Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Diciembre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado That's more than enough [Jen]

Mensaje por Amnesia el Vie Dic 07, 2018 9:00 am




Natsuki Hatayama
Playa:




Las semanas habían pasado volando, hasta que finalmente se convirtieron en un par de meses. Durante ese tiempo se enfrento a diferentes situaciones, unas de ellas eran un reto y otras representaban un buen momento. En realidad, tenia poco para contar, logro conocer un par de gente nueva, cosa que era buena ya que no estaba tan sola. Por otro lado, su memoria se mantenía igual, perdida en algún lugar. Era curioso el sentimiento que aquel problema le provocaba, sus recuerdos se fueron sin su permiso a pesar de pertenecer a ella. Era de esperarse que alguna consecuencia traería retar a la muerte, mas nunca espero que fuera su memoria, era preferible eso a alguna otra cosa más grave.

Por la arena se movía con lentitud, quien le mirara a la distancia difícilmente podría descubrir cuál era el problema con aquella persona. Natsuki llevaba una mano sobre su costado cubriendo una herida, provocada por el peligroso filo de una espada.  — Maldita sea... —  se reclamaba, ¿Qué paso con la idea de pensar antes de actuar? Parecía ser que esa idea se fue por el drenaje. Hace unos días tuvo una oportunidad para descubrir el posible paradero de su tía, pero en este mundo nada era gratis.

Información a cambio de algo de dinero, típico. Natsuki podía distinguir que esa era una trampa, pero soñar no costaba nada y necesitaba encontrar a su tía. Esa mujer, solo ella tenia las respuestas que Natsuki tanto necesitaba, razón por la que acepto.  Todo el tema tenia un aire turbio, la reunión seria por las noches situada nada más y nada menos que en el bosque, sospechoso para variar. Claramente no llevo lo acordado cambiándolo por una maleta llena de hojas cortadas, resultaba bastante obvio que no pensaban darle nada de información. El intercambio nunca se efectuó, pero si libraron una batalla intercambiando golpes y esa la razón por la que ahora mismo tenga heridas en su cuerpo.

Entre la persecución tomo un camino equivocado, realmente no se iba a detener para asegurarse a donde iba cuando tras suyo venían persiguiéndola. Utilizando la última energía que conservaba se las ingenió para perderlos, y de pronto una briza marina golpeo su rostro suavemente. Ah, aquel camino termino por llevarla a la playa, cosas de la vida. Mientras estuviera a “salvo” no se quejaría de donde estaba, sabía que si seguía por esa dirección eventualmente llegaría a Eadrom. El problema era si podía llegar o no. Resultaba tentador detenerse a descansar permitiendo que su cuerpo sanara por sí mismo, pero eso podría ponerla en peligro. Desgraciada y ruin suerte la que tenía o puede que no.

Como regalo del cielo a la distancia vio un pequeño local, esos típicos que en la playa se han de encontrar. Necesitaba agua, lo que fuera para refrescar su garganta y aunque habia agua por montones a su costado no podía beberla. Su meta era llegar a ese pequeño lugar, una parada momentánea no vendría nada mal. Cosa que efectivamente logro. Se mantenía apoyada contra una palmera o el tronco de esta, justo en la entrada del local  — buenas noches…  — educación ante todo, ya claro  — podría yo…  — sus piernas flaquerón provocando sus rodillas tocaran el suelo, justo lo que necesitaba en ese momento, perfecto. Su cuerpo la amenazaba con perder el conocimiento.




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Tema Privado Re: That's more than enough [Jen]

Mensaje por Jen & Morfeo el Dom Dic 09, 2018 1:50 pm


Jen



Enseguida le atendemos señor…
Con las manos llenas de platos y vasos volví tras la barra.
Lleno, tenías razón — Con la mirada puesta en el fregadero, lavando efusivamente la vajilla que acababa de traer, parloteaba con mi compañero de trabajo esa noche. Dos años llevaba viviendo en la ciudad, pero nunca había estado en una fiesta otoñal. El ambiente me recordaba a aquellas historias normalmente descritas en libros, donde las mujeres llevaban corsé y faldón largo y los hombres capa y sombrero, donde el crepitar del fuego amenizaba una charla sobre las idas y venidas que vivían muchos de los allí presentes: campesinos, mercaderes, bardos y caballeros, además de doncellas. Si, ciertamente podía tener una pequeña similitud con esos cuentos, pero la realidad es que todo era mucho más moderno. Sin embargo, era sumamente divertido hacer la comparación solo por el mero hecho de pintarlo todo más de una manera más pintoresca.
No esperaba que viniera tanta gente, sobre todo teniendo en cuenta que es de noche…— Apresurado, dejé la esponja en el recipiente de plástico junto al grifo y me sequé las manos con el paño colgado en mi bolsillo. Levanté mi cabeza y atendí a los clientes que esperaban.
¿Qué se le ofrece?

La noche ya había caído sobre la playa. La brisa marina, bastante fresca, alertaba de que los tiempos cambiaban y que el verano había quedado muy atrás. En medio de la arena blanca, a unos cuarenta o cincuenta metros de la orilla, el puesto ambulante en el que trabajaba iluminaba la zona. Normalmente era mucho más pequeño, pero para la ocasión habíamos colocado mesas de madera alrededor con el objetivo de acoger a más clientes. También decoramos el lugar con antorchas largas, las cuales se enterraban en la arena y dividían las áreas del local. Al mismo tiempo, en todo el espacio de la playa, otros lugareños festejaban y aguardaban a la medianoche con pequeñas fogatas. Se trataban de los fuegos de otoño, una fiesta típica de los alrededores de Éadrom que celebraba el final de la estación para dar comienzo al invierno. Nunca me pareció que fuera excesivamente celebrada, pero ahora que me había tocado trabajar en medio de una mi percepción había cambiado: había muchísima gente. Todos esperaban a las doce, cuando los fuegos artificiales alumbrarían el firmamento que aquella noche lucía estrellado y compartirían un acogedor momento entre todos, o así es como me lo habían explicado. Bajo mi punto de vista debía de ser bonito, así que yo también me sumaba al motivo.

Que disfrute, señora — Ofrecí una cálida sonrisa a la mujer a la que servía e inmediatamente me dirigí a la siguiente mesa. Estaba acostumbrado a trabajar con tanta gente. El restaurante donde solía estar habitualmente era bastante conocido en la ciudad y cada noche, sobre todo los fines de semana, no quedaba una mesa libre. Algunas veces se llegaban a formar colas en la entrada a la espera de poder ser alojados.  Quizá por esa razón mis modales al atender eran demasiado formales para la ocasión, aunque trataba de ser lo menos distante que podía. Era curioso cómo cambiaban los registros dependiendo de la zona, la gente y, sobre todo, el precio de la comida.
Vaya vaya, parece que en tú trabajo no te dan tanta caña — *Esbocé una sonrisa juguetona, bromeando con mi compañero. Lo conocía desde hacía tiempo. Era una de las pocas personas con las que mantenía contacto en Éadrom y nos conocimos por haber compartido trabajo más de una vez. No trabajábamos más. De hecho, se podría decir que éramos tan eficientes que ocupábamos el espacio de cuatro empleados siendo solo dos, y la verdad era que aquella noche necesitaba más que dos camareros para tanta gente.  
Creo que se ha calmado la cosa, al menos de momento…— Denotaba un poco de queja en mi tono — Cúbreme, ¿vale? Se me ha metido un poco de arena en los zapatos y lleva media hora molestándome…— Le dejé el mando y me retiré a la parte trasera del puesto. Allí teníamos los contenedores de basura donde íbamos almacenando los desperdicios. Me apoyé sobre la pared y me incliné hacia delante. Deslicé mi zapato dejando mi pie al descubierto, solo cubierto por el calcetín. Me dispuse a menearlo un par de veces cuando entonces escuché su voz. En un sobresalto, pues pensaba que estaba solo allí, alcé mi vista. El zapato que sostenía cayó sobre la arena y tuve que apoyarme con el pie sobre esta para mantenerme. Sin embargo, no le di mucha importancia, pues la chica que me había hablado estaba frente a mí, a punto de quedar inconsciente y con una herida no muy bonita en su costado.
¡Oye! — Exclamé intentando no sonar demasiado alarmista, lo peor que podía pasar era que el resto de la gente se enterara. Me acerqué rápidamente y la sostuve con mis brazos evitando que se desplomara.
Vamos…— Aquella imagen podía ser muy mal entendible. Yo, arrastrando un cuerpo por la arena cerca de contenedores…debía darme prisa. Abrí la puerta trasera y la coloqué sobre el suelo del pasillo.
Veamos…— Por ley siempre había un botiquín de primeros auxilios en cualquier local de trabajo, así que acudí a este con rapidez. No avisé a mi compañero y por supuesto traté de ser lo más discreto posible. Tomé alcohol y unas vendas e hice lo que pude para desinfectar y tapar la herida. ¿Qué más debía de hacer? ¿Bastaría para pasar la noche?

Oye… ¿cómo te llamas y…qué te ha pasado? Necesito que me hables — Refresqué un poco su frente con agua y aguardé a escuchar al menos unas palabras que me dieran esperanzas.  
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Tema Privado Re: That's more than enough [Jen]

Mensaje por Amnesia el Jue Dic 20, 2018 9:58 pm


Natsuki Hatayama
Playa:



Tan bonita noche, tan hermosa acompañada de una luna y pequeñas estrellas mostrando su brillo en lo alto del cielo. Por otro lado, abajo, donde lo mortales pisaban la tierra un mar tranquilo chocaba contra la arena borrando toda huella creada. Majestuoso e imponente, ocultando en cada golpe de las olas toda voz presente. Era como una melodía, suave y lenta, que podría servir para arrullar a un niño. Un lugar perfecto para disfrutar de una buena compañía o pasear por la orilla en soledad, todo dependía del gusto de cada uno. Cual era su suerte que ninguna de esas cosas podía realizar.

Escucho una voz mas aquello lejos de alegrarla termino por preocuparla un poco más. Amigo o enemigo. Bueno, amigos no tenia muchos para empezar y eso que terminara por tensarla un pelín más. Utilizando sus ultimas fuerzas alzo la cabeza para ver a la distancia una figura. Por su voz era un chico y fue comprobado al ver su figura, aunque borrosa era distinguible. ¿Borrosa? Oh, sus ojos comenzaban a fallarle, caprichosos amenazaban con cerrarse. Sorprendente le resultaba que fuese capaz de llegar a… ¿Qué era ese lugar? La verdad no importaba, mientras pudiera descansar un rato. Su cuerpo estaba en un estado no tan grave, si toma en cuenta contra cuantas personas se enfrentó… “deja de ser tan testaruda” escucho una vocecita en su cabeza. Su compañero parecía querer decirle lo obvio. Fue ignorado por Natsuki.

Cuando sus rodillas tocaron la suave arena supuso que terminaría tendida en ese lugar; su sorpresa fue cuando choco contra otro cuerpo. Ah, alguien la estaba cargando o bien arrastrando por el suelo. Cómica seria esa escena, como película de un asesino que desesperadamente trata de ocultar el cuerpo de a quien arrebato la vida. Semi inconsciente estaba, su cuerpo tal vez no respondía a sus movimientos como lo deseaba, pero su mente aun estaba activa y registraba todo lo sucedido.

Descanso sobre aquel duro suelo por unos instantes, solo escuchando los pasos apresurados de quien fuera que la encontró. Abrió por un momento sus ojos cerrándolos al instante después de chocar contra una luz brillante arriba —maldito foco…— exhalo fuertemente. Aun no empezaba el proceso de regeneración, cuando eso sucediera seria un problema pues sabía muy bien lo doloroso que seria, sobre todo en heridas profundas. Cosa que fue activada cuando un pañuelo toco su herida, eso no fue placentero —mal...dito…— hablo en una voz tan suave, haciendo todo lo posible para ocultar su malestar, aunque eso no evito que se retorciera un poco.

Estaba lo suficientemente consciente para identificar a ese chico como una buena persona, de que otra forma podría identificarlo después de limpiar su herida. Boto la idea de utilizar alguno de sus elementos y permitió limpiara su herida, principalmente porque lo necesitaba. Aguanto el proceso, entre ratos perdiendo la conciencia por completo y de repente regresando al mundo de los vivos.

— ¿Por qué tu…? — una sensación fresca llego a su frente, disfruto de ella relajando un poco su cuerpo antes de hablar u otro movimiento. Abrió los ojos en esta ocasión más despacio hasta poder acostumbrarse a esa luz, rápido su campo de vista fue enfocado en aquella figura. Abrió la boca más ningún sonido salió de esta, reacia estaba a dar información aun cuando le habían ayudado —agua…— no tenia sed o bueno si, pero su principal motivo era que ese sujeto se fuera para poder recomponerse, dar lastima no era de su agrado. Apenas la dejaran sola intentaría levantarse o al menos sentarse, algo que encontraría era asquerosamente difícil de hacer. No solo era una herida, su cuerpo en general tenía cortes que, aunque pequeños y no tan graves eran molestos.



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