Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Octubre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Mensaje por Hunter Byrne el Lun Abr 09, 2018 2:12 am

No era capaz de precisar las horas que habían pasado desde la mañana en la que se encontraba acomodando las últimas de sus pertenencias dentro de un gran bolso deportivo. Ser el tipo de personas que se impacienta al encontrarse en un mismo sitio durante demasiado tiempo hacía que algo tan normal como un largo viaje en auto fuera un verdadero fastidio. Ya no quedaba otra cosa que le interesará hacer más que mirar el paisaje que le regalaba la ventanilla de la camioneta de su tío, llevaba un largo con la frente apoyada sobre el cristal escuchando música con sus grandes auriculares blancos. No sabía precisar si eran los viejos temas que se reproducían o el hecho de que se estaba mudando junto con su mejor amigo pero algo en la atmosfera lograba que su mente divagará en el pasado.

Fue así que lentamente el vehículo junto con la ruta, los árboles y el estrellado cielo fueron mutando hasta transformarse en una escuela primaria en medio del primer recreo de una nublada mañana de invierno. Se visualizaba a si mismo con alrededor de ocho años sentado sobre uno de los muchos bancos del inmenso patio, veía las amenazantes nubes grises acumulando la mayor cantidad de agua posible para golpearlos a todos con gordas y frías gotas de lluvia, estaba solo pero podía notar como desde hacía rato un grupo de niños lo miraba a unos escasos metros de distancia. Sabía que todo eso era culpa de la impertinente de su maestra que no se le ocurrió mejor idea que decir frente a todo el grado lo tan importante que era su familia, el cómo las creaciones de esta ayudan a cambiar el mundo y lo mucho que esperaba de él por venir de tal cuna de oro. Estaba tan enojado que ni siquiera se molestaba en pensar la manera en la que volvería el año de esa señora un infierno la odiaba a ella, a los niños que lo miraban, a los padres que obligarían a sus mocosos fingir querer establecer amistad con él, odiaba saber que al final del asqueroso día debía volver a casa.

Cuando bajo la mirada de nuevo a la Tierra noto ante él como el grupo de antes se había animado a acercarse y por las caras que traían no venían con la mejor de las intenciones. Apretó los puños contra la superficie de madera del asiento mientras el ser frente a él decía cosas que no le importaban, de hecho ni escuchaba qué diablos intentaba decirle gracias a que estaba tan cegado por la frustración que venía arrastro hasta ahora que solo espero que se callará para pararse de un salto y darle un puñetazo en la boca. El resto de la secuencia es un poco difusa pero estuvo plagada de violencia, fuego, lágrimas que no eran suyas.

“No deseo que lo tome como una amenaza señora directora pero usted realmente no desea tener el mando de una escuela que expulso en segundo día de clases al único heredero de la familia Byrne ¿Comprende lo que le estoy diciendo? Podemos llegar a un acuerdo, estoy seguro que su escuela aceptaría con mucho gusto nuevas computadoras” Más o menos así imaginaba el menor las palabras de cualquiera de sus padres dado que siempre usaban su apellido para amenazar y la fortuna para persuadir. No había otra manera de entender la razón de estar dirigiéndose a un aula de castigo en vez de continuar en la dirección luego de dejar al hilo de la inconciencia a cinco niños cuyas familias ni por asomo iban a poder con la de él. No hacía todo esto por saber que podía salirse con la suya, simplemente está lleno de mucho odio.

El profesor que lo acompaño todo el trayecto abrió la puerta y le ordeno que tomará asiento en lo que volvía de arreglar otros asuntos, prometió que no tardaría más de diez minutos y le advirtió al niño que lo mejor que podía hacer era dejar de meterse en problemas. Como ya había desquitado la mayor parte de su furia no veía razones suficientes para seguir mostrándose como una pequeña bestia salvaje, como mucho solo se quedaría un rato en lo que pensaba un buen lugar para escapar una vez que abriera la ventana del aula para salir de ahí. Fue recién cuando se cerró la puerta detrás de si-la cual luego fue cerrada con llave, cosa que recién al día de hoy se pregunta si fue un acción legal- que vio que no estaba tan solo como pensaba. Apenas alzó ligeramente la ceja derecha cuando sus dorados ojos se encontraron con la desganada silueta del “niño momia”.

Solo llevaba dos días en la escuela, no había hablado directamente con ese chico pero un compañero de ambos se encargó de informarle al respecto. El niñato creía que Hunter podría interesarse en hacerse su amigo si le servía como una especie de “informante” así que simplemente comenzó a escupir chisme tras chisme de su boca. En resumen quién tenía enfrente era conocido como Faye “El niño momia” era mitad hada y mitad ¿Ser maldito? No presto mucha atención pero sabía que nadie en la escuela lo quería por su grotesca apariencia. Muchos creían que su sola existencia traía mala suerte así que las personas le echaban la culpa de sus desgracias si de casualidad ocurría algo malo con ese niño cerca, otros le hacían frente al gato negro para burlarse de su costado mágico que muchos consideraban afeminado. En resumen era el objeto de desprecio/burla del salón y quizás de toda la escuela.

A Hunter nunca le intereso hacer leña del árbol caído ¿Los niños de antes? Un grupo de inútiles que solo sabe sentir envidia creyéndose valientes atacando en grupo ¿Este? Una persona que ni está mirándolo no tenía razones para partirle la cara, al menos no por ahora. Se sentó cerca de la ventana detrás del chico vendas, una vez que tomo asiento apoyo la cabeza sobre la mano derecha mientras resoplaba en voz baja. Pocas eran las veces que era tan silencioso como ahora, si el otro estaba lo suficientemente perdido en su mundo sería posible que ni se percatará de su presencia.


Última edición por Hunter Byrne el Lun Abr 16, 2018 2:08 pm, editado 1 vez


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Cerrado Re: Yo creo que eres genial.

Mensaje por Faye el Lun Abr 09, 2018 5:03 am

A veces no hace falta cometer pecados para ir al infierno, en otras ocasiones, ni si quiera debes morir, puedes verte atrapado en él en lugares tan comunes como lo puede ser una oficina, tú hogar o en la escuela, para el joven de ojos dorados sin embargo, el último iba más allá del simple infierno, había insultado a los dioses y estos lo habían castigado con el peor de los males, el odio. Luego de perder todo un año de escuela debido a constantes cambios producto del mismo problema, nuevamente se enfrentaba a la misma desagradable y degollante situación.

Aunque quizás este año era un nuevo récord, no era más que el segundo día y ya se encontraban molestándolo sin si quiera entrar en el salón de clases, lo acorralaron en el pasillo ¿Por qué? ¿Había hecho algo? No, simplemente un grupo de niños abusados por sus padres, tíos o cualquier otro familiar, no encontraron mejor salida a sus problemas que meterse con aquel niño nuevo vendado, no importaba si en estatura y edad era mayor, se aprovechaban en cantidad para molestarlo con total libertad, gritarle insultos, amenazas, pero en vista de que este no parecía inmutarse por ello, llegaron los golpes. No se defendió, si no fuese por el ocasional parpadeo, perfectamente podría parecer un cadáver. Fue una total paliza, algunos golpes en el torso, patadas en la cabeza y algún puñetazo en la cara, lo cual le ocasionó sangrado de nariz. Fue cosa de un rato para que uno de los maestros llegase a detener la carnicería ¿Pero a quién culparon? Al chico con expresión de perdido, quién no respondía a ninguna pregunta, aquellos renacuajos diabólicos no hicieron más que excusarse y como Faye, no respondió a nada, fue inmediatamente culpado y llevado a detención.

Quizás era por el momento o un extraño efecto psicológico, pero todo eso no eran más que recuerdos que pasaban por la mente del ahora casi adulto Aziza, mirando por la ventana como dejaba aquella ciudad donde creció con aquel idiota de su mejor amigo ¿No había sido en realidad ese mismo día cuando se conocieron? Quizás no, esas eran típicas coincidencias de mangas o novelas, pero no dejaba de ser algo emotivo en lo que pensar. Levemente desviaba sus ojos para observar a aquel sujeto de baja estatura, dibujando una leve sonrisa en su rostro, no en vano lo conocía por tantos años y seguramente, ahora estaría recordando todo lo que vivieron, al igual que él, siempre había sido así... Y agradecía poder conocerlo desde hace tantos años.

Pero sí, fue un día frío como aquel donde se conocieron por primera vez, aun recordaba la fría sensación de la silla, se encontraba totalmente solo en el salón, observando por la ventana, ni se había molestando en limpiar las vendas de su cara de su propia sangre, no era mucha, pero si lo suficiente notoria, observando por la ventana, deseando poder romperla y huir lejos, a un lugar donde nadie lo volviese a molestar, pensando en que quizás, habría sido mejor si se dejaba asesinar por su padre.

Era en medio de esos pensamientos deprimentes, cuando la puerta se abrió, un niño bajito siendo escoltado por uno de los maestros era encerrado en aquella celda junto con el, no se molestó en mirarlo, bastó un fugaz movimiento de ojos para asociar un poco su apariencia, no era de su interés entablar conversación, así que lo mejor que podía hacer era seguir con lo suyo, mirar por la ventana hasta que algún profesor por arte de magia, recuerde que lo había dejado allí, si tenía suerte sería bastante tarde y podría correr a casa a esconderse bajo la cama.

Sin embargo, no pudo evitar perder su concentración al sentir como aquel chico, se sentaba detrás de él, el salón estaba vacío ¿Acaso no habían más lugares? Bueno, quizás quería estar junto a la ventana, sólo habían dos lugares que daban a una ventana y él ocupaba uno de ellos. No debía darle muchas vueltas y simplemente seguir con lo suyo, quizás podría leer un poco alguno de los libros escolares, no es que le interesase mucho estudiar, pero aparte de pensar en su miserable vida, no tenía nada más que hacer. Llevó su mano en dirección de su vieja mochila y cuando trató de jalarla, esta se encontraba atascada con la silla del muchacho ¿El destino habría querido que le hablase ese día? Es bastante irónico como pueden resultar las cosas con los sucesos más pequeños y aleatorios.

- Mi mochila... La estás aplastando con tú silla... - Comentó fijando su pequeña mirada en la contraria, era curioso, aparte de él y su padre, no conocía a nadie con el mismo color de ojo. No pronunció una sola palabra más y se quedó ahí, quieto, tirando levemente de su mochila en un intento por soltarla de aquella prisión, deseaba terminar aquella conversación tan pronto como había empezado, su expresión y su mirada lo decían, él quería huir, salir de aquel lugar e ir tan lejos como pudiese, sólo le faltaba ese pequeño empujo para cruzar esa barrera y conseguir aquello que cambiaría totalmente su vida.
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Cerrado Re: Yo creo que eres genial.

Mensaje por Hunter Byrne el Lun Abr 09, 2018 6:06 am

¿Quizás solo debería escapar de la escuela? Sus padres organizarían todo un operativo policial para dar con su paradero que no sea más ni nada menos que alguna tienda de videojuegos o hasta estar de colado en el cine viendo una película prohibida para su supuestamente tierna edad. En medio de tales planteamientos la voz del contrario-que sinceramente no esperaba escuchar- hizo un casi musito acto de aparición, su dorada mirada observo con más detalle el desgraciado ser que tenía frente suyo llegando a la conclusión de que ese no había sido el mejor día de ese niño ¡Era un desastre! Le sorprendía que estuviera allí y no en la enfermería ahora era que comprendía la idea de sus padres de mandarlo a una escuela pública donde pudiera usar al alumnado de bolsa de boxeo si le daba la gana, de todas formas no es difícil manipular o amenazar a familias cuya canasta familiar equivalía a una salida de sus padres.

Como gran parte de su violencia fue drenada más temprano solo atino a bufar para expresar lo fastidioso que le parecía el pedido del contrario. No parecía que ninguno de los dos quisiera echarse la charla de sus cortas vidas así que sin hacer otro sonido más se dispuso a pegar un pequeño salto atrás con la silla para liberar la mochila del desconocido y todo hubiera salido genial de no ser por el detalle que el pelirrojo se impulsó de más en su casi inconsciente necesidad de hacer todo con la mayor brutalidad posible ¡Y termino cayendo de espaldas contra el piso! El ruido hueco hizo eco en las cuatro paredes de la habitación, los pies de Hunter quedaron de forma caricaturesca colgando sobre el frente de la silla. Fue todo tan rápido que le costó un poco darse cuenta del tremendo golpe que se mandó. Parpadeo incrédulo mostrando una expresión de sorpresa en su rostro que casi de inmediato se fue desfigurando a una de completa cólera.

-¡¡¡Escuela de mierda!!!-Grito a todo pulmón la palabra con “m” mientras soltaba con furia el aire acumulado en sus infantiles pulmones, el berrinche no iba a terminar ahí. Como si no fuera poco gritar como un lunático también comenzaba a tirar cosas por los aires como uno ya que bien se despegó del suelo utilizo habilidad innata con el fuego para crear llamaradas con las que elevo la silla por los aires antes de darle de lleno contra el pizarrón del salón.- ¡Los mataré a todos! ¡Los prenderé fuego a todos!-Repitió el proceso con las sillas restantes exceptuando la del pobre muchacho al cual por ahora ni siquiera estaba mirando. El profesor de antes abrió alarmado la puerta, no tuvo mucho tiempo de asimilar la escena antes de que Hunter le tirara un ataque directo que esquivo casi de milagro al cerrar nuevamente la puerta, esta vez sello esta con un conjuro protector cosa que el pelirrojo noto luego de intentar destruir el obstáculo con más llamaradas que nacían de sus manos.- ¡Abre la puerta! ¡Abre la maldita puerta!-Amenazaba mientras pateaba y pegaba puñetazos a la superficie de madera ignorando que el pobre hombre se persignaba del otro lado.- ¡Voy a meterte fuego por la garganta para te derritas por dentro!-El sujeto empezó a llorar. Bien, nadie quería entrar ahí hasta que los padres del demonio hicieran acto de aparición.

En medio de su ataque de ira infantil recordó el método de escape que había considerado desde un principio ¡La ventana!- ¡Será mejor que te alejes de la ventana!-Advirtió mostrando un poco de consideración en medio de su locura, después de todo tiro una gran llamarada contra el cristal ¡Pero este no se inmuto! Contrario decidió tirar ataques aleatorios contra las paredes corroborando que estás no cedían al poder su fuego, el hijo de perra del brujo había tirado el conjuro sobre toda la superficie.- Ese bastardo me enjaulo…


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Cerrado Re: Yo creo que eres genial.

Mensaje por Faye el Lun Abr 09, 2018 10:34 pm

Soundtrack:

Como diálogo no buscaba más que eso, pedirle al infante que le dejase libre, sabía perfectamente lo que ocurría cuando quería hablar de más con alguien y antes de escuchar insultos o gritos de asco, sólo permaneció en silencio, observando por el rabillo del ojo como el contrario, furioso de la vida, le "ayudaba" a recuperar lo suyo, aquella mueca de fastidio era todo lo que necesitaba saber para no entrometerse más con aquel niño, por lo menos eso pensó los primeros dos segundos. Justo cuando estaba siendo atrapado por las raíces de su soledad, agobiandolo hasta el punto de gritar basta, fue interrumpido por la visión del contrario alejarse, todo ocurrió en cámara lenta, los ojos de Faye se abrieron como platos mientras alzaba el rostro para observar el peor escenario posible: Aquel niño se había impulsado con tanta fuerza que ahora yacía en el suelo, no sin hacer un ruido totalmente estruendoso al caer, lo primero que pensó fue preguntar si estaba bien, pero algo le ganó, las ganas de reír, se llevó la diestra a la boca en un intento por acallar aquella risa ¿Alguien había resultado herido y él simplemente reiría? Eso seguro le traería más, pero simplemente no podía evitarlo.

Pero eso no fue todo, en seguida y como si aquella caída hubiese sido un interruptor de encendido, el muchacho comenzó a arremeter contra todo ¡Era como los toros en la televisión! Y el maestro era aquella capa de color rojo. No pudo aguantarlo más y echó a reír, en una sonora carcajada, ver al miserable profesor en aquella situación lo hizo estalla ¡Parecía que se haría encima!

Algo en su interior comenzaba a encenderse, quizás fue la coincidencia de ver al pequeño utilizar llamar o ver su acto de rebeldía como un estandarte, el tema es que sentía la ridícula necesidad de levantarse y - ¡Si! ¡A la mierda todo! - Gritó con todas sus fuerzas en una energética voz, mientras levantaba uno de los pupitres cercanos y lo arrojaba contra el pizarrón, rompiéndolo en el proceso. Su respiración era agitada, sentía su corazón bombeando mucho, algo de sudor se asomaba por su frente, ensuciando un poco su venda, pero sonreía, por primera vez en mucho experimentaba algo que no fuese dolor ¡Y no iba a detenerse!

El chico siguió tratando con todas sus fuerzas de romper lo que sea con tal de salir de aquel lugar, pero parecían estar encerrados por fuerzas mayores a la física, fue entonces cuando un foco de luz se encendió en la cabeza de Faye... O lo contrario, tantos destrozos provocó que las luces se apagaran al destruir las lámparas, algo que notoriamente asustó al maestro, ahora lo observaba a él, recordó los tantos rumores que había sobre su cabeza y que seguramente, ese hombre este recordando y culpando por todo lo que ocurría ahora ¡Perfecto!

Faye recordó algo que vio en un manga, ahora esas exageradas expresiones faciales le servirían para algo. Desordenó un poco su cabello, afiló sus ojos, entre cerrándolos un poco y con la espalda encorvada se acercó a la puerta - Oye bastardo... Abre la puerta o te juro que te maldeciré a ti y a tu familia de mierda - Jamás había dicho esas palabras ¡Pero se sentía tan bien! Quizás en este momento enseñaba sus grandes dotes de actos infantil... O en el fondo si era una momia maldita, el punto es que aquel adulto comenzó a temblar tan fuerte, a sudar tanto y llegar al punto de orinarse encima, que huyó del lugar, se encerró en otra aula y ahí recién, abrió la puerta, quedándose en posición fetal y rezar todo lo que sabía por estar a salvo.

- ¡Funcionó! - Gritó de emoción mientras corría por su mochila y luego a la entrada - Salgamos de aquí antes de que venga alguien producto del ruido o del asqueroso olor a orina del viejo ese - Dijo mientras aquella estúpida sonrisa no se borraba de su rostro, pero quién podía culparlo ¡Estaba feliz! Y ahora mismo huiría de aquel lugar - Conozco un lugar donde ningún adulto viene ¡Si quieres ven! - Fue lo último que dijo a aquel chico, saliendo corriendo del lugar por los pasillos en dirección de la libertad, su siguiente objetivo era un terreno baldío totalmente abandonado de la mano de dios, lugar que el pequeño Faye usaba como escondite, guardando cómics, algo de comida chatarra y juguetes, era como su base secreta y por fin, se la enseñaría a alguien.
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Cerrado Re: Yo creo que eres genial.

Mensaje por Hunter Byrne el Vie Abr 13, 2018 3:53 am

Todo eso fue una locura tras otra presentándose con tal espontaneidad que su infantil mente con esfuerzo logro analizar cuadro por cuadro lo que estaba sucediendo. Le parecía obvia la razón de ese niño para ayudarle ¿Quién no querría escapar de la sala de castigo? Lo que si lograba llamar su atención es que cambiará tan repentinamente de actitud ignorando que había sido su propio salvajismo lo que libero, aunque sea por unos momentos, el espíritu infantil que el contrario parecía mantener siempre encerrado en una jaula en las profundidades de su pecho. Una vez que salió del aula todo se reproducía en cámara lenta, se recordaba riendo mientras arrojaba bolas de fuego a quien sea que intentará detenerlos. No es que meditará demasiado su decisión de seguir a “la momia maldita” adonde sea que este le dirigiera, después de todo en esos momentos solo permitía que sus piernas corrieran enloquecidas hacía donde sea.

Es increíble la carga emocional con la que los seres racionales pueden llenar algo inanimado como un edificio. Para Hunter ese recinto educativo no era más que una extensión de su casa, un frío sitio plagado de personas que no le importan diciéndole que hacer, de qué forma y sin permitir ninguna duda a los métodos establecidos. Lo reglamentado estaba bien por el simple hecho de que así venía funcionando muchísimo tiempo, eran ese tipo de cosas que no se debían quebrantar por nada del mundo. Nadie estaba por encima del sistema, ni siquiera los sentimientos de los niños que se formaban bajo ese régimen importaban, al crecer lo entenderían.

Hunter sintió otra energía en el terreno baldío. Los padres del pelirrojo esperaban que los ojos de este nunca reflejaran sitios como aquél importándoles poco si el niño deseaba desvincularse completamente de aquella cara del mundo o no, en cualquier caso, con sus escasos ocho años ya había decidido que no seguiría los pasos de sus progenitores. Trago duro adentrándose más en el baldío admirando el abandono de este, el niño nacido en cuna de oro nunca antes vio nada parecido. Todo en su vida era pulcro, frío, cuadrado y eso no era más que un enorme desorden sin forma que, extrañamente, lograba trasmitir calidez en la zona de la momia. Era imposible de notarlo a la vista de cualquiera pero para él ese sitio tenía un tono distinto a todos los que conoció en su vida.

Su corazón comenzó a latir con más normalidad una vez que recupero algo de todo el aire que soltó corriendo hasta allí, sus piernas aún temblaban ligeramente mientras sentía el sudo debajo de la ropa. Dio una vuelta sobre su propio eje para que nada se escapara de su atención hasta volver a fijar sus ojos en el infante que lo había ayudado a escapar. No hablaron durante todo el trayecto que corrieron pero sin duda que rieron mucho por toda la catástrofe que dejaban atrás, se sentía un poco extraño ahora. Se había reído demasiado con un extraño.- Eso es mentira ¿Verdad?-Fueron las primeras palabras que soltó al contrario mientras se animaba a acercarse más al mismo, no le temía por cómo se veía o los rumores que tenía a sus espaldas, simplemente se sentía contrariado ¡Él no se ríe con nadie, se ríe de los demás a sus anchas! En todo caso ahora su mente divagaba en preguntas que creía importantes de responder para todo niño: todas.- Si de verdad pudieras maldecir a las personas nadie te molestaría, así que no estarías en el aula de castigo en primer lugar.-“Una observación perspicaz” diría un detective cualquiera de un planeta cualquiera. Torpemente se cruzó de brazos desviando la mirada mostrando el fastidio que inicio todo esto.- Y por cierto ¡No creas que te voy a agradecer! Te reíste de mi antes ¡Solo te tengo piedad por que me sacaste de allí! Pero no esperes nada más que eso.-Advirtió cerrando los ojos frunciendo el ceño al recordar el bochornoso suceso con la silla.


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Cerrado Re: Yo creo que eres genial.

Mensaje por Faye el Vie Abr 13, 2018 4:33 am

Soundtrack:

¿Acaso existía algo más inocente y puro que dos niños desconocidos divirtiéndose juntos de la forma más sana posible? Bueno, quizás muy sana para el resto no lo era, pero sí para ellos, y al fin y al cabo ¿Eso no es lo que importa? ¡Son niños! Divertirse es la forma más eficiente para llegar a la felicidad y olvidar cualquier clase de problema que pudiesen tener. En estos momentos para ambos elementales junior, no existía otra cosa que ese lugar, esa sensación y esa adrenalina que recorría sus cuerpos, experimentaban la magia más pura y poderosa: La amistad.

El pequeño Faye todavía no podía comprender esos sentimientos que crecían en su pecho ¿Cuando se había sentido así? Posiblemente nunca, o por lo menos no lo recordaba, por su aun formándose cerebro, no podía recordar la última vez que si quiera se había divertido fuera de casa, para él hasta ahora, el único momento de diversión era solo leyendo algún libro, manga o viendo televisión. No cabía duda que ahora tenía grandes motivos para sonreír.

Su vida fuera de casa siempre se había traducido en ser rechazado por los adultos, tratado como una peste, un ladrón o simplemente una molestia, alguien a quién evitar a toda costa y excluir de todos lado, de esa forma siempre fue expulsado de tiendas, pastelerías, incluso del cine, aunque de este último debido a que nunca tuvo dinero para comprar la entrada. Quizás la única persona que le trataba bien aparte de su abuela, era la anciana de la biblioteca, quién siempre con una sonrisa en el rostro le dejaba llevarse libros o le compraba los mangas que le gustaba leer.

En el colegio no era muy distinto a su vida fuera, rechazado por maestros y molestado por compañeros, con las típicas bromas que los niños crueles suelen hacer; llenar sus zapatos de tachuelas, garabatear su pupitre con palabras hirientes como "Hadafesio", "Momia maldita, "Horrible Monstruo", entre otros. O simplemente llena su silla con extraños líquidos o trapos sucios, aparte de las golpizas, claro está, una vez le perdieron el miedo, todo fueron torturas.

Sin embargo ahora, luego de mucho tiempo, había conocido a alguien que llenaba su corazón de esperanza, alguien por quién podría valer la pena ir a la escuela, divertirse y reír - ¡Me llamo Faye! Bueno... No es mi nombre real - Pronunció lo último con un leve aire de melancolía - Aunque prefiero que me llamen Faye - Dijo finalmente sonriendo, para luego volver a reír - Y no, no puedo maldecir... Sólo puedo hacer esto - Agregó mientras cerraba los ojos con fuerza, concentrándose y haciendo presión con su cuerpo, cerró sus pequeñas manos, haciéndolas unos fuertes puños y por sus vendas, llamas comenzaron a asomarse hasta cubrir gran parte de su cuerpo, lo cual sólo duró unos cuantos segundos antes de extinguirse. Sudor comenzó a caer de su frente y una mueca de dolor se dibujó en su rostro - No puedo hacer mucho porque duele... - Fue lo último que dijo antes de ver la reacción del contrario, sus ojos se iluminaron en lo que se acercaba un poco más, llevando ambos puños a la altura del pecho propio - ¡Pero fue genial! Lo cierto es que sí me dio un poco de risa... ¡Pero fue mucho más divertido ver como el profesor moría de miedo! ¡Y y y cuando dijiste eso del... Fuego y su garganta! Fue... ¡Fue genial! - Gritó finalmente con entusiasmo, realmente le emocionaba todo ello, aquel chico le había no sólo demostrado, si no infundado aquel valor, antes jamás se habría atrevido a desafiar a una figura de autoridad, pero gracias a ese chico lo había conseguido - Creo... ¡Creo que eres genial!... Y aunque yo sólo causo problemas... - Levemente su rostro comenzó a bajar, dibujando una expresión más insegura y triste - Quería saber si... Quieres ser mi amigo - Fueron sus últimas palabras, sus manos estaban a la altura de su ombligo y jugaba con sus dedos, en un intento por esquivar toda la ansiedad que le causaba haber hecho esa pregunta, en el fondo de su corazón deseaba un sí, pero temía por que muy probablemente, fuese un no, hasta ahora nadie había querido ser su amigo y no esperaba porque aquel niño querría serlo.
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Cerrado Re: Yo creo que eres genial.

Mensaje por Hunter Byrne el Vie Abr 13, 2018 5:46 am

Hunter continuaba sin confiar del todo en ese niño pero obviamente era demasiado inteligente para creer que todo el caos de hoy fue producto de un malvado plan para acercarse a él con la única finalidad de ser amigo de un integrante de la familia Byrne, junto con la inmensidad de beneficios que eso significaba en varios aspectos de la vida diaria desde el dinero prestado-en ocasiones regalado- hasta mejores puestos de trabajo para los padres del afortunado. Aun con la guardia en alto presto su entera atención en la inofensiva manifestación de poderes del contrario, si, efectivamente no era alguien que pudiera maldecir ni tampoco un verdadero peligro de dos patas como el pelirrojo. No era más que un niño con una apariencia que llamaba la atención y necesitaba mucho cariño. Cualquiera se daría cuenta de eso con escucharlo hablar, con verlo expresarse, pero nadie quería ver más allá del pelo enmarañado, los ojos afilados, la ropa sucia y la escasa piel negra dejaban ver las vendas.

El elemental fuego puro sabía que eran las adulaciones desde que su memoria comenzó a funcionar, su tío le advirtió del cuidado que debía tener ante los “fanáticos” y en nunca confiar del todo en los halagos de cierto tipo de personas ¿Faye pertenecía ese grupo? Lo veía sincero, no sentía molestia al escucharlo como le solía suceder con los hijos de los socios de sus padres. Quizás el verdadero problema de todo esto no fueran las intenciones ocultas-o no- de ese niño, si no la propia percepción que tenía de sí mismo la cual gracias a sus progenitores no era la mejor del mundo. Él no se creía genial, solo quería que todos desaparecieran y lo dejarán en paz.

Ante la pregunta del infante Hunter casi por instinto hizo un paso atrás mostrando una mirada que reflejaba tanto miedo como sorpresa. Nuevamente no tenía miedo de ese niño pero si a la idea de notar que una persona que probablemente no le caía tan mal le propusiera algo de ese estilo así sin más. Dejo caer los brazos a los costados de su cuerpo mientras volvía sus pequeñas manos unos puños, bajo la mirada volviendo a desfigurar su rostro en una expresión de desagrado, casi enojo. Debía ser una pregunta agradable pero el mundo en el que se veía obligado a envolverse logró que la palabra “amigo” fuera bastardeada al punto de no ser más que sinónimo de “socio”.

-No…-Se escuchó con claridad en la soledad del baldío. Basto un segundo para volver a ver al infante por el rabillo del ojos para sentir una punzada en el pecho al ser testigo de la expresión que se le estaba formando a ese niño- ¡N-No crees que será tan fácil!-Se apresuró a balbucear mientras su corazón volvía a acelerarse. Trago duro antes de desviar su mirada a cualquier cosa que no era su compañero.- No puedes simplemente ir y hacer esas preguntas como si nada ¿Sabes? ¡La amistad lleva mucho tiempo y esfuerzo!-Cerro los ojos encogiéndose de hombros mientras un ligero color rosa le dominaba las morenas mejillas.- Y-Yo no puedo decirte ahora mismo si podemos ser amigos pero…-Llevo su mano derecha a su brazo izquierdo apretando este ligeramente.- Ahora no es que me moleste estar aquí contigo.-Termina dándole la espalda- ¡Y tampoco es como si no pudiéramos estar juntos en la escuela y luego venir aquí! ¡Pero no es ser amigos eso! ¡Solo estaríamos viendo si podríamos serlo!

“¡No te hagas la idea equivocada!”


Hunter no podía creer la cantidad de idioteces que visualizaba cada vez que se atrevía a husmear la pantalla del celular de Faye ¿A quién diablos le puede gustar una persona que se avergüenza por cualquier cosa y luego da mensajes difíciles de descifrar? ¡Te gusta el maldito protagonista o no! Termino arrancándole el aparato de un tirón al azabache.- Faye te lo diré una y mil veces, deja de jugar esta basura. La gente como esta cosa-señalando una chica anime 2D de corto cabello rosado atado con dos tiernas coletas y con uniforme de colegiala.- No existe y no existirán nunca. Deberías intentar a comenzar a hablar con chicas de verdad para que al menos ellas sean las que toleren tu cursilería en lo que te convences que no tienes oportunidad.-Vio con detenimiento la imagen que le entregaba el celular, si, realmente creía que era una idiotez.- Ahora vamos a detenernos a comer algo, te pido que intentes no caer perdidamente enamorado de la mesera.


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Cerrado Re: Yo creo que eres genial.

Mensaje por Faye el Sáb Abr 14, 2018 1:28 am

Soundtrack:

El silencio se hizo dueño de aquellos minutos, siendo asaltado únicamente por el viento, la pregunta del mayor por lo visto había asesinado la conversación sin darse cuenta. Pensó rápidamente como desviar la conversación, quizás hacer preguntas así no es como se hace amigos, si no algo que ¿Sale de la nada? Como los bebés. Rápidamente llevó sus manos al frente, comenzando a negar con las palmas abiertas - ¡N-No tienes que responder si no quieres! Si quiere sim... - Estuvo por seguir hablando cuando el contrario tomó la palabra, por su expresión, podía notar que realmente le había molestado su pregunta, que estúpido había sido ¿En serio existía alguien que quisiera ser su amigo? Simplemente por compartir ese momento no significaba nada, debía admitir que se había ilusionado, pero en realidad lo que sucedió con aquel chico, sólo fue un momento... Un momento super divertido y feliz, para él, pero probablemente para el contrario, haya sido todo lo contrario, después de todo, estaba con la momia maldita, quizás realmente lo era.

Llevó sus manos a la altura de su pecho, juntando ambos pulgares, su labio inferior temblaba y su cabeza se encontraba gacha, sabía que estaba apunto de derrumbarse nuevamente, cuando las palabras del niño volvieron a sacudirlo, sólo atinó a observarlo con sorpresa, sus ojos brillaban a causa de unas pequeñas lágrimas que querían asomarse, su boca medio abierta y sus hombros hacia atrás, como un animal asustado. Cuando terminó de hablar, llevó el dorso de su mano a la boca y no pudo más que soltar una pequeña risilla, seguida de una amplia sonrisa con los ojos cerrados - ¡Claro! - Dijo fuerte y claro, su corazón estaba feliz, no podía creer aun lo que pasaba en aquel lugar, pese a que no eran amigos aun, ya sentía que aquel chico era la persona más importante.

- ¡Ven! Te enseñaré mis cómics ¡Tengo los de este super héroe que dispara rayos de su traje robótico! -Pronunció mientras lo llevaba debajo de una tubería de cemento, lugar donde guardaba toda su colección de cómics - Este es Linterna verde, este es el Duende verde, este es Flecha verde ¡Todo verde! - Y lentamente el recuerdo se iba alejando como una sutil nube volviendo a su casa.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Nuevamente se encontraba en aquel vehículo, se había metido tanto en los recuerdos que había olvidado por completo lo que estaba jugando, aunque para cuando retomó la partida, su ya nada tierno amigo declaró la guerra. Se recostó levemente en la puerta del auto y lanzó su pie hacia la cara del contrario - ¡Just Monika! Digo ¡Entrégame eso! ¡Jamás entenderías la profundidad de las novelas! - Pronunció en lo que se le acercaba para arrebatarle a la fuerza el teléfono, estaba dañando a su novia virtual y debía defenderla - Además esto es un entrenamiento, aprendo los trucos y estrategias, pero alguien amargado como tú jamás lo entendería, deberías ser más dulce y sonreír más, Hunter, como cuando eras niño ¿Te acuerdas? - Pronunció sonriendo de medio labio y con malicia - En esa época eras taaaan tsundere "No te hagas la idea equivocada" - Molestaba intentando imitar una voz infantil, para luego echarse a reír.

Cuando estacionaron, abrió la puerta del auto y salió, aun riendo al recordar los viejos tiempos, aunque lo cierto es que eso le causaba más melancolía que otra cosa - Aunque debo reconocer que cuando tienes buenas ideas, las tienes... Estoy famélico, literalmente me comería a una de las camareras - Pronunció guardando sus manos en su abrigo y entrando al local... Para toparse con que todos eran meseros altos, musculosos, con grandes y frondosas barbas. Rápidamente fue a una mesa para reservarla - Esto me quita el apetito - Pronunció algo asqueado sentado, tomó el menú y comenzó a ver -Bueno... Cuatro super hamburguesas de queso y tocino, tres malteadas y tres pasteles de queso crema y vainilla... ¿Qué quieren ustedes? - Volvió a dirigir la palabra a Hunter y su tío, entregando el menú, sonrió una última vez antes de dirigir la palabra al menor - ¿Esto no te hace recordar la primera vez que fuimos a comer a un Wc Donnald's? -
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Cerrado Re: Yo creo que eres genial.

Mensaje por Hunter Byrne el Dom Abr 15, 2018 9:13 pm

-Solo recuerdo que lo prendí fuego.-Contesto con fastidio mientras apoyaba el mentón sobre su mano derecha mirando el exterior. Si bien era cierto que esa sucursal termino siendo consumida por las llamas del pelirrojo la acción que desato tal catástrofe la realizo la estúpida de una de las encargadas que se negaba a atender a Faye por parecer un pordiosero ¿Desde cuándo había que usar traje para comerse una insípida hamburguesa? Incluso a sus diez años se daba cuenta de lo exageradamente ridículo que sonaba el asunto. Lo más sensato, obviamente, fue reducir ese asqueroso lugar a nada más que cenizas “¡¿Quién es un saco de mugre ahora, eh?!”. Aún hasta el sol de hoy le sorprende que ninguno de los dos sean considerados criminales de alto riesgo.- Solo quero una hamburguesa con queso, papas fritas y gaseosa.

El tío del menor no llego ni a sentarse que recibió una llamada aparentemente urgente, le dijo a los chicos que empezarán a comer sin él mientras se dirigía a la salida. El dueño de intensa mirada dorada suspiro esperando con bastante impaciencia que algún camarero se les acercará para tomarles la orden. Sentía sus tripas demasiado vacías como para volver a discutir con el azabache que ya estaba nuevamente con la atención fija en el celular, entre tanto él decidió mirar a su alrededor preguntándose por qué tanto el personal como los clientes eran solo hombres. Finalmente un masculino de mediana edad se les acerco pero no para tomarles la orden, al contrario ¡Dejo un plato de hotcakes frente al más joven del par! Estos tenían forma de corazón, algunas fresas, mantequilla, chocolate derretido todo eso unido mediante una decoración de lo más empalagosa.

-Yo no pedí esto.-Hunter no tiende a destilar todo el odio que puede cuando la gente simplemente está trabajando pero esta vez la molestia en su voz fue algo imposible de disimular. El desconocido le explico que un joven le envió ese plato, la persona en cuestión se encontraba sentada en una de las mesas de la hilera derecha estaban justo frente a ellos, separados por unos pocos metros de distancia.- Yo quiero una hamburguesa con queso, papas fritas y una maldita gaseosa.-Escupió mientras alejaba el plato de él. No pensaba comer esa cosa.- Y no quiero recibir ningún otro estúpido regalo.-No podía con el mal humor que traía. Si Faye le estaba diciendo algo lo ignoraba por completo ¡Iba a matar a alguien!


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Cerrado Re: Yo creo que eres genial.

Mensaje por Faye el Lun Abr 16, 2018 1:11 am

Cancioncita (?):

Sin duda dejaban muchos recuerdos atrás, en lo que esperaban la comida, el joven de mirada asesina se quedó inmerso en su teléfono, aunque ahora no jugaba nada, si no más bien miraba algunas fotos, desde el momento en que pudieron tomar fotos de sus aventuras, las ha ido respaldando de celular en celular, ahora mismo debiese tener una gran cantidad de todos y vídeos no sólo ocupando memoria del teléfono, si no de la misma computadora, debía admitirlo, es alguien que la nostalgia, lo puede mucho, no puede evitar cada tanto mirar aquellos paisajes y verse sumergido en aquella pequeña época, sí, vivieron grandes aventuras. Ahora mismo su rostro reflejaba aquella dicha de la buena vida que había tenido hasta ahora gracias al idiota que... ¿¡Estaba comiendo!? - ¡Hunter! ¿¡Pediste para ti solo!? - Cuestionó molesto, aunque parecía no escucharle, su rostro demostraba estar en su estado natural cuando alguien indeseable le hablaba, por lo que seguramente no debiese tener una buena conversación con el mesero.

Mientras el contrario parecía tener cara de destruirlo todo, la mano de Faye se aproximó al playo y devoró aquel  postre de un bocado... O bueno, algunos, no estamos en un anime genérico, pero una vez terminado de comer, entendía perfectamente la situación: El postre con forma de corazón, el comensal sonriendo de forma espeluznante, aquel barbón nervioso, Hunter en su estado natural, sólo podía significar una cosa -  ¡No toques al niño! - Gritó enfurecido mientras le propinaba un golpe en toda la nariz al pobre mesero, quién cayó como un saco de cemento al suelo, para luego ser jalado por la camisa - Antes de que te despidan por maldito acosador, tiraré todos tus dientes al suelo y te los haré tragar, para ver si... - Pero antes de seguir, el tembloroso y agonizante hombre, apuntó con su dedo en una dirección, aclarando que había sido otro - ¿Ah si? ¡Hunter! Vamos a quemar este lugar... Luego tú tío paga ¡Pero ya no soporto verle la cara a nadie aquí! - Gritó enojando en lo que se abalanzaba sobre aquel que había pedido el plato de comida, para empezar así una paliza, de su piel comenzaba a brotar fuego, quemando a su paso un par de mesas y sillas.

Fue ese momento donde la carnicería comenzó, todos los presentes se pusieron de pie, había sido una declaración de guerra contra ellos, tanto comensales como personal del lugar, tomaron botellas, sillas, incluso cuchillos por parte de los chefs que salieron de la cocina. Una sonrisa se dibujó en el rostro del azabache, sonriendo de medio lado, confiado - Como siempre... ¿No? - Habló a su compañero - ¿Una competencia? - Fue lo último que dijo esperando su aprobación, y luego de una cuenta de tres, se abalanzó sobre aquellos  inocentes, golpeando, pateando, dando cabezazos y quemando a los suficiente hábiles como para darle un golpe, incluso Mochi, que se había escapado del auto, estaba en medio de todo esto... Aunque ella sólo estaba más interesada en comer los platos con comida.

Al cabo de un rato, cuando ya la montaña de adoloridos comenzaba a crecer, un viento cruzó todo el lugar, era EL CHEF, un hombre grande, corpulento, con una barba toda envuelta en una malla, una pata de palo y un ojo de vidrio, con un enorme sombrero blanco, portaba dos cuchillos con el tamaño suficiente para partir a una vaca a la mitad - Los nenes como tú, deberían estar en el jardín de niños y los locos, en prisión - Bastó con un movimiento de su brazo, para que una enorme ráfaga de viento fuese en dirección a ambos, Faye por su parte, empujó a Hunter lo suficiente lejos, provocando que sólo el volase por los aires, estrellándose contra el antiguo equipo de música, quién diría que aquella canción de los 80 sería su última canción.
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Cerrado Re: Yo creo que eres genial.

Mensaje por Hunter Byrne el Lun Abr 16, 2018 1:29 pm

El tío de Hunter se encontraba hablando por teléfono con una posible nueva oportunidad laboral todo parecía ir viento en popa hasta que se vio obligado a darse media vuelta por el increíble ruido de una explosión proveniente del resto-bar. El teléfono se le resbalo de la mano mientras sus ojos eran reflejos de una ahora estructura salida de las entrañas del infierno. Cualquier otra persona con un familiar adentro se preocuparía por la otra persona, en su caso era todo lo contrario ¡Sabía quiénes eran los culpables de todo eso! Lo presentía en las profundidades de su pecho. Se apresuró en entrar teniendo su raza elemental como principal aliado en este momento. Una vez adentro el hombre sintió el verdadero terror.

Había gente corriendo, gente gritando, gente llorando al sentir inminente el momento de su muerte. Unos pocos eran víctimas de los puñetazos de su sobrino y del mejor amigo de este que parecía que se mimetizaban con el desastre al no mostrar ni el más pequeño ápice de temor al respecto. Trago duro al darse cuenta que un enorme cocinero estaba tirado baca abajo, en cuatro, con la cabeza contra el suelo y unos cincos cuchillos incrustados en el trasero. Sacudió la cabeza buscando despertar del trance acto seguido corrió con todas sus fuerzas hacía el par del demonio. Primero sujeto a su sobrino abrazándolo por el pecho luego fue contra el azabache atrapándolo rodeando su brazo libre al cuello de este, vamos, conocía a Hunter pero esperaba que Faye dominará un poco más la situación ¡Si supiera que fue el azabache el que lo inició todo!

Utilizo toda la fuerza que su cuerpo podía entregar para salir corriendo de allí con el par entre sus manos. Soltó un segundo a Faye para abrir la puerta trasera de la camioneta, los metió de a empujones, cerró la puerta e inmediatamente fue al asiento del conductor para escapar a más de 100 por hora. Respiraba agitadamente mientras sonreía de forma forzada hablando en voz baja para sí mismo murmurando que todo saldría bien, que no se iba a arrepentir de esto, que no podían hacer nada peor que esto. El sudor le caía por la frente cuando varios kilómetros más adelante notaba como, en la dirección contraria, se dirigían al siniestro bomberos, ambulancias, patrullas de policía.

Los niños hablaban del tema como si de una pelea escolar se tratará. El pobre hombre no podía hablar por culpa de los desenfrenados latidos de su corazón ¡No escuchaba ni sus propios pensamientos! ¿Alguien saldría con vida de allí? ¿Las cámaras de seguridad funcionarán? Se sentía terrible por desear que nadie quede con vida ¡Pero por favor Dios! Cuando se tranquilizará un poco llamaría a su hermano para ver que podía hacer al respecto. Aún faltabas muchas horas de viaje.

Miro por el espejo retrovisor el reflejo de su sobrino. Con la voz aún temblorosa le dijo al menor que se limpiará la sangre que tenía en la mejilla que obviamente no era de él, Hunter raramente terminaba herido en este tipo de cosas. Siguió conduciendo, siguió adelante recordando que todo esto lo estaba haciendo por amor ¡Sí! El amor por su sobrino superaba este tipo de cosas. Se convencía de que no era realmente una mala persona, su pequeño rayo de luz era incapaz de serlo ¿Verdad? ¡¡¡¿Verdad?!!!


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