Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Lo Que Atraviesa la Pared, y La Que la Rompe [Priv - Aki & Mamiko]

Mensaje por Aki Dai Hiroyuki el Sáb Feb 09, 2019 11:42 pm


A simple vista era una noche como cualquier otra, la luna estaba en su apogeo, mientras que las estrellas acompañaban a la anterior en un baile eterno pero efímero. El viento era frio y débil, podían oírse los sonidos provocados al entrar por grietas o salientes que no se habían mantenido durante los años. Y la falta de luz artificial lo hacía más tenebroso aun, mas mágico, mágicamente mortal. Se decía que en aquellas paredes ocultas de los demás, sin muchos visitantes que pudieran ver el deterioro del abandono, eran lugares prohibidos para los constantes estudiantes que venían por el día a estudiar en los pisos inferiores.

*-¿Me vuelves a repetir que hacemos aquí Amo?-* Una voz femenina, que con solo oírla sonaría a la de una mujer en sus 30 soltó una pregunta. Sin embargo no hubo respuesta ante su interrogante… Solo pasos del solitario pasillo. *-¿Qué son esos sonidos?-* Volvió a alzar la voz la misteriosa mujer, sin embargo al igual que la anterior esta pregunta no se respondió. *-¡¿Me estas ignorando?!-* Su tono se volvía mas inquieto y molesto, como si intentase molestar a alguien para que le hiciese caso… *-¡Esta bien! Si me prestas atención te dejare acariciar mi pelaje…-* Aunque lo intentaba, no parecía tener efecto. *-¡Moo! ¡Tu ganas, te dejare abrazarme!-* Poco a poco su voz se volvía mas nerviosa. *-¡Te dejare aparearte conmigo!-* Inmediatamente después de esas últimas palabras se escucho un golpe en seco, como también un rugido ronco y fuerte, como el de un tigre. -¡Ya deja de hablar!- Le replique molesto. *-No me digas que aun sigues molesto por lo de la otra vez cuando dije en un restaurante que venias buscando féminas para aparearte…-* La fulmine con la mirada, dándole a entender que debía terminar de hablar.

¿Por qué estaba en la sección prohibida del instituto Takemori? Bueno es fácil… en realidad no. Todo comenzó con una idea que se surgió luego de llegar a Éadrom y anotarme en la Universidad nuevamente. Mi muerte y mi respectiva resurrección parecían haber modificado mis antiguos poderes, como también haberme dado nuevas habilidades. Así que decidí entrenar estas habilidades, familiarizarme con estas y poder usarlas con libre albedrio. Después de todo era capaz de volverme intangible y pasar objetos sólidos, no sabía qué otras cosas podría llegar a poder hacer. Y el porqué Akira, la tigresa de proporciones monstruosas me seguía, era porque jamás se separaba de mí.

-De todas formas. ¿Cuál es tu obsesión por decir cosas sexuales en todo momento?- Le pregunte, sabiendo ya la respuesta que me daría incluso desde antes. *-Porque soy la esclava sexual del Amo, es natural querer encender tu sistema reproductivo en cada oportunidad…-* Lo dijo con un tono seguro y audaz, haciéndolo más incomodo si cabía. –Estas dándome ganas de comer Tigre a la parrilla…- No pude evitar soltar, aunque mi tono denotaba frustración, mi rostro se mantenía inexpresivo mientras analizaba el lugar. *-¡Ah! Con lo que te costaba admitirlo Amo… Con gusto te dejo comerme enterita…-* ¡Ugh! Se volvió a escuchar otro golpe seco…en la cabeza de la tigresa.

Me detuve delante de una pared, cerré los ojos y comencé a respirar profundamente. Casi como si lo hubiera hecho desde siempre, esparcí el Poder Mágico por todo mi cuerpo con la idea en mi cabeza de volverme intangible como los fantasmas… “Piensa en el baño de mujeres”, no logre evitar pensar en semejante estupidez.

Akira:

Mi Amo vino a este horripilante y asqueroso lugar para entrenar sus nuevas habilidades, puesto que parecía poseer un cuerpo que le era ajeno a su anterior yo… No entendía mucho sobre aquello pero lo que si sabía era que… ¡Esta to re bueno ahora! Que le den a su anterior yo, así como esta me encanta.

Cuando se concentraba para recrear los efectos de sus nuevas habilidades no podía evitar quedármele viendo como una tonta enamorada. El Amo Aki me había salvado de un destino fatal en aquella cueva donde el murió y revivió. Me protegió por su propia cuenta y mi dio un nombre nuevo, que además rimaba con el suyo. A veces deseaba escribir en un árbol “Aki&Akira por siempre”, pero luego recordaba que no tenia manos humanas para cometer tal acto inapropiado por una esclava. “O al menos eso es lo que piensa mi Amo”, pensé un tanto triste y melancólica al tener que ocultarle la verdad. A pesar de todo ello me sigue cuidando, sin conocerme del todo bien.

"¡Ahhh! Si tan solo tuviese algún fetiche zoofílico con tigres… Aunque solo era un ardiente sueño adolescente". Realmente no lograba resistir el poder mostrarle mi verdadero ser a mi Amo, más específicamente…mi desnudo verdadero ser. “Aunque él no lo acepte”, pensé tristemente. En ese momento, mientras no apartaba la mirada de las acciones de Aki, se empezó a volver transparente y su piel se volvió terriblemente blanca. “Parece que esa es su forma real de espectro”, deduje fácilmente. Los espectros eran raros por naturaleza, no habían muchos en el mundo y los que existían raramente interactuaban con los demás seres vivos. Mi Amo poseía amnesia por la excesiva cantidad de Poder Mágico invertido en su resurrección, por lo que era mi trabajo protegerlo, protegerlo de su naturaleza vil. Servirle como un apoyo, y amamantar su sed de querer hablar con alguien… “Amamantar…jejeje…”, ¡no! Concéntrate Akira, concéntrate.

Cuando levante la mirada mi Amo ya no estaba, se había ido… “¿Eh?”, me quede varios segundos pensativa ante lo sucedido hasta darme cuenta de mi error. “¡¡Me lo perdí por andar de facilita!!”, que error más fatal para una sirvienta, y justo después de hacer una declaración tan vergonzosa.

Aki Dai:

Cuando abrí los ojos ya no estaba donde anteriormente con Akira, si no que me encontraba en otro lugar. Había atravesado la pared solida como si no hubiese nada realmente. Era una sensación realmente fascinante, casi adictiva. “Y no tuvo nada que ver con que imagine un baño de mujeres del otro lado”, estaba seguro ante esta afirmación, por lo que no me arrepentiría de ello.

Tarde lo suyo en darme cuenta que no había pasado solo un muro, si no varios más de los que había pensado. Estuve envuelto en varios pensamientos, tan profundos que se me olvido quitar mi forma espectral, aun quedando tal pálido como un cadáver; con los ojos rojizos y una transparencia no humana. Con este aspecto empecé a caminar sin preocuparme mucho por los alrededores, al final era un lugar donde nadie venia…o eso creía. “¿Qué es ese sonido?”, un ruido algo antinatural llegaba a mis espectrales oídos. Al principio creí que era Akira que venía buscándome, sin embargo al atravesar la pared que me separaba de ese extraño ruido y yo, entonces pude verlos.

Eran un conjunto de jóvenes que a primera vista parecían de mi misma edad, tal vez algunos incluso más jóvenes todavía. Todos hacían un círculo entre ellos, aunque solo había una muchacha que daba las espaldas contra mí. “Mierda”, quise decir al notar como todos, excepto una mujer, me miraban con los ojos como platos. Sudaban como cerdos y sus piernas empezaban a temblar, ya sabía lo que se vendría.

A simple vista era una noche como cualquier otra, la luna estaba en su apogeo, mientras que las estrellas…y los gritos de terror la acompañaban en un baile eterno pero efímero…



Akira:

"¡¿Eh?! ¿Qué son esos gritos?... ¡Ah! ¡El Amo entro en un baño de mujeres!"... *-¡Si querías ver chicas sin ropa me lo hubieras pedido Amo!-* Se escucho otro grito de una mujer de mediana edad necesitada sexualmente, aunque no podía escucharse…






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