Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Diciembre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado Una vida rutinaria (Scarlett)

Mensaje por Jonathan & Eijiro el Jue Nov 29, 2018 11:41 am

DÍA 3: JUEVES

Este hecho tiene lugar dos días después del primer encuentro e interacción entre Jonathan y Scarlett visto aquí.

El sonido de la tiza en la pizarra acompañaba el movimiento frenético de decenas de bolígrafos escribiendo con prisa lo que los alumnos veían frente a ellos. Largos párrafos de extrema importancia, o así lo veía el maestro, que no se detenía tan siquiera un segundo aunque la mano terminara sufriendo de calambres y dolor punzante.

El reloj apuntaba las doce treinta, cercano al horario de receso para almorzar antes de volver a las clases. Muchos ya estaban hambrientos y cansados, pero quedaban quince minutos todavía para que tuvieran la oportunidad de ir a llenar sus estómagos. La tensión impaciente podía sentirse en el aire, transformada en los temblores de algunos que movían inquietos las piernas con un ritmo constante e incesante. Parecían alegar por una especie de cábala, la creencia de que hacer eso y mirar de manera constante el reloj adelantaría el tiempo, de alguna manera.

Jonathan terminó de escribir por su parte cinco minutos antes de que la campana sonara, dándoles a todos ese último lapso de tiempo para que terminaran de tomar todos los apuntes. Él, por su lado, ya había comenzado a reunir todos los utensilios y cuadernos dentro de su bolso para sentarse a esperar con toda paciencia a que la campana diera por finalizado el horario de clases. Cuando esto ocurrió, el bullicio se hizo presente. Algunos terminaron a tiempo, otros, más ágiles, habían terminado momentos antes y ya se encontraban preparados para salir. Los más rezagados aún tenían oraciones que completar, y la desesperación se hacía evidente en sus expresiones.

Muy bien, la clase acabó —anunció, haciendo alusión a lo evidente—. Para el viernes tendrán que presentar el informe que encontrarán en el campus virtual. Todo lo que necesitan está en los datos y apuntes. Esta actividad no será evaluada, sino que es mi manera de determinar las capacidades de cada uno de ustedes, por lo que sigue siendo muy importante que no olviden presentarlo.

Luego de dar por finalizado su último aviso, Jonathan se puso de pie y salió del salón. Todos los alumnos fueron detrás de él, algunos para preguntarle al respecto de aquellos deberes, otros simplemente lo rodearon y fueron corriendo hacia la cafetería. Resolvió todas las dudas posibles y también se dirigió allí.

A diferencia de la mayoría de personas, él llevaba su propia comida. Ubicado en una mesa pequeña, sin nadie más a su alrededor, sacó la ensalada mixta que llevaba en el tupperware y empezó a comer tan pronto como logró encontrar comodidad en esos horribles asientos de la cafetería. Por lo menos, no debería sufrir con la comida insulsa que daban allí.


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Tema Privado Re: Una vida rutinaria (Scarlett)

Mensaje por Scarlett Mark el Dom Dic 09, 2018 6:27 pm

Después de lo acontecido el primer día de clases, la pelirroja se sentía muy avergonzada y evitaba a cualquier cosa el contacto con aquel profesor, después de todo le mencionó que pensaría sobre su castigo, en aquellos días era difícil poder conciliar el sueño por lo que aprovechaba y hacía todas sus tareas a tiempo, eso era raro en ella debido a que, siempre dejaba las cosas para última hora, en si ella creía que si ejercía un poco de presión sobre ti, los resultados seria buenos o mejores que ante, aunque esto se daba en algunos casos ya que no en todos los casos aquello le resultaba factible, así que ahora estaba experimentando lo contrario, lo de tener las cosas a tiempo.

Los días al parecer pasaban lentamente en aquella semana, cada vez que iba a la clase del Sr. Andreas, ella iba sonrojada o cabizbaja la vergüenza le podía más, aunque siempre trataba de mantener su concentración en cada tema que, explicada, después de todo aquel profesor era bueno impartiendo sus clases. Aquel día las clases transcurrieron normalmente aparentemente la noche estaba tranquilo, no tenía clases con el Sr. Andreas, así que ese día era simplemente hermoso, las clases transcurrieron normalmente hasta que llegó la hora del almuerzo, se podía apreciar por los pasillos decenas de estudiantes corriendo para no quedarse sin almuerzo ese día -parecen sacados de la selva – susurró la pelirroja mientras avanzaba hacia el comedor.

Llego al comedor y se formó en la fila donde vendían los almuerzos, mientras pensaba que comer la fila siguió avanzando hasta que era su turno – Buenas tardes, deseo un ramen, un zumo de naranja y una porción de pastel de crema con fresas – pidió amablemente a la señora de los almuerzo, avanzó hasta tener su orden lista, sacó el dinero y pagó su comida, posteriormente miró a sus alrededores en busca de un puesto, a lo lejos divisó un puesto vació así que con avanzó hacia el puesto, pero en el tiempo que le tomó llegar alguien había ocupado aquel puesto.

Discul.. – no puedo terminar la frase porque se dio cuenta de que la persona que había ocupado aquel puesto era su profesor Andreas, la pelirroja se puso blanca, pareciera que había visto a un fantasma disimuladamente empezó a tomar otra dirección. Desde aquel incidente no sabía como reaccionar así que evitarlo a toda costa por ahora era su salvación, pero sabía que de alguna u otra forma en algún momento debía enfrentar a Andreas.

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