Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Octubre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Ayiw Kryomi el Dom Jul 29, 2018 7:17 pm

- La simpleza de algunos hechos, era imposible de relacionar con las dificultades de las situaciones en las que se desarrollaban. Particularmente, en su día a día.

La rutinaria seguidilla de acciones que la hacía levantarse por las mañanas y acostarse por las noches era, tediosa, inconstante y cambiante, teniendo como única certeza que, si al abrir los ojos, por la mañana estaba viva para que transcurra un día más, y si no moría en el transcurso de la jornada, volvería a descansar a su lecho. Lo que ocurría entre el inicio y el final, era siempre un misterio imposible de prever.

Y a veces era en las horas de descanso que las catástrofes ocurrían. El solo hecho de que alguien explote "algo" en la ventana de tu cuarto sirve para romper rutinas ¿verdad? Saltemos la parte del ruido, escombros (muchos escombros), el temor, el dolor y el pequeño enfrentamiento que hubo en su habitación destruida; pasemos a esa parte en la que notó qué era lo que faltaba, y quién lo había tomado.

La castaña, en lo que se colocaba sus zapatos preferidos, un par de "pies de gato" y emprendía marcha par recuperar lo que era suyo, intentó pensar porqué era que le habían robado su más preciada pertenencia. No era un objeto de valor monetario, ni siquiera lo era en un sentido mágico, al compararlo con las gemas pulidas, los polvos mágicos, plantas extra-terrestres e incluso, algunos "habitantes" de su departamento, aquel libro era inútil, para nadie más que para ella. El libro la había elegido y ella lo había elegido a él para que le enseñe, para quedar bajo su cuidado y tutela, para... que le guiase en el descubrimiento de su propia naturaleza, no humana, ni tampoco similar a ninguna otra cosa que al menos ella misma, haya conocido antes. Con una pequeña morralera de tela en el hombro, partió. -

Lucifer... ¡me las pagarás si algo le sucede a mi libro! - bramó al cielo nocturno, escuchando de una ráfaga repentina, una risa gutural y grave. "Se ríe en MI CARA..." apretó los puños y se detuvo al llegar al final de la calle en la que vivía... miró a un lado... y a otro. No había rastro alguno del ladrón. Metió la manita en la morralera y dio con un frasco, del cual extrajo un puñado de polvos color amarillo intenso. Estiró hacia el frente la manito con el puño cerrado, manchado de polvo y cerró los ojos.- Gran Ra, dios sol, escucha a tu servidora, compadécete de su debilidad y brinda tu luminar para alumbrar su camino... - los polvos en su puño e incluso los del frasco en la cartera, brillaron.- Eolo, dios viento, toca la bendición de Ra y  sopla siguiendo el rastro que que absorbe la luz, que compite con ella, que la ahoga hasta sucumbir en el vacío - una suave brisa... pareció besar la mano de la castaña, invitándola a abrir el puño, permitiendo que de a pocos granos volatilicen en el aire, marcando una dirección, la cual debía seguir.

Ayiw sonrió y comenzó a avanzar, soltando una carcajada al viento. "En tu carota... Satanás".-


0-0-0

- El Ladrón avanzaba lejos del rastro que seguía la castaña, mofándose de un saqueo exitoso, lanzando al aire el libro y recuperándolo con confianza; en las manotas de aquel ser, parecía ser un juguete.

Deja de usar eso como un juguete, llévalo dónde ella no sospeche pueda estar un objeto solicitado por mi- aulló el Hijo de la Mañana al Demonio que había aceptado la misión.-

¿Puedo preguntar, por qué deseaba esto de una... mocosa? - bramó mirándolo con insignificancia.-

No es algo que puedas comprender, mestizo - una figura incorpórea, pero humanoide se hizo frente al inmenso demonio, el que estiró la mano, para recibir dicho objeto. El inmenso "trabajador" ofreció el libro y al dejarla sobre la "mano" del sujeto... tanto la figura como el libro desaparecieron.


0-0-0

El libro apareció encima de un lugar que quedaría a la vista de un ser "divino"... ¿quién sospecharía que el mismo Caído, usaría aquella divinidad para esconder sus huellas en aquel crimen? -
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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Nero Angyros el Dom Jul 29, 2018 9:58 pm

La situación comenzaba a sentirse tan oscura como el cielo nocturno que le amparaba en ese momento. Si bien no había perdido la calma, era innegable el hecho de que cierta inquietud se había alojado en su interior; todo había comenzado con un rumor, una sospecha de que alguien estaba investigando sobre lo que Arkamone había sellado en Siberia. Los peores temores de Nero afloraron cuando, unas horas antes, recibió la fatídica noticia: Roseliya, su persona de confianza en la remota tundra, había desaparecido sin dejar rastro alguno.

''Es muy probable que alguien lo haya descubierto.'' Repitió en su mente nuevamente. Llevaba ya un tiempo dándole vueltas al asunto. ''SIn Roseliya, ahora mismo podrían estar intentando romper el sello... Esto es un problema.''

El rubio ángel se encontraba sentado en una plaza, no muy lejos de su hogar. Había sentido la necesidad de estar al aire libre, lejos de las cuatro paredes que le brindaban refugio; pensaba que un cambio de entorno podría estimular su creatividad, que una solución se presentaría mágicamente. O al menos, que las palabras de Arkamone volverían a atravesar el tiempo y el espacio, a darle una guía, con aquella sabiduría que Nero había aceptado nunca podría igualar.

''¿Existirá otra persona con tu misma Voluntad, Arka? Depravación es fuerte, y los humanos no han hecho mas que crecer en numero.'' Levantó su cabeza, mirando las estrellas. Le reconfortaba saber que no importaba donde estuviese, ni cuanto hubiese cambiado el mundo, el cielo continuaba siendo el mismo. ''Si esta ciudad se viese envuelta en esa corrupción, no habrá quien le pare... Y mis dichosos pares no harán nada si no se trata de su pelea con los demonios. Vaya incordio.''

El aterrador espectro de aquel pasado dejo de verle a los ojos en aquel momento; un breve escalofrió recorrió su cuerpo, como si una gélida brisa hubiese soplado. Mas él, en su larga vida, había aprendido el significado de aquella sensación. Era obra de la antítesis de su raza, la encarnación del mal ante el ojo de algunos supersticiosos humanos. Se levantó de la banca con prisa, y observó sus alrededores, con su cuerpo tenso. No deseaba el enfrentamiento, pero quizá se había tornado presa de algún demonio que vivía para aquella guerra sin sentido.

La sensación de peligro desapareció unos pocos segundos después. Tras esperar unos momentos que parecieron eternidad, Nero volvió a relajarse.

''Extraño... Pero, en esta ciudad, supongo que no debería sorprenderme.'' Pensó él, intentando dar explicación a aquel fenómeno. Fue en aquel instante que se percató de algo fuera de lugar. En la banca que había estado sentado momentos antes, como si hubiese estado allí desde un principio, rezaba un solitario libro de inmaculado aspecto. Nero se acercó, y lo observó detenidamente sin tocarle. No le resultaba familiar en lo mas mínimo.

''No parece estar maldito, pero...'' el ángel acercó su mano al escrito, para tomarlo. ''Sin duda alguna, esto es obra de un demonio. Nada positivo puede salir de sus jugarretas''

Finalmente, lo tomó.



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Nero Angyros
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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Ayiw Kryomi el Dom Jul 29, 2018 10:51 pm

- ¿Cuánto llevaba corriendo? Se detuvo y debió reposar las manos y la espalda sobre las rodillas, para evitar desplomarse en el sitio. Miró hacia atrás, notando que el camino de polvo luminiscente se iba perdiendo una vez ella lo atravesaba. Y se suponía que eso tenía que pasar: al ser polvos purifcados, y tocados por Ra, éstos por atracción de opuestos, mostrarían el sitio donde el ladrón habría pasado dejando una huella. Solo eso había podido adivinar del ataque sufrido a su casita. ¿Dónde demonios lo estaba llevando Ventus?

Metió la mano en la morralera y sacó una botella de licor cara. - Esta no... - murmuró y la metió de nuevo, para sacar una de agua. Bebió solo un sorbo y continuó; si esperaba mucho tiempo, el rastro desaparecería, tal como había prometido que ocurriría a cambio del favor de los dioses. Más, tras trotar un par de cuadras más... notó que el rastro terminaba. El polvo brillante parecía acumularse en una zona específica, rodeando una silueta. Era alguien alto, con buena postura y... - Maldito seas, Lucifer... - frunció el ceño y aplaudió una vez, para deshacer la figura que se formaba con los restos del polvo, haciendo que se apagase y se tornase en... polvo fino.  ¿Qué podía hacer... a partir de allí?


0-0-0


El libro, de color blanco, parecía irreal de alguna forma. Tan blanco como ninguna cosa sobre la tierra, era cálido al tacto, producía su propio calor, y suave... casi confortante de tocar por la superficie. La tapa completamente blanca, contratapa igual.

Quizá... sería por la naturaleza del rubio, que el libro dejaría que él lo abriese. Las páginas finas, no contendrían nada más que la superficie blanca y pulcra en cada hoja. Salvo por la anteúltima hoja de todas, en el dorso, esquina inferior-derecha... habría una sigla que anunciaba: A.Y.I.W.


0-0-0


La joven pudo sentirlo... cual si la estuviesen tocando a sí misma, por lo que (sinceramente) incómoda y algo alarmada, se forzó a pensar en cómo podría hacer para averiguar dónde estaba su Libro Blanco.

"Quizá si... pedo ayuda a..." alzó la mirada al cielo, notando cada uno de aquellos puntos, de aquellos soles, de aquellos entes e inteligencias que residían a miles de años luz de distancia. Podría arriesgarse a quedar en deuda con alguna... por su Libro, lo haría. -

Maldito... - continuó despotricando contra cierto demonio conocido(?), en lo que se preparó para... aquello. Abrió y cerró los puños, notándose realmente agotada, puesto que tenía sumamente frías las extremidades. Esperaba tener energía suficiente para recuperar su Guía.- Ukukhanya kwezulu, ukuthi uhlulele futhi uqondise, ngiphe amehlo akho... - y resultaba ser que los hechizos del África eran los mejores para hablar a las estrellas.- ngisho nomzuzwana, nginike isipho sokuthola lokho engikufunayo, ngaphambi kokuba usuku luqale - terminó y al abrir los ojos, su percepción se había aumentado... Podía ver todo desde una perspectiva alta... podía verlo, y sentir más allá de lo que había imaginado.

Y pudo notar, cómo un pequeño resplandor invisible a los ojos de los humanos, provenía de... ¿una plaza? Dio dos pasos y acabó contra el suelo... sin haber controlado su fuerza para aquello. ¿acaso la estrella también le había otorgado dones... físicos? Alzó las cejas y debió de dar cada paso... de dos metros, con cuidado. Aún era frágil, si saltaba más de la cuenta, podría caer y romperse algo.-

TU... - aulló con fuerza, cuando lo vio, a casi 100 metros, con su amado libro en mano.- ¡Devuelve mi lib-...! - en su afán de querer avanzar más a prisa... acabó dando un salto... demasiado alto. ¿Cuánto serían... 8... 18 metros? No estaba acostumbrada a medir distancias en movimiento.- ¡NO PUEDE SER! - aulló, intentando ver... cómo... sobrevivir a esa caída.-
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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Nero Angyros el Lun Jul 30, 2018 8:29 pm

Spoiler:
¡Miren, allá en el cielo! ¡Es un ave! ¡Es un avión! ¡No, es Ayiw!

El ejemplar que sostenía en sus manos era único en todo sentido; el inmaculado color blanco que tapizaba cada centímetro de tapa y contratapa, el inusual calor que parecía emanar de su interior, eran varios los detalles que hacían de ese libro un objeto de interés y al mismo tiempo sospechoso. No había duda en la mente de Nero, estaba seguro de que se trataba de un libro embebido en magia, símil en alguna forma a grimorios y talismanes. Sin embargo, lejos de hallar familiar el trabajo de la obra, su única impresión prevalente era la de que ese objeto tenía vida.

Su curiosidad como lector venció a su sentido del peligro; con sumo cuidado, comenzó a navegar por las paginas, una a la vez, buscando algún nuevo indicio sobre el misterio de su procedencia. Sin embargo, las finas hojas estaban tan blancas y vacías como su exterior.

''Un libro blanco, sin ninguna marca o nota... ¿Trabajaron sobre el concepto de la perfección? No... Es de alta independencia religiosa. No aplica la teoría del ídolo... Puede que este entonces no sea el fin, sino un medio... Un medio que exhuma pureza. ¿O estará relacionado con los Cielos?'' Conjeturó en los confines de su entendimiento, buscando posibles soluciones. Desgraciadamente para él, realizar ese tipo de análisis era sumamente impreciso; basarse unicamente en las construcciones físicas de los objetos implicaba que debía tener en cuenta un sinfín de interpretaciones. Y desde que la era de la interconectividad había llegado, se había hecho infinitamente mas sencillo construir catalizadores mixtos, aleaciones que hubieran sido impensables tiempo atrás.

Un grito rompió entonces la tranquilidad de la noche, un alarido que provenía de los cielos. Al levantar su vista, pudo ver una femenina silueta moverse por los aires; por un instante, permaneció inerte, en su punto mas alto. Y finalmente, comenzó su descenso, caótico como el movimiento de sus brazos y piernas.

Nero se dio cuenta de forma instintiva: Sea quien fuese esa persona, no sabía lo que estaba haciendo. Y dada la altura desde la que estaba cayendo, el único resultado posible era innegablemente malo. Con un impulso que salió de lo mas profundo de su ser, dejó libres sus alas por primera vez en decenas de años, y salió disparado, al encuentro.

Durante ese breve momento, sintió una energía que había creído perdida, como si se encontrase en aquel pasado que añoraba. Un segundo después, atinó con dificultad a atrapar entre brazos a su objetivo; una hazaña que supo ser mas difícil de lo que se imaginaba. En todo aquel tiempo, había perdido algo de practica.

''¡Oh, no...! ¿Y si es una trampa?'' Pensó, cuando ya la suerte estaba echada. Y así, ambos cuerpos se encontraron, sobre aquella plaza, bajo el cielo nocturno.



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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Ayiw Kryomi el Jue Ago 02, 2018 10:19 pm

- Habían cosas que no conocía en aquella experiencia. El peso al romper el aire al ascender era... enorme, tanto que le dejó sin aliento al llegar al punto más alto, donde al terminar su energía cinética, logró inhalar con fuerza. El frío por al aire, era gigante; las manos se le enfriaron mucho y solo había sido un salto. Tercero, creyó contar 6 pisos desde el punto más alto de todo, antes de notar una presión en el aire. ¿O era... una energía... que se desplegaba? Antes había presenciado despliegues de metamorfosis, de sellos, de hechizos poderosos ¿de qué iba el recién percibido?

Su cuerpito dio varias vueltas al comenzar a caer, sin ningún tipo de control en... nada. Al menos hasta sentir un golpe horrible contra el su cuerpo. Y quedó sin aire, habiendo cerrado los ojos con fuerza por el impacto. ¿Había sido eso la caída? No... porque el golpe se habría dado en un misma línea recta en una zona más extendida de su cuerpo... y dolería más, estaba segura. Pero ¿Qué diantres sucedía?

Abrió un ojito y notó que... veía el paisaje a la distancia, pero quieta en el aire... rodeada de blanco y suavidad... como un sueño, rodeada de plumas suaves y calidez. "Diablos... quizá ya estoy muerta y Lucifer se quedará con mi Librito..." pensó, antes de notar una corriente de aire... que le hizo notar que tenía dos alas inmensas justo en frente.

Se incorporó un poco, notando que estaba de vientre en el hombro de un... ¿ángel? ¿falso ángel? ¿metamorfo? Con ambas manos en el hombro del rubio, se intentó incorporar, pero... le dio miedo la altura, mucho. - Q-quiero bajar... por favor, bájame... - pidió volteando el rostro para verlo, con los ojos plagados en lágrimas. De inmediato se apegó lo mejor que pudo a él... en realidad, buscando una forma de sentirse más segura, más estable y firme en el... hombro de un sujeto volador. Aferró las manos a él y cerró los ojos, en la medida que podía sentir, por medio del equilibrio, que descendían.- ¿Ya... llegamos? - murmuró, abriendo un ojito... notando de nuevo la altura que los separaba del suelo. Se volvió a encoger y... comenzó a tiritar, incluso.

Contó 3 "Mississippi's", creyendo que era tiempo suficiente y repitió.- ¿Ahorita si...? - y volteó, creyendo que estarían ya a centímetros del suelo, notando que aún... había algunos metros de altura. Más su movimiento brusco, le hizo moverse de forma peligrosa. Por un momento, se sintió de nuevo en el aire, sin que nadie la sostuviese, y estuviese a punto de volver a caer directamente al suelo, cuando volvió a sostenerla, aquel ser alado. Habiendo sido sostenida por la cintura desde la espalda, quedó mirando "hacia abajo".- ¡...! - corrió el rostro hacia su rescatador y cerró los ojos con fuerza, prácticamente abrazándose como pudo a los brazos de él que la sostenían, parecía que con más fuerza que antes. "Seguro tiene miedo de que te resbales y caigas y mueras y sea su culpa o tenga que limpiar luego..." Se sintió mal por el sujeto, aumentando su usual empatía, por el doble susto que se pegó: la caída como el "casi accidente" en el descenso.- L-lo siento, y-yo solo quiero bajar... - habló con hombros encogidos, sin animarse a abrir los ojos esa vez.-

¿Me avisas cuando lleguemos, por favor? - murmuró totalmente angustiada.-
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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Nero Angyros el Sáb Ago 04, 2018 3:30 pm

Habría logrado atraparla, tras un impacto que había llegado con mas fuerza de lo que había previsto; de no haber contado con la fortaleza de sus alas, otra hubiera sido la historia. Rezaba la rescatada sobre su hombro, como si de un saco se tratase; Nero hubiera preferido tenerla en brazos, en una posición de mayor estabilidad, pero aquello era indudablemente mejor que nada. Dadas las circunstancias, tenía que agradecer que aquellas extensiones de su cuerpo habían respondido en tiempo y forma.

La chica, asumió él por su voz, se notaba inquieta; en sus palabras estaba el deseo de volver a tierra firme. Mas Nero, concentrado en su vuelo, no alcanzó a pensar en las palabras adecuadas que pronunciar.

''Ya casi.'' Pensó, mirando como el suelo se veía mas y mas cerca. Si bien le resultaba agradable volver a surcar los cielos, temía que algo saliese mal; no importaba tanto su cuerpo, que gozaba de ciertas resistencias, sino que temía por la otra vida que cargaba. De forma inconsciente, había asumido que aquella no tenía los mecanismos para un descenso seguro, idea que había nacido de las expresiones que había visto y oído antes de atraparle.

Fue en un instante que ocurrió; un movimiento mas brusco que el resto, que le tomó desprevenido, y un segundo después, la chica había perdido su agarre. Sin dejar ganarse por el pánico, Nero logró tomarle por la cintura y asegurarle; una postura que resultaba incluso mas incomoda, y que solo resultaba posible por la ligereza del femenino cuerpo que intentaba salvar.

— Tranquila. Ya casi estamos. — Fue lo único que pudo soltar, mientras recorría los últimos metros del descenso.

Finalmente, los pies de Nero se apoyaron sobre el pasto. Con algo de esfuerzo, acomodó a quien tenía en sus brazos para dejarle parada frente a él. Mas no le soltó de inmediato; temía que la ultima sorpresa le hubiera dejado con esa sensación de perdida de fuerza en las piernas.

— Ya puedes abrir los ojos. — Le dijo, al observarle mas detenidamente. Era bien parecida; a juzgar por sus facciones, hubiera podido encajar perfectamente entre el alumnado del instituto. Sin embargo, con los misteriosos seres que habitaban en esa ciudad, no le era posible a él discernir su edad a mera vista.

''Ahora... ¿A que ha venido todo esto?'' Era un día peculiar para Nero, de noticias amargas y encuentros poco ordinarios. En aquel momento, lejos de sentirse encerrado, su interés se había encendido. Como si de un juego de mesa se tratase, distintas piezas habían sido colocadas a su alrededor. La desaparición de Roseliya, el acecho de un poder demoníaco, la aparición de un libro completamente blanco, y una chica caída de los cielos.

''Las historias en esta ciudad no dejan de sorprender.''

— Disculparas mi atrevimiento, pero... No es normal que lluevan chicas del cielo. — Los interrogatorios no le gustaban en lo absoluto. Sin embargo, sentía deseo de tener respuestas, y estas solo llegarían a través de preguntas. — ¿Puedes explicarte? —



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Nero Angyros
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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Ayiw Kryomi el Vie Ago 10, 2018 11:05 pm

Pero conté muchos Mississippi's y no llegamos... - murmuró sintiendo que las manos le temblaban, aún aferradas al brazo del sujeto. Era... era... ¿tan grande? Quizá era cosa del susto y las perspectivas. Aunque... si lo pensaba en sentido lateral, se sentía pequeña al lado de quien sea. Aún sintiéndose bien con su escaso metro sesenti-algo Y sobre tacones... en ese lugar tenía la desdicha de encontrarse con los sujetos más grandes, más atractivos, más malditos Y/O poderosos... Quizá sí había sido efectiva y genuina la discusión con aquel ente que se presentó ante ella como "La Suerte". Suspiró, tratando de distraer su propia mente con pensamientos veloces y efímeros que acabaron, en nada cuando la suave brisa fresca que sentía en todos lados, se hizo nada.

Sintió un mareo ligero incluso antes de notar que se habían detenido. Y la acomodó, por lo que abrió los ojos de inmediato, sintiendo... pero "no sintiendo" el suelo bajo sus pies. Se aferró a él, pues siempre la soltaban a penas parecía "salvada" pero se había ganado más de un buen golpe por ser soltada "antes de tiempo". - ... - miró al rubio, debiendo alzar el mentón... y terminó por sonreír ampliamente. - Muchas-muchas gracias - movió las manitas a modo de "sacudón", realmente animada a por sentirse... segura. Más... disminuyó el gesto ligeramente, al notar en la mirada del rubio que la estaba analizando de alguna forma. Se encogió de hombros ligeramente y aguardó a que dijese algo... era de lo más interesante ver las reacciones que solían tener las personas por sus particularidades; jamás encajaba en los prejuicios de los demás. -

... - a penas él comenzó, suavizó la mirada; al menos... era amable, y con aquella disculpa inicial, demostraba sería alguien educado. Al pareces aquel encuentro sería agradable a la vista y en el trato. - Me llamaste chica... - abrió los ojos enormes, separando los labios en la sorpresa, antes de soltar una risa tintineante, aguda, pero... literalmente dulce. - No pude controlar la bendición de una estrella - dijo tal cual, mirándolo con una sonrisa gigante. - Fue la primera vez que pedía una... y que me respondió una tan poderosa a la primera - ladeó la cabeza, pensativa.- No sabía que me aumentaría la capacidad física, pero sin hacerlo con la resistencia. No sé sobre saltos ni vuelos "civilizados", por lo que entré en pánico y legaste tú y me salvaste... dos veces y me llamaste chica! - acabó con una risilla más. Más de la nada, recordó algo, el motivo por el cual había pedido la bendición y amplió aún más la sonrisa.- Lo siento mucho, pero... - alzó ambas manos con delicadeza y le sujetó a penas el mentón con los dedos... ¡Si que era alto! -

Escúchame ahora, ser de luz... - comenzó el hechizo... que se dió a efecto enseguida, gracias a la mencionada bendición estelar; él quedaría bajo su dominio por algunos instantes.- ... con amor te retengo, con bondad te ordeno, con paciencia te espero... - de sus deditos sobre el rostro del ajeno, se crearon hilos de voluntad, que retendrían el albedrío del alado que tenía frente a sí, para con ella. Oseasé, estaba bajo su dominio, no por mucho tiempo, pero sería suficiente.- Inclínate, por favor... - su voz sería suave y aterciopelada. Le miró a los ojos de más cerca... ¡Vaya, sí que era guapo! Se sintió ligeramente cohibida ante su mirada, pero acabó por acariciar con cuidado su mejilla, honestamente cariñosa.- ... tráeme el libro, por favor - susurró su petición y tan solo aguardó.

Confiaba en que la bendición serviría para mantenerlo bajo su mandato al menos hasta recuperar el libro, pues que por ello, había pedido al astro aquello. Aunque... algo le daba mala espina de todo el asunto: nunca había formado "hilos" tan fuertes... que más que hilos, se sintiesen más como cadenas, de tan pesadas. ¿Sería por cuestión propia... o por el poder que poseía aquel rubio-alado-salvador? -
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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Nero Angyros el Dom Ago 12, 2018 4:32 pm

Había bajado la guardia; Nero había escuchado con atención lo que ella tenía para decir, singulares oraciones que mostraban un conocimiento sumamente despegado de lo que hubiera podido predecir a simple vista. Antes de razonar y gestar dudas, unió los puntos inconexos, con el saber que pudo evocar en una fracción de segundo; detrás de aquellas adorables expresiones, su sonrisa y energía, alcanzó él a vislumbrar la sombra de algo superior.

''¿Una hechicera? Tampoco sería irregular aquí...'' Su pensamiento se vio interrumpido; pudo notar como aquellas pequeñas manos habían tomado su mentón. Muy en el fondo, en una corazonada inconsciente, supo que había sido descuidado.

— Oye, ¿Que... — Comenzó a pronunciar, mientras comenzaba a mover su mano hacía su rostro, con la intención de hacer que le soltase. Mas en ese preciso momento, junto a las palabras de la chica, sintió un peso inimaginable en todo su cuerpo; sus sentidos oscilaron peligrosamente, y memorias de tiempos anteriores le golpearon de lleno, imágenes entrecortadas, un grito de su propia experiencia.

''No... ¡No!'' Sabía perfectamente lo que estaba ocurriendo; había perdido el control de su existencia física. Pudo sentir, vagamente, que se inclinaba hacia delante. Una caricia en su rostro, palabras que no alcanzó a entender, y luego sus piernas se movieron, otra vez mas allá de su voluntad.

Tuvo genuino miedo por un instante, mayor que lo que había sentido jamas en el ultimo siglo; creyó por un instante que Depravación se había hecho con él, que había sido asaltado por lo único que no podía permitir que le derrotase. Un segundo después, se dio cuenta que estaba equivocado; no sentía que su consciencia estuviera en el abismo que había presenciado, ni que hubiera rastros de la pestilente energía de aquel ser; por el contrario, se sentía envuelto en un tibio calor, que le hacía recordar a los brazos de Arkamone. No podía asegurar nada en aquel estado, pero empezaba a creer que su Voluntad no había sido alcanzada, que sus ataduras eran de un origen completamente distinto.

Todos y cada uno de sus sentidos regresaron a la normalidad. Estaba parado aún frente a la caída de los cielos; pudo notar que tenía su mano izquierda extendida, y sus alas se habían vuelto a replegar. Ella, por otra parte, tenía ahora en su poder aquel blanco libro que se había encontrado poco tiempo atrás.

Dio un salto atrás, alejándose un par de metros de aquella persona. Comenzaba a visualizar de que se trataba todo aquello, pero no podía obligarse a confiar.

''¿Ha sido todo por ese libro? ¿O hay mas detrás de esto?'' Nero le observó fijamente, su rostro tan serio como podía estarlo. Sus rodillas apenas flexionadas, su cabeza apenas baja, y sus puños entrecerrados. Era perfectamente consciente de que le era imposible enfrentar a alguien con la capacidad de dominarlo, pero no estaba todo dicho aun.

— Esa no es manera de agradecer a alguien. — Pronunció, atento a sus movimientos. Llegado el peor de los casos, tendría que improvisar. ''Lo he estado intentando ignorar, pero... Es evidente. Ya no estas para cubrirme las espaldas'' Tras aquel reproche a quien ya no estaba, tomó una vez mas la iniciativa. — ¿De que va todo esto, señorita? —



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Nero Angyros
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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Ayiw Kryomi el Dom Ago 26, 2018 3:37 pm

- Inhaló con fuerza y exhaló con suavidad, extendiendo su aliento en el momento en el que saboreó el temor del rubio. Ayiw sabía que aquella magia, aquellos hechizos estaban "prohibidos", ya que se encontraban en la Tierra, creada por Dios, dónde no se podía privar del albedrío a nadie que estuviese sobre la faz del mundo.

Pero... ella no estaba tocando su albedrío. Simplemente fue una orden... que debido a la naturaleza del ser alado, fue obedecida cual si fuese sin opción alguna. Él había sido descuidado de alguna forma, pues Ayiw lo sabía (por experiencia propia) jamás debía bajar la guardia; era difícil, pero se esforzaba en aquello.

Lo vio apartarse a velocidad y regresar en pocos segundos con el libro. Era... tierno de alguna forma si lo observaba, pues una criatura tan grande, inclinándose ante ella para entregarle en manos en libro, no se veía todos los días. Sonrió y extendió la mano frente a él... para cerrar el puño con suavidad  arrastrando dentro de su manita cerrada el conjuro para liberarlo. Lo observó atenta, casi alerta, pero sin dejar de reflejar seguridad y calma en sus ojos y cuerpo. -

... - abrazó con ambos brazos el libro contra su pecho cuando notó que él volvía en sí. Y dio dos o tres pasitos hacia él cuando se aparto tanto y tan bruscamente. "... su aroma y su sabor... su esencia y presencia... ¿podrá ser que sea un...?" divagaba sin dejar de observarlo atenta, tan fijamente como él lo hacía con ella, pero sin estar a la defensiva, más bien... sus ojos grises desbordaban curiosidad y su expresión fascinada, parecía estar al borde de una sonrisa en todo momento.-

... no es forma de hablarle a tu superior - retrucó de inmediato, alzando una ceja... más arrepintiéndose de sus palabras de inmediato. Si él no conocía los órdenes, sería vano recriminarle por eso. Más aún, ella misma, desconocía el porqué podía dominar a un ser de luz cómo él. - ... - guardó silencio hasta que él le habló de nuevo. Ladeó la cabeza y se encogió de hombros.- Yo solo quería mi libro... - lo separó a penas de sí misma, pero volvió a abrazarlo con calidez contra sí.- Me salvaste, pero debía recuperarlo... lamento mucho haberte ordenado algo de forma tan brusca... - y sin más le reverenció, sin notar que sus propias palabras, daba por hecho que él obedecería lo que ella le ordenase.- Más... debo decir que tú y yo sabemos que las cosas no ocurren porque sí. La causalidad es un hecho... y debe haber algún motivo por el que estemos... - de pronto sintió una fuerte impresión en el pecho, que le dijo que algo malo sucedería.- .. aquí... - acabó por susurrar, volteando el rostro hacia un lado... para dar solo un paso.

Sus bracitos flacos envolvieron la cintura del rubio, habiendo llegado a su lado en pocos milisegundos, y lo llevó con ella varios metros más en el impulso, logrando esquivar a duras penas una ráfaga de viento aguda... que dejó un fino tajo en el suelo, incluso.- ¿ESTÁS BIEN? - apenas ambos estuvieron a "salvo", Ayiw alzó la mirada asustada hacia el rubio... temerosa  en sus ojos avidriados de que le hubiese pasado algo.

Apretó los labios con fuerza, mientras su expresión se debatía entre el llanto aterrado y la impotencia palpitante, volteando para aullar con voz rota.- ¡Tus asuntos son conmigo, no con él! - inhaló, ahogada por el llanto que procuraba ocultar por el temor de haber estado a punto... de ser responsable de otra muerte.

Una risa grave... y poderosa, tanto que parecía hacer vibrar el suelo bajo sus pies, se dejó escuchar, en lo que algunas de las luces del alumbrado público fallaban por un segundo, dejando ver, al encenderse, una figura vestida de traje blanco... pulcro... salvo por los puños del saco y los extremos del pantalón, que manchados de espesa brea oscura, caliente, humeante. El rostro gacho del personaje solo mostraba dos puntos rojizos en la penumbra de su faz, que al levantarse... solo al levantarse... hizo explotar la luminaria que había justo sobre él, dejándolo sumido en una penumbra "cómoda".

Lucifer mismo, reverenció a la castaña... quien escupió a un lado y, haciendo un mudra determinado esparció algo que venía hacia ella y el rubio con tan solo la reverencia del Caído. -

No... te alejes de mí - susurró Ayiw al rubio, en lo que notaba que la compañía prestaba atención al rubio a su lado.- ¿Qué quieres ahora...? - la delgada muchacha enfrentó al de traje blanco, quien volvió a reír.-


¿Esa es forma de hablarle a tu superior... mocosa? - canturreó el hombre, quien aún desde la distancia hacia notorio el escrutinio sobre la joven... y el hombre que la acompañaba.- ¿A quién has conseguido como tu sacrificio, esta vez? - y sonrió... con el rostro más bello que puede existir. Las palabras no alcanzarían a describir al Lucero de la Mañana y su exorbitante belleza, que pareció afligida de un segundo a otro.- Y sigues con esa costumbre de repelerme con las armas budistas... Tú sabes que en algún momento, dejarán de surtir efecto... es por eso que has buscado a un cordero grande como éste, para perecer en tu nombre... - rió de nuevo, volteando a ver a Ayiw, quien tenía los puños apretados con fuerza.-

Sabes bien que eso no es cierto... - murmuró mirando de reojo al rubio... entendiendo qué pretendía Lucifer... apartarlos uno del otro. - Oye... no lo escuches, nada de lo que dice es verdad... - volteó un poco más el rostro hacia su 'salvador', intentando convencerlo.-


OH~ vamos... ¿le creerás después de que te privó de tu voluntad hace tan solo unos instantes...? -sonrió con sorna... acercándose paso a paso... a ese ritmo... le tomaría pocos segundos separarlos, aniquilar al "alado" y llevarse no solo el libro... podría hacerlo con la castaña, pues podía notar cómo ella... poco a poco se iba debilitando. No podría luchar contra él esa noche, al menos no sola.-

Por favor... no lo escuches. Yo no te desearía el mal, ni daría a nadie para que muera por mi nombre - insistió la castaña, sin saber qué más decirle al rubio... sintiendo que segundo tras segundo, la estrella iba retirando la bendición. No podría librar esa batalla por si sola... al menos, no con consecuencias buenas para ella y su, en ese momento, "protegido".

Porque... SI, ella protegería a quien sea de las garras de aquel sujeto... quien solo buscaba que los demás sean miserables como él mismo.-
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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Nero Angyros el Dom Ago 26, 2018 9:31 pm

Con atención, el ángel escuchó lo que tenía para decir; su primer respuesta había sido tan rápida como altanera. Parecía que aquella chica daba por hecho que era una existencia superior a la suya; una naturaleza problemática, a los ojos de Nero, raíz de incontables injusticias y profundos problemas. Bajo aquella impresión, le costó creer en sus disculpas; mas allá de lo que ese tipo de gente pudiese sentir, existía una diferencia fundamental en su forma de pensar.

Comenzó ella a hablar sobre la causalidad; mas no pudo Nero dedicarle un solo pensamiento. De pronto, la vió moverse hacía él; intentó el rubio recuperar la distancia, iniciando una moción hacía atrás. Sin embargo, sus esfuerzos fueron inútiles: aquella joven se movía a una velocidad inimaginable. Sintió como sus delgados brazos le rodeaban su cintura, y luego una vertiginosa sensación de desplazamiento. Se preparó para el impacto, para el dolor, mas nunca llegaron; en su lugar, pudo escuchar a la castaña exclamar, preguntando por su estado.

Estaban a unos cuantos metros de donde se encontraban instantes antes; allí, donde había estado parado él antes, había una fina fisura en el suelo, carente de regularidades. Indudablemente había sido causado por algo; fue rápido en asumir que se trataba de una tercera parte involucrada. Después de todo, de haberlo querido, quien había jugado con él inicialmente habría podido también dañarle de diversas formas a aquellas alturas del partido.

Habló de vuelta, con un tono que nada se parecía al que había escuchado anteriormente; se mostraba nerviosa, perturbada. Inconscientemente, su natural empatía le hizo sentir una parte de lo que habitaba en ella en aquel momento. Era temor genuino, imposible de falsear ante sus ojos.

''¿Que...?'' Quiso poner en orden sus ideas, entender siquiera las preguntas que tenía por hacer; pero antes de poder hacerlo, una grave risa llenó el lugar. Tuvo la impresión de que el suelo a sus pies comenzó a vibrar, pero no lo sabía a ciencia cierta. Y entonces, al buscar el origen de tal fenómeno, pudo verlo: Una silueta envestida en un pulcro traje blanco, cuyas extremidades parecían estar bañadas en una oscura brea.

Un segundo después, las luces de los alrededores explotaron. Una siniestra penumbra dominó todo el área que rodeaba a la misteriosa aparición. Mas, en la tenue iluminación que había, Nero pudo ver las facciones de su rostro, cuando este se reveló; una perfecta belleza, que indudablemente era de otro mundo. Fue en ese momento que él supo de quien se trataba; el Lucero del Alba, afamado traidor de las leyendas de su raza; lo que a él le inspiraba concordaba con aquella descripción: Un ser único, bella creación de Dios, que había soltado la mano de la Luz por seguir su Voluntad.

''Me la han jugado. He sido arrastrado a su guerra.'' Pensó, mientras el intercambio entre la chica y el Caído se daba. Sintió que su voluntad había sido pisoteada; todos sus deseos de mantenerse lejos de aquel asunto habían sido ignorados. De pronto, estaba frente a una de las razones por las cuales aquel eterno conflicto continuaba.

Finalmente, el foco del escenario se posó en él una vez mas. La Estrella y la chica querían convencerle de distintas cosas; por su hablar, parecía que había historia entre ellos. Mantuvo el silencio por algunos segundos, observando fijamente a ambas partes; al cruzar sus ojos con la pequeña chica, obró una vez mas aquella natural empatía. En el fondo de su propio corazón, pudo entenderle un poco; no había rastro de engaños, solo aquella turbia preocupación. En cambio, al observar al Caído, se encontró unicamente con un pozo vacío, repleto de oscuridad.

Escogió tomar la responsabilidad. Aquella situación era solo una de las consecuencias de las malas decisiones que se habían tomado en lo alto; no tenía una chica como esa que relacionarse con aquel ser tan lastimoso, independientemente de las cuentas que Nero tuviese que saldar con ella.

— ¿En serio quieres intentar engañar así a un ángel? — Salió de su boca, de forma casi inconsciente, mientras volvía a liberar sus alas. Las varias emociones que sentía superaban todo miedo que pudiese transmitirle aquel viejo ser. Había tenido ya suficiente de sentirse impotente. — No me harás parte de esto. —

Recordó en su mente lo que se le había sido enseñado; ni sus poderes ni su corazón servían ya para combatir, pero lejos estaba de haberse quedado sin ideas.

— Sujetate. — Le dijo por lo bajo a quien le acompañaba; un instante después, le tomó entre brazos y salió despedido hacía los aires, no sin antes realizar su verdadera jugada.

Había escapado de un gran demonio de esa misma forma en el pasado. Utilizando su preciada energía de la luz, proyectó alrededor de aquel ser incontables lanzas del mas puro blanco; con algo mas de esfuerzo, les revistió con su propiedad de limpiar impurezas. No podía él dañar directamente a nadie, pero aquello se había transformado en un puntiagudo muro, conformado por similares objetos al arma de San Miguel.

Era Nero consciente de la realidad: si aquello fuese suficiente para detenerle, la raza angelical no habría tenido nunca la cantidad de problemas que tenia para enfrentarse a sus adversarios. Sin embargo, todo lo que él necesitaba era un segundo. Algo de distancia, y el momento necesario para realizar una acción mas.

''¡Ángeles de Eardrom, el Lucero del Alba esta aquí! Imploro por su ayuda.'' Cerró los ojos durante aquel pensamiento; el rango de aquella comunicación cuasi telepática no era demasiado grande, pero esperaba él que alguien le hubiera escuchado. Lo consideraba una vil táctica; si la guerra era llevada a él, tenía entonces el derecho de llevar él la guerra a quienes si quisieran lucharla.

— Mi... hogar. Allí... quizá... — Le costaba hablar; nunca había sido capaz de utilizar en gran extensión sus poderes. Aquello se hallaba ciertamente en el limite de su habilidad.



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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Ayiw Kryomi el Jue Ago 30, 2018 10:26 pm

- Su preocupación iba en aumento, pues... por algún motivo, no podía oler del todo bien las emociones del rubio... ¿era por Lucifer? ¿por él mismo? ¿o era ella la que estaba mal...? Por un segundo miró su propia mano izquierda... temblorosa, a penas y logrando cerrar en puño con firmeza. Eso no era una buena noticia.

Menos aún, al escuchar las palabras del caído y la nula respuesta del rubio. Si Satán lograba convencer a su "salvador", estaban ambos fritos. Él más que ella, porque a ella la dejaría viva... para su deleite personal. Tenía que pensar en algo, lo que sea... y rápido. Pero... de la nada, el ser alado se desplegaba de nuevo, con una actitud desafiante ante el el enemigo, ahora, común a ambos. - ... - alzó las cejas... entonces sí era un ángel. ¡Era un ser divino! Por eso tanto intento abrupto del otro por separarlos... la sola presencia del ángel, mantenía a raya al Lucero. -

... ¿qué...? - las palabras de él, la dejaron helada. Pues había conocido ángeles que querían escapar de todo combate o enfrentamiento, ángeles caídos o desterrados, los cuales buscaban por elección propia o bien por obligación mantenerse a raya de cualquier asunto referente a la "batalla..." fuera tentando o protegiendo humanos, fuera advertiendo o seduciendo, fuera enseñando o confundiendo, eran muchos los de ambos bandos que preferían pasar de cualquier tipo de enfrentamiento. En su mente resonó una promesa hacia el ángel: le debería un Milagro y un Favor, porque ella lo había hecho "parte de eso" sin su consentimiento en lo absoluto.-

¡Eh...! - "¿Sostenerme...?"- ¿De qué...? - alcanzó a decir antes de sentir, de nuevo el aire fresco presionando la zona anterior de su cuerpo, cerró los ojos y se aferró a... ¿las ropas? de aquel ángel. Escondió el rostro contra él, y se encogió de hombros, notando la increíble fuerza que representaba el vuelo de un ángel. Al llegar al punto más alto... donde toda la energía de movimiento, se transformaba en la distancia que los separaba del suelo, se apartó solo lo suficiente para verlo. -


¡ALEXANDRA... TU CUERPO SERÁ MÍO, TU CONOCIMIENTO Y TU ESPÍRITU SERÁN MÍOS...! - aulló el caído, haciendo estremecer a los cielos... y la castaña, quien sentía aquellas palabras, más que una advertencia, como una promesa - ¡SERÁS MÍA! - vociferó, antes de que Ayiw notase que el ángel le hablaba.-

¿Tu... hogar? - repitió y notó que... quizá por la costumbre que tenía ella, él estaba peor que ella. Frunció el ceño y acabó por meter una mano en el bolsillo, sacando una piedra azulada: acuamarina.- Prometo que no haré nada para perjudicarte... - prometió, antes de besar la piedrita y susurrar su conjuro.- Dama pura, gota que cae, escucha a tu sierva, ve lo que hace... señora mía, gota que sube, te invoco a tí, y al Sol que lo hace... - una densa niebla se formó todo alrededor de ambos, mojaba el rostro y las ropas, pero servía de mayor resistencia ante una caída.- Señor ángel... pido permiso para tomar prestadas sus alas... - le habló a él, colocando ambas manos sobre sus clavículas... para controlar ella misma el movimiento de las alas de él. El descenso fue suave y cómodo, aunque húmedo, y les dejó en el suelo... a bastante distancia de donde habían estado antes.- Señor Ángel... ¿Es aquí...? - aún pese a la diferencia de alturas, se colocó el brazo de él sobre los hombros, intentando ayudarlo.

Ella estaba acostumbradas a jugar en el limbo, siempre al límite, teniendo incluso discusiones con la Muerte misma, pero él... no merecía pasar por eso.- Yo lo voy a cuidar... - aseguró al abrir la puerta con dificultad, ingresando con el inmenso cuerpo al sitio dónde, al menos de momento, se encontrarían a salvo.-
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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Nero Angyros el Vie Ago 31, 2018 11:14 pm

No pudo hacer nada para evitar aquel nuevo encantamiento. Tenía sus manos ocupadas, y su corazón le exclamaba que detenerse no era una opción; entre la magia de una chica como aquella, y lo que el Lucero del Alba pudiese hacerles, prefería lo primero. Pudo notar, al instante, que una neblina les rodeó; su cuerpo y ropajes comenzaban a pesar mas a medida que se mojaban, al igual que sus alas. Sin embargo, al mismo tiempo, sintió como si algo mas les envolviese, algo que le costaba explicar.

Le resultó imposible dedicarle mayores pensamientos; en un acto seguido, la caída del cielo realizó otra extraña obra: en pleno vuelo, tomó control de sus alas, con una facilidad que asustaba. Pudo sentir él una vez mas aquella conexión; le resultaba inexplicable, incluso con todos sus años de experiencia y conocimiento. Mas que temor, esta vez se avivó su curiosidad.

''Esta conexión... ¿Sera una escogida por Él?'' Formuló una rápida teoría, mientras descendían en absoluto silencio. ''Explicaría algunas cosas, pero... ¿El Lucero?'' Antes de darle mas vueltas al asunto, tocaron tierra; ni bien sintió la firmeza del suelo, las alas de Nero volvieron a ocultarse. No moriría por falta de sacra energía, pero se sentía mortalmente vulnerable; su cuerpo no respondía tan bien como antes, e incluso las empáticas emociones dentro de sí eran cada vez mas borrosas. En aquel estado, agradeció de corazón cuando la joven intentó ayudarle, pasando su pesado brazo por sus delicados hombros.

— Si, es aquí. — Le respondió, tras haber levantado su vista y corroborado donde se encontraban. Aquella era su humilde morada. Sin gran prisa, ingresaron al lugar; ni bien hubo puesto un pie dentro, se sintió un tanto mejor: Aquel era su nido, el sitio en el que pasaba los días mas brillantes y las noches mas oscuras. Los propios elementos que estaban en el aire le acunaron, transformándose paulatinamente en suyos propios. Aun así, sabía que haría falta horas para recuperarse.

— Tranquila, no necesitas hacerlo. — Sonrió al escucharle decir aquellas palabras; había cierta ironía en todo aquello, de la cual era perfectamente consciente. Se detuvo un instante, y sacó su brazo de encima de ella. Mientras pudiese, avanzaría utilizando sus propios pies. — Ven, sígueme. — Paso a paso, atravesó el pasillo de entrada de la casa, y se internó en la sala de estar. Con su mirada, se aseguró que las ventanas estuviesen tapadas por las cortinas, y luego extendió su brazo, en un gesto de invitación, sobre el sillón de tres cuerpos. — Toma asiento, por favor. Nos espera una larga noche... Mientras el sol no vuelva a salir, será peligroso para ti volver a las calles. —

En lo profundo de su mente, sabía que estaba tomando una decisión arriesgada. Aquella chica había actuado como su aliada en los últimos momentos, era algo que no podía negar; pero al mismo tiempo, había abierto las puertas de su casa a una perfecta extraña, que había tenido respuestas que le resultaban difíciles de leer.

''Es lo correcto, Arka. Los sentimientos hablan por si mismos.'' Sacudió sus dudas con aquellas palabras. No había olvidado todas y cada una de las cosas que le había transmitido su fiel empatía angelical. Pasara lo que tuviese que pasar, su consciencia no estaría tranquila a menos que le viera finalizar la noche a resguardo. Era lo menos que podía hacer.

— Creo, ademas, que tenemos cosas que hablar. — Lo dijo con suavidad, como si se tratase de una vieja conocida. Tomó asiento en el sofá azul de una plaza que estaba frente al sillón, y cruzó su mirada con la de la chica. Ojos grises, que le transmitían una sensación agradable.



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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Ayiw Kryomi el Lun Sep 03, 2018 7:41 pm

- El saber que era el hogar del Ángel, le hacía sentir... tranquila de alguna forma, por varios motivos: allí estarían seguros, porque él no era alguien en la batalla actual entre Averno y Paraíso, por lo que tanto ella como refugiada, y él como anfitrión, estarían a salvo en aquel lugar.

Él se apartó de ella... y le encontró razón. Lo había manipulado, lo había hechizado y encima, puesto en riesgo a por... ¡bueno, era una necesidad, era cierto!... pero aún así, no justificaba del todo. Más, algo le inquietaba al notar que él desconfiaba de ella. Ella no desconfiaba de él... su esencia, su aura, su espíritu develaban la pureza de su existencia, por lo que sabía que no tenía motivos para desconfiar de él, en nignuna circunstancia. No era agradable sentir eso... claro que no.

Avanzó con... algo de torpeza. La falta de energía haría estragos en su sistema, pero... podría darle escucha a lo que tuviese para decirle, para reprocharle... ¿para reprenderla? No sabía, y comenzaba a dolerle la cabeza al intentar pensar. Se dedicó a observar, suelo, cielo y paredes... en saludar con ademanes ligeros y simulados a los habitantes que había en la casa, quienes asomaban curiosos y preocupados de que, quien les daba alojo regresase debilitado. Ayiw se culpó por la preocupación de aquellos seres, también. Debería muchas cosas al final de aquel día. -

... ¿Asiento...? - murmuró y se miró las ropas mojadas. No quería mojarle el sillón... se veía mullido, cómodo y calientito de alguna forma; claro, contanto que ella, tiritaba por las ropas mojadas que traía. - Prefiero quedarme... aquí - murmuró arrodillándose en el suelo, de modo que quedaba completamente a la vista de él. No quería parecer sospechosa en lo absoluto. - Hablar... - afirmó con la cabeza y estornudó. Se frotó con cuidado bajo la nariz y antes de poder hacer o decir otra cosa, notó que una salamandra se escurría hasta acurrucarse sobre sus propias piernas, emitiendo calor que le comenzó a secar las ropas... como por arte de magia. Ayiw sonrió, agradecida y acarició el lomo de la critura, del aquel pequeño habitante que había ido en su ayuda. - Gracias pequeño... - murmuró con una ligera sonrisa, antes de... voltear a ver al rubio.- ¿Puedes... verlo...? - le preguntó con suavidad... cargando con ambos brazos al anfibio para sentir calor en otra parte de su cuerpo.- ¿Puedes... ver todos los seres que... velan por tí aquí? - le preguntó, sin poder evitar voltear a ver un par de hadas de luz, quienes parecían celosas de la presencia de la castaña, rodeando al rubio aún si no fuesen percibidas.- ¿Quieres verles...? - le preguntó, notando un pequeño troll que, tímido... la miraba escondido tras la pierna del ángel.

Eran muchas criaturas viviendo allí... lo que continuaba demostrando la esencia tranquila de su... salvador.-¡P-por favor...! déjame mostrártelos y luego podremos hablar de lo que quieras... - pidió, débil, sí... pero sumamente ilusionada.-
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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Nero Angyros el Sáb Sep 08, 2018 9:21 am

Solo cuando le vio estornudar, cayó en la cuenta él de que habían sido empapados por aquella neblina. Tuvo la intención de levantarse en ese mismo instante, de buscar al menos un par de toallas, pero entonces le escuchó hablar de la presencia de otros seres en aquella habitación. Nero admitió para sus adentros que solía sentir algo, una tenue energía indescriptible, que inconscientemente le hacía sentir en casa. Sin embargo, no poseía la habilidad de ver el origen de tal sensación.

Fue por eso mismo, que no dudó de sus intenciones cuando le ofreció permitirle ver aquel mundo desconocido. Mas, al mismo tiempo, notó que había algo diferente en ella. Al igual que él, ya no parecía estar en su mejor forma.

Lo primero que hizo fue levantarse de su asiento, para colocarse en cuclillas frente a su invitada. Y sintió allí un inusual calor, de desconocido origen, que le pareció extrañamente familiar.

— Muéstrame. — Pronunció, asintiendo levemente con su cabeza, sin apartar su mirada de la joven. De cerca, aquella sensación de que algo no estaba del todo bien se intensificó. — Por cierto, ¿te encuentras bien? —

Fue un gesto involuntario; junto a aquella pregunta, había llevado su mano hacía aquel frágil hombro derecho. Y entonces, en cuanto entró en contacto con ella, su visión se tornó completamente blanca; su cuerpo, dejo de responderle.

Duró un breve instante. A lo lejos, pudo escuchar una armoniosa voz que desconocía, una voz que extrañamente sonaba a adulto y a niño, a hombre y a mujer.

— Otro camino hay, delante... — No podía escuchar el mensaje con claridad; tuvo la corazonada de que era importante, que necesitaba saber lo que quería decirle. Sin embargo, antes de poder hacer nada, se encontraba ya de vuelta frente a la castaña, con su mano en su hombro.

''Una... Visión.'' Le era imposible no reconocer lo que había ocurrido. Sin embargo, estaba extrañado; no había sido otro ángel, ni ningún ser de la alta jerarquía angelical. Tenía la certeza de que había sido otra cosa.

Intentó buscar una respuesta en la mirada de quien sostenía, visiblemente confundido. ''¿Habré sido el único...?''



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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Ayiw Kryomi el Jue Sep 20, 2018 10:20 pm

- Lo vio incorporarse, mientras mantenía la salamandra abrazada contra sí. Debió alzar de más el rostro para verlo cuando se paró frente a sí. Era enorme... y por algún motivo sintió que el estómago se le encogía al verlo en las "alturas". Y se encogió ligeramente de hombros, cuando notó que lo veía más de cerca. Bajó la cara, sin dejar de verlo, quizá en una actitud "tímida" de su parte. Se sentía... cohibida ante la mirada del hombre frente a sí.-

¿De verdad...? - inhaló dibujando una sonrisa, inclinándose ligeramente hacia él. Más cambió su expresión por la sorpresa cuando le preguntó aquello. Parpadeó lentamente, ladeando la cabeza... antes de sentir en su toque... una descarga potente de energía. No era electricidad como en otros casos, era... poder. Cual si solo con apoyar su mano contra ella, estuviese tocándole gentilmente el espíritu, esencia, aura y otros componentes de un ser. Resolló, cuando... además de lo que el tacto en sí le hizo notar, escuchó una voz... Eran voces que ella conocía... más que no reconocía, o no llegó a reconocer en ese momento. Dijeron algo de un "camino... adelante" o algo así le pareció, ya que se cortó antes de que pudiese escuchar el mensaje entero.-

... espera... ¿por qué la acallas? - le preguntó, dejando ver que sí, había percibido algo.- ¿No querías escuchar el mensaje entero...? - le preguntó con normalidad. Quizá ¿habituada a tener visiones de ese estilo? Si, más ella solía escuchar los mensajes enteros. - Con tu permiso... - le pidió aún de cerca, alzando la mano izquierda hacia su rostro, que usó para despejar el rostro del rubio de aquellos mechones de cabello que le caían sobre el mismo. "Es... muy... divagó sonriendo con suavidad, dándose el permiso de acariciar suavemente su mejilla con el dorso de los dedos, admirando de su fisonomía. -

¿Por qué... te preocupas, si he hecho tantas cosas desagradables contra tí? - murmuró sin dejar de verle a los ojos, quizá fuese porque él también la miraba y no quería ser maleducada. O porque hacía mucho no recibía... tal atención de parte de alguien más. - S-será más rápido si... - se incorporó mejor y con cuidado besó sobre el párpado de ambos ojos del ángel.- Yakun fi eaynayk yakshif alniqab... Yakun fi dhihank alfuhumu liruyatih ... Yakun fi qalbik alqabul limuerifatih - recitó cerrando ella los ojos un momento para terminar el conjuro de forma perfecta... no quería que hubiese errores en lo que le había ofrecido. -

Tómalo con calma... abre los ojos... y saluda a tus compañeros de vivienda - le invitó, sabiendo que la bendición que había dejado sobre él, le ayudaría a no "tomarlo mal":


"Sea en tus ojos descorrido el velo... Sea en tu mente la comprensión por verlo... Sea en tu corazón aceptación por conocerlo"
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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Nero Angyros el Jue Sep 27, 2018 6:28 pm

Sintió aquel tacto de terciopelo sobre su piel, mientras quitaba los rebeldes mechones de su cabello. Mas Nero, entre los gentiles movimientos de su acompañante, no podía hacer otra cosa mas que pensar en lo que le había dicho: De alguna forma lo sabía, sabía que había tenido él aquella difusa visión. Lo que le resultaba incluso mas llamativo era lo implícito en sus pocas palabras. Como si aquella chica supiese que había mas, como si hubiera descubierto que él era el problema.

Estuvo a punto de hacer externos sus pensamientos, de preguntarle que era lo que sabía, pero entonces ella le dirigió esa interrogante; el tono de su voz y la forma en que le miró durante ese instante, le hicieron detenerse por un segundo, pensar en la respuesta a esa cuestión. Era indudable que el balance de las cosas había sido ambiguo, pero en los detalles se mostraba una silueta de quien era ella. Había aceptado que era alguien en quien podía confiar como para refugiar en su hogar, y por lo tanto le resultaba mas y mas inconcebible la idea de no preocuparse.

''Ella no es el enemigo. Y si el Lucero del Alba esta involucrado...''

Sus pensamientos fueron sacudidos cuando le vio acercarse. Su cuerpo quiso hacerse hacia atrás, pero su instinto le dijo que le permitiese obrar; acabo por cerrar sus ojos, y le dejó besar sus parpados sin ofrecer resistencia. Escuchó que pronunciaba algunas palabras, probablemente un antiguo encantamiento, y la sintió alejarse apenas. Luego, abrió obedientemente sus ojos.

Durante algunos segundos, solo pudo ver algunos pequeños puntos borrosos, esparcidos por doquier. Sin embargo, no tardaron en ganar colores y formas variadas; eran seres que podía reconocer, y seres que no, pequeñas existencias que habían copado el lugar como si de su nido se tratase. ''No... Este es su sitio.'' Corrigió inmediatamente aquella impresión, recordando las palabras de la castaña. Esos pequeños habían cuidado de él, aun cuando él mismo les había ignorado.

Su mirada paseó por el lugar por unos cuantos instantes mas, maravillado. Con una sonrisa marcada en su rostro, agradeció silenciosamente a todos y cada uno de ellos. Quizá no pudiese cruzar palabras con ellos, pero se sentía dichoso; aquel hogar suyo, que tan vacío había sentido en mas de una noche, había cobrado otro valor.

— Puedo... Verlos... — Dijo lentamente, llevando su mirada una vez mas a la culpable de todo aquello. — Es maravilloso. Gracias. — Cerró sus ojos, y bajó su cabeza en una modesta reverencia; había sido un regalo inusual, y Nero supo apreciarlo. — Me preguntaste sobre porque me preocupaba. — Cuando hubo vuelto a levantar su mirada, comenzó a hablar una vez mas. Tenía una pregunta por responder. Quería hacerlo. — Entre otras cosas, tu te preocupaste por mí, incluso frente al Lucero. Es natural que haga lo mismo por ti. Así que... — Se acercó entonces él a ella, sentado también en el suelo, rodeados de aquellas inofensivas criaturas. — ¿Te encuentras bien? — Repitió una vez mas su pregunta, esta vez sin tocarle.



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Nero Angyros
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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Ayiw Kryomi el Vie Oct 05, 2018 10:16 pm

- Soltó con delicadeza el agarre en su rostro, para dejarlo observar. ¿Cómo reaccionaría? ¿Se asustaría? ¿Se enojaría? Había visto reacciones de toda clase y color al abrir ventanas que antes no habían sido notadas, si quiera, en el matiz homogéneo de colores semejantes ante un daltonismo generalizado.

Bostezó con fuerza, cubriéndose los labios con recato. Notando que las pequeñas hadas se... escondían, tímidas, ante la mirada del ángel. La verdad era que no lo podía entender, primero se emocionaban, y luego se escondían. Sonrió suavemente en lo que notaba que la mayoría de las criaturas se asomaban , se dejaban ver poco a poco por su "compañero" de cuarto. Se acurrucó contra la salamandra, notando que estaba casi del todo seca la parte frontal de sus ropas... y lo agradecía, no quería que nada quedase transparente a la vista de un... extraño. Si bien reconocía su naturaleza, no podía fiarse por completo de nadie.-

Me alegro por tí... - murmuró apartando la mirada cuando él la posó sobre sí, sonriendo de todos modos. Algo no iba del todo bien, pero aún podía ignorarlo. - Oh... ha sido un placer, la verdad. - confirmó afirmando con solemnidad con la cabeza, antes de frotarse un ojito con fuerza usando su puño. Más, al percatarse de su reverencia, solo pudo estirar una mano y acariciar suavemente la cima de su cabeza, solo un segundo, para bostezar de nuevo. -

¿Eso pregunté...? Que boba de mí... - sonrió apoyando la cabeza contra la salamandra que, a gusto, parpadeó de forma tendida, como si se contagiase del sentir de la castaña.- Mi batalla con él, es mía y de él. De nadie más. Y sabe que detesto cuando involucra inocentes. - no se dio cuenta de cuándo cerró los ojos, por lo que no se molestó en abrirlos mientras continuaba hablando con él. - ... - sintió una vibración diferente en el ser que abrazaba, por lo que abrió los ojos, notando que él se había acercado.- Sh... tranquilo, no me hará daño... - palmeó con suavidad el lomo e la criatura, que se acurrucó contra ella, sin dejar de emitirle calor. Que le daba más sueño aún. Bostezó de nuevo, con más ganas que antes. - No podría mentir diciendo que estoy bien. Pero estoy bien... ¿entiendes? - le preguntó con suavidad, sonriendo en cuanto volvió a verlo.- Solo tengo... sueño, mucho sueño... y frío, pero sueño... - susurró cerrando lentamente los ojos. -

[u]Me gusta... tu casa...
- murmuró con lentitud.- ... gracias por dejarme pasar y por... - sintió que se ladeaba a un costado....¿acaso se estaba... cayendo? - ... protegerme - masculló antes de sentir que la mente se le apagaba. Su cuerpo dejó de responder... y hasta las pequeñas y tímidas hadas se acercaron a ver qué la había pasado a las castaña, quien de un solo segundo a otro acabó más que dormida, desmayada allí mismo.-

"Oh... deberé compensarlo de alguna otra forma..." divagó en lo que su cuerpo astral observaba su cuerpo físico inconsciente, con un ligero golpe en la frente por haber "caído". "Por favor... díganle que no se preocupe... y que se acomode para que no salga lastimado él también" pidió a aquellos seres capaces de reconocerla aún desde su forma astral. "Y den aviso a los demás... mi cansancio es tal que debo compartirlo con otros para no dormir tendido durante varios días murmuró al pequeño duende que afirmó con la cabeza. Todo dependía de él...

... por lo que se acercó y jaló suavemente las ropas del rubio. - Angelus... ella dice que debes... eh... - vaciló, frotándose los ojos y bostezando con fuerza.- Prepararte para dormir - alcanzó a decir... antes de notar que una a una las criaturas a su alrededor caían dormidas.

"Espero... poder llamar a su "yo" astral... meditó, nerviosa de lo que podría pasar.-
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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

Mensaje por Nero Angyros Ayer a las 8:26 pm

Una batalla entre ella y él. Era un mensaje indirecto, pero definitivamente claro: Para ella, no era asunto suyo. Sin embargo, Nero se halló en un profundo desacuerdo con aquella idea; los propios Cielos podrían intentar denegarlo, pero era una verdad absoluta: Todos y cada uno de los Caídos eran, cuanto menos, responsabilidad parcial de quienes les habían llevado a ser lo que eran. Por ende, no podía simplemente desligarse de aquello; las acciones del Lucero, las consecuencias de sus actos, no eran nada mas ni nada menos que secuelas de un antiguo abandono, una mancha oscura en el supuestamente sacro historial de los mas antiguos alas blancas.

''No puedo considerarme inocente.'' A pesar de que no deseaba él involucrarse en aquellos asuntos, su propia indiferencia era una decisión que hablaba por sí misma. No había él intentado detenerlo, por lo que había algo de culpa en su impronta. Llegado ese momento, no podía simplemente mirar hacía el costado, sin remordimiento alguno.

Fue a expresarse, cuando lo notó. En en cada gesto, cada palabra, una creciente sensación de letargo emanaba de su huésped. Decía estar bien, pero al mismo tiempo con sueño y frío; aquella ligera contradicción le alarmó un poco.

— ¿Quieres recostarte? — Le dijo, señalando el sofá. Al pensarlo bien, lo halló entendible; al igual que él, había usado ella una serie de poderes, algo que solía tener un precio. No era extraño sentir algo de cansancio. Pero lo que sí le resultó llamativo fue la desconexión entre su pregunta y la respuesta que recibió; parecía como si no le hubiese escuchado. Y un momento después, vio como se desplomaba en el suelo.

Su primera reacción fue acercarse a ella. Arrodillado ante su inerte cuerpo, estuvo a punto de sacudirla; sin embargo, se contuvo de tocarle en el ultimo segundo, cauteloso ante la posibilidad de otra visión. En su lugar, corroboró su respiración, tenue pero rítmica. Parecía dormida, no desmayada.

Dejando escapar un leve suspiro de alivio, se acomodó para tomarla en brazos; no podía dejarla así, desparramada en el suelo. Y cargandola como si se tratase de una princesa de cristal, la trasladó hacía aquel sitio que le había ofrecido inicialmente. Normalmente, lo habría podido hacer casi sin esfuerzo; desgraciadamente para él, su propio cansancio le jugaba en contra.

Solo cuando la hubo dejado de forma apropiada, se percató él de la situación que se estaba gestando a su alrededor. Los pequeños seres, aquellos que solo podía ver gracias a la bella durmiente, parecían estar padeciendo del mismo mal que ella: pudo ver como poco a poco, las criaturas se posaban en el suelo, en los asientos, en todos lados, y cerraban sus ojos pacíficamente, entregándose a los brazos de Morfeo.

Sintió entonces un breve tirón en su pantalón; al observar, pudo ver a un pequeño duende que no tardó en hacerle llegar un misterioso mensaje. Y antes de poder preguntar nada, supo él que era ahora el único ser despierto de aquella habitación.

''Ella dice. Que... Curioso.'' Lo que había recibido era extraño, pero al mismo tiempo tenía alguna sospecha. Si aquel estado no era una simple condición de inconsciencia, no era descabellado pensar en que tenía todavía formas para comunicarse. Después de todo, había curiosas magias y esoterismos que tenían algo de aquello. ''Así que prepararme para dormir. Quiere que entre en ese estado.''

Tuvo algunas dudas. Le resultaba peligrosa la idea de que ambos quedaran en aquel estado, siendo la noche el dominio de quien los había puesto en peligro recientemente; sin embargo, aceptó la apuesta. Confiaba en la experiencia de la ajena, y en la protección del templo que era su hogar.

Posó su cuerpo en el suelo, con las piernas cruzadas y sus ojos cerrados. Respiró con profundidad, y se dejó abrazar por el desgaste de su cuerpo. Primero, fue simple oscuridad; luego, dejó de percibir el mundo que le rodeaba; lo negro se volvió blanco por una fracción de segundo, y Nero pudo visualizar la forma de una pluma, aquella pluma, frente a él.

Y de pronto, estaba de nuevo en la sala de estar de su hogar. Se sentía extrañamente ligero, y no pudo evitar palpar su pecho. Cuando bajo la mirada, lo comprendió: Era aquella la forma que guardaba dentro de aquel viejo cuerpo, en la que transmitía las visiones que podía generar con su habilidad. Llevaba una túnica blanca, con finas lineas azules; sobre su cabeza, podía sentir su halo; en su espalda, sus dos alas se erguían. Y en su cintura, figuraba un pesado libro azul, sellado con cadenas. Era aquella la prueba de su naturaleza como Orador, el escrito que jamas podría leer siquiera su portador.

Levantó la vista, siendo ahora conocedor de donde se encontraba, en cierta medida. Si estaba en lo correcto, había alguien esperando allí por él.



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Re: Cree, en que Él, tu y yo, somos reales [Priv. Nero]

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