Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Octubre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado Mi único contacto eres tú (Amadeo Roma)

Mensaje por Koto Kosei el Jue Jul 19, 2018 12:07 pm

Sólo en un puente. Así estaba. Observando como varios metros bajo sus pies corría el agua del Río que cruzaba próximo la ciudad. Cómo sus aguas corrían sin cesar; constantes e inalterables, albergando vida en su interior. Pequeña e insignificante, pero vida a fin de cuentas.

¿Cómo llegó y qué hacía allí? Sencillo.

“Un par de semanas atrás....

Caim, no conforme con un cuadro único y exclusivo de Amadeo Roma, ordenó a Koto que le consiguiera para él ya no solo el cuadro que deseaba adquirir, sino que le exigió conseguir un fresco para uno de sus hoteles. Un fresco del propio señor Roma. Algo difícil, si, pero no imposible. O eso creyó el asiático, quien pese a sus ofrecimientos varios, fue rechazado una y otra vez por el artista. Incluso su más indecorosa oferta, obligado a rebajarse humillantemente, la rechazó. ¿¡A él!? Se ofrecía a sus servicio, gratis. Para cualquier cosas que necesitara o deseara.

Lo rechazó todo.

Con las manos vacías, tuvo que acudir a Caim. Esta vez en serio. Consciente de cómo era con quien le fallaban, sus inquietudes e incertidumbre estaban fundadas. ¿Lo mataría? ¿Lo devolvería a los chinos? En sus manos estaba su vida, pues se la había “vendido” a cambio de su protección. A cambio de servirle y que supliera la figura de autoridad a la que desde siempre había estado acostumbrado. Aunque en esta ocasión, no eran humanos con complejos de seres intocables. Caim si. Poco podía hacer contra él y sus influencias, éstas más siniestras que él en sí mismo.

Para su sorpresa, salió vivo del despacho. Y para su sorpresa, le ordenó que se trasladara de hotel, donde trabajaría de ordinaria en sus funciones contables, y serviría a uno de sus hijos de alto cargo. ¿Extraño? Mucho. Pero lo aceptó con alivio.

Mal hecho.

Aquel hijo suyo era uno de sus mejores luchadores, un asesino profesional. Ser su “servidor” era tarea arriesgada, pues tenía aficiones y gustos raros el tipo. Tan pronto le lanzaba un cuchillo, como te pedía que le trajeras algo de comer. ¿Y los entrenamientos? Aquel tipo lo usaba, combatiendo hasta el punto de no aguantarse en pie, Koto.
Una semana y estaba física y mentalmente cansado. Siempre alerta. Apenas durmiendo por lo que a ese loco se le antojara hacerle.”

Apoyado con sus codos en la barandilla metálica del puente, cargando su peso de frente en ella, miraba correr el agua. Sus orbes, dorados y siempre atentos, se mostraban lejanos. Cansados. Perdidos. Una inspiración nasal, lenta, lo trajo de vuelta de las nubes. De recuerdos pasados. Recuerdos de un país mayormente rural, donde sus edificios eran de madera y la naturaleza aún cubría gran parte de sus tierras. Ahora todo era un paisaje de cemento y hierro que alzaba a los cielos.

Con el sol a su espalda, descendiendo, el morado de su pómulo se suavizaba. Su rostro estaba intacto pese a aquello, siendo su cuerpo el que más marcado estaba. Y no de la forma a la que Caim acostumbraba a hacerlo. Aunque le dejara dolorido, sacaba placer de algún modo. En esta ocasión, no sacaba nada.
Bajo sus ojos, se apreciaba unas ojeras difíciles de ocultar bajo el maquillaje..

Soltó el aire que retuvo en sus pulmones. Lento. Suave.


No tenía ningún contacto fuera del círculo de Caim.
Mentira.
Lo tenía.
Uno.

Y era a aquel tipo a quien esperaba en el puente, con ropas tan casuales como cualquier humano. Vaqueros, botines, ambos negros, una camiseta blanca de manga corta, y una chaqueta granate de vestir. ¿Quien dijo que fuera hecho un adefesio?

-¿Qué le parece este lugar?-Preguntó a la figura que se colocó a su lado prudentemente, sin necesidad de mirarlo. Sabía que era él. Se sentía su presencia. Se olía su aroma.

A las afueras de la ciudadela, allí podían ver como la coudad central se levantaba, siendo su núcleo la zona de mayores edificios.
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Tema Privado Re: Mi único contacto eres tú (Amadeo Roma)

Mensaje por Amadeo Roma el Miér Ago 01, 2018 12:50 pm

La vida no era de color de rosas. De hecho, siempre tenía un aroma pestilente a su alrededor. Las flores marchitas caían a mis pies y de cada flor podía decirse que había extraído su mejor perfume. Para mí las flores eran los humanos. Ellos vivían tan poco tiempo como las más delicadas. Tenía grandes talentos trabajando para mí, atrayéndome a los más idiotas y desvergonzados, mientras yo sonreía como un felino con un ratón entre mis garras. Si bien, el plato principal era ese dragón.

Ya había recordado parte, aunque tan sólo fragmentos, de nuestro primer encuentro. Ahora podía ver bien su cara, escuchar su voz y sentir que me las pagaría todas juntas. No había logrado conseguir su talento, el cual aún desconocía cuál era, pero sí había sentido como mi vida se vaciaba y se convertía en un libro en blanco. Aunque no por completo, sólo unos meses dentro de un cúmulo determinado de años.

Me dolía la cabeza horriblemente algunas noches porque me forzaba a recordar, pero caía a plomo sobre el diván como si hubiese estado trabajando horas en algún cuadro. Por otro lado me molestaba demasiado la insistencia de Caim, de sus hombres y de otros idiotas similares a él. ¿Acaso no entendían que no era no?

Aún así decidí acudir a una cita. Me habían convocado a una reunión en un puente. Llevaba una camisa borgoña con cuello mao, de botones de nácar, y un pantalón simple pero de vestir y algo liviano. Hacía calor. Ya no soportaba el calor de la ciudad ni sus noches prácticamente veraniegas. Quería despojarme de las ropas, como hacía en la intimidad, y recorrer mi vivienda desnudo tal y como aparecí en este mundo.

A unas calles del lugar de la cita había conseguido un café frío, sin azúcar y con el suficiente hielo como para refrescarme. Todavía tenía el sabor en mis labios y un sorbo en el vaso cuando él apareció. Quien me había citado era Koto Kosei. El demonio de aires asiáticos estaba allí esperando que le ayudase de algún modo, ¿debía? Ofrecerle el cuadro no estaba en mis planes.

Un lugar como cualquier otro—respondí jugueteando con los hielos dentro del vaso de papel—. Y bien, ¿sigue insistiendo en la necesidad de ese cuadro?


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Tema Privado Re: Mi único contacto eres tú (Amadeo Roma)

Mensaje por Koto Kosei el Jue Ago 02, 2018 3:49 am

-Mentiría si dijera que no.-Respondió con sinceridad y calma, observando el paisaje de la ciudad en el horizonte. Que horror. Que desperdicio. Que abominación. Cuanta naturaleza destruida para albergar la miserable vida de humanos Tan volátiles como sus deseos.

Se irguió, dejando de apoyarse sobre sus codos en la barandilla metálica del puente. Todavía de espaldas a Amadeo, posó sus manos de finos y largos dedos sobre ésta. Ni la caída desde aquella altura lo mataría, ni la corriente o profundidad de aque río lo ahogaría. Tampoco es que lo deseara. Morir. No estaba en sus planes. Tampoco era de esos que abandonaba todo al primer obstáculo.

Unos segundos de silencio y se giró a ver al rubio, quien estaba con uno de sus habituales cafés fríos en la mano. Sus poco disimuladas ojeras y el golpe aún coloreando su pómulo con tonos suaves se dejaron ver.

-La situación para mí ha cambiado un poco estos días. Seguro que sabe a qué es debido.-Le miró directamente a los ojos, tratando acreditar que sabía de lo que hablaba. Si conocía a caim, de seguro sabría cuán exigente era. Exigente y brutal. Sin embargo, con él tuvo la modesta consideración de no matarlo por el incumplimiento de su encargo, trasladándolo a uno de sus hijos para que le sirviera como asesor, contable y servidor. -Sé que pedírtelo es inútil, y que da igual cuánto te ofrezca. Pero dime al menos por qué. Habrá un motivo de valor. No te estoy pidiendo nada que no puedas hacer. Ni siquieras que tengas nada que ver con Caim. Es solo pintura. -Cerró un instante los ojos y suspiró, tranquilizándose a pesar de verse calmado. No quería entrar a negociar. Solo buscaba respuestas. Tal vez compañía en alguien fuera de su clausurado entorno.
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Tema Privado Re: Mi único contacto eres tú (Amadeo Roma)

Mensaje por Amadeo Roma el Vie Ago 03, 2018 1:55 pm

Era obvio que Caim se enfurecería, aunque esperaba que al menos se calmase momentáneamente. No fue así. Estaba demasiado acostumbrado a conseguir siempre lo que quería. Era como un niño malcriado que señalaba un objeto y su madre, abuela o cualquier familiar se lo daba sin que se esforzara siquiera en decir una palabra. Tenía todo lo que ansiaba e incluso mucho más, pues como niño malcriado a veces se cansaba y dejaba a un lado sus triunfos. Mis cuadros no iban a ser trofeos, ni siquiera para su regocijo momentáneo. Mis cuadros eran para alimentarme, para ostentar poder, para atraer hacia mi profunda alma oscura pedazos de otras mucho más débiles e insignificantes como las humanas. Las energías negativas, el alquitrán del dolor y los pensamientos crueles o tóxicos, eran mi alimento como lo era para otros demonios.

Mis pinturas son especiales—dije—. Obviamente no todas—añadí antes de sonreír mirándolo de soslayo—. Tal vez debería ver esa pintura y comprender porque no puedo ofrecérsela como si fuera un mero trozo de papel.

No era por dinero. No era por orgullo. No era por nada de eso. Era porque para mí el alma que había pintado era fuerte, había sido parte de mi alimentación y me proponía atraer muchas otras más. Los cuadros eran como los cebos vivos de los pescadores que no usaban redes de arrastre, sino las frágiles cañas. Un pequeño gusano, que se mueve inquieto en un arpón o una sardina para un pez mayor, esperando que piquen los demás y tener algo para llevarme a la boca. Eso era mi pintura, eso era lo que quería Caim sólo porque ansiaba contemplar ese alma humana tan tóxica y criminal como la de algunos demonios. Obviamente era el amante de un vampiro, había cortejado a demonios y cuando lo introduje en el cuadro, después de engullirlo durante unas horas, le había dado matices excepcionales. El cuadro atraía. Era como ver a Dorian Gray en vivo y directo, paseándose por una sala desnudo, provocador y con una mirada exótica. No ea cualquier cuadro, no era cualquier rostro, no era cualquier alma... Se tuvo que fijar en un cuadro naturista con un individuo de gran belleza y privilegios.

Además, es una de las últimas que he hecho con aires grecorromanos... Sí, debería verla. Comprendería todo lo que quiero transmitirle.


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Tema Privado Re: Mi único contacto eres tú (Amadeo Roma)

Mensaje por Koto Kosei el Miér Ago 29, 2018 7:06 am

Un mudo resoplido nasal fue su reacción a modo de burla irónica. ¿Especial? ¿Qué autor de una obra no pensaba así de ella? No iba a satisfacerle una respuesta así, y no dudó en mostrarlo. Necesitaba algo de peso. Algo que satisficiera su razonal mente. Algo que bien le demostrase que se trataba de algo único e inigualable, un elemento irrepetible y no fungible en el mundo. No sin que se llegara a sentir una auténtica perdida pese a todo cuanto se pudiera adquirir en contra.

Su rostro neutral y sus ojos fijos en el rubio. Afilados y cansados, oscurecidos por las ojeras que ensombrecían su mirada.

-No lo entiendo, así que acepto verla. Esa y cuantas quieras mostrarme. Hoy no tengo prisa. En verdad...-Por su rechazo hacia aquel hijo de Caim, estuvo cerca de declarar sus notorias intenciones de demorar cuanto pudiera el regreso a la residencia donde se alojaba. Tan problemático era en ocasiones, que vivía fuera de los hoteles. Incluso algo apartado de ellos. Lo suficiente para que algunos de sus trabajos pudiera salpicar a su padre. Directa o indirectamente.

Uno podía pensar que todo se arreglaba con no regresar. Sin embargo, ¿a donde iría? ¿Qué ocurriría si no regresaba? La mafia china podría encontrarlo. El propio Caim, su hijo o cualquier otro podría venderlo, o peor aún, dárselo gratuitamente por el mero placer de verlo humillado en simples manos humanas.

-...Agradezco que te molestaras en venir, Señor Roma. -Completó su frase, encaminándose a él, siguiéndole a medio paso por detrás hasta el vehículo que lo llevó hasta aquí.

Había investigado cuánto Internet conocía de los cuadros de Amadeo. Su estilo, su género, inspiraciones... Todo desde un punto técnico y académico. Incluso vio algunas de sus obras por internet. Magnificas y espectaculares, pero no captaban la esencia y vitalidad que las constituían e impregnaban.
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Tema Privado Re: Mi único contacto eres tú (Amadeo Roma)

Mensaje por Amadeo Roma el Miér Ago 29, 2018 11:28 am

Aceptó mi propuesta y debido a que mi vehículo no se hallaba lejos decidí hacer un ligero gesto, muy breve, con mi cabeza para que me siguiera. No era hombre de grandes discursos si no era necesario. Mi verborrea sólo aparecía cuando me encontraba como académico o dando una ponencia en algún museo. El resto del tiempo, como era costumbre en mí, me mantenía al margen de cualquier conversación superflua porque siempre me hallaba meditando mis acciones, visibilizando los riesgos de cada pisada y observando que no me encontrase algún enemigo. Un guerrero como yo siempre se hallaba escuchando incluso sus propias pisadas y siguiendo cualquier rastro extraño.

El vehículo era un automóvil de gama alta, un mercedes, oscuro y deportivo. No me interesaba el modelo, sólo que la carrocería fuera elegante y el interior cómodo. Lo había adquirido recientemente y únicamente lo usaría unos días, por eso ni me interesé demasiado en él. ¿Por qué sólo unos días? Porque estaba tras un vehículo mayor, más potente, más caro y mucho más de mi estilo. Los descapotables eran mi vicio, pero este vehículo estaba bien y nos llevaría rápido a la zona donde guardaba celosamente la obra.

La galería donde lo tenía con todas las medidas de seguridad era mía. No era de nadie más. Tal vez por eso había dado pronto con ella a pesar de las lagunas en mi memoria. Así que nada más subir al vehículo abrí la puerta para que él subiese.

No está lejos, pero he venido en coche y no pienso dejarlo aquí—dije encendiendo el aire acondicionado, así como también la reproducción habitual que tenía para relajarme.

Era habitualmente canción italiana así que no fue extraño que “Sarà perché ti amo” apareciese bajo  Richi e Poveri. Que no creyese en el amor no implicaba que me gustase escuchar ese tipo de canciones e incluso evocarlo en mis obras. Nunca lo había sentido, pero sabía usarlo para atraer a otros. Suspiré ligeramente intentando recordar porque estaba haciendo lo que hacía. Suponía que en parte era por ego, pero también porque necesitaba demostrar que Caim era un imbécil y un prepotente. Él despreciaba el amor, pero yo creía en ciertos tipos de amor... como el amor al arte. En parte ese era el motivo por el cual no le iba a dar mi cuadro, además que eran almas las que allí se hallaban.


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Tema Privado Re: Mi único contacto eres tú (Amadeo Roma)

Mensaje por Koto Kosei el Jue Ago 30, 2018 12:53 am

Subió al coche, como copiloto. Deportivo por fuera y lleno de comodidades por dentro incluso para un deportivo de gama alta corriente. Asientos anchos confortables, huecos aprovechados, despejado de obstáculos o impedimentos decorativos o estéticos del coche mismo... Incluso a nuevo olía. Ese olor a cuero y extrema limpieza que nunca llegaba a agradarle del todo.

“No pienso dejarlo aquí...” ¿Hablaba de él o del coche? Suponía que de él, pues fue la respuesta que dio tras agradecerle que acudiera a su llamada. Una llamada a la que no tenía obligación alguna de contestar, y mucho menos cumplir. No por él, un demonio que, en años de existencia, era infinitamente más joven.

La conducción de Amadeo era buena; ágil y segura. Circulaba más rápido de lo que marcaba la carretera, pero sus reflejos eran superiores a los de los simples morrales que conducían sus coches. Como una sombra en la carretera, el Mercedes avanzaba entre los vehículos mientras el sol caia lentamente del firmamento.

-¿También tiene allí el cuadro que me hizo o lo presentó ya al público? De seguro que sorprendería a más de uno su cambio de temática. -El que dio a Caim resultaba todavía un cuadro demasiado explícito, con un estilo muy occidental. Para un auténtico cambio en su pintura, habría que ir a lo simple y minimalista. Menos era más. Esa era la clave. Menos detalles. Menos precisión. Pero, sin embargo, todo meticulosamente consciente y provocado.

Tras unos 15 o 20 minutos, el vehículo se detuvo frente a lo que parecía una galería privada. Estaba cerrada y sin más luces que en su exterior. Un par de guardias en la entrada. Uno de ellos se acercó al coche y al ver que se trataba de Amadeo, lo dejaron pasar, abriéndole la verja.

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Tema Privado Re: Mi único contacto eres tú (Amadeo Roma)

Mensaje por Amadeo Roma el Jue Ago 30, 2018 10:40 am

Siempre opté por conducir yo mismo. Caim amaba la velocidad, pero a veces quería tener un toque de distinción. Ese era otro punto que nos diferenciaba lo suficiente como para demostrar que yo prefería no pecar de arrogante, aunque lo era. Por supuesto que era arrogante, pero en mi justa medida o eso pensaba. Observaba las señales de tráfico, las bifurcaciones y pronto la galería, con notables y soberbios rasgos de panteón griego a pesar de estar en mitad de un país asiático, apareció con sus columnas jónicas, sus dioses tallados en la parte superior y las escalinatas que daban a un magnífico pórtico de piedra. Fuera había vigilancia privada las 24 horas del día y no resultó extraño que un vehículo viniese a inspeccionar, cosa que duró menos de lo que esperaban porque era el propio dueño y autor de las obras.

No dije nada con respecto a la pintura. La había expuesto, pero no en mi galería. Había otras, que no eran mías, y que se llenaban de mis obras porque era un autor que no paraba de crear. Creaba también tallas de mármol, barro o cualquier otro material. Incluso estaba empezando a usar el reciclaje y arte algo más abstracto, pero jamás grotesco como “el arte moderno” que algunos se empeñaban en demonizar por completo. Yo no lo toleraba, pero cada quien con su estilo ¿no es así?

Me acerqué al pórtico, introduje la llave y después los comandos para desactivar las alarmas. Frente a sus narices había un enorme pasillo central cargado de frescos que parecían moverse a ojos de cualquiera. Era como una actuación de criaturas sobrenaturales, pero sólo era posible verlo con facilidad si eras un demonio o una criatura con ciertos poderes sobre las almas. Mis ojos se movieron raudos hacia uno de los pasillos secundarios, justo el de la derecha, y entré dentro de este para luego quedar en una sala, un pequeño habitáculo, donde la obra se mostraba.

Entonces usé mis poderes, los poderes que tenía sobre las almas, y estas parecieron agitarse, despertando visiblemente aturdidas, después simplemente me giré hacia él y lo miré con cierta severidad. Aunque no era una mirada cruel o severa, sino una mirada llena de poder y dignidad. Algunos podían acusarme de soberbia, otros de ser un insensato y había quienes me adorarían besando mis pies.

Los humanos ven la obra, pero no ven más allá del lienzo. Sólo los demonios y quienes podemos controlar las almas somos capaces de ver esto. Atrae ciertas miradas, ciertas energías, y yo me alimento de estas. Debo venderlo a alguien que lo expondría en su casa, que tendría almas tóxicas a su alrededor y que me retribuiría cierto poder. Así me alimento. No necesito correr riesgos innecesarios. Si Caim quiere esto es porque lo desea usar para su beneficio y no, no pienso consentirlo—dije deteniendo mi poder sobre la obra—. El resto es más común, salvo el mural que has podido contemplar a medias. La guerra de Troya me apasiona y la figura de Aquiles, como habrás visto. También Jasón y los Argonautas, por eso durante un tiempo me llamé Jasón... Amadeo Jasón Roma. Ahora simplemente Amadeo que significa “Amado por Dios”. Me gusta ser un tanto indisciplinado con mis apodos.


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Tema Privado Re: Mi único contacto eres tú (Amadeo Roma)

Mensaje por Koto Kosei el Jue Ago 30, 2018 4:17 pm

Como el invitado que era en sus terrenos, caminó a su lado, guardando ese medio paso de distancia por detrás. Simple respeto. Mera costumbre para con los de mayor jerarquía.

El lugar era impresionante. Magnifico. Imperioso. Todo un templo cuna de los más secretos y valiosos secretos de Amadeo. Y como era de esperar, su aspecto era propio de una etapa remota y poderosa de su tierra. O al menos, aquella a la que tanto aprecio y devoción profesaba evocándola en sus pinturas e inspirándose con ella en sus obras. Ese vínculo era algo por lo que admiraba al rubio. Esa conexión con un origen, unas raíces que asentaban su persona. Sus bases.

Él sentía esa misma admiración y apego por su tierra, pero hacía tiempo que ésta había dejado de ser el pais rural y armonioso con la naturaleza. Ahora era todo luz, desarrollo tecnológico, fabricación... Cierto que guardaba zonas tradicionales, pero no era lo mismo. Desde queregresó a su tierra, le costaba asimilar tanto cambio paisajistico. Allí donde una vez combatió, arrasando ejércitos, hoy podía ser un río de asfalto, una zona urbanizada o incluso un campo de fútbol.

Al llegar y detenerse frente al cuadro protagonista de su ahora situación, y objeto de tantos debates, enmudeció. No solo por las explicaciones de Amadeo, el siempre escueto hombre de palabras, sino que no esperaba lo que sus ojos le mostraron. Había visto el cuadro a través de imágenes, nunca en persona. Los exámenes y comentarios eran redactados por humanos, que, como bien dijo el contrario, no podían ver algo como lo que aquello reflejaba. Ese movimiento. Ese alma plasmado en el lienzo.

Sus ojos no se apartaron del lienzo, examinando cada tortuoso movimiento en él. Ahora lo comprendía. No era un simple cuadro. Y aunque fuera un demonio, la rabia que guardaba a los humanos y ahora malestar que sentía recientemente por quien era ahora “su jefe”, afloraban silenciosamente, incitadas por las almas reclamantes de “alimento”.

Y es que Koto ni se percataba de aquellos “sorbos” a su alma por el cuadro a cada segundo que lo miraba.

-Me queda bien Claro cuál es su estilo, de eso que no le quepa duda. Hasta un ciego lo podría apreciar en sus esculturas. Y confieso... que es la primera vez que veo una obra como esta. -Si fascinación por la intensidad de las almas que en silencio lamían sus más negativos sentimientos. Algo que en un demonio, era casi inagotable. -¡Jum! Según a quien o qué tengas por dios, si, puede que ese apodo te venga como anillo al dedo. -Apartó la mirada, posándola en Amadeo. —¿Puedo preguntar por tu auténtico nombre?
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Tema Privado Re: Mi único contacto eres tú (Amadeo Roma)

Mensaje por Amadeo Roma el Vie Ago 31, 2018 11:48 am

Aunque su alma estaba siendo ligeramente consumida no era lo que necesitaba. Mi mayor consumo, para ser claros, era de humanos. Los pensamientos de los demonios podían ser una fuente inagotable, pero para mí era comida insípida. Necesitaba la frustración, el horror, el deseo o las necesidades más primarias que pudiese tener un ser que sabe que pronto acabará en la tumba siendo un bonito saco de huesos. La muerte para un humano siempre podía ser inesperada y eso era lo que me gustaba.

Marbas—respondí sacando de entre mis prendas el colgante con mi círculo de invocación—. Marbas, el león de los infiernos.

Podía responder a preguntas que pocos podrían saber debido a los pecados que consumía, a los pensamientos que venían a mí y a mis juegos. Era un ser bastante metódico y silencioso, igual que cualquier león.

Aunque no suelo usarlo. Estoy acostumbrado a Amadeo y es como suelo presentarme. Marbas, y mi aspecto real, es cuando me invocan y no suele ser habitual...

O cuando hallaba una criatura excepcional y la deseaba trabajando para mí. Aquello había pasado poco en los últimos meses, por no decir que sólo uno me interesó y perdí su pista. Fue frustrante, algo desalentador, pero opinaba que nunca debía darme por vencido. Tenía grandes talentos trabajando arduamente para mí, ¿así que por qué pensar que los humanos empezaban a ser unos idiotas sin talento, orgullo y ambición?

—¿Tienes uno de invocación? Sería gracioso que usaras el mismo con el que te invocan, como el coloso por el cual te desvives... ¿Acaso lo admiras tanto como para sentirte tan presionado y desilusionado por su trato?


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Tema Privado Re: Mi único contacto eres tú (Amadeo Roma)

Mensaje por Koto Kosei el Sáb Sep 01, 2018 12:02 pm

“Marbas”... le sonaba. Había oído hablar de aquel nombre en algunas de las clases de teología y cultura religiosa europea durante sus años de aventura y descubrimiento. Unos buenos años en los que aún tenía cierta curiosidad por el mundo y los humanos. Después de eso, y especialmente lo padecido por los chinos, tachaba a los humanos de necesarios para nada.

Presionó los labios en un recta línea ante su pregunta. Más bien, por la segunda pregunta. Lo que tenía con el moreno era difícil de explicar, y difícil de entender. Sin embargo, ya que había respondido a su llamada, le acababa de mostrar y explicar ese valor incalculable de la obra, e incluso manifestaba su verdadero nombre, no iba a ser descortés.

-No tengo nombre. Acudo a los que guardan suficiente ira, dolor, miedo, sufrimiento o celos, y les propongo en sueños hacer un pacto. Cumplo su petición, y a cambio, pido la mitad de su vida. -Explicó, revelando su habilidad para entrar en los sueños ajenos. En las mentes de otros y sus recuerdos. -Me llaman “Oni”. Demonio en japonés. Nací en una época de guerra, hambruna y pobreza. Mi nombre actual me lo dieron unos demonios con los que llegue a convivir.-No diría “contratados” por el Shogun, quien a cambio de todas las almas del campo de batalla y la de su pueblo, junto con riquezas y otros caprichos, los tenía entre sus filas bajo la apariencia de un reducido clan de pura sangre. Aliados. -Y respecto a Caim, si. Lo admiro y respeto. No solo por ser mi superior, sino porque fue el único que en mucho tiempo me ha extendido la mano.-Guardó un breve silencio, apartando la mirada un instante. Decidiéndose. -Sonará ridiculiza, pero unos años atrás me capturaron los chinos. Han desarrollado una tecnología sustancias que anulan nuestra fuerza.-Le miró, tratando de ver en sus ojos si le creía. -Me escape hace como un año. Cuando me trataban de trasladar aquí, para entregarme a un comprador. Caim aceptó a tenerme en sus filas y protegerme contra esa plaga. A cambio trabajo para él. -Trabajaba, y algo más. Nada que no fuera consentido.

-Soy consciente de que podría haberme borrado del mapa por fallar a su capricho, y aunque no me agrade ese imbecil de su hijo sicario, me concede una segunda oportunidad.

Era como el fiel lacayo de su señor. No le fallaría. El acto de aceptarlo, y las noches compartidas en intensos rituales sexuales lo mantenía encadenado de cuerpo, mente y alma a Caim. Aunque eso a su vez pudiera poner en peligro sus propios cimientos personales.
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Tema Privado Re: Mi único contacto eres tú (Amadeo Roma)

Mensaje por Amadeo Roma el Sáb Sep 08, 2018 1:58 pm

Poseía conocimiento suficiente para haber averiguado todo lo que me estaba narrando. Parcialmente lo sabía. La tecnología la había visto desarrollarse, usarse y avanzar cada vez más. En parte era mi culpa. Yo insuflaba creatividad, acogía a cretinos que podían ponerse en mi contra y les aupaba a la cima. Recientemente había colaborado con ciertos artistas que poseían conocimientos de tecnología avanzados. Ellos no me atacarían, yo los ayudaría y estaría disponible para que llegasen más allá de lo humanamente esperado. Sobre la relación que poseía con Caim, lo presuponía. No necesitaba estar indagando o hablando con las almas que me servían.

Conocía bien que era estar encerrado o ser un siervo. Durante un tiempo caí en desgracia. Caim también. Fuimos muchos. Confiamos demasiado y terminamos prácticamente destruidos. Koto no poseía nombre propio porque no lo recordaba o no se lo impusieron en su nacimiento. No había nacido como los primigenios, los cuales nos habíamos desarrollado de forma distinta. Las sombras eran nuestras madres, nuestra cuna, nuestro verdadero ser y ellos, los que vinieron en segundas y siguientes generaciones, nacían del vientre de las “hembras” y de muchos otros machos, como era el caso de alguno de mis viejos amantes, que podían gestar.

Guardé silencio. No por respeto, que también, sino porque creía que debía hacerlo para corroborar ciertos datos y analizarlos como era requerido. Me mantuve con los brazos a ambos largos, totalmente recto, y con los ojos clavados en el contorno de su rostro. Después, cuando finalizó su narración, suspiré.

Si trabajas para mí, en ciertas urgencias que poseo debido a la mala gestión de dos compañeros, aceptaré que Caim se reúna conmigo. Será una reunión a tres. Estarás presente y te quitaré las culpas, pero como no soy buena persona pido esa colaboración extra. Es simple. Sólo necesito que me ayudes a indagar. Han logrado ocultarme cierta información y no es lo habitual. No logro interceder con las almas, pues uno puede dominarlas y confundirlas, así que requiero ayuda de un demonio que pueda ser una pequeña... serpiente—dije antes de aproximarme un poco hacia él—. Además, quiero saber qué tanto se trama Caim con Feilong... Ese dragón y yo tenemos... problemas.

¿Qué iba a decirle? ¿Estoy seguro que ese bastardo me quitó la memoria de los últimos años? Ni loco.


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Tema Privado Re: Mi único contacto eres tú (Amadeo Roma)

Mensaje por Koto Kosei el Vie Sep 14, 2018 1:44 pm

Silencio.

Por un instante creyó ver al mismo Caim frente a él. El rubio y él tenían un Aura similar. Oscura, intensa y envolvente. Se palpaba el peso del tiempo en la esencia de ambos. Y Koto, sensible en cuanto a percepción espiritual, las sentía de forma muy real.

No todos los demonios y otras criaturas tenían esta sensibilidad.

Creía que le contestaría con alguna de sus evasivas breves y directas, incluso con una tercera vía de salida por su posible desinterés. Pero no. Por capricho o propio interés personal, el artista le ofreció un trabajo. Una tarea a cambio de una reunión a tres junto con Caim. ¿Había oído bien? Había rechazado toda visita, llamada e incluso carta a su nombre. ¿Había oído bien?

Si.

Ajeno a los problemas de aquel hombre, y los asuntos que su jefe se trajera realmente con Feilong, aceptó con un sutil ademán de cabeza decidido. Fiel. Si algo era Koto, era fiel. Especialmente con quien se ganaba su respeto, que no era tan fácil a pesar de que sus buenos modales para con el resto hiciera ver que respetaba o halagaba a alguien. Era parte de su trabajo. Una de sus mucha suerte caras. Y ahora estaba a rostro descubierto con Amadeo, pues ya no fingía. No lo hacía desde..... ¿que había acudido a su llamada hoy? Realmente no esperaba que acudiera, y que lo hiciera fue una grata sorpresa.

-¿Qué requiere concretamente que haga yo? Además de los números, recaudar información es uno de mis fuertes. Simple como dar un paseo por un plano infinito. -Dijo, y añadió. -Respecto a Caim, haré lo que esté en mis manos. Pese a aceptar la oferta, no te venderé información que lo perjudique. -Aclaró, pues si se metía en terreno pantanoso entre titanes, sus garantías con uno y otro desaparecerían.

La pintura del cuadro seguía moviéndose en esos tortuosos y retorcidos movimientos. Lamían su alma. La acariciaban. Nada hacían que lo perjudicaran.
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Tema Privado Re: Mi único contacto eres tú (Amadeo Roma)

Mensaje por Amadeo Roma el Sáb Sep 15, 2018 12:40 pm

Hay una barrera entre Feilong y mi persona, la cual supongo que proviene de Caim y sus hijos, por no llamarlos guerreros o esclavos.

Ea la única explicación que le daba al muro energético que sentía cuando quería acercarme al dichoso dragón. Había intentado comunicarme con criaturas cercanas a él, pero fue imposible. Todos parecían protegidos por unos hilos invisibles, los cuales eran como sogas, que se enroscaban como serpientes. Eran de color verdáceo. Suponía que era un hechizo de alguno de los mestizos de Caim, los cuales eran simples mediadores mágicos o demonios de baja escala. Sólo subían de lugar haciendo este tipo de trabajos tan entretenidos durante décadas, por no decir siglos, para así permitir que su padre, un maldito elitista sin corazón, los aceptase como algo más que mercenarios.

Requiero saber que traman ambos. Necesito saberlo antes de la reunión para acudir con garantías. Feilong y yo tenemos asuntos pendientes...

El motivo por el cual se reunían era yo. Obviamente era el único punto entre ambos, o al menos así lo creía, que podía reunirlos. ¿Pero para qué se veían? ¿Qué afán era? ¿Acaso Caim quería acercarme a él mediante el dragón y darme una emboscada? Todo por ese maldito cuadro que teníamos frente a nosotros y que no toleraría ceder.

Tomé aire y lo dejé pasar antes de olfatear en el ambiente el amargo y cálido café que estaban sirviendo a los ghouls. Me giré sobre mí mismo y caminé con elegancia dejándolo atrás, pero no demasiado atrás, interceptando a un camarero que iba con una bandeja llena de café recién hecho y servido en taza.

Ni siquiera dije algo. Sólo estiré mi brazo derecho para alcanzar con la diestra una de las tazas. El joven se quedó mirándome unos segundos algo digustado, pero sabía que no podía regañar a un invitado. Tendría que regresar por otro café, pues el maldito italiano le había robado uno de los que llevaba para otro de los carismáticos monstruos que allí se reunían con la piel del “cordero”, o mejor dicho, bajo la apariencia simple de un humano común.

Koto—dije su nombre antes de dar un sorbo y regresar hasta él—. Sólo quiero eso. Nada más. Si tengo que luchar contra él lo haré por mí mismo. Nada más quiero saber qué trato han hecho ambos y en qué me concierne... porque sé que me concierne.


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Tema Privado Re: Mi único contacto eres tú (Amadeo Roma)

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