Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado Un tema fuera de clases [Eilen Shinsei]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 01, 2019 8:12 pm


El primer día que William había llegado propiamente al instituto, lo había hecho temprano. Su apariencia y personalidad hacía pensar en alguien que pasaba el tiempo relajado, llegando tarde y procrastinando, y, a veces, era cierto. Sin embargo, cuando era algo serio, que de verdad importaba, le ponía empeño. Se despertaba con el sol, o a veces antes, la costumbre era dificil de dejar. Así que mucho antes de la primera clase se había puesto a recorrer el lugar, tanto como fuera posible. Dedicó a eso las mañanas y los recesos de los primeros tres días. Para el cuarto ya consideraba conocer lo suficiente el lugar. Saber dónde estaba todo y, en especial, como salir de un sitio, era una de las reglas principales cuando coexistías con seres sobrenaturales y poderosos. Cuando tenías una clara desventaja, sobrevivir y sobresalir requerían disciplina, preparación, astucia y un poco de suerte, desde luego, pero esta última solía ser una dama traicionera. Por eso prefería apoyarse en los primeros tres puntos, y era por eso que ahora tenía que echar mano de su exploración: necesitaba ayuda.

La tarde del día anterior…

William no tenía televisor y ni acceso a la red, por ahora. No era especialmente estudioso, pero sí dedicado. Tras salir de clases había pasado toda la tarde practicando cosas básicas: desenfundar, apuntar, disparar, recargar. Seria complicado explicar el entrenamiento que le había llevado a realizar el proceso en cuestión de segundos. Si solo era un tiro, podía hacerlo en menos de 6. Practicaba con guantes, o tendría las manos cubiertas de llagas ahora. En mangas de camisa, con solo los jeans y la pistolera, levantó el arma por enésima vez y apuntó al blanco imaginario. No disparaba, desde luego. Un agujero le vendría dificil de explicar.


-Vale, no ha estado mal…

Sonrió y se pasó la mano por el cabello. Revisó las municiones y estaban bien. Era suficiente por ese día. Besó a Lucrecia en el lomo del cañón, como siempre, y la guardó en la pistolera. Fue cuando sintió agujeros en los espacios para las balas. Se había dejado varios vacíos. Chasqueó la lengua. Le molestaba hacerse descuidado. Se miró en el espejo de su tocador un momento. Todo estaba en su lugar. Sonrió, de esa forma que hacía derretirse los corazones de las chicas que le miraban y enfadar a sus enemigos, y luego fue a reabastecer sus balas.
Bajo la cama tenía la mochila con las cajas. Las que le faltaban eran balas de fuego y eléctricas. Abrió las mismas y vio como quedaban ya pocas. ¿Tantas se habían gastado ya? Contempló la caja un momento. Si tenía que usarlas pronto, se quedaría sin nada.


-Rayos, que me estoy haciendo descuidado… ¡DE-SEP-CION!

Se dio una palmada en la frente y se dejó caer boca arriba sobre el suelo de la habitación, mirando al techo, los brazos extendidos a cada lado. ¿Dónde podía conseguir más? No conocía a quien vendiera algo así por esos lados, menos a un menor de edad. Ahora estaba solo y eran cosas caras. Sabía hacer balas, pero no balas mágicas. Para prepararse, necesitaba de astucia y algo de ayuda…

En este momento…

La mayoría de sus clases, hasta entonces, habían sido de lo más comunes. No  estaba nada molesto: ciencias y ejercicios le había ido de lo mejor. Quizás tenía que esforzarse un poco en una que otra cosa, pero todo iba perfecto. Sin embargo, psicología y comportamiento eran otra cosa… le interesaba la primera, es decir, aprender como pensaba otro era algo muy útil, pero complicado. Lo segundo… era dificil tener que justificar cuando había que mentir Participaba poco en esas clases, y tenía que leer dos o tres veces las cosas. Lo complicado es que no quería que los profesores pensaran mal de él. Aunque no le fuera del todo bien, tenía que aparentar. Nunca se sabía cuándo necesitaría de los demás, como justo ahora…

Dos cuarenta: hora de salida. No tenía más clases y se suponía que los profesores también terminaban sus clases. Seguro tenían o más que hacer, o ganas de salir pitando lejos del fastidio de los chicos. Complicado, lo entendía. Él mismo no se quedaba demasiado, pero esperó ese día a la salida. Junto al aula en donde le tocaba dar clases a su profesor de psicología, el cual, curiosamente, también era el mismo de las clases de historia de lo sobrenatural. Vale, que no era precisamente lo que buscaba, pero era lo más cercano y, si él no sabía, bien podía darle una idea.
Se quedó junto a la puerta del aula donde tuviera la última clase, esperando a que salieran los últimos alumnos. Cuando estuvo seguro de que no había nadie más, se asomó.


-¡Buenas tardes! Espero no molestar, profesor.

Sonrió un poco, esperando que estuviera de buenas. No entró de inmediato, esperando ver que no haya terminado tan cansado como para que no lo mandara a otro sitio. Tenía que explicarle que necesitaba algo de ayuda para tener un arma de fuego lista…
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Tema Privado Re: Un tema fuera de clases [Eilen Shinsei]

Mensaje por Eilen Shinsei el Miér Ene 02, 2019 2:10 pm


Pensé que aquel día seria como cualquier otro, al fin y al cabo no había razón para pensar lo contrario. Sería un día lleno de clases para partir, alumnos vendrían y se irían, probablemente algunos se armarían de valor suficiente como para hablar, tal vez los bocones tendrían la decencia de callarse un momento. Un día como cualquier otro…

-¡Profee!... ¡¡Eilen-Sensei!!- Alguien me llamaba mientras analizaba los trabajos hechos por los alumnos, al mismo tiempo que estos deberían de estar leyendo sobre la catástrofe de la primera guerra mundial… -¿Qué sucede? Esta es la quinta vez que me llamas- Respondí un poco cansado aunque trataba de ocultarlo, realmente no me enojaría por un estudiante un tanto lento, pero esta muchacha era realmente molesta. Parecía como si lo hiciese a propósito. –Owww no me mire así Eilen-sensei… Solo me preguntaba algo sobre uno de los seres sobrenaturales que participo en la guerra…era un lonotropo o algo así…- ¡Ohh! Una pregunta sensata por fin. Sonreí eh intente responder rápidamente. –Es Licántropo…Un hombre lobo… ¿Cuál es la pregunta?- Estuve atento a sus palabras, deseaba una duda interesante y realmente necesaria por parte de la estudiante. –Ah claro, sensei es muy inteligente jeje… Bueno, mi pregunta es si este lobito es termina revolcando con la elfa- Al mismo tiempo que mi cara se cayó el aula estallo en risa, aquella joven era la payasa del salón y me había dado cuenta. –No es una elfa, es una driada… Y eso no es lo que importa en su trabajo, además de que Bartolomé era homosexual cuando vivía…- Lanzaba suspiros agotado, una parte en el fondo de mi corazón sabía que iba a pasar algo como eso.

Mientras la chica en cuestión seguía diciendo algunas pocas cosas para hacer reír al salón con sus tonterías, yo no despegaba la vista del libro que ilustraba la primera guerra mundial en la perspectiva de los seres sobrenaturales… Bartolomé era uno de los comandantes de infantería más agresivos, pudiendo capturar un terreno que otros no lograrían. Lo había conocido hacia ya mucho tiempo cuando sobrevolaba Alemania, siendo casi derribado por bombarderos. “Intentaron matarme realmente esa vez”, pensé con una sonrisa irónica. El licántropo me había ayudado puesto que el también era un ser sobrenatural y no deseaba que yo matase a todo su grupo. Fue una relación que duro bastante, lamentablemente participar en una guerra como la cabeza de una de las filas era algo peligroso. De todas formas no iba a vivir tanto como un dragón. Un pitido hizo que volviese a la realidad de golpe.

-Bueno, recuerden leerse los sucesos históricos pertinentes para tener una idea de lo que sucedió…- Me despedí de los alumnos mientras estos tenían sonrisas por poder regresar a sus casas, algo de lo que no me cansaba de ver. Normalmente era el último en salir del salón, al principio era por la gran cantidad de papeles que debía de guardar y completar, pero con el tiempo se volvió algo normal incluso aunque sea más rápido que los estudiantes. Probablemente de esa forma tal vez alguien se anime a preguntar algo que no podría con la presión de todos sus compañeros, algo que entendía completamente. –¿Hmm?...- Alguien de pronto parecía haberme llamado, aunque el mismo estaba fuera del salón. -¿Me necesitas para algo?... ¿No eres uno de mis alumnos? Uno nuevo en el instituto tal vez…- Murmure lo suficientemente alto como para que me escuchase, el reconocer a un estudiante era algo sencillo para un dragón, sin embargo no cuando era nuevo y…normal. Este chico no parecía tener ninguna característica especial o diferente a los humanos normales. –Ven, no podre escucharte bien se te mantienes tan lejos…- Le ordene pasar y acercarse mientras guardaba algunos archivos y trabajos en los maletines.

Lo que ese día había decidido ponerme era algo liviano aunque no extravagante como normalmente iba. Tenía una corbata gris, una camisa blanca y por encima un chaleco pullover negro. No muy elegante pero decente para enseñar en el instituto durante varias horas.





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Tema Privado Re: Un tema fuera de clases [Eilen Shinsei]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 04, 2019 1:36 am


En retrospectiva, aquella había sido una situación ventajosa: el profesor se encontraba de buen humor. Al menos en lo que William pudo percibir. Era notable, tomando en cuenta que estaban al final de un día escolar. Usualmente Will tenía lista una sonrisa de listillo siempre, a menos que le fuera especialmente mal, cosa poco frecuente. En su corto tiempo en el instituto, no había tenido algo así. No podía decir lo mismo de los maestros, es decir, lidiar con estudiantes tontos a cada momento… probablemente él tampoco podría aguantar tener buen humor siempre. Era un punto de respeto para el profesor, y una ventaja de la cual colgarse, estaba seguro.
Tras haberle saludado y el otro invitado a pasar, regaló con una sonrisa especialmente entusiasta. Intentaba mostrarse abierto, que la charla no decayera. Tenía que ser cuidadoso y claro, no aburrir demasiado ni tampoco ser demasiado directo. Era un ejercicio que se le daba usualmente bien.


-Gracias, sensei.

Lo último lo dijo en un tono chistoso, más bien saliéndole un /zansey/ a causa del acento extranjero. Lo había exagerado a propósito, de forma que se notara claramente que lo decía en una broma: reírse de sí mismo para ocultar el hecho de que la palabra le costaba. Era muy común de William Marshal blandir un defecto como un arma, para que jamás pudieran usarlo en su contra.
Así que entró en el aula, con paso firme, hombros hacia atrás, pero la cabeza no demasiado alta, como solía hacer. Quería mostrarse como lo que era: alguien en busca de un favor. Se detuvo cerca del escritorio, donde el maestro terminaba de guardar sus cosas


-Sí, soy nuevo, me da clases en otro horario. Me llamo William Marshal, pero me puede decir Billy, así me dicen todos mis amigos -sonrió de nuevo. Aun no tenía verdaderos amigos allí, pero le caía bien a la mayoría- usted es el profesor Shinsei.

De nuevo, algo de acento, pero ahora no demasiado. Se esforzó en pronunciarlo lo mejor que pudo. Tenía anotados los nombres de todos los maestros que le daban clases, en caso de necesitarlo, como ahora. Muy pequeño, le habían acosado con la clásica pregunta de “¿Cómo se llama tu profesor?”. No le gustaba que lo atraparan con la guardia baja.
Intentó aligerar la conversación inicial señalando hacia atrás con el pulgar, por encima de su propio hombro.


-Esa chica es graciosa y linda, ¿cierto? -Un poco de color acentuó a su sonrisa. No era dificil que surgiera, ya que su piel era bastante blanca. De inmediato negó, antes de que creyera que ese era el asunto a tratar.

-Perdón por molestarle cuando va de salida. Tengo algunas dudas sobre cosas de magia. Los que somos tipos normales no se nos da bien. ¿Cree que pueda ayudarme? Al menos un material de consulta, eso estaría bien.

Presentar opciones, igual si le rechazaba, la segunda de mandarlo a buscar un libro no estaba del todo mal. Sacó de su bolsillo un trozo de papel, donde tenía anotaciones al respecto de cosas en clase. Miró el objeto, frotándose un poco la nuca, con algo de confusión.

-Estaba releyendo algo del curso anterior de cuando  la guerra… había cosas mágicas ahí. Me recordó algo interesante. Cuando estuve en mi tierra natal, había cosas mágicas que nunca supe bien cómo funcionaban. Tengo una por aquí.

Rebuscó de nuevo y sacó entonces una de las balas. Era una bala de fuego. Desde luego, parecía una bala común y corriente, salvo por la coloración en rojo. Estaban hechas así para que pudiera distinguirlas antes de cargarlas erróneamente en Lucrecia. Se la ofreció al profesor para que pudiera verla y tomarla si lo necesitaba. Seguramente podría percibir que era algo inusual, al menos diferente de algo ordinario, por poco que fuera. Le dejaría verla lo que hiciera falta, aguardando un poco antes de proseguir, con la misma actitud entusiasta y cordial.

-Esa me la regaló un mago, pero no sé cómo es que pudiera hacerlas. ¿Sabe usted algo? La verdad, es que no lo entiendo mucho.

Aguardó. No esperaba una respuesta directa, o que de inmediato le dijera como fabricar algo así. No, lo más probable es que alguien con una naturaleza sobrenatural no estuviera tan metido en cuanto a objetos humanos, aún encantados. Pero seguro que tendría una idea.
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Tema Privado Re: Un tema fuera de clases [Eilen Shinsei]

Mensaje por Eilen Shinsei el Miér Ene 09, 2019 9:09 am


Cuando lo vi detenidamente y con un mayor acercamiento al acercarse, junto con su presentación, logre recordarlo al acto. “Ya me acorde”, me dije a mi mismo como burla por haberme olvidado de aquello, aunque no podía evitarse puesto que ese día tenía muchas cosas importantes en la cabeza. Las clases, los alumnos problema y sobre todo ese cazador de Dragones que irónicamente descubrí que estaba trabajando con un Dragón del elemento de Agua. Un problema tras otro en pocas palabras. Sin embargo las elimine de mi mente de forma temporal este día, al fin y al cabo sería raro que atacasen la escuela o Éadrom en general.

-Así que Billy… Me pregunto que querrá en mi búsqueda…- Dije en voz alta a pesar de ser solo un pensamiento. No tenía realmente prisa en irme de allí, pero también tenía que aceptar que ese trabajo no me daba mucho tiempo libre como tal. Debía aprovechar el tiempo, a pesar de que viviría cien vidas humanas. -- Intente no reaccionar ante sus palabras, era cierto lo que decía…hasta cierto punto. La belleza de una mujer joven de instituto no podía negarse y mucho menos de la de esa en particular, pero lo de graciosa… Podría ser cierto para los alumnos, pero para mí solo era una molestia. Esto no era una prisión, por lo que no detenía sus bromas, al menos no hasta se pase de la raya, teniendo que pararla en el acto demostrándole lo que no puede hacer. -… Jooo…- Solté un sonido demostrando mi interés ante sus palabras.

¿Ayuda con algo mágico? Hasta donde sabia, y por lo que dijo inmediatamente después, William era un humano normal, alguien que por nacimiento no era muy compatible con la magia. La especie más numerosa del planeta, y el enemigo número uno de los Dragones… Después de otros dragones claro. A pesar de mi edad, y a pesar de mi mentalidad me es imposible no recordar un pasado amargo cada que veo el rostro de un humano normal. “Codicia, egoísmo, soberbia…”, sin embargo, ¿no era aquello algo natural en todas las especies pensantes? Decir que los monstruosos Dragones eran diferentes era tan solo mentir descaradamente.

-- Simplemente no musite ni una palabra mientras oía lo que tenía que decir, dependiendo de lo que sea tendría que rechazarlo elegantemente. Después de todo era sabio no ayudar en el tema mágico a un humano, al menos era así hace mucho tiempo. Pero por más que intentase no lograba entre ver unas intenciones realmente malignas detrás del muchacho, o tal vez era muy bueno ocultándolo. –Con que una bala mágica eh…de fuego además- Dije sin pestañear al tomar el objeto que el chico me prestó sin dudar, aunque podría decirse que fuese sorprendente mi conocimiento, debía de confesar que vivir durante milenios no era una sencillez. Ya había visto objetos como este antes…inclusive hasta ese punto, un punto que no podía revelar.

Mi rostro no cambio mucho, salvo que ya no poseía una sonrisa de calma, sino una de curiosidad. Una que olía la aventura. Acaricie la bala todo lo que pude para sentir no solo su dureza, también lo pareja que estaba hecha y como no…el poder mágico en su interior. “Si fuese afín al fuego podría incluso dispararla sin un arma”, dije entre suspiros que solo se hallaban en mi cabeza. Mi especialidad única era la oscuridad, y aunque decir lo siguiente sería considerado egocentrismo, balas hechas con mi poder serian terriblemente dañinas.

-El poder mágico reside en el interior de cada bestia ¿verdad?- Empecé a explicar con un tono digno de un maestro. Aunque no me di cuenta realmente al principio. –Podría decirse que en realidad se encuentra en cada objeto vivo, ya sea una planta, o materia y energía. Luz, fuego, oscuridad, son elementos de la naturaleza que podrían considerarse entidades vivas de magia. Al mismo tiempo está esta dentro de seres pensantes como nosotros, asiéndonos capases de controlarla hasta cierto punto- Mientras seguía con mi explicación levante mi mano derecha y utilice mi poder con tranquilidad, casi como si fuera arte. De mi palma crecieron formas de oscuridad parecidas a aves, aunque no tenían ningún rasgo de las mismas, eran objetos planos. Podría decirse que eran iguales a como los niños de primaria dibujaban los pájaros. Estos volaron a sus anchas por el aula, hasta posar en mi cabeza. –Podemos aumentar nuestro poder al arrebatar ese poder mágico en los seres vivos que correspondan a nuestro elemento…al final un elementalista de fuego no puede reabastecerse del poder del agua, a pesar de que el agua también tiene poder mágico… Mmm- Me detuve, pensativo de cómo explicarlo para que lo entendiera. –Podría decir que el poder mágico del fuego y el agua son iguales, pero diferentes. Son lo mismo pero su existencia misma predica lo contrario, si no lo entiendes no hay problema- Acepte al final con una sonrisa irónica y forzada, la magia no era algo que inclusive el mejor mago pudiese conocer con certeza.

Las “aves” de oscuridad volaron otra vez hacia mis manos para desaparecer. Aquello solo era magia elemental normal que podía usar gracias al elemento con el que nací, podría decirse que son por los genes. Sin embargo lo que el chico enfrente de mi buscaba era algo diferente, inclusive si buscase la explicación que di no le serviría, un humano en principio no podía usar magia. Volví a mirarlo a los ojos después de pensarlo.

-Pero…- Murmure con gracia, como si instara a que el joven quisiera saber más. Y con una sonrisa juguetona pregunte. -¿Qué pasaría si en vez de quitarle poder mágico a una entidad viva, se le coloca ese poder mágico a un objeto que en un principio no la poseía?- Entonces tome la bala otra vez y la mostré entre mis dedos, mostrando un ejemplo de lo que estaba diciendo. –Obtienes esto- Un artefacto que combina la tecnología humana y la magia sobrenatural. Una belleza letal. –En fin… Un ser con las capacidades suficientes de magia puede integrar su poder dentro de un objeto, sin embargo estas balas están hechas para que puedan usar ese poder de la mejor forma posible…- Intente llegar a una respuesta lo suficientemente clara para que se entendiera, sin embargo rondaba en mi cabeza la duda de si ayudar más a este joven. -¿Podría preguntar para que deseas este conocimiento? Son armas peligrosas…- Murmure para que solo el muchacho me escuchase, si él era ávido en las conversaciones, entendería que fácilmente descubrí que su deseo era crear mas munición. Tampoco es que fuera especialmente difícil entenderlo solo con verlo.





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Tema Privado Re: Un tema fuera de clases [Eilen Shinsei]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 10, 2019 1:59 am


Contadas y sencillas eran las habilidades que podría tener una persona común y corriente, hablando de un mundo donde existían seres sobrenaturales. Siempre pareció curioso ese término: sobrenaturales. Tomando en cuenta que todas las cosas que se había encontrado, hasta ahora, procedían naturalmente del mundo, no parecía aplicarse bien. Quizás incomprendidas era un término mucho mejor. Sin embargo, William no tenía ningún control sobre eso. Lo que sí tenía, era conocimiento sobre sí mismo. Así que desplegó las mejores habilidades humanas, de las que podía echar mano, en esa charla: la atención y la paciencia.
De pie, delante del escritorio del profesor, aguardó a que examinara la bala que le había otorgado. Contemplaba con ojo atento sus manos estudiando la forma y, seguramente, también la naturaleza especial del objeto. Eso estaba bien. Seguramente quería comprenderla mejor. Así podría orientarlo. Sonrió satisfecho, cerrando los ojos y enseñando un poco los dientes, de esa manera cordial en la que era bastante capaz. Fue entonces que profesor Shinsei comenzó algo parecido a una lección.

“¡Wa! Quizás debería tomar nota…”

Un instinto de estudiante le llegó de pronto y se sorprendió al notar lo rápido que podría haberse acostumbrado a semejante cosa. No lo demostró, y solo puso atención. Sacar papel y pluma ahora podría ser una descortesía. Parpadeó y asintió, poniéndose recto para escuchar. Tenía que captar cuanto fuera necesario.

En su mente comenzaron a formarse algunas ideas: “el poder mágico reside en el interior de cada bestia…” Las palabras resonaron un poco en su cabeza. Eso lo sabía bien, pero no le decía mucho, dado que no poseía ningún poder en realidad. No lo mencionó. En cambio, miró como formaba figuras de aves con magia. Intentaba ilustrar algo, y William siguió al ave con la mirada, pero no lograba entender que tenía que ver la misma con la explicación, aún…
“Podemos aumentar nuestro poder al arrebatar ese poder mágico en los seres vivos que correspondan a nuestro elemento…”


-Umm… -susurró, llevándose la mano a la barbilla, como si pensara algo.

Sus ojos bajaron del ave hasta los del profesor un momento, mientras solo penaba. Había visto, en su tiempo como un aprendiz, como otros cazadores aprovechaban poderes o partes de las bestias mencionadas para combatir. Le parecía un poco raro y, francamente, complicado. Al final le iluminó la comprensión de lo que intentaban explicarle.


-¡Ya! -tronó los dedos, señalándole luego son la misma mano- se refiere a algo como lo que leí una vez. Bueno, había un libro de un niño mago, Pedro Picote o algo así… que tenía una barita con algo mágico dentro. Eso le daba poderes, ¿no? Bueno, algo así comprendo…

Se encogió de hombros, volviendo a sonreír. Temía que no fuera lo que intentaba decirle, pero es lo que comprendió. De cualquier manera, no aplicaba mucho a sus necesidades. El chico de esa historia tenía poderes. ¿Podía Will usarlos igual? Parecía que el profesor quería decir que sí.

Las aves desaparecieron finalmente, quizás para dar paso a la siguiente parte de la lección. “…en vez de quitarle el poder mágico a una entidad viviente, se le coloca ese poder a un objeto…”. La expresión de William cambió entonces. Su sonrisa amistosa, cordial y cálida, era sincera, pero el gesto que se formó en su rostro fue mucho más auténtico: una a medias. Sonrisa de medio labio, curvando la comisura izquierda de la boca hacia arriba y alzando las cejas.

“Ya, comprendo, sí. No ha estado mal la lección. Sabe hacer este trabajo”

Creía entonces, que Shinsei había confirmado sus sospechas, además de darle la opción que mejor le correspondía. Asintió un par de veces ante el resto de sus palabras, recuperando la sonrisa cordial y amistosa, agradecido por la aclaración. Lo primero que necesitaba, se lo había aclarado de una manera correcta: tienes que conseguir que alguien le ponga de su poder.

“Eso está bien, pero ahora lo dificil será encontrar quien haga eso…”

Abrió la boca para decir algo, cuando se encontró con la pregunta del profesor. Acertada y natural, la había imaginado desde antes. Incluso le había ido demasiado bien, otro ya le habría interrogado por donde había sacado semejante cosa. Mágica o no, una bala era un problema de todas maneras. El hecho de que no se la confiscara o le diera una lección era una gran ventaja.


-Bueno, quería saberlo porque no tenía idea -confesó sinceramente, apoyando una mano en el escritorio y moviendo la otra para explicarse- no creo que sea algo que uno pueda hacer normalmente, ¿no? Bueno, al menos me parece que si fuera tan peligroso, habría más por allí. No lo sé con certeza. De cualquier manera, me gustaría ver si soy capaz de conseguir más. No estaría de más tener unas cuantas. No todos los que pueden hacer pájaros así son chicos buenos, ¿no?

Volvió a encogerse de hombros. Esperaba que lo comprendiera, pues se había mostrado comprensible, o curioso. Sin embargo, no le había dado todo lo que necesitaba conocer.
Hizo una breve pausa. Quería comprobar que Shinsei no le buscaría problemas en la escuela o algo así. No tenía medios para oponerse, si quería hacerlo dificil quitándole sus balas, más allá de convencer. Era bueno convenciendo, pero esa era una habilidad humana que no quería tener que utilizar ahora mismo.

“Ha estado curioso, al menos me lo parece…”

William no podía invocar poderes, ni podía ver en lejanía, pero podía percibir otras cosas que no todos podían: a Shinsei le había parecido interesante el objeto. Intimidaba, claro, como había intimidado a William cuando lo vio por primera vez. Era una reacción natural: en el momento en que no respetas un arma, ya tienes un pie en la tumba. Esperaba poder usar esa curiosidad un poco.


-¡Sensei! - “/zansey/”- ¿sabe usted como podría hacer eso? Sería muy interesante ver cómo termina funcionando, ¿no? Quizás usted sepa quién podría hacerlo. Si me ayuda sería genial. Hasta podría presentar un trabajo de eso.

Sonrió, una vez más.
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Tema Privado Re: Un tema fuera de clases [Eilen Shinsei]

Mensaje por Eilen Shinsei el Lun Ene 14, 2019 12:04 pm


Sus cejas, sus labios, su mirada, su presencia misma. Se delataba solo al enfocarse en lo que le interesaba, algo útil para entender el objetivo de aquel con el que estás hablando, aunque no necesariamente era algo malo. En este caso, dentro de este vacío salón, pertenecía a eso último. ¿Una bala? Naturalmente, se lo que significa y su magnitud a la hora de quitar una vida, como también de salvar otra. El problema no era aquello, si no su portador. El joven que veía en frente de mi no parecía un busca problemas, es más parecía todo lo contrario, era demasiado cauteloso. Sin embargo un arma de fuego, seguía siendo un arma de fuego.

¿Pedro Picote? Me quede un poco sin palabras ante las suyas, una forma rara de verlo pero no equivocada. “Una varita con algo mágico dentro”, un catalizador probablemente. Un objeto mágico hecho de materiales que son afines a la magia, ayuda al portador a controlar mejor su poder, el detalle y la precisión. Mi varita era similar, por no decir casi lo mismo. Pero eso era todo, no tenía nada mas especial, después de todo no eran objetos mágicos de alto nivel que otorguen elementos mágicos fundamentales a los usuarios.

El muchacho sabía lo que venía a buscar, no era realmente raro que un humano intentase tener en su poder un medio de defensa y ataque que resultaran más beneficiosos contra seres mágicos. Tampoco era raro lo que me dijo después, aunque me esperaba que fuese más directo con sus palabras, sin tantas vueltas. Necesitaba armas anti seres sobrenaturales, la razón no era algo de lo que debería importarme, aunque bajo este techo seguía siendo un profesor y este niño un alumno. Lo normal hubiese sido confiscarlo, reportarlo y dar un consecuente seguimiento al muchacho por acciones ilícitas. Pero no había bien que por mal no venga, aquel joven era un simple humano en un mundo demasiado grande para él. Entendía lo que se sentía estar en un campo de batalla sin armas para atacar y escudos para defenderte.

-Buena respuesta…- Reí ante sus palabras, tenía toda la razón. La convicción de Billy era más que suficiente para dar una respuesta más que satisfactoria, no había que ser muy inteligente para entender como era el mundo, más aun hoy en día. –Situaciones desesperadas necesitan medidas desesperadas, dicen- Murmure mientras seguía viendo la bala mágica de fuego, era un artefacto fascinante aunque no podía compararse con otros de más alta complejidad.

Había estado en varias guerras humanas antes, aunque no había participado activamente en ella en ningún bando, si que ayudaba como consejero a algunos amigos que conocía en esos tiempos. Las balas mágicas eran lo de menos, muchas armas que juntaban el ingenio humano con la posibilidad imposible de la magia, creando verdaderos monstruos. Una pesadilla tras otra es lo que es la imaginación y la inteligencia.

Sabía que tarde o temprano me lo diría abiertamente, crear un objeto mágico no era fácil para un humano. Se necesitaban conocimientos y dinero para encontrar y pagar los servicios necesarios para crear dichos objetos, en este caso balas mágicas. ¿Podía hacer lo que me pedía? Pero por supuesto, pero no quería hacerlo. No era necesario admitir que como empleado del instituto Takemori no podía estar envuelto en problemas con los alumnos, más cuando se trataba de armas. Sin embargo mentiría también si dijese que no deseaba ayudarlo en ningún sentido.

-De hecho hay varias formas de hacerlo, cada cual más peligrosa que otra, o más difícil, eso depende del que las haga- Comencé a explicar, junto con un suspiro intentando llegar a una respuesta conclusiva a lo que el joven venia a buscar, aunque fuese complicado. Después lo que hiciera él seria problema suyo, ya verá que acciones tomar para conseguir su objetivo. –El medio legal es conseguir un permiso para armas y munición mágica, aunque diga “legal” no quiere decir que las otras formas no lo sean, pero no hace falta explicar los problemas de tener en posesión un arma sin el debido permiso…- Tuve una pequeña pausa. –Puedes comprar los materiales para crear la munición, y comprar piedras mágicas que ayudarían a imbuir sus propiedad con elementos correspondientes, esta es sin duda la más difícil de todas, necesitas saber metalurgia, herrería y demás procesos complicados- Dije sin una pizca de duda o cinismo. Sin embargo había otra forma, otra opción que dudaba si decirla o no. Después de todo era irrespetuoso meterme donde no debía, y mucho mas meter a los demás sin su consentimiento. –O bien, puedes contratar los servicios de un mago capacitado para crear objetos como estos. Probablemente sea el más caro…- Cada vez que le daba una opción, le decía mi opinión y experiencia de cada uno, como debía hacerlo un profesor. No dudaba de mis cualidades a la hora de hablar y dar información, sin embargo no podía ocultar mi duda ante lo último.

Pero decidí escuchar primero sus pensamientos al respecto. Dependiendo de la situación del muchacho su decisión sería una uh otra. La conversación podría terminar en un suspiro, o podría adentrarse aun mas en el mundo donde la magia por sí sola no es suficiente.






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Tema Privado Re: Un tema fuera de clases [Eilen Shinsei]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 17, 2019 1:40 pm


Solo por un momento, Billy llegó a pensar que el profesor no iba a darle lo que quería. Parecía pensarlo mucho. No podía culparlo, desde luego. Por dentro se debía debatir entre si hacerlo, confiando en el alumno que tenía delante, con comprender la extensión de sus responsabilidades en su posición. Mentalmente se imaginó a dos Shinsei combatiendo en el fondo. Esa idea lo hizo sonreír. Por suerte, no tuvo que esperar demasiado para que el otro le contestara.

El halago a sus palabras fue bien recibido. Billy estaba más que acostumbrado a que reconocieran su astucia, o quizás, le gustaba tanto fijarse en eso que, los momentos en que ocurría, los recordaba de forma más vivida. Así que eso también le alegró. Sonrió ampliamente y asintió un par de veces cuando Shinsei coronó con aquella frase que le gustó: “situaciones desesperadas…”


-¿Verdad? Usted entiende -sonriendo aún, levantó el pulgar con aprobación. A pesar de que su gesto era un poco exagerado, era bastante sincero.

Fue entonces cuando el profesor recuperó su posición como alguien que prefería enseñar –al menos en lo que Billy había visto- y no lo regaló con la respuesta inmediata, sino con información y opciones. Estaba bien, ya lo había esperado. Le hacía respetar más a la persona que tenía delante, claro, pero no dejaba de ser algo trabajoso. William Marshal no le temía al trabajo duro. Cuando había que arremangarse, lo hacía, y eso fue justo lo que pasó… literalmente.


-¡Ajá, ajá! -dijo mientras se recorría las mangas y buscaba bajo sus ropas un cuaderno de anillas, no muy grande, y tomaba un lápiz que había en una de las mesas, para escribir aquello. Cualquiera diría que tomaba las notas para el siguiente examen, pero le parecía de lo más importante ahora.

“Conseguir permiso: Última opción… ¿hay que hacer trámites?”

Esa nota estaba acompañada con un diminuto dibujo de una carita enfadada. Claro, eso era para su uso personal. Siguió anotando, conforme le daba opciones, asintiendo y moviendo el lápiz.

“Hacerlas de 0 (habrá que aprenderlo eventualmente): Hay que comprar productos mágicos… ¿Quién los vende, cuanto cuestan?”

Al lado, la carita era de dudas. Esa idea le gustaba, pero implicaba terminar cursos distintos, quizás tomar talleres y, aun así, sería dificil. Es decir, que tan fácil era para un no-mago el hacer algo semejante. Por ahora tenía que ser algo a futuro.


-Bueno, sé hacer balas normales -se frotó la sien con la goma del lápiz- me enseñaron en casa, pero nada más. Supongo que es más complicado que solo mezclar un par de cosas y ya…

Después llegó la tercera opción. ¿Era realmente diferente a la segunda? Tendría que invertir dinero. Bien, no esperaba que fuera gratis pero, la opción más cara… sonaba realmente curioso. ¿Qué tan caso es “lo más caro” para un profesor? Quizás no demasiado. Lo anotó aun así, desde luego.

“Pagar a un hechicero… ¿Cuánto cuesta?”

Esta vez no hubo ningún dibujo en especial para esa opción. Lo dejó pensando un poco.
Billy miró sus anotaciones un segundo, pensando. ¿Cuál era la mejor idea? Aunque eligiera una, de todas maneras necesitaría la guía del profesor para saber por dónde iniciar cualquiera. Subrayó la de aprender a hacerlas él mismo, pero se le ocurría que esa podría tener una variante: primero necesitaba ver como lo hacía alguien. Trazó una línea de la opción dos a la tercera. Asintió antes de volver su mirada a Shinsei.


-Si quisiera pagarle a un hechicero, ¿Cuánto sería? Los alumnos no tenemos tanto dinero -admitió forzando su sonrisa, ahora sí, pues una ligera mueca de contratiempo se adivinaba en él. Era parte del encanto- y, ¿sabe dónde puedo encontrar a alguien que lo haga? Bueno, los profesores se conocen, ¿no?

Su expresión volvió a cambiar. Ya no era la sonrisa de alegría, enseñando los dientes, sino  una ligeramente más decidida. Desde luego, William Marshal era capaz de cambiar de opinión, pera era complicado que ocurriera. Aquella mirada significaba que se inclinaba mejor por esa opción. Su lógica era: “invertir para ver como lo hace el hechicero, memorizarlo y practicarlo, así sería más fácil llegar solo a eso tras tomar algunos talleres.” Al menos eso esperaba.

-¿Me dará una mano para lograrlo, profesor? -aguardó, tendiéndole la mano en forma de hacer un trato amistoso.
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Tema Privado Re: Un tema fuera de clases [Eilen Shinsei]

Mensaje por Eilen Shinsei el Miér Feb 13, 2019 1:27 am


William no era normal, al menos no para la lógica y el razonamiento humano, algo absolutamente normal en este mundo de la magia, irónicamente hablando. Su intelecto era lo suficientemente decente como para pensar en el futuro y las posibilidades, crear una opción entre las que se les da para poder tener ventaja en sus objetivos. “Un buen joven”, pensé al verlo detenidamente cómo reaccionaba ante mis recomendaciones, que eran vagas y no respondían las dudas del muchacho adrede. ¿Qué opción tomara? Era la pregunta que rondaba en mi cabeza.

Había ideado un movimiento, uno que con el que lograría ayudar a Billy sin estar metido activamente en sus acciones. De esta forma podría darle una mano, sin ser cómplice de actos que podrían ser tomados como ilegales o ilícitos. Mas teniendo en cuenta mi posición en el Instituto Takemori. Pero a pesar de aquello no podría saber con certeza si el niño elegiría esa opción en concreto, aunque esperaba que lo hiciese. Confiaba en que la tercera opción sería demasiado dulce para que no la tomase, al fin de cuenta era la que tenía menos información. Un “la más cara” no era información suficiente para escoger…y estaba en lo correcto.

Se había interesado en la ultima opción, la de pagarle a un tercero para que las haga a un precio. Y teniendo en cuenta las palabras del muchacho, como también la suposición de su personalidad la cual aun no estaba del todo segura, debía ser alguien que le guste hace las cosas por su cuenta. Al menos a los humanos les gustaba esa idea, si bien no todos eran iguales, al menos la parte trabajadora era de esa forma. “Si quieres que se haga bien hazlo por tu propia cuenta”, se decía con bastante frecuencia.

-El precio depende del Hechicero, el tipo de magia que quieras que utilice, y demás factores…- Explique brevemente, al final si tomaba esa opción el mismo hechicero se lo terminaría explicando en mayor profundidad. –De hecho estas de suerte… Pero no es un profesor, es alguien un poco complicado y no le gusta enseñar mucho a los demás, sin embargo es un hechicero fantástico- Y no era ninguna falsedad. Conocía a muchas personas, a muchos seres distintos que con el tiempo logre toparme. Había un mago que conocía bien que se encontraba en los territorios de Éadrom en estos momentos y no podía haber una mejor oportunidad para encargarle este trabajo. “Aunque estoy seguro que se enojara conmigo”, pensé con un suspiro adivinando sus palabras molestas.

Lo había conocido no mucho tiempo después de haber llegado a la cordillera del país, donde ambos viajamos juntos para llegar hasta esta ciudad. Era un tipo realmente extraño y excéntrico, pero buena persona en el fondo por lo que no dude en recomendar sus servicios para ayudar al joven que estaba delante de mí.

-Es un trato… Pero no te perderé de vista, espero que lo entiendas- Dije al darle el apretón de mano característico para saludar, en esta ocasión para finalizar esta conversación de forma formal. –Cuando la luna este en el punto más alto en el firmamento, en pocos días te llevare donde el mago se encuentra… Tan solo tendrás que esperar hasta entonces- Recomendé al chico mientras guardaba las cosas en mi maletín, los diversos papeles y demás archivos. Como también debajo en la mesa la bala que se me había dado con anterioridad. –Ah y asegúrate de traer una o dos de estas para tener una mejor vista de lo que tiene que hacer…- Dije antes de que, de forma imprevista, una mujer entrase al aula bruscamente.

Rayos…”, fue lo único que se me vino a la mente al ver quién era. No era otra persona que una compañera profesora del Instituto, no sabía por qué había venido pero estaba seguro que no era para algo realmente bueno como felicitarme por mi trabajo.

-Profesor Shinsei… ¿Qué es esto?...- Pregunto de repente la mujer joven, la cual llevaba un esmoquin negro elegante, aunque provocador en algunas partes de su cuerpo. –Qu…Que cosa…- Dije entre cortando mis palabras, algo no muy normal en mi. Aunque ese punto de vista seria para mis alumnos. -¡Esto!- Respondió con una voz más enojada al mostrar una taza de café, parecía normal. –¿Una taza de café?- Intente decir con un tono confuso, aunque sabía a la perfección lo que venía a decirme. -¡No! ¡No es solo “Una taza de café”, es “La” taza de café! ¡Mi taza de café!- Comenzó a protestar la mujer pelirroja. Sin embargo no respondí, deje que siguiera su monologo. –¡“Alguien” tomo de mi propia taza…! Mi preciada taza personal que nadie más puede usar…- Sus palabras se volvían cada vez más lentas y siniestras, como si aquel error fuese motivo más que justificado para cometer una locura… Con un rostro pálido me gire hacia William. –Lo que dijimos ya está arreglado, disfruta de tus clases… ¡Nos vemos!- Tome el maletín y abriendo una de las ventanas me tire del edificio, estando desde esa altura fácilmente podría matar a un humano normal, pero yo era un dragón. -!!Ah!! !No huyas!- Se pude oír el grito de una mujer enfadada, aunque no había tiempo para mirar hacia atrás.

Aquel día había dado un giro inesperado, sin embargo esperaba que aquello no se volviese cada vez más extraño de lo que ya estaba. Habría que esperar, aunque lo primero era lo primero…debía huir de esa mujer cuando se enojaba.






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