Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Octubre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado My heart burns for you | Jasmina Dupont

Mensaje por Zackary Argyreon el Mar Oct 02, 2018 7:19 pm

Esa mañana se había despertado con una extraña sensación en el pecho, en su mente, en todo. ¿Sería una buena señal? Se sentía algo perdido, lejos de solamente estar con la cabeza todavía metida en las almohadas. La luz entraba por la ventana delicadamente haciendo que su cuerpo se sintiera tibio pese a no dormir con alguna manta. Su cuerpo hizo lo propio, se estiró y bostezó abriendo la boca tan grande como su mandíbula le permitió, enseñando esos afilados dientes en sierra bien cuidados, blancos y en perfecto estado para masticar, desgarrar y morder. Una vez vuelto a su posición en la cama, con mucho esmero tomó su teléfono móvil, ese mismo que había comprado unos meses atrás y que a duras penas aprendió a usar, de no ser por los otros tantos amigos que le habrían ayudado a comprender mejor su uso, aquellos que le enseñarían también a usar el tal "flash" de la cámara fotográfica... bueno, muchas cosas que en el pasado difícilmente habría comprendido a pesar de provenir de una tierra de tecnologías perdidas, de máquinas y donde los autos flotaban. El destino había sido interesantemente caprichoso con él, pues lo había aventurado a un largo viaje con diversidad de entidades a las que pudo llamar amigos, y aunque al final terminó solo y arrastrado a un bosque en el cual se hizo conocido por su amargura, ahora sostenía entre sus manos el dispositivo que anunciaba tener un mensaje de texto de ella, de esa persona a la que el pasado había atado y el futuro le deparaba promesas, más aventuras juntos y amor. ¿Era raro que su corazón comenzase a latir deprisa cuando veía el nombre de ella ahí arriba en la pantalla? Siquiera el escuchar su nombre lo hacía reaccionar de formas inesperadas. Es decir, ya se conocían, ya habían aceptado dar el paso más allá aunque al principio había sido difícil. Era necesario recordar que antes de novios o esposos eran buenos amigos, que podían salir aquí y allá sin sentir desconfianza el uno del otro, incluso que el dragón podía aprender mucho de ella, de todo lo que ella tenía que mostrar y enseñarle... porque ella si había sido educada, cursaba la escuela y era por mucho más culta en lo que tenía que ver con las sociedades. Ella misma habría sido quién le había explicado los pormenores de casarse, y apreciaba el valor (y voluntad) que ésta había mostrado en no solo ir a buscarlo desde su natal tierra, sino que también se había vuelto valiente al ayudarle a defender el bosque aquella ocasión en la que los maleantes humanos atentaron con darle caza.

El mensaje de texto le recordaba que ese día se verían, recorrerían el parque e irían al zoológico. ¡¿Otra cita de novios?! Si, era emocionante pero aterrador, ¿qué podría ponerse? Aceleró su paso y se arrojó al armario improvisado que tenía, aunque sacó lo primero que encontró a decir verdad. Era un masculino de gusto pobre en cuanto a la etiqueta, pero sabía dar su propio toque personal a las cosas y a su porte.

Cuando terminó de vestirse envió un mensaje de regreso, uno que confirmaba que estaría ahí a la hora establecida por los dos. No lo notaba, pero su humor estaba radiante, se había dormido ya pasada la media noche debido a algunos menesteres mundanos, pero eso (curiosamente) no lo hacía dejar de sonreír aunque fuese de forma discreta. Finalmente, salió del sitio que llamaba casa y se marchó a la gran ciudad, la urbe que lo había estado viendo crecer de forma paulatina en cuanto a lo social se refería. Antes era muy difícil verlo inmiscuido entre el tráfico y la gente que abarcaba las calles y no lo dejaba avanzar con facilidad. Ahora ya era otro, y la peliazul había logrado sacar mucha de su ignorancia previa, lo había hecho más abierto a las posibilidades. ¿Sería que se estaban enamorando? Es decir, el dragón había sido capaz de ir a visitarla cuando el tiempo se lo permitía aunque fuese a escondidas, pues el guardia de seguridad del instituto - donde ella vivía - muchas veces se había mostrado reacio a darle el paso, pero durante las noches había momentos en los que el dragón se colaba a la escuela para quedarse en el balcón, charlando con ella sobre nimiedades. Jamás tocaban directamente el tema de casarse o el amor, en parte porque al ser matrimonios arreglados el dragón entendía que eso no era lo más importante. Sin embargo, el contacto usual, tan natural que había surgido de una simple amistad comenzó a desarrollar otra clase de sentimientos en el muchacho, uno que con detalle, marcaba una clara diferencia entre una conocida y una hembra con la que quería pasar el resto de sus días y formar una familia. Esos pensamientos lo hicieron hacer una cara particular mientras caminaba, no estaba en su carácter darse el lujo de pensar en "tonterías".

Cuando llegó al parque, revisó de nuevo el móvil esperando encontrar otro mensaje, pero no había nada de nada, ella tampoco estaba presente claro. Dedujo que no tardaría, él siempre procuraba llegar unos cuantos minutos antes por caballerosidad. Se sentó en una pestaña de concreto que sobresalía de una jardinera cercana a la fuente central y miró hacia los lados, esperando que ella hiciera su aparición más que deseada. Según parecía, le llevaría al zoológico pues ella tenía mucho ilusión al respecto. Para Zack eso de ver animales era cosa de todos los días, por lo que la idea le parecía más que trivial, incluso muchas de las ocurrencias de la menor le resultaban de lo más acarameladas, pero aún así le parecía dulce que cosas tan mínimas le hicieran tanto bien. Él estaba dispuesto a concederle sus peticiones, porque le agradaba y estaba seguro que ya la amaba.



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Tema Privado Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont

Mensaje por Jasmina Dupont el Mar Oct 09, 2018 9:08 pm

El tiempo pasaba y la relación entre los dos dragones parecía ir bien, las conversaciones fluían por si solas, ya no había nerviosismo, daban pasos como pareja y se llamaban constantemente, quedando en lugares sencillos como fuera de la escuela o en el bosque para más comodidad para el dragón macho. Los mensajes en el móvil no fallaban, siempre que tenía que estudiar para exámenes y no podía quedar con él ni verse tan solo un momento, ella le escribía mensajes, informándole de todos sus problemas y detallando cómo le iba con el aprendizaje. Había pasado la semana de exámenes, y tan solo tenía pendiente de saber el resultado de uno de ellos, pero tenía fe en el aprobado, era muy buena estudiante y se le daba bien esa materia, por lo que se dispuso a disfrutar de un fin de semana junto a su amado, ahora que tenía la cabeza despejada. Habían decidido en quedar en el centro de la ciudad para así poder pasar una mañana en el zoo que tenían no muy lejos de donde ambos vivían, y así, cambiar de aires, puesto que siempre quedaban en el mismo sitio, esta vez quería hacer algo diferente. 

Cada vez que recibía un mensaje del dragón su sonrisa aparecía sin importar que en esos momentos estuviese de mal humor o agobiada por estudiar, él era su medicina, y todo se había más ameno con él cerca. Ahora que sabía lo que era la felicidad no podía imaginarse una vida sin él. Aquella mañana donde el sol parecía asomarse por las rendijas de las persianas, las cuales despertaron a la muchacha de su largo sueño antes de que sonara el despertador, sería la que encaminaría a la pareja hacia la vida matrimonial. Se había dispuesto dar un paso más con él, no se sentía cómoda con ella misma al tenerlo como amigo, necesitaba tocarlo y aumentar esa confianza que comenzó a crearse antes de ser siquiera prometidos. Su vestido favorito se rompió aquella vez en el bosque, por lo que no dudó en elegir su vestido de emergencias, los cuales pocas veces se lo habían visto puesto. Un vestido azulado, con estampados de flores bastante discreto y sencillo. El pelo suelto como era costumbre, con un pequeño lazo rojo a un lateral del cabello. No podía olvidarse del bolso, pues era su único lugar donde poder meter lo necesario como el móvil y la cartera, quizás también las gafas de sol, nunca se sabía con el clima en aquella ciudad.

Tomó el autobús que salía de la escuela para la gente que iba y venía todos los días y tenían la residencia en la gran ciudad, aquellas personas que no podían permitirse el lujo de pagar un alto coste para quedarse en la escuela o simplemente para los que preferían quedarse en sus propias casas, ella por ejemplo no tenía esa opción, pues su casa estaba muy lejos de donde residía en ese momento. Bajó del autobús veinte minutos después de haberse subido, cediendo su asiento a un anciano que subió una parada después de ella, manteniéndose de pie agarrada a un asidero. Su parada llegó, y bajó muy emocionada, saltando del escalón alto del autobús, escuchando poco después un mensaje en su móvil. Supuso que era él, y no necesitó confirmarlo, por lo que ni siquiera lo sacó de su bolso y se dispuso a caminar hacia el parque donde habían quedado, a cinco minutos de distancia desde el autobús. A lo lejos lo pudo ver, sentado en aquella fuente. Soltó una pequeña risa entre dientes y caminó sigilosamente tras de él, dando la vuelta a la fuente para aparecer frente a él de golpe - ¡Buh! – Comenzó a reír sin esa timidez que las anteriores veces mostraba - ¡Hola Zack! Te veo más radiante de lo habitual ¿Has dormido bien? – Preguntó, echándole un vistazo rápido ahora más calmada después de sus juegos de adolescente. Le tomó de la mano y comenzó a caminar, siendo ella la que llevaba el rumbo, puesto que en ciudad ella tenía más experiencia que el contrario, sus pasos no eran rápidos, pues tenían todo el fin de semana para estar juntos. – Terminé los exámenes ayer, estoy agotada. Sólo me queda saber su resultado, pero tengo muy buenas vibraciones ¿Tú como has estado esta última semana? Lamento haberte dejado tan alejado, pero teniéndote cerca me es imposible estudiar… - Sacó la lengua pícara para sí misma, pues ella bien sabía que no podía dejar de mirarlo, incluso abría su móvil para solo ver su imagen en el aparato. No sabía hacia qué rumbo ir, pues sólo estaban caminando para volver a recuperar esos momentos de intimidad que tenían en sus citas. Pasaron por un pequeño puesto de comida rápida, y aunque no fuera su estilo, tenía hambre - ¿Has desayunado? Yo muero de hambre... ¿Podemos? - Señaló al quiosco que tenían cerca, ese olor que desprendía el perrito caliente podía con ella.


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Tema Privado Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont

Mensaje por Zackary Argyreon el Vie Oct 12, 2018 2:04 am

Llegaba un punto en el que la presión o ansiedad de sus encuentros se convertía en algo agradable sumamente, quizá lo torturaba más la espera que el encuentro en si. Era irónico como sus nervios podían gastarle bromas pesadas en el peor de los momentos, pero pese a todo, aquella mujer parecía guardar las torpezas del masculino en la intimidad de su relación, en aquellos hondos rincones de su corazón en los cuales la espina del amor calaba más y más. Él por su parte sabía que muy lejos había quedado ya la formalidad y el sentimiento algo forzado, es decir, ya no era algo que tuviera que recordar el sostener la mano ajena pues ya lo hacía de forma rutinaria, casi inconscientemente, como si la propia naturaleza señalase ese destino que los fundía y completaba como una pareja de novios acaramelados ahí, en cualquier lugar o escenario de la gran Éadrom no se encontrasen pasando el rato o tomando helado. Para el chico tampoco había nada mejor que escucharle hablar por ratos inmensos sobre sus aventuras en el instituto al cual recordaba con mucho cariño, pues era su voz la que lo maravillaba cual canto de sirena. Se sentía casi como un niño y sonreía como uno al sentirla cerca, al mantener ese contacto que le permitía oler y reconocer el olor de sus cabellos, todo eso junto en una especie de bola de estambre sentimental que en antaño le provocaba dolor de estómago al no saber cómo reaccionar a la chica que sin ir a prisa se ganó el corazón y lealtad de aquella criatura escupe fuego.

Alguna veces fingía la sorpresa cuando ella trataba de "asustarlo" como esa vez en particular, aunque no sabía si realmente lo estaba intentando, era tan tierna que sus intentos parecían simples maneras de mimarlo o algo sin intención alguna de provocar alterarlo. De todos modos era un caballero con la menor, y respetaba bastante su imaginación al grado de por lo menos mantener una expresión de impresión en el rostro hasta antes de sonreírle de vuelta. — ¿Quieres que me de un infarto? Creo que puedes ser tan feroz como quieras cuando lo desees — Rió mostrando una gran mueca alegre, aquella sonrisa blanca estaba toda siendo dedicada a ella, y eso que no podía verse a si mismo los ojos: le estaban brillando, efectivamente. — Aunque poco a poco es más difícil no reconocerte, tu esencia cada vez la tengo más conmigo, supongo que después te será imposible sorprenderme del todo — Cerró uno de sus ojos con cierta complicidad masculina, una que solamente se le podía dar a su pareja. Incluso cuando ésta le comentó sobre su libertad posterior a sus pruebas y exámenes no pudo evitar regalarle una sutil caricia, no es que fuera muy expresivo en ese sentido, pero comprendía lo terribles que podían ser esas cosas escritas para los alumnos como ella. — Me alegra que tus pruebas hayan finalizado, esas son buenas noticias — Expresó de forma cálida, acariciando con su dedo el dorso de la mano que sostenía mientras caminaban. — Y... ¿de verdad soy tan molesto para no dejarte estudiar? Ow, vamos, no creas que me es fácil concentrarme de igual modo cuando estás conmigo — Bromeó — Aunque es mejor así, entre menos abrumada estés mucho que mejor. Si vas a ser la diligente de un nuevo reino debes estar preparada — Su tono de voz se volvió un poco más sobrio, mirando hacia el horizonte como si pensara. Zack era alguien muy recto en aquello de querer lo mejor para sus amigos, y más si se trataba de la mujer con la que compartiría sueños a partir de poco.

Asintió aún tratando de procesar la información, era como estar soñando eso de ir por ahí de nueva cuenta después de haberse mantenido un poco alejados de esas citas casuales. — Bien, vamos a comer algo de eso, de ahí creo tener un buen sitio a donde ir, aunque te lo comentaré después de desayunar ¿okay? — Se apresuró a decir, como si quisiera darle una sorpresa. Los detalles no importaban mucho, de todos modos agradecía la sencillez de la princesa, quién ahora se encontraba interesada en comer en un puesto de chucherías para no pasar ratos de hambre. Ella le hacía sentir tan bien, le hacía ver que no necesitaba realmente mucho para pasarla bien a pesar de su posición social y clase, sin embargo por su cuenta se esmeraba en concederle lo necesario para hacer de su día algo inolvidable. En esa ocasión podrían ir al zoológico, tomar helado, pasear por ahí y de vuelta a comer algo. Las posibilidades eran infinitas ahora que tenían todo el día y tiempo para ellos dos, sin embargo, Zack prefería darle a ella ese beneficio de ser quién decidiera, pero no estaba del todo negado a ser él quién diese el primer paso.

Bueno, ¿unos emparedados? Creo que yo comeré algo de eso, dudo que tengan carne de ternero de todos modos... — Murmuró mientras miraba hacia el anuncio de la parte superior del mostrador. — ¿... tu que vas a pedir? No soy bueno eligiendo la comida de éste tipo, creo que prefiero cazar mi propio alimento — Dijo como si se rindiera a lo que había mostrando una enorme sonrisa que hacía gala de su humilde personalidad. De todos modos no se sentía mal por ello, lo bueno de todo es que estaba con ella y siempre le venía bien probar cosas nuevas a su lado.



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Tema Privado Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont

Mensaje por Jasmina Dupont el Mar Oct 16, 2018 7:15 pm

Cuando se lanzó a la aventura de buscar a su futuro marido se llevó consigo la promesa de amarlo sin importar cómo él fuera, siempre que ella no saliera lastimada, como era de esperar. El caso es que muchas de las chicas del instituto con las que compartía alguna clase, ya fueran materia o actividad por las tardes, deseaban encontrar a su príncipe azul, ese elegante hombre más mayor que ellas, que gastaran su fortuna en comprarles caprichos y llevarlas en caballo, ese tipo de mujeres eran las que no eran compatibles con la pequeña princesa, que tenía una opinión diferente al respecto. Cosa que la hacía vulnerable al estar sola pensando simplemente en su amado príncipe torpe e informal, al cual amaría ya no sólo porque sus padres lo quisieron, sino porque ahora que lo conocía de verdad, se había enamorado por quién era, y no por lo que era. Desde que la figura del dragón entró en sus pupilas su sonrisa automáticamente aparecía radiar en todo momento, a su lado se olvidaba de las pequeñas cosas que la tenían inquieta – Tengo al mejor maestro para que me enseñe la fiereza que llevo dentro – Sacó la lengua pícara, prestando después atención al quiosco de comida que tenían a unos metros de ellos. Escuchó su pequeño dilema sobre qué pedir, y como a ella le gustaba toda la comida que parecían tener allí, dio un paso adelante acercándose al mostrador – Buenos días señor ¿Podría prepararnos dos de éstas? – Señaló al anuncio, mostrándole una sonrisa sincera al pobre hombre que apenas tenía clientes.

El dueño ya con algunos años vividos sonrió de igual forma mientras preparaba los emparedaros que había pedido la joven, mientras tanto, ésta miraba enamorada a su amado – No es malo probar comida de otras personas, quizás no hay ternera, pero te puedo asegurar que este hombre te alimentará igual que un ciervo entero – Intentó hacer un gesto grande con las manos, exagerando, pero yendo completamente en serio. A veces el ahorrarse tiempo en cocinar o cazar beneficiaba a la persona y al que se le compraba la comida, pues muchos solo vivían de ello, tenían el ejemplo frente a ellos - ¡Genial! Pero si tú me llevas a comer, yo te llevaré a cenar – Le gustaba participar en sus citas, intentar sorprender al dragón con las tantas cosas que podían hacer en la ciudad y que no parecía tan malo como él creía. La naturaleza era preciosa, muy relajante, si, pero de vez en cuando también era bueno cambiar de rutina y hacer cosas diferentes. El hombre llamó su atención acercando el pedido en unas pequeñas cajas, siendo guiada por el olor. Miró el coste que tenían esos sándwiches en el anuncio, y abriendo su pequeño bolso sacó una cartera bastante simple, no le gustaba llamar mucho la atención. Con tranquilidad colocó el dinero sobre la mesa, dejando una propina que admirar viniendo de una joven. Explicó que quería hacerlo por mucho que él no quisiera, le dio sus razones, y el hombre no pudo evitar sonreír mientras guardaba lo que la joven le dio. Ojalá hubiera más gente como ella, pensó. 

Le tendió lo que tenía en mano, ofreciéndole su parte de la comida mientras caminaban con tranquilidad por el gran parque. El suelo contenía arena, a un lado había un pequeño lago con algunas estatuas que hacían referencia a la historia de aquella ciudad, al otro lado seguía el parque con un camino de la misma arena y rodeado de hierba y flores, si seguían recto llegarían a la plaza principal, donde había una fuente, algunos bares y bastante multitud. Ella solo se dejaba guiar por sus pasos, pero a decir verdad en su mente sólo estaba el desayuno que comenzó a comer. Le gustaba comer, probar cosas nuevas y descubrir sabores. Cuando vivía como princesa siempre le daban comida sana y cuidaban muy bien su dieta, ella quería sentir esa libertad y con Zack lo había encontrado – No tengo idea a donde querer ir después de esto, pero no soy de las que planean las cosas, así que improvisemos teniendo en cuenta que el zoo cierra a las diez de la noche ¿Te parece? – Intentó hablar calmada, pero el ansia de comer le hizo una jugarreta y pudo notarse la prisa que tenía en acabar para así volver a darle un bocado y seguir comiendo. Tenía la sospecha que ese fin de semana con él sería uno de los mejores y de los que mejor recordaría más adelante.


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Tema Privado Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont

Mensaje por Zackary Argyreon el Miér Oct 17, 2018 3:40 am

El joven dragon se cruzó de brazos todavía mirando con reserva a la criatura que se suponía era humana. Habían pasado algunos años desde la última vez que había recibido manjares de otra persona por lo que la costumbre no era suya, sin embargo el olfatear al aroma que despedía el negocio irremediablemente le abrió el apetito. — ¿Por qué estás tan segura? Pareciera que ésta clase de cosas te gustan ¿verdad? ¿Sueles visitar éstos lares muy seguido? — Aprovechó para preguntar, solo el destino sabía si la volvería a llevar ahí otro día, además la curiosidad lo estaba matando. Así, de esa manera tendría ya un lugar en cual pensar la su próxima cita en caso de que ella quisiera salir de nueva cuenta al centro de la ciudad. Si en ella se encontraba el gusto por la comida rápida pues le llevaría el tiempo que fuese necesario para verla contenta.

Se acercó al lugar junto a ella, sonrió tierno ante la comparación claramente sobreexagerada que la ajena intentó hacer y sin pensarlo dos veces su mano presionó con tesón la de la princesa para seguido de éste inclinarse un poco y así alcanzar los labios de ésta con los propios. Un beso ligero que los unió por breves segundos mientras aquél anciano humano miraba completamente ignorante a su situación pre-matrimonial, aunque era claro para él que sus visitantes eran novios. — Vale, confío en que ésta persona podrá darme de comer sin tener que hacer esfuerzo alguno ¿ves? — Con cuidado, ofreció un asiento a la dama y posteriormente se sentó él en una pequeña mesa para dos comensales, estaba limpia y había un pequeño jarro de cristal con agua y unas flores que le daba un toque minimalista perfecto.

En el tiempo que se mantuvieron ahí y comieron, se quedó observándola cada tanto, era como si su rutina ya se hubiese transformado en una especie de intercambios de miradas cómplices, pero también le gustaba observarla con detalle cuando ésta no lo miraba, cuando estaba distraída y se tomaba el tiempo para ella misma, para jugar con su cabello con la mano o para suspirar. El dragón aprendía a cuidarle cada gesto, cada expresión corporal, se fijaba en lo que ella miraba y lo que atraía su atención. Antes eso no lo comprendía, pero había llegado un momento en que aún sin entenderlo simplemente se dejaba llevar. El amor así era para el desconocimiento de la criatura escamosa pero se sentía agradable, cada vez que pensaba en el cosquilleo en su pecho y el acelerar de su corazón con fuerza sentía el ligero calor sobre su rostro. Esa misma sensación era la que sentía cuando la miraba de esa forma y por eso mejor cuidaba que aquella no se diera cuenta de sus miradas de tonto porque le daba pena que pensara lo peor.

Me gusta que seas tan generosa — Dijo con despuntes de orgullo una vez estuvieron alejados del hombre al que había ayudado con una buena propina. — Seguro que hoy puede estar tranquilo, espero y tenga más clientes luego — Murmuró mientras con los dedos acariciaba los suaves cabellos lacios de la menor al caminar. Zack era un muchacho simple de pensamiento, pero resultaba que con el paso del tiempo éste se había vuelto un poco más complejo, sobre todo al buscar complacer a la mujer que llevaba a su lado y por nada del mundo limitaba las ideas de ella aún cuando le resultasen un poco descabelladas. Jugaba con el detalle de ser el príncipe que cualquier princesa necesitaba, si bien era uno no se había criado en aquella sociedad noble de la que ella tanto hablaba y a duras penas se imaginaba en medio de una corte real ahora que había robustecido libre en el campo como un chico completamente salvaje, entendía que ella necesitaría a un sujeto que pudiese ver por ella a futuro y que le diese esa estabilidad moral que cualquier ser necesitaba en pareja. También le emocionaba aquello último de formar una familia, estaba convencido que con ella podría hacerlo... y vaya que lo quería.

Se adelantó un poco y comenzó a caminar hacia atrás, cuidando no caer pero también cuidando seguirla observando mientras hablaba — Si, el zoológico es la idea que tenía en mente, sé cuanto te gustan los animales así que vine ayer por la tarde para comprar las entradas y tener todo listo, mira — De su bolsillo sacó un par de cartoncillos de opalina con mica, en ellos ponía en letras de colores el nombre del sitio y los horarios, el tipo de pase y otros detalles de la empresa. — Creo que es una especie de promoción, el sujeto de la entrada que me los ha vendido me contó que en pareja salían a mitad de precio por lo que terminó dándome éstos — Sonrió con cierta inocencia y las mejillas un poco, ligeramente rosadas, como si hubiera conseguido las perlas de la vida. Era una euforia inenarrable, sobre todo porque entre animales el podía sentirse más tranquilo, sobre todo ahora que ya había comido no había mucho más que hacer que relajarse.



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