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Cerrado Ahogando a la rata con sus propias lágrimas.

Mensaje por Faye el Mar Abr 17, 2018 2:08 am

[07:00 de la mañana. Casa de Hunter]

Soundtrack:

BIP BIP BIP Sonaba la alarma una, dos, hasta tres veces, antes de que una mano azotada por las cicatrices, cayese cual maza sobre aquel pequeño reloj, provocando un sonoro ruido, por el mismo podía intuirse que algunas piezas del aparato ahora agonizaban con hemorragias internas producto del ataque sin sentido. En su exterior podían verse las marcas de guerra por simplemente cumplir su trabajo, lamentablemente despertaba a la persona equivocada - Que fastidio - Pronunciaba como si sus ganas de vivir fuesen proporcional al estado del reloj, sus ojos llenos de orejeras y aquella mueca cansada demostraban una mala noche, su amigo tiene las mejores ideas para un Domingo... Si tan solo se le ocurriesen un poco más temprano, maratonear la saga de Fatal Frame, sí, había estado bien, pero dormirse a las cinco de la mañana no tanto, mucho menos luego de un Sábado donde tampoco durmieron producto de pasarla en la calle vagando y peleando con delincuentes.

Se levantó con una profunda pereza, buscando como encender la luz del cuarto, estaba en ese estado donde si quiera recordaba en que lugar vivían. Dio unos cuantos pasos antes de que su pie se encontrara con una extraña cola, un fuerte chillido inundó a la casa seguido de un pequeño ser saltando al rostro del recién despertado. Fue un duelo de gritos antes de que diese con el interruptor de la luz y al encenderla, quitar al nada indefenso animal de su rostro - ¡Mochi! ¿¡Otra vez te bajaste de la cama para dormir en el suelo!? ¡Ya te he dicho que no lo hagas! - Un suspiro concluyó su regaño, dejando al confundido ente sobre la cama, quién no tardó en acurrucarse y dormirse nuevamente.

Con calma abrió su armario, dentro del mismo, desde el interior de un cajón sacó un rollo de vendas perfectamente envuelto, ropa interior limpia, una remera arrugada y sus pantalones de siempre, luego salió de la habitación y dejando la puerta medio abierta, se fue al baño. Se duchó, se colocó las vendas y se vistió, colocándose la toalla al cuello y secando levemente su cabello.

Al salir del baño, caminó al cuarto de Hunter, abriendo la puerta de una patada...

¡¡¡OYEEEEEEEEEEE DESPIERTAAAAAAAA!!! - Gritó con todo lo que daban sus pulmones, para luego caminar hasta la cama del contrario, tomar todo aquel ropaje que cubría la cama y arrojarlo hasta el mismo infierno. Finalmente tomó el colchón por uno de sus bordes y con una fuerza sacada de Kratos, lo levantó y arrojó por los aires, con eso seguro el pelirrojo ya estaría despierto y listo para prepararse - Mejor baja pronto, serviré el desayuno y si no quieres que Mochi se coma el tuyo, baja - Pronunció finalmente antes de marcharse, no sin antes dejar las luces encendidas

Una mañana típica para ambos, luego simplemente tocó desayunar, cepillar sus dientes y partir a la escuela. En el trayecto como era usual, se topaban con animales que se acercaban debido a Hunter, pero enseguida adoptaban una posición defensiva al ver al otro portador de ojos dorados, más de lo usual - Viejo... Estoy cansado de esto ¡Ya me harté de ser odiado por todos! ¡Así que hoy conseguiré una novia! - Gritó emocionado, provocando que algunos estudiantes cercanos que también se dirigían a la escuela, apresurasen el paso o tomaran otras calles con tal de evitarlo.

[Receso]

Soundtrack:

Durante toda la clase Faye se veía inusualmente emocionado, parecía que estaba en otro planeta, con una boba sonrisa en el rostro, como era usual, la mayoría en la clase se le apartaba con miedo, pero ahora con mayor razón, era espeluznante verlo así y apenas sonó la campana para el receso, tomó su mochila, a su amigo y partió a la libreria.

Una vez en la misma, se ocultaron tras unos libros, acechando - Es ella - Pronunció en voz baja apuntando a una dirección, en la misma, a lo lejos, podía observarse a una chica alta, de cabellera negra y larga, sentada sola, leyendo un libro de lo que por la portada, podía intuirse como poesía, su casi carente expresiones sólo dejaban ver tras si una infinita melancolía - ¿No es hermosa? Sólo mírala... Es perfecta... Claro, no la conozco... Pero seguro lo es... Y tengo un plan... - Dijo en lo que de su bolsillo sacaba una hoja arrugada y la estiraba en el suelo - Ella acostumbra terminar los libros antes del término del receso y enseguida busca otro... Tiende a ir desde abajo hacia arriba y ese que tiene ahora, es el último de los que ella puede alcanzar de puntillas. Mi plan es acercarme cuando trate de tomar un libro y alcanzárselo ¿¡Qué dices!? - Preguntó emocionado, sus ojos brillaban con intensidad, realmente en el fondo creía que su plan funcionaría, pero sin darse cuenta, no prestaba atención como la chica ahora estaba de pie, acercándose a los estantes a devolver el libro, seguramente ya lo había terminado y Faye estaba por perder su oportunidad.


Última edición por Faye el Miér Abr 25, 2018 8:12 pm, editado 1 vez
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Cerrado Re: Ahogando a la rata con sus propias lágrimas.

Mensaje por Hunter Byrne el Mar Abr 17, 2018 4:17 am

Un brillante sol de pequeños ojos negros iluminaba una ciudad repleta de vivos colores. En el escenario también se detallaban árboles, carreteras, autos y por último animales de apariencia antropomórfica que hacían la función de ser la población de tal peculiar lugar. La aparente armonía existente en el organizado caos de la jungla de concreto representaba perfectamente el escenario genérico de una caricatura. Finalmente poco a poco la atención fue centrándose de inmediato a la acción que trascurría en la entrada del Banco Patitas ¡Un grupo de criminales enmascarados con caretas que simulaban el rostro de Faye! Aunque en ese mundo tal nombre no era poseedor del mejor amigo de Hunter, si no del temible villano de la metrópolis que detestaba a los animales y hacía todo lo que estuviera en sus manos para complicarles la existencia. Pero había alguien que no pensaba permitirlo y era el antihéroe menos pensado, bueno ni tanto. El tema es Hunter pego un notable grito a los malvivientes logrando que la atención de todos se centrará en una versión pequeña de su persona. No tenía capa ni un antifaz pero se notaba que él salvaría el día por la manera en la que el viento hacía flamear tanto su cabello como su ropa.

Resultaba increíble como en el mundo de Morfeo el tiempo era una cosita tan irrelevante. Lo que allí dentro no eran más que unos pocos instantes en la realidad se tradujeron a horas en las cuales llego a desayunar, ir a la escuela y hasta tener la primera clase de la jornada. El muchacho no funcionaba hasta después de las once de la mañana, antes de eso no se podía contar con él para nada, detalle que Faye tendía a olvidar cuando se encontraba lo suficientemente motivado con alguna estupidez.- ¿Qué carajos se supone que hago aquí?-Murmuró una vez que sus ojos se abrieron y lo primero que notaron fue un montón de libros. Las palabras del contrarió eran captadas por sus oídos pero no entendía que demonios estaba hablando- Eres un idiota.-Contesto entrecerrando los ojos mientras alzaba la ceja derecha, le dijo hizo solo para reafirmar algo que era de público conocimiento, no por qué se hubiera dado cuenta de lo que pasaba.- Como sea voy al baño.

Dichas esas últimas palabras se puso de pie con pereza caminando a la única salida de la biblioteca pero se vio obligado a detenerse cuando una desconocida se le puso enfrente del pequeño pasillo entre una estantería, la mesa y la puerta. Claro que Hunter podría simplemente rodear pero no tenía ganas de hacerlo.- ¡Ya muévete!-Hablo con rudeza ante la patética escena de la desconocida. La pobre muchacha intentaba disculparse entre balbuceos excusándose con el hecho de que no podía alcanzar un libro. El joven rodo los ojos para luego pegar varios puñetazos a la superficie de madera hasta que varios libros cayeron, atrapo el que se dirigía a la suave cabellera de la ajena, no pensaba acomodar el resto.- ¿Es esta basura lo que querías?-Cuando la desconocida asintió a duras penas volvió a dirigirle la palabra- Bien ahora déjame pasar.-Ella volvió a la mesa mientras él continuaba con su camino.


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Cerrado Re: Ahogando a la rata con sus propias lágrimas.

Mensaje por Faye el Mar Abr 17, 2018 5:55 am

Se dice que siempre cuentas con tus verdaderos amigos para las situaciones más difíciles, y no es que Hunter no sea un buen amigo, es simplemente que la situación no era ni si quiera de nivel uno, todo lo que podía parecer un gran problema sólo era la cabeza de Faye dando vueltas una y otra vez a trivialidades que podrían solucionarse con simplemente acercarse y hablar, una solución fácil para todos ¿No? Bueno, no lo era para el azabache, quién estaba tan acostumbrado a ser rechazado siendo él como intentando ser alguien más, no había estereotipo popular que le ayudase a ser mínimamente popular, a menos que este fuese un fetiche por las vendas.

- ¡Hunter! ¿¡Estás escuchándome!? -
Exclamó mirando al contrario, se le veía confundido, claro ¿Qué tan idiota podía ser? Era el Hunter por la mañana, olvidaba por completo que aun estaba en modo automático, aunque no esperaba que este saliese tan rápido - ¿¡Idiota!? ¡Oye! ¿Es lo primero que me dices luego de despertar? ¿A dónde mierda vas? ¡Oye! - Gritaba en lo que veía como el pelirrojo simplemente seguía a su bola, aunque su sorpresa no llegó hasta que vio al nuevo amor de su vida presentarse frente a Hunter. Lo siguiente que vino era tan surreal como onírico, su cara de impacto sólo era comparable a la de un cuadro de Edvar Munch.

Y finalmente todo había terminado arruinado, la biblioteca era un desastre, su amor entre sus manos poseía un nuevo libro y su mejor amigo se marchaba a... Venas se marcaron en la frente del azabache, en lo que corría para salir del lugar - ¡Espera! - Gritó, corriendo rápidamente y al darle alcance, lo derribó con una patada voladora, con intenciones de enviarlo lo más lejos posible - ¿¡Sabes cuanto tiempo estuve planificando esto?! ¡Claro! ¡Puedo intentarlo mañana! ¡Pero siento que debo estar molesto e iniciar una pelea sin sentido! - Gritó en lo que se acercaba para propinarle un golpe en la cara, lamentablemente fueron interrumpidos por las autoridades, o mejor dicho una profesora, gruñona y estricta como ninguna - Señor Byrne, Señor Vermillion, a detención - Comunicó con su seria y mandataria voz.

Fue entonces como de un segundo a otro, estaban en detención, el vendado, aparte de molesto, se veía muy molesto, pero eso no le detuvo de acercarse al contrario y estirar una enorme cantidad de papel sobre la mesa - Bueno, ahora ayúdame a idea un nuevo plan para conquistar a la chica linda de la biblioteca ¡Y esta vez no lo arruines! - Comentó en voz alta, siendo shusheado por el profesor a cargo, aunque su interés por saber lo que ambos hacían era proporcional a sus ganas de enseñar, prácticamente nulas.
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Cerrado Re: Ahogando a la rata con sus propias lágrimas.

Mensaje por Hunter Byrne el Mar Abr 17, 2018 2:39 pm

-¡No quiero tener una mierda que ver con esta basura!-Ladró mientras prendía fuego la gran hilera de papel en cuestión de escasos minutos. Faye siempre se ponía así cada vez que encontraba al supuesto amor de su vida y quien realmente pagaba los platos rotos por eso era el pelirrojo que se veía obligado a colaborar con las excentricidades de su mejor amigo. Era entendible que el contrario no tenía de otra ¿Con quién más iba a hablar de estas cosas con la suficiente confianza? Pero eso no quitaba que su única opción fuera también la más pésima. Hunter nunca ha sido bueno para las muestras de afecto de cualquier tipo y, como se pudo notar más temprano, no era alguien que se contuviera de ser como es solo por tener una mujer enfrente ¡Si da igual, todos son igual de despreciables! Realmente no podía comprender al otro.

Y le fue fiel a su palabra unos cinco minutos en los cuales el mitad hada se puso realmente insoportable, poco le importaba si Hunter ya le había dicho que lo dejará en paz o que este había arruinado su perfecto plan ¡Simplemente no cerraba la boca! Llego a acorralarlo de tal manera que no le quedo de otra más que comenzar a hablar del tema para que al menos pudiera aminorar la carga en su cabeza.- ¿Por qué simplemente no vas de frente?-La opción más obvia para alguien que siempre decía lo que quería de la forma que quisiera ante cualquiera que se atreviera a ponerse en su camino.- Siempre estás pensando la manera de dar una primera impresión genial, eso no funciona para nada.-Sentenció encogiéndose de hombros mientras apoyaba los antebrazos en su pupitre.- Podrías alcanzarle un libro, salvarle de un perro o decirle que tiene la falda subida pero esos no son temas de conversación, son situaciones en las que se supone que ayudas y ya. Es como cuando alguien en la calle te pregunta si estás bien luego de tropezarte, le dices que sí, se va, no vuelven a verse nunca más.

Le estaba agregando un poco de coherencia a todo este asunto sabiendo que en el fondo la inseguridad de su amigo sería más fuerte que cualquier real posibilidad de conseguir una novia de carne y hueso. Podía no ser un experto en el tema pero tenía a su favor el ser una persona observadora que era capaz de plantear las cosas supuestamente más difíciles de la forma más sencilla, una gran cualidad en las manos correctas, como las de un profesor por ejemplo.- Aunque últimamente me estoy preguntando si de verdad estás enamorado o simplemente…-Dejo la oración inconclusa a lo que decidió acercarse más al portador de vendas mirándolo de forma acusatoria con sus brillosos ojos dorados.- Quieres tener sexo.-Tiro la bomba sin más en el aula de castigo ¡Sentenció sin ningún ápice de piedad! Pero no se detuvo ahí.- ¿Es eso, no? No sabes reconocer tu necesidad de aparearte así que lo traduces en que estás enamorado de cada tipa buena que se te cruza ¡Y eso es imposible!-Grito lo último golpeando la superficie de madera mientras se ponía de pie.- ¡No eres un romántico, eres un calenturiento!-Le acusó señalándole con el dedo índice en medio de los ojos.- ¡Simplemente no puedo concebir en mi cabeza como el mismo tipo que le gusta ir a la azotea a ver porno se esté esforzando tanto para llamar la atención de una idiota que lee poesía en la biblioteca que seguramente no conoce desde hace más de una semana! ¡Eres un pervertido!

Sí tenía la suerte suficiente la conversación iba a desviarse por el lado de la impureza de las acciones de Faye antes de seguir planificando como acercarse a esa niña tonta sin personalidad. Hace rato que estaba realmente convencido de que lo único que busca su amigo es coger ¡Sí, coger! Follar, intimar, mojar, como maldita sea quiera decirlo el otro.- Si confundes ambas cosas vas a tener muchos problemas, Faye. No puedes ir y enamorar a una persona con la que solo quieres tener sexo. Estarías volviendo algo que solo debería unos durar unos 20 minutos en un compromiso de años solo por qué eres demasiado inmaduro para afrontar que eres un adolescente con las hormonas a tope desesperado por dejar de ser virgen.-Toma un respiro antes de volver a sentarse.- No sé nada de mujeres pero siempre están diciendo que saben cuándo alguien como tú va con malas intenciones.


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Cerrado Re: Ahogando a la rata con sus propias lágrimas.

Mensaje por Faye el Mar Abr 17, 2018 9:04 pm

Soundtrack:

¿Cómo es que las cosas se habían tornado así? En un momento estaba nuevamente planificando en como se acercaría a la bella chica de la biblioteca, y ahora estaba en un juicio por su dignidad, siendo acusado por nada menos que su mejor amigo, debía agradecer por tener la fortuna de que aparte de ellos dos, sólo se encontraba el maestro a cargo, quién en un inútil intento por disimular su risa, se escondía tras un libro sobre la materia que aplicaba. No pudo decir ninguna palabra, el pelirrojo acaparaba por completo la conversación y sentía como con cada palabras, se hacía más y más pequeño, como si de un juego de abogados se tratase, ahora estaba con su HP en crítico.

- ¡C-C-Claro que no es así! ¡Y esos no son juegos porno! ¡Son novelas visuales! ¡Es muy distinto! - Exclamó en un intento de defensa, para luego desviar el rostro con lo que parecía ser pena, apoyando ambos codos en la mesa y rascando la venda de su mejilla izquierda con su zurda - Claro... No es como si eso no me importara... Es sólo que - Flashbacks de su pasado volvían a su mente, esos momentos donde estaba solo, donde por desgracia del destino, se atrevió a enamorarse de una chica popular y más aun, intentar declararse, esos puñales en su espalda producto de las tantas burlas y abusos luego de eso, las lanzas del rechazo que provocaban un agudo dolor en su corazón - Realmente me gustaría ser amado... - Comentó en voz baja con algo de desánimo.

Al momento de darse cuenta, de inmediato apoyó su espalda en el respaldar de la silla y con una boba sonrisa volvió a hablar - Claro, realmente mientras te tenga a ti como amigo, no es como si necesite realmente a alguien más... Eres el único que no me juzgó por como me veo... Pero la verdad me gustaría que una chica también pudiese ver... Más allá - Finalmente se cruzó de brazos mirando al techo - ¿Tan difícil es encontrar a alguien? -

Nuevamente se reincorporó para encarar a su mejor amigo - ¡De todas formas! ¿A qué vino todo eso? Es porque te levanté temprano ¿No es así? - Se quejó enojado golpeando la mesa, para luego apuntarlo - ¡Pero te demostraré como esta vez si puedo enamorar a alguien! - Su mano temblaba levemente - Debe existir alguien ¿No? - Aunque su voz no temblaba ni vacilaba, algo en su interior demostraba una profunda desesperación, un ahogado sentimiento de buscar aquello que tanto anhelaba, pero que nunca había podido conseguir.

El maestro ahora mismo dormitaba, seguramente la conversación había llegado a un punto que le aburrió y de un segundo a otro, su cabeza dio un brusco golpe contra la mesa, comenzando a roncar. A los pocos segundos el timbre sono, dando a entender que las clases comenzaban, Faye seguía en esa posición, apretando bruscamente los dientes - ¡Les demostraré a todos que sí puedo! - Concluyó levantándose y aproximándose a la puerta, su rostro era una combinación de amargura con inseguridad, pero ahora mismo su mente era un huracán de malos recuerdos, junto con el irracional deseo de demostrar a toda la escuela, a todo su pasado y a si mismo, que alguien podría amarlo.
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Cerrado Re: Ahogando a la rata con sus propias lágrimas.

Mensaje por Hunter Byrne el Miér Abr 18, 2018 4:52 am

¿Quizás es demasiado decir que Hunter no cree en el amor? No es más que una emoción estúpida que provoca desolación, soledad e infinita desesperación en cualquiera que se atreviera a rondar los campos minados del dichoso sentimiento que derretía las neuronas de sus víctimas como en el caso de Faye. Seguía pensando que solo confundía el afecto con el deseo como lo haría cualquier adolescente unos cuantos años menor que él, pero le tenía consideración por qué sabía que ninguno llego a socializar normalmente como para ir marcando una diferencia entre cosa y otra. El pelirrojo era el que se mostraba en ocasiones mucho más racional en esas cosas al creer que el mundo no hacía más que exagerarlas.

Su pequeña boca se mantuvo milagrosamente cerrada en lo que salían del salón de clases aunque se notaba en la expresión de su rostro que no estaba del mejor de los humores-Aunque siendo él ¿Alguna vez lo estaba?-. Con las manos en los bolsillos solo atino a suspirar con fastidio ante el optimismo que nuevamente demostraba Faye.- ¿No crees que es una pérdida de tiempo?-Hablo mientras aceleraba un poco solo para detenerse frente al más alto teniendo que alzar el rostro para verle a los ojos.- ¿A quién diablos le importa si hay o no alguna estúpida que pueda ver más allá?-Se encogió de hombros dándole un cuerpo a sus palabras. Esta vez no pensaba permitir que las cosas siguieran transcurriendo como si nada.- ¿Por qué estás tan convencido de que necesitas de la mirada amable de una persona linda para sentir que vales algo? ¡No lo entiendo!

Se acercó más al mayor solo para volver más intensas sus declaraciones respecto a todo el bendito problema.- ¡El amor no existe Faye!-Declaró con suma claridad de una manera que parecía que estaba explicándole por décima vez a una persona que el color rojo es precisamente rojo- Solo hay gente que se siente vacía por dentro y cree que uniendo su vida eternamente a la de otra persona solucionará las cosas pero adivina, no se resuelve nada. Ese tumor que se extiende por tu pecho va a seguir ahí hasta que te mueras ¡Y es así con todo el maldito mundo!-Apretó los puños dentro de los bolsillos del pantalón para luego darse media vuelta comenzando a caminar hacía cualquier lado, ya ni tenía intención de ir a clases.- Lo único que estás haciendo es darle pie a la gente de que te deseche y de seguir alimentando esa parte de ti que dice que no vales nada.


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Cerrado Re: Ahogando a la rata con sus propias lágrimas.

Mensaje por Faye el Jue Abr 19, 2018 12:21 am

Eres una pérdida de tiempo

Esa palabra volvió a su memoria y retumbó como una fuerte campana, dejándolo casi sordo por un momento - No soy una pérdida de tiempo - Comentó demasiado bajo para si quiera ser audible, mientras el pelirrojo seguía a sus espaldas, aunque de inmediato, casi como instantáneamente, al momento de pronunciar esas palabras, volvió en si, observando al menor frente a él.

Se mantuvo en silencio, escuchando atentamente lo que el contrario decía, en un principio se mantuvo serio, casi sin emociones, pero a medida que transcurrían las palabras, sus ojos y expresión cambiaban a una de mayor entendimiento, como si hubiese comprendido totalmente lo que el otro estaba diciendo, cruzando sus brazos y asintiendo a la vez - Entonces eso es... - Habló esta vez a un volumen un tanto más alto, observando como el contrario daba media vuelta para partir - Así que así es... - Volvió a mencionar en lo que apresuraba el paso para darle alcance, tomándolo de los hombros y obligándolo a darse la vuelta, acercando su rostro al contrario para tener un mejor contacto visual - ¡Nunca te has enamorado Hunter! ¡Por eso no sabes lo que es! ¡Y yo haciéndome películas sobre porque eras así respecto a este tema! - Exclamó totalmente convencido.

De inmediato levantó al pelirrojo y se lo colocó debajo del brazo, como si de un objeto se tratase, comenzando a correr - ¡Cambio de planes! ¡Ahora te encontraremos el amor! - Dicho eso, regreso a la biblioteca, a una velocidad impresionante, como si de un rayo se tratase, para fortuna de ambos, o desgracia del pelirrojo, la chica literaria seguía ahí, leyendo quizás un tercer libro. Llevó a Hunter a la parte más profunda de la biblioteca y por un tablón suelto, tomó dos libros.

- Este... Es el registro de chicas, tengo anotado a todas las chicas de la escuela... Bueno, no a todas, sólo a las que me he topado y he conseguido fotografiar y conocer un poco a la distancia... Y este otro es el manual del amor, contiene toda táctica infalible para acercarse a las chicas, pero más importante aun, contiene un apéndice que te explica si estás enamorado o no en base a síntomas - Hablaba totalmente convencido mientras ojeaba las páginas de ambos libros - Primero probemos con la chica literaria ¿Te parece? Ahora dime ¿La encuentras lindas? ¿Te gustaría hablarle? Se que esta es no... ¿Pero porque no lo intentas? Descuida, si ella falla... ¡Lo intentaremos con alguien más! ¡Una por una hasta encontrar a alguien que se robe tu corazón! No literalmente, claro... Si aparece una chica que quiera literalmente tú corazón, la quemo viva- Fue lo que dijo con entusiasmo, había olvidado por completo lo ocurrido en la sala de castigo y realmente se veía con la determinación de encontrar el amor para su amigo - No puedes decir que algo no existe hasta experimentarlo - Concluyó guiñando el ojo, estaba claro que ahora no había forma de detenerlo hasta concluir el plan ¡Vamos Hunter! ¡Piensa rápido antes de que no sólo pierdas el día, si no toda tú vida!
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Cerrado Re: Ahogando a la rata con sus propias lágrimas.

Mensaje por Hunter Byrne el Jue Abr 19, 2018 5:47 am

Realmente existieron momentos en los que Hunter inocentemente creyó que por fin había dado por zanjada esa situación para siempre, pero no, antes de que pudiera siquiera reaccionar a las palabras del contrario ya estaba bajo el brazo de este siendo cargado cual juguetito hacía la biblioteca. Poco le importo al azabache sus gritos, insultos, puñetazos y pataleos, su compañero siempre se ponía así cuando se trataba de amor ¿No resultaba irónico que un no creyente como el pelirrojo tuviera su única relación estrecha con un enamorado empedernido? Viniendo al caso Faye no demostraba en lo absoluto poder llegar a ser así, pero si que lo era, e intensamente. Nuevamente se vio a si mismo siendo presa de las idioteces de su mejor amigo.

-No necesito saber que está escrito ahí para saber que es pura basura.-Dijo casi de inmediato señalando con el dedo índice derecho el “Manual del amor” ¡Por favor! Estaba lleno de esos en todas sus formas y tamaños, lo sabía por cada vez que buscaba un libro que de verdad le interesara leer y no basura de la escuela. La zona de autoayuda siempre se encuentra repleta de ese contenido paupérrimo que le quitaba el dinero a la gente tan desesperada como la persona a su lado.- Y estoy más que seguro de que esto es ilegal.-tomo el libro que, según Faye, contenía tanto información como fotos de muchas estudiantes del Instituto. Ojear las páginas de ese libro prohibido hizo que sintiera un escalofrío recorrerle desde la nuca hasta casi el final de su espalda ¿En qué mierda estaba pensando ese idiota? Esto ya no era solo ser un imbécil, rozaba el acoso sexual.

¿Por qué tenía que estar tan entusiasmado de nuevo? Realmente se sentía incapaz de comprender qué tipo de roedor estaba haciendo girar las tuercas de la cabeza del contrario, quizás solo había una babosa arrastrándose a duras penas. Aprovecho que el otro no miraba para esconder el libro de las chicas detrás de si mismo sosteniéndolo con el pantalón, iba a quemar esa cosa al salir del Instituto.- No puedo conocer algo que no existe Faye.-Declaró mientras tomaba el otro ejemplar entre sus manos comenzando a buscar el material que necesitaba para corroborar su hipótesis.- “Señales de que estás perdidamente enamorado”-leyó con bastante desasosiego en su voz al no creer que de verdad estaba diciendo eso en voz alta, pero era un mal necesario.- Te vuelves muy atento con la persona que amas-empezó sin ganas dejando caer los hombros.- El tiempo que pasas con esa persona es tu prioridad, siempre te sientes especial a su lado, odias que estén molestando a quien amas llegando al punto de poder crear un verdadero escándalo con tal de resguardarle del peligro. Siempre te diviertes con esa persona especial, te apoya en todo-Miro con escepticismo al muchacho oculto entre las vendas.- Si tengo que guiarme de todo lo que dice este libro tú estás enamorado de mi desde los 9 años.


Última edición por Hunter Byrne el Vie Abr 20, 2018 2:51 pm, editado 1 vez


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Cerrado Re: Ahogando a la rata con sus propias lágrimas.

Mensaje por Faye el Jue Abr 19, 2018 10:14 pm

En su rostro podía notarse la emoción de todo esto, realmente estaba entusiasmado por compartir meses de investigación con su mejor amigo, claro, uno de los libros simplemente lo compró en una de las muchas librerías baratas de la zona, pero el otro tenía su sudor, sangre y lágrimas en cada página, era la cúspide de su esfuerzo y determinación - ¿Porqué dices eso? Tomar fotos es completamente legal... Y no incluye información que ellas mismas no hayan hecho público... Digo, tengo anotado sus gustos, hobbies y esas cosas ¡Es totalmente legal! Y no... No tengo fotos de su ropa interior o escritas sus medidas ¡Eso es deshonroso! - Gritó en voz alta juzgando a todos aquellos fotógrafos de bragas y acosadores, él no lo era... Tanto, simplemente averiguaba que le gustaba a cada chica para saber como hacerlas feliz si lo necesitaba ¡Sólo deseaba crear un círculo vicioso de amabilidad! ¡Su propia utopía!

Sin embargo, todo se fue lentamente al infierno, mientras escuchaba leer al pelirrojo, en un principio asentía convencido sobre cada punto del libro, le daba la razón, por lo menos hasta la última oración del joven. Quedó pasmado, le observaba con la boca medio abierta y los ojos abiertos como platos - Ah... - Fue el leve sonido que salió de su boca antes de soltar un fuerte grito, afirmándose la cabeza y mirando al techo - ¿¡Qué!? ¡No puede ser! ¡NO PUEDE SER NO PUEDE SER NO PUEDE SER! ¿¡SOY GAY!? HUNTER ¿¡ME VOLVISTE GAY!? ¡HUNTER ME VOLVIÓ GAY! - Gritaba a todos los vientos, cada palabra ahogaba más y más sus pulmones y desintegraba su garganta, todo terminó en un fuerte grito que ya no se escuchó sólo en la biblioteca, si no en todo el instituto.

Rápidamente agudos ojos pudieron sentirse de todas las direcciones, detrás de los libreros, debajo del piso, por las esquinas, estaban siendo observados por la escena recién provocada, uno de ellos podía reconocerse, era la bibliotecaria, que por lo visto, no se molestó en regañarlos, no, observaba ansiosa por lo que sea que fuese a pasar en los siguientes minutos - Te apuesto a que el pequeño es el uke - comentaba una de las voces muy a lo bajo, todas susurraban cosas parecidas, pero al azabache no le importaba, había perdido el alma, sus ojos estaban completamente en blanco, sus hombros caídos y por su postura, era seguro decirlo... Estaba muerto.
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Cerrado Re: Ahogando a la rata con sus propias lágrimas.

Mensaje por Hunter Byrne el Vie Abr 20, 2018 3:33 pm

El menor permaneció con los ojos cerrados en cuanto Faye comenzó a soltar nuevamente una tanda de incoherencias de su boca. Todo apuntaba a que lo único que iba a atinar a hacer el pelirrojo era esperar que la escena provocada por el otro se consumiera en el tiempo hasta que el mismo dejará de dejarse en ridículo, una opción de lo más madura tomando en cuenta la relación de ambos ¿Verdad? Continúo sin soltar una palabra mostrando su cuerpo sin tensión o al menos un diminuto ápice de molestia expresándose en su juvenil rostro, algo realmente extraño en un muchacho acostumbrado a reaccionar violentamente a casi cualquier cosa que no le gustará. Lo que probablemente ignoraba el azabache es que la falta de respuesta del otro no era más que la calma que suele prever la más devastadora de las tormentas. Finalmente el contrario término dando paso a que las voces de los testigos sean el nuevo enfoque auditivo de la biblioteca, Hunter directamente ya no los escuchaba a ellos. Ya había oído más que suficiente.

Se levantó del suelo en un rápido movimiento haciendo creer a todos que lo único que quedaba ahora era decirle al otro que salieran de allí pero el joven de piel morena estaba adquiriendo un aura que volvía denso el aire y difuminaba la luz. Alzo la mano derecha solo para volverla un puño, ese gesto sirvió como una especie de palanca que hizo reaccionar el resto de su físico que comenzaba a generar llamas casi imperceptibles que giraban a su alrededor cual pequeño tornado cuya velocidad iba en aumento conforme el tamaño de las flamas que se focalizaban en su puño. Tomo la distancia que el reducido espacio en el que se encontraban le permitía mientras, aun con los ojos cerrados, adquiría la posición perfecta para realizar lo que debía hacer.

-¡¡¡Idiota!!!-El grito no solo libero la ira contenida en sus pulmones si no también la ferocidad oculta en su apasionado fuego. Su elemento fue adquiriendo la forma de un bestial tigre cuyo rugido visceral le obligaba a abrir las fauces de una forma casi tan salvaje como la del dueño del puñetazo que dio de lleno contra toda la existencia del otro. El impacto no solo se limita a responder a la fuerza bruta focalizada del menor, este había sido acompañado por un espiral de llamaradas que sirvieron para no solo intensificar el golpe si no también mandar a literalmente a volar al otro, tirando sillas, mesas, estantes y hasta otras personas cercanas al camino del siniestro. Obviamente todos los presentes salieron huyeron horrorizados por la situación. Hunter se quedó en silencio respirando con cierta agitación mientras una delgada gota de sudor recorría desde su frente hasta el final de su fino mentón.

Con un tic dominando su dorado ojo derecho se acercó a la inerte presencia del otro pisando con intencional violencia todo lo que ahora estaba sobre el piso. Por la expresión en su rostro, la forma en la su cuerpo estaba tensado y la manera en la que empezaba a hablar fuerte de nuevo daba a entender que todo volvía a la normalidad.- Lo que intentaba hacerte entender es que el estúpido libro solo toma características típicas de cualquier relación perdurable en el tiempo para hacerte creer que estás enamorado. Según esa basura tú deberías estar enamorado de tu abuela también-Explicaba mientras pisoteaba la cabeza del contrario ya dándole igual si estaba consiente o no.- ¡Lo peor es que no llegas ni a cumplir con uno de esos requisitos dado que nunca hablas con las babosas muertas que te gustan!


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Cerrado Re: Ahogando a la rata con sus propias lágrimas.

Mensaje por Faye el Vie Abr 20, 2018 11:16 pm

Era difícil saber si cayó inconsciente producto del golpe o por el previo impacto causado por una deducción tan estúpida, el punto es que ahora el azabache se encontraba totalmente fuera de si mismo, debajo de una pila compuesta entre escombros, libros y algún que otro estudiante adolorido, el atroz incendio se pudo evitar gracias a la intervención de algunos estudiantes que atacaron a la zona con agua, pero de inmediato vieron a la fiera acercarse, huyeron como venados asustados - ¡Es una pelea de parejas! - - Pero que tóxico, golpeando así a su seme - - Pero que dices, eso es lo más suculento, la violencia - - Quizás sólo están intercambiando roles - Eran sólo una de las tantas cosas que hablaban aquellos tan extraños seres entre si, pero no tardaron en huir ante la mirada asesina del pelirrojo elemental.

Luego de unos cuantos segundos o minutos, los ojos de Faye se abrieron de par en par, sentándose de golpe - ¡Hunter! ¡Tuve el sueño más extraño! ¡Soñé que te me declarabas y me volvías gay!... O algo así... Ya te lo he dicho, a mi me gustan las... - Se llevó la mano al rostro, sintiéndolo muy hinchado y dolorido, esbozando una mueca de dolor acompañado de un leve quejido - ¿¡Ah!? ¿¡Por qué me duele la cara!? ¿¡De nuevo me estás golpeando cuando duermo!? ¡Esta vez te pasaste, enano del infierno! - Gritó enojado mientras trataba de levantarse para comenzar una pelea, sin embargo se quedó pasmado cuando detrás del menor, se encontraba su amada.

- D-Disculpen... No pude evitar escucharlos... Porque bueno, hicieron un gran desastre y rompieron todo Pensaba que eran una clase de abusivos o acosadores... Pero luego de escuchar que son una pareja, eso me deja más tranquila, lo cierto es que no tengo amigos ¡Pero parecen simpáticos! Quería saber... Si les gustaría que pasar el rato juntos - Hablaba con una voz baja y avergonzada, con un leve tono rojizo en sus mejillas, Faye estaba perdido, su boca entreabierta lo decía todo. No pudo más que balbucear cosas sin sentido, aunque de inmediato despertó, adelantándose antes de que su estúpido amigo, metiese la pata.

Se le aproximó y abrazó por la espalda, tapándole la boca con sus brazos, intentando parecer lo más románticos posible - No escuches lo que diga, se pone algo de mal humor cuando nos ven juntos HAHAHAHA ¡Pero claro que nos encantaría! ¿Qué te parece ir al centro comercial el fin de semana quizás? - Inexplicablemente, metiéndose en el personaje pudo hablar perfectamente con aquella chica, sin actuar nervioso ni titubear - ¡Claro! ¡Este es mi número! ¡Estamos en contacto! - Fue lo último que dijo antes de salir corriendo por la puerta, por la expresión en su rostro, se le veía muy feliz.

Pasaron unos cuantos segundos embobados antes de soltar a su amigo... O que este se soltase, su alegría era infinita - ¿¡Escuchaste eso Hunter!? ¡Tengo una cita!... Bueno, tenemos... ¡Pero saldremos juntos! ¡Una chica aceptó salir conmigo! - Gritaba de felicidad, al punto de caer de espaldas, riendo por la dicha mientras una pequeña lágrima, recorría por su rostro de felicidad, como le dolió ese golpe en la cara.
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Cerrado Re: Ahogando a la rata con sus propias lágrimas.

Mensaje por Hunter Byrne el Dom Abr 22, 2018 8:36 am

Realmente Faye se abusaba del buen corazón—sí, existe.- de su mejor amigo de la infancia llegando a empujar a este a situaciones de lo más descabelladas. Quizás lo hacía como impulso del momento, por ahí algo en el corazón del otro daba por hecho que el pelirrojo siempre iba a estar donde lo necesitará pero ¡¿Obligarlo a pasar el tiempo con una absoluta desconocida?! Eso era demasiado. Ya en el pasado tuvo que asistirle en investigaciones relacionadas con féminas, algunas veces hasta meterse en misiones dignas de una película de acción dramática como aquella vez que al imbécil se le ocurrió golpear a escondidas al padre maltratador de una de sus enamoradas (La cual al final de ese año ni se enteró de su existencia antes de mudarse a otra ciudad) pero ¿Esto? No quería tener nada que ver con esa estúpida idea. Le preocupaba más verse obligado a estar toda una tarde libre siendo mal tercio que el hecho de que ahora una pequeña porción de la escuela creyera que era gay. Viniendo al caso no le gustaba nada.

-¿Quieres decirme de que diablos te sirve que te invite a una cita creyendo que eres gay?-No entendía el raciocinio con el que se manejaba el azabache. En cualquier cabeza esa situación no podía ser nada buena, es que vamos ¡Esa tipa solo quería un par de amigos gays! No es como si una orientación definiera si eran buenas personas o no, pero algo dentro del pelirrojo le hacía creer que la muchacha se pensaba que podía tener a dos consejeros de moda gratuitos dispuestos a escuchar sus dilemas adolescentes con Rihanna sonando de fondo. No, de verdad que eso no.- De todas formas ¡No cuentes conmigo en esta, viejo! Ya esto sobrepasa cualquier otra cosa que me habrás pedido antes.-Estaba demasiado cansado como para seguir golpeando al otro pero nada le quitaría su derecho-y en este caso obligación- de querer apartarse de este gigantesco malentendido. Se entrelazo las manos a la nuca comenzando a alejarse del contrario mientras pegaba pequeños saltos sobre las pilas de libros, escombros e inconscientes hasta llegar al suelo.- ¡Ahora muévete y ni se te ocurra hablarme del tema! ¡No fingiré que salgo contigo, Faye!


Las horas pasaron y mientras los rojizos rayos del atardecer acariciaban todas las superficies con dulzura dos adolescentes caminaban de regreso a casa. Hunter era consiente que no había ganado la guerra dado que el otro seguía creyendo en el amor ¿Y la batalla? ¡No ir a esa cita! Se había jurado no permitirse acceder a eso solamente por la inquebrantable insistencia del contrario. Lo ignoraba lo mejor que podía mientras caminaba acumulando toda la ira que pudiera. Estaban pasando sobre un puente que entregaba la melancólica vista de una ciudad cediendo al final de otro día más del montón, los autos parecían luces de navidad, todo se movía lento y rápido al mismo tiempo. El muchacho se decidió a detenerse mostrando un semblante que discrepaba mucho del anterior, se le notaba más sereno, pensativo.- No me contestaste lo que te pregunte más temprano…-Inició con un tono más conciliador a la par que se daba media vuelta luego de unos segundos de suspenso. No dudo de atrapar la mirada contraría con la suya, era de esos momentos en lo que parecía que solo eran ellos dos en el mundo aunque bueno ¿No era así siempre en realidad?

- Faye ¿Por qué te desespera tanto esto? Simplemente no lo entiendo.-En su mente ya sabía cómo quería continuar pero a la hora de llevar esas palabras a la realidad no podía evitar sentir una vergüenza que le obligaba a desviar su vista al suelo, apretó el puño derecho expresando físicamente lo mucho que le costaba expresar ese tipo de cosas.- Lo haces una y otra vez ¿No te importa que la gente te lastime? Yo…¡Aaargh!-Soltó un pequeño grito de fastidio mientras se rascaba la nuca con la mano derecha apretando los dientes. Odiaba llegar hablar de esto pero odiaría más fingir que las expresiones extrañas que descubrió en Faye hoy nunca existieron. No podría perdonarse algo así.- ¡Yo no creo que seas de esas personas que necesiten del amor de otras personas para validarse a si mismas! ¡Así que no lo entiendo Faye! No sé qué es lo que estás buscando pero me gustaría entenderlo aunque sea un poco…


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Cerrado Re: Ahogando a la rata con sus propias lágrimas.

Mensaje por Faye el Lun Abr 23, 2018 1:21 am

El sol finalmente había salido en el corazón de Faye, una gran oportunidad se presentaba frente a el, no podía desaprovecharlo y no podía arruinarlo, en su cabeza ahora mismo miles de escenarios pasaban a cámara rápida, decenas de formas en que aquello pudiese salir bien y millones de otras maneras en que saliese mal, ya podía imaginarse junto a aquella chica de la mano, en otra cita, quizás en el cine, cenando, en San Valentin, casándose, teniendo pequeños hijos los cuales al crecer, los enviarían a una casa de jubilados, todo era hermoso. Pero como puede salir el sol, rápidamente este puede verse opacado por grandes y grises nubes.

Escuchó su corazón partirse al momento en que el contrario se negó completamente en ayudarlo ¿Qué haría ahora? Ya no era algo tan simple como sólo no presentarse sin su "pareja", tampoco la posibilidad de quedar como un mentiroso, no, era peor ¿Qué haría en un lugar público sin Hunter? Sin él las cosas nunca salían bien, ya no sólo porque era expulsado o mal visto de cada sitio, si no que su propia confianza era mermada. Como si junto a Hunter tuviese una bonificación a su confianza producto del lazo irrompible de hermanos que tenían.

- ¡Pero Hunter! ¡Por favoooooooor! - Alargaba la "o" final a medida en que lo sostenía desde el pié para evitar que se marchaba, en un inútil intento por tratar de convencerlo, pero nada funcionaría, debía saberlo desde hace mucho, intentar hacer cambiar de opinión al pelirrojo con sólo suplicar, no funcionaría, debía ser más listo, sólo había dos formas de que pudiese cambiar de opinión: La primera y más eficiente, darle algo que quiera comer, la segunda y más difícil... Sincerarse, llegarle al alma y romperle el corazón con alguna verdad dolorosa, sabía que esta segunda era la más improbable de ocurrir... Aunque quizás ya venía siendo hora de contarle lo que jamás se atrevió.

[Atardecer. De regreso a casa]

Había llegado el momento, donde todos los sentimientos se pondrían sobre la mesa con tal de conseguir aquello que tanto anhelaba - Hunter... ¡Por favor por favor por favor por favor por favor por favor por favor por favor por favor por favor por favor por favor... - Continuaba repitiendo en lo que lo seguía por la espalda. Sentía el fuerte viento de la tarde azotar sus rostros y revolotear sus cabellos al son de las hojas volar, el azabache no se daría por vencido, no cuando tenía tan cerca la posibilidad de sentir su alma libre - ¡Te haré tú comida favorita! ¡Te dejaré tener un gato!... ¡Seré tú mejor amigo! - Balbuceaba e intentaba convencerlo a cualquier costo, por lo menos hasta que el otro le encaró, guardando silencio rápidamente.

No sabía que decir, desviaba el rostro intentando ocultar aquella mueca de incomodidad, al final no se había podido evitar, su corazón latía rápidamente y sentía como rápidamente, su respiración se agitaba, tensando por completo sus músculos y acompañando la postura de su amigo apretando con fuerza ambos puños. Finalmente estalló dando un paso enfrente, hablando en voz alta - ¿¡No lo entiendes!? ¡Yo tampoco lo entiendo!... ¡No entiendo porque siempre me surge esta necesidad, pero simplemente cuando pasa! - Se detuvo, dejando caer los hombros, abriendo ambas manos y observando levemente al suelo - No puedo evitarlo... En todos lados he leído que así es el amor... Algo que no se entiende, pero incluso dentro de eso... ¡No entiendo nada! - Volvía a gritar cerrando los ojos con fuerzas - Es... Es como si algo me empujara, más bien me tirara del cuello... Y es así desde la primera vez que me rechazó una niña... -

Y de inmediato, las palabras se volvieron recuerdos, dolorosas memorias que cada noche le atormentaban. Estaba en aquella humilde escuela, la primera a la que había asistido, cuando era un niño con esperanzas y deseos de tener muchos amigos, ignoraba cualquier motivo que lo hiciese distinto al resto, ya fuese su apariencia o su raza. Fue aquel primer día de clases donde la primera lanza se clavó en su espalda, no pasó de la presentación sin que empezara a recibir burlas - ¿¡Un hada!? ¡Se supone que las hadas son bonitas y él es una momia! - Las risas de los niños y las burlas le llegaban como patadas en el estómago, no entendía porque el motivo de aquella crueldad, aunque entre todas las risas y burlas, había una persona, una niña entre todas, que no reía, no comentaba, aunque sí le observaba, sonriendo, aquella cálida y amable sonrisa, acompañada de su largo, brillante y liso cabello que parecía llegar hasta el suelo.

Fue su primer amor, o por lo menos algo sentía, verla le llenaba de confianza y seguridad, por más burlas que recibiese, verla sonreír era suficiente para alegrarlo. Y todo mejoró cuando fue ella quién decidió hablarle, todo era perfecto, eran muy buenos amigos y no dudaba en contarle todo, absolutamente todo. - ¿Dices que tu mami no está? ¿Qué le pasó? - Preguntaba la niña al pequeño Faye, en un atardecer, sentados en un par de columpios - Murió... En un accidente... Aunque mi abuela nunca me quiere hablar de eso... Siento que fue por mi culpa... Hay cosas de mi... Que no me gustan - Hablaba triste, eran cosas que prefería olvidar, pero por alguna razón, sentía que en ella podía confiar - Que tonto - Escuchó en voz baja hablar a la niña, no se escuchaba amable ni dulce, aunque al momento de verla, sintió sus brazos rodearle - ¿¡Cómo pudo ser tú culpa!? ¡Eres su hijo y debe amarte mucho! ¡No puede estar llorando así al recordar a tú mami! - Y de inmediato la calidez volvió a su corazón, era perfecta.

Y finalmente llegaría el día en que reuniría el valor para decirle todo aquello que sentía, lo había intentado en otras ocasiones, pero como si ella lo supiese de ante mano, siempre lo detenía, excusando que no era el momento, pero ahora lo era, en mitad de la clase de manualidades, frente a todos les demostraría que él sería amado. - ¿Estás bromeando? ¿Quién saldría con un fenómeno como tú? ¡No me hagas reír niño tonto! ¿¡En verdad crees que alguien se enamoraría de ti!? - Algo dentro de él se rompió, las risas de sus compañeros, las burlas, ahora le llegaban peor, no eran lanzas, eran balas de cañón anti aéreo, destrozando por completo su alma y espíritu. Fue el último día que iría a aquel escuela y desde entonces, tuvo que cambiarse constantemente.

Desde es día, fue embrujado con algo que no podía detener. El deseo de ser amado se había apoderado de su alma, de su espíritu y de su cuerpo. - Y... Eso es todo... ¿Realmente estúpido, no?... Pero... Simplemente es algo que no puedo evitar - Reía intentando ocultar aquel recuerdo doloroso, algo que para muchos debiese ser una estupidez, un simple rechazo, pero que para Faye, ardía como si lava lo quemase por dentro. Un par de lágrimas recorrían ambas mejillas, dándole la espalda a su amigo en un intento por ocultarlas, no quería seguir hablando, ahora sólo quería seguir caminando, llegar a casa y que las cosas siguiesen como siempre.
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Cerrado Re: Ahogando a la rata con sus propias lágrimas.

Mensaje por Hunter Byrne el Lun Abr 23, 2018 3:16 pm

Ahora le gustaría entender el amor. Decir que no existe y no es más que una invención de gente solitaria era una verdad que se acomodaba a su necesidad de no esforzarse en lo más mínimo en buscar llenar ese vació en su ser con el afecto de alguien más. La sola idea de poder abrir su corazón a otras personas era aterradora debido a que ese simple acto significaba quedar vulnerable, no pensaba permitir que esa sensación volviera a paralizarlo. No quería sentirse desnudo de esa forma. Pero ahora mismo la impotencia lo empujaba a pensar que si supiera de estas cosas podría tener verdaderos argumentos que ayudarían a Faye. Su vida solo había girado en pisar sus pasos, ser alcanzado por su sombra y correr estúpidamente detrás de él. Le gustaría ser mejor persona más para él que para si mismo. Pero ambos tenían que conformarse con lo que podía ser en este momento.


El otro, como siempre, cuando no quedaba otra o cuando el peso del silencio era más fuerte que las marcas en su piel, le hablaba con la verdad. Escuchar su historia lo hacía sentir extraño, como fuera de este mundo, algo así como solo ser testigo pero no uno de los protagonistas de la charla. Hunter aun sabiendo muy bien que odiaba esa sensación de inutilidad que lo gobernaba en momentos como estos se exponía de todas formas por qué a pesar de su torpeza quería hacer lo que estuviera más allá de sus límites para que el otro pudiera ser aunque sea un poco más feliz. Dentro de su cabeza su corazón se sentía extraño, como si fuera estrujado y ahogado a la vez. Quizás debería sentirse molesto o imaginarse participando en esa situación prendiendo fuego a todos pero esto iba más allá de lo que podía hacer con su fuerza bruta, la única que tenía.


Efectivamente nunca se había enamorado, sus padres nunca le dieron calidez y su tío no era más que un dulce luego de ir al dentista: Una persona amable que te ayudaba a sobrepasar el momento, pero nada más. El azabache fue la única persona con la que creo un lazo afectivo pero obviamente este no lo había rechazado, así que estaba allí dándose cuenta que realmente no podía comprender la experiencia del otro. La coraza que había creado desde pequeño era lo suficientemente fuerte como para que nada que no le importará pudiera llegarle, y así le venía funcionando hasta ahora.


Le gustaría decirle muchas cosas, pero las palabras se incineraban en su garganta y las cenizas se pegaban en las paredes de sus pulmones. Solo veía al otro alejarse y no podía evitar querer gritarle cualquier cosa que sirviera como un encantamiento para que las desdichas del otro simplemente desaparecieran. “¡Yo soy estoy feliz de haberte conocido! Y creo que eres genial ¿Eso te sirve de algo?” No sonaba tan mal en su cabeza pero las circunstancias siempre le dejaron en claro que no, que en efecto él no era suficiente. Por más que hiciera su compañero siempre estaba buscando esa persona especial, ese “amor de su vida”. Hunter no podía ocupar ese lugar ni ser la salvación de su amigo de esa forma ni de ese problema por el simple hecho de no saber que era el amor.


Era infinitamente más cobarde e inútil de lo que cualquiera pudiera pensar, pero quería hacer algo de todas formas. Sentía que se volvía cada vez más pequeño mientras miraba a todos lados esperando que la respuesta le saltará de la nada de algún lado, las palabras, los actos “¿Quieres un abrazo?” “Todo va a estar bien por qué estoy aquí Faye” “Sigo sin entenderlo del pero quiero que sepas que eres muy importante para mí” “Quizás no sirva de mucho pero tu vales para mí el doble de personas que alguna vez te rechazaron ¿A que debe ser un montón no?” una tras otra las oraciones se bailaban por su cabeza pero inmediatamente eran rechazadas. Estaba entrando en un pánico que no expresaba en su cuerpo ni en su rostro que solo se dedicó en mirar como su amigo se alejaba en medio de la casi penumbra. “Lo siento mucho”



-Te…-Había empezado como un grito pero casi de inmediato perdió el aire de los pulmones. Sacudió la cabeza de un lado a otro mientras se llevaba la mano derecha a la frente aplastando esta con fuerza antes de pasársela por los cabellos.- ¡Te acompañaré a esa maldita cita!-Grito con fastidió mientras cerraba los ojos sabiendo que se estaba condenando con tal compromiso pero ¿No era eso lo que tenía a su alcance? Quizás no era la respuesta que ninguno de los dos realmente necesitaba pero no supo cómo actuar con la papa caliente entre sus manos. De alguna manera, solo por el momento, se había quitado un gran peso de encima.- Si es tan importante para ti supongo que podría fingir que estamos saliendo,maldita sea.-Ya ni controlaba su tono de voz de lo nervioso que estaba. Muy suavemente parecía que el ambiente junto con los latidos de su corazón estaba volviendo a la normalidad. Apretó los dientes mientras miraba el piso ¡Odiaba estás cosas! Acabo por empezar a correr pero en cuento estuvo al lado del otro lo empujo.- ¡Y deja de poner esa cara! ¡Idiota!-Le grito mientras continuaba con su camino huyendo al saber que el otro probablemente quiera abrazarlo o algo así por la euforia que le debía de producir la sola idea de saber que tendría una cita con una chica- ¡Ni se te ocurra tocarme o te mataré! ¡Te odio! ¡¿Por qué siempre me metes en estás cosas?!


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Mensaje por Faye el Mar Abr 24, 2018 12:36 am

Ost:

Faye no es el tipo de persona muy difícil de conocer, es más, en la mayoría de su personalidad, podría compararse con un libro abierto, una vez consigues entrar en su vida, averiguar su actitud y comportamiento es algo completamente rápido y sencillo, no es de ese tipo de personas que oculta la mayoría de sus emociones, por lo menos las más intensas siempre salen a la luz, dejando las heridas del pasado en una caja nada más. En cambio Hunter, era el caso contrario, un libro completamente cerrado, incluso para el azabache se le hacía una tarea monumental comprender lo que pasaba por su cabeza, resultaba irónico que Hunter siempre fuese su compañero de aventuras y nunca estuviese fuera de su lado, pero aun así, no podía evitar sentirlo lejos, como si sólo conociese al Hunter superficial, como si otra persona estuviese en lo más profundo, claro, con esto no quiee decir que por dentro fuese totalmente distinto... Pero no podía evitar siempre pensar que algo más debía haber ahí.

Pero eran en días como estos, cuando aunque fuese sólo un poco, podía ojear las páginas de su vida, conocerlo un poco más y comprender como es que se dan las cosas dentro de el. Una sonrisa se dibujó en los labios de Faye cuando escuchó sus palabras eufóricas. Levemente se tambaleó al sentir el empujón, sintiendo como si no fuese por su equilibrio, estaría bajo el puente, era el momento de quejarse por ello, pero en vez, volvió a sonreír, cerrando los ojos y llevando ambos brazos a la nuca - ¿Sabes? Con que me hubieses dicho que eres feliz de haberme conocido, me habría conformado... ¡Pero acepto! ¡Haremos esto de una cita inolvidable! - Gritó emocionado corriendo por detrás de él, estirando sus brazos hasta el sol - ¡Vamos! ¡Sólo un abrazo! ¿O acaso te da miedo que te guste y te enamores de mi? - Comentaba en un tono burlón corriendo a su sombra.

Aunque no podía entenderlo muchas veces, aunque fuese un libro ilegible, estaba feliz de saber que por lo menos, había leído mucho más que cualquier otra persona ¿Que importaba que le ocultase cosas? Algún día saldrían a la luz y cuando llegue ese momento, él estaría ahí, siempre estaría ahí, conociendo a Hunter un paso a la vez, hasta el día en que no lo necesitase más.

Observaba la espalda de su amigo ¿Cuando fue la última vez que caminó uno detrás del otro? Siempre habían caminado uno al lado, siempre avanzando al mismo ritmo, siempre en el mismo lugar, había olvidado como se veía su espalda, sintió algo apretarse en su pecho, pero en seguida, cambió por un sentimiento de alivio, porque aunque estuviese detrás ¿Que tenía de malo? Podía seguir viéndolo y eso es lo que importaba, sí, aunque llegue el momento en que no lo necesite más, también seguiría ahí, esperando el momento en que vuelva a necesitarlo, sin importar el camino que tomase cada uno. Apresuró el paso para darle alcance, desordenando el cabello del contrario, para mirarlo con una gran sonrisa en el rostro - ¿Porqué no pasamos antes por una pizza? ¡Tengo hambre! Suplicándote nos perdimos el almuerzo ¡Luego hay que pasar por la tienda de videojuegos! ¡Salió ese nuevo juego de pelea con chicas en bikini! ¡Seguro debe ser una mierda! Pero mientras pueda patearte el trasero, será divertido - Fue lo último que dijo antes de seguir sonriendo, corriendo a su ritmo, siempre a su lado.
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