Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Siempre y cuando no lloviera || Priv. Nanna  A810

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Tema Privado Siempre y cuando no lloviera || Priv. Nanna

Mensaje por Romani Callaghan el Lun Mayo 06, 2019 11:22 pm

Hasta entonces toda clase de pensamientos invadieron su atolondrada cabeza. Era obvio que haber hecho lo que hizo no estaba del todo bien, por no decir que era totalmente contraproducente. Su trabajo en la escuela se ponía en juego, al igual que la reputación de ambos en aquel ambiente siempre tan hostil y poco flexible. Suspiro. Hacer el café tan solo para dejar que se enfriara y tener que calentarlo de nuevo se estaba volviendo un muy mal hábito. Él era un ser humano por demás correcto, pero esto…Le estaba gustando esto de alguna extraña manera. Que sea prohibido no era sin embargo lo emocionante, aquel aspecto no era más que el problema en sí. Y, teniendo en cuenta su edad, aunque bien podría, valía la pena recalcar que ya no estaba dispuesto a subirse a ninguna clase de juegos. Él de verdad había comenzado a asimilarla, y a disfrutar del inocente cuidado ajeno, de la compañía de esa silenciosa voz suya.

Lamentablemente sí quería llegar a tiempo al festival, debería dejar de dispersarse y poner manos a la obra para estarse lo mas presentable posible. Vivir cerca del destino lo tenía sin cuidado alguno, se repitió a si mismo incontables veces que estaría allí en un santiamén y para cuando quiso acordarse el reloj se había comido mas de la mitad del tiempo con el que había creído que contaría. Fue luego de correr un poco que consiguió por fin salir a la calle, por aquella hora, aunque tarde, repleta de gente que iba al mismo lugar. A su parecer, había hecho su mejor esfuerzo por ocultar las pocas horas de sueño y el hecho de que estaba mas acostumbrado a la bata de medico que a otro tipo de vestimentas. Llevaba una cálida trenca de color gris oscuro que sin cerrar dejaba ver un atuendo de lo mas casual y sobre ella se enroscaba una fina bufanda de color claro que de tan suelta aun podía vérsele el cuello desprotegido. Quizá lo que mas se lamentaba era el no haber tenido tiempo de amarrarse el cabello como siempre, por lo que en esta ocasión le llevaba suelto. Era algo inusual, y realmente había que verle dos veces para reconocerle con esa mata de pelos colorados abultándose libres y desordenados sobre sus hombros.  

A decir verdad, de igual modo se encontraba bastante nervioso. Habia sido una invitación por demás sutil, y aunque lo esperaba, la casualidad al fin y al cabo sería el único verdugo. Así que de momento solo quedaba ponerse en marcha para recorrer esos senderos iluminados por enormes faroles que colgaban de todas partes, luciéndose aún bajo lo quedaba de la luz del sol. Sin haber prisa alguna una vez allí, se dedico a ir calmo por esos pequeños pasillos rebosante de personas, y aquellas con atuendos más tradicionales le sonsacaban una simpática sonrisa de solo imaginar cómo le quedaría algo así a él mismo  —Ah vaya — Los puestos con juegos típicos de esos lugares le llamaron pronto la atención, mas precisamente aquel en el que por algunos pocos yenes te permitían cazar cuantos pequeños peces dorados soportara tu red de papel para llevártelos a casa luego. Siempre quiso poder llevar unos cuantos, pero…  —Olivia intentaría comérselos si los llevo a casa… —Se lamento para sí mismo en voz baja al meter las manos dentro de los bolsillos de su abrigo. No seria la primera vez que la elegante felina se mojara las patas para jugar su propio juego del terror con ellos. Era una verdadera lástima, pero no podía condenarlos a semejante trato.
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Tema Privado Re: Siempre y cuando no lloviera || Priv. Nanna

Mensaje por Nanna Erika Wagner el Sáb Mayo 25, 2019 9:35 pm

Nanna soltó un largo suspiro mientras intentaba buscaba entre la multitud. Recordó como había pasado horas de la mañana para arreglarse en su habitación de su cuarto antes de salir mientras sus hermanas se aglomeraban en la puerta para espiarla cambiándose una y otra vez las prendas frente al espejo de pie. Las chicas no lo soportaron más y entraron cual escuadrón de combate para ayudar a su preciada hermanita en el sutil pero seductoramente letal arte de la moda. Luego de un caos de prendas volando de aquí a allá, incluso ropa interior, blusas, jeans, faldas, calzas y todo lo que tuvieron al alcance de la mano, todas quedaron de acuerdo en que el estilo de Nanna indudablemente era el casual. Un vestido negro y unos toques era lo que la hermana menor necesitaba.

—Hermanita, hicimos de ti una obra maestra— dijo la mayor mientras las demás asentían—. Has todo lo que te enseñamos y caerá rendido a tus pies.

Cuando volvió en sí de aquel recuerdo, la joven dragona no estaba muy segura de que los consejos fueran los mejores en un chico como Romani, pero tenía que admitir que su ropa era indiscutiblemente bonita. Un vestido negro acorde con la calza, una bufanda roja a tono y prendedores color dorado cuyo brillo sobresaltaban a la luz del sol. Sin duda estaba preparada para la cacería.

Pero… ¿Y si no viene? Nanna comenzó a sentirse insegura. Después de todo nunca le había dicho directamente que la vería a ella ahí. Era algo tonto dudar luego de que había estado tan segura en su momento cuando se lo dijo, pero le resultaba imposible, como toda chica que sus temores no tocasen de vez en cuando a la puerta. De pronto le vio de espaldas. Era él sin dudas, y el tan solo verle hizo que su corazón latiese con fuerza en su pecho.

Se acercó lentamente como una cazadora furtiva en busca de su presa y, cuando tuvo su espalda en frente, le abrazó la cintura con cariño mientras pegaba su mejilla en la amplia espalda del pelirrojo.

Te encontré…— dijo con su voz dulce. En parte sintiéndose aliviada por el hecho de que su chico haya ido como prometió. Cuando él se dio la vuelta, ella se colocó en frente y, dando una vueltita, le preguntó — ¿Cómo me veo?— en su lenguaje de señas.

Lo que Nanna no admitiría, aunque ganas no le faltaban, era que en ese momento su chico se veía como un delito que estaba dispuesta a perpetrar. Ese hombre ponía todo su instinto dragonil a flor de piel. Y aunque hacía todo lo posible en su interior para no ser demasiado directa como para intimidarlo, lo cierto es que una parte de ella lamentaba que fuera un festival y no un hotel su lugar de reunión. Como sus hermanas decían: “Eres una dragona, y cuando las dragonas queremos adueñarnos de algo, o de alguien, lo hacemos”, dijo la mayor mirando a Nanna a los ojos mientras le entregaba su mejor conjunto de lencería. El recuerdo le hizo sonrojar un poco pero no evitó que se acercase a su chico y le diese un beso pequeño en los labios. Quizás no iba a llegar a tanto ese día con él, pero nadie podía culparla si metía el dedo en el pastel y lo probaba un poco.

¿Me extrañaste?— preguntó mientras rodeaba su cuello con los brazos.
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Tema Privado Re: Siempre y cuando no lloviera || Priv. Nanna

Mensaje por Romani Callaghan el Jue Jun 27, 2019 11:34 pm

Habia demasiadas cosas con las cuales podían entretenerse sus ojos, pero durante unos cuantos minutos permaneció con la mirada en alto admirando el cielo por entre la abundante cantidad de faroles que colgaban sobre su cabeza esperando su momento de brillar. Un empíreo hermoso y una brisa sospechosa que le hizo respirar profundo hasta regodearle con un pícaro petricor, un perfume almizclado y fresco. Inocentemente solo pensó entonces en una cosa; podrían ellos encontrarse siempre que no lloviera, y si lo hacia que les encontrara ya uno junto al otro. Después de todo, su apartamento estaba cerca y no era él tan desordenado como para no poder prestarlo de refugio si al cielo se le ocurría caerse a pedazos…

Eventualmente la cara se le transformo de vergüenza al repetirse la idea una y otra vez dado que había en ella algo extraño, algo que de buenas a primeras pareció ignorar como el buen chico que parecía que era. Eso sin dudas no había sonado tan sórdido en su cabeza la primera vez que lo concibió. Aun contenía la respiración cuando pensó en que no podría ni verle a los ojos si llegara a aparecerse justo en aquel momento, más como si le hubiese invocado de algún modo para castigarle sintió ese sorpresivo abrazo que le recordó como respirar nuevamente.

—De veras viniste, vaya… —Se dijo mas bien para si mismo con cierto alivio al haberse esfumado casi de repente cualquier tipo de nervios. En su caso no era nada cordial dilatar el encuentro de frente, pues pese a lo chistoso de su expresión dependía de dejarse ver para poder comprender y ser comprendido. Al voltearse tan pronto como pudo descubrió que se habría arrepentido por el resto de su vida de no hacerlo —Estas preciosa, Nanna.. —Dijo torpe a la par con sus labios y manos. Acostumbrado siempre al uniforme era toda una agradable sorpresa descubrirla en ropas que aun casuales le hacían parecer toda una princesa. Estaba avergonzado y arrepentido de no haber podido hacer algo mejor con su propia imagen, casi que se sentía indigno de tenderle siquiera el brazo para llevarle a su lado "Te queda realmente bien" Agregó con una de sus más características sonrisas al recibirle por inercia entre sus brazos cuando esta se acercó para darle ese beso que le dejaría con cara de tonto durante un momento.  La facilidad con la que empezaba a asimilar y naturalizar esa clase de relación era algo aterradora, y esta vez tenían el escenario más bien a su favor para librarse de ciertas culpas.

Cuando le hizo aquella pregunta, el joven medico se limito a contemplarle. Los delgados brazos ajenos le habían rodeado el cuello, en respuesta instintiva sus propias manos rodearon la cintura de la muchacha a la cual le sacaba un par de cabezas de altura. Si era así, no podría estar mal el hacerle regocijar las ventajas de no encontrarse dentro de la escuela como siempre. Sin demasiado esfuerzo, pero con gran valentía, fue entonces que la alzo lo suficiente como para poder corresponderle el gesto, un beso por otro como nunca antes se había animado.

—Si... lo hice… —Admitió tímidamente el haberle extrañado al dejarle tocar el suelo otra vez, hablando bajo y suave, lento para que pudiese leerle. Se había sonrojado como si no fuese más que un crio al fingir una entereza sublime mientras se revolvía el cabello suelto con una mano “Me alegra verte, temí que no te dejaran venir…” Confeso en pequeña risa, dibujando entonces con ambas manos delante de él, esquivándole de tanto en tanto esa mirada azul tan penetrante que le hacía erizar.

“Abusemos de esta suerte cuanto podamos” Añadió entusiasmado con una sonrisa por demás simpática al invitarle a caminar junto a él.
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Tema Privado Re: Siempre y cuando no lloviera || Priv. Nanna

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