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¿Estas preparado para escribir tu propia historia en el Instituto Takemori? Adéntrate en el mundo mágico de Éadrom en donde casi todo es posible. Convive junto a otros seres sobrenaturales y humanos. Comprueba si es posible que ambas especies vivan en paz y armonía. Diseña tus propias aventuras, persigue los objetivos que te trajeron hasta aquí y por sobre todo pásatelo en grande! Estas a un paso de formar parte de esta gran historia! Adelante!
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Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Ayiw Kryomi el Dom Jul 29, 2018 7:17 pm

- La simpleza de algunos hechos, era imposible de relacionar con las dificultades de las situaciones en las que se desarrollaban. Particularmente, en su día a día.

La rutinaria seguidilla de acciones que la hacía levantarse por las mañanas y acostarse por las noches era, tediosa, inconstante y cambiante, teniendo como única certeza que, si al abrir los ojos, por la mañana estaba viva para que transcurra un día más, y si no moría en el transcurso de la jornada, volvería a descansar a su lecho. Lo que ocurría entre el inicio y el final, era siempre un misterio imposible de prever.

Y a veces era en las horas de descanso que las catástrofes ocurrían. El solo hecho de que alguien explote "algo" en la ventana de tu cuarto sirve para romper rutinas ¿verdad? Saltemos la parte del ruido, escombros (muchos escombros), el temor, el dolor y el pequeño enfrentamiento que hubo en su habitación destruida; pasemos a esa parte en la que notó qué era lo que faltaba, y quién lo había tomado.

La castaña, en lo que se colocaba sus zapatos preferidos, un par de "pies de gato" y emprendía marcha par recuperar lo que era suyo, intentó pensar porqué era que le habían robado su más preciada pertenencia. No era un objeto de valor monetario, ni siquiera lo era en un sentido mágico, al compararlo con las gemas pulidas, los polvos mágicos, plantas extra-terrestres e incluso, algunos "habitantes" de su departamento, aquel libro era inútil, para nadie más que para ella. El libro la había elegido y ella lo había elegido a él para que le enseñe, para quedar bajo su cuidado y tutela, para... que le guiase en el descubrimiento de su propia naturaleza, no humana, ni tampoco similar a ninguna otra cosa que al menos ella misma, haya conocido antes. Con una pequeña morralera de tela en el hombro, partió. -

Lucifer... ¡me las pagarás si algo le sucede a mi libro! - bramó al cielo nocturno, escuchando de una ráfaga repentina, una risa gutural y grave. "Se ríe en MI CARA..." apretó los puños y se detuvo al llegar al final de la calle en la que vivía... miró a un lado... y a otro. No había rastro alguno del ladrón. Metió la manita en la morralera y dio con un frasco, del cual extrajo un puñado de polvos color amarillo intenso. Estiró hacia el frente la manito con el puño cerrado, manchado de polvo y cerró los ojos.- Gran Ra, dios sol, escucha a tu servidora, compadécete de su debilidad y brinda tu luminar para alumbrar su camino... - los polvos en su puño e incluso los del frasco en la cartera, brillaron.- Eolo, dios viento, toca la bendición de Ra y  sopla siguiendo el rastro que que absorbe la luz, que compite con ella, que la ahoga hasta sucumbir en el vacío - una suave brisa... pareció besar la mano de la castaña, invitándola a abrir el puño, permitiendo que de a pocos granos volatilicen en el aire, marcando una dirección, la cual debía seguir.

Ayiw sonrió y comenzó a avanzar, soltando una carcajada al viento. "En tu carota... Satanás".-


0-0-0

- El Ladrón avanzaba lejos del rastro que seguía la castaña, mofándose de un saqueo exitoso, lanzando al aire el libro y recuperándolo con confianza; en las manotas de aquel ser, parecía ser un juguete.

Deja de usar eso como un juguete, llévalo dónde ella no sospeche pueda estar un objeto solicitado por mi- aulló el Hijo de la Mañana al Demonio que había aceptado la misión.-

¿Puedo preguntar, por qué deseaba esto de una... mocosa? - bramó mirándolo con insignificancia.-

No es algo que puedas comprender, mestizo - una figura incorpórea, pero humanoide se hizo frente al inmenso demonio, el que estiró la mano, para recibir dicho objeto. El inmenso "trabajador" ofreció el libro y al dejarla sobre la "mano" del sujeto... tanto la figura como el libro desaparecieron.


0-0-0

El libro apareció encima de un lugar que quedaría a la vista de un ser "divino"... ¿quién sospecharía que el mismo Caído, usaría aquella divinidad para esconder sus huellas en aquel crimen? -
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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Nero Angyros el Dom Jul 29, 2018 9:58 pm

La situación comenzaba a sentirse tan oscura como el cielo nocturno que le amparaba en ese momento. Si bien no había perdido la calma, era innegable el hecho de que cierta inquietud se había alojado en su interior; todo había comenzado con un rumor, una sospecha de que alguien estaba investigando sobre lo que Arkamone había sellado en Siberia. Los peores temores de Nero afloraron cuando, unas horas antes, recibió la fatídica noticia: Roseliya, su persona de confianza en la remota tundra, había desaparecido sin dejar rastro alguno.

''Es muy probable que alguien lo haya descubierto.'' Repitió en su mente nuevamente. Llevaba ya un tiempo dándole vueltas al asunto. ''SIn Roseliya, ahora mismo podrían estar intentando romper el sello... Esto es un problema.''

El rubio ángel se encontraba sentado en una plaza, no muy lejos de su hogar. Había sentido la necesidad de estar al aire libre, lejos de las cuatro paredes que le brindaban refugio; pensaba que un cambio de entorno podría estimular su creatividad, que una solución se presentaría mágicamente. O al menos, que las palabras de Arkamone volverían a atravesar el tiempo y el espacio, a darle una guía, con aquella sabiduría que Nero había aceptado nunca podría igualar.

''¿Existirá otra persona con tu misma Voluntad, Arka? Depravación es fuerte, y los humanos no han hecho mas que crecer en numero.'' Levantó su cabeza, mirando las estrellas. Le reconfortaba saber que no importaba donde estuviese, ni cuanto hubiese cambiado el mundo, el cielo continuaba siendo el mismo. ''Si esta ciudad se viese envuelta en esa corrupción, no habrá quien le pare... Y mis dichosos pares no harán nada si no se trata de su pelea con los demonios. Vaya incordio.''

El aterrador espectro de aquel pasado dejo de verle a los ojos en aquel momento; un breve escalofrió recorrió su cuerpo, como si una gélida brisa hubiese soplado. Mas él, en su larga vida, había aprendido el significado de aquella sensación. Era obra de la antítesis de su raza, la encarnación del mal ante el ojo de algunos supersticiosos humanos. Se levantó de la banca con prisa, y observó sus alrededores, con su cuerpo tenso. No deseaba el enfrentamiento, pero quizá se había tornado presa de algún demonio que vivía para aquella guerra sin sentido.

La sensación de peligro desapareció unos pocos segundos después. Tras esperar unos momentos que parecieron eternidad, Nero volvió a relajarse.

''Extraño... Pero, en esta ciudad, supongo que no debería sorprenderme.'' Pensó él, intentando dar explicación a aquel fenómeno. Fue en aquel instante que se percató de algo fuera de lugar. En la banca que había estado sentado momentos antes, como si hubiese estado allí desde un principio, rezaba un solitario libro de inmaculado aspecto. Nero se acercó, y lo observó detenidamente sin tocarle. No le resultaba familiar en lo mas mínimo.

''No parece estar maldito, pero...'' el ángel acercó su mano al escrito, para tomarlo. ''Sin duda alguna, esto es obra de un demonio. Nada positivo puede salir de sus jugarretas''

Finalmente, lo tomó.



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Nero Angyros
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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Ayiw Kryomi el Dom Jul 29, 2018 10:51 pm

- ¿Cuánto llevaba corriendo? Se detuvo y debió reposar las manos y la espalda sobre las rodillas, para evitar desplomarse en el sitio. Miró hacia atrás, notando que el camino de polvo luminiscente se iba perdiendo una vez ella lo atravesaba. Y se suponía que eso tenía que pasar: al ser polvos purifcados, y tocados por Ra, éstos por atracción de opuestos, mostrarían el sitio donde el ladrón habría pasado dejando una huella. Solo eso había podido adivinar del ataque sufrido a su casita. ¿Dónde demonios lo estaba llevando Ventus?

Metió la mano en la morralera y sacó una botella de licor cara. - Esta no... - murmuró y la metió de nuevo, para sacar una de agua. Bebió solo un sorbo y continuó; si esperaba mucho tiempo, el rastro desaparecería, tal como había prometido que ocurriría a cambio del favor de los dioses. Más, tras trotar un par de cuadras más... notó que el rastro terminaba. El polvo brillante parecía acumularse en una zona específica, rodeando una silueta. Era alguien alto, con buena postura y... - Maldito seas, Lucifer... - frunció el ceño y aplaudió una vez, para deshacer la figura que se formaba con los restos del polvo, haciendo que se apagase y se tornase en... polvo fino.  ¿Qué podía hacer... a partir de allí?


0-0-0


El libro, de color blanco, parecía irreal de alguna forma. Tan blanco como ninguna cosa sobre la tierra, era cálido al tacto, producía su propio calor, y suave... casi confortante de tocar por la superficie. La tapa completamente blanca, contratapa igual.

Quizá... sería por la naturaleza del rubio, que el libro dejaría que él lo abriese. Las páginas finas, no contendrían nada más que la superficie blanca y pulcra en cada hoja. Salvo por la anteúltima hoja de todas, en el dorso, esquina inferior-derecha... habría una sigla que anunciaba: A.Y.I.W.


0-0-0


La joven pudo sentirlo... cual si la estuviesen tocando a sí misma, por lo que (sinceramente) incómoda y algo alarmada, se forzó a pensar en cómo podría hacer para averiguar dónde estaba su Libro Blanco.

"Quizá si... pedo ayuda a..." alzó la mirada al cielo, notando cada uno de aquellos puntos, de aquellos soles, de aquellos entes e inteligencias que residían a miles de años luz de distancia. Podría arriesgarse a quedar en deuda con alguna... por su Libro, lo haría. -

Maldito... - continuó despotricando contra cierto demonio conocido(?), en lo que se preparó para... aquello. Abrió y cerró los puños, notándose realmente agotada, puesto que tenía sumamente frías las extremidades. Esperaba tener energía suficiente para recuperar su Guía.- Ukukhanya kwezulu, ukuthi uhlulele futhi uqondise, ngiphe amehlo akho... - y resultaba ser que los hechizos del África eran los mejores para hablar a las estrellas.- ngisho nomzuzwana, nginike isipho sokuthola lokho engikufunayo, ngaphambi kokuba usuku luqale - terminó y al abrir los ojos, su percepción se había aumentado... Podía ver todo desde una perspectiva alta... podía verlo, y sentir más allá de lo que había imaginado.

Y pudo notar, cómo un pequeño resplandor invisible a los ojos de los humanos, provenía de... ¿una plaza? Dio dos pasos y acabó contra el suelo... sin haber controlado su fuerza para aquello. ¿acaso la estrella también le había otorgado dones... físicos? Alzó las cejas y debió de dar cada paso... de dos metros, con cuidado. Aún era frágil, si saltaba más de la cuenta, podría caer y romperse algo.-

TU... - aulló con fuerza, cuando lo vio, a casi 100 metros, con su amado libro en mano.- ¡Devuelve mi lib-...! - en su afán de querer avanzar más a prisa... acabó dando un salto... demasiado alto. ¿Cuánto serían... 8... 18 metros? No estaba acostumbrada a medir distancias en movimiento.- ¡NO PUEDE SER! - aulló, intentando ver... cómo... sobrevivir a esa caída.-
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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Nero Angyros el Lun Jul 30, 2018 8:29 pm

Spoiler:
¡Miren, allá en el cielo! ¡Es un ave! ¡Es un avión! ¡No, es Ayiw!

El ejemplar que sostenía en sus manos era único en todo sentido; el inmaculado color blanco que tapizaba cada centímetro de tapa y contratapa, el inusual calor que parecía emanar de su interior, eran varios los detalles que hacían de ese libro un objeto de interés y al mismo tiempo sospechoso. No había duda en la mente de Nero, estaba seguro de que se trataba de un libro embebido en magia, símil en alguna forma a grimorios y talismanes. Sin embargo, lejos de hallar familiar el trabajo de la obra, su única impresión prevalente era la de que ese objeto tenía vida.

Su curiosidad como lector venció a su sentido del peligro; con sumo cuidado, comenzó a navegar por las paginas, una a la vez, buscando algún nuevo indicio sobre el misterio de su procedencia. Sin embargo, las finas hojas estaban tan blancas y vacías como su exterior.

''Un libro blanco, sin ninguna marca o nota... ¿Trabajaron sobre el concepto de la perfección? No... Es de alta independencia religiosa. No aplica la teoría del ídolo... Puede que este entonces no sea el fin, sino un medio... Un medio que exhuma pureza. ¿O estará relacionado con los Cielos?'' Conjeturó en los confines de su entendimiento, buscando posibles soluciones. Desgraciadamente para él, realizar ese tipo de análisis era sumamente impreciso; basarse unicamente en las construcciones físicas de los objetos implicaba que debía tener en cuenta un sinfín de interpretaciones. Y desde que la era de la interconectividad había llegado, se había hecho infinitamente mas sencillo construir catalizadores mixtos, aleaciones que hubieran sido impensables tiempo atrás.

Un grito rompió entonces la tranquilidad de la noche, un alarido que provenía de los cielos. Al levantar su vista, pudo ver una femenina silueta moverse por los aires; por un instante, permaneció inerte, en su punto mas alto. Y finalmente, comenzó su descenso, caótico como el movimiento de sus brazos y piernas.

Nero se dio cuenta de forma instintiva: Sea quien fuese esa persona, no sabía lo que estaba haciendo. Y dada la altura desde la que estaba cayendo, el único resultado posible era innegablemente malo. Con un impulso que salió de lo mas profundo de su ser, dejó libres sus alas por primera vez en decenas de años, y salió disparado, al encuentro.

Durante ese breve momento, sintió una energía que había creído perdida, como si se encontrase en aquel pasado que añoraba. Un segundo después, atinó con dificultad a atrapar entre brazos a su objetivo; una hazaña que supo ser mas difícil de lo que se imaginaba. En todo aquel tiempo, había perdido algo de practica.

''¡Oh, no...! ¿Y si es una trampa?'' Pensó, cuando ya la suerte estaba echada. Y así, ambos cuerpos se encontraron, sobre aquella plaza, bajo el cielo nocturno.



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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Ayiw Kryomi el Jue Ago 02, 2018 10:19 pm

- Habían cosas que no conocía en aquella experiencia. El peso al romper el aire al ascender era... enorme, tanto que le dejó sin aliento al llegar al punto más alto, donde al terminar su energía cinética, logró inhalar con fuerza. El frío por al aire, era gigante; las manos se le enfriaron mucho y solo había sido un salto. Tercero, creyó contar 6 pisos desde el punto más alto de todo, antes de notar una presión en el aire. ¿O era... una energía... que se desplegaba? Antes había presenciado despliegues de metamorfosis, de sellos, de hechizos poderosos ¿de qué iba el recién percibido?

Su cuerpito dio varias vueltas al comenzar a caer, sin ningún tipo de control en... nada. Al menos hasta sentir un golpe horrible contra el su cuerpo. Y quedó sin aire, habiendo cerrado los ojos con fuerza por el impacto. ¿Había sido eso la caída? No... porque el golpe se habría dado en un misma línea recta en una zona más extendida de su cuerpo... y dolería más, estaba segura. Pero ¿Qué diantres sucedía?

Abrió un ojito y notó que... veía el paisaje a la distancia, pero quieta en el aire... rodeada de blanco y suavidad... como un sueño, rodeada de plumas suaves y calidez. "Diablos... quizá ya estoy muerta y Lucifer se quedará con mi Librito..." pensó, antes de notar una corriente de aire... que le hizo notar que tenía dos alas inmensas justo en frente.

Se incorporó un poco, notando que estaba de vientre en el hombro de un... ¿ángel? ¿falso ángel? ¿metamorfo? Con ambas manos en el hombro del rubio, se intentó incorporar, pero... le dio miedo la altura, mucho. - Q-quiero bajar... por favor, bájame... - pidió volteando el rostro para verlo, con los ojos plagados en lágrimas. De inmediato se apegó lo mejor que pudo a él... en realidad, buscando una forma de sentirse más segura, más estable y firme en el... hombro de un sujeto volador. Aferró las manos a él y cerró los ojos, en la medida que podía sentir, por medio del equilibrio, que descendían.- ¿Ya... llegamos? - murmuró, abriendo un ojito... notando de nuevo la altura que los separaba del suelo. Se volvió a encoger y... comenzó a tiritar, incluso.

Contó 3 "Mississippi's", creyendo que era tiempo suficiente y repitió.- ¿Ahorita si...? - y volteó, creyendo que estarían ya a centímetros del suelo, notando que aún... había algunos metros de altura. Más su movimiento brusco, le hizo moverse de forma peligrosa. Por un momento, se sintió de nuevo en el aire, sin que nadie la sostuviese, y estuviese a punto de volver a caer directamente al suelo, cuando volvió a sostenerla, aquel ser alado. Habiendo sido sostenida por la cintura desde la espalda, quedó mirando "hacia abajo".- ¡...! - corrió el rostro hacia su rescatador y cerró los ojos con fuerza, prácticamente abrazándose como pudo a los brazos de él que la sostenían, parecía que con más fuerza que antes. "Seguro tiene miedo de que te resbales y caigas y mueras y sea su culpa o tenga que limpiar luego..." Se sintió mal por el sujeto, aumentando su usual empatía, por el doble susto que se pegó: la caída como el "casi accidente" en el descenso.- L-lo siento, y-yo solo quiero bajar... - habló con hombros encogidos, sin animarse a abrir los ojos esa vez.-

¿Me avisas cuando lleguemos, por favor? - murmuró totalmente angustiada.-
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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Nero Angyros el Sáb Ago 04, 2018 3:30 pm

Habría logrado atraparla, tras un impacto que había llegado con mas fuerza de lo que había previsto; de no haber contado con la fortaleza de sus alas, otra hubiera sido la historia. Rezaba la rescatada sobre su hombro, como si de un saco se tratase; Nero hubiera preferido tenerla en brazos, en una posición de mayor estabilidad, pero aquello era indudablemente mejor que nada. Dadas las circunstancias, tenía que agradecer que aquellas extensiones de su cuerpo habían respondido en tiempo y forma.

La chica, asumió él por su voz, se notaba inquieta; en sus palabras estaba el deseo de volver a tierra firme. Mas Nero, concentrado en su vuelo, no alcanzó a pensar en las palabras adecuadas que pronunciar.

''Ya casi.'' Pensó, mirando como el suelo se veía mas y mas cerca. Si bien le resultaba agradable volver a surcar los cielos, temía que algo saliese mal; no importaba tanto su cuerpo, que gozaba de ciertas resistencias, sino que temía por la otra vida que cargaba. De forma inconsciente, había asumido que aquella no tenía los mecanismos para un descenso seguro, idea que había nacido de las expresiones que había visto y oído antes de atraparle.

Fue en un instante que ocurrió; un movimiento mas brusco que el resto, que le tomó desprevenido, y un segundo después, la chica había perdido su agarre. Sin dejar ganarse por el pánico, Nero logró tomarle por la cintura y asegurarle; una postura que resultaba incluso mas incomoda, y que solo resultaba posible por la ligereza del femenino cuerpo que intentaba salvar.

— Tranquila. Ya casi estamos. — Fue lo único que pudo soltar, mientras recorría los últimos metros del descenso.

Finalmente, los pies de Nero se apoyaron sobre el pasto. Con algo de esfuerzo, acomodó a quien tenía en sus brazos para dejarle parada frente a él. Mas no le soltó de inmediato; temía que la ultima sorpresa le hubiera dejado con esa sensación de perdida de fuerza en las piernas.

— Ya puedes abrir los ojos. — Le dijo, al observarle mas detenidamente. Era bien parecida; a juzgar por sus facciones, hubiera podido encajar perfectamente entre el alumnado del instituto. Sin embargo, con los misteriosos seres que habitaban en esa ciudad, no le era posible a él discernir su edad a mera vista.

''Ahora... ¿A que ha venido todo esto?'' Era un día peculiar para Nero, de noticias amargas y encuentros poco ordinarios. En aquel momento, lejos de sentirse encerrado, su interés se había encendido. Como si de un juego de mesa se tratase, distintas piezas habían sido colocadas a su alrededor. La desaparición de Roseliya, el acecho de un poder demoníaco, la aparición de un libro completamente blanco, y una chica caída de los cielos.

''Las historias en esta ciudad no dejan de sorprender.''

— Disculparas mi atrevimiento, pero... No es normal que lluevan chicas del cielo. — Los interrogatorios no le gustaban en lo absoluto. Sin embargo, sentía deseo de tener respuestas, y estas solo llegarían a través de preguntas. — ¿Puedes explicarte? —



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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Ayiw Kryomi el Vie Ago 10, 2018 11:05 pm

Pero conté muchos Mississippi's y no llegamos... - murmuró sintiendo que las manos le temblaban, aún aferradas al brazo del sujeto. Era... era... ¿tan grande? Quizá era cosa del susto y las perspectivas. Aunque... si lo pensaba en sentido lateral, se sentía pequeña al lado de quien sea. Aún sintiéndose bien con su escaso metro sesenti-algo Y sobre tacones... en ese lugar tenía la desdicha de encontrarse con los sujetos más grandes, más atractivos, más malditos Y/O poderosos... Quizá sí había sido efectiva y genuina la discusión con aquel ente que se presentó ante ella como "La Suerte". Suspiró, tratando de distraer su propia mente con pensamientos veloces y efímeros que acabaron, en nada cuando la suave brisa fresca que sentía en todos lados, se hizo nada.

Sintió un mareo ligero incluso antes de notar que se habían detenido. Y la acomodó, por lo que abrió los ojos de inmediato, sintiendo... pero "no sintiendo" el suelo bajo sus pies. Se aferró a él, pues siempre la soltaban a penas parecía "salvada" pero se había ganado más de un buen golpe por ser soltada "antes de tiempo". - ... - miró al rubio, debiendo alzar el mentón... y terminó por sonreír ampliamente. - Muchas-muchas gracias - movió las manitas a modo de "sacudón", realmente animada a por sentirse... segura. Más... disminuyó el gesto ligeramente, al notar en la mirada del rubio que la estaba analizando de alguna forma. Se encogió de hombros ligeramente y aguardó a que dijese algo... era de lo más interesante ver las reacciones que solían tener las personas por sus particularidades; jamás encajaba en los prejuicios de los demás. -

... - a penas él comenzó, suavizó la mirada; al menos... era amable, y con aquella disculpa inicial, demostraba sería alguien educado. Al pareces aquel encuentro sería agradable a la vista y en el trato. - Me llamaste chica... - abrió los ojos enormes, separando los labios en la sorpresa, antes de soltar una risa tintineante, aguda, pero... literalmente dulce. - No pude controlar la bendición de una estrella - dijo tal cual, mirándolo con una sonrisa gigante. - Fue la primera vez que pedía una... y que me respondió una tan poderosa a la primera - ladeó la cabeza, pensativa.- No sabía que me aumentaría la capacidad física, pero sin hacerlo con la resistencia. No sé sobre saltos ni vuelos "civilizados", por lo que entré en pánico y legaste tú y me salvaste... dos veces y me llamaste chica! - acabó con una risilla más. Más de la nada, recordó algo, el motivo por el cual había pedido la bendición y amplió aún más la sonrisa.- Lo siento mucho, pero... - alzó ambas manos con delicadeza y le sujetó a penas el mentón con los dedos... ¡Si que era alto! -

Escúchame ahora, ser de luz... - comenzó el hechizo... que se dió a efecto enseguida, gracias a la mencionada bendición estelar; él quedaría bajo su dominio por algunos instantes.- ... con amor te retengo, con bondad te ordeno, con paciencia te espero... - de sus deditos sobre el rostro del ajeno, se crearon hilos de voluntad, que retendrían el albedrío del alado que tenía frente a sí, para con ella. Oseasé, estaba bajo su dominio, no por mucho tiempo, pero sería suficiente.- Inclínate, por favor... - su voz sería suave y aterciopelada. Le miró a los ojos de más cerca... ¡Vaya, sí que era guapo! Se sintió ligeramente cohibida ante su mirada, pero acabó por acariciar con cuidado su mejilla, honestamente cariñosa.- ... tráeme el libro, por favor - susurró su petición y tan solo aguardó.

Confiaba en que la bendición serviría para mantenerlo bajo su mandato al menos hasta recuperar el libro, pues que por ello, había pedido al astro aquello. Aunque... algo le daba mala espina de todo el asunto: nunca había formado "hilos" tan fuertes... que más que hilos, se sintiesen más como cadenas, de tan pesadas. ¿Sería por cuestión propia... o por el poder que poseía aquel rubio-alado-salvador? -
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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Nero Angyros el Dom Ago 12, 2018 4:32 pm

Había bajado la guardia; Nero había escuchado con atención lo que ella tenía para decir, singulares oraciones que mostraban un conocimiento sumamente despegado de lo que hubiera podido predecir a simple vista. Antes de razonar y gestar dudas, unió los puntos inconexos, con el saber que pudo evocar en una fracción de segundo; detrás de aquellas adorables expresiones, su sonrisa y energía, alcanzó él a vislumbrar la sombra de algo superior.

''¿Una hechicera? Tampoco sería irregular aquí...'' Su pensamiento se vio interrumpido; pudo notar como aquellas pequeñas manos habían tomado su mentón. Muy en el fondo, en una corazonada inconsciente, supo que había sido descuidado.

— Oye, ¿Que... — Comenzó a pronunciar, mientras comenzaba a mover su mano hacía su rostro, con la intención de hacer que le soltase. Mas en ese preciso momento, junto a las palabras de la chica, sintió un peso inimaginable en todo su cuerpo; sus sentidos oscilaron peligrosamente, y memorias de tiempos anteriores le golpearon de lleno, imágenes entrecortadas, un grito de su propia experiencia.

''No... ¡No!'' Sabía perfectamente lo que estaba ocurriendo; había perdido el control de su existencia física. Pudo sentir, vagamente, que se inclinaba hacia delante. Una caricia en su rostro, palabras que no alcanzó a entender, y luego sus piernas se movieron, otra vez mas allá de su voluntad.

Tuvo genuino miedo por un instante, mayor que lo que había sentido jamas en el ultimo siglo; creyó por un instante que Depravación se había hecho con él, que había sido asaltado por lo único que no podía permitir que le derrotase. Un segundo después, se dio cuenta que estaba equivocado; no sentía que su consciencia estuviera en el abismo que había presenciado, ni que hubiera rastros de la pestilente energía de aquel ser; por el contrario, se sentía envuelto en un tibio calor, que le hacía recordar a los brazos de Arkamone. No podía asegurar nada en aquel estado, pero empezaba a creer que su Voluntad no había sido alcanzada, que sus ataduras eran de un origen completamente distinto.

Todos y cada uno de sus sentidos regresaron a la normalidad. Estaba parado aún frente a la caída de los cielos; pudo notar que tenía su mano izquierda extendida, y sus alas se habían vuelto a replegar. Ella, por otra parte, tenía ahora en su poder aquel blanco libro que se había encontrado poco tiempo atrás.

Dio un salto atrás, alejándose un par de metros de aquella persona. Comenzaba a visualizar de que se trataba todo aquello, pero no podía obligarse a confiar.

''¿Ha sido todo por ese libro? ¿O hay mas detrás de esto?'' Nero le observó fijamente, su rostro tan serio como podía estarlo. Sus rodillas apenas flexionadas, su cabeza apenas baja, y sus puños entrecerrados. Era perfectamente consciente de que le era imposible enfrentar a alguien con la capacidad de dominarlo, pero no estaba todo dicho aun.

— Esa no es manera de agradecer a alguien. — Pronunció, atento a sus movimientos. Llegado el peor de los casos, tendría que improvisar. ''Lo he estado intentando ignorar, pero... Es evidente. Ya no estas para cubrirme las espaldas'' Tras aquel reproche a quien ya no estaba, tomó una vez mas la iniciativa. — ¿De que va todo esto, señorita? —



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