Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Diciembre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Nero Angyros el Dom Jul 29, 2018 6:14 pm

Las calles del periférico barrio se hallaban vacías esa noche. Disfrutando del paisaje urbano, Nero caminaba en silencio, rumbo a su hogar, tras una reunión que se había extendido un par de horas mas de lo que había imaginado originalmente; a medida que avanzaba, mas y mas casas se dejaban consumir por la oscuridad, al tiempo que niños y adultos comenzaban su diaria travesía a los campos de Morfeo.

''Me pregunto si la Voluntad de esta ciudad será suficiente.'' Pensó, abstraído en su mente. Se había hecho acreedor, aquella tarde, de información que resultaba poco feliz. ''Aunque existen mas herramientas hoy día para enfrentarlo... No, Depravación es impredecible. Lo que necesito son aliados.'' Podía considerarse optimista en cierto grado, pero todo era distinto cuando se trataba de aquella existencia. Por primera vez en mucho tiempo, tuvo el deseo de ser algo mas que un ángel orador, de tener en sus manos el poder necesario para prevenir muertes como las que había presenciado en la remota Siberia.

Hundido en aquellos pensamientos, llegó hasta la esquina de la cuadra, y dobló en ella. Fue en ese momento que se transformó en el testigo de una bizarra escena, removida completamente de la pacifica normalidad de Eardrom.

La calle se encontraba en una anormal oscuridad; los faroles de la iluminación publica se encontraban apagados, con apenas unos leves parpadeos que se extendían por milésimas de segundos. Las casas, mas allá de verse cubiertas por un velo de oscuridad, daban la impresión de estar completamente vacías. Y en el medio de la calle, una alta silueta se erguía inmutable, ataviada en su totalidad con las vestimentas de un monje shintoista; lo que llamaba la atención, sin embargo, era lo que se encontraba en sus manos. Nero alcanzó a visualizar el cuerpo inerte de una mujer, tomada por sus cabellos con su mano derecha. En su mano izquierda, una larga cuerda se extendía.

Durante unos segundos, aquel cuadro se mantuvo estático. El rubio ángel sabía que algo estaba sumamente mal, que estaba observando algo que debía detenerse. Y entonces, la silueta comenzó a avanzar, alejándose lentamente de donde Nero estaba.

''¿Que esta ocurriendo?'' Pensó él, indeciso de como proceder. Solo un instante después, tras observar un detalle resaltado por el intermitente parpadeo, tuvo una sospecha de lo grave que era la situación. ''¡Piel azul! Eso no es normal... ¿Un elemental? No, no da esa impresión... Pero su vestimenta, esa es una pista.'' Comenzó a caminar, persiguiendo a la sospechosa figura. ''La ambientación de esta calle es demasiado antinatural. Un humano común y corriente no podría hacerlo. Tiene que ser algo mas allá...''

Unos metros mas adelante, el monje se internó en un pequeño callejón, fuera de la vista de su perseguidor. Nero apresuró el paso, sintiendo dentro de sí un mal presentimiento, una novedosa sensación de que estaba frente a algo que no podía terminar de comprender.

Ingresó finalmente en aquel pasadizo; no había rastros del monje, ni de la mujer, pero una cálida luz brillaba a tan solo unos cuantos metros, como si algo estuviese ardiendo con intensidad. Avanzando en silencio y con cautela, llegó al final.

''¿Que es este lugar?''

Parecía como si el mundo hubiese llegado a su fin por causas esotéricas. Casas en ruinas, misteriosas bolas de fuego que bailaban en los aires; parte de la tierra parecía haberse liberado de la gravedad, y flotaban en forma de pequeñas islas por sobre la destruida Eardrom que estaba presenciando.

Y sobre él, unas misteriosas venas de los mas variados colores recorrían todo el firmamento. Era un espectáculo que le resultaba tan bello como aterrador.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Lun Jul 30, 2018 10:02 am

Su conversación había terminado ya con aquella entidad demoníaca con la que por alguna razón se había cruzado esa noche ¿qué había estado pretendiendo todo esos años? No es que se preocupara por los humanos que estaban habitando Éadrom en ese momento, quizá algo agobiado con todo lo que pasaría si aquellas criaturas buscaban refugio en su bosque. Tensó la mandíbula inquieto, aunque su rostro pareciera más bien inexpresivo con esa usual mirada y facciones de un hombre feroz. Avanzaba ahí, en medio de una solitaria calle no tan amplia, recordaba que esa era la ruta de regreso a casa y ya que estaba en las afueras de la ciudad, podría despejarse y andar con más naturalidad. — Si tienen qué ser demonios los que dominen ésta ciudad... — De pronto negó con la cabeza, eso era imposible y sabía que romper ciertos equilibrios naturales terminarían por insultar a los dioses, provocar su ira, y Zack ya conocía muy bien cuales eran las variedades de destinos una vez los dioses entraban en disputa con los seres mortales. Indecisos y torpes muchas veces, recurrían a acciones devastadoras, como lo que le había pasado a su viejo hogar, aquél mundo encantado en el que vivía plácidamente alejado de los otros, hasta que ese día tan extraño, simplemente todo terminó bajo las aguas de lo que conocía como el Mar Exterior.

Mientras caminaba, sintió en su espalda cierto escalofrío, una sensación habitual cuando se topaba con alguna clase de ser sombrío como la que acababa de toparse, de nuevo, miedo no sintió pero si incomodidad porque detestaba sentirse acechado, él era el cazador natural después de todo. Se quedó parado en su sitio, observando hacia ningún lugar en particular, estando al pendiente de cada ruido, de cada movimiento, cada detalle que sus oídos, olfato y visión pudieran interpretar como hostil. Vaya basofia, y él que solamente intentaba conseguir llegar a sus territorios para conseguir algo de ganado sueño. El día había sido largo atendiendo ciertos menesteres dentro del bullicio, y lo que quería ya era desprenderse de esa clase de sociedad. El viento comenzó a soplar muy frío, como si oliera a... 'muerte', eso no lo tomaría desprevenido, ya que su cuerpo mantenía algunos grados centigrados por arriba de la media, lo que evitaba que pese a ir ligero de ropas, su temperatura se viera demasiado afectada, pero por supuesto, aún percibía esa clase de cosas. Finalmente, cuando pudo percibir algo con sus sentidos, no supo bien qué, se giró y ahí detrás de él, a unos centímetros de su cara, se encontraba un ser de cabellos largos y extraños. No le dio tiempo de reaccionar y sintió como aquella criatura lo atravesaba como si de una proyección etérea o fantasmal se tratase. Zack cayó hacia atrás sobre sus brazos con las cuencas de sus ojos bien abiertas y respirando a duras penas. ¿Qué diablos había sido eso?

"¡Toma ésto, seguro te es de utilidad en tu aventura!" "¿No es extraño? Un niño perdido en el bosque... Joe, ¿crees que él...?" "Los dragones están extintos" "¿Nos veremos de nuevo?" "Zack, hijo, eres un príncipe, y cuando estés en edad tendrás que hacerte cargo, la Era de las Máquinas es próspera, el desierto no nos alcanzará nunca" "Tu prometida, su nombre es..." "¿Eres un demonio? Hacía dos siglos no miraba uno..." "Windya es un reino maravilloso, ¡deberías ver!" "¡Zack! ¡ZAAACK!"

Una cantidad de recuerdos vagos, palabras, ideas, tan viejas como recientes, vivencias que conocía, otras que no tenía claras, su cabeza comenzó a llenarse de extraños sucesos del ayer y acompañado de eso, las voces en su cabeza no dejaron de sonar. — ¿¡Q-Qué... ngh?! — Sujetó su cabeza con fuerza y se recostó en su propio lecho, retorciéndose adolorido. Sabía que estaba vivo porque dolía, porque le costaba respirar como usualmente lo hacía, estuvo a punto de vomitar porque sintió arcadas, su cerebro no estaba funcionando bien y la saliva de su boca escurrió por unos segundos por su labio inferior, tosía, se ahogaba. Entonces, en un flash, abrió los ojos, estaba parado donde se había quedado hasta antes de sufrir aquella visión, miró hacia atrás como antes pero no había nada, nadie, solamente se percató de que se encontraba ahora rodeado de estructuras extrañas, la luz se había ido de ese mundo, todo estaba derrumbado, en ruinas como aquél viejo templo en el que se había encontrado a aquella dulce mujer del bosque que no era una ninfa, pero que tampoco era un hada. ¿Qué había ocurrido? ¿Cuanto tiempo se había quedado dormido parado después de aquella horrible experiencia? No escuchaba gritos, ni siquiera el viento podía escucharse. Guardaría la calma, sabía que no podía estar solo en un sitio así, por lo que prefirió avanzar lentamente, bien atento a lo que pudiera pasar más adelante.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Nero Angyros el Mar Jul 31, 2018 6:54 pm

Spoiler:
Información en la que me basé para los fuegos, por si fuera de interes: http://yokai.com/onibi/

No tardó en convencerse de que se encontraba en una singularidad; aquella no era la Eadrom en la que él vivía, sino un micro mundo que era probablemente gobernado por leyes sobrenaturales. Desgraciadamente para Nero, no eran buenas noticias; implicaba que, sin notarlo, había sido arrastrado a una potencial boca de lobo.

Avanzó algunos pasos, con parsimonia, mientras arrastraba sus ojos por los alrededores. Buscaba algún rastro del extraño monje azul, a quien había perdido de vista. El misterio de su ubicación actual le pedía a gritos una resolución, pero sabía que no debía perder de vista su objetivo original: Si esa mujer se encontraba viva aún, podía aun evitar el peor de los resultados.

''Nada. Este lugar es demasiado... extraño.'' Pensó, mientras comenzaba a apresurar el paso. Sobre él, algunas de las danzantes esferas de fuego comenzaron paulatinamente a acercarse. Diez, cinco, tres metros. Solo cuando la primera de ellas estuvo al alcance de su mano, supo Nero entender la gravedad de su situación. Primero fue un escalofrío. Luego, su mano derecha se entumeció. Y un instante después, sintió que sus piernas se volvían mas pesadas.

''¡No! ¿Me están... debilitando?'' Sentía que la energía escapaba de su cuerpo; si continuaba así, pronto perdería sus capacidades como ángel, para finalmente volverse un problema mortal. Con esa idea en su mente, echó a correr con todas sus fuerzas. Necesitaba volver a poner distancia entre él y aquellas esferas.

Atravesó un par de cuadras en esa carrera, esquivando pozos y escombros. En su cabeza, mientras tanto, una teoría comenzaba a formarse; la pieza final del rompecabezas habían sido aquellas pequeñas entidades ígneas que le perseguían, seres que eran sustancialmente similares a los Fuegos Fatuos. Lo que llevó a Nero a descartar inmediatamente esa identidad fue la vestimenta del monje, estrechamente vinculada al folklore del país en que se encontraban.

''Onibi. Youkais.'' Arribó a esa conclusión justo al tiempo que sus pies comenzaron a desacelerar. Al mirar hacía atrás, pudo observar que las llamas danzantes habían vuelto a los cielos, girando una vez mas en un pequeño circulo que delimitaba su territorio.

— Un nido de Youkais. — Repitió para sí mismo, incapaz de contener lo maravillado que estaba; aquel lugar era una tierra fértil para las mas interesantes historias. Nero no podía creer que se le revelaría de aquella forma. Pensaba que por su propia naturaleza, el reino de los youkais no le mostraría sus puertas. ''Eardrom es un lugar único. Ese ha de ser el motivo.''

Sacudió su cabeza, intentando despejar la tentación de investigar mas sobre sus alrededores. Aún no había encontrado al monje azul. ''Un ao bozou, tiene sentido... Una mujer y una cuerda. La colgara en algún lado. ¿Donde?''. Llevó sus ojos hacia sus costados; las ruinas que le rodeaban no eran adecuadas para un rito tan ceremonial. Probablemente ocurriría en algún sitio especial, una construcción de aquel mundo dedicada a sus habitantes. El rubio ángel no tenía pista alguna de donde podría estar tal ubicación, pero no podía abandonar una vida así como así. Con esa convicción, decidió continuar avanzando.

Y en ese momento, pudo ver una silueta humana, a unos metros delante de él. Sus miradas se entrecruzaron.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Miér Ago 01, 2018 9:10 am

Había despertado, de eso estaba seguro, pero no estaba en la misma tierra de antes, pues donde se suponía debía estar la entrada al paraíso del bosque no había más que un mundo en ruinas, desierto, de repente, una nueva ilusión apareció delante de él, un sujeto encapuchado que no dejó ver su rostro del todo, pero algunas facciones se le hicieron conocidas, cabello rosado y largo similar al del propio cuando lo descuidaba. Quizá su propia conciencia le estaba jugando una broma, era aquél sitio donde las cosas parecían tomar una forma demasiado real para ser posibles, y todavía las estrellas de ese mundo no eran las mismas que las de su planeta, pues al mirar no encontraba las constelaciones que añoraba, más bien soles extraños y lejanos, posicionados de forma inenarrable en el cielo nocturno.Entonces, escuchó una voz que le resultó terrible, familiar y estaba ahí delante de él, pues cuando se descubrió el rostro notó que se trataba de ¿el mismo Zack? Su expresión era neutra, pero por aquellos ropajes sabía que algo no era ordinario. Vestía una clase de capa desgastada, su cara se veía descuidada, y su piel estaba sucia, como si hubiera estado viajando durante meses.

"Adelante en el camino se encuentra algo que necesitas, sin embargo, para reclamarlo necesitarás perder algo que es importante para ti"

Entonces aquél hombre con el que compartía los mismos adjetivos físicos se dio la vuelta y desapareció en la oscuridad, como si avanzase aún más al fondo. — ¡Espera! ¿Qué quieres decir? — El sitio estaba comenzando a ponerle los nervios de punta, se frotó la cabeza y comenzó a caminar de nueva cuenta como antes. ¿Por qué ese hombre era como él? Seguramente había caído bajo un embrujo de aquella mujer, en su cabeza había cosas como si estuviesen sobrepuestas sobre su memoria, recuerdos que estaba seguro no eran propios del todo. Giró su cabeza suavemente y volvió a verle apoyado sobre una derrumbada pared cruzado de brazos, mientras le veía fijamente — "En éste sitio encontrarás a personas que has conocido en el pasado y también encontrarás a la gente a la que extrañas" — Sus palabras eran serias, pero Zack no toleraba que alguien se estuviera haciendo pasar por él, quizá ese carácter lo estaba orillando a olvidarse por un momento de la clara, severa situación en la que se encontraba. — ¿Qué? ¡Deja de imitar mi voz imbécil! — Exclamó furioso — ¿A qué te refieres con eso? ... — Hizo una breve pausa y retomó la compostura después de ese arranque — ... Lea, Aaron, ¿ellos están aquí? — Preguntó con brusquedad, alarmado pero por una vez contando con la ilusión que le hacía volver a verlos. Entonces el 'otro Zack' extendió su mano ante él y comenzó a murmurar unas palabras en algún idioma antiguo que no recordaba — "Si lo que quieres es encontrarlos" — Y entonces unas brasas de fuego comenzaron a rodear su mano para después arrojarlas con intempestiva violencia sobre el dragón, haciéndolo retroceder de la fuerza generada — ¡Ugh! — Solo pudo cubrirse con los brazos y cuando terminó, vió a la criatura de antes acercarse y atravesarlo como un fantasma — ¿Qué hiciste? — Le preguntó con curiosidad, aunque todavía aterrado esperando no se repitiera lo que había hecho la mujer. Sus ojos notaron que ahora se encontraban en otra zona del mismo mundo, quizá alguna calle o avenida, otra cuadra de esa maldita ciudad vacía. — "He tomado un poco de tus recuerdos" — Aseveró, incluso se podía distinguir algo de gentileza en sus palabras.

"Para reunirte con aquellos a los que quieres... es una promesa para la reunión que esperas, simple" — Ese hombre era tan intrigante ante la perspectiva de un despistado dragón que no entendía mucho de lo que ocurría, pero lo averiguaría. El viento comenzó a soplar suave pero siniestro mientras el encapuchado de ropajes desgastados extendía su brazo como si lo invitara a hundirse más en esa oscuridad — "Tú y ese otro ser que ha llegado hasta aquí, abran las puertas de un nuevo mundo, vengan, para perder a cambio de ganar, o para ganar a cambio de perder..." — La incomodidad de Zack llegó casi a desbordar cuando por un pequeño lapso, instintivo, se hizo a la idea de que era una clase de proyección astral generada por otra entidad seguramente, aquellos escalofríos no eran de miedo, y recordó que esa sensación era típica al encontrarse cerca de un demonio. — Vaya, mi vida si que está destinada a verse rodeada de éstos — Murmuró, y ante esa reacción, su otro 'yo' comenzó a desvanecerse. Quizá, no tenía mucho sentido una vez la víctima se daba cuenta del engaño. Pero esa voz y conversación se había hecho tan real que por un momento creía volvería a ver a aquellos amigos del pasado, era doloroso si, pero no podía dejarse tentar por un demonio, ya conocía bien sus tretas.

Detrás de él percibió algo nuevo, y a lo lejos escuchó como una puerta se cerraba, como si hubiese sido una puerta enorme. El ruido hizo eco en todo el pueblo y las campanas comenzaron a sonar — ¿Qué carajo? — Replicó molesto con el ceño fruncido. Sus preocupaciones y mal humor quedaron en segundo término cuando vio parado por ahí a otro hombre — Si piensas que seguirás engañándome con otra clase de ilusiones como esa no estás siquiera intentando, es más, a ese ni siquiera lo conozco — Espetó. Se trataba de una persona blanca, de cabellos dorados y ojos azules, parecía tener una identidad más ¿limpia? que el otro que se hacía pasar por él. No iba a descuidarse, menos si tenía en mente que era un esbirro demoníaco. Abrió los ojos como pudo para verlo mejor, no había característica especial que denotara una amenaza o causase una impresión inmediata en el dragón. Lo señaló con el dedo índice como si lo acusara — ¿Quién eres? ¿Vienes a intentar confundirme con palabras tontas? Tú y tus amigos ya me tienen harto, primero la mujer extraña esa que me provoca jaquecas intensas, después un farsante y ahora tú ¿ah? No importa, me encargaré de todos ustedes uno a uno, los destrozaré como a uvas tiernas — Dijo con imprudencia, víctima del impulso natural de una especie tan altanera como la suya.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Nero Angyros el Jue Ago 02, 2018 11:00 pm

Marcando aquel encuentro, el sonido de una pesada puerta cerrándose retumbó a su alrededor; luego, una serie de campanadas iniciaron su sonar. Sospechó él que todo estaba relacionado entre sí. Quizá, en lo que podía ser una plausible suposición, el origen de dichos sonidos era el lugar que buscaba.

La vecina silueta pronunció entonces un par de oraciones; Nero llevó su atención hacia él, esperando discernir su naturaleza. Hasta donde él sabía, pocos eran los youkais con forma humanoide, y prácticamente ninguno de ellos significaba buenas noticias. Despues de los Onibi, no quería volver a exponerse innecesariamente a indomitos peligros.

''No es un Youkai.'' Lo supo ni bien hubo pronunciado su ultima palabra; aquella silueta expresaba una fuerte Voluntad, libre por completo de las cadenas que sometían a los habitantes de ese micro mundo. ''Parece que ha tenido sus encuentros también... ¿Que historia será la que le trajo a este lugar?''

— Tranquilo. No soy una ilusión, ni tampoco tu enemigo. — Le respondió, sin moverse de su lugar; si bien aquel sujeto podía tener una Voluntad, no quitaba el hecho de su postura era notoriamente agresiva. Y no tenía él tiempo para conflictos innecesarios. — Solo busco salvar una vida, antes de que sea demasiado tarde. ¿Has visto pasar por aquí a un monje shintoista? Llevaba a una mujer a rastras, y una cuerda. —

Sopesó en esos breves instantes sus opciones: Nero no era un aguerrido angel, ni poseía poderes de origen bélico. Al igual que durante toda su larga vida, solo podía hacer uso de lo que su entorno le brindaba; en aquel caso, la trampa mas evidente eran los Onibi. Sin embargo, en un mundo tan distorsionado como aquel en el que se encontraba, muy probable era que riesgos mayores existiesen tras las paredes derrumbadas, los escombros esparcidos, o bajo el mismísimo resquebrado asfalto.

''Espero no tener que recurrir a ello.''



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Vie Ago 03, 2018 9:24 pm

Lo miró con una seriedad digna de un poderoso dragón que estaba apenas disfrutando de jóvenes siglos de vida, irascible y tempestuoso. Las palabras de su otra identidad seguían tratando de encontrar ensamble en su cerebro que parecía contraerse buscándole explicación al asunto que lo había llevado hasta ahí. Entre tanto, recordó a una chica, la cual se le vino innecesariamente a la cabeza cuando por fin escuchó la voz del ajeno que se encontraba apenas a unos cuantos metros de él, como si hubiese salido también de la nada, de un cuento de fantasía que se tornaba horrible. — Umgh... — Se mordió el labio de abajo mientras fruncía el ceño de forma incómoda, gruñendo. Una fibra sensible para un muchacho que había pasado años huyendo a esa clase de cosas.

"Yo soy Lea, mi padre es el rey de Windya, ven conmigo"

La voz de su antigua compañera, quién había resultado ser un ángel susurró en sus recuerdos al unisono de la voz del hombre rubio... ¿qué significaba? El resultado, la respuesta de esa pregunta tumbó cualquier clase de duda del dragón, era un ángel. Olfateó el aire para sentirse más tranquilo y lo constató, no "percibió" nada en particular, pues los ángeles a sus sentidos representaban estar siempre puros de aromas que los mortales o demonios compartían de forma tan mundana. — Tch, me recuerdas a alguien, tómalo como una oferta de caridad, no suelo tener nada en contra de los de tu tipo — Espetó de malas, frustrado porque sabía que le debía mucho a aquél hermoso ángel con la que compartió décadas de su vida en el pasado. Por supuesto, apartó la mirada hacia otro sitio que le devolviera la calma. De forma inconsciente empezó a sonreír, hasta que se dio cuenta, era un idiota por hacerlo y sacudió su cabeza de forma brusca para deshacerse de ese cosquilleo absurdo en su vientre. Entonces, movió su penetrante mirada hacia la distancia, donde pudo distinguir antes sospechosos campaneos — Una mujer, si, la he visto — Comentó algo perturbado, aunque no dejaría que su nuevo acompañante lo percibiera, no debía flaquear y su tono de voz no se elevó lo suficiente para hacerlo ver intranquilo — Digamos que me "tropecé" con ella hace unos minutos, pero no me dijo nada importante — Gruñó todavía absorto en su propia situación, ideando como salir de ahí por su cuenta, además era como si esa extraña chica le hubiera dejado sus recuerdos mezclados con los suyos, no había nada claro. — No lo tomes personal, pero estoy algo nervioso, creo que es cansancio, seguramente todo ésto es una pesadilla después de haberme quedado dormido en ese callejón de la ciudad... — Masculló con pena.

¿Qué clase de lugar es éste de todos modos? Nadie parece estar en sus cabales — Hizo énfasis en eso último porque ya era el colmo incluso para alguien como él, quién, por naturaleza no era alguien muy... ¿educado? Pero tenía el concepto básico de cordura bien presente. Extendió el brazo y miró hacia su mano mientras la abría y cerraba, comprobando que pudiera sentir su propia existencia ahí — ... Se siente todo muy real — Tocó su pecho y sus prendas, convenciéndose que en efecto, estaba despierto y no se trataba de un sueño producto de su aterrada conciencia, sus ojos veían de todo, se recordaba a si mismo con esas ropas y comprobaba de nuevo la textura de la piel con la que estaban hechas sus vestiduras, su cabello, su temperatura corporal, todo. — En fin, voy a llegar al fondo de ésto — Fácil, práctico y decidido, se giró repentinamente sin darle importancia a quién estaba por ahí con una expresión neutral en el rostro, otro arranque del dragón, incluso cómico por la empoderada confianza que tenía en si mismo y lo que el destino le depararía. Después de todo, en su pasado había sido víctima de los ideales locos de un puñado de dioses y diosas, tenía los pantalones bien puestos para acabar con el enemigo que lo hubiese puesto en esa situación tan compleja. — Eh, hijo de ángeles, ¿vienes o te quedas? — Dijo con fiereza mientras caminaba sin regresar a mirarlo siquiera. Se dirigía hacia donde aquél templo se erguía en lo alto de una pequeña prominencia en el centro de ese extraño poblado construido quizá milenios, eones en el pasado, sobre un empinado valle a las faldas de una cordillera sombría. Si debía enfrentarse de nueva cuenta a los dioses primigenios o si se trataba de otra broma de éstos por acabarlo, estaba convencido de que el calor de sus llamas le serían de ayuda contra ellos. — Quizá encontremos a la chica esa, no sé, necesito golpear a alguien ahora, y creo que allá encontraré a alguien al que le quede el puesto de saco de boxeo — Una forma muy rudimentaria de expresar lo desesperado que estaba.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Nero Angyros el Mar Ago 07, 2018 10:56 pm

Spoiler:
¡Disculpa la demora!

En absoluto silencio, juzgó las acciones del otro. Un variopinto paisaje; una mordida de labio, palabras bruscas, ojos vagos y una sacudida de cabeza con pintas de despeje. Nero sospechaba fuertemente de que era de esos seres apasionados, motivados mas por instintos que por lógica; no tardó en encontrar en sus palabras indicios de que tampoco era humano.

''Quizá sea un truco... pero dice saber de que tipo soy'' Dadas las posibilidades que estaban sobre la mesa, solo podía concluir que esa persona se refería a su raza; de ser aquella suposición correcta, estaba entonces frente a alguien cuyos instintos estaban por encima de la media. ''No es un youkai, y no parece ser un ángel ni un demonio... Probablemente sea de una estirpe de la naturaleza.''

De su boca salió entonces la mención de una mujer; Nero analizó que el tiempo podría concordar con las circunstancias, pero había algo fuera de lugar. La mera mención del tropiezo, seguido de la implícita idea de que le había dicho algo, hacía improbable que se tratase de la mujer que el monje azul estaba por colgar. En lo que fue una conservativa conjetura, pensó que debía tratarse de un youkai con propiedades mimeticas.

''No obtendré mucho, aun si pregunto'' El curso lógico hubiera sido cuestionar, obtener alguna información adicional que pudiese ser de ayuda. Mas tuvo la corazonada de que no serviría de mucho; si aquella persona era tan volátil como parecía, no le brindaría una respuesta del todo satisfactoria, impresión que no hacía mas que fortificarse cuando tomaba en cuenta la brusquedad en cada una de sus oraciones. Mas poco duró aquel prejuicio en el ángel; al escucharle admitir que no se encontraba en su mejor momento, Nero solo pudo sentir compasión y empatía. Se encontraban, después de todo, en un mundo que era tan maravilloso como peligroso, una combinación que era capaz de confundir a cualquiera.

Finalmente, el monologo del pelirrosa acabó, tras dejar en claro la clase de fuego que ardía dentro suyo. Nero tuvo que sopesarlo por unos segundos; no tenía claro si unir rumbos con aquella persona era de su beneficio para el objetivo que le había arrastrado a aquel sitio. Solo cuando hubo levantado su mirada, confirmando lo que yacía mas adelante, pudo él tomar una decisión.

''Es demasiado llamativo.'' Ante ellos, a cierta distancia, se erigía un templo en las alturas de una colina. Era un sitio que no recordaba haber visto en Eardrom, y que ciertamente destacaba en aquel paisaje en ruinas. ''Campanas y un templo. Una combinación solida, pero... ¿En un mundo de youkais?'' Mientras le daba vueltas al asunto, comenzó a caminar con tranquilidad tras el otro interlocutor.

— Ten cuidado. — Fue lo primero que dijo tras aquel rato. Resultaba vital que su nuevo compañero supiera la naturaleza de aquel sitio, si quería salir vivo de allí. — Este lugar es extraño, pero indudablemente real. Aquí se ocultan fenómenos inexplicables, profundamente arraigados a Japón. — Apresuró un poco el paso, para cerrar la distancia entre ambos. — Es una extraña coincidencia que nos hayamos encontrado aquí, justo en el camino hacía ese templo. Puede que haya algo moviendo los hilos tras esta historia. — No tenía pistas suficientes como para declararlo, pero la sospecha comenzaba a gestarse en su mente; quizá habían sido arrastrados hasta ese lugar por algún motivo. Quizá, en su intento de salvar a una mujer, Nero había sido guiado a una trampa.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Jue Ago 09, 2018 6:48 pm

El pelirrosa era realmente un muchacho abierto como un libro, bastante torpe para guardar las apariencias, así que muchas veces pasaba por alto otros detalles que requerían de algo más de sutileza. Por un momento creyó que seguir el sonido de las campanas lograría llevarlos precisamente a un lugar donde seguramente encontrarían respuestas, aunque por ningún motivo supuso que eso solo lo confundiría mucho más. Por un lado, su alma se encontraba dividida en un ser de luz, lleno de inocencia mezclada con ignorancia de lo mundano, por lo que el terror que sentía no era uno relacionado con su conciencia, era más temor a la confusión que todo eso representaba. Fuesen demonios, fantasmas o ángeles, una visión, estaba seguro que no quería quedarse en un sitio que le revelaba situaciones prácticamente nuevas para él. Debía ser honesto consigo mismo, porque para bien o para mal, la presencia de aquella criatura de emanaba un aroma similar a su antigua compañera le tranquilizaba, siendo una criatura huraña y territorial, ahora se encontraba en un mundo que no era propiamente suyo, y prefería socializar para aprovechar las oportunidades que ésto traía consigo.

Siento que eres un intruso incluso en ésta dimensión ¿qué haces aquí? — Lo miró casi inexpresivo pero con una enigmática sonrisa que contrastaba con el ambiente de alrededor. La mente de un dragón podía ser una cámara tan densa y misteriosa comparada con aquellas criaturas del cielo o del inframundo, incluso entre ellos se podía encontrar un azar de comportamientos y apariencias, tantas como las escamas en el cuerpo de un reptil. — Porque asumo que ésto es un encantamiento ¿no? Algo hecho con magia... una muy poderosa — Levantó las cejas todavía sonriendo, por una parte ya se había resignado a que todo aquello fuese real, pero tenía la esperanza que por ahí en algún rincón muerto del poco sentido común que guardaba (y de su idiotez) finalmente se tratase de un hechizo bien estructurado, necesitaba que alguien le dijera una cosa o la otra. — Hmph, no respondas si no quieres, ángel, creo que mejor dejo las cosas así — Siguió caminando, todavía atento al sonido de las campanas que provenían de aquél extraño y monumental edificio en el centro de aquél poblado tan sombrío. — No sé como me has encontrado en éste lugar, explícamelo antes de que continúes — Zack se mantuvo en una postura muy neutral a decir verdad, era como si todavía su pensamiento estuviese muy disperso con todo aquello. — Pese a que vi a esa mujer, me temo que no tengo ni una relación con ella ¿qué hay de ti? — Preguntó con simpleza, habían pasado años desde que había escuchado historias, por lo que había perdido el interés en oír las experiencias ajenas, pero lo escucharía claro estaba.

La persona que lo seguía no podía ser un criminal que ahora lo privaba de su libertad, sin embargo todavía le quedaban unas cuantas dudas al respecto — Tu presencia aquí me intriga — Señaló ahorrándose los tapujos sin mirarlo todavía. No se apenaba de ser tan directo, de hecho ni notaba que lo estaba haciendo.

Cuando ambos llegaron a la entrada de aquél templo misterioso, las campanas se detuvieron, pues las puertas ya se encontraban cerradas. Zack comenzó a subir por uno de los escalones de piedra tallada con cuidado, tratando de acercarse poco a poco a aquella gran entrada buscando mirar a través del pequeño espacio que había quedado entre las dos hojas de madera. Pudo ver algo de luz, pero ésta terminó por cegarle, cuidó por otro lado no hacer ruido al hacerlo incluso pisando con sutileza ante el sonido de sus botas sobre la piedra. Eso si, gruñó un poco cuando sus ojos se vieron lastimados por la luz, aunque después se recuperó sin problemas.

¿Crees que se trate de alguna especie de perturbación mística? ¿Alguien alterando el equilibrio?— Todo aquello era un misterio tras otro, y algo le indicó no entrar por medio de la fuerza a aquella capilla, que bien pudo haberlo hecho, pateando la puerta y abriéndola de par en par ¿qué era lo que lo había llevado a detenerse? El dragón no era de detalles, pero confiaba que su compañero tuviera más cuidado para revisar cada cosa en búsqueda de la verdad.

Lo miró fijamente y señaló la puerta con el dedo índice — Hay algo dentro, pero no logro ver bien — Murmuró.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Nero Angyros el Dom Ago 12, 2018 2:45 pm

Como respuesta a su advertencia, el chico pelirrosa se enzarzó en un fluido monologo de lo mas variopinto; entre sensaciones, preguntas, afirmaciones y respuestas expresó él sus distintas inquietudes. Nero le dejo proceder hasta su final, escuchando lo que tenía para decir; solo cuando las campanadas hubieron vuelto a predominar por sobre los demás sonidos, volvió a tomar la posición del emisor.

— Es normal tener todas esas dudas, mi accidental camarada. — Se permitió dejar ser; no había lugar en un sitio tan atemporal como aquel a efimeros manerismos modernos. — Quedara en ti creer o no en mis palabras, pero hare lo mejor que pueda por arrojar luz al asunto. La posible severidad de nuestra situación lo requiere. — En una breve pausa, y sin aminorar su marcha, dio un vistazo a sus alrededores; a cada momento, se convencía mas de la naturaleza de aquel sitio. Los detalles y colores que les rodeaban contaban una historia, que poseía una poderosa cohesión, para quien supiera verlo. ''Es como si estuviéramos en una fabula folklorica''. — Comencemos por lo mas importante. Si eres oriundo de Japón, sabrás que este pais posee una cultura mitologica que data de unos cuantos años atrás. Youkais, Shinto, incluso leyendas de la era posterior a la apertura de las fronteras. Así como el resto del mundo habla de dragones y vampiros, Japón posee también sus fenómenos autóctonos. — Apareció en su mente hacer una pequeña prueba. Por un instante, se detuvo y observó el suelo; buscaba algún escombro pequeño, una piedra o rama que tomar. Cuando divisó una, llevó su mano hacía ella, agachandose, y descubrió un hecho que le resultó sumamente interesante.

''No puedo tomar nada de este lugar.'' Efectivamente, podía ver como su mano estaba sobre aquel pequeño pedazo de roca, mas por alguna razón, no podía lograr que entrase en contacto con su palma. No sabía si se debía a su condición particular de ángel, o si era una regla que regía en aquel espacio, pero el experimento le había ayudado a resolver algunas pequeñas dudas que tenía.

— Supongamos por un momento que todo este espacio es, en sí, una criatura. No son raras las historias de casas embrujadas, de sitios que engullen a sus visitantes. — Volvió a ponerse de pie, y finalmente retomó camino junto al chico. — Es una suposición, claro, pero... Mas que magia, podríamos decir que es un fenómeno natural. Muy extraordinario, pero natural. Y en su propia forma extraordinaria, resulta difícil explicar mucho mas. — Algo se movió a su izquierda, atrayendo su atención; sin embargo, cuando hubo él mirado, no había allí nada mas que los remanentes de una pequeña casa. — He llegado hasta ti por casualidad. Como dije, busco a una silueta, vestida de monje shintoista, que esta por asesinar a una mujer. Esta estaba inconsciente, así que no creo que sea la misma que tu te cruzaste. — Las campanadas sonaban cada vez mas fuertes. Estaban ya muy cerca del punto de origen.

No tardaron en alcanzar el templo, pocos minutos después. Solo cuando se hubieron encontrado con las puertas cerradas, las ensordecedoras campanadas se detuvieron. Su acompañante intentó observar lo que ocurría dentro, por entre las hendiduras los viejos tablones; mas aquello acabó con un gruñido y gestos que daban a entender que algo le había incordiado en la visión.

Fue en ese momento que Nero sintió la mística fuerza que había en ese lugar; como si albergase un corazón, un latido invisible resonaba en él. No parecía ser una energía negativa, pero lejos estaba de hacerle sentir tranquilo. ''La naturaleza tiene sus formas de ser despiadada''.

— Si me lo preguntas a mí... — Observó el lugar, buscando alguna pista; mas no podía visualizar nada nuevo. Solo estaban ellos y aquel misterioso templo. — Puede que seamos las victimas de un antiguo ser de estas tierras. — Recordó, en un segundo de iluminación, una frase que había leído recientemente, entre las estanterías de Takemori. — Los youkais. No hay que subestimarles; son seres pensantes, pero al mismo tiempo son presos de su propia naturaleza. No poseen Voluntad, son esclavos del instinto que corre por sus venas, mas mortal que no. —

Fue en ese mismo instante que la tierra comenzó a vibrar. Era un suave temblor, que ante los ojos de Nero anunciaba malas noticias.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Mar Ago 14, 2018 8:43 pm

Se quedó observándole con cierta curiosidad, hasta con cierto escepticismo porque no tenía mucha idea de lo que estaba hablando. Quizá de manera posterior comenzó a creer en sus palabras de acuerdo a la seguridad con las que las decía, por otro lado era fácil hacerlo ya que no sabía absolutamente sobre esa clase de situaciones, nunca había estado metido en algo tan complejo como aquello desde la última vez que se había enfrentando a los mismos dioses de tierras lejanas... pero no exactamente en dimensiones alternas. — Ignoro en realidad todo aquello de lo que tu pareces estar bien informado, mis orígenes distan mucho de cualquier cultura moderna, de cualquier lugar que exista por ahora — Su continente se había perdido hacía siglos, y lo poco que había convivido con otras sociedades lo hizo años atrás con gente de, en efecto, otras tierras lejanas. — A veces me sorprende como la gente de éstas fechas considera todo un mito por el simple hecho de no creer, recuerdo que hubo una chica de cabellos tan claros como la avena que decía que los dragones eramos un mito — El rostro del pelirrosa no dejó de mostrar algo de agobio, ¿cuándo se había dejado de pensar que los dragones existían? Zack por ese lado sabía de lo que se trataba "un mito", pero no lo tenía en el mejor concepto, pues le resultaba ofensivo.

Claro, reaccionó cuando aquél rubio finalmente trató de tocar algo de aquél espacio, aquél confinamiento donde el par se encontraba botado sin poder salir (y sin esperanza de hacerlo pronto) ¿Qué estaba sucediendo? — ¿Te refieres a que un monstruo nos tragó? ¡Eso es de lo más extraño! — Por lo menos para él, pues cuando estaba todavía en la ciudad no había percibido nada y de haberse tratado de algo lo suficientemente grande para devorarlo entero lo habría notado, eso sin contar que algo tan enorme habría provocado un caos en la ciudad. Por lo que vino después, salido de la propia boca del ángel, Zack prefirió sacudirse la cabellera de lo aturdido que estaba — ¿Quieres detenerte? Más que ayudarme a entender ésta situación lo que haces es confundirme ¿podemos salir o no? Eso es todo lo que necesito saber — Su temperamento tenía un límite, pero no estaba comenzando a sentirse ofuscado con el ajeno, más bien, la frustración de su interior crecía debido al precario conocimiento que tenía sobre todo eso, y porque era como un absurdo golpe a su orgullo haber sido "devorado" por lo poco que entendió, una mala interpretación tal vez, pero era mejor no tocar esos temas con él por ahí, que por poco creería que se trataban de meros delirios.

Si la tierra vibraba, no era por el malestar incesante que se desarrollaba en el interior del reptil lanzallamas, era algo completamente nuevo y ajeno a él... — ¿Y ahora qué? ¿Tiene alguna indigestión? ¿Va a vomitarnos? — Lo dijo con bastante sarcasmo, mirando a ambos lados mientras sus puños se rodeaban de fuego, estaba listo para la acción. — Voy a patearle el culo muy duro a alguien, ¡y más vale que aparezca pero ya! — Espetó con una expresión de rencor y sus dientes se mostraban por la comisura de sus labios, molesto. Si iba a tener que transformarse lo haría, y nada le impediría tratar de incinerar todo a su paso para dañar a lo que fuese que estuviese por ahí, escondido en la oscuridad provocando toda esa situación desgraciada.

Con un acto imprudente, pateó con furia la puerta del templo y ésta salió volando violentamente hacia adentro del lugar, destrozándose tras el impacto con una estructura de concreto en el interior. Los presentes, miraron hacia ellos con rostros inexpresivos ¿se trataba de algún ritual como lo pensaba? A diferencia del ángel (o cualquiera) se le había acabado la paciencia, iba a exigir por su cuenta terminar con esa basura: ¡No quedarían ni cenizas de quién lo tuviese atrapado ahí!

De pronto, de la tierra, salió una especie de lombriz gigante, nauseabunda, horrible y ciega, pero con un orificio frontal lleno de afilados dientes, una fila de éstos tras otra y después otras, rugió con tesón y estaba lista para asesinarlos. — ¡Hey! ¡Tenemos una respuesta! — Exclamó casi sonriente al haber llamado la atención de quienes a su punto de vista, eran los culpables de tenerlo ahí. — No sé tú, hombre ángel, pero tengo muchas ganas de desquitarme — Dijo entusiasmado, raro, pero entusiasmado. Era un ser de acción, impulsivo, y no descansaría hasta encontrar alguna señal de que podría terminar con ese ser del que había hecho mención antes. — ¡Sean mortales o no, probarán mi propio instinto de lucha y ya me dirán que les parece! — Exclamó chocando sus puños, a la vez que las flamas se hacían más poderosas e iluminaban la zona aledaña.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Nero Angyros el Jue Ago 16, 2018 11:28 pm

Frente a él, un potente escenario se alzaba. A su lado, el indómito pelirrosa parecía estar evocando ígneos poderes, nacidos de su propia imprenta y no gracias a ningún truco de magia; a los alrededores, como inexpresivos espectadores, yacían los mas variados seres de aquel mundo, bellos y horripilantes, estáticos e inquietos. Pudo Nero sentir entre ellos un pequeño residuo de magia; un fino hilo, casi invisible, de una energía que innegablemente era tan foránea como él.

Y finalmente, brillando bajo los imaginarios focos de aquella presentación, estaba aquel deforme monstruo; una masa de puntiagudos dientes y robusto cuerpo que desprendía una desagradable sensación. Nero le asoció involuntariamente con un experimento; su energía era impura, corrupta, como si hubiese sido desprovista de todo origen o propósito.

''No es una ocurrencia natural.'' Pensó, mas supo que ya no era momento de advertencias ni de análisis. Un combate se aproximaba, y debía estar listo para ello.

— He de encargarte la vanguardia entonces. — Le dijo a su ardiente camarada. Se desprendía de él el aura de un guerrero; con él a su lado, Nero estimó que tenían buenas posibilidades. — Yo intentaré darte apoyo. —

''Por cierto, ¿Me escuchas?'' Por primera vez en mucho tiempo, liberó él aquel singular poder; la vía de los sueños y premoniciones, una suerte de telepatía que había sido concedida a los Oradores. En la vida cotidiana, era simplemente un medio de comunicación mas eficiente.

Lo primero era probar la efectividad de sus poderes; fuego y luz eran los atributos con los que contaban, poderosos artefactos para combatir a la oscuridad; desgraciadamente, aquella bestia era una incógnita; cuanto mas le miraba, mas convencido estaba de que fuentes diversas habían sido convergidas en su cuerpo. Abriendo su mano derecha, levantándola apenas un poco de su posición natural, dejó él fluir la celestial energia de su cuerpo.

''Impacto y engaño son las consignas. Perforar es la intención, y mutar la alternativa.'' Musitó mentalmente Nero, dando forma a aquel etéreo poder. Sobre su cabeza, aparecieron 6 pequeños orbes luminosos, que no tardaron en adquirir una forma similar a la punta de una flecha.

''Si ocurre algo, puedo sanarte.'' Le comunicó a quien estaba a su lado rápidamente, momentos antes de comenzar. Quería darle una ultima tranquilidad, por si acaso. ''Cuento con tu llama.''

Y dieron el primer paso.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Mar Ago 21, 2018 5:21 pm

No podía ser indiferente ahora que algo lo estaba obligando a defenderse, o en todo caso, 'atacar' para sobrevivir. Claro que nada de aquello tenía mucho sentido para su personalidad tan aventurera, pero ahora que había encontrado un pretexto vago para encontrarle algo de sabor a esa desgracia iba a dejarse llevar, se tomaría su tiempo claro. Zack solamente miró a la criatura que parecía querer devorarlos, a diferencia de su rubio compañero no era muy de fijarse en detalles más que en los realmente saltaban a la vista, nada de sextos sentidos ni pensamientos profundos... sin embargo no le pareció tremendamente increíble escucharlo en su mente, alguna clase de telepatía u otra clase de trucos de su captor. — Si, si te escucho — Diría esbozando una gran sonrisa algo atrevida, pues estaba extasiado por lo que se retorcía delante de él y sus flamantes brazos. — Si la lucha no se te da, déjamelo a mí, si, tengo por fin algo con qué desaburrirme — Canturreó feliz mientras tensaba fuertemente los puños y las llamas se intensificaban de pronto. No estaban en el bosque, por lo que el dragón no tendría por qué contener sus grandes poderes que en pros de sus habitantes había jurado mantener bajo control.

No se quedaría atrás después de observar de reojo como el otro comenzaba a ejecutar su movida. El dragón llevó sus manos extendidas por delante, todavía envueltas en fuego alrededor de su boca y resopló, las flamas se expandieron hacia el frente como si de una nube piroclástica se tratase y estalló hacia la misma dirección, el fuego alrededor, al expandirse desde sus brazos con el viento de su soplido, tomó fugazmente la forma de unas alas ígneas y el aleteo de éstas desintegrándose representó el ruidoso estallido, digno de un dragón. No tenía bien en claro lo que sucedería después, pero no tardó mucho en darse cuenta de que la estructura no duraría mucho, y sus paredes terminarían colapsando ante semejante ataque.

Cuando el fuego se desvaneció y el humo por fin se esfumó, muchas estructuras quedaron solidificadas en ceniza, y sin embargo ninguna de ellas con figura humana. Eso dejó de importarle al pelirosa una vez pensó que lo mejor sería derribar aquellos grandes muros sobre la bestia en caso de que no la hubiesen dañado de manera crítica, para él, el uso de razón y poca turbulencia en sus demoledores ataques no tenían cabida, y podía llegar a ser muy brusco y sanguinario, hasta cruel con aquellos a los que consideraba enemigos, por lo que no le parecería exagerado aplastar a la sanguijuela esa con aquél edificio encima. Por otro lado, le preocupaba la seguridad del ángel, siendo que sus capacidades con el fuego eran muy abrasivas literalmente, había la posibilidad de terminar dañándole de gravedad si éste no tenía el cuidado pertinente. — Mantén tu distancia ángel — Dijo desdeñoso, seguro de que podría encargarse él solo de la delicada postura en la que estaban. Era orgulloso.

No dejaba de preocuparle, que los cuerpos de los antes presentes no hubieran sido afectados, a menos que fuesen precisamente espíritus, almas libres ocupando cascarones vacíos. ¿Qué podría decir el ser divino ante todo aquello? Parece saber más sobre esas criaturas que el mismo dragón.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Nero Angyros el Miér Ago 22, 2018 8:25 pm

El fuego y el humo reinaron en aquel escenario tras la imponente demostración de poder de su temporal aliado. Sintió como la temperatura del lugar se había acrecentado notablemente; desgraciadamente, también se percató de que sus sentidos habían sido embotados. Por el ruido que le rodeaba, pudo inferir que el edificio había sido dañado mas allá de lo que podía soportar; las paredes y el techo estarían probablemente cayendo a pedazos en ese instante. Sin embargo, algo faltaba; no había pista en esos sonidos de toda la excéntrica muchedumbre.

Un instante después, un bruto impacto le golpeó de frente; antes de poder procesarlo siquiera, había volado ya algunos metros hacía atrás. El inusual cielo de aquel mundo había entrado una vez mas por sus retinas; estaba fuera del templo, y de la humareda.

Sentía dolor en su pecho, y el aire ya no entraba tan fácilmente a sus pulmones. Sin embargo, al revisar con sus manos, no encontró rastro alguno de marcas físicas; ni siquiera su ropa se había visto dañada. ''No hay tiempo para pensar.'' Se despabiló, consciente de que era vulnerable, y levantó su espalda del suelo, quedando sentado. Frente a él, pudo ver al culpable de la situación en la que se encontraba.

Piel azul, y rojos ojos del mas intenso carmesí; unos pocos ropajes, de un color similar a la sangre seca, cubrían su cuerpo; sobre su cabeza, dos grandes cuernos rezaban, majestuosos. Y en sus manos, yacía su mayor peligro: unas largas garras amarillas, rodeadas por una siniestra aura que parecía cambiar de color. Nero reconoció a aquella criatura; famosa entre los relatos, representaba el mal mas primitivo en el Japón antiguo: Un Oni.

''No, eso es un Reiki'' Se corrigió, mientras se ponía de pie tan rápidamente como pudo. Aquella espantosa energía en sus garras indicaba un destino fatal y una sed de venganza que desconocía la lógica. Sin embargo, al mirarle a los ojos, descubrió que era presa de una anomalía; para un ser cuyas raíces eran la furia, la maldad y los desastres, tenía un rostro tan inexpresivo que resultaba anti natural. Tuvo la sospecha de que aquel foráneo residuo de magia tenía que ver con ello, pero no tenía tiempo para hundirse en teorías y conspiraciones.

''Hemos sido separados.'' Se concentró un instante, para hacerle llegar el mensaje a su compañero. Antes de agregar algo mas, sin embargo, vio al Reiki lanzarse en una furiosa estampida, rumbo hacía él; Nero saltó hacía un costado, con tanta fuerza como pudo, mientras mantenía su vista fija en aquellas garras, que pasaron mucho mas cerca de él de lo que le hubiese gustado.

''Ni siquiera puedo improvisar un arma aquí. Esto es problemático.'' No tenía muchas opciones; no quería volver al amparo del usuario de ígneas magias, que probablemente debía tener su propia situación entre manos. Debía recurrir a lo único que tenía: Su propio poder. ''Reiki, el espíritu vengativo de un Oni asesinado. Podría funcionar''.

Señalando al bestial oponente con su mano derecha, Nero guió a las seis puntas de lumínica energía que había generado previamente. Intentó canalizar mas poder, hacerles al menos un poco mas grandes, y luego les dio su destino final: El azul cuerpo que yacía delante de él. Estas se clavaron en él sin resistencia; parecía no estar hecho de carne, sino de una sustancia etérea.

— Deja que la luz purifiqué tu veneno. — El Reiki profirió un alarido; Nero no sabía la efectividad a ciencia cierta, pero había confirmado que al menos funcionaba. Con esa información en su poder, avanzó rápidamente. El fantasmal ogro parecía haberse detenido; llevaba sus garras a su cuerpo, intentando quitarse, con poco éxito, lo que el ángel había depositado en su cuerpo.

Nero llegó hasta él. Evadiendo los erráticos movimientos de aquel cuerpo, le tocó con ambas manos, y dejó fluir el sagrado poder que corría por sus angelicales venas; si seis proyectiles bastaban para incordiarle, una inyección directa debía ser mas efectiva.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Lun Ago 27, 2018 12:30 pm

El humo de nuevo comenzó a disiparse, pero ésta vez notó que la lombriz seguía con vida, algo amedrentada pero con vida. — ¿Qué...? — Frunció el ceño tensando la mandíbula. Sus ojos se movieron buscando alguna alternativa para dañarla, en eso se percató que el rubio ya no se encontraba por ahí. — ¡Ángel! — Gritó ronco y su voz hizo eco en aquellas plataformas de concreto. No estaba por ningún lado, una mala pasada (otra más). Claro que podría destruir todo, pero tenía que tener algo de cuidado más no sabía si el ángel todavía estaba por ahí o atrapado bajo los escombros que habían caído. Los alrededores también comenzaban a incendiarse, por lo menos aquello que fuese combustible para el fuego mismo, ante eso, el monstruoso y viscoso ser comenzó a retorcerse molesto. — ¿No puedes soportar el calor eh? — Preguntó con ironía el agobiado dragón mientras pasaba el dorso de su mano bajo el mentón, limpiando la suciedad y el sudor. — Bueno, ¡déjame mostrarte de lo que está hecho un dragón criado por un demonio! — Espetó agresivamente, emanando mucho calor desde las palmas de sus manos extendidas. — Bien... ¿cómo era? — Murmuró sonriendo antes de mostrar una mueca más forzada, pues lo que haría requería algo de enfoque mental. El cuerpo de hombre de aquél tosco dragón comenzó a transmutar, y aparecieron algunas manchas de tamaño irregular sobre su piel, era como si la piel de humano que tenía se viese reforzada por rojas escamas de su propia naturaleza, duras y gruesas escamas que le servirían para amortiguar los golpes de la faena.

Oye abuelo, espero que no te moleste que pida tu ayuda ésta vez ¿ok? La necesito, de verdad — Dijo para si mismo ante una ausente entidad con la que parecía disculparse. Entonces, de sus manos salió, impetuoso fuego tan negro como el firmamento de esa noche que chisporroteaba energía y brasas calientes, Zack empezó de nueva cuenta a caminar hacia la criatura envolviéndose en llamas corrientes que terminaron por incinerar la mayoría de la ropa de su torso dejando al descubierto su musculatura pero con escamas bien distribuidas que le brindasen protección a sus partes vitales como el corazón. Sus cabellos se convirtieron en duros cuernos y su mirada era la de un reptil agresivo. — No sé quién te envió, ni qué demonios estoy haciendo yo aquí, pero no voy a contenerme contigo, voy a matarte si no te apartas de mi camino — Sentenció antes de que el fuego dejase de arremolinarse al rededor de su cuerpo, transformándolo en un hombre bestia. La extraña figura entonces atacó primero, propinando un coletazo en el muchacho que lo lanzaría hacia el muro, dejando caer más escombros en el proceso. — ¡Ugh! — Masculló recuperándose y dispuesto a ponerse de pie de nueva cuenta. — Phew, vaya golpe, creí que podía llegar a ser peor — Dijo levantando la mirada sonriente. — ¡Ahora me toca a mí! — Gritó corriendo hacia la lombriz, subiéndose a unas cuantas piezas de muro rotas sobre el suelo para saltar y envolver sus puños de negras llamas. — ¡Chúpate ésta! — Exclamó con decisión y al hacer colisionar aquellos puños sobre el cuerpo del animal desprevenido, el fuego hizo reacción química y detonó una explosión tan brillante y estruendosa que hizo reventar el cuerpo regordete desde dentro de la fiera lombriz y la iglesia colapso como si hubiese sido atacada por una bomba militar.

¡Arrgh! ¡E-Es lo que esperaba! ¡Gah! — Sabía que eso lo dañaría también a él, y salió volando por los aires varios metros a la distancia. Su experiencia en combate como sea, le había recordado usar su piel escamosa de reptil, pues era más dura que la piel usual de humano y lo protegería de los rasguños y quemaduras de un fuego 'no propio' y más bien heredado. Zackary fue golpeado con tanta fuerza que tal vez terminaría tan alejado del lugar que se perdería en su intento por regresar. Cuando cayó sobre el suelo, golpeó varias veces con las piedras y el suelo, hasta que golpeó con un árbol donde quedó atrapado en las ramas, con la ropa carbonizada por completo. Eso por otro lado no le cerró el mundo, y con ramas y hojas, logró confeccionarse una especie de... taparrabos, por lo menos de forma temporal.

Comenzaría su retorno, ésta vez buscando alguna otra bestia que se atravesase en su camino, ya había entrado en calor, pero también debía buscar al tal ángel ese, debían salir de ahí porque las ideas empezaban a terminársele y sabía que quedarse ahí de una u otra forma no los llevaría a nada bueno. Además, no quería volver a encontrarse con aquellas extrañas visiones de su pasado, ni con el 'otro' sujeto que se había aparecido antes, uno que usaba su misma voz y apariencia.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Nero Angyros el Vie Ago 31, 2018 8:30 pm

Poco a poco, la siniestra aura del Reiki comenzaba a apaciguarse; la bendición de Nero estaba surtiendo efecto, pero estaba tardando demasiado. Sabía perfectamente que no disponía de todo el tiempo del mundo, que de donde había salido aquel ser, podrían aparecer una incontable cantidad mas.

De pronto, y sin anuncio alguno, el templo a su espalda colapsó espectacularmente, con un estruendo que debió escucharse en toda la vecindad. En un acto reflejo, soltó el ángel a aquel ogro fantasma, y retrocedió un par de metros. Creyó sentir, durante un breve instante, que la fogosa energía que indudablemente era de su temporal aliado se volvía mas tenue; no se sentía como si hubiese sido derrotado, sino mas como un distanciamiento. Llevó su mirada hacía donde estaban ahora las ruinas de aquella edificación, buscando algo que confirmara sus sospechas, que le brindase algo de información.

Se encontró con un panorama abrumador. De entre el humo y el polvo, mas y mas siluetas, de las mas variadas formas, comenzaron a mostrarse, moviéndose lentamente hacía donde él estaba. Por doquier, en cielo y tierra, los inexpresivos youkais marchaban al unisono, como si de un ejercito se tratase.

''Esto no tiene buena pinta.'' Pensó, consciente de su situación. Nada podía hacer ante tal fuerza; lo superaban en numero, y contaban con innumerables habilidades diferentes. Si las leyendas eran ciertas, entre esas filas debían haber entes que desafiaban toda lógica.

Se vio forzado a retroceder. Con tanta velocidad como su cuerpo se lo permitía, comenzó el descenso de la colina. Cada pocos pasos, procuraba volver su mirada hacía atrás y medir las distancias. ''Siguen moviéndose de forma uniforme. No hay duda alguna... Hay alguien mas detrás de esto.'' Sacó sus conclusiones, al tiempo que doblaba en la primer esquina que encontró, en aquella mutilada ciudad.

— ¡No! ¡Aléjate! — Escuchó entonces que una resquebrajada voz femenina gritaba. Nero paró en seco; frente a él, sollozando sentada en el suelo, se encontraba una despeinada mujer de cabellos castaños oscuros. No tardó en reconocerle: Era por quien había entrado inicialmente.

— No quiero hacerte daño. He venido a por ti... Te sacare de este lugar. — Le dijo, mientras se acercaba lentamente. Podía sentir el genuino terror que llenaba su corazón, obra de su angelical empatía; esperaba que su presencia fuese capaz de calmar, en algún grado, el miedo presente en aquella persona.

Finalmente posó su mano sobre ella, y dejó que su propia naturaleza se encargase; resultaba conveniente, en aquellas situaciones, poseer los tratos de su raza. Pudo sentir que su respiración se volvía un poco mas controlada, y no hizo ademan alguno para alejarle. Había reconocido que sus intenciones no eran malas.

Estaba él dispuesto a hablar, cuando entonces un escalofrío recorrió su cuerpo. Reconocía aquella sensación; alguien les estaba observando desde la lejanía, utilizando encantamientos que databan de antiguas eras. No podía ser nadie mas que quien estaba detras de todo aquello, y eso le preocupó.

''Sabe donde estamos... Que problema.'' Necesitaba hallar al otro chico, y luego salir de aquel lugar. Presentía que las cosas comenzarían a ponerse mas peligrosas aun.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Lun Sep 03, 2018 1:44 pm

Se frotó la cabeza un par de veces, despeinando sus suaves hebras rosadas que caían sobre su frente, ahora más despeinadas de lo que regularmente eran. — Qué ataque, de no ser por las escamas, simplemente hubiera terminado carbonizado — Sonrió dolorido, pero victorioso a fin y a cabo. Debía encontrar al ángel y se desplazó bajando una especie de colina, iba descalzo por lo que trató de tener cuidado con los escombros dañinos que encontrase en el camino. Su olfato comenzó a detectar a nuevas personas, o lo que se cirniera allí delante. Varias siluetas se dibujaron entre el polvo ahora extendido por las calles, algunas pequeñas flamas del dragón todavía incendiaban algunos maderos y la ciudad parecía como si reclamara por semejante daño, ¿serían las autoridades del sitio o alguna otra clase de ilusión? Justo delante del semidesnudo hombrecillo acaparó su atención un ser de unos dos metros por lo menos, de forma instintiva, Zack encendió las palmas de sus manos y miró con seriedad, no como antes. — ¿También has venido por algo de ésto eh? — Su piel volvía a ser la de un muchacho ordinario, ya no podría recibir la protección de sus escamas por un tiempo por lo que el fuego negro no era opción y regresaría a su forma de ataque regular, todavía tenía fuerzas.

La extraña apariencia de aquél fornido centinela era muy parecida a la de un chivo en dos piernas, o perro, no lo sabía. El ángel hubiera sido de utilidad ya que sabía donde se encontraban, pero no lo tenía cerca y tendría que pelear por su cuenta, ante lo desconocido, pero ¿cuando eso lo había detenido? Su cuerpo sudaba y estaba sucio, como el del pelirrosa, por lo que dedujo habría sido una entidad sacado de la misma iglesia o templo, tal vez alguien que cruzaba por ahí cuando la explosión tomó lugar, nunca lo sabría. Éste, se arrojó en contra de Zack, empezando una contienda menor de golpes y zarpazos que terminó después de unos cuantos minutos de maniobras forzadas de los dos, el dragón por supuesto, habría terminado victorioso. Zackary era un reptil de algunos metros de longitud, con extremidades más gruesas que su cuerpo actual, sin embargo toda la fuerza de esa fiera estaba concentrada en un cuerpo más pequeño y compacto, por lo que era altamente destructivo aún estando cansado. De ahí, comenzaron a aparecer algunos otros de la misma especie en su camino hacia el centro de la ciudad, mientras buscaba a su compañero. Zack lo derribó, uno tras otro, comenzaba a fastidiarse ante la falta de señal de vida del ángel.

Miró hacia el cielo nublado entonces y separó de a poco los labios hasta que tomó el suficiente aire, que se arremolinó delante de su cara. Expulsó con fuerza una nube de aliento vigoroso y caliente, con vívidos colores rojos y amarillos, humo y brasas. Una línea, como si de una bengala de señal se tratase, pintó el cielo para que, en caso de que el ángel la viera supiera donde se encontraba. Eso también sería una señal para los villanos en todo caso... así que tensó la musculatura, sabía que todo podría pasar. Algo le decía de todos modos, que su rubio amigo no estaba muerto.

Vaya problema en el que me he metido, cuando llegue al bosque le pediré algo de información al más viejo de los gnomos, probablemente tenga algo de información — Arqueó la boca mirando hacia la nada y acomodó su bufanda alrededor de su cintura para asegurar su ropaje y evitar que en descuido su vulnerabilidad como macho se viera expuesta.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Nero Angyros el Vie Sep 14, 2018 11:40 pm

Avanzaba con prisas, en aquel incierto camino que se cernía delante, mientras cargaba a la maltrecha mujer en su espalda. Nero hubiera preferido tomar las cosas con mayor calma, pero el peligro estaba a tan solo unos pasos de ellos; aquella horda de incomprensibles criaturas continuaba su avance imparable. Sabía que el menor descuido podría acabar con ambos.

Rodeado de enemigos, observado a la distancia, y con una persona inestable sobre él. Resultaba fútil denegarlo: Las posibilidades estaban en su contra. La única oportunidad era hallar una salida, pero resultaba inviable buscar una en ese momento; lo que necesitaba, en resumidas cuentas, era un milagro; una chispa que cambiará el status quo de aquel aprieto. Y entonces, en pleno cielo, una nube roja y amarilla, nacida del fuego, se dibujó.

''Es él... Tiene que ser él.'' Se obligó a creer. El poder de las llamas no era exclusivo a aquel hombre, por lo que bien podía ser una trampa. Sin embargo, mantuvo la fe. Quizá con su encuentro, la conclusión podría ser diferente.

Apresuró el paso, exigiendo a su cuerpo; No podía aminorar la marcha, ni detenerse. Quien estaba en su espalda no emitió sonido alguno, pero pudo sentir él como sus brazos le rodeaban con mas fuerza. Tenía miedo.

Fue así, cuando el cansancio comenzó a posarse en él, que llegó a aquel singular lugar. Se trataba de las ruinas de una plaza, relativamente grande y sin mayores obstáculos; irregulares grietas partían el suelo, y parecía que finas partículas de tierra se elevaban lentamente hacía los aires, como si la gravedad no tuviese ningún control sobre ellas. Pese a lo extraño de aquella imagen, Nero creyó encontrarla vagamente familiar; por la forma de los caminos, la disposición de donde otrora habían habido arboles, sospechó que se trataba de cierto sitio en el que ya había estado, en el mundo cotidiano.

Al otro lado de aquel baldío, una figura se desdibujaba, borrosa por aquel polvo que inundaba el ambiente. ''¿Será él?'' Se cuestionó, sopesando por un segundo que hacer.

— Lo... los edi... ficios... — La temblorosa voz de la mujer llegó a sus oídos, y Nero movió instintivamente su mirada. Alrededor de las edificaciones cercanas, brotando de sus terrazas, unas familiares esferas brillantes comenzaban a emerger, una tras otra; eran muchas mas de las que había visto él inicialmente.

— Debemos irnos de aquí. — Sin pensarlo mas, se dispuso a cruzar la plaza, a acercarse a la figura tras el velo de tierra.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Lun Sep 17, 2018 6:23 pm

Instintivo, siguió abriéndose paso a través de aquellas figuras caninas que poco a poco comenzaron a volverse más feroces y amorfas, al grado que en su última victoria, el ser derrotado terminaría deshaciéndose en un espeso y viscoso líquido, asqueroso. Tuvo que alejarse de inmediato o la peste terminaría aturdiendo su olfato, sin embargo el polvo y humo seguían haciendo el paso complicado y un paso en falso terminaría por hacerlo caer tal vez a un precipicio del cual no podría salir jamás. Ésta vez, siguió con más calma pues iba observando cada esquina con el debido cuidado de no encontrarse a otra nefasta bestia, sin embargo parecía que lo estaban observando, como si supieran que se estaba tomando las molestias para mantener la guardia bien alta. Ninguna, ninguna lo abordó de nuevo y por lo que pudo ver, unas hasta se retiraron. — Es lo más inteligente que han podido hacer, escorias pestilentes — Murmuró algo ofendido y con la suciedad hasta en la cara. Cuando pudo salir del otro lado de esa bruma color marrón, observó en el sitio abierto una gran plaza y por ahí a su amigo con alguien más ¿acaso la persona a la que buscaba? Dio por hecho que si y decidió no preguntar por el momento, como sea, su cálido re-encuentro terminaría disuelto cuando por su cuenta notó a lo lejos aquellas orbes de luz que anunciaban desastre.

Si, creo que ya nos pusimos de acuerdo en algo, tenemos que salir de ésta cosa — Pronunció, encendiendo las palmas de sus manos con flamas intensas, dispuesto a defenderse si era necesario. — No me importará agregar otra cicatriz a mi cuerpo, pero no puedo asegurarte que vivir en una ciudad como ésta nos vaya a resultar rentable a la larga — Diría con un tono sarcástico. Por otro lado, aunque concordaba con su idea, no tenía mucho intelecto como para pensar en cómo encontrarían la salida de ese mundo, la última vez había terminado ahí después de caer inconsciente y se había perdido el suceso clave: ¿cómo había entrado en primer lugar? ¡Claro! ¡La mujer fantasma lo había atravesado! — A saber, ¿ángel? ¿Tienes idea de quién es esa mujer? — Preguntó ahora más interesado — Seguramente ella pueda ayudarnos a irnos de éste maldito sitio — Espetó, sus ojos estaban bien abiertos como si buscase una señal del ajeno o algo positivo por lo menos que pudiera usar para hacerlo escuchar lo que quería. De pronto, una de las orbes se dirigió a toda velocidad a la pareja cercana, Zack contempló la posibilidad de atacarla a distancia, pero considerando que el ángel estaba con las manos ocupadas, se aventuró a golpear la esfera de luz con su puño envuelto en fuego y terminó por desviarla hacia una choza aledaña, la orbe explotó con fuerza y la vivienda se desplomó. — Bah, éstas cosas son peligrosas ángel, ¿algo de información? — Ni siquiera pudo verlo a los ojos con tal de no quitar la mirada del horizonte, donde se seguían levantando aquellas misteriosas esferas de energía macabra.

Se percató por unos segundos que el escenario comenzaba a cambiar de nuevo, como si de una clase de interferencia se tratase y las nubes simplemente desaparecieron, quedando un cielo nuevo pero sin estrellas. Un enigmático negro los envolvía desde arriba y aquello ponía demasiado nervioso al dragón, pues lo consideraba antinatural y un mal presagio. A su boca venían muchas preguntas a la vez, y podía atacar al rubio con ellas, pero no era momento de cátedra, no ahora.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Nero Angyros el Jue Sep 27, 2018 11:55 am

Señal anunciada de problemas, las impasibles luces ígneas abandonaron su pasiva postura. Incapaz de hacer nada mas que escuchar las interrogantes del pelirrosa, juzgó Nero que el mejor curso de acción era advertirle sobre los Onibis. No importaba la fuerza bruta de aquel hombre, ni el ingenio al que pudieran recurrir; en cuanto aquellas criaturas incandescentes les rodearan, extraerían hasta su ultima gota de energía, en cuestión de segundos.

Fue cuando abrió su boca que el cielo cambió. Todo desapareció de pronto; Las nubes, el azul oscuro, e incluso aquellas bizarras venas. Solo quedaba sobre ellos una cúpula del negro mas perturbador, tan oscuro que parecía haber ensombrecido incluso a la mismísima ciudad. Y en todos sus alrededores, era como si el tiempo se hubiese congelado: el fuego de los Onibis ni siquiera ondeaba, y la tierra suspendida en el aire permanecía inmóvil.

Fue en cuestión de segundos. Las figuras comenzaron a dibujarse vagamente desde las sombras, una tras otra; ogros, fantasmas, objetos encantados e incluso mas de aquellos enormes gusanos. Era un panorama terrible, en donde parecía que aquel mundo estaba activamente en su contra. Nero sintió por un segundo una profunda desesperación, propia de un animal acorralado, pero logró evitar darse por vencido completamente. Aun estaban con vida, aun podían lograrlo.

— Escuc... — Comenzó una oración, dedicada al aguerrido, que jamas pudo terminar. El mundo tembló en ese instante, y una fisura resquebrajó el suelo, entre medio de ellos y aquel mitológico ejercito. Su cuerpo se tensó, listo para saltar hacía atrás. Y entonces, aquella figura emergió desde la quebrada tierra.

Era incluso mas alta que él, y vestía los atavíos de una miko; rodeada de una tenue neblina azul, portaba con orgullo cuatro enormes cuernos del mas puro blanco. Su rostro estaba escondido de su vista, sin embargo; extrañamente, aquel ser les estaba dando la espalda. Levantó su brazo derecho, cubierto por la pesada túnica, y realizó un rápido movimiento, como si las largas uñas en sus finos dedos hubiesen cortado algo; acto seguido, los Onibis se disolvieron en el aire, y aquella multitud de seres que le había perseguido se desplomó a los suelos.

Solo una silueta quedó en pie; llevaba una sucia capa cubriendo todo su cuerpo, y portaba un largo bastón que parecía de madera. Tenía una esencia fuerte, imposible de no reconocer: estaba rodeado de aquella nauseabunda magia que había sentido en los finos hilos. No podía ser otra cosa que el culpable de todo aquello. Nero llevó entonces su mirada hacía quien estaba a su lado, sin tener claro que hacer.

— Algo esta a punto de ocurrir. — Le habló por lo bajo, en aquel critico escenario. No sabía que o quien era aquella miko, pero supuso que en aquel momento no les veía como enemigos. ''¿Otro youkai? ¿La dueña original de este sitio?''. El ángel solo tenía claro una cosa: Su cuerpo le pedía a gritos alejarse de allí. La tensión entre aquellas dos figuras era a cada momento mas palpitable.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Sáb Sep 29, 2018 9:45 pm

Su mirada no estaba aterrada, tal vez congelada como aquella escena que se dibujaba frente a su rango de visión. Sus sentidos se alarmaron ¿por qué? porque era una bestia creada por el propio encanto de la madre naturaleza, salvaje e indomable, y aquellos apasionados instintos le dictaron ésta vez que se trataba de algo con potencial mayor, algo capaz de poner en peligro su larga vida aunque fuese ya muy experto en la contienda y sus reptilianos ojos hubiesen visto más de siglos en su andar. Si, Zackary lo sabía, sabía que incluso la muerte era capaz de morir después de eones, después de tanto tiempo sobre ese suelo inocuo. Por su pensamiento pasó incluso la patraña más absurda que se hubiera cruzado en la vida del todavía joven macho, era un pensamiento cobarde, uno que maldijo en su interior usando maldiciones y palabras vulgares en sumo silencio. Su mandíbula se tensó ante la aparente impotencia ahora que percibía la menos misericordiosa escena que seguiría.

Su rostro era pesaroso, y las flamas de sus muy tensos puños se comenzaron a apagar tal vez ante el poco entusiasmo que mostraba por seguir adelante, no se atrevería a llamar a eso miedo, nunca, pero era más como si una extraña presencia impidiese que fuese a partirse la cara con aquellos seres de mala categoría. Bufó y rodeó con la mirada a la nueva acompañante, aquella mujer de cabellos negrísimos  ¿era una especie de señal? ¿o una invocación? Recordaba muy bien que las plegarias de algunos faunos eran capaces de recrear vidas pasadas, traer de vuelta a aquellos dioses de en sueño, dioses benévolos que se diferenciaban de los dioses Otros de antaño, aquellos que solamente buscaban el caos y se levantaban poderosos sentados en el caos interior del universo. ¿Aquella mujer era una imágen del caos reptante? Si, porque había escuchado incluso de esa temible presencia pero jamás la había visto con sus propios ojos. Los cuentos del duende más viejo retumbaron en su más vaga memoria, pues le hacían pensar en todo lo malo, en todo lo frío y siniestro de un cielo sin estrellas, pero que por muy raro que pareciera, no lo hacía descender a la tan odiada locura, no, todavía pensaba con sus propios pensamientos, podía estructurar frases en su mente y discernir entre lo que podía y no debía hacer.

Sin embargo se quedó paralizado una vez la de extraño ropajes actuó, y luego de eso trató de moverse lentamente para que no se le notase, cuidando muy bien no pisar aquellos escombros de barro tostado ni las tejas, pues probablemente llamar la atención de alguna de esas entidades podría ser su fin. No, de hecho no quedaba nada, el lugar era un completo despojo de lo que había sido, no había vuelta atrás y solo quedaba enfrentarse a lo que tendría que ocurrir después, un todo por el todo.

Su espalda endureció aquella musculatura masculina preso del instinto más animal contenido en su alma, quería sacar sus alas, transformarse en poderosa criatura y volar a las alturas para divisar aquellos montes lejanos que parecían solo nubes negras, ¿en qué situación se encontraban? ¿acaso aislado de todo el mundo que conocían allá fuera del sueño ese? Entonces su mueca deliberadamente se configuró de forma contundente, no podría aplacar la impresión al ver aquella diadema de estrellas que portaba la mujer sobre sus cabellos. Ahí podían verse estrellas, soles raros, planetas que no se encontraban en ningún libro, cielos fluorescentes y... cosas que iban más allá del entendimiento del dragón convertido en hombre. Zack separó sus labios tratando de hablar, de decir lo que su cerebro trataba a duras penas catalogar como fuera de lo ordinario, pero no pudo. Así mismo, como si aquella entidad enorme buscase imitar su anterior acción, separó también los labios y sin necesidad de hablar, tomó aire y dejó que su pensamiento se escribiera en la mente de los presentes, pues era psíquico.

"Vayan, vayan y regresen por donde han venido, porque éste no es su mundo. Son poco menos que intrusos y los dioses no podemos cruzar palabra con los mortales, ni tampoco podemos escudriñar a los que no son mortales que viven en un mundo que si lo es. Eso todavía es más bajo"

No podría definir si la voz ajena era masculina o femenina, pero daba la notoria impresión de que no era de alguna raza conocida, ni de un género existente.

"Su camino de regreso es largo, muy largo. Pero deben irse antes de que las alimañanas descarnadas aparezcan, seres ciegos pero que pueden ver muy bien en la oscuridad bajo éstas estrellas lejanas y que, sin corazón, se comerán a éstos que han osado atacarlos a ustedes, invitados míos" Sentenció de forma autoritaria y majestuosa, digna de un dios que no estaba en imaginación mundana, uno solamente conocido en dimensiones alternas y extrañas.

El pelirrosa no podía moverse todavía, pues el frío viento que provenía de aquella figura en la cual se dibujaban las tan raras constelaciones le congelaba las articulaciones. Solo se le permitía mover el pecho para respirar, eso a duras penas. Luego, trató de ver por el rabillo del ojo para comprobar si el rubio estaba cerca, si era que él también estaba viendo y escuchando lo mismo en su mente. Se tranquilizó al percatarse que no estaba solo, y que las otras criaturas malignas también escuchaban aquél tono amenazador, pues le daba la impresión que saldrían huyendo posterior a su dialogo mental.

Suspiró y se dejó caer al suelo, sentado, pasmado ante la divinidad y el horror más viejo que el tiempo.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Nero Angyros el Vie Oct 05, 2018 7:32 pm

Pudo sentir aquella voz en lo mas profundo de su cabeza; no era un hombre, ni una mujer, ni un niño, ni un anciano. Sonaba a una melodía de otro mundo, que se le hizo familiar: parecía el tipo de voz que alguna vez había oído en sus visiones. Fuese lo que fuese que estaba delante suyo, Nero supo con certeza que era un ente mucho mas antiguo que él mismo, de una naturaleza incomprensible a su angelical mente. Y su mensaje, lejos de ser esclarecedor, solo sirvió para iluminar un sinfín de nuevas incógnitas.

''¿Es quien nos ha traído? ¿No ha sido ese... otro?'' Se cuestionó inicialmente, atraído por sus ultimas dos palabras. Si aquello era cierto, había entonces un motivo por el cual ellos habían entrado allí; arrastrados sin indicación alguna, era imposible saber si habían cumplido o no con las expectativas, ni las consecuencias que podía aquello tener.

No pudo continuar Nero con su escape mental; pudo ver como a su lado, aquel manipulador de las llamas había acabado en el suelo, con una expresión que se le hizo en demasía familiar. Incluso él mismo estuvo tentado a dejarse ir de la misma forma, victima de la presión que parecía elevarse momento a momento, y de la impresión que daba aquella entidad de tal estatus. Sin embargo, el agarre de la pobre mujer a sus espaldas lo hizo resistir.

''El camino de regreso... ¿Por donde?'' Todo era ruinas a su alrededor, y difícil era incluso ver una salida de aquella plaza. Sin embargo, algo en las telepáticas oraciones de aquella divinidad se lo decían: Debían volver atrás, mas atrás que el templo, que todo aquel caos. Si aquello en lo que estaban atrapados tenia semejanza alguna a una poética historia, entonces quizá aquello que le había hecho entrar podía permitirles salir: Quiza la respuesta era el pasadizo.

— ¿Puedes caminar? — Le preguntó entonces a quien llevaba encima; le respondió que sí, en un susurro apenas audible. No era una sorpresa que pareciese tan asustada como lo estaba. Luego, se agachó frente al pelirrosa y posó su mano sobre su hombro. — ¿Estas bien? Tenemos que... — Aquella frase quedó en el aire, interrumpida por un estruendo que sobresaltó cada partícula de su cuerpo.

A tan solo algunos metros de donde ellos estaban, aquella entidad y la sombría silueta parecían estar enzarzados en un mortal baile; ambos avanzaban y retrocedían, cuidaban sus distancias uno del otro. La primera, movía agilmente sus dedos; el segundo, giraba y retorcía aquel bastón. Y entre medio de ellos, algo invisible a los ojos del rubio parecía estar teniendo lugar: La tierra se deformaba, pedazos de la misma volando por los aires; fuertes corrientes de viento le golpeaban, provenientes de aquel lugar. Y en su piel, podía sentir como aquella oscura magia salpicaba hacía un lado y otro.

Sintió a la chica gritar, y al mover su cabeza, alcanzó a ver como un escombro de buenas proporciones volaba hacía ellos. Intentó aunar el sagrado poder que tenía dentro, pero lo supo al instante. No tenía suficiente tiempo.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Zackary Argyreon el Dom Oct 07, 2018 9:33 pm

El verdadero terror comenzaba ahora que aquellas grandes piezas de terreno se levantaban delante suyo y de aquellos que hasta antes los rodeaban. De ellos, ya casi no podía distinguirse mucho porque la gran mayoría simplemente caía hasta las más abismales gargantas de aquella insondable, inquietante oscuridad de la cual solamente podía escuchar con eco el murmullo de un frío viento que procedía del mismo cosmos exterior. Gruñó sujetando su bufanda con tesón, aquél valor que se devolvió en él gradualmente ante el impulso vigoroso de sobrevivir, porque era un guerrero y no se estaba permitiendo rendirse, jamás.

Se levantó casi arrastrándose, era evidente por su rostro que se estaba esforzándose terriblemente por recuperar la movilidad de sus extremidades que se congelarían si no hacía algo. Ni el horror verdadero del Dunwich era comparable a lo que el dios del caos reptante estaba logrando con un simple siseo mental. ¡Que pare ya! Exclamaba para sus adentros, mientras apretaba la mandíbula por hacer surgir sus flamas de nuevo.

Se movió poco a poco hasta quedar por delante de la pareja conformada por el ángel y la mujer que sostenía. Sabía cuales eran las consecuencias, de hecho se imaginó como aquella criatura de asombroso poder podría licuar su existencia con solo quererlo, ¿estaba también leyendo eso en su mente? Si, seguramente sabía que le temían, pues no era para menos.

Ese ente se quedó con una expresión bastante sórdida, capaz indiferente a lo que pudiera pasarles una vez retornasen por el camino indicado. Seguramente planeaba matarlos cuando éstos se dieran la vuelta para irse, pero no se lo permitiría... no. Encendió sus hasta ahora apagadas palmas y liberó una tremenda cantidad de fuego desde ellas, una que no parecía más que un punto brillante, una ascua en ese mar de inmensidad púrpura y azul sin estrellas. — Solo es una oportunidad, si no lo logro, procura salir de aquí a salvo ¿quieres? — Si, porque estaba contemplando formar una especie de escudo con su propia energía vital para que el rubio pudiera terminar su movimiento. Cooperaría hasta donde fuese posible y hasta el punto en el que su cuerpo pudiera resistir. Pronto, como meteoro poderoso aquellas rocas comenzaron a fundirse al entrar en contacto con la fulgorosa aura de fuego anaranjado que el dragón estaba haciendo salir de sus extremidades, de su cuerpo, de su alma. Sin embargo habría más grandes, escombros que lograban pasar y golpearlo directamente, herirlo, desgastarlo.

La alineación mística comenzó a perturbarse, ésta vez aquella oscuridad repentinamente cedía de forma fugaz pero visible a un escenario salido del vacío existencial. — No permitiré que termine de ésta forma, no todavía — Pronunció entre dientes, forcejeando contra aquella avalancha de suma fuerza pétrea.

El mundo del fin, de la nada, donde solamente podría haber un tremendo vacío cósmico los estaba repeliendo, como si fuera su destino que sus ojos no se postrasen sobre tan desoladas tierras de locura fantástica.

"Cahf ah nafl mglw'nafh hh' ahor syha'h ah'legeth, ng llll or'azath syha'hnahh n'ghftephai n'gha ahornah ah'mglw'nafh"

«Que no está muerto lo que yace eternamente, y con eones extraños incluso la muerte puede morir».

La quebrada voz del viejo ser salió finalmente de esa cuenca formada por negros labios. Su nombre era y para siempre sería algo que en su vida olvidaría, algo presente y distante en aquellos sitios tan alejados de cualquier secta seguidora del caos... era él, y sus ojos no pudieron concebir otra cosa más antes de verse envuelto en una luz cegadora que lo expulsó de esa dimensión desconocida y sombría. No pudo ver nada más, pero sus oídos siguieron captando aquella voz tan magnífica, terrible y divina. Aquella entidad salida de Egipto tiempo atrás para convertirse en un dios de la infinidad dio su nombre.

"El que susurra en la oscuridad, soy el acechador entre las estrellas que se apagan y enfrían, antiguo amo del desierto. ¡Adiós y guárdate de mí, porque yo soy Nyarlathotep, el Caos Reptante!"

De pronto, de la bóveda resplandeciente que le envolvía descendió un silencio premonitorio, y todos los vientos y horrores se escabulleron como se disipan las sombras de la noche con las claridades del alba. En oleadas temblorosas de luz sobrenatural, comenzaron a hacerse audibles los primeros atisbos de una melodía lejana cuyos apagados acordes resultaban ajenos a nuestro universo. Era una canción; pero una canción que no provenía de voz alguna, una canción que cantaban la noche y las esferas, y que ya era vieja cuando nacieron el espacio, y Nyarlathotep, y los Dioses Otros.

Zackary no pudo abrir sus ojos, pero ya sentía que no se encontraba en aquél mundo de perdición, sus pies incluso ya no sentían pisar suelo alguno, estaba flotando porque había terminado lanzado hacia atrás, hacia una nube de lo desconocido. Solo necesitaba retroceder, regresar por donde había venido. Entonces de un sobresalto dejó salir aire de su boca y los ojos se abrieron como platos, estaba agitado como cuando un hombre se despierta después de tener una pesadilla. Tocó su cuerpo, estaba tibio todavía, estaba vivo en medio de un lugar sin luz pero tampoco sin oscuridad. ¿Donde había quedado el ángel y su protegida que llevaba a cuestas? El dragón se levantó y comenzó a caminar sin rumbo, hasta que una especie de portal se abrió ante sus ojos y sin remordimiento, se aventuró a atravesarlo.

Podía saltar, y desafiar aquellas profundidades tenebrosas que se abrían a sus pies, cuyos terrores no excederían en horror al destino inexpresable que le aguardaba solapado en el corazón del mismo caos. Podía dar la vuelta, y moverse, y saltar, salir de ese lugar… y quería hacerlo. Y aparecieron dioses, y presencias, y voluntades que se hacían obedecer, y la belleza y la maldad, y el grito ululante de la noche maligna privada de su presa. Porque, a través del ignorado ciclo final, había sobrevivido un pensamiento y una visión que pertenecían a la juventud de un soñador; y en torno a esa visión y a ese pensamiento se habían reconstruido un mundo vigil y una vieja y amable ciudad que los encarnaba y justificaba. Las estrellas dieron paso a amaneceres, y los amaneceres reventaron en mil fuentes de oro, carmín y púrpura. Zack siguió caminando, había descendido de ese infierno alto. Ahora, sus ojos contemplaron por vez primera en ¿horas? ¿días? aquella recordada ciudad, una maravillosa y mágica ciudad. Porque, efectivamente, había regresado otra vez al mundo limpio y puro que le había dado la vida.

Los sonidos rutinarios de la ciudad volvían a colocarse en sus oídos, los había extrañado. Las luces de los edificios, quién diría que se alegraría tanto de verles de nuevo... sus ropas estaban de vuelta, como si el tiempo simplemente no hubiera atravesado su existencia. Resopló y miró hacia los alrededores, la gente iba y venía, los autos, los animales, todo. Una vez seguro de estar de vuelta en lo que para él era clara realidad, llevó la mano a su mentón por unos segundos y sus labios se separaron ligeramente: — ¿Donde están? — Susurró.



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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

Mensaje por Nero Angyros el Jue Oct 25, 2018 10:13 pm

Con cada segundo que pasaba, el caos se volvía mas y mas prominente; el mundo se resquebrajaba a su alrededor, como si aquel fatídico encuentro estuviese fracturando las mismísimas leyes que gobernaban aquel extraño espacio. Y entre medio de aquel sin sentido, el pelirrosa les estaba escudando con sus imponentes llamas, asediados los tres por la roca y tierra que salía despedida.

Nero pudo ver claramente como su escudo no era absoluto; frescas heridas comenzaban a salpicar el cuerpo de su protector. Supo entonces que era el momento indicado, que solo en aquel instante podría él marcar la diferencia. Y por eso, refinó cada onza de sagrada energía que corría por sus venas, preparando el único movimiento en el que podía confiar en ese instante.

— Saldremos juntos. ¡No puede ser de otra forma! — Exclamó Nero; se negaba a dejar a nadie atrás, le era algo imperdonable. Apuntó con su mano hacía la espalda del contrario, y dejó ir todo aquel refinado poder, junto a un susurro. — La marca de la Luz protege al elegido. El toque de las Alas defiende a la carne. — Aquella sanadora bendición pareció llegar a su compañero, pero jamas llegaría a comprobarlo con total seguridad; en aquel momento, una quebrada voz retumbó en su cabeza, oscura hasta la medula.

Sus palabras, en un criptico lenguaje, parecían referir a una macabra resurrección. Nyarlathotep, uno de los Otros Dioses, parte de la palabra de Lovecraft; no podía dar crédito él a lo que escuchaba, mas la magnificencia y majestuosidad de aquella oscura voz le obligó a creer. No había otra verdad en el mundo: El siniestro dios les hablaba, con una presencia que doblegaba.

Y entonces, antes de poder siquiera formar un pensamiento, todo se volvió luz.

El angel no sabía si tenía sus ojos abiertos o cerrados; ni siquiera entendía si mantenía o no algún sentido. Los movimientos, sonidos, todo lo que le rodeaba parecía haberse desvanecido. Parecía un lugar similar al de sus visiones, pero infinitamente mas nítido.

''¿Un plano... astral...?'' Le costaba pensar, como si un gran letargo se hubiera apoderado de su cuerpo. Supo que luchar contra eso era en vano, y casi de forma inconsciente se dejó llevar por aquel todo, por aquella nada. Solo entonces, pudo escuchar cierta melodía, un sonido de otro mundo, una canción indescriptible que lo llenaba de intriga, de miedo y de pasión. Era una rítmica sinfonía del mundo que había sido antes del mundo, estaba seguro de eso y no sabía porque.

No supo cuanto tiempo pasó, sumido en aquel lugar que no era, pero en algún momento pudo notarlo: La luz que lo cegaba tembló. Y en aquel temblor, salió él despedido, o huyó aquel mundo de él. Creyó ver sitios, seres y energías mas allá de su conocimiento; por una fracción de segundo, sintió incluso la asquerosa y familiar sensación de Depravación, encerrado en su lejana cárcel.

Y cuando no sabía que mas esperar, dio una bocanada de aire, y sus ojos se abrieron de par en par; su corazón palpitaba acelerado como nunca, y sus manos temblaban; sentía su cuerpo débil: aquel enigmático viaje le había usurpado la poca energía que le quedaba. Y sin embargo, no tardó en que una embriagadora sensación de alegría llenara su pecho. El duro asfalto debajo suyo, el pintoresco paisaje nocturno, y hasta las luces del alumbrado publico: Todo le hacía sentir que había vuelto a la Eardrom que conocía.

Soltó un largo suspiro, y movió la cabeza a sus lados, sin intenciones de levantarse aún. Notó que estaba solo allí, en aquella calle de las afueras de la ciudad. ''Esos dos... ¿Donde estarán?'' No pudo evitar preocuparse, pero su cuerpo le pedía a gritos que no intentase moverse e investigar en aquel instante. Por eso, llevó su mirada a los cielos, a las estrellas, y rememoró lo ocurrido.

— Nyarlathotep... Esta ciudad esta en otro nivel. — Había sido una experiencia única, mas Nero supo no dejarse apabullar por los sucesos. Sabía que en aquel mundo, habían cosas que escapaban toda lógica o conocimiento, y que no sería la ultima vez que viviría algo así.

Solo unos cuantos minutos mas tarde, se puso dificultosamente de pie. No sabía lo que haría de ahí en adelante, pero por fin tenía tiempo para pensar y averiguarlo.

''Me pregunto si habrá alguna pista de esos dos por aquí'' Pensó, mientras llevaba la vista hacía sus alrededores una vez mas, buscando en vano algún objeto, alguna señal.

Con lo único que su vista se atravesó fue con aquel familiar pasadizo, que parecía extenderse infinitamente en la oscuridad que lo tragaba.



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Nero Angyros
ÁNGELES

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Tema Privado Re: Mas allá del pasadizo [Privado - Zackary Argyreon]

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