Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Octubre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado ¡El ataque del vómito asesino!

Mensaje por Hunter Byrne el Dom Abr 29, 2018 7:07 pm

Era una de esas muchas mañanas en las que Faye había caído perdidamente enamorado de una muchacha que el pelirrojo ni siquiera se molestó en mirar. Una vez que recuperó la conciencia de la ensoñación que lo dominaba en las mañanas, y se percató de lo que ocurría en el corazón de su mejor amigo, decidió ignorarlo poniéndose los auriculares reproduciendo un tema cualquiera a un volumen lo suficientemente alto para que la voz contraría sea apaciguada por la música. Se podía ver por las ventanas de la cafetería como las gotas caídas del cielo golpeaban con violencia los vidrios, como si buscarán entrar para devorarse a los estudiantes. Una idea tan macabra como extraña pero era un pensamiento que traía cierta diversión en la cabeza del menor del dúo problema. Hizo la fila con una civilización que no solía demostrar: Sin insultos, sin empujones o miradas amenazantes. Solo estaba allí intimidando con su pura presencia pero nada más ¿La razón? Los días lluviosos lograban que lo dominará una pereza superior a la habitual, solo quería dormir todo el día.

Los labios de Faye se movían pero él continuaba haciendo como si no pasará nada. Dividir, conquistar y gobernar, o bueno morder, masticar y tragar ¿Algo así era, no? Divagaba en los pensamientos más cotidianos mientras doblegaba las papas fritas ante los caprichos de su estómago. Tenía que idear una buena estrategia para el juego MMRPG que se había descargado hace ya unos meses, pensar en eso logro que una minúscula media sonrisa se formará en sus labios que estaban más bien acostumbrados a mostrarse inflexibles, molestos. Quizás si hubiera continuado pensando al respecto podría haberse comenzado a reír solo, pero se vio en la obligación de dirigirle la palabra al contrario una vez que noto que este, sin darse cuenta, se había llevado a la boca una insípida porción de pizza que, podía jurar, hasta moho tenía de lo vieja que era ¿Qué hacía algo así en el comedero para empezar?

-¡Viejo! ¡¿Qué diablos estás comiendo?!-Cuestionó alterado mientras alejaba la pizza de un manotazo. Bajo sus auriculares a la par que notaba impresionado como la comida en mal estado bajaba por la garganta vendada del mayor, fue inevitable deformar su rostro en una mueca de asco de solo imaginarse que el contrario iba a digerir eso.- Oye ¿Estás bien?-Pregunto pasando su mano derecha frente a los ojos del joven esperando notar de forma inmediata algún efecto totalmente dramático a aquello que devoro sin miramientos ¿Los ojos se le pondrían amarillos? ¿Comenzaría a vomitar sangre? ¡¿Un alien hibrido entre una criatura nunca antes vista y la pizza saldría del abdomen del otro abriéndoselo cual parasito asesino?! ¡Sería alucinante! Bueno en el fondo sabría que como mucho era probable que no pudiera sacarlo del baño de la escuela hoy pero no había nada malo en soñar un poco.

- Si quieres suicidarte hay formas menos dolorosas de hacerlo. Aunque debo admitir que nunca escuche de alguien que se quitará la vida comiendo comida en mal estado de la cafetería.-Desvió la atención de sus dorados orbes a la porción de comida echa un estropajo sobre en el piso.- Espero que los pelos que tiene esa cosa sean del suelo.-Viéndola con más detenimiento a esa cosa le faltaba poco para tener gusanos. O de albergar una nueva forma de vida, lo que venga primero.


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Tema Privado Re: ¡El ataque del vómito asesino!

Mensaje por Faye el Dom Abr 29, 2018 10:00 pm

Simplemente no podía empezar sin maravillarse por la dulce y encantadora sensación que produce el amor, sí, eso mismo había pensado la semana pasada con aquella chica rebelde de cabello azul que le dio una patada en el estómago cuando trató de hablarle ¡Pero eso ya era cosa del pasado! Su corazón ya había sanado y estaba más que listo para depositarse sobre las suaves manos de una nueva afortunada. -¡Hoy siento que será mi día, Hunter! - Hablaba animado durante todo el día a su mejor amigo - ¡Y con ella parece que si tengo oportunidad! Va en tercero ¡Pero eso no importa! ¡Es tan radiante! ¡Tiene un hermoso cabello rojo y ama los cómic's! ¡Es mi tipo! - ¿Su tipo? Realmente cualquiera podía ser su tipo, mientras no tuviese apariencia de ilegalidad o cara de ser la reina del colegio, esos eran sus dos requisitos.

Básicamente ese fue el tema de conversación hasta que llegaron a la cafetería, inusualmente ese día el pelirrojo se veía más tranquilo, más receptivo, no era la dinamita de mecha corta que frecuentemente solía explotar a las pocas insoportables palabras que el azabache solía vomitar luego de que su maldito corazón terminaba de reducir el enfriamiento de su única habilidad. Realmente eso no le molestaba a Faye, quizás algo le habría escuchado, pero si no, le bastaba por tener a alguien a quién escupir tanta basura sin sentido, para ello siempre estaba Hunter, el pobre y para nada agraciado joven cuya vida decidió arruinarle la existencia colocándole a una insoportable momia al lado.

Pero finalmente llegaron a ese punto donde el mayor de ojos dorados acabó con su habladuría, quizás se había quedado sin baterías o simplemente su cabeza había llegado a ese punto donde alimentarse resultaba más importante que comentar su desbordante emoción amorosa. Aunque simplemente no podía despegar ambos ambarinos ojos de la desdichada suertuda. Pero fue entonces cuando su cohete cayó en picada a la tierra al ver como su amigo tiraba su alimento al suelo -¡¿Qué rayos te pas...!? - No pudo concluir su queja puesto que de inmediato vio la pizza escuchando las palabras de su compañero, su estado era peor a cada segundo que pasaba, ya no sólo podías ver el moho y los pelos, si no restos de otras cosas que con mucha suerte, serían comida ¡Incluso dentro del queso había un diente! Sus ojos de inmediato se posaron sobre la señora que atendía la cafetería - ¡A mi no me mires! ¡Yo te dije que es pizza estaba en el basurero y no me quisiste hacer caso! Agradece que por lo menos no te la cobré - Se defendió la señora apenas vio como los confundidos ojos del muchacho se posaban sobre ella.

Este no se hizo esperar, se puso de pie, apoyó la mano en el hombro de su amigo y de inmediato, como si de una catarata infinita se tratase, salió un espeso y maloliente vómito por su boca, este iba en dirección del pelirrojo, pero era incierto saber si le cayó o no, por su potencia fácilmente pudo desde caer sobre él, como impactar el suelo y perforarlo hasta los pisos más inferiores como el ácido de un alien.

De inmediato perdió la conciencia mientras sus ojos y piel empalidecían y de su boca, luego de salir aquella asquerosa sustancia, brotaba una extraña espuma. Lo siguiente que recuerda es despertar en una camilla, no podía reconocer el techo ni las sábanas que le cubrían, a uno de sus lados podía observar lo que si su memoria no le fallaba, era uno de estos soportes para suero, por lo visto le estaban inyectando. No se molestó en mirar al otro lado y nuevamente miró al techo, cerró los ojos, respiró profundo y estalló - ¿¡Pero qué mierda fue eso!? ¿¡Quién contamina así la pizza!? ¡Juro que asesinaré a alguien! -
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Tema Privado Re: ¡El ataque del vómito asesino!

Mensaje por Hazel & Aiden el Dom Abr 29, 2018 10:50 pm

Había logrado pasar desapercibida la primer par de horas de clases, nadie se había fijado el suficiente tiempo en ella como para que su nerviosismo la atacase, y su ojo no había palpitado dándole a entender que un ser oscuro estaba cerca. Ahora tenía que sobrevivir la hora del almuerzo; pero la idea de tener que buscar una mesa vacía o, peor aún, tener que sentarse con personas de las que no tenía idea, entre tantas personas... quiso vomitar.

Y, al entrar a la cafetería, se dio cuenta de que no era la única con ese sentimiento.

Un par de jóvenes eran los protagonistas de tan fatídica escena; uno de ellos, de cabellos azabaches y curiosamente envuelto en una infinidad de vendas, se encontraba encorvado hacia delante, sosteniéndose del hombro de su amigo pelirrojo. Había entrado al lugar en el momento exacto en el que el moreno lanzó tremendo proyectil en dirección a su propio camarada. Ella simplemente cerró los ojos y apartó la mirada, saliendo inmediatamente del lugar: había perdido el apetito.

—Oh, señorita Frost— una suave y pausada voz la detuvo, siendo Miko, la secretaria administrativa, quien le estaba llamando. Se acercó en silencio, pues el rostro de la rechoncha mujer le indicó que estaba a punto de tomar la palabra de nuevo—. Veo que no estás almorzando, así que me tomaré la libertad de pedirte que me hagas un favor— sin esperar una respuesta, la mujer de grandes anteojos redondos comenzó a rebuscar entre sus pertenencias, tiempo que le llevó más de lo que Hazel podría haber pensado—. Necesito que lleves estos documentos a la enfermería y se los des a Nanami, la enfermera, es importante que...— y no se callaba ni debajo del agua.

Habían pasado ya casi diez minutos desde que Miko la había interceptado y todavía no terminaba de explicarle el porqué no podía ir ella misma a entregárselos a la enfermera. "Pero si pudo haber ido usted misma en todo este tiempo perdido...", pensó fatigada sin dejar de apartar la mirada de la mujer.

¡No se preocupe!— le interrumpió repentinamente con una dulce sonrisa cuando la secretaria comenzó a hablarle de su gato siamés, Tony; aprovechando el momento de confusión de la mujer, tomó la gruesa carpeta con los documentos y comenzó a retroceder en dirección a la enfermería— Yo me encargaré de que la señorita Nanami los reciba de inmediato— sin perder la sonrisa, prácticamente salió corriendo de ahí.

Se detuvo por unos segundos frente a la puerta del lugar, tratando de apaciguarse. Con un suspiro, tocó la puerta del consultorio, anunciando su llegada y, acto seguido, giró la perilla para introducirse en la habitación. El lugar era pequeño, acogedor, con apenas seis camillas separadas por unas pulcras cortinas de hospital. Pudo haber seguido contemplando el recinto, mas un fuerte gritó le provocó un sobresalto.

Era el mismo chico enfermo de la cafetería, quien ocupaba una de las seis camillas que había visto apenas entrar al lugar. Ahora tenía mejor aspecto, tanto que estaba amenazando de muerte a la cocinera por, aparentemente, haberlo envenenado con una pizza echada a perder. Al parecer lo peor había pasado y ahora se encontraba despotricando a su alrededor, cosa que le causó un poco de gracia y no pudo evitar que una suave risita escapara de sus labios mientras se dirigía con paso fino hacia la enfermera.

La señorita Miko me pidió que le entregara esto— trató de que su voz sonara calmada a pesar de la carrera que, hasta hace apenas unos momentos, se vio obligada a hacer con el fin de llegar a tiempo, mientras le tendía la carpeta de tamaño considerable. Afortunadamente la enfermera era una mujer de pocas palabras, por lo que sólo recibió un agradecimiento breve.

Tuvo que reprimir una carcajada cuando la enfermera que se encontraba inyectando al joven se sobresaltó ante el grito de éste, haciendo malabares con la aguja para que ésta no cayera y se enterrara en la piel del pobre enfermo. Tenía que admitirlo: ese par de tontos le estaban haciendo el día.
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Tema Privado Re: ¡El ataque del vómito asesino!

Mensaje por Hunter Byrne el Lun Abr 30, 2018 8:32 am

Los ojos del menor se abrieron de tal manera que parecía que iban a abandonar sus cuencas para escaparse rodando a cualquier sitio donde no tuvieran que ser testigos de lo que iba a suceder. Afortunadamente el raciocinio fue más rápido que la adversidad logrando que utilizara sus manos para desprender llamadas que acabaron por consumir el vómito hasta hacerlo desaparecer, todo en tiempo real ante las decepcionadas miradas de adolescentes que esperaban tener la gran anécdota del día. Los pobres ignoraban que, de haberse cumplido aquel fatídico destino que parecía esperarle al muchacho, todos allí iban a terminar con quemaduras de tercer grado como resultado del catastrófico carácter de un chico que no era precisamente amigo de todo el mundo.

Fue así que el escenario cambio a uno básicamente inevitable dadas las actuales circunstancias. Ahora que lo pensaba con más detenimiento nunca había visitado la enfermería antes, quizás eso podría deberse que estaba solo el tiempo necesario en el instituto-a veces, hasta menos-nunca se molestó en hacer un reconocimiento de la zona, no estaba tan mal. Era un lugar bastante integro con el fastidioso color blanco dominando su visual, al principio solamente era él, su mejor amigo y la enfermera que continuaba sin creerse que uno de los alumnos se había intoxicado con una pizza sacada del basurero. Hunter tampoco lo entendía del todo sinceramente, era justamente actitudes como estás que lo convencían de que el amor o no existía o era un peligro latente para la sociedad. Bueno, de paso también debía de ser más justo y considerar que Faye es un cabeza hueca.

-Hazte cargo de tus acciones, Faye-Hablo mientras miraba con aburrimiento la pantalla de su celular, cuando el joven se encontraba inconsciente se sentó a su lado como cualquier persona preocupada por el bienestar de alguien importante haría, pero ahora que se mostraba con la casi energía de siempre decidió apoyarse en la pared cercana a una de las ventanas como una medida cautelosa. No deseaba volver a incinerar comida mezclada con ácidos gástricos hoy ¡Esa cosa apestaba terriblemente! Era como cocinar mierda básicamente.- Nadie tiene la culpa de que seas lo suficientemente infradotado como para tomar algo del basurero sin darte cuenta y, encima, metértelo a la boca. Idiota-Lo último lo dijo con énfasis, nada como las palabras de aliento de un amigo para salir de las adversidades.- Ahora termina de lloriquear.-Se encogió de hombros escribiendo algo sin importancia en el buscador mientras que la pantalla del celular se reflejaba en sus amenazantes orbes dorados.- Si no te compones para la hora de la salida te vas a quedar a dormir aquí.

-Por favor no me asustes así.-
Hablo con suplica la enfermera que simplemente no quería causarle una herida a un alumno el día de hoy, bueno, nunca, pero el hecho que el joven que atendía se viera como un delincuente no le ayudaba en sus nervios. Entre las vendas, el cabello enmarañado, la mirada asesina y las amenazas de muerte era básicamente imposible no ponerse nerviosa. Cosas así le recordaban a los viejos tiempos siendo una principiante en medicina que debía sacar las balas de la carne de delincuentes mientras sus secuaces le apuntaban en la cabeza con un arma ¡Se suponía que esto era una escuela secundaria! ¿Por qué acudía a ella gente así? Finalmente logro inyectarle el brazo derecho. Una vez hecho eso se puso de pie, soltó un suspiro, y se acercó con más calma a la preciosa e inocente jovencita que solo le traía unos papeles pero término siendo testigo de ese par de insubordinados.

Fue por la charla que la mujer mayor inició con la menor que cayó en la cuenta de que una alumna ingreso a la enfermería. En cualquier otra circunstancia no le hubiera hecho el mínimo de caso pero su mejor amigo, ahora enfermo, era el verdadero problema. Con una mueca que mezclaba fastidio, resignación y desasosiego clavo sus puñales de oro sobre el susodicho prediciendo lo que muy probablemente iba a ocurrir en un futuro inmediato. Luego apuñalo sus ojos repletos de emociones negativas en la desconocida que seguramente alteraría su recién adquirida tranquilidad, decidió que lo único que debía hacer era mantenerse al margen. Negó con la cabeza convenciéndose de que el otro estaba en una camilla intoxicado por comer pizza con moho, uñas, pelos y cosas verdes. Simplemente era imposible que en tal estado pudiera hacer lo que tanto lo caracterizaba ¿Cierto? Como punto más importante Hunter, sin darse cuenta realmente, había contribuido en dejar al otro como un verdadero inepto. Era un hecho cruel pero suficiente para que no intentará algo en lo que, básicamente obligado, deba participar ¿Verdad? Rodó los ojos antes de volver a prestarle atención a la pantalla de su aparato.


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Tema Privado Re: ¡El ataque del vómito asesino!

Mensaje por Faye el Lun Abr 30, 2018 10:17 am

Las sinfónicas y estrepitosas sirenas resonaban en la cabeza del vendado desvalido, comparada únicamente a una potente canción de Death Metal, su cerebro era un enorme y bello caos con pequeñas representaciones de él corriendo de un lado hacia otro en un mar de llamas - ¡Capitán! ¡El barco de hunde! - Gritaba uno de aquellos pequeños Faye mientras las asquerosas y pútridas pizzas voladoras les perseguían, disparando dientes podridos y atrapándolos tras unas gruesas mallas de cabello. Todo eran gritos, desesperación y muerte. Esto se traducía a la perfección en la versión original y ahora más grande del azabache, quién no mostraba una expresión para simpatizante, con ambos dorados ojos prácticamente bañados en sangre.

- ¡Será mejor que huya porque le prometo que también la asesinaré - Gritaba el mitad hada mientras por las fuerzas debía ser retenido, hasta finalmente ser inyectado. Su expresión de inmediato se calmó, sus pupilas se dilataron y cayó rendido sobre el respaldar de la cama, sentado, con su ambarina mirada enfocada en la nada - Hunter... ¿Sabías que el universo en realidad una representación muy pequeña de nosotros mismos? ¡El universo está hecho con gente pequeña! ¡Y de entre toda esa gente pequeña tuvo que salir aquella maldita persona que me envenenó con esa pizza! - Y volvió a calmarse, respirando profundamente y enfocando esta vez ambos ojos en la puerta de la enfermería - Oh, una belleza ¿Qué tal? - Hablaba ya con completa tranquilidad, para luego mirar a su mejor amigo, en su rostro estaba dibujada una sonrisa de lo más relajada y feliz, como si de una droga fuese víctima - Y como te decía.... ¡Ahí estaba yo! ¡Luchando contra una maga, una mujer lobo y un elemental de fuego! ¡Cada uno más temible que el anterior!... Y morí... ¡Pero sobreviví! - Hablaba sin ningún tipo de sentido alguno mientras era víctima de la mirada confusa de la pobre enfermera, quién no sabía porque dios la castigaba con un trabajo así.

- Y esa es la historia de como terminé aquí ¡Descuida compañero! ¡Cuando quieras te doy mi autógrafo! Pero serán cinco billetes ¡Quiero comprarle una rosa a esa belleza de la puerta! - Seguía hablando mientras se tambaleaba levemente hacia los lados, gestualizando con ambas manos, ya no se sabía si estaba sedado, droga, borracho o las tres juntas. La enfermera revisó su teléfono y de inmediato se iluminó su rostro, corriendo en dirección de la recién llegada - Disculpa que deba pedirte esto, pero salió una emergencia y debo partir, pero no puedo dejar salir a estos dos ni mucho menos dejarlos solos ¡Por favor te pido que los cuides sólo un momento! ¿Si? ¡Muchas gracias! - Y dicho esto salió como un cohete de la habitación, cerrando la puerta con llave, dejando tras de ella una risa de gozo y felicidad.

- ¡Hunter! ¡No seas maleducado y trae una silla para la señorita! Disculpe los modales de mi amigo ¿Si? Es sólo que es algo tímido.... O gay... O mujerfóbica... Ya no lo sé - Comentaba mientras daba a pasos un mar de risas, cayendo de espaldas sobre su almohada, cerrando los ojos y enseguida, levantándose nuevamente - ¡Por cierto! ¡Soy Faye!... Pero por ti sería Batman - Fue lo último que dijo antes de tambalearse lo suficiente como para caer de la cama... Sin duda sería una larga tarde.
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Tema Privado Re: ¡El ataque del vómito asesino!

Mensaje por Hazel & Aiden el Lun Abr 30, 2018 11:53 am

Sin duda sería una larga tarde.

Antes de poder rechazar cortésmente la petición de la enfermera, ésta salió corriendo en dirección a la salida. Suspiró, no la culpaba en lo absoluto: ella ya estaba pensando en huir desde que escuchó el grito del joven.

Y a mí me gustaría ser Bane para romperte la columna— susurró exhausta, dejándose caer en la acolchada camilla frente al delirante, más para ella que para sus interlocutores. Esto no era lo que tenía pensado para un día "productivo".

Se frotó las sienes con las yemas de sus dedos, tratando de disuadir el avance del dolor de cabeza que amenazaba con volverse la cereza del pastel en todo ese embrollo. Normalmente habría aceptado ayudar a la enfermera... si el paciente no se tratara del chico vómito.

¿O-... Ocupas algo?— pese a su fastidio, el nerviosismo de tener que convivir con alguien más comenzaba a embargarla. Mientras no tuviese que estar a menos de dos metros de distancia, estaba segura de que podría manejarlo... bueno, más o menos. Se levantó a una velocidad sobrehumana y se dirigió al botiquín de emergencias en un abrir y cerrar de ojos. Abrió la pequeña tapa de metal y comenzó a buscar entre los medicamentos; debía de haber algun anti-ácido por ahí... o un sedante, lo que encontrara primero. Tal vez un mazo...

Tomó un pequeño bote de jarabe y una caja de pastillas para el dolor, había elegido éstas últimas en caso de que los retortijones del estómago del chico se hicieran más intensos, además de que el agua fría para tomárselas le refrescaría. Y hablando de esta última, se dirigió a la misma velocidad hacia el dispensador de agua purificada, tomando un pequeño vaso de cartón y vaciando el frío líquido en él, para después posicionarse a una distancia prudente del enfermo.

¿Te duele mucho?— al verlo más de cerca, el mal aspecto del chico se hizo más evidente, provocando que un deje de preocupación invadiera su tono de voz. Dejó los medicamentos en la mesita de aluminio puesta al lado de la cama y, en un acto reflejo, puso su pequeña mano en la frente del joven, apartando con cuidado los cabellos azabaches; de la misma manera, con su mano izquierda tocó su propia frente, comparando las temperaturas corporales de ambos—. Tienes fiebre— murmuró levemente alarmada, apartando la mano del rostro del joven, sintiéndola levemente húmeda—; y estás sudando frío— de forma increíblemente rápida, tomó el pañuelo que colgaba del cabezal de la camilla y lo humedeció con el agua del dispensador. Al acercarse al joven, sopesó la idea de retirarle las vendas, pero sus ojos se dirigieron a su amigo pelirrojo, pensando que tal vez eso sería mala idea, por lo que se limitó a apartar las oscuras y húmedas hebras de su frente para colocar sobre ella el pañuelo, aplanándolo delicadamente con las yemas de sus dedos.

Cuando comprobó que la gelidez del pañuelo comenzaba a refrescar la frente del muchacho, y sin disminuir su velocidad, abrió el par de ventanas de la habitación, con la esperanza de que un poco de aire fresco entrara por ellas. Tuvo mucho cuidado de no abrir las cortinas, pues si el sol le daba en la cara le provocaría un mareo y la situación empeoraría.

¿No tienen clase?— al comprobar que había pasado la hora del almuerzo gracias al reloj en la pared blanca del lugar, fue lo primero que se le ocurrió preguntarle al callado pelirrojo que se encontraba recargado contra la pared. Agradecía su silencio, pero la negatividad en su mirada le ponía de nervios.
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Tema Privado Re: ¡El ataque del vómito asesino!

Mensaje por Hunter Byrne el Mar Mayo 01, 2018 7:09 pm

-No es asunto tuyo.-Contesto con aspereza a la muchacha que no hacía más que preocuparse por su mejor amigo de una forma que ni el mismo pelirrojo se molestó en actuar. Lejos de ser desconsiderado o poco sensible a la situación sabía que la otra no hacía más que exagerar innecesariamente todo el asunto. Se acercó sin titubeos al par antes de fruncir el entrecejo y accionar sin el mínimo cuidado contra su mejor amigo sujetando al azabache de las muñecas para dejárselas a la altura de la cabeza, empujándolo contra la camilla.

Mientras volvía a dirigirle la palabra a la contraría llego a rodar los ojos en un inició antes de clavar sus cuchillas doradas en la otra.- No estás ayudando.-Le gruño con sorna antes de fijar su atención en el otro, necesito contenerse bastante para no querer golpearlo cuando noto la boba expresión enfermiza que había conquistado el rostro del contrario ¡Ni estando intoxicado por comida podrida y drogado con quien sabe que dejaba de ser un idiota! Llego a detenerlo antes de que intentará ponerse de pie nuevamente.- La enfermera te dijo que te quedarás aquí a cuidar que no hiciéramos nada malo, no a que juegues al doctor. Si el necesita otra cosa me la dices a mí, lo último que le hace falta ahora es tener una chica cerca.-Escupió lo último antes de soltar al mayor.

Si, efectivamente Hunter no se estaba comportando precisamente bien con ella pero en líneas generales es así con todo el mundo, gustará o no. Su poco tacto ocultaba una razón mucho más noble, algo tan sencillo como querer evitar que el azabache utilizará la valentía de la seminconsciencia para cometer actos que de otro modo no haría, como tocar a una extraña indebidamente. No quería presenciar algo así, no deseaba que Faye cometiera ese tipo de delito, le daba igual si la otra se sabía defender perfectamente sola o no, tenía bastante en claro que no lo estaba haciendo por ella. Fue a buscar una silla para terminar tomando asiento justo al lado del otro comportándose como si de un perro guardián se tratará. Llegado a este punto no podía hacer más que resignarse a la idea de que probablemente acabaría con vomito encima, pero qué más da, había cosas más importantes que limpiar ropa sucia o apestar todo el día. Cada vez que el azabache intentaba pararse lo volvía a empujar, le tiraba algún que otro insulto, pero en líneas generales eso parecía estar bastante bien. Era la relación que tenían después de todo.

-Tiene cierto porcentaje de hada-
Comenzó a hablar mientras se cruzaba de brazos sin mirar a la joven.- Estando en este estado puede soltar polvos mágicos sin controlar que clase de hechizo realiza con ellos. Si llega a transformarte en cualquier estupidez que pase por su cabeza me taladrará con eso hasta el cansancio, así que en todo caso prefiero que me convierta en un conejo a mí.-Acabo por soltar un suspiro que logro trasmitir toda la molestia que le causaba el asunto, apoyo la nuca sobre la fría superficie de la pared.- Para rematar se vuelve estúpido con las mujeres. No dudo que aun estando así se habrá-Utilizo sus manos para crear comillas imaginarias con estas- “enamorado” de ti.-La sola idea le producía escalofríos, estúpido amor, solo arruinaba su vida.- Si convierte la camilla en un unicornio que vomita arcoíris, ahí sí podría necesitar ayuda. Pero hasta que eso no pase, en serio no te acerques a él.


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Tema Privado Re: ¡El ataque del vómito asesino!

Mensaje por Faye el Miér Mayo 02, 2018 6:23 pm

Se confirmaba que el cerebro de Faye no estaba funcionando como debía, sin duda aquel alimento había hecho estragos en su cerebro y más de una neurona se estaba suicidando. Por fortuna, parece que esa caída fue el golpe necesario para traerlo, aunque sea un poco, al mundo real - Como duele - Pronunciaba mientras se acariciaba detrás de la cabeza, con los ojos cerrados y dibujando una expresión de dolor con la frente y la boca. Fue abrir los ojos para toparse directamente con un ángel - ¿U-Uh? - Pronunció débil sin quitar sus dorados ojos de los contrarios, levemente su rostro se ruborizó, un acto imperceptible a causa de la vendas, pero a juzgar por su expresión  facial y la forma en que sus ojos temblaban, se podía suponer la situación por la que pasaba - Yo... No... Mira - Lentamente sentía su frente palpitar del calor, sus mejillas aullar por auxilio y sus ojos volverse un tornado lo suficiente fuerte como para arrasar con media ciudad.

Rápidamente trató de ponerse de pie, riendo de una forma bastante inusual -¡Yo pedí una ambulancia! ¡No que me vinieran a buscar los ángeles! - Gritó casi por autoconvencimiento de que esta situación no estaba ocurriendo, estaba en el limbo de estar mentalmente saludable o estar completamente loco. Quién sabe que ocurriría por su mente en ese instante o que haría, pero por fortuna su amigo fue más rápido, se podría decir que casi vio el futuro, puesto que de inmediato, cuando se pudo dar cuenta, estaba tendido sobre la cama sin entender que ocurría - ¡Hunter! ¡Deja de molestar al Ángel! ¡Seguro tiene un mensaje de dios para mi! ¿Pero sabes? ¡Dile a ese tal Odín que se pudra! ¡Hace 7 años que le vengo pidiendo la Nintendo 64 y todavía no me la trae! - Deliraba nuevamente con ambos ojos completamente negros, aunque por lo visto, el ambiente estaba muy tenso y ocupado por el pelirrojo, quién hacía lo que mejor sabe hacer: Asustar a las personas para que dejen de acercarse con palabras amables y sutiles.

Mientras el escenario se enfocaba en ellos, el azabache por su lado comenzó a ver a su alrededor, en eso se topó con los remedios que se encontraban sobre la pequeña mesa a su lado - Hehe... Caramelos - Pronunció no muy alto, tomándolos con bastante sigilo para ingerirlos todos de golpe - ¡Toma eso Hunter! ¡Me comí todos los caramelos y no te dejé ninguno!... Aunque no sé si la señorita Ángel quiera - Hablaba con la boca llena y de una forma casi inaudible, para luego tragar toda esa medicación - ¡Delicio... - No pudo terminar la oración porque de inmediato ambos ojos comenzaron a parpadear, seguido de unas cuantas convulsiones. Rápidamente se puso de pie, sin saber como, afirmándose la boca, sus destellantes ojos se posaron sobre su amigo pelirrojo y sin aguantarlo más, vomitó, una enorme ráfaga de vómito que salpicó en todas direcciones.

Primero cayó en la cama, la cual como por arte de magia, se transformó en un deforme unicornio alargado, quién no podía mantenerse en pie y sólo se limitó a quedarse tendido en el suelo, vomitando arco iris. Los frascos de medicina y otros utencilios médicos, también se transformaron en distintos tipos de seres; frijoles saltarines, pequeños demonios risueños, había hasta un plagio del primer ratón insignia de Disney, pero quizás el que se llevó la peor parte era el pelirrojo, quién luego de unos segundos y ver como aquel asqueroso líquido rosa se iba escurriendo hasta el suelo, dejaba ver tras si una figura más delicada, de curvas más pronunciadas, su cabello había crecido y sus ojos parecían ser más grandes, pero quizás lo más llamativo es que en la zona donde anteriormente tenía sus pectorales, ahora se encontraba bastante más inflamada... Quizás esa palabra es poco precisa, lo más correcto sería decir que se infló por completo. Sí, ahora Hunter se había convertido en una chica.

Y casi sin detenerse un segundo, sus piernas comenzaron a correr, atravesando de un sonoro golpe la puerta de la enfermería, para correr a quién sabe donde. El pasillo se llenó de gritos hasta que finalmente alguien dijo "¡Está corriendo fuera de la escuela!" Una pésima señal para los dos que se habían quedado en la enfermería.

Aclaración:
La usuaria me dio permiso para aclarar lo que sucedió con su transformación para no dejarte con la incertidumbre (?)
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Tema Privado Re: ¡El ataque del vómito asesino!

Mensaje por Hazel & Aiden el Sáb Mayo 05, 2018 2:45 pm

¿Qué... carajos?

Todo había sucedido tan rápido que apenas y logró esquivar una extraña baba rosa que colgaba del techo. Para cuando alzó la mirada, el joven cubierto en vendas ya no se encontraba en la habitación casi destruida por él mismo, haciendo que un pequeño gritito de pánico escapara de los labios de la joven, mismos que cubrió con sus delicados dedos.

¿A dónde se...?— se giró para confrontar al amigo del fugado, pero las palabras murieron en su boca al analizar su... complexión. Después de unos segundos de mirar fijamente el nuevo cuerpo del pelirrojo, o mejor dicho, la pelirroja, una sonora carcajada escapó de sus labios, disipando todo el enojo que pudo haber sentido hacia el serio joven, siendo éste reemplazado por una extraña combinación de pena ajena y diversión. Pasaron varios segundos hasta que pudo guardar la compostura de nuevo—: ¿tienes... tienes alguna idea de a dónde pudo haber ido?— le cuestionó, haciendo un enorme esfuerzo por mirarle a los ojos, siendo interrumpida varias veces por su propia risa.

Tenían que encontrarlo pronto si querían evitar que a la enfermera le diera un ataque cuando ésta regresara y mirara cómo el azabache dejó las instalaciones. El unicornio deforme comenzó a comerse las gasas esterilizadas, sin darle mucho hilo a lo que estaba sucediendo alrededor. "Tenemos que encontrarlo rápido", pensó incapaz de apartar la mirada del mitológico equino; no quiso ni imaginar qué sucedería con ésas gasas pasado un rato.

Dado que sí convirtió la camilla en un unicornio que vomita arcoiris, supongo que sí necesitarás de mi ayuda— sonrió divertida, mientras trataba de ordenar sus pensamientos, intentando encontrar una forma de mantener el estado de la enfermería en secreto hasta que pudieran traer de vuelta al chico hada y éste lo arreglara—. Mientras tanto, supongo que debemos de cerrar esto— extendió las manos, con las palmas hacia arriba, haciendo referencia al lugar donde se encontraban—; no le tengo confianza a la baba rosa que cuelga por el techo y, por supuesto, no confío en nada en la cosa que se está comiendo su propio vómito— señaló con el dedo pulgar a sus espaldas, indicando la posición del unicornio que ahora intentaba comerse los restos de material médico que había ingerido minutos antes y acababa de expulsar.

No quería ni imaginar qué es lo que les harían si se enteraban de la existencia de dicho animal, y mucho menos quería saber qué consecuencias les traería el haber prácticamente destruido la enfermería. Era un poco peligroso que dejaran todo tranquilamente, probablemente algún inocente entraría y, podía asegurar, que la baba rosa atacaría antes que el unicornio pensara siquiera en ponerse de pie. Definitivamente tenían que encontrar al chico.


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Tema Privado Re: ¡El ataque del vómito asesino!

Mensaje por Hunter Byrne el Lun Mayo 07, 2018 11:24 pm

Y, efectivamente, el vómito hizo nuevamente acto de aparición. Esta vez no pudo ser lo suficientemente rápido como para incinerarlo hasta volverlo un montón de malolientes cenizas, si bien sentir toda esa viscosa sustancia sobre todo su cuerpo de por si era completamente asqueroso fue lo que sucedió después lo que realmente logro afilar todos los sentidos del moreno. Se sentía distinto, o sea si, casi todo su cuerpo se sentía viscoso por culpa de su mejor amigo ¡Pero esto era distinto! No alcanzó a ejercer violencia sobre el otro dado que la jodida momia huyo a la velocidad de la luz ¿Qué mierda pasaba que sentía tanto peso en su pecho? El color rosa dominaba su visual así que decidió acudir al tacto ¡¿Y qué carajo?! Estrujo los pechos entre sus manos intentando converse de que lo que sentía era ajeno a él, pero no, la sensibilidad de aquella zona era innegable que no fuera propia. Comenzó a respirar agitadamente mientras se ponía de pie a duras penas a la par que temblaba, parecía un potrillo recién nacido.

-¡Cierra la puta boca!-Le grito a la desconocida con una furia desconocida, sabía que había gritado ¡Pero esa no era su voz! La incertidumbre era gobernada por una ira que lo privaba de cualquier sentido común, ahora mismo solo quería desquitarse con lo que sea-o quien sea- que tuviera enfrente- ¡Para empezar esta es tu jodida culpa!-Le recriminó mientras se quitaba, sin ningún tipo de tapujo, la camisa mojada por culpa del vomito solo para tirar esta en dirección a la azabache. Dios, todo apestaba tanto, el maldito unicornio le estaba poniendo los nervios de punta así que una vez que compartió algo de su desgracia con la adolescente no dudo en usar su poder de fuego para prender fuego a ese animal, de hecho, estaba comenzando a tirar fuego donde pudiera ¡Al carajo la enfermería! Gran parte de las enormes curvas semicirculares de la pelirroja eran cubiertas por el largo pelo de la misma, por suerte.- ¡Es obvio que solo lo empeoraste! Un virgen como él en un estado como ese no debería tener chicas lindas cerca. Tus ojos grandes, tu piel tersa, tu cabello sedoso, tus labios sacados de una pintura renacentista ¡Todo eso acabo con cualquier neurona no drogada que le pudiera haber quedado!-Bueno, Hunter no es que prestará atención a los aspectos físicos pero algo había aprendido de las descripciones detalladas de Faye.

Y allí estaba semidesnuda saliendo de la habitación como si dejarla en llamas fuera una cosa de todos los días, en plan de prender fuego un edificio y luego ir a pasear al perro ¿No jode, no? Su femenino ser todavía temblaba de furia mientras que sentía su corazón acelerarse.- ¡Como si pudiera saber dónde un pervertido como él podría meterse de todas formas!-Exclamo colérica, pero se detuvo. Volvió sus pasos rápidamente para luego apoyar ambas manos sobre los marcos de la puerta, comenzó absorber las llamas que por poco podrían haber comenzado a dejar un verdadero desastre.- Oh mierda…-Dejo caer la cabeza unos segundos, al elevarla clavo su ambarina mirada en los ojos bicolores de la azabache.- ¡Los vestidores de chicas!-Su mueca se había trasformado en una que expresaba el verdadero terror, en serio, ya se imaginaba a Faye siendo arrestado por acoso sexual ¡Si ese idiota llegaba a hacer algo…!- Yo iré a los vestidores de la piscina, tú ve a los del gimnasio.


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Tema Privado Re: ¡El ataque del vómito asesino!

Mensaje por Faye el Mar Mayo 08, 2018 6:30 pm

Ost:
¡Y comienza la carrera! La autopista en esta ocasión era la Senda Arco iris y el azabache tomaba la delantera, avanzaba por los largos pasillos repletos de obstáculos vivientes, escuchaba sus risas al verlo acercarse y desearle buena suerte en su travesía, aunque era extraño que al ver como el vendado corredor de carreras se acercaba en su vehículo con forma de hada, sus admiradores parecían correr en dirección contraria ¡Seguro era simplemente para apoyarlo aun más! - ¡Esto va para mis fans! - Gritaba mientras se daba la vuelta, soltando un poderoso vómito que aparte de servir como propulsor, golpeaba al resto de los competidores. Ahora no se encontraba simplemente navegando por el suelo de la pista, si no por las paredes, aunque podía estar seguro que esa pista no las tenía, seguramente alguien puso el nivel en fácil y tenía protectores para niños ¡Que novatos!

Al poco de manejar, a lo lejos pudo divisar dos caminos, uno por lo visto le llevaba a la pista de "Entrada de la escuela" no entendía quién le había puesto ese nombre, pero todos gritaban eso, que algún tipo de loco iba hacia allí. ¡Lo mejor sería entonces optar por el atajo al infierno de balones! Y así hizo, justo antes de doblar sus radiantes ruedas al peligro inminente, dio un fuerte giro a su manubrio, cambiando así su trayectoria. Chocó con algunos pilares de metal, los cuales soltaron tras de si unas armaduras para pies, algo que le serviría si esto fuese un RPG, pero como no era el caso, simplemente los ignoró, chocando a los participantes que iban tras el y siguiendo su marcha hacia la siguiente parte de la carrera.

Y finalmente atravesó el arco que daba al gimnasio - ¿Pero qué mierda hago aquí?... ¿No estaba en la enfermería? ¿Y el ángel? - Comentaba afirmándose la cabeza, se sentía completamente mareado, algo rosa caía por su boca y sentía su ropa húmeda, algo rota también - ¡Ángel! ¡Hunter! ¿¡Dónde mierda me dejaron!? - Gritaba mientras caminaba levemente tambaleándose, podía escuchar voces, pero al darse la vuelta, no había nadie, en aquel lugar tampoco se encontraba un alma, tenía dolorosos recuerdos de ser perseguido por alguien, pero simplemente no podía esclarecerse.

Su mirada dorada se posó entones en una parte lejana del lugar ¿Los vestuariod? Claro, no estaba en la enfermería, estaba en los vestuarios durmiendo, o eso creía - ¡Voy por ustedes! ¿¡Por qué me dejaron abandonado!? - Gritaba furioso, lentamente aproximándose hacia su fatal destino, no podía correr y su caminar era tosco y torpe, cayendo un par de veces al suelo para luego ponerse de pie. Podía escuchar voces desde el interior, aunque eran demasiado femeninas para ser de su mejor amigo ¡Seguro eran un coro de ángeles! Si tenía suerte, lo sanarían de su maldición. Soltó unas carcajadas de felicidad al saber que por fin sería libre y poco a poco, posaba su mano en la puerta al infierno.
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Tema Privado Re: ¡El ataque del vómito asesino!

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