Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Octubre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado Good Old Days

Mensaje por Yeye el Vie Ago 10, 2018 9:56 pm

Japón, XXX | Mercado | 20 / 07 / XXXX | Periodo EDO.

Un día ajetreado se asomaba al par del amanecer, el sol anuncia su presencia a paso lento trayendo consigo la luz que haría la actividad encenderse aún más entre calles que parecían nunca dormir, aún no llegaba a ponerse del todo sobre las cabezas de polvorientas chozas que solían ser utilizadas como hogares o tiendas de alimentos -¿mercados?, ¿cómo se llamaban las calles repletas de humanos de aparentemente grandes pulmones que gritaban sobre las grandes ofertas de sus objetos vendibles a cambio de monedas?-, parecía darse su tiempo a paso de tortuga antes de poder tirar con todas sus fuerzas los rayos de intensa luz hacia los pobres necesitados que tenían la intención de pasar sobre el abarrotado camino repleto de mercaderes. Faltaban unos cuantos minutos antes de que el sol se atreviera a posarse sobre los techos de la ciudad, el cielo daba señales de amenazar con un día bastante brillante que haría de dormir una tarea bastante difícil de lograr. ¿Debería quejarse por la pronta puesta de sol o ignorar por completo el amanecer que estaba próximo a llegar?, sea cual sea su elección del día no quitaría la parte en la que sería parte de los pobres necesitados tan pronto se retirara de ese hostal, puesto a caminar hacia lo incierto; tener en cuenta la molestia que le tomaría el solo levantarse de aquel delgado futón le hacía revolverse la materia gris. El sol no daba su protagonismo como el problema principal; levantarse de un cómodo descanso para ponerse en marcha a una aventura sin sentido debido a su patética habilidad de provocar cualquier desvío en un problema, eso si que era algo que le hacía querer quebrarse una pierna solamente para evitar salir de la habitación y quebrar su posición de supuesto sueño.

" Todavía es... temprano... " se luce la queja dentro de una cabeza medianamente vacía de manera esporádica a la par que su vista se centraba en el pedazo de cielo que podía divisar a través del ventanal de madera corroída; este partía la pared en mitad así que mantener la atención fuera de eso se le hacía imposible, sobretodo porque la capacidad de retención que podía mantener era la mínima; tuvo que coincidir consigo mismo a los pocos segundos de la aparición de su elocuente pensamiento, no es el momento para darse el lujo de malgastar horas de sueño, por poco y la idea de conseguir aunque sea la habitación más pequeña de aquel hostal se convertía en una cercana realidad " ...aunque dormir en la calle no suena a mala idea ", intentó pensar en las grandes ventajas de dormir en un plano tan grande como lo sería una avenida central ¡al fin y al cabo, muchos humanos lo preferían así! no había que pagar una entrada ni una estadía, no había que dar monedas a cambio de un baño o dar propina por un servicio que nunca se pidió -¡el recuerda muy bien haber pedido que no lavaran sus ropas, maldición!-. Por su parte podría dormir en cualquier espacio donde pudiera sentarse o apoyar la espalda, las exigencias a la hora de tirarse una siesta nunca se encontraban presentes cuando se trata de si mismo pero el viaje que estaba tomando ni si quiera fue su idea desde un inicio. Estas largas caminatas no las estaba dando solo, sino su estadía en ese cuarto sería otra historia.

Claro. Siempre olvida los pasos de corta distancia que hacían el esfuerzo por imitar los suyos.

Instintivamente sus ojos se posaron encima de aquella figura esbelta que yacía descansando a un costado del pelicastaño, acurrucando la delgada figura encima de su brazo -muy a su pesar, pues justo al lado de su brazo estaba la almohada que venía en conjunto con el futón- que tenía utilizando como una especie de almohada; el cuero cabelludo de la mujer era demasiado largo y se enredaba en la extremidad que ella usaba como apoyo para dormir, por no decir de la leve comezón que le provocaba a la vez que hacia algún movimiento. Nunca se acostumbraría a la extraña manía que tiene en treparse sobre él cada vez que tenía la intención de dormir. Realmente no entendía muchas cosas del matrimonio en general. Si intentaba ser aún más especifico, no entendía para nada al ser del que se había enamorado. Oh bueno, mejor no intentar comprender el tema; solo se dejaría llevar por la corriente.

" No puedo dormir " parecía un grito de ayuda por su parte, el bullicio impedía las voces atareadas se sentían cercanas al punto de sentir como golpeaban sus tímpanos de lado a lado, atravesando la probable materia gris residente en su cabeza. Voces rebotaban sobre las paredes de los humildes lechos cubiertos de tatami y madera, que a duras penas lograban sostenerse sobre sí mismos; parecían atraer aún más de ellas, se multiplicaban en la lejanía dentro de la penumbra de la madrugada, no paraban. Giraban en torno a si mismas desde muy temprano, no se irían hasta dentro de un largo rato, para ser más específicos, el ruido con el que se podía caracterizar a una ciudad viva daba la ilusión de que permanecería así por siempre. puras desde el nacimiento del polvoriento callejón hasta la última piedra que conforma el camino amigable del buen comprador, donde los puestos hacían de las suyas asentándose uno del lado del otro, no dejándose respirar entre si al ser contados los centímetros de distancia dentro del mercado. Las ciudades como estas parecían dormir muy poco y eso se demostraba desde muy temprana hora en donde la actividad parecía fluir con naturalidad.

Suelta un largo y pesado suspiro desde el fondo de su pecho, se distraía demasiado en detalles que no valían la pena y eso indicaba que era el momento perfecto para tirar la toalla. Aleja de su brazo silencioso a la invasora de su espacio personal, procurando dejarla acurrucarse con una almohada que le serviría de reemplazo —¿Por qué no es así de callada todo el tiempo?— susurra nervioso, lo que menos quería era despertar a la bestia.

¿De que hablas? soy un amor todo el tiempo...— da un respingo, esa voz lo tomó desprevenido. Pareciera como si el susurro de una oración hubiera sido más ruidoso que todo el ruido de una ciudad, hablando de eso, ¿cómo es que no le molestaba toda esta situación si ella era la primera que se quejaba de las cosas?; ella en aspecto perezoso talla uno de sus ojos mientras giraba su vista hacia la gigante ventana que parecía fuera de lugar, el cielo había cambiado su color a un suave morado pálido al quererse mezclar con la oscura madrugada -¿cuándo haría el sol su aparición total?, se estaba cansando de ver una escena que le recordaba del sueño que podría estar disfrutando- y eso desvaneció toda gana de seguir durmiendo de la pálida chica —Yeye, ¡pudiste haberme despertado contigo! debemos irnos ¡pueden cobrarnos aún más si nos quedamos más de cinco horas!— si, quitarla de su brazo no fue buena idea —¿¡Qué haces ahí parado?!, ¡ve por mi ropa! ¡no puedo salir con este kimono tan ligero!— ella alzaba la voz cada vez que encontraba alguna razón para hacerlo, su grito más grande salió cuando se le ocurrió voltear al espejo de pared y ver como la larga, plateada y brillante cabellera estaba haciendo de las suyas —¡¡Yeye, mi cepillo!!, ¡UGH, si despertaste tan temprano pudiste haberme advertido! ¡me veo impresentable y tengo poco tiempo para arreglarme!, ¡¡YEYE, cariño, no te veo moviendote y LLENDO POR MI CEPILLO!!— y lanza la almohada, cae justo en el rostro del regañado.


[ . . . ]


Suelta un enorme bostezo a la par de su caminar. Las horas habían seguido su curso y el mercado seguía igual de ruidoso que el momento desde que espantó su sueño, las personas gritaban sus productos con voces entusiastas justo al lado de cualquiera que pasara frente a el lugar donde establecieron sus puestos, las personas gritonas trataban de seguir tu paso si te encontraban interesante o escuchaban las monedas colisionando unas con otras dentro de los bolsillos, en su caso era por la tela del hakama que lleva puesto, parece costosa por ende estaba siendo objetivo fácil. Si no fuera por la orden de " no enfrentarse con extraños y no causar problemas " de su esposa estaba muy seguro que habría lanzado a alguien hacia la pared más cercana desde el tercer vendedor que se acercó para ofrecerle manzanas. Hablando de la esposa que le hacía mantener las apariencias ¿dónde quedó?, unos cuantos minutos que apartó la vista de ella, confidente de que esta le arrastraría hacia donde sea que ella quisiera, y desaparece entre el mar de gente. El moreno observa sus alrededores, desorientado. Desconoce su entorno, el camino de regreso hacia el hostal y el destino que ambos habían planeado, además, la plaza de mercaderes estaba abarrotada con gente enana y ancianos de cabellos blancos, ¿cómo la encontraría en un lugar donde puede ser fácilmente confundible si apenas podía diferenciar a un niño de un adulto? aunque podía fallar si la persona era de muy baja estatura, tampoco podría distinguirla por su género, hombres y mujeres le parecían tan similares que no lograba distinguirlos... no, no se tomará la molestia de preocuparse por eso, la intención de hacerlo no se encontraba en él. Tarde o temprano aparecerá, tal vez si se queda quieto...

Lo haría si no hubiera notado a una persona completamente quieta en un lugar tan... movido. Se ve muy fuera de lugar como si esta escena no fuera para él. Un lugar abarrotado de humanos en actividad, dando lo mejor de si para sobrevivir a un día más para conseguir dinero y luego estaba esta persona, sentada en un banco ignorando cualquier distracción que pudiera apartarle del libro en el que se encontraba inmerso. Al menos eso le parecía, si esa persona tiene la capacidad tan grande para ignorar tremendo alboroto sea lo que sea que esté leyendo debía estar muy bueno, ¿no?. Inconscientemente ya estaba tomando camino hacia el extraño, algo en este le atraía." ¡Total, buscarla puede esperar! " nunca tuvo en cuenta la posibilidad de llegar a molestarle si llegaba de repente a invadir su probable momento de paz o si tan si quiera era buena idea acercarse así como así a un probable peligro inminente, pero está dispuesto a matar el tiempo mientras piensa en ubicarse o buscar alguna excusa que podría decir se llega a encontrarla enojada.

Para su caminata al ver una distancia de un metro y medio entre los dos, en caso de que la otra persona sea violenta ya tiene su distancia para devolver el golpe —¿Está interesante?— suelta, señalando el libro que el otro tenía entre sus manos. Estaba siendo genuinamente curioso, algo extraño en él.



|| —H a b l a r #660000— || " P e n s a r " #330000" || Palabras que Shichika no entiende y a veces le gusta usar; palabras que el autor usa y Shichika desconoce por completo || D e s c o n o c i d o#993366 ||
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Tema Privado Re: Good Old Days

Mensaje por M. Levka Nikoláyevich el Mar Oct 23, 2018 11:11 am


Φ CERRADO Φ

Debido a la falta de respuestas en éste tema durante dos meses o más, y muy a nuestro pesar, el tema ha sido cerrado y retirado de la zona correspondiente. Sin embargo puedes recuperarlo, pidiendo su reapertura, aquí.
Lugar: Otros
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Tema Privado Re: Good Old Days

Mensaje por Satoi Madarame el Sáb Oct 27, 2018 11:15 pm

Ahh~ La agitada ciudad de Edo, ¿cuándo se había convertido en un sitio tan concurrido? Los vendedores habían acaparado las calles. Aquel sitio que alguna vez no tuvo más que importancia estratégica militar, ahora se había convertido en el sitio más importante para todo tipo de reuniones de aquellas tierras. Los mercaderes comenzaban el día animosos, listos para embarcar a cualquiera a comprar sus telas, comidas, armas y otros productos a precios muy variables. Aún era muy temprano y parecía que algunos ya habían logrado buenos "negocios" (estafas). Satoi realmente no podía creer que hubiese gente tan ingenua. Largó un suspiro y caminó entre la muchedumbre hacia un banco que se encontraba cerca del pequeño puesto de confección de yukatas, ¿su motivo para estar allí? Simplemente no tenía dónde más quedarse.

Desde que finalizó la batalla de Sekigahara, se había convertido oficialmente un ronnin; pero era probable que nadie recordase o preguntara si lo era, ya que todos los que participaron probablemente estaban muertos actualmente. Pensándolo de esa forma, aquella época parecía un lejano punto en su existencia. ¿En qué momento pasó de tener 20 años a 141? Su apariencia seguía tan joven y fresca como el día que decidió recluirse de la civilización debido a sus actos. Era la tercera ciudad a la que se trasladaba desde su despertar y tan solo llevaba un año vagando por esos lares. Cavilar sobre el pasar del tiempo lo hacía cuestionarse sobre la existencia misma.

— Parece que hoy ando especialmente sentimental— se dijo así mismo intentando salir de sus profundas memorias. Alzó los hombros para darle poca importancia a sus pensamientos y poco después extrajo del interior de su yukata color azul, de la parte superior, un libro no muy grueso. Este era de medicina y anatomía, estaba interesado en el tema y había aprovechado sus enlaces del pasado para poder conseguirlo. Actualmente, estaba seguro de que era medianamente ilegal poseer un libro tan valioso y exclusivo.

Mientras él leí, muchos vendedores pasaban cerca suyo, pero eran pocos quienes le ofrecían algo. A Madarame le gustaba pasar desapercibido, relacionarse con los humanos no era su fuerte, así que aprovechaba su común apariencia (tez blanca, cabello y ojos azabaches) para no resaltar; parecía algo pobre con su indumentaria sencilla. En los últimos 40 años, había perdido gran parte de su carisma y amabilidad, le era difícil ser amigable con otros ya que acababa siendo frío y ligeramente cortante, por ende ignoraba a algunos de esos vendedores en cuanto se acercaban. Estaba consciente de que debía retomar sus puntos fuertes de sociabilización, mas no estaba seguro de que ese, precisamente, fuera el día adecuado.

El ruido cada vez era mayor en aquella plaza, los mercaderes hacían sus mejores intentos para vender hasta lo último. Niños, ancianos, jóvenes, cada vez más gente se acumulaba al rededor. Destripó ligeramente un costado de su libro ya que fue sacado por un momento de su lectura, pero rápidamente pudo convertir toda aquella masa de ruidos en un sonido plano. No era tan difícil concentrarse siendo que a lo único que podía ponerle real atención era a su lectura. Acomodó hacia un lado un mechón de su mediana cabellera larga detrás de su oreja, el cual cayó nuevamente sobre el libro unos segundos después por tener la cabeza agachada.

Sintió cerca una presencia justo en frente suyo, pero la ignoró. A lo lejos escucho un "¿Está interesante?"; sin embargo, no creyó que le hablaran a él y siguió en lo suyo, eso hasta que unos 15 segundos después ató los cabos y miró por el rabillo del ojo a aquel joven que no estaban tan lejos como el había creído, todo lo contrario, tan solo se hallaba a un metro y medio de distancia de él— ¿En qué momento...?— ligeramente, colocó el libro sobre sus muslos y lo miró— Oh, perdona por ser tan grosero, estaba demasiado ensimismado— se disculpó regalándole una suave sonrisa— ¿Te refieres al libro? Pues, realmente lo está. Es un libro sobre medicina, vienen muchos datos sobre la acupuntura y plantas medicinales, además de algunos dibujos del mapa del cuerpo. ¿Quisieras echarle un vistazo?— Satoi cerró el libro y extendió su brazo hacia el muchacho frente a él.

El contrario no parecía ser una persona peligrosa ni con muchos conocimientos, estaba casi seguro de que no cuestionaría el por qué un civil común y corriente poseía un libro de tal calibre. Inclusive las ilustraciones anatómicas, de estilo ukiyo-e, no era algo que le fuese mostrado a la mayoría de genteAl parecer, hoy si era el día para sociabilizar. ¿Qué querrá este chico? No creo que esté genuinamente interesado en mi lectura— analizó— Nuevamente no quisiera ser grosero, sin embargo me preguntaba si tenías algún interés en particular, como vender algo, para hablarle a este desconocido— interrogó lo más amable que pudo, manteniendo serena su expresión. Debía conseguir la mayor información que pudiere.


Spoiler:
Yeye, te ofrezco una gran disculpa por responder hasta ahora, tan tarde que inclusive cerraron el tema. He estado muy ocupado con el trabajo y estudio. Me será completamente comprensible si no deseas responder a este tema luego de tanto tiempo.
No estaremos leyendo
.


Gracias, Dante.

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