Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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La larga noche [Priv] A810

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Tema Privado La larga noche [Priv]

Mensaje por Bastian Shawn el Miér Feb 06, 2019 6:31 am


Era natural, casi de esperarse, que una escuela tuviera rumores. Más allá de las vidas personales de profesores y alumnos, se trataba de rumores sobre la escuela en sí: el edificio, el terreno, la organización… Por lo general, ninguno era bueno, o no se trataba de historias positivas pero las personas tendían a formar cultura ahí donde tenían oportunidad, y el foklore escolar dictaba que debía de haber rumores y leyendas. Así es como era todo. Explicaba la ausencia de alumnos que, en vez de solo entender que se mudaran o tuvieran un problema, habían desaparecido por fuerzas misteriosas. La mala suerte o las figuras que podían ver los que se quedaban hasta muy tarde. Las personas buscaban explicaciones profundas a cosas nada profundas. Sin embargo, todo cambió con el tiempo.

Todo había comenzado hacía una o dos semanas atrás: las cosas fueron desapareciendo. Al principio eran cosas pequeñas, como libros, algún material escolar de los alumnos o un instrumento sin importancia en clases de música o un poster arrancado. Coincidió con las historias recién surgidas de El hombre que arrastra las manos. Los alumnos que se quedaban en el turno para limpiar su aula o a actividades del club decían que habían visto a un fantasma primero, que era muy grande y que rondaba los pasillos del instituto por las tardes, cuando las primeras horas de la noche llegaban. El rumor se alimentó poco a poco de la historia compuesta aquí y allá de los supuestos avistamientos de los alumnos. En general, el consenso era que se trataba de un hombre tan alto que su cabeza casi rosaba el techo, aún con la espalda encorvada, con brazos tan largos que los arrastraba por el suelo, y que caminaba en busca de víctimas. Todos ya nadie lo habían visto pero, poco a poco, su presencia entre los rumores se hacía cada vez más frecuente.

Poco a poco, las cosas desaparecidas fueron aumentando. Ahora faltaba mobiliario de la escuela, libros y listas de los profesores, uniformes de deporte o regulares. Luego comenzaron a encontrarse cosas destruidas, como trabajos importantes, pertenencias e instrumentos más caros. Todo ocurría alrededor de los avistamientos de El hombre que arrastra las manos. Si el rumor decía que se encontraba en un área, esa era la que resultaba vandalizada. Los alumnos comenzaron a temer con los sucesos, algunos se ausentaban de clases e incluso otros comenzaron a exigir mayor seguridad. ¿Un ente así, en un sitio como Takemori? Si no había cuidado, tendrían que tomar medidas drásticas…

Antes de llegar a extremos mayores, los profesores decidieron tomar cartas en el asunto. Después de discutirlo por un rato, se optó por no recurrir a seguridad o pedir ayuda externa si no era estrictamente necesario. En cambio, se haría la vieja costumbre de la guardia. Como antes –y aún hoy en algunos lugares-, algún profesor se quedaría en la escuela a hacer la ronda durante una noche y luego sería reemplazado. La medida había demostrado que funcionaba en el pasado, o al menos disuadía a los posibles criminales. Porque eso eran, seguramente, criminales… alumnos molestos. Seguramente. Dado que muchos profesores tenían familias que atender, tenían miedo o, simplemente no querían pasar una noche solos en la escuela, se echó a la suerte.

–Joder… - susurró Bastian al ver el pequeño trozo de papel con la inscripción de “No.1” con marcador

-¡Ja! Tiene el primer turno que suerte. Al menos se librará del todo.

Uno de los profesores sustitutos había llegado hasta su aula con la caja donde estaban los papeles del sorteo. Bastian tenía clases, así que no estaba en la sala de profesores con los demás. Miró el papel a ambos lados un momento, pensando que, quizás, había sido engañado. La verdad es que la historia le había interesado al inicio, y tenía curiosidad por saber de qué se trataba todo eso, pero no parecía sustentarse en mucho más que rumores y algún pandillero o maleante que aprovechaba las historias. Además, ¿quién quería quedarse a vigilar toda la noche?

–¿En serio no hay otra opción? Yo no he tenido problemas -comentó, aunque casi resignado a su destino.

-Al menos no estará solo. Decidimos que sería en parejas. Es más seguro así. Veremos a quien le toca la suerte.

Así es como había terminado aquél día como la primera guardia. En teoría, solo tendría que hacer eso alguna vez y no debería haber ningún problema. Con ver que alguien vigilaba, las cosas se detendrían. Si terminaba siendo un fantasma… bien, no es como si pudiera hacer mucho. Sabía algo de maldiciones pero no exorcismos y demás. Probablemente tendrían que contactar a alguien encargado de bendecir el sitio, o cualquiera que fuera el caso. De nuevo, era algo que Bastian dudaba realmente.

Tras las clases, volvió rápido a casa por unas cosas que necesitaría, contando un cepillo de dientes, el cargador del móvil y un libro para leer. Claro, pensaba que podrían turnarse para vigilar, y pasar el resto del tiempo en la sala de profesores. Allí tenían un sofá, el refrigerador, café y demás. Probablemente el café sería la cosa más útil de toda esa noche, para él al menos.
Poniéndose cómodo, Bastian aguardó a que la escuela fuera quedando vacía. Algunos alumnos y profesores aún atendían los asuntos de los clubs, y todavía quedaba algo de luz solar afuera. No sabía quién le tocaría de compañía –si es que en verdad llegaba y no le dejaba la carga completa-, y aún no conocía a todos sus colegas, salvo de vista, así que no sabía que esperar. Reemplazó el calzado normal de trabajo por zapatillas deportivas y los pantalones por jeans, pero se dejó el resto. Así se sentía más cómodo.
La noche cayó pronto y, con ella, el silencio iría apoderándose de la escuela…
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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Anya Koslov el Miér Feb 06, 2019 11:26 pm


La larga noche

Las cosas habían comenzado a salirse de control, los rumores que habían empezado como un mero juego a oídos de Anya ahora se trataba de un caso de agresión a la institución, si bien a la pelirroja no le importaba en absoluto los chismorreos entre los alumnos, su papel de maestra bondadosa la hacía fingir preocupación e interés en el asunto, por lo que acudió a la reunión de los profesores para buscar una solución a la problemática que aquejaba a todos. Al final se decidió por levantar guardia por la noche en un grupo de dos profesores ante la posibilidad de encontrar a alumnos creando aquellas bromas de mal gusto.
Para la pésima suerte de Any, de entre todos los papeles que había en la caja de la “fortuna” ella había saco el turno para quedarse aquella noche a cuidar las aulas junto con otro compañero docente.
─Supongo que solucionaremos este caso de una sola vez comentó con una sonrisa al mostrar su participación del día. los demás profesores parecían aliviados de no ser ellos los involucrados.

En la reunión se intercambiaron un par de palabras más y sin importancia antes de dar por cerrado el plan para salvaguardar la escuela. Con los ojos puesto en la pelirroja, Anya tenía que cumplir su papel de guardián de manera discreta. ( No vine al instituto para jugar a los cazafantasmas, con un demonio, la escuela puede explotar si así lo quieren, no me interesa! ) maldecía en su mente mientras se dirigía al auditorio para impartir la clase de baloncesto con una sonrisa apacible en su rostro. El resto de la tarde pasó con normalidad para la educadora quien, con ayuda de su “encanto” logró involucrarse en la plática de algunos alumnos que cuchicheaban acerca del monstruo de las manos largas. Según los “avistamientos” aquella criatura había avanzado por el segundo piso hasta llegar al salón de computación donde había hecho de las suyas, así que cabía la posibilidad que su siguiente ataque fuera el aula de biología.
Sin más información que pudiera serle de utilidad Anya pasó el resto de la tarde en la sala común para “vigilar” que todo estuviera bien con sus “queridos alumnos” hasta que la escuela fuera evacuada en su totalidad. Algunos se despidieron de la pelirroja con alegría y otros le desearon suerte en su misión, en cualquiera de los caso, la fémina siempre respondía con una sonrisa amable en su rostro, hasta que al fin, la luz externa comenzó a generar largas sombras por los pasillos anunciando la llegada de la noche.

Sin mucho ánimo Anya se dirigió a la Sala de profesores esperando poder encontrar a la segunda alma con mala suerte que le tocó levantar guardia. En su andar silencioso la fémina llevaba una pieza de pan en mano que había decidido comprar para alimentarse; dio un bocado justo antes de abrir la puerta de la sala de los docentes donde su masticar se vió interrumpido por la sorpresa de un varón de cabello negros aguardando en el interior.
─Ahgacof cof… me asustó... cof comentó entre tosedera para no ahogarse. Cuando finalmente se recuperó pudo estudiar al contrario con mayor calma ─Profesor Sebastian ¿verdad?~ preguntó con cierta duda dado que no había tenido la oportunidad de tratar con él en el pasado ─Bastian! claro, lo siento. Soy Anya, la profesora de educación física. Parece que fuimos los afortunados de ganar la lotería intentó romper el hielo con una cercanía moderada ─Espero que encontremos al culpable de las bromas y podamos cerrar este misterio lo antes posible, hay un documental que pasará por televisión y me gustaría poder verlo~ sonrió antes de finalmente adentrarse en el tema que los había reunido en contra de su voluntad esa noche.
─Según los rumores de mis alumnos, el hombre que arrastra las manos ha estado recorriendo el segundo piso después de haber visitado todas las aulas del primer piso, aún hay dos salones en este piso que no han sido saqueadas por aquél ser, así que es muy probable que el sospechoso intente irrumpir en este piso. comentó tranquilamente mientras se sentaba en el descansa manos de uno de los sillones ─Usted escuchó algo de los rumores? preguntó finalmente pues, al final de todo los rumores siempre eran diferentes y la información que Anya consiguió podía ser equívoca
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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Bastian Shawn el Vie Feb 08, 2019 4:48 am

[justify]
Definitivamente no era posible que existiera un fantasma en la escuela. Es decir, uno como el que describían los rumores. ¿Qué sentido tenía que un fantasma hurtara o destruyera cosas como se había dicho? En teoría, había tenido encuentros cercanos con entidades, pero nunca algo tan directo. Lo cierto es que sonaba a algo mucho peor el ver un aspecto de la muerte que a un monstruo. En teoría…
Bastian se había convencido de que no había tal cosa como el hombre de manos largas. Definitivamente. ¿Quería si se encontraba con algo así? Un fantasma no obedecía a reglas normales. No, era algo dificil de entender. Sin darse cuenta, había sacado un cuaderno y bolígrafo y comenzado a anotar razones por las que no podía existir algo así. Cuando se dio cuenta, la lista había cambiado a poner Como lidiar con un fantasma.

–Ah. Esto… me estoy dejando llevar por esto. -Se frotó la sien con el extremo romo del bolígrafo, incomodo.

Giró su mirada hacia la puerta de entrada cuando escuchó el ruido de pasos. A esa hora no debía ya de quedar nadie alrededor. Tenía que ser alguien que no debía estar ahí, tenía que serlo.
Se levantó, con curiosidad, acercándose un poco a la puerta. No recordaba haberla dejado abierta. Seguramente así había sido. Seguramente. Fue entonces cuando decidió que se asomaría al exterior y enfrentaría a quien quiera que…

-¡Ah! -pegó un ligero brinco cuando se encontró con una joven mujer entrando, que pareció tan asustada como él. La sorpresa lo puso algo pálido de repente, y se sujetó el pecho como si tuviera dolor en el corazón, aunque más bien era solo un gesto natural ante el susto- L, lo siento. También me asustó.

Pasó su mano por el cabello negro, exigiéndose control. Después de tanto tiempo buscando y contemplando cosas aterradoras, estaba nervioso por un supuesto rumor.
Conocía de vista a la mujer que tenía delante. La pelirroja era otra profesora, concretamente una de educación física, le parecía recordar, aunque nunca había pasado de solo algún saludo normal cuando se topaban por la escuela. Seguro era la otra afortunada en quedarse de guardia. Por lo menos tenía alguien que parecía capaz de perseguir a cualquier intruso con facilidad.
-Bastian, sí. Bastian Shawn, pero puedes llamarme por mi primer nombre - le tendió la mano para saludarla. Al igual que él, no parecía natural de la ciudad, o eso creía, así que podría sentirse más cómoda saludando así- Anya -repitió para confirmar que captó su nombre. No recordaba su apellido, pero esperaba que no hubiera necesidad.

Regresó un poco al interior de la sala de profesores, aunque no se sentó de nuevo, sino que buscó un lugar junto a la ventana, apoyando la espalda contra esta y cruzando los brazos para escucharla. No era demasiado lejos de donde ella decidió tomar asiento, de forma que pudieran hablar sin levantar demasiado la voz. En realidad sentía la necesidad de mantener un tono bajo. Volvió a asentir con eso de que quería terminar con eso rápido.

-Sí, yo también tengo cosas que hacer. Aún hay trabajo que calificar… y los dejé en casa -añadió para justificar que no los estuviera revisando ahora, que igual no era la razón por la que se había quedado allí.

Estuvo bastante más relajado ahora que no estaba solo. Tener con quien charlar motivaba mucho el valor. Quizás también significaba esforzarse para no parecer más asustado. Asustado de un rumor. Quiso darse un golpe, pensando que había estado asustado hacía un momento. Para su suerte, Anya parecía estar dispuesta a charlar un poco, al menos sobre los rumores. Mentiría si dijera que no quería sacar el tema pronto. Desmenuzarlo y verlo en partes pequeñas era mucho más tranquilizador. Aun así, Anya parecía bastante más informada, o había entendido mejor los testimonios.

-Ah. Eso sí que es preciso. No me había percatado -admitió, mirando a la puerta, casi como si esperara escuchar pasos o el arrastrar de algo, súbitamente. Como si alguien comenzara a rondar tan solo ahora que sacaran el tema-. Algo escuché. Mis alumnos decían que tenía brazos largos, pero otros que eran dedos largos. Creo que ninguno lo ha visto realmente. Me da curiosidad.

Intentó recordar un poco de lo que había oído. Había cosas que podría depurar, como que unas chicas decían que era el espíritu vengativo de un muchacho que fue rechazado, rumor que se había deformado y terminado en que era un fantasma apuesto. Chasqueó los dedos de una mano cuando llegó algo a su mente.

-¡Ya! Rumores, bueno… escuché que si lo miras a la cara puedes morirte del miedo. Ese se repetía mucho. Igualmente que si lo escuchas susurrar es que ya está bastante cerca -. No se percató de cuando había comenzado a sonreír-. ¿Crees en esas historias?

Mientras aguardaba a escucharla fue hacia la cafetera que estaba al lado, para poner algo a preparar. Conforme pasara el tiempo se sentiría más y más cansado. Demasiado sueño. Tomó un par de tazas y le mostró una a la profesora de física, preguntando en silencio si quería que le sirviera. Algunos profesores cuidaban demasiado lo que tomaban, pero pocas personas se resistían al sabor de la bebida más popular del mundo.

-De cualquier forma, fantasma o no, creo que puede resultar bastante peligroso, sea lo que sea. Es bueno que me tocara con alguien que hace deporte… no soy bueno dándome de golpes con los demás.

Iba a agregar algo más, cuando las palabras se le quedaron en la boca y la mano se le congeló camino al asa de la cafetera. El ruido llegaba muy suave, casi imperceptible, pero estaba ahí. No podía ser su imaginación, ¿cierto? Era como el ruido que haría un rastrillo por sobre el suelo. ¿Así sonaba algo como el arrastrar de manos en el suelo, qué se supone que debía esperar escuchar?
Volteó despacio hacia la puerta de la sala de profesores. El sonido provenía de no lejos de ahí. Luego miró hacia Anya, y dejó las tazas y demás olvidadas por el momento. Con suerte podrían averiguar algo. Sin suerte… quizás no hubiera que preocuparse por documentales o trabajos más tarde.
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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Anya Koslov el Mar Feb 12, 2019 6:29 pm


La larga noche

Ambos docentes comenzaron a intercambiar información, aunque lo dicho por el varón sonaba más bien como simples chismes entre niños ─Claaaaro~ morir de inmediato repitió de manera burlona ante la imaginación de los jóvenes ─Vamos profesor Bastian~ no pudo haberse conformado con esos rumores, no hace falta ser estudiado para saber que sólo escucharás un susurro si la otra persona está cerca contestó a su pregunta de manera obvia y escéptica antes de negar con la mano el ofrecimiento del contrario por aquella bebida amarga.
( “no soy bueno dándome de golpes”...en serio??!! ) pensó con cierto fastidio mientras mantenía su falsa cara en el exterior ( Se supone que un hombre espera que lo defienda de la supuesta cosa que está alterando la paz de la aburrida academia??!!! tiene que ser una maldita broma!! significa que debo resolver esto yo sola!!! )

El ruido provenía del exterior, era suave pero perceptible en el silencio, los dos docentes parecieron entenderse mutuamente con sólo cruzar miradas. Era hora de actuar, Anya se levantó de su asiento improvisado y en silencio se acercó a la puerta de la sala de profesores apagando las luces en su acción, para ella la respuesta era un intruso común y corriente, no había necesidad de pensar sobre las advertencias del rostro u otras cosas absurdas. Con cierta agilidad tomó la manija de la puerta y comenzó a abrirla lentamente para no llamar la atención del intruso. Si bien Anya no creía en la peligrosidad de una invención de los alumnos, no podía saber si la persona que causaba todo aquel alboroto lleva consigo un arma que pudiera ser una amenaza a su salud, y con la presencia del contrario ella no podía bajar la guardia y mostrar sus verdaderas habilidades, la pelirroja estaba atada de manos.
Anya intentó ver por la abertura de la puerta pero las luces apagadas del pasillo no le permitía ver más allá de unos pocos metros, lo que sí podía asegurar es que había algo poco más allá de la mitad de pasillo.
─No alcanzo a distinguir algo le susurró a su compañero ─¿quieres llamar su atención o probar un ataque sorpresa? cuestionó mientras miraba al peli negro de reojo con la intención de llevar esa noche guiada por amos docentes. Anya no había llevado nada consigo que pudiera servirle de arma o escudo pues no esperaba realmente encontrarse en una situación así, aunque lo único que su mano diestra recordó fueron el par de dardos que guardaba últimamente en la bolsa del pantalón que ocupaba para distraerse en las horas muertas...
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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Bastian Shawn el Miér Feb 13, 2019 6:55 pm


La forma de hablar de la joven profesora le arrancó una sonrisa muy sutil. Era divertido su tono de incredulidad, ya que hacía sentir mucho menos pensado el ambiente. No le molestaba en absoluto, pese a que él solía ponerse del lado de las cosas de fantasmas y las leyendas. Hacía las cosas más llevaderas. Había decidido, conscientemente, que no quería creer que esos rumores fueran reales,  pero la espina en su interior le seguía susurrando que no todo estaba dicho en ese asunto.

-Ya. Sí, supongo que solo es eso, pero me preguntó sobre rumores. Eso escuché. Me habría gustado averiguar más. –admitió-. Entonces es una persona escéptica, ¿no?

Era la primera compañera de trabajo con la que tenía la oportunidad de hablar de alguna otra cosa que no fuera estrictamente del trabajo. Tenía poco tiempo en ese sitio, pero sentía que tendría que haber comenzado a adaptarse desde antes. Ese encuentro estaba bien, si lograba hacer un conocido con el que hablar, aunque no parecieran tener mucho en común realmente. Sin embargo, socializar tuvo que esperar, cuando el ruido se hizo presente.


Bastian se acercó a la puerta despacio, al mismo tiempo que lo hacía Anya. Agradeció haber cambiado a calzado deportivo en lugar de los de siempre. No sabía si es que quien estuviera por ahí fuera inconsciente de la presencia de los dos profesores, teniendo la luz encendida y hablando abiertamente tan solo unos momentos atrás pero, si estaba ahí, es que no se había dado cuenta… o no le importaba.
Alcanzando el lugar de la puerta, Bastian se colocó al lado contrario de la pelirroja, de forma que estuviera más cerca de la pared y pudiera asomarse. Al mismo tiempo buscó el interruptor de la luz que estaba junto a la puerta y, silenciosamente, lo presionó para dejar la sala a oscuras. Era más fácil así. Gracias a la diferencia de alturas, no le costaría asomarse por encima de la otra para ver, pero sin la puerta demasiado abierta, era poco cuanto podrían mirar. Le costaba ver algo también. Cuando Anya comentó lo mismo, negó con la cabeza para decirle que a él también se le hacía imposible.

-Aguarda -susurró, pidiendo más tiempo.

En la oscuridad que los rodeaba ahora, intentó pensar si podría recurrir a algún poder. ¿Sería prudente hacer algo así delante de Anya? Podía enviar a una de sus asistentes a echar un vistazo, pero no sabía si podría hacerla pasar desapercibida, o cómo reaccionaría la pelirroja. Después de todo había insinuado que no se creía las cosas fácilmente.

”Es arriesgado. Si esa cosa igual es un alumno o un extraño, igual podría meterme en problemas… o meternos que es peor.”

Chasqueó la lengua y decidió que era mejor aguardar.
Lo que fuera que estuviera a mitad del pasillo se movía lentamente. Solo se mal dibujaba una silueta grande. A lo largo del pasillo, varias ventanas espaciadas proveían una débil iluminación lunar que permitía distinguir algunas formas como las de otras puertas, extintores y demás, fácilmente entendibles porque conocían el edificio. Sin embargo, el extraño estaba en una zona de completa oscuridad. Solo al moverse un poco podía entenderse que estaba ahí. Era algo, bastante, o tendría los brazos alzados. No podía decirse con seguridad. De todas maneras habría que averiguarlo.

-Intentaré ir hacia allí, ¿ok? Quédate un poco detrás. Si es un alumno o un intruso, te llamaré y lo atrapamos. Si se pone agresivo puedes correr y buscar ayuda o algo.

No había mentido cuando dijo que no era lo suyo agarrarse a golpes con alguien, pero era más fácil si iba delante. Si la amenaza no era gran cosa, Anya podría ir a darle una mano, o en caso contrario, podría escapar e ir a la policía. Eso era lo más conveniente… además, tenía la opción de usar alguna barrera. Si en cambio era un monstruo o un fantasma no valía la pena preocuparse, ya estarían condenados, ¿o no?

”J*der… deja de pensar que es real. Ahora eso no ayuda en nada.”

Si su compañera no tenía otro plan o protestaba, abriría la puerta despacio para intentar salir. Acercarse lentamente sería lo mejor. Iba nervioso, claro, presionando los puños y los dientes un poco. Algo encorvado y con las rodillas flexionadas, como preparado para echarse a correr en cualquier momento. Correr de, o hacia aquella cosa que se hallaba en el pasillo. La misma que pareció moverse de forma sutil en cuando la puerta se abrió un poco más…
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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Anya Koslov el Miér Feb 13, 2019 11:20 pm


La larga noche
( ¿Correr y pedir ayudar? acaso me estaba diciendo inútil??!! ) aquello cruzó por su cabeza mientras una vena de enojo imaginaria se colocaba en su mano diestra que sujetaba los dardos ( Primero dice que me encargue del ataque físico y después que huya! es un indeciso de primera!! ) maldijo en su mente mientras se quedaba en el marco de la puerta viendo a su compañero adentrarse al pasillo oscuro, sin embargo decidió esperarlo ahí hasta escuchar algo más “emocionante”. No fue sino hasta que escuchó el grito del docente contrario y los pasos de lo que parecía ser una persecución
─¿ya?! preguntó torpemente antes de levantarse para correr a oscuras por el pasillo sin poder ver delante de ella a los involucrados
─¿Dónde estás?! gritó pero no había otro camino delante que las escaleras por lo que la pelirroja tomó el barandal y comenzó a bajar los escalones a gran velocidad, Anya podía escuchar los pasos secos delante de ella, el golpe era… ¿desnudo? de la misma forma que sonaba la palma de la mano al caer en el suelo.
─Bastian no lo pierdas!! le gritó a su compañero sin embargo no recibió respuesta alguna, tras pasar el segundo pasillo Anya dejó de escuchar aquel sonido para quedar todo el piso en silencio ─¿Bastian? llamó al peli negro un par de veces sólo para asegurarse que no se encontraba. ( Qué rayos... ) estaba a punto de preguntarse por lo sucedido cuando tropezó con uno de los botes de basura colocados a lo largo de los pasillos ( pedazo de chatarra! ) gritó para sus adentros mientras se sobaba la espinilla que se había golpeado.

Mientras calmaba su dolor, la maestra de deportes pudo escuchar el resoplido de “algo” que se encontraba en el primer piso, debido a la poca luz del exterior que se filtraba por las ventanas, Anya no podía ver al intruso entre las sombras del pasillo, de pronto un golpe en el techo la hizo levantar la mirada y el mismo resoplido que había distinguido momentos antes se volvió a escuchar pero esta vez en una dirección completamente diferente.
( Alguien que es más hábil en el aire que en tierra~ ) pensó mientras preparaba uno de los dardos para atacar, sin embargo la voz de Bastian a lo lejos la distrajo lo suficiente para permitir que el intruso se moviese antes de que la pelirroja arrojara su primer arma
─Mierda! maldijo en voz más alta mientras se escuchaba nuevamente el golpe “desnudo” antes de volver a desaparecer en la oscuridad y el silencio de la noche ─ Bastian qué estás haciendo!!! intentó llamar por su compañero docente que al parecer había subido por las escaleras en vez de bajar como ella ─Date prisa y prende la luz!!

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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Bastian Shawn el Jue Feb 14, 2019 10:45 pm


Estaba nervioso, desde luego. Pelear no era lo suyo, al menos a golpes, pero no podía simplemente decirle a su colega que fuera a atrapar a quien quiera que estuviera allí mientras se quedaba sentado. Tenía que arriesgarse también. Eso lo sabía hacer bastante bien.

”Vamos, con calma.”

Se dio valor, pensando en que tenía apoyo detrás de él. Eso lo hacía sentir mejor. Eso y el hecho de que estaba listo para lanzarse a correr de inmediato. Las escaleras no estaban lejos tampoco. Si era cuidadoso podría…

-¿Eh?...

Al acercarse más, se dio cuenta de que aquello delante de él se movió. O, más bien, dejó de moverse del todo. Era posible percibir cuando algo o alguien mantenía algún tipo de movimiento natural: la respiración, el acomodarse en su sitio, el cuerpo intentando mantener el equilibrio de manera inconciente. También era posible darse cuenta cuando alguien ordenaba a su cuerpo quedarse quieto y preparado para reaccionar porque algo ocurriría. Aquello en el pasillo se había puesto alerta.

”¿Va a saltarme encima?”

Lo pensó por un momento, y de repente aquello corrió, pero en sentido contrario: corría alejándose de Bastian. Se escapaba, tomando la ruya hacia arriba de las escaleras. Escuchó con claridad sus pasos y sonaba igual que las deportivas de algunos alumnos por los pasillos. Eso era… algo que lo hizo enfadar mucho. ¿Podría ser posible que les hubieran tomado el pelo a todos?

-¡Hey! ¡Vuelve aquí! -gritó.

Salió corriendo detrás del extraño, olvidando por un momento que la pelirroja estaba detrás llamándole.
Comenzó a perseguir a quien quiera que estuviera delante de él, quien parecía bastante ágil. En el piso al que subieron había aún mucha menos iluminación a esa hora. A penas si podía ver la silueta corriendo. Por momentos incluso parecía que se le escaparía, pero los pasos no dejaba de escucharlos en ningún momento.

-¡Ven aquí, maldición! -exigió cuando llegó al centro del pasillo siguiente.

Había estado corriendo un rato, pero se dio cuenta que todo había sido en círculos. ¿Lo había perdido? Apretó los dientes, ahora mucho menos asustado y sí muy enfadado. Estaba seguro de que allí solo había una persona, tenía que serlo. Alguien que había logrado escaparse al parecer. Suspiró frustrado y escuchó la lejana voz de Anya. Casi la había olvidado por completo.

-Rayos… ¡Ya voy!

Regresó, buscando las escaleras y bajando de nuevo al pasillo cerca de la sala de profesores. Todo estaba tan oscuro y no podía ver nada ni a nadie. ¿Dónde estaba Anya? Había corrido quizás, pero no lograba verla. Escuchaba su voz, claro, y esta le mandó a prender las luces. No se le había ocurrido… buscó el interruptor en el muro y encendió la luz, que bañó todo el pasillo y seguro cerca de las escaleras.

-¡¿Anya?! ¿Dónde…? -se quedó con las palabras en la boca.

En el otro extremo del pasillo algo saltó. Había aparecido rodeando el pasillo. Se detuvo y permaneció inmóvil para luego quedarse sentado. Era un animal. Con la luz encendida ahora podía darse cuenta que seguro habría pasado totalmente desapercibido: era un gato, un gato de pelaje negro y ojos amarillos. Sentado, con la cola enrollada alrededor de las patas. Miraba a Bastian.
Un escalofrío le recorrió la espalda. Algo andaba mal allí, y se lo avisaba la misma sensación de miedo que había tenido desde el inicio.

No lejos de allí, alguien pareció gritar…
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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Anya Koslov el Lun Feb 18, 2019 10:04 pm


La larga noche
Al poco tiempo el profesor de cabellos negros al fin pareció pensar con más lógica e hizo caso a iluminar el piso con el mágico interruptor de la pared. Las luces parpadearon antes de que todos los rincones fueran iluminados; ─BIen! el intruso está a...rriba en el centro del primer pasillo se encontraba una pequeño gato, Anya estaba por avisarle a su compañero docente que se fijara en las lámparas cuando la presencia del felino la hizo callar. La pelirroja parecía confundida mientras asomaba su cara por el pasillo más cercano al que se encontraba el varón. ( ¿Un gato? ) pensó dudosa al recordar los sonidos que había escuchado previamente.
─¿Qué está haciendo un gato aquí?
Pronto la pregunta de la mujer sería contestada cuando el grito de una tercera persona se escuchó proveniente del tercer piso.

Había sido la voz de un varón que, al calcular por el tono de sus cuerdas vocales, debía ser una persona joven y según el tipo de grito: alguien realmente asustado.
─¡Hay otra persona! ( no pienso limpiar su muestra de miedo ) gritó y pensó a la misma vez mientras llevaba su ojos al tejado en dirección a las escaleras, si el intruso número ¿dos? ¿o era el tres? el número que fuera. Si el otro intruso se había asustado lo suficiente para dejarlos escuchar su grito lo más probable es que se presentara huyendo por las escaleras como la buena y confiable lógica humana que regía la sobrevivencia del más débil, sin embargo, el gato negro movió su cola en señal de felicidad mientras sus ojos se mantenían atentos al maestro, era como si no le importara el grito anterior.
─Profesor Bastian, será mejor que vaya por... comenzó a decir mientras se disponía a caminar a las escaleras, no fue sino por la advertencia de su compañero que Anya tuvo los reflejos para saltar a un lado de la misma forma que les enseñaba a los alumnos más avanzados para esquivar un ataque.
La pelirroja rodó por el suelo antes de quedarse agachada mirando en dirección a lo que la había atacado
─¡¿Sombras!? preguntó automáticamente al no poder ver nada más que al gato sentado moviendo su cola con mayor fuerza ( No, las luces han borrado cualquier sombra oscura que... ) ─oscuridad susurró antes de ser interrumpida por la presencia de la primer criatura que la había llevado a ese lugar.
El chimpancé que se encontraba sobre una de las lámparas comenzó a resoplar con mayor agresividad y mostrarse ansioso mientras buscaba la forma de salir del lugar. Aquella señal de la sabia naturaleza hizo tensar los músculo de la pelirroja. La única presencia sospechosa que había en ese momento era el gato… ( Maldición ) maldijo internamente mientras sujetaba el último dardo en su poder sintiéndose atada por su falsa imagen de profesora ¿debía averiguar lo que estaba pasando? ¿tal vez correr y dejás atrás al profesor? las opciones de Anya se estaban acabando...

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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Bastian Shawn el Miér Feb 20, 2019 6:57 pm

Algun tiempo atrás…
Ambiente 1


Haruo era un estudiante de segundo año en el instituto. No se destacaba por nada en particular. No tenía las mejores notas, ni era bueno en deportes, ni era popular o, ya digamos, no tenía demasiados amigos. Tampoco tenía intereses demasiado concretos. Era la clase de persona que parecía deslizarse en la vida sin ningún propósito concreto. Tampoco hacía demasiados intentos por llevarse bien con los demás y, al final, otros chicos sí que buscaron algo en que destacarle: era el blanco perfecto para el bullying.
A veces era físico, pero esos casos eran los menos. Usualmente era algo verbal, aislarle, jugarle bromas crueles. La mayoría de los compañeros y maestros pasaban de él, dado que nunca se acercaba ni con dudas, y era fácilmente olvidable entre el grupo. Sin embargo, era una persona que sentía. Con el tiempo, el enojo de Haruo llegó a tal punto que no pudo pensar en otra cosa que en vengarse. ¿Cómo podría hacer algo semejante, una persona como él? Para su fortuna, tenía habilidad para otras cosas.

Una noche, semanas atrás, irrumpió en la escuela. Para ese entonces los rumores del hombre que arrastra las manos no habían comenzado, pero estaban cerca de su génesis. Haruo había prestado especial atención a la clase de al lado, mirando a veces o escuchando cuando hablaban aquellos quienes la tomaban. Él no tenía asignado ningún trabajo que tuviera que ver con lo que planeaba, claro, así que saber manejar aquello era jugar con el diablo… casi literalmente. Aun así, había decidido que se vengaría de aquellos que lo fastidiaban, quizás de una forma bastante desproporcionada, y que traería consecuencias…

Actualmente…
Ambiente 2


Al principio, la criatura que había llamado parecía estar de su lado. Le aconsejaba que hacer, y se encargaba de fastidiar a quienes le molestaban. Todo lo que tenía que hacer él era iniciar y mantener los rumores, e ir a verle cada vez, a la escuela. Los primeros días, aquel ser no podía dejar el aula de magia oscura,, donde fue invocado pero, poco a poco, fue ganando lugar. Cuando los rumores alcanzaron su máximo nivel, ya toda la escuela (en la noche) era su terreno. Haruo había comprendido que el asunto se le escapaba de las manos.
Cuando llegó esa noche, con intención de buscar en los mismos libros una forma de hacerlo desaparecer, no lo encontró por ningún lado. Había salido de la escuela por primera vez. En su lugar, encontró a dos profesores y otros ruidos extraños. Tuvo que escapar, entre los pasillos, escaleras y aulas, terminó atrapado, asustado, temblando. Lo iban a atrapar, los profesores, o algo peor. Algo mucho peor.
Escondido en uno de los salones, debajo del escritorio, con el disfraz de espectro que usaba en caso de que alguien lo viera, había comenzado a escuchar pasos descalsos afuera. Una sombra que pasaba por la ventana de la puerta, borrosa, pero inmensa. Algo que le llamaba por su nombre. Temblando, encogido y aterrado, lo escuchó acercarse cada vez más…

Por su parte, Bastian estaba en el pasillo inicial, mirando al gato que se había aparecido de la nada, sentado y que le miraba con curiosidad y casi inteligencia. Casi podría jurar que sonreía. Bastian no apartó su mirada, intentando descifrar la sensación que le provocaba aquél ser, cuando apareció la pelirroja. La miró un momento antes de volver su atención al gato. Era igual que cuando sientes que un perro salvaje puede lanzarse a morderte.

-Ah, es… -comenzó a decir, casi en un susurro, aunque no sabía bien como explicarse.

Anya era profesora ahí pero, ¿Qué tanto sabía sobre cosas sobrenaturales? En su experiencia, hablarle de eso a quien tenía sus reservas podía ser contraproducente. Esa era una razón, claro, pero la verdadera es que no sabía bien cómo explicar que el animal le daba mala espina. Años de estar en contacto con algunas cosas le hacían estar a la defensiva.
El grito de aquél alumno, que seguro fue encontrado en su escondite, resonó y le hizo mirar al techo como si esperara ver algo allí. Fue entonces que sintió que algo venía hacia ellos.

-¡Cuidado!

Ocurrió en un instante: fue como si entre ellos pasara un objeto disparado, algo grande. No logró verlo con claridad, pero su mente pudo identificarlo mejor como algo distinto a un disparo.

”Algo como una garra…”

Desapareció rápido, como si no hubiera estado allí. Afortunadamente Anya y Bastian se habían movido a tiempo.
Volvió a mirar al animal sentado, y luego al simio en que no había reparado. Se estremeció un poco ya que esos primates le daban miedo. Aun así, el animal parecía asustado, igual o más que ellos. Bastian retrocedió unos pasos, atrás y a un lado, acercándose a su compañera. La había escuchado susurrar algo luego de gritar sombras, aunque no estaba del todo seguro.

-Anya -dijo en voz baja, pasando su mano para tomar del brazo a la pelirroja, algo más arriba del codo. Seguro que ella se las podía arreglar sola para escapar, como había visto, pero ahora no era un simple pandillero o alumno causando problemas-. Intenta subir en cuanto puedas, ¿ok? Si hay alguien ahí arriba y puedes ayudarle… deberías. Pero si no puedes, igual puedes correr. ¿Ok?

Esperaba que entendiera.
El misterioso gato se levantó de su sitio y comenzó a hacer un sonido distinto a un maullido. Era más bien como un quejido extraño. Se aproximó a ambos y comenzó a relamerse. Parecía presentir algo mucho más exquisito en esos dos que en los animales que antes había visitado, y definitivamente mucho más que ese debilucho de Haruo.
Si se lo permitía, Bastian se adelantó un paso, haciendo hacia atrás a Anya, como pretendiendo interponerse entre ambos. El grito en el piso superior se repitió, junto con los alaridos del simio. De nuevo, asustado por aquél animal, Bastian apartó la vista solo un momento, y una nueva sombra fue contra ellos, como surgida del mismo suelo, haciéndose más grande y más rápido, una garra negra e inmensa les atacó.

-¡Corre!
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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Anya Koslov el Vie Feb 22, 2019 3:51 pm


La larga noche
Las palabras del contrario llamaron la atención de la pelirroja que fue obligada a levantarse con lentitud, el plan de Bastian ahora era correr a los siguientes pisos para buscar a la persona que había gritado con anterioridad ( ¿cuándo se convirtió en una misión de rescate? ) pensó mientras se callaba su inconformidad por la situación. Si había algo que no le interesaba a Anya en realidad era la seguridad de los demás, pero debía fingir interés por las vidas ajenas.
Cuando el contrario se colocó por delante de ella, Koslov dió un paso atrás para comenzar a alejarse de la manera más discreta posible. Los sonidos provenientes del felino hicieron que la profesora frunciera el ceño antes de salir corriendo como una bala escaleras arriba cuando aquella garra salió de entre el suelo.
Si bien Anya no había dado un registro de habilidades de combate, era bien sabido que poseía una condición física mayor al promedio además de piernas ágiles, por lo que subir por las escaleras saltando los pasamanos para dejar atrás, no sólo al gato marciano, sino al profesor Bastian también, le fue una acción fácil de realizar. ─No me pagan suficiente para esto! logró decir ante la situación en la que se encontraba.

Más arriba el grito del extraño volvió a resonar entre la paredes del edificio delatando su escondite, además del todo el ruido generado por las cosas que empezó a tirar en su desesperación fueron la mejor señalización que podía pedir la docente en apuro. Anya llegó al tercer piso y corrió por el pasillo olvidando encender la luz del tercer piso. Llegó a toda velocidad al salón de donde provenían los gritos y lo que encontró al otro lado de la puerta la dejó sin habla.
Se trataba de una cosa peluda sin cuello pero con los brazos largos, algo así como un orangután pero negro pero con las piernas de un humano corriendo por el aula de manera torpe chocando con todo a su paso ( pero que... ) tras volver en sí, la pelirroja encendió la luz del salón para entender que aquella sombra era sólo un disfraz usado por alguien que no podía ver a través de su mal cosplay.
─Oye! gritó la docente para llamar su atención, pero el desconocido seguía gritando y moviéndose como si intentara huir de algo ─Ya basta! le ordenó tras escuchar al lindo gatito acercarse por las escaleras. Sin perder más tiempo la docente atravesó el aula y tacleo al intruso como un jugador de fútbol americano. El joven cayó al suelo mientras gritaba y peleaba con desesperación como si un pulpo gigante lo hubiera atrapado
─cálmate! le gritó pero el chaval no hacía caso ─dije que te CALMES! con el puño cerrado Anya golpeó en la mejilla al contrario ( ah! Cabeza dura! ) se quejó en silencio mientras agitaba su mano para tratar de aliviar el dolor en silencio, pero al menos el contrario guardó silencio por el noqueo que recibió.


Ahora Anya sólo debía esconderse para poder correr a la salida y poner a salvo a... ( maldita sea! ) maldijo nuevamente cuando se percató que había encendido la luz únicamente del aula y su presencia se delataba como la de un niño escondido detrás de una cortina transparente. Tratando de poder salvar algo de la situación, la docente arrastró al joven detrás de un par de muebles y aguardó en silencio. ( esto sería más rápido si estuviera yo sola~ ) suspiró mentalmente mientras veía de reojo al desmayado ( ¿por qué habrá gritado como nena? ) pensó y pasó su mirada por el resto del aula que se encontraba completamente vacía…

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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Bastian Shawn el Lun Feb 25, 2019 6:13 pm


Era bastante bueno tener de compañía a una persona que podía valerse por sí misma. En realidad, era Bastian quien menos capacitado estaba para lidiar con todo a su alrededor en ese momento. Al menos en cuanto a lo físico. Agradeció que la pelirroja fuera lo bastante sensata y hábil para lanzarse y aprovechar el que él le sirviera de escudo para rescatar a quien quiera que estuviera ahí arriba. Estando solo, Bastian Shawn era mucho mejor encargándose de algo así.

”Ojalá escape con quien quiera que encuentre…”

La garra salida de la oscuridad se le fue encima. No era tan rápido como para evitarla y, de hacerlo, quizás pudiera ir tras Anya. Así que levantó las manos al frente y creó una barrera delante suyo, de oscuridad. El golpe que recibió, sin embargo fue mucho más fuerte de lo que esperaba:
El ataque golpeó su escudo, produciendo un sonido casi metálico y haciéndole retroceder un par de pasos para evitar caer al suelo. Tenía que concentrarse para mantener su defensa mientras un segundo ataque volvió a golpearle.

-¡Ya basta! -gritó al tiempo que pegaba un salto pequeño hacia atrás.

La barrera desapareció junto con la garra, y delante solo tuvo al gato, ya no sentado, sino en sus cuatro patas, ya listo para saltar. Se veía completamente negro ahora, salvo por sus ojos que brillaban en un intenso ámbar. Lentamente, un segundo par de ojos se apareció, por encima de los primeros, formando un total de cuatro. Dos a cada lado. Su maullido comenzó a asomar como un rugido corto, aumentando poco a poco.

-¿Q, que demonios…? -preguntó, más bien como un acto reflejo, pues ya se hacía la idea de que, lo que tenía delante, era justo algo muy parecido a un demonio.

”Jo… Vale, si fuera más poderoso ya me habría acabado. Algo falta.”

Sabiéndose a punto de enfrentarse a un enemigo peligroso en serio, Bastian invocó de su espalda a las dos enormes serpientes con cabeza de dragón. Surgieron casi de su cuerpo, tomando forma física y listas para atacar si hacía falta. El ser con forma de gato avanzó un paso, y luego otro, y a medida que lo hacía, su tamaño crecía, aunque lentamente.

-Vamos, que no te tengo mie…

El rugido del simio volvió a escucharse, ahora mucho más alterado. Claro, con semejante situación, el pobre animal estaría como loco. Bastian alzó la mirada justo cuando el mono se arrojaba sobre él, asustado. El grito que lanzó el profesor fue de mucho más terror que cualquier cosa que el misterioso ser hubiera hecho hasta ahora.
Casi como disfrutando de la situación, el otrora gato se hizo mucho más grande hasta alcanzar el tamaño de un tigre.
Bastian forcejeó con el mono y logró arrancárselo, lanzándolo a un lado y dejando que el animal escapara. No logró notar las heridas que tenía el pobre, en especial en las manos, como si se hubiera lastimado al abrir algo. No, no lo notó, no tenía tiempo. Estaba pálido por el susto. Esa clase de animales era uno de sus miedos más profundos. Volteó justamente cuando el tigre oscuro de cuatro ojos amarillos y brillantes se lanzaba hacia él.


En el otro piso…



El otro responsable de aquella situación, Haruo, corría mientras gritaba. Algo lo había atrapado, algo grande y aterrador. Era el hombre de los brazos largos. Tal y como lo imaginaba de pequeño y como llegó a concebirlo en su mente, la criatura más aterradora de todas. Lo veía, estaba ahí y lo perseguía. No lograba escapar del aula y nadie podía ayudarlo. En un momento escuchó que alguien gritaba. Por un instante logró ver a alguien más, pero el miedo era demasiado. Seguía aterrado, alimentando de temor todo el lugar. Hasta que fue derribado.
Algo lo tiró, y lo golpeó. En ese instante el hombre de brazos largos desapareció, junto con la mayoría de la conciencia de Haruo. A penas si lograba moverse.

El animal subía por las escaleras. Ahora mantenía su forma de tigre, pero había dejado de crecer. Su alimento ya no estaba generando más miedo y el golpe de temor de ese profesor no duró demasiado. Tenía que encontrar a quienes se le habían escapado. Deshacerse de ellos era primordial. Subió las escaleras y miró por los pasillos de esa escuela que fue su terreno durante los primeros momentos, pero que ahora se sentía como su prisión. No tardó en notar una luz encendida, y se acercó…


Escaleras…


Bastian había sido derribado por la criatura. Logró lanzarle una mordida de una de sus serpientes y rodar a un lado antes de que lo mordiera. Al final había terminado cayendo por las escaleras que bajaban, las contrarias a las que había usado Anya. El golpe de los escalones lo había dejado muy magullado.

-Maldición… Duele. -Se sujetó el costado, que es donde más se había golpeado al caer. Al menos no le había mordido, o peor-. Rayos, Anya. ¡Es cierto!

Quería escaparse, podría intentarlo ahora pero la voz que se lo aconsejaba era solo un susurro.
Sobreponiéndose, volvió a levantarse y subió las escaleras. Ya no podría correr hasta tomar un analgésico o que se le pasara el dolor, pero podría caminar. El simio no estaba por ninguna parte que viera, así que eso lo alivió. Aun no descifraba cual era el secreto de la criatura, pero tendría que intentar detenerla antes de que se hiciera más fuerte.

Subió al pasillo original, y luego fue por las escaleras que había tomado la pelirroja y luego la criatura. No había hecho desaparecer a sus serpientes. Se asomó y logró ver una luz en el fondo. Seguramente provenía de un salón.
La criatura oscura caminó hacia el mismo, mirando hacia la cortina que seguro solo dejaría ver la silueta aterradora de la criatura. Con un poco más de miedo que pudiera causar, tomaría una forma mucho más terrible.

-¡Oye! ¡Que aquí estoy, no me ignores! –Gritó Bastian.

La silueta del profesor seguro se dibujaría a través de la cortina, aunque herido pero con las serpientes surgiendo de su espalda. La criatura se giraría hacia él ahora…
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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Anya Koslov el Miér Feb 27, 2019 11:09 pm


La larga noche
Los pasos de la criatura comenzaron a escucharse por el pasillo, o mejor dicho, las garras de sus patas comenzaban a raspar el suelo mientras se acercaba a la luz. Anya buscó mirar por una pequeña apertura de su escondite pero las cosas le estorbaban de demasía, tan sólo podía mirar al piso de la entrada donde una extraña silueta negra se reflejaba en las baldosas ( qué rayos... ) la extraña criatura comenzó a alejarse nuevamente de la entrada, rápidamente la pelirroja se movió al otro lado de su escondite para poder mirar a través de las ventanas del aula, pero estas se encontraban tapadas por las cortinas ( a quién demonios se le ocurre poner cortinas!!! ) maldijo mientras intentaba ver a través de ella, sin embargo la luz del aula le impedía tal tarea, tan sólo distinguía sombras muy suaves del otro lado de la tela, lo más extraño eran las figuras de éstas, se trataba de una especie de pantera, tal vez oso, y frente a eso había una...una ( Medusa? ) pensó Anya en la imágen de la mitología griega, sin embargo la voz del profesor Bastian provenía de la misma dirección que la extraña sombra ( interesante~ ) pensó mientras una sonrisa peligrosa se asomaba en sus labios.

─Mh~ el joven comenzó a despertar, la pelirroja tuvo cuidado de regresar a su imagen de buena maestra y atendió al alumno caído
─Tranquilo, todo saldrá bien
─manos largas… el hombre de las manos largas murmuró el chaval
─No hay ningún monstruos de manos largas, siempre has sido tú disfrazado
─No, el hombre de las manos largas si existe, estaba persiguiéndome
─¿Cómo? las palabras del niñato no tenían sentido, cuando ella había llegado al aula atraída por los gritos del varón no pudo ver a nadie más, y sin embargo él aseguraba lo contrario.

Como una revelación a sus pensamientos, la criatura del exterior comenzó a hacer un ruido bastante grotesco, como cuando se dislocan los huesos y se desgarran los músculos; al llevar nuevamente su mirada a las cortinas, Anya pudo notar cómo una de ellas comenzaba a cambiar su fisionomía, se volvía más grande y también se ponía en dos patas. A la par, el jóven se tapaba los oídos y cerraba los ojos con fuerza mientras su cuerpo temblaba de miedo y repetía una y otra vez “el hombre de las manos largas”
( Bingo! ) anunciaron sus circuitos internos mientras descifraba lo que estaba pasando
─Escúcahame, el hombre de las manos largas en verdad no existe, todo este tiempo has sido tú! ¿no lo entiendes? tu controlas a esa cosa de ahí afuera, tu le das forma! intentó calmar al alumno que no parecía escuchar nada de sus palabras. ─TIenes que ordenarle que se detenga
─Va a matarme!!! vamos a morir
Era inútil, el joven estaba aterrado y no parecía que saldría de ese shock terrorífico, aunque la suposición que había hecho la pelirroja no era del todo correcta, tenía mucho similitud con la realidad.
El problema ahora saber cómo debía actuar ahora, si sacaba al crío al pasillo su débil voluntad seguramente les jugaría las carta de manera errónea, pero si lo dejaba ahí para ayudar al docente sería una pérdida de tiempo. ( Alejarlo? ) usualmente las cosas como esa cosa, fuera lo que fuera, solían estar muy ligadas a la proximidad de su amo, así que si ponía suficiente distancia.

Anya corrió hacia la ventana del exterior para calcular la distancia de la caída, pero era demasiado alto para el crío y para ella misma. No había forma que salieran por el patio sin levantar sospechas ni quedas ilesos, lo único que podía hacer era pasar por el pasillo donde se llevaba el encuentro.
─Escucha, saldremos de aquí pero necesito que cooperes conmigo ¿de acuerdo? el varón tan sólo debía correr por cuenta propia, el que pudiera huir sería una gran ayuda para la pelirroja que, tras mirar a su alrededor decidió tomar una de las sillas ─Preparado? preguntó sin esperar realmente la respuesta del otro cuando salió al pasillo para encarar al enemigo ─Oye tu! bestia sarnosa! lo llamó justo antes de aventarle la silla para abrirse paso por el pasillo mientras tiraba de la mano del infiltrado.
─Bastian! entretenlo un momento! gritó al pasar por su lado mientras lo miraba de reojo, sin embargo, su huida se vio interrumpida cuando se acercaba a la puerta principal del primer piso
─Espera! debo encontrar el libro!!!

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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Bastian Shawn el Sáb Mar 02, 2019 5:40 am


No, no había mentido cuando dijo que no se le daba bien pelear. En realidad no sabía mucho al respecto. No conocía ningún arte marcial, ni tampoco había estudiado técnicas de defensa o algo parecido. Demonios, ni siquiera tenía armas o algo así. Las pocas veces que tenía que defenderse recurría a usar magia. Hechizos para apoyar a algún compañero o tender trampas. Las serpientes de su espalda, si bien eran grandes como las cabezas de un dragón de Komodo, las usaba más como espionaje que como otra cosa.

”Debí prepararme para algo así…”

Se frotó el sudor de la frente, con la muñeca de la camisa, que ahora tenía bastante dañada. No había calor, ni siquiera había estado tan activo como para que el sudor fuera a causa del ejercicio. Era la tensión. El verse frente a un animal como el que estaba delante… bueno, si bien no le temía tanto como al simio de antes, lo ponía muy nervioso.

”Un momento. ¿Dónde está Anya?”

No la divisaba de inmediato. Esperaba hubiera subido a otro piso, o se hubiese escondido en alguna parte, si es que había tenido éxito en encontrar a quien quiera que estuviera rondando todavía por allí. Ahora mismo no tenía suficiente tiempo para ponerse a averiguarlo. Aquella criatura se había vuelto hacia él tal como esperaba. Después de todo le había llamado la atención. No pudo percibirlo, cuando aquella cosa recibió un golpe de fortaleza de origen desconocido, pero vaya que lo notó.
El monstruo comenzó a cambiar. Su cuerpo se movía en espasmos mientras sus huesos tronaban al moverse y sus músculos se comprimían y expandían por momentos, cobrando otra forma. El cambio le pareció a Bastian como en cámara lenta, pero había ocurrido relativamente de prisa. El ser se puso en dos patas al tiempo que parecía soltar una risa ya nada parecida a lo que cabría esperarse en un animal normal. Pasaba de los dos metros, por poco, y su cabeza llegaba al techo. Sus zarpas tenían más forma de manos y su cuerpo estaba lleno de músculos. Y también…

”¡Oh rayos, está desnudo!”

El párpado le saltó un poco por lo raro. Pensar en lo ridículo de esa situación evitó que se entregara al miedo, y es que estaba frente a un auténtico monstruo… como un ogro de cuento o algo por el estilo.
El misterio de donde estuviera la persona que había estado gritando antes quedó revelado cuando un grito salió del interior del aula más cercana, aullando que iba a morir o algo así, justo cuando la cosa terminó su transformación. Lo siguiente pasó muy rápido.

El monstruo rugió de nuevo y se fue contra Bastian. El profesor apenas logró poner su barrera a tiempo para que no le aplastara. Aun así fue obligado a retroceder por el impacto. Era mucho muy fuerte. Bastian apretó los dientes, sintiendo la cercanía del monstruo. Una de las cabezas de su espalda mordió el cuello de la criatura y la otra hacia su cara. Los colmillos de las enormes serpientes lo hicieron retroceder.

”Si no lo paraba, me iba a aplastar…”

De repente la puerta del aula se abrió, y la dolida bestia volteó cuando una voz le llamó.

─Oye tu! bestia sarnosa!

El monstruo volteó y recibió todo el impacto de la silla, cosa que lo hizo girarse y permitió que se escaparan la pelirroja y el otro chico, ese que tenía un disfraz a medio quitar ya y que parecía aterrado.

-¡¿Anya?!

─Bastian! entretenlo un momento!

-¿P, pero qué?...

Entretenerlo. Sonaba mucho más fácil de lo que en verdad era. Seguro, si se dejaba comer eso lo entretendría un rato. ¿Qué podía hacer entonces? Normalmente se dedicaría a analizar a su enemigo, pero ahora no tenía tiempo que perder.

”Vale, solo un rato…”

Bastian corrió en dirección opuesta a la que tomaron la profesora de educación física y el extraño chico –lo había visto en clases alguna vez, pero no recordaba su nombre. Era dificil recordarlos a todos. Quizás pudiera solo alejarlo un momento, entorpecerlo.
Usando su hombro como ariete, embistió al aturdido monstruo. Logró hacerlo perder el equilibrio y luego retrocedió un poco para que no fuera a atraparlo. La criatura se recuperó a tiempo para lanzarle un zarpazo. Le logró herir un costado a Bastian, antes de que este se alejara.

-¡Ah! Maldición…

Entonces el monstruo, recuperado, sonrió lentamente. Lo más aterrador vino entonces. Abrió sus fauces, y habló.

-Buen intento. Pero se acabó la suerte para todos ustedes.
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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Anya Koslov el Dom Mar 03, 2019 4:34 am


La larga noche
Todo comenzaba a tener sentido, el chaval había confesado que había invocado a la criatura de la clase de artes oscuras, aunque él no pertenecía a ella, para ello se había ayudado de un libro de invocaciones que, al no poseer la maestría ni los conocimientos adecuados, el demonio comenzó a tomar poder por su propia cuenta hasta que finalmente ya no pudo controlarla.
─Entonces debemos encontrar ese libro para derrotar a esa cosa
─Sé que ahí deben estar las instrucciones para encerrarlo, pero no estoy muy seguro
─Perfecto, tenemos a un invocado que no tiene idea de lo que invocó. tras pensar en ello Anya sabía que tratar de descifrar un libro de magia negra iba a ser bastante tedioso y lento para ella ya que no podría hacer uso de sus habilidades de hacker, por lo que ordenó al crío que buscará el libro mientras ella regresaba a asistir a su compañero docente.

La pelirroja tomó una escoba del áre de limpieza y corrió nuevamente hacia el tercer piso. Ahí se encontraba Bastian, tomando un costado de su cuerpo con dolor.
─Profesor! le gritó mientras se colocaba frente a él para defenderlo de la criatura mientras empuñaba la escoba como si fuera una espada. ─El alumno ha confesado su crimen, pero ahora necesita ayuda para encontrar y descifrar un libro de invocaciones ¿cree que podría ayudarlo? yo distraeré a la criatura. le preguntó aunque en realidad parecía más una orden que una opción.
Koslov desvió un par de ataques con ayuda de la escoba mientras permitía que su compañero se retirara.
─Bien ¿qué te parece si nos divertimos un poco tu y yo? al encontrarse sola con el enemigo finalmente la pelirroja pudo relajarse un poco y sonreír, en sus ojos podía notarse la seguridad de una mujer que se había enfrentado a muchos más problemas que el presentado frente a ella. ─Lamento decirte que no seré comida fácil
─No eres rival para mi
─Hablas!!! eso sí que es interesante comentó divertida mientras se aseguraba que no hubiera curiosos cerca ─Yo también tengo un par de trucos y con ello la pelirroja se volvió morena.

Podía escucharse por toda la escuela el rugir de la criatura y sus golpes en la estructura de la escuela, Anya lograba esquivar sus ataques mientras corría de un lado a otro usando la escoba como arma y como trampolín para burlar a la criatura; sin embargo ésta logró golpear a la fémina lanzándola contra el fondo del pasillo y provocando un grito de dolor que sin duda escucharán los demás.
─Cuando acabe contigo podré salir de esta escuela y devoraré el miedo de todos y seré invencible
─¿Salir? Significa que estás atrapado a este lugar, lo que quiere decir que no eres tan fuerte como aparentas
─Calla!!!!
El demonio embistió a la fémina que lo recibió con el palo de la escoba para bloquear su mordida, sin embargo la fuerza fue tal que los dos atravesaron los cristales de la ventana. El demonio intentaba devorar a Anya pero ésta sólo se divertía, pues al realizar aquel ataque salvaje había caído en la trampa de la docente.
─Jaque mate susurró mientras su cuerpo se decodificaba en la oscuridad de la noche dejando caer sola a la criatura al patio del colegio. Momentos antes Anya había dejado su traslocalizador en el pasillo por lo que apostó por provocar al demonio para un ataque como el sucedido, de esa forma ella logró regresar a la seguridad del tercer piso mientras la bestia caía fuera de las instalaciones.
De inmediato, la docente regresó a su apariencia de pelirroja para tomar un fragmento de cristal entre sus manos y hacerse una cortada sobre el hombro para simular una herida profunda provocada por el encuentro.
─¡Ahora Bastian!!! gritó por la ventana a su compañero docente a la espera de haber conseguido suficiente tiempo para que los dos varones lograrán descifrar cómo sellar al demonio.
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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Bastian Shawn el Miér Mar 06, 2019 6:34 pm


Tenía que ponerse a entrenar. Definitivamente correr estaba bien, pero no servía de mucho si el asunto era sobrevivir a enfrentarse a una cosa como aquél demonio. Incluso que, viéndolo bien, no era excesivamente poderoso. Criaturas así podían alcanzar niveles increíbles. Por suerte este parecía a penas comenzar su transformación. Si fuera de una categoría mayor seguramente los habría aplastado sin problemas. Bastian Shawn había tenido que ayudar a encerrar a algunos de esos, pero siempre desde atrás, usando magia.

”Tendría que haber pensado que esto llegaría a pasar alguna vez… si sobrevivo esto le diré a Anya que me entrene en alguna otra cosa.”

Había logrado evadir la mayoría de los ataques mortales, en especial los de sombras, y había conseguido herir un poco al demonio usando las mordidas de las dos criaturas en su espalda, pero no era un auténtico rival. Quizás podría pensar en cansarlo y escapar… quizás. ¿La pelirroja y el chico habrían escapado? Si era así, él podría intentarlo, o habría podido antes de que le golpeara el costado. Así era más dificil correr.

-Bien, si es necesario, entonces vamos a terminar esto…

No había otra forma, tendría que pelear hasta el final. Ya no era cosa solo de ganar tiempo. ¿Cómo podría enfrentarlo? No tuvo que pensar demasiado, en ese momento los pasos apresurados resonaron cada vez más cerca. Antes de darse cuenta apareció la pelirroja colocándose delante de él. Bastian la miró confundido.

-¿Anya, qué?...

Un momento se quedó ahí, procesando lo que acababa de escuchar. Una parte de él armaba la lógica de aquella situación. Claro, un alumno que se había metido con cosas que no debía jugar. Tenía sentido. Sin embargo, otra parte de él, algo enfadada, no podía evitar pensar:

”¡¿Qué no te has escapado cuando podías?!”

No era momento de pensar en eso. No le agradaba dejar sola a la joven, pero ahora mismo tenían que ser prácticos. Asintió una sola vez, pese a que ella estaba de espaldas, y se enderezó, desapareciendo las dos serpientes de vuelta a su espalda –no había caído en que ella debía haberlas notado.

-Vale, entretenlo lo que puedas.

No gastó más tiempo y corrió lo más rápido que pudo por el camino que la pelirroja había tomado antes, esperando que estuviera bien.

”¡Tiene que ser uno de los de la clase, seguro! ¡¿Pero cual?!”

Repasó mentalmente todos los títulos que recordaba. Había un par o dos que podían ser los responsables. Buscar sin más sería una pérdida de tiempo. Entonces se lo encontró al fin. Traía mal quitado su disfraz y aún temblaba de miedo. Bastian lo reconoció y lo tomó del brazo sin dejar de correr –como podía- hacia el aula de mágia.

-¡Ah, espere profesor! –lloriqueó el chico, siendo jalado.

-¡Después hablaremos tu y yo, ahora quiero saber qué libro usaste! –exigió al tiempo que llegaban al aula, donde todos los textos y materiales estaban aquí y allá.

-¡E, es uno de esos… ese!

Soltando al chico, Bastian corrió a buscar el mismo. Era un libro sencillo, así que no le costaría encontrar el contra hechizo. Pasó las páginas rápidamente al tiempo que los rugidos seguían sonando por la escuela.

”Aguanta un poco, por favor…”

Encontró al fin lo que buscaba. No era un conjuro complicado, algo que los alumnos podían pronunciar. Era la clase de demonios menores que podían invocarse en práctica y deshacerse en el momento, pero el chico lo había alimentado de más, y por mucho tiempo. Una serie de eventos desafortunados en verdad. Salió del aula, dejando al pobre chico allí, sin saber qué hacer. Bastian comenzó a susurrar las palabras que leía, una y otra vez. Poco a poco los murmullos fueron llenando la escuela. Tenía que asegurarse de que el hechizo era efectivo, así que lo repitió sin parar, cada vez más fuerte.

-Iä Hastur cf'ayak'vulgtmm, vugtlagln vulgtmm… –recitó en el lenguaje extraño que había practicado con el tiempo. Decir alguna frase con una entonación distinta podría tener resultados equivocados. Esta era la clase de cosas que Bastian Shawn hacía mejor.


Al caer en el patio la confundida criatura, se dio cuenta de que había sido engañada. Aquella chica tenía un haz bajo la manga. No era una persona normal. Sin embargo, poco tiempo tuvo para pensar en eso cuando la oscuridad a su alrededor se hizo más grande. Una sombra lo envolvió. Intentó alejarse, pero tentáculos amarillos y enormes lo sujetaron, jalándolo hacia la sombra. Ocurrió rápido, pero fue un espectáculo que nadie logró contemplar, cuando la sombra se lo tragó, al fin, con las palabras del hechizo de fondo. Antes de desaparecer, el demonio miró al edificio y recordó a las tres personas responsables de lo que sucedía.

-¡L, la próxima vez, bastardos…!

En ese momento, la sombra y el monstruo desaparecieron al fin.


Bastian cerró el libro. Las palabras dejaron de sonar y la escuela pareció librarse de un pesado ambiente. El profesor de magia estaba de vuelta en el pasillo donde Anya debía estar. La miró un momento y suspiró, cansado.

-Ha estado bien… al final. -Se pasó la mano por el cabello. Intentó sonreírle a la otra, pero le costó un poco-. ¿Estás bien?
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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Anya Koslov el Jue Mar 07, 2019 2:53 am


La larga noche
Se había acabo.

Anya había visto parte del espectáculo del encierro del demonio desde la ventana, aunque desinteresada se dejó resbalar por la pared de la ventana rota hasta quedar sentada en el suelo a oscuras, sabía que Bastian tendría éxito con el conjuro y sólo quedaba terminar el resto de la noche en la comodidad de su casa, aunque la herida en su hombro significaba una pequeña molestia era algo insignificante que tolerar para mantener a salvo su imágen de docente.
Escuchó los pasos de alguien acercándose por lo que decidió cerrar los ojos y descansar el la cabeza en la pared, como quien se recupera de un maratón deportivo tras haberse desvelado la noche anterior.
─Gracias por su arduo trabajo~ contestó divertida sin mucho aliento la misma frase de despedida que se usaba entre compañeros al terminar su jornada laboral, dada la ironía de seguir en la escuela y haber terminado una tarea extracurricular. Con una sonrisa le hizo saber al pelinegro que se encontraba bien a pesar de la herida en el hombro; logró incorporarse y tras mirar a su alrededor el pequeño desastre de esa noche volvió a sonreírle a su compañero
─Espero que no se cobren esto de nuestro salario. ¿Dónde está el alumno? Supongo que tendremos que decir la verdad~

Ahora que todo estaba “solucionado” sólo quedaba tomar las medidas pertinentes para reportar lo sucedido, tal vez el culpable iba a tener alguna sanción por parte de la directiva, también habría que reponer el cristal roto y las otras cosas que resultaron dañadas durante el encuentro. ( las otras cosas... ) pensó─Ahora que lo recuerdo ¿qué pasó con el simio del primer piso? preguntó inocentemente a su compañero docente antes de escucharse al alumno gritar nuevamente, pero esta vez con menos terror que antes
─Basta!! déjame en paz!!!
Acompañado a sus alaridos, el gimoteo del animal se escuchó por el aire, la criatura estaba al parecer enojado por lo que tuvo que pasar y daba de manotazos al ya caído culpable de la larga noche que tuvieron todos.
─Profesor Bastian ¿se encuentra ben? preguntó al notar el extraño comportamiento del varón que se suscitó tras notar la presencia del animal aún en las instalaciones de la escuela.
─ Creo que usted se encargará del jóven y yo me encargaré del simio~ No sea tan duro con él, creo que ya tuvo castigo suficiente. comentó divertida mientras se adelantaba al lugar del nuevo “ataque” para tomar al animal y evitar que saltara en manos equivocadas

─Llamaré a control de animales, ellos se encargaran de regresarlo de donde quiera que haya salido. Profesor Bastian, usted puede retirarse antes si gusta, yo esperaré a los profesionales y limpiaré un poco. Tal vez deba asistir al médico para que lo revisen, yo iré después. ofreció la pelirroja a su compañero docente el poder retirarse del lugar antes que ella, de esa forma ella podría dejar de actuar como la dulce profesora de educación física y relajarse el resto de la noche; sólo faltaba esperar la decisión del contrario.
Por otro lado, el simio parecía más relajado y cansado, el alboroto de la noche finalmente comenzó a cobrar su factura y el animal comenzó a bostezar buscando con la mirada donde subirse a dormir, al menos ya no parecía interesado en los demás presentes y el control de animales no tardaría en llegar.
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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Bastian Shawn el Jue Mar 07, 2019 6:38 pm


Al verla, se la encontró descansando, aparentemente herida. La pelirroja había pasado un momento dificil con aquella cosa. ¿Cómo si no, siendo que aquella criatura había sido tan peligrosa? No, no era para menos. Bastian se inclinó con dificultad frente a ella, para mirar la herida en su hombro. Se sujetó el costado, aun un poco dolido, pero Anya parecía más agotada que lastimada eso estuvo bien.

-Has estado bien –contestó con una breve sonrisa, ante sus palabras. Luego se puso de pie también, intentando darle una mano a la otra- ouch…

La escuela había quedado relativamente bien. En realidad, salvo algunas marcas causadas por el demonio, no había mobiliario roto o cosas muy fuera de lugar. Bastian volteó a un lado y al otro, pero no vio ninguna marca del lugar donde hubiera desaparecido la criatura. Seguramente el conjuro funcionaba de una manera que él desconocía. Se colocó el libro bajo el brazo, recordando que tendría que ponerle un aviso de cuidado o ponerlo bajo llave. Todas las cosas son peligrosas cuando caen en manos de gente no preparada.

-Lo dejé en el aula de magia. Al estudiante. Debe de estar ahí aún -contestó caminando hacia el mencionado lugar- ya pensaremos en algo, antes hablaré con el chico, si no te molesta.

Al acercarse al aula llegaron los gritos del chico y los aullidos desagradables del animal que habían olvidado. El pobre muchacho forcejeaba con el simio, mientras que Bastian se detuvo a unos pasos, incomodo. Ese animal le causaba tanto temor como el demonio de antes. No podía explicarlo, tan solo los repudiaba.

-Vale, sí. Tu llévate a ese bicho -tomando al chico del brazo, lo apartó, dejando que la otra se encargara del animal-. Lo llevaré a su casa y volveré, ¿está bien? O si quieres puedes marcarme, el número debe estar en la lista de maestros en donde siempre.

A penas se había dado cuenta de lo cerca que estuvieron de pasarla realmente mal. Es decir, en verdad un demonio había intentado matarlos. De no haberse puestos listos, ahora mismo no podrían contarla. Probablemente solos habrían fallado.
Sobreponiéndose, extendió la mano a la pelirroja, para estrechársela. Había cosas que generaban confianza en los demás y, en lo que respectaba a Bastian Shawn, vérselas con un demonio era una de esas cosas.

-Has estado bien. La próxima que sea en un momento menos peligroso -le estrechó la mano y se despidió por el momento. Tenía clases temprano, ahora que lo pesaba, y dudaba que pudiera dormir ya nada. Además, no podía pedir un reemplazo tan de repente-. Andando. Aún tienes que decirme como se te ocurrió semejante gracia.

-¡Auch, sí. Lo siento

Cabizbajo, Haruo avanzó siendo guiado por el profesor.

En algún sitio, muy en lo profundo de un mundo donde se arrastraban cosas muy distintas y antinaturales, alguien aguardaba y pensaba. Pensaba en la oportunidad que perdió, y  en quienes se la arrebataron. No los conocía de verdad, pero les odiaba. Ahora, encogido en su agujero antiguo, rumiaba su deseo de venganza. Su tiempo llegaría, solo tendría que aguardar…
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