Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado La larga noche [Priv]

Mensaje por Bastian Shawn el Miér Feb 06, 2019 7:31 am


Era natural, casi de esperarse, que una escuela tuviera rumores. Más allá de las vidas personales de profesores y alumnos, se trataba de rumores sobre la escuela en sí: el edificio, el terreno, la organización… Por lo general, ninguno era bueno, o no se trataba de historias positivas pero las personas tendían a formar cultura ahí donde tenían oportunidad, y el foklore escolar dictaba que debía de haber rumores y leyendas. Así es como era todo. Explicaba la ausencia de alumnos que, en vez de solo entender que se mudaran o tuvieran un problema, habían desaparecido por fuerzas misteriosas. La mala suerte o las figuras que podían ver los que se quedaban hasta muy tarde. Las personas buscaban explicaciones profundas a cosas nada profundas. Sin embargo, todo cambió con el tiempo.

Todo había comenzado hacía una o dos semanas atrás: las cosas fueron desapareciendo. Al principio eran cosas pequeñas, como libros, algún material escolar de los alumnos o un instrumento sin importancia en clases de música o un poster arrancado. Coincidió con las historias recién surgidas de El hombre que arrastra las manos. Los alumnos que se quedaban en el turno para limpiar su aula o a actividades del club decían que habían visto a un fantasma primero, que era muy grande y que rondaba los pasillos del instituto por las tardes, cuando las primeras horas de la noche llegaban. El rumor se alimentó poco a poco de la historia compuesta aquí y allá de los supuestos avistamientos de los alumnos. En general, el consenso era que se trataba de un hombre tan alto que su cabeza casi rosaba el techo, aún con la espalda encorvada, con brazos tan largos que los arrastraba por el suelo, y que caminaba en busca de víctimas. Todos ya nadie lo habían visto pero, poco a poco, su presencia entre los rumores se hacía cada vez más frecuente.

Poco a poco, las cosas desaparecidas fueron aumentando. Ahora faltaba mobiliario de la escuela, libros y listas de los profesores, uniformes de deporte o regulares. Luego comenzaron a encontrarse cosas destruidas, como trabajos importantes, pertenencias e instrumentos más caros. Todo ocurría alrededor de los avistamientos de El hombre que arrastra las manos. Si el rumor decía que se encontraba en un área, esa era la que resultaba vandalizada. Los alumnos comenzaron a temer con los sucesos, algunos se ausentaban de clases e incluso otros comenzaron a exigir mayor seguridad. ¿Un ente así, en un sitio como Takemori? Si no había cuidado, tendrían que tomar medidas drásticas…

Antes de llegar a extremos mayores, los profesores decidieron tomar cartas en el asunto. Después de discutirlo por un rato, se optó por no recurrir a seguridad o pedir ayuda externa si no era estrictamente necesario. En cambio, se haría la vieja costumbre de la guardia. Como antes –y aún hoy en algunos lugares-, algún profesor se quedaría en la escuela a hacer la ronda durante una noche y luego sería reemplazado. La medida había demostrado que funcionaba en el pasado, o al menos disuadía a los posibles criminales. Porque eso eran, seguramente, criminales… alumnos molestos. Seguramente. Dado que muchos profesores tenían familias que atender, tenían miedo o, simplemente no querían pasar una noche solos en la escuela, se echó a la suerte.

–Joder… - susurró Bastian al ver el pequeño trozo de papel con la inscripción de “No.1” con marcador

-¡Ja! Tiene el primer turno que suerte. Al menos se librará del todo.

Uno de los profesores sustitutos había llegado hasta su aula con la caja donde estaban los papeles del sorteo. Bastian tenía clases, así que no estaba en la sala de profesores con los demás. Miró el papel a ambos lados un momento, pensando que, quizás, había sido engañado. La verdad es que la historia le había interesado al inicio, y tenía curiosidad por saber de qué se trataba todo eso, pero no parecía sustentarse en mucho más que rumores y algún pandillero o maleante que aprovechaba las historias. Además, ¿quién quería quedarse a vigilar toda la noche?

–¿En serio no hay otra opción? Yo no he tenido problemas -comentó, aunque casi resignado a su destino.

-Al menos no estará solo. Decidimos que sería en parejas. Es más seguro así. Veremos a quien le toca la suerte.

Así es como había terminado aquél día como la primera guardia. En teoría, solo tendría que hacer eso alguna vez y no debería haber ningún problema. Con ver que alguien vigilaba, las cosas se detendrían. Si terminaba siendo un fantasma… bien, no es como si pudiera hacer mucho. Sabía algo de maldiciones pero no exorcismos y demás. Probablemente tendrían que contactar a alguien encargado de bendecir el sitio, o cualquiera que fuera el caso. De nuevo, era algo que Bastian dudaba realmente.

Tras las clases, volvió rápido a casa por unas cosas que necesitaría, contando un cepillo de dientes, el cargador del móvil y un libro para leer. Claro, pensaba que podrían turnarse para vigilar, y pasar el resto del tiempo en la sala de profesores. Allí tenían un sofá, el refrigerador, café y demás. Probablemente el café sería la cosa más útil de toda esa noche, para él al menos.
Poniéndose cómodo, Bastian aguardó a que la escuela fuera quedando vacía. Algunos alumnos y profesores aún atendían los asuntos de los clubs, y todavía quedaba algo de luz solar afuera. No sabía quién le tocaría de compañía –si es que en verdad llegaba y no le dejaba la carga completa-, y aún no conocía a todos sus colegas, salvo de vista, así que no sabía que esperar. Reemplazó el calzado normal de trabajo por zapatillas deportivas y los pantalones por jeans, pero se dejó el resto. Así se sentía más cómodo.
La noche cayó pronto y, con ella, el silencio iría apoderándose de la escuela…
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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Anya Koslov el Jue Feb 07, 2019 12:26 am


La larga noche

Las cosas habían comenzado a salirse de control, los rumores que habían empezado como un mero juego a oídos de Anya ahora se trataba de un caso de agresión a la institución, si bien a la pelirroja no le importaba en absoluto los chismorreos entre los alumnos, su papel de maestra bondadosa la hacía fingir preocupación e interés en el asunto, por lo que acudió a la reunión de los profesores para buscar una solución a la problemática que aquejaba a todos. Al final se decidió por levantar guardia por la noche en un grupo de dos profesores ante la posibilidad de encontrar a alumnos creando aquellas bromas de mal gusto.
Para la pésima suerte de Any, de entre todos los papeles que había en la caja de la “fortuna” ella había saco el turno para quedarse aquella noche a cuidar las aulas junto con otro compañero docente.
─Supongo que solucionaremos este caso de una sola vez comentó con una sonrisa al mostrar su participación del día. los demás profesores parecían aliviados de no ser ellos los involucrados.

En la reunión se intercambiaron un par de palabras más y sin importancia antes de dar por cerrado el plan para salvaguardar la escuela. Con los ojos puesto en la pelirroja, Anya tenía que cumplir su papel de guardián de manera discreta. ( No vine al instituto para jugar a los cazafantasmas, con un demonio, la escuela puede explotar si así lo quieren, no me interesa! ) maldecía en su mente mientras se dirigía al auditorio para impartir la clase de baloncesto con una sonrisa apacible en su rostro. El resto de la tarde pasó con normalidad para la educadora quien, con ayuda de su “encanto” logró involucrarse en la plática de algunos alumnos que cuchicheaban acerca del monstruo de las manos largas. Según los “avistamientos” aquella criatura había avanzado por el segundo piso hasta llegar al salón de computación donde había hecho de las suyas, así que cabía la posibilidad que su siguiente ataque fuera el aula de biología.
Sin más información que pudiera serle de utilidad Anya pasó el resto de la tarde en la sala común para “vigilar” que todo estuviera bien con sus “queridos alumnos” hasta que la escuela fuera evacuada en su totalidad. Algunos se despidieron de la pelirroja con alegría y otros le desearon suerte en su misión, en cualquiera de los caso, la fémina siempre respondía con una sonrisa amable en su rostro, hasta que al fin, la luz externa comenzó a generar largas sombras por los pasillos anunciando la llegada de la noche.

Sin mucho ánimo Anya se dirigió a la Sala de profesores esperando poder encontrar a la segunda alma con mala suerte que le tocó levantar guardia. En su andar silencioso la fémina llevaba una pieza de pan en mano que había decidido comprar para alimentarse; dio un bocado justo antes de abrir la puerta de la sala de los docentes donde su masticar se vió interrumpido por la sorpresa de un varón de cabello negros aguardando en el interior.
─Ahgacof cof… me asustó... cof comentó entre tosedera para no ahogarse. Cuando finalmente se recuperó pudo estudiar al contrario con mayor calma ─Profesor Sebastian ¿verdad?~ preguntó con cierta duda dado que no había tenido la oportunidad de tratar con él en el pasado ─Bastian! claro, lo siento. Soy Anya, la profesora de educación física. Parece que fuimos los afortunados de ganar la lotería intentó romper el hielo con una cercanía moderada ─Espero que encontremos al culpable de las bromas y podamos cerrar este misterio lo antes posible, hay un documental que pasará por televisión y me gustaría poder verlo~ sonrió antes de finalmente adentrarse en el tema que los había reunido en contra de su voluntad esa noche.
─Según los rumores de mis alumnos, el hombre que arrastra las manos ha estado recorriendo el segundo piso después de haber visitado todas las aulas del primer piso, aún hay dos salones en este piso que no han sido saqueadas por aquél ser, así que es muy probable que el sospechoso intente irrumpir en este piso. comentó tranquilamente mientras se sentaba en el descansa manos de uno de los sillones ─Usted escuchó algo de los rumores? preguntó finalmente pues, al final de todo los rumores siempre eran diferentes y la información que Anya consiguió podía ser equívoca


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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Bastian Shawn el Vie Feb 08, 2019 5:48 am

[justify]
Definitivamente no era posible que existiera un fantasma en la escuela. Es decir, uno como el que describían los rumores. ¿Qué sentido tenía que un fantasma hurtara o destruyera cosas como se había dicho? En teoría, había tenido encuentros cercanos con entidades, pero nunca algo tan directo. Lo cierto es que sonaba a algo mucho peor el ver un aspecto de la muerte que a un monstruo. En teoría…
Bastian se había convencido de que no había tal cosa como el hombre de manos largas. Definitivamente. ¿Quería si se encontraba con algo así? Un fantasma no obedecía a reglas normales. No, era algo dificil de entender. Sin darse cuenta, había sacado un cuaderno y bolígrafo y comenzado a anotar razones por las que no podía existir algo así. Cuando se dio cuenta, la lista había cambiado a poner Como lidiar con un fantasma.

–Ah. Esto… me estoy dejando llevar por esto. -Se frotó la sien con el extremo romo del bolígrafo, incomodo.

Giró su mirada hacia la puerta de entrada cuando escuchó el ruido de pasos. A esa hora no debía ya de quedar nadie alrededor. Tenía que ser alguien que no debía estar ahí, tenía que serlo.
Se levantó, con curiosidad, acercándose un poco a la puerta. No recordaba haberla dejado abierta. Seguramente así había sido. Seguramente. Fue entonces cuando decidió que se asomaría al exterior y enfrentaría a quien quiera que…

-¡Ah! -pegó un ligero brinco cuando se encontró con una joven mujer entrando, que pareció tan asustada como él. La sorpresa lo puso algo pálido de repente, y se sujetó el pecho como si tuviera dolor en el corazón, aunque más bien era solo un gesto natural ante el susto- L, lo siento. También me asustó.

Pasó su mano por el cabello negro, exigiéndose control. Después de tanto tiempo buscando y contemplando cosas aterradoras, estaba nervioso por un supuesto rumor.
Conocía de vista a la mujer que tenía delante. La pelirroja era otra profesora, concretamente una de educación física, le parecía recordar, aunque nunca había pasado de solo algún saludo normal cuando se topaban por la escuela. Seguro era la otra afortunada en quedarse de guardia. Por lo menos tenía alguien que parecía capaz de perseguir a cualquier intruso con facilidad.
-Bastian, sí. Bastian Shawn, pero puedes llamarme por mi primer nombre - le tendió la mano para saludarla. Al igual que él, no parecía natural de la ciudad, o eso creía, así que podría sentirse más cómoda saludando así- Anya -repitió para confirmar que captó su nombre. No recordaba su apellido, pero esperaba que no hubiera necesidad.

Regresó un poco al interior de la sala de profesores, aunque no se sentó de nuevo, sino que buscó un lugar junto a la ventana, apoyando la espalda contra esta y cruzando los brazos para escucharla. No era demasiado lejos de donde ella decidió tomar asiento, de forma que pudieran hablar sin levantar demasiado la voz. En realidad sentía la necesidad de mantener un tono bajo. Volvió a asentir con eso de que quería terminar con eso rápido.

-Sí, yo también tengo cosas que hacer. Aún hay trabajo que calificar… y los dejé en casa -añadió para justificar que no los estuviera revisando ahora, que igual no era la razón por la que se había quedado allí.

Estuvo bastante más relajado ahora que no estaba solo. Tener con quien charlar motivaba mucho el valor. Quizás también significaba esforzarse para no parecer más asustado. Asustado de un rumor. Quiso darse un golpe, pensando que había estado asustado hacía un momento. Para su suerte, Anya parecía estar dispuesta a charlar un poco, al menos sobre los rumores. Mentiría si dijera que no quería sacar el tema pronto. Desmenuzarlo y verlo en partes pequeñas era mucho más tranquilizador. Aun así, Anya parecía bastante más informada, o había entendido mejor los testimonios.

-Ah. Eso sí que es preciso. No me había percatado -admitió, mirando a la puerta, casi como si esperara escuchar pasos o el arrastrar de algo, súbitamente. Como si alguien comenzara a rondar tan solo ahora que sacaran el tema-. Algo escuché. Mis alumnos decían que tenía brazos largos, pero otros que eran dedos largos. Creo que ninguno lo ha visto realmente. Me da curiosidad.

Intentó recordar un poco de lo que había oído. Había cosas que podría depurar, como que unas chicas decían que era el espíritu vengativo de un muchacho que fue rechazado, rumor que se había deformado y terminado en que era un fantasma apuesto. Chasqueó los dedos de una mano cuando llegó algo a su mente.

-¡Ya! Rumores, bueno… escuché que si lo miras a la cara puedes morirte del miedo. Ese se repetía mucho. Igualmente que si lo escuchas susurrar es que ya está bastante cerca -. No se percató de cuando había comenzado a sonreír-. ¿Crees en esas historias?

Mientras aguardaba a escucharla fue hacia la cafetera que estaba al lado, para poner algo a preparar. Conforme pasara el tiempo se sentiría más y más cansado. Demasiado sueño. Tomó un par de tazas y le mostró una a la profesora de física, preguntando en silencio si quería que le sirviera. Algunos profesores cuidaban demasiado lo que tomaban, pero pocas personas se resistían al sabor de la bebida más popular del mundo.

-De cualquier forma, fantasma o no, creo que puede resultar bastante peligroso, sea lo que sea. Es bueno que me tocara con alguien que hace deporte… no soy bueno dándome de golpes con los demás.

Iba a agregar algo más, cuando las palabras se le quedaron en la boca y la mano se le congeló camino al asa de la cafetera. El ruido llegaba muy suave, casi imperceptible, pero estaba ahí. No podía ser su imaginación, ¿cierto? Era como el ruido que haría un rastrillo por sobre el suelo. ¿Así sonaba algo como el arrastrar de manos en el suelo, qué se supone que debía esperar escuchar?
Volteó despacio hacia la puerta de la sala de profesores. El sonido provenía de no lejos de ahí. Luego miró hacia Anya, y dejó las tazas y demás olvidadas por el momento. Con suerte podrían averiguar algo. Sin suerte… quizás no hubiera que preocuparse por documentales o trabajos más tarde.
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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Anya Koslov el Mar Feb 12, 2019 7:29 pm


La larga noche

Ambos docentes comenzaron a intercambiar información, aunque lo dicho por el varón sonaba más bien como simples chismes entre niños ─Claaaaro~ morir de inmediato repitió de manera burlona ante la imaginación de los jóvenes ─Vamos profesor Bastian~ no pudo haberse conformado con esos rumores, no hace falta ser estudiado para saber que sólo escucharás un susurro si la otra persona está cerca contestó a su pregunta de manera obvia y escéptica antes de negar con la mano el ofrecimiento del contrario por aquella bebida amarga.
( “no soy bueno dándome de golpes”...en serio??!! ) pensó con cierto fastidio mientras mantenía su falsa cara en el exterior ( Se supone que un hombre espera que lo defienda de la supuesta cosa que está alterando la paz de la aburrida academia??!!! tiene que ser una maldita broma!! significa que debo resolver esto yo sola!!! )

El ruido provenía del exterior, era suave pero perceptible en el silencio, los dos docentes parecieron entenderse mutuamente con sólo cruzar miradas. Era hora de actuar, Anya se levantó de su asiento improvisado y en silencio se acercó a la puerta de la sala de profesores apagando las luces en su acción, para ella la respuesta era un intruso común y corriente, no había necesidad de pensar sobre las advertencias del rostro u otras cosas absurdas. Con cierta agilidad tomó la manija de la puerta y comenzó a abrirla lentamente para no llamar la atención del intruso. Si bien Anya no creía en la peligrosidad de una invención de los alumnos, no podía saber si la persona que causaba todo aquel alboroto lleva consigo un arma que pudiera ser una amenaza a su salud, y con la presencia del contrario ella no podía bajar la guardia y mostrar sus verdaderas habilidades, la pelirroja estaba atada de manos.
Anya intentó ver por la abertura de la puerta pero las luces apagadas del pasillo no le permitía ver más allá de unos pocos metros, lo que sí podía asegurar es que había algo poco más allá de la mitad de pasillo.
─No alcanzo a distinguir algo le susurró a su compañero ─¿quieres llamar su atención o probar un ataque sorpresa? cuestionó mientras miraba al peli negro de reojo con la intención de llevar esa noche guiada por amos docentes. Anya no había llevado nada consigo que pudiera servirle de arma o escudo pues no esperaba realmente encontrarse en una situación así, aunque lo único que su mano diestra recordó fueron el par de dardos que guardaba últimamente en la bolsa del pantalón que ocupaba para distraerse en las horas muertas...


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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Bastian Shawn el Miér Feb 13, 2019 7:55 pm


La forma de hablar de la joven profesora le arrancó una sonrisa muy sutil. Era divertido su tono de incredulidad, ya que hacía sentir mucho menos pensado el ambiente. No le molestaba en absoluto, pese a que él solía ponerse del lado de las cosas de fantasmas y las leyendas. Hacía las cosas más llevaderas. Había decidido, conscientemente, que no quería creer que esos rumores fueran reales,  pero la espina en su interior le seguía susurrando que no todo estaba dicho en ese asunto.

-Ya. Sí, supongo que solo es eso, pero me preguntó sobre rumores. Eso escuché. Me habría gustado averiguar más. –admitió-. Entonces es una persona escéptica, ¿no?

Era la primera compañera de trabajo con la que tenía la oportunidad de hablar de alguna otra cosa que no fuera estrictamente del trabajo. Tenía poco tiempo en ese sitio, pero sentía que tendría que haber comenzado a adaptarse desde antes. Ese encuentro estaba bien, si lograba hacer un conocido con el que hablar, aunque no parecieran tener mucho en común realmente. Sin embargo, socializar tuvo que esperar, cuando el ruido se hizo presente.


Bastian se acercó a la puerta despacio, al mismo tiempo que lo hacía Anya. Agradeció haber cambiado a calzado deportivo en lugar de los de siempre. No sabía si es que quien estuviera por ahí fuera inconsciente de la presencia de los dos profesores, teniendo la luz encendida y hablando abiertamente tan solo unos momentos atrás pero, si estaba ahí, es que no se había dado cuenta… o no le importaba.
Alcanzando el lugar de la puerta, Bastian se colocó al lado contrario de la pelirroja, de forma que estuviera más cerca de la pared y pudiera asomarse. Al mismo tiempo buscó el interruptor de la luz que estaba junto a la puerta y, silenciosamente, lo presionó para dejar la sala a oscuras. Era más fácil así. Gracias a la diferencia de alturas, no le costaría asomarse por encima de la otra para ver, pero sin la puerta demasiado abierta, era poco cuanto podrían mirar. Le costaba ver algo también. Cuando Anya comentó lo mismo, negó con la cabeza para decirle que a él también se le hacía imposible.

-Aguarda -susurró, pidiendo más tiempo.

En la oscuridad que los rodeaba ahora, intentó pensar si podría recurrir a algún poder. ¿Sería prudente hacer algo así delante de Anya? Podía enviar a una de sus asistentes a echar un vistazo, pero no sabía si podría hacerla pasar desapercibida, o cómo reaccionaría la pelirroja. Después de todo había insinuado que no se creía las cosas fácilmente.

”Es arriesgado. Si esa cosa igual es un alumno o un extraño, igual podría meterme en problemas… o meternos que es peor.”

Chasqueó la lengua y decidió que era mejor aguardar.
Lo que fuera que estuviera a mitad del pasillo se movía lentamente. Solo se mal dibujaba una silueta grande. A lo largo del pasillo, varias ventanas espaciadas proveían una débil iluminación lunar que permitía distinguir algunas formas como las de otras puertas, extintores y demás, fácilmente entendibles porque conocían el edificio. Sin embargo, el extraño estaba en una zona de completa oscuridad. Solo al moverse un poco podía entenderse que estaba ahí. Era algo, bastante, o tendría los brazos alzados. No podía decirse con seguridad. De todas maneras habría que averiguarlo.

-Intentaré ir hacia allí, ¿ok? Quédate un poco detrás. Si es un alumno o un intruso, te llamaré y lo atrapamos. Si se pone agresivo puedes correr y buscar ayuda o algo.

No había mentido cuando dijo que no era lo suyo agarrarse a golpes con alguien, pero era más fácil si iba delante. Si la amenaza no era gran cosa, Anya podría ir a darle una mano, o en caso contrario, podría escapar e ir a la policía. Eso era lo más conveniente… además, tenía la opción de usar alguna barrera. Si en cambio era un monstruo o un fantasma no valía la pena preocuparse, ya estarían condenados, ¿o no?

”J*der… deja de pensar que es real. Ahora eso no ayuda en nada.”

Si su compañera no tenía otro plan o protestaba, abriría la puerta despacio para intentar salir. Acercarse lentamente sería lo mejor. Iba nervioso, claro, presionando los puños y los dientes un poco. Algo encorvado y con las rodillas flexionadas, como preparado para echarse a correr en cualquier momento. Correr de, o hacia aquella cosa que se hallaba en el pasillo. La misma que pareció moverse de forma sutil en cuando la puerta se abrió un poco más…
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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Anya Koslov el Jue Feb 14, 2019 12:20 am


La larga noche
( ¿Correr y pedir ayudar? acaso me estaba diciendo inútil??!! ) aquello cruzó por su cabeza mientras una vena de enojo imaginaria se colocaba en su mano diestra que sujetaba los dardos ( Primero dice que me encargue del ataque físico y después que huya! es un indeciso de primera!! ) maldijo en su mente mientras se quedaba en el marco de la puerta viendo a su compañero adentrarse al pasillo oscuro, sin embargo decidió esperarlo ahí hasta escuchar algo más “emocionante”. No fue sino hasta que escuchó el grito del docente contrario y los pasos de lo que parecía ser una persecución
─¿ya?! preguntó torpemente antes de levantarse para correr a oscuras por el pasillo sin poder ver delante de ella a los involucrados
─¿Dónde estás?! gritó pero no había otro camino delante que las escaleras por lo que la pelirroja tomó el barandal y comenzó a bajar los escalones a gran velocidad, Anya podía escuchar los pasos secos delante de ella, el golpe era… ¿desnudo? de la misma forma que sonaba la palma de la mano al caer en el suelo.
─Bastian no lo pierdas!! le gritó a su compañero sin embargo no recibió respuesta alguna, tras pasar el segundo pasillo Anya dejó de escuchar aquel sonido para quedar todo el piso en silencio ─¿Bastian? llamó al peli negro un par de veces sólo para asegurarse que no se encontraba. ( Qué rayos... ) estaba a punto de preguntarse por lo sucedido cuando tropezó con uno de los botes de basura colocados a lo largo de los pasillos ( pedazo de chatarra! ) gritó para sus adentros mientras se sobaba la espinilla que se había golpeado.

Mientras calmaba su dolor, la maestra de deportes pudo escuchar el resoplido de “algo” que se encontraba en el primer piso, debido a la poca luz del exterior que se filtraba por las ventanas, Anya no podía ver al intruso entre las sombras del pasillo, de pronto un golpe en el techo la hizo levantar la mirada y el mismo resoplido que había distinguido momentos antes se volvió a escuchar pero esta vez en una dirección completamente diferente.
( Alguien que es más hábil en el aire que en tierra~ ) pensó mientras preparaba uno de los dardos para atacar, sin embargo la voz de Bastian a lo lejos la distrajo lo suficiente para permitir que el intruso se moviese antes de que la pelirroja arrojara su primer arma
─Mierda! maldijo en voz más alta mientras se escuchaba nuevamente el golpe “desnudo” antes de volver a desaparecer en la oscuridad y el silencio de la noche ─ Bastian qué estás haciendo!!! intentó llamar por su compañero docente que al parecer había subido por las escaleras en vez de bajar como ella ─Date prisa y prende la luz!!



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Tema Privado Re: La larga noche [Priv]

Mensaje por Bastian Shawn el Jue Feb 14, 2019 11:45 pm


Estaba nervioso, desde luego. Pelear no era lo suyo, al menos a golpes, pero no podía simplemente decirle a su colega que fuera a atrapar a quien quiera que estuviera allí mientras se quedaba sentado. Tenía que arriesgarse también. Eso lo sabía hacer bastante bien.

”Vamos, con calma.”

Se dio valor, pensando en que tenía apoyo detrás de él. Eso lo hacía sentir mejor. Eso y el hecho de que estaba listo para lanzarse a correr de inmediato. Las escaleras no estaban lejos tampoco. Si era cuidadoso podría…

-¿Eh?...

Al acercarse más, se dio cuenta de que aquello delante de él se movió. O, más bien, dejó de moverse del todo. Era posible percibir cuando algo o alguien mantenía algún tipo de movimiento natural: la respiración, el acomodarse en su sitio, el cuerpo intentando mantener el equilibrio de manera inconciente. También era posible darse cuenta cuando alguien ordenaba a su cuerpo quedarse quieto y preparado para reaccionar porque algo ocurriría. Aquello en el pasillo se había puesto alerta.

”¿Va a saltarme encima?”

Lo pensó por un momento, y de repente aquello corrió, pero en sentido contrario: corría alejándose de Bastian. Se escapaba, tomando la ruya hacia arriba de las escaleras. Escuchó con claridad sus pasos y sonaba igual que las deportivas de algunos alumnos por los pasillos. Eso era… algo que lo hizo enfadar mucho. ¿Podría ser posible que les hubieran tomado el pelo a todos?

-¡Hey! ¡Vuelve aquí! -gritó.

Salió corriendo detrás del extraño, olvidando por un momento que la pelirroja estaba detrás llamándole.
Comenzó a perseguir a quien quiera que estuviera delante de él, quien parecía bastante ágil. En el piso al que subieron había aún mucha menos iluminación a esa hora. A penas si podía ver la silueta corriendo. Por momentos incluso parecía que se le escaparía, pero los pasos no dejaba de escucharlos en ningún momento.

-¡Ven aquí, maldición! -exigió cuando llegó al centro del pasillo siguiente.

Había estado corriendo un rato, pero se dio cuenta que todo había sido en círculos. ¿Lo había perdido? Apretó los dientes, ahora mucho menos asustado y sí muy enfadado. Estaba seguro de que allí solo había una persona, tenía que serlo. Alguien que había logrado escaparse al parecer. Suspiró frustrado y escuchó la lejana voz de Anya. Casi la había olvidado por completo.

-Rayos… ¡Ya voy!

Regresó, buscando las escaleras y bajando de nuevo al pasillo cerca de la sala de profesores. Todo estaba tan oscuro y no podía ver nada ni a nadie. ¿Dónde estaba Anya? Había corrido quizás, pero no lograba verla. Escuchaba su voz, claro, y esta le mandó a prender las luces. No se le había ocurrido… buscó el interruptor en el muro y encendió la luz, que bañó todo el pasillo y seguro cerca de las escaleras.

-¡¿Anya?! ¿Dónde…? -se quedó con las palabras en la boca.

En el otro extremo del pasillo algo saltó. Había aparecido rodeando el pasillo. Se detuvo y permaneció inmóvil para luego quedarse sentado. Era un animal. Con la luz encendida ahora podía darse cuenta que seguro habría pasado totalmente desapercibido: era un gato, un gato de pelaje negro y ojos amarillos. Sentado, con la cola enrollada alrededor de las patas. Miraba a Bastian.
Un escalofrío le recorrió la espalda. Algo andaba mal allí, y se lo avisaba la misma sensación de miedo que había tenido desde el inicio.

No lejos de allí, alguien pareció gritar…
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