Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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+18 My heart burns for you | Jasmina Dupont +18

Mensaje por Zackary Argyreon el Mar Oct 02, 2018 12:19 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Esa mañana se había despertado con una extraña sensación en el pecho, en su mente, en todo. ¿Sería una buena señal? Se sentía algo perdido, lejos de solamente estar con la cabeza todavía metida en las almohadas. La luz entraba por la ventana delicadamente haciendo que su cuerpo se sintiera tibio pese a no dormir con alguna manta. Su cuerpo hizo lo propio, se estiró y bostezó abriendo la boca tan grande como su mandíbula le permitió, enseñando esos afilados dientes en sierra bien cuidados, blancos y en perfecto estado para masticar, desgarrar y morder. Una vez vuelto a su posición en la cama, con mucho esmero tomó su teléfono móvil, ese mismo que había comprado unos meses atrás y que a duras penas aprendió a usar, de no ser por los otros tantos amigos que le habrían ayudado a comprender mejor su uso, aquellos que le enseñarían también a usar el tal "flash" de la cámara fotográfica... bueno, muchas cosas que en el pasado difícilmente habría comprendido a pesar de provenir de una tierra de tecnologías perdidas, de máquinas y donde los autos flotaban. El destino había sido interesantemente caprichoso con él, pues lo había aventurado a un largo viaje con diversidad de entidades a las que pudo llamar amigos, y aunque al final terminó solo y arrastrado a un bosque en el cual se hizo conocido por su amargura, ahora sostenía entre sus manos el dispositivo que anunciaba tener un mensaje de texto de ella, de esa persona a la que el pasado había atado y el futuro le deparaba promesas, más aventuras juntos y amor. ¿Era raro que su corazón comenzase a latir deprisa cuando veía el nombre de ella ahí arriba en la pantalla? Siquiera el escuchar su nombre lo hacía reaccionar de formas inesperadas. Es decir, ya se conocían, ya habían aceptado dar el paso más allá aunque al principio había sido difícil. Era necesario recordar que antes de novios o esposos eran buenos amigos, que podían salir aquí y allá sin sentir desconfianza el uno del otro, incluso que el dragón podía aprender mucho de ella, de todo lo que ella tenía que mostrar y enseñarle... porque ella si había sido educada, cursaba la escuela y era por mucho más culta en lo que tenía que ver con las sociedades. Ella misma habría sido quién le había explicado los pormenores de casarse, y apreciaba el valor (y voluntad) que ésta había mostrado en no solo ir a buscarlo desde su natal tierra, sino que también se había vuelto valiente al ayudarle a defender el bosque aquella ocasión en la que los maleantes humanos atentaron con darle caza.

El mensaje de texto le recordaba que ese día se verían, recorrerían el parque e irían al zoológico. ¡¿Otra cita de novios?! Si, era emocionante pero aterrador, ¿qué podría ponerse? Aceleró su paso y se arrojó al armario improvisado que tenía, aunque sacó lo primero que encontró a decir verdad. Era un masculino de gusto pobre en cuanto a la etiqueta, pero sabía dar su propio toque personal a las cosas y a su porte.

Cuando terminó de vestirse envió un mensaje de regreso, uno que confirmaba que estaría ahí a la hora establecida por los dos. No lo notaba, pero su humor estaba radiante, se había dormido ya pasada la media noche debido a algunos menesteres mundanos, pero eso (curiosamente) no lo hacía dejar de sonreír aunque fuese de forma discreta. Finalmente, salió del sitio que llamaba casa y se marchó a la gran ciudad, la urbe que lo había estado viendo crecer de forma paulatina en cuanto a lo social se refería. Antes era muy difícil verlo inmiscuido entre el tráfico y la gente que abarcaba las calles y no lo dejaba avanzar con facilidad. Ahora ya era otro, y la peliazul había logrado sacar mucha de su ignorancia previa, lo había hecho más abierto a las posibilidades. ¿Sería que se estaban enamorando? Es decir, el dragón había sido capaz de ir a visitarla cuando el tiempo se lo permitía aunque fuese a escondidas, pues el guardia de seguridad del instituto - donde ella vivía - muchas veces se había mostrado reacio a darle el paso, pero durante las noches había momentos en los que el dragón se colaba a la escuela para quedarse en el balcón, charlando con ella sobre nimiedades. Jamás tocaban directamente el tema de casarse o el amor, en parte porque al ser matrimonios arreglados el dragón entendía que eso no era lo más importante. Sin embargo, el contacto usual, tan natural que había surgido de una simple amistad comenzó a desarrollar otra clase de sentimientos en el muchacho, uno que con detalle, marcaba una clara diferencia entre una conocida y una hembra con la que quería pasar el resto de sus días y formar una familia. Esos pensamientos lo hicieron hacer una cara particular mientras caminaba, no estaba en su carácter darse el lujo de pensar en "tonterías".

Cuando llegó al parque, revisó de nuevo el móvil esperando encontrar otro mensaje, pero no había nada de nada, ella tampoco estaba presente claro. Dedujo que no tardaría, él siempre procuraba llegar unos cuantos minutos antes por caballerosidad. Se sentó en una pestaña de concreto que sobresalía de una jardinera cercana a la fuente central y miró hacia los lados, esperando que ella hiciera su aparición más que deseada. Según parecía, le llevaría al zoológico pues ella tenía mucho ilusión al respecto. Para Zack eso de ver animales era cosa de todos los días, por lo que la idea le parecía más que trivial, incluso muchas de las ocurrencias de la menor le resultaban de lo más acarameladas, pero aún así le parecía dulce que cosas tan mínimas le hicieran tanto bien. Él estaba dispuesto a concederle sus peticiones, porque le agradaba y estaba seguro que ya la amaba.



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+18 Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont +18

Mensaje por Jasmina Dupont el Miér Mar 06, 2019 11:08 am

Ella ya no era consciente de las horas, de los momentos que pasaban fuera de esa habitación, le erizaba la piel pensar en lo que los dos habían logrado y como su relación ahora se encontraba tan llena de vida como debía serlo. Jamás hubiera imaginado que el acto de enlazar sus cuerpos la hicieran ver más allá de la realidad. Eran jóvenes y pese a que no llevaban más de medio año de conocerse, su propia naturaleza los había hecho engancharse de inmediato, los sentimientos y las palabras fluían por sí solas, habían conectado desde el primer momento. Aquellos besos y caricias, esas bellas palabras se habían transformado en lo que ahora escuchaba de manera atenta, cada jadeo ahogado y gruñido de su macho, aquello que humedecía de más su cálido interior que se disponía ansiosamente para acogerlo. Por supuesto, era la primera vez que ella tenía esa clase de contacto con un hombre y eso en principio le ponía algo tensa y temerosa, no obstante, al sentirlo, tocarlo y percibir aquel sabor su temperamento se hizo más afín, se vio seducida, extasiada y ahora buscaba a toda costa el placer mutuo. Sólo pensaba en su bienestar, y aunque no lo dijera, sabía lo mucho que le atraía el acto.  

Muchas de las cosas que haría eran novedosas, pero algunas ocasiones sus manos y cuerpo reaccionaban por cuenta propia y de esa manera se daba el lujo de explorar aquel cuerpo que le ocasionaba todo ese cúmulo de sensaciones en el vientre. Eran similares a las cosquillas que sintió cuando se conocieron, al saber que ese hombre sería su marido, el simple hecho de sentirse querida sin haberle dicho siquiera la noticia, el amor hacía una reacción compleja en la menor. Con un gemido casi ahogado, buscó algo de aire y sacó el miembro romo y musculoso de su cavidad oral para observarlo con curiosidad inquieta. Su rubor poco a poco iba desapareciendo, asimilando a su ritmo la normalidad sobre sus actos.

Podía observar cómo su pene estaba completamente protegido de su saliva, llenándole de morbo esa visión, uno que diligente le instó a tocar el vértice superior, brillaba y al tacto se sentía intenso, duro — Jeje... — Rió juguetona mientras lo seguía tocando suavemente con la punta de sus dedos. Notaba como el líquido preseminal salía de su interior y atenta, profanaba la pequeña apertura del macho para probar semejante fluido, como si esperase que viniera más y más de la clara sustancia que complacía su gusto por la sapidez tan peculiar.  

La chica se levantó de donde estaba y decidió conducir a su novio rumbo a la tina donde concebirían por primera vez — Estoy lista, amor — Su voz salió tierna, entregada solamente a Zackary con quién estaba dando sus primeros pasos en aquel mundo desconocido. Sus manos y cuerpo temblaban sutilmente, pero estaba completamente segura de querer hacerlo. Dejó que el muchacho entrase primero, después ella se colocó sobre él buscando sentirse poseída entre sus brazos, entre besos y más caricias. Sus manos necesitaban sentir el contacto ajeno, acariciaba y exploraba inquieta el cuerpo masculino de su hombre. Mientras tanto, movió las caderas en círculos buscando la pelvis contraria a la vez que encontraba apoyo en los pechos de su hombría. La respiración se encontraba cortada, el calor del cuerpo ajeno le hizo soltar un respingo y con una mano condujo el estoque de su amante hacia su cavidad que se encontraba contrayéndose y le hacía sentir desbordar con el solo roce. Poco a poco dejó que el dragón entrase en su naturaleza sin poder siquiera pensar las cosas con claridad, los gemidos salieron solos, sonoros y en alguna ocasión claramente mencionó el nombre de su macho. Apretó fuerte su labio bajo, el dolor era mínimo, pero necesitaba acostumbrarse a sentir algo dentro de ella.

La mente estaba poniéndose en blanco, nada estaba como debía estar, arqueó la espalda y se dejó caer repentinamente, las rodillas temblorosas finalmente fallaron y comprobó la longitud de la entrepierna del varón que la llenó por completo. — Nnh...— No podría describir jamás con palabras ese momento, todo lo que iba sintiendo, como él iba separando sus paredes con la caliente herramienta que parecía fundir su interior — ¡S-Se siente tan bien...! — Su vientre se contrajo y el sonido húmedo en el agua envolvió el lugar dentro de esas cuatro paredes acompasado por lo que salía de su boca sin sentido. No tenía ninguna razón para detenerse.


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Mensaje por Zackary Argyreon el Mar Mar 12, 2019 9:43 am

Accedió a sus deseos sin decir una sola palabra, solo se quedó observándole y caminó con cuidado hacia aquél gran recipiente de agua tibia que olía a lavanda y otras esencias perfumadas, sin embargo el aroma que más le gustaba en esos momentos era la esencia de la chica, una que era tan propia de ella y que jamás pasaba desapercibida en cada encuentro, en cada reunión con ella, en cada paseo, en cada beso... ahora ese aroma femenino implicaba otras tantas cosas en la situación. Se había aventurado a hacer todo aquello sin pensarlo, era demasiado tarde para retroceder porque una vez pudieron conocerse enteramente no quedaba razón para intentar aplacar el deseo que surgía en aquél hervor donde las hormonas mandaban.

Nunca nadie había sido tan amoroso y generoso con él como lo había sido la chica durante el tiempo en el que se habían conocido, estaba claro que sus vidas estaban entrelazadas y que sus padres no habían fallado en ningún punto al comprometerlos desde antes del nacimiento de ella, aunque cuando eso sucedió Zack apenas tenía idea de lo que una relación de pareja era, él solo había querido vivir la vida a su manera, fiero e impulsivo, a veces imprudente de más. Ahora se trataba de una criatura algo sumisa y atenta a los detalles, que no despegaba los ojos del cuerpo de la hembra con la que sin saberlo, perpetuaría su especie a futuro y tendría sueños, muchos sueños en común. Se detuvo y se mantuvo un momento de pie junto a ella ya dentro del agua y le brindó un dulce beso en la frente, finalmente asintió a las palabras de la híbrida a su vez que sus manos recorrían las inmediaciones de su cuerpo, sobre todo aquellos sitios donde sus curvas se hacían más evidentes. Se tomó las cosas con calma, buscó disfrutarlo para guardarlo en su memoria por el resto de sus días... era su primera vez juntos y la primera vez de la chica también, tendría que ir con cuidado, mucho. Seguramente después podrían tener esa clase de jugueteos con más calma, tal vez los nervios no los atacarían como lo estaban haciendo en ese mismo instante y podrían disfrutarse sin ninguna clase de temores, pero calma, solo necesitaban calma... a fin de cuentas tenían toda la tarde -y noche- para satisfacer sus necesidades carnales.

El pelirrosa sostuvo su cuerpo y comenzó a hundirse en su interior, acoplándose al movimiento que ella generaba y controlaba. La sensación era diferente, no se comparaba a lo que le había hecho minutos antes, el calor que ella emanaba y con el que lo recibía de inmediato lo hicieron jadear de placer. Acercó su rostro a los pechos de ella y buscó quedarse ahí mientras percibía como poco a poco aquellas paredes húmedas se separaban con algo de suavidad y le recibían con un sonido húmedo y gratificante. — Me haces arder... — Replicó en tono bajo antes de iniciar con los besos y lamidas a sus suaves pechos.

Sus brazos de inmediato rodearon el cuerpo de aquella muchacha que se encontraba sobre él, buscando acercarle lo máximo posible para hacerle sentir bien cuidada y forjar aquél vínculo instintivo entre los de su especie. Claro que él no era totalmente consciente de aquello, pues su tosco cuerpo solamente se dejaba llevar buscando sentir la feminidad ajena que desde luego le hacía huir de ese mundo y desplazarse al paraíso. Era increíble como su cuerpo se acoplaba tan bien al suyo y el placer se intensificaba cada que iba más y más adentro, sintiéndose rodeado de ella y en la mente palpitaba el propósito de llenar su interior por completo con su miembro.

Ésta vez aplicó algo de fuerza sobre el cuerpo contrario para empujarle contra si y facilitar el movimiento de su virilidad en el reducido espacio. Dejó escapar un bufido en respuesta al gemir constante de la menor entregado completamente al erotismo del momento, no iba a negar que le gustaba oír eso, pero también él era presa de su propio éxtasis que le invitaba a hacer pequeños gestos y movimientos reflejos, vocalizaciones sin sentido que instaban a su lado más animal.



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+18 Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont +18

Mensaje por Jasmina Dupont el Jue Mar 21, 2019 1:50 pm

Se quedó quieta un momento, sintiendo la respiración del hombre sobre su pecho, una respiración que se volvía agitada, furiosa. Aquél varón sobre el que se encontraba sentada le llenaba sentimental y físicamente, invadiendo con su cuerpo la intimidad de su persona. Su rostro mostraba orgullo y satisfacción, esa sensación de hacer por primera vez lo que ella consideraba la unión deseada que, sin quitar importancia a sus sentimientos, era necesario para que la relación avanzase. La chica dejó escapar un suspiro cuando sintió las manos del mayor sobre su cintura y la piel de sus musculosos brazos rodear su complexión que ahora temblaba por el conjunto de emociones y sensaciones... percibía como si su corazón se fuese a romper de tanto latir. Ella no fue menos, abrazaba con fuerza el cuello del dragón, se sostenía e iba perdiendo delicadeza con cada movimiento. Con fuerza, éste empujó contra ella y se hundió completamente en su entrada, provocando que su mente se nublase y aunque habló, no fue consciente de lo que sus palabras articularon.

Estaba pensando en su nombre, en el aroma de sus cabellos, en el calor que él emanaba no solo con su respiración sobre su abultado pecho, sino también con el cuerpo.El ardor que recibía por naturaleza del chico y la suma del acto de amor que demostraban en ese momento, todo eso era mágico, inolvidable para ella. Todo lo que hubiera leído antes sobre los dragones no habló jamás de esa clase de cosas, pero no iba a negar que se trataba de lo mejor que podría experimentar al lado de su futuro esposo... no, él ya era suyo, de alguna manera se estaban reclamando el uno al otro en ese momento. No tenía miedo de perderlo, porque de alguna forma u otra sabía que compartía el mismo amor y apego que ella le tenía. Se sentía afortunada de tenerlo para lo bueno y para lo malo, su corazón expresaba lo mucho que le importaba, él era todo para ella.

Sus cuerpos estaban mojados por aquella agua perfumada que hacía pequeñas olas que se hacían más grandes con el movimiento brusco de la cintura del varón, no obstante, ella sentía que siguiendo ese ritmo acabaría desmayada, pues su cuerpo se estremecía no solo cuando él estaba dentro, sino también cuando se deslizaba hacia abajo, cualquier movimiento y roce le propinaba una descarga casi letal de placer que aunque quería no podía soportar. Él gruñía muy cerca de su oído, salvaje, aquello no la intimidaba... de hecho le excitaba, le parecía tan perfecto, tan propio del muchacho que ahora tenía su carne y mente clavados en su ser... No podía respirar, separó los labios para jadear sin éxito. Sus uñas se aferraron a la dura piel de su compañero, aunque su intención no era hacerle daño dudó si consiguió aquel efecto en él, ella solo se entregó a lo que él le ofrecía y de nuevo vibró. Su vientre se estremeció ante el cambio rápido de ritmo, ésta vez estaba yendo más de prisa y ella involuntariamente comenzó a moverse también de arriba a abajo. El sonido húmedo se amplificó y el cuerpo de la fémina se arqueó. ¿Cómo era que se estaba moviendo tan rápido? No se había dado cuenta ya que su interior se había humedecido tanto que acogía a Zackary con suma facilidad, como si finalmente se hubiera adaptado a él aunque todavía sentía en el fondo de su cintura una cálida punzada propia de sus entrañas estirándose, trastocadas por su ínclita hombría.

Estaba segura que su dragón también estaba siendo responsable de aquél nuevo nivel de estremecimiento que se sentía tan mojado, tan caliente. Su miembro seguía surcando aquél tramo femenino, deslizándose una y otra vez, chocando justamente con aquél punto especial de su existencia que le hacía ver las estrellas. ¿Era posible que su cuerpo pudiese aguantar tanto placer una y otra vez? Ella no sabía que lo más intenso, lo más fuerte todavía ni había llegado siquiera. — ¡Nnh! ¡Z-aack! — Su cabeza se sentía ligera, la sensación de desmayo regresó — ¡No pares por favor! — Solo podía asentir, decir que si y todo lo que motivase al pelirrosa a seguir profanando ese mínimo espacio con el que abrazaba su masculinidad desde dentro. Sus embestidas se volvieron fuertes, la voz de la mujer parecía instarlo a hacer de aquella práctica más salvaje, como a ella le comenzaba a gustar. Si, porque lo estaba disfrutando, le encantaba ver sus cabellos azules sobre él, sujetarse de su pecho y sentirse una con esa figura que recorría su pensamiento y despertaba en ella una inmensa lujuria.

Estaba tan dentro, tan duro... pero ella se encontraba indefensa y vulnerable. De pronto la muchacha comenzó a moverse más y más, su cuerpo ahora le guiaba también y víctima de lo que sería el clímax recordó lo que había sentido antes, cuando la lengua del reptil se había deslizado en su interior la primera vez, era lo mismo pero más intenso. Rayos de luces blancas y colores botaron en su mente mientras bajaba con suma fuerza sobre aquella vara para sentir un segundo orgasmo que le hizo gritar el nombre de ese joven. Sus piernas temblaron y su vientre se contrajo víctima del proceso, el calor subió enseguida a su pecho en semejante explosión que le hizo finalmente retorcerse, sujeta solamente al cuerpo ajeno y a lo que pudo de los bordes de la bañera.

Tras eso, sintió la necesidad de que él también disfrutase lo que ella había sentido. Se acomodó sobre su regazo y sin dejar que éste saliera todavía de ella jugueteó con el dedo sobre el pectoral del mayor haciendo círculos. Su rostro tenía un adorable color melocotón, respiraba agitada y sonreía casi angustiada — Quiero que lo hagas dentro de mí, ¿está bien? — Susurró en su oído como una suplica tierna, romántica, agitada del esfuerzo. Sus ojos llorosos le miraron desde abajo con ilusión — Te amo — Mencionó suavemente mientras continuaba con las caricias en el pecho ajeno. La primavera le había hecho susceptible a las feromonas del muchacho, ahora en su mente se había enfrascado la necesidad de copular con su amante lo necesario para unirse por siempre.


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