Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Diciembre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado Una rueda de firmas algo acalorada.

Mensaje por Inoue Seiki el Mar Abr 03, 2018 10:47 am

En contra de todo pronóstico, algunas veces no queda otro remedio que echar un vistazo hacia atrás y seguir hacia delante, olvidando aquello que nos hace sufrir.
Era exactamente lo que hizo Inoue cuando se dio cuenta de que su pareja de aquel momento no aparecía y era como si se lo hubiera tragado la tierra… desapareciendo de su vida como si nunca hubiera existido. Sin poder evitarlo el japonés acabó en una tormentosa expirar de sentimientos encontrados que hizo que poco a poco se fuera metiendo en un pozo del que era incapaz de salir. Al menos hasta que sucedió algo casi mágico. Inesperadamente y como si de un cuento de hadas se tratara alguien apareció en su vida haciendo de alguna manera de salvavidas.
Poco a poco fue saliendo de ese pozo en el que estaba hundido. Sus ganas de comer y de vivir fueron recuperando hasta el punto de que casi fue irreconocible después del mal estado en el que había llegado a estar. De esos pocos kilos en los que se había quedado fueron un mísero recuerdo donde ahora cuando se plantaba en frente de un espejo se veía mucho mejor. Sus delgadas carnes ahora eran puro musculo y su vientre plano antes sin señal de ejercicio alguno ahora se podía apreciar perfectamente que debajo de esa ropa unos estilizados abdominales.

{---}
Aunque en un primer momento Inoue no le había hecho ni una pizca de gracia tuvo que viajar solo. De acuerdo, Devorah podría acompañarlo pero lo cierto es que el cantante a quien quería a su lado en aquel preciso momento era a su pareja; Noah. Quien por asuntos de trabajo no pudo acompañarlo en el viaje. A Inoue no le hizo ninguna gracia tener que dar ese concierto solo, por ello mismo en uno de esos arrebatos le dejo muy claro que en cuanto lo tuviera delante se iba a enterar en todos los sentidos de la “Palabra” castigándolo de alguna manera.
El trayecto hasta el hotel se le hizo bastante largo, tanto que parecía que nunca iban a llegar. Sus ayudantes dejaron todo en la habitación y cuando Inoue entró se encontró de lleno con su equipaje. Cerro la puerta comenzando a deshaciéndose de toda la ropa dejándola tirada por el piso y entró en el lujoso cuarto de baño. Abrió el grifo y cuando empezó a salir el agua caliente se adentró dejando que recorriera por todo su cuerpo las húmedas gotas.
Tras enjabonarse se enjaguo y salió directo la habitación. Abrió su maleta más pequeña y cogió su ropa interior; colocándosela. A continuación fue a su maleta mayor y la abrió, cogiendo su famoso conjunto dejándolo encima de la cama observándolo algo dudoso. Hacia muchísimo tiempo que no actuaba, se había acostumbrado demasiado al doblaje para iniciar nuevamente otra gira de concierto. Lo bueno, es que Devorah le había llegado a prometer que este año no iban a atosigarlo y planeaban centrarse en otras cosas, como el doblaje e incluso hasta alguna película americana. Cosa que era bastante difícil, pero no imposible.
Se plantó el conjunto elegido por Devorah y se miró en el espejó, frunciendo el ceño un tanto porque a veces esa rubia se pasaba cuatro pueblos y medio.
Spoiler:
─En ocasiones como se pasa esta chica… cuando la pille me la cargo.
Ya totalmente listo Inoue salió de la habitación y se dirigió hacia el ascensor, allí mismo estaba esperándolo la despampanante rubia ahora un poco más mujerona que antes. Devorah no tardo demasiado en echarle un rápido vistazo y asintió, dándole el visto bueno a dicha vestimenta que le había elegido para él.
─Como sabía que iba a quedarte de escándalo. Cuando te vean las nenas se van a volver locas por ti~.
Inoue ignoró totalmente aquel comentario y entró en el ascensor, bajando hasta la planta baja donde le esperaba una lujosa limosina en la puerta del hotel. El chofer abrió la puerta para que el japonés y la rubia entraran dentro, sentándose y colocándose el cinturón de seguridad.
El camino hasta el gran edificio donde iban a dar el concierto lo pasaron de largo y Seiki se quedó mirando como el automóvil tomaba otro camino. Cosa que Inoue miró con un cierto recelo a su manager.
─¿Se puede saber a dónde me llevas? El chofer se acaba de pasar la sala del concierto… .
Devorah hizo un ademan con la mano y le dedico una dulce sonrisa.
─Estuve hablando con los chicos y los de arriba. Hay cambio de planes… pero como sé cómo te iba a sentar decidí el guardármelo hasta el último momento. Vas ahora a la firma del disco y mañana por la noche darás el concierto. ¿No te parece mejor así? Podrás descansar y los chicos también, que con el viaje todo el mundo está reventado.
Si hubiera sido quizás en otra época de su vida sí que le hubiese sentado como dos patadas a sus cojones. Cosa que ahora incluso lo agradeció de alguna forma, mirando a Devorah con un gesto desaprobación…
A los pocos minutos Inoue llegó a un callejón, para entrar por la puerta trasera del hotel que había sido asignado para la inauguración de firmas. Salieron del automóvil un tanto ligeros y entraron al interior del hotel, allí un hombre los estaba esperando para dirigirlos directamente hacia la sala donde el cantante japonés empezaría a firmar autógrafos a sus fans.
─Por aquí por favor.
Inoue se acomodó y las puertas se abrieron, empezado a entrar las jovencitas algo alteradas porque tenían delante a su cantante favorito.
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Tema Privado Re: Una rueda de firmas algo acalorada.

Mensaje por Zach S. Saltzman el Miér Abr 04, 2018 12:05 am

El aplastante sonido de las manecillas del reloj dejó de sonar cuando el atronador aullido de la alarma comenzó a hacer su labor. El Doctor despertó de golpe, con aspecto desorientado. Estaba sentado en el escritorio de su oficina,  rodeado de trabajos que había corregido antes de que el cansancio acumulado con los calmantes que usualmente tomaba, provocaran en él su efecto.
Se levantó del escritorio aún entre bostezos y antes de retirarse miró la agenda para organizar lo que le quedaba de día. Eran a penas las 14.30 PM, obviamente antes de haberse quedado dormido había ido a trabajar a la universidad pero su día no acababa ahí.
Tenía una conferencia de medicina en uno de los  hoteles más prestigiosos de la ciudad. Se reuniría allí algunos de los decanos de más importancia para debatir entre ellos una de sus tesis médicas. Lo mejor es que era una reunión muy amena, puesto que se reuniría con antiguos compañeros de facultad que habían ido por el mismo camino del éxito. Se reunirían con su copa de coñac en una mesa alargada y rectangular, casi como hombres de negocios. Después de esto, disfrutarían de la noche que se les había facilitado en aquel hotel lujoso para poder hablar de temas más vanales, hacer contactos, etc.

Salió de la oficina, que era una especie de estudio en frente de la puerta de su apartamento y se adentró en este mismo, comenzando a desabrocharse los botones de su camisa blanca. Se deshizo de ella y seguidamente lo hizo del resto de prendas. Colocó su mirada justamente frente a un espejo de cuerpo entero que tenía en el baño y pasó la vista por su torso, parándose en la gran marca ya blanquecina de su costado. Estaba lleno de cicatrices pero entre todas ellas era la que más destacaba. Era la cicatriz del accidente, y al verla todos aquellos recuerdos dispersos regresaban a su mente. Aún le seguía doliendo, pero sabía que no era más que algo psicosomático. La acarició con los dedos y apretó los labios. Casi poda sentir el trozo de metal incrustado en su carne, el sabor a sangre en su boca, el pitido constante de sus oídos. Aunque claramente el coma no lo había provocado la herida de su costado, sino el traumatismo craneoencefálico. Aún no tenía ni idea de cómo había sido capaz de recuperarse de aquello. Y menos estando solo. Eso todavía parecía escocer.
Se metió en la ducha sin más preámbulos y con gran agilidad y maestría para darse prisa terminó y fue a su habitación. El cuarto del rubio cenizo tenía como protagonista una enorme cama llena de cojines en tonos azulados y blanquecinos. El resto de muebles eran dos  cómodas donde guardaba sus prendas principales, un gran espejo en frente de la cama que se externdía por toda la pared horizontalmente y un pequeño balcón con algunas plantas fáciles de cuidar. Se sentó en la cama y ya que era una ocasión especial con sus compañeros de trabajo decidió "ponerse guapo", hacía casi diez años que no veía a esas personas. Vestía una camisa celeste impoluta, una corbata negra y una chaqueta a juego con un pequeño bolsillo en la pechera izquierda del que sobresalía un pañuelo de color celeste. Estaba impecable.

Llegó al hotel a tiempo, estaba casi vacío a excepción del personal. Estaba claro que la conferencia tendría lugar en el tiempo en el que habría menos jaleo en el edificio. Entró por las elegantes puertas de cristal y le dejó su abrigo a un joven de recepción que se encargaba del guardaropas. Observó todo aquello con asombro, el sitio tenía tonos rojizos y blancos en su mayoría,  en la ornamenta destacaban las plantas por doquier y los muebles con resquicios dorados.

-No puede ser. ¿¡Zach!? ¿Qué tal estás? -Una voz femenina le sorprendió por la espalda, el doctor se giró y pudo verla con claridad: Una jovencita de pelo negro, voluminosas curvas y de ojos tan claros como la neblina, lucía una sonría que podía arrancarte un suspiro.  Llevaba  un vestido largo azul marino de palabra de honor  tan prieto que ya había despertado miradas de los jóvenes del guardaropas.
-No me jodas... ¿Alana? - Zach abrió los ojos, sorprendido al ver a la chica con la que había compartido grupo de amigos en la facultad. La de pelo azabache asintió y se dejó de tonterías y formalidades por lo que se tiró a los brazos de su amigo para darle un abrazo.
- Pedazo de mendrugo, dejaste de responderme a los e-mails. ¡Perdimos el contacto! Volví a escribirte cuando te vi en la serie esta... ¡el dorama! Supongo que te acuerdas. Y después me enteré de lo del accidente. Si necesitas ayuda con eso... Podemos hablar luego.- Zach sintió una punzada y algo en su interior se volvió amargo. Alana le echó una mirada de arriba a abajo.
- Bueno, estuve bastante ocupado... Tenía algunos temas que resolver. Bastante ocupado para mirar correos, supongo. - Se pasó una mano por el pelo, despreocupado. Era incómodo.
- Lo que sea, ya me contarás; ya están todos en la sala de reuniones, tenemos que irnos. Espero que estés listo para la fiesta de después. Será divertido ver a un montón de estudiosos ebrios. - Soltó una risilla complice y se agarró al brazo del rubio cenizo para ir a aquella sala para tener la conferencia.

Dos horas más tarde

Salió todo el consejo de médicos de la sala y se aproximaron al salón principal para buscar asiento y alguna que otra copa. Zach se aproximó al barman de aquella sala de tonos tan rojos y pidió un vaso con Whisky para él y sus dos compañeros. Se quedaron sentados en los taburetes de la barra del pequeño bar del hotel. Lo acompañaban Alana y Patrick. Alana era médica especialista en traumatología y Patrick especialista en geriatría. A diferencia de antes el hotel estaba más lleno que antes. Considerablemente más lleno.
- ¿De dónde han salido todas estas crías? - Pensó en voz alta, y luego dio un pequeño sorbo del licor. Patrick y Alana se miraron un poco desconcertados al igual que Zach y entonces Alana reaccionó. - Hoy había una firma de discos de un cantante famoso. Ha salido por la prensa... Tsk. No recuerdo el nombre. - La pelinegra pestañeó varias veces y dejó una marca en su vaso de carmín rojo al beber. A decir verdad Zach evitaba mirar la prensa rosa o todo lo relacionado con los dramas de los famosos. Estaba bastante fuera del mundo.   - ¡Seiki! Inoue Seiki, se llamaba. Tsk. Soy un desastre para los nombres. La verdad es que antes incluso lo escuchaba pero ahora... - La chica comenzó a hablar sin límites pero el doctor se había quedado impactado al principio de la frase. ¿Seiki? ¿Qué cojones hacía Seiki en una ciudad que estaba en el culo del mundo? Su mandíbula se quedó rígida, sus ojos verdes se perdieron en el vaso que sujetaba su mano.  
- ¿Y dices que está en este hotel? - Preguntó después de terminarse la bebida de un trago.  Se pasó una mano por la incipiente barba. -¿Me acompañas, Alana? Sólo para que me digas qué sala es. Ahora volvemos, Pat - El corazón le iba a estallar de los nervios, aunque parecía tranquilo por fuera. Sentía... de todo. Pero por encima de todo rabia, por lo que iba a ir a tocarle los huevos al cantante. Y una vez más, parecían estar como aquella primera vez que se conocieron por la ciudad y Zach le derramó encima unos fluidos químicos que con suerte no hicieron que Seiki saliera quemado, o volando.
Echaron a andar la joven de ojos claros y el doctor hasta llegar a una sala repleta de niñas que en su mayoría estaban esperando con su autografo ya listo para hacerse algunas fotos. Alana se quedó apartada y el rubio cabiló ya en la pequeña fila de niñas. Mantuvo la mirada baja, no quería verlo hasta que lo tuviera en frente de sus ojos. Prontó le tocó su turno. De nuevo, la voz de Seiki empezó a quemarle por dentro. Se plantó en frente de él y miró el disco que estaba por firmar. Se quitó las gafas y las colocó en el bolsillo de su chaqueta negra.
- A nombre del Doctor Zach Saltzman. - Clavó sus ojos verdes en el chico de pelo azabache. - Viejo amigo, ¿Me equivoco? Encontraste el momento clave para desaparecer y dejarme claro qué querías. - Puso las manos en señal de paz, su mirada parecía mucho más dura que hacía años. Seguidamente metió las manos en sus bolsillos. Estaba claro que Zach no conocía los motivos de Seiki.

Alana estaba al fondo escuchándolo todo, realmente estaba sorprendida de que el rubio conociera a aquel famoso cantante.


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Tema Privado Re: Una rueda de firmas algo acalorada.

Mensaje por Inoue Seiki el Miér Abr 04, 2018 10:18 am

El día prometía. Lo cierto es que aquella rueda de prensa parecía que iba a ser bastante entretenida y por qué no, incluso divertida si es que se podía decir. Aproximadamente unos 45 minutos era lo que ya llevaba firmando a una chica tras otra, sacándose fotos cuando se lo pedían; aunque quizás más tarde lo más probable es que acabara haciendo un poder y se acabaría sacando una que otra foto con algunas de sus fans. Tampoco le suponía ningún problema en hacerlo. Noah siempre le acababa recordando que alguna vez en la vida se tenía que ser un poquito generoso y todavía más cuando se vivía de un público.
Casi había empezado a plantearse tomarse un descanso cuando llevaba alrededor de una hora y media firmando. Fue entonces cuando escuchó quien iba a ser su última firma hasta dentro de unos minutos; cuando de pronto al llegar a pronunciar cierto nombre Inoue no pudo evitar el abrir un tanto sorprendido sus ojos y alzo su barbilla con rapidez mirando a quien tenía delante. Estaba bastante cambiado desde aquella última vez que se vieron, incluso se podría decir que si se hubieran cruzado por la calle lo más seguro es que el japonés no hubiese sido capaz de reconocerlo; aquella larga cabellera rubia y esa barba que antes no figuraba en él hacía que se viese muy cambiado.

─¿Qué? ¿Zach? ¿En serio que eres tú?.
En un primer momento estuvo totalmente tentando a levantarse y abrazarlo. Sin embargo, su siguiente aclaración hizo que Inoue abriera la boca un tanto incordiado. ¿Acaso había ido solo para joderle la existencia?
Devorah quien se estaba viendo el percal desde el primer momento que había aparecido el antiguo amor del cantante no dudo en adelantarse a la jugada; rodeando con algo de nerviosismo la mesa empezando a hablar.
─Bueno chicas, vamos a hacer un pequeño descanso que vuestro cantante se encuentra algo cansado después del viajes y la rueda de firmas. ¡Pero no se apuréis! Que seguirá aquí, para seguir firmando vuestros discos y sacarse fotos con quien le guste.
La muchachas que se encontraban en la fila desde hacía ya algún tiempo empezaron a hacer pequeños bufidos y a quejarse, pero empezando a sentarse en el suelo del hotel porque más de una joven tenía muy claro que no iban a perder su vez. Devorah algo conforme con la actitud de la fila y sus quejas; esta sonrió aliviada en el fondo por que parecía ser que no se iba a montar un espectáculo en el hotel. La manager se dirigió hacia donde se hallaba parado el doctor que una vez conoció y una vez antaño su cuñado, le sonrió.
─Cuanto tiempo sin saber de ti Zach. Me alegra mucho que estés bien….
Devorah tragó saliva y le lanzo una mirada furtiva al cantante quien seguía en Shock.
─…No sé si quieras pasar. Creo que hubo muchas cosas que pasaron, deberíais hablar… aunque quizás me equivoque.
Devorah quiso parecer paciente y aunque le costaba horrores, lo cierto es que le era muy difícil después de lo mal que acabo con el hermano de ese rubio.

Inoue cuando escuchó hablar a su manager deseo matarla. ¿Hablar sobre qué? Quedo bastante claro que todo cuanto una vez habían llegado a tener fue una mera ilusión. Se levantó de la silla y con un suave gesto con su mano se despidió de todas aquellas graciosas jovencitas. Comenzó a andar hacia su sala de descanso, quería despejarse aunque fuera apenas unos minutos. Lo cierto es que no tenía ganas de discutir, prefería guardarse lo que verdaderamente sentía y como el volver a verlo lo había hecho revivir muchos sentimientos que iba vez fueron olvidado. Él ya no era aquel niño malcriado por lo que todo gritaba, ahora era una persona muy más calmada y sabía de alguna manera manejar su ira. Noah se lo había enseñado cuando al principio discutían una y otra vez sin descanso, no llevando a nada la conversación.
Abrió la puerta casi de un portazo con Devorah pisándole los talones y mirando de reojo al doctor, algo dudosa por lo que fuera a suceder a continuación. La rubia cerró la puerta con cuidado porque el cantante nuevamente volvía a llamar la atención como unos años atrás.
─Seiki… ¿Quieres que aplacemos las firmas para después del concierto?.

─¡No! .
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Tema Privado Re: Una rueda de firmas algo acalorada.

Mensaje por Zach S. Saltzman el Miér Abr 04, 2018 10:03 pm

El intercambio de miradas hizo que  casi se estremeciera por dentro. Volvió a sentir esos ojos azules que tanto adoró en el pasado clavados en los suyos que también se habían aclarado con los años y eran de un color verde grisáceo. Pronto se arrepintió de haber empezado con aquel pie esa conversación. No poda apartar la mirada de los ojos del de pelo azabache. ¿Qué tenía que podía dejarle helado y a la vez todo lo contrario?. Podía sentir toda la tensión acumulada. La rabia se transformó en tristeza y tenía el presentimiento de que entraría en un bucle de esas dos emociones. Escuchó a Deborah, la manager del cantante, intentar apaciguar un tanto el ambiente. Las niñas que anes estaban por toda la sala, se agruparon entre ellas en un pequeño círculo en una de las esquinas. Hicieron un parón bastante molestas, pero lo aprovecharon para comer algún snack rápido que llevaban en las mochilas. Alana seguía apartada contra la pared, con aquel deslumbrante traje que seguramente le habría costado un sueldo.

- Yo también me alegro de que estéis bien. -Musitó, retirando un instante la mirada del cantante.  - Y sí, han pasado algunas... cosas. Ahora os alcanzo. - Sucedió todo bastante rápido porque la puerta se cerró y Zach se quedó fuera, perdido y con demasiadas emociones a flor de piel. Alana se acercó lentamente al rubio cenizo y le puso una mano sobre el pecho. El contacto le sorprendió y movió ligeramente la cabeza para salir del ensimismamiento. Toda la adrenalina que le había generado ir allí e irrumpir en su firma, ahora le había embotado la cabeza.

- ¿De qué va todo esto, Zach? -La doctora,que entendía del tipo de trauma que había sufrido el médico en el accidente, sabía perfectamente que una de las secuelas y problemas conductuales que tendría sería la falta de control de los impulsos (Y un largo etcétera). Y que lo que acababa de ocurrir era parte de eso.  

Zach le cogió la mano a la más joven, la apretó contra su pecho como en búsqueda de fuerzas y seguidamente la quitó de aquella zona.Tantas emociones negativas estaban apareciendo en su cabeza, que el dolor comenzó. Es curioso como funcionaban los dolores psicosomáticos. Se llevó la mano al costado y frunció el ceño a la par que los labios. Tenía que tomar sus calmantes.
- No es momento de explicártelo ahora, Alana. Quizá esta noche. - Alana asintió con obediencia y le acarició la mejilla.  - El Zach que yo solía conocer de joven no se hubiera preocupado de más por un... ¿Ex novio? - La joven le puso la otra mano en la mejilla contraria y así le agarró la cara para hablarle más cerca y poder mirarle a los ojos.
- Sabes que podrías pasarte de la raya. Ven conmigo al salón de nuevo y olvida que está aquí. - Pero cómo iba a poder olvidar que estaba ahí, si lo que había hecho para "superarlo" fue taparlo con todo el trabajo que tenía. Y ahora estaba ahí, a una puerta de él. El de pelo ceniciento se apartó de las manos de la joven de pelo azabache, que estaba intentando apaciguarle de cometer alguna estupidez.
- Alana yo ya no soy ese Zach de la facultad. Espérame en el salón. Tómate algo, no sé. Hay más gente allí. - Respondió, casi gruñendo por el dolor.  Caminó y seguidamente abrió la puerta de la pequeña habitación que les habían dado para descansar.

Era francamente como una habitación normal, de lujo. Los tonos rojizos seguían siendo predominantes.  Había una cama al fondo de la habitación, dos sofás color crema bastante elegantes, una pequeña mesita de té circular,  varios muebles con espejos para que pudieran retocarse, vestidor y una pequeña nevera con un minibar al lado.

- Seiki, lamento esto pero necesito que hablemos. - Tenía que saberlo para poder ser libre de aquellos recuerdos. Quería que al fin terminara de romperle el corazón en la cara. - Y Deborah... - Musitó, devolviendo la mirada a la rubia nuevamente. - Me gustaría que estuviéramos solos. -


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Tema Privado Re: Una rueda de firmas algo acalorada.

Mensaje por Inoue Seiki el Vie Abr 06, 2018 8:53 am

Algunas veces ocurre, el pasado puede llegar a llamar a tu puerta cuando menos lo esperes y cuando creías que todo cuanto tenían ahí carcomiéndote creyendo que estaba todo olvidado puede llegar a aflorar. Algo similar fue lo que le estaba ocurriendo a Inoue en aquel preciso momento en el que volvió a encontrarse de cruces con aquel hombre al que una vez llegó a amar. Cuando sus ojos claros volvieron a encontrarse con aquel hermoso rostro pero ahora aún más masculino que antes hicieron que muchas viejas heridas volvieran a aparecer e incluso a abrirse, si eso era posible.

Devorah se hallaba en la habitación con el cantante y ciertamente no tenía la menor idea de que hacer, tampoco quería ponerlo más nervioso de lo que ya estaba.  
─Seiki… ¿Quieres que te traiga algo? ¿Quizás  una tila?.
Fue lo único que se le llegó a ocurrir a la rubia en aquel momento. Fue entonces cuando escuchó la manecilla del tomo girarse y a continuación, la puerta se abrió viendo que quien se encontraba en el otro extremo era Zach. Devorah se apresuró a interceptarlo pero al parecer aquel hombre tenía muy claro lo que quería y por ello mismo, movió ligeramente su cabeza pareciéndole bien dicha petición aunque muy en el fondo se encontraba bastante preocupada por como llegaría a trascurrir los acontecimientos y de qué manera podría llegar a encontrarse al cantante después de esa charla.
No obstante, antes de llegar a marcharse Devorah volvió a caminar hacia donde se encontraba el cantante y se le quedó mirando durante unos cortos segundos en silencio.
─Si necesitas algo no dudes en pegar un toque al móvil. Vendré inmediatamente…
─…

Devorah salió a continuación de la habitación pasando por el lado del rubio y haciéndole una señal de despido con su mano. Podría ser que hubiese acabado mal con el hermano de este, pero no era tan rencorosa para llegar a ser descortés con el antiguo medico a quien conocía y en algún momento de su vida llegó a cogerle hasta cariño.

Solos ya en la habitación…

¿Hablar? ¿En serio? Después de que llegase a pasar tantos años y que no hubiese sabia absolutamente nada de él, ahora pretendía que hablasen… ¿Cordialmente?.
Inoue estaba todavía apoyado en la pequeña mesita que daba al cristal, mirando la madera de esta y sus manos, tensas queriendo agarrar algo porque estaba que no se aguantaba ni él. Respiró hondo y se enderezó, girándose para mirarlo a la cara.
─¿Hablar? ¿Tenemos que hablar? Porque me quedo muy claro tu postura y lo que Tú queridas. Por cierto, ¿A qué viene eso de que fui yo quien te dejo solo? Por qué que yo sepa yo no fui quien despareció de la faz de la tierra dejándome esperándote como si fuera un perro.
Sus duras palabras dolían, le escocían de tal manera que sentía como si su corazón se lo estuvieran desgarrando poco a poco por dentro. Su voz sonaba dolida y ácida, era como si en aquel instante se hubiese tomado un vaso de ácido. Aquel hombre no tenía la menor idea como lo había llegado a pasar durante ese tiempo, como su mundo se había derrumbado de una manera alarmante hasta el punto de perder su carrera y casi acabar con su vida al empezar a dejar de comer. Si su vida no tenía sentido… ¿Para qué iba a vivir? Ya poco le importaba.
Inoue respiro profundamente y apartó su mirada de aquella persona.
─¿Qué quieres? Tu me dirás.
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Tema Privado Re: Una rueda de firmas algo acalorada.

Mensaje por Zach S. Saltzman el Mar Abr 17, 2018 7:09 am

Aún seguía sin creer que estaba ahí, delante de sus narices, intentando hablar con él de lo ocurrido. Si no fuera porque los años lo volvieron mucho más directo, demandante y descarado, probablemente no estaría ahí intentando de alguna manera pedirle explicaciones por algo que irremediablemente no había podido olvidar.  Observó a la rubia marcharse, y por un segundo recordó aquellos tiempos en los que Seiki y ella tenían algo. Qué tiempos tan locos habían tenido. Incluso recordó cuando él mismo se convirtió en el médico privado del más joven cuando tuvo que recuperar la voz.
Verlo le evocaba a tiempos pasados, quizá incluso mejores. Sacudió un poco la cabeza de manera imperceptible para recomponerse de echar la vista atrás. A veces pensaba en exceso y era de todo menos bueno. El dolor del costado se acentuó algo más y de manera mecánica se llevó una mano al costado; en ese momento, Seiki empezó a hablar.

- ¿Perdona? - Fue lo único que pudo llegar a decir tras escuchar aquello. ¿Que desapareció de la faz de la tierra? ¿De qué cojones hablaba? ¿Esperándolo como si fuera un perro?. La sangre del rubio empezó a calentarse, sin duda malinterpretaba las palabras del menor.
- ¡Eres un cínico! -   Exclamó y tomó aire, soltándolo con brusqueza. Estaba empezando a ponerse algo nervioso.  - Sin duda entrar en coma se asemeja bastante a desaparecer de la faz de la tierra. ¡Pero seguía ahí! Y nadie te vio por el hospital cuando desperté. - Retiró la mirada del artista y caminó hacia uno de los muebles, apoyándose en él con ambas manos casi con un golpe. El mueble vibró por la fuerza del más mayor y desde el espejo que tenía el mueble se podía ver al doctor cerrar los ojos con el ceño fruncido.  Dejó que pasaran varios segundos y seguidamente se incorporó mejor, aún seguía dándole la espalda al más pequeño. Se pasó la mano por la cabeza y trató de relajarse.  Era verdad que estaba muy expuesto después de aquel golpe en la cabeza a ser algo más agresivo que de costumbre, aún así recobraba pronto la compostura.
-Hubiera entendido que acabaras dejándome por otra persona mientras estaba en el hospital, a fin de cuentas podría haber durado más de lo que estuve. - El dolor aparecía reflejado en sus palabras.
Acabó por sentarse en el sofá que había en aquella gran sala y se pasó una mano por aquella incipiente barba bien perfilada. Le había echado de menos, hasta puntos insostenibles y verlo de nuevo no estaba ayudando a calmar esos sentimientos.  - ¿Por qué, Seiki? - Preguntó, casi musitando y alzando la vista hacia él. - ¿Acaso nada valió la pena? -

Había sido un encuentro catastrófico y no sabía cómo acabaría. Tenía ganas de abrazarle y no soltarle en días pero algunas cosas indudablemente habían cambiado. Había demasiadas cosas que debían ser habladas.
Mientras todo esto pasaba, fuera Alana estaba encargándose de llenarle el contestador del teléfono a mensajes del estilo: "¿estás bien?"


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Tema Privado Re: Una rueda de firmas algo acalorada.

Mensaje por Inoue Seiki el Mar Abr 17, 2018 10:55 am


Simplemente dijo aquello que sentía y que había llegado a vivir. Cuando Zach desapareció nadie fue a hablar con él y le explico la situación actual; únicamente supo que Devorah había terminado con su relación con el hermano del médico y aunque quisiera preguntarle, ella no tenía la menor idea de lo que había sucedido. Por mucho que lo busco en su departamento y en su trabajo, nunca llegó a tener una respuesta positiva en todo ese tiempo.
“¿Cómo que había tenido un accidente?” . Inoue abrió sus parpados un tanto sorprendo y lo miraba, algo incrédulo por aquella confesión.
─¿De qué estás hablando?.
Claramente Inoue no había llegado a una clase de noticia semejante. En ningún momento nadie le llegó a decir que ese hombre tuvo un accidente y que estuvo en Coma. “¿Pero por qué nadie le contó nada? ¿Cuando llego a suceder eso?”. Como un estúpido, fue como se sintió Inoue en ese momento cuando supo la verdad.
Quieto. Allí frente al rubio observó cómo su ira era visible. No es que el japonés fuera un experto en las reacciones de la gente, pero por una extraña razón si era capaz de ver las de ese hombre. ¿Cómo decirle? ¿Cómo llegar a explicarle que rehízo su vida? Dio un paso dirección al sofá y apretó los puños, volviéndose blanquecinos por la falta de sangre en sus venas.

─¿Por qué? ….
Respiró profundamente y tras una larga pausa reanudó.
─Yo no te abandone. Estuve esperándote… tuve hasta problemas de alimentación y casi destrozo mi carrera como Idol. No estoy excusándome, pero nadie… absolutamente nadie me dijo que tu habías tenido un accidente…
Ni un solo segundo se le paso por la mente de que el rubio hubiese tenido un accidente y que hubiera acabado en Coma. Si tan solo alguien le hubiese dicho una sola palabra hubiera movido cielo y tierra para encontrarlo, para permanecer a su lado durante ese tiempo que permitió en ese sueño profundo. Sin embargo, durante todo ese largo tiempo había llegado a pensar que se había ido sin darle ni siquiera una explicación o dejando terminada la relación.
─Y mucho menos que permaneciste en Coma durante mucho tiempo…
Inoue se llevó una mano a la boca y bajo un poco su rostro. Ni siquiera era capaz de mirarlo a los ojos. Su corazón latió, fuerte y rápido en aquel momento, quizás recordando un pequeño atisbo de lo que una vez sintió por él.
Se mordió el labio.
─¿En serio crees que yo no lo pase mal?.
Durante mucho tiempo Inoue llegó a pensar que todo había sido por su culpa. Por no haber sido capaz de decirle al mundo entero que lo amaba, que lo hubiera dado todo por él. Y lo entendía. Si hubiese sido de esa manera lo cierto es que Inoue lo llegaba a comprender… ¿Quién hubiese querido estar con alguien que temía decirle al mundo entero que amaba a un hombre? Por eso mismo muchas veces discutían. Y lo veía, no se tenía que ser muy listo para ver como el rubio en ocasiones se cansaba de estar siempre ocultándose de la fama de su pareja y por el que dirán.
¿Y ahora?
Inoue camino dirección al sofá y también se sentó, mirándolo ahora quizás un poco triste por la situación. Todo había cambiado y ya no eran los mismos que una vez fueron.
─Me alegra volver a encontrarte… aunque sea en esta situación.
El japonés bajo su barbilla y se quedó mirando algo ausente el brillante suelo de aquella situación. Calmado, pero a su vez sintiéndose algo estúpido por ello.
─…te ves diferente. Si no me hubieses dicho que eras tú, lo más seguro es que me hubieses pasado desapercibido.
Soltó una risa nerviosa y lo observó un segundo, luego apartó su mirada y se levantó. Alejándose de allí.
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Tema Privado Re: Una rueda de firmas algo acalorada.

Mensaje por Demian Serkin el Mar Ago 14, 2018 7:33 pm



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Este tema lleva inactivo más de dos meses y por tanto, muy a nuestro pesar, debe ser cerrado y enviado a la papelera, pero ¡No temas! Si deseas recuperarlo solo tienes que pedir su apertura aquí.
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Tema Privado Re: Una rueda de firmas algo acalorada.

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