Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
CONOCE MÁS SOBRE LA HISTORIA
AMBIENTACIÓN
CONOCE NUESTRA HISTORIA

Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

ESTACIONES
cambiantes cada día

SISTEMA MONETARIO
Monedas: Dromes
Billetes: Soilses

Shiki Topsite!


CONEXIÓN
bienvenido a la ciudad éadrom
Conectarse

Recuperar mi contraseña



NAVEGACIÓN
links importantes



BÚSQUEDAS DE ROL
¡Publica tu búsqueda aquí!

Clubes/Rol.
El club de cocina te espera.
POR Jestro / Jevil
A ESPERA
Título de la búsqueda
POR NICK
A ESPERA
Título de la búsqueda
POR NICK
A ESPERA
Título de la búsqueda
POR NICK
A ESPERA
Título de la búsqueda
POR NICK


ÚLTIMOS TEMAS
de habitantes
Últimos temas


MINI ANUNCIOS
¡colabora con la comunidad!

SE NECESITAN PROFESORES
Daremos una recompensa de 3 000 dromes. Reclámala aquí
NECESITAMOS LICÁNTROPOS & ÁNGELES
Daremos una recompensa de 3 000 dromes. Reclámala aquí



MEJOR POSTEADOR
¡de este mes!




¡FELIZ CUMPLEAÑOS!
¡colabora con la comunidad!






Decídete; jugamos ¿dulce o truco... o Marco-Polo? (Priv. Bastian Shawn) A810

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Tema Privado Decídete; jugamos ¿dulce o truco... o Marco-Polo? (Priv. Bastian Shawn)

Mensaje por M. A. Marchessi el Vie Abr 26, 2019 11:20 pm

- Hay algunas lecciones que se aprenden más pronto que tarde en la vida: no conversar con extraños, no entrar en sitios que den miedo, no tomar lo que no te pertenece...

¿Por qué diantres, no era de las personas que habían aprendido esas tres valiosas lecciones antes?

Sus pasos resonaban en pasillo desierto, en lo que una presencia resonaba en el silencio del pasillo que ya había dejado atrás por la carrera. Giró de nuevo, encontrándose con otro pasillo largo, sintiendo aquella presencia inmediatamente próxima, en el pasillo que acababa de dejar atrás. Por lo que continuó corriendo; las piernas le ardían, era tal el esfuerzo físico realizado, que tardaría más que un parcillo de días el deshacerse de todo el ácido láctico acumulado en los músculos por tal ejercicio forzoso.

¿Cómo salir de ese lugar? Llevaba más de 15 minutos corriendo así, no duraría mucho más ¿cuánto medía aquel maldito sitio abandonado? ¡por qué diablos no lo demolían de una vez por todas! Notó una luz que le indicaba una salida, en una de las habitaciones que pasaban a sus costados con velocidad, por lo que se metió a la ciega, encontrando una pequeña hendidura entre 2 maderas que cubrían la ventana, que darían al exterior. No era una vía de escape, todo lo contrario: era un camino sin salida.

Miró alrededor, llegando a divisar un inmenso armario, con las puertas, al parecer, funcionales. Le presencia seguía allí, y de alguna forma, pudo sentir que ella sabía que estaba acorralada. El corazón se le aceleró con fuerza. No lo pensó dos veces, se redujo lo más que pudo para ingresar en el armario, agachada, encorvada, pero... oculta. No podía ver nada, de por sí, el sitio estaba en silencio (más allá de lo que ella hacía al respirar agitada), pero estaba... ¿a salvo?

Usó el borde de su sudadera para cubrirse la boca y la nariz, intentando no hacer ruido... y prácticamente, hasta quiso detener su corazón, para no ser evidente para ella. La sentía, casi como si pudiese verla... porque si Magdalena llegaba a verla, ella sería capaz de observarla. Era una regla tácita en aquel juego, pero regla al fin. Cerró con fuerza los ojos, intentando no llamar su atención cuando ingresó al sitio; avanzó hasta la ventana, por dónde se infiltraba la luz... pero regresó de inmediato, observando sin ojos para ver, escuchando sin oídos para percibir, acechando un cuerpo que no podía ni podría lastimar... pero al que si podía acechar.

Debió aguardar algunos segundos, en lo que sentía que se retiraba... se molestaba por no haberla encontrado. Y salía... desaparecía incluso del pasillo. Magdalena agudizó el oído, sintiéndose en serio en soledad. ¿El juego había terminado? Abrió con cuidado la puerta y... notó que en serio estaba sola en el cuartito ese, en el pasillo... pero aún no en el edificio. Ella seguía en su búsqueda. Debía encontrar una salida. En ese pasillo.

Lo antes posible.

Con un zapato en cada mano, para evitar hacer ruidos, avanzó hasta asomar los ojitos por la hendidura entre las medaras, viendo el camino afuera, por el que había llegado al edificio, y que, de hecho, era transitado pro varias personas en el momento ¿Qué ella... no había huido escaleras arriba, al menos 3 pisos? Creyó encontrarse en el tercer piso, pero ante sus ojos estaban las personas que transitaban. Quiso llamar a alguien pero... no importaba cuánto "chitase", para llamarles, las personas parecían no escucharle. Y no debía alzar la voz, porque si la alzaba, sabía que sería encontrada y... perdería. No sabía qué... pero no quería averiguarlo.

Alzó ambas manos y comenzó a tirar de las tablas viejas que aflojaron de inmediato. ¡Excelente, podría optar por escapar por ahí...! Pero... necesitaba la ayuda de alguien. Las reglas eran tan claras, como impronunciadas: alguien debía darle "Piedra libre" o no podría salir de su escondite. - ... - miró a un par de estudiantes de ¿tercero? eran mayores y se notaba... ¿serían capaces de ayudarla? A penas alzase la voz por ayuda... la llamaría respondiendo "polo" al "Marco" jamás pronunciado. ¿A quién... a quién pedir ayuda...?

La respuesta a su duda... llegó al notar a alguien adulto. Era un adulto... y uno que no se podría negar a ayudarla a ella, una estudiante: un profesor. Lo vió avanzar en cámara lenta... casi pasándose del punto más cercano a su propia posición, a lo que sacó el brazo por la hendidura agrandada, notando que llamaba la atención del docente. - Profesor... por favor... ayuda... - le habló con voz rota, sumida en la desesperación, sintiendo que... desde el otro extremo del edificio abandonado, aquella criatura volvía a gritar sin sonido alguno: MARCO. - ... ayúdeme a salir de aquí, por favor... me va a encontrar... ¡y-ya viene por mí! - alzó las más voz, percibiendo (tal como dictaban las reglas del juego) que ella ya se encontraba avanzando, velozmente al sitio dónde se encontraba pidiendo auxilio.

Lo que Magdalena no sabía, era que la persona escogida por ella, ahora formaría parte del juego, y percibiría de igual forma a la criatura, que no está pero se siente, que no ve pero observa... que no oye pero escucha... y que no daña, claro que no, pero acecha... a todos quienes forman parte del juego: la estudiante novata y el profesor con ¿heterocromía? -
M. A. Marchessi
Salón : 1 B Edad : 15 Dromes : 43830
Reputación : 4
Mensajes : 46
Ver perfil de usuario
M. A. Marchessi
ELEMENTALES

field_id-18

Volver arriba Ir abajo

Tema Privado Re: Decídete; jugamos ¿dulce o truco... o Marco-Polo? (Priv. Bastian Shawn)

Mensaje por Bastian Shawn el Dom Abr 28, 2019 12:33 am

Debía de ser, probablemente, el sitio que más miradas atraería de entre toda la estructura que conformaba el instituto Takemori, sin embargo, el edificio antiguo se alzaba ahora como una joya solitaria y separada de sus herederos que le volvían la espalda y miraban hacia el futuro. Él, por otro lado, permanecía estoico e inamovible,  aguardando y sobreviviendo. Era la montaña de roca que el viento no lograba derribar, por mucho que soplara encima. Su rostro de piedra sólida y observaba y juzgaba. La faz de un viejo que había visto pasar demasiado y cuyo cuerpo, muy en lo profundo, comenzaba a podrirse.
En efecto, el interior oscuro y seguramente ya corrupto, era un enigma cuyos muros contenían en el más absoluto de los secretos. Bastian Shawn lo contemplaba desde fuera casi a diario.
Al terminar un día de clases, mochila al hombro y distraído con la música de los audífonos en sus orejas, no podía evitar girar el rostro hacia la cara del edificio viejo. Solo un minuto. Voltear, contemplarlo y esperar que no fuera a tragárselo vivo, un día que se sintiera hambriento. Ese día llegaría, tarde o temprano, lo presentía, y estaba más cerca de lo que imaginaba.

El día había casi terminado y la tarde avanzaba tan aprisa que ya se veían los colores violetas, rojos y naranjas que comenzaban a permear el cielo. Pronto se vería un breve caleidoscopio que desaparecería a negros nocturnos y absolutos. Pero para eso aún faltaba algo de tiempo. Todo el tiempo que le quedaba para sobrevivir a Bastian.
Las clases habían sido monótonas pero no completamente aburridas. Los chicos se encontraban en ese incómodo punto en que eran demasiado buenos como para poder hacer la enseñanza muy fácil, o demasiado novatos como para poder avanzar al siguiente paso en su aprendizaje. El resultado: al final del día Bastian no quería saber nada más de la escuela. Solo llegar a casa y relajarse. Ese era el plan original.
Se alejó del edificio nuevo, apenas saludando con un gesto de la mano o de la cabeza cuando alguien le deseaba un buen día.

-Hasta mañana. -Contestaba a penas mientras desenredaba los audífonos que se había metido al bolsillo y dejaba atrás su trabajo.

Atravesó las puertas principales del sitio de la última clase, rodeó una o dos estructuras y se dirigió –precedido y seguido por dos o tres alumnos que tomaban una ruta similar y a quienes no solía prestar atención- hacia el camino que pasaba por el edificio viejo. Lo vio nada más pasar, alzando los ojos hacia las cuencas cuadradas de las ventanas superiores. Se estremeció, esforzándose en mantener el respeto por el veterano conjunto de ladrillos.

”Hasta el próximo día.”

Metió la mano en el bolsillo y sacó el móvil, donde colocó su canción favorita y volteó hacia el frente. Nada habría cambiado si tan solo la reproducción hubiera comenzado de inmediato o si tan solo hubiera parpadeado en un instante. Desde luego, el mundo –eventos de convergencia- no funcionaba de esa forma. La vio, en un visaje: una mano asomándose por una de las ventanas. Si llegó a escucharla no podría asegurarlo. Creyó hacerlo, pero quizás fue tan solo la sensación de nerviosismo y el efecto de la imaginación, pero su mente registró un susurro que le llamaba.
Al inicio permaneció quieto, sin saber cómo reaccionar. Miró a un lado y al otro y solo consiguió ver las siluetas de los chicos ya bastante lejos.

”¿Una alumna? ¿Cómo es qué…?”

La mano se agitó. Bastian se quitó los auriculares y se acercó, a paso vacilante. Logró distinguir entonces una figura: una chica. La forma de la mano debió habérselo insinuado. Una silueta no demasiado grande, y una voz temerosa. Luego, unos ojos asustados.

Profesor... por favor... ayuda... ayúdeme a salir de aquí, por favor... me va a encontrar... ¡y-ya viene por mí!

Reaccionó, como era de esperarse, con miedo e incertidumbre. Se acercó, casi esperando que la mano tirara de él, que fuera la lengua del edificio viejo, preparado para tragárselo. Quizás no estaba tan equivocado. Extendió su propia mano e intentó sujetar la ajena.

-He, hey. ¿Qué pasa, que estás haciendo allí adentro?

En su espalda recorrió una frialdad desagradable, como un agua helada que cayera desde el cuello de su camisa y saliera hasta mojarle las caderas. No podía definirla, pero aquella emoción nueva era casi animal: un instinto de supervivencia que le gritaba que las cosas se iban a poner muy mal. Algo estaba pasando allí, algo que no le gustaba nada.

-¿Quién está allí? -Dijo a un paso de alzar demasiado la voz. Colocó las manos sobre la tabla que tenía delante e intentó tirar de ella con fuerza varias veces, pero estaba demasiado bien clavada.

No logró ver bien a la chica atrapada, pero sabía que no debía quedarse allí.

-¡Escúchame! Ve si puedes correr al pasillo de al lado, creo que hay bastante espacio por allí. ¡Rápido!

No pidió más explicaciones. Luego averiguaría lo que ocurría. Si la misteriosa chica no lo detenía, se apresuraría a correr hacia el sitio indicado. Si tenía que tirar de ella con fuerza lo haría. Iba a sacarla de allí.


Decídete; jugamos ¿dulce o truco... o Marco-Polo? (Priv. Bastian Shawn) Bastian-Shawn
Bastian Shawn
Salón : 3 A Dromes : 14514
Reputación : 6
Mensajes : 86
Ver perfil de usuario
field_id-18

Volver arriba Ir abajo

Tema Privado Re: Decídete; jugamos ¿dulce o truco... o Marco-Polo? (Priv. Bastian Shawn)

Mensaje por M. A. Marchessi el Dom Abr 28, 2019 5:32 pm

- Si bien había logrado llamar su atención, de alguna u otra forma, no pudo sentir alivio, o al menos, una pizca del mismo, si no hasta que el dichoso profesor le dirigió la palabra. A ella, en verdad ¡Había podido comunicarse con alguien de afuera, podría salir del juego! -

... - quedó en silencio unos segundos, procesando su pregunta, sintiendo verdaderas ganas de llorar al saber que había alguien más allí, a quién sostuvo de la mano con fuerza. Él era real. - Ella viene por mi, profesor... - buscaba sus ojos, pero... como si fuese solo una ilusión, era difícil encontrar una posición en la que pudiese verlo, al menos a los ojos. - Yo solo vi la estrella en el suelo y leí el papel y... entré en el juego, pero no quería, en verdad no quería... - sus palabras eran pocas, la explicación, escueta; más dejaba ver lo importante: no estaba ahí por elección propia... o al menos, su participación en todo eso, no lo había sido, puesto que SI había ido voluntariamente al edificio viejo, pensando que se reuniría con... alguien. Para algo.

Y en un parcito de segundos, pudo observar una reacción en el hombre, una que comprendía a la perfección, pues la había sentido hacía poco más de 10 minutos atrás: él ya formaba parte del jugo. Y solo en ese instante, se preocupó por haber involucrado a alguien más en ese juego infernal. "Oh... no..."

Y de la nada, él hacía la pregunta, una de las que no se debían preguntar, impidiéndole hacer algo al respecto. - Profesor, no lo llame... si lo llama, me encontrará más rápido... - la urgencia se dejaba ver aún en la voz susurrante que salía entre las tablas. - Pasillo... d-de acuerdo... - murmuró volteando el rostro, sin... sin deseos de apartarse de la ventana, de la pseudo-seguridad que le llenó de sentirse acompañada en esa situación. Afirmó un poco más el agarre. - No me deje sola... por favor. - pidió antes de soltarlo, para correr hacia el marco de la puerta. Escuchó... más que eso, sintió, cerrando los ojos... ¿por dónde... venía la criatura...? Abrió los ojos dando un solo paso fuera del pasillo... sintiendo que la sangre en las venas se le congelaba.

Ella estaba allí. Justo ahí. No podía ni siquiera respirar, en lo que sentía que ella se inclinaba, hasta dejar su rostro a la altura del lado izquierdo de su rostro. ¿Era demente de su parte, el sentir el aliento húmedo sobre su piel...? Sentía que las articulaciones se le debilitaban, pues jamás había sentido tanto miedo como en ese momento. Sus ojos se mantenían fijos al frente, notando que, en la ventana de la habitación opuesta a la que había entrado, la ventana estaba despejada. Y creyó recordar que había sido esa la salida que había visto. Entonces ¿por qué, si la habitación había estado a la izquierda del pasillo, ella se había lanzado hacia la derecha? ... ¿Qué demonios estaba pasando?

Por vista periférica, sin despegar sus ojos de aquel marco completamente abierto como salida, logró ver lo "no-visible" e invisible: Ella medía cerca de dos metros, si es que no eran más; era delgada y de piel demasiado clara y arrastraba las manos en el suelo, en lo que la observaba fijamente, a la espera que realizase algún movimiento. Sus ojos... eran blancos, totalmente blancos, pero parecían rodeados de algo oscuro, como si estuviesen hundidos en aquel rostro calavérico; mostraba los dientes, como chimpancé nervioso, pero no parecía ser un gesto consciente; le recordó a los cadáveres, cuando la piel se seca y exponen dientes, ojos y uñas tras algunos días de fallecidos.

Ella separó la mandíbula, haciéndole notar a Magdalena unos dientes aserrados y una lengua anfibia en color negro, que serpenteó cerca de su cara. Se esforzó por mover lo mismo posible, incluso, sus pipulas para evitar ver el cuerpo no-visible de la criatura.

Pudo notar que ella quería provocarla; la criatura quería ser vista. Y ante aquel pensamiento, la epifanía le llegó como una carta salvadora en un juego de rol: si Maggy la miraba... ella podría ver a Maggy. Eso quería decir que... tanto Magda, como el profesor, serían invisibles a la criatura a menos que la mirasen.

Una gota de sudor, resbaló por su mejilla derecha. ¿Sería vista si goteaba algo de ella? Tan siquiera pudo preocuparse por el asunto, que una sombra corrió por fuera del edificio, justo al final del pasillo... llamando la atención de inmediato de ella. Se alejó, a velocidad, buscando la fuente del movimiento... buscando al otro jugador. Magdalena caminó lentamente hacia la ventana. Podría salir... ¡Podría salir! -

... ¡...! - inhaló con fuerza al ver la figura del profesor asomarse por la ventana. - Shhh - alzó el dedo índice a sus labios, pidiendo silencio. Y de inmediato le dedicó una seña universal con las manos - Alto-No-Entrar - sus ojos gritaban el sentimiento ahogado por desear que se mantenga afuera. Y cuando estuvo a punto de repetir la seña, para hacer el énfasis en su mensaje... sintió que los 3 tenían compañía.

Habría sido obvio: si la criatura no encontró algo dentro del edificio, regresaría dónde sí había algo. Magdalena pudo notar... que el profesor... ¿podía verla...?

La expresión del docente le hacía saber que sí... ¿y tan horrenda sería? ¿Podría notar él, que ella sabía no que debía moverse? ¿Por qué no seguía al profesor, si era parte del jugo y se estaba moviendo, si la estaba viendo desde afuera?

Desde... afuera. La distancia, tan corta, pero tan larga al mismo tiempo, le frustró con fiereza, haciendo que los ojos se le llenen de lágrimas; evidenciando a, quien sea que viese, el pesar por el que estaba pasando, y la desesperanza al no saber ya qué más podía hacer. -
M. A. Marchessi
Salón : 1 B Edad : 15 Dromes : 43830
Reputación : 4
Mensajes : 46
Ver perfil de usuario
M. A. Marchessi
ELEMENTALES

field_id-18

Volver arriba Ir abajo

Tema Privado Re: Decídete; jugamos ¿dulce o truco... o Marco-Polo? (Priv. Bastian Shawn)

Mensaje por Bastian Shawn el Jue Mayo 09, 2019 12:00 am

Una de las razones por las que Bastian había decidido mudarse fue, sin duda, lo poco que tenía que ofrecerle su tierra natal en cuanto a la materia que le interesaba: la magia y los rituales. El contraste con una cultura oriental era tan marcado que llegaba a fascinar. Entre esas cosas que le interesaban estaba, sin duda, el sinnúmero de rituales que desconocía. Era un mundo completamente distinto. A veces, más oscuro.
Si hubiera sabido en lo que se estaba metiendo al acudir al llamado de auxilio de aquella joven… probablemente habría reaccionado de la misma manera. Incluso si no lo hiciera. El misterio y el temor eran parte de las cosas que hacían al mundo interesante. No era un hombre valeroso, sino uno que disfrutaba de sentir miedo.

Tomó la mano de la chica misteriosa. No conocía su nombre y no la recordaba de ningún curso, pero ella le llamaba profesor. Creó un vínculo demasiado pronto. Se esforzó porque sus miradas se encontraran pero la posición de los obstáculos lo hacía casi imposible. No la soltó, aun así, incluso tomando cuanto alcanzara de su brazo con la otra. Si no podía sacarla, quería dejarle claro que no la abandonaría.
Escuchó sus palabras intentando componer las ideas. Algo había pasado. Era capaz de recrear algunas imágenes colocando un rostro genérico en ella y contemplando, mentalmente, las imágenes que alcanzaba a describir su mente con aquello que le contaba la chica.

”Estrella en el suelo… papel… juego…”

Una breve lista de posibilidades cruzó por su cabeza. ¿En que había estado metida? No alcanzaba a develarlo de inmediato. De comprenderlo habría podido ceñirse a un plan. Ahora solo tenía especulaciones y eso era tan peligroso como no tener nada.
Su advertencia coronó la idea del peligro que rodeaba aquella escena. Bastian no podía dirigir, así que tenía que actuar conforme las reglas. Asintió, pese a que la otra no pudiera verlo.

”No la llames…”

Sintió que presionaba su mano. Correspondió el gesto con ambas, estrechando la ajena en un intento por brindarle algún tipo de seguridad, tan vano como pudiera ser el del tacto.

-No te voy a dejar. Lo prometo.

La soltó al fin y corrió hacia el pasillo que indicara antes él mismo.
No conseguía ver el interior del edificio ni las formas que se movían dentro. Los ruidos, sin embargo, llegaban. ¿Estaban de verdad ahí o eran parte de su imaginación? Su mente jugaba con las imágenes de espectros y yokais orientales que recordaba de los libros prestados en la biblioteca del instituto. Espectros que no conocía y seres con los que no estaba familiarizado salvo en la idea de lo peligrosos que podían llegar a ser.
Llegó a una ventana más amplia, donde los maderos que mantenían alejados a los intrusos…

”…de un lado o de otro…”

…estaban más espaciados y parecían algo más endebles por la exposición. Si sonrió al notarlo, nunca podría recordarlo.
Alargó las manos y tiró de uno de los maderos, desprendiéndolo no sin algún esfuerzo, y abriendo un espacio suficiente para una persona de tamaño medio. Se asomó, sorprendido de la distancia que había conseguido con la chica, cuando contempló a aquella entidad…

La imagen de la criatura demoníaca que contempló en Newcastle, hacía mucho tiempo, le llegó a la mente. Era igual de aterradora, aunque funcionaba tocando fibras distintas. El temor del peligro físico estaba presente, pero el de las implicaciones de aquél espectro eran iguales o mayores: era un monstruo etéreo, una cosa que no debía existir.
Apretó los dientes mientras una gota de sudor le resbaló las sienes. ¿Lo había visto? De reojo contempló a la chica, al fin conociendo su rostro, y notó las señas: silencio, quieto… No.
No se molestó en responder. Congeló sus músculos y palabras por un momento pero… ¿podía evitar mirar a la cosa? Si la miraba de frente… ¿perdería la cordura como un desventurado investigador lovecrafniano? Prefirió no averiguarlo.
Pero tenía que sacarla. A la chica que parecía comenzar a llorar. Lo había prometido.

Se arriesgó a que nadie más pudiera verlos, ajeno a la percepción de cualquier otro que no fueran ellos dos –o tres- y cerró el párpado izquierdo. La serpiente negra, gruesa como un dragón de Comodo, se deslizó desde su espalda, materializándose lentamente y buscando otra ventana distinta, una más lejana a la que pudiera golpear y llamar la atención de la cosa. ¿Funcionaría? En cuanto la encontró, la serpiente rompió la madera, intentando distraerla: ruido y ojos, mientras él le haría señas a la chica para que corriera hacia la ventana.


Decídete; jugamos ¿dulce o truco... o Marco-Polo? (Priv. Bastian Shawn) Bastian-Shawn
Bastian Shawn
Salón : 3 A Dromes : 14514
Reputación : 6
Mensajes : 86
Ver perfil de usuario
field_id-18

Volver arriba Ir abajo

Tema Privado Re: Decídete; jugamos ¿dulce o truco... o Marco-Polo? (Priv. Bastian Shawn)

Mensaje por M. A. Marchessi el Jue Mayo 23, 2019 9:41 pm

- Admitía, como nunca habría hecho en voz alta o en otra situación, que solo deseaba esconderse y esperar a que pasase la tormenta... o, mejor dicho, el tormento. Quería correr al refugio que le significaba la presencia del profesor al alcance de su vista, más no de sus manos. Quería acabar con todo aquello, y quería que sucediese en ese instante. ¡Cuán fácil era imaginar la situación extraordinaria teñida en una fantasiosa cotidianidad! Tergiversando el hecho del control absoluto sobre tecnologías que parece acostumbrarnos a dominar, cuando lo único que logramos es dejarnos subyugar de la forma más pacífica y devota posible.

Sentir la presencia allí, de nuevo al acecho, marchando a su alrededor para llamar su atención, llegó a hacerla sentir enferma. No entendió del todo por qué... ¿por qué su cuerpo cuerpo comenzaba a actuar de esa manera, si había podido soportarlo de forma concisa antes? Sus pupilas enfocaron al hombre tras el marco de la ventana ¿era por él? ¿por aquella sensación de seguridad tras haber recibido la promesa de no ser dejada atrás, de no ser ignorada? Quizá... y solo me atrevo a escribir "quizá", para no quebrantar aún más la de por sí herida autoestima de esta jovencita.

El profesor... ¿qué... hacía? No entendía, quizá en lo que notaba que no estaba percibiendo de un modo cabal con sus 5 sentidos a pleno, quizá en un plan alternativo desconocido para ella. Solo... esperaba que sea una solución, una resolución a aquel juego al que se veía... se veían ambos, obligados a participar en aquella tarde atípica.

Y de la nada un ruido; fuerte. Tanto que la hizo saltar en el lugar; si no hubiese sido distraída por dicho sonido, estuvo segura de que habría sido percibida por ella. Pero no fue así... con pasos errantes, desacostumbrados a acelerar el paso, por unas caderas que le impedían el erguirse por completo, avanzó presurosa a la fuente de dicho sonido, buscando al segundo jugador. Y pese a sentirla lejos, pese a saber que podía moverse... sus piernas no la obedecían.

Lo notó; a aquel buen hombre, haciéndole señas para que avanzase a la... libertad. Pero no podía convencer a sus piernas de que estaba libre el camino. Solo podía mirarlo, con ojos como platos, esperando poder reaccionar de aquella parálisis vívida del sueño. "O de pesadilla..." se lamentó, recordando el consejo que le había dado su adorado abuelito, de pequeña:


"Si tienes, algunas vez, un sueño espantoso o algo peor que ello, recuerda que los guerreros más valientes sienten miedo. Pero solo lo sienten; ellos no pueden no pueden tener miedo porque en cuanto se apropia de ellos el temor... sus espadas para atacar, sus escudos para proteger e incluso sus voluntades para vencer, se ven inutilizadas...

Recuerda... siente el miedo, pero no lo conserves..."


Separó los labios, resollando con algo de brusquedad. Y el cuerpo, antes rígido y acongojado, solo trastabilló para correr dónde aquel hombre estaba. Sin notar la mordida en sus labios, autoinflingida, ni tampoco el el ligero sangrado en sus palmas, provocado de apretar con tal fuerza sus pequeñas manos.

Oh no. Nada de eso importó mientras avanzó paso a paso, desesperada por salir de una vez y acabar el juego. - ... - y en una fracción de segundo, sintió que ella había regresado. De seguro por tardar tanto en reaccionar, había perdido valiosos segundos, que en ese instante, la descubrieron en movimiento frente a ella.

Un alarido gutural dio la sensación de aturdirles los oídos, mientras trotaba con torpeza infraevolucionada hacia el blanco en movimiento. Magdalena solo escaló y se escabulló entre los maderos, sintiendo que era tarde, que
ella ya se abalanzaba sobre ambos; y ,aferrándose a quien había acudido a su ayuda, gritó: - ... ¡Libre para mí, y para todos mis compas! - cerrando los ojos con fuerza.

Sin notar que, tal como la peor pesadilla o una alucinación desértica... ella ya no estaba allí.-
M. A. Marchessi
Salón : 1 B Edad : 15 Dromes : 43830
Reputación : 4
Mensajes : 46
Ver perfil de usuario
M. A. Marchessi
ELEMENTALES

field_id-18

Volver arriba Ir abajo

Tema Privado Re: Decídete; jugamos ¿dulce o truco... o Marco-Polo? (Priv. Bastian Shawn)

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
field_id-18

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.