Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Octubre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado In Between days

Mensaje por Stella Maris el Vie Jul 06, 2018 3:13 pm

Ya sabía que había pasado esa semana introductoria. Que ya estaba en ese apogeo de las clases donde se lapida todo intento de goce de los días de sol. Pero Stella seguía desencantada, o más bien, deprimida sobre sus estudios ¿se sentía con fuerzas como para avanzar hacia ese linde entre lo irreal y lo concreto? Complicado. Con los apuntes desperdigados en la mesa, Maris no podía dejar de pensar en las infinitas posibilidades que se abrían paso en su estadía – Practicamente, es como vivir en una perenne clase de filosofía”

Pero no podía decir que todo era tan nefasto, no le gustaba ser tan desconsiderada: logró escapar de casa, conocer gente diversa, en el sentido fisiológico y espiritual, además de hacer buenas migas – “Buenas migas… Uhm, buenos amigos” – meditaba sosteniendo el mentón ¿Había hecho alguno? Tal vez si, no de la forma convencional pero sí. No había un número fijo pero sí nociones, y eso era suficiente. Dio una vuelta rápida a su nueva habitación: tabla por tabla, cada pincelada del barniz le llamaba la atención; aún no se habituaba a esa idea oriental de dormir en el suelo – Es que no es cómodo… No lo es “Uhm, alguien debería entenderlo” – Tal vez ella era quien no se adaptaba a la idea, pero los primeros días no lo halló cómodo. En lo absoluto. Bufó y comenzó a marcar ese móvil. Y se detuvo – “¿Si está ocupado?” gruñó furibunda. No estaba en tiempo de sentirse indecisa por algo tan trivial como la necesidad de decorar su espacio personal. Y menos si alguien iba a acompañarla a ello.

Tomó la billetera, una cartera y partió. Pensaba en las veces que sus dos amigas aparecieron en la niebla y se quedaron allí, hasta impulsarla lo suficiente… Y fue ese mismo impulso que logró que las terminara llamando. Caminaba por la vereda, teléfono en mano mientras veía las vitrinas de las tiendas. No era difícil la razón de la conversación:

- Te digo, es un poco tímido, pero se ve buena persona.
- ¿Eh? Y así de golpe ¿en el hospital? – unas risotadas se escuchaban al otro lado
- Sí… Qué más querías, este lugar tiene muchas cosas raras
- ¿Raras en qué sentido?
- Uhm…- ¿Cómo explicar todo lo que pasaba aquí sin caer en lo irreverente? – Es como, vivir en una convención freaky, todo el día, ¿todos los días?
- Pero eso no es malo, imagínalo, es como estar en la fiesta del amor aquí - y un tarareo propio de carnaval comenzó a escucharle del otro lado del auricular.
- Sí, pero es distinto… - Stella no sabía explicar bien en qué sentido, lo “Distinto” era algo extraño, si empezaba a hablar de los animales que había visto, o de con quienes había empezado a  relacionarse, solo iba a ahondar más en la absurda razón de su éxodo.

Aún hablando, Stella había llegado a lo que parecía una galería. Dentro de ella una librería desplegaba todo su arsenal: cuadernos de diferente tapas y formas, lápices, anotadores, además de los muebles necesarios para armar un buen escritorio.

- Sono in una librería (Estoy en una librería) ¿Ti mando qualcosa? (¿Te envío algo?)

El parloteo de las dos chicas al otro lado del móvil no se hizo esperar. Stella solo con escucharlas ya se sentía revitalizada, incluso poderosa. Y es que aquellas voces le recordaban días buenos como malos, pero todos superables cuando estaban juntas. Fue en ese momento que, mientras enfocaba con la cámara un juego de lápices con cabezas de gatos que chocó con una persona. Con la llamada aún andando, Stella reaccionó lento, aun manteniendo la cámara disponible – Andiamo! Sawada! – una amplia sonrisa y se volteó para saludarle con dos besos – Lamento esto, no me había dado cuenta… - Con la transmisión andando, no se había percatado que empezó a mover la cámara hacia cualquier lado, no haciéndose esperar la queja de las contactadas:

-       Con chi stai parlando? (¿con quién estás hablando?)
- ¡Ah si, mira con quién me encontré!
- ¿Eh? – rápidamente, Maris enfocó la cámara hacia ambos, acercando sus rostros para poder enfocar con mayor facilidad. Un grito se escuchó desde el altavoz, obligando a la muchacha a apagar el audio. Y la llamada.
- Perdón, son un poco- movía los ojos, en señal de no saber cómo explicarlo – alharacas.

Cortó para dedicarse con mayor naturalidad a quien se hallaba a su lado – Tiempo sin verte ¿Cómo has estado? ¿Te has sentido mejor?

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Tema Privado Re: In Between days

Mensaje por Shiryuu & Meneth el Vie Jul 06, 2018 5:56 pm

Luego de un estiramiento feroz y un suspiro relajante, el joven miró a través la ventana de su habitación, había perdido la noción del tiempo desde que se sumergió de lleno en sus estudios, y la investigación sobre aquel tema le ocupaba la mayor parte de sus ratos de “descanso” – hoy no me apetece estar aquí… - se dio vuelta para observar su habitación, el decorado era bastante simplón y escaseaban algunos elementos importantes para aquella labor que estaba desarrollando –Penumbra… ¿te molesta si salgo un momento? Quizás vaya a la tienda a comprar algunas cosas… - el muchacho tomó su chaqueta y su gorra, su compañero se encontraba recostado panza abajo jugando con su consola de juegos -¿vas a ir solo? Que aburrido eres… y por si te lo preguntas, yo estoy muy ocupado con esto, así que sácate- el dragón fijó más su mirada en aquella pantalla mientras combatía la oscuridad con su elfa elemental de nivel 37 – vaya… que ironía… yo combatiendo contra la oscuridad… ¡¿y porque las flechas no le dan en todo pecho a esta chica?! Tsk… japoneses… -  el muchacho suspiró al ver a su amigo siendo mucho más humano que el mismo – Solo no rompas nada ¿si? y ya saber, si alguien viene para aquí… la bestia giro lo ojos – … lo saco de golpe… lo sé… maldito antisocial degenerado… -

vestimenta abajo a la izquierda:

La puerta se cerró tras él. Las palabras de su amigo lo habían incitado a sacar su teléfono y ver sus contactos, había conocido a mucha gente nueva y estaba feliz por ello, pero… había una de esas personas que destacó por el resto – quizás… podría llamarla y ver si quiere dar una vuelta o ir a tomar otro café… hay dios ¿en qué estoy pensando? Seguro debe estar ocupada, ya otro día que ella quiera – salió de aquel edificio al que llamaban “casa roja” era mucho más espectacular de lo que alguna vez imaginó vivir, pero hasta el palacio más decorado se convierte en una prisión cuando no sales por más de 3 semanas “¿Qué debería comprar? Quizás algunas cosas para darle un poco más de vida a la casa… hay mucho eco en mi habitación, seguro que a Penumbra le gustará un poco de carne… no me compré un shampoo especial, me duele la muñeca, debería ver si alguien puede cortarme el pelo en esta ciudad, ¿Qué hora es?” no era difícil darse cuenta que el muchacho había entrado en estado de trance y su mente se había perdido en el infinito una vez más, ahora simplemente caminaba por caminar, sus manos de un modo intuitivo pusieron los auriculares en sus oídos y seleccionaron en su celular la canción que más le ayudaba a perderse. De pronto recordó aquel sueño, aquella niña, aquella pequeña mujer que se lanzaba contra él con dos dagas... “ ya estoy de nuevo con eso… ella no puede ser mi hermana… ¿o si?” se miró la mano, en este momento era tan humano como cualquiera… bueno, cualquiera que no fuera de esa ciudad, claramente.

Pasaron las horas y el muchacho simplemente se detenía a ver vidrieras y observar a los peatones tan pintorescos pasar por allí, en cierta forma se sentía muy aliviado al poder sentirse normal como antaño. Soltó una risa suave mientras levantaba el rostro para ver la cima de una fuente que se encontraba en la peatonal “el mundo es tan raro ahora, no me quiero imaginar cómo debe estar Stella tras todo este tiempo… pobrecita” siguió su camino hacia ningún lado y sin ningún destino, pero instantáneamente se vio atraído por una imponente librería -¡ya se! ¡me voy a poner a dibujar! Debo estar oxidándome- entró a aquel local donde fue recibido por una muchacha como era costumbre en aquel país. Su atención se vió robada por unos lápices de grafito extra duro que se encontraban extrañamente ubicados cerca de aquellos lápices con motivos infantiles. Nuevamente perdió la noción del tiempo mientras decidía cual sería mejor para los diferentes tipos de trazos, de pronto, sentía como una cháchara alborotada se filtraba por sus auriculares, probablemente proviniera de la persona que tenía a las espalda, intentó ignorar el ruido y seguir en absorto en sus pensamientos  aunque aún se encontraba algo incómodo por el ruido que perturbaba la canción, intentó adivinar que decían, pero la música no permitía entender bien las palabras que se decían solo escuchaba que una de las voces era bastante suave y melódica, muy delicada y elegante “que linda voz y que lindo que es este maldito lápiz… aunque este otro se ve bastante más consistente y resistente…” de pronto aquella persona chocó contra él haciéndole tirar uno de los lápices “ahora si te tocó el ocho…” de dio la vuelta para pedir explicaciones por el ruido y por el choque, obviamente sus actos se vieron descartados inmediatamente al ver de quien se trataba - ¡Dichosos los ojos que te ven! ¡Stella ¿Cómo estás?! – saludó a la dama de la misma forma que ella lo hizo “eso explica porque una de las voces me parecía linda…” las casualidades se complotaron para hacerlo encontrarse con la jovencita, era increíble pero allí estaba y parecía que estuviera hablando con alguien, sin previo aviso Stella se pegó a él para enfocarlo con la cámara de su celular, a penas verlo las muchachas con las que hablaba dieron un grito y cortaron la llamada – son bastante intensas – rio jovialmente mientras una felicidad interna brotaba en él - afortunada y extrañamente me he sentido genial estas semanas... incluso demasiado bien, a ti se te ve esplendida y me encanta la ropa que llevas, todo muy europeo- por un momento sintió que su forma de hablar fue demasiado femenina y algo tonta... se agachó para tomar el lápiz que yacía en el suelo, la punta se había roto así que lo mejor era conservarlo y comprarlo, quizás fuera una señal de que ese lápiz era el indicado. - ¿también saliste a comprar o simplemente estas despejando un rato la mente como yo?-
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Tema Privado Re: In Between days

Mensaje por Stella Maris el Miér Jul 11, 2018 3:49 pm

Rapidamente, Stella hizo caso omiso de las constantes peticiones de las chicas por mostrarles al joven un poco más – “Qué vergüenza… Pareciera que hablo con gallinas…” – Componiendo una sonrisa, la italiana dirigió toda su atención a la persona con la que había chocado - Así veo, te ves más compuesto que esa vez – Stella sostuvo los brazos sobre su cintura, satisfecha y alegre de ver que, efectivamente se mantenía en pie – Y gracias, sí, hallar ropa en este país ha sido un triunfo… - se acercó discretamente a su oído para seguir relatándole – La gente aquí es muy pequeña - haciendo un silencio cómodo. - ¿Ah? Sí, ellas son un poco exageradas, pero son buenas personas – inclinó una ceja, no muy convencida de dicho veredicto, guardando el móvil en la cartera, el cual no dejaba de emitir el sonido propio de la aplicación de mensajes – Tal vez y deba bajarle el volumen.

“Sí, veo que está de nuevo bien” – lo que recordaba de Shiryuu era esa extraña manía que tenía de halagarle, o al menos así lo sentía ella; Tal vez sonaba un tanto anhedónico de su parte, pero no hallaba nada espectacular en lo que usaba, por el contrario, a Stella lo que más le gustaba era ver qué podía hacer el chico con su cabello – ¿Eh? ¿Así que ahora haces trenzas pequeñas? – Preguntaba a medida que iba tomando sutilmente una de ellas para mirarla con más detalle – las haces bien, eres muy detallista “Y luego preguntas por qué pueden confundirte…” – A modo de correspondencia, Maris miró la ropa de Sawada – Ah~, relajado, un tanto sofisticado… Aunque yo quitaría el gorro. Te ves mejor sin él. - Por un momento, salió de tal frívola abstracción cuando se percató que en la mano ajena había un lápiz roto – Scusa, se debió caer cuando choqué contigo – tomó el objeto, delicadamente – es mi deber, yo lo pagaré ¿Te gusta dibujar? Vaya, eso sí que no me lo esperaba – una amplia sonrisa intentaba en Maris apagar la rubicundez de su rostro – esto es un tanto bochornoso. Yo también vine por lápices, pero me han gustado estos – enseñando una caja de marcadores de diferentes colores pastel – no soy muy detallista, pero me gusta marcar bien las cosas en Anatomía.

Para tratar de calmarse, Stella prestó atención a su alrededor; Oyó algo similar a una queja, una de las dependientas dijo algo que no pudo lograr descifrar - ¿Qué ha dicho? – Le preguntó a Sawada. Y sin comprender muy bien le contestó con un monótono – Yo pagaré esto – haciendo la mímica de ir a la caja y pagar. Uhm, quizás estamos haciendo mucho alboroto - Dio una mirada rápida al local: amplio, sobrio, con esos pequeños detalles que lo hacían más hogareño – Yo vine de compras. Hace poco me mudé y no me siento cómoda en una habitación vacía y sin color – Hizo una mueca de incomodidad – Aún no me adapto a algunas cosas, como el dormir en el suelo – Se detuvo para luchar contra la sensación de malestar que se arrastraba hacia arriba, en su garganta - ¿Cómo lo hacen? – De por sí, aquella curiosa sensación se mostró en un temple un tanto molesto, - “Es que si, o tal vez soy un tanto quejumbrosa”.

¿Despejando la mente? Oh, cierto que estudias Derecho
– redundaba en la idea, pero no recordaba bien qué era exactamente lo que hacía - ¿Te ha tratado muy duramente el inicio de semestre? -Tomó una libreta de tapa con diseño de animales - Tal vez y esto te alegre un poco más el estudio - dijo, sonriendo, tratando de amenizar el ambiente.

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Tema Privado Re: In Between days

Mensaje por Shiryuu & Meneth el Vie Jul 13, 2018 4:43 pm

Dejó salir una risa al ver a aquella mujer disculparse por el lápiz – no se preocupe, señorita, de todos modos, iba a comprarlo, yo lo pago y si a veces hago cosas con mi cabello, ya que lo tengo largo y no me lo puedo recortar, debo aprovechar- sintió la mano de la dama tomar sus trenzas y luego quitarle el gorro – lo se lo se, esta no es la apariencia que tendría que tener un abogado supongo – dejó escapar una risa un tanto avergonzada mientras se rascaba la nuca. Escuchó la voz de aquella persona que se quejaba al fondo ¿se estaría quejando de ellos dos? ¿otro xenófobo más?, aunque seguramente no lo discriminaban a él sino a ella, pues el parecía japonés a pesar sus ojos occidentales –no se… no le entendí… aún no se me da muy bien este idioma, debería practicar más seguido- le guiñó el ojo mientras sonreía

Pronto ambos se vieron frente a la caja para poder pagar sus artículos, había tomado algunos lápices de grafito más de diferentes graduaciones y algunos estilógrafos para remarcar algunos trazos – no podrás pagarlo si yo te lo pago primero- de manera agil y sigilosa había tomado el lápiz roto de la mano de la muchacha y pagó todo lo que él llevaba – veo que vivimos en condiciones similares, a mi me pusieron en una habitación sola y muy grande, hay demasiado eco y tampoco me puedo acostumbrar a dormir en el suelo, supongo que algunas costumbres nunca cambian- se encoge de brazos cerrando los ojos y sonriendo, recibió sus artículos en una bolsa y un recibo por su compra además de las gracias de la dependiente de la librería – muchas gracias señorita- miró a Stella esperando a que termine su transacción. De pronto la muchacha le mostró una agenda de animalitos la cual le parecía sumamente graciosa y divertida – hey es genial, se ve muy bien, yo había pensado en otra cosa – de la bolsa tomó una libreta finamente decorada y elegante con detalles italianos -pensé que quizás un poco de tu hogar te vendría bien para sentirte más cómoda en esta ciudad tan rara le entregó aquella libreta.

–es una libreta muy linda, la usaré y me acordaré de ti- tomó aquella libreta que la señorita le estaba dando – muchas gracias Signorina - le regaló una sonrisa y luego recordó algo para hacer más jugoso el oportuno encuentro – recuerdo que nos debemos un café más, ¿te gustaría pasar el rato con este servidor e ir a tomar algo? – dijo con un tono bufonesco haciendo un ademán gracioso - ¿Qué le parece mi oferta señorita?- puso su brazo como un caballero esperando a que ella lo tomara y fueran caminando tomados del brazo

Mientras tanto. Penumbra se encontraba en la casa, aburrido, solo y , lo peor, con hambre – debería… haberlo acompañado…- el dragón dio vueltas por la casa transformado en una iguana de poco más de 50 cm, revisaba todo lo que podía, no había ni golosinas, ni nuevos juegos ni siquiera alguna revista de esas que mostraban mujeres de forma “particular” - ¡Suzuka! ¡¿por qué tuviste a un hijo tan puritano?!- se recostó panza arriba mirando el techo, los minutos pasaban y su cerebro seguía estancado en la nada misma… – quizás… debería buscar a Shiryuu y acompañarlo… me pregunto a donde estará… -  El dragón se tornó a su forma etérea y salió por la ventana regresando a su forma física de dragón oscuro de 10 mts, la gente escapaba espantada de aquella bestia –muy bien, que comience la fiesta…-
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Tema Privado Re: In Between days

Mensaje por Stella Maris el Sáb Jul 21, 2018 8:54 pm

La velocidad de Sawada para lograr quitarle el lápiz causó estupor en Stella - ¿Eh? ¡Oh vaya, qué injusto! – Refutó con el ceño fruncido, expresión lábil que fue reemplazado por un hondo suspiro – Pues bien, supongo ya eres así, no hay mucho por cambiar – No pudo pasar por alto que el chico olía bien, de una forma diferente que no pudo comprender – “¿El shampoo? No, no creo ¿Perfume de hombre?” – todas las conjeturas que adoptaba la llevaban a la sola idea de que Sawada correspondía a “eso”, al hecho de que no era humano, pese a que físicamente lo fuera… Aún era una idea difícil de abordar, pero seguramente el tiempo le ayudaría. Supuestamente.

Al asumir que Shiryuu tampoco entendía lo que decía la chica, solo soltó una carcajada – Bien, siamo sempre gli stessi (Bien, seguimos igual) – Ya en la caja, Stella notó la similitud de las situaciones – Oh ¿Tampoco en el suelo? – Le dio una palmada en el hombro a modo de gratitud – Eso me hace sentir menos… Quejumbrosa. Gracias.- Para ese momento, Stella ya había adoptado una actitud más mesurada en cuanto a sus gastos, pero aún no podía dejar de pensar que invertir en artículos de librería era algo necesario.- ¿Cómo? ¿Tú también te mudaste? – De inmediato recordó la conversación que sostuvo con Johan, en la biblioteca - ¿Te fuiste a vivir a una de esas casas de colores? – Ladeó la cabeza, confundida – No recuerdo bien, pero creo hay cuatro, pero solo me suena la de color azul… - trató de solapar su falta de memoria con alguna otra idea alocada - ¿La tuya, cuál color es? Creo yo tenía que ir a la Verde, pero no estoy muy segura – meditó en voz alta, sosteniendo el mentón entre el pulgar y el índice. – “¿Era la verde?”.

Desde que llegó a Eádrom, hasta ahora no había recibido un presente de nadie. Éste le pareció un detalle bastante elegante y bonito. Maris lo tomó con delicadeza y comenzó a respirar el aroma propio de las hojas nuevas y vislumbrando cada detalle del color y las líneas – É un bel quaderno. Grazie mille (Es una bonita libreta. Muchas gracias) – Independiente del objeto, lo que más caló en el corazón de la chica fue la intención del mismo ¿Un cuaderno así? De pronto dejaba de ser un simple receptáculo de hojas – Lo usaré en algo importante-.

Ya afuera de la tienda, Stella dio una última vista panorámica: le dolía que objetos tan adorables fueran tan caros, pero ya llegaría su momento para poder adquirirlos con menos zozobras ni culpas. – No te quito mérito en que esta ciudad ha sido de lo más rara, pero me voy acostumbrando, he conocido gente muy agradable. Y mi compañera de piso también parece serlo – la imagen de Maris viviendo con un ser fuera de su zona conocida le era extraño, pero al mismo tiempo fascinante, Sonaba casi un constante desafío por saber hasta dónde podía tolerar todo este devenir de sucesos - ¿Un café? – En un lapso indefinido, Maris evocó el primer día que conoció a Shiryuu, y lo bochornoso que fue terminar en una clínica privada, entablando una sospechosa complicidad con el médico – “Eso me recuerda que no he hecho nada de lo que me pidió. Diablos” - ¡Sí, el café!- Exclamó con inusitada emoción – Me gustaría. Aún es muy temprano para encerrarse a leer – Mientras le seguía la sorna con el movimiento caballeresco, Stella colocó su brazo alrededor del suyo, caminando sin mucho afán hasta hallar dónde beber y comer.

Ahora que lo pienso…
- De pronto la mirada de la joven se volvió más perspicaz fijándose en Shiryuu – Tengo dos dudas – Y se acercó lentamente hasta quedar cerca de su rostro – La primera ¿Cúal es tu nombre y cuál tu apellido? - Para más tarde comenzar a mirar alrededor de él sin mayor reparo y discreción – Y la segunda ¿Dónde está?“Ese pequeño animáculo”Se llamaba Penumbra ¿No?

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Tema Privado Re: In Between days

Mensaje por Shiryuu & Meneth el Lun Jul 23, 2018 7:23 pm

Parecía que Stella había disfrutado de varias aventuras en la ciudad, el joven se vio invadido por una felicidad extraña, mentalmente había sentido una especie de preocupación por el estado de ella, a sus ojos esa muchacha se veía tan inocente y pura que temía que esa ciudad fuera demasiado cruda para ella “¿Quién te pidió que te preocupes Shiryuu? Ella debe ser mucho más dura de lo que parece, sobrevivió a ti después de todo” caminaron enganchados del brazo. Ella emitía una fragancia de lo más delicioso, aquel aroma lo dejaba realmente relajado, no podía negar que con esa señorita se sentía bastante cómodo y relajado. –¿mi nombre? Claro, en Japón suelen presentarse primero con el apellido y luego con el nombre- se da un ligero golpe en la frente con la palma, luego se pone frente a ella y se inclina haciendo una pantomima de caballero – Mi nombre es Shiryuu y mi apellido es Sawada- se rie para volver a engancharse del brazo con Stella mientras siguieron caminando.

Luego de unos momentos buscando un lugar que llamara su atención, Shiryuu recordó la segunda pregunta de Stella – si se llama Penumbra, está en casa, hay veces que es mejor no tenerlo encima, es bastante pesado cuando quiere. Bueno tú ya lo has visto – rio suavemente, aunque al recordar las escenas que habían sucedido por la culpa del dragón hicieron que su cara se modifique un poco a la de vergüenza “Maldita seas Penumbra… “ de pronto vio un lugar genial, era bastante refinado y el ambiente de adentro se veía bastante agradable –quizás te suene raro, pero ¿te gustaría tomar una copa o una cerveza? Yo invito claro  - sonríe ampliamente en espera de la respuesta de la dama. Realmente él no era de consumir alcohol ni nada para el estilo, pero sintió que ciertos temas eran más correctos hablarlo en una cita menos formal, sino en un entorno menos serio y más jovial. Se acercaron a la entrada de dicho bar, allí había una carta con todos los tragos y bebidas que se encontraban a la disposición de los consumidores, el joven miraba por todos lados, pero realmente no había nada que le interesara, así que de pronto le pareció buena idea consumir un trago aleatorio simplemente para acompañar a la dama – muy bien entonces yo pediré un mojito, siempre es bueno probar cosas nuevas ¿tu quieres tomar algo? Si no quieres podemos ir a otro lado – inclina la cabeza ligeramente regalándole una sonrisa

Mientras tanto, Penumbra se encontraba explorando la ciudad, debía haber algo entretenido que hacer en esa gigante jungla de cemento, la gente salía espantada al verlo, pues su apariencia no daba las mayores de las confianzas – yo no puedo creer que esta basura sea tan aburrida, ¿Qué estará haciendo Shiryuu? Seguro debe estar haciendo cosas de nena… - sigue caminando por la ciudad, en un momento empieza a sentir la presencia de su amigo no muy lejos de ese lugar. No tardó mucho en conseguir el paradero exacto hacia donde comenzó a conseguir, al llegar a la escena, vio a su compañero siendo acompañado de una fémina la cual emitía una esencia familiar - ¿ese es realmente Shiryuu? Si debe serlo, ningun otro afeminado tiene esa presencia… ¿ y quién es la que lo acompaña? – agazapado tras un muro espiaba la conversación de ambos muchachos, cuando la mujer se dio la vuelta, el dragón logró discernir aquella cabellera rubia y esas facciones delicadas y elegantes - ¡¿Stella?! – se tapa la boca la sentir que su grito fue un poco exagerado, se escondió completamente al ver que aquellos muchachos habían escuchado el grito “Diablos… por poco me ven… ¿Por qué Shiryuu no me dijo que se iba a ver con Stella? ¿acaso se avergüenza de mí?... yo… P#$% Cabr#$... “ unos segundos después regresó a su posición de espía “invisible” mientras aquellas personas que lo veían se quedaban congelados por la presencia de aquel ser. – Lárguense si no quieren morir…. – empieza a mover la cola mostrando su enojo contra su compañero.
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Tema Privado Re: In Between days

Mensaje por Stella Maris el Lun Jul 30, 2018 8:10 pm

Nunca termina de sorprenderse con las personas. Maris, aprendió a ver en cada persona que entraba a su vida una potencial historia nueva con la que alimentarse: las palabras, los movimientos que acompañaban a los mismos, incluso el énfasis de cada acción imprimía un modo de ser diferente, algunos más expresivos, otros más tímidos, podría decirse, reprimidos incluso. Pero eso era en Italia, con su gente y su ambiente, en Japón y especialmente aquí en Takemori, dicha forma de actuar le estaba jugando malas pasadas ¿Que si había gente de doble intenciones? Eso era en todos lados, no obstante no contaba con que muchas veces las caretas de afuera se sostuvieran por formas vivientes diferentes al humano. Una amplia gama inexplorada. Eso era más emocionante que dedicarse al noble arte de estudiar a los difuntos.

Con Sawada, Maris, tenía la extraña sensación de recordar sus tiempos pasados, cuando era más pequeña e increpaba todo, pero dentro de su cabeza. De los labios para afuera, solo una amalgama de sensaciones que dejaba entrever con gente de su confianza. Y no entendía muy bien por qué lo hacía. Rememorar el día que se conocieron y saber dentro de sí que no dio el mejor de los aspectos le causaba estupor – “¿Será que continua sintiendo culpa?” – Pensaba, aunque por la sonrisa amplia y el rostro sereno, podía leer que se sentía a gusto con ella – “Qué hombre tan raro” – murmuraba, acomodándose y caminando a su lado – Oh, comprendo – respondió, absorta en la respuesta de la semántica del nombre – Entonces, en ese orden, yo sería “Maris Stella” ¿No? Qué fortuna que aún no he llegado a eso – dijo entre risas. Con la música del centro comercial, pudo percatarse que no había mucha diferencia: todos gustan de ser mimados por una buena atención a la hora de comer, y eso sentía, mientras lo minutos pasaban y la afluencia de individuos solo iba en aumento. Sin más volvió a notar lo variopinto de las características físicas, desde el color de cabello hasta algunas facciones más propias de animales – “Es como vivir adentro de un libro de colorear para niños” – remató para sí, mientras Shiryuu le indicaba un local.

Ya veo
– Hasta ahora, para Stella, la alimaña llamada “Penumbra”, la entendía como una proyección pseudo fantasiosa, mas nunca se había dado a la tarea de investigar si es que dicho ente podía mantenerse alejado, o su forma de alimentarse - ¿En casa? ¿Así? – preguntaba mientras hacía con la mano la mímica de medirle y prolongar su presencia haciendo con el dedo movimientos ondulatorios - ¿Y no hace ruido? – “Yo lo recuerdo bien ruidoso. Qué animal tan traicionero” – refunfuñaba mientras miraba hacia dentro del local. El aroma a cerveza fría y el chocar de los vasos hicieron que la italiana abriera los ojos de par en par con una sutil emoción – “¿Hace cuánto que no bebo una copa de vino? Oh si, prácticamente desde que llegué” – ¿Por qué sería raro? Ya casi es hora de almuerzo – le respondió sonriendo - Me gusta el vino. La cerveza me provoca sueño – “Además de otras cosas”. Antes de entrar, sin embargo, hizo un alto y quedó frente a él sosteniendo la mirada seria- Antes de entrar, hay algo que debes saber – “Bien, si ya hay un dejo de confianza, no creo se sienta atacado”- divagaba con un hilo de duda en su meditación – No me gusta que me inviten. Me gusta pagar mis propias cosas. Es difícil de entender, pero me criaron así – “Y dudo que vaya a soltar esa costumbre. Espero no se sienta mal, ¿lo habré dicho bien?”.

Adentro, el ambiente era diferente: con una decoración más madura y el papel tapiz más oscuro, semejaba un pub, separado por grandes ventanales y dejando entrever una terraza que daba directo a la calle más concurrida de la ciudad. – Ottima decisione. Congratulazioni (Muy buena decisión. Felicitaciones) – comentó mientras le daba suaves palmadas en el hombro a modo de aprobación. Los asientos de la terraza despertaron la curiosidad de la chica, pero la barra y los pequeños asientos junto a él fueron los que más llamaron su atención, yendo rápidamente hacia ellos – “Quizás para más tarde. O para otro momento, debería invitar a Furimi aquí” – pensaba mientras aprobaba la decisión de Sawada de probar un mojito. –“¿Probar cosas nuevas?” – Parafraseó – Ya veo, ¿no eres de mucho beber verdad? – dedujo mientras averiguaba con avidez la lista de vinos disponibles - ¿O de beber a esta hora? – volvió a preguntar sin despegar la vista de la lista. Por la forma de preguntar de su acompañante, Maris decidió tomar ciertas precauciones. Con un movimiento de mano llamó al barman – Un mojito para él. Y yo quiero una botella de Pinot grigio. Para acompañar todo esto hay que comer algo ¿Qué deseas? – le instó a decidir, mirando a Sawada alegremente.

¿Hm? - Mientras escuchaba la música ambiental y en la espera de su pedido, sintió que, en medio del barullo alguien pronunció su nombre, se enderezó y dio una vuelta en la silla lentamente, buscando quien pudo ser – Qué curioso – comentó a Shiryuu, ya finalizando la vuelta – Creí que alguien me llamaba. Pero debe haber más “Stellas” en Takemori – concluyó en una carcajada – “Ni siquiera he bebido y ya estoy oyendo cosas ¿Estaré perdiendo la práctica?”
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Tema Privado Re: In Between days

Mensaje por Shiryuu & Meneth el Mar Jul 31, 2018 11:23 pm

No podía negarlo, beber para él no era la más asidua de las costumbres, pero no le hacía daño tomarse algún trago refrescante y sabroso una que otra vez - exacto, son raras las veces que bebo algo, pero de pronto se me antojó- dejó salir su risa a la vez que se tocaba la cabeza - este lugar es realmente bonito, nunca había venido antes. Por cierto, ¿Cómo te está yendo en tus estudios? Imagino que esa carrera debe ser realmente pesada y complicada- preguntó mirando a la dama directamente a esos ojos azules que se dirigían hacía el mesero para pedir unas bebidas. El joven se sorprendió al escuchar como aquella dama pedía una botella de un vino refinado, osea ¿una botella? Esa mujer era realmente mucho más de lo que él imaginaba, pero claro, era de Italia, eso no debería ser muy extraño en aquel país. - ¿para comer? – el muchacho no había pensado ni un segundo en convertir esa situación en una comida ni nada para el estilo. Tomó la carta para ver bien que aperitivos se encontraban a su alcance después de todo un buen vino se debe acompañar con algo a la par de su sabor. Era hora que desempolvara los conocimientos del buen argentino - bueno, no había pensado nada en particular, pero ya que estamos no vendría mal. Veamos… el pinot grigio, si no me equivoco, es un vino blanco dulce, sería perfecto acompañarlo con algunos postres o pasteles sobrios para no volverlo empalagoso, yo supongo que un tiramisú de crema y fresas podría ser perfecto para eso ¿te parece bien?- entregó la carta al mesero pidiendo dos porciones de dicho postre – cancele el mójito, hagamos lo siguiente: traiga una botella de ese vino y cuando se acabe traiga otra, por favor- el empleado afirmó con la cabeza y se retiró. 2 botellas de vino sería bastante para su cuerpo, aunque la bebida no fuese para nada fuerte -espero que no te moleste que te acompañe un poco- sonrió. Miró su reloj de pulsera, se preguntaba si Penumbra estaría bien, esa criatura solía ponerse bastante molesta cuando se aburría y estaba seguro que de pronto aparecería… y no se equivocó

Una voz increíblemente fuerte se escuchó tras ellos, si bien la italiana no reconoció aquella voz, Shiryuu había pasado el suficiente tiempo para reconocer aquel rugido sin ninguna duda - lo voy a matar…- susurro levemente dejando salir un suspiro ”¿quedarte en casa era demasiado trabajo verdad?” se trató de comunicar con su compañero intentando simular una cara de neutralidad absoluta ”te estás viendo con ella y a mi me dejas solo en casa, eres un ser de infinita maldad, Sawada Shiryuu” el dragón respondió de forma dramática casi telenovelesca ”primero que nada, tu no quisiste acompañarme, segundo me encontré con ella de casualidad, no fue nada formal, y tercero…espera…¡¿Por qué tengo que darte explicaciones?! Vuelve a casa y no molestes. Luego te llevo algo para comer…” cerró los ojos por un segundo, sentía la presencia de aquella criatura a un par de metros de ellos y no se estaba alejando -¿hum?, yo no escuché nada. Quizás es como tú dices y se referían a otra Stella, pero dudo mucho que haya más Stellas en pleno Japón- rio delicadamente.

Luego de unos minutos, el mesero regresó con el pedido, el postre se veía exquisito y su presentación era impecable, la botella del vino por su lado parecía más grande de lo que él esperaba, miró de forma fugaz el contenido de la misma… 1,5lts edición amplia, la cosa se había puesto un poco complicada. Dudo que estuviera a la altura del desafío. La preocupación desapareció de su cuerpo al recordar las palabras de su amigo: ”eres un ser sobre humano, no te ves limitado como ellos, claro que para eso debes usar un poco de tu oscuridad, pero ten cuidado de no pasarte o podría ser peor que aquello que quería evitar” respiró tranquilo con una sonrisa, era la primera vez que iba a hacer eso, pero se sentía seguro de si mismo, extrañamente tenía la misma sensación que tuvo la primera vez que vio a aquella chica. Alzó su mirada… la mujer se encontraba analizando la botella y Shiryuu… pues se encontraba analizándola a ella, esos ojos se veían tan bonitos desde el ángulo en que él la veía, la cabellera rubia y los labios adornaban de forma exquisita su rostro. Inconscientemente, el joven apoyó su mejilla en su propia mano, divagaba entre todos los aspectos físicos de aquella mujer, era tan… tan única a sus ojos, la muchacha dijo algo que los oídos de Shiryuu no lograron escuchar, estaba más concentrado en seguir escrutándola con la mirada, mirada que ahora se perdía en las manos de la señorita, elegantes y cuidadas, de movimientos sutiles y delicados, por un momento le pareció que el mundo dejaba de existir y solo podía verla a ella. Claro que al levantar la mirada y ver cómo eran los ojos de ella la que lo observaban ahora tuvo que romper ese trance -Disculpa ¿Qué había dicho? Me puse a pensar sobre unos asuntos de la universidad, la verdad es que tengo mucho trabajo por realizar- rio nuevamente para escapar de la situación. De forma súbita una duda le vino a la cabeza –creo que nunca te lo pregunte y se que suena extraño que sea tan de golpe, pero ¿Qué edad tienes?- por alguna extraña razón esperaba con ansias aquella respuesta.
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Shiryuu & Meneth
ÁNGEL CAÍDO

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Tema Privado Re: In Between days

Mensaje por Stella Maris el Dom Ago 12, 2018 1:24 pm

En ese momento, Maris no sabía cómo sentirse al respecto, extrañada y con la ceja alzada, solo asentía a la respuesta de Sawada – “¿De pronto se antoja beber? Hmm” – Meditaba mientras esperaba llegar la orden. En sí ella no era el mejor exponente para decir que beber a esas horas era recomendable, o que podría manejar a un amigo en estado etílico indecoroso, pero tenía sus límites y decidió mantenerse atenta a cómo se comportaba Shiryuu – “La verdad, por más sobrenatural que me diga que es, o que sea lo que sea, no imagino que algún ente pueda sobrevivir a tanto… Alcohol” – Y mientras divagaba en cómo iba a finiquitar semejante prospecto de vino, Shiryuu hizo una pregunta que le sacó de todos sus esquemas. Giró sobre su cintura, mirándole fijamente con expresión de sorpresa – Que ¿cómo me ha ido? – Lo de que la carrera fuera pesada y complicada – bajo sus palabras – no era un mito, sin embargo, Maris no podía dejar de obviar el hecho de que, desde que llegó a Takemori su cabeza estaba más ocupada en pensar en sí misma, que en su futuro, o sus proyecciones académicas. Si era más escueta e hilaba más fino, quizás debiese empezar a preocuparse por cómo iba a sostener esa beca… Un largo suspiro la hizo volver a su centro – Si soy honesta, he ido en cuerpo, pero no en alma – respondió secamente – No he estado tan concentrada como he querido, he preferido dedicarme a aprender el idioma – más allá de esa respuesta, sentía que no debía ir, pues, por más honestidad que ese chico expeliera por los poros, no era lo suficientemente cercano como para de pronto quebrar el halo secreto de la rubia.

So ¿y a ti qué tal te ha ido? La verdad admiro tu paciencia para aprender tantas leyes. La verdad, no podría – dijo, haciendo una contra pregunta a su interpelado amigo. No pudo contener la risa cuando sintió que Sawada estaba estupefacto al pedir algo para comer - ¿y qué querías? ¿Que me arriesgue a que te sientas mareado? ¡Claro que hay que acompañar el vino con algo! – Lo que no se esperaba era un tiramisú, pero mal que mal, ya era un inicio. Solo se encogió de hombros y celebró la decisión- Me parece bien – “Pensaba en nuggets de pollo, pero bueno, supongo hay que acompañar el vino, bien…”- Maris empezó a hacer la imagen de Shiryuu como un hombre de extremos, puesto que no conforme con un solo pedido, ¿pidió otra botella? – “Oh, tal vez y pensó que era una botella para cada uno… Qué estoy haciendo con este chico” – se preguntaba con el ceño alzado, preocupada e intrigada. De un momento a otro, Stella notó que Shiryuu se replegó sobre sí mismo, tomando un rostro neutral, casi meditabundo. Ladeó la cabeza, intrigada y solo atinó a pensar en una sola cosa – “Debe estar extrañando a la alimaña esa” – Estiró su mano y la posó delicadamente sobre su hombro- Si te sientes incómodo, podrías decirle a Penumbra que venga- le sugirió, en un susurro a su oído – creo que no estás muy acostumbrado a estar sin él. Corrígeme si me equivoco- le dio dos palmadas alentándole a dicha decisión, riendo por la ocurrencia de su nombre – Pues sí, pero piensa: hay una cerveza que lleva mi nombre y es bastante popular.

Eran serviciales en el lugar y se alegró de ver que su pedido llegaba raudo y con una presentación impecable… Pero la botella provocó estupor. Quedóse quieta, mirando perpleja el contenido ¿Un litro y medio? – Un litro y medio- repitió confundida y casi hipnotizada - ¿Estás seguro, que no quieres que compartamos la botella? – preguntó mientras analizaba el contenido de la botella. La verdad es que, pese a que en sus genes se gritara la costumbre vitivinícola, Stella nunca imaginó verse enfrentada a tamaña locura - ¿No es muy temprano para esto? – “Con esta botella saldría mucho Sambayón” – pensaba, dando vueltas el contenido en su mano – Shiryu… - Su compañero no respondía, cuando se giró para mirarle, le vio, fijamente pensando en un punto muerto, que coincidía en ella: parpadeó un par de veces, movió la mano de un lado a otro, pero Sawada estaba ahí, estático, con un temple sereno y feliz. Maris ladeó la cabeza, acercando su mano moviéndola una vez más – Sawada Shiryuu – musitó una vez más, chasqueando los dedos. Al sacarlo del trance no tuvo oportunidad para volver a preguntarle: la respuesta no pudo haber sido más automática - ¿Universidad? ¿Un fin de semana? ¿De verdad? – Analizó lo que acababa de decir, con lo que acababa de contestarle: Maris no se reconocía ¿Estaba relajada? Sí, incluso parecía sonar como mala influencia, pero más importante que eso era intentar entender por qué su cara iba a ser punto de recuerdo de un tema tan nefasto - ¿Mi cara te recordó la Universidad? – preguntó, confundida – Qué mal – contestó, riéndose a carcajadas.

Luego del jocoso momento, y solo porque veía en Sawada el semblante de la inexperiencia, Maris trató de ser sutil y cortés – serviré yo – comentaba mientras vertía el contenido en las copas – dejaré en ti la decisión de beber la otra botella. No diré más – espetaba mientras dejaba que el color dorado del líquido cayera suavemente por los bordes de vidrio – Qué edad tengo… - respondió tranquilamente mientras le entregaba su copa – Pues, tengo veintitrés. ¿ y tu? – le volvió a preguntar mientras servía su porción de vino.

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Tema Privado Re: In Between days

Mensaje por Shiryuu & Meneth el Lun Sep 03, 2018 8:51 pm

El joven pelilargo se había dado cuenta de su error demasiado tarde, pero sabía que de alguna forma podría escapar. Miró con detenimiento la escena, es verdad que la botella era muy grande y que obviamente iba a poder ganarle.
”tengo una idea~” pensó de forma enérgica con una sonrisa en el rostro. - tienes razón será demasiado, hagamos algo ¿Por qué no llevas la botella extra contigo y la disfrutas con tu compañera de piso? Será como un regalo de estreno- rió alegremente intentando que la triquiñuela fuera efectiva.

Luego su sonrisa se borró pues vio que la señorita era la que estaba sirviendo las copas, un verdadero caballero lo hubiese hecho primero lógicamente, aun así, no se mostró decaído ni mucho menos, tomó la copa que sirvió la dama y la levantó en forma de brindis
– supongo que ambos hemos pasado un tiempo difícil en esta ciudad- nuevamente dejó salir una risa suave –brindo porque nuestras fuerzas no mengüen y podamos resistir este cambio de aire- chocó levemente la copa de su compañera con la suya para luego beber un rico sorbo de ese vino tan exquisito

de pronto las palabras de la muchacha lo dejaron atónito con solo decir su edad
- ve… ve… ¿veintitres?... – la perplejidad del joven hizo que la copa quedara a medio camino hacia sus labios. No es que ella no pareciera joven ni nada para el estilo, por apariencia ella parecía de esa edad, sin embargo, sus actos delicados, su forma de hablar y sus movimientos de manos eran tan sofisticadas, elegantes y precisas que le daban un aire más maduro –oh no me malinterpretes, no es que me sorprenda que seas más pequeña que yo, aunque no por mucho- completó su trago dejando la copa sobre la mesa – yo tengo 24, recién cumplido, aunque me gustaría no cumplir más- dejó salir un pequeño chascarro, aunque internamente realmente deseaba no cumplir más años.

Los minutos pasaron y la conversación se sostenía tranquila y agradable, el postre era delicioso y la decisión del vino por parte de ella no podía ser más exacta. Shiryuu sentía una comodidad en el ambiente, como si hablara con una persona con la que hubiese vivido gran parte de su vida, obviamente sin darse tantas libertadas en su forma de hablar.
-no sé si te lo has puesto a pensar, pero…- miró hacia el cielo, sus ojos se fijaban en algunas nubes que cruzaban el cielo – ¿estudiamos algo que pueda ser útil en una ciudad como esta?... digo, no estoy seguro que algún demonio o ángel necesite de un abogado o un médico realmente… ellos pueden curarse solos y no creo que sea fácil meter preso a un ser con fuerza sobrehumana. A lo que me refiero es que a veces creo que esta ciudad hace que mi cabeza cambie completamente su curso y eso que yo no soy tan normal como me gustaría serlo- una vez más una risa se escapó de sus labios


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Tema Privado Re: In Between days

Mensaje por Stella Maris el Dom Sep 16, 2018 2:39 pm

Podía entender que la botella era grande, pero ¿llevarla a casa? Ya tenía suficiente con las suyas – “va a ser un poco sórdido de mi parte llevarlas a casa así tan de golpe”- Uhm – la rubia mostró una mueca de poco convencimiento ante la tentativa: no sabía si Furimi bebía, de hecho hace tiempo que no entablaba una charla siquiera con ella como para poder definir sus gustos y temas favoritos. Ante la disyuntiva, Maris ladeó la cabeza, confundida – No sé si sea buena idea. Tal vez y si cancelas el pedido sería mejor… O no – rápidamente, cambió su plan – guardémosla para otra ocasión, no creo sea la única vez que salgamos ¿no? – con una sonrisa, Stella revirtió la situación.

Mientras el tiempo transcurría, la actividad en el mini bar iba fluctuando: un poco más lleno o simplemente mesas vacías, la barra era un cuento aparte, porque siempre había un vaso que llenar. No podía evitar concordar con el chico en cuanto al período que estaban pasando. Asentía con parsimonia, manteniendo un humor neutral, como quien toma las circunstancias con altura de miras – Pues sí, todo en esta ciudad es muy extraño. Aunque creo que “eso” es el encanto – si se ceñía a sus objetivos, ciertamente se estaban cumpliendo, pese a que las formas en que se presentaban y desenvolvían no fueran las más cuerdas o realistas – Siempre dicen que en Japón nada es como parece-con el rostro sereno le dio a entender que se iba acostumbrando a toda esta batahola de cambios, correspondió al brindis con un choque de copas y coincidiendo con su nuevo amigo.

“Ah, otro más” – la italiana se encogió de hombros y tomó la sorpresa de su compañero con naturalidad – no te preocupes, no es la primera vez que pasa, creen que soy mayor más de una vez. Aunque eso es bueno, en el hospital sí te toman en serio – dijo entre risas, concordando conque Shiryuu sí parecía de veinticuatro – No es tanta la diferencia, me agrada eso ¿por qué no cumplir más? Crecer es… -No sabía cómo expresar lo que iba a decir – Crecer es maravilloso, te da la oportunidad de iniciar una y otra vez lo que desees. – “Si lo veo así, los humanos no somos tan aburridos” – no se creía oyendo decir eso ¿alguna vez había sonado tan optimista? Lo ignoraba, pero no quería perder ese hilo conductor, por ahora.

Ante la inquietud de Sawada, Stella pensó en muchas variantes, que tal vez no vendrían al caso, ya que lo veía bastante abstraído de su inquietud – Tal vez no, tal vez sí – suspiró, viendo su copa por la mitad, apoyando su mentón en la palma de la mano – Lo cierto es que quizás tengas razón. Puede que estemos perdiendo el tiempo, pero creo que esa idea es muy cómoda – mientras lo escuchaba hablar, Stella sintió que tal vez, Sawada no tenía intenciones de moverse – Lo definido como “normal”, al menos en esta ciudad, dista mucho de lo que logramos dimensionar“Una cosa es reconocerla, y otra es aceptarla” – a medida que memorizaba esa frase, se daba impulsos así misma para no caer en la monotonía de una conversación triste o deprimente; para ella, el significado de todo lo que concernía a esta ciudad le hacía tambalear todos los preceptos conocidos, sin embargo, asumirlo y tratar de convivir con ello, sabiendo que eran eventos tangibles, la lograban mantener lejos de la idea de volver a ver al especialista- tal vez y cuando vuelva a Italia, todo lo aprendido aquí me sirva para ser mejor, solo un poco. Para eso tengo un año aún, no creo que, quedarme toda la vida en un solo sitio sea buena idea – rió frente a dicho evento: la permanencia en un punto era algo que la había matado una vez, volver a hacerlo no sería una buena idea - ¿Tú crees que sea bueno quedarse en un solo lugar?

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