Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado Vínculo de sangre [Priv.Victoria]

Mensaje por Jaden Miltford el Dom Ago 18, 2019 4:10 pm

La mansión de los Miltford era uno de los edificios más antiguos de Éadrom, aunque estaba tan bien cuidada que apenas lo parecía. Incluso en medio de aquella despejada noche de verano, la luz de la luna era suficiente para poder apreciar la blanca fachada de la lujosa construcción. No era demasiado grande pues los antepasados de los Miltford eran gente reservada -y así lo fueron sus descendientes- y preferían no llenar el hogar de habitaciones innecesarias ni sirvientes ¿Para qué sirvientes humanos cuando podías invocar familiares? Sin embargo eso no le quitaba de ser un lugar bastante amplio, de tener un aura a mansión de ricachones, y según los niños del barrio también de casa encantada.

Como la construcción se encontraba cerca de las afueras de la ciudad apenas había unas pocas casas cerca de ella, y tras esta solo se veían los árboles del denso bosque que cubría sus espaldas. En una de las ramas de los árboles cercanos a la casa un búho ululaba a la luna, mientras que sus grandes ojos observaban la mansión. Era casi medianoche y todas las luces estaban apagadas, aunque no porque sus residentes estuviesen dormidos… bueno, no su único residente, mejor dicho.

Dentro del enorme edificio no había nadie ni en la primera ni segunda planta, aunque sí que se podía ver una ligera luz en las escaleras que daban al sótano. Bajando las escaleras se podía ver una enorme estancia llena de polvos y cacharros, incluso los Miltford habían sido descuidados con aquella parte de la casa, y aunque Jaden era consciente ahora de eso tampoco creía que él fuese a hacerse cargo pronto.

El joven se encontraba sentado en el suelo, su vista oscilaba entre la hora que se mostraba en su móvil y un pesado libro que sostenía en sus manos, al que daba golpecitos nerviosos con el indice en el lomo. Las luces estaban apagadas para la ocasión pero había encendido múltiples velas alrededor, especialmente frente a él, donde podía verse un gran circulo con diferentes trazados rúnicos en su interior, tal cual como estaba escrito en el libro que el muchacho tenía entre sus manos.

Ya es casi la hora —murmuró para sí mismo el joven brujo, mientras se ponía en pie y dejaba el libro a un lado. Se dijo a sí mismo que no podía retrasarlo más, que ya lo había repasado suficiente y que tenía que hacerlo esa medianoche si quería aprovechar el poder de la última noche de luna llena para su hechizo. Se dijo también que lo haría bien, que estaba capacitado para hacerlo, sin embargo esa parte si que no se la creyó ni por un segundo. Nunca había probado un hechizo de invocación, había estudiado algo sobre ello pero cosas muy básicas y sin ningún éxito, y ahora de la nada su vida dependía de hacer funcionar uno de los hechizos más complejos de uno de los tomos de magia más avanzados de su padre. Tragó saliva, inspiró profundamente y se tomó unos segundos para relajarse, aunque no le sirvió de mucho, o de nada.

Su móvil comenzó a vibrar entonces avisándole de la alarma que había puesto, quedaban cinco minutos para la medianoche, debía empezar ya el hechizo. Silenció la alarma y se posicionó frente al circulo mágico con expresión seria, en el centro de este había colocado un pedazo de tela antiquísima, un catalizador poderoso aunque no del máximo nivel, pues sabía que no sería capaz de invocar nada más poderoso que eso -y seguramente no llegaría a ese nivel tampoco, pero debía intentarlo pues nada inferior le serviría-. Jaden acarició con el dedo el anillo familiar en su mano izquierda, lo llevaba puesto esperando que le diese suerte, pues necesitaba toda la que pudiese.

Sin poder retrasarlo más, pero no por ello sin dudas, se obligó a juntar las manos frente a él y comenzar el cántico que llevaba repasando los últimos dos días. Se trataba de un largo hechizo en latín para hacer llegar su voz a aquellas fuerzas sobrenaturales dispuestas a presentarse al servicio que pedía, una especie de mezcla entre una llamada y una orden, Jaden no lo tenía del todo claro como funcionaba pero se aseguro de aprendérselo bien para no meter la pata. Luego de unos pocos minutos que se sintieron como una eternidad, y tal y como lo había calculado, terminó su cántico a pocos segundos de la medianoche.

Nuevamente el joven tragó saliva, sintiendo un nudo en su garganta y una sensación opresiva en su pecho. Dio un paso al frente para internarse en el circulo dibujado con tiza y rodeado de velas, y sacó de su bolsillo una navaja. Desplegó la hoja, y luego la extendió frente a él así como su mano izquierda. Dudó un instante, pues odiaba el dolor y no soportaba la sangre, pero desechó sus miedos a un lado y, cerrando la mano en torno a la hoja, se hizo un corte en la palma de la mano.

Dejó escapar un leve gemido de dolor, pero aun así se obligó a si misma a apretar luego la mano, haciendo manar la sangre, que esta manchase toda su mano y luego algunas gotas cayesen sobre el preciado trozo de tela en el centro del circulo mágico. Entonces continuó con la fase final del cántico— Aquel que escuche desde las tierras oscuras, acude a mi llamada —recitó, mientras daba un paso atrás para salir del circulo, que ahora de repente comenzaba a brillar con un tono violáceo. El aire se fue cargando con una especie de energía, y Jaden pudo sentir como se le erizaban los cabellos mientras posaba su mano ensangrentada sobre el borde del circulo—. Pues te ofrezco mi sangre, y a cambio tú escucharas mis palabras, obedecerás mis ordenes, protegerás mi alma...

A medida que Jaden hablaba el brillo se hizo más intenso, pequeñas descargas de energía, como rayos violáceos, saltaban alrededor del circulo, pero el joven se mantuvo firme. El hechizo parecía estar funcionando, pero había algo que no encajaba, el trozo de tela que hacía de catalizador no brillaba, no se suponía que eso fuese así según el libro, pero el joven no podía parar ahora incluso si esa duda le carcomía por dentro. Decidió terminar el cántico— En nombre de los Miltford, yo, Jaden Miltford, te convoco... y nombro guardián.

Con esa sentencia final el hechizo quedó sellado, la luz se intensifico al punto de que era difícil ver, e incluso desde el exterior de la casa se podía apreciar por las ventanas el brillo que subía por las escaleras al sótano. El suelo comenzó a temblar, pilas de libros viejos se fueron desplomando a lo largo del abandonado almacén, alzando nubes de polvo, y el ambiente se cargó más y más de energía, pero el catalizador ni se inmutó. Entonces Jaden lo sintió, un intenso quemar en su mano, diferente a las punzadas que sentía allí donde se había cortado. Al bajar la vista se encontró que el anillo familiar pasado de generación en generación en su familia brillaba con fuerza. Entonces lo entendió, fue la joya familiar manchada en su sangre, no el pedazo de tela, el que se había vinculado con el circulo mágico ¿Cómo había sido tan idiota que no darse cuenta de aquello?

Entonces lo hizo. En un gesto instintivo rompió el contacto, retiró la mano del circulo mágico interrumpiendo el hechizo, algo que nunca se debía hacer y menos si trabajas con magia oscura, y pagó las consecuencias en el acto. Toda la magia allí acumulada explotó entonces, una fuerte onda mandó al muchacho a volar varios metros hasta chocar violentamente contra una estantería al fondo, y quedando parcialmente sepultado en libros por ello. Todos los artefactos, libros y demás salieron volando y se alborotaron, creando un enorme estruendo en la hasta entonces silenciosa noche, las velas se apagaron por la onda, y se levantó una gigantesca nube de polvo que cubrió toda la habitación.

Luego de unos segundos de silencio tras el estruendo Jaden comenzó a levantarse, dejando escapar un gruñido y tosiendo entre tanto polvo, apartando los libros de encima suyo mientras sentía la punzadas de lo que serían unos magníficos moretones para lucir al día siguiente por todo el cuerpo. Tendría que dar gracias en realidad de seguir con vida luego de lo que había hecho, no solo había realizado un hechizo muy por encima de su nivel, sino que había usado el catalizador más poderoso que tenía por error, y había interrumpido el contacto de forma abrupta… los hay que perdieron su alma por menos. Mientras se sacudía el polvo de encima y miraba el desastre que era todo a su alrededor, preguntándose cómo haría para arreglar todo aquello, vislumbró una extraña figura entre la espesa nube de polvo. Habría pensado que se trataba de un mueble caído de no ser porque se movía, y no solo eso, sino que se encontraba justo donde había estado el circulo mágico momentos antes, aunque ahora ya nada brillaba en absoluto, dejándolo todo a oscuras— ¿Q-quién anda ahí? —preguntó, con un tono precavido y titubeante que no ocultaba su temor, pues el hechizo había salido tan mal que cualquier cosa podía ocurrir ahora. Sacó su móvil del bolsillo, la pantalla ahora rota por el impacto pero aún funcional, y lo usó para alumbrar con su tenue luz la silueta entre la nube de polvo frente a él— En nombre de la familia Miltford, te exijo que te muestres.
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Tema Privado Re: Vínculo de sangre [Priv.Victoria]

Mensaje por Victoria Skarsgård el Lun Ago 26, 2019 12:21 pm

Vínculo de sangre.
Un juego de imágenes y sombras eran toda la compañía de que la vampiresa podía disfrutar. Escenas borrosas de experiencias pasadas, rostros distorsionados de sus captores, pero sobre todo una intensa ansiedad mezcla del miedo y del odio que aquella prisión oscura le generaba todo por cuanto por más que corría y huía, era imposible de escapar.

Ocasionalmente su cuerpo a penas daba muestras de vida, un fruncimiento de cejas, el imperceptible movimiento de sus dedos descansando sobre la superficie del suelo donde su cuerpo yacía inconsciente. Atrapada entre sus pesadillas que se repetían vez tras vez en medio de un sueño interminable. Un sueño donde la pelilila se veía cercada por una muchedumbre que de a poco la iba acorralando con rostros impregnados de enfado y de desprecio al mismo tiempo. Ya luego estas personas tendían sus manos hacia ella como deseando sujetarla para hacerle pagar sus crímenes en tanto la fémina retrocedía hasta caer al suelo sintiendo como el mundo se le venía encima con aquellas personas a punto de echarle mano  oscureciendo el foco de su visión. Llenando a la vampiresa de un temor indescriptible como jamás antes lo había sentido al punto de creer morir.

Sin embargo cuando sintió tener su último segundo de vida, de en medio de aquella oscuridad que se cernía sobre la mujer esta vio un destello de luz clara y brillante expandir su brillo poco a poco ahuyentando la oscuridad al grado de inundarlo todo de un tono blanquecino con resplandores dorados, casi cegadores que obligó a la vampiresa a cubrirse el rostro con ambos brazos temiendo por su vida, mientras de en medio del resplandor se escuchó el eco de una voz que a la letra decía:

"te ofrezco mi sangre, y a cambio tú escucharas mis palabras, obedecerás mis ordenes, protegerás mi alma..."


Victoria abrió los ojos de golpe al llegar la voz a sus oídos intentando buscar al dueño de la misma, encontrándose en cambio con un juego de luces tan radiantes como el sol que golpearon sus sentidos con tal fuerza que perdió completamente la razón cayendo en la inconsciencia.

Lo que a continuación sucedería sería aun más extraño todavía. Con los párpados pesados Victoria fue volviendo en sí tras la traumática experiencia, el cuerpo le pesaba y se sentía un poco adolorida como si hubiera sido azotada un par de veces contra un gran muro. Sus pupilas aun dilatadas solo podían ver de primera mano una gran nube de polvo flotando a su alrededor. Desde que había sido confinada a un estado de inactividad, lo único que Victoria había podido hacer era vivir dentro de sus sueños que la atormentaban una y otra vez repitiendo las mismas escenas de condena. Pero esta nueva estela de polvo era diferente a todo lo que antes había visto en sueños ¿qué significaba tal simbolismo? ¿realmente estaba sucediendo?. Le costó trabajo diferenciar entre los sueños y la realidad, ella misma se sentía completamente aturdida y desubicada. Como le fue posible trató de incorporarse apoyándose de sus manos sobre el suelo para conseguir sentarse sobre el mismo. Llevó la mano diestra a su rostro cubriéndolo parcialmente mientras sostenía su frente, pues además del aturdimiento aun le punzaba la cabeza tras el destello brillante que había golpeado sus sentidos.

¿Qué es esto? —murmuró por lo bajo sin reconocer la escena, sintiendo como si flotara en medio de aquella nube de polvo.

"¿Q-quién anda ahí?", al escuchar la frase, la vampiresa se sobresaltó elevando el rostro al instante para buscar entre la polvareda la fuente de la voz que además le resulto "familiar". Es decir, era la misma voz que había escuchado mientras aun estaba sumida en su profundo sueño. "En nombre de la familia Miltford, te exijo que te muestres", la segunda sentencia sí que le dio motivos para descubrir quién era el osado que se atrevía a darle ordenes a Victoria Skarsgård, la sanguinaria vampiresa que había sido encerrada incluso por los de su misma raza.

Poco a poco el polvo se fue asentando, dando paso a una serie de sobras oscuras, figuras que conforme la luz se abría paso en medio del caos, iban adquiriendo una forma bien definida. En medio de aquello se levanto la alta  y curvilínea figura de una mujer desnuda, únicamente cubierta por el manto natural que le brindaban sus largos cabellos color lila.

¿Quién es la familia Miltford? —ni el profundo encierro en el que había permanecido por un largo período habían conseguido apaciguar la soberbia de la orgullosa vampiresa que reclamaba una explicación.

Cuando ya la calma regresó al lugar extraño donde Victoria repentinamente había aparecido, ella se concentro en tratar de identificar su nueva ubicación pues nada le resultaba familiar. ¿En dónde estaba? Más importante aún ¿cómo había ido a parar a dicho lugar? Su mente se encontraba llena de preguntas todas sin respuesta. La mujer miró hacia la izquierda, hacia la derecha, inspeccionándolo todo, hasta que al fin sus ojos cubiertos por una especie de máscara se toparon con la figura de un hombre muy joven de ojos color esmeralda y rubios cabellos desordenados quien se encontraba de pie un poco más allá. Ahora la fémina centró su atención en él, seguramente el dueño de la voz que había escuchado antes. Avanzó un par de pasos acortando la distancia entre ambos sin reparar en el hecho de que se encontraba desnuda. Se detuvo frente a él y directamente sin rodeos le pregunto:

¿Eres tú quién me ha llamado? —pronunció fríamente. Después recordó algo interesante cuando extendió la mano izquierda hasta alcanzar el cuello del masculino sobre el cual deslizo suavemente el dedo índice desde la parte superior hasta la base—. Fuíste quien dijo que me ofrecerías su sangre ¿no es verdad? —sonrió maliciosa.
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Tema Privado Re: Vínculo de sangre [Priv.Victoria]

Mensaje por Jaden Miltford el Miér Ago 28, 2019 8:11 am

Remontémonos unos instantes atrás, al momento en el que el joven brujo se percató de qué tanto había metido la pata, y el hechizo de invocación se descontroló por completo. Afuera de la mansión la noche se veía apacible y en calma, la casa se veía a oscuras y solo el ulular del señor búho rompía el silencio de la noche. Entonces fue cuando ocurrió, en el sótano de su hogar un joven necio retiró las manos del circulo mágico, y se produjo la explosión de magia que sacudió toda la casa y más allá.

Las hojas de los árboles y los arbustos de los alrededores se movieron, apenas como si una ligera brisa los hubiese alcanzado, sin embargo eso no fue lo importante. Rodeando la casa, ocultos a la vista de la gente normal, una serie de símbolos comenzaron a brillar, primero sobresaturados por la intensa magia que fluía en la zona cuando la onda los alcanzó… y luego apagándose de repente. En ese momento, la barrera invisible al ojo humano que había protegido la casa desde hacía generaciones se dispersó, y casi como accionados por el mismo mecanismo dos siluetas salieron volando desde la oscuridad del bosque hacia la casa.

Sus cuerpos eran dispersos, como si de nubes de humo denso se tratasen, y se movían flotando a gran velocidad hacia su objetivo. La primera logró pasar el cerco de runas que rodeaba la casa, pero en el instante en que la segunda pasaba sobre estas, las símbolos mágicos retomaron su poder y la barrera volvió a activarse, haciendo que la silueta de humo y sombras se desvaneciese con un inaudible chillido. Claro que eso no detuvo a la primera, que siguió su camino adentrándose por una de las rendijas de la casa, en busca de su presa.

Nuevamente dentro del sótano de la mansión nos encontramos con el vástago de los Miltford, que iluminaba la nube de humo frente a sí como podía con la luz de su celular, mientras que con la otra mano adoptaba una pose defensiva que denotaba nula experiencia en combate. Poco a poco el polvo se fue asentando, y lo que reveló fue poco menos que insólito e inesperado. Jaden estaba preparado para encontrar un ser de las profundidades del Averno, quizás un perro demoníaco con enormes fauces, o un demonio de aspecto horrible con largos cuernos, pero fue precisamente por estas expectativas que cuando vio a la mujer frente a él se quedó totalmente de piedra.

Quién es la familia Miltford, preguntó ella, sin embargo no obtuvo respuesta pues el muchacho estaba en shock por la escena frente a él. Jaden podía haberle respondido que él era la familia Miltford, teniendo en cuenta que era el último de su sangre, o podría haber intentado mentir y hacer creer que había más de los suyos que le respaldaban, pero en su lugar simplemente se quedó callado. Una parte de él, la más racional, se preguntaba si la había pifiado tanto con el hechizo como para invocar a una mujer normal y corriente, mientras que la mayor parte de su mente se encontraba ocupada entrando en pánico por el panorama frente a él ¡Había una mujer desnuda frente a él! ¡¿Qué se supone que iba a hacer?!

Mientras que el joven apenas era capaz de balbucear alguna respuesta coherente, la mujer observó su alrededores y luego volvió a centrar su atención en él. Realmente no podía ver sus ojos, tenía una mascara frente a estos, pero de algún modo podía sentir su penetrante mirada clavada en él, casi como si pudiese ver más allá de su carne, como si pudiese leerle los pensamientos… o el alma. Se encontraba tan impacto que ni siquiera fue capaz de moverse cuando esta se acercó a él—¿Eres tú quién me ha llamado?

S-sí… soy Jaden —consiguió a responder al fin, su voz algo queda, llena de dudas y confusión, desde luego no estaba dando la imagen que un amo debía dar a su invocación. La mujer acercó una mano a él, y aunque el joven no se apartó el joven si que se tensó un poco, sin saber que pretendía hacer. Ella posó un dedos sobre su cuello, y luego lo recorrió en un gesto suave, mientras le preguntaba por su promesa de sangre—. Sí, así es —murmuró, tragando saliva con cierta pesadez pues no tenía ni idea de cómo podía terminar aquello. Una parte de él estaba temeroso de haber metido tanto la pata como para haber invocado a una persona normal, aunque ese temor se iba dispersando para dejar paso a otro mayor, el de haber invocado algo que le venía grande, algo que le costase la vida si es que no algo peor. Luego había otra parte de sí, inocente y estúpida, que seguía sin poder olvidar que la mujer estaba desnuda y que era incapaz de no apreciar la belleza de su rostro o lo atractivo de su peligrosa sonrisa. Un leve rubor cubrió las mejillas del necio joven mientras este intentaba sobreponerse a la situación, sin saber si sería capaz de ver el próximo amanecer con vida siquiera—. Ese es el trato, te doy mi sangre, y a cambio tu escuchas mis palabras, me proteges… y me obedeces.

Repitió sus votos, los que habían traído allí a aquella mujer. Se suponía que con la invocación el sello ya estaba establecido, que el trato ya se había hecho efectivo, sin embargo la chapuza que había llevado a cabo por hechizo era un factor importante a tener en cuenta; allí no había nada asegurado. Fue justo tras repetir sus votos que algo descendió a toda prisa y sin ningún sonido por las escaleras a espaldas del muchacho, con la sola iluminación del móvil era difícil apreciarlo, pero incluso así la mujer frente a él pudo ver como una silueta de humo y sombras, una invocación menor, se alzaba tras Jaden en un instante, esgrimiendo en alto una garra formada de oscuridad, dispuesta a atravesar al muchacho. El joven rubio por su parte apenas llegó a sentir un escalofrío recorrerle la espalda cuando aquella cosa se ubicó tras él, pero ni tiempo tendría de voltear antes de que el elemental de sombras lo matase, si es que no intervenía algo antes.
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Tema Privado Re: Vínculo de sangre [Priv.Victoria]

Mensaje por Victoria Skarsgård el Vie Ago 30, 2019 2:28 pm

Vínculo de sangre.
La expresión en el rostro del joven varón resultó una escena encantadora a ojos de la vampiresa quien recordó sus días de antaño. Por un momento fue como si el tiempo no hubiera pasado, permaneciendo congelado hasta que Victoria recobrara nuevamente su libertad y su vida. ¡Sí!, el rostro del jovial muchacho de tez blanquecina con un toque dorado ligeramente besado por los rayos del sol, con esa expresión de confusión en sus ojos celestes, grandes y brillantes. ¡Oh, sí! Era tal como lo recordaba. Cuando asechaba durante las noches a sus victimas y estas resignadas entregaban "voluntariamente" su sangre a la subsistencia de la vampiresa. No tenían nada qué temer, pues de cierta manera era como si siguieran viviendo a través de la fémina, y eso era realmente un honor a ojos de la pelilila.

Se mojó los labios cuando centró su atención en la delicada y suave piel de porcelana del cuello del joven Jaden. Lucía fresca, jugosa y muy, muy apetitosa.

Apuesto a que tu sangre es deliciosa —susurró de una forma extrañamente sensual, sin prestar atención a las cláusulas del contrato por estar embelesada con el festín que el buen mozo le ofrecía. Sangre fresca y de un joven atractivo... era el mejor manjar con el que pudieron haberla recibido tras el largo período de inactividad en el que había sido obligada a sumirse.

Tomaré un poco. Solo un poco, lo prometo —comentó con el mismo tono de voz, ya saboreándose el vital líquido en el paladar. Ansiosa y hambrienta.

Echó un mechón de sus largos cabellos hacia atrás por encima de su hombro izquierdo para que este no le estorbase durante el proceso. Luego se aproximó hasta quedar a escasos centímetros del muchacho, tomándolo por los hombros. La sensación de no percibir resistencia ante lo que la fémina estaba a punto de hacer, conseguía despertar en ella cierta excitación por creerse al mando de la situación. Le agradaba tal sumisión, y lo estaba disfrutando realmente. Abrió los labios mostrando sus pequeños y afilados colmillos tan blancos como el marfil. Al aproximar su rostro a esa zona tan frágil y sensible del cuerpo de Jaden, la propia Victoria podía percibir el cambio en la respiración del joven, así como esas substancias que sus poros segregaban probablemente producto de la ansiedad que las acciones de la vampiresa generaban en él. ¡Que banquete estaba a punto de beber Victoria!

Sin embargo no contaba con una rápida y súbita interrupción. El sitio podía estar a oscuras, pero la mirada cual felino de la vampiresa no encontró en ello un obstáculo para darse cuenta de que una tercera figura había arribado a la escena con una velocidad realmente impresionante. Tan rápido como para que la pelilila solo tuviera tiempo para realizar dos movimientos. Con un ligero empujón echó hacia un lado a Jaden aprovechando que lo tenía sujetado por los hombros, quitándolo de esa manera de en medio. Casi al mismo tiempo soltó una patada para repeler el ataque de lo que parecía una sombra aun más oscura que las que los rodeaban, con una enorme garra como ai fueran unas enormes fauces dispuesta a devorar al  brujo y la vampiresa. Victoria consiguió impactar a la sombra, probablemente habría parecido algo estúpido en un principio pensar en golpear algo intangible pero había sido la reacción nata de supervivencia de la fémina. Al final la sombra no era precisamente eso, pues Victoria pudo sentir como conectaba con algo material. Cualquier cosa que fuera, había sido algo tangible, capaz de sentir dolor.

La sombra salió volando impactándose contra la pared de las escaleras por donde había descendido, se reincorporó y volvió a arrojarse sobre Victoria —o eso fue lo que ella pensó— intercambiando algunos golpes hasta que una pierna de la vampiresa chocó por la pantorrilla con uno de los objetos que durante su aparición, la explosión de luces y aire habían tirado sobre el suelo como parte del desorden que había quedado en el lugar. Esto le dio una mínima ventaja a la sombra que aprovechó para aprisionar con su cuerpo el de la fémina que quedó tendida sobre el suelo. Victoria sujeto a la sombra por las manos cuando sintió que ésta quería actuar y pasar de largo hacia donde se encontraba Jaden. No iba a ser tan sencillo deshacerse de la vampiresa.

¡¿Quién te ha enviado aquí a interrumpir mi momento de gloria?! —cuestionó mientras forcejeaba con la sombra—. ¡Fueron esos inútiles ancianos, ¿verdad?! —en la mente de Victoria se figuraba que aún la perseguían como en el pasado, y que probablemente sus anteriores perseguidores se habrían enterado de que la vampiresa había sido liberada y ahora enviaban nuevamente captores para detenerla. Sin embargo, la realidad distaba mucho de esa teoría, pero probablemente únicamente el joven Miltford era el único capaz de dar respuesta a todas sus preguntas, y ponerla al tanto de lo que ahora enfrentaba.

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Tema Privado Re: Vínculo de sangre [Priv.Victoria]

Mensaje por Jaden Miltford el Sáb Ago 31, 2019 5:04 pm

Los últimos días habían sido como una montaña rusa de emociones para Jaden. Cuando se encontró con el panorama de la muerte de su familia sintió incredulidad, confusión y miedo, luego una parte de él se sintió furiosa, era normal estar enojado con los asesinos de su familia, pero le sorprendió que también lo estaba con sus propios padres… luego de tantos años restregándole por la cara que su linaje era el mejor y que él no estaba a la altura de ellos o su hermano, el encontrar que habían muerto así como así lo molestaba sobremanera ¡¿Si eran tan poderosos como han podido dejarle solo tan fácilmente?!

Ahora la situación era un poco diferente. A medida que la mujer frente a él se le acercaba pidiendo su sangre sintió miedo, incertidumbre, emociones que llevaba experimentando los últimos días y que ya no le eran desconocidas. Sin embargo esta sensación se veía mezclada de forma bizarra con una inapropiada excitación, una sensación de atracción que le impedía alejarse de lo que parecía un peligro inminente. No sabía si se trataba del hermoso y bien contorneado cuerpo de la mujer, totalmente expuesto ante sus ojos de chico ingenuo y tonto, o si era el tono sensual y atrayente de su voz, quizá incluso fuesen sus carnosos labios los que le resultaban tan atrayentes en sí, con aquel par de peligrosos a la par que exóticos colmillos. O quizá fuese todo a la vez.

Así, el muchacho permaneció inmóvil mientras la peligrosa mujer posaba sus manos sobre él, su rostro algo sonrojado, su respiración algo alterada, y su corazón notablemente acelerado. No sabía qué iba a pasar, se esperaba cualquier cosa, e incluso así lo que ocurrió le pilló desprevenido igualmente. Apenas tuvo un segundo para sentir que algo se movía en su espalda, y ni tiempo le dio a mirar de reojo antes de que la mujer le echase a un lado, entre las sombras. Jaden golpeó el suelo y el móvil se le escapó de las manos, dejando la estancia a oscuras, de modo que el chico no veía ya nada.

De nuevo el miedo se apoderó de él, uno más intenso y acuciante que despejó su mente, gritándole que necesitaba hacer algo ya. Se levantó y pudo sentir la pared a su lado, posó la mano sobre esta y comenzó a avanzar hacia donde debían estar las escaleras, según recordaba. En medio de la oscuridad podía escuchar un forcejeo, lo que quiera que hubiese allí estaba luchando contra la mujer y él no podía más que cruzar los dedos y esperar que ella pudiese apañárselas en las sombras.

Luego de unos pocos pero angustiosos segundos encontró lo que buscaba, el interruptor de la luz junto a las escaleras, y lo accionó. La luz parpadeó de forma vaga, no muy intensa ya que las bombillas de aquel lugar no eran especialmente potentes, pero sí lo suficiente para iluminar la escena; un ser de sombras se había arrojado sobre la mujer en el suelo y parecía querer destrozarlas con unas extrañas y afiladas garras negras.

Cuando la luz iluminó la estancia el ser oscuro pareció devolver su atención a Jaden, que dio un brinco y se topó contra la pared. La criatura intentó ir a por él, pero la mujer se lo impidió, continuando el forcejeo, mientras le imprecaba su presencia al elemental de sombras y mencionaba a unos ancianos. Jaden no sabía qué ocurría allí, solo que su vida dependía de momento de que la mujer ganase el encuentro, aunque ni eso lo tenía claro del todo.

Intentando retomar la compostura, Jaden echó mano del hechizo de refuerzo más práctico que se le vino a la mente, uno que pudiese hacer de forma rápida y ayudase a la mujer. Empezó a entonar un breve cántico, mucho más sencillo que el de antes, y tras solo unos segundos culminó el ritual— ¡Frenesí! —una pequeña niebla roja comenzó entonces a manar del cuerpo de la fémina, como una muy final capa de vapor de sangre, y conjunto a esta la mujer podría sentir como sus fuerzas de incrementaban. El hechizo tenía el problema de que no solo reforzaría a la mujer, sino que la haría más agresiva durante unos instantes también, un efecto peligroso pero cuyo precio merecía pagarse cuando uno necesitaba un hechizo rápido para situaciones desesperadas. Solo esperaba que no lo matase a él luego de la sombra.

El enfrentamiento no duró mucho más. La mujer parecía poderosa ya de por sí, o al menos el joven sentía una gran presencia en ella, y el hechizo de refuerzo era ya la guinda del pastel, de modo que incluso si el elemental de sombras había sido invocado por un mago poderoso, no era contrincante para ellos. Una vez la criatura desapareció en una nube de humo, Jaden dejó escapar el aliento que llevaba rato conteniendo, y se permitió resbalar contra la pared hasta quedar sentado en el suelo— Ha estado cerca —jadeó, se veía que la tensión del conflicto le había tenido tenso incluso si no era él quien luchaba.

Realmente ni siquiera sabía quién era la que luchaba, pues había sido todo tan abrupto que no habían podido intercambiar apenas un par de palabras. Luego de usar un breve hechizo para revisar el estado de la casa -no había más enemigos y la barrera parecía estar funcionando, aunque daba señal de haber fallado hacía un rato por lo que más le valía revisarla luego-, el muchacho alzó la mirada para agradecer a su salvadora, aunque al toparse con el ahora totalmente iluminado cuerpo de la fémina, no pudo evitar apartar la mirada a un lado avergonzado— Ahm, gracias por lo de ahora… me has salvado la vida —se suponía que para eso la había invocado, y cualquier otro de su familia lo hubiese dado por hecho y ni habría mencionado el tema, por lo que el agradecimiento ingenuo del muchacho no hizo más que evidenciar lo que se notaba desde el principio: que no sabía lo que se hacía.
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Tema Privado Re: Vínculo de sangre [Priv.Victoria]

Mensaje por Victoria Skarsgård el Miér Sep 04, 2019 1:01 am

Vínculo de sangre.
Recién había despertado la mujer de un profundo sueño cuando de repente todo a su alrededor era un caos total del cual no tenía la más mínima idea. Primero había visto a un joven rubio -muy apetitoso por cierto-, y ahora se encontraba luchando contra una extraña sombra salida de ¡sabría el cielo de dónde! ¡Qué extraño recibimiento para la vampiresa que se encontraba totalmente descolocada!. No recibió respuesta por parte de la sombra que parecía tener obsesión por el rubio, pero había cometido el terrible error de haber saltado sobre Victoria, y la vampiresa una vez enzarzada en una lucha no la dejaba hasta terminarla. No dejaría escapar a esa extraña criatura que según ella la había atacado. Deslizando las manos hacia su cuello, intentó entonces asfixiar con estas a la sombra, pero la sensación era completamente nueva para el tacto de la fémina, quien no parecía sujetar nada en concreto sólo una viscosa materia que se escapaba entre sus dedos.

Mientras tanto y salido de alguna parte del loco mundo como al que había llegado Victoria, una nube salida de la nada comenzó a inundar todo en derredor de donde se encontraban los que estaban forcejeando. Llenando de energía, sin aparente explicación, a la vampiresa como tan sólo aspirar la rojiza bruma devolviese las fuerzas a la fémina ante su propia sorpresa. La pelilila no entendía absolutamente nada de lo que estaba ocurriendo pero no desaprovechó la oportunidad de tirar un buen golpe con la planta del pie a la zona abdominal, o donde debía estar la zona abdominal de esa criatura en forma de sombra consiguiendo conectar el golpe nuevamente y mandándolo a volar por los aires sólo para descubrir que su presa desaparecía como una nube de polvo desvaneciéndose hasta no dejar rastro alguno, tras lo cual la fémina pudo al fin tomar un respiro de aquella locura.

¡¿Qué diablos ha sido todo eso?! — cuestionó en voz alta incorporándose sobre sus piernas mientras arreglaba sus cabellos largos que se habían desordenado en el encuentro violento, intentando comprender qué había ocurrido. Por supuesto que no lo haría por sí sola pero había alguien que quizá podría darle algunas pistas, Jaden.

La vampiresa girando el rostro clavó su mirada en los ojos celestes de Miltford, era imposible para él notar el ceño fruncido de la fémina oculto bajo aquella máscara, pero seguramente podría adivinar que la mujer no se encontraba del mejor humor después de haber sido recibida con una pelea inesperada. Haciendo caso omiso del agradecimiento del muchacho la joven le cuestionó directamente.

¡Tú debes saber lo que está sucediendo! —imperó seriamente como exigiendo razón de ello, y probablemente así era—. ¿Quién eres? Y no me refiero a tu nombre, Jade Miltford. ¿Qué es eso qué desapareció frente a nuestros ojos? ¿acaso lo sabes? —hizo una breve pausa dándole tiempo al rubio de pensar con cuidado lo que diría—. Quiero respuestas, y las quiero ahora.

Caminó directo hacia él como encarándolo, así era su forma de ser, arrolladora y dominante. Pues aún no comprendía que se encontraba en un estado de esclavitud o mejor dicho lo había olvidado.

Ladeó la cabeza un poco nuevamente ante la reacción el muchacho cuanto observó que sus mejillas se tiñeron de un hermoso carmesí esquivando la mirada de la vampiresa. Sin caer en cuenta que se debía a su condición de desnudez, la cual honestamente poco le importaba, pues actuaría de igual forma aun siendo consciente de ello. Por lo que asumió que nuevamente el joven daba muestras de sumisión, una señal que ella interpretaba como buena, y que a decir verdad le gustaba. Quizá y podría decidir no matar a ese muchacho y conservarlo como su fuente de alimento personal como él mismo se había ofrecido. Y por el color de sus mejillas ya adivinaba la calidad de sangre que poseería un hombre tan joven, apuesto y de tan buena salud. Después de todo su regreso a la vida no pintaba nada nada mal.

Esos pensamientos hicieron que el disgusto por la escena anterior aminorara la adrenalina corriendo por su cuerpo que exaltaba sus emociones, tornándose más tranquila y calma al grado de pasearse lenta y cadenciosamente por la habitación nuevamente. Posando una mano sobre el pasamanos de las escaleras buscó ascender sobre las mismas con una expresión de extrañeza cuando miraba hacia la derecha y hacia la izquierda familiarizándose con el entorno mientras subía.

¿Estamos dentro de tu residencia, Jaden Miltford? —dijo en un tono más casual sin detener el paso hasta que llegó al final de las escaleras quedando frente a la puerta que conducía a una nueva área del lugar—. Tengo hambre. Dame algo de comer —repentinamente ordenó volviéndose hacia el dueño del nombre, esperando a que el rubio atendiera su demanda como si fuese él la servidumbre.

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Tema Privado Re: Vínculo de sangre [Priv.Victoria]

Mensaje por Jaden Miltford el Miér Sep 04, 2019 8:09 am

Jaden no sería el más fuerte de los Miltford, o no lo era cuando quedaban Miltfords con los que compararlo, pero al menos era competente con los hechizos que había dominado a lo largo de su entrenamiento. Frenesí funcionó bien y el elemental de sombras fue destruido, por lo que el muchacho se permitió el lujo de relajarse, verificar que todo estuviese bien e incluso agradecer a su salvadora ¿Pero realmente podía relajarse ahora o tenía acaso frente a él otro tipo diferente de peligro del que cuidarse?

La mujer se acercó a él, exigiéndole respuestas con una furia bastante evidente en el tono de sus palabras, a lo que Jaden respondió poniéndose tenso otra vez y alzando una mano frente a él en señal de calma— Ah, espera, te lo que explicaré todo ahora —replicó el muchacho, esforzándose por fijar la mirada en el rostro de ella, aunque le era difícil no fijarse en lo demás o terminar apartando su atención a un lado—. Pero primero vamos a salir de aquí ¿Sí?

Señaló las escaleras, esperando que la mujer estuviese conforme con la idea, pues tenía la impresión de que aquello podía ir para largo y no quería estar toda la noche encerrado en el sucio sótano. La mujer aceptó su sugerencia, o quizás es solo que ya estaba interesada en su entorno desde un inicio, y comenzó a subir las escaleras. Él la siguió— Así es, este es mi hogar —respondió su duda, mientras seguían ascendiendo, hasta que una vez llegaron al final la mujer le encaró con una inesperada petición—. Ahm, sí, comida… debe haber algo en la cocina, sígueme.

Se adelantó un poco y abrió la puerta que daba lugar a la sala principal de la mansión, iluminada solo por la luz de la luna que entraba por los amplios ventanales en los laterales de las puertas, así como por las ventanas de las habitaciones circundantes y cuyas puertas estaban abiertas. Jaden tomó entonces rumbo a la cocina, la sala que estaba frente a la puerta del sótano, cruzando el salón, y la que quedaba a la izquierda si entrabas por la puerta principal. Suspiró aliviado al encender la luz y contemplar sus alrededores, al parecer esa cosa había ido directo a por él y no se apreciaba signos de destrucción… por un momento casi había temido encontrar la cocina en llamas. El resto de la saca permanecía silenciosa y no se veía nada fuera de lo usual así que supuso que debía estar todo en orden. Una preocupación menos.

Ahora su preocupación principal, la mujer que le seguía, sería una más difícil de solventar. Jaden se apuró a acercarse al frigorífico, había algunos ingredientes sueltos pero con cada día que pasaba quedaban menos, y en mitad de todo eso solo un bol grande con una comida preparada por él el día anterior y de la que aun sobraba: Macarrones con tomate y unas salchichas picadas. Una comida sencilla y pobre hecha a las prisas por un joven que se había pasado los últimos días estudiando un ritual mientras temía por su vida, no es de extrañar que no tuviese nada mejor. Tenía dudas de que aquello fuese a satisfacer a la mujer, pero era lo mejor que podía darle así que sacó el bol y lo metió en el microondas, donde este empezó a girar emitiendo un suave zumbido.

Esto estará en un momento —farfulló el joven, con tono apurado ante lo repentino que era todo. Por un instante se quedó allí de pie, frotándose las manos y dejando escapar un leve suspiro. Observó a la mujer de nuevo, la que llevaba un momento evitando mientras se ocupaba de la comida, y una vez más tuvo que hacer un esfuerzo por observarla al rostro. Era un efecto extraño el que le producía ella, como si de algún modo su cuerpo atrajese su mirada y sus pensamientos más sucios, y a la vez le repeliese al tomar control de él su parte más inocente y puritana. Jaden se lamió los labios y tomó la palabra, aunque no sin pensar bien cada cosa que decía—. Creo que podrías quedarte fría así… te puedo traer ropa, si quieres —le ofreció el muchacho, una forma sutil de conseguir que se vistiese sin que sonase como que se le imponía. Tenía la sensación de que la mujer ante él era bastante temperamental y que no le convenía enojarla—. Luego puedo explicarte todo lo que ocurre mientras comes ¿Te parece?
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Tema Privado Re: Vínculo de sangre [Priv.Victoria]

Mensaje por Victoria Skarsgård el Vie Sep 06, 2019 4:33 pm

Vínculo de sangre.
El joven no tardó en acatar la petición de la mujer, de hecho lo hizo con suma prontitud. Era algo interesante para ella quién por un momento se sintió en tiempos de antaño cuqndo su familia disponía de un gran número de servidumbre a su servicio. Al adentrarse en la casa Victoria, observadora como siempre, dejó que el muchacho se ocupara de atendier sus "deberes"  buscando algo con que alimentar a la vampiresa, en tanto que está se tomó todo el tiempo que quiso para inspeccionar la residencia y su decoración. Se encontraba ahora en la sala principal de la casa —guiada previamente por Jaden—, estaba muy bien amueblada y se notaba de diseño antiguo. Contaba con algunos cuadros, muy pocos pero qué decoraban dos o tres paredes de la habítación con rostros de personas que seguramente estaban emparentados con el rubio. Había también una chimenea al más puro estilo occidental. Por supuesto que aquello la remontó aun más a su antigua ciudad. De hecho, si lo pensaba mejor, el apellido Miltford sonaba del todo inglés, y sí añadía la sensación europea que transmitía aquella casa, podía dar por sentado qué Jaden era un extranjero como ella en esa ciudad. No estaba nada mal, era amplia y elegante, una casa donde Victoria bien podía vivir cómodamente.

El sonido de trastos chocando unos con otros despertó de sus cavilaciones a la fémina quien hizo a un lado sus observaciones y entonces dirigió sus pasos en dirección hacia la procedencia del ruido. El delicioso aroma de comida recién hecha ayudó en el proceso de encontrar al dueño de la casa, justo en la cocina. Allá lo fue a encontrar de pie frente a un aparato que hacía un ruido extraño mientras en su interior había una lucecita encendida. Dejó escapar solamente un suspiro en respuesta el comentario del rubio sobre que en breve estaría lista la comida, para después tomar asiento junto a la mesita del desayunador. Hizo una mueca de descontento cuando su piel hizo contacto con la silla, la sensación era desagradable. Bajó la mirada buscando la causa de su descontento y hasta entonces cayó en cuenta de que se encontraba desnuda. Y no solamente ella se había percatado de ese hecho.

¿Tienes ropas de mujer aquí? —respondió a Janden quien como si le hubiese leído la mente, el había ofreció vestimentas para que la vampiresa se cubriera. Una servidumbre bastante capaz, pensó la pelilila— . ¡Tráemelas!... O lo que sea, pero que sea bonito y presentable. No quiero que me sigas mirando los senos de esa manera tan lasciva.

Y lo curioso era que a pesar de sus palabras, fue ella misma quien se cruzó de piernas acentuando sus muslos bien torneados, ladeándose ligeramente de tres cuartos para poder recargar su codo sobre la mesa y apoyando el mentón en el puño de la misma mano, volviendo el torso para poder mirar de frente a Jaden, mostrando a propósito sus atributos femeninos sin pudor alguno.

¡Anda! ¡Aprisa!

Por ahora lo único que ocupaba sus pensamientos era su estómago pidiéndole de comer. Bien podía haberse servido con una buena mordida al cuello del chico, pero no, esta vez sus sentidos le indicaban que su hambre debía satisfacerse de otra manera.

Mientras Miltford atendía nuevamente las exigencias de la vampiresa, esta, extrañada por el aparato cuadrangular con una lucecita que hacia ruido, se levantó de su asiento para acercarse y echar un vistazo más de cerca por donde el cristal dejaba ver un plato con comida dando vueltas en su interior. El sonido fuerte de un bip, bip, bip salido de la nada, causó un gran sobresalto en la fémina quien inclusive retrocedió dos pasos visiblemente desconcertada.

¿Qué es esta magia? —cuestionó al aire cuando la alarma de la comida lista volvió a sonar—. ¡Calla, cosa del demonio! —maldijo enzarzándose en un "pelea" con el microondas, mientras este le respondía con otro bip bip, bip—. ¡Ah! ¿Me retas? ¡No sabes con quién te has metido criatura inmunda!

Después de haber permanecido dormida por muchísimos años, Victoria se había perdido en el mundo de los adelantos tecnológicos y desconocía muchas cosas del mundo moderno, por lo que inconscientemente interpretó una escena cómica que rayaba incluso en lo ridículo cuando con sus manos comenzó a golpear el pobre aparato para "obligarle" a callar mientras su dueño no estaba para librarlo de la mujer loca.


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Mensaje por Jaden Miltford el Lun Sep 09, 2019 12:55 pm

La buena noticia fue que la mujer no se tomó a mal su ofrecimiento de traerle algo de ropa -una parte de él temía que decidiese estar en ese estado siempre, lo cual podía llegar a causar muchos problemas-, la mala que esta no perdió oportunidad de culparle por su desnudez, señalandole como pervertido y lascivo. Jaden quiso negarlo en el acto, pero las palabras se le atascaron en la boca cuando la mujer se acomodó en la silla con aquella pose provocativa, y sus ojos no pudieron evitar una vez más desviarse hacia sus más sugerentes atributos, así fuese solo un instante.

A-ahora vuelvo —murmuró apurado el muchacho, abandonando la sala con presteza, tratando de disimular el intenso sonrojo que cubría ahora sus mejillas. Dejó sola a la mujer en el piso inferior mientras él iba al superior, al cuarto de sus padres, el único sitio donde había algo de ropa femenina, la de su madre a decir verdad. Jaden tomó aire profundamente, no quería hacerla esperar mucho pero se permitió unos segundos para calmar tanto su vergüenza como la excitación causante de esta. No podía dejarse llevar por las provocaciones de la mujer ¿Aunque eran provocaciones siquiera? ¿Lo hacía a posta o era mera casualidad todo aquello? No lo sabía, pero el instinto le decía que lo descubriría a poco que la conociese algo más.

No había entrado al cuarto de sus padres desde que ocurrió el incidente -de hecho desde hace años pues nunca tuvo motivos para ir allá-, así que cuando lo hizo ahora mantuvo cierto aire de respeto por sus progenitores ¿O quizá era temor aprendido? Se sentía una mezcla rara entre no querer perturbar lo que habían dejado atrás, y a la vez seguir temiendo lo que pudiesen decirle por irrumpir en su cuarto, como cuando seguían vivos.

Abrió el amplio armario que había sido de su madre. Si había una mujer vanidosa en Éadrom esa era su madre, una mujer poderosa sin duda, pero también obsesionada con las apariencias, que había llegado a acumular más ropas de las que nadie necesitaba, y de las que no se habría llegado a poner ni la mitad. Esto último le venía bien al chico, pues una parte de él no se sentía cómodo con la idea de vestir a aquella mujer con las prendas de su madre -ni siquiera sabía que le molestaba exactamente de ello, si era la idea de darle algo tan personal a esa mujer, o si era que no quería revivir la imagen de una madre fría y estricta frente a él-, así que hizo a un lado la parte del vestidor que sabía esta usaba, y se centró en las prendas sin estrenar.

Realmente no sabía qué tipo de prenda llevarle, ni cuales podrían quedarle bien ya que en su intento de no mirar más de la cuenta no se había quedado con su talla, pero en su búsqueda se topó con una prenda que haría el apaño de momento: una basta blanca de seda con un tono marfil. Eso serviría para cubrir a la mujer de momento hasta que ella misma viese que le venía bien del resto.

Andaba bajando las escaleras con la bata colgando del brazo cuando escuchó unos pitidos y unos golpes, y aceleró el paso. Al llegar a la cocina se encontró con un panorama de lo más excéntrico: la mujer le daba golpes al microondas, aparentemente molesta, mientras este pitaba como quien pide ayuda— ¡Ah, espera, espera, que lo vas a romper! —le dijo el muchacho, acelerando el paso para detener a la colérica mujer. No sabía qué había propiciado aquella actitud por su parte, pero necesitaba calmarla.

Ya te sirvo yo la comida ¿Sí? Tú puedes probar qué tal te queda esto —le comentó, tratando de dirigir su atención a otra cosa. Supuso que quizá era que quería la comida en el interior del microondas y no supo abrirlo o algo así, por lo que ya se encargó él de abrir la puertecita -haciendo callar el pitido-, y sacar con cuidado el caliente bol de comida. Mientras la mujer se probaba la prenda sirvió una generosa ración en un plato y lo preparó junto a los cubiertos, una servilleta y un vaso con agua fresa en la mesa, todo listo para ella.

Espero que te guste —comentó, a sabiendas de que no era precisamente un plato de lujo, sino más bien algo sencillo. Sencillo, pero que igual olía bien, y es que el olor de la comida le hicieron rugir las tripas, lo que le recordó al muchacho que no había comido nada desde el desayuno con todo el apuro del ritual. Se sirvió lo que quedaba de pasta en otro plato para él, y lo preparó todo para comer en la mesa frente a ella— ¿Te queda bien la bata? —preguntó, ahora que las cosas parecían calmarse un poco— Hay más ropa arriba, puedes ver luego cual te gusta de ella —añadió, mientras daba un primer bocado, y luego un segundo y un tercero. Jaden comía con ganas, se notaba que estaba hambriento, pero aún así no dejaba de mirar de tanto en tanto a la mujer, hablándole entre bocados. Le explicó toda la situación por encima, le dijo que venía de una familia poderosa de magos, que sus padres y hermano habían muerto a manos de otra familia, y que él sería el siguiente, finalmente concluyó—. Por eso te invoqué, para protegerme, la sombra de antes era de esa familia, un espíritu de sombras —hizo una pequeña pausa tras esas palabras, su plato ya casi vacío frente a él. Por un instante dudó, pero finalmente comentó aquello que le carcomía por dentro desde hacía rato—. La verdad es que no soy muy bueno con las invocaciones, no sé muy bien qué hice así que no estoy seguro de quién eres… o qué eres —confesó, mirándola expectante, deseoso de esclarecer la misteriosa identidad de la mujer frente a él.
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