Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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+18 My heart burns for you | Jasmina Dupont +18

Mensaje por Zackary Argyreon el Mar Oct 02, 2018 12:19 pm

Esa mañana se había despertado con una extraña sensación en el pecho, en su mente, en todo. ¿Sería una buena señal? Se sentía algo perdido, lejos de solamente estar con la cabeza todavía metida en las almohadas. La luz entraba por la ventana delicadamente haciendo que su cuerpo se sintiera tibio pese a no dormir con alguna manta. Su cuerpo hizo lo propio, se estiró y bostezó abriendo la boca tan grande como su mandíbula le permitió, enseñando esos afilados dientes en sierra bien cuidados, blancos y en perfecto estado para masticar, desgarrar y morder. Una vez vuelto a su posición en la cama, con mucho esmero tomó su teléfono móvil, ese mismo que había comprado unos meses atrás y que a duras penas aprendió a usar, de no ser por los otros tantos amigos que le habrían ayudado a comprender mejor su uso, aquellos que le enseñarían también a usar el tal "flash" de la cámara fotográfica... bueno, muchas cosas que en el pasado difícilmente habría comprendido a pesar de provenir de una tierra de tecnologías perdidas, de máquinas y donde los autos flotaban. El destino había sido interesantemente caprichoso con él, pues lo había aventurado a un largo viaje con diversidad de entidades a las que pudo llamar amigos, y aunque al final terminó solo y arrastrado a un bosque en el cual se hizo conocido por su amargura, ahora sostenía entre sus manos el dispositivo que anunciaba tener un mensaje de texto de ella, de esa persona a la que el pasado había atado y el futuro le deparaba promesas, más aventuras juntos y amor. ¿Era raro que su corazón comenzase a latir deprisa cuando veía el nombre de ella ahí arriba en la pantalla? Siquiera el escuchar su nombre lo hacía reaccionar de formas inesperadas. Es decir, ya se conocían, ya habían aceptado dar el paso más allá aunque al principio había sido difícil. Era necesario recordar que antes de novios o esposos eran buenos amigos, que podían salir aquí y allá sin sentir desconfianza el uno del otro, incluso que el dragón podía aprender mucho de ella, de todo lo que ella tenía que mostrar y enseñarle... porque ella si había sido educada, cursaba la escuela y era por mucho más culta en lo que tenía que ver con las sociedades. Ella misma habría sido quién le había explicado los pormenores de casarse, y apreciaba el valor (y voluntad) que ésta había mostrado en no solo ir a buscarlo desde su natal tierra, sino que también se había vuelto valiente al ayudarle a defender el bosque aquella ocasión en la que los maleantes humanos atentaron con darle caza.

El mensaje de texto le recordaba que ese día se verían, recorrerían el parque e irían al zoológico. ¡¿Otra cita de novios?! Si, era emocionante pero aterrador, ¿qué podría ponerse? Aceleró su paso y se arrojó al armario improvisado que tenía, aunque sacó lo primero que encontró a decir verdad. Era un masculino de gusto pobre en cuanto a la etiqueta, pero sabía dar su propio toque personal a las cosas y a su porte.

Cuando terminó de vestirse envió un mensaje de regreso, uno que confirmaba que estaría ahí a la hora establecida por los dos. No lo notaba, pero su humor estaba radiante, se había dormido ya pasada la media noche debido a algunos menesteres mundanos, pero eso (curiosamente) no lo hacía dejar de sonreír aunque fuese de forma discreta. Finalmente, salió del sitio que llamaba casa y se marchó a la gran ciudad, la urbe que lo había estado viendo crecer de forma paulatina en cuanto a lo social se refería. Antes era muy difícil verlo inmiscuido entre el tráfico y la gente que abarcaba las calles y no lo dejaba avanzar con facilidad. Ahora ya era otro, y la peliazul había logrado sacar mucha de su ignorancia previa, lo había hecho más abierto a las posibilidades. ¿Sería que se estaban enamorando? Es decir, el dragón había sido capaz de ir a visitarla cuando el tiempo se lo permitía aunque fuese a escondidas, pues el guardia de seguridad del instituto - donde ella vivía - muchas veces se había mostrado reacio a darle el paso, pero durante las noches había momentos en los que el dragón se colaba a la escuela para quedarse en el balcón, charlando con ella sobre nimiedades. Jamás tocaban directamente el tema de casarse o el amor, en parte porque al ser matrimonios arreglados el dragón entendía que eso no era lo más importante. Sin embargo, el contacto usual, tan natural que había surgido de una simple amistad comenzó a desarrollar otra clase de sentimientos en el muchacho, uno que con detalle, marcaba una clara diferencia entre una conocida y una hembra con la que quería pasar el resto de sus días y formar una familia. Esos pensamientos lo hicieron hacer una cara particular mientras caminaba, no estaba en su carácter darse el lujo de pensar en "tonterías".

Cuando llegó al parque, revisó de nuevo el móvil esperando encontrar otro mensaje, pero no había nada de nada, ella tampoco estaba presente claro. Dedujo que no tardaría, él siempre procuraba llegar unos cuantos minutos antes por caballerosidad. Se sentó en una pestaña de concreto que sobresalía de una jardinera cercana a la fuente central y miró hacia los lados, esperando que ella hiciera su aparición más que deseada. Según parecía, le llevaría al zoológico pues ella tenía mucho ilusión al respecto. Para Zack eso de ver animales era cosa de todos los días, por lo que la idea le parecía más que trivial, incluso muchas de las ocurrencias de la menor le resultaban de lo más acarameladas, pero aún así le parecía dulce que cosas tan mínimas le hicieran tanto bien. Él estaba dispuesto a concederle sus peticiones, porque le agradaba y estaba seguro que ya la amaba.



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+18 Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont +18

Mensaje por Jasmina Dupont el Mar Oct 09, 2018 2:08 pm

El tiempo pasaba y la relación entre los dos dragones parecía ir bien, las conversaciones fluían por si solas, ya no había nerviosismo, daban pasos como pareja y se llamaban constantemente, quedando en lugares sencillos como fuera de la escuela o en el bosque para más comodidad para el dragón macho. Los mensajes en el móvil no fallaban, siempre que tenía que estudiar para exámenes y no podía quedar con él ni verse tan solo un momento, ella le escribía mensajes, informándole de todos sus problemas y detallando cómo le iba con el aprendizaje. Había pasado la semana de exámenes, y tan solo tenía pendiente de saber el resultado de uno de ellos, pero tenía fe en el aprobado, era muy buena estudiante y se le daba bien esa materia, por lo que se dispuso a disfrutar de un fin de semana junto a su amado, ahora que tenía la cabeza despejada. Habían decidido en quedar en el centro de la ciudad para así poder pasar una mañana en el zoo que tenían no muy lejos de donde ambos vivían, y así, cambiar de aires, puesto que siempre quedaban en el mismo sitio, esta vez quería hacer algo diferente. 

Cada vez que recibía un mensaje del dragón su sonrisa aparecía sin importar que en esos momentos estuviese de mal humor o agobiada por estudiar, él era su medicina, y todo se había más ameno con él cerca. Ahora que sabía lo que era la felicidad no podía imaginarse una vida sin él. Aquella mañana donde el sol parecía asomarse por las rendijas de las persianas, las cuales despertaron a la muchacha de su largo sueño antes de que sonara el despertador, sería la que encaminaría a la pareja hacia la vida matrimonial. Se había dispuesto dar un paso más con él, no se sentía cómoda con ella misma al tenerlo como amigo, necesitaba tocarlo y aumentar esa confianza que comenzó a crearse antes de ser siquiera prometidos. Su vestido favorito se rompió aquella vez en el bosque, por lo que no dudó en elegir su vestido de emergencias, los cuales pocas veces se lo habían visto puesto. Un vestido azulado, con estampados de flores bastante discreto y sencillo. El pelo suelto como era costumbre, con un pequeño lazo rojo a un lateral del cabello. No podía olvidarse del bolso, pues era su único lugar donde poder meter lo necesario como el móvil y la cartera, quizás también las gafas de sol, nunca se sabía con el clima en aquella ciudad.

Tomó el autobús que salía de la escuela para la gente que iba y venía todos los días y tenían la residencia en la gran ciudad, aquellas personas que no podían permitirse el lujo de pagar un alto coste para quedarse en la escuela o simplemente para los que preferían quedarse en sus propias casas, ella por ejemplo no tenía esa opción, pues su casa estaba muy lejos de donde residía en ese momento. Bajó del autobús veinte minutos después de haberse subido, cediendo su asiento a un anciano que subió una parada después de ella, manteniéndose de pie agarrada a un asidero. Su parada llegó, y bajó muy emocionada, saltando del escalón alto del autobús, escuchando poco después un mensaje en su móvil. Supuso que era él, y no necesitó confirmarlo, por lo que ni siquiera lo sacó de su bolso y se dispuso a caminar hacia el parque donde habían quedado, a cinco minutos de distancia desde el autobús. A lo lejos lo pudo ver, sentado en aquella fuente. Soltó una pequeña risa entre dientes y caminó sigilosamente tras de él, dando la vuelta a la fuente para aparecer frente a él de golpe - ¡Buh! – Comenzó a reír sin esa timidez que las anteriores veces mostraba - ¡Hola Zack! Te veo más radiante de lo habitual ¿Has dormido bien? – Preguntó, echándole un vistazo rápido ahora más calmada después de sus juegos de adolescente. Le tomó de la mano y comenzó a caminar, siendo ella la que llevaba el rumbo, puesto que en ciudad ella tenía más experiencia que el contrario, sus pasos no eran rápidos, pues tenían todo el fin de semana para estar juntos. – Terminé los exámenes ayer, estoy agotada. Sólo me queda saber su resultado, pero tengo muy buenas vibraciones ¿Tú como has estado esta última semana? Lamento haberte dejado tan alejado, pero teniéndote cerca me es imposible estudiar… - Sacó la lengua pícara para sí misma, pues ella bien sabía que no podía dejar de mirarlo, incluso abría su móvil para solo ver su imagen en el aparato. No sabía hacia qué rumbo ir, pues sólo estaban caminando para volver a recuperar esos momentos de intimidad que tenían en sus citas. Pasaron por un pequeño puesto de comida rápida, y aunque no fuera su estilo, tenía hambre - ¿Has desayunado? Yo muero de hambre... ¿Podemos? - Señaló al quiosco que tenían cerca, ese olor que desprendía el perrito caliente podía con ella.


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Mensaje por Zackary Argyreon el Jue Oct 11, 2018 7:04 pm

Llegaba un punto en el que la presión o ansiedad de sus encuentros se convertía en algo agradable sumamente, quizá lo torturaba más la espera que el encuentro en si. Era irónico como sus nervios podían gastarle bromas pesadas en el peor de los momentos, pero pese a todo, aquella mujer parecía guardar las torpezas del masculino en la intimidad de su relación, en aquellos hondos rincones de su corazón en los cuales la espina del amor calaba más y más. Él por su parte sabía que muy lejos había quedado ya la formalidad y el sentimiento algo forzado, es decir, ya no era algo que tuviera que recordar el sostener la mano ajena pues ya lo hacía de forma rutinaria, casi inconscientemente, como si la propia naturaleza señalase ese destino que los fundía y completaba como una pareja de novios acaramelados ahí, en cualquier lugar o escenario de la gran Éadrom no se encontrasen pasando el rato o tomando helado. Para el chico tampoco había nada mejor que escucharle hablar por ratos inmensos sobre sus aventuras en el instituto al cual recordaba con mucho cariño, pues era su voz la que lo maravillaba cual canto de sirena. Se sentía casi como un niño y sonreía como uno al sentirla cerca, al mantener ese contacto que le permitía oler y reconocer el olor de sus cabellos, todo eso junto en una especie de bola de estambre sentimental que en antaño le provocaba dolor de estómago al no saber cómo reaccionar a la chica que sin ir a prisa se ganó el corazón y lealtad de aquella criatura escupe fuego.

Alguna veces fingía la sorpresa cuando ella trataba de "asustarlo" como esa vez en particular, aunque no sabía si realmente lo estaba intentando, era tan tierna que sus intentos parecían simples maneras de mimarlo o algo sin intención alguna de provocar alterarlo. De todos modos era un caballero con la menor, y respetaba bastante su imaginación al grado de por lo menos mantener una expresión de impresión en el rostro hasta antes de sonreírle de vuelta. — ¿Quieres que me de un infarto? Creo que puedes ser tan feroz como quieras cuando lo desees — Rió mostrando una gran mueca alegre, aquella sonrisa blanca estaba toda siendo dedicada a ella, y eso que no podía verse a si mismo los ojos: le estaban brillando, efectivamente. — Aunque poco a poco es más difícil no reconocerte, tu esencia cada vez la tengo más conmigo, supongo que después te será imposible sorprenderme del todo — Cerró uno de sus ojos con cierta complicidad masculina, una que solamente se le podía dar a su pareja. Incluso cuando ésta le comentó sobre su libertad posterior a sus pruebas y exámenes no pudo evitar regalarle una sutil caricia, no es que fuera muy expresivo en ese sentido, pero comprendía lo terribles que podían ser esas cosas escritas para los alumnos como ella. — Me alegra que tus pruebas hayan finalizado, esas son buenas noticias — Expresó de forma cálida, acariciando con su dedo el dorso de la mano que sostenía mientras caminaban. — Y... ¿de verdad soy tan molesto para no dejarte estudiar? Ow, vamos, no creas que me es fácil concentrarme de igual modo cuando estás conmigo — Bromeó — Aunque es mejor así, entre menos abrumada estés mucho que mejor. Si vas a ser la diligente de un nuevo reino debes estar preparada — Su tono de voz se volvió un poco más sobrio, mirando hacia el horizonte como si pensara. Zack era alguien muy recto en aquello de querer lo mejor para sus amigos, y más si se trataba de la mujer con la que compartiría sueños a partir de poco.

Asintió aún tratando de procesar la información, era como estar soñando eso de ir por ahí de nueva cuenta después de haberse mantenido un poco alejados de esas citas casuales. — Bien, vamos a comer algo de eso, de ahí creo tener un buen sitio a donde ir, aunque te lo comentaré después de desayunar ¿okay? — Se apresuró a decir, como si quisiera darle una sorpresa. Los detalles no importaban mucho, de todos modos agradecía la sencillez de la princesa, quién ahora se encontraba interesada en comer en un puesto de chucherías para no pasar ratos de hambre. Ella le hacía sentir tan bien, le hacía ver que no necesitaba realmente mucho para pasarla bien a pesar de su posición social y clase, sin embargo por su cuenta se esmeraba en concederle lo necesario para hacer de su día algo inolvidable. En esa ocasión podrían ir al zoológico, tomar helado, pasear por ahí y de vuelta a comer algo. Las posibilidades eran infinitas ahora que tenían todo el día y tiempo para ellos dos, sin embargo, Zack prefería darle a ella ese beneficio de ser quién decidiera, pero no estaba del todo negado a ser él quién diese el primer paso.

Bueno, ¿unos emparedados? Creo que yo comeré algo de eso, dudo que tengan carne de ternero de todos modos... — Murmuró mientras miraba hacia el anuncio de la parte superior del mostrador. — ¿... tu que vas a pedir? No soy bueno eligiendo la comida de éste tipo, creo que prefiero cazar mi propio alimento — Dijo como si se rindiera a lo que había mostrando una enorme sonrisa que hacía gala de su humilde personalidad. De todos modos no se sentía mal por ello, lo bueno de todo es que estaba con ella y siempre le venía bien probar cosas nuevas a su lado.



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Mensaje por Jasmina Dupont el Mar Oct 16, 2018 12:15 pm

Cuando se lanzó a la aventura de buscar a su futuro marido se llevó consigo la promesa de amarlo sin importar cómo él fuera, siempre que ella no saliera lastimada, como era de esperar. El caso es que muchas de las chicas del instituto con las que compartía alguna clase, ya fueran materia o actividad por las tardes, deseaban encontrar a su príncipe azul, ese elegante hombre más mayor que ellas, que gastaran su fortuna en comprarles caprichos y llevarlas en caballo, ese tipo de mujeres eran las que no eran compatibles con la pequeña princesa, que tenía una opinión diferente al respecto. Cosa que la hacía vulnerable al estar sola pensando simplemente en su amado príncipe torpe e informal, al cual amaría ya no sólo porque sus padres lo quisieron, sino porque ahora que lo conocía de verdad, se había enamorado por quién era, y no por lo que era. Desde que la figura del dragón entró en sus pupilas su sonrisa automáticamente aparecía radiar en todo momento, a su lado se olvidaba de las pequeñas cosas que la tenían inquieta – Tengo al mejor maestro para que me enseñe la fiereza que llevo dentro – Sacó la lengua pícara, prestando después atención al quiosco de comida que tenían a unos metros de ellos. Escuchó su pequeño dilema sobre qué pedir, y como a ella le gustaba toda la comida que parecían tener allí, dio un paso adelante acercándose al mostrador – Buenos días señor ¿Podría prepararnos dos de éstas? – Señaló al anuncio, mostrándole una sonrisa sincera al pobre hombre que apenas tenía clientes.

El dueño ya con algunos años vividos sonrió de igual forma mientras preparaba los emparedaros que había pedido la joven, mientras tanto, ésta miraba enamorada a su amado – No es malo probar comida de otras personas, quizás no hay ternera, pero te puedo asegurar que este hombre te alimentará igual que un ciervo entero – Intentó hacer un gesto grande con las manos, exagerando, pero yendo completamente en serio. A veces el ahorrarse tiempo en cocinar o cazar beneficiaba a la persona y al que se le compraba la comida, pues muchos solo vivían de ello, tenían el ejemplo frente a ellos - ¡Genial! Pero si tú me llevas a comer, yo te llevaré a cenar – Le gustaba participar en sus citas, intentar sorprender al dragón con las tantas cosas que podían hacer en la ciudad y que no parecía tan malo como él creía. La naturaleza era preciosa, muy relajante, si, pero de vez en cuando también era bueno cambiar de rutina y hacer cosas diferentes. El hombre llamó su atención acercando el pedido en unas pequeñas cajas, siendo guiada por el olor. Miró el coste que tenían esos sándwiches en el anuncio, y abriendo su pequeño bolso sacó una cartera bastante simple, no le gustaba llamar mucho la atención. Con tranquilidad colocó el dinero sobre la mesa, dejando una propina que admirar viniendo de una joven. Explicó que quería hacerlo por mucho que él no quisiera, le dio sus razones, y el hombre no pudo evitar sonreír mientras guardaba lo que la joven le dio. Ojalá hubiera más gente como ella, pensó. 

Le tendió lo que tenía en mano, ofreciéndole su parte de la comida mientras caminaban con tranquilidad por el gran parque. El suelo contenía arena, a un lado había un pequeño lago con algunas estatuas que hacían referencia a la historia de aquella ciudad, al otro lado seguía el parque con un camino de la misma arena y rodeado de hierba y flores, si seguían recto llegarían a la plaza principal, donde había una fuente, algunos bares y bastante multitud. Ella solo se dejaba guiar por sus pasos, pero a decir verdad en su mente sólo estaba el desayuno que comenzó a comer. Le gustaba comer, probar cosas nuevas y descubrir sabores. Cuando vivía como princesa siempre le daban comida sana y cuidaban muy bien su dieta, ella quería sentir esa libertad y con Zack lo había encontrado – No tengo idea a donde querer ir después de esto, pero no soy de las que planean las cosas, así que improvisemos teniendo en cuenta que el zoo cierra a las diez de la noche ¿Te parece? – Intentó hablar calmada, pero el ansia de comer le hizo una jugarreta y pudo notarse la prisa que tenía en acabar para así volver a darle un bocado y seguir comiendo. Tenía la sospecha que ese fin de semana con él sería uno de los mejores y de los que mejor recordaría más adelante.


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+18 Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont +18

Mensaje por Zackary Argyreon el Mar Oct 16, 2018 8:40 pm

El joven dragon se cruzó de brazos todavía mirando con reserva a la criatura que se suponía era humana. Habían pasado algunos años desde la última vez que había recibido manjares de otra persona por lo que la costumbre no era suya, sin embargo el olfatear al aroma que despedía el negocio irremediablemente le abrió el apetito. — ¿Por qué estás tan segura? Pareciera que ésta clase de cosas te gustan ¿verdad? ¿Sueles visitar éstos lares muy seguido? — Aprovechó para preguntar, solo el destino sabía si la volvería a llevar ahí otro día, además la curiosidad lo estaba matando. Así, de esa manera tendría ya un lugar en cual pensar la su próxima cita en caso de que ella quisiera salir de nueva cuenta al centro de la ciudad. Si en ella se encontraba el gusto por la comida rápida pues le llevaría el tiempo que fuese necesario para verla contenta.

Se acercó al lugar junto a ella, sonrió tierno ante la comparación claramente sobreexagerada que la ajena intentó hacer y sin pensarlo dos veces su mano presionó con tesón la de la princesa para seguido de éste inclinarse un poco y así alcanzar los labios de ésta con los propios. Un beso ligero que los unió por breves segundos mientras aquél anciano humano miraba completamente ignorante a su situación pre-matrimonial, aunque era claro para él que sus visitantes eran novios. — Vale, confío en que ésta persona podrá darme de comer sin tener que hacer esfuerzo alguno ¿ves? — Con cuidado, ofreció un asiento a la dama y posteriormente se sentó él en una pequeña mesa para dos comensales, estaba limpia y había un pequeño jarro de cristal con agua y unas flores que le daba un toque minimalista perfecto.

En el tiempo que se mantuvieron ahí y comieron, se quedó observándola cada tanto, era como si su rutina ya se hubiese transformado en una especie de intercambios de miradas cómplices, pero también le gustaba observarla con detalle cuando ésta no lo miraba, cuando estaba distraída y se tomaba el tiempo para ella misma, para jugar con su cabello con la mano o para suspirar. El dragón aprendía a cuidarle cada gesto, cada expresión corporal, se fijaba en lo que ella miraba y lo que atraía su atención. Antes eso no lo comprendía, pero había llegado un momento en que aún sin entenderlo simplemente se dejaba llevar. El amor así era para el desconocimiento de la criatura escamosa pero se sentía agradable, cada vez que pensaba en el cosquilleo en su pecho y el acelerar de su corazón con fuerza sentía el ligero calor sobre su rostro. Esa misma sensación era la que sentía cuando la miraba de esa forma y por eso mejor cuidaba que aquella no se diera cuenta de sus miradas de tonto porque le daba pena que pensara lo peor.

Me gusta que seas tan generosa — Dijo con despuntes de orgullo una vez estuvieron alejados del hombre al que había ayudado con una buena propina. — Seguro que hoy puede estar tranquilo, espero y tenga más clientes luego — Murmuró mientras con los dedos acariciaba los suaves cabellos lacios de la menor al caminar. Zack era un muchacho simple de pensamiento, pero resultaba que con el paso del tiempo éste se había vuelto un poco más complejo, sobre todo al buscar complacer a la mujer que llevaba a su lado y por nada del mundo limitaba las ideas de ella aún cuando le resultasen un poco descabelladas. Jugaba con el detalle de ser el príncipe que cualquier princesa necesitaba, si bien era uno no se había criado en aquella sociedad noble de la que ella tanto hablaba y a duras penas se imaginaba en medio de una corte real ahora que había robustecido libre en el campo como un chico completamente salvaje, entendía que ella necesitaría a un sujeto que pudiese ver por ella a futuro y que le diese esa estabilidad moral que cualquier ser necesitaba en pareja. También le emocionaba aquello último de formar una familia, estaba convencido que con ella podría hacerlo... y vaya que lo quería.

Se adelantó un poco y comenzó a caminar hacia atrás, cuidando no caer pero también cuidando seguirla observando mientras hablaba — Si, el zoológico es la idea que tenía en mente, sé cuanto te gustan los animales así que vine ayer por la tarde para comprar las entradas y tener todo listo, mira — De su bolsillo sacó un par de cartoncillos de opalina con mica, en ellos ponía en letras de colores el nombre del sitio y los horarios, el tipo de pase y otros detalles de la empresa. — Creo que es una especie de promoción, el sujeto de la entrada que me los ha vendido me contó que en pareja salían a mitad de precio por lo que terminó dándome éstos — Sonrió con cierta inocencia y las mejillas un poco, ligeramente rosadas, como si hubiera conseguido las perlas de la vida. Era una euforia inenarrable, sobre todo porque entre animales el podía sentirse más tranquilo, sobre todo ahora que ya había comido no había mucho más que hacer que relajarse.



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+18 Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont +18

Mensaje por Jasmina Dupont el Vie Nov 02, 2018 8:06 am

Nunca imaginó que su vida diera un vuelco tan grande con una simple decisión que tomó un día cualquiera; la misión de encontrar a su futuro marido. Aún seguía pensando qué hubiese ocurrido si en ese momento se hubiera negado, o simplemente esperado a que los demás hicieran su trabajo. Habrían tardado mucho en conseguir el paradero del dragón, hablarle sobre una mujer que lo estaba esperando para casarlo y esperar a que éste aceptara sin siquiera haberla conocido. Habrían tardado mucho, y en todo ese tiempo podría haber ocurrido cualquier cosa. En cambio, cuando ella tuvo la iniciativa de encontrarlo, de hacerse su amiga y después mencionar el pacto de sus padres, todo rodó como esperaba. Ya no eran desconocidos, eran dos jóvenes que apenas se habían conocido y que, si el tema de su futuro no hubiese sido mencionado, quizás, ambos llegasen a tener la relación que tienen ahora. Sonrío enamorada y volvió al presente, negando lentamente para olvidar esos pensamientos. Escuchó su pregunta, la verdad es que sí que le gustaban ese tipo de comida, a pesar de haberse informado de lo perjudicial que podría llegar a ser pasarse, pero siempre que lo tuviera controlado, no había problema – Me gusta, sí. Siempre estuvieron protegiéndome y dándome alimento sano para que no me pasara nada. Pero en cuanto vine a vivir a la escuela pude probar todo aquello que me prohibían, y la verdad, no me arrepiento - Sonrío entre dientes, llevando una mano hacia su cabello para alisarlo con sus dedos.  


Aún sin acostumbrarse, el rubor en sus mejillas hizo presencia ante ese sutil beso que el dragón macho comenzó, sin tener oportunidad de reaccionar ante ello. Debía admitir que era muy inocente en ese tema, sabía la definición de ciertas cosas, se había informado del tema, pero en cuanto a la práctica era completamente nula. Sólo esperaba no estropearlo todo por su poca experiencia. Una vez que los dos dragones se alimentaron e hicieron feliz a un pobre hombre que dependía de lo que la gente comprase en su pequeño puesto, siguieron su andar hacia un lugar que ni ellos mismos sabían. Intentaba no mirar mucho a su compañero, porque una vez que sus ojos se fijaban en él no había forma de apartar la mirada de su figura, y no quería caer por despistada, la vergüenza no podría desaparecer tan fácilmente, debía de estar muy cuidadosa con esas cosas. En cambio, dejó que el mayor jugara con su suave cabellera, con una pequeña sonrisa ante lo que mencionaba tan emocionado sobre la promoción - ¡Genial! - Comentó alegre, tomando ambas entradas para observarlas con emoción, sería su primera vez en el zoo junto a tantos animales, en ese aspecto parecía una pequeña niña esperando a que sus padres le confirmasen que aceptarían ir al zoo, con la única diferencia que ella ya tenía la afirmación y las entradas – Siempre he soñado estar entre animales salvajes – Si, era cierto que en bosque también había algunos animales, pero no era a lo que ella se refería, la adrenalina que sentía al pensar estar entre ciertos animales peligrosos como lo eran para ella los leones, los cocodrilos o los lobos - También hay espectáculos donde darán de comer a los delfines y focas ¡Estoy muy emocionada! Podremos sacarnos fotos con serpientes y águilas – Informaba sin perder esa vitalidad en sus palabras.


Mientras seguían su camino buscó su mano para poder entrelazarla, y poder caminar juntos. Tenía muchas ganas de ir al zoológico, así que se dispuso a ir hacia el lugar donde se encontraba, que según observó en el mapa que buscó, se encontraba a unos diez minutos de donde estaban. Guardó ambas entradas en su pequeño bolso, donde por algún motivo pensó que sería el lugar más fiable para que no llegasen a perderse, después de todo los bolsillos sin cremallera siempre eran arriesgados. Mientras se dirigían hacia su destino su mirada se fijaba en escaparates que se hallaban en esa dirección, no importaba el producto, ya fuese ropa u objetos sus ojos observaban con detalle los productos – Me agrada mucho estar contigo - Murmuró algo tímida, mirándole por el rabillo del ojo – Me transmites paz, libertad - Suspiró feliz, había vivido mucho tiempo encerrada, y aunque no fuese en una cárcel, se sentía como si de verdad su palacio fuese una – Todas las cosas que hago contigo, todos los sabores que palpo, aquello que mis ojos pueden analizar; es lo que siempre había deseado. En ese aspecto me das mucha envidia, tu siempre has hecho lo que has querido, hasta donde yo sé - Apretó con fuerza el otro puño, sonriendo para si – Pero ahora es mi momento, espero que me enseñes todo lo que has aprendido – Le sonrió abiertamente, apegándose a él para no perder ese calor que la reconfortaba tanto.


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+18 Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont +18

Mensaje por Zackary Argyreon el Dom Nov 11, 2018 12:06 am

El joven varón se encogió de hombros ahora complacido, de hecho no dejó que se notara mucho pero estaba feliz, apartó la mirada y dejó que fuese la naturaleza la que dejase ver aquellas mejillas ruborizadas por haber logrado su cometido como un niño que acababa de cometer una travesura. Ella estaba encantada con todo eso y no lo había arruinado, de hecho se sentía como si ya fuera el prometido oficialmente perfecto, aunque seguramente se estaba precipitando un poco. A él le gustaba esa clase de detalles que ella se tomaba para con él, ese tono de voz, esa mirada tan dulce que llevaba con ella y que como cualquier accesorio le sentaba perfecto. Tomarle de la mano era lo mínimo que podía hacer ahora que caminaban de lado, incluso, no podía evitar hacer eso cuando sentía el ligero roce de su suave piel, ganas de envolver dulce extremidad entre sus falanges, era algo simplemente inexplicable. Su corazón latía de nuevo a prisa, era como si no supiera lo que iba a pasar a continuación, todo un mundo de sorpresas a su lado, ese sentimiento de abrumarse con tan poco, siendo que ella físicamente no representaba una amenaza para su supervivencia pero seguía activando el cerebro primitivo de la bestia convertida en ese muchacho enamorado.

Vamos entonces — Dijo con gentileza, permitiéndole el paso a ella primero, ya que la notaba demasiado emocionada como para ocasionarle mayor espera. Si de algo sentía necesidad además de estar con ella, respirando su dulce aroma y sintiendo su tacto, su presencia, era de verla con esa sonrisa dibujada de forma permanente en su tímido rostro. Era un regocijo interno que no podía describir y en parte se encasillaba a si mismo como un ser tonto, tal vez estúpido por no saber como reaccionar ante aquello que lo volvía vulnerable de esa forma, que lo hacía sensible gracias a ella, pero no se sentía agraviado por eso, todo lo contrario. El elfo más viejo le habría comentado sobre ese asunto, y le había dejado en claro que al formar parte de su naturaleza lo mejor era simplemente dejarse llevar por ese ritmo constante de sus emociones. Por otro lado, el no saber como tenía que comportarse ante aquellos impulsos lo colocaba en un predicamento un poco excesivo ¿qué podía decirle? todo era nuevo para él y como toda cosa nueva para cualquiera sentía miedo de actuar y simplemente caer en mal. Eso lo hacía querer solo tantear terreno para que en el próximo intento pudiera ser más capaz de corroborar lo que ocurría, aparte él estaba aprendiendo también las cosas que a ella le gustaban, y se esmeraba en memorizar cada detalle.

Esa vorágine mental comenzó a ceder, aunque antes le provocó un respingo, cuando sintió el contacto cercano en el brazo con el cual le sostenía de la mano. Él sonrió para dedicarle esa mirada que a nadie más podía otorgarle, era la inocencia atrapada en el muchacho que nunca se asomaba y que con toda confianza transmitía a la mujer con la que estaba dispuesto a compartir vida y sueños — No es como si mi vida sea la mejor, y lo sabes, pero por supuesto que te enseñaré todo lo que tu quieras — Respondió decidido. — Te prometo salir a pasear más seguido, eso nos servirá a ambos para conocer más de la ciudad — En otras épocas, aquello le hubiera resultado un disparate al dragón, pues cuando recién se acostumbraba a la vida en Eadrom, la ciudad era el último tema que buscaba tocar en cualquier situación o conversación, seguramente porque le aterraba la idea de estar solo en un mundo en el cual no se sentía dueño, era una mayoría contra él después de todo. No obstante, con la peliazul a su lado, todo se le hacía de un color pastel, fácil y agradable. Suspiró con alegría cuando se percató de que la idea de tenerla como esposa ya no le inquietaba, más bien se había vuelto un compromiso, un interés intenso que desbordaba curiosidad... él quería casarse con ella sin duda alguna.

Cuando estuvieron delante de la entrada, se quedó mirando de reojo a la mujer, todavía quería ver que tan emocionada se podía llegar a poner ahora que todo lo que ella deseaba lo tenía ahí justo en frente. Seguido, se arqueó un poco hacia adelante para preguntar arqueando las cejas un poco: — ¿Y bien? ¿Qué animal quieres ver primero? — Francamente él estaba a su disposición, y se haría lo que ella quisiera pues era su princesa.



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+18 Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont +18

Mensaje por Jasmina Dupont el Mar Nov 20, 2018 11:30 am

No había palabras para describir lo que estaba sintiendo, ella creía que el simple hecho de conocerle fue el día más feliz de su vida, y aunque en parte sea cierto, nunca pensó que estuviera haciendo algo que deseaba desde hacía tiempo y con la persona que deseaba desde que supo de él. Estaba en un punto donde no creerse lo que ocurría, a veces sentía el impulso de pellizcarse para verificar que efectivamente todo era real, eso le hacía pensar en todo el esfuerzo valió muchísimo la pena, sin duda alguna. Sus palabras le ayudaron a sentirse más segura de sí misma, ya que en un principio decidió hacerle caso a su padre y seguir mejorando sus habilidades de su otra especie, pero ahora él no estaba, y ella decidía lo que hacer con su vida, sin que nadie lograra impedirle lograr sus sueños. Asintió muy feliz y sus piernas siguieron moviéndose, cada vez más rápido sin ella darse cuenta, la emoción podía con la pequeña. A pesar de la hora que era y teniendo en cuenta que era un fin de semana, no tuvieron que esquivar a muchas personas, quizás porque con el tiempo que hacía la gente disfrutaba más en lugares más adecuados a su temperatura, como era la playa o la piscina.  

 
Su vista se deslizaba por cada una de las tiendas que mostraban en los escaparates toda aquella ropa más vendida en la temporada, no obstante, no vio el momento adecuado para quedarse a mirar más, pues creyó que lo más adecuado fuera irse ella sola, sin arrastrar a nadie hacia sus caprichos que por instinto le incitaban a acercarse. Cuando sus ojos decidieron no mirar más hacia aquellas tiendas tan tentadoras se separó de su agarre unos momentos para expresar de forma bastante cómica para los que la veían su gran emoción. Llevó ambas manos a su rostro, pareciendo en ese momento lo que en realidad era; una adolescente. Se giró rápidamente hacia él, mostrando sin ningún pudor su verdadera naturaleza, algo que le gustaba de estar con él es que podía ser ella misma, aunque eso no quiere decir que con los demás no lo fuera, sino que podía verse ese lado infantil, tierno y soñador sólo cuando él estaba delante - ¡El león! - Le tomó de la mano, caminando hacia la entrada - ¡Bueno no! Mejor el cocodrilo - Pensó después, pero no se quedó muy segura con esa propuesta - Quizás el avestruz... ¡Ay no sé! Es muy complicado – Se ruborizó desviando la mirada para observar la entrada, arrastrando a su prometido hacia allí. Sacó de su bolso ambas entradas, y tras sellarles el paso, al fin, pudo entrar. Sus ojos brillaban igual que el día que conoció a Zack, quizás ahora más porque lo tenía con él en ese momento.  

 
Le tomó de la mano más calmada y se acercó a un mapa bastante grande donde podía verse el parque entero, marcando en él dónde se encontraban en ese momento y los lugares donde poder sacarse fotos con las aves, los pequeños eventos como los saltos de los delfines o la comida a las focas; al igual que los servicios establecidos en el recinto, como los baños públicos y los diferentes puestos de comida y bebida – No me decido... quisiera verlos a todos al mismo tiempo, pero como no se puede... mejor sigamos el recorrido establecido – Ahora sí, decidió. Tomó una hoja donde mostraba el mapa en un tamaño mucho más reducido que el cartel, para guiarse, aunque su orientación no era algo que destacaba de ella. - Según esto... - Miró el recinto número uno, que se encontraba hacia la parte derecha del lugar – La familia de los monos ¡Genial! Vamos, vamos - Insistió impaciente, caminando hacia el lugar sin perder la sonrisa en su rostro. El parque no era pequeño, por lo que para llegar de un recinto a otro había que andar un par de minutos, suficiente para observar la decoración y los árboles que dejaron crecer en ciertas zonas del lugar – Siempre me han hecho gracia los monos, son muy hábiles con sus extremidades. Cuando saltan de árbol en árbol o se mantienen colgados con sus colas ¿No es increíble? - Le empezaba a contar todo lo que le emocionaba de cada animal, como si el contrario no supiese, cosa que ella daba por sentado como si ya conocía algo sobre aquellos seres tan parecidos a los humanos.


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Mensaje por Zackary Argyreon el Miér Nov 28, 2018 9:59 pm

Se sintió un tanto conmovido por la intensidad con la que la fémina disfrutaba de su pequeño paseo. Ella sin duda disfrutaba de esos pequeños detalles que a él le fascinaban de igual forma, pero lo que a él le provocaba más alegría era verla a ella así de contenta. Era como una niña con una caja de muñecas recién abierta que no sabía muy bien por cual de todas empezar. Él pensaba a su manera mientras sentía el agarre y la pequeña fuerza ejercida por la princesa al llevarlo consigo misma, él no opuso resistencia en ningún momento. Cuando ingresaron al hábitat de los simios el joven dragón tampoco fue indiferente, y se fijó muy bien en la especie de comportamiento que los primates de aquél orden mantenían entre ellos... lo cual le recordó mucho a los humanos, cosa que se le hizo en demasía graciosa, sobre todo porque los consideraba algo tontos de cierta forma. — Vaya, por lo visto los humanos tienen a éstos primos lejanos que están llenos de pelo, vaya casualidad, de ahí en más son igual de tontos — Comentó mientras hacía caras ridículas a uno de ellos, que parecía mirarlo fijamente. — Oh, creo que lo que quiere es una de esas galletas, pero creo que uno no puede alimentar a los animales, según leí en la entrada — Murmuró algo desconcertado. Tampoco se hizo el de la vista gorda con el policía, sabía que de hacer algo impulsivo tendrían problemas y lo que menos quería era arruinar su visita al parque que tanto le gustaba a la chica.

Para efectos de sus instintos protectores, se acercó a la menor desde atrás y la envolvió con sus brazos mientras observaba el panorama, acercando su mentón a los lacios cabellos de ésta y rozando suavemente su piel contra la suya. — Te quiero — Le diría tiernamente, mordisqueando un poco aquella franja entre su oreja y su cuello. Era bastante evidente que el dúo era una pareja algo consolidada, tanto que hasta los ajenos a la situación podían darse cuenta con solo un atisbo. — ¿Crees que deberíamos utilizar un anillo de compromiso o algo? He mirado algunos en las tiendas esas que miraste allí atrás, pero no estaba seguro si esas cosas te agradan — Comentó con gentileza ahora como si pidiera su opinión. — Debo poner de mi parte también para la boda, y sé que eso es algo que se hace en las grandes familias. Si vamos a formar una así de grande, creo que lo mejor es empezar como dictan las costumbres — Enunció ahora con aquella chispa que lo delataba como alguien enérgico. Antes todo aquello lo ponía nervioso, pero ahora simplemente no podía dejar de pensar en el compromiso y en lo agradable que se sentía. — Mira las vueltas que ha de dar la vida, primero había vagado en solitario por mucho tiempo y ahora estoy aquí contigo hablando de familia — Sonrió sin soltarle ni un momento.

Deberíamos seguir, creo que ver a tanto pariente de humanos juntos me ha puesto algo nervioso — Comentó con claro gesto de incomodidad en la cara. — El siguiente creo que es el terreno donde hay cocodrilos y tortugas, esos si que son mis parientes — Rió más a gusto. No pasó mucho mientras caminaban cuando recordó que su novia era también una dragona, o al menos la mitad. — ¡Claro, eres una híbrida! Seguro que también te sientes bien al verlos — Ahora era él el que se mostraba ansioso.



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Mensaje por Jasmina Dupont el Miér Dic 05, 2018 11:44 am

La visita no había hecho nada más que empezar. Se pensaba recorrer todo el parque y visualizar la belleza de cada animal existente en ese recinto. Los monos saltaban de un árbol a otro, se quitaban todo aquel insecto que invadiese su pelaje e incluso había uno que, por muy perturbador que le pareciese a la pobre dragona, se estaba masturbando. Parpadeó un par de veces antes de escuchar su opinión hacia la especie humana. Rio leve, pero no por halagar a su comentario, que, aunque lo respetara, en su interior no estaba el insultar o mofarse de una especie, simplemente lo vio frente al cristal, haciendo una lucha de caras graciosas con un mono que copiaba sus movimientos – Vamos, no seas tan malo. Son adorables. Y muy inteligentes - Opinó sin parecer molesta, pues con el tiempo aprendió cómo era su futuro marido, y se dedicó a estudiar su comportamiento y vida pasada, entendiendo por qué había cierta molestia hacia la especie. Echó una mirada hacia atrás, justamente donde se encontraba un pequeño cartel con la descripción de los primates – Vaya, tienen cinco dedos también. ‘Pulgar oponible en manos y pies... Dedos de la mano con capacidad de flexión, divergencia y convergencia’ - Leyó la pequeña descripción presentada en ese trozo de plástico, mirando más abajo las prohibiciones del establecimiento, donde efectivamente estaba vedado el alimentar a los animales – No incumplas la ley hasta que salgamos de aquí - Rio pícara, girando su rostro hacia el de él cuando lo sintió tras de sí.
 
Le reconfortaba tenerlo cerca, transmitía mucho calor y eso le hacía sentir bien. Cerró los ojos durante unos segundos largos, sonriendo leve ante esa palabra mágica que la hacía más feliz cuando la escuchaba de su boca – Yo también te quiero - Susurró, girándose completamente para estar frente a él y poder tomarle de ambas manos, escuchando todo aquello sobre los anillos. La verdad es que ella no sabía mucho de eso, no lo había pensado, pero siendo sincera, le encantaba ese tipo de accesorios, más si tuviera un significado muy importante para ella como lo era la futura boda. Su rostro emitía emoción, pero también le preocupaba otras cosas antes que esa – Claro que me encantaría. Pero Zack... esas cosas son muy costosas ¿De verdad crees que podríamos permitírnoslo? - Era cierto que ella venía de una muy buena familia, pero desde que se fue a buscar su camino y acabar encontrándolo dependía mucho de sus padres y el dinero que les pasaba para sobrevivir en aquella costosa escuela - Quizás si encuentro un empleo a media jornada podría aceptarlo - Sonrió y se acercó en un rápido movimiento a sus labios para besarlos tímidamente, terminando por acariciar su mejilla antes de caminar hacia esos reptiles - ¡Vamos a por los nuestros! - Comentó emocionada, volviendo a arrastrarle sujetando bien su mano.
 
Lo primero que sintió al entrar en territorio reptil fue el puente de madera que había sobre las tortugas. Poco a poco se empezaban a adentrar más, sintiendo las ganas de agarrar una y ver su caparazón, las formas y dibujos que éstas tenían le llamaban mucho la atención. Soltó su mano y se agarró a la barandilla de madera que protegía a la gente de caerse al agua. Mas adelante, es una especie de puente, pero con un diseño más destacable, se encontraban los temibles cocodrilos. Aunque en ese momento no lo parecían, pues a parte de uno, los demás se encontraban descansando en la orilla – Siempre los he temido, sus afilados dientes pueden destrozarte sin mucho esfuerzo, pero no sabía que fueran tan vagos – Sujetó su propio mentón, pensativa por lo que había descubierto de esos animales que solo cuando uno de los encargados del zoológico llegó con comida no se movieron. Prestó atención a la mujer que comenzó a echar carne por todo el estanque, los reptiles empezaron a mover sus colas y pelear por la comida, viéndose nada más que agua salpicando por todos lados, llegando a mojarse su propia ropa – Pero qué brutos... – No se lo tomó mal, pues en ese aspecto le recordaba a su hombre – Ya tenéis algo en común. Yo en cambio... creo que dejaré en duda mi sangre reptiliana - Sacó el mapa, algo mojado, y miró por encima qué sería lo siguiente, pero antes de decidir nada, por el altavoz anunciaron el evento de dar comida a los delfines, focas y orcas - ¡No podemos perdernos eso! - Dobló de mala gana el papel y lo volvió a guardar – Seguro que ellos no nos salpican – Pobre ingenua ella, que no había ido nunca a un espectáculo acuático.
 
De esa forma, lo guio hasta donde la gente comenzaba a apelotonarse, consiguiendo uno de los puestos más cercanos a los animales, llenándose por completo las gradas. No tardarían en comenzar, mientras tanto, abrieron la puerta de las focas para que bucearan un rato.


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Mensaje por Zackary Argyreon el Miér Dic 12, 2018 10:13 am

Se encogió de hombros al saberse culpable de atentar contra la paz de ese establecimiento. Había superado un tanto su dilema sobre visitar un sitio donde se les prohibía la libertad a todos esos animales y se mostró más tranquilo que de costumbre. — No voy a incumplir nada, aunque todavía me parece raro que todos ellos parezcan estar cómodos aquí sin mucho espacio a donde salir, digo, vivir en cautiverio debe ser aburrido — Mencionó. Él mismo en el pasado había vivido encadenado y obligado a obedecer, tal vez no era el mismo contexto pero sabía muy bien lo que era no poder irte y volar lejos. Suspiró y negó con la cabeza, era mejor no recordar esas situaciones que solo le amargaban y entristecían, además estaba con el amor de su vida y eso era suficiente como para olvidar cualquier sufrimiento fugaz. De vez en cuando y sin advertirlo siquiera plantaba enormes besos en la boca de su chica, estaba muy contento de tenerla tan cerca que simplemente no podía evitar demostrar cariño a quién sería su reina. Algo travieso sonrió y acarició su cabello — ¿Quieres algún helado o dulce? — Preguntó mientras sostenía su mano con ternura, estaba consciente de que ella era más de flores y particulares regalos, pero no iba a desaprovechar la oportunidad de pasar un rato más memorable con ella.

Había olvidado momentáneamente el comentario previo, pues para él no representaba mayor problema el tener que trabajar si era necesario para conseguir dinero (y es que, vamos, él no era muy sabio en aquello de los precios y suponía que se le haría sencillo llegar al precio) para aquellos artículos destinados al matrimonio. — ¿Eh? No te apures, lo tengo todo cubierto. Creo que puedo trabajar por mi cuenta, tu solo enfócate en tus estudios... además, recibiré algo de ayuda — Sonrió efusivo y cerró uno de sus ojos. Claro, él era muy capaz de las cosas pero también tenía muchos amigos en el bosque, aquellos que usaban materiales encantados y herramientas mágicas para confeccionar los más duraderos y bonitos obsequios.. aunque eso era algo que no le había mencionado antes a la mujer. Zackary no era un dragón ordinario, eso era obvio, y se tomaría esa clase de detalles con ella pues no quería que sus anillos fuesen como cualquier otro, quería que fueran especiales. — Puede que no lo parezca, pero tengo uno que otro as bajo la manga cuando se trata de ésto o algo así — Se encogió de hombros otra vez riendo.

Una vez en el territorio de aquellos animales, el dragón percibió que en efecto se trataba de otro gran animal y agresivo también... uno de ellos era un macho alfa y le clavó la mirada de inmediato. Zack gruñó de vuelta, aferrándose al cuerpo de la menor — Ella es mía, búscate a tu hembra, imbécil — Dijo malhumorado. Tal vez mala idea enfrentar a dos bestias tan parecidas, pero era obvio que el tonto animal no podría siquiera acercarse — No busco tu territorio, solo hemos venido de paseo — Mencionó, era como si estuviera charlando con su similar acuático. Al final simplemente se quedó mirando a los alrededores del hábitat mientras la peliazul se quedaba por ahí.

Miró a su novia desconcertado — ¿Estás diciéndome que negarás tu sangre? ¡Haha! — Rió — Y aunque puedan ser nuestros parientes, creo que no tienen nada que ver con nosotros, mucho menos conmigo... yo soy un ser libre, grande y poderoso, esos no son más que lagartijas comparados a mí — Dijo con orgullo, altivez que solo podía ser demostrada por el masculino cuando hablaba de sus atributos. Asintió posteriormente con la cabeza y sin perder ese rostro gentil que tanto lo caracterizaba estando con ella. Los ecosistemas con agua no eran muy lo suyo, pero vivía cerca de un lago por lo que estaba acostumbrado. — No sé mucho de los animales esos de los que hablas, pero supongo que pudo aprender ¿te gustan los delfines? ¿las orc...? ¡or-orcas! — Dijo con dificultad, delatando efectivamente su poco conocimiento sobre los mamíferos del mar. Tomó su mano y fue con ella hacia la zona de los grandes tanques de agua, revisó la hora de la función y se entusiasmó cuando vio a las focas y los otros animales a través del cristal. — ¿Esos son pingüinos? — Cuestionó rascando su mejilla, a veces los confundía con simples pájaros subacuáticos.

En su mente pasaba todo lo bien que se pasaba el tiempo con ella, todo eso y la razón de su existencia. Recordó también lo que debían hacer después de la visita al zoológico y que tenía una habitación reservada en uno de los hoteles cercanos para ir una vez terminada su expedición. Eso lo había hecho por su cuenta, sin contarle nada a ella pues era una sorpresa, un lugar más íntimo para la joven pareja... por supuesto que eso vendría después y no tenía por qué pensar tanto en aquello a pesar de que su sangre ya hervía por ella. De pronto, sintió un jalón en el brazo y se dejó llevar por la muchacha, así el dragón buscó uno de los asientos delanteros para observar la función — Espero el mapa no se empape demasiado, aún así creo que con algo de calor puedo secarlo... — Admitió.



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Mensaje por Jasmina Dupont el Mar Dic 25, 2018 8:55 am

No habían pasado mucho tiempo juntos, tampoco tuvieron oportunidad, los lazos que los unían se forjaron muy rápido, se comprendían el uno del otro y eso era bastante importante para que una relación sana llegara a crecer. Que no tuvieran reparo en decirse las cosas, la confianza nunca debía faltar, apoyarse el uno del otro y así poder entablar una conexión única como matrimonio. Entendía los sentimientos duros del dragón, las batallas que le había contado, lo duro que fue su vida mientras que ella vivía protegida y mimada en su palacio. Pero no se sentía culpable, no, ella no tuvo la culpa del destino de ambos, sólo se sentiría culpable a partir del momento en el que cruzaron miradas. Su futuro sería gracias o culpa de ellos dos, de nadie más.  

Tenía prisa por llegar al evento, pero tampoco quería accidentes innecesarios, así que fueron a paso rápido y con cuidado – Bueno, puede parecer aburrido para nosotros que somos libres... pero muchos de ellos no han conocido otra cosa, esa es su vida – Le parecía algo triste, y aunque muchos de los zoológicos decían ser un lugar de protección para que no desapareciera una especie, le parecía algo cruel tenerlos en un pequeño recinto donde muy difícilmente pudieran correr – No obstante, no quiero dar a parecer que me alegro por ellos, los animales deben estar en libertad, no importa la especie. No soportaría estar enjaulada – Su sonrisa salió a la luz cuando escuchó ese desafío hacia uno de los cocodrilos, el mismo que la mojó anteriormente. De la sonrisa pasó a una leve risa y después a una carcajada, por algún motivo verlo discutir con un animal acerca de ella le hacía sentir especial, y su vello lo demostraba erizándose sutilmente.  

Por fin pudieron sentarse, la gente poco a poco se aglomeraba y podía sentir como le faltaba el aire, nunca estuvo muy a favor de las multitudes, pero haría el esfuerzo. Rió leve ante el pequeño entusiasmo que demostró acerca de los animales acuáticos - Sí, me gustan mucho los animales en general. Pero los mamíferos son mis preferidos - Dejó ese detalle para que lo captara y guardara la información por si algún día lo necesitara – Sí, todos son pingüinos. Pero si te fijas en los colores, ellos son los pingüinos emperadores, tienen un color amarillo por la zona del cuello - Señaló a un grupo grande de pingüinos, los más grandes del recinto. Miró luego al otro lado, señalándolos entusiasmada – Y esos son pingüinos macaroni. Son muy graciosos con esos pelos amarillos que le salen en la cabeza - Seguiría explicándole, pero la función ya iba a comenzar. Se mantuvo cerca de él en todo momento, tomando su mano para tenerlo en contacto mientras se divertía con las acrobacias que los animales habían aprendido, no quería pensar la forma de entrenarlos, por lo que sólo se dispuso a no pensar y vivir el momento.  

Pasaron la hora viendo a los animales acuáticos, después dieron un pequeño rodeo a la zona y terminaron por ver a los tantos animales que tenían refugiados por el recinto. Acabaron en la misma entrada del zoológico, pero esta vez para salir de allí - ¿Aún está accesible ese helado que habías mencionado antes? Me muero de calor – Se abanicó con la mano suavemente, mirando algún puesto de helados, que justo había frente a ellos, tenían buena táctica, todos los niños acudían al zoo y de alguna forma u otra acababan con un helado en la mano. - Oh, mira, allí hay – Fueron a por helado para refrescar un poco el cuerpo, le ardía la cabeza con tanto sol - ¿Qué haremos ahora? ¿Tienes algún plan? Hemos ido al parque... al zoológico...  y aún nos queda mucho día por delante. Hemos hecho todo lo que he querido, me gustaría complacerte y acudir a lugares donde te gustaría ir - Admitió, sincera y esperando la cola en el quiosco.


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Mensaje por Zackary Argyreon el Mar Dic 25, 2018 11:22 am

Ella era tan cándida, tan noble, podía ver y aceptar a otros sin rechistar. Era como si tuviera una especie de encantamiento sobre todo lo que tocaba y por de más sobre el dragón de fuego, lograba hacerlo entender con sus palabras simples, sin complicaciones y con el tacto que tanto destilaba al momento de hacerlo entrar en razón. Ella le transmitía mucha confianza, no lo hacía ver como un tonto a pesar de que sabía muy bien que lo era, se había convertido en un sol ante sus ojos adictos a su presencia porque la amaba de verdad, nunca antes había sentido la necesidad ardorosa de estar el mayor tiempo posible con alguien, de tenerla cobijada bajo sus brazos y predicar en soledad lo mucho que apreciaba que alguien como ella existiese en el mundo. En uno de los mayores momentos de desesperación ella simplemente había surgido de la nada como si hubiera acudido a un llamado que nunca hizo; era una entidad bastante misteriosa a su manera, una chica interesante por donde se viera y es que para el pelirrosa todo lo que ella decía y hacía le parecía una maravilla. Ante ella nada podía salir mal y se esmeraba en que todo saliera a la perfección, jamás le discutía ni le recriminaba porque sabía lo que él quería, lo que le gustaba, todo sin decirse una palabra aún cuando su amor floreciera en la soledad o en público, solo bastaba una mirada, un gesto, un respiro para decir todo.

Era abrumador como la menor había llegado tan rápido a su vida convirtiéndose en su mayor debilidad, aquél tesoro que protegía con garras y dientes si era necesario, incluso ella había logrado pulir su naturaleza y esa personalidad tan noble que se encontraba llena de suciedad acarreada por las malas experiencias de la vida. — Te amo — Susurró en su oído, tomando parte de su piel entre la humedad de sus labios como si le besase pero un poco más intenso, lascivo. Ahora había aprendido de la mejor, ciertas curiosidades que no hubiera escuchado de nadie más y eso le hacía aferrarse mucho a la esperanza de convivir junto a ella en una vida de descubrimiento, de saberes, de experiencias dulces y tiernas a su lado sin ir más lejos. Sin duda alguna la menor se había quedado con ese potencial suyo, con esa bestia que hasta antes era indomable, que acariciaba con dulzura su corazón y que lo motivaba a despertarse cada amanecer pensando en un futuro próspero. Zackary se sentía completamente suyo y no era para menos, su mirada se quedaba pasmada sobre ella con el solo tarareo de su voz, sus orbes femeninas más grandes que las suyas lo hipnotizaban e impacientaban por ir más allá, besarle cuanto pudiese en los labios y reclamarla de forma física. Su piel era tan tersa, cálida y lo debilitaba, lo hacía querer rodearla con sus brazos todo el tiempo aún cuando caminaban, era ridículo.

Sus pensamientos se colocaron de inmediato redirigidos a la petición que demostraba su prometida y sonrió gentil — Si, vamos a comprar helado — Su rostro tenía la lengua de fuera por el calor, aunque su sonrisa se hizo más grande al sentir su tacto nuevamente sobre su mano y recorrer aquél andador colorido sobre la plaza de estanques. El show había terminado y por suerte ninguno de los dos había quedado empapado, tal vez eso hubiera dejado de lado el bochorno que ambos pasaban a causa de la subida de temperatura y el conglomerado de gente. Cuando estuvieron allí el joven pidió un par de postres gélidos y se mantuvo cerca de la menor mientras comía, de nuevo esa clase de detalles, su cercanía y la capacidad de ser el mismo le brindaba el apoyo moral como para evitar el cortarse con lo que podía venir luego de su cita, con las palabras, con las confesiones. Una vez terminaron allí decidió continuar el camino por la avenida y miró la hora — Son las tres de la tarde... — Se detuvo unos segundos pensando en las posibilidades. Sin embargo no podía hacerse el de la vista gorda ante sus propias necesidades, aquellas que resultaban de su naturaleza y el contacto constante con su interés amoroso.

¿Qué se te ocurre ahora? Como bien dices hay un gran camino por delante y tenemos hasta la noche ¿no? — El dragón era bastante noble, quería que ella se distrajese mucho y se olvidase de toda la semana terrible de exámenes que había tenido — Espero y todo lo que hemos hecho te haya gustado mucho — El mayor entonces acarició la mejilla ajena aprovechando para contemplarle con detenimiento ¿era eso lo que se sentía ser domesticado? no le importaba mientras la influencia de la muchacha lo hiciera sentir tan bien, tan querido. — Sabes, creo que nunca lo hice pero me gustaría hacerlo ahora mismo — Exhaló sonriente, relajado, dejando caer sus hombros ante la tranquilidad que le inspiraba — Con eso de que nuestros padres arreglaron nuestro compromiso, nunca tuve la oportunidad de pedirte que fueras mi novia o algo por el estilo así que... — El hombre carraspeó un poco la garganta mientras llevaba su puño a la boca, tomando un porte gallardo y formal — ... linda, ¿quieres ser mi novia? — Su voz denotaba confianza en si mismo, en todo lo que había ocurrido, en el amor que le tenía y en su relación tan estable que llevaban desde hacía un par de meses. Ese jugueteo entre los dos le agradaba, sabía que ser su prometido era más que ser simples novios, pero a él le nacía pensar que de ese modo las cosas serían más justas, más correctas, así también hacía que en su interior sus sentimientos desbordasen miel al querer escuchar la respuesta de parte del amor de su vida con quién tenía pensado pasar el resto de la tarde en un lugar justamente preparado para ellos dos. El cuerpo del masculino no soportaba, pero delante de ella se mantenía indiferente a sus propios instintos y la necesidad que la menor le hacía transpirar.



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+18 Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont +18

Mensaje por Jasmina Dupont el Miér Ene 09, 2019 12:52 pm

No iba a negar que fue uno de los mejores días de su vida, uno entre tantos siempre que se mantuviera con él, tenerlo cerca y sentirse protegida era algo que le gustaba, no se sentia esa niña tonta que creían sus padres, esa protección era algo más que cuidarse por mantener un trono y una herencia que si no fuesen por sus padres ella denegaría por completo. Quizás antes si tenía cierta ilusión ¿A quién no le gustaría ser una reina? Pero ese tiempo ya pasó, no sabía lo que realmente importaba y ahora solamente lo tenía delante de ella. Mientras caminaban hacia su destino, que en ese momento no pasaba nada más por su cabeza a parte del helado; sujetó con firmeza más la mano ajena, ella no emitía tanto calor, y sentir el contacto con el dragón le llegaba un escalofrío de confort que no quería que desapareciera. 

Esperaron en la cola, la que no tardó en desaparecer tras la multitud de niños desesperados que tuvo que dejar pasar ante esa emboscada que prepararon. Cualquier persona se hubiera negado, pues ellos estaban antes en la cola, pero tenía algo en su interior que le hacía sentirse débil con los niños, ese instinto que antes no tenía y no sabía explicar. Fue poco después que lo escuchó, esas dos palabras era suficientes para hacerla feliz, el vello de los brazos se erizó demostrando la aprobación de su declaración. Cerró leve los ojos, el calor de esas palabras la habían paralizado, y de un momento a otro su cuerpo se había calentado de una forma inexplicable. Ella tan solo pensó que su parte dragón estaba poco a poco a salir a flote, no le dio mucha importancia – Yo también te amo, eres lo mejor que me ha pasado, de verdad. Si no fuera por ti... aún estaría encerrada en el palacio – Le agradeció sutilmente, sin tener mucho tiempo a ver su reacción, les llegó el turno. 

Una vez terminaron de refrescar sus calientes cuerpos, ésta bostezó, no por aburrimiento, sino porque esa semana apenas pudo pegar ojo, se acostaba tarde por estudiar, y se levantaba temprano para repasar – Por supuesto, me ha encantado. No habría sido igual si no hubieses venido conmigo, haces mis ratos amenos. Eres todo lo que necesito para ser feliz - Contestó, besando tierna su mejilla. Mientras pensaba en dónde podían ir, teniendo en cuenta que les quedaba algunas horas antes de que anocheciera y supuestamente ella debía volver a la escuela porque no sabía los planes del contrario, sólo pensó que fuese donde fuese, estaría con él. Estaba aislada en sus pensamientos cuando escuchó la declaración del mayor, parpadeando leve mientras procesaba la información que estaba recibiendo, acabando por sonreír ante esa última petición, la cual acompañó un pequeño rubor - ¡Claro que sí! Nada me haría más feliz - Intentó pensar que esa declaración no tenía nada que ver con el arreglo de compromiso de sus padres y que ellos realmente se amaban sin necesidad de ser obligación, eso le llenaba de felicidad, no quería ser un trofeo como pensaba su padre. 

Nunca nadie se me había declarado, me siento cohibida - Ocultó su rostro con las manos, avergonzada por unos instantes, volviendo poco después a la normalidad y sostener su mano tiernamente, observando su lindo rostro – El día se pasará muy rápido si estoy contigo... no quiero que acabe, quiero estar contigo hoy...y mañana... y siempre – Le rodeó del cuello, poniéndose en puntillas para llegar a él y abrazarlo con fuerza – Me siento muy dependiente de ti, te necesito a todas horas, no sé qué me has hecho... me tienes loca Zack – No deshizo ese abrazo, quería volver a sentir ese calor ajeno – Me da igual a donde ir si es contigo... quiero pasar el poco rato que tenemos juntos, solos. Siempre estamos rodeados de personas o animales, no tenemos intimidad para hablar... de lo nuestro. Quisiera poder estar abrazada a ti sin que la gente pueda sentirse ofendida - Murmuró eso último, deshaciendo el abrazo, pensó que ya habían demostrado mucho amor por la calle, ya era suficiente. Desvió la mirada, arrastrando un mechón curioso que caía por su rostro, detrás de la oreja.


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Mensaje por Zackary Argyreon el Dom Ene 13, 2019 11:55 pm

Por supuesto que sabía cuanto se había esforzado los últimos días por mantener sus buenas calificaciones en aquello de los exámenes de fin de curso, al menos se encontraba satisfecho por haberle dado uno de los mejores días que, según ella, habría experimentado. — Sabes que me gustaría, y puedo, darte mejores días que éste, solo espera, con más tiempo y detalle podríamos hacer una fiesta en el bosque ¿no? — Su manos se deslizó por sobre la mejilla de la menor para recorrer su cabello lacio tras su oreja. Le encantaba despejarle su cara, verla culmida en su joven belleza le llenaba de una extraña sensación que daba también pie a su deseo físico, que le provocaba y motivaba buscar sus caricias. Ella era su compañera, era otra dragona y parte de esa familia que quería formar más adelante, no necesitaba aspirar a más mientras fuese a su lado, y lo que mejor se sentía era ser correspondido, saberse amado y finalmente recibir todos esos mimos y besos de alguien que no tenía por qué hacerlo, alguien que aún sin obligación le sanaba el corazón a la criatura que por mucho tiempo se encontró solitaria y hundida en su propio trabajo sin siquiera pensar en su bienestar emocional.

Sonrió animoso al escuchar esa frase que, aún fuese arrogante pensarlo así, sabía que tendría en la punta de la lengua. Zack era un dragón orgulloso, pero también uno muy simpático y seguro de si mismo, galán y hasta travieso por decirlo de una manera noble. Tomó las manos de la chiquilla entre las suyas y las bajó para mirar sus hermosas orbes directamente aún con aquella gran sonrisa en el rostro — Me haces muy feliz, Jasmina, no sabes cuanto — Su boca besó los delicados dedos de la chica que ahora tenía no solo como prometida, también como novia oficial. Eso para el pelirrosa era muy, pero muy importante, era como si hubiera tenido éxito en el cortejo natural de su primitiva esencia, se pavoneó, su musculatura se tensó y se sintió fuerte, valiente, era simplemente encantador verla cohibirse al grado de ruborizarse de ese modo, tanto que incluso las mejillas masculinas se encendieron más todavía. Sus cuerpos se comunicaban de esa manera, se correspondían reaccionando al unisono y cuando tuvo la oportunidad, el muchacho acercó el rostro a ella y le rodeó con sus brazos. — Los grandes elfos me dijeron que si nos mirábamos por tres minutos a los ojos, nuestros corazones latirían con la misma intensidad y frecuencia... — Susurró esperando que aquello fuese una realidad, simplemente no podía con todo lo que sentía en su pecho. El abrazo se volvió más intenso y solo se dejó llevar por su cuerpo y el mecanismo que le permitiría entregarle a la chica su sentir, por lo que sin remedio sujetó su mentón tan fino con una de sus manos y elevó su rostro para entregarle un beso más pasional y erótico que el anterior conteniendo la respiración y buscando con su lengua la de la menor para juguetear a su lado.

Cuando se separó de su boca mordisqueó gentilmente sus labios una y otra vez. Aquél contacto directo y el estímulo físico provocó un intenso palpitar en su masculinidad, aunque no lo suficientemente fuerte como para notarse o despertar incomodidad, pero si para advertirle que le necesitaba a ella sin más preludio. El solo imaginarlo, el solo sentir su calor tan cerca le había predispuesto desde la mañana en la que comenzó todo. Él la necesitaba a ella y sentía en su piel como ella le necesitaba a él; ahora inexpresivo acomodó los cabellos de la menor y se inclinó un poco hacia adelante para mantener en su intimidad aquél regalo de sinceridad: — Ven conmigo, quiero estar contigo... a solas, quiero terminar de darte mi calor como se debe, sin nada que me cubra — Zack llevó los dedos de su hembra a su boca y los besó sin apartarle la vista de encima. Aprovechó para llevarla consigo de la mano a aquél edificio donde había reservado una habitación, tal vez algo simple, pero exacto para lo que el planeaba: dar un paso más allá, unirse a ella sin más para darle la calidez que ella tanto necesitaba. Pensarlo solo volvía las ansias más insoportables.

Saberla a ella feliz de estar con él, de que su alma se llenase de regocijo al apuntar sobre la directriz mas carnal de su amor lo llenaba de felicidad y le excitaba a sobremanera, era tan perfecto que sabía no olvidarían esa tarde jamás.



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Mensaje por Jasmina Dupont el Miér Ene 16, 2019 11:35 am

Nunca pensó que una relación tan sincera y llena de emociones fuese tan bonito. Su corazón palpitaba rápido, pero no se comparaba con el nerviosismo de los exámenes, ese amor que tenía acumulado hacia ese dragón y sentir que podía hacerle feliz de alguna manera le llenaba completamente de felicidad. Su calidez despejaba toda la amargura que podía crearse durante las clases o problemas familiares, estar con él era una cura, una adicción, no podía alejarse de él sin sufrir la distancia. Sonrió cuando sintió su contacto una vez separado de él, la delicadeza con la que le acariciaba era algo que nunca pudo imaginar. De hecho, nunca pensó que estaría de esa forma con nadie, a pesar de saber que tenía un prometido, al principio le inculcaron la idea de servir como esposa. Pero no se arrepentirá jamás de la decisión que tomó por su cuenta y conocer al dragón antes de que fuesen obligados a hacerlo. 
 
La propuesta de la fiesta no tenía siquiera que mencionar palabra, ella estaba encantada de hacer cosas con él y los seres que lo cuidaron durante un largo tiempo, después de todo aquel primer encuentro no fue en su mejor momento, el fuego arrasó con media vida y tener que presenciarlo fue algo bastante traumático. No obstante, ese hecho hizo que se unieran más, que disfrutaran cada momento juntos, los accidentes ocurren a diario y desearía que nunca les tocase a ellos. Observó enamorada esos ojos que no perdían oportunidad para visualizarla – Los elfos son sabios, puedo sentir tu corazón palpitar con fuerza ¿O es el mío? - Rió por la duda, agarrándose el pecho y escuchando esa propuesta que para ella no significaba algo más allá de lo que ya estaban acostumbrados. Ese beso algo diferente al que se daban encendió algo en ella que aún no sabía identificar, pero con gusto lo recibió.
 
Muy en el fondo ella seguía siendo una niña, una que quise crecer rápido por las circunstancias y que aún había cosas que no sabía comprender. Cuando quedaron frente al edificio quedó sorprendida, sin creerse que de verdad había reservado una habitación - ¿Eso significa que hoy no tendré que regresar a la escuela y que podré pasarla contigo? - La ilusión en sus ojos era lo único destacable en ese momento, se había quedado sin palabras, ese detalle significaba mucho para ella. Por fin podría abrazarlo durante horas, sentir su aroma, dormir con él; todo lo que había deseado. Entraron juntos, la menor no pudo evitar ruborizarse cuando la mujer del mostrador revisaba los datos del dragón y sonreía porque sabía a qué iban a ir – Muy bien, segundo piso a la izquierda – Les entregó una tarjeta que contenía una sola llave y un número que tendrían que buscar una vez llegasen al piso indicado – Por algún motivo me siento nerviosa. Es la primera vez que podremos estar juntos... sin que el de seguridad te haga saltar por el balcón - Sonrió ante ese recuerdo que se repetía cada fin de semana. 
 
Una vez entraron y cerraron la puerta, éste se puso a investigar el lugar. Era cierto que no estaba acostumbrada a dormitar en lugares tan fríos, pequeños y simples, pero solo por estar con él merecería la pena – Vaya, hay hasta baño. No está mal ¿Te ha costado mucho dinero? Puedo darte la mitad... me sienta algo mal que lo hayas pagado tu – Se sentó en la cama, dando pequeños botes para sentir la calidad de ésta, no estaba mal – Gracias por darme la oportunidad de pasar un buen fin de semana contigo. Siempre desee esto - Sonrió, estirándose para alcanzar las manos del dragón y hacerlo acercarse a ella, quería sentirlo cerca – Te quiero mucho Zack, eres en lo primero y ultimo que pienso cada día - Apoyó su mejilla en el abdomen de éste, frotándolo levemente, abrazando con esas suaves manos la espalda ajena – Me haces sentir cosas que nunca había sentido por nadie, no logro parar mi corazón, siento que se saldrá de mi pecho si no hago nada al respecto  - Se levantó para quedar frente a él, en su rostro podía verse las ganas de tenerlo cerca, esa tensión que sentían sus cuerpos al estar en contacto con el contrario - Yo... sabes que estoy dispuesta a hacer cualquier cosa por ti... si hay algo que pueda hacer... no dudes en decírmelo - Intentó seducirle sin darse cuenta, su instinto sabía cómo funcionaba esas cosas, aunque ella sólo creyó que hacía el bien.


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Mensaje por Zackary Argyreon el Jue Ene 17, 2019 5:07 pm

Era verdad, jamás había sentido tanta adrenalina junta recorrer su sistema tan de golpe. Sabía lo que era tener que enfrentarse a un poderoso enemigo, lo cual siempre lo emocionaba, lo llenaba de euforia, o incluso cuando sentía que algo malo pasaría... no obstante en ese entonces nada se comparaba a todo lo que vivían los dos ahí a solas. Ésta vez era diferente, no se estaba enfrentando a nadie, pero si a ser visto como realmente era, a tener a la persona que más quería consigo y que culminaba en un lugar ideal para poner la cereza del pastel en su cita. No sabía ni qué decir, las palabras simplemente sobraban cuando el lenguaje corporal actuaba por si mismo, siendo sus manos las encargadas de darle los mimos necesarios para agradarle, explorar su cara y el resto de su espalda en un cálido abrazo que hacía que sintiera las tan famosas mariposas en el vientre. Sentía además un gran alivio de saber que a ella le hacía toda esa ilusión pasar el resto del día junto a él, jamás habría esperado que alguien tan ajeno en principio ahora le pidiera con la mirada su cobijo y cariño, como si de verdad fueran ya toda una pareja, y es que, en efecto lo eran. Ella ya había aceptado ser su novia y prometida ¿qué más quedaba? era como si todo eso fuera un sueño bastante dulce del cual no habría forma de despertar, Zackary también necesitaba estar con ella, se había vuelto una necesidad que rozaba en cierta medida lo prohibido. — Podemos pasarlo bien juntos todo el tiempo que quieras, solo dímelo — Respondió, agregando un beso más a la colección en medio de esa silenciosa privacidad, siendo interrumpida solamente por el sonido tierno de aquellos labios besar la carne ajena.

No fue indiferente a la curiosidad de la chica, de nuevo que se fijara en cada detalle y cosa que la rodeaba le pareció de lo más atractivo y adorable, incluso cuando se ofreció a apoyarlo con los gastos referentes a su habitación. — Siempre te fijas en todo ¿verdad? Eres adorable... — Preguntó acariciando su nariz con la ajena, una forma muy instintiva de responder a su encanto femenino — Pero no tienes de qué preocuparte por nada ahora, solo procura olvidarte de todo después de tu semana difícil, quiero que ésta tarde sea solo de nosotros — Su mano se posó sobre las azules hebras y frotó su piel con éstas.

Bien decían que el amor no se hacía del aire mismo, había un detonante siempre. Ambos habían explotado aquella posibilidad de ser algo más que buenos amigos, porque de hecho su relación había surgido como eso, meros acompañantes por compromiso... sin embargo la naturaleza siempre apunta hacia un lado, él por un lado era un macho joven, enérgico, que finalmente no habría podido resistirse a la dulzura natural de la menor porque nadie francamente le había dado siquiera un poco del cariño que ella desbordaba. Además, a sus ojos ella era muy atractiva, su estatura, su forma de moverse, sus ojos, su piel, su magia y su gentileza... todo embonaba perfecto con lo que el buscaba y también lo que le faltaba. No es que considerase que fuesen completamente opuestos, pero ella le complementaba muy bien sin mucho esfuerzo. Nada ni nadie podía ir en contra de la brújula de la vida misma, todo se había desarrollado tan lento, con tanta delicadeza que cuando menos lo había pensado, el joven dragón había encontrado a su alma gemela. Sonrió cuando ella de nueva cuenta buscó su calor y contacto físico, no podía escapar -y no quería hacerlo- de su mano, de sus ojos que lo atraparon y lo guiaron a confesar lo siguiente, un paso, una mirada furtiva y cómplice cuyo significado solo sabría ella. — Me gustas mucho — Susurró cerca de ella, tomando su mano y posándola sobre su pecho para que sintiera su cuerpo — Jasmina, me gustas tanto que haces que mi cuerpo se sienta raro ¿sabes? — Se quejó juguetón, no le desagradaba. Dicho ésto, lamió los labios ajenos de forma pícara y mordisqueó varias veces los carnosos labios de la chica, acrecentando la tenue excitación que sentía.

Sé que podría vivir siempre solo con tu amor, eres un cielo. Pero me gustas tanto que a veces tengo ésta necesidad... éstos pensamientos de ir más allá, unirme a ti. Darte mi calor piel a piel — Pronunció con seguridad mientras peinaba con sus dedos uno de los mechones azules que se habían descarriado sobre la frente contraria. — En el bosque la presencia de nuestros amigos no nos permitiría hacerlo, por eso decidí traerte aquí, aunque no sé si lo deseas tanto como yo — Fue una pregunta implícita, más que nada para evitar algún desacuerdo posterior... aunque por sus caricias y su mirada dudaba que ella se negase. ¿Cómo es que era tan difícil preguntar de forma directa aquello? Pese a ser un bruto, no podía serlo con ella a quién le entregaba todo su corazón y siempre encontraba las palabras adecuadas para dedicarle.

Con un último beso revelador, no se separó mucho de sus labios y dejó que su aliento vaporoso le revelase las ansias insoportables que tenía de unirse a ella de manera carnal mediante el acto más erótico hecho para ellos — Quiero ser uno contigo, amor — Aquellas palabras fueron dichas en un tono de voz grave, profundo, uno que buscaba seducirla, incitarla mediante gruñidos que el varón producía en tono bajo y dedicados a ella, la hembra que los percibiría como una señal química así como verbal. El dragón prosiguió con sus besos que dejaban pequeñas marcas tibias y húmedas sobre la piel de la muchacha.



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+18 Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont +18

Mensaje por Jasmina Dupont el Lun Ene 21, 2019 1:56 pm

El hecho de tenerlo cerca le daba seguridad, pero hasta el alma más pura sabía que entre los dos había una química que no se podía solucionar solo con palabras, ambos buscaban y necesitaban del otro, algo más que unas palabras reconfortantes, que a todo el mundo le agradaría escuchar, si, pero ese momento estaba hecho para ellos, para dar un paso más a ese noviazgo tan puro que habían creado. Ya no solo eran muestras de amor y cariño, ambos habían crecido en ese pequeño lapso de tiempo y habían aprendido a sobrellevar la necesidad que se producían en ambos cuerpos ante la cercanía de cada dragón. Ella no sabía del tema, tuvo oportunidad de aprenderlas pero se negó, ella creía en la magia que se producían en su relación y quiso esperar a que se produjera sola, pero cuando ya lo tenía tan cerca, su nerviosismo primeriza la hizo dudar. Le decía tantas cosas bonitas que no podía pensar en otra cosa que hacerle feliz, y entendía a qué se refería con sus palabras. Sus mejillas volvieron a tomar un color rojizo y sus ojos brillaban ante el dragón, jugueteando con su cabello para intentar luchar contra su interior que le gritaba una y otra vez que le necesitaba cerca suyo, fundido con su piel, con su carne aunque fuese algo impensable en un principio. Estaba nerviosa por supuesto, sería la primera vez que estaba con alguien, pero no era cualquiera... era el hombre con el que había soñado durante años antes de encontrarlo, ¿cómo sería?. Su rostro tomó una coloración más pintoresca cuando se lo imaginó desnudo, le tentaba, le parecía muy atractivo e imaginarlo sin ropa le generaba algo de morbo también.

Suspiró buscando relajarse, dejarse llevar por el momento que solo compartirían los dos. Por algo la había llevado hasta allí, para conservar su intimidad, una que era de ellos nada más y el derecho que les otorgaba el gustarse tanto. Confiaba en que el dragón le quería más allá de ese acto que estaban esperando, pero también confiaba que no tenía nada que perder si era con él, la imagen mental que venía por sus caricias y cálido aliento rozando su piel solo le proporcionaba las herramientas para querer intentarlo.

El dragón estaba incitando su lado reptil, estaba provocando y llamando con esos sonidos. Se mordió el labio, sujetando su mano tiernamente – Te amo Zack, yo también quiero que ésta tarde sea inolvidable para ambos ¿Si? — Sonrió acercándose a él como si tanteara terreno, buscando con sus manos tocar su cuerpo algo nerviosa. Sus manos se deslizaron bajo la camiseta del pelirrosa, sintiendo el musculoso vientre de su chico, eran manos retadoras pero tímidas a la vez — ¿Puedo seguir? — Preguntó, rozando con sus dedos el rafé del borde superior de los pantalones del joven. Tal vez mero instinto, pero sabía que eso de alguna manera representaría algo placentero para el mayor — Zack, quiero ser tuya, mi piel arde también de solo pensarlo — Jugueteó un tanto con su dedo alrededor del ombligo ajeno dejando salir una risa gentil. Miró en todo momento las reacciones del dragón, intentando guiarse por sus muecas y de esa forma conseguir una mejor satisfacción, tanteando el terreno antes de arrancar con más fuerza.


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+18 Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont +18

Mensaje por Zackary Argyreon el Jue Ene 24, 2019 8:29 am

Sentir su piel tan cerca nunca antes se había sentido tan bien, era diferente, no se trataba de un simple abrazo ni de caricias románticas básicas, sabía que una cosa conduciría a la otra y así a la siguiente, pero no le desagradaba ni tantito por lo que se dejó llevar. Disfrutó de aquellos falanges moverse por debajo de su camiseta pues sentía como esas caricias no eran más que formas de su pareja de explorarlo como él lo haría después haciendo un vaivén con los dedos sobre los hombros y espalda de la menor, de ese modo buscaba que se relajase. Entendía que podía sentir algo de nervios la primera vez, pero la tensión de su libido le ayudaría. El dragón asintió y sonrió en silencio, no dijo nada porque pensó que cualquier vacilación arruinaría el momento.

De un solo movimiento retiró la prenda que cubría su torso y la arrojó sobre la cama, tampoco le hubiera importado mucho sobre qué o donde hubiera terminado esa camiseta, en ese momento sus ojos no podían despegarse de la hipnosis que la joven hembra había provocado sobre él. Lo excitaba, le provocaba pensar en los más lascivos deseos a su lado — Si, puedes seguir — Respondió gentil y amoroso, su ceño se mostró retador más tarde, arqueó la ceja y mantuvo la sonrisa calma, la tomó de los hombros e hizo lo mismo con su ropa, la retiró — Perdona si soy un poco brusco ¿si? — Gruñó otra vez en un tono bajo mientras besaba su cuello de forma apasionada. Ella le había respondido tan bien y le había otorgado tanto que solo había una forma de compensarla, por lo que las caricias en tanto no se detuvieron, pues sus manos se encargaron de recorrer gran extensión de la piel desnuda ahora de la muchacha, también al varón le encendía sentir su pecho contra el suyo, impregnarle su esencia, su aroma a ella y reclamarla como propiedad carnal, sentimental, reclamarla como pareja y futura esposa. — Te amo — Dijo con los ojos cerrados mientras daba pequeños besos en su espalda, mordisqueando delicadamente cada parte que le pareció adecuado para terminar lamiendo los labios ajenos.

Ven conmigo — Dijo para tomarla de la mano y conducirla hasta la habitación aledaña donde se encontraba una bañera lo suficientemente grande, una regadera y un pequeño sofá — Tal vez no sea un riachuelo como el del bosque, ni tampoco estaremos rodeados de las flores que tanto te gustan, pero si quieres podemos preparar un baño tibio para los dos — Murmuró antes de darle un beso en los labios. Sus mejillas ardían, jamás había expresado tanto ni se había comportado de esa forma con nadie, pero Jasmina no era cualquier persona y sabía que ella merecía todas las atenciones del mundo.

Abrió el grifo y dejó que el agua saliera para llenar la tina, mientras tanto, continuó con las caricias y besos que entonaban con el ruido del agua tibia que se escurría para llenar el recipiente. Le puso sobre el sofá que se encontraba frente al tocador y se puso de cuclillas delante de ella, sujetándole de la cintura suavemente. Su sonrisa era melosa pero un tanto llena de nerviosismo, su dedo índice rascó su mejilla un par de segundos mientras desviaba la mirada hacia otra parte, ¿cómo podría decirle? — Mientras se termina de llenar... — Tragó saliva, su propia masculinidad le había hecho llegar hasta ese nivel de excitación que no podía estructurar muy bien las palabras — ¿P-puedo? — Sus ojos se encontraron de nueva cuenta con las orbes de la menor y sus manos bajaron justo a la contextura de la tela de su ropa interior color pastel. Si iba a retirarla sería cuando ella estuviera preparada, aún, no se cortó en nada y tampoco le importó que ella notase su gran erección bajo lo que le quedaba de ropa puesta.



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Mensaje por Jasmina Dupont el Mar Ene 29, 2019 12:01 pm

Esa escena pudo haberla imaginado muchas veces, incluso hubo ocasiones en las que pensó cómo sería si en aquellos momentos que tuvieron juntos no hubiese nadie más con ellos, como la vez en la que le llevó a su casa en mitad del bosque. Ahora estaba ocurriendo el tan deseado placer, aquello que le hacía estremecerse con solo imaginar cómo acabará. Se dejó llevar por la sensación de calor que sentía en su pecho ardoroso y percibió como el mayor buscaba hacerle sentir cómoda, se sentía bien cuidada por él y sus atenciones, en ese momento no le importaba que le tratara como una princesa, que a fin de cuentas eso es lo que más le molestaba de los demás. Miró de reojo el espacio donde estaban, ciertamente era grande, aunque en realidad pensar en hacer el amor con Zack le venía bien en cualquier sitio, pero allí era muy romántico para estar bastante improvisado. Algo importante que nunca había sentido con otra persona, aunque aún en la soledad de su habitación el solo recuerdo de su novio le hacía experimentar algunas turbulencias en su cuerpo de mujer porque le gustaba, sus ojos se habían cautivado con él y no podía pensarse al lado de nadie más. El calor de su propio cuerpo se concentraba ahora en su bajo vientre, relamió su labio inferior a duras penas y lo mordió discretamente.  

Su cuerpo vibró en un escalofrío fuerte que controló enseguida al sentir la piel de las manos del muchacho tocarla con firmeza y desprender sus ropas con aquella ferocidad que le inquietaba... y también le excitaba y humedecía las paredes de su interior — Q-quiero que me hagas tuya — Susurró en su cuello al aferrarse a él con una necesidad genuina de unión, como un auto reflejo para evitar esa sensación de nerviosismo como cualquier mujer en su primera vez. Ella lo había seguido incluso antes de haberlo conocido, toda acción que ella hiciera a su lado representaba magia y se sentía tan suya incluso en la actividad más trivial, ahora necesitaba sentirlo de una forma diferente. Su cuerpo volvía a estremecerse al sentir su aliento y aquellos gruñidos leves en su garganta dedicados a ella, producidos por la misma sensación de lujuria — Te quiero — Confesó aliviada colocando sus manos sobre las ajenas, que se posaban sobre la prenda color melocotón que cubría su intimidad. Asintió levemente, nerviosa, pero sin detenerse, empujando un poco ambas manos para bajar en conjunto con las de él. Sus ojos brillaron llorosos y sus mejillas jamás habrían concebido un color más rosado antes, un rosado vivo que evidenciaba la vergüenza y el deseo mezclado en su cuerpo.  

Tragó saliva y contempló el rostro de su novio buscando su mirada con la cual haría conexión seguramente, quedándose paralizada a su merced — Donde sea que esté contigo me parece bien, cariño — Jadeó incapaz de controlarse. Su cuerpo se encontraba reposando sobre aquella suave superficie, pero estaba tan agitada que su respiración pronto también se colocó en un predicamento insoportable. Con palabras jamás podría expresar lo mucho que lo amaba y las sensaciones que éste, aunque nuevas, despertaban un grato placer en ella. La tina se llenaba muy poco a poco, después de todo no tenía las mejores instalaciones, no obstante, eso era lo que menos le preocupaba en ese momento, sólo deseaba que la espera fuese eterna para que el placer que sentiría después fuese eterno. Su rostro no podía evitar repasar el cuerpo del dragón macho, pudiendo ver perfectamente todo su torso, notando cómo había sufrido éste por batallas antiguas. Su vista pasó más abajo, comprobando cómo resaltaba el bulto ajeno bajo sus pantalones. La imaginación llegaba más y más adentro, deseando poder quitar el filtro que le obstaculizaba para ver por completo al verdadero dragón. Mordió su labio bajo, inquieta por las ganas tremendas que tenía de descubrir su parte más íntima, aquello que tanto le llamaba la atención a la joven inexperta.


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Mensaje por Zackary Argyreon el Miér Ene 30, 2019 8:23 pm

Desde el primer momento en el que había puesto sus manos sobre aquella pequeña malla de tela supo que no habría cosa ni siquiera divina que pudiera apartarlo de ella. Con cuidado, deslizó sus dedos como finas herramientas de delicado tacto sobre su piel y aquella investidura que le protegía de alguna forma a ella. El dragón no estaba muy acostumbrado a usar mucha ropa encima, pero tenía entendido que las mujeres podían llegar a ser más delicadas en esas zonas en particular. Ahora guiado por el mero instinto e invadido por su esencia femenina contuvo el aliento y le contempló aún con la respiración entrecortada y el palpitar acelerado de su cuerpo. Lo que había imaginado se volvía una realidad al fin, ¿a donde debían quedarse sus ojos? ella le cautivaba todos y cada uno de los sentidos, su piel se erizaba y su entrepierna reaccionaba corpulenta a la imagen de su desnudez.

Se acercó casi veloz, hambriento de ella y besó su abdomen debajo del ombligo, dejó sentir su calor sobre sus labios e hizo círculos con su mojada lengua sobre éste, alternando también mordiscos suaves que terminaban en resoplidos vaporosos, calientes, para luego seguir de nuevo recorriendo su cuerpo hacia abajo. Se detuvo donde le nació hacerlo, donde quiso besar y morder más de la cuenta, sosteniéndole todavía de la cintura. Notó después de un rato como su mano todavía sostenía la ropa interior de la joven peliazul y sin más la arrojó a un costado, pues eso era lo que menos le interesaba al varón en esos momentos, no quería que absolutamente nada les evitase sentirse el uno al otro.

Sin aviso previo, rozó con sus belfos aquellos labios carnosos que le habían invitado desde que los vio la primera vez a ser probados, cuando sus ojos brillaron con fascinación y deseo, turbado por las sensaciones que la hembra le provocaba involuntarias sobre su cuerpo que solo se permitía darle placer. Dejó un poco de lado la delicadeza y le besó con vehemencia, desplomando fieramente su boca sobre aquellos pétalos cerrados, aferrado a éstos una y otra vez mientras degustaba su sabor que se encargó de percibir muy bien. La sapidez de su hembra le provocaba relamerse los labios para quedarse con ese detalle para siempre, memorizarlo, saberlo suyo... le encantaba la dulzura que así consideraba, ella emanaba para él desde el medio de la apertura sonrosada que parecía escurrirsele juguetona entre su lengua. Parecía no tener cabeza para nada más, era otro, ella no le dejaba ceder y todo su cuerpo se encargaba de otorgar tacto a la anatomía de la mujer buscando explorarla tanto como anheló en su íntima soledad, cuando ella era solo una fantasía de su sexo y tenía que descargarse a cuenta propia pensando en ella. No comentó nada, se quedó en silencio pero su saliva de nuevo se hizo al agua al buscar la humedad de la entrepierna femenina con la lengua, ya familiarizado con su gustillo.

Me gusta probarte... — Su voz salió ronca y ahogó un jadeo necesitado.

Hundió el músculo de su boca en ella, pero ésta vez lo hizo más profundo, ansioso por curiosear aún más allá separando sutil la pared más externa del cuerpo de su futura mujer y se sofocó gustoso en pleno deleite erótico mugiendo sin soltar palabra alguna.

El dragón bajó su extremidad superior lentamente hacia su abultado pantalón, con ella tocó el casco de su rígida hombría que pulsaba viva, completamente intranquila bajo la tela. Era el aroma de híbrida que le enloquecía, su sabor, su piel, el solo hundir sus dedos sobre su carne encendía la bragadura del pelirrosa y le provocaba la tensión desesperante por la insatisfacción de tener todavía el pantalón encima.



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+18 Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont +18

Mensaje por Jasmina Dupont el Jue Feb 07, 2019 12:23 pm

Sus mejillas no dejaban de emanar calor, pudiéndose notar cómo el tono de piel destacaba de su blanco cuerpo. Muchas veces había soñado con estar muy cerca de él, todas esas cosas que oía de las féminas de la escuela, todos esos detalles que pocas veces escuchó y que ahora podía comprender a lo que se referían. Apretó fuerte los dientes entre sí, esos nervios que sentía antes iba desapareciendo, convirtiéndose en una necesidad una vez pudo sentir su lengua en la intimidad. Sentía sus fuertes y tibias manos aferrarse a su piel, y no es que le molestase, de hecho, no encontraba el momento en el que pudiera regresarle el favor, tocarlo y recorrer su cuerpo como lo había intentado hacer antes de que la llevase a esa pequeña habitación aromatizada. Quizás en un principio la palabra ‘intimidad’ llegaba a ser algo más básico, estar abrazados y besarse. Para ella estar en esa situación era como si todas sus fantasías prohibidas se hicieran realidad. El sonido del agua cayendo sobre la tina comenzó a acompasarse con los suspiros pequeños que se volvían más intensos con el paso del tiempo, cada vez que los labios de su novio entraban en contacto con su calor — Z-Zack... Zack. Nh... — Masculló con su voz angelical víctima de la posesión de él que sentía sobre ella. ¿Qué estaba haciendo el varón en primer lugar? No lo entendía muy bien, pero se sentía cómoda y querida, mucho mejor de lo que imaginaba en su cabeza esos meses de noviazgo que ninguno de los dos pudo dar ese gran paso. ¿Debía preguntarle o dejarse simplemente llevar por el delirio de su placer? Optó por esa segunda opción, bajo ningún concepto quería que esa velada se estropeara, su cuerpo estaba muy caliente, sentía unos pequeños escalofríos por todo su ser.

Se mordió el labio inferior, sus manos estaban posadas sobre los dedos del chico, que sostenían sus caderas para afincar mejor su boca sobre su pequeña entrada húmeda. El acto le provocaba el instinto de alejarlo, unas cosquillas que intentaba afrontar con mucha concentración, pero esta vez era diferente a aquello, era más carnal, su vientre se calentaba y le daban ganas de retorcerse y gemir de manera inconsciente— Zack... c-cariño, esto es demasiado... Me voy a... a... ¡Ngh! — Lo que fuese que estaba haciéndole allí se sentía tan bien que hasta sus palabras no encontraban manera de salir de su garganta, jamás había experimentado ese placer ¿Cómo pudo vivir tan ingenua? Podía sentir cómo intentaba buscar formas de entrar en esa suave cavidad en cada lamida, cómo su lengua se introducía lentamente y era absorbido por sus carnes.

La mirada del varón conectó con la suya y la paralizó, de alguna forma u otra todo eso le hacía amar más al dragón, en caso de que pudiese llegar a hacerlo, pues en su corazón, mente y cuerpo sólo podía sentir el amor y aprecio que tenía a ese pelirosa. Se sentía extraña, su cuerpo reaccionaba de forma que jamás había sentido, algo le inspiraba el morbo previo, el éxtasis de simplemente estar con él le anunciaba que pasarían buenos ratos juntos, e incluso por un momento salió de su cabeza el pensar en si eso que hacían estaba bien o mal ¡Nadie le había explicado cómo funcionaba todo eso que hacían! Llegó un momento en el que no le importó nada más que aquella extremidad muscular de él fuese más adentro y la probase tanto como él quisiese. Sin previo aviso aquellas caricias y besos en su muy humedecida intimidad le hicieron sentir algo más, algo que la llevó a explotar de placer y sentir una descarga mucho más húmeda venir de su vientre. El espasmo que vino luego la hizo arquear la espalda sobre el cómodo sofá y gemir muy alto en medio de otro delirante ataque de placer que no se detuvo, ni tampoco el hombre que seguía saboreando aquellos fluidos aun cuando se sentía temblorosa y sin fuerzas para continuar algo siquiera. Se sintió cansada, su cuerpo temblaba sin control alguno durante unos cortos segundos y las piernas habían perdido toda fuerza, por lo que ella se terminó dejando caer casi desmayada sobre la superficie blanca del aterciopelado asiento.

Fue tan fuerte que el sonido del agua dejó de ser percibido, se había mezclado con sus jadeos débiles y cautivados, siempre sin perder la sonrisa de su rostro, había merecido la pena. Sin darse cuenta sus manos ahora sostenían con la poca fuerza que le quedaba los rosados mechones del curioso muchacho que la limpiaba con su boca como si se le fuese la vida en ello — Me haces cosquillas — Lloriqueó, pero sin sentir alguna clase de dolor, todo lo contrario. Él le había propinado ya mucho placer y quería recompensarlo...

Su inocente mirada era un par de lagos cristalinos donde se habían acumulado lágrimas dada la intensidad de lo que sería su primer orgasmo en la vida, y aún sin ese conocimiento, sabía que le había gustado cual maravilla al grado de querer sentirlo más a menudo, con él, por supuesto. Su corazón estaba casi reventando, su cuerpo temblaba todavía y las mejillas se sentían tumefactas, completamente calientes y ruborizadas, sus labios se encontraban húmedos y necesitados de los suyos — Zack, por favor... bésame, no puedo estar sin tu calor, q-quiero ser una contigo — Dijo suplicante extendiendo sus manos hacia él. Solo recordar lo que el dragón le había hecho en su área más íntima le hacía pensar que el siguiente paso sería mucho más excitante, sentirlo dentro de ella completamente le hacía arder la imaginación. Irremediable, sus ojos recorrieron al macho de nueva cuenta sintiéndose dueña de él, pensando en lo que podía hacerle para agradecer su buen trabajo en la flor de su feminidad.


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+18 Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont +18

Mensaje por Zackary Argyreon el Lun Feb 11, 2019 11:18 am

El dragón captó todo ese sentimiento, se pasmó adicto, pegado a su intimidad mientras escuchaba a su hembra estar casi gritando su nombre tras cinco minutos agónicamente placenteros. Él la sujetó firme para ayudarle a controlar aquellas contracciones que parecían nuevas para la menor... desde luego, las eran. Sonrió y se le quedó mirando un momento antes de dar un último bocado poniendo su lengua en el interior cálido de la joven, uno que le hacía imaginar lo bueno que sería estar completamente dentro, en ella, y lamió como un minino lo haría a un plato de crema sin perder una sola gota de aquél néctar que le empalagaba dulce el gusto e invadía sus sentidos y sobre todo, acometía fuerte en su virilidad que latía con fuerza emanando el equivalente a su excitación.

El muchacho se sentía tan cómodo al percibir sus dedos suaves aferrarse a su cabello, presionarlo contra ella, buscar reclamarlo tanto como él le deseaba. Cerró los ojos hundiendo aquellas facciones en ese punto que reclamaba como su pareja sentimental y sexual, brusco, osado, buscando oír aquellos gemidos suplicantes que se apoderaban de la estancia donde se encontraban dando forma a su amor.

Un ruido animal salió de la boca del varón que escurría por entre sus labios la esencia de la híbrida. — Está bien — Respondió dispuesto a invadir la entrepierna de la muchacha ahora con su endurecido miembro. Le sujetó de la muñeca gentilmente y llevó la mano femenina hasta su vientre para hacerla bajar poco a poco — Ya no soporto mi ropa — Sonrió con picardía y la complicidad que sentía con su novia, ese nexo que afloraba por primera vez y los ataba de manera definitiva. Su cuerpo emanaba un calor superior dada su naturaleza, su pantalón relucía en el centro un bulto que no era indiferente en ninguna forma a ella ni a su desnudez. Zack llevó la mano de Jasmina hasta esa zona para que pudiera sentir su hombría, ubicándola en ese terreno de nadie que apuntaba como una montaña abovedada hacia su existencia, un apéndice que urgía ser liberado.

Al inicio de esa tarde el dragón no habría creído que el acto de amor fuese tan dulce y lleno a la vez, le amaba, le había besado cuanto había podido antes y jamás se habían dado ese tiempo de los dos. Era tan cálido y profundo lo que buscaba hacerle, sus ojos bajo él le hacían desear consumar esa pasión que desquitaría, de ser posible, durante el resto de toda la tarde haciéndole el amor una y otra vez.

Finalmente, la instó para que se apresurara. Era preso de ella y sentía que perdía los sentidos con cada segundo que pasaba.



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+18 Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont +18

Mensaje por Jasmina Dupont el Lun Feb 18, 2019 12:50 pm

La menor se encontraba en mitad de un sinfín de sentimientos y emociones, no sabía controlar sus instintos, sus reacciones no eran las que ella había creado, su cuerpo temblaba ante la presencia del dragón y apenas podía controlarlo. Sus ojos se entrecerraban del placer que le proporcionaba su futuro marido, seguía pensando que conocerlo fue la mejor opción que pudo haber tomado, y verlo frente a él, estando tan juntos y amándose más allá de los sentimientos que ambos compartían le hacían estremecerse. Su rostro quedó ruborizado una vez su príncipe mostró su rostro, saliendo de entre sus piernas.  

Su mano se aferró a los cabellos rosados del mayor, mientras que la otra viajaba por el cuerpo del chico para acariciar lentamente el borde de la única prenda que le quedaba por quitar para que quedasen parejos – Entonces vamos a quitarla del medio - Murmuró con una pequeña sonrisa para acto seguido hacer una mínima fuerza y deslizar la parte de abajo. La chica se sentó en el borde del sofá, moviendo al chico para que quedara frente a ella, de pie. Quedó impactada por su majestuosa espada, tanto que las palabras no salían de su boca. Instintivamente relamió sus labios, llevando ambas manos a acariciar el contorno de su virilidad. Llevó uno de sus dedos desde la base hasta la punta, pudiendo sentir esas venas inflamadas. 

Lo miró desde abajo, cómplice, y sin decir ninguna sola palabra, asintió y acercó su rostro hasta el miembro. Cogió aire, recibiendo el aroma de su hombre. Recorrió su dura entrepierna con la lengua, con la intención de llenar de su saliva todo el falo. Una vez consiguió su objetivo, pasó a la siguiente etapa. Aceleró con el tiempo sus pasadas, y en cuanto iba cogiendo confianza iba soltando sus acciones, dejándolo todo al puro instinto. Se atrevió a adentrar su pene dentro de su boca, con mucho cuidado para no dañarlo, quería hacerle sentir tan bien como él lo había hecho - ¿Te gusta? Si te hago daño me dices... - Murmuró sobre su piel, volviendo a la faena para no perder mucho tiempo y conseguir una buena reacción de su chico, lo único que quería era verlo disfrutar.


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