Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Octubre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Finalizada Leah Merick [ID]

Mensaje por Leah Merick el Mar Jun 05, 2018 7:22 am

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DATOS PERSONALES

Nombre: Leanne.
Apellidos: Merick.
Apodos: Leah, Lia.
Fecha de Nacimiento: 10/05/1994
Edad: 24 años.
Sexo: Mujer.
Orientación Sexual: Heterosexual.
Ocupación: Camarera y Enfermera.
Raza: Humana.
Residencia: Éadrom.



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DESCRIPCIONES


DESCRIPCIÓN FÍSICA:

Leah posee una tez de color pálido, casi translucida; de igual forma su cabello es de un tono rosado claro, lo lleva largo y ondulado hasta la cintura, atado con dos coletas sueltas y un broche; sus ojos son de un granate oscuro, aproximado al magenta; su estatura es de 160cm  aproximadamente; su contextura es atlética y esbelta, posee medidas adecuadas y saludables para una persona con sus habilidades; la mayoría de las veces porta una mirada solitaria y melancólica; su voz es suave, amigable y rasposa; los colores en su vestimenta suelen ser profundos y oscuros, como el granate o el gris plomo.


DESCRIPCIÓN PSICOLÓGICA:

   La mente de Leah es un tanto especial, a causa de los graves sucesos que pasó en su niñez, como un método de defensa, la mente de Leanne desarrollo un cambio de actitud en situaciones radicales, o para mejor entendimiento un Trastorno Bipolar. Posee una actitud aparte de la original que solo utiliza como un método de defensa, cuando su estabilidad mental principal se encuentra en grandes niveles de estrés, pánico o ansiedad, y la misma se activa para evitar un colapso mental.
   
Originalmente Leah es una joven muy cautelosa, siempre respetuosa y manteniendo el margen, de sonrisa fácil y de gestos dulces, amable, humilde y servicial. Le gusta la soledad a pesar de ser buena haciendo amigos, la mayoría del tiempo es muy tímida, bondadosa y cobarde en ciertos casos.
   
Cuando la situación lo a merita, Leah desarrolla la habilidad de bloquear sus miedos y ansiedades y convertirse en una persona completamente distinta, sonriente, extrovertida, abierta y sensual, valiente, feroz, audaz y para colmo, un imán para los problemas.

Gustos: Le gusta la gastronomía de todo tipo, la música variada, los libros, la pintura y escultura, los deportes extremos y las excursiones, acampar al aire libre o viajar grandes distancias.

Disgustos: El encierro, las noches tormentosas.

Aficciones/Hobbies: Bailar, cantar, cocinar, artes marciales, curar pacientes a domicilio, dar caminatas nocturnas y andar en motocicleta.

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PODERES


HABILIDADES:

1. Posee la facilidad atlética de efectuar artes marciales, utilizar armas o realizar deportes extremos.
2. Sus sentidos son bastante agudos, gracias a su entrenamiento.
3. Conoce sobre la fauna y la flora del bosque, así como remedios medicinales y venenos.

DEBILIDADES:

1. Como humana es un ser mortal.
2. El agua hace vulnerable las habilidades de fuego en su brazalete.
3. La oscuridad minimiza las habilidades de su túnica.

OBJETOS:

1. Túnica del Fénix: Se categoriza como una vestimenta de batalla, cuando Leah la utiliza su fuerza y rapidez aumentan el triple que para un luchador normal, la misma solo puede ser eficaz en la luz natural o cerca del fuego, la misma se debilita casi hasta la inutilidad en lugares demasiado oscuros o donde no haya ninguna fuente de iluminación.

2. Brazalete de Hefesto: Es un aro de Jaspe Rojo, siempre lo lleva en su muñeca dominante, el mismo posee habilidades pirománticas, le permite a Leah controlar pequeñas cantidades de fuego como para crear proyectiles o fuentes de luz, le otorga cierta protección contra el fuego, mas no es indicado para ser un arma ofensiva dado su bajo nivel.

3. Broche Cognitivo: El pasador que lleva Leah en su cabello le permite observar con más detenimiento, ya sean seres sobrenaturales o situaciones donde se necesiten más que un par de ojos. El mismo al encenderse se conecta con la habilidad de su cerebro en notar cosas relevantes, resaltándolas como si estuvieran iluminadas o pidieran su atención. El mismo solo puede ser utilizado una vez al día, y dependerá de cuánto tiempo se haya utilizado, ya que el mismo provoca cansancio mental y dirige a Leah al letargo o agotamiento.

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HISTORIA

HISTORIA:
Hace más de 24 años, los padres de Leanne vivían en una aldea a las afueras de Éadrom, donde se criaron y crecieron juntos bajo la protección de un templo de monjes expertos en artes marciales; el lugar estaba totalmente oculto en las montañas, ya que los mismos eran parte de una organización que los contrataba para trabajos que las personas con demasiadas cosas que perder no eran capaces de realizar.

Cuando los padres de Leah alcanzaron la edad apropiada para reproducirse de acuerdo a las órdenes de los monjes, engendraron a Leah sobre un lecho de hojas, la cual nació con mucha salud y vitalidad. Al igual que sus padres, Leanne se crío con los monjes, aprendiendo sabiduría, paciencia, control mental y por sobre todo, a ser parte de la organización a la que estaría atada de por vida.

Las mujeres al momento de desarrollar su cuerpo al punto de que ya eran capaces de procrear, debían atravesar un ritual de purificación para demostrar que su cuerpo y mente estaría entregado a la disciplina, y así los dioses decidieran el camino que llevaría al desarrollo de sus habilidades. El ritual tenía una duración de 5 días y 4 noches, en una cueva sagrada detrás de una cascada.

Leah alcanzó su desarrollo corporal a la edad de 9 años, lo cual era demasiado temprano en comparación con otras niñas, no poseía la madurez mental, ni las agallas para atravesar el ritual. Pero el destino así estaba escrito, y vestida con los ropajes ceremoniales se encaminó hacia la cueva, donde estuvo 3 días antes de que ocurriera la tragedia.

Estalló una guerra entre los habitantes de la aldea y seres de otras especies, enfurecidos con la organización por el trabajo que llevaban a cabo, su escondite había sido descubierto y ahora estaban en desventaja; una matanza hallo lugar en aquel valle oculto entre las montañas, donde nadie era capaz de escuchar los sonidos de la masacre.

Perdiendo la emboscada, los padres de Leah corrieron en su busca hacia la cueva de la purificación, exhaustos, limitados y moribundos no se percataron de que los seguían, guiaron a varios de sus atacantes hacia su hija, que al momento de destruir la roca que impedía la salida de Leanne de la cueva, fueron atacados por la espalda y murieron a los pies de su hija.

Con tan solo 9 años, Leah experimento el shock de ver a sus padres morir y ser devorados frente a sus propios ojos, pero ella jamás imagino el infierno por el que estaba a punto de pasar. Un demonio entro dando zancadas de muerte y vileza, observando todo a su alrededor a la pequeña niña en el altar, quien se hallaba sentada en un pequeño cojín, temblando de miedo y sollozando con desesperación.

“¿Es este el lecho de muerte de tus padres? ¿Tan siquiera sabes lo que es eso, pequeña babosa?” dijo el demonio con una voz tan cruel que podría haber hecho temblar hasta al caballero más sabio y valeroso. Leah sabia de lo que hablaba, pero ya no había lecho, ni padres, solo una gran mancha roja en el suelo húmedo de la cueva cubierta de retazos de túnica. La jovencita no apartaba sus ojos de lo que fue el último lugar en el que reposarían sus padres y jamás se atrevió a mirar al demonio, ni cuando este le tiraba del cabello y se la subía al hombro como si de un costal se tratara.

Leanne pensó que los demonios la devorarían, y que allí acabaría su sufrimiento, pero había sido ingenua, demasiado. Los seres sobrenaturales luego de asegurarse de que no quedaba nadie que los atacara o amenazara con llamar a los refuerzos, se reunieron en la plaza de la aldea para alabar la victoria, encendiendo una fogata del tamaño de un elefante y arrojando todos los objetos sagrados que pertenecían al clan.

Leah fue depositada justo frente a la fogata, donde pudo ver todo lo que había sucedido con claridad, y sintiendo como se desgarraba por dentro. El demonio la adoptó como mascota luego de la celebración; jugó, abusó, compartió y le enseñó a Leanne cosas de las que una pequeña niña jamás se enteraría, así pasaron 3 años, hasta que tuvo un golpe de suerte.

A los 12 años, Leah se había convertido en uno de los pocos humanos que confabulaban con razas sobrenaturales, convertida en una sirvienta aprendió todo sobre ellos, y a la vez, junto a la anciana que llevaba el control de aquellos seres, aprendió todos los conocimientos acerca de enfermería, primeros auxilios, biología sobrenatural y venenos.

Poco a poco los seres de otras razas fueron tomando su camino al encontrarse con el aburrimiento, pasaron los años y Leah se convirtió en una mujer de 16 años, acostumbrada a servir pero jamás ser servida, a vivir con el temor de que en algún momento la devoraran, a leer las segundas intenciones de aquellos seres malignos, era una experta en tratar con ellos, y los conocía en su totalidad. El jefe, el mismo que la encontró cuando niña, ya se encontraba fascinado con la capacidad de Leah para sobrellevar tal presión, desarrollando sentimientos por ella.

La noche antes de cumplir los 18 años, el demonio se escabullo a la cabaña donde era estrictamente vigilada todos los días, completamente a solas, a oscuras en aquel lugar húmedo y frio, donde era encerrada siempre que no tenía quehaceres o responsabilidades, Leah soportaba cada noche tener que conciliar el sueño en tal penumbra. Pero como en todas las noches, nunca encontraba dormirse si no estaba del todo agotada, así que se sentó contra la pared fría y suspiro tres veces, antes de escuchar cómo se abría el portal hacia donde se encontraba.

“Hoy es tu día de suerte babosa, estoy de muy buen humor y veras… ya eres toda una mujer…” dijo el jefe demonio con aquella voz que ella conocía bien. Leah se enderezó como un relámpago y se inclino sobre sus rodillas.

“Mi señor, perdone usted a esta humilde servidora si no entiende a lo que os referís…” Dijo Leah, con una voz más suave que la seda y siempre mirando a los pies del otro.

“No hay nada que entender, hoy te tomaré como la mujer que eres. ¡De pie! Llamaré a la anciana para que te acompañe a asearte debidamente.”

Leah sintió como su alma decayó a sus pies, se puso en pie como pudo y camino lentamente hasta donde le indicaba el jefe, para luego ser tomada del brazo por la anciana con un gesto sombrío, imaginándose todo lo que le esperaba.

“Muchacha, deberás aprender que las mujeres siempre tendremos que hacer esto al menos una vez en la vida, ya sea por lujuria o por obligación. Deberás mantenerte estable, silenciosa y jamás rechazar lo que se te ordena.” Dijo la anciana, mientras tallaba a Leah con una esponja tan fuerte, que quedo completamente rosada e irritada, que al momento de ponerse el camisón de seda este le ardió en la piel, como si se tratase de un manto de muerte.

La llevo del brazo a otro lugar, a unos aposentos especialmente decorados de los que Leah no tenía ni la más remota idea, todo aquello era como una película en su mente, como si nada de ello estuviera sucediendo... Y así el tiempo paso, el momento sucedió, su cuerpo fue entregado a un ser al cual ella sirvió por tantos años y que jamás imaginó que la usurparía de esa forma, sufrió y sufrió hasta que su mente se quebró.

“¿Y qué tal si lo asesinamos?” Dijo una voz en su mente mientras el demonio descansaba sentado observándola para otro round. Ella lo observaba a los ojos fijamente sin haber notado que no había desviado la mirada, el jefe estaba fascinado, ya que notaba en ella algo que no había visto nunca. “No sería fácil matarlo… ¿deberíamos huir?” continuaba Leah hablándose a sí misma mientras lo miraba, decidiendo que hacer a continuación.

“¿Se ha divertido mi señor esta noche?” preguntó la joven muy audaz, sin saber del todo de donde saco la valentía para hacer tal pregunta.

“No sabía que fueras tan charlatana, babosa mía. Ha sido refrescante, eres una excelente acompañante.”

Replicó con crueldad el demonio, o eso pareció para la Leah antigua. “¡Esta es nuestra oportunidad! Parece que ha desarrollado sentimientos por nosotras… ¿Qué debemos hacer? ¿Matarlo o Huir?”. En fracciones de segundos Leah pensó en las variables que se encontraban acorde a la situación, volvió a yacer con el demonio con más ahínco, haciendo que su satisfacción llegara hasta el límite del cansancio, donde este se agotó y se durmió.

Temblorosa y agotada, Leah salió despacio del lecho donde había permanecido con el demonio casi toda la noche y se encamino hacia la salida, para encontrarse con la anciana frente a la puerta, esperándola. “Esto es algo que yo tuve que haber hecho hace mucho tiempo…” Le dijo a Leah con ojos de haber llorado toda la noche, rojos e hinchados le entrego a la joven ropas de viaje limpias y un macuto con todas sus necesidades para el viaje. “Huye muchacha, huye lejos, no envejezcas aquí como esta pobre anciana, vete, yo tomaré tu lugar.”

Y Leah tomo las cosas y se vistió, se colgó el macuto del hombro y corrió hacia la cueva de purificación sin mirar atrás, donde no observo que la anciana tomaba la forma de la muchacha, y se metía en los aposentos del demonio a posiblemente enfrentar su muerte. Al llegar a la cueva, Leah entró con cautela y tuvo recuerdos vividos de lo ahí ocurrido, su mente bloqueaba todo lo que podía causarle estrés o temor, ella solo pensaba en lo que estaba detrás del altar.

Una túnica roja como el fuego, una argolla más antigua que sus padres y un broche con demasiado poder para una muchacha de 18 años, eso era lo único que permanecía intacto a pesar de los acontecimientos y los años; los objetos sagrados de la Sacerdotisa del Ocaso, designados a usarlos durante la finalización del ritual de purificación, el cual ella jamás finalizó.

Besó cada uno de los objetos y los guardo consigo, para luego huir lejos a través de trincados caminos por las montañas, vagó y vagó durante días, aprendiendo a sobrevivir de la naturaleza y a controlar sus instintos naturales, llegando por fin a una hermosa ciudad, con una gran edificación en su interior. Observó maravillada y se escabulló por las callejuelas, perdiéndose y vagando por los callejones, pidiendo limosna y cantando por un par de monedas.

Hasta que un día trabajando en un bar de mala muerte, en medio de una discusión con una de sus compañeras en la calle, recibió una golpiza y ahí fue donde una pareja de ancianos profesores jubilados, ambos seres sobrenaturales, la encontraron.

Leah recibió de ellos su protección, pero jamás llego a confiarse, aquellos la cuidaron y educaron como si se tratase de un miembro de su familia, la joven les ofreció respeto, aprendió con rapidez todas las disciplinas que mas desempeñaban, y a los 22 años huyó lejos para independizarse.

Ahora vive por sí misma en la ciudad, un poco alejado de los suburbios y el gentío, en un pequeño apartamento con una renta demasiado barata como para quejarse. Trabaja a medio tiempo en bares, restaurantes y clubes. Y algunas veces la contratan a tiempo completo para apoyar al personal del hospital.

Otros datos: -----

APARIENCIA COTIDIANA:

APARIENCIA EN COMBATE:

Nombre del físico: Yuzuriha Inori.
Anime/Manga/videojuego: Guilty Crown

PD: EL link hacia el Libro de Firmas está en la imagen del encabezado.



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Finalizada Re: Leah Merick [ID]

Mensaje por Luka Crosszeria el Mar Jun 05, 2018 8:29 am



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