Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Febrero 2019
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Ante el ocaso de las viejas costumbres (Priv.: Scarlett Mark) A810

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Tema Privado Ante el ocaso de las viejas costumbres (Priv.: Scarlett Mark)

Mensaje por Jonathan / Ryo el Jue Sep 06, 2018 8:31 pm

Arremetido por el frío, el cuerpo se encoge en sí mismo buscando algo de calor. Durante la noche que le abraza logró hacerse con las mantas que no supo le cubrían, hasta hacerse un ovillo de sí mismo. Con su cabeza reposando, el profesor se dio el descanso que necesitaba desde mucho tiempo atrás, incluso uno que ni siquiera él sabía que necesitaba.

La forma en la que llegó hasta una cama que no era la suya fue confusa para su percepción. Luego de caer dormido en brazos de la que era su alumna, sólo murmullos y tropezones pasaban hasta su campo de percepción, aunque con las limitaciones que le impedían comprender su entorno estando dormido bajo el influjo del alcohol y su baja resistencia a éste.

Juzgando su expresión, la cual reflejaba inmensa paz del durmiente, podían hacerse conjeturas sobre lo que pasaría por su mente en esos momentos. Pero, por mucho que se intentara entenderlo, Jonathan estaba descansando, y a la mañana siguiente no recordaría nada de sus sueños, evadiendo cualquier pregunta aunque se insistiese hasta la muerte. Esto, para él, representaba una ventaja enorme. Dentro de sus sueños su consciencia prevalecía, casi como un soñador activo. Consciente de lo que pasaba a su alrededor, pronto se vio envuelto en un sueño del que no tuvo control. Sus sentidos, activos bajo el manto del sueño, le impulsaron a pensar, y por lo tanto, a imaginar un campo escarlata que se extendía más allá de lo que sus ojos podían ver el horizonte. Flores y vegetación por igual, compartían ese color escarlata brillante e intenso que en su pecho abrigaba agobio, arrebatando su respiración con fuerza.

Un viento haría sentir sus músculos revitalizarse. Un aire en extremo cargado por el aroma que había podido sentir segundos antes de caer dormido. Y fue cuando se dio cuenta de lo familiar que esa fragancia le resultaba, que despertó envuelto en unas sábanas que desconocía, pero estaban impregnadas con ese mismo aroma.

Uh...

Jonathan desconoció de inmediato su paradero, y cuando se puso de pie notó que sus ropas eran las mismas que la noche anterior, aunque arrugadas y algo manchadas con alcohol y sudor. Buscó con desesperación su celular cuando vio que en la sala no habían relojes. Buscó en sus pantalones, pero recordó haberlo dejado en el saco, y su atención pasó a la prenda, la cual encontró colgada sobre un perchero en la puerta de la habitación. El aparato marcó 7:30 de la mañana, un horario normal para él. En el cuarto todo permanecía arreglado, y el profesor no pudo estar más a gusto con la pulcritud de la habitación.

Luego de acomodar su ropa se deslizó con cautela fuera del cuarto. Fuera de este la estructura era la propia de un departamento, y uno no muy grande. No tardaría demasiado en darse cuenta, tan sólo dando unos cuantos pasos, de que se había quedado solo en la vivienda.

Ay, no recuerdo nada.

Jonathan vagó por el departamento de un lado a otro. En su incertidumbre esquivó una nota que Scarlett le había dejado para darle a saber que podría salir sin muchos problemas. En esos recordaría lo básico, cuando un gruñido con fuerza de su estómago fue el único sonido en la sala. Andreas se dirigió a la cocina, pero se vio algo desesperado cuando encontró tan sólo pan y mermelada. Estaba solo, y aún así sólo sus pensamientos podían escucharse. Preparó café a regañadientes, pues otra cosa no pudo encontrar.

¿Cómo puede vivir así? —se preguntó cuando ya estuvo en la mesa, bebiendo café.


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Tema Privado Re: Ante el ocaso de las viejas costumbres (Priv.: Scarlett Mark)

Mensaje por Scarlett Mark el Jue Sep 06, 2018 11:44 pm

El día se le pasó en un abrir y cerrar de ojos, después de todo un mal día nunca dura una eternidad o ¿Sí?, a pesar de que el corazón de Scarlett doliese, ella debía salir adelante, después de todo alguien se debe sacrificar para que los demás sean felices ¿verdad?, se venía repitiendo en su mente, por mucho que lo pensara, nunca sería alguien importante en la vida de las personas, por lo que aunque muriera ella sería reemplazada, pensar en aquello pesaba mucho en su alma, a pesar de haber tenido una conversación con aquella persona en la colina, ella seguía sintiendo mucha tristeza, aquello no iba a sanar tan pronto, necesitaría algún tiempo para poder decir que estaba bien, pero siempre habría aquel abismo esperando a que ella cayese más y más.

Después de compartir algunas palabras con aquel pelinegro la pelirroja se dirigió rumbo a su hogar, a pesar de haber charlado un poco y aparentar estar bien, el deseo de ella era llegar pronto a casa y tirarse en la cama, por lo menos allí nadie la molestaría y probablemente se quede dormida después de llorar un poco. Así que sin muchos inconvenientes llego a casa, como pudo se sacó los zapatos, dejo tirado en algún lugar de la sala sus zapatos, siguió por el corto camino del pasillo el cual la llevaría a su habitación, dejó tirado el bolso cerca del escritorio, empezó a desvestirse y quedar en ropa interior, en aquel momento no le importaba nada, después de todo ella estaba sola en su pieza o eso creía.

El teléfono empezó a sonar con un tono algo molesto, Scarlett se dirigió hasta su escritorio para tomar la llamada - ¿Sí? – contestó.

¡Oh Hija! – una gruesa voz se escuchaba al otro lado de la línea – no sabes lo agradecido que estoy, gracias a ti llegar a casa no será un infierno – decía feliz aquella persona- que lástima que no te quedaste  a comer con nosotros- hizo una pausa- fue de muy mala educación que salieras así de la nada corriendo, por favor ten un poco de cortesía ante mi esposa – dijo algo molesto- espero que sigas bien, cuidate – se despidió.



Al escuchar aquella voz la pelirroja se estremeció, ahora no era un buen momento para enfrentarse a su padre, aquellas palabras que le dijo siguieron lastimando su frágil corazón, con un nudo en la garganta y mordiéndose el labio, ella reprimió las ganas de llorar, es que acaso su padre ¿estaba ciego? O ¿se hacía el tonto?, después de ver aquella escena por delicadeza debió llamarla antes o simplemente ver como estaba, pero no él estaba muy feliz haciendo su reconciliación con aquella bruja, mientras ellos eran felices Scarlett la pasaba muy mal, llego al punto de humillarse para que esos dos estuvieran bien. Después de la llamada la pelirroja dio un largo suspiro y tiró el teléfono al piso, acto seguido se tiró hacia la cama a sollozar, en aquellos momentos sentía un gran vacío en su interior.

¿Y yo padre?, ¿Qué hay de mí? pensó.

"Siento como ese abismo sin fondo fuera a  consumirme  y la soledad necesaria para cerrar ese agujero me supera"


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Tema Privado Re: Ante el ocaso de las viejas costumbres (Priv.: Scarlett Mark)

Mensaje por Jonathan / Ryo el Mar Sep 11, 2018 7:44 pm

Para Jonathan no habían muchas actividades con las que pasar el tiempo. Pronto se dio cuenta de que dentro del departamento no habían muchas actividades con las que pasar el tiempo mientras esperaba a que la pelirroja volviera a casa, pues pocos libros pudo encontrar —de los cuales varios había leído ya, y los otros no lograron despertar su interés. En la cocina pocas cosas habían para pasar la mañana cocinando. Durante una extensa espera, el profesor se decidió por limpiar un poco el interior del departamento.

La vivienda necesitaba una limpieza, y Jonathan comenzó por reunir toda la ropa que encontró en la sala, junto con cualquier cosa que juzgó como 'fuera de lugar'. La ausencia de orden y pulcritud despertó en él la intranquilidad de lo que casi se trataba de un Trastorno Obsesivo-Compulsivo. Tan pronto como pudo dejar el suelo de la sala desocupado, buscó una escoba y limpió cada rincón. Una buena capa de tierra fue lanzada a la bolsa de basura al final; pero no había terminado, de hecho. Tras separar la ropa por color y telas, fue preparando la lavadora, no sin antes olvidarse de cualquier límite auto-impuesto. Así, se metió al cuarto de Scarlett, para recoger toda la ropa sucia que metería a la lavadora. Dicha tarea, en un inicio simple a sus ojos, fue casi imposible de realizar cuando encontró un brasier colgado en la silla del escritorio. El color rojo plagó el rostro del profesor, hasta el punto en que podía sentir las mejillas tan calientes que parecían hervir de vergüenza. Una larga e insufrible gota de sudor cayó por su mejilla, terminando en los dedos temblorosos que habían asido el brasier como si fuesen dañinos al tacto. Pero, con un considerable esfuerzo que exigió de sí mismo toda su paciencia y temple, logró llevar toda la ropa.

Con la lavadora encendida, lo siguiente fue la vajilla. La casa de una persona soltera no tendría demasiados trastos que lavar, y Andreas confiaba en eso. Mientras el agua corría y los trastos fueron lavándose, la puerta se abrió y unos pasos recorrieron la sala hasta la habitación. Jonathan se detuvo cuando la puerta del cuarto se abrió y, tras cerrar el agua, se acercó con los brazos mojados hasta la sala.

¿Habrá llegado? —se preguntó en un susurro.

Encontró la puerta abierta, pero lo que se hizo con su atención estaba de frente a esta, del lado interno: sobre la cama se había acostado la mujer de pelo escarlata, con nada más que la ropa interior cubriendo su nívea piel. El color que adoptó Andreas cuando sostuvo el sostén no podría haberse comparado con el color tan intenso que ahora tenía. El profesor podría haber jurado que, dentro de su sorpresa, vapor le brotaba de los poros como un sudor evaporándose.

Sus dedos temblorosos tomaron el pomo de la puerta y la cerraron, dejándolo del lado de fuera y dándole un respiro que no fue necesario para ayudarle a recuperar la compostura. Con las piernas tambaleando como nunca volvió a la cocina y encendió el agua más fría que pudo para continuar en su labor de limpieza.

¡No puede ser! —soltó como un grito ahogado.

Fueron dos breves segundos en los que su mirada tuvo contacto, pero habían sido más que suficiente para dejar una imagen muy nítida de la silueta semi-desnuda de su estudiante. Con la cabeza hirviendo, los pensamientos contradictorios surgieron una vez más. Jonathan no tardó en recriminarse por pensar de tal manera en una de sus estudiantes.


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Tema Privado Re: Ante el ocaso de las viejas costumbres (Priv.: Scarlett Mark)

Mensaje por Scarlett Mark el Lun Sep 24, 2018 8:24 pm

Nuevamente empezaba a sentir que su dolor no tenía cura, pero su pensamiento era completamente errado, en aquel mundo no vinimos a ser infelices, quizás sí nos lastimen y por mucho que nos lastimen debemos buscar la manera de poder ser felices, aunque la tristeza esté allí siempre algo positivo debe haber, quizás este sea el pensamiento del mundo, pero la realidad de las personas era muy diferente, es decir el pequeño mundo de cada persona, la pelirroja siempre trataba de agradar aquel ser que le dio la vida, aquello se hizo difícil pero no imposible según dentro de su ser, pero cada vez que intentaba el mundo le hacía recordar que no, eso no funcionaba para ella, que cada vez que lo intentase más de decepcionará de la vida, y aquello era muy doloroso de afrentar cada vez que le ocurría algo así, le hubiera gustado hacer amigos de verdad y así que ellos estén para ella, pero la verdad Scarlett hacía amigos para el momento porque después de compartir un par de risas u copas, ya nunca volvían a salir, las personas salían por ella por su ser feliz o eso es lo que aparentaba, pero eso no lograba llenar el vacío que esta llegaba a sentir cada vez.

Se aferró más a sus piernas y las lágrimas no cesaban, por más que lo pensaba sus lágrimas seguían brotando, pero en aquel momento algo la desconcertó, un golpe como si cerraran la puerta llamó su atención, limpió las lágrimas y se quedó mirando hacia la puerta – quizás sea mi imaginación – trato de calmarse, muchas veces el accionar del viento hacía aquel sonido, pero al regresar a mirar hacia la ventana se encontró con la sorpresa de que esta estaba cerrada,  se levantó de la cama y mientras encontraba una blusa para ponerse, el sonido del agua  de la cocina la alertó, al parecer había alguien más en su departamento, con mucho cuidado abrió la puerta de la habitación y salió solo con la blusa puesta mientras que sus piernas seguían descubiertas. Caminó sigilosamente hacia la cocina de su pequeño departamento y en el trayecto escuchó la voz de un hombre – oh no – susurró para mi misma, mientras agarraba un cojín del mueble más cercano, aquella situación se asemejaba al de las películas y eso le empezaba a dar un poco de temor.

Al llegar a la cocina su cuerpo de quedó completamente paralizado,  había un hombre en su casa, aquello causó un poco de temor, a veces había personas de malas intenciones que se metían a los departamentos de las demás personas y hace poco escucho que por su edificio había un hombre que se metía a hacer de las suyas, así que con mucho valor Scarlett le lanzó el cojín y rápidamente empezó a lanzarle lo que primero encontraba – AHHHHHH AUXILIO!!!! – gritó con todas sus fuerzas, así tal vez sus vecinos acudirían a su rescate.
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Tema Privado Re: Ante el ocaso de las viejas costumbres (Priv.: Scarlett Mark)

Mensaje por Jonathan / Ryo el Jue Oct 04, 2018 8:25 pm

El agua fluía imparable, cayendo con más rigor que antes dada la baja presión del agua caliente. Jonathan, aún aturdido, mojaba sus manos para sentir el frío recorrerle la piel en estas y luego en el rostro, en un intento desesperado por bajar la temperatura casi febril. Aquello no era más que una exageración forzada desde el pensamiento consciente, desde donde nacía la exageración nerviosa de Jonathan.

Y a pesar de eso, la imagen no pudo ser borrada con el agua. Podía hallarse a sí mismo casi desesperado con sólo imaginarse mirando más de cerca, pero su fuerte sentido moral luchaba por reprimir tales pensamientos, considerados impuros por su estado más consciente; mientras que su subconsciente proseguía con el contradictorio paradigma impidiéndole olvidar con eficacia.

Pese a sus esfuerzos nada parecía ayudarle a olvidar. Su rostro mojado y frío por el agua todavía resentía ese calor incontrolable tras un intento frustrado por retener sus pensamientos. Jonathan había cedido a lamentarse reiteradas ocasiones, como una promesa a sí mismo de detener inútilmente sus impulsos. El rojo en su rostro no parecía desaparecer, dado el intenso calor que se acumulaba en el interior de sus mejillas.

¡No puedo pensar en otra cosa! —maldecía reiteradas veces, procurando siempre mantener el volumen tan bajo como para ser sólo él quien pudiera escucharse.

Aunque lo que más deseó fue poder gritar. Liberar el peso opresivo en su pecho, con una fuerza tan grande que a la mínima oportunidad que tuviese se daría el lujo de gritar; gritar más fuerte de lo que nunca había gritado, prometiéndose a sí mismo liberar todo ese estrés mental de una forma violenta, aunque inofensiva a su vez. Lo ansiaba, pero no podía entender cómo alguien tan sereno como él podía tan siquiera pensar así, tanto en la causa como en la deseada consecuencia. Sólo podía pretender impavidez, engañándose a sí mismo, o cuanto menos, intentándolo.

El agua seguía corriendo, y el profesor había caído en sus pensamientos hacía ya un rato. Desconectado de la realidad, dejó que el chorro de agua llegara a llenar una olla que estaba en el fregadero, y su mirada perdida reflejaba en sus ojos el burbujeo del agua que salía a la superficie desde el interior de la olla.

Quizá se encontraba demasiado aturdido, pues poco o ningún caso hizo al cojín que chocó en su espalda. No fue hasta que se escuchó un fuerte grito de socorro que sus pensamientos dejarían de intervenir en sus procesos regulares. Alzó su cabeza, como si de repente hubiera recordado lo que lo tenía en ese lugar. Tan pronto como volvió en sí un golpe en la cabeza le desestabilizó lo suficiente como para hacerle tambalear, luego de que un libro no demasiado grueso para su fortuna estrellara contra él.

Dio dos pasos, tambaleándose como un muñeco de trapo sin hilos que le sostengan, recargándose desde la encimera para no caer sin remedio al suelo como dicho muñeco. No supo por qué, pero más allá del dolor no sintió el impulso de dar un alarido, o tan siquiera de esbozar un mínimo gesto de dolor. Aunque no comprendía el no expresar un dolor que podía sentir con total claridad. Su cuerpo era honesto, consigo mismo, al menos, y sin embargo no hizo nada cuando sintió el golpe de otro objeto contundente, esta vez en su espalda.

Ahora estaba seguro de lo sucedido. En un inicio habría pensado en acudir hacia Scarlett, esperando saber lo que sucedía, pero si el primer golpe lo desestabilizó con la fuerza suficiente para desorientarlo durante esos instantes, el segundo le hizo retomar la consciencia casi en su totalidad. Pronto se dio la vuelta, mirando hacia el otro lado de la habitación donde ambos se encontraban, en dirección a Scarlett.

¡Alto, por favor, señorita! ¡No se asuste, soy yo! —suplicó aquel intruso, cubriéndose el rostro con los brazos mientras se encogía en sí mismo para protegerse incluso más del daño.

Escondió la cabeza entre los brazos, dejando de verla y rogando en el interior que el bombardeo se detuviese en el mismo instante en que se daba a conocer. Su cuerpo temblaba de los nervios, ajeno al dolor latente que aguardaba la calma para hacerle recordar el fuerte golpe que le habían dado.


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Tema Privado Re: Ante el ocaso de las viejas costumbres (Priv.: Scarlett Mark)

Mensaje por Scarlett Mark el Mar Oct 16, 2018 10:27 pm

En aquel momento un sentimiento de miedo invadía su cuerpo, por lo que no estaba consciente en todo sus sentidos, por lo tanto, a manera de protegerse lanzaba todo lo que encontrara a su mano, así estuviese pesado ella lo levantaba sin ningún problema, en aquel entonces la adrenalina en su cuerpo era muy por lo que pequeñas cosas como el peso de las cosas no le importaban, lanzaba las cosas a gran velocidad que no lograba distinguir a la persona que estaba invadiendo su cocina, con mucha agilidad agarró la silla de la mesa que se encontraba en la cocina, pero justo antes de impactar aquella  silla en esa persona, una voz logró detener aquella acción. Parpadeó varias veces - ¡Tú! – exclamó con mucha sorpresa. La persona que invadía su cocina era nada más ni nada menos que su profesor de la universidad suspiró un poco aliviada después de reconocer a aquella persona.

Bajó la silla que tenía entre sus brazos y luego se sentó en ella – Menudo susto me has pegado – dijo de lo más tranquila la pelirroja, aquella actitud era un poco desconcertada ya que pasó de un estado de alteración a una relajación. Cualquiera al verla así se hubiera enojado, esperaba que la reacción de aquel peliazul fuera tranquila y no se enojara por lo sucedido.

En ese momento la puerta de entrada empezó a sonar, al parecer los vecinos del edificio habían escuchado aquel gritó y decidieron ir a ver que sucedía en el departamento, con mucha agilidad Scarlett se dirigió hacia la puerta la entreabrió un poco y les explicó a las personas que habían acudido a su ayuda que todo había sido un malentendido, que nunca más va a volvería a suceder. La vergüenza se apoderaba de ella mientras explicaba lo sucedido, obviamente omitía varias cosas y eso para que no piensen mal de ella, pero la verdad no había ocurrido algo malo o que se mal entienda, pero uno no siempre puede confiar en lo que los vecinos entiendan, ya que ellos son los primero en difundir los muchos chismes que se escuchan por el edificio. Una vez solucionado el problema, la pelirroja se dirigía nuevamente hacia la cocina – Lo siento de verdad, en la mañana te dejé una nota cerca de la mesita de noche – hizo una pausa- te mencionaba que te podrías ir sin problema, pensé que te fuiste en la tarde, ya que cuando llegue ni me percaté de tu presencia – trataba de mantener distancias, ya que se sentía algo culpable de haberle lanzado muchas cosas sin siquiera ponerse a ver bien de quien se trataba, además por su cabeza  nunca pasó de que él se haya quedado en el departamento.

Como recompensa te ayudaré en lo que desees - se acercó hacia él para acariciarle las mejillas - de verdad lo siento y espero que no me hayas espiado cuando llegué- un sonrisa se formó en su rostro, ya que solo estaba bromeando con eso último.
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Tema Privado Re: Ante el ocaso de las viejas costumbres (Priv.: Scarlett Mark)

Mensaje por Jonathan / Ryo el Jue Nov 29, 2018 10:30 am

El ataque no hizo más que empeorar durante los breves segundos que tuvo de duración, lo suficiente para obligarlo a refugiarse detrás de la mesa en un cuerpo a tierra improvisado. Una buena idea, sin duda alguna, que le permitió protegerse del resto del ataque luego de recibir unos cuantos golpes de aquellos proyectiles improvisados. Le dolió en un principio, y quedó enrollado en sí mismo. Y volvió a colocarse de pie cuando ya los ruidos de bolígrafos, pisapapeles y demás accesorios chocando contra la pared cesó.

Aún se encontraba nervioso, con un ligero temblor hallado en sus dedos. El sobresalto había tomado por sorpresa a Jonathan, que había comenzado a tener un minúsculo ataque de ansiedad que se desvaneció pronto para su suerte. Siguió abrazado por unos momentos, esbozando una sonrisa nerviosa.

S-sí... Era yo —afirmó con la voz temblando un poco—. No quería causar problemas, pero creo que no soy muy silencioso que digamos.

Dos pasos hacia atrás le separaron de la encimera hasta que pudo reposarse sobre ésta. Se aferró a ésta como si del último flotador en un naufragio se tratase. El corazón latía desbocado en el pecho, pero logró mantener la compostura pese a todo. Con un suspiro de alivio liberó la tensión de sus hombros, pero el resto de sus nervios seguían presentes. Y ahora no era capaz de cruzar la mirada con Scarlett, invadido por la pena. Sus dedos golpeteaban la encimera con ansiedad. Jonathan, luego del sobresalto, comenzó a calmarse a su propio ritmo. Algunos golpes había recibido, y estuvo a punto de llevarse la peor parte justo antes de que terminara. Suerte la suya la que detuvo a Scarlett antes de arrojarle la silla.

Empezaron a golpear la puerta. No le sorprendió. Después de semejante escándalo y bullicio los vecinos vendrían a constatar que todo estuviese bien, y aunque no tuvo el valor de asomarse para que le vieran, sí pudo escuchar la breve conversación donde Scarlett explicó lo sucedido. Desde luego, algunos detalles que fácilmente podían malinterpretarse fueron omitidos, a lo que Andreas enfocó la mirada en la puerta del cuarto de Scarlett, invadido por el rubor en sus mejillas una vez más.

No, es culpa mía... no encontré la nota al final, y me deslicé como un ladrón dentro de tu casa —alegó.

Sus últimas palabras habían provocado el último colapso mental que hacía falta para llevar a Jonathan al borde del desmayo. Sí que lo había hecho, al menos de manera inconsciente y sin malas intenciones, pero ahora esa imagen no desaparecía de su mente por mucho que intentara reprimirse. En el tacto de las manos de Scarlett, suaves y cálidas, encontró un poco de tranquilidad, pero cuando la sangre dejó de hervir y los músculos perdieron toda tensión provocada por la adrenalina de estar bajo ataque, la cabeza le empezó a doler.

Un quejido de dolor evidenció el golpe que le había dado en la cabeza momentos atrás, incapaz de derribarlo, pero sí de hacerle quejarse por éste. Se sostuvo con la mano izquierda, encontrándose con la marca del golpe bajo sus cabellos, así que se sostuvo con cuidado.

E-está bien. ¿Tienes algo para los golpes? Una bolsa con hielo, o algo. Cualquier cosa está bien.

Se apoyó en la encimera una vez más para no sobre esforzarse luego del mareo repentino que tuvo. El golpe parecía latir en su cabeza, haciendo el dolor progresivamente más fuerte de a poco.


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Mensaje por Scarlett Mark el Dom Dic 09, 2018 4:39 pm

En aquel momento se sentía algo nerviosa y ansiosa, esperaba que su profesor no se haya lastimado, después de todo la culpa caería en ella, quien la manda a ser tan escandalosa, debía haberse fijado bien antes de explotar como lo hizo, aunque su comportamiento pudo haber parecido normal en esas circunstancias, pero gente buena sufrió de los daños, empezaba poco a poco a sentirse culpable de lo sucedido.

Negó con la cabeza – no es toda tu culpa, debí asegurarme de que hayas llegado a tu caso, después de todo yo tengo tu numero ¿No crees? – dijo con algo de culpabilidad – no ha sido el mejor día de mi vida y si he pasado distraída así que lo siento – se alejó un poco de él para brindarle su espacio, desde ahora en adelante trataría de ayudar  en lo que fuera posible a aquel peli azul, después de todo esa sería un forma de pagar por lo que le había hecho esta tarde.  Al observar lo notó  un poco raro - ¿te duele algo? – se atrevió a preguntar, pero la pregunta era hasta absurda por lo que acababa de pasar, con mucha rapidez y agilidad, llevó a Andreas al asiento más cercano – Tú no te preocupes de nada, ahora es mi turno – le dijo tratando de parecer tranquila, fue a su nevera y saco la cubeta de hielo para después colocar los necesarios sobre un manta limpia que encontró por la cocina, con algo de agilidad dobló aquella manta y se le pasó al peli azul.

Espero que esto te ayude a bajar la hinchazón, para el dolor buscaré una pastilla – dijo mirando al piso, pero en ese instante se dio cuenta de que no llevaba nada de la cintura para abajo, un color rojo carmesí subió hacia su rostro- lo .. lo siento – dijo antes de encaminarse hacia su habitación “que torpe que eres, seguramente lo estabas incomodando vestida así” se recriminaba la pelirroja.

Al llegar a su habitación tomo un short negro y se lo puso, acompañado a esto un par de medias que le llegaban hasta el muslo, con estos accesorios se encontraba un poco decente para presentarse nuevamente hacia Andreas, se acordó que debía buscar algo para el dolor, así que fue hacia su kit de medicamentos y busco una pastilla llamada paracetamol, eso era recomendado para el dolor de cabeza, así que la llevó consigo. Nuevamente se dirigió hasta su cocina – lo siento la tardanza, pude encontrar esta pastilla – pone sobre la mesa el paracetamol mientras va a buscar algo de agua – espero que te sirva – le dijo entregando el vaso de agua – si quieres puedo preparar algo de cenar – sugirió la pelirroja, estaba algo preocupada por el estado del peli azul desde el fondo de su corazón esperaba que se recuperará de aquellos golpes.
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Tema Privado Re: Ante el ocaso de las viejas costumbres (Priv.: Scarlett Mark)

Mensaje por Jonathan / Ryo el Vie Dic 21, 2018 2:02 pm

El golpe había sido tan fuerte que perdió el sentido del equilibrio durante unos segundos. De no ser por la ayuda de Scarlett, quien le atendió con fervor y le brindó la ayuda que necesitaba para no marearse y desfallecer por una ligera contusión.

No hiciste nada malo —le respondió con un tono de voz más acalorado de lo normal—. ¿Qué otra cosa harías si descubres que hay alguien metido en tu casa sin tu consentimiento?

Parecía que el estrés causado por el golpe hacía chispa con la actitud pasiva y en exceso compungida de Scarlett. No le gustaba ese sentimiento de sobre corrección que le generaba recibir tantas excusas y respuestas, pero podría bien deberse a la sacudida cerebral que el macizo adorno para mesas de café le brindó. Después de todo, él mismo no dejaba de poner excusas y disculparse con las personas en todo momento en sus estados de lucidez. Pero ahora esa actitud le molestaba demasiado, y no dudó en demostrarlo aunque fuese de una manera un tanto más suave si se comparaba con las personas que liberaban su tensión de una manera más apropiada. Ese nudo en la garganta que contenía era molesto también.

Para cuando Scarlett trajo la bolsa con hielo éste ya empezaba a sentirse mejor, y poco a poco recuperaba el sentido del equilibrio. No había sufrido un gran mareo, ni mucho menos náuseas, sino aquella inconfundible sensación de desbalance que venía luego de girar sobre tu propio eje durante unos treinta segundos y detenerse en seco para notar la propia percepción visual girar contigo y dar la sensación de una caída inevitable.

Fuese buena o mala suerte, esto ocurrió cuando ella resaltó su desnudez, y aunque no pudo ver en detalle por el estado en que se encontraba, el contexto le arrojó un balde de agua caliente a la cara que enrojeció su rostro de manera casi inmediata. Ella corrió a la habitación, hecho que aprovechó para frotarse la cara con la bolsa de hielo. Pero viendo que no era suficiente, se colocó la bolsa por debajo de sus pantalones pese a su reticencia inicial. Aguantó un quejido entre los dientes que sólo el frío extremo podía dar hasta que su zona inferior se aclimató y pudo quitárselo. Irónicamente, aquello había funcionado para devolverle a sus cinco sentidos.

La dueña del departamento regresó y él retiró la bolsa lo más rápido posible. El calor había hecho transpirar la bolsa, dejando que las gotas de agua marcaran parte de su rostro y abdomen, por no mencionar sus pantalones, que fueron los que tuvieron mayor contacto con la bolsa momentos atrás. Por supuesto, él lo notó de inmediato, y todo lo que podía hacer era retener la vergüenza ante algo tan embarazoso, rezando en silencio porque Scarlett no le descubriese. No había manera de explicarlo sin llegar al punto obvio: ella lo había excitado, otra vez.

Gracias —tartamudeó tomando la pastilla y bajándola con agua. Ni siquiera eso podía liberarle del nudo en la garganta que casi le asfixiaba.

La bolsa goteaba agua del hielo que se derretía con mucha calma, y el dolor que hacía sentir los latidos de su corazón retumbar en su cabeza pronto desaparecería. Ya había recuperado el completo uso de sus sentidos, cosa que no podía tranquilizarle más luego de pensar en lo fatal que podría haber sido una contusión cerebral causada por el adorno.

Me siento bien, no tienes que preocuparte por mí —le respondió—Es más, déjame ayudarte. Me sentiría mal si te dejara haciendo todo tú sola.

Lo que quería evitar era tocar el delicado tema de que ella tenía poco y nada en su despensa, y él estaba demasiado hambriento como para saciarse con una sopa o una simple ensalada. Quería algo con peso y consistencia, que le dejara abatido luego de estar horas cocinando y que no tuviese más deseos de comer. Su desayuno dejó demasiado que desear, y deseaba que aquel almuerzo fuese contundente y le quitara las quejas.

Podría preparar una lasaña, si no te importa, claro.


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Tema Privado Re: Ante el ocaso de las viejas costumbres (Priv.: Scarlett Mark)

Mensaje por Scarlett Mark el Miér Ene 30, 2019 8:23 pm

La pelirroja sonrió un poco al ver como su acompañante empezaba a sentirse aliviado, esperaba que el golpe no tuviera alguna clase de efecto dañino para el peliazul en el futuro.  Con mucha decisión empezaba a recoger las cosas que anteriormente le lanzó a Andreas, “Si que fue demasiado torpe” se recriminaba ella sola.

Empezaba a tararear una canción mientras ubicaba todas las cosas en su lugar, esperaba terminar de arreglar a tiempo para luego preparar algo de cenar, después de todo se demoró mucho en atender a su padre y luego irse por la vida reflexionando en las cosas que había pasado desde que se había ido de casa, pensó que aquello era lo mejor después de todo no quería incomodar a la familia de su padre aunque fuera doloroso para ella tenía solo esa única opción, pero no fue del todo buena al final aquella persona esperaba que se rompieran todos los vínculos con su padre, aquel hombre lo haría sin dudarlo sin importa lo doloroso que pueda ser para su preciada hija, pero ya no importaba la decisión estaba tomada, a partir de ahora se las arreglaría sola para poder salir adelante con sus estudios y los gastos personales, sería duro pero no imposible después de todo era una chica llena de energía.

Eran tantas cosas que se encontraban en la cabeza de la pelirroja que se olvidó por completo de que tenía compañía, se percato cuando fue a poner un adorno en el centro de mesa – Oh lo siento, me perdí del mundo – le sonrió amablemente, miró como seguía y al parecer se veía bien – no te preocupes yo puedo arreglar esto sola – miró a sus ojos – digo después de todo yo lo ocasioné y es mi responsabilidad - bajó la mirada hacia el piso mientras jugaba con sus dedos.

Palmeo sus mejillas, ya no habría arrepentimiento ya lo hecho estaba hecho así que no había nada que hacer, se animó inmediatamente – me encanta la idea – dijo con ánimo ante la sugerencia del peliazul – pero creo que ya te has dado cuenta de que no tengo nada en la alacena, es mejor salir a comprar todos los ingredientes– sugirió con un poco de vergüenza, últimamente no se estaba alimentando tan bien su vida giraba alrededor de los fideos instantáneos y pura gaseosa, ya era un milagro que no subiese de peso con esa dieta tan mala que llevaba.
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Tema Privado Re: Ante el ocaso de las viejas costumbres (Priv.: Scarlett Mark)

Mensaje por Jonathan / Ryo el Lun Feb 25, 2019 4:48 pm

Sí, eso lo noté. Nos va a hacer falta comprar todo porque no hay tan siquiera una única cosa que necesito para cocinar —retrucó con un tono de reproche inesperado. Usualmente se comportaba tranquilo y no lanzaba acusaciones o regaños, y de algún modo contemplar la falta de cuidado de la propia Scarlett para con ella misma logró que todo eso se dejara de lado por los momentos en los que empezaba a lanzar regaños directos—. No deberías vivir en tales condiciones. ¿Quién puede vivir de comida recalentada y precocida y ser sano?

Salieron momentos después de que ella terminó de arreglar el desastre de la sala. Para ese momento ya todo parecía haberse solucionado a su manera, pero en su mente, Jonathan seguía pensando demasiado en Scarlett, con su mente divagando acerca del momento en que pudo ver mucho más de ella de lo que hubiese preferido. El sudor le caía por la mejilla cuando lo pensaba, y evadía la posibilidad de cruzar miradas con Scarlett en dichos momentos.

La primera parada fue el supermercado, y con suerte, sería la única que necesitaran. La lista marcaba carne molida, salsa, tapas de hojaldre y una distinta variedad de vegetales que él mismo había escogido en su mente. No se trataba de nada exótico, pero llevaría un tiempo terminar la receta.

Lamento si fui algo rudo antes. No tengo derecho a entrometerme en la vida de la gente de esa forma —se disculpó conteniendo los "peros" que escondían el potencial de desatar un conflicto. Dudaba acerca del revoltijo en su estómago, si era por la culpa de haberse expresado de forma "ruda" o por el hambre que estaba sintiendo.

Con todo en el carro se acercaron a la caja. Durante el tiempo de espera Jonathan empezó a buscar su billetera sin éxito. De pronto empezó a desesperarse de a poco, pero sin comunicarlo a Scarlett con tal de no alarmarla. La había olvidado en el bolsillo de su saco, allí en casa de la muchacha.


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Tema Privado Re: Ante el ocaso de las viejas costumbres (Priv.: Scarlett Mark)

Mensaje por Scarlett Mark el Miér Mar 13, 2019 9:26 pm

Lo siento por eso – trató de disculparse por el modo en el que vivía, ella sabía muy bien que ese no era la manera sana en la que debía vivir, peor ya nada podía hacer, debido a que ella era una joven muy despreocupada de la vida y le gustaba vivir como más se parezca, era un milagro que su casa se mantenga arreglada en la medida del tiempo, es decir se tomaba un día en la semana para poder arreglarla y trataba de no desordenar mucho, como era chica debía mantener al menos limpio su departamento.

Cuando finalmente todo quedó arreglado, Scarlett fue a tomar su bolso para luego salir rumbo hacia el supermercado más cercano. Una vez dentro del supermercado ella fue a tomar un carrito de compras para luego seguir a Andreas, el cual empezaba a escoger muy decididamente los ingredientes para aquel platillo que haría para ellos aquella noche- no te preocupes, después de todo no es sano vivir así- dijo sin más después de escuchar sus disculpas. Sin que se diera cuenta ella puso en el carrito un té de litro para acompañar al platillo y algunas golosinas para la noche, quizás si se diera la oportunidad sugeriría ver una película, pero eso ya era soñar mucho para ella.

Mientras esperaban en la fila para pagar por los alimentos que estaban llevando, la pelirroja estaba toda tranquila tarareando una canción mientras la fila avanzaba rápidamente, lo cual era super raro ya que a aquellas horas sabe haber mucha gente por ese supermercado, a ratos Scarlett miraba de reojo a su profesor el cual se veía algo como ansioso, aunque no podía definir qué es lo que le estaba pasando. Una vez que llegaron hacia la caja, la pelirroja empezó a sacar las cosas – Buenas noches- saludó amablemente mientras iba colocando las cosas para que le cobrasen. Luego de un rato la persona de caja le indicó el costo de todo, ella sacó de su bolso algo de dinero y pagó- Gracias – dijo para luego tomar las bolsas de compras, regresó a mirar a Andreas - ¡Hey vamos! – dijo enérgicamente.

Mientras caminaban rumbo al apartamento Scarlett miró de reojo a su acompañante- antes te noté algo raro, ¿pasa algo? – le pregunto mientras regresaba su vista hacia el cielo el cual ya se había tornado oscuro y con estrellas muy brillantes – Me gusta la noche, las estrellas brillan eso es muy hermoso – sonó algo triste, aun no olvidaba lo que había pasado aquella tarde con su familia.
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Tema Privado Re: Ante el ocaso de las viejas costumbres (Priv.: Scarlett Mark)

Mensaje por Jonathan / Ryo el Jue Mar 14, 2019 5:35 pm

Llegados a la caja la empleada les atendió en poco menos de tres minutos, dejando a Scarlett pagar antes de que él tuviera la oportunidad de disculparse por olvidar su billetera en casa. De cualquier forma, no evitó que el rostro se le enrojeciera de vergüenza por cargar a la muchacha con el pago de algo que iban a compartir en la cena.

No le dio tiempo, y cuando quiso pensar en disculparse ella ya había salido del supermercado cargando con algunas bolsas y él con otras.

La siguió en silencio. La impresión de no necesitar disculparse se le cruzó por la mente, y fue Scarlett quien le sacó inconscientemente esa idea con tan sólo una pregunta.

Es sólo que te hice pagar todo a ti. Olvidé mi billetera en tu departamento, así que te devolveré el dinero que me corresponde cuando lleguemos —se explicó sin dar tiempo a una respuesta, fuese ésta positiva o negativa.

Con ella mirando al cielo, Jonathan alzó la mirada. En ese momento pensó en todo el tiempo que llevaba sin detenerse a mirar el cielo sin motivo alguno, sólo por el deseo de mirar a las estrellas aparecer de a poco en el cielo con un brillo tenue en un inicio. El azulado manto manchado por nubes fue haciéndose progresivamente más y más oscuro. La noche había llegado y ni siquiera había pasado por su casa en todo el día. La paranoia de oler mal se iba haciendo presente, pero no podía sólo dejarla así e ir a su casa.

Llegaron al departamento en menos tiempo de lo que esperaba. Durante le proceso se regañó por no decir nada luego de ese momento en silencio mirando las estrellas, en donde notó a Scarlett un tanto desanimada pero no se animó a decirle algo.

Dejó las compras en la nevera y fue a buscar su billetera. De allí sacó la mitad del dinero de la factura y se lo entregó a Scarlett, sin pensarlo demasiado y sin darle oportunidad de rechazarlo.

Disculpa, ¿de casualidad tienes algo de ropa que pueda usar? Pensaba darme un baño antes de empezar a cocinar, si no te molesta, claro —preguntó con tono tímido al entrar. No era una idea atractiva, sino mas bien la única opción que había pensado.


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Tema Privado Re: Ante el ocaso de las viejas costumbres (Priv.: Scarlett Mark)

Mensaje por Scarlett Mark el Vie Abr 12, 2019 11:42 pm

Se perdió en la mirada de aquel inmenso cielo oscuro, en aquel momento se perdió en sí misma, miraba las estrellas con mucha fascinación esperando que algún milagro ocurriese en ella para poder cambiar las cosas, era claro que la tristeza llegó pero aquello no la destruiría al punto de querer morir, intentaría por todos los medios estabilizarse y encontrar una razón para seguir completamente cuerda.


Se animó a si misma a seguir adelante, empezó a concentrarse en el camino que llevaba a su departamento, al escuchar las disculpas de Andreas ella simplemente negó con la cabeza y dijo – no te preocupes, ya arreglamos después – hizo una pausa- además es algo sin importancia igual tu vas a cocinar – bromeo con la última parte, de verdad esperaba que él se encargada de la cena, ya que ella simplemente quería llegar y tirarse a la cama, ya había tenido mucho por un día, estaba cansada físicamente como mentalmente, en aquel momento se encontraba muy fuera de sí y no podría atender a su visita adecuadamente.

Después de una caminata amena y en silencio, llegaron al apartamento e inmediatamente Scarlett se dirigió a la cocina a dejar todos los ingredientes que había comprado, estaba tranquilamente arreglando las cosas cuando ve que Andreas le entregó la mitad del dinero de las compras, estaba a punto de rechazarlo, pero no pudo así que simplemente los tomó y los dejó cerca de la mesa. Al terminar de arreglar todo aquello se dirigió hacia la sala para poder pasar luego a su cuarto, pero fue interrumpida por su acompañante – claro, tengo algo de ropa, espero que te quede – respondió amablemente ante el pedido de Andreas, así que inmediatamente se dirigió hacia su cuarto y del closet sacó una ropa deportiva que usaba cuando hacía crossplay – esto servirá, eso espero – se dirigió de nuevo a la sala y le entregó la ropa – espero que te entre – hizo una pausa- las toallas están en el baño mismo, si necesitas algo no dudes en pedírmelo – le dijo amablemente.

Una vez dicho todo eso se dirigió a su cuarto y se tiró a la cama – un ratito no me vendría mal – bostezo y lentamente fue cerrando sus ojos.
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