Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Octubre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado La balada de los perros.

Mensaje por Giorno Giovanna el Miér Jul 18, 2018 9:46 pm

Empezar desde cero en otra ciudad y en un país lejano puede resultar duro. El lo sabia, pero estaba totalmente dispuesto a hacer todo para cumplir sus sueños. Giorno robaba a todos. -Ricos, pobres, hombres o mujeres-  Con la habilidad de un carterista experimentado sustraía pocos y necesarios billetes que mas tarde le servirían para sobrevivir la semana. Estaba en números rojos pues, se había gastado gran parte de sus ahorros para llegar a la ciudad e instalarse decentemente en un lugar que le pudiera servir como escondrijo. Daba lo mismo si era Eadrom o Napoles. Su conocimiento callejero le servia para sobrevivir a las insinceras calles de la ciudad y hacerse de botines jugosos. Si, en efecto, estaba dispuesto a todo...o casi todo. 

- Es justo como lo pensé. Dinero Fácil. - Contaba los billetes que con esfuerzo había tomado entre tanto bolsillo y cartera que traían los incautos con quien se cruzaba. Las horas se habían escurrido y para cuando se dio cuenta eran altas horas de la noche y debía regresar a su cuarto en el instituto. No le importaba mucho seguir las normas de Takemori pero sentía gran interés en sacarle el máximo provecho al instituto. - Es una pena que no conozca un lugar donde vendan una pizza decente...-

La noche estaba extrañamente calmada. No había ni un alma en las calles y la luz de las farolas era la única garantía ante todo aquello que la penumbra ocultaba. Giogio no se distraía. Caminaba a paso firme pero silencioso. Tenia todo lo que necesitaba en sus manos y no había necesidad de detenerse ¿Verdad? Pero nunca es tan sencillo.

- Amigo... ¿Por aquí a estas horas de la noche? Sé lo que estas buscando - Esa extraña voz emergió de un oscuro callejón a la par que un brazo que se poso sobre los hombros de Gio para detenerle el paso. El rubio no se inmuto y ni siquiera volteo en dirección a la voz, pero sabia perfectamente la naturaleza de la situación. No era la primera vez. - Y que es lo que tienes ahí exactamente.-   Giro lentamente su cuerpo y entro en el callejón sin titubear. Sin embargo, la imagen que obtuvo al ver lo que había ahí le indigno.

- Tenemos mercancía nueva. La variedad es lo que nos esta dando resultados. - El trafico de drogas era un  negocio rentable entre las pandillas callejeras. Algo que podría dejar una buena tajada a cualquier con el valor suficiente...mas eso a Giorno no le hacia mucha gracia. En un rincón de ese callejón estaban dos chicos ajenos a todo. Eran demasiado jóvenes como para consumir eso por voluntad propia y era ese hecho lo que hacia arder en enojo al joven Gio, y mas porque en su mirada desorientada y perdida podía verse la lucha interna que tenían contra la abstinencia.


- libre albedrío. Cada quien es libre de escoger con que veneno envenenarse. Pero estos chicos apenas son capaces de decidir por si mismo. Esto es inútil. -  


- Y bien, ¿Que te parece? ¿Te interesa algo? -  Esas palabras lo sacaron abrutamente del trance. Gio parecia una persona diferente despues de meditar brevemente lo que estaba sucediendo en ese pequeño lugar fuera de la mirada de Dios. - Si...Me interesa. Me lo vas a dar todo. - y dicho esto avanzo lento y amenazante por el callejón...
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Tema Privado Re: La balada de los perros.

Mensaje por M. A. Marchessi el Vie Jul 20, 2018 10:35 pm

Preludio
- El día había sido... anormalmente tranquilo.

Se despertó temprano, pudo comer tranquila e incluso ducharse en lo que su pequeño dormía. Revisó sus tareas, y alcanzó a guardar 3 emparerdados de jamón en la mochila para salir a tiempo para tomar un taxi y dejar al niño en la guardería, y luego salir para la escuela.

Pudo prestar atención, no tenía sueño, almorzó en compañía de un grupo a los cuales podía llamar "amigos" y el día siguió. Para cuando regresó al departamento, al encontrarse vacío y el niño dormitando en su sillita móvil, optó por hacer las tareas que le habían dado en el día. Se preparó un café y bebió tranquila mientras escribía sobre guerras mundiales y meditaba. ¿Por qué diablos... se sentía todo tan extraño? ¿Cómo era... posible que no estuviese ni corriendo ni en "modo zombie"? Miró al niño, quien tomaba los últimos rayos de sol de la tarde, sumido en su última siesta del día. Ni siquiera Remi estaba dando problemas, no estaba enfermo, y si era posible, había crecido tanto que la ropita empezaba a quedarle pequeña. Sonrió y sin notarlo, acabó justo a un lado de su niño.

Por ese pequeño rayo de luz, haría todo. Ya había hecho mucho, lo reconocía, pero sabía que podría hacer más. La llegada de su compañero de departamento, culminó cuando, notando que faltaban algunas cosas en la nevera, le pidió que lo vigile para ir a comprar a una tienda a un par de cuadras. El niño dormía y seguiría durmiendo por, mínimo 30 minutos más; tenía tiempo de sobra.

Monedero en mano, vestida con un jean simple y una chaqueta deportiva, emprendió la marcha por las calles cada vez menos transitadas de la cuidad. Esa noche entraba tarde a trabajar; muy tarde. Le tocaba la ronda de las 3, como barman, hasta las 6 de la mañana, por lo que podía darse el lujo de caminar con lentitud, intentando disfrutar la noche.

La quietud en su retorno a la casa, se vio interrumpido por una voz que la llamaba desde un callejón oscuro. Se puso nerviosa, por lo que intentó pasar lo más rápido que pudo por la salida de aquel camino oscuro, cuando alguien se le puso por delante, haciendo que detenga la hemicarrera que ya llevaba. -

¿Pero qué tenemos aquí...? - el hombre... no era mucho mayor que ella, pero sobre su rostro se veían las huellas de la adicción y la pobreza a causa de la misma. - ¿No quieres venir un momento con nosotros...? - siseó el hombre, haciendo que Maggy note que había al menos una persona más, que se puso por detrás de ella. Era joven, más que ella, incluso, pero en los ojos abiertos como platos, desorbitados, se notaba que aquello era más un cuerpo extasiado que un ser humano razonante. - ... disculpen. - intentó rodearlos, más una agarre firme en el antebrazo, la detuvo... arrastrándola directamente dentro del agujero hediondo.

Al intentar gritar, una mano rasposa y con aroma a orina le cubrió la boca y la nariz, haciéndola luchar cual fiera por librarse... dio patadas y forcejeó al punto que sabía que tendría más moretones por sus propios movimientos que por los agarres desenfocados de sus atacantes. - ¡Que me suelten! - aulló cuando pudo, más su voz rota y alarmada, solo hizo reír a sus atacantes.

Alguien la encerró contra una pared al empujarla con fuerza. A penas podía dar atención a las manos que se le metieron bajo la camiseta que llevaba bajo la caqueta, abombada por el golpe.- ¡BASTA! ¡NO!

- "No puede ser posible... lo que sea menos esto, no... no... NO..." - ¡NOOO!

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Tema Privado Re: La balada de los perros.

Mensaje por Giorno Giovanna el Dom Jul 22, 2018 1:25 am

A medida que Giorno se adentraba en ese callejón nauseabundo podía ver que la situación era peor de lo que imaginaba. Desde la distancia era complicado confirmar cuantos hombres se agazapaban en ese agujero, incluso con sus actuales poderes, Gio no estaba seguro si eso le valdría para salir ileso en caso de una trifulca. Nunca antes había usado sus poderes para hacer daño a otra persona, pero pensar en ello era demasiado tarde pues, Gio ya se dirija a esa bola de inútiles con toda la intención de poner algo de orden. Sin embargo, fue detenido nuevamente por el mismo hombre que le invito al principio.

- Venga, hombre, a los jóvenes como tu les hago un descuento especial. Son normalmente los que mas dinero nos dejan últimamente. Únete, solo por hoy tenemos algo verdaderamente especial. - Después de detener su paso, le arrastro un poco hacia el fondo para mostrarle el atractivo principal de esta noche. Si, aquello molesto verdaderamente a Gio. Máximas de Gio: El respeto a la vida es lo que nos confirma como seres con alma. ...Pero aquí no existía tal cosa. Logro ver como una chica luchaba desesperadamente por escapar de ese agujero.

- ¡BASTA! ¡NO! - Grito la chica quien luchaba encarnizadamente por liberarse de sus captores. Uno de los hombres le dio una palmada amistosa en el hombro a Gio y le dijo burlonamente. - Únete ahora y podrás disfrutar de nuestra pequeña captura - Ya, si al principio solo quería darles una pequeña lección y despojar de sus bienes, ahora el rubio se encontraba furioso ante todo lo que estaba presenciando. Era humillante. No había otras palabras para describir la clase de escoria que se ocultaba bajo la piel de estas personas. - ¿Y bien te parece bien inyectarte un poco de esta porquería para ir calentando motores? - Gio no dijo nada y lentamente se acerco al hombre que forcejeaba con la chica...y soltó un puñetazo que parecía haber salido de la nada.

Spoiler:



¡MUDA!

El puñetazo fue certero. Dio en la boca del captor de la chica y este salio disparado hacia un rincón del callejón. Fue tan rápido que no dio tiempo a nadie de reaccionar. Casi fue como una estrella fugaz en medio de la negra noche. Todo quedo en silencio por breves instantes y no hubo ningún ruido hasta que los dientes de aquel desgraciado cayeron finalmente en el piso causando un ruido similar al que hacer las monedas al caer. - ¿Es esto divertido? No me hagan reír. Ustedes jamas lo comprenderían. Mi sueño dorado es la antítesis de su miserable existencia. No soy como ustedes.  Los dientes que cayeron en el asfalto comenzaron a vibrar y retorcerse violentamente hasta transformarse en unas brillantes y doradas mariposas que rápidamente comenzaron a revolotear gentilmente hasta posarse en los hombros de Gio. - Si vienen aquí, con la intención de humillar y hacer daño, entonces también deben estar listos para ser humillados y recibir daño. - Finalmente la accion hizo efecto y alboroto a todos los hombres del callejon. Si, la trifulca estaba dando inicio y todos empezaron a rodear al chico mientras le amenazaban con armas improvisadas y le disparaban toda clase de insultos y amenazas verbales.

La vida de un gangster esta llena de estas cosas. Muchas veces hay que hacer oídos sordos ante las situaciones injustas que suceden a personas inocentes. A veces solo hay que rezar por que los líos entre pandillas que no vienen a cuento entre la gente no termine derramando la sangre de los inocentes. Son los gajes del oficio...pero esto es diferente y que estos mal vivientes intentaran abusar de una chica fue la gota que derramo el vaso. Después de todo... "El" Hubiera hecho lo mismo. ¿Verdad, Gio?

- Mujer, es pronto para correr. No tengo idea si nos rodean o si esperan al final de la calle... -  


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Tema Privado Re: La balada de los perros.

Mensaje por M. A. Marchessi el Miér Jul 25, 2018 9:37 pm

Percusión... metálica
- La desesperación absoluta a por una vía de escape, le hizo forcejear tanto contra la manos fuertes que la asían, que no pensó en las consecuencias... con las marcas que se estaba haciendo, le quedarían moretones tales que le darían licencia del trabajo quién sabe pro cuánto tiempo. Pero... no pasaría de nuevo por esa experiencia. NO. No de nuevo, no parcialmente, no completamente. Simplemente... "NO"-

... - en un instante de lucidez, abrió los ojos, como si un náufrago abriese los ojos, solo para lograr divisar tierra firme: alguien se le acercaba, alguien que no parecía salido de ese mundo. ¿Sería aquella la vista de tierra firme y segura, salvadora...? ¿O sería la prisión que le llevaría al peor de los infiernos... de nuevo? Volvió a forcejar de inmediato, logrando zafarse una mano de milagro, antes de notar que, quien le había sostenido el brazo... salía disparado hacia el otro extremo del lugar, como en los cómics que tanto le gustaban. - ... - no había sido ella ¿o si? ¿Era ese el momento dónde descubría súper poderes y podía librarse de "los malos"? Miró alrededor, notando que... aquel sujeto fuera de lugar, había sido quien había mandado a volar a uno de los que la sostenían. Literal.

Abrió los ojos como platos, mirándolo en lo que hablaba cosas, para ella en ese momento, sin sentido alguno.- ... - alzó las cejas cuando notó,  de pura suerte, que de hecho le había hablado a ella. ¿En serio pensaba que iba a salir "corriendo" cual damisela en aprietos...? "JA; idiota... yo no huyo... menos ahora que no siento las piernas, pero espera a que reaccione..." Frunció el ceño, al percatarse que, de hecho, estaba en aprietos, y que no se las había podido sola y que él la había salvado.- ... no voy a correr. Tenlo por seguro... - dijo con voz aún temblorosa, quizá llegando a notar cuánto se había asustado.

Pero no se rendiría sin pelear. Si algo había aprendido de las peleas callejeras, era que si caes en batalla... y te llevas a más de uno contigo, has ganado. Por lo que revisó alrededor y notó algo que sobresalía de un basurero... al tomarlo, un precioso y oxidado caño metálico se presentó ante ella... el cual empuñó con determinación, aunque manos temblorosas. - Yo te cubro... - bramó con mirada determinada y brillante... cual predador en su mejor entorno.-[/b]

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Tema Privado Re: La balada de los perros.

Mensaje por M. Levka Nikoláyevich el Miér Sep 26, 2018 8:21 am


Φ CERRADO Φ

Debido a la falta de respuestas en éste tema durante dos meses o más, y muy a nuestro pesar, el tema ha sido cerrado y retirado de la zona correspondiente. Sin embargo puedes recuperarlo, pidiendo su reapertura, aquí.
Lugar: Calles
Atte: Staff ITR.





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Tema Privado Re: La balada de los perros.

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