Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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+18 Deep Rom - Privado - Alexander Schuyler +18

Mensaje por Caim el Lun Mar 04, 2019 7:56 am

Había perdido valiosos hombres en mis últimas andanzas empresariales. Me encontraba intentando encontrar nuevas propuestas para mis negocios. Deseaba hacer brillar sobre todo uno de mis mejores hoteles, justamente el más asiático de todos. La temporada de floración de los cerezos había comenzado y requería acompañantes, músicos y un sinfín de nuevos juguetes que pudiesen ser empleados por socios, grandes empresarios y cualquiera con un montante de dinero elevado en sus cuentas.

Mis hijos eran atractivo más que suficiente, pero quería atraer nuevos interesados por alguna función distinta o porque hubiese un producto de élite que únicamente conocieran ciertos círculos.

Sentado frente al ordenador revisaba las necesidades detectadas en los informes que me habían personado dos de mis hijas. Eran las más aptas para este tipo de asuntos. Sus proyectos siempre resultaban beneficiosos. La programación que habían realizado, con nuevas actividades, eran más que atractivas. Sin embargo, la más llamativa era una en negro que ponía “Élite”.

Desde hacía algunos años se había comenzado a emplear prácticas alternativas en los servicios “especiales” de los hoteles. Había un sector de la población asidua a hoteles de lujo que pedían ciertos servicios de índole sexual poco frecuentes. Las sesiones podían ser variadas, desde tan sólo disfrutar de un servicio sexual con cierto rol marcado hasta otras más salvajes. Incluso se venía pidiendo que los jóvenes empleados en estos actos fueran de unos determinados rasgos, que tuviesen idiomas, conocimientos musicales e incluso supieran practicar algún tipo de masaje o poseyeran una voz melodiosa. También había quienes deseaban peleas ilegales o servicios de apuestas ilícitas o alegales en la ciudad.

Bajo este contexto ellas habían creado un servicio “Deep Web” en el servicio hotelero. Decidieron que la nomenclatura fuera “Deep Rom”. No había un servicio marcado, pero sí unas tarifas dependiendo de las distintas peticiones que iban incluyéndose “al carrito” de compra y se colocaban en el ticket de pago bancario como “flores”, “champaña”, etc. El cliente podía fantasear y sus parejas, o incluso sus compañías empresariales, jamás sabrían cuáles eran esos gastos reales.

Debido a esto necesitaba personal. Había que diversificar los rasgos. No todos serían descendientes míos o prole demoníaca. Aún así tenían que ser genéticamente compatibles con una vida dura llena de sinsabores y que no acabasen enloqueciendo. Por eso mismo llamé a uno de mis contactos personalmente y pedí una cita para que trajese a su mejor producto.

Estaba sentado en mi despacho, con un café negro a un lado y varios bombones de licor al otro extremo con el ordenador abierto y la pantalla reflejándome la inusual idea. Podía incluir mis nuevas drogas de diseño en la carta y tener incluso más mercado para asumir menos riesgos. No obstante, necesitaba “personal apto”.
Mi aspecto era el de siempre: vestía de negro de pies a cabeza a salvedad por mi corbata que iba a juego con mis ojos, los cual tenían un brillo de poder y felicidad por lo que estaba manejando entre manos. Ya sabía que ganaría mayor prestigio y poder entre los empresarios y eso garantizaba mejor adaptación en este mundo, por lo tanto, beneficios a la hora de la “conquista” de ciudades, países y continentes.

Mi secretaria me interrumpió justo cuando estaba dando un sorbo de café. Ella surgió tras un leve golpeteo de sus nudillos contra la puerta. Vestía un ajustado traje rojo, muy escotado, y con el cabello rubio perfectamente recogido. Sus ojos verdes, idénticos a los míos, la delataban como parte de mi descendencia... aunque no era pura.

Ha llegado la cita de las 10—dijo con una sonrisa tenue.

Que pase—dije incorporándome para poder apretar su mano y comenzar con el trámite.


Última edición por Caim el Mar Mar 05, 2019 11:33 am, editado 1 vez


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+18 Re: Deep Rom - Privado - Alexander Schuyler +18

Mensaje por Alexander Schuyler el Lun Mar 04, 2019 8:39 pm

Hay veces que los cuentos de hadas resultan tener un desenlace cortante y profundo en cuando las ensañadas que dejan. Muchos de estos se aseguran en dar a entender a los niños o jóvenes que los leen; adultos o los mismos ancianos que aseguran su realidad que la vida no es un juego más. Deliberadamente tratan de enseñar cómo es tan fácil que en el ambiente exista el engaño. Tristemente en muchos cuentos de hadas se centran en mostrar las situaciones en el que la gentileza muchas veces es corrompida y maltratada con la maldad. Lo que pasa con estos relatos es que se quedan en solo palabras y sus acciones son tomadas poro en cuenta. Por eso, muchos seres alrededor del mundo terminan dentro de las fauces del lobo. El príncipe, el cazador, y los diversos caracteres heroicos en la vida real poco existen. Y allí es donde todos se preguntan ¿Es enserio?

Alex era un ángel con tantos deseos de abrirse al mundo y de dar su mano a cada ser que lo necesitase. El terminó rompiendo muchas reglas del territorio alado a causa de tal voluntad. Aun así, su perdón fue acepado debido a que, realmente nada “Malo” y en contra hizo. Todo fue con la mejor y divina voluntad posible. Lastimosamente el mundo no es solo fantasía. El humano esta regido de muchas cadenas que lo entierran a las tentaciones. Una de las leyes mas importantes para los de su raza es no interactuar de más. No son justicieros, no son maestros, solo son mensajeros. Alex, quería se más que un portador de palabra. Quería que sus obras se fueran a un plano mas importante y así hacer que su sentimiento de ser inútil como cuarto hermano en la realeza dirá frutos en alguna parte.

¡Él quería ser libre!


Hasta el día en que en las manos de el engaño en vida lo jaló de las alas. El día en el que por sus deseos terminó pedido con la pierna en la trampa de osos. Con el palo de la realidad atravesándole las entrañas saliendo por la boca inhabilitando cualquier grito o gemido. Todo lleno de sangre negra en sus manos y ojos. Todo para mostrarle la realidad y lo que justamente su padre le advirtió.

“Regresa hijo, regresa.”


¿Ahora con que cara le va a salir? La ayuda del terreno celeste no existe en el mundo terrenal humano y mucho menos, bajo la mano del limbo. Daba gracias que al menos, el color de sus alas. —las cuales por suerte esa organización desconoce— aun estuvieran blancas.

Aquel día como muchos la llamada en su teléfono entró. Los asquerosos números los observó con recelo suspirando y levantándose del cómodo sofá hasta el baño. Luego de tres mensajes indicándole el plan a seguir. Alex no mas un objeto de mercancía era cuidado como nunca. Con el fin de sacarle provecho con lo único que esas personas de la zona prohibida le aceptan el pago. Años, muchos años más para salvar una deuda la cual, solo es aceptada por medio de trabajo interno. Es decir, todo lo que gana con las presentaciones con su banda no son aceptables. Desgraciado el momento que las letras pequeñas del contrario decidieron ocultarse.
A las horas de la tarde fue informado que iría a encontrarse con aquel hombre de apellido Dean después de tantos meses. Al parecer por fin sería algo relacionado con su talento artístico. Algo aliviante, porque de verdad el Ángel estaba agotado de tantos cerdos.

—Me parece todo un honor estar al frente de alguien tan nombrado como usted, Señor Caim. — La voz masculina de fuerte y baja frecuencia rompió el silencio que la dama dejó al seguir las ordenes de Caim.
Un hombre en traje, cabellos peinados hacia atrás y de piel canela se acercó con toda la autoestima y egocentrismo camuflado en elegancia a su cliente. Del saludo y luego la comodidad todo paso a paso pues, aquí cada quien entendía la energía del otro y sobre todo los permisos correctos al proceder así sea sentarse o lo que venga. Por detrás se había quedado Alexander. Sus vestimentas tan bohemias eran muy clásicas en él. Tonalidades cafés y cremas. Un gorro plano de material decente. Pantalones largos y holgados, al igual que las mangas y la suave tela que le reconfortaba del frio primaveral. A duras penas con sus ojos verdes penetrantes le dedicó una simple mirada al sueño del recinto. Era totalmente obvio que no quería estar presente. Su forma angelical aun secreta gritaba peligro con tan solo haber pisado la edificación. Se les acercó con una ligera reverencia al estilo japonés saludó para luego tan solo quedarse de pie a un lado de su jefe.

Como si nada, sentarse y palmear al marcar el punto de inicio de la reunión había hecho su jefe.

¿Por donde empezaremos? —Comentó el demonio con toques de carisma. — El es Alexander. Del que te comenté. Estaba trabajando con mi mujer en su negocio con las muchachas. En Velvet. Su facilidad de contextura hace que su trabajo sea más versátil como parece. Fue el preferido y actualmente…—Hizo una ligera pausa entre sus asuntos. Lo miró de reojo y regresó a Caim. — Mi favorito. Talentoso sin duda. Sabe como contentar a alguien y como servir apropiadamente clientes. Y sobre todo lo que te comenté. Su talento en la música es magnífico. Te encantará a cualquiera que se siente y te llenará de hambre a cualquiera que venga.

Realmente el joven castaño claro detestaba, no, le asqueaba que hablaran de sus talentos con el doble sentido entre el tono de aquel hombre. Suspiró y evitó la mirada. Era mas cautivadora la decoración de la oficina.

Te dejo probarlo si deseas. Solo por ser tú.

Tuvo que cerrar sus ojos. Realmente odiaba esas palabras.

¿Te gustaría, Alexander? —Volteó a verlo invitándolo a actuar.


El chico regresó la vista directamente a Caim. Esa energía le seguía perturbando. Aun así, el era bueno imitando y de una sonrisa cálida le dio toda su atención. Sus labios tan delicados, la piel pálida con ciertos brotes de pecas decorándola al igual que tonalidades ruborizadas. Bellas pestañas y cabellos ondulados. Todo hizo armonía se la dedicó.

He escuchado un poco de usted. —Mentía. — Apuesto que sería muy interesante.

Perfecto. ¿Qué le parece? —Finalizó el señor Dean.




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+18 Re: Deep Rom - Privado - Alexander Schuyler +18

Mensaje por Caim el Mar Mar 05, 2019 6:57 am

No era la única reunión que había agendado durante el día, pero sí la primera. El café aún lo tenía en la boca cuando comenzó la verborrea con todo un listado de halagos hacia una criatura que se veía visiblemente incómoda. Detestaba que se sintieran cohibidos. Si se sentían amenazados, por bueno o digno que fuese el trato, sería mucho más difícil demostrar que trabajaban sin presión, libres y bien remunerados. Obviamente la única remuneración que tendría sería la ropa, cama, techo y comida que obtendría.

Deslizaba mis ojos verdes por su vestimenta, la cual me parecía que resaltaba sus rasgos. No obstante, hubiese preferido otro tipo de prendas. Estaba por introducirlo en Emperador, pues comenzaríamos la andanza potenciando ese hotel a pesar que los cerezos en flor y las maravillas culturales estaban más próximas a Sakura en estos momentos. Sin embargo, Emperador era mucho más idóneo para poner a prueba el proyecto con sus diversas actividades. Así que hubiese preferido observarlo con túnica y contemplar como quedaba envuelto en estas, como se movía con ellas y si atraía a cualquier ojo.

Además, odiaba que sólo hablase y hablase. ¿Acaso me importaba si era su favorito o no? Mi rostro no mostraba interés en lo que decía, pues era como quien escucha llover y prefiere los días soleados.

Cállese—respondí a todo su magnífico discurso—. Todos esos datos están sobre mi mesa desde hace horas, por no decir desde hace días—comenté incorporándome y saliendo de detrás de la mesa.

Caminé hasta la puerta, la abrí y miré a Dean como si fuera un insecto. Era un insolente. Había hablado demasiado antes que yo pudiese hacer alguna pregunta.

Márchese, pero él se queda—indiqué—. Enviaré a uno de mis hijos con un buen montante de dinero para poder alquilarlo durante una semana. Las palabras no siempre van en consonancia con los hechos.

También porque quería amoldarlo. Sabía que si lo modificaba gracias a ciertas drogas podría acostumbrarse a cualquier presencia y dejaría ese toque de incomodidad. Empezaría a ser resoluto y se convertiría en algo mejor que un diamante en bruto.


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+18 Re: Deep Rom - Privado - Alexander Schuyler +18

Mensaje por Alexander Schuyler el Mar Mar 05, 2019 8:56 am

Eso si no se lo esperó. El joven de ojos claros sintió como su alma se complacía con cada palabra y acción de aquel ser con aura realmente oscura. Sintió como si hubiera terminado humillando a su jefe; cosa que, por obvias razones le encantó. Claramente entendía que era cuestión de actitudes. Muchas veces él señor Dean trataba a las personas de igual manera en cuanto a su parla. Aspecto que irritaba propiamente al chico. Era más que demasiado; era verse al espejo de sus mentiras por la simple razón de que el trato que recibía en la intimidad era un desastre. Al menos, Alexander lo sentía de tal forma. Tuvo que apartar la vista ante la mirada que pegó su señor. La sonrisa que disponía podría ser de mal gusto si el que estaba delante de él se la notaba. Es decir, ¿Qué pinta le dejaría? En su pecho se estaba ahogando con esas inmensas ganas de querer burlársele. Adoraba cuando tales situaciones pasaban. Así que, de un suspiro suave se reincorporó manteniendo la suave sonrisa que muchas veces le caracterizaba. Esa escena le ayudo mucho a despejar su mente del estrés laboral.

“Lindo es verte con las palabras a punto de vomitar. Es mucho más cómodo trabajar sin ti cerca habla basura.” Pensó. Menos mal sabia mantener el porte a pesar de su mente volátil.

—Esta bien, esta muy bien.—Comentó callandose seguido de eso.

Los violonchelos por poco sonaron a su favor. Alex había asumido que el trato se había acabado si no fuera por la orden de tener que quedarse. Espero a que el orgulloso hombre, el cual aún mantenía la sonrisa firme, se levantara para quedárselo mirando en sus acciones de despedida. Las cuales fueron, levantar la mano en un ademan e inclinarse levemente a Caim antes de caminar a la puerta regresando su vista cortante a su empleado dándole mala espina al sereno castaño.

Dicen que una mirada habla más que mil palabras.


Alex sintió un largo y exhausto escalofrió recórrele por toda la espalda. Afirmó las cejas y regresó su atención a su nuevo y temporal superior. No todo lo que se ve perfecto es armonía, pensó resignado al posible futuro. Exhalo. Concentrándose de nuevo en el gran hombre ya que por fin quedaron solos. Ahora bien, ¿Que debería decirle? Imaginó que nada en concreto. Retiró su gorro y con ambas manos lo sostuvo sobre su espalda movió los pies acomodándose. Aun sentía algo realmente fuerte que provenía de Caim a pesar de estar más tranquilo y confiado de si mismo. Una esencia muy parecida a la de las personas en la organización, ¿pero con más… Poder? No lo sabía, no podría suponer, no le pondría tanta importancia, después de todo, al menos y por ahora sentía mas trabajable tratar a Caim que tratar con Dean o su mujer. Aun así, como un obsesivo en observar a los seres a su alrededor, lo tendría en la mira siempre que pueda. La curiosidad a la cautela y el cuidado propio podría mas.

“Veamos que me toca esta vez.” Cerró los ojos descansándolos unos segundos. “Adelante, ¿Qué es lo que quiere usted exactamente...?”




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+18 Re: Deep Rom - Privado - Alexander Schuyler +18

Mensaje por Caim el Mar Mar 05, 2019 11:32 am

Aguardé firme a que se fuese de una vez. Su aroma era nauseabundo. No había nada peor que un demonio de medio rango intentando camuflar su esencia con colonias baratas o de imitación, las cuales eran pegajosas y podían denominarse como “pachuli”. Tenía los defectos de los humanos, pues había asumido sus roles y olvidado que no dejábamos de ser demonios. Podía imitarlos, pero no serlo para sobrevivir. Las ratas de alcantarilla como él se olvidaban del honor, el respeto y el orden jerárquico básico.

Dios creó el mundo en seis días y el séptimo descansó—dije con voz profunda después de dar un portazo.
Me aproximé al joven y coloqué mis manos sobre sus hombros, mucho más menudos que los míos o los de la mayoría de mis hijos varones. Mis dedos apretaron estos por encima de las ropas mientras me inclinaba dejando que mis cabellos negros rozaran ligeramente su figura. Aspiré suavemente su aroma y comprendí que era un ángel. No hacía falta que me dijese nada al respecto.

Un aura celestial es inconfundible por mucho lodo que cubra su triste ataúd… tu alma no está muerta, ni muertos tus anhelos. Eso te mantiene con vida, pero a la vez te invade unos miedos terribles—mi voz parecía hipnótica a cualquiera incluso cuando no usaba mis poderes con ella—. No voy a matarte ni van a hacerlo, pues sería una lástima. Pero si aguantas los deseos, las pretensiones que se tienen hacia ti, y cubres de maravilla tu trabajo tendrás beneficios mayores, podrás ser dueño de gran parte de tu vida y ejercerás cierta notoriedad. Es la diferencia entre un insecto engreído, el cual puedo fulminar si lo deseo con gran facilidad, y yo.

La escala en los infiernos era clara. Lucifer no era un demonio, no me gobernaba. Lucifer gobernaba a los caídos, los cuales estaban en otro orden de necesidades e importancia. Los demonios teníamos nuestra escala. Yo era lo que se denomina rey, luego estaban los príncipes, los marqueses y duques, y por último la plebe. Los reyes teníamos territorios que a su vez se dividían en principados, los cuales gobernaban descendencia nuestra directa y estos iban en proporciones menores a otros. De millones de demonios que había en el mundo con cierto poder nosotros estábamos a la cabeza. Dean sólo era plebe.

Levanta.

Mi voz reverberó por la habitación como si un relámpago hubiese entrado en la sala. Golpeó directamente al muchacho y mis manos hicieron el resto. Giré la silla, le levanté de esta y le arranqué la ropa.

¿Realmente creía que me impresionaría envolviéndote en prendas baratas?—pregunté antes de estirar mi brazo derecho hacia el interfono—. Sophie, que preparen la suite de la Deep Rom. Que dejen allí vestimenta, llenen la bañera y se personen tres de los dominadores con el material necesario.

El material necesario eran drogas que nosotros habíamos elaborado. Drogas sexuales que lograrían desinhibir su mente, dotándolo de necesidades y alejándolo de la realidad. Los dominadores eran de mi tamaño la mayoría, de un aspecto similar al mío aunque algunos eran ligeramente más menudos o musculosos, y sus rasgos faciales diferían dependiendo de la madre.

No seré yo quien te pruebe, pero estaré presente. Sólo te evaluaré, tal vez, al final. Reza a tu padre celestial porque cumplas las expectativas, pues no me importará matarte y matar a tu jefe por hacerme perder el tiempo.

Mis manos se habían apoyado en su vientre, subido hasta su torso, acariciado sus hombros y finalmente colocado entorno a su cuello. Cuando dije "perder el tiempo" apreté su garganta clavando mis ojos verdes con una intensidad impropia de un ser humano.

Todo está en marcha—se escuchó la voz de mi descendiente por el interfono y yo sonreí ligeramente.

Era el punto de partida. Un punto sin retorno. Un punto en el cual hice que se girara su cuerpo como si fuese una hoja de papel, se inclinara ligeramente e inyectara en su cuello un chip de rastreo. Llevaba un pequeño aparato que aplicaba por medio de una aguja, similar al de un dosificador de glucosa para diabéticos. Después lo incorporé e hice que caminara agarrándolo de la nuca para que se moviese hasta la salida.

Nos encontrábamos en el hotel destinado a las actividades "especiales", así que no había que trasladarse. Las oficinas estaban en la parte baja, pero nosotros no usábamos el ascensor de los clientes. Teníamos nuestra propia red de ascensores que se movían por la parte interna del edificio.

Esperaba que fuese "un perrito" que pudiese aprender muchos trucos nuevos o de no ser así... terminaría pagando las consecuencias.

Nos detuvimos como a la mitad del edificio y allí se subieron tres individuos, los tres de mi estatura, con cabellos negros a salvedad de uno que era castaño rojizo, con unos ojos idénticos a los míos y un aura potente. Ninguno habló, pero comenzaron a inspeccionar el nuevo animal a amaestrar.

Primero habrá que desinfectar, padre—comentó provocando que yo únicamente lo mirara. Era uno de mis hijos más antiguos nacidos en el mundo humano, pero para mí era uno más—. No le decepcionaremos con nuestro trabajo.

Si lo hacéis no me importará decapitaros para luego colocar en picas vuestras cabezas, como ya he hecho alguna vez con vuestros otros hermanos, Ikarus—dije.


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+18 Re: Deep Rom - Privado - Alexander Schuyler +18

Mensaje por Alexander Schuyler el Jue Mar 07, 2019 11:18 pm

Lo había descubierto tan fácil como él al demonio. No le tenía miedo, pero si asco. Mucho y mucho asco.

“Apestas… Tu aroma apesta sin tener que acercarme así..”


Ese sentimiento se había acabado para él. Incluso cuando su cuerpo angelical tambaleó haciéndolo por podo perder el equilibro tras el jalón. Eran prendas favoritas de él. El único sentimiento presente en reacción al mayor solo sería ira. Molestia. Disgusto. Asco. Se tapó por mera inercia bajando lentamente los brazos demostrando la piel rojiza llena de pecas. Tan delicada que cualquier apretón le dejaba las marcas.

Como si hubieras salido del cielo. — Le dijo con palabras cortantes entre la fineza de su sonrisa. Ojos verdes vacíos y llenos de disgusto. ¿Morir? Era lo que se atenía todos los días. No lo quería, como cualquiera con deseos. Pero. —Haz lo que quieras. De todas maneras. Yo ya estoy muerto… Rezaré por ti a cambio. —Usó al finar sarcasmo. Contestó sintiendo como su cuello comenzaba a ser invadido por igual. El ángel que conservaba su energía a pesar de lo apestoso que se estaba poniendo al decidir en el mundo lleno de flores de porquerías a pesar de tener tal pensamiento.

Y así las flores florecieron hacia abajo con los pétalos en negro y ojos saliendo al estar tomando las acciones del polen cuando en su cuello fue implantada la semilla. Supusieron, soñaron, se estrellaron contra los muros y de una porquería de mundo quedaron esperando a que alguien las oliese. Llenas le pelos negros en sus tallos y hojas inexistentes. Ellas levantaron su mirada abriendo los ojos en dirección hacia el vacío en donde una brisa corría. Las flores que salieron con el paso de la despedida de su jefe fueron únicas y desagradables. Comenzando a reír como si estas provinieran del mismo infierno.

¡Ngh! — Apretó los ojos, la inyección provocó que se quejara del dolor.

Lo aguantó… Alexander tragó fuerte y sonrió. ¿Qué podría ser peor? Sus manos las abrió y entre esas flores mentales se deslizaron los dedos cuando era arrastrado a su destino. ¿Cuántas veces había ya pasado por las mismas pruebas? Por eso cerró los ojos aguantando las palabras de su jefe. Eran el mejor preámbulo para empezar a prepararse mentalmente.

Sin interés alguno, prefirió no darles tanta mente a los tres seres. Como robots los pudo comparar. Suspiró echándose adelante a el susodicho lugar de higienización. Quien sabe como sería. El hotel ni lo conocía. Solo entendía que se dejaría llevar en todo. Tratar de... simplemente dejar su mente a un lado. Ya había pataleado lo suficiente en su pasado. Todo con el mismo final. Inútil. Debía arreglarse en donde ellos le dijeran. —Si, lo habitual— No tenía la mejor cara posible a no ser que trata con Caim. Sea bien hipócrita así era él. Prefiriendo el lenguaje corporal sutil en vez de las palabras. Quizás termine peor y retorciéndose… pero al menos, su punto fue marcado desde el inicio. Tomó aire imaginándose lo peor cuando se trató de el baño y el cambio de prendas. ¿Era necesario un cambio cuando lo que mas o menos se imaginaba era seguir desnudo? Se cuestionaba en el intento de buscar un tema de distracción mental mientras todo a su alrededor se componía de tal manera para el momento donde le cortarían la cabeza o no.

Trató fuerte y de nuevo cerró los ojos dejándose llevar hasta que el tren le volviera a dar una orden de cambio de ruta.




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Mensaje por Caim el Vie Mar 08, 2019 9:02 am

Thorne era el castaño rojizo, el más avispado de todos, se había dedicado a lavar a conciencia cada zona del posible nuevo empleado. Ikarus acomodaba las prendas que iban a ser usadas, las cuales eran refinadas, de tejidos caros y mezclados con fibras que no eran de este mundo debido a su resistencia, así como clásicas; en concreto, Grecia clásica. Mael, el más parecido a mí físicamente, sólo estaba de pie, cerca del mueble bar, revisando su teléfono móvil para conectar todas las cámaras y poder filmar cada momento. Sólo teniendo una filmación podría averiguarse si había progreso, o no, en los siguientes días.

El ángel fue secado, perfumado y se le colocó las prendas oportunas. Incluso se le coronó con una pequeña diadema de flores de distintos colores y diversos aromas.

Por mi parte sólo me hallaba sentado en un rincón. El sillón era de cuero negro y se fundía con mis prendas. En mi mano derecha tenía un vaso de whisky cuando apareció el desdichado. Tenía un aspecto tentador, sobre todo cuando mi hijo lo presentó aproximándomelo como si fuera un pedazo de pastel de una tarta de bodas.

Bien…—dije chasqueando los dedos logrando que Mael se activase y aproximase—. Procede.

Del bolsillo derecho del chaleco de mi hijo Mael apareció una inyectable. Era una droga que lograría que su cerebro comenzase a ejercitarse de forma contraria a lo acostumbrado. Habría una reprogramación gracias a las drogas, como si estuviese hipnotizado. La primera dosis era ligeramente ineficiente, la segunda comenzaba a surtir más efecto y la tercera era algo más fuerte. Sin embargo, el entrenamiento debía durar más de una semana, pero si en una semana esas dosis no eran completamente efectivas se desecharía.

Ellos comenzaron a desnudarse, pero por mi parte lo tomé a él colocándolo sobre mis rodillas. Su cuerpo era pequeño comparado con el mío y mi mano zurda era tan hábil como la diestra. Esta se colocó entre sus piernas y palpé su entrada. Carecía de ropa interior, pues era algo que no iba a necesitar durante más de cinco minutos.

Todo el sexo que has disfrutado en estos años será nada comparado con lo que vas a vivir. Siéntete afortunado, pues al menos aquí se te alimentará, vestirá y protegerá. Actúa como se espera de ti y tal vez comiences a tener libertades nunca vistas…—hablaba cerca de su oreja, a pesar que sabía que aún su conciencia era libre—. Quien ahora te da asco es posible que pronto lo busques…

Ellos quedaron desnudos y comenzaron a sacar los utensilios necesarios para destruir su cuerpo, el cual después construirían a base de sensaciones más ¿agradables? Dependía si se doblegaba o no.

Thorne lo levantó de mis rodillas mientras yo daba un trago al whisky, después lo arrojó a la cama levantando las faldas de la toga. Sus glúteos quedaron expuestos, los mismos que comenzaron a enrojecerse por el uso de látigos para montar, ligeramente más cortos que los de estocada, y que dejaba unas marcas bastante reconocibles. Por su parte de Ikarus eligió un chicote hecho con un viejo cinturón, el cual iba directo a su espalda baja, muy cerca de sus glúteos, y Mael se colocó de rodillas en la cama, aproximó el rostro de “celestial” comenzó a restregar su entrepierna contra él.


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