Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Diciembre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado He keeps me warm [Alesiter]

Mensaje por Morghana Mahler el Miér Jun 20, 2018 5:53 pm

No le había vuelto a ver. Aquel chico tan raro parecía haber desaparecido del mapa. El pasear por el centro comercial antes de ir a trabajar se había convertido en un nuevo pasatiempo, casi como una rutina, con tal de volver a verle. Pena que nunca llegó a ser. ¿Qué habría sido de él? ¿por qué demonios había desaparecido? había pasado dos semanas ya. Dos putas semanas.

Fue alguien de paso.

Las 10.30 de la noche. La sensación térmica era más baja de lo habitual y aún así a Ana parecía no importarle. Acababa de salir del trabajo y lo que menos le apetecía era encerrarse en casa a hacer deberes para el día siguiente o ponerse a estudiar. El parque estaba solitario y oscuro, sólo unas pocas farolas alumbraban un poco con luces danzantes que amenazan con apagarse. Se notaba que había un problema con el circuito de las luces del parque y aún así, ella continuaba viendo el parque precioso, como salido de cuento de hadas para niños.

Miró al oscuro cielo plegado de estrellas y pudo jurar sentirse infinita. Pequeñamente infinita.

Sus ojos comenzaron a tener índices de atonía. Quizás cansancio de trabajar tanto y dormir poco. La rutina laboral también había sido más cansada de lo normal, ya hacía dos semanas que salía antes de casa y esa falta de descanso parecía que le pasaba factura. Se tomó el atrevimiento de sentarse lo suficientemente lejos de las farolas como para que su silueta pasara desapercibida por la falta de luz y su vestuario negro. Su chaqueta al tener capucha, la llevaba puesta cubriendo así el intenso color rojo de su extensa cabellera, no por ocultarse, pero sí por así tener menos frío, igual que las manos metidas en los bolsillos. Soltó un suspiro que respondió en forma de baho. Esa noche, como tantas otras, iba a tener insomnio, lo presentía. Se acomodó en el banco con el trasero medio sobresalido con tal de apoyar la nuca en el respaldo de éste, cerrando los ojos. Podía sentir como su nariz comenzaba a enfriarse. El frío ese momento le hacía sentir viva, quizás por experiencias pasadas en donde había pasado más frío que otras sensaciones que su cuerpo pudiera ofrecer.

Se sacó el móvil del bolsillo y buscó en su galería de fotos la foto de aquel desconocido de brazos tatuados y ojos bicolores, pero bicolores de verdad, los dos. Tenía los ojos más bonitos que había visto hacía tiempo con diferencia. La luz de la pantalla iluminaba su cansado rostro con gracia, mostrando sus facciones serias y distraídas a la par. "Debería borrarla... es estúpido." Sin bloquear el móvil, volvió a introducirlo en su bolsillo, escondiendo nuevamente la mano para volver a mirar el cielo. Su mente repasaba las palabras ajenas. Ella seguía sin entender como podía importarle tanto.

Maldito.

Maldito el momento.

Maldito él.



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Tema Privado Re: He keeps me warm [Alesiter]

Mensaje por Aleister D. Hamilton el Sáb Jun 23, 2018 9:21 pm

¿Cuando había pasado? ¿ Como? No es que él sintiera una especie de rechazo hacia la situación en la que se encontraba ni nada por el estilo. Solo que quizás le había perdido la costumbre. O mejor dicho, hacía mucho que no se veía a sí mismo en ese lugar, haciendo aquello. En otra época aquello sería moneda común y corriente. Pero ahora le sorprendió. De buena manera por supuesto. Se había olvidado cuan libre realmente podía ser el hombre si contaba con el dinero suficiente para comprar comida. La imperiosa necesidad de ostentar un opulento apartamento o una suntuosa casa siempre se le habían hecho triviales. Necesidades pre-fabricadas por el concepto capitalista de la humanidad. Esa constante definición de uno mismo si se tiene un techo sobre la cabeza y una cama con sábanas de algodón egipcio. Asco. Por eso, solo por eso, quizás era que estaba sonriendo en ese momento. Completamente solo, siendo ignorado por todos los transeúntes al confundirlo con lo que podría ser totalmente un mendigo.

Se había quedado dormido en el parque aquella tarde. Una tarde fría, pero lo suficientemente soleada como para atenuar los efectos de la temporada. Al despertarse se percató que la noche había caído. Quizás había sido por que llevaba uno o dos días enteros sin dormir. Quizás era por que estuvo ocupado jodiendo con una de las pandillas de la ciudad. Se había tomado el atrevimiento de faltar el Viernes al trabajo, excusado por supuesto alegando la existencia de una suerte de familia en aprietos, y desde entonces no había frenado. El hecho de quedarse dormido había sido, quizás, inevitable entonces. Se recompuso y se incorporó, no sin antes soltar un pesado bostezo. Se tronó los huesos de la espalda y el cuello y se puso de pie finalmente.

Por algún tipo de motivo su mente derivó mientras comenzaba a caminar. Anteriormente había sacado de su mochila una botella de agua. Iba bebiendo de forma distraída, ignorando toda posible persona que pudiera pasar por su lado. Y en aquella deriva su mente se direccionó de forma inconsciente en la muchacha sin nombre que había conocido el otro día. Dos semanas atrás había sido...¿No? Había sido...diferente. Esencial era aquello en por qué el recuerdo ajeno perduraba en su agitada mente. No por que le agradara que lo escupieran ni nada por el estilo, pensó, pero por que aquél encuentro le había sacado lo monótono a aquella jornada de pura improvisación. Tenía un acuerdo con ella, pero también era cierto que no sabía donde trabajaba ni quién era. Ni cual era su nombre. Esa chica era un enigma para él. Y sin importarle el hecho de negarlo, sentía dentro de su marchito y gélido pecho, ansias por volver a encontrarse con ella.

Dichosa o maldita tenía que ser la suerte. Puesto que en su nariz ingresó el mismo aroma, la misma esencia, que aquella tarde en el centro comercial. Tal y como si una bofetada lo hubiera espabilado de sus delirios, pudo sentir como sus ojos se volvían a centrar en la realidad. Su mirar se centró al frente. Ella se encontraba sentada en un banco del parque, alejada de toda luz. Distraída y quizás inmersa en sus propios pensamientos. Su mirar pasó desde su teléfono al cielo, casi como si se encontrara disgustada por algo en particular. Nunca se le pudo cruzar por la cabeza el hecho de que él era ese algo. Se le hacía demasiado trivial, o quizás demasiado perfecto, que ella estuviera disgustada por que no se habían encontrado de nuevo.

¿Tenían un trato pendiente entre ambos, no es así?

Pensó por unos momentos, recordando en el proceso las palabras que habían salido de sus propios labios. Sí, tenían un acuerdo. Ella tenía una foto de él. Y él nunca había cobrado realmente lo acordado. Se movió por inercia. No es que no se le hubieran cruzado mas de una posibilidad de como actuar ante aquél "afortunado" evento. Pero había resuelto, como siempre, dejarse llevar a improvisar. Sus pasos fueron demasiado silenciosos, o quizás ella se encontraba demasiado distraída. Pero no se percató de la cercanía que ahora había entre ambos. Aleister tomó asiento, sin decir nada. En silencio y sin hacer demasiado ruido tampoco.

- Sabes...- Dijo con un cigarrillo entre los labios. Con toda la calma del mundo. Sus dos manos se encontraban ocupadas con la tarea de acomodar su cabello, de atarlo. Una vez que hubiera terminado, rompió el silencio.- Si no querías un tatuaje o ser mi modelo, solo tenías que decirlo. - Le dijo. Miró de reojo a la mujer y sonrió de medio lado. Aquello seguramente le costaría un golpe o quizás que le escupan la cara, pero valdría la pena. - Mi nombre es Aleister, por cierto. Encantado...pelirroja.



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Tema Privado Re: He keeps me warm [Alesiter]

Mensaje por Morghana Mahler el Lun Jun 25, 2018 6:29 pm

¿Tan metida estaba en su mundo? ¿cómo podía ser que no se hubiera dado cuenta en ningún momento de la cercanía de su adorado compañero de la noche? giró la cabeza de forma brusca, entre sorpresa y susto al escuchar una voz extrañamente familiar a un costado, a su lado en el banco. Podía sentir los latidos de su corazón apretar contra su pecho, como si quisiera atravesarlo de la adrenalina que le estaba corriendo ahora mismo por las venas. Preparó el puño para lanzarlo con fuerza con toda la intención de destrozar la cara al que se había atrevido a tomar la confianza de sentarse a su lado sin su permiso.

—¿Pero qué coñ...?— Paró en seco al percatarse de que era familiar. Aún en la oscuridad podía saber que era él ¿qué cómo podía saberlo? era fácil. Se había estudiado tanto su foto que reconocería su figura aún estando a ciertos metros. Tragó saliva y pudo sentir sus latidos de forma diferente. "Joder, ¿pero qué puta mierda pasa?" Se llevó la mano derecha a su seno izquierdo, apretándolo con cierta fuerza en lo que trataba inútilmente de detener los ensordecedores latidos que ahora más que aviso, latían por unos nervios diferentes, como cuando estás subiendo en una montaña rusa y sabes que pronto toca la bajada. Podía ver un poco de su rostro iluminado por el cigarrillo encendido que subía la tonalidad con cada chupada que él le daba.

Y lo hizo. Le soltó un certero puñetazo en el brazo después de soltarse el seno. Sin mucha fuerza, pero si lo suficientemente contundente como para hacerle sentir. ¿Cómo se atrevía? Frunció el ceño. —¿Se puede saber qué mierda te pasa?— Estaba exasperada. No era cosa de ella. Estaba segura, había pasado por esa mierda de centro comercial cientos de veces en diferentes horas con tal de buscar su estúpida cara y así verle... ¿cómo se atrevía a echarle la culpa? no se lo iba a permitir. Se levantaba del banco, se sentía nerviosa, impulsiva, rabiosa. Comenzaba a caminar delante del chico de lado a lado, dando unos cuatro pasos antes de dar la vuelta sobre su talón y repetir el procedimiento en sentido contrario, así una y otra vez. —Desapareces. No sé nada de ti y ahora haces como si nada y me acosas en el banco a oscuras. Estás tocado del ala.— Mientras hablaba movía los brazos sin detener su repetida caminata. Mostraba sus nervios a flor de piel e incluso su voz sonaba un poco más aguda de lo normal debido a los nervios, pero tenía la desagradable sensación de que si se detenía, se pondría a temblar delante de él. Era algo que no podía permitirse. Era algo impensable.

—Me importa una mierda tu nombre.— Mentía. —Ya he visto que eres el tipo de persona que no cumple y dice las cosas por decir. No quiero saber nada de ti.— Y se detuvo. Justo delante de él. Mirando abajo, buscando sus extraños ojos bicolor en el destello del cigarrillo con la inmensidad de su azul. Y tal y como había previsto, allí estaba, con un temblor de piernas que ascendía y se apoderaba de todo su cuerpo. ¿Por qué demonios le estaba pasando eso? ¿y qué estaba esperando? ¿no era más fácil irse?

Entrecerró los ojos y se apretó los labios. "No me dejes ir..."



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Tema Privado Re: He keeps me warm [Alesiter]

Mensaje por Aleister D. Hamilton el Dom Jul 01, 2018 8:50 am

Ella reaccionó de una forma que se le antojó impredecible, de nuevo. Y por todo lo que tuvo de impredecible su reacción, se le antojó de igual forma deliciosa. Eso era todo lo que él buscaba. Lo impredecible. Aquello que rompiera con los esquemas establecidos por lo normal. Aquello que pudiera divertirlo aunque sea de forma efímera. Pero por algún motivo que no podía comprender del todo, ella podía o parecía ostentar en sí misma el potencial de mucho mas. No ser solo un entretenimiento, sino un signo de pregunta. O mas que un signo, una pregunta completa. Una interrogante que le interesaba responder. Una interrogante que representaba todo lo que el añoraba. Un desafío, verse envuelto en algo que estuviera fuera de todo. Fuera de, incluso, él mismo. Ese impredecible ser en el que se había convertido tantos años atrás. Ahora se había convertido en su "yo" normal.

Y todo lo que tuviera normalidad en él, le aburría de sobre manera. No quería ser rutinario. Su mayo deseo era encontrarse a sí mismo en un eterno estado de cambio y movimiento. Y por los mismos motivos que lo habían hecho tomar asiento, ahora estaba allí, mirando a esa niña, parlotear enojada y haciendo ademanes sumamente infantiles. Le había soltado un golpe de lleno, no demasiado fuerte ni siquiera para estándares humanos, pero lo suficiente como para hacer que sus nervios se retorcieran mínimamente. Él la observó, hablar, insultarlo, darle voz a todas aquellas cosas que le habían cabreado en ese período de dos semanas en el cual el elemental había desaparecido.

Pero la siguiente imagen fue algo nuevo para él. Era precisamente lo que ocultaba esa efusividad agresiva. Detrás de ese velo de gritos, golpes e insultos, había una muchacha cuyas piernas no paraban de temblar. Su voz pronto se quebraría y mantendría sus ojos entrecerrados deseando algo que quizás nunca llegaría. Algo que sabía que no debía esperar. Aleister guardó silencio, pero no se quedó quieto. No demoró en ponerse de pie, dejando nuevamente en evidencia la divergencia en la estatura de ambos. Soltó un suspiro y con toda la calma del mundo, tomó el mentón de ella y alzó su rostro para que la mirada de ambos se encontrara.

- Oye, oye, ¿Se puede saber que son esas piernas que tiemblan? - Le preguntó sin rodeos, mientras la miraba con completa y absoluta seriedad. El cigarrillo se mantuvo en sus labios por unos segundos mas, llegando incluso él a inhalar una honda calada, la cual iluminó una buena porción de su rostro. En especial ese rojo mirar suyo. - ¿Sabes por que te propuse aquél intercambio? ¿El de modelaje a cambio de un tatuaje? Por que me escupiste por algo tan idiota como que te afectara mi música. - Aleister hizo uso de su mano libre para tomar el cigarrillo con dos dedos y alejar el mismo del rostro de ambos. Sus ojos, sin embargo, se estaban acostumbrando a la oscuridad, tal y como lo estarían haciendo los de ella. La luz de la luna pronto sería suficiente para que se vieran con claridad el uno al otro. - Fue por lo impulsivo e inesperado de tu reacción. Y por que tienes cojones, niña, esencialmente fue por eso. -Aleister soltó el mentón ajeno y dio un paso hacia adelante, quedando a escasos centímetros de ella. - Si yo me llegara a disculpar contigo por no aparecer en ese centro comercial, entonces iría en contra de la persona que soy. No me disculpo por nada, nunca. Sin embargo...debo decir que lamenté no haber ido. - Hizo una pausa para sonreír y mirarla con otra intensidad. - La propuesta sigue en pie, ¿Que dices?

Le soltó con calma, mientras se mantenía así de cerca. Sonriente, con calma, pero manteniéndose fiel a su propia personalidad. Aquella que tanta intriga había despertado en la muchacha.
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Tema Privado Re: He keeps me warm [Alesiter]

Mensaje por Morghana Mahler el Dom Jul 01, 2018 9:31 am

¿Sabes esos calambazos que paralizan tu cuerpo? esos en los que la tensión es tan fuerte que bloquea todos tus músculos no permitiendo que tus nervios reaccionen. Eso es lo que sentía ahora mismo Ana. Su cuerpo se había paralizado casi por completo al sentir la mano ajena en su mentón. Entreabrió los labios y jadeó. ¿Por qué le producía todo ese tipo de reacción? Sintió frío, calor, vergüenza. Todo su cuerpo era una tormenta en medio del mar y ella una náufraga ahogándose de forma ineludible. Entrecerró los ojos y tragó saliva. Debía pegarle. Debía hacerlo. Incluso ahora que su voz retumbaba en su cabeza de forma casi ininteligible. Su cuerpo comenzaba a temblar nuevamente.

Sintió ganas de llorar. Se sentía vulnerable. Se sentía pequeña frente a sus ojos. No entendía las reacciones de su cuerpo y era terrible esa mierda de sensación. Volvió a tragar saliva y en un acto de falsa valentía, apartaba la cabeza en un movimiento brusco, aprovechando también que él se la soltaba para dar un paso hacia atrás y volver a recubrir la distancia que su acompañante había insistido en menguar. No se sentía con fuerzas como para permitir su cercanía. Si su cuerpo reaccionaba así con él lejos, estando tan cerca no quería saber que podía pasarle.

—No... no te acerques tanto. Resulta desagradable.— Frunció el ceño en intento de recobrar la compostura. Volvió a tragar saliva. Se sentía la boca seca. Sus ojos parecían mostrar un deje húmedo en lo que parecía lágrimas amenazando con salir. —Puras habladurías. Lo más seguro es que te vayas riendo de todas diciéndoles estupideces de querer tatuarlas cuando no es tu más mínima intención. No apareciste. No quisiste aparecer... y eso ya me dice suficiente, Aleister.— Cuando pronunciaba su nombre, su voz temblaba un poco, lo justo como para mostrar debilidad ante su nombre a pesar de que había conseguido recobrar un poco la autoridad que solía demostrar. No podía creerle, no otra vez. Se sentiría más estúpida de lo que ya se sentía si volvía a hacerlo. Si volvía a desaparecer. Si en tan poco tiempo él parecía haberse grabado en su cabeza, ¿qué no pasaría si volvía a esperar algo de él? simplemente no le salía a cuenta, no podía hacerlo porque las estúpidas personas le demostraban de forma continua que no podía hacerlo. Comenzaba a moverse otra vez, volvía a sentir como su cuerpo insistía en mostrar debilidad ante aquel desagradable ser. Tragó saliva y carraspeó la garganta. Se daba la vuelta sobre su talón, dándole la espalda pero sin atreverse a ir. Rodeó los brazos sobre sí misma, clavándose de cierta manera sus uñas en su piel para sentirlas través de la ropa. Quizás un poco de dolor le hacía escapar de la situación.

Ahora podía sentir un frío más intenso, a pesar de que tenía claro que no era por culpa de la temperatura del lugar. —No temblaba... idiota.— Pronunciaba en un hilo de voz, mirándole de reojo por encima del hombro. Aún que los dos supieran que sí lo hacía, ella no podía ser capaz de admitir tal cosa. Ahora que sus ojos volvían a acostumbrarse a la oscuridad, la luna parecía iluminarlo todo, incluso todo aquello que las farolas no eran capaz de iluminar. Se puso medio de perfil para poder mirarle con más detalle, a modo de reproche, pero mirarle a fin de cuentas. Tenía la extraña sensación de conocerle aún no sabiendo absolutamente nada de él. —No te pienso decir mi nombre.— Sentenciaba finalmente, a modo de castigo.



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Tema Privado Re: He keeps me warm [Alesiter]

Mensaje por Aleister D. Hamilton el Sáb Jul 07, 2018 12:41 pm

- Hay una porción de tu argumento, en la cual te equivocas, chica misteriosa de cabellos rojos. - Aquello salió de sus labios a forma de respuesta. En respuesta a lo negada que parecía esa niña a decirle como se llamaba. Algo tan trivial para tantos y tan trascendental para otros. O quizás para ella no lo era, sino que por el simple hecho de que él lo había preguntado, entonces no lo diría. ¿Por que habría de hacerlo, no? Todas y cada de sus experiencias con Aleister hasta ese momento no habían sido mas que simples decepciones. ¿Que habría de hacer o decir él que pudiera cambiar su limitada y momentánea percepción? Tenía una idea, y era verídico que algo había hecho. Ella no había sido la única con el deseo latente de que ese casual encuentro se repitiera en ese centro comercial. Pero también era cierto...que Aleister no se juntaba con el mejor tipo de gente. Y esta gente, nunca estaba de buen humor cuando alguien como él les robaba algo. - No aparecí por sucesos que no puedo explicarte. Tienes razón en la parte de que quizás no haya nada que pueda decir para revertir tu percepción de mi. Pero, ¿ Cuando he dicho yo que mis palabras iban a encargarse de eso?

Hizo especial énfasis en la forma en la cual dijo "decir". Tal y como si detrás de aquella simple palabra hubiera alguna especie de código o secreto oculto. No era tan complicado, quizás, pero sí lo hizo adrede. El elemental dio un paso hacia atrás. Mantuvo en todo momento su mirar fijo en su joven interlocutora. Cuando alcanzó los cuatro pasos de distancia, hizo un movimiento desganado y dejó caer su pesada mochila al suelo. El contenido de esta pareció revolverse. Las pequeñas botellas de tinta hicieron un agradable sonido mientras Aleister se ponía en cuclillas. Abrió aquél recipiente y se puso a hurgar con la intención de sacar algo. ¿Pero que podría ser? Los ojos del elemental se dieron a la tarea, con la misma efusividad que sus dos manos. Cuando su mano dio con su objetivo, el elemental soltó una pequeña risa mal contenida, al momento que se ponía de pie nuevamente. Al voltearse de nueva cuenta para quedar de frente a la pelirroja, este le enseñó lo que sostenía con su mano derecha. Un pequeño sobre blanco, el cual giró para que este revelara una ínfima anotación en el centro. La misma decía:

"Pelirroja - Centro comercial. "


Aleister sonrió de medio lado y mirándola a los ojos le arrojó aquél pequeño sobre. Dentro del mismo había un trozo de papel. Una hoja de su cuaderno para ser mas precisos. Dentro de esa hoja de cuaderno, había un dibujo. Dibujo que había hecho la noche después de haberla conocido. El dibujo era para una buena porción de su brazo, de cualquiera de los dos. Había un fénix como centro de dicha obra de arte, en la cual quedaban especialmente detalladas sus hermosas y majestuosas plumas. Haciendo así una clara referencia a ese cabello color fuego que la mujer tenía en la cabeza. A su alrededor había dos serpientes, llamativas y cargadas de color, las cuales desembocaban en una serie de símbolos antiguos y arcanos que representaban a la figura femenina. En la cara interna del brazo figuraba un felino, en contraposición con el ave legendaria. Puesto que la mujer, a su parecer, representaba ambas contra caras completamente opuestas. Por un lado, una luchadora ave, mientras que por el otro...una frágil pero hermosa criatura terrenal.

- Te adelantas al pensar que sólo hablé ese día. Diseñé ese dibujo la misma noche después de haberte visto. Yo no digo las cosas por qué sí. - Dijo y volvió a tomar asiento, con total calma. Arrojó a un lado su cigarrillo ya apagado y tomó uno nuevo de la cajetilla. Suspiró al encender el mismo y se quitó aquella pesada chaqueta. - Ya tienes el diseño en las manos, y al artista enfrente tuyo. Tú decides.

Le plantó el desafío en la cara, una prueba contundente de que el efecto que él tuvo sobre ella no era sólo en ese sentido. Sino que la impresión que ella le había generado era tal que lo tuvo toda una noche en vela diseñando aquél complejo diseño. Elevó su mirar de nueva cuenta y lo mantuvo fijo en toda la anatomía ajena. En sus curvas, en todo.

- ¿ Y bien?


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Tema Privado Re: He keeps me warm [Alesiter]

Mensaje por Morghana Mahler el Dom Jul 08, 2018 10:47 am

¿Cómo algo tan insignificante como un escrito en un papel podía marcar tanto? aún con la oscuridad de la noche, la luna brillaba lo bastante como para dejarle ver el escrito. Sonrió. Podía jurar sentir un ligero cosquilleo en el estómago. Miró la mochila en el suelo antes de volver a mirarle, en silencio, esperando, paciente.

El dibujo era fascinante. No podía buscar definición que le hiciera suficiente justicia como para describir lo que podía sentir en ese momento mirando la obra de arte que el chico había hecho para ella. Aunque la oscuridad no le permitiera ver con detalle el dibujo, sabía que era fascinante. Fascinante y grande. —Oh... Aleister...— Siguió la silueta ajena con los ojos, clavando su mirar en el opuesto, su sonrisa no se podía disimular. Parecía que todo enfado u ofensa se le hubiera pasado, no es que no hubiera más pelirrojas que ella, pero sería mucha casualidad que estuviera hablando siempre con pelirrojas en centros comerciales, ¿no? ¡sí! tragó saliva y se acercó a paso decidido. El chico le había sorprendido de forma grata.

No te pienso dejar tocarme a oscuras. Si te veo de día y en menos de una semana, cerramos el trato.— Ladeó la cabeza, atenta a los movimientos ajenos. Pendiente de todo aquello que pudiera hacer y le diera una pequeña pista de lo que iba a seguir ocurriendo. Le había dado una semana de plazo porque tenía la necesidad de darle tiempo. O quizás de dárselo a ella misma, porque temía que si solo le daba días, no se cumpliera el trato y con ello, no volviera a verle más. ¿Por qué temía eso de un total desconocido? ¿y si era un bicho raro de esos con poderes especiales para engancharla de algún modo? —Oye... ¿eras un bicho raro de esos, no? ¿tienes poderes?— No lo sabía, su apariencia era total humana, pero quizás era una excusa barata de echarle la culpa de lo que estaba ocurriendo con su persona. Se agachaba poniéndose de cuclillas delante de él, quedando más baja, apoyando sus antebrazos sobre las rodillas ajenas, teniendo así un contacto y una cercanía más de la que ella habituaba tener. —¿Qué tienes en los ojos? ¿por qué son de ese color, te los has tatuado también?— Estaba dejando pasar por encima el tema del tatuaje, quizás era su mejor manera de crear na especie de vínculo que le obligara a él a sentir la misma necesidad que tenía ella.

Maldito fuera.

Joder.

Era tan putamente sexy. Miró los labios ajenos por un momento, relamiéndose los suyos de forma totalmente inconsciente. Los latidos de su corazón comenzaban a acelerarse. Su temperatura corporal subía como lava de volcán. Allí estaban, sus bajos instintos haciendo acto de presencia por tan solo imaginar los labios ajenos paseándose a placer por su piel. Jadeó. Una, dos, tres veces, su respiración comenzaba a acelerarse de forma notable y fue consciente. Levantándose de forma brusca para dar un par de pasos hacia atrás. —Me iré, Aleister.— Temía que él lo viera. Temía que su cuerpo hablara más que sus labios.



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Tema Privado Re: He keeps me warm [Alesiter]

Mensaje por Aleister D. Hamilton el Miér Jul 11, 2018 3:55 pm

Aleister siempre había sido un tipo al cual era sencillo de tildar como un hijo de puta. Uno de esos que la gente se encuentra por la vida, en diversas situaciones, y que luego de una breve interacción siempre alcanzan la misma conclusión. “Este tipo es un hijo de puta”. Siempre. O en la mayor parte de los casos. A lo largo de sus años había llegado a varias conclusiones por su parte. Había llegado a pensar que aquello era por su apariencia. El hecho de verse de esa forma, hacía que la gente lo catalogara de esa forma con demasiada facilidad. Otra conclusión había sido el hecho de que no se interesaba realmente en los demás. Y esa falsedad era tácita, a tal punto de que todos podían notarla. Pero con el paso de los años las respuestas se fueron reduciendo en número. Hasta que sólo quedó una.

Simplemente lo era y ya.

El elemental observó con toda calma como ella reaccionaba ante aquella pieza que había elaborado inspirado en ella. Era una representación quizás artística de la impresión que le había dejado. El dibujo no había resultado trabajoso, porque desde pequeño que su única forma de expresión había sido el hecho de plasmar lo que sea que se le pasara por la mente en un lienzo, una piel, o en una prenda de ropa. Su arte era impulsivo, y precisamente por eso es que él consideraba que era arte en su más prima y pura expresión. Sintió, por motivos para él desconocidos, una especie de calidez en el pecho al ver la primera reacción positiva de la pelirroja ante algo que él había hecho. Un interesante cambio si se tenía en cuenta que todo hasta ese momento había sido negación o rechazo.

- ¿Una semana? – Preguntó arqueando ligeramente las cejas. Su sonrisa se volvió a dibujar en sus labios al momento que veía como ella se acercaba a él. – Pasado mañana se me hace más razonable. ¿No crees? – Le dijo con calma, no demostrándose en absoluto sorprendido al verla allí, en cuclillas, apoyando los codos sobre sus piernas en una posición que a muchos podría darle mórbida libertad a su imaginación. No es que fuera inmune a algo como eso, pero no era lo que centraba sus pensamientos en ese momento. – No soy de esos seres que te pueden controlar la mente, no. Lo dejaré a tu imaginación. – Le dijo a forma de juego no tan inocente. Y al escuchar su ante última frase, soltó una pequeña risa, acercando al momento que habló, su rostro al de ella ligeramente. Quedando a tan solo unos quince centímetros de distancia. – Es tinta de color negro. Mis pupilas son rojas, eso es natural.

El silenció volvió a reinar en la escena. Un silencio en el cual las palabras no fueron lo relevante, sino el silencio y las respuestas del cuerpo de cada uno. Lo de ella se hizo tan evidente como que la luz del día era perjudicial para sus habilidades sobrenaturales. Pero mentiría si dijera que la presencia de ella, tan cercana, no lo afectara de una manera similar. De la forma en la cual ella respiró, o mejor dicho podría decirse que estaba jadeando, él sintió una pulsación en su entrepierna. No pudo evitar imaginársela desnuda, dándole una infinidad de usos a esos carnosos labios suyos. Ese mirar intoxicante clavado en el suyo mientras sus labios se daban a una tarea mucho más primitiva y esencial. Pero el nerviosismo y la desconfianza volvieron a poner una traba. Ella se levantó de forma brusca y él se quedó viéndola allí, de pie. Casi que no escuchó lo último que dijo, puesto que él que ahora se acercaría de nuevo, era él.

Aleister casi que apegó su cuerpo al ajeno, pero no lo hizo. Quedó a tan solo unos dos centímetros nada más. Entonces su voz salió de sus labios, pero estaba cargada de algo que hasta ese momento no había tenido. Una suerte de tono en extremo seductor.

- ¿Te irás sin siquiera escuchar una canción, pelirroja? – Le dijo casi al oído. Sin que ella lo notara, dejó caer en el bolsillo de su chaqueta una tarjeta. Era una tarjeta con dos cosas, su número de teléfono y una dirección. – Creo que deberías quedarte un poco más.

La dirección del estudio que tenía rentado desde que la conoció en aquél centro comercial.

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Tema Privado Re: He keeps me warm [Alesiter]

Mensaje por Morghana Mahler el Jue Jul 19, 2018 8:22 am

Rió ligeramente, llevándose la mano derecha a sus labios, notablemente divertida. —Me evitas semanas y ahora ya quieres verme pasado mañana. Primero aparece y después ya veremos si se hace pasado mañana o pasado una semana.— Se encogía de hombros negando con la cabeza. —¿En qué otros lugares extraños tienes tinta?— Preguntaba curiosa, no bien pensando en lo pervertido, pero sí dejándolo caer.

La cercanía ajena no ayudaba a que su cabeza pensara con claridad o siquiera que su cuerpo pudiera parar de reaccionar. Ese hombre tenía un poder inmenso sobre ella y comenzaba a darse cuenta de ello. Se sentía títere manejado por hilos de placer siendo él el titiritero. Bajó el mirar, tratando de concentrarse y quitarse toda posible imagen obscena de la cabeza, aunque la voz del ajeno retumbó en su cabeza con la misma intensidad que su entrepierna reaccionaba con complejo fuente. Jadeó una vez más. Cerró los ojos y sintió las piernas flaquear. "Mierda... mierda. Mierda. Mierda." Tensó el cuerpo en falso aguante y volvió a abrir los ojos, mirándole, mordiéndose el labio con unas tremendas ganas de dejarse llevar por aquello que parecía matarla por momentos. —¿Quieres que me quede?— Preguntaba de forma retórica, ya que interpretaba que si el chico le decía de quedarse no sería para que hiciera lo contrario. —Está bien. Pero...— Dio un paso atrás, volviendo a recobrar distancia, sentía que si continuaba cerca del ajeno acabaría por dejar que sus bajos instintos tomaran el control y le hiciera actuar como la fiera hambrienta que era. —Primero quiero una cerveza.— Señaló con el dedo índice de su mano izquierda a una máquina expendedora que había a unos 200 metros . Quizás algo frío le ayudaba a refrescar el calor que parecía estar sofocándola. —Después ya vería cuanto tiempo me quedaría.— Musitó, haciéndose la interesante a pesar de que ambos sabían que ella después de esa cerveza no tendría hora de llegada a casa... si es que llegaba esa noche.

Se encaminó al banco, evitando contacto con el ajeno, sentándose sobre el mueble, estaba claro que pretendía que fuera el chico quien le invitara a la cerveza, a fin de cuentas era él quien quería que se quedara... aunque ¿a quien pretendía engañar? estaba deseando quedarse más rato con el chico, escuchar como tocaba para ella, como la trasladaba nuevamente a mundos inexistentes. Por alguna razón, Ana se acordaba de cuando se conocieron, haciendo que sus mejillas tomaran una ligera tonalidad rosada. Se sentía ridícula de como le montó un teatro estúpido sin más por culpa de su mente jugarle una mala pasada. Fijó la atención en su acompañante de la noche, con semblante serio, realmente no era capaz de entender que desde el primer día que le vio ya le tenía esa debilidad que parecía marcar una gran diferencia entre todas las personas con las que había tenido relación hasta ahora. Ladeó la cabeza con más atención. —¿Qué estás haciendo conmigo, Aleister?— Pensó en voz alta, inmersa en sus pensamientos en lo que le observaba. Por un momento, Morghana miró a Aleister como si fuera él quien pusiera las estrellas en el cielo.



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Tema Privado Re: He keeps me warm [Alesiter]

Mensaje por Aleister D. Hamilton el Vie Jul 20, 2018 10:45 am

Aleister, desde una muy temprana edad, había comprendido una verdad que le ayudaría a superar una infinidad de crudezas en su vida. El hecho de que no todo en la vida tiene una explicación Lógica. De que algunas cosas pasan, porque tienen que pasar. Nada más, ni nada menos. Muchas veces se había encontrado a sí mismo pensando y pensando, rompiéndose las ideas frente a un muro cargado de ignorancia que bajo ningún concepto podría escalar. Por qué la mente de todos se delimita a las experiencias, a los sentimientos y a los dolores que cada uno experimenta en el transcurso de la vida. Y si bien él gozaba de resolver ese tipo de misterios, siempre se le antojaban como un afrodisíaco a la hora de descubrir su existencia. Y aquella pelirroja, eternamente cambiante en sus modos, en sus enojos y en sus claras excitaciones, era un torbellino que a él…no dejaba de cautivarlo.

Podría intentar encontrarle una explicación a esa energía casi que completamente sexual, una tensión tácita que cada vez se volvía más y más explícita. Pero sería una pérdida de momentos que podría pasar observando y aprendiendo más sobre aquél intrigante y nuevo misterio que ahora los envolvía. Por qué por más que intentara evocar la seriedad y la claridad en su mente, la misma se veía asediada en todo momento por aquella lejana promesa de recorrer el cuerpo ajeno con sus labios y lengua. De sacarle la ropa despacio y de forma delicada, para luego poseer su cuerpo de la forma más terrenal y animal que pudieran alcanzar al fundir sus cuerpos. O en contraposición, de sacarle la ropa de la forma más brusca y luego dedicarle una sinfonía de sus caricias más delicadas, destinadas solamente al placer ajeno, dentro del cual residía el propio. El hecho de perderse en el sudor más placentero que se refleja en la piel. En los gemidos que seguramente resultarían mas complacientes que la más compleja de las melodías musicales. Y un calor que seguramente su propia intimidad nunca había experimentado antes.

Volvió a la realidad con la respuesta de ella. Afirmando que se quedaría con él. Puso una condición que se antojaba más a una excusa que a otro tipo de cuestión. Pero, de nueva cuenta, se le antojó tan apropiado que no opuso resistencia alguna. Cada nuevo jadeo o mirada sugerente que esa muchacha le profería, tenía su reacción idéntica en él. Su aroma delicioso y las promesas antes mencionadas, en conjunción con sus jadeos, el flaqueo intermitente de sus piernas, y ese mirar en el cual él sabía muy bien que podía perderse, todo contribuía con una eficacia aterradora. Agradecía estar de pantalones negros, dado que de otra forma no habría posibilidad de disimular en lo más mínimo aquella erección que se levantaba ansiosa y fornida. La cual se sentía tan oprimida como limitada ante aquella prisión de tela en forma de pantalón. Obedeció aún sin romper su silencio. Miró la máquina expendedora y se dirigió a la misma con total calma. No con lentitud sino al ritmo preciso para no demorar mas allá de lo necesario. Mucha gente se sorprendía, pero el estilo de vida austero que Aleister llevaba le permitía siempre contar con amplias cantidad de efectivo. Su arte era siempre sumamente redituable y su música alcanzaba con creces para pagar sus alimentos diarios.

- Yo creo que ha sido la elección correcta, pelirroja. – Dijo con calma, sin sentirse molesto por todavía no conocer el nombre de su interlocutora. Su sirena hipnótica e intoxicante. Al volver a aquél banco, ambos estando cubiertos por el velo sensual de la noche, Aleister sonrió al quedarse viendo por varios momentos el cielo estrellado. La noche estaba más hermosa que de costumbre, y la pobre iluminación de aquél parque contribuía a que las estrellas destacaran mucho más. – Ten, espero que te guste la cerveza rubia. – Le dijo con calma y tomó asiento, dejando su lata sin abrir al lado de su lugar. Tomó su gran mochila y la puso a un lado de la lata de cerveza. Aleister abrió la misma y se puso a hurgar en su interior. Cuando encontró su objetivo, sonrió y sacó un pequeño Ukulele, también fabricado por él mismo. – Seguramente te estoy haciendo lo mismo que tú a mi, pelirroja. No tiene caso buscarle mucha explicación, sino que simplemente es mejor vivirlo. ¿No te parece? – Le dijo mientras con toda la calma del mundo, ponía a punto las cuerdas del instrumento. Una vez que finalizó y se sintió complacido con el sonido, tomó con una mano la lata de cerveza y abrió la misma con presteza. Se alegró de haber comprado tres cervezas más para cada uno. - ¿Te gusta Blackbird, de los Beatles?

Sonrió a la muchacha de la forma más honesta que podía recordar de los últimos 15 años. Sacó de su chaqueta un cigarrillo y se lo llevó a la boca. Encendió el mismo y sus dedos se movieron por sí mismos, dándole vida a aquella mítica canción de los 60. La melodía evocaba paz, mientras que la lírica se veía denotada por un sinfín de interpretaciones. Desde las injurias de Charles Manson hasta la explicación de que la canción giraba en torno a los derechos civiles de la población Negra de la época. Aleister entonó, dándole a la canción un toque único. Su voz no era de alto alcance, pero dotaba a la misma de toda la sensibilidad de la cual él carecía en todos los aspectos de su vida. La canción pareció volarse de sus labios y concluyó el con un suspiro. Dejó caer la ceniza, que ya había consumido medio cigarrillo y devolvió el mismo a sus labios para darle una honda calada. Miró de reojo a la muchacha y notó finalmente cuan cerca se encontraban.

- ¿Quieres pedirme alguna canción? Puedes pedir cualquier cosa…después de todo…- Hizo una pausa y dejó el instrumento a un lado. Tomó la lata de cerveza y alzó la misma en dirección a la pelirroja. – Tú accediste a quedarte.

Su tono, profundo y sumamente seductor.
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Tema Privado Re: He keeps me warm [Alesiter]

Mensaje por M. Levka Nikoláyevich el Miér Sep 26, 2018 8:48 am


Φ CERRADO Φ

Debido a la falta de respuestas en éste tema durante dos meses o más, y muy a nuestro pesar, el tema ha sido cerrado y retirado de la zona correspondiente. Sin embargo puedes recuperarlo, pidiendo su reapertura, aquí.
Lugar: Parque Central
Atte: Staff ITR.





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