Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Diciembre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado My heart burns for you | Jasmina Dupont

Mensaje por Zackary Argyreon el Mar Oct 02, 2018 12:19 pm

Esa mañana se había despertado con una extraña sensación en el pecho, en su mente, en todo. ¿Sería una buena señal? Se sentía algo perdido, lejos de solamente estar con la cabeza todavía metida en las almohadas. La luz entraba por la ventana delicadamente haciendo que su cuerpo se sintiera tibio pese a no dormir con alguna manta. Su cuerpo hizo lo propio, se estiró y bostezó abriendo la boca tan grande como su mandíbula le permitió, enseñando esos afilados dientes en sierra bien cuidados, blancos y en perfecto estado para masticar, desgarrar y morder. Una vez vuelto a su posición en la cama, con mucho esmero tomó su teléfono móvil, ese mismo que había comprado unos meses atrás y que a duras penas aprendió a usar, de no ser por los otros tantos amigos que le habrían ayudado a comprender mejor su uso, aquellos que le enseñarían también a usar el tal "flash" de la cámara fotográfica... bueno, muchas cosas que en el pasado difícilmente habría comprendido a pesar de provenir de una tierra de tecnologías perdidas, de máquinas y donde los autos flotaban. El destino había sido interesantemente caprichoso con él, pues lo había aventurado a un largo viaje con diversidad de entidades a las que pudo llamar amigos, y aunque al final terminó solo y arrastrado a un bosque en el cual se hizo conocido por su amargura, ahora sostenía entre sus manos el dispositivo que anunciaba tener un mensaje de texto de ella, de esa persona a la que el pasado había atado y el futuro le deparaba promesas, más aventuras juntos y amor. ¿Era raro que su corazón comenzase a latir deprisa cuando veía el nombre de ella ahí arriba en la pantalla? Siquiera el escuchar su nombre lo hacía reaccionar de formas inesperadas. Es decir, ya se conocían, ya habían aceptado dar el paso más allá aunque al principio había sido difícil. Era necesario recordar que antes de novios o esposos eran buenos amigos, que podían salir aquí y allá sin sentir desconfianza el uno del otro, incluso que el dragón podía aprender mucho de ella, de todo lo que ella tenía que mostrar y enseñarle... porque ella si había sido educada, cursaba la escuela y era por mucho más culta en lo que tenía que ver con las sociedades. Ella misma habría sido quién le había explicado los pormenores de casarse, y apreciaba el valor (y voluntad) que ésta había mostrado en no solo ir a buscarlo desde su natal tierra, sino que también se había vuelto valiente al ayudarle a defender el bosque aquella ocasión en la que los maleantes humanos atentaron con darle caza.

El mensaje de texto le recordaba que ese día se verían, recorrerían el parque e irían al zoológico. ¡¿Otra cita de novios?! Si, era emocionante pero aterrador, ¿qué podría ponerse? Aceleró su paso y se arrojó al armario improvisado que tenía, aunque sacó lo primero que encontró a decir verdad. Era un masculino de gusto pobre en cuanto a la etiqueta, pero sabía dar su propio toque personal a las cosas y a su porte.

Cuando terminó de vestirse envió un mensaje de regreso, uno que confirmaba que estaría ahí a la hora establecida por los dos. No lo notaba, pero su humor estaba radiante, se había dormido ya pasada la media noche debido a algunos menesteres mundanos, pero eso (curiosamente) no lo hacía dejar de sonreír aunque fuese de forma discreta. Finalmente, salió del sitio que llamaba casa y se marchó a la gran ciudad, la urbe que lo había estado viendo crecer de forma paulatina en cuanto a lo social se refería. Antes era muy difícil verlo inmiscuido entre el tráfico y la gente que abarcaba las calles y no lo dejaba avanzar con facilidad. Ahora ya era otro, y la peliazul había logrado sacar mucha de su ignorancia previa, lo había hecho más abierto a las posibilidades. ¿Sería que se estaban enamorando? Es decir, el dragón había sido capaz de ir a visitarla cuando el tiempo se lo permitía aunque fuese a escondidas, pues el guardia de seguridad del instituto - donde ella vivía - muchas veces se había mostrado reacio a darle el paso, pero durante las noches había momentos en los que el dragón se colaba a la escuela para quedarse en el balcón, charlando con ella sobre nimiedades. Jamás tocaban directamente el tema de casarse o el amor, en parte porque al ser matrimonios arreglados el dragón entendía que eso no era lo más importante. Sin embargo, el contacto usual, tan natural que había surgido de una simple amistad comenzó a desarrollar otra clase de sentimientos en el muchacho, uno que con detalle, marcaba una clara diferencia entre una conocida y una hembra con la que quería pasar el resto de sus días y formar una familia. Esos pensamientos lo hicieron hacer una cara particular mientras caminaba, no estaba en su carácter darse el lujo de pensar en "tonterías".

Cuando llegó al parque, revisó de nuevo el móvil esperando encontrar otro mensaje, pero no había nada de nada, ella tampoco estaba presente claro. Dedujo que no tardaría, él siempre procuraba llegar unos cuantos minutos antes por caballerosidad. Se sentó en una pestaña de concreto que sobresalía de una jardinera cercana a la fuente central y miró hacia los lados, esperando que ella hiciera su aparición más que deseada. Según parecía, le llevaría al zoológico pues ella tenía mucho ilusión al respecto. Para Zack eso de ver animales era cosa de todos los días, por lo que la idea le parecía más que trivial, incluso muchas de las ocurrencias de la menor le resultaban de lo más acarameladas, pero aún así le parecía dulce que cosas tan mínimas le hicieran tanto bien. Él estaba dispuesto a concederle sus peticiones, porque le agradaba y estaba seguro que ya la amaba.



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Tema Privado Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont

Mensaje por Jasmina Dupont el Mar Oct 09, 2018 2:08 pm

El tiempo pasaba y la relación entre los dos dragones parecía ir bien, las conversaciones fluían por si solas, ya no había nerviosismo, daban pasos como pareja y se llamaban constantemente, quedando en lugares sencillos como fuera de la escuela o en el bosque para más comodidad para el dragón macho. Los mensajes en el móvil no fallaban, siempre que tenía que estudiar para exámenes y no podía quedar con él ni verse tan solo un momento, ella le escribía mensajes, informándole de todos sus problemas y detallando cómo le iba con el aprendizaje. Había pasado la semana de exámenes, y tan solo tenía pendiente de saber el resultado de uno de ellos, pero tenía fe en el aprobado, era muy buena estudiante y se le daba bien esa materia, por lo que se dispuso a disfrutar de un fin de semana junto a su amado, ahora que tenía la cabeza despejada. Habían decidido en quedar en el centro de la ciudad para así poder pasar una mañana en el zoo que tenían no muy lejos de donde ambos vivían, y así, cambiar de aires, puesto que siempre quedaban en el mismo sitio, esta vez quería hacer algo diferente. 

Cada vez que recibía un mensaje del dragón su sonrisa aparecía sin importar que en esos momentos estuviese de mal humor o agobiada por estudiar, él era su medicina, y todo se había más ameno con él cerca. Ahora que sabía lo que era la felicidad no podía imaginarse una vida sin él. Aquella mañana donde el sol parecía asomarse por las rendijas de las persianas, las cuales despertaron a la muchacha de su largo sueño antes de que sonara el despertador, sería la que encaminaría a la pareja hacia la vida matrimonial. Se había dispuesto dar un paso más con él, no se sentía cómoda con ella misma al tenerlo como amigo, necesitaba tocarlo y aumentar esa confianza que comenzó a crearse antes de ser siquiera prometidos. Su vestido favorito se rompió aquella vez en el bosque, por lo que no dudó en elegir su vestido de emergencias, los cuales pocas veces se lo habían visto puesto. Un vestido azulado, con estampados de flores bastante discreto y sencillo. El pelo suelto como era costumbre, con un pequeño lazo rojo a un lateral del cabello. No podía olvidarse del bolso, pues era su único lugar donde poder meter lo necesario como el móvil y la cartera, quizás también las gafas de sol, nunca se sabía con el clima en aquella ciudad.

Tomó el autobús que salía de la escuela para la gente que iba y venía todos los días y tenían la residencia en la gran ciudad, aquellas personas que no podían permitirse el lujo de pagar un alto coste para quedarse en la escuela o simplemente para los que preferían quedarse en sus propias casas, ella por ejemplo no tenía esa opción, pues su casa estaba muy lejos de donde residía en ese momento. Bajó del autobús veinte minutos después de haberse subido, cediendo su asiento a un anciano que subió una parada después de ella, manteniéndose de pie agarrada a un asidero. Su parada llegó, y bajó muy emocionada, saltando del escalón alto del autobús, escuchando poco después un mensaje en su móvil. Supuso que era él, y no necesitó confirmarlo, por lo que ni siquiera lo sacó de su bolso y se dispuso a caminar hacia el parque donde habían quedado, a cinco minutos de distancia desde el autobús. A lo lejos lo pudo ver, sentado en aquella fuente. Soltó una pequeña risa entre dientes y caminó sigilosamente tras de él, dando la vuelta a la fuente para aparecer frente a él de golpe - ¡Buh! – Comenzó a reír sin esa timidez que las anteriores veces mostraba - ¡Hola Zack! Te veo más radiante de lo habitual ¿Has dormido bien? – Preguntó, echándole un vistazo rápido ahora más calmada después de sus juegos de adolescente. Le tomó de la mano y comenzó a caminar, siendo ella la que llevaba el rumbo, puesto que en ciudad ella tenía más experiencia que el contrario, sus pasos no eran rápidos, pues tenían todo el fin de semana para estar juntos. – Terminé los exámenes ayer, estoy agotada. Sólo me queda saber su resultado, pero tengo muy buenas vibraciones ¿Tú como has estado esta última semana? Lamento haberte dejado tan alejado, pero teniéndote cerca me es imposible estudiar… - Sacó la lengua pícara para sí misma, pues ella bien sabía que no podía dejar de mirarlo, incluso abría su móvil para solo ver su imagen en el aparato. No sabía hacia qué rumbo ir, pues sólo estaban caminando para volver a recuperar esos momentos de intimidad que tenían en sus citas. Pasaron por un pequeño puesto de comida rápida, y aunque no fuera su estilo, tenía hambre - ¿Has desayunado? Yo muero de hambre... ¿Podemos? - Señaló al quiosco que tenían cerca, ese olor que desprendía el perrito caliente podía con ella.


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Tema Privado Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont

Mensaje por Zackary Argyreon el Jue Oct 11, 2018 7:04 pm

Llegaba un punto en el que la presión o ansiedad de sus encuentros se convertía en algo agradable sumamente, quizá lo torturaba más la espera que el encuentro en si. Era irónico como sus nervios podían gastarle bromas pesadas en el peor de los momentos, pero pese a todo, aquella mujer parecía guardar las torpezas del masculino en la intimidad de su relación, en aquellos hondos rincones de su corazón en los cuales la espina del amor calaba más y más. Él por su parte sabía que muy lejos había quedado ya la formalidad y el sentimiento algo forzado, es decir, ya no era algo que tuviera que recordar el sostener la mano ajena pues ya lo hacía de forma rutinaria, casi inconscientemente, como si la propia naturaleza señalase ese destino que los fundía y completaba como una pareja de novios acaramelados ahí, en cualquier lugar o escenario de la gran Éadrom no se encontrasen pasando el rato o tomando helado. Para el chico tampoco había nada mejor que escucharle hablar por ratos inmensos sobre sus aventuras en el instituto al cual recordaba con mucho cariño, pues era su voz la que lo maravillaba cual canto de sirena. Se sentía casi como un niño y sonreía como uno al sentirla cerca, al mantener ese contacto que le permitía oler y reconocer el olor de sus cabellos, todo eso junto en una especie de bola de estambre sentimental que en antaño le provocaba dolor de estómago al no saber cómo reaccionar a la chica que sin ir a prisa se ganó el corazón y lealtad de aquella criatura escupe fuego.

Alguna veces fingía la sorpresa cuando ella trataba de "asustarlo" como esa vez en particular, aunque no sabía si realmente lo estaba intentando, era tan tierna que sus intentos parecían simples maneras de mimarlo o algo sin intención alguna de provocar alterarlo. De todos modos era un caballero con la menor, y respetaba bastante su imaginación al grado de por lo menos mantener una expresión de impresión en el rostro hasta antes de sonreírle de vuelta. — ¿Quieres que me de un infarto? Creo que puedes ser tan feroz como quieras cuando lo desees — Rió mostrando una gran mueca alegre, aquella sonrisa blanca estaba toda siendo dedicada a ella, y eso que no podía verse a si mismo los ojos: le estaban brillando, efectivamente. — Aunque poco a poco es más difícil no reconocerte, tu esencia cada vez la tengo más conmigo, supongo que después te será imposible sorprenderme del todo — Cerró uno de sus ojos con cierta complicidad masculina, una que solamente se le podía dar a su pareja. Incluso cuando ésta le comentó sobre su libertad posterior a sus pruebas y exámenes no pudo evitar regalarle una sutil caricia, no es que fuera muy expresivo en ese sentido, pero comprendía lo terribles que podían ser esas cosas escritas para los alumnos como ella. — Me alegra que tus pruebas hayan finalizado, esas son buenas noticias — Expresó de forma cálida, acariciando con su dedo el dorso de la mano que sostenía mientras caminaban. — Y... ¿de verdad soy tan molesto para no dejarte estudiar? Ow, vamos, no creas que me es fácil concentrarme de igual modo cuando estás conmigo — Bromeó — Aunque es mejor así, entre menos abrumada estés mucho que mejor. Si vas a ser la diligente de un nuevo reino debes estar preparada — Su tono de voz se volvió un poco más sobrio, mirando hacia el horizonte como si pensara. Zack era alguien muy recto en aquello de querer lo mejor para sus amigos, y más si se trataba de la mujer con la que compartiría sueños a partir de poco.

Asintió aún tratando de procesar la información, era como estar soñando eso de ir por ahí de nueva cuenta después de haberse mantenido un poco alejados de esas citas casuales. — Bien, vamos a comer algo de eso, de ahí creo tener un buen sitio a donde ir, aunque te lo comentaré después de desayunar ¿okay? — Se apresuró a decir, como si quisiera darle una sorpresa. Los detalles no importaban mucho, de todos modos agradecía la sencillez de la princesa, quién ahora se encontraba interesada en comer en un puesto de chucherías para no pasar ratos de hambre. Ella le hacía sentir tan bien, le hacía ver que no necesitaba realmente mucho para pasarla bien a pesar de su posición social y clase, sin embargo por su cuenta se esmeraba en concederle lo necesario para hacer de su día algo inolvidable. En esa ocasión podrían ir al zoológico, tomar helado, pasear por ahí y de vuelta a comer algo. Las posibilidades eran infinitas ahora que tenían todo el día y tiempo para ellos dos, sin embargo, Zack prefería darle a ella ese beneficio de ser quién decidiera, pero no estaba del todo negado a ser él quién diese el primer paso.

Bueno, ¿unos emparedados? Creo que yo comeré algo de eso, dudo que tengan carne de ternero de todos modos... — Murmuró mientras miraba hacia el anuncio de la parte superior del mostrador. — ¿... tu que vas a pedir? No soy bueno eligiendo la comida de éste tipo, creo que prefiero cazar mi propio alimento — Dijo como si se rindiera a lo que había mostrando una enorme sonrisa que hacía gala de su humilde personalidad. De todos modos no se sentía mal por ello, lo bueno de todo es que estaba con ella y siempre le venía bien probar cosas nuevas a su lado.



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Tema Privado Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont

Mensaje por Jasmina Dupont el Mar Oct 16, 2018 12:15 pm

Cuando se lanzó a la aventura de buscar a su futuro marido se llevó consigo la promesa de amarlo sin importar cómo él fuera, siempre que ella no saliera lastimada, como era de esperar. El caso es que muchas de las chicas del instituto con las que compartía alguna clase, ya fueran materia o actividad por las tardes, deseaban encontrar a su príncipe azul, ese elegante hombre más mayor que ellas, que gastaran su fortuna en comprarles caprichos y llevarlas en caballo, ese tipo de mujeres eran las que no eran compatibles con la pequeña princesa, que tenía una opinión diferente al respecto. Cosa que la hacía vulnerable al estar sola pensando simplemente en su amado príncipe torpe e informal, al cual amaría ya no sólo porque sus padres lo quisieron, sino porque ahora que lo conocía de verdad, se había enamorado por quién era, y no por lo que era. Desde que la figura del dragón entró en sus pupilas su sonrisa automáticamente aparecía radiar en todo momento, a su lado se olvidaba de las pequeñas cosas que la tenían inquieta – Tengo al mejor maestro para que me enseñe la fiereza que llevo dentro – Sacó la lengua pícara, prestando después atención al quiosco de comida que tenían a unos metros de ellos. Escuchó su pequeño dilema sobre qué pedir, y como a ella le gustaba toda la comida que parecían tener allí, dio un paso adelante acercándose al mostrador – Buenos días señor ¿Podría prepararnos dos de éstas? – Señaló al anuncio, mostrándole una sonrisa sincera al pobre hombre que apenas tenía clientes.

El dueño ya con algunos años vividos sonrió de igual forma mientras preparaba los emparedaros que había pedido la joven, mientras tanto, ésta miraba enamorada a su amado – No es malo probar comida de otras personas, quizás no hay ternera, pero te puedo asegurar que este hombre te alimentará igual que un ciervo entero – Intentó hacer un gesto grande con las manos, exagerando, pero yendo completamente en serio. A veces el ahorrarse tiempo en cocinar o cazar beneficiaba a la persona y al que se le compraba la comida, pues muchos solo vivían de ello, tenían el ejemplo frente a ellos - ¡Genial! Pero si tú me llevas a comer, yo te llevaré a cenar – Le gustaba participar en sus citas, intentar sorprender al dragón con las tantas cosas que podían hacer en la ciudad y que no parecía tan malo como él creía. La naturaleza era preciosa, muy relajante, si, pero de vez en cuando también era bueno cambiar de rutina y hacer cosas diferentes. El hombre llamó su atención acercando el pedido en unas pequeñas cajas, siendo guiada por el olor. Miró el coste que tenían esos sándwiches en el anuncio, y abriendo su pequeño bolso sacó una cartera bastante simple, no le gustaba llamar mucho la atención. Con tranquilidad colocó el dinero sobre la mesa, dejando una propina que admirar viniendo de una joven. Explicó que quería hacerlo por mucho que él no quisiera, le dio sus razones, y el hombre no pudo evitar sonreír mientras guardaba lo que la joven le dio. Ojalá hubiera más gente como ella, pensó. 

Le tendió lo que tenía en mano, ofreciéndole su parte de la comida mientras caminaban con tranquilidad por el gran parque. El suelo contenía arena, a un lado había un pequeño lago con algunas estatuas que hacían referencia a la historia de aquella ciudad, al otro lado seguía el parque con un camino de la misma arena y rodeado de hierba y flores, si seguían recto llegarían a la plaza principal, donde había una fuente, algunos bares y bastante multitud. Ella solo se dejaba guiar por sus pasos, pero a decir verdad en su mente sólo estaba el desayuno que comenzó a comer. Le gustaba comer, probar cosas nuevas y descubrir sabores. Cuando vivía como princesa siempre le daban comida sana y cuidaban muy bien su dieta, ella quería sentir esa libertad y con Zack lo había encontrado – No tengo idea a donde querer ir después de esto, pero no soy de las que planean las cosas, así que improvisemos teniendo en cuenta que el zoo cierra a las diez de la noche ¿Te parece? – Intentó hablar calmada, pero el ansia de comer le hizo una jugarreta y pudo notarse la prisa que tenía en acabar para así volver a darle un bocado y seguir comiendo. Tenía la sospecha que ese fin de semana con él sería uno de los mejores y de los que mejor recordaría más adelante.


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Tema Privado Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont

Mensaje por Zackary Argyreon el Mar Oct 16, 2018 8:40 pm

El joven dragon se cruzó de brazos todavía mirando con reserva a la criatura que se suponía era humana. Habían pasado algunos años desde la última vez que había recibido manjares de otra persona por lo que la costumbre no era suya, sin embargo el olfatear al aroma que despedía el negocio irremediablemente le abrió el apetito. — ¿Por qué estás tan segura? Pareciera que ésta clase de cosas te gustan ¿verdad? ¿Sueles visitar éstos lares muy seguido? — Aprovechó para preguntar, solo el destino sabía si la volvería a llevar ahí otro día, además la curiosidad lo estaba matando. Así, de esa manera tendría ya un lugar en cual pensar la su próxima cita en caso de que ella quisiera salir de nueva cuenta al centro de la ciudad. Si en ella se encontraba el gusto por la comida rápida pues le llevaría el tiempo que fuese necesario para verla contenta.

Se acercó al lugar junto a ella, sonrió tierno ante la comparación claramente sobreexagerada que la ajena intentó hacer y sin pensarlo dos veces su mano presionó con tesón la de la princesa para seguido de éste inclinarse un poco y así alcanzar los labios de ésta con los propios. Un beso ligero que los unió por breves segundos mientras aquél anciano humano miraba completamente ignorante a su situación pre-matrimonial, aunque era claro para él que sus visitantes eran novios. — Vale, confío en que ésta persona podrá darme de comer sin tener que hacer esfuerzo alguno ¿ves? — Con cuidado, ofreció un asiento a la dama y posteriormente se sentó él en una pequeña mesa para dos comensales, estaba limpia y había un pequeño jarro de cristal con agua y unas flores que le daba un toque minimalista perfecto.

En el tiempo que se mantuvieron ahí y comieron, se quedó observándola cada tanto, era como si su rutina ya se hubiese transformado en una especie de intercambios de miradas cómplices, pero también le gustaba observarla con detalle cuando ésta no lo miraba, cuando estaba distraída y se tomaba el tiempo para ella misma, para jugar con su cabello con la mano o para suspirar. El dragón aprendía a cuidarle cada gesto, cada expresión corporal, se fijaba en lo que ella miraba y lo que atraía su atención. Antes eso no lo comprendía, pero había llegado un momento en que aún sin entenderlo simplemente se dejaba llevar. El amor así era para el desconocimiento de la criatura escamosa pero se sentía agradable, cada vez que pensaba en el cosquilleo en su pecho y el acelerar de su corazón con fuerza sentía el ligero calor sobre su rostro. Esa misma sensación era la que sentía cuando la miraba de esa forma y por eso mejor cuidaba que aquella no se diera cuenta de sus miradas de tonto porque le daba pena que pensara lo peor.

Me gusta que seas tan generosa — Dijo con despuntes de orgullo una vez estuvieron alejados del hombre al que había ayudado con una buena propina. — Seguro que hoy puede estar tranquilo, espero y tenga más clientes luego — Murmuró mientras con los dedos acariciaba los suaves cabellos lacios de la menor al caminar. Zack era un muchacho simple de pensamiento, pero resultaba que con el paso del tiempo éste se había vuelto un poco más complejo, sobre todo al buscar complacer a la mujer que llevaba a su lado y por nada del mundo limitaba las ideas de ella aún cuando le resultasen un poco descabelladas. Jugaba con el detalle de ser el príncipe que cualquier princesa necesitaba, si bien era uno no se había criado en aquella sociedad noble de la que ella tanto hablaba y a duras penas se imaginaba en medio de una corte real ahora que había robustecido libre en el campo como un chico completamente salvaje, entendía que ella necesitaría a un sujeto que pudiese ver por ella a futuro y que le diese esa estabilidad moral que cualquier ser necesitaba en pareja. También le emocionaba aquello último de formar una familia, estaba convencido que con ella podría hacerlo... y vaya que lo quería.

Se adelantó un poco y comenzó a caminar hacia atrás, cuidando no caer pero también cuidando seguirla observando mientras hablaba — Si, el zoológico es la idea que tenía en mente, sé cuanto te gustan los animales así que vine ayer por la tarde para comprar las entradas y tener todo listo, mira — De su bolsillo sacó un par de cartoncillos de opalina con mica, en ellos ponía en letras de colores el nombre del sitio y los horarios, el tipo de pase y otros detalles de la empresa. — Creo que es una especie de promoción, el sujeto de la entrada que me los ha vendido me contó que en pareja salían a mitad de precio por lo que terminó dándome éstos — Sonrió con cierta inocencia y las mejillas un poco, ligeramente rosadas, como si hubiera conseguido las perlas de la vida. Era una euforia inenarrable, sobre todo porque entre animales el podía sentirse más tranquilo, sobre todo ahora que ya había comido no había mucho más que hacer que relajarse.



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Tema Privado Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont

Mensaje por Jasmina Dupont el Vie Nov 02, 2018 8:06 am

Nunca imaginó que su vida diera un vuelco tan grande con una simple decisión que tomó un día cualquiera; la misión de encontrar a su futuro marido. Aún seguía pensando qué hubiese ocurrido si en ese momento se hubiera negado, o simplemente esperado a que los demás hicieran su trabajo. Habrían tardado mucho en conseguir el paradero del dragón, hablarle sobre una mujer que lo estaba esperando para casarlo y esperar a que éste aceptara sin siquiera haberla conocido. Habrían tardado mucho, y en todo ese tiempo podría haber ocurrido cualquier cosa. En cambio, cuando ella tuvo la iniciativa de encontrarlo, de hacerse su amiga y después mencionar el pacto de sus padres, todo rodó como esperaba. Ya no eran desconocidos, eran dos jóvenes que apenas se habían conocido y que, si el tema de su futuro no hubiese sido mencionado, quizás, ambos llegasen a tener la relación que tienen ahora. Sonrío enamorada y volvió al presente, negando lentamente para olvidar esos pensamientos. Escuchó su pregunta, la verdad es que sí que le gustaban ese tipo de comida, a pesar de haberse informado de lo perjudicial que podría llegar a ser pasarse, pero siempre que lo tuviera controlado, no había problema – Me gusta, sí. Siempre estuvieron protegiéndome y dándome alimento sano para que no me pasara nada. Pero en cuanto vine a vivir a la escuela pude probar todo aquello que me prohibían, y la verdad, no me arrepiento - Sonrío entre dientes, llevando una mano hacia su cabello para alisarlo con sus dedos.  


Aún sin acostumbrarse, el rubor en sus mejillas hizo presencia ante ese sutil beso que el dragón macho comenzó, sin tener oportunidad de reaccionar ante ello. Debía admitir que era muy inocente en ese tema, sabía la definición de ciertas cosas, se había informado del tema, pero en cuanto a la práctica era completamente nula. Sólo esperaba no estropearlo todo por su poca experiencia. Una vez que los dos dragones se alimentaron e hicieron feliz a un pobre hombre que dependía de lo que la gente comprase en su pequeño puesto, siguieron su andar hacia un lugar que ni ellos mismos sabían. Intentaba no mirar mucho a su compañero, porque una vez que sus ojos se fijaban en él no había forma de apartar la mirada de su figura, y no quería caer por despistada, la vergüenza no podría desaparecer tan fácilmente, debía de estar muy cuidadosa con esas cosas. En cambio, dejó que el mayor jugara con su suave cabellera, con una pequeña sonrisa ante lo que mencionaba tan emocionado sobre la promoción - ¡Genial! - Comentó alegre, tomando ambas entradas para observarlas con emoción, sería su primera vez en el zoo junto a tantos animales, en ese aspecto parecía una pequeña niña esperando a que sus padres le confirmasen que aceptarían ir al zoo, con la única diferencia que ella ya tenía la afirmación y las entradas – Siempre he soñado estar entre animales salvajes – Si, era cierto que en bosque también había algunos animales, pero no era a lo que ella se refería, la adrenalina que sentía al pensar estar entre ciertos animales peligrosos como lo eran para ella los leones, los cocodrilos o los lobos - También hay espectáculos donde darán de comer a los delfines y focas ¡Estoy muy emocionada! Podremos sacarnos fotos con serpientes y águilas – Informaba sin perder esa vitalidad en sus palabras.


Mientras seguían su camino buscó su mano para poder entrelazarla, y poder caminar juntos. Tenía muchas ganas de ir al zoológico, así que se dispuso a ir hacia el lugar donde se encontraba, que según observó en el mapa que buscó, se encontraba a unos diez minutos de donde estaban. Guardó ambas entradas en su pequeño bolso, donde por algún motivo pensó que sería el lugar más fiable para que no llegasen a perderse, después de todo los bolsillos sin cremallera siempre eran arriesgados. Mientras se dirigían hacia su destino su mirada se fijaba en escaparates que se hallaban en esa dirección, no importaba el producto, ya fuese ropa u objetos sus ojos observaban con detalle los productos – Me agrada mucho estar contigo - Murmuró algo tímida, mirándole por el rabillo del ojo – Me transmites paz, libertad - Suspiró feliz, había vivido mucho tiempo encerrada, y aunque no fuese en una cárcel, se sentía como si de verdad su palacio fuese una – Todas las cosas que hago contigo, todos los sabores que palpo, aquello que mis ojos pueden analizar; es lo que siempre había deseado. En ese aspecto me das mucha envidia, tu siempre has hecho lo que has querido, hasta donde yo sé - Apretó con fuerza el otro puño, sonriendo para si – Pero ahora es mi momento, espero que me enseñes todo lo que has aprendido – Le sonrió abiertamente, apegándose a él para no perder ese calor que la reconfortaba tanto.


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Tema Privado Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont

Mensaje por Zackary Argyreon el Dom Nov 11, 2018 12:06 am

El joven varón se encogió de hombros ahora complacido, de hecho no dejó que se notara mucho pero estaba feliz, apartó la mirada y dejó que fuese la naturaleza la que dejase ver aquellas mejillas ruborizadas por haber logrado su cometido como un niño que acababa de cometer una travesura. Ella estaba encantada con todo eso y no lo había arruinado, de hecho se sentía como si ya fuera el prometido oficialmente perfecto, aunque seguramente se estaba precipitando un poco. A él le gustaba esa clase de detalles que ella se tomaba para con él, ese tono de voz, esa mirada tan dulce que llevaba con ella y que como cualquier accesorio le sentaba perfecto. Tomarle de la mano era lo mínimo que podía hacer ahora que caminaban de lado, incluso, no podía evitar hacer eso cuando sentía el ligero roce de su suave piel, ganas de envolver dulce extremidad entre sus falanges, era algo simplemente inexplicable. Su corazón latía de nuevo a prisa, era como si no supiera lo que iba a pasar a continuación, todo un mundo de sorpresas a su lado, ese sentimiento de abrumarse con tan poco, siendo que ella físicamente no representaba una amenaza para su supervivencia pero seguía activando el cerebro primitivo de la bestia convertida en ese muchacho enamorado.

Vamos entonces — Dijo con gentileza, permitiéndole el paso a ella primero, ya que la notaba demasiado emocionada como para ocasionarle mayor espera. Si de algo sentía necesidad además de estar con ella, respirando su dulce aroma y sintiendo su tacto, su presencia, era de verla con esa sonrisa dibujada de forma permanente en su tímido rostro. Era un regocijo interno que no podía describir y en parte se encasillaba a si mismo como un ser tonto, tal vez estúpido por no saber como reaccionar ante aquello que lo volvía vulnerable de esa forma, que lo hacía sensible gracias a ella, pero no se sentía agraviado por eso, todo lo contrario. El elfo más viejo le habría comentado sobre ese asunto, y le había dejado en claro que al formar parte de su naturaleza lo mejor era simplemente dejarse llevar por ese ritmo constante de sus emociones. Por otro lado, el no saber como tenía que comportarse ante aquellos impulsos lo colocaba en un predicamento un poco excesivo ¿qué podía decirle? todo era nuevo para él y como toda cosa nueva para cualquiera sentía miedo de actuar y simplemente caer en mal. Eso lo hacía querer solo tantear terreno para que en el próximo intento pudiera ser más capaz de corroborar lo que ocurría, aparte él estaba aprendiendo también las cosas que a ella le gustaban, y se esmeraba en memorizar cada detalle.

Esa vorágine mental comenzó a ceder, aunque antes le provocó un respingo, cuando sintió el contacto cercano en el brazo con el cual le sostenía de la mano. Él sonrió para dedicarle esa mirada que a nadie más podía otorgarle, era la inocencia atrapada en el muchacho que nunca se asomaba y que con toda confianza transmitía a la mujer con la que estaba dispuesto a compartir vida y sueños — No es como si mi vida sea la mejor, y lo sabes, pero por supuesto que te enseñaré todo lo que tu quieras — Respondió decidido. — Te prometo salir a pasear más seguido, eso nos servirá a ambos para conocer más de la ciudad — En otras épocas, aquello le hubiera resultado un disparate al dragón, pues cuando recién se acostumbraba a la vida en Eadrom, la ciudad era el último tema que buscaba tocar en cualquier situación o conversación, seguramente porque le aterraba la idea de estar solo en un mundo en el cual no se sentía dueño, era una mayoría contra él después de todo. No obstante, con la peliazul a su lado, todo se le hacía de un color pastel, fácil y agradable. Suspiró con alegría cuando se percató de que la idea de tenerla como esposa ya no le inquietaba, más bien se había vuelto un compromiso, un interés intenso que desbordaba curiosidad... él quería casarse con ella sin duda alguna.

Cuando estuvieron delante de la entrada, se quedó mirando de reojo a la mujer, todavía quería ver que tan emocionada se podía llegar a poner ahora que todo lo que ella deseaba lo tenía ahí justo en frente. Seguido, se arqueó un poco hacia adelante para preguntar arqueando las cejas un poco: — ¿Y bien? ¿Qué animal quieres ver primero? — Francamente él estaba a su disposición, y se haría lo que ella quisiera pues era su princesa.



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Tema Privado Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont

Mensaje por Jasmina Dupont el Mar Nov 20, 2018 11:30 am

No había palabras para describir lo que estaba sintiendo, ella creía que el simple hecho de conocerle fue el día más feliz de su vida, y aunque en parte sea cierto, nunca pensó que estuviera haciendo algo que deseaba desde hacía tiempo y con la persona que deseaba desde que supo de él. Estaba en un punto donde no creerse lo que ocurría, a veces sentía el impulso de pellizcarse para verificar que efectivamente todo era real, eso le hacía pensar en todo el esfuerzo valió muchísimo la pena, sin duda alguna. Sus palabras le ayudaron a sentirse más segura de sí misma, ya que en un principio decidió hacerle caso a su padre y seguir mejorando sus habilidades de su otra especie, pero ahora él no estaba, y ella decidía lo que hacer con su vida, sin que nadie lograra impedirle lograr sus sueños. Asintió muy feliz y sus piernas siguieron moviéndose, cada vez más rápido sin ella darse cuenta, la emoción podía con la pequeña. A pesar de la hora que era y teniendo en cuenta que era un fin de semana, no tuvieron que esquivar a muchas personas, quizás porque con el tiempo que hacía la gente disfrutaba más en lugares más adecuados a su temperatura, como era la playa o la piscina.  

 
Su vista se deslizaba por cada una de las tiendas que mostraban en los escaparates toda aquella ropa más vendida en la temporada, no obstante, no vio el momento adecuado para quedarse a mirar más, pues creyó que lo más adecuado fuera irse ella sola, sin arrastrar a nadie hacia sus caprichos que por instinto le incitaban a acercarse. Cuando sus ojos decidieron no mirar más hacia aquellas tiendas tan tentadoras se separó de su agarre unos momentos para expresar de forma bastante cómica para los que la veían su gran emoción. Llevó ambas manos a su rostro, pareciendo en ese momento lo que en realidad era; una adolescente. Se giró rápidamente hacia él, mostrando sin ningún pudor su verdadera naturaleza, algo que le gustaba de estar con él es que podía ser ella misma, aunque eso no quiere decir que con los demás no lo fuera, sino que podía verse ese lado infantil, tierno y soñador sólo cuando él estaba delante - ¡El león! - Le tomó de la mano, caminando hacia la entrada - ¡Bueno no! Mejor el cocodrilo - Pensó después, pero no se quedó muy segura con esa propuesta - Quizás el avestruz... ¡Ay no sé! Es muy complicado – Se ruborizó desviando la mirada para observar la entrada, arrastrando a su prometido hacia allí. Sacó de su bolso ambas entradas, y tras sellarles el paso, al fin, pudo entrar. Sus ojos brillaban igual que el día que conoció a Zack, quizás ahora más porque lo tenía con él en ese momento.  

 
Le tomó de la mano más calmada y se acercó a un mapa bastante grande donde podía verse el parque entero, marcando en él dónde se encontraban en ese momento y los lugares donde poder sacarse fotos con las aves, los pequeños eventos como los saltos de los delfines o la comida a las focas; al igual que los servicios establecidos en el recinto, como los baños públicos y los diferentes puestos de comida y bebida – No me decido... quisiera verlos a todos al mismo tiempo, pero como no se puede... mejor sigamos el recorrido establecido – Ahora sí, decidió. Tomó una hoja donde mostraba el mapa en un tamaño mucho más reducido que el cartel, para guiarse, aunque su orientación no era algo que destacaba de ella. - Según esto... - Miró el recinto número uno, que se encontraba hacia la parte derecha del lugar – La familia de los monos ¡Genial! Vamos, vamos - Insistió impaciente, caminando hacia el lugar sin perder la sonrisa en su rostro. El parque no era pequeño, por lo que para llegar de un recinto a otro había que andar un par de minutos, suficiente para observar la decoración y los árboles que dejaron crecer en ciertas zonas del lugar – Siempre me han hecho gracia los monos, son muy hábiles con sus extremidades. Cuando saltan de árbol en árbol o se mantienen colgados con sus colas ¿No es increíble? - Le empezaba a contar todo lo que le emocionaba de cada animal, como si el contrario no supiese, cosa que ella daba por sentado como si ya conocía algo sobre aquellos seres tan parecidos a los humanos.


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Tema Privado Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont

Mensaje por Zackary Argyreon el Miér Nov 28, 2018 9:59 pm

Se sintió un tanto conmovido por la intensidad con la que la fémina disfrutaba de su pequeño paseo. Ella sin duda disfrutaba de esos pequeños detalles que a él le fascinaban de igual forma, pero lo que a él le provocaba más alegría era verla a ella así de contenta. Era como una niña con una caja de muñecas recién abierta que no sabía muy bien por cual de todas empezar. Él pensaba a su manera mientras sentía el agarre y la pequeña fuerza ejercida por la princesa al llevarlo consigo misma, él no opuso resistencia en ningún momento. Cuando ingresaron al hábitat de los simios el joven dragón tampoco fue indiferente, y se fijó muy bien en la especie de comportamiento que los primates de aquél orden mantenían entre ellos... lo cual le recordó mucho a los humanos, cosa que se le hizo en demasía graciosa, sobre todo porque los consideraba algo tontos de cierta forma. — Vaya, por lo visto los humanos tienen a éstos primos lejanos que están llenos de pelo, vaya casualidad, de ahí en más son igual de tontos — Comentó mientras hacía caras ridículas a uno de ellos, que parecía mirarlo fijamente. — Oh, creo que lo que quiere es una de esas galletas, pero creo que uno no puede alimentar a los animales, según leí en la entrada — Murmuró algo desconcertado. Tampoco se hizo el de la vista gorda con el policía, sabía que de hacer algo impulsivo tendrían problemas y lo que menos quería era arruinar su visita al parque que tanto le gustaba a la chica.

Para efectos de sus instintos protectores, se acercó a la menor desde atrás y la envolvió con sus brazos mientras observaba el panorama, acercando su mentón a los lacios cabellos de ésta y rozando suavemente su piel contra la suya. — Te quiero — Le diría tiernamente, mordisqueando un poco aquella franja entre su oreja y su cuello. Era bastante evidente que el dúo era una pareja algo consolidada, tanto que hasta los ajenos a la situación podían darse cuenta con solo un atisbo. — ¿Crees que deberíamos utilizar un anillo de compromiso o algo? He mirado algunos en las tiendas esas que miraste allí atrás, pero no estaba seguro si esas cosas te agradan — Comentó con gentileza ahora como si pidiera su opinión. — Debo poner de mi parte también para la boda, y sé que eso es algo que se hace en las grandes familias. Si vamos a formar una así de grande, creo que lo mejor es empezar como dictan las costumbres — Enunció ahora con aquella chispa que lo delataba como alguien enérgico. Antes todo aquello lo ponía nervioso, pero ahora simplemente no podía dejar de pensar en el compromiso y en lo agradable que se sentía. — Mira las vueltas que ha de dar la vida, primero había vagado en solitario por mucho tiempo y ahora estoy aquí contigo hablando de familia — Sonrió sin soltarle ni un momento.

Deberíamos seguir, creo que ver a tanto pariente de humanos juntos me ha puesto algo nervioso — Comentó con claro gesto de incomodidad en la cara. — El siguiente creo que es el terreno donde hay cocodrilos y tortugas, esos si que son mis parientes — Rió más a gusto. No pasó mucho mientras caminaban cuando recordó que su novia era también una dragona, o al menos la mitad. — ¡Claro, eres una híbrida! Seguro que también te sientes bien al verlos — Ahora era él el que se mostraba ansioso.



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Tema Privado Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont

Mensaje por Jasmina Dupont el Miér Dic 05, 2018 11:44 am

La visita no había hecho nada más que empezar. Se pensaba recorrer todo el parque y visualizar la belleza de cada animal existente en ese recinto. Los monos saltaban de un árbol a otro, se quitaban todo aquel insecto que invadiese su pelaje e incluso había uno que, por muy perturbador que le pareciese a la pobre dragona, se estaba masturbando. Parpadeó un par de veces antes de escuchar su opinión hacia la especie humana. Rio leve, pero no por halagar a su comentario, que, aunque lo respetara, en su interior no estaba el insultar o mofarse de una especie, simplemente lo vio frente al cristal, haciendo una lucha de caras graciosas con un mono que copiaba sus movimientos – Vamos, no seas tan malo. Son adorables. Y muy inteligentes - Opinó sin parecer molesta, pues con el tiempo aprendió cómo era su futuro marido, y se dedicó a estudiar su comportamiento y vida pasada, entendiendo por qué había cierta molestia hacia la especie. Echó una mirada hacia atrás, justamente donde se encontraba un pequeño cartel con la descripción de los primates – Vaya, tienen cinco dedos también. ‘Pulgar oponible en manos y pies... Dedos de la mano con capacidad de flexión, divergencia y convergencia’ - Leyó la pequeña descripción presentada en ese trozo de plástico, mirando más abajo las prohibiciones del establecimiento, donde efectivamente estaba vedado el alimentar a los animales – No incumplas la ley hasta que salgamos de aquí - Rio pícara, girando su rostro hacia el de él cuando lo sintió tras de sí.
 
Le reconfortaba tenerlo cerca, transmitía mucho calor y eso le hacía sentir bien. Cerró los ojos durante unos segundos largos, sonriendo leve ante esa palabra mágica que la hacía más feliz cuando la escuchaba de su boca – Yo también te quiero - Susurró, girándose completamente para estar frente a él y poder tomarle de ambas manos, escuchando todo aquello sobre los anillos. La verdad es que ella no sabía mucho de eso, no lo había pensado, pero siendo sincera, le encantaba ese tipo de accesorios, más si tuviera un significado muy importante para ella como lo era la futura boda. Su rostro emitía emoción, pero también le preocupaba otras cosas antes que esa – Claro que me encantaría. Pero Zack... esas cosas son muy costosas ¿De verdad crees que podríamos permitírnoslo? - Era cierto que ella venía de una muy buena familia, pero desde que se fue a buscar su camino y acabar encontrándolo dependía mucho de sus padres y el dinero que les pasaba para sobrevivir en aquella costosa escuela - Quizás si encuentro un empleo a media jornada podría aceptarlo - Sonrió y se acercó en un rápido movimiento a sus labios para besarlos tímidamente, terminando por acariciar su mejilla antes de caminar hacia esos reptiles - ¡Vamos a por los nuestros! - Comentó emocionada, volviendo a arrastrarle sujetando bien su mano.
 
Lo primero que sintió al entrar en territorio reptil fue el puente de madera que había sobre las tortugas. Poco a poco se empezaban a adentrar más, sintiendo las ganas de agarrar una y ver su caparazón, las formas y dibujos que éstas tenían le llamaban mucho la atención. Soltó su mano y se agarró a la barandilla de madera que protegía a la gente de caerse al agua. Mas adelante, es una especie de puente, pero con un diseño más destacable, se encontraban los temibles cocodrilos. Aunque en ese momento no lo parecían, pues a parte de uno, los demás se encontraban descansando en la orilla – Siempre los he temido, sus afilados dientes pueden destrozarte sin mucho esfuerzo, pero no sabía que fueran tan vagos – Sujetó su propio mentón, pensativa por lo que había descubierto de esos animales que solo cuando uno de los encargados del zoológico llegó con comida no se movieron. Prestó atención a la mujer que comenzó a echar carne por todo el estanque, los reptiles empezaron a mover sus colas y pelear por la comida, viéndose nada más que agua salpicando por todos lados, llegando a mojarse su propia ropa – Pero qué brutos... – No se lo tomó mal, pues en ese aspecto le recordaba a su hombre – Ya tenéis algo en común. Yo en cambio... creo que dejaré en duda mi sangre reptiliana - Sacó el mapa, algo mojado, y miró por encima qué sería lo siguiente, pero antes de decidir nada, por el altavoz anunciaron el evento de dar comida a los delfines, focas y orcas - ¡No podemos perdernos eso! - Dobló de mala gana el papel y lo volvió a guardar – Seguro que ellos no nos salpican – Pobre ingenua ella, que no había ido nunca a un espectáculo acuático.
 
De esa forma, lo guio hasta donde la gente comenzaba a apelotonarse, consiguiendo uno de los puestos más cercanos a los animales, llenándose por completo las gradas. No tardarían en comenzar, mientras tanto, abrieron la puerta de las focas para que bucearan un rato.


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Tema Privado Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont

Mensaje por Zackary Argyreon el Miér Dic 12, 2018 10:13 am

Se encogió de hombros al saberse culpable de atentar contra la paz de ese establecimiento. Había superado un tanto su dilema sobre visitar un sitio donde se les prohibía la libertad a todos esos animales y se mostró más tranquilo que de costumbre. — No voy a incumplir nada, aunque todavía me parece raro que todos ellos parezcan estar cómodos aquí sin mucho espacio a donde salir, digo, vivir en cautiverio debe ser aburrido — Mencionó. Él mismo en el pasado había vivido encadenado y obligado a obedecer, tal vez no era el mismo contexto pero sabía muy bien lo que era no poder irte y volar lejos. Suspiró y negó con la cabeza, era mejor no recordar esas situaciones que solo le amargaban y entristecían, además estaba con el amor de su vida y eso era suficiente como para olvidar cualquier sufrimiento fugaz. De vez en cuando y sin advertirlo siquiera plantaba enormes besos en la boca de su chica, estaba muy contento de tenerla tan cerca que simplemente no podía evitar demostrar cariño a quién sería su reina. Algo travieso sonrió y acarició su cabello — ¿Quieres algún helado o dulce? — Preguntó mientras sostenía su mano con ternura, estaba consciente de que ella era más de flores y particulares regalos, pero no iba a desaprovechar la oportunidad de pasar un rato más memorable con ella.

Había olvidado momentáneamente el comentario previo, pues para él no representaba mayor problema el tener que trabajar si era necesario para conseguir dinero (y es que, vamos, él no era muy sabio en aquello de los precios y suponía que se le haría sencillo llegar al precio) para aquellos artículos destinados al matrimonio. — ¿Eh? No te apures, lo tengo todo cubierto. Creo que puedo trabajar por mi cuenta, tu solo enfócate en tus estudios... además, recibiré algo de ayuda — Sonrió efusivo y cerró uno de sus ojos. Claro, él era muy capaz de las cosas pero también tenía muchos amigos en el bosque, aquellos que usaban materiales encantados y herramientas mágicas para confeccionar los más duraderos y bonitos obsequios.. aunque eso era algo que no le había mencionado antes a la mujer. Zackary no era un dragón ordinario, eso era obvio, y se tomaría esa clase de detalles con ella pues no quería que sus anillos fuesen como cualquier otro, quería que fueran especiales. — Puede que no lo parezca, pero tengo uno que otro as bajo la manga cuando se trata de ésto o algo así — Se encogió de hombros otra vez riendo.

Una vez en el territorio de aquellos animales, el dragón percibió que en efecto se trataba de otro gran animal y agresivo también... uno de ellos era un macho alfa y le clavó la mirada de inmediato. Zack gruñó de vuelta, aferrándose al cuerpo de la menor — Ella es mía, búscate a tu hembra, imbécil — Dijo malhumorado. Tal vez mala idea enfrentar a dos bestias tan parecidas, pero era obvio que el tonto animal no podría siquiera acercarse — No busco tu territorio, solo hemos venido de paseo — Mencionó, era como si estuviera charlando con su similar acuático. Al final simplemente se quedó mirando a los alrededores del hábitat mientras la peliazul se quedaba por ahí.

Miró a su novia desconcertado — ¿Estás diciéndome que negarás tu sangre? ¡Haha! — Rió — Y aunque puedan ser nuestros parientes, creo que no tienen nada que ver con nosotros, mucho menos conmigo... yo soy un ser libre, grande y poderoso, esos no son más que lagartijas comparados a mí — Dijo con orgullo, altivez que solo podía ser demostrada por el masculino cuando hablaba de sus atributos. Asintió posteriormente con la cabeza y sin perder ese rostro gentil que tanto lo caracterizaba estando con ella. Los ecosistemas con agua no eran muy lo suyo, pero vivía cerca de un lago por lo que estaba acostumbrado. — No sé mucho de los animales esos de los que hablas, pero supongo que pudo aprender ¿te gustan los delfines? ¿las orc...? ¡or-orcas! — Dijo con dificultad, delatando efectivamente su poco conocimiento sobre los mamíferos del mar. Tomó su mano y fue con ella hacia la zona de los grandes tanques de agua, revisó la hora de la función y se entusiasmó cuando vio a las focas y los otros animales a través del cristal. — ¿Esos son pingüinos? — Cuestionó rascando su mejilla, a veces los confundía con simples pájaros subacuáticos.

En su mente pasaba todo lo bien que se pasaba el tiempo con ella, todo eso y la razón de su existencia. Recordó también lo que debían hacer después de la visita al zoológico y que tenía una habitación reservada en uno de los hoteles cercanos para ir una vez terminada su expedición. Eso lo había hecho por su cuenta, sin contarle nada a ella pues era una sorpresa, un lugar más íntimo para la joven pareja... por supuesto que eso vendría después y no tenía por qué pensar tanto en aquello a pesar de que su sangre ya hervía por ella. De pronto, sintió un jalón en el brazo y se dejó llevar por la muchacha, así el dragón buscó uno de los asientos delanteros para observar la función — Espero el mapa no se empape demasiado, aún así creo que con algo de calor puedo secarlo... — Admitió.



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Tema Privado Re: My heart burns for you | Jasmina Dupont

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