Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Diciembre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Un Agente? ACV? Que...? [Priv Aki & Saya]

Mensaje por Aki Dai Hiroyuki el Sáb Nov 17, 2018 5:19 pm


Se oían gotas de agua caer, pasos lentos que parecían no tener ganas de caminar, el viento helado acompañado de nieve que se adentraba en una cueva. Nadie había estado allí en mucho tiempo, al menos no hasta ahora que logre por fin despertarme… ¿O me despertaron? No podía saberlo. No tenía recuerdos, abrí los ojos y ya estaba en estas condiciones, usando esta ropa y teniendo esta espada, estando en una cueva en medio de montañas blancas. En medio de una leve oscuridad, y de un silencio mortal. Quería preguntar muchas cosas pero, no tenía a nadie para hacerlas, yo no podía responderlas al fin y al cabo. Encontrar una respuesta sería difícil y lo sabía, incluso intuía que podría tener las respuestas enfrente de mí y simplemente las ignorase, aquello me daba miedo.

No lo único a lo que podría decir que pude recordar es sobre un lugar, sobre una escuela y sobre mi presencia en el. ¿Abre tenido amigos?¿Familia? No lo sabía, pero si lo hubiera tenido me preguntaba si me hubiesen buscado. Cosas como esas rondaban mi cabeza mientras caminaba sin parar por toda la cueva, memorizando sin querer todos los caminos. Aun era incapaz de soportar el ambiente de aquella suerte de altar, no podía entrar eh investigar lo que guardaba, lo que escondía. Lo único que podía saber con certeza era que una parte de mi deseaba saberlo, pero otra no. Y esa otra era más fuerte, me jalaba con fuerza hacia el sentido contrario.

Aun así no podía salir de la cueva tampoco, no podía estar del todo seguro que podría haber afuera. Sabía a donde ir pero no como. En el tiempo que estuve ahí muchos recuerdos pequeños sin mucha importancia volvían uno tras otro. Como las direcciones en el espacio, donde se encontraba el Instituto, a cuanto se tarda a pie o cosas por el estilo. Mas bien no podía recordar cosas mucho mas importantes, como por que estaba inscrito en esa escuela, o porque estaba en esas montañas…o porque abre muerto y vuelto a la vida. Me desesperaba no poder saberlo y luego de la furia, llegada de la mano de la ira, pasaba a la melancolía. Caminaba sin rumbo aparente, como los fantasmas de las películas… ¿Por qué me acuerdo de esas cosas? Pregunte, pero nadie podía oírme.

Cuando llegue a una esquina de un camino de la cueva, cerca de la entrada la misma, pude notar algo que ante no. Algo verde crecía a partir de las grietas de las rocas, parecía vivir, parecía respirar. Me acerque con asombro y un poco de curiosidad, el sentimiento que me transmitía aquello tan pequeño era enorme. Podía sentir el color recorrer mi cuerpo, y tal vez por aquello tome mucha confianza y me acerque más de la cuenta. Dentro de mí sentí con una fuerza implacable y no pude evitar ver preocupado a ese ser viviente, en lo más profundo de mi existencia sabia que algo iba a pasar y así fue. El color verdoso esmeralda de la planta se volvía lentamente en un negro azabache intenso, pero seguía igual de erguida. No pude apartar la mirada y me sobresalte una vez que todo termino.

-No…No puede ser…¿verdad?- Pregunte casi angustiado, intentando conseguir alguna respuesta por parte de la planta de la cual ahora no podía sentir la vida que sentía antes. Había muerto, y fue por algo que había hecho. Hacerlo se sintió terriblemente bien, y por eso me sentía terriblemente mal. Casi como si fuera parte de una película, como si pasara en frente de mí, recordé algo. “Driada”, fue la palabra que se me vino a la mente. Un ser que manipula la naturaleza y puede entenderla… Pero si yo era tal cosa entonces, porque le quite completamente la vida, porque se sintió tan bien. –Debo salir de aquí… Pronto- Entendí que no podría estar encerrado allí toda la vida, debía irme y poder entender así lo que me ocurría, recuperar mis recuerdos.

Fue entonces cuando empecé a escuchar un ruido monótono, que se repetía una y otra vez, parecía sonar como una pequeña sirena. Inmediatamente saque de uno de mis bolsillos traseros aquel aparato extraño que no podía saber para que era. En una de sus esquinas brillaba una luz que se apagaba y prendía en lapsos de tiempo, a la vez que aumentaba el molesto sonido. Después de unos segundo me decante por presionar el botón más grande del aparato y como si nada el sonido se detuvo, pero la luz quedo encendida. No entendía nada. “Estoy seguro que es una especie de receptor o…”, me ponía nervioso no saberlo, pero por alguna razón no me sentía incomodo el tenerlo en mis manos, era familiar.

La cueva era fría, y como tal era despiadada con todo aquel que se adentraría. Poco sabría yo que en el tiempo en el cual estuve en su interior, muchos aventureros se acercaban y huían despavoridos al oír mis pasos, mis lamentos y golpes agudos parecidos a cuando arrastras una espada en el suelo. Hasta tal punto de bautizarla como la cueva donde se encuentra el Samurái Caminante.



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Re: Un Agente? ACV? Que...? [Priv Aki & Saya]

Mensaje por Saya / Ayami el Mar Nov 20, 2018 3:24 pm


UN
AGENTE?
ACV?
QUE...?
En la Asociación Cazadores del Vacío muchos casos se llevaban a cabo alrededor del mundo, muchos de ellos incluso trascendía los años y otras tantos se solucionaban en algunos meses, semanas o días. Los cazadores eran asignados según sus habilidades o complejidad del caso, pero cualquiera que fuera la cantidad de agentes involucrados de manera directa bajo las órdenes de los superiores, siempre había un cazador para cada problema. Sin embargo, algunas veces estos cazadores ya no regresaban, la ACV encontraba sus cuerpos, estaban presentes al instante de su deceso, desaparecen o simplemente eran olvidados.
Así fue el caso del agente conocido como la Hoja Silenciosa, partió en una misión cuyas pistas había seguido por meses y se esperaba que pronto se cerrara aquella investigación, sin embargo en su momento más culminante, el agente y las pistas se desvanecieron.

La ACV había tratado de contactar con Hiroyuki a través de su comunicador personal, pero no hubo respuestas, después esperaron contacto y/o señal de ayuda según el protocolo de emergencia que se enseña a todos los cazadores pero la sede no recibió nada. La última esperanza era esperar por la aparición del agente por sus propios medios en la base de la ACV en la ciudad de Éadrom, pero los días y las semanas pasaron y el varón jamás regresó. Cuando ordenaron la búsqueda del cazador y la brigada de rescatistas exploraba la montaña nevada donde se había registrado la última señal del agente, todos en la ACV que estaban al pendiente del asunto sabían que a esas alturas lo que se esperaba rescatar era el cuerpo de uno de sus compañeros, pero la exploración fue en vano, la brigada a cargo de encontrar al cazador se encontró con un desierto invernal, nada yacía en el lugar, habían cavado, usados métodos avanzados de rastreo y rescate pero cualquier señal de cuerpo u objetos se había desvanecido en el aire, como si nunca hubiese existido nada ahí.
Con un reporte malo en las instalaciones de la ACV después de meses de búsqueda, el rescate del cazador se dió por terminada, se registró su nombre en los datos de miembros caídos y se colocó una placa con su nombre en el monumentos de los perdidos, se trataba de una pequeña placa metálica similar a la que usaban los soldados para ser identificados en caso de no poder reconocer sus cuerpos; ésta se insertaba en una pequeña pirámide de granito negro instalada en cada una de las sedes de la ACV alrededor del mundo.
Con aquel ritual y después de algunos papeleos el caso del agente Hiroyuki pasó a los archivos cerrados como otros casos de receso…

En el monitor de la sede principal de la ACV repentinamente se iluminó un pequeño punto rojo parpadeante, las coordenadas de tal luz fueron leídas inmediatamente por el programa de rastreo del computador y en la pantalla se pudo visualizar el globo terráqueo digital girar para dejar a la vista el continente asiático en primer plano. La pantalla permaneció en aquella vista por una par de largos minutos sin que nadie le prestara atención, hasta que una de los miembros del área notó la extraña actividad. Casi de inmediato Ana voló al computador e ingresó un par de claves en el teclado que acercaron el mapa en la pantalla hasta visualizar las montañas nevadas de una de las islas japonesas. La agente volvió a teclear a toda velocidad y entonces una pestaña se abrió en la parte derecha del monitor, ahí se mostraba la fotografía de un hombre de cabellos negros junto con su número de agente, algunos datos extras y finalmente la leyenda de deceso.
Ante tal incredulidad la mujer de cabellos castaños claros se puso de inmediato en contacto con la pequeña base de la ACV en Éadrom.

Los superiores en la base se pusieron a trabajar de inmediato, los agentes comenzaron a rastrear las coordenadas de la señal y concordaron con el hallazgo de la central principal. Sin perder más tiempo se pusieron en contacto con el miembro más cercano y a quién consideraron capáz de llevar aquella misión de búsqueda.
Era cerca de las ocho de la mañana cuando el celular de la peli lavanda emitió el tono de llamada que no solía escuchar en sus horas laborales.
─Saya Vlad contestó la fémina mientras le comunicaban su nuevo trabajo.

Las coordenadas a las que debía dirigirse la peli lavanda la obligaba a hacer uso del servicio de navegación. Con su uniforme de invierno Saya zarpó en un bote rentado hacia las tierras frías del sureste, su primo Alexander la acompañaba en su viaje pero se mantendría en el bote al pendiente de su familiar y los peligros del área.
Cuando la cazadora arribó a tierra firme era poco antes del mediodía, el sol se levantaba casi en su totalidad en el cielo pero el viento gélido y la temperatura baja hacía que los visitantes se cubrieran de pies a cabezas, pero para la Vlad, un suéter grueso diseñador por la ACV, medias térmicas y botas altas era lo necesario para permitir que la agente se moviera por el lugar sin problema alguno.
Sin más tiempo que perder Saya rentó una motocicleta de nieve en el centro recreativo de la montaña y se dirigió a su destino. La agente tuvo que salir del áre de seguridad que le habían indicado en el centro; a través de teléfono celular que portaba y el programa que la ACV le había instalado, la peli lavanda podía saber con mayor exactitud hacia dónde dirigirse. Hubo incluso un momento del viaje en el que la Vlad tuvo que dejar la moto en el que viajaba para continuar a pie. Después de un par de horas la señal finalmente entró en el rango de casería de Saya, pero el paisaje alrededor de la fémina sólo era un desierto blanco, no podía distinguirse nada fuera de lo normal y sus oídos no podían captar ni una señal de vida cercana. La detective continuó caminando por la zona cuando el golpeteo de un trozo de madera sobre una superficie similar la dirigió hacia uno de los árboles del lugar; al llegar hasta el nacimiento del ruido Saya pudo distinguir un letrero casero hecho por algún aficionado, entre las palabras talladas en el tablón podía leerse la frase “Cueva del samurái caminante” Ante aquel anuncio la agente supo que se encontraba en la dirección correcta. Asimilando la posición del letrero y hacia dónde invitaba a pasar, la peli lavanda redirigió levemente sus pasos hacia una base que se formaba bajo la punta de la montaña.

Entre las sombras de las rocas y la nieve acumulada se encontraba una entrada oculta hacia una cueva que difícilmente podía figurarse a los lejos; el viento y las nevadas anteriores habían provocado que dicho elemento se colara al interior por unos metros, más al fondo donde la luz comenzaba a faltar el suelo se volvía más seco y terroso, Saya encendió la pequeña lámpara de mano y con cuidado comenzó a adentrarse en aquel lugar aislado del exterior, en cada paso que daba la fémina podía oírse el eco de sus pisadas siguiendo el camino de luz que hacía para ella...



 
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Re: Un Agente? ACV? Que...? [Priv Aki & Saya]

Mensaje por Aki Dai Hiroyuki el Miér Nov 28, 2018 10:27 pm


¿Qué habrá sido eso?”, pensaba mientras me encontraba sentado en el suelo, apoyando mi espalda en la pared rugosa de la cueva. El sonido y los pitidos que habían aparecido en aquella maquina no parecían haber hecho nada, o al menos eso quería creer. Sentía ese presentimiento de que algo malo que podría haber evitado ocurrió, pero no tenía la culpa, mi memoria no había regresado más allá de los pequeños detalles de mis experiencias. No lograba entender por qué lo más sencillo e inútil venia primero, siendo lo más importante algo que deberías recordar. Era casi como si estuvieran guardadas bajo llave, encerradas en mi mente. “Eso lo hace peor”, pensé inmediatamente, estaban en mi cabeza y no podía acceder a ella como quisiera, eso me hacía sentir poco libre de mis propios pensamientos.

¿Estas ideas… Estos pensares, son míos? Me preguntaba de forma constante, dudando incluso de la veracidad de esas preguntas. Comencé a caminar mirando de vez en cuando mis espaldas, como sintiendo que alguien se estuviera acercando. Mi cuerpo temblaba ante la idea de no ser “yo” realmente, de ser solo una marioneta de un dios maligno o…el recuerdo de una persona, solo un recuerdo. Estaba a solo segundos de caer en la más profunda agonía mental, naciendo en mí una posible esquizofrenia. Pero bajado del mismo cielo, similar a una señal divina o maligna, un sonido estruendoso como el de un rugido despertó mis sentidos. Levante la vista hacia adelante sorprendido, no había escuchado nada como eso desde que había despertado, y mucho menos algo que viniese del interior de la cueva.

Aquello rugía, gemía pero no podía saber que era. A pesar de mi falta de memoria sabia muy en el fondo que sabría reconocer a la bestia si la tuviese en frente, pero solo por sus sonidos desgarradores era algo imposible. “¿León, perro, oso?”, intente adivinar. Las embestidas sonoras que emitía eran gruesas, bruscas y potentes. Cada vez que las escuchaba se me venían a la cabeza explosiones profundas, un sonido realmente ensordecedor y emotivo. Podía sentir el dolor del animal desde donde estaba, aunque no podía intuir a que tanta distancia se encontraba. De esa forma empecé a seguir los bramidos a oído. Esta de más decir que a pesar de lo agresivo del rugido, parecía pedir ayuda, lo sabía y eso me atemorizaba.

Cuando me adentre aun mas en la cueva, que parecía ya un laberinto, llegue al peor lugar. “Que no sea ahí, que no se ahí…”, me suplicaba para terminar delante de la entrada a esa sección realmente espaciosa del interior de aquella montaña. Como siempre el altar seguía en el medio del lugar, rodeado de esqueletos, aunque algunos parecían tener aun carne en putrefacción. El olor era horrible pero los sonidos agonizantes venían en esa dirección, me irritaba el no saber que era aquello, porque sentía que pedía ayuda y también porque me daba miedo entrar en esa habitación. Intente desviar mi atención cerrando los ojos y dando pasos lentos, mientras calmaba mis pensamientos. Aunque no termino funcionando y cuando abrí mis ojos estaba otra vez en el principio, había vuelto inconcinamente.

-No es tan difícil…- Repetía en susurros para animarme, sin embargo nada serbia, nada podía darme la valentía suficiente como para enfrentar aquel rechazo natural a ese lugar. O tal vez no. Cuando volví a escuchar una vez más aquel llanto animal, solamente que en esta ocasión era más potente, mas fuerte, con más energía…como si fuera el ultimo pedido de auxilio de un ser vivo que se moría lentamente. “Por favor…alguien…”, escuche y como si de toda mi existencia estuviera en juego, mordí mis labios y apreté los puños para comenzar a correr en la dirección del sonido, atravesando aquella sección tan horripilante de la cueva. Llegando por fin a otro pasillo, uno que era diferente al resto de toda la estructura. Parecía estar hecho a mano, artificialmente. -¿Creación humana?- Murmure confuso, ese era el único lugar con esa forma. Era un pasillo perfectamente cuadrado, decorado por ladrillos rectangulares de color rojo oscuro con toques de violeta. Las paredes, el techo y el suelo eran iguales con ese mismo estilo, y así seguía y seguía. Lo único que llamo mi atención por sobre todo lo demás eran manchas oscuras del suelo, parecía líquido endurecido por el tiempo. -Es como…- Caí en la cuenta demasiado tarde. Dejando atrás todas las manchas, estando estas por el suelo y las paredes, corrí desesperado.

Cuando lo vi deje de correr, de hecho deje de moverme por completo. Delante de mí, en una esquina de aquellos pasillos artificiales, se hallaba un tigre de unos 560cm de longitud contando con su cola que media unos 220cm por sí sola, completamente blanco…aunque su sangre envolvía la mitad de su cuerpo en un rojo oscuro. Si no veía mal tenía una lanza atravesando sus muslos, no estaba muerto pero su respiración era demasiado leve. “El anterior fue su último grito”, pensé al estar presente de semejante criatura, un monstruo. Un instante después me di cuenta de su mirada, abrió sus débiles ojos y me miro fijamente. Ser capaz de demostrar semejante poder en sus orbes, aun en ese estado moribundo era de respetar y temer por partes iguales.

Suspire lentamente y con un reflejo de decisión decidí acercarme al animal, pudiendo ver con más detalle el atroz daño que poseía en su cuerpo. Parecía haber estado en una guerra él solo, como si ya su tamaño no fuera suficiente. Ignorando sus sorprendidos y al mismo tiempo desafiantes ojos, mire su herida, la lanza que le lastimaba ni siquiera era de la mitad de la longitud del tigre, la punta debía estar afilada con magia para poder penetrar semejante bicho. *-¿Te gustan las heridas?... Hazme otra si tanto te atraen esas cosas…-* Mis movimientos se vieron reducidos a nada en cuestión de segundos, creía haber escuchado la voz de una mujer madura bromeando de una forma desagradable, pero no había nadie más que el tigre y yo en ese oscuro pasillo. *-¿Qué ocurre, el gato te comió la lengua?-* Voltee mi mirada y vi los ojos del animal, estos me miraban sin ganas, como si no tuviera esperanza… -Puedo entender tus palabras- Le respondí confuso, esas memorias que tanto anhelaba tenían que aparecer ya antes de que explote. *-Eso puedo entenderlo con solo verte Humano… no, eres algo mas-* Comenzó a escanear cada lapice de mi cuerpo. Pero sus respiraciones se disminuían, sus latidos bajaban y entendía perfectamente lo que ocurriría si nadie hacia nada.

-Debe haber algo…cualquier cosa que pueda hacer…- Murmuraba con furia, no deseaba sentirme como un desgraciado bueno para nada, mucho menos sin saber quién era antes de morir. *-Ríndete muchacho… No hay nada que puedas hacer-* No solo su tono de voz, sino también sus expresiones casi imperceptibles en un principio mostraban melancolía, había perdido toda esperanza. –Entonces por qué rugías, porque gritabas por auxilio, debes de tener ganas de seguir viviendo- Cada vez que hablaba perdía el miedo que poseía en un principio, exaltándome delante de un animal capaz de matarme de un golpe. Tal vez porque lo había perdido, o tal vez porque aquella era mi personalidad anterior, pero no podía soportar como alguien podría desperdiciar la vida que a mí se me fue arrebatada. *-…Por qué…algo muy dentro de mi deseaba hacerlo… tal vez sabia en el interior que había alguien aquí abajo y deseaba ver a otro ser por última vez-* Hablaba el tigre, intentando averiguar la razón por la que el mismo había intentado llamar la atención cuando este no la quería.

Fue cuando entonces un golpe me vino desde lo más profundo de mí ser, como en aquella ocasión con la planta en la entrada a la cueva, tuve el irresistible anhelo de verter mi poder mágico en el cuerpo aun viviente del animal. Sin medir palabra alguna me posicione delante del tigre, viendo fijamente su cabeza, sus ojos, sus orejas, sus bigotes o sus dientes. *-¿Qué estas tramando?-* Me pregunto con sus últimos vestigios de fuerza, a lo que simplemente le sonreí levemente. -¿Quieres seguir caminando en este mundo? Si la respuesta es afirmativa, no hagas nada, solo deja que calme tu dolor…confía en mí- Dije con una mirada decidida. Tal era mi presencia en ese momento que parecía otra persona, como si estuviera hablando mi poder mágico, o más bien la memoria de la misma. Y como respuesta obtuve el silencio, el tigre parecía dudar de mis palabras, pero incluso si se me negase no podría abandonarlo a su suerte, no después de ser el primer ser vivo que me encuentro.

Sin nada más que decisión en mi expresión acerque mis manos a el rostro del felino, este se mantuvo reacio al contacto físico por nos momentos, pero al final cedió al notar que no tenía las intenciones de lastimarlo. El ambiente se quedo en silencio mientras mantenía mis manos en su pelaje blanco, no parecía pasar nada y estaba a punto de apartarme para intentarlo otra vez por si algo había salido mal. Sin embargo de pronto, de golpe, el poder mágico recorría mis manos hasta envolver por completo el cuerpo gigante del animal. El mismo comenzó a retorcerse del dolor, gimiendo casi con las mismas energías que parecían haberse desaparecido. Aquella tortura duro unos momentos que parecían ser eternos, hasta que por fin el animal ceso de rugir. En ese momento intente sacar la lanza que le atravesaba y sorprendentemente la misma se quebró, probablemente ante la oscuridad proveniente de mi poder mágico, o tal vez por la edad de la misma.

*-¿Qué has hecho?-* Soltó preocupado, sin entender del todo lo que había pasado, de su herida no sangraba mas pero aun así debía ser atendida. –Aunque haya sanado parte de la herida, dudo que sea fácil recuperarse con tanta sangre perdida…- Intente calmar al tigre con palabras tranquilas y suaves, queriendo hacerle entender que había una oportunidad de salvar su vida. *-No tenias por que hacer nada por mi-* Casi me reprocho con furia. –Pues de nada- Dije de forma burlona y sarcástica ante la situación, mis respiraciones se volvieron más pesadas de lo habitual, seguramente por usar mucha magia. Cuando me senté en el suelo pude ver algo que no de lo que no me había percatado hasta ahora, en las grietas de las baldosas se hallaban plantas que lentamente aumentaban terreno en la cueva, aunque estas ahora estaban todas muertas. “¿Por mi culpa?”, pensé un poco dolido por ello.

*-¿Cómo te llamas?-* Me pregunto sin previo aviso, con una voz más tenue y calmada. –Aki- Respondí sin miramientos, al menos recordaba mi nombre y agradecía aquello. *-En el día de hoy, gracias a que me has ayudado y salvado la vida, Aki se volverá mi amo desde este momento…-* Tras sus palabras hubo silencio, no sabía que responder, nadie lo sabría. Que sería su amo, era algo que no se me habría imaginado jamás que diría, pero lo dijo. *-Felicidades, ahora tienes a una hermosa tigresa de mascota…-* Se auto elogio, casi hasta parecía una broma de mal gusto su forma de hablar, tanto que termine por rendirme y suspirar, sabía que mi camino seria largo. –Ahora que lo pienso más detenidamente, ¿Cómo es que entiendo lo que dices?- Intente averiguar la duda, que yo supiera no sabía hablar con los animales o al menos no lo recordaba… Lógico. *-Ni idea… Debes de tener una habilidad que te lo permita, tu naturaleza… Mejor pregunta aun, ¿Cómo es que tu no lo sabes?-*…Mire hacia abajo apenado. –No tengo memoria del pasado, o de una vida anterior a esta- Parecía doloroso pronunciar cada palabra, pero eso no me abstuvo de responder.

Luego de haber pasado tamaña vergüenza, y oír por primera vez como un tigre se ríe, me retire del lugar volviendo en mis pasos para poder encontrar algo que me ayude con sus heridas. “Algo me debe de servir”, desee que fuese cierto, puesto que ahora más que nunca deseaba que aquel animal se mantuviera con vida. Pero mientras caminaba por los pasillos regresando al altar de antes, escuche movimientos, pasos. Alguien más estaba en esa cueva, y no supe reaccionar. ¿Esconderme?¿Llamar la atención?¿Amenazar? No sabía qué hacer. Hasta que me tope con lo que parecía ser una muchacha joven, con el cabello plateado y ojos morados. “El primer ser humano”, fue lo que se me paso por la mente al verla a los ojos, sorprendido.

-¿Quién…?- No pude terminar la pregunta, tan solo me quede en silencio… De algo si podía estar seguro, la muchacha parecía interesada en mi vestimenta. ¿Le era familiar lo que llevaba puesto? Pronto lo sabría. –Necesito ayuda…- Logre murmurar.




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Re: Un Agente? ACV? Que...? [Priv Aki & Saya]

Mensaje por Saya / Ayami el Jue Dic 06, 2018 4:50 pm


UN
AGENTE?
ACV?
QUE...?
El lugar parecía vacío, el camino al interior de la montaña se había formado de manera natural y el tiempo había hecho también su trabajo, a veces la detective tenía que apoyarse en la pared o en el suelo para poder continuar su paso al interior de la caverna sin resbalar o caer. La temperatura en el interior iba en aumento conforme la peli lavanda se acercaba a lo que parecía ser el centro de la montaña, fue entonces cuando notó algo visiblemente sospechoso, pues las paredes del lugar mostraban un desgaste diferente al anterior, su superficie parecía pulida y cincelada por la mano del hombre.Varios caminos se abrían paso al laberinto de la montaña, pero para el ojo experto de Saya, sólo uno de ellos era el indicado ¿para qué? no lo sabía, pero la fémina estaba dispuesta a encontrar la respuesta.
Continuó sus pasos prestando suma atención a sus paso y lo que tenía frente y sus ojos le permitían ver, pues según el trabajo de la peli lavanda, un lugar trabajado por el “hombre” era más que un simple lugar de excursión. La detective siguió y siguió sobre el camino de luz que proyectaba desde su mano, fue entonces que un ruido, un minúsculo ruido llegó a sus oídos sensibilizados, el golpe se asimiló al de un objeto caído pero al mismo tiempo sonaba diferente a lo natural. Como un murciélago, Saya giró su cabeza tan pronto como aquél sonido llegó a sus oídos y se quedó inmóvil a la espera de más estimulantes, pero no hubo nada más.
Sospechoso... pensó la fémina mientras dirigía sus pasos por el estrecho sendero que fungió como expansor del sonido; sin embargo no dió más de cinco pasos cuando sintió un pequeño escalofrío en la parte de la nuca provocando que llevara su mano diestra a la empuñadura del arma mientras volvía a quedarse inmóvil a la espera de cualquier presencia, pero detrás de ella sólo se alzaba la oscuridad y un camino infinito que parecía llevar a la boca del infierno si se atrevía a caminar hacia esa dirección.
La Vlad volvió a replantear sus opciones mientras meditaba las posibilidades de ambos destinos. Cuando el viento tiene miedo, lo mejor es cerrar la ventana... se dijo así misma mentalmente antes de proseguir con su camino por el sendero seleccionado, con la lámpara la fémina pudo distinguir ciertas grietas en las paredes y el suelo por donde se colaban las primeras señales de vida que podía ver desde su ingreso a la caverna, aquello le indicó a la detective que el lugar yacía deshabitado por bastante tiempo. Fue entonces que nuevos ruidos rítmicos comenzaron a avanzar en su dirección, pero tan pronto como aparecieron se detuvieron. No había que ser demasiado inteligente para reconocer aquellas pisadas en medio de la oscuridad, sin lugar a duda se trataba de un ser con dos extremidades, posiblemente un humano, posiblemente el objetivo de la peli lavanda.

Saya continuó su avance sin cambiar de ritmo, apuntó la luz de la lámpara un poco más adelante que sus propios pasos para poder visualizar lo antes posible el generador de ruidos, no tardó en alumbra lo que parecía un par de piernas esculpidas a la mitad del sendero, era un pantalón negro formal acompañado de zapatos negros, poco más arriba empezaba una chaqueta negra con dorado que ocultaba ligeramente el cuerpo de una espada japonesa aunque no su empuñadura, unas manos a los costados, el pecho de un hombre respirando con cierta aceleración y finalmente unos hermosos ojos azul celeste que miraban en dirección a la fémina de manera incrédula y temerosa
Universitario del Instituto Takemori declaró mentalmente la mujer al reconocer los patrones de decoración de los ropajes. Cabello negro, largo y una coleta. Tez blanca y ojos azules. Katana en la cintura. 1.90? Estudiante del Instituto… no hay equivocación.
Cuando el contrario logró murmurar un par de palabras, Saya se dispuso a llevar a cabo identificación de manera oficial
─Agente 00001001-9 pronunció de manera clara y calmada para evitar generar eco innecesario en el lugar. En el tono de voz de la peli lavanda podía notarse siento acento cuestionable, pero sus palabras más que una pregunta parecían una afirmación. La fémina espero por la respuesta del contrario pero algo parecía desconcertar al varón ─Agente 00001001-9 volvió a repetir ─Aki Dai Hiroyuki, integrante de la Asociación Cazadores del Vacío. La oficina central recibió su coordenadas de rescate. Mi nombre es Saya Vlad y vine por usted
Anunció Saya con su clásica expresión sin emociones y manteniendo una postura firme pero cómoda. Pero aquello no era lo que había que destacar en ese momento de la fémina, pues sólo había bastado un pequeño gesto por parte del varón para que los ojos morados de la Vlad se fijaran inmediatamente en los del contrario de manera persistente y sin distracción. Saya estaba leyendo al confundido cazador frente a ella.
─Señor Hiroyuki, estuvo desaparecido por décadas.
Declaró de forma fría y calculadora desde su lugar mientras la peli lavanda tentaba la situación del encuentro



 
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Re: Un Agente? ACV? Que...? [Priv Aki & Saya]

Mensaje por Aki Dai Hiroyuki el Dom Dic 09, 2018 9:16 pm


Estaba demasiado exaltado, mi corazón latía a mil por hora. La idea de tener a alguien que deseaba que no muriese lejos de mi, sin saber su estado físico actual, sin saber si estuviera agonizando en ese preciso momento era agobiante. Pero como si aquello no fuese suficiente, la aparición de esa extraña mujer...y sus palabras no ayudaban para nada. Creí que se asustaría, por mis pintas podría parecer perfectamente un salido mental, aunque tal vez lo peor era que precisamente no sabia si lo era realmente o no. Eso de tener fallas en la memoria era algo muy jodido, algo de lo que no esperaba acostumbrarme.

-¿Agen...te?- No entendía nada, era demasiada información de golpe. Por la forma en que aquella mujer me hablaba parecía conocerme, al menos dijo un numero de una especie de identificación que era familiar para mi. Pero en el momento que pronuncio mi nombre completo no tuve dudas, algo sabia esta joven y no podía llegar a intuir hasta cuanto. Fácilmente ella podría saber mas de mi que yo mismo, o no, pero era una posibilidad bastante grande. -Agencia... Petición de rescate...Espera...- Mi respiración aumentaba junto con el nivel de sudor que emanaba de mi piel, era demasiadas cosas de golpe. Aquella persona en frente de mi podría ser la clave en descubrir quien soy realmente, pero no podía olvidar lo que estaba pasando en segundo plano, no podía olvidar mis responsabilidades en ese momento. -Podremos hablar todo lo que quieras después, por ahora necesito ayuda con un herido- Intente explicar lo que ocurría de la forma mas rápida y sin detalles posible, sabia que poco tiempo me quedaba, eh incluso si no fuera así los nervios no se bajarían.

Sin esperar una respuesta positiva por parte de la fémina la tome de la mano lo mas delicado posible, para que no me viera como una amenaza...mas de lo que ya parecía desde un principio al menos. Y así empece a correr con ella en los pasillos que seguían el laberinto, con paredes mas detalladas y decoradas con manos humanas. Siguiendo los rastros de sangre coagulada, como también indicios de una severa batalla, marcas en el suelo y las paredes de diferentes tipos de armas y habilidades. Gracias a la velocidad a la que iba no tardamos mucho en llegar, la mujer repetía varias frases pero las ignoraba para seguir mi camino. Pronto tuvimos delante al tigre, ya con su herida casi cerrada, pero aun bastante dañada y comprometida a la perdida de sangre.

-Es ella...- Dije algo nervioso y preocupado, yo ya había hecho lo suficiente como para parar el sangrado, pero para lo demás no tenia nada. Ni primeros auxilios, ni medicina, nada que pudiese calmar el dolor del felino y permitirle aumentar las posibilidades de supervivencia. -Por favor salva a...a...- No supe que decir, me había quedado mudo completamente. *-Oye... Amo se olvido de darme un nombre...-* No tuve respuesta a aquello, se me había olvidado en el apuro el preguntarle su nombre, o en este caso dárselo. Pero la situación no meritaba tal petición, por mas que pensase no se me ocurría ningún nombre decente. Pero una vez alce la mirada hacia la tigresa, vi su pelaje blanquecino como la luna, como la luz en las noches mas oscuras y casi como si viniera volando, se me vino la idea. -Una luz, brillante como una luna en una noche solitaria... Akira...- La nombre decidido, seguro de que aquel conjunto de letras seria un buen nombre para el animal. *-Amo... Pense que me pondría algún nombre pervertido como M, o sado erótica... Que decepcionante Amo...-* Soltó como metralleta sin misericordia a mi persona.

La empece a jalar de los bigotes felinos de su rostro mientras le decía que no debía volver a decirlo otra vez, intentando arreglar ese comportamiento arruinado que tenia. Parecía que se hubiera tomado total confianza hacia mi, algo que no terminaba de disgustarme pero que no me dejaba muy a gusto en aquella situación.

*-No me sorprende que estés sólito, tratando así a una dama-* Se justifico y defendió, ante aquello suspire irritado. -Yo no era el que se estaba muriendo en una esquina rindiendome- Le respondí. *-Aghh... Tiempo fuera...-* Me dijo apartando la vista de mis ojos, viendo en esa ocasión a la extraña mujer que había traído conmigo y que se hallaba en silencio todo este tiempo, terrorífico. *-¿Una novia?-* Pregunto la tigresa como si no estuviera en un estado grave de salud. -Por supuesto que no, parece ser alguien que ah entrado a la cueva en busca de mi persona por alguna...- Me detuve casi al instante, me había acordado de aquel momento cuando por accidente active algo en aquel dispositivo extraño. Si juntaba las piezas todo encajaba. -¿Esa... "Señal de rescate", provino de esto?- Le atreví a preguntar sacando de uno de los bolsillos el aparato, me daba rabia no saber como funcionaba. Tal vez ella lo podría saber, o eso esperaba.


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Aki Dai Hiroyuki
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