Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Des étrangers unis [Priv. Zackary Argyreon]

Mensaje por Liu Feilong el Dom Sep 16, 2018 3:57 pm


 
Aún recuerda la primera vez que bajó al mundo humano. Una terrible enfermedad había estado matando a los niños y a los ancianos del pueblo. Él había dado sus servicios herbolarios y conocido su primer amor allí.  Los años fueron pasando, décadas, siglos y él había logrado mucho más de lo que se había propuesto, viviendo una vida tranquila y sin mayores sobresaltos.
 
 En la actualidad tenía cuatro crías, una de ellas, apenas un adolescente que iba al último año del instituto Takemori, la ciudad a donde se había mudado, un poco lejos de su lugar de origen. Tenía un gran negocio de casas de Té, y algún que otro enemigo acérrimo, lo que era normal a sus más de tres milenios. Sus hijos eran su vida, y su negocio, su entretención, pero hasta él necesitaba un descanso, un breack, apartarse de todo lo mundano para internarse en la naturaleza, para volver a la elemento que le tranquilizaba y eliminaba el estrés del día a día de sus sistema.
 
Pensaba en lo que haría de postre esta noche mientras que su enorme cabeza de caballo salía del agua, pues él era un dragón oriental, ese que venía de tantas leyendas y que reunía lo mejor de los nueve animales mitológicos de China. De vez en cuando se escapaba, como en esa ocasión, de sus responsabilidades y se iba a dar un chapuzón en el lago que estaba en el bosque. Era un lugar solitario, limpio, lejos de la civilización y a donde la mayoría prefería no ir. Se hundió de nuevo, llegando al fondo sin casi esfuerzo. Sus quince metros se estacionaron en el fangoso suelo y salió un tiempo después, recostando su enorme cuerpo sobre las rocas para secarlas al sol.
 
De vez en cuando se topaba con seres sobrenaturales, pero estos solían simplemente seguir de largo. Comenzó a pensar en que hace muchos años que no se topaba con uno de los de su razas que no fueran de su propia familia, era normal, quedaban muy pocos y solían ser muy reservados. 



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Re: Des étrangers unis [Priv. Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Lun Sep 17, 2018 11:52 pm

En la tranquilidad de aquél cálido bosque, se encontraba echado sobre el césped el dragón de rosados mechones de cabello. Así lo hacía de forma usual cuando terminaba de cortar la leña y buscar aquellas bayas que le servían de alimento cuando la carne escaseaba, justo ahí descansaba a la orilla del lago, dejado llevar por el sonido que provocaban las ondas del agua a un profundo sueño. Aún con los ojos cerrados, sus cejas se movían intranquilas, como si realmente no pudiera concebir algo de sueño... ¿por qué? Eran seguramente aquellos sucesos que habían ocurrido recientemente en los alrededores, aquellos hombres que habían tratado de herir a sus amigos, siempre la inadvertida presencia de los humanos que buscaba profanar los secretos más protegidos de aquella reserva natural, y lo peor, por poco y perdía a su prometida. Pero ésta última, parecía tener un lado especial en su corazón ¿por qué hasta ahora? Años atrás, ni se acordaba que tenía a una mujer esperándole, de no ser por la información que recabó los últimos meses y que en efecto, confirmaron aquél pacto entre los reinos de sus padres, todo para conservar la especie.

Gruñó y mejor se incorporó, quedándose sentado ahora observando la superficie del agua moverse. Cuando ladeó la cabeza sus ojos se abrieron de par en par, había una criatura escamosa a su derecha sobre unas rocas en medio de la laguna ¿cómo no lo había percibido antes? Dios, esa cosa era gigantesca, tal vez un poco más grande que él en su forma regular. — ¿Qué haces tú aquí? — Preguntaría con pocos modales, así directo, más porque había quedado en shock y por otro lado porque su carácter frontal siempre le llevaba a ser de lo más tosco. Se convenció a si mismo de que la criatura seguramente se había quedado en el fondo acuático desde antes de su llegada y que apenas había salido a tomar algo de aire, eso lo obligó a no ponerse de necio y tratar de expulsarlo. — No deberías tomar tu forma original con tanto descaro, hay muchos detrás de las escamas y no dudarían en ponerte un tiro en el pecho con un francotirador. — Vaya, lo había dicho 'francotirador', aquella palabra si que era nueva en su vocabulario pero que había aprendido por las turbulentas experiencias que lo acechaban casi del diario. Zack debido a ello no era partidario a mostrar aquella característica gigantesca suya, simplemente lo consideraba peligroso.

Se mostró más indiferente a la bestia, porque ahora estaba seguro de que prefería ver a otro dragón que a un sujeto armado hasta los dientes buscando secuestrar a alguna sirena o ninfa. Eso hizo que se hiciera el de la vista gorda, porque aún de buen humor, era un dragón territorial al que no le intimidaban cuestiones de tamaños.



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Re: Des étrangers unis [Priv. Zackary Argyreon]

Mensaje por Liu Feilong el Sáb Oct 06, 2018 6:30 pm


 
Sabía que se había acercado, y emití un sonido de molestia, ya esta parte del bosque no estaría cubierta por mí y otros pocos animales salvajes. — Uh, hola — Le dije en un tono tranquilo.
 
Volteé a mirar por fin al recién llegado, pero solo mis ojos porque mi cabeza seguía del mismo modo — Extraño… Yo casi he contado los pasos que has dado en el bosque, pequeño Dragón —Dije en su cabeza, es que estaba realmente muy cómodo y no quería mover a mi forma humanoide — Los cazadores son ruidosos así que cualquiera con tres dedos de frente podría reconocerlos a kilómetros y cuidar su existencia — Yo no les temía, sinceramente los humanos eran un misterio del universo y solían caerme bien, de hecho, mejor que algunos sobrenaturales. Aunque realmente los había desalmados. Separados no eran una amenaza, los humanos eran peligrosos cuando comprendían que en la unión estaba la fuerza.
 
Noté su tono de voz y su actitud, así que me digné a moverme, el sol alumbraba mis escamas rojas y doradas y formaba bonitos detalles en el lago. Me puse de espaldas, dejando que mi panza le diera el sol, emitiendo un suspiro casi de gozo. Hace tiempo que no me escapo de mi rutina diaria, aunque no desaparecía demasiado tiempo y siempre dejaba mi ubicación a alguno de mis hijos por si acaso, además, soy un dragón milenario, tengo mis ases bajo la manga.
 
Hace muchos años, como trescientos, que me topé con una organización humana que quería reunir una taxidermia de todos los seres de este planeta. Su error fue haberse fijado en mí, que en ese tiempo ampollaba mi primer huevo. Me persiguieron unas semanas y yo quemé su institución hasta los cimientos con todos ellos dentro. Fue todo un trabajo. Me hice pasar por un especialista que venía desde China, de esa forma reuní información sobre sus líderes, recursos y  otras cosas importantes. Al tener todo fue fácil acabar con ellos. Mi forma de atacar no era directa, yo prefería sentarme a charlar con mi peor enemigo y arreglar de esa misma forma su derrota sin que él lo supiera, de esa forma lo disfruto más. Me dirigí a su mente de nuevo — No me digas que no extrañas sacar tus escamas. Si no lo hago por cierto tiempo mi humor se vuelve algo inestable… 



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Re: Des étrangers unis [Priv. Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Miér Oct 10, 2018 4:13 pm

Un poco extravagante quizá, la apariencia de ese dragón era singular al no tener alguna especie de alas con las cuales desplazarse. Zack estaba acostumbrado a sus alas y a ver a la gran mayoría de sus allegados con ellas, pero tampoco era como si no fuese consciente de la existencia de aquellos que carecían de esas extremidades para volar. No daba crédito todavía a tener muy cerca a una entidad de dimensiones estrafalarias, y el trauma cual soldado a mantener un perfil bajo lo conflictuaba teniéndolo de frente sin ninguna clase de temor.

Sonrió ladino, un poco indiferente — Humph, si te matan no me sentiré culpable, ya te lo he advertido — Se encogería de hombros después. Sería un tremendo error creer que el joven dragón se sentiría cohibido por el tamaño, pero se limitó a mantener su distancia, sus manos se encontraban entrelazadas entre si ahí donde estaba sentado con las piernas dobladas. — Je, eres un ancestral entonces... un antiguo — No debía olvidarse que el dragón podía ser algo irrespetuoso, pero tampoco era como si no admitiera que el ajeno podría tener uno o dos secretos por ahí. De nueva cuenta se echó de espaldas al césped para mirar el atardecer, los troncos y maderos que había colectado durante el día se encontraban perfectamente apilados allí donde la humedad no pudiera alcanzarles y los llevaría consigo después a su choza en el medio de un frondoso claro del bosque, a un kilómetro de ahí.

Puede ser que a veces extrañe mi forma, pero suelo limitarme a usarla solo cuando es muy necesario o mis amigos corren peligro, también cuando tengo que mudar escamas y bueno, ya no es tan necesario usarla para buscar pareja, mi hembra tiene una forma humana, y creo que pronto tendremos crías, así que comprenderás que no me es indispensable ahora mi apariencia más salvaje — Diría antes de bostezar. — Admito que es conveniente, ya que éste cuerpo humano me limita en muchos sentidos y mi poder se ve disminuido casi a la mitad, pero he estado tan ocupado acabando con los hombres malos de la ciudad que vienen a buscar escamas que a veces se me ocurre no mostrar mi verdadera identidad durante meses, ya sabes, para evitar llamar la atención — Dijo directo, sin tapujos.

El dragón de fuego escuchaba atento a las palabras del mayor aún sin dedicarle del todo la mirada, pues ésta se encontraba en el horizonte, viendo al sol partir. Cuando dijo aquello sobre una vieja organización, sus orejas se movieron un tanto, pues eso le había llamado la atención. ¿Qué más tendría que decir? Iba a escucharlo todo, por su parte en esos días (la semana anterior), había escuchado por parte de un estudiante de Takemori sobre un grupo que buscaba a los dragones para eliminarlos, pues los consideraban una raza peligrosa. ¿Sería aquella misma organización de la que hablaba? Pudieron haber pasado siglos, si, pero para un ser longevo como el reptil los años eran simples trazas de luz.



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Re: Des étrangers unis [Priv. Zackary Argyreon]

Mensaje por Liu Feilong el Dom Oct 14, 2018 7:23 am


 
Su actitud afable con respecto a la muerte, o en este caso específicamente a mi muerte, solo me deja claro que él sería el primero en ayudarme en una ocasión de peligro. Parecía como si hubiera pasado algo terrible en su vida, tal vez cuando era una cría. No era un secreto para nadie la caza y venta de seres sobrenaturales. Era algo que repudiaba intensamente, pero lastimosamente, las personas en el poder, algunas, respaldaban y protegían este tipo de actividades. — Nadie matará a nadie, puedes dejar de preocuparte — Le dije mientras seguía tomando sol, la verdad es que este sol poco tenía que ver con el sol de hace milenios, era más opaco, casi sin vida, y eso se debía a que ser acerba a su edad adulta y en poco, tal vez un milenio más, moriría, se convertiría en una enana blanca y absorbería toda la vía láctea en ese momento. Yo me preocupaba por eso siempre, mis crías eran jóvenes, merecían una vida tranquila, o simplemente una vida. — Digamos que he visto muchas cosas— Le dije, no es que me molestara decirle mi edad, es solo que no le conocía bien como para darle detalles de quien era.
 
Felicidades entonces — Una hembra humana, interesante, pensé para mis adentros. No era malo, aunque muchos no estarían de acuerdo debido a que las crías serían mestizos. Pero esos eran los más dramáticos, los que toda raza tienen. Yo creo, a estas alturas, que mientras haya amor, lo demás no importa. — Al contrario, Joven, cuando tu hembra espere a tus crías, tus pensamientos solo darán vueltas sobre protegerla y darle todo lo que necesite, te recomiendo que liberes estrés ahora, que saques a jugar al dragón, por decirlo más coloquialmente, porque podrías perder el control en un momento de estrés. — No había nada más estimulante que tener crías, era lo mejor, pero también una época de miedos, de ansiedad y de tensión. — Te lo digo por la experiencia, tuve y críe cuatro huevos yo solo… Hice cosas que ahora repudio solo para protegerlos, pero no me arrepiento de nada, en ese momento, éramos nosotros, o ellos. — Oh, sí. Había comenzado por el padre de mis hijos. Ese bastardo había querido comérselos en busca de más poder. Le convencí de tomar un té, para prepararse para el supuesto festín al que yo le dejaría acceder, y mientras lo tomaba, le conté una historia, pero él se dio cuenta muy tarde de la situación. Estaba más muerto que vivo.
 
Parecía muy joven, no llegaba a los mil años, y me dio bastante malestar que este no hubiera aprendido a defenderse debidamente, yo lo entendía de esa forma, porque le temía demasiado a simples humanos. — Los humanos parecen preocuparte mucho. — Me senté en la piedra, una vez el sol terminó de ocultarse. Volví a mi forma humanoide, vistiendo un traje tradicional bastante simple, blanco, con detalles rojos y amarillos. — ¿Qué sabes sobre defenderte de ellos o de cualquiera? — Le preguntó — Puede que no lo parezca pero podría enseñarte algunos trucos de nuestra raza. — Le propuse, él era tan joven que mi hija mayor.
 
 


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Re: Des étrangers unis [Priv. Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Dom Oct 14, 2018 8:28 pm

Era un sujeto agradable, algo anciano a su consideración pero agradable. El menor lo miraba desde su posición con algo de ingenuidad una vez aquél comenzó a expresar su sabiduría ¿era cierto lo de liberar estrés? por alguna razón parecía entenderlo, pero se quedó callado para no mostrarse como alguien que no sabía con lo que estaba tratando. Sonrió de todos modos con ternura ante el pensamiento de proteger a la chica que amaba en un periodo en el cual su propia descendencia crecería en su vientre, claro, desde su punto de vista las diferencias entre los dragones mermaban con el paso de la conversación. Era como si por fin hubiera encontrado a alguien con quién hablar abiertamente sobre aquellas cosas que por primera vez sentía, es decir, era la primera vez que tendría crías y eso lo hacía sentir emocionado pero a la vez algo distinto. — Si te digo la verdad, no me imagino como es eso de ser padre — Suspiró todavía con aquella ligera sonrisa dibujada entre sus labios, sus ojos estaban clavados en el firmamento imaginando con detalle lo que su mente le otorgaba para plasmar una imagen bonita de pequeños escupe fuego sobre su regazo, unos que incluso podrían parecerse a él y a la hembra que les daría vida.

Eh, que no tienes que decirlo dos veces, estoy dispuesto a enfrentarme a quién sea para defender mi futuro — Con tenacidad, dejó ver que no se trataba de un dragón inexperto en eso de ser territorial, y vaya que no lo era. Era un macho joven después de todo, su vigor se contemplaba en sus días de trabajo, en esas manos y cuerpo desgarrados por el tiempo, en su mirada fiera pero sobria, y en ese carisma que le daba un toque abrumador a su masculinidad.

Finalmente sus ojos se fueron de lleno ante aquella presencia humana que acababa de tomar y con atención y cuidado se dispuso a seguir con la charla: — Me preocupan porque son los que más daño me han hecho, es todo — No le daría detalles, pero no era para menos cuando esos infelices lo habían separado de sus amigos y para colmo lo habían esclavizado durante años como un mero peón en un calabozo de prisioneros de guerra. Suspiró con pesadez — Puede que para ti ellos no signifiquen mucho, pero en un tiempo me hicieron temer, y eso me da rabia... no me gusta temerle a nada — Concluyó siendo cortante, no le gustaba verse como una entidad frágil. Por otro lado, no le apartó la mirada y lo contempló cuanto pudo al seguir hablando. — ¿Qué? ¿Qué puedes enseñarme de todos modos? He vivido en ésta zona por mi cuenta durante años, he defendido éste páramo, a sus mágicos habitantes e incluso he ayudado a los humanos que se han perdido. Pero... supongo que no estaría mal... — Murmuró todavía con cierta desconfianza. Probablemente Zack carecía de esa elegancia que el otro dragón mostraba al hablar y en cuanto a gestos, se había criado siendo más tosco y para valerse por su cuenta como un chico salvaje, haciendo de las suyas cuando se le antojaba y siguiendo un sentido que distaba de lo común. Los instintos propios de su persona eran lo único que lo motivaban y de alguna forma le hicieron fuerte a su manera, pero estaba dispuesto a seguir aprendiendo y buscar apaciguar tan cruda realidad que de pronto lo abordaba.

Su temor hacía mucho que había dejado de ser personal, pues ahora se preocupaba más por las criaturas del bosque, por su territorio... y por su hembra, un mundo que significaba todo para él y que había llegado a amar más que a su propia integridad en todo concepto.



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Re: Des étrangers unis [Priv. Zackary Argyreon]

Mensaje por Liu Feilong el Vie Oct 26, 2018 10:21 am


 
Podia entender la actitud del joven, yo venia de una casta completamente distinta de dragones, nos criabamos en lo mas alto del Himalaya y cuando pasabamos el primer cambio entonces podiamos bajar la mundo humano si asi lo decidiamos era por eso que todo lo que los humanos hacian, Bueno, casi todo, nos parecia un misterio, nos parecia intrigante, como se autodestruian, como peleaban en tre si, como se odiaban y amaban a la vez. La crianza en las montanas celestiales, como algunos lugarenos le llaman, era respetuosa, basada en la armonia y en la paz, eso era nuestro principal pertenencia y legado. ― De donde yo vengo apenas soy alguien que comienza su vida… Pero he visto cosas y me he dado cuenta que las mejores luchas se ganan sin tener que mover un solo dedo. Deberias leer el Arte de la Guerra.  No es cobardia, es inteligencia ― sonrei, recordando a los otros miembros de mi familia. La matriarca… nadie sabia cuantos milenios tenia, pero era mayor que mis abuelos, y eso era decir mucho. Y Bueno, mis enemigos han sido borrados de esta tierra, y muchos de ellos se tendieron trampas a si mismos sin saberlo.
 
El atardecer habia explotado con sus miles de colores, formas y calidez, yo siempre intentaba verlo porque aunque se trataba de un mismo movimiento, jamas hubo ni un atardecer igual o un amanecer repetido. ― No puedo explicartelo… cuando tengas tus propias crias, veras que no son los latidos de tu Corazon los que te guian, ni siquiera tu companera… seran ellos, carne y sangre de lo que tu eres. Haras hasta lo inconcebible por ellos, quizas es agotador, confuso y a veces complicado, pero una vez esten en tu vida no recordaras como era tu existencia antes. ― me permiti sonreir, podia verme serio, pero en el fondo yo era un romantic de la vida, que amaba a sus hijos con todo.
 
Senti enojo cuando oi un poco de su historia, porque el podia ser uno de mis hijos, vagando solo por el mundo. Yo los habia criado bien, para ser observadores y letales, ahi estaba la diferencia, tal vez este chiquillo habia estado solo, sin respaldo en un mundo que podia ser hermoso y cruel, mas lo Segundo que lo primero. ― Ellos significan mucho en este mundo. He conocido algunos peores que demonios, pero eso no quita que sean simples mortales, su poder radica en un lugar que ellos no saben. Su inmortalidad nace una vez que muere su parte material… es sabiduria que ellos han olvidado ― Yo no era solo palabras y pocimas, sabia sobre como matar a alguien con solo usar una planta especifica, podia pelear cuerpo a cuerpo, pero siempre el enfrentamiento era mi ultimo recurso ― Te sorprenderias… supongo que contigo podria iniciar mis antiguas practicas… Usas un arma en especifico ademas de tu cuerpo? ― Quise saber. 


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Re: Des étrangers unis [Priv. Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Dom Oct 28, 2018 11:48 pm

Chasqueó la boca mostrándose aprehensivo, un poco, haciendo un gesto desdeñoso ahora que hablaba con cierta delicadeza sobre los humanos, ¿qué era? seguramente alguien que no tenía idea de lo que sucedía realmente en la actualidad. Los ojos del pelirrosa se quedaron escurridos sobre la superficie de la cristalina agua que fluctuaba frente a ellos. — Ah, me queda claro que tu y yo no somos iguales — Lo dijo sin sonar hostil del todo, era como indiferencia implícita, algo que no le importaba porque solo era necesario ver que el ajeno no tenía ni alas para volar, seguramente la estructura de su cerebro sería diferente... pero para Zack aquello de mentalidad abierta era algo muy familiar, por lo que desistió en nadar contra corriente, estaba agotado física y mentalmente como para discutir.

Escuchó y se mantuvo callado. Tendría que poner atención en eso de las crías, tenía preguntas pero su orgullo no lo iba a dejar hacerlas sin más, necesitaba ganar algo más de confianza antes de que el otro pudiera contemplar su propia ignorancia. Se encogió de hombros, rematando con un suspiro que no se cortó en ocultar cierto desasosiego. Un vapor caliente salió expulsado de forma imperceptible desde sus pulmones y escapó en el viento. — Hmph, pareces adorar a tus hijos — Habló una vez más ante el silencio monótono que se estaba volviendo usual entre los dos después de que el mayor terminase de hablar. Sus palabras provocaban cierta curiosidad en el ígneo, pero se mantenía tanteando el terreno ante tan cuestionables ideales. Por su parte, Zack provenía de una familia de dragones élite, guerreros desde el nacimiento, capacitados para matar y defenderse ante la hostilidad, una que no parecía importarle al otro hombre que se situaba sobre la roca aledaña a su posición inmutable.

Ya lo veremos, yo tendré que esperar algunos meses hasta casarme y bueno, he escuchado que las crías deben formarse, llevan su tiempo también. Así que para eso falta un largo viaje, nueve ciclos lunares y eso... — Dijo con tranquilidad aún con los belfos de fuera. — Muchos de los más viejos me han dicho que me ha tocado vivir de todo para ser tan joven, pero me alegra que no haya muerto, así podré dejar un legado. Mis hijos serán la prueba viva que he recorrido éste mundo y no me ha derrotado — Aquellas palabras las echó al aire, levantando la cabeza rumbo al cielo aferrado con las palmas de sus manos extendidas al suelo bajo ellas.

Le surgió algo de tirria cuando escuchó al otro interrogarlo sobre su manera de defenderse. — Soy lo suficientemente fuerte como para depender de las armas convencionales, no soy ajeno a su uso, pero tengo mis alternativas a ellas — Ésta vez si le otorgó una mirada incisiva, no tenía intenciones de dejarse ver como alguien poco letal por su cuenta. La vida le había dado un camino cruento, ahí habría aprendido a usar sus manos ya maltratadas por el trabajo, sus puños, todo cuanto fuera bruto. — No me subestimes — Era un obvio dragón temperamental, y para dejar claro que no necesitaba de aquellos instrumentos dejó ver un poco de sus flamas alrededor de su brazo que encendieron de forma iridiscente el sello tan particular que tenía sobre su hombro derecho, uno que le recordaba que había sido esclavizado en el pasado, una marca que le había dado dueño, lo había convertido en una propiedad aunque fuera de manera temporal. Ya no le importaba ese sello que lo había marcado como ganado, de hecho hasta había aprendido a admirarlo como otra más de sus cicatrices que adornaban gruesa piel, pero tampoco se tomaba muy a la ligera el recordar semejante daño y maldad. Eso hizo que su alma se encendiera y aquellos soles que tenía por orbes ardieran calientes: — No necesito armas — Sentenció.

Los hombres las traen consigo, jamas han logrado derrotarme con ellas a mano limpia siquiera, eso me hace comprobar que no son útiles en nada — Su rostro se giró de nuevo para buscar apoyo en una de sus manos con claro desabrimiento.




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Re: Des étrangers unis [Priv. Zackary Argyreon]

Mensaje por Liu Feilong el Sáb Nov 10, 2018 9:33 pm


 
Yo lo entendía, la juventud nos hacía impetuosos, derrochadores, poco aprovechadores, pero la vida nos vuelve sabios a su manera. Tal vez él hubiese vivido cosas terribles pero tenía que aprender a vivir la vida, sin miedos ni demoras. Se concentraba demasiado en su odio o su recelo, y al parecer el anexo de su compañera a su espacio trajo consigo todo tipo de expresiones territoriales. Nos pasaba hasta a los mejores y creo que empeorará cuando ella espere a sus crías, pero como él mismo dijo, para eso faltaba un poco más. — Somos la misma especie. Pero no se trata de eso, tal vez, cuando tengas más edad lo comprendas, pero desde ya te digo, que con esa actitud encontraras más problemas que noblezas… creo que sinceramente te hace falta relajarte de vez en cuando, exponer su testosterona extra contra un contrincante experimentado, luchar un poco — Me sentía sumamente extraño diciendo algo como esto, pues siempre era yo al que sus hijos tachaban de intenso.
 
Sé que él tiene dudas con respecto a las crías, sería un padre primerizo y eso era aterrador y más si las crías venían de una humana, pero supongo que su orgullo no le permitía mostrarse débil de alguna forma, lo que me parece ridículo porque saber, tener el conocimiento, podría ser la diferencia entre crías vivas y crías no tan soltarías. — Siempre fue aterrador verlos salir del cascaron, porque sabemos que este mundo y esta vida no son sencillas, pero a la vez no podríamos pensar en un mundo sin ellos. — Le dije — Si, cada gestación es distinta, puedo recomendarte a una partera especializada, me ayudó cuando los míos dejaron el nido. Si quieres, claro — Sería estúpido si no quiera todo con tal de ver a salvo a su familia.
 
Rodó los ojos sin poder contenerse — ¿Podrías dejar de estar a la defensiva? No digo que seas débil, solo que he conocido seres de todo que son unos enamorados empedernidos de armas de muchos tipos. Por ejemplo, y aprendí hace mucho el Camino del Kendo, porque me gustan mucho las espadas y eso no quiere decir que no pueda separar el cuerpo de un hombre en dos de un zarpazo. — Suspiré casi melodramáticamente — Vaya, tienes trucos…. — Ahora estaba bromeando, pero el otro chico era capaz de tomarse literal — Antes de que hagas un berrinche, solo era un chiste, creo que tus  habilidades son sorprendentes — Yo no controlada ningún elemento, así que eso siempre era algo a favor.  — Entonces que dices… ¿Algo de lucha estaría bien para ti?


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Re: Des étrangers unis [Priv. Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Lun Nov 19, 2018 10:18 am

Probablemente, el carácter del dragón rojo se cernía de forma tan reacia sobre él porque a pesar de haber vivido durante eras como un peón y otras veces esclavo o salvaje animal, llevaba en sus venas la sangre de un monarca. Aunque a esas alturas ser una especie de rey no le atraía en lo más mínimo, su semblante y porte destilaban la gallardía de uno, aunque de manera más mañosa claro... jamás había recibido educación. Ostentaba un aire de alguien con experiencia a pesar de su corta edad, la seguridad y tono de voz con el que hablaba mancillaba cualquier intento de verle la cara, era como si las puertas de su destino ya hubieran decidido abrirse solamente delante de una cumbre, una sobre la cual su existencia debía ser dispuesta por mera naturaleza.

El pelirrosa revisitó el rostro del mayor y levantó las cejas un poco — ¿Me estás diciendo que debo luchar contigo para sacar mi ira? — Una vez dicho aquello se levantó del suelo y negó con la cabeza — Soy una persona que tiene sus quehaceres, no puedo ir luchando por ahí como me plazca, eso lo he aprendido de la peor manera — Dijo apagando la flama que ardía sobre la palma de su mano, fluctuando una sutil luz que desbordaba en su rostro. Muchas veces antes aquél mismo fuego que salía de su cuerpo y garganta terminaba ametrallando en contra de ese lugar que le daba calma, destructivo y voraz, incinerando de forma ingrata a aquella naturaleza noble que le daba refugio. — Mi poder es peligroso, y he decidido utilizar el monstruoso poder que poseo no para destruir... todo lo contrario — Se giró y comenzó a levantar sus pertenencias, entre ellas, organizó los maderos en pilas y los levantó para prepararlos. No esperaba regresar a casa cuando la luz del sol se acabase, por lo que se ocupó en la labor de atarlos para que en el camino de regreso fuera más práctico desplazarlos sobre su lomo. Resopló como si se alistara para un sobreesfuerzo, mero reflejo físico porque siendo una bestia de su calibre, llevar unos kilos de madera extra sobre su cuerpo no representaba dilema alguno. — He escuchado que mis crías vendrán vivas en un saco dentro de la hembra que ha de parirles — Lo miró acunando todavía un trozo de madera entre sus brazos, sostenido por unos guanteletes sobre las manos, tratando así de evitar las astillas. — Yo también creía que vendrían en huevos, pero como verás, mi vida cada día se vuelve más humana. Tampoco es como si me importe que ella de a luz a bebés con apariencia humana o que vengan de un saco en su vientre, mientras nazcan sanos y fuertes, con eso me doy servido — Su tono de voz sonaría tal vez indiferente, como si la costumbre al roce y calor humano lo hubieran hecho aclimatarse a los gajes de ser uno. — No recuerdo cual fue mi reacción cuando supe que no todo mundo venía de los huevos — Aún así, estaba seguro que descubrir la verdad le habría tomado de golpe.

Tengo que regresar a casa, vivo al norte de aquí — Señaló con uno de sus dedos hacia la dirección establecida — Se puede seguir el río por todo el camino por si gustas acompañarme, supongo que para ti nadar contra corriente no será problema — Diría encogiéndose de hombros a la par que colocaba alrededor de sus brazos algunas cuerdas para levantar las pilas de madera detrás de su espalda, como si de una mochila improvisada se tratase. Era extraño que no sintiera la predisposición aquella a comportarse territorial con esa criatura salvaje, seguramente porque el cansancio era extenuante o porque ya se había adaptado a su presencia sin el uso de la hostilidad de por medio, tanto que ahora le invitaba a proseguir el camino. — Descubrir que eres un príncipe no es algo fácil tampoco — Masculló entre dientes sin tratar de hacerse a escuchar, pues había susurrado solo para si.



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Re: Des étrangers unis [Priv. Zackary Argyreon]

Mensaje por Liu Feilong el Miér Dic 12, 2018 9:35 am


 
Suspiré con aburrimiento, ya nadie en estos días quería honrar a sus ancestros con una Buena lucha. ― No, solo digo que pareces estresado y tenso, estirar las garras, estar en contacto con nuestra naturaleza nos ayuda a centrarnos y a no cometer estupideces, a tener la cabeza fría ― Le mire, de verdad parecía estresado, y algo violento, puede que sea que no estoy acostumbrado a estar frente a un Dragon tan territorial, dado que mis crias vivieron siempre en el mío y ya dejaron el nido. No le di demasiada importancia, nadar a mi me ayudaba a mantener el estres a raya, sin mis momentos de estar sobre el pasto y recibir el sol en mis escamas, me hubiera vuelto loco, quizas. En el lugar de donde yo venía no existía nada como territorio, salvo el que compartíamos todos, había una matriarca en vez de Patriarca y se vivía en absoluta armonía, solo que a mi me gustó el caos del mundo y decidí asentarme aquí, sin embargo, uno de mis hijos decidió Volver, siendo el escribano de todo lo que aprendió de esta forma de vivir.
 
El otro parecía sorprendido por el hecho de que sus crias posiblemente no vendrían en huevos, sino de su humana. ― Yo me impacté un poco tambien, cuando fui joven y conocí a una pareja mestiza, sus hijos nacieron con caracteriscas de ambos, pero predominaron las del más fuerte, en tu caso, la tuya, al final lo importante es que seguramente seran sanos ― Le expliqué brevemente, queriendo que supiese un poco más, por alguna razon, veía en él a alguno de mis hijos, puede ser porque había tenido una vida dificil y nula guía.
 
Alcé una ceja sin poder evitarlo, sonriendole ― Dejame ver si entiendo ― Me senté a la orilla del río nuevamente mientras le miraba cargar sus maderos ― Primero me tratas hostilmente, luego no quieres estirar tus patas y al final me invitas a seguirte a tu casa… Eres una criatura incomprensible… Por cierto, Soy Feilong ― Le dije, manteniendo mi mueca, no quería que se sintiera ofendido, pero no podia quedarme con esa. ― Jamás me he alejado tanto, pero vamos, te seguiré nadando, de esa forma, mi tranquilidad se renovará ― El agua era vida. ― Te sigo ― Me sumergí en el agua como hombre y llegué al fondo del rio como un ser mitologico. 


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Re: Des étrangers unis [Priv. Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Jue Dic 13, 2018 8:50 am

Se encogió de hombros bastante tranquilo, sus belfos sobresalían de su rostro y meditaba la situación mientras caminaba son los ojos clavados sobre el suelo. El muchacho llevaba consigo toda aquella madera que habría de tener disponible para el invierno que según las ninfas de la región norte del bosque, sería el más frío luego de varios años... no le preocupaba en absoluto, tenía calor corporal suficiente como para aguantar varios meses en el frío, no obstante esa madera serviría para calentar a otros en caso de que se necesitase más tarde. Un ser precavido en toda extensión de la palabra, pero no era uno de sus dones primordiales, de hecho lo hacía casi con inconsciencia de serlo. La misma naturaleza lo había enseñado a obrar en pro de los demás y claro, ¿cómo podría considerarse un guardián de su bosque cuando no procuraba a los suyos? Una de sus manos se deslizó hacia el cargamento para asegurar el sustento del mismo, no es que pesara para él ni algo así, pero iba a cerciorarse de que alguna de las sogas no estuviera mal puesta. — Es diferente tal vez, yo me desestreso así trabajando, haciendo cosas con mis manos solamente — No dijo nada más en un buen rato, dejó que sus botas hicieran ese denso sonido quebrantando las hojas y la hierba por sobre la cual pasaba rumbo a su casa.

Hizo un gesto particular con la cabeza, negó bruscamente y chasqueó la lengua cuando el ajeno comentó lo de invitarlo a casa. Su personalidad era fuerte, bastante cruda y resultaba molesto para algunos, para otros tal vez provocaba que les temblaran las piernas y así sucesivamente, no era algo tan personal cuando se trataba de él y el defecto de la territorialidad, además no podía responder descortés, siendo que estaban en una conversación tranquila prefería que la continuasen al menos de camino colina arriba. Cuando encontró nueva inspiración para dirigir su palabra a quién nadaba cerca suyo contra corriente ladeó su cabeza — Mi carácter es así, justo ahora no estoy irritado pero la gente de los alrededores aún me tiene algo de miedo. Gajes de ser un dragón de fuego — Confesó introduciendo sus dedos entre aquellos mechones lacios de cabello rebelde. Le constaba que la fama que se había ganado la tenía merecida y no le preocupaba, pues de ese modo evitaba que muchos curiosos se acercasen a donde no los llamaban, todo eso podía achacarse un tanto a que el elemento que manejaba era tosco y eso le daba parte de su personalidad. El otro dragón era diferente probablemente porque no conocía de él ni de sus quehaceres, había sido un encuentro fortuito y para la sorpresa del pelirrosa no percibió algo realmente inquietante en el moreno, salvo su manera de hablar. — Seguramente es porque no eres un dragón como yo, las especies, seguro se debe a las especies — Declaró arqueando el ceño mirando hacia arriba.

Soy el último de mi linaje, como te decía. — Tomó algo de aliento y resopló luego — Espero y mis hijos puedan heredar mucho de mí para así evitar que mi esencia se extinga. Aún así espero que los otros que vengan también tengan algo de su propia progenitora, ella es fuerte a su manera. Es muy inteligente, sabe de cultura, de música, de naturaleza y ciencias... algo para lo que no tengo capacidad — Sonrió con un toque de orgullo, pues ella representaba también otra victoria para él. Por otro lado, no pudo evitar sentir vergüenza al percatarse que él no era muy culto salvo lo que había aprendido en su propia naturaleza y por experiencia, tal vez eso lo compensaba. — Oh, ¿eres algo así como de China? ¿cierto? ese nombre me recuerda a otro amigo humano que alguna vez tuve, era de China — Dijo con su atención puesta sobre el reptil. — Mi nombre es Zackary, y no falta mucho para llegar al claro del bosque donde vivo ¿tienes miedo de perderte? ¿de todos los seres, un dragón teme a alejarse de su territorio? Vaya, sin duda somos diferentes — Expresó con curiosidad. El paso no era tan rápido, al menos era lo suficientemente tranquilo como para mantener una charla sin sentirse agitado, pero ambos eran seres fuertes y no consideraba que una caminata representase un mayor problema.

Al ascender un poco más apareció en la distancia un ensanchamiento del río que de nuevo se convertía en un estanque menor, una especie de parada en la cual algunos peces se detenían a descansar antes de seguir su rumbo cuesta abajo. — Ahí, la cabaña que se encuentra construida alrededor del gran tronco de ese árbol mágico, ese es mi hogar — Apuntó y prosiguió rumbo al árbol de tronco grueso cuyas raíces sobresalían del suelo y de su interior parecían brotar ventanas, algunas escaleras y sus hojas caían suavemente con el otoño frío que preparaba para el invierno. Cuando estuvo más cerca de casa, colocó las tablas y trozos de madera al lado de la entrada principal de su casa bajo un pequeño techo improvisado que evitaba que se mojase en los días de lluvia, los separó y ató de acuerdo a tamaños, al final simplemente sacudió sus manos para retirar el polvo y se acercó a la orilla del estanque para lavarlas y beber. Ya se había adaptado al tamaño de la bestia serpenteante en el agua por lo que se acercó de forma menos reservada.



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Re: Des étrangers unis [Priv. Zackary Argyreon]

Mensaje por Liu Feilong el Jue Ene 03, 2019 11:28 am


 
Cada criatura vivía su existencia de forma distinta, cada uno expresaba sus inquietudes a su ritmo y sus penas de igual forma, así como su bondad. Yo no era una persona extremadamente cálida, no ayudaba a otros de forma continua, no hacía nada que no me diera dividendos, prefería ser servido a servir, en cambio veía como él cargaba todas esas maderas, seguramente para su núcleo, sus amigos u otros, porque a él no le hacía falta. En definitiva, a pesar de su temperamento y las primeras impresiones, él era una buena persona.
 
No dije nada, nadaba mientras pensaba en lo ocurrido, puede que filosofiara sobre mi existencia. Si yo era recatadamente bueno, había enseñado a mis hijos a ser algo parecido e incluso más desviado. No podía enojarme con Tokyo, por ejemplo, por haber faltado a su palabra en el momento en que las cosas no se veían bien para su libertad, cuando esta para él era su mejor atributo. Mi hijo arrebató la felicidad de su maestro a cambio de seguir como era, tuve que entrar yo en la ecuación y resolver las cosas. Suspiré. Ya era muy tarde para arrepentirme de coas como esas, ellos ya eran adultos, solo espero que tomen mejores decisiones. ― A veces todo los que nos queda es la fama ― Dije apesadumbrado por mis pensamientos.
 
Lamentaba escuchar eso, que su especie se había reducido tanto para que quedara un solo espécimen de su linaje. Por cosas como estas a veces detestaba a los humanos, que en su ignorancia acaban con aquello que no entienden, aunque sé que es en parte es culpa nuestra, somo superiores a ellos, debimos detenerlos y no correr, dividirnos y escondernos, debimos simplemente sentarlos en nuestras rodillas y darles un par de nalgadas, tal vez erradicando su especie a unos pocos millones. ― Tu situación va a cambiar. Ellos serán como tú por ser tu especie más fuerte y dominante, seguramente serán 50/50, y si ella tiene un buen intelecto, entonces serán fuertes e inteligentes. ― Quise reconfortarlo, nadie debería vivir con semejante peso. ― Ambos tienen suerte de tenerse… yo tuve que matar al padre de mis hijos porque perdió la cabeza, lo peor fue que no me importó. ― No pude evitar reír, de hecho, lo había disfrutado.
 
No tengo miedo de perderme, solo fue un comentario, no he llegado tan lejos, tan dentro del bosque ― Dije sin un tono de voz especifico, y volteé la cabeza sin dejar de nadar ― Si, mi pueblo es de los Himalaya ― No dije nada más. Miré el claro y por supuesto, la hermosa caja del árbol, era un lugar muy especial, podía sentirlo. Salí del agua, no pretendía asustar a nadie, me vestí y me senté ― Tienes un hermoso hogar, Zackary ― Dije, sin mirarle, con mi vista perdida en el agua. ― Si alguna vez te llevo a la mía creo que te sentirás incomodo, vives como todo una criatura mágica.


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Re: Des étrangers unis [Priv. Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Dom Ene 06, 2019 4:22 pm

Era fácil para el pelirrojo de vez en cuando sentirse fuera de lugar. Podía llegar a ser el colmo que debido a su falta de costumbres y sentido común -que de a poco había vuelto a su vida- incluso no encajase con otros dragones, pero no era como si sus cambios de humor fuesen repentinos, más bien por donde se le viera era agudo, con un gusto peculiar por las cosas. Siendo francos Zackary era un muchacho bastante impropio y usualmente se mostraba desligado al resto del mundo que circundaba su hábitat; más sensible a lo que ocurría dentro por razones que salían de su control. ¿Qué importaba de todos modos? El pelirrosa no era alguien que se esforzara por realizar una introspección salvo contadas ocasiones en las que curiosamente tenía la compañía de sus amigos, seres queridos.

Se mostraba básico pero sustancioso, un joven empecinado en vivir lo máximo que la vida estaba dispuesta a ofrecerle, no era alguien alcanzado por los grandes males mundanos y cuando lo fue no dio motivos para la deshonra, se mantuvo fuerte, sagaz, un líder de toda una categoría de dragones que terminó por perderse cuya sangre había de estallar con el mínimo hervor. Ahora, en Éadrom, se encontraba utópicamente moldeado a lo que esa paz finita le brindaba, una que pendía sutilmente del hilo de la casualidad tambaleándose en cada palpitar de las intenciones tanto de propios y extraños... que la palabra territorialidad también le quedaba bien cuando el nervio de monarca afloraba sobre todo en los días cálidos, como aquél día en el que nació. Si uno se fijaba en su envergadura, bajo las cicatrices de su cuerpo y la mugre que llevaba sobre el rostro fuente del trabajo todavía imponía cierta autoridad, fuese su porte o complexión regular, verlo a él era ver a alguien no ordinario pese a no trabajar de momento en no más que en la enmienda de aquél pintoresco hogar, uno con matices de magia, de creatividad primal y hasta con un toque de sobriedad si uno se permitía curiosear con detalle.

Diligente y sin necesidad de generarle algo de pena con su propia habladuría, dejó de lado el tema inicial de la conversación. Llevó su mano a la frente y con ésta retiró las gotas de sudor vespertinas que escurrieron sobre su piel hasta el mentón buscando con ello la comodidad. Sin mirar se posó sobre un tronco cuya localización conocía muy bien, una saliente del mismo tronco enorme donde su hogar se levantaba magro y resistente ante las inclemencias del tiempo, no le importó que sus piernas quedasen colgando sobre el agua del río, pues de esa forma seguiría viendo su reflejo sobre aquél cristal que arrastraba las hojas secas que caían sobre él. Tan relajante se sentía.

Suspiró de nueva cuenta, a veces escuchar palabras de alguien mayor referentes a una familia terminaban por inquietarlo... al menos en el mejor sentido de la palabra. Por un lado se sentía algo nervioso por todo lo que ya había escuchado referente a ser el soporte principal de aquél grupo que lo seguiría a modo de manada formando una familia, y por otro lado se sentía tan bien poder compartir lo feliz que se sentía, aunque fuese con alguien desconocido, para mejorar las cosas se sentía bien que fuese también otro dragón...

Rió, mostrando aquellas fauces que hacían gala de buen cuidado, blancas y afiladas bajo un rostro apiñonado. — Anda, que de nuevo tocas el tema y siento algo extraño en el pecho — Murmuró a fin de cuentas sin ceder el lujo al detalle. Estaba completamente ilusionado, era un mocoso al que se le iba el sueño por pensar en ver a esa chica al menos unos minutos y ahora no le cabía en el pecho el sentimiento al imaginar despertar a su lado todo el tiempo. Claro que todo eso no salió de sus labios y sin embargo sus ojos brillaban como un par de luceros gentiles y tibios. Tenerse mutuamente era algo que en efecto le sonaba encantador, movía grandes piezas del rompecabezas de su existencia en el fondo de su corazón, de su alma. ¿Por qué algo tan simple le hacía eso? incluso fue impotente al notar como las mejillas bajo su piel ardían. — Ahora pensarás que soy un idiota — Gruñó recostándose sobre la rama y lianas en una hamaca natural bajo la sombra de aquella majestuosa copa.

Bueno, Feilong, soy una criatura que nació, creció y voló por primera vez en el interior de un cráter volcánico... o eso dicen, te darías cuenta que no soy un sujeto de climas tan fríos como lo son tus terrenos — Agregó confiado. Para el pelirrosa la desnudez ajena no implicaba más que algo simple, no le escandalizaba, era algo que les condicionaba como par, de hecho él muy de vez en cuando recorría esas tierras con no más que meros taparrabos, fuera mientras cazaba o recolectaba. Eran dos cara de la misma manera después de todo y la naturaleza de ambos aunque convexa, tenía un origen común: la libertad. Agradeció con un gesto de mano, dimitiendo así de la oferta del mayor, era cierto que era muy aventurero pero simplemente ir tan lejos le sonaba descabellado, aunque por lo visto no se percató de que solo se trató de una broma.



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Re: Des étrangers unis [Priv. Zackary Argyreon]

Mensaje por Liu Feilong el Dom Feb 03, 2019 8:39 pm


 
A pesar de su físico tosco, aquel muchacho me parecía bastante más sensible y emocional que muchas otras criaturas.  El aspecto físico poco tiene que ver con el interior y nunca mejor dicho, se aplicaba completamente a él, que además no brindaba una mejor primera impresión. Sonreí, pero no de burla, sino por una ligera emoción — Solo te diré que ya verás… cuando los veas… cuando nazcan… tu mundo cambiará — Y sentía que mis palabras se quedaban cortas, jamás se podría expresar el amor de un padre a su hijo.
 
Vi en sus ojos el brillo de un hombre, que aunque no era nada ingenuo, sí que podía disfrutar de forma tan abierta de lo más bonito y simple de la vida. El amor lo era todo, aunque no todo era amor. En esta oportunidad podía verlo, olerlo, sus gestos manifestaban que estaba más que enamorado de su humana, y eso me llenó de júbilo, porque aunque la maldad estaba presente en cada gesto del mundo, también había algo como esto, sentimientos bellos, tibios que aligeraban la carga de quienes lo sentían, y nos hacía ligeramente más felices a aquellos que no poseíamos la dicha de experimentar algo tan profundo y hermoso, por ahora me conformaba con ver su mirada llena de emociones y su rictus serio, con sus mejillas arreboladas. — Al contrario, creo que eres un hombre con suerte— le dije siendo totalmente sincero.
 
Mirando el agua recordé a ese humano que ame una vez y con el que estuve hasta su último respiro. Habían pasado cientos de años, pero para mí, seguía siendo como si fuera ayer, pero me alejé  de esos pensamientos catastróficos, que me llenaban de amargura y desazón — Dejé los Himalayas cuando pude transformarme, ser humanoide. — Le conté — En mi hogar ancestral pasamos casi todo el tiempo en nuestra forma original, y nos permiten conocer el mundo una vez somos capaces de pasar por humanos… unos no regresan, como yo, y otros van y vienen. Uno de mis hijos decidió hacer vida en la montaña, se convirtió en escribano, ya que tiene la experiencia de haber nacido fuera de las montanas sagradas.  
 
La brisa me daba en el rostro y le miré, y miré su casa — Deberás hacer todo tipo de arreglos y ampliaciones si piensas traerla a vivir aquí… — Era hermoso el lugar, pero debía hacer al menos una habitación más si iba a tener descendencia. 


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Re: Des étrangers unis [Priv. Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Miér Feb 06, 2019 9:35 pm

Se infló del pecho un momento a la vez que escuchaba las palabras del otro dragón. ¿Sería verdad o solo lo estaba amedrentando cual niño pequeño que escucha una fantasía vieja? Titubeó al menos en su interior buscando las palabras adecuadas para responder, ¿qué iba a decirle? Era evidente que él tenía mucha experiencia en aquello de los hijos, y el solo imaginar a aquella doncella sosteniendo amorosa a su descendencia le hacía sentir algo rotundamente especial. Ya no paraba de sonreírse en silencio con las mejillas asomando un alborotado color rojo que se apelmazaba sobre ese par de ojos decididos a ser feliz. — Vale, entiendo lo que dices, supongo que no estoy del todo seguro por el momento... pero mientras esté con ella todo estará bien — Resopló apoyándose con las manos detrás de la cabeza. El otro le había dado un significado diferente a su pensar y le había dado algo de coraje para limar sus dudas.

Zackary era una entidad solitaria, y decir que era ya sonaba a ganancia. Desde su llegada a Éadrom finalmente habían cambiado muchas cosas, sabía que de no ser por la carta de su diosa él jamás habría sabido de esa isla ni del nuevo mundo que le esperó durante años. Ahora era un sujeto que estaba a punto de casarse, con amigos aquí y por allá, con un sitio donde vivir y con muchas ambiciones por completar, estaba feliz sin duda. Seguramente tenía razón y se trataba de tener simple suerte, aunque confiaba también que aunque el futuro no estuvo nunca escrito en piedra mucho de lo que había logrado estaba predestinado.

Seguro que de no haber salido de mi viejo territorio... tal vez hubiera sido diferente, quién sabe, tal vez hasta hoy día seguiría siendo incapaz de tomar ésta forma y teniendo bajo mi guarda las viejas ruinas del templo donde me refugiaba con mis hermanos — Dijo con la cabeza fría observando su puño levantado hacia el cielo — Es doloroso pensar en mi familia que ya no está, pero creo que todo lo que soy lo conseguí por haber salido precisamente de allí, por haber escapado... todo lo que soy se lo debo a mis experiencias por muy duras que hayan sido — Murmuró muy serio, consciente de todo. — Es difícil creer que toda una familia de dragones se perdió por la ambición del hombre, eso te puede explicar por qué antes no podía estar cerca de ellos. Soy lo único que queda de mi linaje, no podía arriesgarme — Susurró como una reflexión propia. — Me alegra que existan otros dragones por ahí afuera también, quién sabe, tal vez alguno de ellos podría hablarme más de mi pasado y de mi familia — Agregó.

Sus ojos se abrieron un tanto. Estaba curioso. — ¿Eh? ¡Pues es lo que estaba pensando! — Dejó escapar risueño con la chispa de ilusión sobre su rostro. — Tengo que hacer algunos cambios, pero ya se verá... — Se guardó lo último para él, a veces era cómplice solamente de sus propios pensamientos — Ya he arreglado algunas cosas — Dijo lleno de vigor.

Y a todo ésto, ¿qué es lo que ha llamado tu atención de Éadrom? digo, es simple curiosidad. No es muy común supongo encontrar a dragones como los tuyos por aquí, y suena a mucha coincidencia que dos dragones nos hayamos encontrado en la infinidad del mundo ¿no? — Declaró con sarcasmo, pues más que nadie sabía que el planeta era un pañuelo.



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Re: Des étrangers unis [Priv. Zackary Argyreon]

Mensaje por Liu Feilong el Sáb Mar 09, 2019 10:13 am

Podía entender su resentimiento, cualquier criatura sobrenatural tenía asperezas infinitas contra los humanos pero lo que muy pocos saben es que estos son solo meros títeres, orquestados por entidades inmortales de otras dimensiones, que han estado ligados a la tierra desde su creación. Yo mismo me he topado con un par, y aunque estos no son enteramente malos, habrá otros sin escrúpulos dispuestos a lo que sea por un poco de poder y control. Hay miles de demonios y he conocido a un par de príncipes que viven como reyes, los tratan como reyes pero en el fondo se sienten vacíos, porque no están unidos a nada, negocian todo.

Le miré, pensativo __No quiero sonar excesivamente pesado, ni darte sermones__ le sonreí __Pero estoy seguro de que todo irá muy bien para ti y tu compañera.__ les deseaba lo mejor, yo estaba feliz de que a pesar de las dificultades él no había perdido su alma ni su corazón, aun podía amar, aun podía sonreír y disfrutar de la vida. __Tengo habilidades en cuanto a ungüentos y brebajes naturales, también un negocio de té, me pongo a disposición de ustedes para lo que necesiten.

Escuché sus palabras __Me he topado con pocos de nuestra raza aquí, pero son más comunes en Europa.__ Le comenté __Yo llegué aquí hace décadas, no olí a un dragón hasta que me interné en el bosque, al otro lado de tu propiedad, muy lejos, había allí un solitario. Sigue estando donde mismo.__ Acchan, a quien le consultaba recetas milenarias, un amable y silencioso amigo. __Vine aquí porque creí que era el lugar más seguro para criar a mis hijos, y lo fue, son adultos, sobrevivieron, sobrevivimos.

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Re: Des étrangers unis [Priv. Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Sáb Mar 16, 2019 10:27 pm

No era un muchacho de muchas palabras respecto a otros dragones, de hecho por mera discreción frecuentaba callar lo que sabía de algunos otros residentes escamosos que como él, habían buscado refugio en aquella fortaleza natural rodeada de laberintos boscosos, no obstante el contrario le inspiró la suficiente confianza como para no negarse a continuar con el tema y se mostró receptivo. Levantó la blanca prenda que colgaba de su cintura y ésta brilló con los rayos del sol vespertino, era obvio que se encontraba hecha de sus propias escamas pero no la mostró con intención de que aquél lo notase, más bien como un momento de apreciación, introspección tal vez. — Brebajes y pociones... ahora que lo recuerdo, hay mucha gente que busca mis escamas para incluso hacer armas y semejantes, creo que algunos de esos son meros brujos y chamanes, armeros y... ¿tú eres una clase de brujo? — La pregunta no fue hecha con mala voluntad, más bien sincera curiosidad — No soy muy fanático del té, pero la hembra con la que tengo un compromiso si, también sabe curar a la gente con medicina floral y es muy buena con los conjuros de sanación — Continuó.

Jamás me atrevería a consumir brebajes, pero hace mucho tiempo solía visitar un viejo negocio de té, supongo que podría darme la oportunidad para tomar un poco en lugar de fermentados frutales... embriagarme no me sienta del todo bien y aturde mis neuronas, aunque bueno, algo de vino no está mal de vez en cuando — Se hundió entre hombros y sonrió.

Sospechó por un momento que los hijos que el dragón mayor tenía por ahí serían más o menos de su edad ¿o tal vez más viejos? pero ni se animó a preguntar porque el segundo punto que tocó Feilong consumió su atención: — El bosque es un sitio particular. Percibí una extraña sensación cuando migré a la isla y por eso decidí quedarme dentro de éstas pacificas tierras donde no podría encontrarme más mi pasado ¿sabes? aunque todavía, en los siglos que llevo viviendo aquí, no logro encontrar que fue lo que me atrajo precisamente a Éadrom — Su relación con la naturaleza no podía ser negada absolutamente, pero para que un animal incluso sintiera que el bosque salía de su comprensión debía tratarse de un lugar prodigioso. — No creo que haya otro bosque igual a éste. Tal vez es muy pequeño para nosotros que estamos destinados a vivir muchas eras, pero aquí he encontrado a muchas razas... me alegra — Dijo mirando con soslayo a su acompañante.

Al otro lado de mi colina, en una caverna, vive una dragona que cuida de un crío atado fuertemente a la gracia de la naturaleza de éste sitio, pero te confieso que rara vez comparto más allá que un saludo con la misma, es una mera conocida. Podría decirse que tu eres el primer dragón con el que puedo hablar tan tendido, hombre, que se siente tan bien hacerlo después de tantas décadas — Eso porque en el pasado -cuando era más jóven e impulsivo- terminaba buscando pelea con casi cualquiera, lo que dificultaba mucho su interacción personal con ellos. El resultado habría sido un aislamiento y un repentino cambio de humor negativo en la criatura sumado a la desconfianza que comenzó a sentir en contra de los humanos.

De pronto sacó unas cuantas bayas de aquél saco de cuero que colgaba también de su cintura, bayas que recolectaba o sacaba directamente de los arbustos para mantener sus fauces en movimiento cuando la ansiedad le atacaba, bocadillos que no suplían por supuesto su alta necesidad de proteínas que encontraba solamente en los alimentos carnosos, pero que le beneficiaban de alguna manera más sutil. Extendió la mano con un montón de ellas dentro y sonrió — ¿Qué clase de té preparas? Tal vez podría pedirte que hagas infusiones o ponche con éstas, pero te advierto que no me gustan las bebidas muy dulces — Declaró mañoso, tomándose una confianza todavía no correspondida ¿o si?



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