana, siendo que realmente no sería así. ¿Pero cómo saberlo?

Las llaves estaba allí, y ella las había tomado. La pregunta ahora sería; ¿eran esas las llaves que Frog habría perdido?, podían ser otras, ya que de ser esas podría haberlas visto al instante sin ignorar el que se le hubiera caído "accidentalmente". — Claro, espera, ¿te rindes? — Me dije casi a mi mismo al escuchar como esta tiraba la toalla, pero sólo hasta que finalmente fue ella quien dijo deber hacer el primer movimiento. Debíamos actuar y encontrar las llaves, sin mencionar claro, que antes debíamos cerciorarnos de si estas eran las llaves o no. — Quizá sean de... la sala de informes.. del segundo piso — Le respondí con cierta incertidumbre, pues no sabía si serían o no realmente, sin percatarme la indirecta que el doctor nos habría dado para poder continuar. Era un completo idiota que realmente tenía intenciones de devolver las llaves que serían mi boleta para convertirme en hombre. Mis agallas aún eran inocentes.

Dado que ella fue quien tomó las llaves y declaró que las mantendría seguras, se habría quitado de mí, haciendo que Agallitas volviera a dormir lentamente. Me ayudó a levantarme para así poder iniciar con nuestra aventura. Seguramente deberíamos de movilizarlos por los ductos de ventilación para así no ser detectados por el personal, y luego bajando por la ventila, entrar a la sala correcta y probar si era la llave; lo único negativo sería no poder volver a subir en caso de que no fuera. Podríamos también ir por el pasillo y hacerlo como la gente normal, seguro lo haríamos de ese modo. — Podríamos usar la ventilación... — Le respondí con un tono de vacilación, la idea no era mala, pero si completamente innecesaria. — ...o por el pasillo. Deja que mis agallas te guíen, conozco bien el lugar — Agregué tras una leve pausa, un método mucho más convencional que podríamos hacer para llegar a dicho lugar. Le tomé la mano y salí junto a ella por la puerta, deteniéndome en cada cruce como si lo que hiciéramos fuera algo indebido, pero le daba un poco de emoción. Después de todo, ella había dicho que debía enfrentar los peligros.

Fuera de la habitación de donde estábamos, fui costeando la pared hasta llegar al primer cruce de pasillo donde debíamos virar. Tras hacerle una seña con las manos indicándole que no había moros en la costa, me adentré a lo desconocido. El pasillo, que se podía ver todo y eso lo hacía no ser desconocido. Frente a la puerta de la sala de informes, la cual estaba sólo dando la vuelta, señalé la perilla y tomé las llaves de sus manos. Empleé todas las agallas posibles al momento de insertar la llave y hacerla girar, la adrenalina hacía que mis agallas salieron por los poros de mi piel. Hacía algo de calor realmente y sólo estaba transpirando. — Abrió.. — Le dijo disimuladamente mientras entraba a la sala.

Dentro de esta, esperando que mi compañera entrara, dediqué unas cuantas miradas para cerciorarme de que fuera realmente la sala de informes que el letrero indicaba. Podía ser la habitación de algún villano que aún esperaba tener, pero por el alto parlante, papeles sobre las mesas y todo lo que había allí, decía que realmente era la habitación. — Hagámoslo — Le dirigí nuevamente palabras confusas a mi compañera. Lo que traté de decir fue; hagámoslo de ir a devolverlas. Pero quien sabe qué pensaría Defense Crash, la chica que aún permanecía del lado de la puerta.
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+18 Re: ¡Manuela, no estamos solos! [Tizi]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 05, 2015 5:53 pm

En efecto, estaba con un loco, descalza una vez dejando sus cosas y sus tacones por la habitación donde el joven yacía recostado, siguió a este mismo fuera del lugar, no era de hacer estas cosas o de llevar tan lejos esta clase de juego pero al fin yal cabo era algo divertido que contar luego, una experiencia extraña la cual luego no podría quejarse por la emoción que podría generar en el futuro, quien sabe, quizás amiga de un loco podía llevarla a un sexo divertido después de todo y no descansaría hasta desvirgar esa dulce aura que desprendía el simpático humano… Las acciones de este la desconcertaban de momentos, en cuanto este cual película se movía al limite de la pared, esta solo caminaba descalza por el frío pasillo –“Deffense Crash es silenciosa”- dijo divertida por lo bajo mirando sus pies al caminar levantando un poco le vestido, más luego se paró en medio de la caminata para ver la nada con un gesto algo confundido por lo que acababa de decir –Oh dios… Las agallas son contagiosas- agregó sin dejar de verlo al joven soltando una leve sonrisa, no esperando que este la escuchara, giraba las llaves entre sus dedos a la vez que ya parecían acercarse al lugar donde … de forma muy ”discreta” había indicado el despistado doctor, aun era algo extraño y desconcertante la situación, más mucho no podía hacer para pasar el dìa. Se quedó detrás del chico para que este entrara y se cerciorara de que no haya nadie más, de ser un lugar vacio podría llegar a haber aflorar algunas ideas depravadas para sus próximos planes con el joven.

Se apoyó sobre el marco de la puerta mientras observaba a su compañero patrullador por la zona, tal como resultaba perfecto el plan, estaba todo vacío, no había rastros de alguna aura oculta o en alguna habitación cercana, a lo cual sonrió de forma perversa sin evitar ocultarla, centrándose en el contrario -¿No hay nadie seguro?¿Eso puedes presentir?- pregunto divertida ya metida bastante con la mente en el juego. Tal como parecía… todo era redondo, en cuanto lo escuchó abrió los ojos de par en par más para luego mostrar una mirada tranquila que decoraba su rostro junto con su sonrisa, se paró un tanto cómoda sobre la puerta y dio unos cuantos pasos, estiró la mano para alcanzar la puerta y la cerró a sus espaldas de un fuerte portazo, para luego apoyarse sobre ella con las manos en la espalda y buscar con la llave la cerradura, en cuanto topó con esta, le cerro y volvió a guardarla en su puño, encerrándolos a ambos en esa habitación, todo sin dejar de mirarlo –No digas cosas que te retractes luego… Puede ser un peligro no medir tus palabras conmigo- dijo muy divertida y con la mano en la espalda se dirigió a paso rápido hacía el chico, embistiéndolo con sus pechos muy brutamente hasta que chocara con el escritorio, tirando unas cuantas cosas y papeles a su alrededor, no había muchas luces lo cual parecía divertido –Tal como la ultima vez, te encuentras limitado- dijo colocando sus piernas sobre las contrarias aprisionándolo y sus manos a ambos lados del escritorio, terminando por atraparlo mientras su cuerpo estaba sobre él sin dejar de verle. Ya debía de imaginar lo que venía, su mano libre se deslizó desde la madera pasando por su pierna y tomando el miembro dormido del contrario sobre la ropa -¡Lo hacemos?- repitió divertida sin soltarle
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Mensaje por Invitado el Lun Ene 12, 2015 3:45 pm

Revisé el cuarto por completo aun siendo realmente innecesario por su escaso tamaño, todo lo que allí hubiera, sería visto simplemente al no haber recovecos. — No, no hay nadie, mis agallas no me engañan — Le respondí. Definitivamente era el lugar que buscábamos, devolver las llaves era lo esencial ahora mismo. Pero vaya a saber dónde estaría el doctor en este momento, no había dejado entendido su paradero final, lo que me hacía pensar que podría incluso estar en alguna cirugía. Cosa que no se podía interrumpir, no por una simple llave. Lo que podría dejarme momentáneamente con ella en mi poder junto a Tizi. Algo en todo esto se me hacía extraño, como si hubiera sido planeado de antemano y no fuera una simple casualidad.

Dude arqueando una ceja cuando la escuche. ¿Retractarme yo? En mi diccionario heroico imaginario esa palabra no existía. No comprendí la necesidad de que cerrase la puerta; pero por haberla considerado ser Defense Crash, debía tener un fiel motivo. A lo mejor era algo que quería hacer o demostrar. Mis agallas cegaban mis pensamientos, mientras aún continuaba escuchándola divagaba en la búsqueda de la coherencia. Le había dicho con anterioridad que devolviéramos las llaves, pero no veía como algo por lo que pudiera retractarme. — Eso jamás — Le confirmé, ¿quién se retractaría de devolver una llave? Era algo que hasta un niño de dos años podría hacer si no las dejaba caer por el inodoro como yo lo hacia... ¡Tenía dos años!...bueno tres.

Sentí un ¡Crash! repentino por su embestida. Bajo el nombre Defense, consideraba que sería quien cubriera la retaguardia. ¿Había alguien que no había detectado con mis agallas? Esta me hablo con sus pechos sobre mí. ¿Limitado como a última vez? ¿Se refería a mi brazo? Aún sin él no me veía con los límites marcados, ya que mis agallas jamás tendrían límites que me dejaran a medias en algo; si podían dejarme en el hospital reiteradas veces, pero jamás me abandonarían. ¿Pero por qué hacía pie en mi "limitación"? Algo planeaba, podía suponer que algo extraño sucedía. — Sabes que jamás me retracto y mucho menos mis agallas — La femenina posaba sus piernas sobre mí, como si quisiera impedir mi movimiento. ¿Era esto alguna especie de movimiento defensivo? Finalmente me preguntó si estaba listo, buscaba asesorarse. Algo iba a hacer definitivamente. Pude saber no porque esta pregunto si lo debíamos hacerlo. Sino porque agallitas, que aún se encontraba dormida en espera de acción, estaba bajo sus manos. La situación había cambiado repentinamente, otra vez. Estaba en duda, y con agallitas sacándose las lagañas del único ojo sin globos oculares. Poco a poco despertaba mientras yo permanecía sin entender si ella quería demostrarme su poder en algún enfrentamiento, o deseaba que suceda lo que "accidentalmente" ocurrió el día anterior dentro del taxi.

Podía ser lo primero, después de todo había aceptado ser Defense, pero en ningún momento me había demostrado ninguna capacidad que la hiciera ver como heroína. Agallistas pensaba otra cosa, él pequeño ser que no era una vida separada de mi persona, sino un órgano de mí, quería salir a disfrutar de la posible segunda opción. Debía tratar de entender que buscaban quitarme mi virginidad y que nada de heroico había en todo esto. — Demuéstrame tus agallas. Tizi Tabaré — Le dije con determinación en la espera de la acción, cualquiera fuera esta. No podía negarle al pobre agallitas tener acción si siempre me acompañaba a todos mis heroicos momentos; y mucho menos ya que casi siempre lo estrujaba en las noches con la ayuda de manuela hasta hacer vomitar. Ya saben, héroe solitario, necesita liberar presión.. eh.. lo necesita, como todos.
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Mensaje por Invitado el Miér Jun 17, 2015 2:37 pm

Los impulsos son peligrosas armas que cortan cualquier escudo y cualquier otra cosa que interfiera en sus planes, ya tener al joven humano bajo su poder era suficiente como para poder desahogar toda aquella hambre que venía siendo interrumpida desde hace tiempo –Jo… mis ¿Agallas?- dijo musitando divertida en voz baja mientras se acercaba más y más al joven, separó sus manos y nuevamente tomó al chico para reacomodarlo, mirándole frente a frente en un juego bruto y un deseo muy juguetón de volver a liberar en el aquellas hormonas, ese inconfundible olor que desprendía su aura, nerviosa, tímida, tan inexperta… el alma virgen, el orgullo de un joven humano el cual conserva aquella divertida y peculiar inocencia el cual la noche anterior le develó.

Apegó su cuerpo al contrario, vientre con vientre para deslizarlo lentamente hacia arriba, dejando que el vestido y las riendas de sus brazos bajaran para develar su escote, poco a poco su prenda interior hasta llegar al límite de sus pechos, lentamente con calma escalando a la mesa, buscando aquella posición cómoda, dominante y feroz que sentía su cuerpo, frotando su nariz por todo el cuerpo del joven, lamiendo el lóbulo de la oreja y ascendiendo suavemente hasta lamer unos mechones locos de pelo, con la cadera lo empujó lo suficiente para que se sentara sobre la mesa y ella por encima de él, poniendo en contacto ambos miembros, buscando el punto de excitación común así sus deseos crecían, aprisionándolo con fuerza para que no escape –Mis agallas ¿Serán suficientemente buenas como para Deffense-Crash?- dijo inocente y con una voz muy dulce y maliciosa al mismo tiempo, ya estaba metida con ese personaje y el juego, resultaba divertido, la inocencia se disfruta en su propio ambiente después de todo y bien adentrada al tema.

Lentamente colocó sus manos por detrás, la tenue luz de las ventanas lograban dar una buena imagen del contorno de su cuerpo, su silueta remarcada con una fina luz blanca… retiró el seguro de su corpiño y se lo quitó, lanzándolo por algún lado de la oscura habitación mientras los acercaba al rostro del joven -¿Qué tal mis agallas?~~- dijo divertida mientras sus manos acariciaban la cabeza del joven para hundirlo entre sus desnudas fracciones y su cadera bailaba sobre él al ritmo de la inexistente melodía de ese aura con su aroma en crescendo, sentía que invadía toda la habitación esa fragancia, al fin iba a disfrutarlo. Lo separó solo para retirar su remera, arrojándola aún más lejos que la prenda anterior, tocando cada fracción de su abdomen, recordando lo que era aquella blanca y temblorosa piel que había lastimado la noche anterior, buscando la excitación del contrario acelerando el movimiento de sus caderas.
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Mensaje por Invitado el Sáb Jun 20, 2015 3:15 pm

Día a día comenzaba a sospechar sobre la existencia de los imanes de agallas; por más raro que pudiera sonar, esta chica siempre alteraba mis agallas, como si las atrajera a si misma. Al pararme podría demostrar las pruebas, las cuales en este momento al verme forzado a sentarme por tener su cuerpo sobre mi y ocultando muy bien las pruebas entre sus piernas, no podría revelar la verdad. Su actitud ante mi presencia era extraña, como si realmente pudiera sentir alguna atracción por mis agallas tan radiantes e increíbles. Era imposible, toda mujer siempre me habría golpeado por tocarle o decirle algo un poco subido de tono... ¡Incluso  mi madre me ha dado buenas tundas en el pasado por esa razón! Pero claro, que niño sería si dijera a su madre "¿las puedo tocar?" ¡Un niño con agallas dormidas!

— ¡Por todas las agallas! — Exclamé al volver a ver su cuerpo al desnudo, era en cierto modo sorpresa, y también en gran parte falta de entendimiento. ¿Ella se habría referido a agallas al sostén que se habría quitado? me levanté repentinamente haciéndole caer al suelo, y encachando una inmensa cantidad de cosas con mi ponte agallitas, bien, no era para exagerar, todo permaneció estático incluso con mis roses accidentales sobre la mesa. — ¡Son las llaves del doctor! — Volví a exclamar dándome cuenta de que ya habíamos hallado lo que el doctor habría estado buscando. Mi idiotez heroica se interpuso ante mi exitaciagallas o lo que fuera lo que me habría animado allí abajo.

Corrí hacia la puerta para abrirla, sin embargo esta no abrió. La suerte mala suerte estaba de mi lado, ahora alguien parecía habernos encerrado en esta habitación. Me encontraba con el amigo parado y una chica con agallas extrañas semi desnuda en el lugar que las llaves podían abrir. — ¡¿Qué haces desnuda?! — Alegué... momento, ¿es que no me habría dado cuenta al cegarme en sus encantos? Sin nada más que hacer, no aparté la mirada de sus pechos por si ella hacía algo, o bueno, porque también quería mirarlos un poco. No debíamos perder el tiempo, el doctor nos habría dicho que habría perdido sus llaves, y ella las habría encontrado ¡Debíamos devolverlas o no podríamos afirmar tener agallas!

— Creo que alguien nos ha encerrado — Dije mirándole directamente lo pechos. definitivamente alguien sabía de nuestras agallas y buscaba que nos acabáramos mutuamente o bien nos deseaba filmar con las cámaras que denotaban una pequeña luz roja en las esquinas superiores del cuarto. ¿Qué debía hacer? ¿Qué debía hacer con mi actual exceso de agallas?

Off:
Lo siento el corto y capaz la narrativa, le perdí mucho el hilo a este tema xD
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Mensaje por Invitado el Lun Jun 22, 2015 10:51 am

-AH!- emitió un chillido agudo y asustado la chica al sentir que se resbala de las piernas contrarias, cayó al suelo aterrizando con sus nalgas tensadas, eso dolió y mucho realmente, intentó levantarse aunque le vestido a medio bajar le imposibilitaba más el dolor, llevó sus manos y se frotó en el lugar donde parecía latirle por la caída con una pequeña lagrima amenazando con salir por el ojo derecho –Pero que…- luego al oírlo al otro, se dio cuenta que todo fue por la culpa del tarado de su compañero. Se quedó en silencio escuchándolo atentamente con una cara anonadada, hasta se tomó una pausa para pensarlo mejor, estaba desnuda, tenía unos exuberantes pezones excitados al estar al aire libre … -Me debes estar jodiendo tú…- una vena amenazaba con explotarle de la frente completamente sacada ante las suposiciones del otro, la historia se estaba yendo de las manos y a veces creía que éste era más inocente que lo que ella podía percibir… respiró profundo y algo resignada por la situación en la que se veía enrollado, en el suelo,  con el pecho al descubierto y sería mucho más sencillo domar un toro “anfetaminado” hasta la nuca que este chico, al escuchar su pregunta volvió a alterarla -¡¿Qué?!- Sus ojos salían de su órbita -¡Me quité todo frente tuyo!¡¿Cómo puedes ser tan… tan…- volvió a suspirar llevando todo el peso de su cabeza hacia atrás completamente resignada, aunque volvió a tomar conciencia en cuanto escuchó la último… ella tenía las llaves.

Sonrió maliciosamente casi al límite de contener una risita un poco traviesa y macabra –Oh cierto… nuestra gran misión- dijo actuando nuevamente e intentó reincorporarse pero el dolor aumentó y trepó a la cadera haciendo que esta se quejara de nuevo y volviera al suelo… le dolía y la única forma de recuperarse … era llegando a tocarlo “Cómo puedo hacer que este idio… aaaah, ya sé” volvió a ocurrírsele su actuación. –Oh Agallas…sama- colocó su mano en la frente como la típica escena de la chica afligida –Nuestra importante misión por el bien, la justicia y … bla bla- dijo por lo bajo ya sin ideas del juego -¿Qué clase de maleante querrá hacernos esto? Creo… que hay un enemigo muy poderoso, puedo presentirlo con… mi detector del mal- se tocaba los pechos, si el chico se lo creía ya mismo la rubia se metía en el elenco de novelas absurdas de las 6 pm –Hay un enemigo muy poderoso que … obstruye mis poderes…- “Mis pechos detectan el mal… creo que caí en la demencia” –Esta impidiendo que las encontremos y me debilita … se … creo que se dónde están las llaves… las vi… en una ... las "presentí"- “Creo que necesito ver más historias absurdas por la tele, no sé de que va esto” –Pero ¡Me ha herido! Ayúdame rápido, debes frotar mis radares para espantar el mal- sacudía sus pechos, de alguna forma si se acercaba podría atraparlo y aunque sea saborear su esencia para reponerse del dolor… claro le parecía más coherente que decirle la verdad que necesitaba algo de contacto para reforzarse… pero ya la desesperación y el hambre del cuerpo la llevaban al límite de decir cualquier cosa que se le cruzase -Ayuda a tu pobre compañera!- volvía a señala señalaba sus pechos

Nunca creyó verse en esta situación inventando poderes completamente inútiles y absurdos, era desesperante verse tan desesperada por conseguir esa aura, corromperla, sería el más grande manjar de todos, poder saborear la inocencia humana y la dulce ignorancia del mundo corrompido. Esperaba ilusionadísima que todas las patrañas y actuación ridícula hayan funcionado para poder recobrar el contacto con ese humano tan tan … tan indescriptible y fascinantemente difícil, ya estaba subiéndose al pedestal del trofeo más desafiante e irritante de la historia pero de un aura tan deseable.

Spoiler:
Creo que yo comencé a delirar de tanto que leí los tuyos intentando meterme de nuevo en el tema XD
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Mensaje por Invitado el Mar Jun 30, 2015 4:14 pm

Estaba anonadado, y no por tener al amigo parado en pleno hospital con una chica semidesnuda en frente de mí, sino porque no comprendía su razón para mostrar las agallas de su traje de cumpleaños. Sin embargo pese a todo lo excitante recientemente ocurrido, nos habríamos enterado de una verdad, alguien nos habría encerrado. Seguía con agallitas apuntando a lo más alto cuando ella me reveló uno de sus más personales secretos; aparentemente y de algún extraño e incomprensible modo, sus pechos eran poseedores de algún poder de percepción o similar, acompañado además de unos notorios efectos secundarios en sus allegados, como mi entrepierna. Ahora todo tenía sentido. Yo, quien no habría revelado poseerlos, realmente los poseía; en este momento dos personas con poderes se encontraban en una misma habitación, algo que ya en mi pasado habría vivido... Esto debía ser obra de los rusos, o bien, la isla Plum sabría que aún estaba vivo.

Sin embargo, pude escuchar como uno de sus pechos hablo; mejor dicho jamás les quité los ojos de encima y creí que estos me hablaban de algún modo. Necesitaban calor para volver a reactivar el ciclo enérgico oriundo y localizador de su seno central. No entendía ni media palabra de la conclusión que empleaba para mí, sin embargo ya habría entendido el mensaje principal, necesitaba calor inmediatamente. — Descuida, tengo un plan — Le informé dejando de mirar finalmente el par de radares camuflados que surgían de su pecho en forma de ... pechos. Rápidamente y sin parpadear me subí al escritorio por donde podría alcanzar el ducto de la ventilación, para así entrar en ella y emprender un viaje hasta la posiblemente más cercana fuente de calor, un desfibrilador que debía encontrarse en el mismo piso a unas cuantas habitaciones más allá. Con dicho aparato podría darle un potente impulso eléctrico directo que reactivara su habilidad de un modo sumamente eficiente y sin falla alguna.

De un tirón arranqué la rejilla y lentamente la deposité sobre el escritorio; tenía una misión personal para ayudar a mi compañera. — Espera aquí, enseguida volveré con mis agallas — Dicho y hecho, subí al estrecho lugar meneando mi trasero y golpeando sus paredes con algo que no hacía falta nombrar. Emprendí mi viaje para encontrar la electrificaste fuente de calor esperando que no se atemorizase, ignorando la posibilidad de decirle que viniese conmigo para utilizarla en el mismo acto. Gatee en zigzag un par de metros hasta encontrarme con un trasero impidiéndome continuar mi camino. ¿Qué clase de idiota utilizaría los ductos de ventilación como túnel?.. Irónicamente... Este, al escuchar mi sonido al avanzar miró hacia atrás sorprendido y asustado. Comenzamos a hacernos numerosas señas sin mayor sentido intentando comunicarnos para que retirara su trasero de mi camino, y pasado unos segundos y gracias a mi inteligencia, logré que entendiera el mensaje. — Que si puedes apartar tus agallas — Le pedí en voz tenue evitando que el eco resonara por todo el lugar. Tomó camino hacia su retaguardia para así reubicarse en una intersección permitiéndome finalmente continuar mi viaje. Lo único que le habría logrado entender habría sido "El doctor Pierre está de turno", y lo sabía muy bien, porque en el momento en que este hizo la señal, mi esfínter se frunció del horror...

El viaje habría concluido, y el silencio aguardaba al otro lado de la rejilla; tras quitarla lentamente bajé, notando como alguien parecía reposar en las cercanías sobre una camilla junto a la mesilla de elementos quirúrgicos. Sin darle mucha importancia, desconecté lo que habría venido a buscar, y con algo de esfuerzo lo monté nuevamente al ducto de ventilación para emprender el regreso.... Dr:— Adelante, iniciaremos la operación — Se escuchó mínimamente como eco durante mi trayecto. Ayudante:— ¡Lo perdemos! — Resonó a los segundos. Dr:— ¡Carguen!... ¿¡Dónde está!? — Finalizó el doctor dando la orden de usar el aparato que me habría llevado, sin embargo, el ruido del metal rozando el ducto ya me impedía escuchar.

Finalmente, tras alrededor de quince minutos en los que mi compañera habría tenido que esperar, volví a asomarme por la parte alta de la habitación. — Mira lo que traje, podrás recargar tus agallas más rápido de lo normal — Le mencioné bajando del lugar junto al potentemente mortal aparato que debe ser usado en sabias manos. ¡Era el momento! sólo debía enchufar el aparato para así darle un potente golpe directo en su pecho y así reactivar su no sé qué.

° ° °

Mientras tanto, en los pasillos allegados a las espaleras del segundo piso. Dr Pierre:— Esfínter fruncido... tengo próstatas que analizar~ — Dijo el temido médico urólogo a metros de distancia luego de una fuerte inhalación. El peligro, estaba cerca...
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Mensaje por Invitado el Miér Jul 01, 2015 2:24 pm

¿Alguna vez no te sentiste en una mala película de fantasía-drama-acción-ridícula de mal presupuesto? Con un reparto de actores que rozaban la definición “de segunda” exponiendo lo malos que eran en cada maldita escena con un guión extremadamente ridículo. Nunca fue tan difícil tirarse a alguien como estaba costando este chico, era increíble que a cada intento fallara por que el otro lo malinterpretara de una forma estúpida. Nuevamente su cara quedó en blanco ante la respuesta del chico, sin lugar a dudas no era lo que esperaba, un escalofrío nuevamente le recorrió la espalda como si una cuchillada le hubiera tocado el alma ¿Por qué sus pechos no funcionaban? ¿Qué tenía que decir para que se acerque? … nuevamente quedó en silencio mientras torcía la boca en forma de una sonrisa un tanto exasperante y sus pupilas desaparecían en el blanco de su mirada, anonadada por la situación mientras el joven “intentaba ayudar” subiéndose al escritorio en busca de a saber qué. Cuando colocó ese trasto en el escritorio y volvió a desaparecer, la rubia sacudió su cabeza volviendo a pensar en algo rápido –E-espera! ¿Qué demonios haces ahora?- le preguntaba desde el suelo observándola nerviosa, perdiendo los estribos de la situación por total. Se levantó rápidamente a seguir al joven que meneaba ese virgen trasero, aventó su mano para intentar tomarlo del pié pero este fue más rápido –A eso no me refería ¡Oye! ¿A dónde vas? ¿Me vas a dejar aquí?¡Oye!- gritaba estando de rodillas sobre el escritorio esperando que vuelva… pero parece que no la había escuchado.

Se sentó para pensar un poco la situación… pero al cabo de unos cuantos segundos de silencio revolvió su cabellera mientras emitía un fiero gruñido de impotencia, sentía que su cabeza iba a explotar, tampoco podía entender el hambre que su cuerpo necesitaba, ese chico era tan extraño … y tan escurridizo, no podía creerlo sinceramente, ese aura virgen llena de energía y malinterpretaciones, deseaba volver a estar en la situación del taxi donde no tenía escapatoria, fue muy fácil y rápido, tenía bajo control la situación, pero estando libre ese chico era una presa difícil de cazar y más aun roer, ni siquiera era divertido estar sola en esa sala esperándolo… Al cabo de unos largos minutos en los cuales la joven se sentó en el suelo, de brazos cruzados y sin haberse tapado el pecho apareció Agallas-san de nuevo con ese aparato –P-pero que demon…- se levantó estrepitosamente del suelo al oír lo que el loco decía -¡¿Qué? No me pondré eso en el pecho!- señaló el aparato y luego se cubrió para que no la tocase con ese aparato –A-así no funciona esto… ¡Oye suelta eso! Déjalo en el suelo, se supone que lo recargues frotando no con con… esa cosa ¡Me mataría!- comenzaba a chillar completamente asustada, ese chico tenía ideas muy dementes en el coco.

-Tú lo pediste…- dijo ya completamente loca, no pensaba decir más cosas ridículas –Bajaras esa cosa, te sacaras la ropa y vendrás aquí a reactivarme- caminó hacia él colocando las manos en frente cosa de que no se le ocurra usar en serio esa cosa, en un rápido paso le tomó de las muñecas y forcejeó para que bajara los desfibriladores, acercando su rostro al otro con una vena amenazante de que le explotase de la frente, era sumamente estresante –A eso no me refería, debe ser “manual” MANUAL- remarcaba mientras se acercaba lo suficiente a su rostro y sus pechos intentaban acercarse al contrario, estaba desesperada por que el chico la toque –Guarda eso, no funciona así- repetía una y otra vez algunas forma de que entienda a que iba a ir todo este embrollo… Despistada completamente a que a 4 metros de la puerta, un aura se acercaba a paso lento y despreocupado ¿Qué se viene Agallas-san?.
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+18 Re: ¡Manuela, no estamos solos! [Tizi]

Mensaje por Invitado el Dom Jul 12, 2015 3:10 pm

No comprendía nada. Habría entendido de su parte el necesitar calentar su pecho para poder así reactivar su poder, sin embargo, tras haber pensado un método sumamente eficiente y con agallas, al intentar ponerlo en marche lo habría rechazado completamente alterada. Iba a ser sólo una descarga de entre mil quinientos y dos mil voltios hasta una descarga máxima aproximada de cinco mil; no era para alterarse de ese modo. "¿¡Pero qué le pasa a sus agallas!?" Intuí mentalmente dejando de maniobrar el aparato con el cual procuraba conseguir la temperatura reclamada a gran velocidad. — ¿Qué? — repliqué en voz tenue y confusa al escuchar que debía quitarme mis ropas, eso no tenía mucho sentido.

Finalicé por bajar el desfibrilador dejándolo sobre el escritorio sin emplear, ante el forcejeo que ella habría iniciado para detenerme. Finalmente me habría entender que el calor debía de ser realizado de modo manual; ahora si tenía sentido, capaz la reactivación de la que ella hablaba podría verse obstruía por el cambio drástico de temperaturas impidiendo así una reacción biológica estable, por lo que en consecuencia resultaría el caso opuesto que nos podría llevar a buscar un método para enfriarlo y volverlo a dejar en una temperatura ideal para que este finalmente llegase a funcionar como era solicitado. — De acuerdo, creo que entiendo lo que necesitas — ¡Aleluya!, no, realmente no; aún estaba guiándome por la fantasía que creía era real, y no por la oportunidad de masajear y disfrutar de los pechos de una chica que tan directamente me pedía ser manoseada. Pero claro, el deber de ayudar es primero, agallitas después; seguía confiado de que todo lo que ella habría hecho conmigo en el taxi habría sido un error, no me conocía después de todo. Sin embargo, pese a estar a centímetros de acariciar sus pechos desnudos, me encontraba en un dilema. ¿Cómo masajear los simultáneamente con sólo una mano en disposición?

Estaba allí, casi por tocarlos y "disfrutarlos" asumiendo mi prioridad ante un deber inventado, y aun siendo incapaz de poner mi mano sobre ellos. — Aquí voy — Le advertí acercando mi mano a milímetros de estos. Kagami:— ¿Qué haces? — Se escuchó desde la ventila que hace tan sólo unos segundos habría olvidado abierta; era el dueño del trasero que obstruía mi camino al momento de buscar el aparato que habría creído capaz de salvar los poderes de Tizi, el conocido como Kagami en el hospital. Este bajó rápidamente del escritorio dándonos la espalda y accidentalmente presionando un pequeño botón Kagami:— Te vi ir y venir y pen... — Añadió al voltearse, encontrándome a centímetros de ella, a punto de hacer algo de lo que seguramente jamás me arrepentiría. Kagami:— Lo siento, los interrumpí — Finalizó finalmente con la intención de retirarse tan pronto como habría llegado. — ¡Espera, ella necesita que le calienten los pechos y solo tengo una mano! ¡Ayúdame! — Alegué con energía, esta era una oportunidad que no siempre aparecía desde la ventila de un hospital... en serio, esas cosas jamás ocurren. Hablaba muy en serio, necesitaba una mano extra para poder realizar lo que Tizi me pedía tan descaradamente sin poder comprender la realidad.

Todo pareció ocurrir en un parpadeo, porque Tizi no parecía reaccionar. No habrían pasado ni veinte segundos realmente, pero afortunadamente las cosas para mí se volvían más fáciles. Kagami:— Si tú lo dices.. — Alegó con desgano acercando una de sus manos hacia la chica frente a mí.

El picaporte se oyó, y nuestros esfínteres por extraña razón se contrajeron de un segundo a otro. El silencio nos sofocó, algo horroroso se hallaba más allá de la puerta. Dr. Pierre:— Sé que están ahí~♥ — Pronunció la persona detrás de la puerta bajo llave, era una voz conocida, y era peligrosa para los hombres. La perilla giró, sin resultados satisfactorios, lo que indicaba que aún teníamos tiempo para huir.

— ¡Escóndanse! — Grité en voz baja empleando todas mis agallas. Rápidamente y por mero instinto empujé al recién llegado detrás de una de las mesas junto a la puerta y desde allí le indiqué a Tizi, quien más que alterada parecía shockeada por algo, para que se subiese al ducto de la ventilación que aún permanecía abierto. Claro, mis señas no tenían demasiada coherencia, pero al señalar hacia arriba y simular caminar con dos dedos, al menos creía que podría comprender que se fuera por allí. Dr. Pierre:— ¡Aquí tengo la copia!, voy a entrar~ — Fue lo último que mis agallas lograron escuchar. ¿Este era el fin de nuestros traseros?

off:
Momoko de Shangri-La es quien uso para Pierre. (El de la derecha)
Como indique al inicio, pertenece al 1 de cada 7 de Japón, es decir travesti, pero en este caso, transexual. ¿Doctora debería decir? xD
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+18 Re: ¡Manuela, no estamos solos! [Tizi]

Mensaje por Invitado el Vie Jul 17, 2015 3:12 pm

Cuando ya creía poder encaminar la situación peor se tornaba el ambiente, su cuerpo poco a poco perdía defensas realmente por necesitar regenerarse, le costaba y se encontraba en una situación muy complicada a estas alturas del partido, ya no sabía si por las buenas o las malas cumpliría con su cometido al fin y al cabo. Ya observando como el chico bajaba ese artefacto del terror, sintió un gran alivio en su pecho… ya que este no sería electrocutado sin sentido alguno llevándola al filo de la muerte quizás ¿Quizás no pensaba a veces que sus métodos no eran exagerados? Ya estaba rendida a imaginar que tenía en la cabeza este chico. Por fin parecía ser que tanto jaleo servía, lentamente la mano del joven se acercaba y Tizi cerró los ojos ya colocando su mente en blanco “Al fin! Se dio cuenta este tonto…” pensó ya casi llorando de la emoción imaginando que ese momento comenzaría su misión de comerse viva esa aura virgen e inexplorada… Pero se tardaba muchísimo, ya pasando casi un minuto e gesto de Tizi volvía a ponerse en blanco y la ceja temblaba porque seguro de nuevo el chico no le entraba en la cabeza que quería la rubia Rápido- dijo a secas evitando volverse a alterar… y en cuanto ya su pezón sintió ese leve calor de la palma de la mano. ZAS… otra interrupción más.

-P-pero …. ¿Y ahora qué?- decía con un tono como si se largara a llorar en cualquier momento, en plena oscuridad una voz hizo que ambos se quedaran quietos, una cara para nada familiar se asomaba desde la ventila ¿Por qué rayos la gente viaja por allí, no sería mucho más normal usar los pasillos que para eso lo inventaron? Malditos arquitectos que hacen ductos muy amplios como para que entre una persona. La rubia estaba boquiabierta con los ojos blancos, cada vez todo se ponía más bizarro a su alrededor, ya ni siquiera se sentía estimulada para nada, la luz se encendió y lo que … una indistinguible persona con bata de doctor los atrapó en el acto, eso la dejó más a cuadros pues no entendía muy bien el sexo de la persona que estaba en la sala ni se imaginaba que se tratara de un doctor de ahí ¿Un travesti? Pensó a primeras instancias pero dudaba mucho de eso ¿Una criatura con dos sexos? Fue lo más lógico que rondó por su cabeza, admitamos que ya estaba loca y perdió hasta la última neurona de cordura en ese lugar. Perdida en su mente de la nada escuchó con mucho retraso lo que menciono Agallas-san hace un rato -¿Eh? Espera qu…EH!- y de la nada sintió como aquel ser tocó su pecho, sentía como si su alma hubiera escapado de su cuerpo, porque no reaccionó para nada ni puso resistencia la rubia, estaba completamente en shock a decir verdad.

La frutilla del postre fue cuando alguien estaba detrás de la puerta, suficiente, era el fin, ya hasta la rubia imaginaba que estaba en una clase de sueño loco a lo “Alice in Wonderland” en algún altiplano lejano de este mundo. La voz del otro lado (muy familiar pero tarde para reconocer) se escuchó mientras la perilla intentaba abrir la puerta, enseguida Agallas tomó acción empujando al travesti que tocó el pecho de Tizi… lo cual le generara un trauma a largo plazo a la joven… La puerta lentamente se abría y en ese instante, ignorando el dolor de espalda, Tizi se levantó, corrió deprisa al escritorio donde subió y tomando el marco de la rejilla elevó todo el peso de su cuerpo para poder adentrarse, aún con el pecho descubierto y el vestido a medio bajar sosteniéndose por simple fricción sobre la cintura, automáticamente tomó al joven del cuello de su remera (con muchas ganas de ahorcarlo por la situación sinceramente) y con poca delicadeza lo jaló hasta levantarlo, no sin antes asegurarse que golpease su cabeza con el techo del ducto y cerrar la rejilla lo más rápido posible. Una vez dentro de ahí… le dedicó una mirada casi asesina por un buen rato –Nunca más hagas que me toque esa cosa ¿No sabes cuantos años de terapia tendré que pagar para que lo olvide mi pecho?- gritaba en voz sumamente baja para que el doctor por debajo no los oyera mientras lo tomaba de los hombros sacudiéndolo fuertemente atrás y adelante para de alguna forma desquitarse con el chico, una vez ya más calmados respiró profundo y volvió a mirarle -¿Qué tengo que hacer para que captes mi mensaje?- pero acto seguido escuchó al doctor decir por abajo -¿Y esto?- al fijarse la rubia entre las entradas de la rejilla pudo apreciar que el doctor miraba fijamente hacia arriba como si sospechara que estaban allí –Camina camina camina- empujaba a su compañero para el lado contrario de donde Attack había venido para alejarse de allí Busquemos alguna habitación tranquila, que Deffense Crash tiene algo importante que decirte- tenía que seguir la fantasía, no se rendiría no importase la situación, fue una suerte que los nervios de Tizi la hicieran reaccionar al instante para zafar de esa situación, era como si el mundo le tirara constantes pruebas delante de este joven.
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+18 Re: ¡Manuela, no estamos solos! [Tizi]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 09, 2015 8:31 pm

Tema cerrado.

El tema fue cerrado debido a la falta de respuestas durante dos meses, si desean reabrir el tema para continuar con el rol deben pedirlo en Cierre/Apertura de temas
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+18 Re: ¡Manuela, no estamos solos! [Tizi]

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