Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Octubre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado A piece of cake || Priv Eilen

Mensaje por Reno Fassa el Lun Oct 29, 2018 5:57 pm

Viernes por la noche. El momento perfecto para celebrar con los amigos aún sin tener una ocasión especial, cualquier pretexto es bueno para echarse un par de tragos encima y si tienes suerte encontrar un poco de diversión nocturna. Esa era la perfecta definición de lo que pasaba con Raphael en ese momento, ella por otro lado continuaba acompañada por su soledad en la esquina de aquel bar al que fue arrastrada por el mayor bajo el pretexto de celebrar la pronta apertura de la pastelería. A decir verdad se sentía un poco envidiosa de la facilidad con la que aquel sujeto se enredaba con el mundo, pero aquello no era algo que ella pudiese hacer, mucho menos bajo los efectos del alcohol cuando no podías estar seguro de si tus ojos mostraban la realidad o te jugaban una horrorosa broma.

—No olvides pagar la cuenta. —Soltó a modo de despedida cuando pasó junto a su jefe que parecía demasiado ocupado comiéndole la cara a una pelirroja. Estaba demasiado aburrida para seguir ahí viendo cómo todos se divertían, ya mañana vería la manera de hacer pagar al maldito por haberla abandonado y hacer que volviera sola a casa.

Poco tenía que ver el sentirse expuesta a los peligros nocturnos que la ciudad ofrecía, ella sabía defenderse. Tampoco influía su estado actual pues no bebió lo suficiente como para representar un problema. En realidad sólo desearía que su único amigo pasara más tiempo con ella y menos con la golfa de ocasión. Si hasta se había puesto aquel corto vestido rojo  de mangas cortas con aquellos tontos y excesivamente incómodos zapatos, e incluso llegó tan lejos como para colocar un poco de maquillaje en su rostro y arreglar un poco su cabello para que no le cayera en la cara a pesar de llevarlo suelto. —*Sigh*

Por ahora sólo restaba resignarse, así que decidida a dejar el tema de lado comenzó a pensar en qué es lo que haría al llegar a su hogar. Una larga ducha sería lo primero, seguida de una de aquellas extrañas mascarillas que obtuvo hace poco y que prometían convertirla en la flor más bella del ejido. Una película para matar el tiempo, hasta podría aventurarse y hurtar algunos pastelillos, seguro recibiría un regaño por ello en la mañana pero de verdad necesitaba uno y además Raph… Sus pensamientos se cortaron de tajo al notar algo extraño cerca de su hogar. Quizá sólo se trataba de alguien que como ella regresaba después de realizar sus actividades, quizá tomó la calle equivocada, o quizá sólo estaba paseando tranquilamente por el barrio. Sin embargo, por la manera en que se movía parecía que había algo más ahí.

Se sacó los zapatos dejándolos en algún lugar de la acera, ya volvería por ellos más tarde, por el momento se movió sigilosa hasta quedar estar cerca de aquella figura. —¿Qué es lo que buscas aquí? —Cuestionó hosca y lista para repartir golpes si aquello resultaba ser una amenaza.
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Tema Privado Re: A piece of cake || Priv Eilen

Mensaje por Eilen Shinsei el Lun Oct 29, 2018 8:41 pm



-Woujooo!!- Gritaba a todo pulmón en el aire mientras caía de picado, atravesando las nubes, bajando hasta el suelo a una velocidad que rivaliza a la de una bala en su auge. Mi propia naturaleza, mi nacimiento como un dragón no dejaba mucho a la imaginación en cuanto el porque disfrutaba tanto el poder volar, el estar en el cielo y sentir el viento soplar en mi cabello con mucha violencia. Era casi como una adicción, una fuerza que provenía desde el interior que gritaba la necesidad de volar.

Sin embargo los milenios y milenios hicieron aburrido aquello que había hecho una infinidad de veces, por lo que en muchas ocasiones jugaba en el cielo y con mis habilidades de vuelo. Era como un niño descubriendo nuevas posibilidades y era extremadamente divertido. Una vez se me ideo el plan de, con mucho alcohol en mi sistema, cambiar mi forma en medio del aire. Pasar de ser un dragón a un humano en mitad del cielo, cayendo como una piedra al suelo. Recuerdo la primera vez que lo hice, la adrenalina era tanta que no pude dormir esa noche, tenia que repetirlo una y otra vez. Lo peligroso de aquel juego era que a una altura considerablemente corta me volviese a transformar en dragón, disminuyendo mi velocidad rápidamente, haciendo que la caída no produjese en mi prácticamente nada de daño.

Aquella noche estaba divirtiéndome haciendo eso precisamente, solamente que gracias a mi hambre de cada vez mas adrenalina que las ultimas veces, volaba mas alto haciendo la caída mas rápida y mas peligrosa. "Con mas altura mas velocidad, con mas velocidad mas difícil sera detener mi caída", pensaba y razón no me faltaba, vaya que no. Probablemente esas ocasiones sean las que me gustaría poder negar, era muy peligroso y lo sabia, sin embargo al estar a tantos cientos de kilómetros sobre el suelo, poder ver todo Takemori de un sol vistazo y sentir la fuerza del viento golpear eran lo suficientemente adictivos como para ignorar todo lo demás. "Cosas de Dragones", se me vino a la mente.

Al estar a tan altas alturas las vistas eran impresionantes, la contaminación lumínica era menor, las nubes no estorbaban y podía ver el cielo estrellado en su máximo esplendor. Pero no pude recordar cuanto tiempo estuve viéndolo, expectante, como si estuviera esperando que algo saliese y me despertase de aquella pesadilla que se había prolongado mil años. "Deja de pensar en eso...no lo hagas", me suplique al cerrar los ojos, no quería ser un cobarde que escapa de la realidad, pero era demasiado irónico. Había visto aquellos síntomas en tantas personas diferentes con tantos trastornos distintos, pero aun así no podía escapar de ellos aun si los conociese, aun si supiera lo que puede provocarlos. Tan irónico que hasta me daba algo de vergüenza el que me nombren como Psicólogo.

Aquella batalla mental hubiera durado bastante mas, pero algo golpeo todos mis sentidos de golpe, y abrí los ojos con violencia en respuesta. Fue entonces cuando me di cuenta de mi fatal error, aquello que mi sangre intentaba ignorar pues el placer de volar era mayor. Si me transformaba en dragón para desacelerar y aterrizar, destruiría muchas casas de habitantes que era donde el viento me estaba dirigiendo. Iba demasiado rápido como para hacer ninguna maniobra, mi forma original era bestialmente grande, el desastre que provocaría se llevaría mas de una vida.

-Maldición..!!- Grite mientras trataba de calmarme y pensar que hacer para disminuir mi velocidad, no importaba que tan duro fuese aquella caída sin dudas me rompería el cuello en mi forma humana. -No tengo mas opciones que esa...- Dije mientras tocaba la joya rojiza del collar hecho de aquellos característicos anillos dorados en mi cuello, en el momento comenzó a brillar como un hermoso rubí. Era leve pero alguien afín y hábil al elemento de aire seria capaz de darse cuenta de que, al rededor de mi cuerpo, me rodeaba y cubría el elemento del aire, diferente al aire natural del cielo...era un aire que podía controlar a pesar de no poder usar ese elemento por mi propia cuenta. Aquella era una de las reliquias de mi extinta familia, el Collar Maldito Liberosis...Era un nombre horrible, tenia pensado cambiarlo en un futuro... -¡¡No es momento de pensar estupideces!!- Me dije a mi mismo mientras intentaba concentrarme lo mas que podía en desacelerar.

Aquella magia guardada en la reliquia no era tan poderosa como un mismísimo dragón de aire, sin embargo era mas que suficiente si aumentaba mis probabilidades de sobrevivir al vergonzoso error que había cometido. La mala noticia era que no podía evitar salir con unos huesos rotos, la buena noticia era que solo serian algunos huesos rotos, aquello al menos me dejaría mas que vivo. "Eh vivido peores momentos", quise recordar todos esos sucesos en los cuales no había salido muy bien parado, eh tenido una vida muy peligrosa sin duda alguna. "Esto va a doler", cuando vi el suelo peligrosamente cerca active al instante uno de mis brazaletes, el derecho, otorgando a mi cuerpo mas resistencia física.

-¡¡Aprieta los dientes!!- Grite tal vez con la esperanza de que doliese menos, la caída seria equivalente a la de tirarse de un décimo piso. Bastante, pero era una gran hazaña teniendo en cuenta que me había tirado casi desde la estratosfera, reaccione a tiempo...fue suerte y eso me enojaba. Cuando toque el suelo se escucho un golpe seco pero que provoco un leve temblor a los alrededores cercanos. Había quebrado el concreto y me hallaba aproximadamente a unos dos metros bajo el suelo. -Duele...duele como el infierno...Hggg!!- Lograba quejarme, era una buena señal, significaba que me encontraba vivo. -Leeento...lento...si así...lenHggaa!- Sip, ese hueso estaba roto, no podía mover mi brazo derecho sin que doliese como si estuviesen pasando un camión por encima, varias veces. No me sorprendió nada puesto que había utilizado ese brazo como escudo, siendo mi primera extremidad golpear el suelo con toda la fuerza acumulada. Sin embargo lo que mas me preocupo fue que, al salir del hoyo con dificultad, en mi abdomen tenia una herida hecha por las filosas piezas de concreto que había creado. -¿Donde esta mi bolsa?-

Mire en lo alrededores, siempre llevaba esa bolsa de cuero color marrón, aun transformándome en dragón y en humano conservaba aquella mochila donde guardaba mi ropa. Un simple vistazo basto para localizarla cerca de mi. Tuve que arrastrarme en el suelo para acercarme y vestirme allí mismo, era vergonzoso. Tuve tomar una rama de un árbol que había cortado a la mitad con la caída y morderla para no gritar del dolor, ponerme la ropa en ese estado era un sufrimiento lento. Por suerte eran ropas holgadas y rápidas de poner. "¿Ves? No fue tan malo", intente lanzar una broma de mal gusto mientras respiraba con dificultad. Ahora tocaba la peor parte, limpiar la herida de mi abdomen eh implementar alguna hierba medicinal para detener levemente el sangrado, lo suficiente para no morir desangrado.

Saque de la bolsa algunas plantas con efectos curativos, alguna incluso producía un liquido cicatrizante. Con ellas saque una botella de agua y una mantas blancas. "El mejor color para resaltar la sangre, genial", repetía en mi cabeza.

-¡¡Vamos!!- Me grite para darme motivación y echar el agua en la herida, sacando la suciedad de la herida de forma pobre y básica. Rápidamente tome las telas que había cubierto con las hiervas que había sacado y las puse en mi abdomen, metiendo presión para detener el sangrado. -Si...fue divertido...- Respiraba con fuerza y desdén. Ya iba siendo hora de moverse, necesitaba encontrar el camino a casa, a un hospital, a unas de las personas que conocía. "Tal vez...no, ir a mis alumnos en este aspecto es un no rotundo", me replique en la cabeza mientras caminaba como podía, jadeando inevitablemente. Hasta que la visión se empezó a volver borroso, antes de siquiera pensar en la posibilidad de desmayarme pude oír la presencia de alguien mas en aquella oscura calle. -Haha...ha..haha ya no se puede caminar medio moribundo- Reí débilmente al ver a una mujer que no había visto antes enfrente de mi. Mi aspecto debía ser horrible, sosteniéndome el abdomen don mi mano izquierda donde se encontraban unas vendas hechas con prisa y un torniquete básico en mi brazo derecho. -Es una bella noche...la de hoy- Termine por decir antes de caer al suelo con una sonrisa de derrota delante de la mujer.






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Tema Privado Re: A piece of cake || Priv Eilen

Mensaje por Reno Fassa el Mar Oct 30, 2018 5:13 pm

Perfecto. De todas las explicaciones posibles a aquella silueta, un hombre moribundo no era algo que se hubiese planteado, mucho menos un hombre moribundo que reclamaba no poder desfallecer a sus anchas. Abrió la boca para reclamar el susto que le metió, en su lugar, soltó un gritillo asustado al notar que el otro caía a sus pies… literalmente.

—Oye —Se inclinó hasta quedar en cuclillas para inspeccionarlo un poco más de cerca aunque con la poca iluminación que había de poco sirvió. ¿Qué se supone que debía hacer? ¿Llamar a una ambulancia, la policía o seguir de largo como si no lo hubiese visto? *Cuando dije que quería compañía no me refería a esto.* Reclamó a la fuerza del universo que se encargó de ponerla en esta situación antes de alargar los brazos para mover a aquel remedo de saco de arena. —Muy bien, vayámonos. — Lo acomodó sobre su espalda sin tomar mucho en cuenta que su vestido quedaría arruinado y se dirigió hacia el portón, necesitaba acercarlo al botiquín para ver qué es lo que tenía a la mano. Estaba lejos de ser un médico profesional, pero en la academia aprendió lo necesario para no morir en el campo de batalla. Esperaba que fuese suficiente para ayudarlo, y si no  pues… tenía un amplio jardín en la parte de atrás.

El sujeto no era tan pesado como podría, sin embargo, siempre resulta cansado llevar peso muerto encima por lo que una vez llegó a su habitación lo depositó en la cama con el mayor cuidado que alguien con varios tragos encima podría tener. El lugar, de apariencia más bien sencilla, se conformaba por la amplia cama, un pequeño buró del lado izquierdo de la misma, un cómodo sofá justo debajo del amplio ventanal de la pared del frente y un clóset a la derecha, justo junto a la puerta del baño. Fue ahí donde Reno dirigió sus pasos para sacar todo lo que creyó podría usar además de recoger su cabello y lavar sus manos.

De vuelta con el moreno lo recorrió rápidamente con la vista para hacerse una idea de lo que tendría. Definitivamente lo que más resaltaba era la enorme mancha en su abdomen aunque en general todo él lucía bastante mal. Sacando una tijeras del buró se deshizo de la venda.Parecía que la herida fue atendida, de manera un tanto precaria pero sin duda había ayudado a que no se desangrara. Sin embargo había que limpiarla adecuadamente. —Definitivamente debí dejarte ahí tirado pero ya es tarde para eso. —Pronunció para sí misma mientras humedecía una gasa en solución salina y comenzaba a limpiar los alrededores antes de pasar a la apertura que la piel mostraba. A pesar de que aquello debía arder procuró realizar movimientos gentiles sin aplicar más fuerza de la necesaria, lo último que necesitaba era convertir aquello en una tortura o exponerse a recibir algún golpe si conseguía asustar a aquel sujeto.

—No sé cómo te has hecho esto pero has tenido suerte. —La herida no era lo suficientemente profunda como para requerir atención mayor y los hematomas no parecían mostrar algún tipo de daño interno. O por lo menos ese es el veredicto al que ella llegó. Aún debía cerciorarse de que no había algún objeto extraño alojado por ahí, pero se sentía optimista al respecto. —Siento decir que esto necesitará algunos puntos. Tengo sutura pero a menos que te noqueé no puedo aplicar anestesia. Entonces, ¿qué te parece si piensas en tu lugar feliz? —Solicitó sonriendo y mostrando el pequeño paquete con la aguja e hilo a su obligado y probablemente indispuesto paciente.


 

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Tema Privado Re: A piece of cake || Priv Eilen

Mensaje por Eilen Shinsei el Mar Oct 30, 2018 9:15 pm

Lo ultimo que recordaba era ver el helado suelo de las calles desiertas que gobernaban sobre  la noche, aunque también podía recordar vagamente un dolor contundente en la frente, como si me hubiese golpeado con algo plano. "Me desmaye", pensé casi al instante, no podía haber otra razón lógica para explicarlo. La caída junto a la cantidad de sangre derramada no permitió que ocurriese otra sucesión de eventos distintos. Al ver a esa mujer que no podía detallar en mi mente en esos momentos, me tranquilice bastante, tal vez era demasiado ingenuo en confiar en cualquier persona en medio de la noche en una calle sospechosamente vacía.

Pero no era un dragón solo por nombre, aquello no era suficiente para anular por completo mis sentidos y casi tan rápido como caí pude ser consiente de mi alrededor, aunque no tenia la fuerza para moverme. Había sentido como me movían, especialmente por que dolía un montón, sea quien sea no tenia cuidado con mi cuerpo. "No soy el mas indicado para quejarme si quiera de eso", me sermoneaba a mi mismo mientras intentaba volver a mis sentidos y abrir los ojos. Necesitaba seguir despierto, no podía dormirme ahora o seria una mala señal, no creía que fuese capaz de morir sin embargo aquello me daba mala espina.

Lentamente pude sentir olores peculiares, distintos. Sentía como mi espalda estaba en contacto con un objeto suave y sedoso, algo similar al algodón quizás, era una cama sin duda. No había viento, estaba en el interior de un edificio, pero no podía saber en cual. De pronto pude oír los pasos de alguien muy cerca de mi, venia y se iba recorriendo el lugar, parecía apurada pero sus pasos sonaban serenidad y tranquilidad, algo raro. No pude hacer otra cosa que sonreirá cuando abrí los ojos lentamente hasta poder ver el rostro de la que parecía ser una joven mujer, una muy bella y que nunca había visto antes. "Últimamente aparecen mas caras nuevas que viejas", me decía intentando apaciguar mi angustia por mi estado físico.

-No se preocupe por mi doctora...haga lo que tenga que hacer- Dije mientras intentaba respirar normalmente, fallando en el intento y terminando por tener mas pausas de las que me gustaría aceptar. Termine por reír levemente y toser un poco, no hubiera aceptado aquel método mientras aun seguía despierto, sin embargo el dolor demostraría que aun conservaba vida. -Pero...ten cuidado...- No logre soportarlo y acabe por suplicar la delicadeza del tratamiento que estaba por hacer aquella joven muchacha. No se sentiría nada lindo, ni de lejos.

Mientras intentaba pensar en otra cosa con tal que el dolor no fuese demasiado, mi respiración empezó ah agitarse cada vez mas y sentía como se me apretaba el cuello. Casi como por acto reflejo y sin preocuparme mucho por la situación en la que me encontraba me saque aquel collar hecho de anillos dorados de mi cuello dejándolo a un lado en la cama. Dejando expuesto mi piel, se podía notar con suma claridad las marcas que el dicho collar dejo en la piel por el prolongado tiempo teniéndolo puesto. Pero aquello no era lo único, en un costado, por encima de las marcas se resaltaba una especie de tatuaje. Tenia la forma de la cabeza de un dragón que salia de una espiral en circulo. ¿Pero era un tatuaje? No, era algo mas, se sentía como emanaba uno de los tantos elementos del mundo, uno muy oscuro. Aquella sensación solo se podía atribuir a una maldición, de esas que se hacían con frecuencia en la antigüedad. Era algo que dudaba en mostrar a las personas, pero que no me cortaba en hacerlo si era necesario.

-No es tan malo..Arghh!!...- Tenia que morder mis dedos para poder aguantar, el dolor era constante y no paraba.


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Tema Privado Re: A piece of cake || Priv Eilen

Mensaje por Reno Fassa el Miér Oct 31, 2018 7:02 pm

Pues bien, si aquel sujeto tenía fuerza para responder y pedir clemencia significaba que no estaba tan mal. No obstante el título por el que fue nombrada consiguió arrancarle una risa entre dientes ¿qué pasaría si en ese momento le dijese que ella no era doctora? Seguramente se quedaría igual, después de todo no parecía tener suficiente energía para salir corriendo. Ya se lo diría después.

A pesar de la incomodidad de tener que realizar el procedimiento con las rodillas en el suelo, con diligencia cosió uno a uno los puntos, deteniéndose a la mitad al notar lo mucho que aquel procedimiento parecía afectar al otro. Es decir, en su cabeza aquello resultaba más incómodo que doloroso. Tal vez algo se le estaba escapando. O quizá simplemente no le gustaban las agujas. —Te arrancarás un dedo. —Se levantó para retirar con cuidado la mano que recibía tan severo trato antes de abrir el cajón más bajo del buró. Tomó una de esas esponjas para maquillaje que aún conservaba la envoltura. La abrió y la colocó en la mano ajena. —Usa esto, no me estoy esforzando para que tu lo arruines. —Volvió a su lugar de trabajo para continuar con la labor interrumpida. No tardó mucho en terminar, a pesar de tomar más puntos de los que habría pensado en un inicio. Ahora sólo restaba colocar una gasa para proteger la herida, a lo mejor un poco de analgésico y listo, la primer parte estaría completa.

—Debes sentarte un momento. —Lo ayudó a tomar la postura correcta sin moverlo más de lo estrictamente necesario. Ya en posición colocó una venda alrededor de su abdomen para mantener segura la sutura. Fue entonces cuando cayó en cuenta de la gravedad de su brazo. Era capaz de desinfectar y curar una herida, pero no tenía visión de rayos x para saber si el hueso se había astillado. Aunque por la forma podía casi asegurar que no se había desplazado. *Creo que al final habrá que llevarte a un hospital.* Por primera vez desde que lo encontró dirigió su mirada para examinar a aquel sujeto antes de darle la noticia. Lo que vio no fue de su agrado.

Se separó de su lado rápidamente, agudizando la mirada y desvaneciendo de su rostro la poca amabilidad que hubiese podido mostrar anteriormente. No le gustaba el aura que aquel sujeto expedía. Cada vez que ese tipo de energía se había cruzado en su camino durante sus viajes, sin execpciones significaba lo mismo: Peligro.

—Llamaré a una ambulancia. —Pronunció con tono seco, antes de llevar su mano izquierda a uno de los bolsillos de su vestido. Todo sin despegar la vista de quien ocupaba la cama en ese momento.


 

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Tema Privado Re: A piece of cake || Priv Eilen

Mensaje por Eilen Shinsei el Vie Nov 02, 2018 9:24 am


Todo mi cuerpo dolía un montón, la pérdida de sangre ya estaba mostrando sus efectos secundarios en muchas de mis extremidades. Mi corazón parecía confundido y estresado por necesitar más sangre de la que manejaba actualmente. “Nadie me creería si dijera que eh vivido momentos peores”, me decía a mi mismo mientras intentaba recordar aquellos fatídicos días. No pude aguantar el reír irónicamente al recordarme, parecía que las tormentas siempre aparecían cuando algo malo iba a suceder, hasta incluso pensé que podría ser una maldición cuando era más joven. Aun así no estaba muy convencido de si era buena idea tener en mente esas imágenes del pasado, pesadillas que perseguían a cualquier ser vivo, pero que para otra         persona ajena parecía ver como si no me afectaran a mí.

Cuando mordía aquel objeto entregado por la mujer o me lograba confortar tanto como mis dedos, el dolor seguía creciendo. ¿Podía soportarlo? Claro, pero sería raro tener un rostro de indiferencia con semejantes heridas, ya sabía lo que aquel comportamiento podría lograr. Cuando era pequeña y obstinado hasta me pregunte por que los humanos lloraban por dolores tan leves, ser un dragón tenia su merito eso podía reconocerlo. “No me sorprende haber tenido daño allí”, pensé al ver la ahora cosida herida, el abdomen de un dragón era su vulnerabilidad, cualquier cazador de bestias legendarias lo sabía, sin embargo tener semejante debilidad en la forma humana era hasta gracioso.

Cada vez que me hacia moverme el dolor en mi abdomen crecía, se sentía como si me estuvieran apuñalando lentamente…si eh sentido como es una apuñalada. Aquellos llamados “héroes” eran una molestia en la antigüedad, todos ahogados de poder y reconocimiento creyendo que podían hacer cualquier cosa. Diciendo cosas como que tenían que exterminar a todo ser malvado por la humanidad o cosas como esas, no me extrañaba para nada la enemistad de tantas razas mágicas con los humanos. “¿A cuántos eh matado?”, me preguntaba pero la atmósfera melancólica siempre desaparecía al instante, solo luchaba por sobrevivir. Eran ellos o yo. Tampoco es como si me hubieran dejado otra opción más que alimentarme, sin dudas el mostrar a los demás la primera vez que provee carne de otro ser pensante era algo que no quería que los demás vieran.

-¿Doctora..?- Me había sorprendido un poco el repentino alejamiento de la muchacha, realmente no sabía si era doctora pero el momento era bastante bueno para llamarla así y me pareció gracioso. Cuando alce la vista para mirar a la joven pude ver su mirada, en ese momento mi rostro se calmo, podía decir muchas cosas, compasión, ternura, comprensión. En ese momento utilice la mano de mi brazo que no estaba dañado para acariciar la forma de procedencia extraña en mi cuello, mientras lo hacía tenía unos ojos distanciados como si estuvieran viendo algo que no estuviera en ese tiempo. –Me gusta esa mirada- Dije con una sonrisa picara al verla directamente a los ojos. Era la misma mirada, la misma que tenían aquellos que decían ser mi familia y solo me veían como una marca de negro azabache que irradiaba oscuridad. “Tal vez por eso la abuela quería que tomase el collar”, me cuestione, pero aquel no era el momento indicado para pararse a pensar esas cosas. –No es necesario, viviré y tengo conocidos en medicina del instituto donde enseño, estoy seguro que me trataran sin hacer muchas…preguntas- Me reí de mi mismo mientras me oía hablar al negar la ayuda de la joven al llamar al hospital, parecía como si estuviera involucrado en algún crimen cuando oí mis propias palabras.

Solté un largo suspiro mientras veía las sabanas de la cama donde estaba sentado, encima de la misma, a un lado de mí se encontraba aquella mochila improvisada que siempre traía conmigo, parecía más vieja que el ser humano pero era bastante útil. Acerque lentamente mi mano y una vez dentro saque lo que parecía ser una bebida en una botella pequeña. Mis alumnos repetían con ojos ilusionados “es una poción”, “¡una poción!”, ciertamente así las llamaban hace mucho tiempo sin embargo no poseían esos efectos que mis estudiantes tanto esperaban que tuviese. Simplemente es una bebida que poseía múltiples proteínas, junto con algunos efectos curativos en el cuerpo, mejoraba el metabolismo como también la presión. “Una bebida sanadora de alquimia”, así la habían llamado.

-Es casi como un castigo divino- Dije mientras miraba mi brazo que peor se encontraba, el lugar de mi antebrazo se estaba volviendo un poco morado mostrando el efecto negativo del golpe y la posible fractura. –Aunque ya me disculpe por haberle roto la muñeca a ese alumno- Lo mencione casi murmurando, como si me estuviera defendiendo con aquella supuesta disculpa que le di al alumno y sus padres. Después de reír entre dientes tome de nuevo el collar que se hallaba posado en la cama, me lo puse de nuevo, no podía negar que me sentía mejor teniéndolo puesto. Cuando lo coloque en mi cuello y se pego en él, la joya rojiza en medio del mismo comenzó a brillar levemente durante unos segundos. “Casi parece como si me estuviera extrañando”, pensé con una sonrisa irónica y forzada al tocar con mis dedos la hermosa piedra. Sin prestar mucha atención al ambiente que se estaba creando en el lugar volví a tomar algo dentro de la bolsa, esta vez parecía ser una tarjeta de identificación la cual entregue a la mujer. –Eilen Shinsei, profesor del Instituto Takemori…es un placer- Me presente con calma y tranquilidad, algo inusual en alguien quien tenía una aguja metiéndose en su piel hace nada. Si la muchacha era perspicaz lo notaria, mi inusual permanente sonrisa. ¿Por qué sonríe tanto? Algunas personas me preguntaban a lo largo de mi longeva vida.





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Tema Privado Re: A piece of cake || Priv Eilen

Mensaje por Reno Fassa el Dom Nov 04, 2018 1:44 am

Esperar que el moreno no notase el extraño cambio en su actitud era demasiado. Quizá estaba apurando su juicio, después de todo el sujeto no había hecho nada malo, o por lo menos no que ella supiera. A decir verdad aquello de “no hacer muchas preguntas” dejaba demasiado a la imaginación y las experiencias pasadas le dictaban que debía deshacerse de él cuanto antes. No obstante, yendo en contra de sus instintos se acercó para tomar la credencial, al parecer su historia era verdadera pero eso no explicaba cómo había llegado a ese estado tan deplorable.

Soltando el aire en sus pulmones abandonó todo intento por tomar su móvil, e ignorando el impulso de preguntar por qué diantres estaba tan sonriente en una situación como aquella y el nerviosismo que aquella mirada le causaba, se movió tarjeta en mano hasta el baño para tomar una toalla y humedecerla un poco. Después, caminó hasta la cama para sentarse en el borde dejando el documento en el buró. Con cuidado de no golpear el brazo lastimado, acercó sus manos para limpiar un poco el rostro del azabache. —Así que profesor... No luces como uno, aunque ahora sí te pareces al de la foto. —Intercambiando la toalla por la tarjeta la miró con detenimiento. Dentro de ella un fuerte debate tenía lugar, por una parte el enviarlo al instituto, otra que continuaba gritando que el querer mantener su estado en secreto era demasiado sospechoso y que debería llamar a la policía o algo.

—Como podrás imaginar no puedo hacer mucho por tu brazo. —Comenzó a hablar sin mirarlo. No era su tarea el cuidar de alguien que no fuesen ella misma o Raphael, pero tampoco podría negarse a ayudar a alguien independientemente de las circunstancias de la persona en cuestión, así que simplemente dejaría que fuese el mismo sujeto quien tomara las riendas del asunto en sus manos. Pero primero debía saber. —No soy doctora después de todo, hasta donde sé en este momento podrías estar muriendo por una hemorragia interna. —Esta vez sí que lo miró a los ojos de manera burlona. Como si la conciencia no fuera a comerla viva si algo llegaba a pasarle al azabache. —Entonces, Profesor Shinsei. Podemos despertar a alguno de sus colegas o alumnos y pedir que se apiaden de tu alma viniendo a recogerte y atenderte como corresponde. O podemos seguir jugando al doctor; limpiar el brazo, improvisar una escayola, un poco de antibiótico y sedantes, y si sobrevives hasta el amanecer entonces volveré a mi rol de pastelería y podré ofrecerte una rebanada de pastel. —El sarcasmo en su voz podía adivinarse inmediatamente acompañado por una expresión, que si bien no detallaba burla, si que parecía divertida con aquella situación tan peculiar. —¿Qué dices? —Obviamente esperando haber sonado lo suficientemente aterradora como para que el profesor decidiera molestar a otra persona a esas horas de la noche y por fin poder volver a su habitual rutina.


 

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Tema Privado Re: A piece of cake || Priv Eilen

Mensaje por Eilen Shinsei el Dom Nov 04, 2018 11:50 am


Esperaba que mi comportamiento amable y tranquilo, junto con la tarjeta que decía quien era la calmase, no deseaba estar rodeado de esa atmósfera durante mucho tiempo. Ser mirado así era muy raro, a pesar de que poseía experiencia más que de sobra para poder entender y aguantar esos ojos, seguía siendo extraño. “No tengo forma de deshacerme de esta marca, después de todo”, pensaba mientras le daba el carnet de identidad a la muchacha, viéndola partir con susodicho plástico hasta el baño me pregunte qué haría. Trajo una toalla mojada y cuando se acerco empezó a limpiar mi rostro, algo bastante inusual con el comportamiento que tenía hace nada. Me sorprendió bastante pero no me opuse a su delicada ayuda. Lo ignore en ese momento, sin embargo me sentía bastante tranquilo al sentirla tan cerca. “Tal vez un efecto secundario de tener medio litro de sangre fuera del sistema”, me dije y pase por alto tal sentimiento.

-…Me lo han dicho más de una vez créeme…- Dije con un tono burlón casi como si me estuviera burlando. Esas pintas eran suficientes como para llamar a la policía, me había pasado antes al comienzo de clases, fue bastante molesto explicar que así era como me vestía con normalidad. –¿No eres doctora? Vaya sorpresa…- Mi tono se volvía sarcástico, no me sorprendía nada aquella información, al fin y al cabo no podía saber si realmente lo era o no desde un principio. Simplemente me limite a escuchar sus palabras atentamente en silencio, obviamente, sin secar mi sonrisa. –Tranquila, no voy a morir, algo como caer desde la estratosfera no podría matarme…- Mencione tranquilo, como si aquella información fuera irrelevante y sin importancia, como si aquella acción la hiciese a menudo.

Al estar tan cerca de ella pude vislumbrar mejor su figura, era hermosa no podía negarlo, pero también me provocaba una mueca el ver mi propia sangre manchar aquel vestido que tenia. No me gustaba ser una molestia, y aunque en esa ocasión ella fue la que decidió ayudarme, no me quitaría la culpa. Las palabras que salían de su boca, junto con esa expresión que me daba, podía denotar como se encontraba un poco más calmada que antes, a lo mejor esa marca la estaba incomodando. “Espero que no sepa de donde proviene”, pensé inmediatamente, aunque lo dudaba puesto que pertenecía a una era primitiva de los humanos y ella no parecía ser longeva, no a primera vista. En mis labios se formo un sonrisa cálida, diferente a las anteriores, más sincera, más expresiva si cavia. Solo la miraba fijamente hasta que termino de hablar, sus palabras eran claras.

-Se notar cuando alguien desea que me retire- Dije sin rodeos con una sonrisa y unos pequeños suspiros. Me levante lentamente de la cama con un poco de esfuerzo, aun dolía. Di unos pasos hacia adelante estando en medio de la habitación, me gire para ver a la mujer delante de ella. –Gracias por tus gentiles cuidados, fue mucho más de lo que esperaba…deberías ser doctora- Lo ultimo me acompaño una risa leve mientras me rascaba la cabeza con la mano que no estaba rota. La joven fue muy amable, y estaba seguro que se lo devolvería en algún momento, fue entonces cuando mire a una ventana con una sonrisa y… -Bueno, creo que estarías mejor si te dejo sola esta noche, lo siento por interru…- Me quede en silencio, no esperaba que aquel ruido demoníaco, llegado del infierno se apoderase de mi voz. Me quede en silencio, con la boca cerrada y los ojos en blanco, viendo la ventana. Antes de que siquiera pudiese despedirme un trueno se apodero de las calles, la luz del relámpago azoto la habitación y el sonido de la estrepitosa lluvia inundo nuestro oídos. –No puede ser…- Dije casi suplicando a los cielos por esta mala suerte, no era aprueba de agua después de todo, no podía salir en mi estado con esta lluvia. Mire lentamente a la mujer, mis ojos estaban genuinamente preocupados… -Perdóname, ¡pero espero que me trates bien esta noche!- Intente decir con una sonrisa forzada eh inclinándome un poco como saludo. Parecía una comedia.

En ese momento me acorde de que, cuando estaba volando en los cielos, había visto unas nubes de tormenta acercarse. Realmente no parecía que fuese a parar dentro de poco, no podía salir puesto que las vendas se estropearían junto con la herida, tenía un dilema, sin embargo no tenía problema en quedarme mas allá de lo que diga la mujer.





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Tema Privado Re: A piece of cake || Priv Eilen

Mensaje por Reno Fassa el Lun Nov 05, 2018 2:22 am

Justo en ese momento se sentía como si estuviese escuchando a alguno de sus compañeros en la academia. Ese tono de tranquilidad como diciendo “esto no es nada para mí” resultaba molesto y entrañable en partes iguales así que se vio rodando los ojos y murmurando un —Lo que digas... —Sin embargo aquello, aunque suficiente para tranquilizarla, no sería razón para quererlo cerca por mucho tiempo, y al parecer el tipo era bueno captando las indirectas, pues en cuanto terminó de hablar se levantó y encaminó hacia la salida. Esa no era la idea, dejarle ir solo sería malo para sus heridas y probablemente lograría abrir las puntadas que ella realizó antes. Pero ya era tarde para retractarse de sus palabras y decidió que dejaría al otro elegir la solución a aquel problema así que...

—Descuida. Sólo procura no dañarte la próxima vez que caigas desde la estratosfera.
—Comentó abandonando el sarcasmo de antes, como si escuchar aquello fuese cosa de todos los días. Tenía la intención de levantarse para, por lo menos, acompañarlo hasta la salida (y de paso asegurarse de que no robara nada aunque jamás lo diría en voz alta) cuando el estridente sonido del trueno irrumpió en la escena. Al igual que el moreno dirigió su mirada incrédula hacia el ventanal. Aquello debía ser una broma. Una muy mala... O demasiado buena pues apenas la solicitud de posada llegó a sus oídos rompió a reír inclinándose un poco hacia adelante y cubriendo su boca con una mano para amortiguar un poco el sonido. No era usual que se relajara tanto con un desconocido, mucho menos si la persona en cuestión se encontraba en un lugar tan íntimo como su habitación en donde ni siquiera Raphael tenía mucho acceso. Quizá bebió más de lo que creyó, o quizá, luego de terminar un trabajo que exigía concentración como lo era suturar a alguien, su sistema se relajó permitiendo que los efectos de la bebida se hicieran presentes.

—Alguien en el universo debe querer que te quedes.
—Habló una vez se recompuso, usando sus manos para alejar de su rostro los mechones que escapaban de su improvisado peinado y llevarlos tras su oreja. Todo esto aún con una sonrisa en el rostro. —Usualmente no haría caso, pero supongo que ni siquiera yo podría echarte con semejante lluvia. Así que ¿por qué no vuelves? —Obviando que ese sería el lugar que tenía designado para él esa noche, palmeó el colchón donde aún permanecía sentada notando en seguida que ahora era un desastre al igual que su vestido. —Ah, espera... Ocupa el sillón mientras arreglo esto. —Se levantó y de un solo movimiento retiró la sábana que cubría la cama antes de lanzarla al sillón previo a que fuese ocupado para evitar que la superficie se manchara o algo por el estilo. En seguida, se movió hasta el clóset de donde sacó una limpia ubicada en la parte superior. No estaría bien que alguien herido estuviera en un lugar menos que impecable, aunque ahora que lo pensaba, la ropa que el chico llevaba puesta no era precisamente la más adecuada. —Creo que Raphael dejó un pijama por aquí... —Murmuró revolviendo algunas prendas hasta sacar un conjunto de pantalón y camiseta con botones. Su jefe era un tipo bastante grande así que probablemente le quedarían holgadas. Una vez las encontró se acercó a la cama para depositar ahí la gruesa sábana color carmín, después de todo las noches con lluvia siempre solían traer consigo bastante frío. —No sería bueno que te quedaras con la ropa así. Aunque creo que tendremos que cortar la parte de arriba para dejar tu brazo en paz... Y aprovechar para arreglar eso de una vez. —Señaló ocupando el lugar al otro lado del sillón mientras entregaba la ropa a su ahora obligado invitado. Usando el posabrazos como sostén recargó su rostro sobre una de sus palmas, mirando fijamente al otro y examinando qué tan factible sería que lograse vestirse solo —¿Crees que puedas cambiarte solo? Podría ayudarte de ser necesario. —Se ofreció sin malicia alguna. Era un hecho que el profesor se quedaría con ella, y si había algo que su madre le inculcó desde pequeña fue el buen trato hacia los invitados y por sobre todo a aquellos que padecían alguna dolencia.


 

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Tema Privado Re: A piece of cake || Priv Eilen

Mensaje por Eilen Shinsei el Lun Nov 05, 2018 9:12 am


No esperaba que se lo tomara de esa forma, tenía la intención de parecer gracioso con semejantes palabras pero… No parecía afectarle de ninguna manera, dudaba que conociese a otra persona que se tirase de semejante altura, sin embargo parecía estar acostumbrada a tales afirmaciones. "Que rara mujer”, pensé con bastante cariño, me recordaba a tantas tan diferentes de lo usual, a tantas que parecía importarles bastante poco mi procedencia casi demoníaca. Personas que aprecie tanto, y no era de extrañar, la oscuridad dentro de mi maldición era tal que el simple hecho de tener gente con la cual socializar era un sueño inalcanzable para mí. Tal vez por ello no solía sentir nada al quitarle la vida a alguien, era una rara sensación.

Todos los dioses de la lluvia conocidos debían tener algún pacto esa noche, no podía ser cierta mi mala suerte, o buena dependiendo del lugar donde mires. Para mí el quedarme allí, en el hogar de otra persona y pero aun, estar en la habitación de una mujer que no conocía me era indiferente. Había estado en tantas experiencias que no solía afectarme, pero debía aceptar que siempre tendría ese sentimiento de molestia por la situación, no soportaría la tensión si alguien me viese en esa situación tan vergonzosa, la gente tendría a malinterpretar todo. Mientras la joven reía por lo que acababa de decir tenía una expresión de sorpresa en mi rostro, luego de unos segundos pase a tener una sonrisa cálida, feliz, satisfecha o cualquier otra característica que demostrase lo mucho que me gusto oírla reír y sonreír de esa forma.

-Emm…¿Segura? No quiero molestar más de lo hecho ya- Dije mientras me acercaba de nuevo viéndola actuar como si ya se hubiera rendido ante la idea de echarme de su propiedad. Suspire tranquilamente con una sonrisa al verla arreglando la cama y colocando las sabanas, que estaban cubiertas de mi sangre, en un sofá. –Muy amable…- Murmure al sentarme en el sillón previamente preparado para mi, se sentía incomodo la sangre que cubría mi abdomen y mi espalda pero no podía desear mas, la hospitalidad de la joven era más que suficiente para mí y mi eterna sonrisa. Lo más raro sin duda, para la muchacha, seria la sinceridad de mi rostro, puesto que si, sonreía constantemente pero no parecía ser falsa ni mucho menos. Eso o era un buen actor, no se podría discernir mucho la diferencia. –Muchas gracias…- Susurre al tomar las prendas nuevas, no tenía pensado cambiar mis ropas pero tenía su punto. Estaban hechas un desastre y no estaban hechas para situaciones como esas.

Obviando el hecho de que las prendas eran realmente grandes y que me quedaría bastante suelto no podía estar tranquilo por algo, pero no sabía el que. “Es mi favorita”, me dije lamentando la pronta rotura de mi ropa, pero no lo puse en palabras pues sabía que no se podía hacer nada, con mi brazo en tal estado no debía moverlo lo más mínimo. Aunque desvestirme con una sola mano sería complicado, bastante con ese tipo de ropas árabes. Puse mi mano no dolida en mi barbilla, pensativo ante el problema que tenía delante, ya no parecía molestarme el estar en esa habitación, me acostumbraba bastante rápido ante esas situaciones. Pero las palabras de la muchacha llegaron a mis oídos tarde, procese su oración con cautela y orden. Tarde unos segundo pero finalmente levante la mirada sorprendido, viéndola fijamente a ella, ese rostro serio suyo no ayudaba en nada.

-¿EH?...- Solté torpemente con mi voz, pero rápidamente me aclare la garganta ignorando el sonido que acababa de producir. –Hmm…Hmm… ¿No tienes problema con ello?...- Pregunte con una sonrisa forzada, algo preocupada pero con ironía. Desistí ante la situación para pasar a lanzar un pequeño suspiro, baje la mirada para analizarme y poder alzar la vista una vez más. –Mis pantalones serian sin dudas el problema principal, no lo parece pero son reacios a salir de mis piernas con facilidad- Explique con calma la prenda que sería un fastidio sacar en mi estado actual. Realmente no me esperaba que ella dijese tal cosa, no era algo normal después de todo, ofrecerse a desvestir a una persona… Yo lo haría sin dudarlo pero no al revés, me sentía bastante chocado con esas palabras. Tarde unos segundos de pura meditación para calmar mi mente, no podía comportarme así mucho tiempo, sería extraño y no estaba en una situación que favoreciese acciones incomodas. –A todo esto… No eh escuchado tu nombre aun…Doctora- Dije lo último con una risa burlona al mirarla, por suerte ya me había tranquilizado lo suficiente como para tratar con ella normalmente.

Me levante lentamente del sillón y camine un poco hasta la cama, inclinándome un poco puse mi mano en mis pertenencias una vez más, se escuchaban objetos de vidrio, plantas, y algunas cosas extrañas que no hacían falta explicar. Tarde un poco pero al final, y con una expresión de haber encontrado lo que buscaba, saque lo que parecía ser una varita con la punta decorada con una joya rojiza tan brillante como la que se encontraba en mi collar, y en mis ojos. Con varita en mano volví al sofá y me senté, tome el objeto con sumo cuidado y lo balancee en el aire, como si estuviera escribiendo el mismo aire. En poco tiempo el objeto se empezó a cubrir de poder mágico, de un elemento oscuro para ser exactos, y en un parpadeo una nueva forma se creó delante de nosotros dos. Aquello tenía la forma de un cuchillo primitivo, sin embargo lo realmente llamativo era que estaba hecho completamente de oscuridad, parecía una nube oscura que se había solidificado. Lo tome por el mango y como si eso fuera normal empecé a cortar las prendas que tenía en mi pecho…con dificultad lograba rasgarlas. El brazo fracturado era mi mano dominante y con la izquierda mucho no podía hacer, era incomodo hacerlo y verlo también. No quería ni imaginar la cara de la mujer en estos momentos, me daría vergüenza después de todo.

-… Me siento inútil…- Murmure repentinamente. No parecía darme mucha gracia, y no lo hacía. Aquella incapacidad fue provocada por mi error y se sentía fatal, más incluso que el dolor en sí mismo. Mire al suelo con un suspiro durante unos segundos, lentamente mire hacia arriba para poder finalizar con una mirada compasiva hacia la muchacha que me acompañaba en ese momento. Con una pequeña sonrisa y un guiño volví a hablar. –Perdona… Ya sabes lo que dicen, un día por mi otro día por ti- Reía a carcajadas mientras dejaba el cuchillo de oscuridad flotando en el aire, a todo eso el rubí de mi varita seguía brillando, iluminando de rojo el ambiente.





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Tema Privado Re: A piece of cake || Priv Eilen

Mensaje por Reno Fassa el Miér Nov 07, 2018 1:02 am

Se sorprendió un poco al obtener una respuesta tan... Exaltada. ¿Quizá había usado algún tono indiscreto? Preferiría pensar que no y que el motivo detrás de aquella reacción era más por lo inusual de su ofrecimiento. Aún así lo dejó pasar asintiendo firmemente una sola vez al saber que en realidad sí sería necesaria su ayuda.

—Ah...
—En realidad el presentarse era algo que había pasado deliberadamente pues no era necesario tener ese tipo de atención con alguien que no pasaría más que un rato contigo, pero ya que los planes habían cambiado no encontró razón para seguir postergándolo —Reno Fassa. —Se presentó con un movimiento de mano como saludo, lo último que necesitaban era estrechar las manos. Lo que sí era necesario era que el moreno se mantuviese quieto si planeaba deshacerse pronto del vendaje. Sin embargo, no dijo nada mientras observaba con mirada curiosa el objeto extraído de la bolsa. ¿Qué era exactamente aquello? No podía saberlo, así como no podía dejar de odiar la sensación que la recorría al percatarse del aura obscura proveniente del profesor y de aquella especie de varita mágica. Por lo menos esta vez se quedó en su lugar a la expectativa de lo que haría con aquel puñal.

Pronto se dio cuenta de que en realidad no haría mucho puesto que su diestra se encontraba inmovilizada. Dando por hecho que aquella era su señal de entrada se puso de pie para ir a tomar las tijeras -aunque en el fondo se preguntaba si ella sería capaz de tomar aquel cuchillo y usarlo, no sería lo más práctico aún si lo conseguía- al igual que la toalla que había usado antes. Se acercó al otro hasta quedar frente a frente sonriendo con malicia. —No te ofendas, pero espero que jamás tengas que desvestirme. —Finalizó guiñando el ojo y entonces sí, puso manos a la obra.

Lo más evidente sería comenzar con la parte de arriba donde dirigió las tijeras para cortar por los hombros y deshacerse fácilmente de la prenda; era una lástima pues en realidad estaba en buenas condiciones. Lanzó los restos al sillón y aprovechó el tenerlo de pie y al descubierto para rodearlo, revisando con la vista que no tuviese alguna otra herida cubierta bajo la tela, al no encontrar nada continuó con la tarea para esta vez inclinarse un poco y poder retirar los pantalones. No resultaba sorprendente que durante todo el proceso se mantuviera en silencio, pues así como el otro mostraba una sonrisa intermitente ella mantenía una expresión serena mientras se estaba ocupada. De cualquier modo, supuso que no había nada bueno para decir.

Tal como el profesor indicó antes, la parte difícil se encontraba en los tobillos, eran demasiado estrechos y no demasiado elásticos como para permitir la fácil salida del pie. No obstante, con el mayor cuidado posible, y negándose a usar las tijeras esta vez aún si harían todo más sencillo, consiguió liberar la pierna izquierda de aquel martirio llamado pantalón. Pronto pudo retirarlo por completo, y aprovechando que ya estaba en cuclillas tomó el pijama para colocarlo de una vez... Fue en ese momento que la puerta se abrió.

—Reno, lamento hab-... —Tardó un par de segundos en procesar a quien pertenecía la voz y un par más en levantarse, tomar las tijeras y lanzarlas contra la puerta. —¡Te he dicho que llames antes de entrar! —Aquel sujeto de corta cabellera castaña, ojos verdes y con más de 1.90m de estatura hizo gala de sus reflejos cerrando la puerta para que esta fuese acribillada en lugar de su rostro. —Creí que habíamos acordado no traerlos a casa ¡Si vas a romper las reglas por lo menos pon el maldito seguro! —Justo después de semejante declaración se alcanzó a escuchar un portazo que indicaba que volvían a quedar solos en aquel lugar.

Apenas se dio la vuelta el color se apoderó de su rostro obligándola a desviar la mirada. En cuanto alcanzó a comprender las palabras de Raphael y lo seguramente creyó haber visto al entrar al cuarto su cabeza pareció perderse en medio de los nervios y el alcohol, perdiendo de vista el centro de lo que había estado haciendo hasta entonces y el porqué.

¿En qué estaba pensando? Estaba en su habitación arrodillada frente a un chico prácticamente desnudo, a quien ella misma retiró la ropa y que de hecho era bastante atractivo. Pero ella no estaba haciendo aquello con el ideal de algo sucio. ¿O sí lo hacía? No, ¡por supuesto que no! Ella lo estaba ayudando, no había nada pervertido en ayudar a alguien a... Desvestirse. *De acuerdo Reno, respira. No es nada importante, es sólo un chico apuesto que está en medio de tu habitación...*

Apretando la prenda que permanecía entre sus manos volvió a arrodillarse frente al otro aún con el rostro encendido mientras murmuraba algo como: —Date prisa, hace frío. —¿Por qué demonios tenía que haber llegado aquel inepto a revolver su cabeza? Aquella era una idea absurda, además hacia mucho que ella no... *Sólo lo estás ayudando... Está herido...* Continuó repitiéndose mientras evitaba todo tipo de contacto visual con el otro.

Iba a matar a su jefe, de verdad, iba a hacerlo sufrir.


 

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Tema Privado Re: A piece of cake || Priv Eilen

Mensaje por Eilen Shinsei el Vie Nov 09, 2018 11:56 am


Reno Fassa”, repetí en mi mente sin embargo no logre encontrar mucho en mis memorias, era la primera vez que oía de ella y me dio curiosidad por ello. No esperaba que fuese alguien muy importante, pero no se podía saber por lo que mis preguntas no cesaban dentro de mí. Siendo más joven hubiera preguntado sin dudar ni una sola vez, pero el tiempo me ha mostrado que no siempre es bueno indagar en el pasado de las personas sin su consentimiento. Más aun cuando los conociste apenas es noche y lo único que los une es una cirugía amateur.

Antes de poder respirar con calma, logre ponerme un poco nervioso al sentirla acercarse con tijeras y esa sonrisa. “Ya he visto esa sonrisa muchas veces”, quería burlarme de la situación puesto que parecía una escena previa a un homicidio por celos típico de las películas. Sus palabras y esa confianza en hacer aquello que no muchos querrían por múltiples razones, lograba ponerme nervioso, aunque solo fuese por unos pequeños momentos antes de poder calmarme. Había vivido milenios y experimentado cientos de experiencias, sin embargo aun lograban sorprenderme y eso por si mismo era un logro al que felicitar. No podía hacer nada más que sonreír de forma irónica al estar en esa situación tan…¿incomoda?

La mujer comenzó a cortar mi ropa de forma segura, casi como si no pensara ni por un segundo que lo que estaba haciendo era desvestir a un hombre… O tal vez realmente no lo pensaba de esa forma. “Eres rara”, pensaba al verla tan de cerca, se me escapo una sonrisa pero pude taparla rápidamente. No quería molestarla mientras hacía todo aquello, sería peor y volvería todo aun mas incomodo, si era posible. Ella y yo intentábamos mover mi brazo lo menos posible, fracasando en algunas ocasiones y provocando con ello mucho dolor. La suerte, si podría llamarse así, era que por lo menos no tenía el musculo ni la piel desgarrada. Parecía una simple ruptura del hueso y otro que otro sangrado, a simple vista era lo único que podía verse y tal vez estuviésemos equivocados en el diagnostico pero, y siendo un experimentado en escenas de similares, confiaba en mi perspicacia.

Algo que no le había dicho a Reno, y que probablemente haya sido un error, fue imbuir de los alrededores de mi oscuridad. Había activado mi mejor habilidad de “no molestar” que tenia. “Exploratorem, vaya feo nombre”, me decía en mi cabeza al recordar el nombre del poder. La distancia en la que podía sentir la presencia de otros seres vivos era realmente pequeña, tal vez unos 6 o 9 metros aproximadamente, y no podía culparme pues en ese estado concentrarme en mantener esa habilidad era difícil. Fue por ello que no pude percatarme que alguien o algo se acercaba hacia la habitación donde nos encontrábamos Reno y yo hasta que fue demasiado tarde y… “Alguien se acerca”, quise decir pero no alcance a ponerlo en palabras.

-- No hablaba, no sabía que decir. La situación era de lo más inusual posible, y estaba en medio de todo eso. Mire de reojo la puerta que tenía una tijera incrustada en ella, aquel pobre hombre hubiera muerto con esa fuerza de impulso. Pero no pensé mucho en eso ya que volví a escuchar a Reno hablar, salvo que parecía murmúralo, casi no podía oírla. Mire al suelo un momento para poder verla ahí arrodillada, con la cabeza apuntando a otro lugar, intentando no verme en lo absoluto. “¿Ese será el tal Raphael?”, me pregunte al sin medir sonido ni palabra comencé a ponerme la piyama, fue un poco complicado pero con la ayuda de la joven al final pude vestirme con algo limpio, y útil para dormir. Me abstuve de hablar con ella durante unos segundos mientras intentaba acostumbrarme a la longitud de las ropas, pero no aguante mucho tiempo. –Lo siento… Te eh metido en un problema… O tal vez a los dos…- Dije lo ultimo murmurando mientras veía la puerta, el daño era brutal. –Si así lo deseas puedo explicar la situación cuando lo vea… Probablemente no quieres que piensen nada raro de ti- Admití con una pequeña sonrisa, sabía lo que podían hacer unos pequeños rumores, sin embargo no podía imaginarme a aquella mujer sufrir por algo como eso.

La situación era inestable, la tensión podía sentirse en el ambiente y no parecía querer suceder. Pero no me rendí al querer calmar las cosas, había sido un momento raro y peligroso, pero era un error al fin y al cabo, sabía que aquel hombre entendería si se lo explicaban bien. “Que estaba intentando ayudar a un sujeto que se cayó desde la estratosfera…claro muy creíble”, pero no tenía otra cosa en mente mas allá de decir la verdad, o incluso manipularla un poco para que suene mejor y se la puedan tragar. Aunque en ese momento, con la incapacidad de poder ver los ojos de la contraria, me di cuenta que ahora el raro era yo. “No avergonzarme al ser desvestido por una mujer…”, sin dudas desde otro punto de vista mi calma sobresalía en el ambiente, aunque no era lo que buscaba desde un principio.

-Primero que nada, ese vestido parece incomodo, y ser el único vestido con algo informal es un poco vergonzoso… Te daré tu espacio solo dime dónde vas a cambiarte- Intente movilizar las cosas un poco para calmar, al menos un tercio, la incomodidad que se sentía. No quería empeorar las cosas por lo que me iría al baño dependiendo de su respuesta, no deseaba insinuar nada mas haya de lo raro que era que Reno aun tuviese un vestido tan formal.





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Tema Privado Re: A piece of cake || Priv Eilen

Mensaje por Reno Fassa el Mar Nov 13, 2018 6:57 pm

Desde que la puerta de la entrada se escuchó todo se volvió extremadamente incómodo para ella, llevándola a realizar las cosas de manera mecánica y en extremo silencio. Está de más decir que su actitud no dejaba nada oculto, probablemente por ello el azabache se animó a ofrecer su ayuda. Lo miró con una expresión un tanto sorprendida, no es que pensara que fuese un gañan o algo por el estilo sino que no estaba muy acostumbrada a que alguien intentara pelear sus batallas.

—Ah... No es necesario. —En realidad, por mucho que hubiese intentado asesinar al castaño con las tijeras apenas unos minutos antes, tenía la confianza de que aquello no se convertiría un rumor esparcido por el lugar. Aunque probablemente se vería en medio de un desfile de furcias a partir de ahora. —Él sólo... Uuhm... —¿Qué debía decir? No era apropiado explicar la vida personal a un extraño y por encima de todo su relación con Raphael era de lo más extraño. —No importa. —Probablemente aquella era una respuesta para sí misma, pero aprovechando que su voz volvía continuó hablando. —Él no dirá nada, te lo aseguro. Además, no estamos haciendo algo malo...*¿O sí?* No se atrevió a preguntar, pero el tono bajo con el que pronunció las últimas palabras dejaban demasiado de sus dudas al aire.

Sacudió la cabeza despejándola un poco de toda aquella conmoción que parecía querer ahogarla en un mar de dudas. ¡Al demonio con Raphael! No es como si él fuese la figura de perfección cuando cada noche encontraba a alguien distinto para pasar el rato. ¡Además fue él quien la dejó sola! Nada de esto habría pasado si se hubiera comportado lindo con ella en lugar de botarla en el rincón de aquel bar.

Así pues, con energía renovada y segura de que ganaría la batalla verbal que sí o sí llegaría por la mañana, asintió ante el comentario hecho por el profesor. Casi había olvidado que llevaba aquello puesto y ni hablar de las manchas de sangre que recién ahora notaba, quizás debería cobrarle por arruinar de aquella manera su atuendo.

—Usa la cama. Debes descansar, no quiero que mi trabajo sea en vano. —Señaló el lugar indicado previo a moverse una vez más hasta el armario de donde sacó una camiseta holgada y un pantalón de franela para dormir. Tal vez sería una buena idea tomar un baño, pero Eilen no debería humedecer sus heridas y ella se sentía demasiado exhausta como para pensar en algo además de recostarse y dormir hasta que el sol apareciera por la mañana. —Yo iré a cambiarme al baño así que... Bueno, ponte cómodo. —Tomó la sábana que cubría el sillón, los restos de ropa que había quitado al otro así como la ropa que usaría y se adentró al sanitario.

No le tomó demasiado tiempo, apenas el justo para dejar las cosas en el cesto para lavar y ponerse ropa limpia. En cuanto salió, se acercó hasta el buró con un vaso de agua en la mano y un par de pastillas. —Si duele demasiado puedes tomar un par. Son muy suaves aunque seguro te harán dormir hasta mañana sin problema. —Se encaminó hasta el sillón donde tomó asiento para acomodarse mejor y trenzar su cabello, era más cómodo así para dormir.

Aunque, ahora que lo pensaba mejor ¿dónde iba a dormir ella? El sillón era amplio y muy cómodo pero dormir ahí no parecía ser lo mejor para su cuello. Podría usurpar la habitación de su jefe... No, por lo menos no ahora que llevaba semejante berrinche encima.

Miró atentamente al azabache. Hasta ahora se había comportado bien, y estaba demasiado lastimado como para significar un verdadero peligro. Sin embargo tenía esa aura que la hacía sentir incómoda, además si por alguna razón el castaño volvía y los encontraba así sólo serviría para alentar su enojo. Lo mejor sería sacrificar un poco la comodidad y dormir en el sillón, sólo sería esa noche y seguro no lo pasaba tan mal. Sí...

—Supongo que tendremos que dormir juntos. —Comentó riendo bajito y metiéndose entre las ´sabanas sin esperar respuesta. La cama era lo suficientemente grande para poder dormir ambos ahí sin temor a lastimar más a su herido acompañante. —No te molesta ¿cierto? —Más que pregunta, la sonrisa en su cara anunciaba que aquello fue dicho sólo por compromiso. Por lo visto ya había olvidado la vergüenza de antes, o quizá sólo tenía una lista de prioridades bastante extraña donde la comodidad iba antes que cualquier otra cosa.


 

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Tema Privado Re: A piece of cake || Priv Eilen

Mensaje por Eilen Shinsei el Miér Nov 14, 2018 12:03 pm


-Si tu lo dices…- Murmure ante la seguridad de la mujer de confiar en que aquello no se extendería más que una anécdota interesante y graciosa de contar. Si bien era cierta que como todo ser pensante tuve curiosidad por saber más acerca de las relaciones de los demás, supe contenerme y no preguntar más de la cuenta, no quería que se me tomara como un metido en la vida de los demás después de todo. Además jamás había visto a ese hombre, por lo que en el instituto seguro que no trabajaba, debía ser tal vez dueño de algún restaurante o bar, ese tipo de aspectos físicos solían estar en lugares como ese. Sin mencionar que si seguías sus interacciones con Reno tendría sentido, mas aun con el olor a alcohol que transmitían ambos. -…Incluso si estuvieras haciendo algo malo eh?...- Susurre con una sonrisa melancólica.

Hice lo que la mujer me pidió y me senté en la cama, para después recostarme lentamente y con mucho cuidado. A pesar de no conocerme me cuidaba bastante y atendía mis necesidades, era algo que no sería normal hoy en día, o tal vez era solo yo que atraía a la gente irrespetuosa, que también podía ser. “Es muy linda”, pensé con una leve risa, su actitud me recordaba a mucha gente, a muchas personas buenas con las que la suerte me había juntado, estaba bastante a gusto en ese lugar. Aunque lamentablemente algo me decía que la muchacha no parecía estar muy encantada con aquello que me rodeaba, con la magia que emanaba de mí y lo entendía hasta cierto punto. La gente suele detestar mi elemento, lo sabría mejor que nadie.

-Pues vaya, también te queda muy bien la ropa informal- Le tire un alago mientras veía lo que dejaba en la mesita al lado de la cama, suspire aliviado, ya me estaba preguntando qué pasaría si aquello sucediese. Si bien el dolor sería algo soportable, la molestia en sí misma no me dejaría dormir a pleno como me gustaría, esa pastilla serviría bastante bien en ese caso. –Gracias…- Dije en voz baja un agradecimiento mientras miraba el techo con calma, en paz. No tenía en mis planes dormir esa noche en la habitación de una mujer que apenas había conocido esa misma noche, sino que también lo hacía en su cama. Aunque lo peor tal vez sería la extraña osadía y comportamiento de la misma mujer. –Claro, no impor…¿Espera que?- Gire a verla rápidamente algo confuso y no supe que responder al verla adentrarse en las sabanas, posicionándose al lado de mi. No pude hacer nada más que correrme a un lado para que ella tuviese espacio más que suficiente, pero luego de ello reino el silencio, mientras miraba el techo. –Tienes una cama bastante grande para ti sola- Dije por decir, la situación no me daba mucho marguen para una conversación la verdad, y salió aquello.

Mi cabello, largo a más no poder, recorría la cama completamente  hasta llegar al suelo. No me molestaba pero el tener a otra persona al lado mío durmiendo, se hacía más complicado. De todas formas cerré los ojos para dormir, la noche había sido larga, mas para Reno y no quería molestarla mucho más. En principio la adrenalina que había recorrido mi cuerpo por las situaciones anteriores no me dejaban tranquilo, mi corazón latía con rapidez, ya se había calmado un poco pero aun seguía más rápido de lo normal. Respiraba lentamente, suspiraba más lento aun, intentando calmar mis latidos. El solo sonido de la lluvia y algunos truenos calmaban, la sensación del algodón de colchón también calmaban, las heridas tratas y el que no sangrasen mas calmaba bastante más, el sentir la respiración de la muchacha al lado mío extrañamente calmaba… “Tranquilízate”, me dije ya algo molesto por la situación…

-¿Por qué pareces aferrarte a ella?-“, se escucho con eco una voz femenina, parecía estar lamentándose en un túnel oscuro. “-¿La quieres mas a ella que a mí, es eso?-“, cada vez que hablaba se escuchaba más cerca, mas alto, como si su tono se pusiera mas enfadado que melancólico. “-Abandónala y vente a mi lado… ¿No dijiste que harías lo que sea por mi?-“, la voz se paraba en ocasiones para dar lugar a un silencio que cortaba más que cualquier cuchillo. “-Era mentira-“, inclusive su hermosa y melódica voz mutaba a la de un monstruo, para después inmediatamente modificarse otra vez a la de una mujer. “Ahhh...”, suspire con pesar, parecía calmado y acostumbrado a aquello. “¿Cuándo se supone que me quede dormido?”, me pregunte, y era que sin dudas estaba soñando, escuchando las voces de los muertos tan cerca de mí, pidiendo que me separe de “ella”, aunque no sabía a quién se refería. “-Abandónala y…-“. “No”, dije seguro de mis palabras, sin prestar mucho a mi oscuro alrededor. Mi mirada estaba perdida, triste. “-…-“, no se escuchaba nada en el ambiente, más allá de mi respiración. “No te voy a recordar de esta forma”, susurre mientras veía delante de mí, donde no muy lejos se hallaba una mujer joven que lloraba mientras su carne se pudría, parecía que quería ocultar los defectos de su cuerpo putrefacto.

De repente la misteriosa mujer miro hacia adelante, fijamente hacia mis ojos, susurro algo pero no pude escuchar el que y… Me desperté bruscamente. Respiraba algo más rápido de lo normal aunque me calme muy rápido, y de mis mejillas algo húmedo se podía sentir. Pensé que era sudor causado por la pesadilla. Sin embargo poco tuve que indagar para notar que eran lágrimas que caían de mis ojos y paseaban por mis mejillas, no eran muchas pero se notaban. Intente limpiarme tan rápido como me di cuenta y luego voltee a ver a la mujer que me acompañaba en aquella cama. Esperaba no haberla despertado ni nada, tan solo me limite a sonreírle mientras aun caía alguna que otra lagrima, casi como si intentase decirle que todo estaba bien con mi inquebrantable sonrisa.

-Lo siento, no quería molestar- Termine por susurrar apenado ante la situación, aquello sí que no me lo esperaba para nada.





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