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Tema Privado Un crossover un tanto extraño

Mensaje por Shantal Nadine Beaulieu el Jue Mayo 17, 2018 9:30 am

La profesora de educación física por suerte no pertenecía al estereotipo de mujer robusta de imponente presencia que trata a sus alumnas como un ganado que debiera demostrar su potencial de supervivencia en la vida en base a como esquivaban una pelota, pero existía una muchacha que si cumplía con esas características, se trataba de una alumna de primer año, 1°A para ser más específicos. La edad de esa muchacha tendría que, supuestamente, rondar entre los 15 a 16 años ¡Pero era enorme! Medía casi dos metros, sus piernas, sus brazos y sus manos poseían una masa corporal que alcanzaría para que más de un hombre se lo pensará dos veces antes de atreverse a querer dirigirle la palabra, musculosa, de facciones duras en su rostro pero gordos labios que hacían juego con esa apariencia de amazona que poseía, te hacía sentir que podía exterminar hordas con sus manos desnudas, Shantal no se sentía intimidada por ella, de hecho, consideraba admirable la majestuosidad con la que llevaba tremendo porte. No era Wonder Women, era la princesa guerrera Xena, sí, pensar en ese personaje ficticio era pensar en esa señorita ¿Quién sería la rubia? No sabía precisarlo pero si llegará a preguntar daba por hecho que le nombrarían uno tras a otro a Supergirl.

Quemados, ese era el juego que sería el protagonista de esta clase. El más clásico, todo el mundo conocía las reglas, también las odiaban, sobre todo las pobres criaturas que no poseían los reflejos suficientes para esquivar las pelotas. Xena (así le llamaba para sus adentros al no conocer el nombre de esa joven mujer) no tenía límites a la hora de utilizar la fuerza en actividades de ese estilo, se notaba a kilómetros el sádico placer que la envolvía cuando acababa uno tras otro con sus enemigos. La mayoría de las chicas, menudas, pequeñas, y delicadas, se comportaban como pollitos recién mojados que buscaban con desesperación el seguro y tibio nido de su mamá gallina ¿Y ella? Estaba de pie esquivando, atacando, admirando más no dejándose intimidar por la otra que, sin perder el tiempo, intentaba sacarla del juego cada vez que tenía oportunidad. No la culpaba, era consciente de que alguien como esa persona viera como un insulto que una princesa del baile como ella le hiciera frente sin miedo, lejos de ofenderse a Shantal le divertía ser la piedra de su zapato.

La clase término con el marcador dejando al descubierto un empate, en efecto, solo ellas sobrevivieron a la carnicería. Por la rubia estaba más que bien, pero a la morena ese resultado le crispaba los nervios, la hacía sentir la ira hirviendo su sangre, su orgullo estaba herido no solo por no ganar, sino también por quedar al mismo nivel con alguien que no consideraba un igual. El grupo estaba cansado, el uniforme deportivo de la francesa se pegaba al cuerpo de esta en las zonas dominadas por el exceso de sudor, el ejercicio fue largo pero no era algo que pudiera dejarla molida en el piso. Dio su inició el camino a las duchas sin pensar demasiado en nada, pero a cuando poco le faltaba para unirse a su grupo de amigas el cuerpo de Xena apareció ante sus jades ojos, la notaba molesta.

-¿Necesitas algo?-Cuestionó la más baja mientras mantenía una expresión serena en su rostro, se hacía a una idea de lo que venía buscando la contraría pero no pensaba perder la compostura por alguien como ella. La morena le dijo algo que muy en sus adentros no le importaba, estaba acostumbrada a que la vieran menos por arquearse las pestañas, perfumarse o pintarse las uñas de rosa.- Lo siento pero deberías desquitar tus inseguridades con un especialista, no conmigo.-Y paso por al lado de ella, llegado a este punto solo estaban ellas dos en el gimnasio que permaneció con las puertas abiertas en espera de otro grupo. Soltó un suspiro, no tenía ánimos para este tipo de cosas, admiraba como esa se movía a la hora del juego pero fuera de este no era más que una fanfarrona incapaz de aceptar cualquier cosa que no se moldeara a su pensamiento cuadrado. No, no pensaba disculparse por no ponerse histérica si se le rompía una uña. Quería volver a alejarse pero esa mujer no pensaba permitir que le dejarán con la palabra en la boca, sujeto a Shantal de la muñeca queriendo obligar a esta a que escuchara cualquier cosa que quisiera decirle, a la fuerza.- Ya te dije que no tengo nada que hablar contigo, suéltame.-Hablo tranquila pero se notaba un pequeño ápice de molestia en su voz, la ausencia de terror en su mirada solo enfurecía más a la chica alta. De lejos se notaba que esto no era una charla de amigas, esto era una discusión donde en apariencia la rubia parecía perder, pero en la realidad era todo lo contrario. Solo no quería ser violenta, estaba buscando la forma de terminar con esto mediante el camino pacifico pero eso parecía imposible.


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Tema Privado Re: Un crossover un tanto extraño

Mensaje por Skye D. el Dom Mayo 20, 2018 4:53 pm

La clase de gimnasia no era la favorita de Skye, no porque fuera perezoso o vago, si no porque sus compañeros aprovechaban cada oportunidad para dejarlo en ridículo o hacerle daño. A veces la clase consistía en carrera de obstáculos, natación y otros tipo de ejercicio donde Skye podía lucirse sin tener que hacer ningún tipo de enfrentamiento que eran en las ocasiones en que sus compañeros se aprovechaban. En aquella ocasión tocó una de aquellas actividades que Skye detestaba, una en la que sus compañeros podían aprovechar para hacerle daño y todo por ser distinto a los demás, por no querer adoptar forma humana y mantenerse como dragón. Pese a todo aquello al dragón no se le daba mal jugar al balón prisionero, con sus garras le costaba coger la pelota para lanzarla, pero se las apañaba agarrándola con las fauces o devolviendo la pelota bateándolas con su cola. Pero claro, no era fácil no solo enfrentarse al equipo enemigo, si no también a sus propios compañeros que hacían todo lo posible por ponerle las cosas difíciles. La profesora de gimnasia había dividido a los chicos y a las chicas para aquel ejercicio, las chicas se quedaron con la pista interior y los chicos fueron a la exterior, además de que en su juego usaban varias pelotas a la vez.

Skye se vio arrastrado hacia atrás por el lanzamiento por uno de los miembros del equipo rival, el dragón se había visto obligado a ponerse en pie sobre las patas traseras, agarrando la pelota con ambas garras delanteras. La pelota llevaba tal fuerza que giró un poco en sus garras, casi viéndose como salía humillo entre ellas. El dragón gruñó y lanzó la pelota arriba y giró el cuerpo lanzando un coletazo a la pelota, que salió disparada hacia los miembros del equipo enemigo. En cada lado de la pista quedaban tres y cinco chicos, llevando la ventaja el equipo de Skye. El pelotazo del dragón no alcanzó a nadie y tubo que lanzarse al suelo y girar como una croqueta para esquivar dos pelotazos que iban en su dirección. Tras un par de intercambio más de pelotazos, el dragón se incorporó de nuevo sobre las patas traseras para agarrar una pelota con las patas delanteras, el dragón atrapó la pelota correctamente, pero entonces uno de sus compañeros de equipo se puso detrás de él, desequilibrándolo hacia atrás. El dragón solo miró un momento hacia el lado y justo cuando volvía a mirar al frente recibió un fuerte pelotazo en todo el hocico arrancándole un gruñido de dolor, haciéndole arquear el cuerpo hacia atrás y al instante recibió otro pelotazo, puede que más fuerte que el anterior entre las patas traseras. Aquel golpe le arrancó un fuerte quejido de dolor y lo hizo derrumbarse en el suelo, haciéndose un ovillo tembloroso. El dragón hacía todo el esfuerzo posible por no vomitar, pues aquel golpe bajo le había revuelto el estómago hasta lo indecible. Skye solo escuchaba las carcajadas y las burlas de su compañero, hasta que varios minutos después, cuando creyó que podía moverse, un par de chicos que no tenían nada en contra de él, lo ayudaron a incorporarse y caminar renqueante hasta una zona de gradas, incluso uno de aquellos chicos llevó una bolsa de hielo que colocó en la zona dolorida del dragón que se había tumbado panza arriba.

Allí se quedó Skye hasta que el resto de la clase acabó, incluso esperó a que sus compañeros se adelantaran a los vestuarios y como era la última clase el dragón no tenía problemas en quedarse solo para luego ir a las duchas. Cuando pensó que sus compañeros ya estarían en los vestuarios y el que más o el que menos terminando, se incorporó dejando que la bolsa de hielo se deslizara al suelo. La cogió con el hocico para llevársela a la enfermería del gimnasio, donde había el material necesario para asistir heridas ocurridas durante el ejercicio, como raspones, torceduras, golpes y similares. El dragón entró al gimnasio y fue a la enfermería a dejar la bolsa de hielo, caminaba un poco raro, como encogido y cojeando pues aún sentía la zona bastante dolorida. A veces le daban punzadas que le obligaban a detenerse, apretando los dientes y respirando entrecortadamente. Cuando llegó a la pista interior que quedaba de paso a las duchas, se detuvo de golpe a ver a dos chicas, una de sus compañeras que destacaban por encima de todas las demás por su estatura y corpulencia que ocultaba a otra con su cuerpo, cuando el dragón se acercó un poco más vio que se traba de la rubia Shantal. No sabía mucho de aquella chica, de echo no sabía siquiera si era humana o si pertenecía a alguna otra raza y se ocultaba bajo dicha forma.

-Hola chicas… -Saludó un poco extrañado, pues notaba cierta tensión en el ambiente que no entendía. -¿Qué tal fue la clase? ¿No tendríais que ir ya a las duchas? -Preguntó, esperando que con su mera presencia hiciera que aquella tensión.

Se notaba la incomodidad del dragón en su postura y en el movimiento rígido de su cola musculosa. Al dragón no le caía especialmente bien “Xena”, pues la chica era una de las pocas chicas que se burlaban de él, ya fuera por ir siempre como dragón, de ser demasiado esbelto y pequeño para ser dragón pareciendo más una dragona o el “secreto” a voces de que le gustaban tanto los chicos como las chicas, algo que no todos aceptaban.

-¿Quieres que vayamos juntos? -Preguntó a Shantal, dando un respingo y ruborizándose al darse cuenta de como había sonado su pregunta. -Qu-quiero decir, que podemos ir juntos hasta los vestuarios, luego cada uno que vaya al suyo y todo eso… -Explicó apartando la mirada, rascándose el morro.

Skye iba siempre “desnudo”, no usaba ropa, sería ridículo que un dragón lo hiciera, pero sabía que muchos de sus compañeros o compañeras podrían darle mucha importancia a su intimidad, de modo que procuraba respetar las normas y costumbres sobre separar a chicos de chicas. Esperó a ver que ocurría mientras esperaba tranquilizarse un poco y que el rubor abandonara su rostro. Lo último que quería era tener que separarlas de una pelea, pues no se sentía con ganas ni con fuerzas por el golpe que había recibido, de modo que lo único que le quedaría sería llamar a la profesora. Una vez se hubo calmado las miró tranquilo y serio, esperando que “Xena” entrara en razón y soltara a Shantal y ya fuera sola o acompañada la dejara ir. Mientras tanto los compañeros de Skye ya habían dejado los vestuarios por lo que el dragón podría asearse tranquilo y después quizás ir a la enfermería del instituto a por una pomada, una pastilla o alguna otra cosa para el dolor.


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Tema Privado Re: Un crossover un tanto extraño

Mensaje por Shantal Nadine Beaulieu el Mar Mayo 22, 2018 9:24 am

Los preciosos espejos jades de la rubia devolvían el reflejo de un pequeño dragón al cual la rubia conocía de nombre y poco más. No es como si ella ignorara a sus compañeros pero ciertamente es que eran un grupo bastante grande en el cual solía interactuar con la misma gente de siempre, cuando sonaba el timbre para la hora del almuerzo o algún recreo personas de otros salones se acercaban a su persona, antes de que pudiera darse cuenta su campo visual era bloqueado por amigos de amigos, así había sido desde siempre. Pero, viniendo al caso, era prácticamente imposible de no percatarse de que tenían literalmente un gran reptil conviviendo con ellos, el principal obstáculo era que el muchacho tendía a alejarse de todos cuando tenía la oportunidad. Pero ahora mismo estaba allí, aparentemente no en el mejor estado de todos, interviniendo con la discusión unilateral que se estaba presentando dentro del gimnasio; Shantal lo que menos quería era entrar en conflicto pero Xena no estaba dispuesta a dejarla ir así nada más.

-¿Acaso alguien te llamo, fenómeno?-
Hablo la mujer más alta mientras miraba con desdén a la criatura que se había atrevido a dirigirle la palabra, en realidad lo hizo con ambas, pero para ella solo su persona podía tomar el protagonismo, nadie más. Se acercó amenazante al único hombre presente sin soltar a la rubia, parecía que sería su rehén hasta que accediera a cumplir con sus caprichos nacidos desde la más profunda envidia y, quizás, cierta obsesión.- No te metas donde no te llaman, animalucho estúpido.-La grave tonalidad de la voz de la adolescente estaba envenenada tanto con despreció como soberbia, lo veía desde arriba, como sentía que debía ser. Quizás hubiera continuado aprovechando de las diferencia del otro para enaltecer sus supuestas cualidades superiores pero todo el gran cuerpo de la morena se balanceo en cuanto la más pequeña se soltó del agarré con un jalón que casi la lleva al piso.

-Claro Skye, vamos juntos.-Le hablo al contrario a la par que se acercaba al mismo, al estar lo suficientemente juntos le regalo una avergonzada sonrisa por meterlo en este tipo de problemas solo por no decidirse a ser más contundente con Xena desde el vamos.- No tenemos nada que hacer aquí.-Entonces la otra volvió a mostrar una incoherente cólera que manifestó en la posición intimidante que había acomodado su cuerpo, estaba buscando volver a soltar improperios contra el dragón pero la loba no estaba dispuesta a permitirse pasarle otra más.- ¡Es suficiente!-Exclamo en un grito autoritario mientras se daba media vuelta poniendo su cuerpo frente al del chico, si la otra iba a usar su físico para expresarse ella también, y el mensaje estaba siendo bastante claro; no pensaba que siguiera metiéndose con ese chico.- Si tienes algo que demostrar hazlo en el campo de juego, no fuera de este. Me da bastante igual lo que pienses o digas de mí, pero si te vuelvo a escuchar una cosa más respecto a él vas a desear haber resuelto esto con una pelota, y no con una pelea.-Amenazó, e iba en serio, muy en serio.

Cualquiera pensaría que eso bastaría para que por fin todo se descontrolará pero la gigante fémina se quedó en su sitio. Poseía deseos egoístas, entre estos se encontraba el de provocar la escondida furia de la contraria por su propia cuenta, no porque defendiera bichos poca cosa como ese, deseaba calar en ella con sus palabras, con sus desdenes, pero no gracias a su ataque a terceros. Finalmente cedió a los deseos contrarios pero solo porque lo que estaba sucediendo no era lo que quería, se alejó sin dirigirles la palabra azotando los pies contra el suelo del gimnasio. Shantal relajo los músculos dejando caer los hombros mientras soltaba un suspiro aliviado, era increíble cómo podía cambiar de un segundo a otro, ya no se veía amenazante, era la misma chiquilla de fácil sonrisa de siempre.- Skye…-Hablo a la par que se daba media vuelta para descubrir nuevamente la parte delantera de su cuerpo al pequeño dragón.- Lo siento, sé que tenía más que merecido un golpe pero simplemente no puedo, no me gusta la violencia al menos que sea estrictamente necesaria.-Se disculpó con él sintiendo que no había hecho suficiente para defenderlo de Xena.- Pero puedo compensártelo invitándote a comer después de ir a los vestuarios ¿Qué te parece?-Le pregunto mientras entrelazaba las manos detrás de su cintura de avispa.- Un banquete para un héroe, no suena nada mal ¿No?-soltó unas pequeñas carcajadas antes de prestarle más atención al chico, la expresión dulce y alegre no tardo en transformarse en una de genuina preocupación, recién caía en la cuenta de que el otro no parecía estar del todo bien- ¿Skye, te paso algo malo?


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Tema Privado Re: Un crossover un tanto extraño

Mensaje por Skye D. el Mar Mayo 22, 2018 5:12 pm

Skye le devolvió con tranquilidad a su compañera de clase, era evidente que “Xena” no iba a dar su brazo a torcer fácilmente, pero la ignoró centrándose en Shantal hasta que la gigantona se acercó amenazante hacia él. El dragón no retrocedió, tampoco podría haber ido muy lejos con lo que le dolía en aquel momento entre las patas traseras, de modo que se limitó a alzar el hocico y erizar un poco las escamas del lomo en actitud amenazante y de advertencia. Puede que tuviera prohibido hacer daño a sus compañeros de clase, pero evidentemente si su integridad se veía en peligro podía defenderse.

-¿Te has mirado al espejo?
-Espetó cuando “Xena” no insultó de aquel modo, haciéndole agitar la cola ofendido y enfadado.

El dragón abrió el hocico dispuesto a replicarle sobre meterse donde no le llamaban, pero antes de poder decir nada, Shantal reaccionó parándole los pies a aquella tipa. Se mordió la lengua y dejó que las dos chicas aclarasen sus diferencias, pero tal como solía ocurrir cuando se le echaba cara a los bravucones, “Xena” se amedrentó y retrocedió, poniendo alguna estúpida excusa para no entrar en conflicto con los dos, pues todos sabían que un dragón podía ser un terrible enemigo.

-Muy bien…
-Asintió cuando Shantal le habló diciendo que fueran juntos.

Por un momento no pudo evitar ruborizarse, pensando en que se refería ir a las duchas, pero estaba seguro que no había querido decir aquello. Sacudió la cabeza para librarse de aquellas ideas beligerantes y ahuecó las alas y sacudió la cola cuando se colocó a su lado, esperando una señal para echar a andar hacia los pasillos de los vestuarios. Cuando el dragón se disponía a dar un paso cuando la rubia le indicó que no tenían nada más que hacer, la gigantona se interpuso de nuevo en su camino. Skye lanzó un gruñido de enfado y molestia, pero fue Shantal, cuya voz sonó como un latigazo la que se impuso en aquella situación. Incluso el dragón se sintió un tanto intimidado y se encogió un poco, observándola son sorpresa y los ojos muy abiertos, pues nunca la había oído alzar la voz de aquella manera. Retrocedió un paso cuando se puso delante de él, como si lo defendiera y aquello le dolió un poco, pues lo que le faltaba era que sus compañeros de clase se enterasen que una chica lo había defendido ante la gigantona. De todos modos guardó silencio y esperó, su educación en Avalar en el que las hembras llevaban la voz cantante y prácticamente tenían el control en los jóvenes dragones machos, hacía que Skye aceptara una posición dócil y sumisa ante chicas como Shantal. Tal como ya había sucedido antes, “Xena” no aceptó el desafío de la joven rubia de aclararlo todo con una partida de pelota como la que habían tenido y tal como esperaba vio como se alejaba hacia los vestuarios. Cuando De nuevo ose dirigió a él, su mirada pasó de la gigantona a la joven rubia y el dragón le prestó toda la atención, meciendo lentamente la musculosa y larga cola tras él.

-No te preocupes, a mi tampoco me gustan las peleas y los enfrentamientos innecesarios, en Avalar una de las primeras cosas que te enseñan cuando eres pequeño, es que todos los conflictos pueden solucionarse en mayor o menor medida con el dialogo. Y si eso no es suficiente, pueden solucionarse mediante pruebas o desafíos reglamentados.
-Explicó el dragón, ahuecando un poco las alas. -No tienes por qué invitarme a nada. -Dijo un poco desconcertado por la amabilidad de la joven. -Pretendía echarte una mano y al final a sido casi al contrario… -Miró hacia donde se había marchado “Xena”. -Pero si me permites una sugerencia, yo no iría ahora mismo al vestuario de las chicas, esperaría a llegar a mi cuarto o si quieres puedes entrar en el vestuario de los chicos. Seguro que nuestros compañeros de clases ya han salido y puedo vigilar la entrada. -Ofreció, pues por experiencia sabía que las chicas deseaban darse una ducha en cuanto terminaban cualquier actividad física, a él no le importaba esperar hasta llegar a su cuarto. -No soy un héroe, ni mucho menos. -Replicó ruborizado, apartando un poco la mirada y rascándose el morro con una uña, en actitud avergonzada. -Pero si de verdad quieres comer algo, no diré que no, aunque al postre invitaré yo. -Advirtió.

En todo momento se había mantenido encogido y de vez en cuando había echo alguna mueca de dolor cuando había dado algún paso con las patas traseras o había movido la cola con más fuerza de la cuenta. Se sorprendió un poco que la joven rubia se hubiera percatado de aquello, haciéndole dar un respingo de sorpresa, haciéndole retorcer la cola nervioso e hizo una mueca, pensativo.

-Bu-bueno, no me siento muy bien ahora mismo… -Comenzó a decir, pensando en decirle que le dolía el estómago, pero sabía por experiencia que sus compañeros no tardarían en contar lo sucedido para burlarse de él. -Me han golpeado en el ejercicio de balón prisionero… -Suspiró. -Debería habérmelo esperado, pero se han coordinado varios de los chicos para jugármela, me golpearon en el hocico cuando me incorporé para atrapar un balón con las patas delanteras. Ese golpe no me dolió demasiado, más bien me sorprendió y aprovecharon eso para lanzarme otra pelota que me golpeo en…. entre las patas traseras… -Concluyó, todo rojo y avergonzado. -En la enfermería del gimnasio solo había bolsas de hielo, de modo que después de la ducha me acercaré a la enfermería del instituto a por una pomada para el dolor o algo así. -Explicó, encogiendo las alas. -Te acompaño, aunque caminaré algo lento. -Se disculpó, echando a caminar hacia el pasillo de los vestuarios, esperando ver que decidía hacer Shantal sobre la solución que le había dado para que pudiera darse una ducha sin correr el riesgo de volver a tener un enfrentamiento con Xena si entraba sola a las duchas de las chicas.


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