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Tema Privado Bajo el mismo techo [Priv. D.A.B.]

Mensaje por M. A. Marchessi el Mar Abr 10, 2018 10:38 pm

~Abril 2018~


Bitácora de la Solitaria. 10:34 a.m.


Llevando ya más de cuatro horas de vigilia, en día se me está haciendo eterno. Remy vomitó mucho, hubo que cambiarnos de urgencia y debí deshacer los dos bolsos por no encontrarle un body. Tuvismos que bañarnos y lloró los 6 minutos y medio que estuve en la ducha. Por suerte ahora duerme, espero que le guste el nuevo lugar que conseguí. Es más lindo y cerca de la escuela. Si bien del "trabajo negro" queda lejos... era esa la jodida idea. Que nadie de la noche se cruce con mi bodoque.


Besó la frente del niño que acomodado en el asiento trasero en su huevito, a un lado de su madre, dormía plácidamente, tras haber sido bañado y cambiado también antes de salir a tomar el taxi. 


El viaje era largo... lo suficiente para que Maggy pudiese meterse en sus propios pensamientos en más de una ocasión. Estaba preocupada. Muy preocupada. Era el tercer día consecutivo que vomitaba tanto, contando las 2 veces la semana anterior. ¿Estaría acaso enfermo...? No sabría qué hacer ante dicha situación, solo sabía lo que no podía hacer jamás: entrar en pánico.


El taxi dobló una esquina y se detuvo frente a una luz en rojo. Miró al niño que suspiró entre sueños y luego al exterior. Se suponía que... debía ser una sensación gratificante y tranquilizante la de mudarse a un "lugar mejor", pero guardaba una sensación inquietante en el pecho. Algo sucedería. Estaba segura, esa corazonada antes le había advertido sobre sus propios padres quienes intentaron por todos los medios quitarle a su niño. Esa corazonada había hecho que Remy se quedase a su lado.-


... - sonrió con confianza. Si antes había podido con lo que se le había venido... podría con lo que sea que vendría. Quizá ni siquiera peleaba por sí misma... todo era a por el caballero que eructó entre sueños, tan fuerte que hasta al conductor le sacó una risa.- 

Que vida la de unos pocos... - murmuró mirándola por el retrovisor afable y sonriente. - 


Y que lo diga; a veces me dan ganas de cambiarle de papeles, para que me toque a mí también... - rió junto con el bigotón, antes de notar que el niño se removía. - Lo siento... Shhh~ - susurró logrando hacer que siga dormido. Si se había despertado con ella antes de las 6 a.m. y no había dormido en 3 horas... dormiría mínimo 2 horas antes de despertar por comida. Esperaba poder estar instalada para ese momento. 


Al llegar a la dirección... no pudo evitar abrir la puerta y bajar con el huevito. ¡Era más lindo que en la imagen publicitaria! Sonrió ampliamente, hablando al niño. - Mira hijo... nuestro nuevo hogar... - murmuró dejándolo cerquita para intentar ayudar con las maletas, pero el amable conductor, bajó sin saberlo TODO cuanto poseía la joven: una mesita plegable, el carrito plegable a juego con el huevito, y 3 valijas grandes... con el resto de cosas que poseía o que había conseguido en esas cortar semanas. Al ingresar al lugar... encontró una sonrisa amable plagada de arrugas e incluso una verruga. - Buen día... Yo soy quien se muda hoy... - dijo... sin saber qué decía, pero... casi saltando en el lugar de tanta emoción, en lo que aguardaba por que la guiasen a su nuevo... hogar. Pero la viejita parecía tener... algunas... dificultades. 


Tuvo que gritarle 3 veces su nombre, en lo que la buscaba en un cuaderno viejo y desgastado la reserva. Maggy se recordó que ella no era quién para juzgar, pero ella había hablado con un varón, al parecer no-anciano, que le explicó con fluidez cómo funcionaba el lugar, sin mascotas, con horarios en los que los guardias se quedaban de noche, de día vigilaba la familia del dueño y demás. Esa abuelita, que vaciló 4 veces en cuál sería la llave del departamento nuevo... no le inspiró demasiada confianza. 

Pero bueno, si estaba allí a cargo, debería confianr en que... sus errores serían pequeños y llevaderos ¿verdad? - 
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Tema Privado Re: Bajo el mismo techo [Priv. D.A.B.]

Mensaje por Dante A. Boisseúx el Miér Abr 11, 2018 9:35 pm

―Claro, hoy mismo iré a mudarme. Ya llamé al servicio de mudanza y trasladarán mis perte-

― ¡¿Qué hijito?! ¡No te escucho! ¡Habla más fuerte! ―le interrumpió la anciana a los gritos en la llamada telefónica, instintivamente el peli-azul alejó el aparato de su oído para no sufrir por los gritos de su futura casera. Suspiró resignado, juntó toda la paciencia que él podía tener y prosiguió hablando, pero ésta vez en un tono más alto.

―Que hoy me mudaré. ―vociferó el híbrido a través de su teléfono, iba caminando hacia su nuevo departamento a paso lento y seguro. Llevaba consigo una mochila con sus pertenencias más preciadas y también había contratado un servicio de mudanza para que le llevaran lo demás hacia su nuevo hogar, así que probablemente los del servicio llegarían antes que él. Sonrió sin pensarlo, tuvo suerte de tener la posibilidad de pagar un departamento barato y que se encontraba muy bien ubicado en Eadrom. Además, en las fotos publicadas se lo veía amplio y amueblado. La voz de la anciana interrumpió sus pensamientos.

―A-Ah…Bueno, bueno, querido. Rápido que en un rato empieza mi novela y no quiero interrupciones. ―La voz de la anciana se oía frágil y delicada, con un deje de inseguridad en su habla; como si siempre estuviese confundida o insegura de lo que dice. Sin embargo, Dante le restó importancia a esto puesto que había hablado con el dueño del edificio, y fue con él que acordamos que este departamento sería mío dentro de poco. Esbozó otra sonrisa al escucharla mencionar su novela que parecía ser un asunto muy importante para ella, se acomodó la mochila en sus hombros y acomodó el celular en su otra oreja mientras doblaba en una esquina.

―Ya estoy a unas dos cuadras. Nos vemos. ―contestó el muchacho con entusiasmo para luego colgar la llamada, realmente estaba animado de tener un nuevo lugar para vivir. Su nuevo hogar se hallaba cerca de la Universidad, en pleno centro de Eadrom con una vista espectacular.

Finalmente, cuando llegó al recinto, el camión de mudanza que sólo llevaba algunas cajas estaba estacionado frente al lugar esperando por mi llegada. Los saludó con la mano y les indicó que esperaran a que tenga las llaves del departamento, subió los escalones con gran entusiasmo y comenzó a buscar a la anciana. La anciana se encontraba dentro de la recepción, mirando su ansiada novela en una televisión mediana. Carraspeó su garganta tratando de llamar la atención de la mujer, pero estaba ensimismada con la novela o tal vez simplemente no lo escuchaba.

― ¡Señora! ―dijo el híbrido, haciendo que la anciana se sobresalte en el lugar, miró en su dirección y en cuanto lo vio una sonrisa surcó en su arrugado rostro.

―Oh recién acabo de atender a una jovencita, realmente no quiero perderme la novela. ―comentó la anciana con pesar, el híbrido sólo frunció el entrecejo confundido. ¿Qué clase de bienvenida o atención al “inquilino” era ésta? ―Además…me duele la cadera de subir las escaleras.

Las quejas de la anciana aumentaban en cantidad, que no le pagaban lo suficiente, que la protagonista de su novela estaba en un momento muy decisivo y no podía perdérselo por nada, y hasta había dicho que debía respetarla y hacerle caso por ser una persona mayor. Dante suspiró con una sonrisa en su rostro, no podía enojarse con aquella anciana por más que fuera…algo especial.

―Bueno, chequee que esté mi nombre en su registro y deme las llaves de mi departamento. No es necesario que me acompañe hasta la puerta. ―La sonrisa de la anciana se ensanchó, rápidamente agarró un cuaderno viejo y comenzó a fijarse achinando sus ojos si mi nombre aparecía…aunque no le había dicho mi nombre completo siquiera. ― Busque Dante Boisseúx.

―Dante, Dan…te, aquí está. ―La anciana anotó algo en la libreta y me tendió unas llaves. ―Disfruta hijito.

La anciana se fue corriendo nuevamente a su asiento para seguir viendo la novela, mientras que Dante comenzó su recorrido hacia su nuevo hogar. Subió las escaleras con entusiasmo y se lamentó por los del servicio de mudanza que debían traer las cajas hacia el departamento. Llegó hasta la puerta de su nuevo hogar, metió su llave en la cerradura y abrió ésta con un gran entusiasmo.

―Hogaaar dulce hog-

Su comentario que lo había estado planeando decir desde hace aproximadamente seis cuadras se vio interrumpido por el hecho de que había una chica en su sala de estar.


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Tema Privado Re: Bajo el mismo techo [Priv. D.A.B.]

Mensaje por M. A. Marchessi el Jue Abr 12, 2018 10:25 pm

- Por la escasa cantidad de cosas, en menos de 30 minutos tenía todas su pertenencias distribuidas por el departamento. Tenía estudiados los ángulos, vistas y ecos de la casa para saber dónde poner el huevito cuando estuviese cocinando o estudiando. Había notando pequeñas cosas a reparar, como la pintura en uno de los pasillitos, que bastante estrecho daba a dos habitaciones... no dejaría solo a Remy en una, aún era pequeño, lo necesitaba a su lado. Solo se tenían el uno al otro, después de todo. 


El niño logró aguantar sin comer, a conste de quejidos y lloriqueos esporádicos. Mientras Maggie avanzaba de un lado a otro, dejando cosas aquí y allí. Limpiando un poco y acomodando otras cosas, así como notando cómo y donde haría algunos "cambios" para optimizar espacios y evitar peligros.


La verdad, jamás había estado en una mudanza, pero no le pareció difícil. Usó el baño, notando que necesitaría con urgencia comprar limpiador y desinfectante; notó que la ducha era... solo una ducha, nada de tinas ni nada de lujo. ¡Pero no podía quejarse...! ¿Dónde más habría conseguido un departamento TAN barato, amueblado y cerca de la escuela? Anotó en un pequeño cuadernito, sobre una fuga de agua en las llaves de agua del lavadero. Eran cosas menores. 


Para cuando decidió finalmente cargar al bebé... éste lloraba a pulmón vivo, desesperado entre el hambre y la incomodidad de un pañal sucio. Debía encontrar algún mercadito cerca del edificio. Quedaban pocos pañales. Con un suspiro, cambió el pañal y el bodi "embarrado" lo dejó en una fuentecita con agua en el lavadero. Y finalmente... pudo alimentar al pequeño, que con ojos hinchados... aún se quejaba mientras bebía con vigor la leche materna. 

Chess lo observó detenidamente, embobada de su hermoso y rechoncho bebé, que la miraba con ojitos chinos del llanto... y por el sueño que ya tenía. Sin duda, lo quejoso lo había sacado de ella. - Sh~... - arrulló al niño que... más dormido que despierto, eructó sobre su hombro. Con cuidado... lo depositó en su huevito, lo cubrió con su mantita, y lo llevó al cuarto que había elegido, el más amplio. Cerró la puerta y suspiró apoyándose en la misma. 



"Todo... es por él. Y haré lo que tenga que hacer" 


Parpadeó con velocidad, buscando eliminar la humedad de sus ojos. Llorar no solucionaría nada... absolutamente nada. Avanzó a la cocina para beber agua y con portavaso llegó a la sala... el sillón era amplio para una persona, y justo (demasiado justo) para dos. Se acomodó, agotada la verdad y cerró los ojos, para escuchar... 

"Hogaaar dulce hog-"



Se incorporó con velocidad... viendo que había alguien metido en SU departamento. Lo era desde hacía media hora, al menos. ¿Qué diablos sucedía allí? El corazón se le encogió al pensar en que su bebé dormía plácidamente en la habitación. - ¿Qué... hace aquí? ¿Que quieres? ¡VETE! ¡LLAMARÉ A LA POLICÍA! - bramó de inmediato... tomando... algo, que no llegó a notar era una escoba en manos, para acercarse con todo el valor del mundo al larguirucho que tenía en frente con cara de tonto. 

Aunque era un tonto lindo... ¡Estaba en propiedad privada! - ¿Cómo tienes llave de mi departamento? - le preguntó empuñando la escoba, buscando hacerlo retroceder... pero con los hombros temblorosos y los ojos asustados. -
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Tema Privado Re: Bajo el mismo techo [Priv. D.A.B.]

Mensaje por Dante A. Boisseúx el Mar Abr 17, 2018 9:14 pm

La cara de la muchacha era de puro desconcierto, al igual que la suya. Había pasado tan sólo unos segundos que parecieron eternos cuando se quedaron mirándose uno al otro. Entonces, sólo entonces pudo reaccionar cuando la castaña le comenzó a gritar. La chica lo amenazó llamando a la policía, y eso desconcertó aún más al peli-azul. En un rápido movimiento, ella agarró una escoba y la empuñó como si fuese el arma más letal del mundo.

Dante por su parte quedó parado en la entrada de su casa con la cabeza levemente ladeada hacia un costado, sin entender del todo lo que estaba pasando. ¿Acaso esto era una especie de broma de algún programa de TV?
Comenzó a acercarse a él, dándole la libertad de observarle más de cerca sus facciones…que ahora lucían enfadadas. Dante aún seguía con el entrecejo fruncido del desconcierto y el enojo. ¿Cómo podía hablarle así en su propio departamento?

― ¿Qué hago aquí? ―preguntó indignado. ― ¿Cómo te has metido tú en mí departamento? ¡¿Aprovechaste que la casera es una viejita media sorda para colarte en uno de sus departamentos?!

Resopló frustrado mientras se pasaba una mano por su cabello y dejaba su mochila en el suelo. Sacó sus llaves del departamento, reflejándoselas en la cara de la muchacha. Que ahora que la veía con mayor atención, tan sólo era una…chica. No parecía ser una delincuente o más bien una usurpadora de departamentos. Aun así, no confío del todo de la apariencia inocente de la chica, siguió con su mirada desconcertada y tosca como la de ella.

―Estas son mis llaves del departamento y te aseg―Una persona lo empujó de atrás haciéndose chocar con la chica accidentalmente.

¡¿Acaso todo el mundo se empeña en interrumpirme?!

―Uh, perdón jefe. Empezaremos a dejar las cosas por aquí. ―dijo uno de los del servicio de mudanza, quien lo había empujado para pasar por la entrada con una caja.

Detrás de él, varios empleados más comenzaron a entrar al departamento dejando las cajas con las pertenencias de él.


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Tema Privado Re: Bajo el mismo techo [Priv. D.A.B.]

Mensaje por M. A. Marchessi el Jue Abr 19, 2018 9:18 pm

... ¿Aprovecharme... YO? - bramó con fuerza, mientras intentaba mantener la calma ante las cosas que estaba diciendo aquel... aquel... - ... ¡Sinvergüenza, eso es lo que eres! - lo señaló con fuerza.- ¡Nosotros vivimos en este departamento hace más de 30 minutos! - mostró el espacio con un ademán de la mano.-

No dejes cosas así en el suelo, no es tu casa...
- señaló con la escoba su mochila. - Además aún está sucio el piso... - no podía evitar fijarse en esas cosas. Aún empuñando la escoba... le dieron ganas de seguir esa conversación afuera. Le daba mala espina que estuviese lo más confiado allí en SU departamento... el pequeño bodoque aún dormía en la habitación. Tragó grueso y dio otro paso a adelante.. con la frente en alto, hombros atrás y sacando trasero... Toda una amazonas en miniatura dispuesta a luchar por lo que era... por su niño.

Entrecerró los ojos cuando prácticamente le refregó en la cara un par de las llaves de su departamento. ¡Hasta tenían el mismo llaverito de Pringles! Eso era una broma de muy mal gusto. Le apartó la mano... pero aunque quiso hacerlo con fuerza, solo apoyó la mano sobre la muñeca de él, para bajarla con cuidado.- No hagas eso, puedo verlas mejor si no las agitas como loco... - y de la nada... lo tenía prácticamente encima. 

Aclaremos, era tan alto que solo con mirarla a ella hacia abajo, la hacía sentir más baja de lo que es en realidad. Alzó las cejas y solo atinó a voltear a nuevo desconocido que trajo a más que comenzaron a llenarle el departamento con todas cajas que no eran suyas.- ¿Jefe...? - lo miró de tan cerca, para moverle suavemente el brazo.- Diles que no, que aquí no es luego tendrás que sacarlo todo tú solo... - le insistió, antes de que una de las cajas... fuese dejada con poca ceremonia en el sofá... haciendo que éste golpee la pared y... 

.... un llanto brotó de su cuarto. Miró con ojos gigantes al peliazul y empuñó su arma letal. - ¡Esto llega hasta aquí, se me van todos... AHORA! ¡DESPERTARON AL BEBÉ! - aulló, ahora sí, a todo pulmón, literalmente echándose a los trabajadores a escobazos con fingida mala puntería.

Cerró la puerta y señaló al joven.- Te quedas aquí sin mover un solo músculo. Bajaremos a arreglar eso AHORA... - pero caminó hasta el cuarto, que al abrir dejó salir el penoso llanto del infante asustado por el repentino despertar. Lo cargó con cuidado... y aprovechó de envolverlo con una mantita. Podía hacer frío para él. Besó su mejilla... y con aún más valor en el pecho, se asomó donde estaba el peliazul.- 

Vamos... ahora. - pidió con voz moderada, tomando un chupete que acomodó entre los labios del niño.- ¿Q-qué esperas...? Sal ahora. - dijo apartando la mirada. Aún la ponía nerviosa cuando la miraban de formas... si, de formas extrañas cuando estaba junto a su pequeño cachetón. Y con cuidado, cerró la puerta cuando todos hubieron salido y acomodó al niño. - Vamos, por favor...- pidió, seria, sí... pero en ese momento, se pudo reflejar la preocupación por... si se daba justo su maña suerte, quedarse sin aquel tan buen departamento. 

No era cuestión de la mudanza en sí... era el precio, que le permitiría vivir bien con su pequeño sueldo... y su niño. Comenzó a bajar con cuidado peldaño por peldaño.-
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Tema Privado Re: Bajo el mismo techo [Priv. D.A.B.]

Mensaje por Dante A. Boisseúx el Dom Abr 29, 2018 2:20 pm

El rostro del peli-azul no demostró otro gesto más que el enfado y el desconcierto. Allí se hallaban, en una sala de estar donde la tensión era tanta que parecía que el aire tenía pesadez. Dante se permitía imaginar que, si aquella mirada furiosa tuviese el don de matar, ya hubiese muerto cuatro veces seguidas.

Sin embargo, la mayor parte del tiempo reprimía una sonrisa por las ocurrencias de la chica. Hace menos de cinco minutos que estaba en mi departamento y ya le está retando por tirar su mochila al piso como si ella fuese su madre y él su hijo.

Cuando ambos cuerpos chocaron, Dante sólo atinó a sujetarle el antebrazo a la muchacha para que no se caiga para atrás. Sin embargo, ambos estaban atentos al ajetreo que se formó de la nada misma por el ir y venir de los de servicios de mudanza que dejaban sus pertenencias. Giró su cabeza en dirección a la castaña cuando escuchó apenas su murmuro entre el sonido de los pasos apresurados y las cajas dejadas en el lugar con descuido.

― Espera, espera, dulzura. ―Soltó su antebrazo para mostrar sus manos en un gesto involuntario, más que nada para que pare de hablar. ―Primero que nada, ¿nosotros?; ¿Quién más está en mí departamento?

Entonces, pudo ver detrás de ella, cómo una caja fue dejada con brusquedad en el sillón haciendo que tamborileara sobre su eje. Amagando entre caerse o no, por ese segundo en el que parecía que todo iba más lento para el híbrido, observó cómo la bendita caja se meció para el lado de la pared haciendo un sonoro ruido hueco.

Y después, se oyó un llanto.

Miró nuevamente a la castaña con el entrecejo fruncido, producido ahora más que nada por el desconcierto de ese sonido proveniente de la habitación de al lado. Tan sólo se quedó en su sitio, parado mientras ella echaba a escobazos a todos los del servicio de mudanza, quienes decían << ¡Oye! ¡¿Y la propina?!>>, más atinaron por su bien a callar e irse mientras la muchacha amagaba con pegarles escobazos como si estuviese echando a unos perros de su casa.

Corrijo, mi casa.

En cuanto la chica cerró la puerta, se giró hacia él y lo señaló. El peli-azul la miró impasible y mientras iba a buscar al…bebé, el aprovechó para sacar de su mochila todo el papeleo de la inmobiliaria con quien había tratado. Se asomó por el gran ventanal para observar el paisaje que brindaba, la oscuridad del cielo era tan penetrante que sólo las estrellas más brillantes podían apenas destacar junto a la luna. A lo lejos, unos nubarrones comenzaban a hacer presencia con unos atemorizantes relampagueos que iluminaban la ciudad por unos breves instantes.

Se dio vuelta al escuchar a la chica, su mirada se enfocó involuntariamente en el bebé que cargaba en sus brazos. Sí, también involuntariamente sonrió de lado, sin saber por qué. Carraspeó su garganta para volver a su expresión impasible, ambos querían acabar de una vez por todas esto y buscar lo más pronto posible una solución. Salieron al corredor, en todo momento no dijo nada. Ninguno de los dos no hablaba mientras bajábamos a la recepción, ambos estaban preocupados como también ambos trataban de tener un semblante serio.

En cuanto llegaron a la recepción, la anciana estaba en la misma posición en la que la vio por última vez. Sólo que ahora lucía estar muy concentrada en la bendita telenovela.

― ¡Santo Dios! ¡Dile de una vez que la amas! ¡¿Por qué eres tan lento mijito?! ―
aclamaba en voz alta la anciana, con cierto enojo y mucha impaciencia en su voz.

Carraspeó su voz para llamar la atención, pero falló en el intento, resopló negando la cabeza al acordarse de que esta viejita estaba media sorda.

―Señora. ―Apoyó sus codos en la mesada de la recepción, evitando la mirada de la castaña que estaba a su lado. ― ¡Señora!

― ¿Ah? ¡Ah! ¡Hola! ―La anciana al notar nuestra presencia se apresuró a llegar hasta su puesto no sin antes de acomodarse los mechones rebeldes para estar más presentables. ― ¿Cómo les está yendo?

Intercambio una mirada con la muchacha, y mientras la señalaba prosiguió a responder.

―Mire, hay dos posibilidades, ésta loca usurpó mi departamento o hubo una gran, gran confusión. ―
Ignorando la pregunta de su estadía, fue directo al grano sin titubeos.


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Tema Privado Re: Bajo el mismo techo [Priv. D.A.B.]

Mensaje por M. A. Marchessi el Lun Abr 30, 2018 9:54 pm

- Por suerte era una escalera ligeramente amplia, con una barra que ayudaba del lado izquierdo si descendía... perfecto para sostenerse mientras con el otro brazo sostenía con firmeza a su niño. Cada paso que daba, parecía que de alguna forma alejaba el aire de sus pulmones. La idea de... tener que... buscar otro departamento era demasiado. 


No conseguiría algo más barato, con cercanía a la escuela, y lejanía a su... "trabajo". No quería ni por asomo estar durante el día en cualquier parte que le recordase su espantoso trabajo nocturno. No quería exponer a su hijo a nada de aquella vida entre sombras y secretos. Se detuvo un momento, antes de descender el último trecho; debió controlar un mareo que le sobrevino ante la sola idea de... 


"No, Maggy... mantén la calma. Todo saldrá bien, tú hablaste con el encargado, no con la anciana y tienes firmado el contrato con el dueño" se decía pero... una presión en el pecho, parecía querer advertirle que su felicidad había sido en vano. 


A penas llegaron al mostrador, miró de reojo al muchacho. Y, como siempre, había sido lo suficientemente impulsiva en sus reacciones como para haberse ganado un enemigo; no podría pedirle si quiera una sola noche para ver qué hacía recién el día siguiente. Su rostro perdió color, mientras apoyaba el vientre en la mesada, mientras esperaba a que la ancianita se diese cuenta de su presencia allí, de ambos. 


El niño se removió, por lo que lo acomodó mejor. El chico... parecía muy impaciente, tal como ella hacía tan solo unos minutos. "Vaya bipolaridad..."  pensó con ironía. No quería saber lo que sucedería, en serio no quería saber, tenía tanto... tanto miedo de quedar en la calle de nuevo. Se había gastado la mitad del dinero de su adelanto en el taxi y recién en 2 semanas más tendría su sueldo completo. 


Solo notó que había quedado mirando fijamente el perfil del peliazul cuando éste alzó la voz a por la mujer, que se acercó lo más campante. No sentía fuerzas para hablar. - ... - alzó las cejas, mirando un momento al peliazul, extendió una mano, para tocarlo y que ella hablase con la mujer, pero... la frase con la que la presentó a ella... la dejó petrificada.- 


... - bajó lentamente la mano y volteó a ver el rostro confundido de la ancianita, que... se desconcertó al verla a ella. - Podría estar mejor, gracias ¿usted...? - soltó con voz débil, sonriendo o intentando hacerlo.- 

¡La novela está que termina, ya se descubrió la verdad entre...! - a pesar del discurso animado la mujer, Maggy la detuvo solo al alzar una mano con decoro.- 



Señora, tenemos un ligero... no tan ligero inconveniente. - la fluidez y educación de su diálogo... la hacían parecer mayor de lo que su apariencia exponía.- Se nos otorgaron llaves del mismo departamento. Quisiera saber qué suced-... - fue interrumpida.-


¡No, mihija... im-po-sible! - negó la mujer, mirándola ¿enojada? Alzó las cejas ¿qué le pasaba a la anciana? - Yo les dí a los dos, un juego de llaves cada uno. - se defendió la mujer, brusca. Maggy suspiró.- 


Tenemos el mismo departamento. - aclaró y la anciana estuvo a punto de volver a responder en su capricho, cuando la puerta de entrada se abrió y se escuchó un claro y molesto "¿hiciste qué?" Todos voltearon a ver a un hombre más joven, tendría poquito más de 30 años y estaba agitado, apresurado seguro. -


Señor Takanashi. - alzó als cejas y le reverenció - Usted nos podrá ayudar... - el corazón de la castaña se alivió ¡Ella había hablado con ese hombre! Ella... estaba a salvo. - 

"Maruchezusi"- habló con torpeza, nervioso el hombre por lo que sea que su anciana madre, que en dos segundos ya estaba frente a la televisión de nuevo, habría hecho.- ... Danute.... y Magudarena... - el hombre leyó los nombres y suspiró. - Los dos tienen... ¿el mismo? - releyó y negó con la cabeza.- Hay dos departamentos disponibles, uno en 5 semanas, otro ahora... se atrasó la mudanza de uno de los dos. - explicó... dejando quizá más confundida a la joven.- 


Eso... ¿qué quiere decir? - preguntó necesitando algo claro.-

En un mes, habrá otro departamento. - repitió y esa vez hasta Maggy quiso golpearlo ¡No decía de quién era el maldito departamento! Para colmo de males, el niño comenzó a quejarse y llorar suavemente, inquietando a la todos los presentes.-
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Tema Privado Re: Bajo el mismo techo [Priv. D.A.B.]

Mensaje por Dante A. Boisseúx el Mar Mayo 01, 2018 9:47 pm



Las finas cejas de la castaña se alzaron, incrédula de lo que el híbrido decía. Por su parte, su entrecejo estaba profundamente fruncido mientras su respiración se oía levemente agitada por la situación. Estaba siendo imprudente, claro que sí, pero pocas cosas lo ponían así de impulsivo y mal educado. La situación había comenzado a saturarlo, y es que en su vida diaria todos sus actos siempre salían acorde a lo que él planeaba con anticipación. Pero esto fue un desvío muy grande para el híbrido, tan grande que olvidó por un momento mantener su porte formal. Su mente maquinaba pensando en lo que pudo haber pasado como para llegar hasta ese punto, y cómo haría él para buscarse otro departamento.

Al pronunciar aquellas palabras, puso su vista en ella y en ese entonces, quedó enmudecido. Veía la expresión de la muchacha, petrificada como si realmente no se había esperado tal comentario de parte de él. Rápidamente se arrepintió de lo que había dicho, y tragó saliva, como si se estuviese reprimiendo las disculpas por su involuntaria expresión. Observó con atención cómo la mano de la muchacha bajaba, deteniéndose en pleno acto en el que lo iba a tocar. Apretó la mandíbula, recriminándose que había sido un completo irascible por actuar de tal manera, y miró hacia la anciana para no cruzar miradas con la castaña.

Inspiró hondo para relajar su tensionado cuerpo, mientras escuchaba cómo la chica entablaba conversación con calma y serenidad. Pensó en las posibilidades que él tenía de conseguir con apartamento muy barato, lo más pronto posible y llegó a la conclusión de que por más que busque por toda Eadrom no iba a encontrar un lugar accesible. La primera razón era que él ya había investigado qué apartamentos había en venta y éste en el que se encuentra ahora era el más barato. Por lo que sabía de sobra que no iba a conseguir, aunque quisiese un apartamento más barato que el que ya había comprado. La segunda razón era que no tenía dinero suficiente para comprar otro, apenas le quedaba para subsistir ahora hasta llegar a su día de paga.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando un hombre entró al recinto, era el tipo con quién había tratado con la venta del apartamento. Inconscientemente suspiró con alivio, mientras hacía un pequeño asentimiento de cabeza a modo de saludo.

― Señor Takanashi. ―pronunció llamando su atención, el hombre estaba igual a como lo había conocido días antes. Se preguntaba si realmente era un hombre nervioso todo el tiempo, con sus manos temblorosas y andar inseguro o era sólo aquel día que había estado nervioso por alguna razón desconocida. El tipo pasó al puesto de la anciana mientras la misma se iba rápido a ver su novela, y ahí fue cuando Dante sintió que realmente estaba en problemas.

El tipo leía, releía una y otra vez la misma hoja, como si no terminase de creer lo que sus ojos estaban viendo. Dante, cerró los ojos maldiciendo en voz baja, ya con sólo mirarlo te dabas cuenta de lo que pasaba. Negó con las cabezas mientras escuchaba al tipo explicarle a la castaña que hay un solo departamento disponible, y que dentro de un mes habría otro.

El niño comenzó a llorar, el híbrido sólo atinó a aguantarse las ganas de golpear al tipo, sólo porque estaba la chica con su bebé presente. Tamborileó sus dedos en la mesa de la recepción mientras mordía su labio inferior con frustración. El tipo, nervioso como de costumbre, lo miraba con un leve temblor en sus manos.

― ¿No hay alguna posibilidad de que apures la mudanza? ―Sus ojos estaban fijos en el hombre, y él sólo comenzó a negar varias veces con su cabeza.

― No, no logro contactar a los que deben hacer la mudanza, pero estaré intentando contactarlos…y así les digo que se apresuren. ―balbuceó el tipo. ―Y tenemos registrado que ambos pagaron el departamento por igual…50 y 50, por lo que ambos tienen el mismo derecho de estar en el departamento.

>>Si uno de los dos logra pagar el otro 50% del departamento, será completamente dueño de éste. Y, por otra parte, le devolveremos el dinero a la otra persona que no pudo pagar por completo el departamento antes de que lo haga el otro inquilino.

En cuanto terminó de hablar se produjo un silencio en la sala de recepción, ahí es cuando el peli-azul se dio cuenta que afuera estaba lloviendo. Una lluvia pérfida, que, azotada por furiosas ráfagas de viento, parecía que allí afuera realmente se estaba comenzando a armarse una fuerte tormenta. Giró su rostro a la chica con su bebé, apretó los labios con fuerza, buscando la manera de arreglar, aunque sea un poco la situación.

―Y…mientras tanto, tendrán que convivir en el mismo departamento, si es que no tienen el dinero suficiente para estar en otro. ―murmuró el hombre, mientras se mecía sobre su lugar. ― Es tan sólo un mes, ¿verdad?

―Tan sólo un mes. ―murmuró el híbrido, y una risa seca, sin vida, se escapó de sus labios. Aquella situación en la que se hallaba inmerso parecía una broma de mal gusto. Sin embargo, comenzó a pensar en la posibilidad de vivir con la castaña por un mes. No era tanto tiempo, y por más que no quiera debía a hacerlo si no quería estar en la calle sin una casa en la cual vivir. ―Podemos intentarlo.

Se quedó mirando a la muchacha, esperando su respuesta con unas ansias disimuladas. No estaba entusiasmado por vivir con ella, pero si ella se negaba rotundamente no le quedaba otra opción que dormir sólo por aquella noche ―si se le concedía eso― y luego ver qué hacer en la calle.




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Tema Privado Re: Bajo el mismo techo [Priv. D.A.B.]

Mensaje por M. A. Marchessi el Mar Mayo 01, 2018 10:46 pm

... calma, hijo. - murmuró meciéndolo rítmicamente, mientras aguardaba lo que diría el encargado, mientras pensaba alguna solución a su futura y segura situación de calle. Podría pedir... ayuda a alguna de sus compañeras de trabajo, pero por lo que comentaban pocas tenían el suficiente espacio en sus viviendas para lograr hacer entrar a alguien más con un bebé a cuestas. Suspiró, acomodando mejor al niño, en el pecho, para que mirase sobre el hombro; bastaron dos golpes para escucharlo eructar con fuerza. 


Maggy sonrió.- Era eso ¿verdad? - apartó un poquito el rostro para alcanzar su mejilla, depositando un beso en el rostro cálido de su bebé... que despierto como pocas veces, miraba alrededor. Ya estaba cerca de los 3 meses... comenzaban desarrollos importantes. O eso decía uno de los libros que había leído, que había comprado su propia madre cuando se enteró del embarazo. El niño dejó de lloriquear y quejarse de inmediato... comenzando a babear el hombro de Maggy, mirando al... chico que había a un lado de ellos. Era lo que tenía más cerca y tenía forma meramente "humana", por lo que era fácilmente foco de su atención. 


Magdalena escuchó atenta lo que decía el encargado, mientras... entendía la situación. Mientras asimilaba que, de seguro, sería ella la que terminaría en la calle, dado que, con suerte, les pagaban a tiempo. Y habiendo pedido un adelanto... estaba frita. Pero les daban la opción de... vivir juntos. Alzó las cejas.


¡Era la maldita solución perfecta! Quizo saltar de la alegría por... no tener que vivir bajo un puente(?) como marginada por un mes entero. Sonrió ampliamente, aumentando su alegría por el alivio que reflejaron sus facciones, sus ojos... todo, pues hasta los hombros le bajaron en un suspiro de sosiego. Volteó en inercia a ver al de cabellos azules; recordó que la llamó loca e... intentó aminorar su felicidad, no quería que se negase a que convivan durante las siguientes semanas. - ¿Poder... ? - repitió la joven, negando con la cabeza.- Yo lo voy a intentar; en otra situación, no me habría importado buscar un comedor y refugio para pasar esta noche, pero... - acomodó suavemente al niño.- ... no puedo. - miró al pequeño que... recostado en sus brazos, le devolvió la mirada.- 

Prometo que molestaremos lo mínimo posible
- en esa frase, exponía que... sentía que era una molestia, pero de alguna forma pese a haberlo expuesto, parecía familiarizada con aquello.- ... y seré yo misma la que se mude cuando se desocupe el otro departamento, tengo menos cosas que mover. - miró a Takanashi,y afirmó con la cabeza.- Por mi está bien, pero tengo un par de... - no quería usar la palabra "quejas", por lo que optó por... - .... observaciones, de las zonas donde hay grifería... hay hongos, de esos tipo moho en paredes, color verde Y negro. No es saludable para... nadie vivir en esas condiciones. - de inmediato, miró al peliazul pues si hablaba por ella y por su niño, hablaba por él también, dado que se quedará en ese departamento. - Y en la cocina, se siente un pequeño olor a gas. - agregó, atenta.- ¿Qué sugiere en este caso? ¿pagamos nosotros y se descuenta al final o ustedes se encargan de ello? - la hizo corta. O lo solucionaban o lo solucionaban, estaba en el contrato.- La cocina queda más cerca del cuarto de... - miró al peliazul de nuevo, esperando su nombre, antes de continuar.- ... por lo que será más peligroso para él.- acotó y el hombre, sí... raramente nervioso, suspiró.- 


Mamá, subiré con los jóvenes para ver qué... -
intentó hablarle, pero la viejita de inmediato lo hizo callar. - 

Nos vemos luego, señora... - se despidió la castaña, recibiendo una amable despedida. Avanzó primero para comenzar a subir las tediosas escaleras. Estaba cansada... y se notó varias veces que trastabilló al querer subir otro peldaño. Agitada... le faltaban 3 peldaños más, cuando... perdió pié y aferró contra su pecho con fuerza al niño con una mano, con la otra, buscó de qué aferrarse para evitar la caída hacia atrás por las escaleras.- CIELOS... - gritó asustada.-
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Tema Privado Re: Bajo el mismo techo [Priv. D.A.B.]

Mensaje por Dante A. Boisseúx el Jue Mayo 03, 2018 8:19 pm


Esperando la reacción por parte de la chica al proponer que vivieran juntos, el híbrido se sorprendió al verla sonreír ampliamente. Una comisura de sus labios se elevó inconscientemente, formando una media sonrisa. Ya no lucía tan tensa como él, sino que su porte se alivió como si hubiese estado conteniendo la respiración al igual que el peli-azulado. Sin embargo, poco duró el éxtasis del momento porque rápidamente la fémina se recompuso adoptando una expresión menos entusiasta.

Su entrecejo se profundizó al escuchar sus palabras. ¿Molestia? Tan sólo Dante esperaba que no saliera ella huyendo una vez que empezaran a vivir juntos. Negó con su cabeza levemente, y con franqueza respondió que no había que prometer nada. El confiaba, aunque se acababan de conocer hace una hora aproximadamente, que ella era una chica que no causaba ningún problema. Se quedó en su lugar, escuchando la conversación de ambos con interés, puesto que en menos de una hora la muchacha había sido capaz de revisar el mínimo defecto del apartamento para que lo pudiesen arreglar. Dante asentía en un gesto de entendimiento mutuo cada vez que ella dirigía su mirada a la de él, ya que después de todo, estaba hablando por los dos.

Comenzaría a vivir con una chica y su hijo. Las vueltas de la vida, ¿verdad?

―En el mejor de los casos, tendría que encargarse del problema de gas en la cocina. No son las condiciones óptimas de una buena vivienda, más en nuestro caso que hay un bebé viviendo en ella. ―agregó el peli-azul luego de que la muchacha preguntara alguna sugerencia para el problema. Dirigió nuevamente su mirada a ella, quien esperaba que dijera su nombre. ―Dante.

El hombre dirigía su mirada a el híbrido y a la chica sucesivamente con nerviosismo, y él se preguntó si aquel nerviosismo era porque sabía de antemano la falla de gas que deseaba que pasase desapercibida. Aunque esto no se pudo concluir así por la despectiva atención de la chica. Dante alzó sus cejas, esperando que el tipo respondiera con una solución coherente, pero tan sólo avisó a su madre que iría a ver el problema personalmente.

―Hasta luego, madame.Luego de escuchar una risita por parte de la anciana, los tres se encaminaron hacia las escaleras con destino a su departamento. Comenzó a subir los escalones, detrás de la muchacha y con el hombre atrás casi pisándole los talones al híbrido. Miró hacia atrás con seriedad, advirtiéndole que se aleje, aunque sea un poco puesto que no le agrada tener a alguien atrás pisándole los talones, corrijo: a nadie le agrada. El tipo alzó sus manos en un gesto nervioso y se atrasó tres escalones, manteniendo una buena distancia entre él y el peli-azul.

En cuanto giró su cabeza nuevamente al frente, observó como la chica había pisado en falso un peldaño haciendo que se resbalase para atrás. Rápidamente Dante atajó su caída, sosteniendo su cintura con fuerza por detrás. Casi pierde el equilibrio por el impulso de la chica al caerse, pero logró estabilizarse después de estar unos pequeños segundos impulsando su cuerpo con el de ella hacia adelante imponiéndosele al impulso de la muchacha. Esa caída hubiese resultado muy mal sino se hubiese interpuesto. Soltó un suspiro aliviado cerca de la oreja de la chica inconscientemente. Ella estaba casi a la misma altura que él, ya que la chica estaba tres peldaños más arriba. Aflojó el agarre de su cintura, pero no la soltó.

― ¿Estás bien? Pareces estar agotada. ―preguntó con una leve preocupación en su voz, ignorando la alarmante voz del tipo atrás suyo diciendo << ¡¿Ella está bien?! ¡Dios mío! ¡Sabía que tendría que haber puesto ascensores!>>




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Tema Privado Re: Bajo el mismo techo [Priv. D.A.B.]

Mensaje por M. A. Marchessi el Lun Mayo 07, 2018 8:56 pm

- Desde que perdió pié y quedó a merced de la inercia, hasta el momento en el que la gravedad hizo de las suyas, le pareció una eternidad. Fue tan largo el tiempo, que logró pensar mil y un finales catastróficos, en los que el bebé quedaba huérfano, o con consecuencias graves para cualquiera de los dos. Demasiado tiempo, en que se lamentó y sufrió por cosas que siquiera habían pasado. Aún.


Contuvo el aliento, y soltó un quejido por el golpe al chocar de espaldas contra... ¿quién había estado con ella? Abrió los ojos enormes y sintió una cosquilla en el oído, que afloró en un escalofrío. Sintió la cabeza pesada y las rodillas de gelatina por el terrible susto que se dio. Remington se quejó, incómodo por el brazo firme que lo apretujó contra el pecho de su madre; Maggie de inmediato aflojó un poco el agarre, mirando a su bebé, que estuviera bien. - ... hijo... - soltó casi sin aliento; con suerte, el chico que la ayudó la habría escuchado.- Estamos... bien. - habló aletargada.- Estoy... un poco cansada. - afirmó con la cabeza... sin moverse ni hacer el mínimo esfuerzo por soportar por sí misma su peso o... moverse de alguna forma. - ... - volteó la cara... mostrando su rostro pálido, evidenciando unas ojeras que habrían seguido pasando inadvertidas, y un par de ojos repletos en lágrimas.- .... gracias. - murmuró con sinceridad intentando sonreír, pero al borde del llanto.

Con cuidado... debió esperar a que, quién la había prácticamente rescatado, decidiese moverse, subir los peldaños restantes hasta el piso en el que vivían, para lograr sostenerse por sí misma con ambos pies sobre la tierra. Inhaló y suspiró con suavidad, comenzando a avanzar con torpeza hacia la puerta. -

... - con manos temblorosas abrió la misma y de inmediato se acercó a cuarto que había escogido. Colocó al niño en su canastito, verificando que estuviese bien. El pequeño la enfocó haciendo bizcos... y movió con energía las manitas. Ya estaba reconociendo rostros. Sonrió con alivio y se frotó los ojos con fuerza. Al incorporarse para llevar al salóncillo el huevito, notó que había dos personas asomadas en su puerta. -

Estoy bien, solo... me asusté un poco... - dijo con desinterés... la verdad avergonzada de que la hubiesen visto en ese estado. - ¿Lo notó...? - preguntó tratando de cambiar de tema... y desviar el foco te atención de su persona hacia lo que necesitaban allí. Dejó el huevito con el niño en el suelo, donde podía verlo aún al acercarse a la zona de la cocina. - ... mire, está todo cerrado... pero se siente un aroma a gas... - hizo silencio, como si eso ayudase a la concentración para que alguno de los dos notase el aroma particular, pero... miraba más a su ahora compañero de vivienda, casi queriendo transmitirle el mensaje de "Dí que sí".

Los diálogos fueron escasos, y lo que sí anotó, fue sobre las enormes manchas de humedad y hongos que habían en las paredes que rodeaban al baño. - Parece que quisieron cambiar la pintura... sacando el revestimiento impermeable... - notó justo en ese momento al ver las paredes con detenimiento. Acarició con la mano la superficie y suspiró.- Tiene que hacer algo... cualquiera de los 3 se puede enfermar así... - se cruzó de brazos y miró fijamente al hombre encargado.-

Denme unos días para ver qué podemos hacer... - titubeó ante la mirada fija de la joven madre.-

¿Qué hacer...? - alzó una ceja, dando un paso al frente.- ... hay que reparar la fuga y colocar impermeabilizante a las pareces internas o externas del baño. - sentenció.-

Denme unos días, para ver cuándo podremos solucionarlo. - concluyó con una sonrisa nerviosa... de nuevo. Se lo veía demasiado nervioso ¿qué la pasaría? - Si no hay nada más, debo retirarme... con permiso. - les reverenció a ambos y salió dando un fuerte portazo, que... asustó al niño.


 Magdalena se acercó de inmediato, cargándolo con manos más seguras que antes y besó su cabecita.- O-oye... Dante... - dudó, cosa que le desagradó de sí misma.- ... gracias por permitir que nos quedemos.. - le miró a la distancia, antes de reverenciarle a 90°,como le habían dicho era la costumbre allí. - Intentaré... molestarte lo menos posible. - murmuró notando que ya había oscurecido. - ¿Quieres cenar algo? - preguntó... con cautela, pues s había portado mal con el chico y los de su mudanza, y siendo sinceros...

... de debía una. Una muy grande. - Tengo... ramen y... ramen... - alzó una ceja, en lo que... con cuidado colocaba la tetera a calentar, llenándola de agua torpemente con la derecha, por tener al crío con el otro brazo.-
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Tema Privado Re: Bajo el mismo techo [Priv. D.A.B.]

Mensaje por Dante A. Boisseúx el Sáb Mayo 12, 2018 2:32 pm



Escuchó el susurro sigiloso que le brindó un estremecimiento y pensó que hubiese pasado si no hubiese llegado a tiempo para impedir su caída. La muchacha de cabellos castaños alegó que se encontraba cansada, el híbrido pudo dar por hecho aquello debido a que aún la sostenía para que se mantenga en pie como si fuese una delicada muñeca de porcelana a la que se trata con meticuloso cuidado. Dante subió un peldaño más, acercándosele a ella y así poderla auxiliarla mejor. Sus brazos se flexionaron para seguir sosteniendo la cintura de la fémina y nuevamente se podía notar la diferencia de altura que tenían entre los dos.

La muchacha volteó su rostro, y él tuvo que inclinar su cabeza hacia abajo para mirarla directamente. Desde aquella distancia pudo ver con claridad las ojeras que demostraban un cansancio que venía arrastrando desde hace días. Semanas, tal vez.

Y sus ojos, los cuales antes se habían mostrado desafiantes y seguros, ahora tenían decorado unas lágrimas traicioneras que amenazaban con salir. Sin embargo, ella murmuró un “gracias” y una sonrisa diminuta surcó de sus labios. La mirada de Dante se paseó desde sus ojos, repasó la sonrisa de la chica y terminó en los brazos de ella donde se encontraba el bebé. Suspiró aliviado.

—No me lo agradezcas. —
murmuró él también, y comenzó a subir los peldaños faltantes junto a ella con el extremo cuidado y asegurándose de que no se tropiece nuevamente. Su avance era algo torpe y desequilibrado, y el híbrido se preguntó si acaso no había comido nada como para estar tan cansada o, en todo caso, con bajas defensas.

Con una mano temblorosa abrió la puerta del departamento y la vio irse directamente hacía el cuarto que ya había escogido. El, por su parte, invitó a pasar al tipo nervioso quien seguía diciendo que debíamos tener cuidado con las escaleras y demás. Dante no pudo evitar revolear sus ojos con exasperación mientras cerraba la puerta detrás del sujeto.

En cuanto la muchacha volvió, se mostraba más serena e hizo como si nada de lo anterior hubiese pasado. Prosiguió, entonces, en señalar cada error o falla que había en el lugar. Fueron a la cocina, donde si prestabas atención sí había un leve olor a gas. El híbrido tan sólo reafirmaba lo que decía la chica con unos secos “Sí, tiene razón” y “Ajá, hay que arreglar eso”.  Claro que se encontraba descontento con las condiciones del departamento. Claro que, después de terminar de mostrarle todos los defectos al tipo, él mismo iría a apurarlo a solucionar los problemas sin la presencia de ella.

Pero por ahora, él estaba cruzado de brazos, haciendo presencia en el tour de fallas que le estaba dando la joven. En cuanto se fue, sólo asintió su cabeza en forma de despedida y escuchó el fuerte portazo que dio al salir. Salió del baño, se encaminó hasta su mochila mientras que la muchacha cargaba al bebé y entonces escuchó su nombre.

—¿Hmm? —dijo demostrando que tenía su atención, aunque no la estuviese mirando, estaba abriendo su mochila para corroborar que tenía todas sus pertenencias más preciadas ahí. Pero en cuanto la mujer le agradeció por permitirle que se quede allí junto a él, levantó su mirada para conectar con la suya. Entrecerró sus ojos al observar la reverencia que le brindaba, mirándola con detenimiento. —Yo también intentaré no molestar.

Le regaló una sonrisa torcida, a medio hacer, en cuanto escuchó su propuesta de cenar algo. Asintió con su cabeza mientras dejaba la mochila en el sillón de la sala de estar. Descubrió que una de las ventajas que tenía ahora era que no todos los días se iba a tener que matar cocinando algo comestible.

—Por mí, genial. —contestó mientras cargaba una de las tantas cajas que había en el lugar. —Mientras terminaré de mudarme.

Se encaminó a su cuarto, y dejó la caja allí. Al volver al lugar, se detuvo a medio camino y se giró a la muchacha.

—Debemos poner reglas. —comentó agarrando otra caja, y nuevamente caminó hacia el cuarto. Dejando en el aire ese comentario que lo tenía dando vueltas en su cabeza.




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Tema Privado Re: Bajo el mismo techo [Priv. D.A.B.]

Mensaje por M. A. Marchessi el Sáb Mayo 19, 2018 8:56 pm

- La disposición por parte del contrario, le hacia... sentir alivio inmenso en el momento. Sonrió cuando él lo hizo a lo que miró fijamente cómo comenzó a mover sus cosas. Tendría que mover las cosas acomodadas en el baño, en la cocina, en las alacenas y en el cuarto faltante para las que él no quisiese acomodar o las que necesitasen esperar. 


Esperaba que fuese sencilla. Él parecía tranquilo, y se quedaría con esa impresión, no la primera defendiendo "su territorio"; porque quería que él olvidase esa faceta propia. Aunque... si deseaba hacerle lo que sea a su niño, debería sacarla de nuevo. "NO TE PREDISPONGAS, MAGDALENA" se regañó mirando a su pequeño, notándole un ligero golpe de color rosado en un pómulo. Seguro se lo había dado cuando lo apretujó contra sí, cuando casi cae por las escaleras. - Ay.... no.... - susurró llevándolo a su huevito, para revisarlo mejor.- ... lo siento, Remy... - besó con cuidado el golpe haciendo que el niño se remueva inquieto, mientras notaba por el rabillo del ojo, cada detalle de cada movimiento del peliazul. - Quédate quieto... - advirtió al niño que, ni con un esfuerzo gigante habría podido moverse... simplemente era muy pequeño.. y demasiado gordito para hacer algo más que patalear y manotear ligeramente.- 


... - el agua estuvo bien rápido. ¿Era la presión de gas tan grande...? Le preocupaba en gran medida, pues si la presión era tal, de haber una fuga y una chispa... ni sus huesos quedarían para ser reconocidos con una explosión así. - ¿Cómo dices... reglas? - hasta ese instante lo pensó, pero... le convenía MUCHO aquello.- De acuerdo... ¿quieres... ir proponiendo una cada uno...? - sacó dos tazones descartables sellados de una alacena, donde había, fácil, unas 20 de las mismas de sabores varios. - Oye, antes mira esto... - le hizo un suave ademán, para mostrarle algunas cosas que tenía compradas a "largo plazo", como le gustaba. - Aquí hay ramen. Yo suelo comer uno en las cenas, si quieres sírvete, pero avísame cuando se acaben... - se rascó la pantorrilla izquierda con los deditos del pié derecho. Se inclinó y abrió otra puertita del mueble que adornaba la pileta de la cocina.- Aquí hay... algunos paquetes de arroz, hay salsas envasadas, hay harina y azúcar. No me molestes que uses de todos... - se incorporó rascándose la nuca, despeinándose un poco en el proceso, reacia a verlo por algún motivo.- ... solo necesito que avises si se está acabando. - lo miró solo un momento, antes de apartar la mirada "justificada" al abrir los dos ramen y verter el agua caliente.- 

Ahora sí... ¿qué reglas quiere, señor juez? - sacó los tenedorcitos y los dejó sobre la mesa que había en el saloncito. Pero también llevó un par de palillos y un tenedor de metal, pasando a mirar a su adorado pequeño... que dormía plácidamente.- ... - lo cubrió con una mantita que había allí de inmediato. No quería que se enferme, ni nada.-
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Tema Privado Re: Bajo el mismo techo [Priv. D.A.B.]

Mensaje por Dante A. Boisseúx el Vie Ago 03, 2018 2:01 pm


Sentía la mirada de la castaña sobre él, siguió ordenando las cajas en su nueva habitación para que no estorbaran en la sala de estar. Su habitación era meramente grande, con una cama de dos plazas a unos pasos de la puerta, al lado de ésta había un armario, y del otro lado un viejo escritorio con una ventana que tenía las persianas rotas. En su mente daba vueltas la situación en la que había estado hacía un rato, la primera sensación de tensión que hubo al entrar a la casa se había disipado, pero aun así había cierto aire punzante en la residencia. Cómo no, eran dos desconocidos que vivirían juntos a partir de ahora. Bueno, tres si incluíamos al pequeño.

Suspiró al cerrar la puerta de su habitación una vez hubo dejado todas las cajas allí dentro, y se dio vuelta para enfrentar a la muchacha. Observaba con detenimiento los movimientos de la castaña, mientras se cruzaba de brazos y se apoyaba contra la puerta de su cuarto. Esta rechinó apenas por el peso suyo. Escuchaba con atención lo que mencionaba ella y asentía a penas, una sonrisa quiso surgir en sus labios, pero lo reprimió. Le sorprendía por un parte lo delicada que se veía ahora, cuando antes estaba echa una furia por entrar al apartamento. Ahora que la veía bien, su cuerpo diminuto se movía con lentitud, pero sin ni un atisbe de nerviosismo. Tenía un aspecto tímido o reservado, aunque el peliazul sabía que podía mostrar lo contrario, más que nada para proteger a su pequeño de quien sea que se le cruce.

―No te preocupes, señorita… ¿Cómo es su nombre? ―preguntó el peli-azul caminando hacia la mesa del salón, se sentó observando la comida que había calentado ella, un sonido gutural se originó desde su estómago. No tenía idea de cuán hambriento estaba hasta en ese instante, el ajetreo de la mudanza lo mantuvo ocupado.―Me aseguraré de comprar comida para tener todos los días, yo también pondré de mi parte.

Se sentía tan extraño hablar así, tal vez se sentía así por el hecho de que todavía no aceptaba que empezaría a vivir con alguien. Siempre ha sido tan independiente, tan solitario en cierta parte, que vivir con alguien no se le había pasado por la mente. Nunca se había preguntado cómo sería vivir con otra persona, menos con una chica. La Universidad lo mantenía bastante ocupado…como también su investigación personal, su búsqueda. El pensar en otra persona además de él, aunque sea algo egocéntrico, le resultaba extraño.

Inspiró hondamente mientras dirigía una mirada al pequeño bebé que dormitaba, los niños no le desagradaban…porque nunca había tenido oportunidad de hablar con un niño o cuidarlo. Se veía tan pacífico, tan delicado y regordete que el híbrido suavizó su mirada sin notarlo, pensando en cómo se sentiría apretar aquellas mejillas o cómo se sentiría tan sólo hablarle como lo hacían los idiotas en la televisión. En el orfanato, de pequeño, habían bebés como el pequeño de la castaña; aunque no lo dejaban ni acercarse a ellos, podía escucharlos llorar en la sala o reír, también gritaban y balbuceaban palabras sin sentido. No, de pequeño no le interesaba mucho estar con los pequeños bebés, se juntaba con los de su edad e incluso más grandes. Claramente todo esto sucedía antes de que las monjas decidiesen alejarlo de todos, aislándolo.

Desvió su mirada del pequeño, que lo hacía recordar de su niñez, carraspeó agarrando un tenedorcito y comenzó a revolver su ramen.

―Mmm…primera regla, no entrar en la habitación del otro. ―murmuró mientras comenzaba a comer, un suspiro de alivio se le escapó. ―Aunque sé que es obvio, pero bueno, para tener las cosas claras.

Dante comía con suma rapidez, aunque siempre comía así y en demasía, no le preocupó en lo mínimo disimular delante de la castaña. Después de todo, ambos se tenían que acostumbrar al otro.

―Bien, propone una regla, dulzura. ―
vació el contenido en menos tiempo de lo que había pensado, lo dejó sobre la mesa y sonrió de lado, justo cuando volvía a mirarla a los ojos.




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Tema Privado Re: Bajo el mismo techo [Priv. D.A.B.]

Mensaje por M. A. Marchessi el Jue Ago 09, 2018 10:09 pm

- Una corazonada, la hizo vacilar mientras cerraba las alacenas... por lo que decidió por sacar otro tazoncillo de ramen, el que llenó con cautela, mientras acomodaba algunas cosas, casi todas de su niño: biberones limpios, chupetes, y algunas pequeñas toallas con colores pastel, obviamente para el pequeño igual.-

... Me llamo Magdalena. - volteó a responder, pero estaba distraída con doblar de forma precisa las telas absorbentes, colocándolas de inmediato dentro de un bolso elegante y sobrio. Su bolso maternal, claro... moderno, sumamente "fashion". - Por favor... avísame si compras perecederos... como carne o lácteos, para que no se ponga feo por tener el doble ¿vale? - sonrió con suavidad... parecía que sabía de lo que hablaba. Y en verdad, sabía lo que era vivir con otras personas. - Con una compañera, me sirvió el hacer una lista sobre la nevera... - señaló el electrodoméstico, al parecer animada. - ... una vez a la semana, alguna compraba la lista y se dividía en dos el gasto. - le explicó sentándose en la otra silla y lo observó... mientras miraba a su pequeño.

Parecía buena persona. Y, al menos lo poco que llevaba conociéndolo, podía decir que lo era. Después de todo, no solo los había salvado de una situación de calle, si no que la había sostenido cuando casi cayó por las escaleras; y tuvo el cuidado de prácticamente cargarla hasta que se pudo sostener por sí misma; y la había apoyado en la queja de los "detalles" del departamento. Cuando apartó la mirada del niño, se incorporó con fingida calma a acomodar... lo que sea.

Ni una hora llevaba conviviendo con él y ¿ya lo miraba como pervertida? "Tienes que controlarte Magdalena. La última vez que idealizaste a un hombre, terminaste... ... ..." Volteó a ver por un segundo a su pequeño y negó con la cabeza. Se había prometido jamás pensar en su hijo de esa forma, como una falla, un error, o como el producto de una relación... forzada. -

Me parece excelente... me has leído la mente - llegó a reír con suavidad, en lo que dejaba el bolso con las cosas del niño en la entrada de su propia habitación, no entraría, para no dejar hablando solo a Dante. - Ese tipo de aclaraciones jamás están de más... - murmuró acercándose para agarrar su propio ramen y el otro. Al acercarse, notó que la miraba, por lo que... mantuvo la mirada en el ramen que le dejó al frente al chico. - ¿Dulzura...? - alzó una ceja y negó con la cabeza, resoplando una risa corta, antes de llenarse la boca con fideos. Masticó en lo que señaló el ramen "nuevo" del joven.- Anda... come, sé lo que pueden comer los varones - comentó antes de guiñarle un ojo.- Pero si quieres otro, ahí te tendrás que alentar agua solito... - se volvió a llenar la boca y pensó mientras masticaba.-

No se puede entrar al baño mientras el otro esté dentro - dijo mirándolo... quizá esperando alguna.... ¿reacción? Sabía que era algo obvio, pero... - Lo sé, lo sé, también es obvio, pero... - miró al niño, que se removió entre sueños.- Una compañera se metía sin importar... nada - le contó inclinándose ligeramente sobre la mesa, como quien cuenta un chisme. - ¡Podía estar bañándome o sentada y se... metía! - dijo espantada aún. Negó con la cabeza y sopló un poco del caldo, en lo que iba pensando qué otra... regla podría proponer. - Te toca... pero si no tienes pensado, se me ocurrió otra - esa era... absolutamente estricta; pero guardó silencio un momento viendo cómo podía... exponerla sin que suene ofensivo o tan directo.-
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M. A. Marchessi
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