Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Diciembre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado Run and stop prattling [Priv. Alex Schuyler]

Mensaje por Jin Koga el Vie Oct 12, 2018 7:34 pm

Sonido ambiental y musical (Para darle un toque más realista) Te aconsejo poner los dos al mismo tiempo // Sirve para casi todo el tema:



Ch 01
RUN AND STOP PRATTLING

Hace no mucho tiempo, por medio de ciertos informantes del mercado negro de la capital de Japón, supe de una ciudad abastecida con grandes negocios, tecnología, seres mágicos como yo y una pequeña pero distinguida zona ilegal, donde los oficiales de policía no se atrevían a ir ya que era muy peligroso, a este lugar lo llamaban "La Zona Prohibida" y como estaba separada por el mar a una cierta distancia, nadie se atrevía a ir. Pero de todos modos siempre había algo de seguridad en los limítrofes, para evitar que la gente de allá cruzara hacia la zona civil, algo que hacían en vano porque la gente de aquella zona sabía ya como moverse para no ser detectados por agentes de seguridad de Eadrom. Y si querían joderla de manera grande, lo hacían en mancha y nadie podía detenerlos. Al escuchar de esa ciudad, me dio mucha curiosidad y sin pensarlo más porque ya estaba cansado de lo mismo en la capital, me encaminé hacia allá.

------------------------

Lo único que podía oír en ese momento era mi respiración agitada, mi corazón golpeando abruptamente contra mi pecho, la fricción que causaba el rose de mi abrigo y los golpes firmes que provocaban las suelas de mis zapatos contra el asfalto, trataba de ir contra la corriente del destino que surgió en consecuencia de mis acciones —Tsk… —Correr era una de las cosas que mejor se me daba, desde pequeño siempre estaba escapando de personas peligrosas, podía trepar muros e incluso saltar sobre los techos de los edificios, sin embargo mis perseguidores parecían mantener mi ritmo “Qué persistentes…” pensé mientras saltaba una valla metálica y caía hacia el otro lado con habilidad y destreza. Corrí hacia un pequeño callejón que daba hacia una de las calles y me escondí tras un contenedor de basura, el suelo estaba húmedo, había barro y apestaba a mierda “Seguro han tirado un cadáver allá adentro” me cubrí la nariz, mi sentido del olfato era mucho más agudo que él de un humano, pero no tanto como mi forma de lican. Felizmente luego de unos minutos, oí varias pisadas pasar de largo en la esquina del callejón, había logrado despistarlos, pero vaya que había sido difícil, nunca habían sido tan persistentes como para seguirme por casi un cuarto de ciudad, desde la zona prohibida hasta las zonas más transitadas  —Bueno… eso es todo —Dije con una brillante y victoriosa sonrisa, mientras salía del escondite. Huir era problemático, pero me agradaba la sensación de sentirme acorralado y salirme luego con la mía —Ja ja ja —Reí al mismo tiempo que caminaba hacia la calle con ese aire de confianza que no me lo quitaba nadie. Confianza que se vio aplastada rápidamente por la voz de uno de mis perseguidores — ¡Ahí está! ¡Atrápenlo! —Por mi parte, estaba de cierta forma sorprendido, pero más que eso, fastidiado —Tsk… —Lleve mi mano derecha al cabello y lo despeiné —No me jodan… ¡Son un fastidio en mi trasero! — Grité, llamando la atención de algunas personas que pasaban por ahí. Una de esas personas era un joven que estaba aparcado con su motocicleta al otro lado de la calle, al cruzar miradas, se dio cuenta de mis intenciones e intentó de manera nerviosa ponerse el casco y salir rápido de allí — Eeehhh ¿A dónde crees que vas, idiota? —Dije al mismo tiempo que lo tiraba al piso de una patada y tomaba su motocicleta "Va a ser pan comido de esta manera" —Sonreí consciente de mi ventaja, mientras avanzaba a un destino incierto hacia la zona noreste.

Alexander & Jin

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Última edición por Jin Koga el Vie Oct 19, 2018 10:46 pm, editado 2 veces


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Tema Privado Re: Run and stop prattling [Priv. Alex Schuyler]

Mensaje por Alexander Schuyler el Sáb Oct 13, 2018 12:51 pm

Ambiente~:

Así fue como la lluvia fue acaparando el único rastro de sol del otoñal llenando de charcos es asfalto, logrando que el mugre del dia a dia bajara a través de las ranuras entre los cimientos descendiendo aún más hasta el acueducto. Centímetros Cúbicos notorios se hicieron campo en la zona noreste de Eadrom ambientando cada rincón con el olor característico. Dando un agradable panorama desde una vista aérea al caer la noche en donde las luces decoraban el pasar de los peatones. Miles de paraguas sonreían a las nubes negras de aquella noche, todos, incluido el transparente de un hombre castaño claro. Sus pasos chapoteaban los rastros del diluvio. Alexander, Se desplazaba entre las calles húmedas con calma disfrutando el ruido de los vehículos, el hablar de las personas y sobre todo los colores de la iluminación siendo reflejados al suelo gracias a los pequeños cuerpos de agua. Era claro, que si supiera pintar contemplaría la vista reflexiva; dando al menos el recuerdo de su habilidad.

“Esto quedaría bien en la siguiente parte de la historia...”

Pensó, mientras tarareaba una melodía pegadiza.

Los faros verdes de párpados soñolientos se alzaron buscando algún rastro de posible claro en la noche de su dia libre del trabajo. Los suspiros acompañaron el panorama calmando el andar hasta que el último paso se vea detenido aquellos aires regresarían. El paragua lo movió sutilmente hacia atrás para poder observar mejor lo que el cielo nocturno le ofrecía. Nada, por supuesto. Sus largas mangas del atuendo bastante bohemio, aquel que consiste de telares largos parecidos a la moda femenina en una mezcla de un tradicional Japonés, bajaron por acción de la gravedad cuando con la izquierda fue alzada a comprobar las gotas perdidas que caían débilmente en la palma. Dando por terminado la comprobación del clima. Bajó el paragua cerrandolo hacía el lado contrario de donde colgaba la mochila.

Estos eran los únicos momentos de paz que tenía. Podría huir, muchos pensarían eso de su trabajo. Sin embargo, nadie de aquel logar ha sido capaz de irse sin no morir en el intento. De igual forma, a Alexander no le molestaba pasar un buen tiempo más pues de comida y dinero—Hasta posibilidad de hogar— tiene. Más bien debía apresurarse y terminar de inmediato las compras personales a ver si lograba tener un tiempo de descanso. Los pasos entonces avanzaron, pasando como un espíritu más sin identificación correcta entre las personas, a todas mirándolas de reojo, a cada una le sacaba una posible historia de lo que estas aparentaban. ¿Y si alguna está pensando en tirarse del puente peatonal? Fue otra pregunta que apareció tras la observación, cuando su mentón levantó rodando la vista al puente. Alexander sonrió; una sin gracia y de poco espiritual. Los labios los apretó rompiendola en una sonrisa liviana. Marchando a subirse y darle una grata vista a las calles llenas de luces. Él pudo apreciar los segundos de tranquilidad relajando las manos hacia el frente apoyándose en la barandilla cruzó las piernas echando la punta del pie hacia atrás sosteniendo, apenas por la cuerda que tiene el mango, el paragua.

“Deja que la lluvia arregle el caos de la ciudad” —Sus labios pronunciaron en una suave cortina de aire.

Pudo seguir, pero la bulla de niños correr aumentaron.

¡Eres lento!

El niño gritó, él otro empujó al que gritó, él que fue empujado hizo que empujara por detrás a Alexander fuertemente.

El joven hombre con el paragua en las manos tuvo una reacción obvia. No pensaba que le fueran a empujar tan duro casi como hacerlo pegarse fuerte al barandal. Oh sí, soltó el paraguas haciendo que este cayera del puente. Los ojos se abrieron en grande sorprendido al ver la trayectoria cuando sintió que el objeto de sus manos fue arrojado. — ¡Ah-...! — El niño que fue empujado de inmediato se levantó y con el otro se asomaron empinados por el barandal. Los tres vieron en cámara lenta sobre como aquel largo objeto fue cayendo. Como si fuera destino o acto de dioses, ¡Terminó cayendo con fuerza y precisión el primer motociclista sin casco que iba a pasar por el puente! ¿Habrá atrapado a un ladrón acaso o habrá lastimado a un civil? Lo que sea se veía desde lo alto algo serio.

Ups… Esto no es bueno. Espero que eso no lo haya matado…

Los dos niños afirmaron preocupados varias veces con la cabeza.


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Tema Privado Re: Run and stop prattling [Priv. Alex Schuyler]

Mensaje por Jin Koga el Sáb Oct 13, 2018 1:18 pm


Ch 01
RUN AND STOP PRATTLING

Ser algo imprudente era una de las características que más me definía, vivía constantemente en adrenalina pura, aquella sensación que aún me mantenía con vida y mi corazón latiendo a mil, quizás si no tuviera aquello… no podría vivir como lo hacía... no lo sabía a ciencia cierta… porque para sobrevivir, desde que escapé de la mansión, siempre había estado rodeado de peligro constante, no sabía que era vivir con normalidad, para mí, mi estilo de vida, era lo normal y las demás personas… las demás eran simplemente criaturas aburridas tratando de adaptarse al entorno que les ofrecía el mundo mismo.

No necesité más que unos minutos para adentrarme en los territorios comerciales de entretenmiento, desde el momento en que le había robado la motocicleta al sujeto de polera verde, no hice más que acelerar sin frenar en ningún momento del camino, solo ocasionalmente soltaba el acelerador para no irme de cara al doblar en alguna estrecha esquina, era lo único que se me había ocurrido para esta vez, perderle definitivamente el rastro  a mis perseguidores. Las calles comenzaban a abarrotarse de gente, algunos salían del trabajo, otros paseaban o disfrutaban de los placeres de la zona más comercial de ciudad, sin embargo yo no estaba atento a la situación, todo se veía como luces destellantes y brillantes por la velocidad a la que iba, a tal punto que uno se preguntaría porque no me había golpeado ya contra un muro, sobretodo porque el asfalto estaba cubierto por una fina capa de los aguaceros que había dejado la lluvia atrás y cada vez que cambiaba de carril o esquivaba autos, las llantas posteriores chillaban peor que un bebé recién nacido.

No fue hasta que pasé por debajo de un puente, que sentí un fuerte y agudo golpe en la cabeza, justo en medio, como si los cielos lo hubieran hecho a propósito —Ahg… —Alcancé a decir a duras penas, antes de que la desconcentración me jugara una mala pasada, las manos me temblaron en reacción al dolor, queriendo moverse por sí solas al punto afectado, pero mi consciente sabía que si hacia eso me iba a ir a la mierda. De todos modos ese momento de duda me costó caro, pues en solo cuestión de segundos, pisé el freno abruptamente, resbalando por la pista como si fuera hielo, perdí completamente el control de la motocicleta y empecé a tambalearme de un lado a otro, hasta que instintivamente derrapé tirándome al suelo con el vehículo de lado, permitiéndome así salvarme de chocar contra algo, sin embargo mis ropas estaban hechas un desastre, empapadas con el barro y rasgadas en diferentes áreas que habían rozado con el rugoso y áspero asfalto.

Apenas la motocicleta se detuvo, deliberadamente mis manos se posaron sobre mi cabeza, sintiendo con el tacto una leve hinchazón —Hiigg… maldita sea, eso dolió — Mascullé sin prestarle mayor importancia a otras partes de mi cuerpo afectadas por la caída, pues el dolor era más intenso en esa zona, ¿Qué habría sido lo que golpeo mi cabeza sin compasión? Realmente enfadado y con lágrimas amenazando con desplazarse por mi agresivo rostro, miré con brusquedad en dirección al puente, habían tres sombras, una alta y dos más pequeñas, quizás las de unos niños, no podía ver con mucho detalle ya que las luces del fondo eran tan cegadoras, que lo único que me permitía observar, eran sus oscuras siluetas. Y abajo del puente yacía un objeto casi invisible, que se perdía con el color grisáceo del suelo. Me levanté con rapidez, deseando llegar al fondo de esto y con la intensión de darle su merecido al mortal culpable tras mi accidente. Caminé con la mayor velocidad que me permitía mi cuerpo en ese estado, llegando así al punto donde había ocurrido todo momentos atrás, me detuve y miré incrédulo el objeto largo, un bastón metálico con un plástico transparente plegado, un simple y mero paraguas ¿Acaso algo así podía golpear con tal fuerza mi cabeza? No fue hasta ese momento, que me percaté, que en la punta superior del objeto, parecía haber una mancha roja y como si las cosas sucedieran en un orden específico por obra de un dios, un hilo de líquido rojo comenzó a caer entre mis flequillos, cruzando un camino cual río por mi rostro —Humm… ¿Qué es esto? —Me toqué la frente con la mano derecha y entonces vi sangre —HAAA… MALDITA SEA ¿ES EN SERIO? —Me limpié como pude con una de las mangas de mi abrigo, tomé el paraguas y con fastidio me dirigí a la parte superior del puente, en donde las tres siluetas aún se mantenían en su posición y pronto, a cada paso de odio que daba, podía observar sus rostros. Me planté delante de ellos y con mirada amenazante pregunte en un tono serio — ¿Quién de ustedes se atrevió a tirarme esto? ¡¿EEEHH?!—Mostré la sombrilla, arrastrando la última palabra con un tono de voz más elevado —No hubiese importado si fuera cualquier otra persona, pero saben, quien se mete conmigo, termina siempre en serios problemas…

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Tema Privado Re: Run and stop prattling [Priv. Alex Schuyler]

Mensaje por Alexander Schuyler el Sáb Oct 13, 2018 2:03 pm

Los tres corrieron hacia el otro lado del puente en la expectativa de que el motociclista desprevenido no le hubiera pasado algo tan grave. Los niños se taparon la boca en un quejido alto de dolor ajeno en lo que el rubio tan solo con ambas manos de apoyo sobre el barandal observaba con atención la situación. Sería un grave problema que alguien le eche la culpa de asesinato. Primero que todo con el rollo que tiene en sus espaldas, el cual lo han encadenado de por vida a una vida de lujos pero de humillación y abuso, tendría que pagar ahora el doble, la vida en la cárcel quizás sería peor que la que tiene en su intimidad. No podría dedicarse más a la escritura ni mucho menos a la música con libertad. ¿Debería cambiarse el nombre y huir? No, primero lo matarían antes de poder poner un paso fuera de Eadrom. ¿Homicidio culposo? Había leído algo así en las historias de la radio. Tantas teorías locas se le pasó por la mente a Alexander hasta el punto de llevarse la mano a la mejilla en un golpecito y reír suave.

“Vamos.. Calmate… Nada podría ser peor que tu deuda.”

Suspiró perdiéndose entre sus divagaciones.

¿Como se me verán las rayas? Quizás la cárcel sea más-…
¡Oh! ¡Se mueve!
¿Uhm? — Entrecerró los ojos tratando de enfocar mejor. Y si era verdad. Alguien se movía. — Eso es bueno…

Lo que menos se esperaba era la potencia en el que aquel hombre intentaba moverse. Lenta, adolorida, algo que de a poco iba recobrando sus fuerzas como si estas nunca se le acabaran. Por un momento Alexander sintió un escalofrío en su espalda golpearla, algo que caminaban con fuerza y se sentaba a los hombros; sobre todo, algo que lo bañaba en sudor helado. Era alguien herido, y debía ayudarle pues, de cierta forma su culpa fue; Sin embargo, era contradictorio el sentimiento que le transmitió. —Creo que esta enojado… — Sus labios murmuraron en cuando de pie los tres compartían el momento. De a poco se fue alejando, asegurando su bolso con la izquierda a disimular que es un peatón más. Sabía él que debía optar por huir de ese perro rabioso.

¡Viene! !Viene! — Los niños emprendieron la huida, Sin embargo por parte de Alex, fue algo lento. Él se escondió a que no lo viera el motociclista. Algo tarde de por sí. Porque los niños corrían de vuelta casi que llorando por enfrentarse al hombre. Quiso levantarse pero los demás estaban rodeándolo buscando protección y cuando pudo hacerlo tenía al hombre al frente suyo con la típica actitud de Yakuza.

Ante la pregunta dada los niños apuntaron a Alex dejando con los ojos parpadeantes tan curioso al rubio aprovechando ellos para huir.

Son niños. Debería perdonarlos. Usted sabe las travesuras que hacen muchos. —Dijo entre mentiras, no había más que hacer por ahora, aun así, su faceta no le haría decírselo en la cara él, “fui yo” Revisó ambos lados sin moverse tanto, regresando aquella baja mirada a el hombre.— Su cara… Se ve graciosa con el rojo cayendo aun.

Intentó darse espacio, y levantarse a quedar casi que a su misma altura, si no fuera por esos pocos centímetros que los diferenciaba. Estaba pegado al borde y el espacio para moverse era poco. Miró hacia un lado pasando con calma sus ojos a los del contrario. Si que estaba mal herido, y todo fue su culpa. Su vista se perdía, frunciendo la boca en querer ofrecerle una mano, pero hey, con esa actitud cualquier se alejaría.

Suspiró pesado decidido de intentarlo. Hasta que el olor de callejones desastrosos le penetró hasta el alma muerta haciéndolo parpadear fuertemente, fruncir las cejas e intentar sonreír en una actitud irónica.

Y si... ¿Por qué no se da un baño primero, le prestó ropas y hablamos mejor? Quizáaas eso necesite.

Preguntó sin piedad.




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Tema Privado Re: Run and stop prattling [Priv. Alex Schuyler]

Mensaje por Jin Koga el Sáb Oct 13, 2018 2:29 pm


Ch 01
RUN AND STOP PRATTLING

Ante mis palabras los niños parecían temblar, lo que no me sorprendía viniendo de unos simples críos quienes seguro tenían la vida sencilla y sin preocupaciones, después de todo Eadrom era una ciudad de relativamente "pacífica" con grandes rascacielos y personas "amables", era por lejos mucho más tranquilo que la "Zona prohibida", en donde vivía.

No pude evitar soltar una risa fuerte y corta  ante lo que parecía ser, una inocente traición por parte de ambos niños, no tuvieron escrúpulos en señalar deliberadamente al castaño para zafarse del asunto y correr a sus casas con el rabo entre las piernas, pero lo que superaba aquella escena, fue la tranquila respuesta del mayor de los tres, es que… ¿Acaso me tomaba por idiota? Si apenas unos segundos antes ellos lo habían tachado como el culpable. Ninguno parecía querer asumir la culpa de lo que había sucedido y eso me estaba colmando un poco la paciencia, ya que tampoco es que contara con todo el tiempo del mundo para resolver aquella situación, sin embargo todos habíamos sido niños alguna vez, así que la respuesta estaba más clara que al agua de aquellos charcos.

De no ser porque luego de incriminar a los niños, el castaño hizo un comentario de esos que tratan de parecer desapercibidos, pero que terminan siendo una burla o un insulto; hubiera sido quizás un poco condescendiente en esta ocasión, no era algo característico de mí, pero estaba apresurado por seguir mi camino. Di un paso hacia adelante en dirección al más alto, con intensión de acorralarlo ligeramente como un depredador a su presa, aguardando con calma y astucia —Hey… ¿Crees que puedes escapar de esta situación culpando a estos críos? —Dije mirando seriamente al contrario, mientras que la sangre en mi cabeza amenazaba con asomarse por mi frente nuevamente. Los niños parecían asustados aún y algo perplejos, giré la cabeza levemente de lado en dirección a ellos, chasquee los dedos e hice un gesto con la mano para que se fueran —Este asunto no les concierne ¡Así que váyanse! —Los niños ni cortos ni perezosos, emprendieron una fugaz huida, mientras que yo volvía mi mirada al hombre de ojos verdes —Cualquiera sabe que un niño en este tipo de situaciones… siempre va ser sincero por acto reflejo, sin dudarlo… Además… —Una gota de sangre comenzó a caer por mi frente, deteniéndose a mitad de camino a la altura de mi mejilla izquierda, resoplé enfadado — Si me hiciera gracia ésta herida en mi cabeza, créeme que me buscaría un payaso por ahí —Me acerqué otro poco más, acorralándolo contra la barandilla del puente — Así que no creas que te vas a salir con la tuya, idiota… —Sin embargo al castaño parecían darle igual mis amenazas constantes y solo tendía a burlarse de mi o es que simplemente tenía el talento para sacarme de quicio —Tsk… —Patee la barandilla, apoyando mi peso allí, mientras acercaba mi rostro un poco más —Jooo… No sabes cuándo parar ¿no? —Lo tomé del cuello de su traje tradicional, tirándolo un poco hacia a mí — ¿Acaso me ves con humor para darme un baño en estos momentos? —Aunque pensándolo bien en aquellos instantes, si bien me molestaba pensar en baños, podría usar al tipo para tener un lugar dónde esconderme y descansar, entrecerré los ojos pensativo, mientras aflojaba el agarre —Iba a darte una paliza… pero creo que sacaré provecho de ti… —Sonreí, como cuando en los juegos te llega a la mano, la carta de comodín —Solté completamente la ropa ajena y retiré mi pie, devolviéndole su espacio personal —Será mejor que hablemos en un espacio menos público, no es una noche tran… —Mi calmada conversación se vio cortada de golpe, cuando una bala pasó cerca de mi rostro, generando que un poco de mi flequillo sea degrafilado. En ese momento mis ojos se abrieron de par en par mientras trataba de alejarme por reflejo —Qu… —Rápidamente miré en dirección de donde había venido la bala, dos vehículos negros se aceraban a nosotros, con dos francotiradores — ¡Mierda! —No había contado con que se fueran a movilizar con autos, de haberlo sabido, hubiera ignorado el golpe con el paraguas y solo hubiera seguido mi camino, pero por cosas de la vida, había vuelto al punto de inicio. Me agaché rápidamente para bloquear las balas con ayuda de los barrotes de la barandilla — ¡Espabila hombre! —Dije en voz alta, mientras tomaba del brazo al sujeto y tiraba de él para que se agachara también —Escúchame bien —Dije entre disparos y gente gritando despavorida cerca de la zona —Tenemos que bajar del puente y correr para ocultarnos primero, sino nos van a acorralar aquí mismo —Volví a mirar tras los espacios de los barrotes para ver qué tan cerca se encontraban —Si fuera por mi te dejaría morir aquí… —Era cierto, ya que no solía relacionarme con nadie a menos que pudiera sacar ventajas de las personas —Después de todo, ellos te han visto conmigo… —Seguramente lo torturarían hasta morir, tratando de sacar información sobre mí —Pero como aún me debes una, por tu estupidez con la sombrilla, te sacaré de aquí, sígueme… —Dije comenzando a moverme agachado, bajando las gradas de la escalera poco a poco, esperando a que el castaño me siguiera y no solo fuera un loco suicida.

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Tema Privado Re: Run and stop prattling [Priv. Alex Schuyler]

Mensaje por Alexander Schuyler el Sáb Oct 13, 2018 3:19 pm

El contrario se lo estaba tomando todo tan en serio y fuerte. Bueno, no es que no tuviera razón ya que por poco Alexander había ocasionado un accidente de tráfico de gravedad inigualable si alguien se hubiera chocado con aquel motociclista. Tenía razón en su enojo, pero la actitud de con quien se ha metido lo incomodaba. ¿De dónde vendrá ese hombre? Llegaba a pensar y con toda la razón del mundo, vamos, que ese aroma, las ropas y el acelere daba el tiquete para ponérselo en la camisa diciendo: Homeless on Drugs o algo así. La expresión de el castaño fue en su mayoría calmada. Trató de no intervenir en lo absoluto, que el sujeto hablará todo lo que quisiese decir, pero que a golpes no se llevará. Sabía defenderse de cualquier cosa pues la vida fuera de casa le ha enseñado al menos lo básico de la sobrevivencia, aunque claro, solo lo básico, pues este ángel había venido de un mundo donde las comodidades abundaban. Estaba algo jodido por así decirlo si se enfrentaba a alguien con mucha experiencia. Hubo algo que lo impactó. Esto fue cuando se le acercó demasiado cortando su espacio. Trató de no rebajarse ya que de orgullo también este castaño lo posee, pero el cuento de que lo agarrara por la camisa cohibiendo de su espacio añadiendo al tremendo golpe a la barandilla lo hizo estremecer. Eso fue pasarse, claro que le molestó. Apretó las cejas mirándolo en silencio, retomando a su tiempo su expresión neutral. Estaba en un lugar público, la hora en la que estaban aún era concurrida y saludable, el cuento era que alguien no temeroso pasara e interviniera pues de intentar alejarlo y que éste sacara un cuchillo le preocupaba.

Al final puso exhalar suave apartando la vista de los orbes intensos que lo intimidaba. No quería perder la calma, tampoco dejarse llevar por las emociones que el contrario estaba tratando de obligarlo a sentir. “¿Usarme?” Carajo ¿Cuantas veces ha escuchado eso antes? Con tal que no sea algo que lo perjudique o lo destroce estaría bien.Asumió su descuido si tan solo este le dejaba de andar amenazando. En serio, estaba incluso tomando las pautas para ver que se le tendría en mente para una posible huida de aquel hombre. Nunca abandonó esa posibilidad de dejarlo atrás.

Fue un accidente. — Se excusó por fin sin mirarlo. Dandose unos segundos antes de mirarlo con su extraña seriedad. —… Pero, Quizás es mejor así. Un baño y te vas. Deuda saldada. —Le sonrió lascivo. Sabía lo que buscaba con aquella sonrisa. No dejarse achicar con tantos golpes de voz.

Claro que le seguiría el hilo. Aún más con la intención de buscar la manera de huir. Pero, algo extraño pasó. Aquel atacante se quedó estático como piedra. Tal cual una situación en cámara lenta típica de las películas el sonido de un objeto cortar el aire se escuchó por su oreja derecha. Los ojos como platos se abrieron separando ligeramente los labios. “¿¡Qué fue eso..!?” Se preguntó. La realidad volvió a su punto de velocidad normal y el jalón en su brazo lo hizo agacharse sin que su mente le diga: Escóndete.

¿¡En que estás metido tu!? — De ambas manos al sueño agachado, con la cabeza tan cerca de la del contrario le gritó rompiendo su calidez. Jamás había tenido una experiencia de disparos pasar cerca suyo. Era algo, demasiado estresante, ¿Como ese juicio el contrario? Igual le irritaba que esa “cosa mugrienta de la calle” Lo haya metido en tal rollo, le hacía perder esa tranquilidad angelical que llevaba siempre.— Uhg… Qué malo.— Masculló.

No tenía de otra, Seguirlo o seguirlo porque si decidiera dejarlo tirado pasaría como siempre en las series: El loco se iría, corriendo en la señal de la luz, está sería lejos del punto de perdición únicamente para encontrarse alguien con la vara de la muerte. Entre los ojos los dejaría y de un solo suspiro está desvanecerá al loco traicionero. Si lo vieron o no era ya cosa del destino. Sentenciado a encadenarse con el contrario apretó los labios en su angustia y afirmó varias veces. Exhaló fuerte intentando calmarse y volver a ver la gran pintura a su alrededor. Escuchando al contrario agachado, gateó detrás pendiente de cualquier movimiento y señal.

Los sonidos de los disparos seguían y las personas emprendidas sus huidas evitando caer mal heridas. Uno de esos golpeó el barrote de el lado de Alex haciendo que este se sobresalte acurrucado por unos segundos tras el instinto de protegerse. Abrió los ojos con el amargor que su rostro delicado dejaba dar hacia el exterior viendo el automóvil detenido. Habían hombres peligrosos saliendo armados con cargamento pesado por ojos comunes.

Será mejor que bajes más rápido eso que vi que están viniendo ya. Parece que en ambos lados. — Habló apresurado, contándole la situación como tal cómplice se había vuelto.

Solo faltaba que el tiempo estuviera a favor de ellos. Intentó bajarlas manteniéndose detrás de él llegando hasta el final con la duda de si levantarse a correr o que vendría después, pues con lo que alcanzó a ver parecía que rodearlos,tal cual como predijo el contrario, era la opción más cercana a la realidad. Faltaba poco, en serio. Una patrulla a lo lejos del sector había escuchado el informe de unos disparos en la zona del puente. Con sus luces rojo y azul encendidas gritaba en aviso de llegada. Estaba sola, por ahora…





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Tema Privado Re: Run and stop prattling [Priv. Alex Schuyler]

Mensaje por Jin Koga el Sáb Oct 13, 2018 3:44 pm


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Ante el perturbador momento de la balacera, no me sorprendía para nada la reacción un poco exagerada, casi que gritando del castaño, fui algo lento en ese sentido ya que en mi caso estaba tan acostumbrado a huir, correr, ser atacado y salirme con la mía, que varias veces al día olvidaba tanta conmoción y reaccionaba más tranquilo que una persona común ante tales situaciones. Mi tímpano casi reventó al escuchar la queja del contrario, haciendo parecer el sonido de los disparos como algo poco inútil y lejano, me cubrí la oreja, cerrando los ojos y ladeando la cabeza algo fastidiado —Ah… joder… cállate… reaccionas como niña —Dije, apartando su rostro con mi mano derecha. Si bien parecía que el castaño no había pasado por una situación así de intensa en el pasado, en algún momento lo viviría, teniendo una zona tan peligrosa al lado de la ciudad—Qué más quieres... tómalo como una clase de supervivencia —Bromee inútilmente en lugar de explicarle el hecho de porque me encontraba en aquellos aprietos, me parecía molesto tener que darle explicaciones a alguien, sobre todo en medio de todo.

Los autos llegaron pronto y se estacionaron como pudieron casi en medio de la pista, nos estábamos quedando sin tiempo la verdad, algunos bajaron del vehículo y mientras se cubrían tras las puertas del auto, dispararon unas cuantas veces más “Demonios…” A estas alturas ya estaría como a 4 calles de ahí, pero estaba tratando de ir al paso del castaño, quien parecía nervioso y sobre todo con aquellas pintas que tenía, no parecía del tipo que corría rápido, al menos esa era mi perspectiva —Oye ¿Qué tan rápido puedes correr? —Pregunté rápidamente a la velocidad de la situación, mientras veía que las personas vestidas de negro, tomaban la iniciativa de acercarse agazapados con el arma apuntando a nuestra dirección —Necesito que corras con todo lo que puedas hacia ese callejón y dobles a la derecha, espérame allí, yo te cubriré, pero hombre… con esta me deberás dos favores —Volví a bromear para suavizar la estresante situación. La verdad es que un tipo callejero como yo, se conocía muchos callejones, atajos y demás, por eso tenía un pequeño plan, tendría que deberle el favor a un conocido, no me hacía gracia, pero no tenía de otra — ¡Ya! Corre y no mires atrás — Dije saliendo al mismo tiempo que él, pero quedándome en medio del camino, para voltear rápidamente y encarar a los perseguidores, quienes disparaban sin dudar. Al hacer aquel movimiento, me quité el abrigo verde militar y lo usé como cortina entre los hombres y yo, para así darme tiempo a tomar las dos armas de fuego que escondía en la parte inferior de mi espalda y al caer completamente la prenda, comenzó el contrataque.
 
Disparé sin cesar hacia los autos, la verdad… es que no tenía una gran puntería, pero en algunas partes del cuerpo llegaba a darles, al menos de esa manera podía hacer algo de tiempo. Sin embargo no es que fuera un super hombre para salir completamente ileso, a pesar de que me movía constantemente de un lado a otro para esquivar las balas, varias rozaron en diferentes partes de mi cuerpo, una en mi pierna izquierda y dos en ambos brazos, era doloroso sí, pero como siempre la adrenalina del momento me convertía mentalmente en un hombre de temer, un loco de la acción y el peligro.
 
Hubiera seguido allí, sino fuera porque se me acabaron las balas y pues… no cargaba repuestos —Hasta aquí llegamos —Dije guardando de nuevo las armas y dirigiéndome al lugar del encuentro con el castaño, mientras que los hombres de traje negro trataban de recuperarse un poco antes de seguir persiguiéndonos.

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Tema Privado Re: Run and stop prattling [Priv. Alex Schuyler]

Mensaje por Alexander Schuyler el Sáb Oct 13, 2018 4:05 pm

Ya habían comenzado a movilizarse los hombres de apariencia peligrosa. Las ansias de querer correr cada vez aumentaba. Andaba a la par del motociclista, esperando y acatando cualquier orden. No le tenía confianza y mucho menos por quien se veía ser, pero en la situación cada hilo para tejer una capa de sobrevivencia era importante. Suspiró pesado, gruñendo, rastrillando los dientes para de un murmullo afirmativo aceptar. “Si fuera por mi cuenta ya te hubiera dejado tirado en tu extraño plan, perro.” Pensó al levantar la vista al trayecto que le había indicado. Era peligroso y lleno de posibles balas también. Si a alguien veían salir del escudo que contaban, sea quien sea se notaba, aquellos hombres misteriosos no dudarán en disparar. Si encontrasen a un peatón, adiós a la cabeza, si encontrasen un policía ¡Carajo que eso seria grandioso! Pero si encontrasen su premio ¡Bingo! ¡Lotería!

Dudo mucho que sienta la responsabilidad de pagartelo. — Sonrió con ironía respondiendo al motociclista.

Ya había escapado de muchas situaciones parecidas, pero ninguna de estas a un juego a muerte con pistolas como la que estaba. — Si corro. — Le dijo tomando el desafío. No es tan débil como se veía. A aquel cuerpecito de prostíbulo ha tenido sus peldaños y los ha superado a su manera tan hipócrita.

Así fue. Tenía los brazos cubriendo la cabeza cuando de un brinco salió simultáneamente con él contrario, apartando de su camino con brusquedad un solo obstáculo que tenía para llegar a ese callejón. Un bote grande de basura hecho en aluminio. Esto hizo ruido desviando la atención de un enemigo dejándolo indefenso ante el ataque de su nuevo cómplice. Por poco se resbalaba, las prendas que llevaba largas y anchas en el correr eran molestas. No las rasgó pero trato de ignorarlas terminado tirándose contra la pared al cruzar hacia el callejón. Respiró fuerte, jadeante corrió hasta esconderse entre dos depósitos de basura.

¡Ya! … Vamos...— Chilló entre dientes agitado aún con capacidad de seguir corriendo.

¿Que había presenciado? Era hora de dejarlo tirado. Al frente vió uno botella rota, la tomó y con eso se fue levantando preparado para seguir huyendo hasta que… El sujeto que se había encontrado, el mismo motociclista que le cubrió apareció. Alex no sabía quién era al llegar. Por lo tanto, se escondió con el vidrio roto agarrado con las dos manos en espera de un buen momento para salir o atacar. Apretó la boca agudizando sus sentidos humanos rezando que no supieran que estaba escondido en ese estrecho lugar. Apretó lo que tenía en las manos respirando profundo cuando esa sombra se fue acercando.




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Tema Privado Re: Run and stop prattling [Priv. Alex Schuyler]

Mensaje por Jin Koga el Sáb Oct 13, 2018 4:25 pm


Ch 01
RUN AND STOP PRATTLING

Apenas logré escapar de los hombres de negro, embocé una sonrisa algo masoquista, abriendo los ojos como un vicioso y es que la adrenalina del momento comenzaba a hacerme efecto, ah… esa agradable sensación de peligro y de escapar a los ojos del enemigo, como arena entre sus dedos era algo indescriptible, la joya que había ganado apostando con su jefe valdría la pena mi esfuerzo.
 
“El mundo de vez en cuando logra complacer mis expectativas…”
 
Corrí a toda velocidad hacia el callejón, tenía algunas heridas leves que sangraban tanto en mis brazos, como en mi pierna, cortes no tan profundos, más sin embargo una línea de un líquido rojo carmesí empezaba a recorrer mi antebrazo hasta la punta de mis dedos, dejando caer rastros de el en el frío asfalto. Busqué algo que colocarme para cubrir aquellas heridas, cuando me di cuenta… — ¡Ah mierda! —Entre tanto embrollo, había dejado tirado mi única fuente de calor, mi abrigo verde “Joder… me gustaba esa chaqueta” patee enojado un cubo de basura para desfogar algo de mi furia antes de doblar en la esquina hacia donde había quedado encontrarme con el castaño. Lo pensé un poco y dudé sobre si volver por el abrigo, pero si lo hacía corría el riesgo de ser disparado de nuevo y el poco tiempo que había ganado sería en vano —Tch… —Mascullé, quizá con suerte, al volver más tarde aún se encontraría allí.
 
Cuando doblé la esquina, aún estaba molesto, me detuve un momento, comencé a mirar hacia el fondo y hacia los lados, arriba y abajo “¡Qué demonios!” No veía al castaño por ningún lado “¡Ah ese maldito imbécil!” ¿Se había atrevido a huir a pesar de que había puesto mi pellejo en peligro por su culpa? La verdad es que así era de estúpido el mundo, no sabía ya de qué me sorprendía tanto. Solté una risa de decepción, moviendo la cabeza en forma de negación mientras avanzaba por el callejón “Ahí se fue mi opción de dormir tranquilo hoy…” pensé algo disperso, cuando con el rabillo del ojo vislumbré el brillo de algo moverse apenas unos milímetros ¿Qué era aquello? Sin querer y por reacción, mis instintos animales de supervivencia se pusieron en alerta, volteando la cabeza y mi cuerpo hacia el lugar sospechoso, mis ojos se abrieron de par en par con una expresión amenazadora, parecían más las de un asesino que otra cosa —Ni siendo un ratón te salvarás hoy… —Dije mientras llevaba mi mano izquierda hacia lo que parecía ser la cabeza o el rostro de una persona, lo empujé con fuerza contra la pared y con la otra mano tome con brusquedad su muñeca para que no me atacase con lo que fuera que llevase, aunque a mi parecer por el brillo fuera un cuchillo o una navaja —Así que una persona… —Me respondí a mí mismo, estudiando rápidamente su perfil, luego de adaptar mis ojos a la oscuridad… cabello castaño medio ondeado, traje tradicional… ¿eh?... “Oi oi oi ¿Qué no es…?” —Ah… pero si es el idiota del paraguas —Lo solté rápidamente, mirando lo que llevaba en la mano — Pfff ¿Qué haces con eso en la mano? — Aquello me causaba gracia, quería burlarme de él pero no había mucho tiempo —Aaaaahh… ¡Qué estúpido! Te dije que confiaras en mi… —Al menos de cierta manera me alegraba que no hubiera huido, mis esperanzas de encontrar un lugar para dormir y comer bien aquella noche, se habían renovado.
 
—Bueno, no es momento de pelear…  —Dije quitándome algo cerilla de la oreja y tirándola por ahí, realmente me llegaba al trozo lo que me dijera en ese momento, pues mis perseguidores eran huesos duros de roer y en cualquier momento nos comenzarían a perseguir —Ya tendremos tiempo de zanjar cuentas luego, vamos por allá —Dije señalando el camino, mientras avanzaba trotando.
 
— ¡Maldita sea! ¡No los dejen escapar! —Gritó uno de los hombres.
 
Pronto llegamos a lo que parecía ser la puerta secundaría de un bar, de esos que siempre están conectados a algún callejón “Ah… por favor, qué esté abierto” bajé la manija lentamente y la puerta se abrió —Ah maldita buena fortuna la de hoy… —Sonreí de los nervios, pues sin eso el plan no iba a funcionar. Aquella puerta estaba conectada con la cocina, todos o la mayoría al menos, voltearon a mirarme y al saber que era yo, siguieron haciendo sus cosas, ignorando que estaba allí ya que me conocían —Vamos entra rápido, no tenemos tiempo —Dije cerrando la puerta tras del castaño.

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Tema Privado Re: Run and stop prattling [Priv. Alex Schuyler]

Mensaje por Alexander Schuyler el Sáb Oct 13, 2018 4:59 pm

Alexander era un desgraciado actor que siempre hacía la manera para poder ser un fantasma entre la sociedad. Es un niño infantil pechichon de la realeza al fin y al cabo. Aun así ya lo haya dejado todo a un lado y ahora viva entre las sábanas de cerdos adinerados además de su filosofía de cambio, muy dentro de él sigue siendo el mismo. Solo, cuando lo recuerda claro, o cuando le es beneficioso. Pero no, está vez aunque pareciera no estaba huyendo del púrpura o mucho menos tener intenciones de matar, jamás podría asesinar a alguien, ya era suficiente que irradiara mala suerte. El nunca se ha arremetido a matar a alguien, su alma muerta no se daría jamás el gusto de saber como es estrangular hasta que el cuello se rompa, Alex no era así. Más bien todo lo hizo para defenderse, tampoco es que el cuerpo estuviera muerto,sus instintos de sobrevivencia eran claros. Por esta la razón la botella rota. Lo que vino a continuación no se lo esperó. La voz la reconoció enseguida que rebotó el gruñido del contrario entre las paredes del callejon. Sus ojos se abrieron en grande configurando el odio a las frecuencias más detalladas. Se había puesto en defensa. Aun así el chico callejero sabe pelear y contra este jamás le ganaría al menos con con fuerza. Soltó enseguida la botella rota dejándola rodar por los pies de ambos y estático lo miró sorprendido.

No te toques animal. Yo tampoco quiero pelea. — Fue sincero. El niño de voz cálida también tenía los matices de molestia y su firmeza. Exhaló fuerte en un alto quejido, abriéndose paso por su cuenta lo siguió casi que al mismo ritmo.

Las personas que estaban cerca gritaron a asustarse con los intrusos. Muchos de ellos solo se quedaron mirando cómo iban abriéndose paso aquellos dos. Alex mientras corría le echó una vista rápida notando cómo a pesar de lo que hacía, habían muchos que sencillamente los ignoraban.

¿Qué clases de contactos tienes tu? — Habló un poco agitado pero, más calmado que la primera vez. Estaba a la expectativa, mirando a las personas como seguían, buscando la posible salía que se refería el otro.

Al pasar la encontró.

¿Por allí? — Señaló con la vista.

Era seguro totalmente segura, sin embargo no se ponían poner pasivos a el peligro eminente que tenían buscandolos. Pasar por esa puerta sería encontrarse con más personas, un punto a favor para confundirse entre la multitud. El lugar se le haría conocido a Alexander. Al cabo de unos segundo más cayó en cuenta en dónde estaban. Lo conocía obvio.

A una calle hay un burdel. Uno pequeño. Conozco a alguien de confiar. Es fácil esconderse entre las cortinas. El ambiente es bastante oscuro.— Informó sin vergüenza. Se le veía más estable a pesar de andar huyendo.




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Tema Privado Re: Run and stop prattling [Priv. Alex Schuyler]

Mensaje por Jin Koga el Sáb Oct 13, 2018 5:12 pm


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— ¿Mmm…? ¿Contactos? No sé a qué te refieres, simplemente conozco bien las calles —Respondí de manera despreocupada como si fuera una conversación casual. Una persona como yo, que vivió huyendo de sus padres un tiempo y que se empecinó en vivir con pandilleros y mafiosos, tenía que conocer muy bien las calles y los lugares más recónditos de la ciudad, era la única manera de sobrevivir en un mundo como aquel. Además era beneficioso tanto para mi trabajo como también una habilidad de supervivencia para zafarme de personas como las que nos perseguían en ese momento.

Al refugiarnos en un lugar que conocía como la cocina de un pequeño restaurante, nos adentramos y ocultamos por un momento —Conozco al dueño de este lugar, nos podría ayudar —Respondí para luego acercarme tranquilamente al chef en jefe del local —Oi ¿Dónde está Kyle? —A lo que el sujeto respondió negando con la cabeza —Hoy no ha venido a trabajar, ha tenido una emergencia que atender. —Chasquee la lengua mientras guardaba mis manos en los bolsillos del pantalón y me acercaba de vuelta al castaño —Parece que esto no va a funcionar —Suspiré, ya estaba cansado de correr esa noche.

Alcé una ceja y mis orbes se agrandaron un poco por la sorpresa ante lo que dijo el castaño. Por su traje tradicional había asumido que era alguien conservador o al menos alguien común —Así que conoces a alguien de ese burdel… —Repetí tratando de encontrar una manera de encajar su persona con un lugar como ese “Supongo que el mundo es más grande de lo que parece y las personas no son lo que aparentan” pensé. No podía negar que tenía cierta curiosidad —Dale, vamos… ya que mi plan ha fracasado… —Odiaba admitirlo, pero estaba apresurado por salir de ese dilema.

Aquel burdel que nombraba también lo conocía, aunque solo por fuera, nunca había entrado ya que no tenía dinero para pagar esos servicios y además había cosas de mayor prioridad, como alquilar una habitación para descansar o comprar comida. Al llegar a la puerta y cruzar el umbral del lugar, se podía oír a lo lejos los pasos y conversaciones de los tipos que nos perseguían —Oye, apresurémonos que se están acercando ¿Cuál es tu idea? —Pregunté curioso, no entendía como unas cortinas podían ocultarnos, ni que aquellos mafiosos fueran tan estúpidos.

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Tema Privado Re: Run and stop prattling [Priv. Alex Schuyler]

Mensaje por Alexander Schuyler el Dom Oct 14, 2018 8:32 pm

Vaya, como que el plan del fugitivo no salió a la perfección y ahora le tocaba a el angel.

Oh. Bien. Conozco a la dueña de ese lugar. Nos puede dar una mano. Solo eso. Ademas.. No queda tan lejos. — Contestó, tomando un poco de delantera.

Porque ya el tiempo comenzaba a agotarse, lo único que a ellos les quedaba era seguir corriendo, sea a donde sea, lo debían hacer y pronto. Aquellos hombres poco respeto le tenían a los lugares. más fuertes que la policía eran capaces de entrar a los establecimientos en búsqueda de su objetivo, así que nada, la puerta golpearon y con sus máscaras entraron armados al restaurante por la parte de atrás, de la misma manera como lo hicieron esos dos fugitivos, arrasaron con mesas, gabinetes que les interrumpieron el paso. El ruido fue lo que reemplazó a sus voces, estaban decididos en acabar la vida de aquel hombre y su cómplice.

Bien hora de irnos. — Alexander lo escuchó y probablemente muchas personas de la zona del trabajo también.

Se escabulló entre las personas del restaurante guiando esta vez el camino él hasta la salida. En donde se detuvo tan solo para ubicarse un poco. Los dos segundos más angustiantes para él. ¿De verdad no se detenían esos hombres? Al parecer la respuesta es clara: No. Chasqueó su lengua dándole una vista rapida a Jin antes de de nuevo emprender la escapatoria. — Por allá. — Era fácil seguir el camino y al menos esperaba que el la aglomeración distorsionara el campo visual de aquellos mafiosos. Esos dos, no tenías más nada que hacer si no correr. Que esas ropas anchas sonarán con el rose, se agitaran por la velocidad y su mochila de manos libre saltara con cada paso largo que daba. En el trayecto inicial las personas abundaban interfiriendo en el paso de esos dos hombres, golpeando con algún distraído que no les diera espacio. ¿No era más fácil ir por la carretera? Pues no, es evidente y más fácil podrían seguirle la cola. Pudo ser un plan de maravilla si no fuera por un repentino disparo al aire de uno de esos hombres de sangre buscando que así la aglomeración se diluyera.

Tenían que seguir derecho, cruzar dos veces luego de dos cuadras largas. La respiración de el Ángel se le iba agotando, pues, hacía tiempo que esas corridas como ratero las había dejado de hacer desde que consolidó la banda a el nivel en el que actualmente ellos están. Apretó la mirada, entrecerrando los ojos y crujiendo los dientes. No quería ni ver hacia atrás, sabía muy bien que por la apariencia del contrario este muy bien sabía como sobrevivir a tanta adrenalina de la calle. Su función era guiarlo y pues, eso hizo. Cruzar una calle transitada y a la zona rosa llegarán. Un callejón repleto en luces neón y personas de traje, mujeres glamorosas, vestidos cortos, joyería, era lo que se avecinaba con tan solo dar el primer paso dentro.

Literal, se estrelló a propósito con la puerta dejando con el saludo en la boca a los guardias, personas que por la forma como lo dejó pasar a Alexander se notaba de a leguas que era conocido a ellos. Sin embargo la suerte no la corrió su acompañante de las calles. Aquellos grandes hombres no lo dejarían pasar, al menos no sin la autorización de el castaño o de otro miembro. Entró este hombre de a pasos largos recibiendo de choque el aire acondicionado y las fragancias del lugar, el típico olor afrodisiaco de un burdel. Habían en la recepción una mujer en especial, una rubia de vestido negro y joyería gigantesca, ella quedó perpleja con el estado de agitación del angel.

¡Alexander! tiempo sin-... Oh, alex ¿Qué te pasó, querido? — Se acercó de inmediato tomándolo por los hombros, tratando de buscarle los ojos verdes.

Alex levantó la cabeza dando su preocupación por el chico, pues apenas recordó, los posibles problemas que la seguridad le traerán.

Sara, — Claro, no le podría decir o los echarían para evitar problemas. Se abstuvo de hablar del tema sacando su mejor sonrisa desde las energías que le quedaban. — Disculpa, Pero estoy un pco corto de tiempo. ¿Está Daisy? traje a alguien, conocido de ella, que desea verla hablar hablar algo importante. Muy importante si sabes a lo que me refiero. — Rió suave acariciando del hombro.— ¿Está ella?

Sin duda lo miró con sospecha al principio, aceptando con su mejor sonrisa.


Si, está justamente en el mismo lugar. Pasa~

Le sonrió Alex mostrando agradecimiento por la ayuda, se le acercó a darle un beso en la mejilla antes de regresar a al puerta. — Gracias. — Claro, esos guardias son jodidos a veces, y por supuesto con esas prendas de Jin lo más probable es que ni lo dejaran oler el lugar.

¿Cómo era que se llamaba?

Leo, — Acabó de inventarse un nombre para el lobito.Lo llamó con su tono de voz cálido, suave, tranquilo y hasta seductor. Parpadeó un par de veces con su debida pausa echando un vistazo a los guardias. — disculpa si te retuvieron. Son un desastre ellos a veces. Haha~ Disculpalos por hacerte esto.— Le dio espacio a que entrara pegándose a la puerta. — Él viene conmigo.

Se miraron entre sí abriendo el camino no tan seguros de aceptar a alguien con ese aspecto tan callejero. Adelante Jin, cuando quieras. Si es rápido mejor.




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Mensaje por Jin Koga el Vie Oct 19, 2018 10:10 pm


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El trayecto hasta el lugar señalado, fue aunque no muy largo, algo tedioso, no se trataba simplemente de cruzar una calle y ya, teníamos que movernos rápido y con cuidado para que nuestros perseguidores, aquellos mafiosos vestidos de negro y armados, no nos vislumbraran en la oscuridad de la noche. Felizmente aún llovía y eso nos ayudaba a escabullirnos con mayor facilidad, las ventanas del restaurante estaba empañadas con una fina capa de lluvia y la gente amontonada en la entrada nos regalaba algo de tiempo. Miré atrás por unos breves segundos y suspiré pesadamente “La he cagado otra vez, Kyle no dejará que me salga con la mía” pensé al escuchar el escándalo que se estaba armando en el restaurante, una fusión perfecta de gritos y disparos —Joder… —Solté al aire, aunque seguramente no se me escucharía con los truenos deslizándose como cometas en el cielo.

Cuando perdimos de vista el restaurante, presté más atención al castaño delante de mí, sus prendas parecían pesar ahora que estaban totalmente empapadas con la fuerte lluvia, parecía estar dificultándose aunque no pudiera oír su agitado aliento —Oye… No pienses en tropezar ahora —Exclamé en voz alta sin gritar, no podía permitirme caer en manos de nuestros perseguidores, no después de todo lo que había hecho para escapar de sus manos.

Poco después llegamos a una zona bastante extravagante, lleno de innecesarias luces brillantes y gente elegante “Ah… esto es…” había estado por aquel lugar unas cuantas veces, pero solo de pasada, jamás había entrado a ninguno de esos llamativos lugares. “Este lugar me incomoda de cierto modo…” me perdí en mis pensamientos y divagué con la mirada unos segundos, segundos en los que perdí al castaño tras una puerta de madera labrado y ornamentado con mucho detalle — ¡Oi! —Exclamé en un grito para que se me oyera, pero este no volteo, solo siguió de frente, mientras que sus enormes guardias me detenían antes de siquiera tocar aquella puerta bien labrada. Ambos guardias me tomaron de un brazo cada uno, mientras yo intentaba avanzar, era como empujar una pared de concreto con la fuerza de un niño — ¡Ah! Mierda… déjenme entrar ¡Vengo con él! —Pero mi pequeño esfuerzo fue en vano, ya que solo rieron y me empujaron de regreso —Deja de perder el tiempo, aquí no entra cualquier persona —Dijo uno de ellos mientras me miraba de pies a cabeza. —Ah… ¿Me estas juzgando por mi vestimenta? ¡¿Quieres pelear mierda?! —Respondí, molesto mientras me acercaba a él para provocarlo —No me subestimes, imbécil —Ambos estábamos a punto de darnos un madrazo cuando el castaño anunció un nombre al azar, lo que nos obligó a detener una pelea tal vez estúpida, pero necesaria. Los tres volteamos a mirarlo ¿Quién rayos era Leo? ¿Uno de los guardias? Sin embargo el castaño no los miraba a ellos, sino a mí, por lo que me señalé a mí mismo para confirmarlo “Aaahhh… al menos es un nombre con carácter” me reí para mis adentros. Entonces, miré a los guardias por sobre el hombro luego de la disculpa del castaño — ¿Ya ven? par de inadaptados, buenos para nada… —Dije caminando sin temor, mientras sus orbes amenazantes me seguían como si me quisieran matar con la mirada.

Una vez pasé el umbral, me acerqué al mayor para susurrarle —Hey… te tardaste un poco… —Fruncí el ceño, e inmediatamente me relajé ante mi siguiente pensamiento “De todas maneras hubiera entrado luego de partirles la cara” confiado sonreí de lado, mientras nos acercábamos a una mujer rubia con el mismo patrón que las fachadas de afuera, llamativa y extravagante ¿Acaso era necesario todo eso?

—Bienvenido~ Dicen que buscas a Daisy —Me dijo amablemente con una sonrisa.

No tenía ni la más mínima idea de qué era lo que estaba sucediendo, ni de quién era esta tal Daisy, miré de reojo al castaño “Oye… ¿Que mentiras has dicho de mí? ¡Di algo!” realmente no sabía qué hacer, solo se me ocurría seguirle la corriente, pero ¿Hasta dónde podría llegar sin información? Tan solo con… improvisación. —Sí, realmente vine algo apresurado y la lluvia me atrapó… —Comenté, intentando responder con la misma amabilidad, aunque por dentro odiaba actuar de esa manera.

—Oh querido, no te preocupes, te podemos prestar ropas para que estés más cómodo… —Me miró de pies a cabeza como los guardias de antes —… y más presentable… —Añadió.

“Otra vez con la misma idiotez” Me incomodaba ciertamente, pero ya comenzaba a ser una costumbre. —E… Eso sería de mucha ayuda…“Simplemente quiero deshacerme de ti ¡Odiosa mujer!” sonreí.

Y así como mis palabras fluyeron, la mujer fluyó también en su trabajo, mandó a llamar rápidamente a dos mujeres y en un dos por tres, ellas ya estaban arrastrándome a quién sabe dónde —Pero q… ¿Qué pasa? Sueltenmeeeeeeeee… —Mi voz se perdió entre los corredores del local, tras la puerta de una habitación. Todo pasó tan rápido mientras me quejaba e intentaba zafarme, que en un simple chasqueo ya estaba bañado, con el cabello bien ordenado y con un traje elegante de color negro, camisa blanca, chaleco crema y corbata amarilla — ¿Qué pasa con esta ropa tan incómoda? —Me quejé una vez más, hasta que me miré frente al espejo y no pude evitar repudiar aquella imagen —… —Arquee la ceja en son de sentirme enfadado, a tal grado de querer romper aquel cristal que reflejaba lo que más odiaba de mi pasado, aquella clase social, casi de la aristocracia que me controló como títere durante los años de mi infancia. Mi expresión se volvió sombría cargada de todo el odio que llevaba durante muchos años, mis hombros se tensaron, quería golpear a alguien y poner aquella habitación patas arriba. Pero un trueno cayó muy cerca de nosotros, retumbando las paredes y sacándome del trance en el que estaba “¿Eh?... mierda… contrólate… no puedes joderla ahora” los hombres que nos perseguían seguramente estaba cerca, arrasando con todos los locales hasta hallarnos, no podía frustrar el plan del castaño. Resoplé y suspiré hasta calmarme y luego salí junto a las dos mujeres, para volver a la recepción.

Pero antes de llegar siquiera, noté que algunos de los hombres de negro estaban ingresando al burdel —¡!  —Pasee mi mirada alrededor del local en busca del mayor, pero no lo veía por ninguna parte “¡Carajo! Han llegado muy rápido” las mujeres que me acompañaban al notar lo sospechoso de los hombres se dispersaron, dejándome solo allí. “Será mejor que me oculte por ahora” pensé mientras caminaba, internándome más en el lugar, las luces eran más tenues cada vez y la oscuridad gobernaba entre telas de color rojo carmesí y alfombras quizás negras, no se podía distinguir bien “¿Estas eran las famosas cortinas de las que hablaba?”

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Tema Privado Re: Run and stop prattling [Priv. Alex Schuyler]

Mensaje por Alexander Schuyler el Dom Oct 21, 2018 1:50 am


Ambientación II:
El color rojo predominó en la vista de los visitantes aludiendo el placer y confort que cada uno puede tener al visitar los aposentos de la señora Daisy, una mujer mayor, que oscila entre los 40 años, despampanante danzaba en su caminata siempre elegante dejando más de mil personas con su boca abierta. La sensualidad fue construida a su nombre, su hogar, su trabajo y sobre todos sus labios. Rojos del mismo color de las paredes, decoran la magnitud de dos acolchados de aspecto dulce como las paletas.

Lo lamento. Pero creo que este plan es más complicado de lo que parece.—Contestó serio Alex.

Oh, la mirada tan distinta que tuvo el castaño se notó tanto qué tan pendiente estaba del ambiente y en especial de aquella mujer que entre las personas, clientes y empleadas, caminaba. Dios, como le hacía sentir un nudo de asco en su interior. La detestaba tanto, que su forma angelical pura se vería afectada con el oscuro sentimiento en su interior. Pasó de la vista a intentar distraerse por los últimos segundos de vida con el problema que tenía ahora atado al cuello el contrario. Parpadeó varias veces señalandose a si mismo débilmente. Claro que tu Alex, ¿En que lo habías metido? Simple, un disfraz, le sonrió pesado, no más dejando que a este se lo robaran a quien sabe donde. En parte esto sería una mala señal, ayudar a alguien a cambiarse para las otras personas del local significaba un cliente más. Lo atenderán con gusto, le traerán lo necesario y aún más, lo llenarían de perfumes, cremas y otros artículos que sean adecuados para la vista de la dueña Daisy, todo a cambio de dinero. Dinero que del cual Alex no tenía. Lo sabía muy bien, una vez que esa mujer llegara de sus saludos cotidianos con los demás, una pesada careta tendría que aguantar de nuevo; al menos, solamente mientras la endulzaba; ya después, debía ver cómo hacía para pedirle el favor del cual fue la única razón de su aparición delante de ella usando la imagen del menor como pretexto. Respiró profundo tomando valor de regresar a colocarse su máscara, la sonriente máscara llena de hipocresía, debía intentar lograr llevar el mensaje de ayuda de la forma más calmada posible, endulzar como siempre. Después de todo, para eso lo llevó a aquel Burdel elegante. Así que, los pasos resonaron. Jin por su lado y Alex por el suyo.

“Get out of here… Get me some money too~”

Esos ojos esmeraldas bien femeninos lo encontró.

“You’re sitting down and wondering what it’s all about… If you ain’t got no money, They will put you out~”

Continuó cantando, sin vergüenza alguna ella. La mujer cantó caminando con el vaivén de sus caderas, extendió la mano derecha hasta alcanzar en la nuca del castaño, rodear con su cuerpo antes de tomar por las mejillas siguiendo el movimiento que la música le dictó.

Señorita. — Susurró Alex.
Cuanto tiempo mi pequeño. Ya pensé yo que jamás te acordarás de visitarme. — Contestó sin soltarlo.

Contuvo su risa al apartar la mirada el chico. Las manos femeninas las tomó con cuidado situándolas entre los dos a nivel del pecho. Ladeó el rostro y arqueó las cejas manteniéndola. Dejó que la misma música del fondo invadiera la conversación mientras esta se movilizaba a un mejor sitio, algo apartados del personal que pasaba y suficiente privado para que la ropa pudiera quitarse para que su servicio se encargara de ambas prendas húmedas por la lluvia. No bastaron más palabras para pedir un préstamo de vestimenta también para Alex. Suerte que al ángel lo conocían de hace un muy buen tiempo atrás. Ahora bien, el lugar solo es de mujeres, ¿en que parte de la historia estaba ubicado? Bueno eso es para otro momento. Regresando a el lugar donde se fueron a seguir la conversación, llegaron a una habitación situada en un lugar remoto entre muchas puertas de un pasillo rojo pasión ellos entraron cerrando la puerta, dedicándose totalmente a la imagen de el castaño. La dulce muñeca japonesa en ese lugar le decían. Capaz de sacar grandes cantidades de dinero por tener la habilidad de engañar y hacer dudar la sexualidad de sus clientes más débiles.

Extrañaba mucho tenerte aquí, Y también, extrañaba cuando te vestías de chica para mi cerdos. —Dijo con los brazos cruzados apoyada en la puerta.

Atrevida siempre lo fue, adicta al dinero aún más. observó la espalda de Alex desnuda mientras el castaño se le ayudaron a cambiarse. Ropas iban pasando de entre manos de las pequeñas de Daisy, obsequiando momentáneamente telares adecuados del lugar con apariencia exótica, largos, amplios, dignos de una princesa del periodo Edo.

Disculpame por esta visita, en serio, pero, muy bien sabes que a esto no vengo con todo lo que te he ido comentando...— Compuso el último lazo antes de sentarse en la cama.

Las expresiones de la dama marcaron sorpresa, seguido a una larga risa juguetona.

Lo sé, por eso preferí dejarte sin el tocado. Haha~ Olvidalo, Después de todo... — Dio un pequeño empujoncito quedándose de pie al frente del chico, afilando su mirada mientras conversaba. Su mano la extendió y un cigarrillo le trajeron enseguida. — ..Sabes que mis favores cuestan. Aunque de ser para tí, te salen más económicos.

Frunció el cejo retirandose arreglándose el cuello de la vestimenta.

Solo necesito que me dejas estar aquí un rato. La verdad no me pensaba quedar, no te pido tampoco una alcoba, ni dinero, ni comida, ni joyas, ni nada del estilo. —Suspiró. Suavizando su semblante para ella. De verdad necesitaba que le aceptara el favor. Se tomó el tiempo antes de seguir. — Necesito un favor pequeño. Conocí a alguien que me metió en un problema, solo necesito ocultarme y no pasará nada. —Levantó las palmas deteniendola antes que interviniera negativamente, la expresión de la señora mientras fumaba daba a entender su inconfor. — Antes que digas algún no, es solo por una hora, puedo manejarlo. Si quieres te puedo ayudar un día que tengas atareado como agradecimiento… Uhm… Solo eso. ¿Si?

Daisy suspiró, arreglándose el flequillo sin tocarlo. Lo miró indecisa manteniendo en el ambiente una extraña tensión entre los dos. Alex tan solo la espero manteniendo la vista desde una perspectiva baja hacia ella. Cuando ella le sonrió siguiendo de un guiño de ojo, sus conjeturas de los labios actuaron como un reflejo. En ese instante, una de sus trabajadoras llamó a la puerta abriendola despacio y anunció: El invitado suyo está presentable; Y ambos apartaron sus miradas. Aquella mujer lo tomó del hombro, deslizando la mano por el brazo, subiendo la caricia hasta el rostro masculino y así, murmuró con sus carnosos labios unas palabras de las cuales, tan solo como un susurro se las dedicó a Alex dejando un sonrojo evidente en él.

Las prendas largas se arrastraron en la alfombra oscura muy bien aseada, telares de colores cálidos, listones fáciles de desamarrarse con tan solo un jalón minúsculo, no había arreglo, no más eran anchas, de bajo peso, perfectas para resaltar los gestos del ángel en pro a la seducción. Pasó por el corredor rojo con la mujer. Está deseaba tanto conocer a el nuevo “amigo” de Alex, queriendo ver que tanta suerte tuvo esta vez. Claro, como sarcasmo. A medida que caminaban, una de sus trabajadoras se acercó a pedirle un favor, según como Alex los notó, se vió algo importante. Rodó los ojos sin querer involucrarse y simplemente, con el sonido del trueno quedó paralizado. “¡Ugh!... Esta no es mi noche definitivamente….” Sin más que pensar ni saber como se encontraba el panorama afuera fue a buscar al menor. Recordó que le había dicho algo parecido a unas cortinas rojas. “¿Será que lo recordó el Yakuza ese?” Caminó hasta esas, una zona bastante apartada y privada en la que solo iban las personas cuando tenían una cita con bailarinas eroticas tan codiciadas y costosas. Habían ademas de un sofá, una cama muy baja repleta de cojines extremadamente suaves y claro, sin olvidarse de ese armario tan prohibido con frasquitos de aromas afrodisíacos. Era la zona más cuidada y respetada por todos los clientes.

Y allí, esa canción que aquella mujer de poder estuvo cantando cuando se encontró con el ángel, resonó con sutileza en la habitación acortinada.

Auhm… ¿Cosa extraña? — Susurró un apodo indigno notando que, allí estaba el chico perdido. Y no solo eso, también logró escuchar un sonido algo molesto del exterior. De inmediato empujó al menor a adentro y pasó a ver el nivel de peligro afuera. Por un momento su corazón latió fuerte. ¿Era posible esto? No tenía temor, pero vaya que ya no quería tener más problemas en esa noche. Apretó los labios disgustado. No tuvo de otra. no quería tener que esconderse con ese tipo más, sin embargo, este era el único lugar que tenían. ¿Como harían esos de negro para localizarlos rápido? — Me pregunto si tienes un chip o algo metido en tu nuca... — Chasqueó la lengua al expresar su molestia. metiéndose en la habitación. Buscó rápidamente donde estaba la luz, poniéndola más baja, un poco más privada dando ese aspecto de intimidad. Buscó también las cobijas y una colonia de mujer. Esta última la destapó y salió prácticamente corriendo a la cortina de nuevo a asomar la cabeza dejando al contrario abandonado. — Quédate allí, ahora te explico o te escucho lo que quieras decirme. — No tenía tiempo aún de escuchar sus quejas. Perfecto. Había una chica de plantas bastante exóticas cerca. La llamó y conversó con ella rápido. Un pequeño favorcito que con su carisma pudo remediar. La chica aceptó. Su plan B estaba a la marcha.

Get out of here,
Make me some money too.


La mujer servirá como distracción, al menos lo necesario para que no usaran atrevidamente dentro de la habitación privada.

Now if you had prepared 20 years ago,
You wouldn't be a wandering now from door to door.
Why don't you do right

No sé si saldrá bien...— le susurró al menor pasando de largo hasta tirarse en esos cojines blancos en la cama. Se sentó en esta, levantó la vista incómodo. Lo peor y lo más desagradable para Alex, era dejar en lo que estaba metido, sea directa o indirectamente. Esos negocios para alguien como él, una raza tan importante y codiciada, lo hacían sentir con los demás como una basura prácticamente. — Te lo diré rápido sin tanto rollo. No se quien eres, y cuando termine esto por favor… Vete enseguida. No te pienso pagar lo otro. — Remojó sus labios humedeciendo los con disimulo. Respiró profundo, exhalando rápido. Se sentía como alguien más de la chica de afuera quería husmear. — Si se acercan más bésame.

Why don't you do right,
like some other men do?

Hablo en serio. Es la mejor manera de despistar y que la chica de afuera pueda.

Esos pasos se acercaban.

Solo tienes que hacerlo estando de ese lado. — Le señaló acercándose más a su espacio. — Quedarte quiero... Digo.. Actúa natural. Solo Actúa. — Subió la derecha al listón que le sujetaba las prendas tradicionales, retirándolo lentamente. Sus mejillas estaban sonrojándose más que todo por la vergüenza que le daba. — Así mi espalda quedará a su vista y disimulara ser de una mujer más.

Las telas finas se resbalaron un poco dejando ver sus hombros, el rosado de estos y sobre todo esos huesos tan finos y delicados, tanto que daban la apariencia de ser una chica por lo angelical que se veía. La chica afuera se escuchó tratando de evitar que se acercaran; pero vamos, es una hormiga al frente de ese demonio de traje negro.

Bésame. — Frunció las cejas ordenandolo.




Hablo. — Actuo. "Pienso."

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Tema Privado Re: Run and stop prattling [Priv. Alex Schuyler]

Mensaje por Jin Koga el Jue Oct 25, 2018 6:42 pm


Ch 01
RUN AND STOP PRATTLING

Caminé cerca de las cortinas rojas, intentando encontrar uno desocupado, felizmente poseía una vista más aguda que el de un ser humano promedio, así que no fue complicado caminar con la densidad de la luz casi imperceptible. Mientras avanzaba era inevitable que pasara por varios espacios privados y en el silencio del lugar, podía oír tras las espesas cortinas rojas, algunas conversaciones provocativas de las jóvenes en servicio o sonidos bastante sugerentes provenir de aquí y de allá “Realmente estoy en un burdel…” de cierta manera me sentía un tanto avergonzado de tener que escuchar cosas que no quería, pero aunque me cubriera los oídos, igual lo escucharía todo, no por nada se decía que los sentidos de un licántropo eran mucho más agudos y sensibles que el de los humanos.

Seguí avanzando, pero esta vez intentando cubrirme la nariz, todos los espacios desprendían diferentes tipos de olores, algunos cítricos, otros florales, amaderados o dulces, estaban por todos lados y mi sentido del olfato no lo toleraba “Este sitio no está hecho para tipos como yo” pensé, mientras me comenzaba a doler la cabeza “Debería encontrar un lugar pronto para esconderme y luego salir de aquí” Entre mis pensamientos una voz me alertó, una ya conocida, voltee algo cabreado —¿Cosa extraña? ¡Tú imbécil! Sab… ¿Eh?... —Mi voz comenzó fuerte y luego se apagó al final, observé al castaño algo sorprendido, llevaba otras ropas y aunque eran tradicionales como las anteriores, estas estaban hechas en realidad para una mujer, un kimono, se podría decir — ¿Por qué estás con ese atuendo tan extraño? —Señalé, mirándolo incrédulo, esperando una respuesta. Pero la respuesta nunca llegó, ya que fui inmediatamente empujado a uno de esos espacios tras las cortinas —Pero ¿Qué mierda te pasa? No empujes joder… —Lo aparte un poco, estaba consciente de que teníamos que escondernos, pero no podía evitar enfadarme un tanto — ¿Un chip? ¡Ja! Como si fuera a dejarme… —Contesté inmediatamente, nunca dejaba que la gente me manipulara, así que esas cosas no eran posibles conmigo. —Espera… ¿Cuál es el punto de escondernos en un lugar abierto como este? —Dije, viendo como las luces cada vez se apagaban más “Dudo que simplemente con bajar la potencia de la luz ayude en algo…” Miré alrededor buscando un lugar dónde ocultarnos, mientras el castaño echaba un vistazo hacia el pasadizo “¿Quizás debajo de los cojines? No… No sería suficiente para ocultarnos los dos” Seguí mirando la habitación, aparte de la cama y los cojines, había un extraño armario de caoba brillante que llamó mi atención “Quizás podríamos entrar allí” pensé, acercándome al lugar ¿Para que serviría aquello? En mi mente imaginaba que seguramente guardarían trajes y juguetes sexuales ¿Sino para qué? Traté de abrirlo “Joo… ¿Está cerrado con llave?” Sonreí con ambición, tal vez guardaban cosas de valor “¿Quién creen que soy?” Me quité un pequeño broche que estaba puesto en el traje y mientras aprovechaba la distracción del castaño, abrí la puerta con una de mis tantas habilidades de ladrón. Me sentía orgulloso de mi mismo, pero ya habría tiempo para eso luego, miré adentro, pero lo que había allí no era nada de lo que pensaba “¿Qué es todo esto?” Había muchos frascos transparentes y de colores, tomé algunos y traté de leerlo, pero… estaban en otros idiomas que desconocía “¿Esto es francés?” Recordaba haber estudiado un poco del idioma cuando era niño, pero no comprendía casi nada ahora “Mmm… dice perfume… ¿Y qué más? Mmm… De verdad que no entiendo nada” Dejé los frascos en su lugar, cuando mi vista se fijó en una botellita en particular que tenía forma de una manzana mordida y el cristal era de tonos rojizos “Tiene una forma curiosa” La tomé para mirarla con más detalle, pero a diferencia de las anteriores, no llevaba nada escrito “Es extraño siendo una botella con mejor diseño” —Me pregunto… si olerá a manzana —Mi curiosidad, me llevó a destapar el frasco y de ella una fragancia dulce y embriagadora salió “Wooahh no está tan mal…” dije volviéndolo a cerrar para que no se escapara el olor, no quería que el castaño se diera cuenta de la travesura que estaba haciendo allí. “No creo que les importe si desaparece una de los frascos” Pensé con astucia mientras lo guardaba en uno de mis bolsillos, ya que no era tan grande. Cerré el armario y volví al centro de la habitación.

Miré como el castaño volvía a ingresar y caminaba de largo hasta la zona de la cama y los cojines, parecía realmente enfadado con la situación, bueno a quién no, lo había arrastrado a este problema, aunque era su culpa por aventarme en paraguas al comienzo —Entonces ¿Cuál es tu plan? —Pregunté, siguiéndolo por detrás, la verdad es que no tenía idea de sus planes y eso me comenzaba a desesperar ¿Realmente me ayudaría a salir del problema? Me quedé parado allí, esperando una respuesta, aunque no fue muy agradable lo que escuché, hasta tal punto que me parecía irónicamente gracioso — ¿Me estás echando? Ese no era lo que acordamos, para empezar, si no me hubieras tirado ese paraguas en la cabeza, ni siquiera nos hubiéramos tenido que conocer, además… —Guardé silencio al escuchar unos pasos venir de afuera y al mismo tiempo las palabras del castaño, me dejaron atónito ¿Qué estaba diciendo? —Estás loco ¿Quieres que te bese idiota? —Dije acercándome un poco a los cojines para que me escuchara hablar en voz baja. En ese momento de caos, comencé a sentir que la corbata me apretaba el cuello, la garganta seca y el palpitar de mi corazón se volvía cada vez más fuerte, como si quisiese salírseme del pecho “¿Qué pasa?” Era una sensación que no había sentido antes, así que estaba un poco preocupado, tanto así que por ratos dejaba de escuchar lo que decía el castaño “Tal vez me siento algo ofuscado por haber olido tantas fragancias antes” pensé mientras me acomodaba en los cojines con el semblante algo perdido, el ceño fruncido y con la mano en el pecho “¿Eh? ¿Qué me está diciendo? ¿Qué actúe natural?” Entendía tan solo la mitad de lo decía, ya que irremediablemente comencé a sentirme embriagado, como si hubiera bebido alcohol “Tan solo cállate… No puedo entenderte” pedí en mi mente, mi corazón palpitaba más fuerte aún, me costaba oír bien, apenas y escuchaba la voz del castaño, alcé la mirada y su imagen se tornaba algo difusa, me costaba respirar, así que tomé el nudo de mi corbata y la desajusté. Seguía sin entender que sucedía, pero tampoco podía controlar la situación, demasiadas cosas daban vuelta en mi cabeza, la joya, los hombres de negro, el accidente con la moto, el molesto idiota, nosotros corriendo bajo la lluvia y luego la imagen del castaño en kimono, se veía realmente como una muñeca “Ah… ¿Por qué estoy pensando eso ahora?” Miré al mayor que pronunciaba una clara palabra “Bésame” con el ceño fruncido “Deja de mirarme así… me molestas”

Antes de que mi cabeza pudiera tomar una decisión, mi cuerpo ya estaba actuando por sí solo. Tomé de la delgada cintura al castaño para atraerlo más cerca, su rostro enrojecido me parecía hermoso y sin poder evitarlo, acerqué mis labios a los suyos, uniéndolos en un corto beso “¿Por qué esto es agradable?” Estaba tan ocupado tratando de descifrar aquello que ni recordaba porque estábamos allí. Por otro lado alguien corrió las cortinas rojas lentamente para mirar adentro, aunque no podía reconocernos bien por la luz suave, así que con un par de pasos ingresó a la habitación a hurtadillas, como para que no nos diéramos cuenta, quería ver más de cerca para descartar las posibilidades, sí que fue bastante cuidadoso.

Tras el beso de antes, algo se agitó en mí, parecía que todos mis sentidos estaban centrados en el mayor, no deseaba solo un beso, lo deseaba completamente a él. Mi pecho quemaba y mi respiración se volvía un poco más pesada, me acerqué de nuevo a sus labios, sellando un nuevo beso, pero esta vez uno más largo y apasionado. “Es tan suave…” pensé cada vez que nuestros labios se volvían a unir. La mano que estaba en su cintura, la llevé a su espalda descubierta para acariciarla y con ayuda de la otra mano deslicé la parte frontal del traje tradicional, dejando expuesto su blanco torso. Dejé unos momentos esos labios que se habían vuelto una adicción y con la punta de mi nariz comencé a recorrer sus rosadas mejillas, hasta llegar al cuello, en dónde inhale y me embriagué de su aroma, para luego besarlo y más tarde lamerlo desde la clavícula hasta su oreja.

La escena se veía tan realista, que el hombre que observaba la situación, se sintió algo perturbado, alejándose poco a poco, hasta retirarse de la habitación. El plan del castaño había funcionado, aunque quizás demasiado bien.

Alexander & Jin

♍️


Deja de chismosear, no hay nada que ver aquí:

Te dije que no hay nada que ver...:
—Hablo l "Pienso" l Narro
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