Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado Sonata Claro de Luna (PRIV ALEXANDER SCHUYLER)

Mensaje por VonSchrodinger el Lun Mar 04, 2019 3:42 pm

Un largo y tedioso día, eso era lo que iba a vivir hoy Schrodinger. Clases y trabajo, una de las peores combinaciones que pudiera existir, y bueno, es que podría faltar a clase, al fin y al cabo es un demonio milenario ¿Qué le queda por aprender? –desde luego que matemáticas- pero desde que se reformó, también comenzó a ser un poco más responsable con sus obligaciones. En cuanto al trabajo, amaba lo que hacía, tocar el piano en un tranquilo y discreto bar por las noches. Pero aquel iba a ser un día largo y duro.

Las pesadillas que desde hace tanto tiempo le asediaban, habían vuelto a atacarle aquella noche… Se despertó sudoroso, en su cama y destapado, con un mechón revoltoso sobre su frente, acariciando uno de sus ojos, junto a un tímido rayo de sol que lentamente trepaba por su torso, calentando y reconfortando su tenso cuerpo. Se acarició los ojos, dando un largo suspiro y acariciándose la cara, terminando con ambos brazos a los lados de su cuerpo. Poco a poco fue abriendo los ojos, fijándose en un punto imaginario del techo. Finalmente se acabó levantando y estirándose como un gato, revolviéndose el pelo y dando un bostezo leonino. Así, se metió al baño y se preparó para un largo día…

Las clases fueron insoportables, miles de chavales, gritos y números que revolotearon durante toda la mañana por la cabeza del aburrido y no demasiado despierto Balrog. Realmente se estaba pensando dejar el instituto, de hecho… sabía bastante historia (pues la había vivido él mismo) así que podría pedir un puesto de profesor en el propio instituto. Pensamientos así cruzaron su mente para distraerla de las clases, hasta que al fin, y después de tediosas horas, pudo salir de aquel lugar.

La tarde pasó rápido, entre cafés y suspiros acompañados de libros, Schrodinger se preparó para irse a trabajar al bar. Allí la noche se le hizo relativamente pasable, bebió un par de copas de champán y como siempre tocó el piano y cantó de manera que todo el mundo aplaudió su actuación, pero él… el sentía que le faltaba algo, no tocaba con esa pasión que le embargaba cuando tocaba algo en el piano. Cuando acabó su horario de tocar el piano salió cansado del local y comenzó a andar hacia su piso, pero…

Pero la noche era bonita, clara y soplaba una brisa muy agradable y Schrodinger aún no quería irse a dormir, pues las pesadillas podían volver a aparecer. Así que, ni corto ni perezoso, se puso en camino hacia el parque, donde gracias a otras ocasiones, sabía que había en una esquina bien resguardada y discreta, donde llegaba bien la luz de la luna y lo mejor de todo… había un pequeño templete en el cual había un piano dispuesto para los visitantes

Finalmente, llegó al parque, y bañado en luz de luna, se desabrochó la pajarita que siempre llevaba en el bar, se remangó la camisa y se revolvió un poco el pelo, sentándose en la banqueta que había frente al piano. Dos o tres gatos que ya lo conocían de otras ocasiones, al verle acercarse al piano se prepararon unos sobre el propio piano y otros alrededor de este para escuchar cantar al demonio. La canción por la que se decidió era una que había conocido hacía poco tiempo “Never enough”
Era una canción bastante potente y fuerte, y mientras la cantaba, sus sentimientos estaban a flor de piel. Con una voz aterciopelada y relajada, estaba disfrutando mucho de cantar, allí, por ahora parece que el solo junto a unos pocos gatos. Cuando terminó la canción, acarició las teclas del piano y comenzó a reir alegremente. Era una risa limpia, de adolescente, divertida y cantarina. Así estaba cuando uno de los gatos se le montó en el regazo y comenzó a ronronear

Dinger en plan sonriendo super contento con los gatos :
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Última edición por VonSchrodinger el Miér Mar 06, 2019 2:40 am, editado 1 vez


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Tema Privado Re: Sonata Claro de Luna (PRIV ALEXANDER SCHUYLER)

Mensaje por Alexander Schuyler el Mar Mar 05, 2019 12:31 am


Un poco de libertad al sentir como la brisa pasaba y refrescaba con las primeras sensaciones de primavera. Le recordaba lo hermoso que era el mundo a pesar de tantas promesas que este tuviese. Entre malos deseos y buenos, siempre resaltaban aquellos que impulsaban a ir hacia adelante. Y este, era claro uno de esos.

Era una de esas noches inolvidables. Las luces estaban mas vivas luego de tantos problemas de los días anteriores. Las flores a duras penas se veían como iban adornando de nuevo a pesar de estar poco iluminadas eran magnificas. No solo eso, también los ruidos típicos de un parque y así mismo las personas sonreír y gozar. Alexander adoraba, realmente adoraba ver como las personas se desenvolvían en sus vidas cotidianas. Le hacían sentir cierta… ¿Envida? No, admiración. Eran capaces de tener algo que el sentía que había perdido.

Así como su mísera integridad y libertad.

Tocó su cuello como reacción manteniendo la melancolía mirada mientras sostenía con la libre una libreta y un lapicero enterrada entre las argollas de esta. Tocaba con suavidad aquel cuello lleno de pecas por igual subiéndose con cuidado el cuello de la camisa blanca, acomodándose la chaqueta de estilo bastante holgado y fresco. Había una serie de marcas muy vergonzosas que quería ocultar olvidar. Aquel día en el parque, no, aquella noche en el parque lo que mas quería Alex era olvidar su día. Volver a disfrutar lo que le enamoró de la vida terrenal.

Permitió que sus oídos captaran las débiles notas que la prisa se llevaba. Sus ojos cerrados y mentón al aire mientras aun se tocaba el cuello, se mantuvieron al disfrutar. Justo cayó en el momento perfecto. Recordar la maravilla era recordar su misión y por lo tanto recordar aquella persona que por su aura llena de mala suerte sufrió. De a poco en poco fue abriendo los ojos situando la mirada hacia el origen. Suspiró y directo se acercó. Quería observar.

Y así fue.

Lo cautivó, le hizo que sus ojos se aguaran totalmente, lo hizo mantener una expresión de sorpresa. Era como ver a esa persona de su pasado en vida. Tan alegre, tan floreciente y cálido, tan talentoso y lleno de deseos. Alguien tan lleno de vida… No como él. No como lo perdido que quedó. No como alguien lleno de mala suerte como este ángel. Era inevitable disimular esta vez. Por más que las limpiara sentía como aquel piano abría su paso entre las personas que también se quedaron a escucharlo para llegarse justamente al corazón. De algún momento tenía que despertar. Carraspeó un poco muy apenado, guardó su libreta en el maletín que colgaba a su costado. Su piel tan delicada marcó una serie de rubores.

“Es mejor que me retire…” Pensó

Lo intentó, pero uno de eso gatos se paró prácticamente al frente a maullarle. Quería algo de caricias, después de todo, era aun ángel, transmitía toda la tranquilidad con tan solo el tacto y esos animales tan puros sabían a quien dar su lomo. Además, era alguien que realmente necesitaba confort y un poco de ánimo. Era difícil dejar que el gato de aquel pianista le dejara de seguir. Se notaba tan alegre y tan atrayente que le fue imposible que no le siguiese.

Alexander terminó suspirando resignado. Tomó el gato entre sus brazos y de a pasos tranquilos con toques de pena se acercó al pianista.

Lo lamento. Creo que uno de tus gatos se encariñó conmigo. — No podría dejarlo que se perdiera. Hizo lo que creyó mejor. Regresarlo y asegurarse que se quedara con alguien que le hiciera feliz. — No me deja de seguir y me da algo de susto que se termine perdiendo por mi culpa.





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Tema Privado Re: Sonata Claro de Luna (PRIV ALEXANDER SCHUYLER)

Mensaje por VonSchrodinger el Mar Mar 05, 2019 3:01 pm

Cuando terminó de tocar su fantástica (con perdón pero es que lo había sido), miró alrededor medio embobado con la magia de su propia canción, y para su sorpresa a su alrededor había aún más gatos, mirándole con inteligencia y lamiéndose sus patas. Pero no solo habían más gatos, no, parecía que atraídos a aquel rincón discreto del parque gracias a las notas que había llevado el viento hacia todas partes, como si las sílfides las hubiesen llevado a las mentes de otras personas. Boquiabierto, se levantó para saludar a su público y algo le llamó la atención. Más que algo… alguien… al ser Schrodinger un demonio -aunque ahora haya dejado eso atrás- podía detectar… ciertas energías, magia, otros demonios, ángeles… y había una de esas personas que precisamente le había llamado la atención por eso. Boquiabierto le observó ojos verdes, piel pálida, complexión perfecta, pecas… o era alguien demasiado perfecto o era un ángel.

A la vez que se ponía en pie y comenzaba a inclinarse para saludar a su público, se fijó en que uno de los gatos que había aparecido por allí comenzaba a perseguir a aquel –digamos por ahora que sí- ángel que ya comenzaba a irse. Dinger se sentó de nuevo en la banqueta, la gente comenzaba a dispersarse y él se estiró como un gato, un tanto cansado tras el esfuerzo de haber cantado con tanta pasión (también hay que tener en cuenta que había estado todo el día haciendo cosas). Acto seguido comenzó a acariciar con cariño la cabeza del gato que se le había sentado en el regazo.

Para su sorpresa, aquel chico que le había llamado la atención por su “aura”, ahora se encontraba frente a él con un gato en brazos –Oh dioses- Lo miró bastante impresionado- Oh vaya – Sonrió de nuevo- Creo que te has confundido, amigo – dijo tranquilamente y con una voz parecida a la que tenía cuando cantaba, aterciopelada y cantarina, como una brisa de viento primaveral – Estos gatos no son míos, solo vienen a escucharme cuando vengo al parque a tocar para ellos –Mientras decía esto, la permanente sonrisa que solía llevar, no desaparecía de sus finos labios, y seguía acariciando al gato que tenía en sus piernas – Algo que me parece increíble es que hayas conseguido tomar a ese gato entre tus brazos, debes ser alguien muy… “especial” –de nuevo rió como lo había hecho antes- En cualquier caso, me ha resultado curioso que estos gatos se te acerquen, no lo habían hecho con nadie excepto conmigo –Le da un par de caricias al gato que el otro chico llevaba en brazos- Así que si te parece bienDice levantándose- Te invito a dar un paseo por este encantador parque –Dice comenzando a andar- Por cierto! Puedes llamarme Dinger –se gira para sonreírle y acto seguido, comienza a andar-


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Tema Privado Re: Sonata Claro de Luna (PRIV ALEXANDER SCHUYLER)

Mensaje por Alexander Schuyler el Miér Mar 06, 2019 1:40 am

No podría creer lo que estaba viendo. Era la imagen exacta en cuanto a energías de aquel chico que hace muchos años le mostró la belleza de sonreír a la vida. Era tan risueño, tan tranquilo y suave. ¿Será una apariencia? Si no fuera por los miles de tropiezos que ha tenido que aguantar podría abrir su corazón enseguida a una posible amistad. Lastimosamente, el destino el ha tocado las puertas con la otra cara de la monera. Alex con ver ese recuerdo estaba que reaccionaba de la peor manera. Tirando las cosas y seguidamente de forma orgullosa o egocéntrica se alejaría. Quería desaparecer, quería huir, desvanecerse en la tierra y olvidarse de todo. Pero, el gato que poseía en las manos funcionaba como un catalizador. Lo entretenía del disgusto de su alma; también, lo distraía del peculiar aroma que rondaba en el parque. ¿Cuál? Alex era un ángel de alto rango entre los reinos, sentir energías demoniacas era como diferenciar un perfume de hombre del de uno de mujer. Aun así, no le prestó tanta atención a la irradiación al aura de la raza. Todo por una razón ya anteriormente nombrada. El gatito.

Parpadeó varias veces sosteniendo aun el feliz felino. Este maulló y levantó su cabecita mirando fijamente con los ojos dicromáticos al pianista. Alex de poco a poco lo fue dejando sobre el piano comprendiendo la situación reaccionando al reír suave mientras se burlaba de si mismo al suponer la pertenencia de los gatos. Levantó la mano y acarició el lomo peludo con ternura.

Tienes razón. Quizás lo tenga. — Volvió a reír continuando las caricias; observaba como los pelos se le entrelazaban con los huesudos dedos. — Quizás pensó que tenía algo para darle y me comenzó a seguir. —Mintió. — Quizás simplemente tenía hambre… Lo lamento pequeño. —Se inclinó acariciándole por detrás de la oreja intentando no agobiarlo.

Al finalizar levantó la vista al chico incorporándose.

También disculpa Dinger. No es necesario. —Puso las manos al frente tratando de suavizar la situación. Sería muy extraño cercarse a alguien así de la nada. — la verdad solo estaba de paso. Pero... Realmente gracias por esa invitación. Este parque es bello de por sí. No sabía que se podría pasar y tocar algo de música con un piano solo porqué sí. —Comentó apartando y estancando la vista en las personas que única de manos caminaban. Tan románticos, tan bellos y soñadores. Eso le hacía suspirar internamente. Bajó la vista manteniendo la sonrisita serena, de dos pasos hacia atrás levantó la mano para despedirse. — Quizás me quede si te escucho tocar de nuevo algo. Hiciste que me detuviera en mi paseo corto.. ¡Vaya logro!

Resplandeció al estar distraído halagándolo. Realmente fue gracioso para él como lo atrapó totalmente hasta el punto de ponerle los ojos algo rojos de las lagrimas que querían salir. Lo dejo muy impresionado que con esa puya al aire esperaba que siguiera explotando el talento en el piano. Alex estaría dispuesto a quedar escuchándolo desde lejos mientras escribía. Eso sería muy agradable.




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Tema Privado Re: Sonata Claro de Luna (PRIV ALEXANDER SCHUYLER)

Mensaje por VonSchrodinger el Miér Mar 06, 2019 2:49 am



Se giró para comprobar que aquel chico para empezar no estaba siguiéndole, cosa que, sinceramente, nunca le había pasado antes. Le observó con sus ojos azules, con una mirada curiosa, felina, y una sonrisa discreta en sus labios asomaba a medida que escuchaba a aquel chico hablar, mientras a su vez dejaba al gato que aún ronroneaba entre sus brazos sobre la tapa del piano –Bien, con que esas tenemos- Le observó alejarse un poco en silencio, digiriendo sus propios pensamientos y mordiéndose una uña de una manera un tanto nerviosa  ¿Qué hacer?¿Seguir tocando?¿Irse?¿Seguir a aquel chico? La segunda opción no le apetecía, la noche comenzaba a ser interesante, la tercera… no, sería algo raro, así que la primera, abrirse a gente que ni siquiera conocía con una de las cosas más personales y que transmitía sus sentimientos de una manera mucho más profunda y verdadera que cualquier otra… ¿Solo porque un chico que le había llamado la atención se lo había pedido? Cualquier otro se habría ido y habría dejado la cosa ahí, sin más, pero Dinger era distinto. Para empezar era un demonio milenario, y nadie retaba a un demonio milenario y podía dejar su orgullo intacto, y para continuar quería seguir mostrando su increíble talento a manos de un instrumento tan complejo como el piano.

Así que termino por quitarse la pajarita que seguía aguantando en su cuello como una hoja otoñal resistiendo al viento y el tiempo y la lanzó al suelo del pequeño templete de madera en el que se encontraba, acto seguido, un gato la tomo entre sus zarpas y comenzó a jugar con ella. Se remangó de nuevo hasta el codo, pues en la pasión de tocar el piano las mangas se le habían vuelto a bajar hasta sus finas muñecas, y aunque la camisa era relativamente holgada, era mucho más cómodo tocar con los brazos libres. Se sentó de nuevo frente a aquel maravilloso instrumento, carraspeó y sin decir nada, comenzó a tocar otra melodía.

Donde la melodía anterior era romántica, alegre y soñadora, esta era melancólica, como si quisiese traer algo del pasado, arrancarlo de las entrañas del tiempo y devolverlo a la realidad. El amor de unos padres, la caricia del amante, una risa otoñal en medio de un parque… era triste, pues recordaba a algo que había sucedido y nunca podría volver a suceder… pero… al fondo, si prestabas atención, había algo que nunca se había perdido, el recuerdo de esa caricia, esa risa que te acompaña… la esperanza, la esperanza que siempre estaba ahí y volvía a renacer cuando menos te lo esperabas, el momento llegaba, y como notas vibrantes de piano, melancólicas pero evocadoras y emocionantes, te mostraban lo verdaderamente bonito de la realidad, las notas comenzaron a acariciar al público, y este, siguiendo los compases del vals que el dotado pianista estaba tocando, se enlazaron en parejas hombres y mujeres, mujeres con mujeres, hombres con hombres… parecía que hasta los gatos bailaban y la luna resplandecía al son de la melodía que Schrodinger conseguía arrancar al piano

La primera parte de la melodía eran unos acordes rápidos, que comenzaban a mostrar el vals, la melodía era melancólica, entonces, Dinger comenzó a cantar –Dulce voz… ven a mí –con sus ojos claros como el cristal miró directamente a quién estaba dedicando la canción, obviamente a aquel chico- Haz que el alma recuerde… oigo aun… cuánto oí… una vez en diciembre – cantó estas estrofas lenta y tristemente, dejando arrastrar el final de algunas palabras, con silencios que llenaban las notas que el piano emitía- ¿Quién me abraza con amor?- En este instante su tono cambia totalmente, se vuelve mucho más cálido –Veo prados alrededor, esa gente tan feliz… -vuelve a cambiar de tono, el cual vuelve a la melancolía –Son sombras para mí… cuanto fue, no murió, como fuego que prende! Volverá esa voz… cuando llegue diciembre… -Pero de repente, la melodía y su voz vuelven a tomar cadencia, y ese fuego esperanzador se imprime en su suave voz y el ritmo de la música, la cual comienza a crecer – Oigo aún cuanto oí, una… vez… en diciembre … -Comienza a tocar y cantar sonriendo, moviendo el cuerpo al compás y con los ojos cerrados, destilando y transmitiendo toda la emoción que puede permitirse - ¿Quién me abraza con amor? Veo prados alrededor, esa gente tan feliz… son sombras para mí… -aquí la música se imprime de tragedia y dolor, y el rostro del demonio, aunque sonriente, refleja dolor – Cuanto fue no murió, como fuego que prende! Volverá… esa voz…  -de nuevo se calma y aparece una sonrisa tranquila, a la vez que la música pierde esa tragedia impresa y vuelve a parecerse al abrazo de una madre – Cuando llegue… diciembre… - y con voz relajada, aterciopelada, como queriendo abrazar a todo el público, termina la canción- Oigo aún… cuanto … oí… una vez en diciem… bre… -sus dedos de plata recorren el piano terminando la canción, y varias decenas de aplausos se alzan en la noche reconfortando al emocionado pianista, que respira agitadamente en su banqueta, mirando sonriente al chico rubio - ¿Y bien?

Reacciones de Schrodinger mientras toca:
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Última edición por VonSchrodinger el Jue Mar 07, 2019 1:24 pm, editado 1 vez


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Tema Privado Re: Sonata Claro de Luna (PRIV ALEXANDER SCHUYLER)

Mensaje por Alexander Schuyler el Jue Mar 07, 2019 12:30 am

Alexander quería seguir escuchando música en vivo gratis. Al principio de toda esta historia se notará como en su personalidad existe un gran muro que lo convierte en una persona intima y retraída a pesar de los grandes contrastes de calidez que en verdad puede y es capaz de expresar. No fue directo, lo dejó todo a la mente contraria. Tampoco estaba pidiendo que le siguiera o lo detuviera. Después de todo, no era bueno haciendo amistades o mas bien, no quería hacerlas. Estaba lo suficiente decaído y envuelto en el mundo de la desconfianza como para dejar que cualquier con una sonrisa muy parecida a alguien de su pasado con tanta facilidad entablara algún tipo de conversación. Prácticamente el castaño huía de las relaciones de cualquier motivo. Su presencia misma era un mero presagio de mala suerte. Dañino y que solo perjudicaba a cualquiera que le diera la mano. Siempre era así; siempre le tocaba aguantar ver como al ofrecer su conversación la persona que lo recibía caía en desgracias.

El chico apretó los labios, suspiró despacio y regresó a la mirada al pianista. Levantó la mano en un gesto de despedida antes de girar por sus talones, acomodarse la maleta cruzada a su cuerpo e irse. Aun su paseo estaba en todo su esplendor. La noche era virgen y entretenida. Fue una clara mentira que el tiempo le estaba comiendo los talones. Aun así, esa fue la que dio y esa es la que protegerá. Mentiras y mas mentiras para que ese muro de su personalidad se mantenga.

Hasta que cuando estaba a unos metros de una banca volvió el martillo de las armonías entre escalas del susodicho piano. Provocó una sonrisa simple, consciente del calor de su pecho. Debía irse. Lo tenia en cuenta. Aun así… Al girar, la música lo iba atrapando. ¿Cómo ignorar tan hermoso sonido si eso era lo que le representaba? Estando de pie a medio lado escuchó por ultima vez según él.

“Solo esta y me retiro.”


Trató de mentalizarse. De a poco se fue moviendo hasta la banca y en ella se sentó. Volvió a suspirar recostando su mentón sobre el dorso de la mano derecha totalmente curveado. En lo que observaba al pianista que cargaba con el aura tan pesada de un ser de las tinieblas.

“Lo hiciste bien.”

Felicitó mentalmente cerrando los ojos. Estos le seguían ardiendo al igual que las escondidas heridas de sus extremidades. Deseaba con lo mas profundo de su corazón que la buena vibra y bendición de la luz lo liberara pronto de las cadenas del mundo humano. Y de tal forma, aquel chico que con su música surgía sea de la raza opuesta o de lo que sea que fuera en su intimidad… también le fuera excelente. Suspiró resignado levantado la vista el chico le había hablado de nuevo. Sabía que eso era para él. Tan solo sonrió de lado. Se levantó y caminó hasta hacerse espacio en el piano.

¿Qué mas te sabes? — preguntó con la vista y la derecha sobre algunas notas. Las cuales sonaron en una melodía propia, mejor dicho, de la banda en la que pertenece. — Aquí en el piano. —Sacó su lengua en cuando de reojo recayó a él, regresando a el piano con sus melodías más.





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Tema Privado Re: Sonata Claro de Luna (PRIV ALEXANDER SCHUYLER)

Mensaje por VonSchrodinger el Jue Mar 07, 2019 1:27 pm




Bien, el chico (del que aún no sabía su nombre, por cierto) en un inicio había comenzado a alejarse de allí, pero en cuanto Dinger comenzó a tocar “Una vez en diciembre”, aquel chico al que seguía de vez en cuando con la vista se giró como un resorte, y como hechizado comenzó a caminar hacia el origen de la música, él. Al fin se sentó en una  de las bancas que recorrían el lugar y se quedó observando al demonio tocar. Cuando terminó de tocar, aquel mismo chico se acercó y de nuevo le habló. Pero esta vez no era un desafío, como quizás le había lanzado antes, ahora la situación era distinta, y aunque Schrodinger pudo reafirmarse en su idea de que era un ángel, pudo darse cuenta de algo más, observó su actitud y pudo ver sus ojos, por lo cual vio que estaba ¿Emocionado? Sabía que tocaba bien… pero… ¿Tanto? Bien, pues ahora tocaba alegrar la noche.

Más gente comenzaba a llegar, y aquel rincón del parque comenzaba a bullir de luz y gente, todo tipo de personas y seres se habían acercado hasta allí para escuchar tocar música –Pues… sé muchas cosas- Dijo a la vez que sus dedos comenzaban de nuevo a acariciar las teclas de marfil del piano –Y sospecho otras muchas- Dijo guiñándole un ojo y empezando a arrancar notas al piano- Por cierto, aún no se tu nombre- Le habló por última vez antes de darse por completo al oscuro instrumento. Esta vez había elegido un vals, el vals del castillo ambulante solían decirle. La canción anterior, aunque también había sido un vals, era triste y melancólica, esta estaba cargada de energía, era divertida y todo aquel que la escuchaba sentía la imperiosa necesidad de comenzar a girar al son de la música, acompañado de quién fuese

Se encontraba tocando los primeros compases del vals cuando de repente notó algo, alguien se ponía cerca suyo, y un violín comenzó a sonar, pero no uno solo, sino varios más, y otros tipos de instrumentos comenzaban a sonar en aquel pequeño claro, siguiendo la melodía que el pianista estaba marcando con sus teclas níveas. Varias personas que sabían tocar instrumentos habían acudido hasta allí, armados con ellos, y habían formado una pequeña orquesta que animaba el lugar. De nuevo, un grupo de pequeñas parejas comenzó a bailar al ritmo del vals, mujeres y hombres se mezclaban con criaturas mágicas en el pequeño rincón del parque, moviéndose alegremente y formando círculos de sonrientes parejas.

Un gato se acercó elegantemente a Alexander y le puso una pata sobre la pierna, incitándole a que le tomase en brazos, y Schrodinger en medio del alegre vals le miró, y quiñándole un ojo, le dedicó una sonrisa y volvió a sumergirse en el vals…


El gato que le llama:


Última edición por VonSchrodinger el Mar Mar 12, 2019 2:04 am, editado 1 vez


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Tema Privado Re: Sonata Claro de Luna (PRIV ALEXANDER SCHUYLER)

Mensaje por Alexander Schuyler el Jue Mar 07, 2019 1:54 pm

Las notas eran como gotas de magia luminosas que viajaban entre cada uno de los integrantes del parque logrando entrar en los corazones ellos permitiendo de esta manera disfrutar su luz interna. La maravillosa melodía surgía de unos dedos de origen demoniaco. Era imposible desviar la atención lo que las auras gritan. Obvio querido, y más para un ángel de tan alto rango entre el orden divino. Suspiró el castaño manteniendo la sonrisa nostálgica en cuando observaba los dedos contrarios hacer su efecto mágico: tocar y solo tocar mientras escuchaba el tema de conversación. Alex no cambió en lo absoluto su expresión. Si el chico era de verdad inteligente y uno con la naturaleza en ves de tantos egoísmos y cegadoras del narcisismo era claro que podría descubrirlo.

¿Sospechas? — Soltó una risa de igual de cuatro notas balanceándose hacia el frente. Sin tener que dañarle la pieza situó la mano derecha levemente sobre las teclas blancas mas agudas casi al final. No era necesario dar su nombre. Al menos, el no lo quería hacer. — Dime Jason. —Ejecutó una corta melodía en creciendo muy adecuada al arreglo. Soltó el piano enseguida y rio para si mismo. Bajó las manos encontrándose con los músicos ya presentes. Estaban algos apartados tocando al son de el piano. No lo eso, lo consecuente fue un más mágico para él.

Un gato muy inteligente lo llamó. Añoraba ser seguido y acompañado entre las gotas de magia dorada del piano y violines. Pero Alex no aceptó aun así se tratase de un animal. No enseguida al menos. Eso fue muy doloroso. No poder ser parte de tanta magia sin tener un fin en la tierra, no ser parte de tanta magia por tener cadenas en su cuello y extremidades con el oscuro. Era tan agobiante. Tan desastroso que quería tan solo huir. Todo hasta que… volteó a ver a el pianista. Un demonio tan libre. ¿Por qué no lo sería? ¿Por qué tan cohibido por todos esos miedos a lastimas? Su rostro se llenó de preocupaciones y temores. El gatito tan inocente seguía esperándolo

Inhaló. Exhaló.

No fue capaz de aceptar a un ser tan inocente en esa noche. Tan solo se cruzó de brazos y levantó el mentón con los ojos cerrados. Estiró el cuello y volvió a respirar. Al cabo de unos segundos envuelto en la música y la fría noche acogedora sonrió suave.

Me pregunto como puedes. Como pueden ser tan libres aquí. Es tan hermoso, Dinger. Quizás para la proxima. —ofreció una corta vista hacia él al terminar.





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Tema Privado Re: Sonata Claro de Luna (PRIV ALEXANDER SCHUYLER)

Mensaje por VonSchrodinger el Mar Mar 12, 2019 2:06 am



Una vez terminó de tocar el vals, aplaudió junto a todos los presentes, y girándose en la banqueta para encarar y observar bien a su interlocutor, se pasó una mano por el pelo, para despejar su frente de ciertos pelos rebeldes, que le caían como una cascada enmascarando su nariz y ojos, lo que consiguió fue despeinarse un poco, pero así podía ver bien, también se pasó un mechón por detrás de la oreja, pues tenía el pelo bastante largo y así estaba más cómodo. Cuando terminó de ponerse el pelo bien, al fin se permitió mirar al ángel. La escena era conmovedora, el rostro de el chico estaba contorsionado, parecía lleno de preocupaciones y temores, y su lenguaje corporal marcaba totalmente rechazo y reclusión sobre sí mismo, es más, un precioso gato aguardaba unos brazos que le levantasen y acariciasen, y que nunca llegaban…

Escuchó su pregunta y esperó unos segundos antes de responder. Le miró con un brillo alegre y divertido en la mirada, sus ojos azules reflejaban el brillo de la luna y las luces encendidas por el parque, y su permanente sonrisa no se diluía. Acto seguido, y en vez de responderle en el acto, volvió a encarar al piano y de nuevo sus finas manos de porcelana comenzaron a acaricias las teclas del piano, el cual, comenzó a sonar con una alegre y juguetona melodía –Verás- Siguió tocando, esta vez el solo, mientras las personas que allí se encontraban se sentaban en la hierba a mirar el estrellado cielo –Yo soy un demonio, y antes estaba atado por fuertes cadenas, era malo, las personas me veían así, estaba hecho para crear dolor- Se calló por un momento y simplemente se dedicó a tocar- Sentía asco por los humanos y otras razas… Pero un día me di cuenta de algo-Le miró de reojo y siguió sonriendo- No estaba viviendo como quería, y entré en una espiral de la que casi no consigo salir-En este momento, sus ojos reflejaron cierta tristeza, pero Dinger no permitía que la melodía, sumisimamente alegre decayese –Pero comencé a ver las cosas bonitas de este mundo, el sol, el mar… piensa en una pradera, un campo lleno de trigo… -dijo cerrando los ojos- Tú estás caminando entre la vegetación, y tus manos acarician la hierba… sientes el viento, que te acaricia y juega con tu pelo. Amigos, personas a las que quieres, ese gato –dice mirando al gato que estaba pidiendo caricias a “Jason” – Este mundo está lleno de cosas bellas, y vale la pena ser libre de tus cadenas, liberarte… ¿Cómo no voy a ser libre en un mundo donde hay algo tan bonito como la música?- Dice terminando de tocar aquella fantasiosa melodía- No hay nada más bello que alguien libre de sus cadenas, porque nada le ata y puede permitirse vivir al máximo y disfrutar cada día. No podemos elegir el tiempo en el que nacemos ¿Pero sabes qué? Sí podemos elegir lo que hacer en él, haz que tu paso por este mundo valga la pena –Terminó de hablar tomando a otro de los gatos y poniéndolo en su regazo con una infinita ternura-


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Tema Privado Re: Sonata Claro de Luna (PRIV ALEXANDER SCHUYLER)

Mensaje por Alexander Schuyler el Dom Mar 17, 2019 3:34 pm

La música era lo único que le conforta. Dulces arpegios combinados entre acordes fluían alrededor de su corazón provocando el sabor a miel, dulce y agradable, en cada persona que lo escuchase. Alex lo adoraba. Ese ritmo siempre le recordaba lo maravilloso que era estar en la tierra y atractivo que las ondas sonaban a diferencia de el plano celestial en donde como un mecanismo de mensajería era lo único que era. Claro que se divertían y disfrutaban la música; sin embargo, el ángel castaño sentía que el significado y la forma trascendental era enorme con los humanos. El plano mundano sabía disfrutar cada detalle de la vida como si fuera el único. Quizás por la falta de eternidad, quizás por la mortalidad. Sentía la alegría y desdicha que cualquier raza en ese lugar podría tener al impregnarse. Tal cual como lo sintió del joven demonio. Un enemigo natural era capaz de interactuar con él como si fueran amigos de toda la vida. Estaban sentados en la misma silla, frente al piano y un montón de gatos que se acercaban sin problema a ser acariciados. La noche propiciaba el encuentro, desapareciendo todo rastro de rivalidad entre razas. En ese momento solo estaba el ángel y el demonio como dos enteres más. Solo dos seres mas disfrutando la música.

¿Eso no era divino?


Alex suspiró participando de las peticiones del pequeño gato acariciando sus orejas y luego su lomo mientras enternecido le miraba. Aquellos parpados angelicales estaban relajados y por fin su rostro también. Su cuerpo, su actitud abierto a la escucha luego de tantos días infames en su trabajo.

—Yo si sabía que tu aura esta vinculada a eso. —Agarró el gato levantándolo, subiéndolo a su regazo. — Yo también tengo una vista muy diferente a los demás. Siempre he sido soñador y por eso acarreo con las consecuencias. Pero por lo mismo, no puedo acercarme a las personas. Siempre he pensado que los Demonios son mas libres. Tienen sus sistemas, pero sus vidas son liberadas en lo que escojan. No hay castigos en ellos. Veo porque los humanos adoran estar de su lado. Sienten esa libertad.

Su pausa se hizo evidente. Dejó que el gato se bajara solo. Daba gracias a que esa persona fuera un total extraño y también de su determinación de no hacer amigos. Era como tener un psicólogo o un consejero anónimo. Por fin Alex puso sonreír.

Por eso amo estar aquí. Pudiendo escapar y regresar a mi padre. Regresar a mi vida. Prefiero pagar mis consecuencias y quedarme disfrutando este mundo. Pero a cambio de eso Dinger. No soy libre. —Regresó la vista a él. — No lo soy. Mi corazón lo es, pero mi cuerpo esta muerto en este lugar. Así que no lo hace libre. Ha sido agradable hablar contigo.

“Muy agradable~”






Hablo. — Actuo. "Pienso."

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Tema Privado Re: Sonata Claro de Luna (PRIV ALEXANDER SCHUYLER)

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