Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Diciembre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado Compañeras anónimas

Mensaje por Stella Maris el Miér Jun 27, 2018 3:03 pm

Off:
llamadrama Pido mil disculpas por la demora. Pero aquí está el tema n.n

Stella entendía bien ese asunto del ahorro. Pero hasta entonces no sintió la necesidad de llevarlo a terreno, hasta hace unas semanas…

La casa en la que estaba habitando actualmente era cómoda, amplia, con más estudiantes que ella, pero, para sus ahorros equivalía a pegarle un balazo a la cuenta mes a mes, de difícil recuperación, salvo si se pudiera a trabajar. Atribulada por las últimas circunstancias, Maris solo se había podido dedicar a ir a la Universidad, evitar caer en catarsis por seres tan estrafalarios, tratar de habituarse a aquella verdad tan incómoda y en el intertanto tratar de no volverse más paranoica. Los contactos esporádicos con el hospital y los turnos solo ahondaban más en el desagradable hecho de que no estaba a gusto ni con lo que hacía ni lo que veía.

Pero antes de caer en la catarsis una vez más, Stella creyó buena idea revisar las finanzas. – Hay que emigrar – una mezcla de desesperación y angustia se podía interpretar en la voz quebradiza de la joven, ¿En qué demonios había gastado tanto? – “Mantén la calma. Puede ser que el cambio no nos esté conveniendo. Eso debe ser… Sólo concéntrate en buscar la solución”. Las páginas en internet iban y venían sin rumbo fijo: compras sin hacer, mensajes sin leer, fotografías sin comentar por las redes sociales, a pesar de que no eran de su pleno gusto, no podía darse el lujo de perderse de buenas a primera, mucho menos si se venía a otro país.

¿Uhm? ¿La universidad tiene una página? – Comentario tan acertado como irónico, Stella decidió navegar por los recodos cibernéticos de la que era su nueva casa de estudios, hasta que dio con la sección de anuncios. – Veamos qué hay por aquí…- dijo mientras pinchaba pasando varios mensajes. Era poco común que se fijara en tantos detalles, pero le llamaba la atención la variedad de anuncios que se dejaban: desde venta de comida, eventos de facultades… Y búsqueda de compañeros de casa. Se incorporó de un brinco y con más ahínco indagó en los emisores de dichos mensajes. Invadida por una morbosa curiosidad, Stella no dejaba de marcar cada uno de ellos, invadida por una suerte de curiosidad que no dejaba que se despegara de la pantalla ni un momento – Problemas del primer mundo en este lugar. Suena extraño – pensaba en voz baja mientras analizaba cada uno.

Todo lo libre que podía ser se estaba abriendo camino ahí, en una página de la Universidad, compartiendo las mismas quejas de un estudiante normal, salvo que aquí varios de ellos gozaban características que le fomentaban la duda y la moral humana destrozándola paulatinamente. – Vaya vaya…- Stella para ese momento se rascaba el mentón mientras leía detenidamente:

“Joven universitaria de Takemori busca compañera para compartir piso, para más detalles contactar con el heladero que se encuentra en el parque".


Información tan escueta como atractiva. La italiana acariciaba la estrambótica posibilidad de acudir a dicho llamado, pero las condiciones del mensaje no dejaban de llamarle la atención – “¿Dónde estaba la foto de quien lo solicita? ¿Hombre o mujer? ¿Por qué debo dejar la solicitud con el heladero?”

Las dudas se agolpaban mientras la chica giraba en la silla del escritorio, primero a la izquierda y luego a la derecha, pensando en diferentes posibilidades sobre quién podría ser - ¿Estudiará medicina? Pero quién diablos deja mensajes con el heladero… Espera ¿Y si es el heladero? ¿Y si esto es una trampa? Pero está en la página. No creo alguien se dé el tiempo de… - Gruñó desesperada sentándose derecha en la silla, mirando fijamente la pantalla del portátil. – Maris, qué te impulsó a largarte de Verona… - Comenzó a inspeccionarse a sí misma con dureza – Maris… La necesidad tiene cara de hereje. Maris – el pronunciar tantas veces su apellido le crispaba los nervios, mas las dudas no la dejaban moverse – Mover… Mudar… Y quizás el heladero sepa quién es“Puede que sea su hija, o una amiga… Anda a saber tú”En fin, siempre está la posibilidad de decir que no.

-X-


Luego de dialogar por más de una hora consigo misma, a riesgo de que sus compañeros de casa dudaran de su estabilidad, Stella se ordenó y partió al parque con la premisa de saber quién sería aquél o aquella que requería de dicha necesidad y lo solicitaba de una forma tan rara.

Dar con el heladero no fue tan complicado: rodeado de gente, un carro blanco y pequeño servía a su clientela helados de cono de diferentes sabores y colores. No era de su gusto, pero por seguir la maniática idea, se hizo a la fila y esperó. Analizaba despacio el área donde se ubicaba: abierta y sin nada estrafalario que le indicase que el susodicho anduviera por ahí – “Hay que descartar la idea que sea hijo del heladero. No hay nadie a su lado” – meditaba mientras avanzaba hipnotizada – Oh! – exclamó cuando la fila terminó y se vio cara a cara con el hombre: tenía el rostro redondo y de mejillas rosáceas, con un semblante alegre y servicial:

- ¿Qué sabor quieres?
- Ah… No, no quiero
- ¿Y qué haces en la fila entonces?
- Oh, cierto – de pronto sacó su móvil y mostró una captura del mensaje que había visto hace unas horas – Dicen que eres tú con quien debo hablar – una dubitativa Stella hablaba, dando poco crédito a sus palabras.

La fuerte risa del heladero la hundió aún más en sus dudas ¿Qué era lo chistoso de todo esto? Una expresión descolocada de la italiana fue suficiente para dar a entender al heladero, que ella no comprendía en absoluto lo que acontecía – Espera un momento. Termino de atender y te ayudo. Por mientras… - Maris recibió un helado de menta y chocolate de manos del hombre – para que cambies la cara – y era trasladada al lado del hombre quien no dejaba de atender a su público con el más mínimo dejo de esmero.

Luego de un par de horas que sintió eternas, la disposición del hombre cambió a una más personal - Pues, lo prometido es deuda – El hombre iba cerrando las tapas de los sabores ya terminados y se disponía a “cerrar”. Stella seguía ahí, sin saber a qué iba a enfrentarse:

- Disculpa, pero si es hija tuya, creo debería venir ella ¿No?
- No, no lo es - y la risa histriónica del hombre volvió a remecer las dudas de Maris
- ¿Y cómo…
- Ya verás – De pronto el heladero sacó un papel, el cual dobló varias veces de forma que terminó siendo un pequeño rollo. De inmediato hizo una señal la cual fue respondida por un cuervo, quien de forma obediente tomó el papel y voló.
- ¿Eh?
- ¿Cómo?
- ¿Qué está… - indicaba al animal volar lejos de allí
- Es parte de cómo hablo con la dueña del mensaje
- “Dueña. Ah, ya veo, es mujer” Pero cómo ¿Se dedica a adiestrar aves?
- Algo así – rió con ganas. Tal vez y las preguntas de la rubia eran chistosas a su parecer, aunque para ella no – Por ahora ve a tomar asiento – y le indicó una banca cerca de un árbol, sutilmente retirada de la gente – Relájate y verás.
- “Que me relaje ¿¡Que me relaje!?” – Stella se limitó a asentir, con el semblante impertérrito, sin saber bien qué esperar, o qué hacer.
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Tema Privado Re: Compañeras anónimas

Mensaje por Furimi Furuta el Sáb Jun 30, 2018 12:23 am

Como todos los días Furimi se encontraba vagando por las calles de Éadrom, buscando algún suceso o evento extraño que pudiera darle un artículo merecedor de ser tapa del periódico. Era realmente agotador todos los días deambular por la ciudad pero como el periodismo era su pasión eso le daba ánimos para continuar en este trabajo.

El día de hoy era uno de esos días en los que se los denominaba encantadores, el sol brillaba en máximo esplendor, pocas nubes cubrían el cielo celeste y una suave brisa soplaba desde el norte. Estaba perfecto para volar, cosa que ya estaba haciendo la joven Tengu mientras patrullaba la zona comercial. No tardó mucho en divisar un tumulto de gente rodeando un pequeño mercado, descendiendo con cuidado de no chocar con nadie se aproximó al lugar y comenzó a interrogar a una mujer que estaba allí.
-Disculpe señora, ¿sabe que sucedió aquí?
-Al parecer hubo un robo, asaltaron el mercado e hirieron a una persona que trabaja allí.
-¡Oh! Qué terrible noticia, espero que esté bien.
-Por lo que logré ver se encuentra bien, ahora mismo está hablando con la policía.

Ansiosa por obtener más información, se abrió paso por la multitud hasta lograr llegar hasta un joven policía que impedía el paso de las personas. -Hola oficial, soy  periodista- rápidamente sacó una identificación para demostrarle que no estaba mintiendo. -¿Podría contarme lo que sucedió?- El joven dio una vistazo a la identificación y gruñó -Otra vez tú, ayer te metiste en la escena de un accidente de tráfico y casi pisaste algunas pruebas que se encontraban por el suelo. Vete de aquí antes de que te arreste- ante la negativa del policía poco pudo hacer más que retirarse y seguir buscando una noticia.

-Vaya día, encontrarme con ese policía de nuevo fue desafortunado. Necesitaba una noticia como esa, si esto sigue así iré a la quiebra a fin de mes- murmuraba mientras miraba al cielo casi como si se quejara con los dioses por la mala suerte que estaba teniendo. -Tal vez debería ir al templo y quejarme con la primera sacerdotisa que me encuentre- una sonrisa se le dibujó en el rostro al imaginarse la situación. -Muy bien, a seguir trabajando duro- dándose ánimos así misma se preparaba para continuar recorriendo la ciudad cuando un extraño ruido llamó su atención. Era el graznido de un cuervo, aterrizando sobre su hombro comenzó a graznar como si estuviera hablando con ella. -Tranquilo amiguito, ¿qué traes hoy para mí?- desenrollando el papel Furimi comienza a leer el contenido. Era el heladero del parque decía que fuera inmediatamente hasta su puesto. -Muchas gracias por el mensaje, por ahora solo tengo este pequeño trozo de carne seca, recuérdame darte un merecido premio por tu trabajo- Al terminar de hablar y despedirse del cuervo inició su vuelo en dirección al parque.

Llegando al parque desde la altura pudo ver el carro de helados. Descendiendo como un ave aterrizó cerca del heladero, a quien saludó con un fuerte grito mientras oculto mis alas -¡Ey Don! ¿cómo está? Tiene un nuevo gusto de helado para ofrecerme o sólo me llamó para hablar- el hombre con una gran sonrisa en su rostro negó con la cabeza -Esta vez no, hay una señorita esperándote en aquella banca, te busca por un anuncio- meneando hacia un lado la cabeza algo confundida Furimi trataba de ordenar sus pensamientos –Ah claro, yo publiqué un aviso en varios lugares. Gracias Don, para la próxima hablaremos sobre los últimos rumores del show de tv que te gusta- Saludándolo con la mano se despidió de él y caminó hacia la persona que la esperaba.

Al acercarse a la banca pudo ver a una mujer joven de veinte y tantos, delgada y rubia, se parecía a esas modelos que uno suele ver en las revistas de moda. Con algo de curiosidad le habló -Hola, soy la persona que publicó el aviso, el heladero me dijo que me andabas buscando- dijo señalando al hombre que aún se encontraba ordenando su carro preparándose para irse. -Es por el aviso de compañera de piso ¿verdad?- la joven preguntaba para averiguar si era una broma del heladero, después de todo no sería la primera vez que ambos se juegan bromas entre sí.


Última edición por Furimi Furuta el Vie Jul 20, 2018 4:54 pm, editado 1 vez




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Tema Privado Re: Compañeras anónimas

Mensaje por Stella Maris el Jue Jul 05, 2018 3:58 pm

Las especulaciones de Maris se veían reflejadas en su actitud nerviosa, no sabía bien qué esperar. O cómo era. Y en parte no se sentía culpable por tomar esa postura defensiva: con todo lo que ha visto en Eádrom, pensar en alguien que no tuviera un “je ne se quoi” parecía complicado. Decidió pertinente escuchar un poco de música para amenizar la espera.

Para apaciguar las ansias, Stella miraba alrededor del parque: a simple vista, todos parecían personas normales y silvestres, varios de ellos con hijos –más de uno – o también logró divisar un grupo de primaria jugando, vigilados por una maestra. Sonrió, era de esas etapas frágiles en donde todo valía, desde rasparte las rodillas hasta llorar por lo injusto. Y en ese devenir fue que sintió una persona llegar. – “¿Una, dos canciones? Vaya. Perdí la cuenta” – Maris sintió un murmullo no pudiendo entender con plenitud lo primero que dijo, rápidamente se los quitó, logrando captar con más atención el segundo; a simple vista, Stella no halló nada particular: era una chica delgada, un poco más baja que ella pero notoriamente más enérgica que ella - ¿El anuncio? ¡Sí, sí! – la expresión de la italiana se volvió más jovial, - No sabía bien quién podría ser el dueño del aviso. Pero parece que estamos buscando lo mismo – hizo un ademán con la mano, cual si llevara billetes – Reducir costos, ¿Verdad?- .

Parecía una buena chica, y por lo visto, no tenía ninguna relación con el heladero – Ah si, vi el anuncio en la página de la Universidad. Vine a hablar con el heladero, pero pensé que podrías ser su hija, por eso no entendía por qué no estabas – rió un tanto nerviosa, quizás estaba soltando demasiada información - ¿Y bien? No sé cómo funciona acá esto, pero no pierdo en preguntar: ¿tú tienes una casa o estás buscando una para cambiarnos? – Stella apuntaba al hecho de no saber si alguna de las partes ya contaba con un sitio físico, o de plano empecinarse a buscar un lindo lugar para poder cobijar a ambas… Aunque ello le resultaba extraño ¿De buenas a primera vivir con alguien diferente a una? ¿Se llevarían bien? – Oh si, qué mal. Mi scusa… (mis disculpas) – Se excusó y extendió la mano hacia la otra chica – yo me llamo Stella. Llegué hace poco de Italia para acá. Ah, y perdón si no hablo muy bien. Aún estoy aprendiendo el idioma ¿Y tú eres? Oh. Lindo sombrero – le llamó la atención el color y la forma, sin contar los pompones - ¿Lo hiciste tú?
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Tema Privado Re: Compañeras anónimas

Mensaje por Furimi Furuta el Vie Jul 20, 2018 5:06 pm

Off rol:
Perdón por no responder, me enfermé y no pude conectarme.

Mientras esperaba una respuesta por parte de la joven que tenía en frente, Furimi la observaba detenidamente, ella lucía hermosa el único detalle que le podía encontrar era su pálida piel que la hacía ver algo débil. Instintivamente  buscó tanteando por su cuerpo la cámara fotográfica que llevaba colgada de su cuello pero apenas la tocó se detuvo -En que estoy pensando, no puedo tomarle una foto por sorpresa-

Perdida en sus pensamientos solo logró escuchar la última frase que le dijo.  -Sí, el alquiler no es barato y si pudiera reducirlo un poco sería de mucha ayuda- respondió rápidamente, en un intento de que no se diera cuenta que estaba absorta en sus pensamientos. Tomando un respiro y con una sonrisa en su rostro continuó hablando –No, no soy hija del heladero. Él solo es un buen amigo mío, me ayuda con algunas cosas, como avisarme cuando alguien quiere contactar conmigo. Generalmente estoy todo el día trabajando por lo que es de mucha ayuda que atienda a la gente que me busca, podría decirse que es una especie de secretario- se rió al pensar como luciría el hombre en ropa formal y atendiendo llamados en una oficina.

-Con respecto a lo de la vivienda yo ya estoy alquilando una, es un departamento que cuenta con dos habitaciones, un baño, una cocina y una sala de estar/comedor que tiene una salida a un pequeño balcón. No es muy grande pero por su precio es muy conveniente y debería ser suficiente para dos personas- mientras hablaba llevaba su mano a su mentón y miraba hacia arriba intentando recordar más detalles del departamento. Cuando baja su mirada ve que la joven con la que hablaba se disculpa y extiende su brazo, o eso fue lo que interpreto Furimi ya que se lo dijo en un idioma que ella no comprendía. Respondiendo a su saludo sujeta su mano enérgicamente -Es una placer conocerte Stella, no te preocupes para ser Italiana hablas bien el idioma. Yo soy Furimi Furuta, yo tampoco soy nativa de Éadrom pero si soy de Japón solo que de otro lugar- Su rostro se iluminó y una gran sonrisa se dibujó en su cara al escuchar el alago a su sombrero -Es lindo ¿verdad? Me gustaría decir que lo hice yo pero no es así, este es un sombrero que llevan todos los Tengu, son algo así como una sociedad-

Apoyando una mano sobre su cadera y señalando con la otra hacia ella le pregunta de una manera directa -Si viste el anuncio en la página web de la universidad imagino que serás una estudiante ¿no? Cuéntame un poco más sobre ti- Furimi tenía cierta curiosidad por la persona que se encontraba frente a ella, ¿Qué edad tendría? ¿A qué se dedicaría? ¿Por qué vino a Éadrom a estudiar? Muchas preguntas cruzaban por su cabeza, pero tampoco pretendía interrogarla ya que lo menos que quería es espantarla actuando como una loca detective.




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Tema Privado Re: Compañeras anónimas

Mensaje por Stella Maris el Dom Jul 29, 2018 4:16 pm

En el parque todo era risas, diversión y helados. Y era chistoso que en un recodo del mismo, empezara a establecerse un pequeño negocio entre ellas dos, pero, así empezaban las buenas historias ¿No? A simple vista, Stella se sintió entusiasmada por tener la misma idea y por fin conseguir alguien para dicha aventura. Pero por otro lado, con todos los momentos en los que ha aprendido a entender que Takemori no era una simple ciudadela de personas estrambóticas, no podía quedarse solo con la apariencia, tendría que ir paulatinamente soltando la reticencia a los seres sobrenaturales.

¿Cómo? –“¿No era hija del heladero?” – La curiosa forma de comunicación de la chica, le hacía recordar las añejas costumbres de la vida campesina: dejar el recado con alguien o esperar a que en determinado momento del día lo pudieses encontrar. A simple vista se veía joven, muy joven, podría arriesgarse en decir que era más que ella incluso. Y las dudas comenzaron a agolparse – “¿Será atecnológica? ¿No tiene pensado invertir en un teléfono? ¿O tendrá quizás uno muy viejo?”-  Todas posibilidades manejadas por alguna situación familiar de parte de la italiana, pero no eran solventadas por su contraparte, en parte porque a Stella le daba miedo empezar a arruinar toda la conversación con una pregunta tan trivial – “Tal vez y así encuentra más paz”Ya veo, como tu secretario,  eso suena extraño – el imaginarse a un hombre de esas características con una camisa cercenándole el cuello era cruelmente jocoso, pero no pudo evitar dejar escapar una carcajada, sosteniendo las manos alrededor de su cintura. Y de pronto recordó qe el heladero lanzó un cuervo al cielo, para que de pronto llegue - Qué curioso, entonces el heladero, además de vender, también practica cetrería parece - le comentó sin darle mayor importancia
.
Oh si, entiendo eso del alquiler – se sintió aliviada de no recorrer la ciudad buscando un sitio para ambas – Yo también estoy viviendo con más gente en una residencia, pero, tu entiendes – dijo, haciendo un ademán incómodo – No existe la “Privacidad” – declaró, colocando una mano alrededor de su nuca, acariciándola – “No digo que yo sea lo más asocial, pero también es bueno ir en la noche en pijama a la cocina” – pensaba avergonzada, rememorando las veces en que la pared aledaña sonaba sospechosamente de forma rítmica – Por como lo describes, me parece bien, la verdad, no soy alguien de llevar visitas a casa o de hacer mucho ruido – En la medida que avanzaba la conversación, Maris no pudo evitar la felicidad y orgullo que denotaba al hablar de su sombrero - ¿Ten-gu? – Ladeó la cabeza, confundida – Suena a un club – “Un club de qué, ¿de amantes de la geometría?” – En un movimiento osado, la mano de Maris fue a acariciar uno de los pequeños pompones que caían  - Vaya, son muy suaves ¿Pompones de oveja? – “¿Dijo sociedad? Vaya, puede que sí sea un club después de todo. ¡Oh! Ya sé, una sociedad dedicada a la cetrería”. - Pensó audazmente.

La chica le cayó en gracia, le gustaba esa energía desbordante que desprendía en sus palabras y la forma en la que se expresaba también, no le recordaba a nadie en particular, sino que venía a formar parte de una nueva forma de amistad, y eso le emocionaba bastante; Empatizó con ella al entender que venía de Japón, aunque de otra zona y le agradeció que haya entendido lo que habló – “Bien, eso significa que las clases online están funcionando”- Pensaba con desfachatez – Ah si, la vi en la página de la Universidad. Y luego lo vi en varias partes más. Llegué a Takemori hace no mucho – comenzó a explicarse con extraña fluidez, notando que en el idioma había una gracioso acento italiano – “¿Será bueno decir todo? Bueno, voy a vivir con ella. En teoría” – Sin más dilación, intentó resumir su naciente historia – Soy de Verona. Tengo veintiséis años y estudio Medicina. Aunque no me acostumbro mucho a las clases aún…- Luego del pequeño parloteo, Maris se percató de un pequeño detalle – “¿Contar un poco más de mí?” - ¿Sabes? Eso sonó a periodista – le dijo entre risas - ¿Estudias eso? Eres buena – “Vaya, no llevamos ni diez minutos - pensy ya me ha sacado todo el perfil desde mi llegada. O yo soy muy confianzuda” – Ahora es tu turno de ontarme un poco más de ti – le invitó a tomar asiento a su lado, esperando la respuesta.
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Tema Privado Re: Compañeras anónimas

Mensaje por M. Levka Nikoláyevich el Lun Oct 01, 2018 8:53 pm


Φ CERRADO Φ

Debido a la falta de respuestas en éste tema durante dos meses o más, y muy a nuestro pesar, el tema ha sido cerrado y retirado de la zona correspondiente. Sin embargo puedes recuperarlo, pidiendo su reapertura, aquí.
Lugar: Otros
Atte: Staff ITR.





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