Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Fuego contra Hielo [Priv. Dante] A810

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Tema Privado Fuego contra Hielo [Priv. Dante]

Mensaje por Alice Walker el Lun Mayo 13, 2019 9:53 pm

Fuego contra Hielo
Día / Zona hotelera
Un paraje inusual para muchos, o mejor dicho para la mayoría, pero Alice siempre parecía llevar la contraria a los estereotipos considerados comunes. Y eso incluía su forma de pensar, de actuar e inclusive sus gustos. Así es como se le veía a la cabecita rubia bajar del autobús y desplazarse sobre esa mancha blanca bajo sus pies con dirección a un complejo de varias cabañas a las faldas de la gran montaña.

Los números en los ingresos de la muchacha aun estaban en rojo, pero con una tendencia a la alza. En otras palabras, tenía lo suficiente para el día siempre y cuando no se le ocurriera darse un gustito que desajustara su bolsillo. ¿Entonces qué hacia en una zona turística en la montaña nevada?. Como administradora de profesión seguramente nadie la contrataría si supiera que Alice había hecho con meses de antelación una reservación en aquel lugar cuando aun sus ingresos se lo permitían, pero sin vaticinar que su situación económica daría un giro radical quedando literalmente en la calle.

Había intentado cancelar y recuperar su dinero para ayudarse cuando la casera la echó a la calle, pero fue imposible por políticas de la empresa. Era conservar la reservación o renunciar a ella y el dinero al mismo tiempo. Si bien ahora tenía un empleo con una paga modesta, la rubia había decidido tomar esas vacaciones tan pronto tuvo la oportunidad, aun si no tuviera qué comer en el hospedaje, estaba dispuesta a que nada le arruinara la hermosa vista de la montaña nevada. No importaba si no sabía esquiar, o si no tenía con qué hacerlo mejor dicho, estaba decidida a pasarlo bien tras varios meses consecutivos de estrés y arduo trabajo.

Al principio pensó que su reservación había sido en una cabaña, sin embargo al llegar a la recepción fue su sorpresa enterarse que se le había dado un cuarto sencillo, de los más económicos en el hotel.

¡¿Qué quieres de mí?! —exclamó en voz baja cuando caminaba en el pasillo rumbo a su habitación mientras miraba hacia el cielo. Después, resignada bajó las manos y desempacó en su cuarto las pocas cosas que llevaba.

El viaje había sido largo desde la ciudad hasta la montaña, y su estómago se lo recordó. Pero como no podía darse el lujo de pedir servicio a la habitación, optó por buscar algo de comer en el restaurante del hotel… o dónde pudiera conseguir algo no muy costoso.

Bajó a la primera planta del edificio de solo cinco pisos. En derredor había otros dos pequeños edificios donde se daba servicio a los huéspedes propios y a los turistas en general, procurando tener precios para todos los bolsillos, y aun así no era realmente tan económico. Alice no se dio cuenta de que justo había ido a parar al restaurante dirigido a las personas de más poder adquisitivo, así que con algo de pena tuvo que retirarse cuando vio los precios exorbitantes  del menú.

Eh-hh yo… vuelvo enseguida. Olvidé mi cartera en mi habitación —se excusó cuando se levantó de la mesa donde el mesero ya había traído su orden.

Por supuesto, el joven la miró extrañado por haberle hecho trabajar en vano y preparar una comida que no sería consumida. Sintiendo la pesada mirada del mesero, la rubia se puso algo nerviosa y muy apenada por lo que buscó alejarse de la situación lo más pronto posible. Sin embargo, en su carrera y por distracción al voltear hacia atrás para asegurarse de que no la seguía el mesero, esta chocó con otra mesera causando que ambas cayeran al suelo y la charola con alimentos que la mesera llevaba saliera volando por los cielos y fuera a caer sobre uno de los pobres comensales sobre el cual el jugo de naranja se derramó.

¡Lo siento! ¡Lo siento muchísimo señor! —consciente de que había sido su culpa Alice tomó la iniciativa y con una servilleta en mano que tomó de la mesa de otro cliente, se apresuró a tratar de arreglar el destrozo que había ocasionado por su abrupta huida, además de que estando en la misma rama de trabajo, era una reacción innata en ella—. Yo pagare los gastos de tintorería, si me lo permite.

Agregó levantando tímidamente la cabeza después de sacudir con la servilleta un poco del líquido vertido sobre el pantalón del hombre rubio, pobre victima de Alice.



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Tema Privado Re: Fuego contra Hielo [Priv. Dante]

Mensaje por Dante Sieger el Jue Mayo 16, 2019 6:05 pm

─Un café doble, dos croissant y un jugo de naranja. Gracias y por favor apresúrate que tengo un poco de prisa ─ Así comenzaba el día para Dante ¿O la noche? No estaba seguro de la hora ya que había llegado a dicho hospedaje un día antes ¿o ese mismo día? ¡No lo recordaba! Venía sin dormir por lo que se echó una siesta que lo descolocó de todo horario por completo. Quizás habían pasado ocho horas desde que se recostó, posiblemente habían pasado muchas más y estaba "desayunando" en un momento no tan adecuado.

Obviamente el empleado de aquel hospedaje no tuvo más opción que la de tomar el pedido impuesto por una figura como Dante, ellos le conocían. Hace unos días atrás se había corrido la voz de que una de las figuras más importantes en el mundo económico y financiero de Éadrom haría una visita a ese modesto establecimiento por motivos que nadie conoce más que él mismo, Dante Sieger. Portaba elegancia, imponía respeto por lo que era obvio que obedecerían y acatarían de ser posible cada una de sus órdenes gracias al dinero, al miedo.

El pedido vino más rápido de lo esperado, habrá tardado aproximadamente cinco minutos pero fue una espera corta en comparación a lo que debían esperar otras personas por sus propios almuerzos, cena, lo que sea. El rubio aprovechó todo ese tiempo para mirar a su alrededor, le gustaba observar cuando estaba fuera de sus propios negocios. Miraba a la gente, sus expresiones: Así podía saber de una forma u otra quién valía la pena, quién no. Podía ver el miedo en los ojos de las personas, podía ver el odio, la ira, la tristeza, la valentía y mucho más.

Se distrajo. El pedido había llegado y sólo agradeció, no pagó de momento por eso mismo ya que siempre acostumbraba a pagar de entrada para terminar rápido con lo que deba de hacer y así marcharse sin tener que esperar a que el camarero viniese. Algo llamó su atención, el pasar de una figura que no vestía de forma extravagante ni contaba con nada raro encima, pero de alguna manera hizo que el mafioso, empresario o lo que fuere, fije sus ojos en él con serenidad. La mujer parecía hablar con uno de los empleados, a lo mejor no le había gustado la comida.

Luego notó que la chica se puso de pie y a lo mejor iría al baño, algo así. No se imaginó que ahí estaba transcurriendo algún tipo de situación vergonzosa, nada agradable para la mujer de rubios cabellos. Por un momento se distrajo y observó su móvil, hasta que un ruido lo distrajo y pudo ver el vaso de jugo caer hacia su derecha, provocando que todo el líquido caiga derecho al suelo. Agradeció que el jugo no haya caído encima de su traje porque la pulpa de naranja mancharía el color café de su saco, también el blanco de su elegante camisa.

Escuchó como la camarera maldijo por lo bajo a la mujer y también notó la preocupación en la chica. De haberse tratado de otra persona, quizás Dante hubiera sacado a flote su mal humor y pésima actitud hacia gente de poca importancia ─o sea, todo el mundo prácticamente exceptuando unos pocos "afortunados/as"─ pero como se trataba de la chica que por alguna extraña razón le pareció particular, decidió intervenir y se puso de pie lentamente. ─Eh, que fue un accidente. Sigan con lo suyo y ustedes pueden calmarse, yo pagaré los inconvenientes.

La camarera asintió lentamente con algo de miedo quizás, el resto de la gente siguió con lo suyo. Dante caminó rumbo a la rubia con total seriedad y extendió su brazo, su mano más precisamente para ayudarla a ponerse de pie. Un accidente desafortunado sin ningún tipo de dudas, pero no era para que se ponga a limpiar como si perteneciera a la esclavitud. ─Suficiente, no necesitas limpiar nada y ya dije que me haré cargo de los daños o lo que sea, da igual. ¿Qué haces corriendo en un lugar como este? ¿Acaso no te enseñaron modales?

Bueno, quizás esa mala actitud estaba bastante apegada a él como para disimular.


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Tema Privado Re: Fuego contra Hielo [Priv. Dante]

Mensaje por Alice Walker el Mar Mayo 21, 2019 12:22 am

Fuego contra Hielo
Día / Zona hotelera
Aquel fue uno de los muchos momentos vergonzosos de su vida, y a pesar de ello no le afecto menos que los demás, pues nadie jamás se puede acostumbrar a situaciones donde recibe toda las miradas de las personas por haber cometido un error. Sobretodo uno tan evidente como aquel.

La chica sacudía la prenda del infortunado caballero sobre el que se había vaciado el líquido, pero este visiblemente molesto no veía con buenos ojos la acción de la rubia, y su rostro malhumorado lo reflejaba intentando detenerla y refunfuñado aludiendo que tenía un encuentro de negocios y que la muchacha le había arruinado por completo su traje de casimir. Fue sólo hasta que otro caballero salido de la nada cual si se tratase de un héroe o salvador, intervino y por decirlo así, puso fin a la dramática escena consiguiendo que Alice desistiera de limpiar el pantalón y que el comensal ofendido dejarse de quejarse y vociferar improperios, claro todo gracias a la generosa oferta del varón de rubios cabellos que recién llegaba. Tras lo cual, ese mismo caballero le tendió la mano a la fémina para ayudarla a levantarse.

Gracias. No es necesario que... —respondió a la primera parte de las palabras del hombre, pero al escuchar la segunda se detuvo sintiéndose descolocada por el cambio brusco en el tono de las mismas. ¿La ayudaba y la vez la regañaba? ¿Cómo se supone qye debía interpretar eso?

A esas alturas ya no sabía si aquel era un hombre mostrando empatía, u otro más recriminándole sólo para aumentar su malestar. Guardó silencio mientras sacudía sus propias ropas al incorporarse, también estaba algo inquieta al ver todo aquel tiradero sobre el piso, pero sin poder hacer nada al respecto sobre ello.

Un accidente no tiene nada que ver con modales. Yo sólo... —decía seriamente girando el rostro ligeramente hacia un lado eludiendo la mirada del hombre que la cuestionaba—. Me distraje un momento. Fue un accidente y nada más. Eso le puede pasar a cualquiera.

Así fue como de salvador, el rubio había pasado a ser su acusador, todo casi al mismo tiempo. Afortunadamente los demás habían vuelto a sus propios negocios, no así Alice que seguía dandole vueltas al asunto por sentirse en la responsabilidad de resolver el problema que ella misma había ocasionado. Sin embargo, en el interior de la inglesa había sentimientos contradictorios. Por un lado existía cierto agradecimiento por la oportuna intervención del rubio —quien cabía mencionar parecía, a juzgar por su apariencia, incluso más importante que el otro sobre el que había derramado la bebida—, mientras que por el otro lado ¿quién rayos creía que era para censurar de tal forma a la chica? No era una niña como para que se le acusara de causar problemas por andar jugueteando. No sabía si pensar que era un hombre educado y amable, o un pesado que hacia gala de su condición social para humillarla. Le resultaba muy confuso sobre cómo debía reaccionar para con el rubio, y eso era doblemente desconcertante.

Le agradezco la ayuda, joven. Pero me haré cargo de los gastos —añadió fríamente, esta vez con toda la intención de cruzar miradas con él. Esto a pesar de que tuvo que elevar el mentón un poco ya que él le aventajaba con varios centímetros.

¿Cómo haría para cubrir los gastos? ni siquiera pensaba en eso, lo único que no quería era que se le recriminaran sus errores y que más adelante le echará en cara el favor.

Sólo dígame a dónde puedo enviar el reembolso de los gastos, y tendrá integro su dinero de vuelta —pensándolo mejor, si el rubio podía pagar en ese momento le ayudaría de mucho a la chica, quien sin embargo estaba dispuesta a liquidar la deuda a cualquier costo, pues no le gustaba deberle nada a nadie, especialmente si se trataba de un desconocido.

Esperaba con ello de alguna manera llegar a un acuerdo que la dejara bien librada de su, por qué no decirlo, torpeza.

Había llegado a la tranquila montaña buscando la paz y tranquilidad que el estrés del trabajo le generaba. A la rubia le agradaba el clima frío además de también esquiar, por lo que había anhelado con pasar unas vacaciones de ensueño. Pero al parecer todo estaba dispuesto para que a la joven le pasaran muchas cosas, de todo, menos pasar un buen rato.




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Tema Privado Re: Fuego contra Hielo [Priv. Dante]

Mensaje por Dante Sieger el Lun Jun 10, 2019 6:40 am

No le gustaba mucho la idea de que cuestionen su autoridad, no le agradaba la gente que no parecía comprender sus palabras incluso cuando hablaba con toda la claridad y naturalidad del mundo. Y no, no se estaba refiriendo a la rubia en cuestión sino más bien a esas desagradables personas allí presentes cuyas miradas de aparente rechazo seguían dirigiéndose sin piedad hacia la pobre chica quien no daba la sensación de haber hecho nada intencionalmente, como ella dijo hace instantes: Fue un accidente.

Quizás sí, a lo mejor y solo a lo mejor, se había pasado un poco con esa suerte de regaño hacia la pobre muchacha ¿no era suficiente acaso con los problemas que le generaban los allí presentes a esa pobre chica? Sí, efectivamente era suficiente y él como buen caballero le pondría un alto definitivo a todo ese molesto asunto ya que sus palabras anteriores no parecieron llevar toda la "fuerza" necesaria. Pudo reconocer al encargado del lugar, con una clara cara de molestia en el rostro, lo llamó sonriendo falsamente.

─Disculpe, pero mi amiga y yo queremos pasar un buen rato aquí y no podemos porque esta gente no para de mirarnos mal por un simple accidente... ─Hablaba mientras rebuscaba algo en su bolsillo, no parecía tardar tanto en encontrar lo que buscaba. Comenzó a escribir en una especie de libreta rectangular utilizando un fino bolígrafo, el encargado entendió de inmediato lo que estaba ocurriendo. Dante dobló el papel a la mitad con cuidado sin generar un doblez prolongado, lo suficiente para que no se vea.

El encargado miró el contenido del papel y lo cerró rápidamente abriendo los ojos como platos, aparentemente  no podía creer lo que sus pupilas estaban observando. Es que en ese papel, efectivamente había números y dicho papel era nada más ni nada menos que un cheque. El rubio conseguiría de esa manera lograr que dejen de molestar todos los presentes luego de que el encargado en persona ofrezca reembolso inmediato de todo plato en aquel instante, los comensales quedaron encantados con esa actitud.

─Ha sido más fácil de lo que esperaba, que bueno ─Masculló dante entre dientes, hablando en voz baja mientras acomodaba el cuello de su camisa con tranquilidad y luego observaba a la mujer frente a él. ─No tienes que pagar nada, no te lo he pedido ─Y ahí es donde volvía ese Dante con comentarios no tan agradables, arruinaba todo tan fácilmente abriendo la bocota esa. Sin embargo, el rubio sonrió nuevamente con amabilidad ─Pero puedes venir a tomar un café conmigo, hablemos un rato.

Sea afirmativa o negativa la respuesta, el rubio caminaría con tranquilidad en dirección a una mesa de agradable apariencia para tomar asiento y de inmediato hacer el pedido una vez que la camarera se acerque sin más tardanza. ─Dos cafés grandes, cuatro croissants, dos jugos de naranja medianos... Y una porción de pastel mediana, la que más les guste en la casa ─Pidió toda esa ración para dos personas asumiendo que la chica vendría. Pero... ¿Vendría o compraría todo eso en vano? Estaba por comprobarse.
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Tema Privado Re: Fuego contra Hielo [Priv. Dante]

Mensaje por Alice Walker el Miér Jun 12, 2019 9:29 pm

Fuego contra Hielo
Día / Zona hotelera
¡¿Amiga?!

Respingo la muchacha al escuchar como el rubio hacia alusión a ella de tal forma tan familiar, cuando en realidad era la primera vez en su vida que se veían. Sin embargo no chistó una sola palabras, limitándose a permanecer como simple espectadora cuando súbitamente sus planes de salir a tomar aire libre tomaron un giro radical. Sin ejercer presión, simplemente una sutil persuasión, la rubia estaba siendo conducida hacia una escena contraria... permanecer justo donde no había querido estar, dentro del restaurante. Con todas esas miradas encima suyo a causa de un estúpido error.

Para sus sorpresa y tras una de las más extrañas transacciones que jamás antes había presenciado, Alice se encontró con un lugar semi vacío en cuestión de sólo dos o tres minutos cuando los presentes sin más se levantaron de sus asientos y cual hormigas se dispersaron a través de las salidas del lugar en un dos por tres, dejando descolocada a la joven que con rostro de incógnita observaba la inusual escena, expectante. No entendía por qué tan repentinamente las personas se marchaban, inclusive se cuestionó la idea de seguir su ejemplo, pero se contuvo al percatarse que el rubio de elegante porte se mantenía en pie, sin intenciones de marcharse. A la rubia le pareció grosero dejar así nada más a la persona con la que había intercambiado palabras, sobre todo porque aun no respondía a su anterior petición.

«"¿Ha sido más fácil de lo que esperaba?"». Repitió la frase para sus adentros muy pensativa y más confundida que nunca. ¿Acaso todo aquel súbito desalojo había sido a petición del magnate? Pues.. ¿qué clase de personaje era este hombre bien vestido, quien era capaz de hacer desalojar un restaurante completo tan sólo para su uso exclusivo?. Había que admitir que la idea intimidaba un poco a la rubia que seguía sin entender nada.

Él ni siquiera esperó a que Alice respondiera su invitación, simplemente tomó su camino, quizá adivinando que la rubia haría lo que el resto, obedecerlo. Ella no se lo pensó mucho y aunque persistía en duda le siguió, no por alguna especie de sumisión o intimidación. Se notaba por su forma de hablar y lenguaje corporal, que el rubio estaba acostumbrado a ser quien mandara, pero no era por ello que la inglesa dubitativa había aceptado su invitación. Era más bien su primera y confusa impresión sobre ese hombre tendiéndole una mano, literalmente. Es decir ¿quién hace algo así por un extraño en estos días? Definitivamente ya nadie, o mejor dicho, pocos. Como el joven rubio frente al cual ahora la muchacha tomaba asiento. A menos que... tuviera otros motivos ocultos. Ahí estaba otra vez Alice con el revoloteo de pensamientos en su cabeza jugandole malas pasadas. Pero ¿podría ser? Bueno, ya era demasiado tarde para arrepentirse, pues el magnate inclusive había hecho la orden al camarero, por cierto, una orden para dos.

Disculpe caballero, ¿acostumbra adivinar lo que piensan los demás? ¿o solamente lo da por hecho? —un comentario quizá algo brusco ante el hombre que la invitaba a desayunar, pero Alice a veces no reparaba en el tono de sus palabras cuando decía justo lo que pensaba—. No me malinterprete —se apresuró a decir para aminorar el impacto que pudieran haber producido sus palabras, después de todo había que reconocer que de una peculiar manera el varón estaba siendo amable con ella y esta se sentía algo motivada a corresponder tal atención—. Es sólo que me tiene sorprendida lo que tan sólo unos cuantos trazos de bolígrafo sobre un pedazo de papel son capaces de conseguir.

Echó un vistazo a su alderredor, en alusión obvia a las mesas ya vacías del restaurante.

Usted parece una persona muy importante, me gustaría saber a quién debo agradecer la cordial invitación.

Alice no era una persona que confiase fácilmente en los demás, y aunque había aceptado la invitación no significaba que ya le resultara un buen hombre el magnate de rubios cabellos. Se guardaba sus reservas hasta que tuviera más información acerca de él. Y la primera y más importante era conocer precisamente su nombre y a qué se dedicaba. ¿Tal vez era un político muy influyente? O incluso más todavía ¿un miembro de la realeza? pues actuaba como tal. Es decir, nunca había conocido a alguno, pero en un sitio tan turístico como aquel, tampoco sería extraño.

La joven estaba tan intrigada por el misterioso salvador, que hasta olvidó por completo —al menos de momento— el asunto de la deuda que, aunque él insistiera en no cobrar, ella terca como era se empeñaba en pagar.  




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Mensaje por Dante Sieger el Vie Ago 09, 2019 2:35 pm

Dante no tenía problemas en gastar dinero, después de todo veía todo ese asunto como un tema sin mayor importancia, refiriéndose al dinero claramente. Sabía que la vida era corta y había que vivirla, obviamente todo el asunto monetario resultaba importante y afectaba directamente en la vida de las personas... Para alguien como él, el dinero resultaba útil más no lo volvía loco ni le hacía perder sus propios valores que sean buenos o malos, permanecían igual que siempre sin importar si había mucho o poco dinero de por medio.

Los billetes no cambiaron su forma de ser con el transcurso de los años, a mayor fortuna que el rubio pudo amasar, menores cambios llegaron a verse en su forma de ser. Con o sin dinero, Dante no cambiaría ni siquiera una pizca de su personalidad por si no había quedado del todo claro. No tenía interés alguno en presumir ante gente sin bienes monetarios equiparables a los suyos, tampoco veía grata la competencia con gente de alta alcurnia igual que él ya que había una sola realidad para él: No había competición posible para sí.

Retomando los tiempos actuales, Dante se hallaba con un episodio extraño pero al fin entretenido en su rutinaria vida. La vida de alguien con tanto dinero puede resultar aburrida cuando ya no hay nada para llenar el vacío existencial. Es bien sabido y muy cierto que el dinero puede facilitarle la vida a todo aquel que se sienta aburrido cuanto menos, pero para una persona como Dante... Todo eso es absolutamente más complicado y difícil de sobrellevar, él sabe que no piensa ni razona como todos los demás así que todo cuesta más.

La chica no parecía estar muy de acuerdo con que el rubio sea parte de ayuda a su problemática, quizás muy en el fondo ambos tienen mucho en común ya que Dante tampoco disfrutaba de ser ayudado o socorrido bajo ninguna circunstancia, así de fuerte era su orgullo... Su terquedad, posiblemente también su idiotez al no aceptar la mano de ayuda que podría tenderle alguien. Hay una razón para todo ese comportamiento tan egocéntrico e idiota en partes iguales, una razón que quizás lo haría ver todo menos insólito o bobo.

La gente suele ser mala, esa es la razón simple y directa para ese planteamiento impuesto por gente como el rubio o la misma rubia que compartía mesa con él, que la compartiría en todo caso. ─Seré breve con usted ─La nombró respetuosamente de usted ya que sus modales así lo decantaban, Dante sabía como establecer una buena comunicación bien llevada cuando era necesario, consideraba que en esa oportunidad debía mostrarle a la desconocida mujer que él no era como el resto de cretinos que trabajaban en ese hospedaje.

─Vengo teniendo días un tanto insípidos, soy un hombre que disfruta de su vida y vive el día a día como si fuera el último ─Sincero, respondió bebiendo un poco de refresco directamente de la botella, fallando a su protocolo social quizás por ese mero detalle sin tanta importancia. ─Siento que durante estos últimos tiempos, he fallado a mi propia filosofía de vida y no quiero quedarme en casa, pudriéndome entre billetes aunque suene contradictorio ─Carraspeó y terminó de beber, pidiendo un segundo para limpiarse con una servilleta.

─Este encuentro resultó divertido para mí y es un momento agradable por más raro que suene ¿le parece excusa suficiente? Ahora, si me permite el consejo... ¿Podría comer su comida? Se va a enfriar, gracias.
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Tema Privado Re: Fuego contra Hielo [Priv. Dante]

Mensaje por Alice Walker el Miér Ago 14, 2019 6:57 pm

Fuego contra Hielo
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Lo escuchó con atención, y más que eso, observó con detenimiento la manera en cómo se expresaba mientras tomaba la palabra, en tanto Alice fijaba la vista centrándose exclusivamente en el magnate. ¿Podían inclusive los ricos, aburrirse con sus vidas teniéndolo todo a su alcancé? Bueno, algo similar le estaba ocurriendo a ese joven, al menos así lo entendió la rubia que sin darse cuenta fue disminuyendo la altura del muro que había construido entre ella y él.

¡Ohm! ¡Es cierto! —tras la observación del hombre del cual aun desconocía su nombre, la muchacha tomó el croissant para darle un leve mordisco descubriendo que en el interior contaba con un delicioso relleno. ¡Una delicia al paladar!

El misterioso hombre tenía razón, ya que por azares del destino dos perfectos desconocidos se encontraban compartiendo la misma mesa, debía dejar las preocupaciones de lado y disfrutar del sabroso desayuno... y de la compañía también. Puesto que Alice gustaba de conocer personas nuevas ¿por que dejar pasar esa inusual y quiza irrepetible oportunidad?

Lamento mucho si parece que hablo demasiado —necesitaba decir eso, en verdad, pues de buenas a primeras sintió que su actitud estaba siendo inclusive grosera—. Pero lo cierto es que... disfruto mucho charlar —hizo una pausa solo para poder beber el aromático café—. Me da la oportunidad de conocer a las personas.

Esbozó una sonrisa leve, tratando de dejar de lado sus prejuicios por estar frente a un personaje muy influyente. Eso era demasiado snob. Solo eran dos personas jóvenes sosteniendo una conversación y eso era todo. ¡A relajarse!

Me disculpo nuevamente si mis preguntas le incomodan, no es mi intención. Es solo que me ha dado curiosidad saber si es esa sensación de "volver a las raíces" lo que le ha traído a estos lugares —la inglesa podía ser parlanchina, demasiado para algunos. Pero ahora que sus ojos comenzaban a ver al rubio con una diferente perspectiva, le interesaba continuar la conversación y saber más de él. No por obtener información cual si fuese policía, más bien, conocerse ambos como personas.

Me parece un hermoso lugar para descansar, e incluso probar cosas nuevas —decía aquello mientras sus ojos azules contemplaron la escena pintoresca y coronada de escarcha que se apreciaba a las afueras. El clima era muy frío, pero eso no le restaba lo atractivo al lugar—. Para ser sincera... —añadió volviendo el rostro hacia su interlocutor—. Me encantaría poder subir hasta lo alto de la montaña y esquiar hasta que se acabe el día —comentó ya un poco más relajada, sintiendo que entraba un poco en confianza con el rubio, como él lo había hecho antes —o al menos así lo interpretó ella— cuando dejando la etiqueta, el joven bebió directo de la botella, algo que personalmente la inglesa no vio con malos ojos sino como un símbolo de lo cómodo que se sentía el rubio siendo él mismo, algo que a ella le agradó.

Si tiene tiempo... —titubeó un poco, tal vez era atrevido de su parte dirigirse a él de esa manera, pero no se retraería. Así era ella, decía lo que pensaba o lo que sentía sin reparos. Y lo que ahora deseaba era...— ¿Le gustaría subir a la montaña a esquiar?

Al momento él era la única persona que conocía en ese lugar, es decir, el único con el que había sostenido una charla, y estaba segura de que su estancia en ese sitio sería más agradable si compartía su tiempo con alguien, él, por ejemplo. Además de que, tomando la premisa que él mismo había planteado, Alice tuvo el mismo deseo de tomar las riendas de su vida dejando de lado los miedos y preocupaciones, para simplemente permitirse disfrutar el día y lo que con el llegara. Atreviéndose a arriesgarse ha experimentar cosas que nunca antes había hecho. Sólo que aun había un “pero"…

¡Por supuesto! Si eso no interfiere en sus planes —sonrió algo apenada por adelantarse a su respuesta, pero con la intensión de prolongar el momento divertido que ella también estaba disfrutando y que esperaba pudiera ponerse aún mejor. Con todo y que Alice ni siquiera sabía esquiar bien, pero eso no importaba, el punto aquí era hacer que cada minuto... valiera.





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