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Jazz & Guts [Privado Suzy Redmond]

Mensaje por Vann & Jane el Vie Mar 30, 2018 1:11 pm

"Está cordialmente invitado/a a la inauguración del prestigioso y afamado club nocturno Jazz & Guts el día X del presente mes. La barra de postres y bebidas corre por orden de la casa ¡Pero las entrañas vienen por parte de los invitados! Por favor no falte, los estaremos esperando"

Así es como concluía la lujosa y elegante invitación, dentro de la misma se encontraba la dirección del establecimiento y un boleto de avión a Italia, más específicamente Roma, su tan gloriosa capital. El joven de cabello escarlata recién se había levantado de su cama, no había podido dormir nada la noche anterior producto del desvelo por algunos libros sobre sociología, pero nada de eso había impedido que una mueca de emoción se esbozara en su rostro ¡Claro que iría! Si bien, había algo muy sospechoso en todo ello, quizás era lo que más le impulsaba a salir ahora mismo de su departamento y tomar el primer vuelo, después de todo, habría Jazz, postres ¡Y un posible misterio que resolver! Su sangre hervía de emoción.

El trayecto fue sin demora, lamentablemente desde la estación hasta el club había un largo trecho, por fortuna, aun era de mañana y tenía que esperar a la noche para asistir a la inauguración, por lo que aprovecharía para pasear, dar una vuelta y conocer aquel hermoso país. Pasó de cafetería en cafetería, probando sus distintas infusiones y bebidas, además de degustar sus tan peculiares postres, por supuesto dejaba un gran espacio en su estómago para lo que aquella invitación le tenía preparado. Y entre escuchando conversaciones, hablando con los meseros u otros transeúntes, sólo le tomó medio día aprender el idioma, claro está, no pasaba como nativo, pero si podía perfectamente mantener una conversación normal, leer y hasta escribir.

Pero finalmente llegó la hora y con la ayuda de un taxi, se dirigió al lugar en cuestión. Llegó con algo de anticipación, una hora quizás, quería estar al frente de la fila, aunque para su sorpresa, afuera no había nadie, sólo un par de guardias uniformados con sus rostros ocultos tras unas gafas oscuras y sombreros. El lugar era bastante grande, la pintura oscura predominaba, provocando que lo más llamativo fuese el enorme cartel de neón con el nombre del club "Jazz & Guts". A cada lado sólo había una ventana con encajes dorados y en medio la enorme puerta roja, frente a la misma una alfombra roja cubría el suelo.

Los guardias simplemente le hicieron un ademán para que el joven entrase, una vez en el interior, el cual era totalmente llamativo y lujoso, aunque siempre con esa estética lúgubre, oscura, pero con sutiles brillos neón que servían a su vez como iluminación, al carecer de lámparas o candelabros. Un sujeto bajito, con un enorme sombrero tapando la mayoría de su rostro, le guió por un largo corredor, bajando una escalera, seguir por otro largo corredor rodeado de puertas, al final había un ascensor por el cual descendieron, uno, dos, tres... Hasta cinco pisos, para finalmente llegar a otro largo pasillo con puertas, llegando a una que parecía ser un camarín, allí se le otorgó un traje de etiqueta, tuvo que dejar sus pertenencias en el mismo lugar, eso quizás fue lo que más le alertó, por lo menos hasta el momento, pero no era algo que debiese darle importancia ahora, confiaba en que sus bebés estarían bien.

- Realmente me queda bastante bien -
Comentó frente al espejo, agradecía que se le otorgase también un sombrero negro, realmente aquellas ropas no eran muy distintas a las que suele utilizar. Salió de la habitación y por fin, llegó al escenario principal, una enorme sala, con una barra de bebidas a mano derecha, atendida por un sujeto grande, su rostro no podía observarse por una máscara de lobo. A la derecha, una enorme bandeja de postres, repleta de pasteles, a un lado había una mujer, poseía un vestido victoriano y su rostro igual era cubierto por una máscara, aunque esta era más bien de un cordero. En el centro se encontraban una gran cantidad de mesas, todo estaba oscuro iluminado con apenas unas luces azules, debía tener cuidado donde pisaba porque habías unos cuantos escalones para llegar a las mesas, por fortuna, todo el trayecto fue guiado.

Finalmente estaba sentado, se le avisó que el show no comenzaría hasta la llegada de todos los participantes, fue recién cuando se dio cuenta de que su mesa era la única con espacio, no entendía como no se había percatado antes de que el resto de mesas, estaban repletas de personas, todas vestían igual, todas tenían sus rostros ocultos tras sombreros o máscaras, pero nadie hablaba, sólo podía observarse sus lúgubres e incómodas sonrisas y cuando el joven miraba para otro lado, podía sentir como era observado, sin saber por quién, parecía que sería una velada interesante, pidió un pastel, una bebida y se dispuso a esperar el show, con una sonrisa quizás más incómoda que el resto ¿Qué era eso que le llenaba de tanta confianza?
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Re: Jazz & Guts [Privado Suzy Redmond]

Mensaje por Suzy Redmond el Sáb Abr 07, 2018 2:16 pm

Hacía ya varios días que recibió aquella invitación, motivo por el que últimamente tenía una estúpida sonrisa en el rostro. Se prometió a sí misma que si aprobaba los exámenes de la semana pasada, iría a Roma y disfrutaría de una noche repleta de jazz; uno de sus géneros musicales favoritos. Así que allí se encontraba, con una pequeña maleta abierta sobre la cama, rebuscando en el armario para poder llevarse lo preciso; pijama, ropa limpia, etc...
Sus ojos se abrieron de par en par al ver aquel precioso vestido de la época victoriana colgado en una esquina; lo tuvo que utilizar para su trabajo, cuando la enviaron a una fiesta de disfraces de dicha época. Sonrió para sí misma y lo dobló con cuidado de no arrugarlo. Ya tenía ganas de ponérselo. Tras dos horas ya lo tenía todo preparado, y se encontraba en la puerta de su casa, esperando al taxi que próximamente la llevaría al aeropuerto. [...] Una vez hubo llegado a Roma, recogió su equipaje y salió a la calle, respirando hondo.- Ah... Por fin. -Estaba cansada de estar sentada, escuchando a personas hablar en inglés y sobretodo, italiano. No entendía más allá que lo preciso; no sabía cómo iba a apañárselas en su estancia. Era una aventura, desde luego.

Se subió de nuevo en un taxi, le enseñó la dirección y como buenamente pudo, trató de preguntarle a aquel señor si sabía dónde había un motel cerca de dicha zona; por suerte éste la entendió y la dejó en un pequeño hostal que se encontraba justo dos calles más atrás del club. Pagó y con una amable sonrisa, se despidió.

Entró y caminó hacia la recepción donde le atendió un amable señor mayor; al parecer era un negocio familiar pues junto a él, estaba su mujer con una dulce sonrisa. Como pudo, se las apañó para apartar una pequeña habitación que disponía de una cama con una televisión algo antigua y un baño; era más que suficiente. Pagó, era bastante barato y eso sinceramente, era mejor que mejor. Tomó su equipaje tras rechazar la ayuda de dicho señor y acto seguido, se dirigió a la tercera planta. Abrió la puerta y suspiró; estaba deseando darse una ducha de agua caliente para relajarse un poco antes de asistir a aquel evento.
Dicho y hecho. Tras una hora, se encontraba frente a un viejo espejo que estaba colgado en la pared, con el cabello húmedo y ciertas zonas de su piel algo rojizas, señal de un buen baño. Se dispuso a vestirse con aquel precioso vestido, elegido para la ocasión; corset azul con pequeñas cruzadas blancas y faldón negro. Se acomodó un lazo en el cuello a modo de una sutil gargantilla y por último, aquella máscara de cordero blanca, con detalles azulados. Era precioso, para qué mentir.

Dejó que sus rebeldes ondas se secasen al viento mientras se maquillaba de forma sencilla pero femenina; así era ella. [...]
Se encontraba en la fila para poder entrar en el club; con la invitación en la mano y un manojo de nervios en su interior. Estaba emocionada. Estuvo allí apenas veinte minutos antes de poder entrar... Caminó entre la multitud de desconocidos que no dejaban de hablar en italiano; parecía ser la única que iba sin acompañante
y eso la hacía sentir algo incómoda.
Recorrió aquel enorme salón sin apartarse la máscara del rostro, al menos nadie sabía quién era y eso le aportaba cierta seguridad. Buscaba con la mirada una mesa vacía donde poder sentarse y no tardó en encontrarla, aunque antes de ir a ella, fue a por una copa de whiskey con hielo; la noche parecía pintar entretenida. En dicha mesa sólo había un chico, parecía algo perdido; no llevaba máscara, pero aún así, iba bien vestido. Dudó varios segundos si acercarse o no, pero finalmente, decidió que no había otra opción si no quería estar ahí de pie por horas. Acabó caminando hasta él.- Buenas noches, disculpa... ¿Puedo sentarme aquí o está ocupado? -Preguntó con cierta torpeza, ¿y si resulta que él también era italiano y no la había entendido? Quedaría como una tonta.-




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Re: Jazz & Guts [Privado Suzy Redmond]

Mensaje por Vann & Jane el Lun Abr 09, 2018 3:39 pm

11:00 P.M


Música de fondo:

La velada transcurría con total normalidad, todos parecían estar disfrutando por completo de la música y la comida, el joven pelirrojo no era la excepción, era imposible quitarle aquella mueca de felicidad, aunque posiblemente esta fuese totalmente ajena a la música o la comida. Quizás estaba muy inmerso en su profesión o realmente se veía como algún bicho raro en aquel lugar donde parecía no encajar en apariencia, pero sin duda llamó la atención... O claro, también podía ser producto de que el lugar estaba lleno, las posibilidades eran infinitas ¿No?

Su rostro y visión se clavaron en su rostro, encontrando sus propias orbes en el camino de las contrarias, o eso parecía, el uso de aquella máscara le impedía un análisis más profundo de su rostro "No es como ellos" pensó al instante en que la vió. Quizás fue el sutil peinado en contraste con el vestido lo que le hizo llegar a esa conclusión, o la voz que escapaba por completo de aquella tan extraña sensación que transmitían los presentes ¿Cómo explicarlo? Desde que llegó, era como si cada palabra, cada mirada estuviese plagada de sed, no específicamente de vino o alguna otra bebida fría, si no de algo rojo, brillante y vital para la mayoría de seres vivos, con aquella chica no tuvo ese sentimiento, ella sí venía por la música y de cierta forma, eso le alegró.

Si no fuese alguien experimentado analizando a otros, podría haber sido catalogado como una especie de acosador por quedarse mirando mucho tiempo, pero todas esas conclusiones no le llevaron más de un par de segundos, su semblante cambió a uno cálido y amable, con una voz gruesa y calmada respondió - Será un placer tener compañía esta noche, por favor déjeme ayudarla - Se veía confiable, deslumbrante y tranquilo, se levantó de su lugar y ayudó a la joven con su silla, seguido regresó a su lugar - Disculpe por no presentarme antes, puede referirse a mi como Vann - Continuó la conversación, de reojo observaba a su alrededor, nuevamente podía sentir como eran observados, es más, notaba perfectamente como aquel hombre que atendía las bebidas y la mujer que atendía los pasteles, sin disimulo alguno, les observaban. Fuera de eso, era la típica sensación de ser observado pero al fijarse, ya nadie miraba, todo eran risas y murmullos, y entre risas también, Vann volvió a hablar  - Hahaha ¿No le parece estar siendo observada? No vaya a ser que estemos en mitad de un posible homicidio ¿No? Si yo fuese usted, ni si quiera probaría la comida, no vaya a ser que esté envenenada o algo - Comentaba todo como si fuese un chiste, riendo levemente y continuando con aquel pastel suyo, lo cierto es que era posible, pero ya lo había probado y de estar envenenado no le quedaba otra cosa. Pese a que su voz no parecía creer lo que recién había dicho, sus ojos, apuntando a donde deberían estar los de aquella chica, iban en serio, era su obvio intento por advertirle de que algo extraño ocurría.

Intento que no pasó para nada desapercibido,  ahora todos los ojos estaban sobre ellos, sin disimulo, riendo, hablando en voz baja, todos eran como sombras utilizando máscaras de animales. Sin embargo, nada ocurría, el joven pelirrojo siguió hablando - Y entonces ¿De donde viene? Si puedo preguntar, claro está - Continuó charlando con la joven, mientras el Jazz de fondo atrapaba sus oídos y disfrutaba lo último de aquel pastel.
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Re: Jazz & Guts [Privado Suzy Redmond]

Mensaje por Suzy Redmond el Mar Abr 17, 2018 7:32 pm

Cuando se dirigió a aquel joven, una idea le pasó por la cabeza, dejándola algo confusa... ¿Y si resultaba ser un italiano y le respondía en dicho idioma? Quedaría totalmente en ridículo; le faltaría lugar en aquel club donde esconderse, sin duda. Miles de ocurrencias cruzaron su mente en apenas unos segundos, los que tardó el desconocido en responderle. Sintió el cómo alguien quitaba un enorme peso de los hombros al ver que, por suerte, hablaba en su mismo idioma. Sin quitarse la máscara, posó aquella verdosa mirada en el pelirrojo, prestándole atención a sus palabras a la vez que sonreía, aunque esto último él, no podía verlo. Hizo una pequeña reverencia con la cabeza a modo de agradecimiento en el momento en el que la ayudó a retirara la silla donde, seguidamente, se sentó con calma.- Gracias, muy amable... Vann, encantada. Yo soy Suzy, Suzy Redmond. -Se presentó con educación, examinando el rostro ajeno, detenidamente; era uno de los pocos, por no decir el único que no llevaba ninguna máscara y eso, llamaba su atención, aunque a él parecía no importarle ni lo más mínimo.

Aunque había algo que sí la incomodaba, y era el hecho de sentirle observada; era como ir caminando sola por la calle, de noche, y notar unos ojos clavados en la nuca. Por lo menos ahí no estaba sola, ni a oscuras, ni en la calle, pero sí tenía más de cincuenta miradas sobre ella... O ellos, pues él también parecía ser víctima de aquella sensación.
Ladeó ligeramente el rostro para de nuevo, dedicarse a escuchar al joven con toda atención, aunque a su vez, disimulo, pues no quería que pareciese que estaban tramando algo; no era cuestión de poner el ambiente aún más tenso. Ante sus palabras, rió con suavidad, mientras se entretenía con el hielo que enfriaba su whisky.- Eso parece... Llevo con esa sensación desde que entré por esa puerta. -Musitó con una sonrisa, como si realmente estuviesen contándose un chiste o simplemente, hablando del viaje. Todo era bueno para disimular en una situación como esa. Acto seguido y con toda calma aparente, bebió un poco; para ello, tuvo que apartar un poco la máscara, relamiéndose entonces los labios de forma sutil.- ¿Hm...? Vengo de Éadrom, no sé si alguna vez ha oído hablar de ese lugar, está en Japón. -Hizo una pequeña pausa, dejando dicha máscara sobre su regazo, descubriendo de una vez por todas su rostro por completo; estaba comenzando a agobiarse de llevar la cara cubierta.- ¿Y usted, de dónde viene? Disculpe mi atrevimiento, pero no parece ser de aquí. -Añadió en un intento por distraerse un poco, concentrándose en la agradable música que sonaba, y en aquella improvisada conversación que llevaba a cabo con el joven.




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Re: Jazz & Guts [Privado Suzy Redmond]

Mensaje por Vann & Jane el Jue Abr 19, 2018 4:02 pm

- Señorita Redmond, el placer es todo mío - Habló con serenidad y cortesía, escuchando atentamente a cada palabra pronunciada por la joven, una voz gentil, cortés, pero misteriosa, quizás ahora mismo le era incluso más interesante averiguar sobre aquella persona sentada a unos centímetros de distancia, sobre cualquier otro misterio que escondiese aquel lúgubre lugar - ¡Que observadora! No se disculpe, tiene toda la razón... Pero infinitas son las coincidencias que nos da la vida, hace poco me mudé a Éadrom, me parece curioso que jamás nos hayamos visto por ahí - Hablaba con gracia, mientras bebía un poco de su copa, ya no le quedaba pastel, por lo que en su interior se lamentaba, no importaba que estuviese envenenado, fue realmente sabroso.

- ¿Hace mucho vive en Éadrom? - Preguntó con obvia curiosidad, observando atentamente esta vez su rostro, posiblemente sería un error y un insulto confundirla con una niña, su actitud para nada era la de un menor, además, para estar en un lugar así, cierto margen de edad debía tener, seguramente era de esas personas envidiadas por muchos que al envejecer, se verían tan jóvenes como ahora.

DING DONG DANG

Un sonido de campana, sin embargo, desvió la atención de todos los presentes, ahora en el escenario, aparte de la banda, se encontraba una figura, por cuya silueta, parecía femenina - En nombre de la organizadora, queremos agradeces la presencia de todos, en especial de nuestros patrocinadores y nuestros invitados especiales - De inmediato, un haz de luz cayó sobre la mesa en la que se encontraban ambos, otros cuantos cayeron sobre distintos grupos de personas, quienes a subestimar pos sus apariencias, posturas y aquellas sonrisas depravadas, las personas sentadas en los extremos del lugar, debiesen ser los patrocinadores. Aparte de ellos dos, haces de luz cayeron sobre otro par de mesas, quizás por la misma oscuridad o el agrupamiento de personas, no se había percatado antes de su presencia, eran personas como ellos, algunos sin máscara y vistiendo atuendos formales, aunque no a tono con el lugar, no pertenecían al grupo de los hombres con trajes negros, en sus rostros también podía observarse confusión.

- Lo anterior simplemente fue un aperitivo, un tentempié de la experiencia que realmente queremos brindarles. Ahora demos la bienvenida a nuestro maestro, fundador y principal voz de Jazz & Guts ¡Feliccio Armonia! - Y aplaudiendo, se retiró a un lado del escenario, en seguida, desde el fondo del mismo, un sujeto alto, vistiendo una enorme gabardina con capa, sombrero de copa y zapatos altos, hizo aparición en escena, portaba una máscara de bufón en la cara - ¡Bienvenidos bienvenidos! ¡Mi flamante y adorado público! ¿Cómo se encuentran en esta radiante noche? ¡Espero que hambrientos! ¡Porque vamos a degustar un delicioso buffet de acordes, notas y por supuesto! TRIPAS - y dicho esto, comenzó la música.

Música:

Quizás sea la voz de la experiencia, su instinto de supervivencia o la bendición de sus sentidos lo que lo llevó a de inmediato, levantar la mesa y dejarla caer en frente, como una barricada, puesto que al siguiente segundo, la misma fue perforada por lo que parecía ser un arpón, con forma de un puntiagudo y pequeño payaso, lo había disparado el mismo anfitrión quién ahora mismo, era el cantante principal.

De inmediato el lugar se llenó de gritos, todo se convirtió en una carnicería, aquellos vestidos de negro habían comenzado a atacar a los invitados especiales, quienes como fuese, trataban de defenderse, todo en un esfuerzo en vano. Cada víscera, brazo o en definitivo, cualquier parte de sus cuerpos arrancadas, era servida en un lujoso plato a los sujetos sentados en los extremos, quienes sin pena devoraban aquella carne cruda. En este preciso instante, tanto la joven como el detective, eran el siguiente plato - Señorita, agache su cabeza... Espero que a todos les guste el helado - Comentó el pelirrojo, en su rostro no se veía miedo, preocupación o incertidumbre, no, se veía calma, seguridad e incluso, diversión. Desde el interior de su abrigo tomó una pistola, era muy diferente a cualquier otra antes vista, al jalar el gatillo, de inmediato un rayo de color celeste salió disparado, congelando casi todas las mesas que les rodeaban, creando así barricadas de hielo y dejando un único camino libre: La salida.

Rápidamente el joven detective tomó a la chica de su mano y comenzó a correr por el vestíbulo, pero nadie los persiguió - ¡Qué comience la cazería! - gritó el loco hombre, mientras recargaba el arpón, les había dado unos segundos para correr y ahora, todos corrían por la dirección en que ambos habían corrido, fueron los únicos invitados en salir de aquel salón del horror.

A los pocos metros de correr, sin embargo, la vista de Vann se volvió nubosa, sentía como sus piernas no respondían como debían y la cabeza le daba vuelta - Por aquí - Comentó en lo que entraba a una habitación, cerrando con cuidado de no hacer ruido. Al cabo de unos segundos, se escucharon pasos correr por fuera y a alguien cantar.

Canción:

Finalmente ya no se escuchó nadie afuera, en aquella habitación se encontraban las pertenencias de los invitados, tambaléandose, el joven alien se acercó a su mochila y se la colocó en la espalda, antes de caer sentado, apoyándose en una muralla - Creo que la comida si estaba envenenada... Una lástima, era deliciosa - Habló riendo por lo bajo, limpiando el sudor que caía de su frente con un pañuelo - Aunque con esto puedo comprobar algo... No nos quieren asesinar... Quieren hacernos sufrir - Habló en seco, por supuesto, si querían que muriese para comerlo, el veneno lo habría hecho mientras seguían en el salón, sin embargo ahí estaba, su vida no corría riesgo, simplemente estaba algo aturdido - Puedo ver la experiencia en sus ojos... Aparte de esta arma congelante, no soy de usar armas para herir a otros... Sin embargo en esta ocasión no me veo en posición de impedir que usted lo haga, así que si me disculpa... En lo que descanso un poco, tome lo que necesite - Fue lo último que dijo en lo que cerraba los ojos, no esperaba que aquella joven le hiciera caso, mucho menos que le ayudase a salir o salvase su vida, después de todo, sólo eran un par de conocidos recientemente, pero siempre su actitud fue así, confiar ciegamente sin tener pruebas para hacerlo, si era abandonado... Bueno, encontraría la forma de salir, no temía por la vida de aquella, sus ojos y expresión se lo decía todo, en cuanto a defenderse, estaba a un nivel muy superior a el.
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Re: Jazz & Guts [Privado Suzy Redmond]

Mensaje por Suzy Redmond el Lun Abr 23, 2018 4:06 pm

Sus cejas se arquearon levemente al oír que él también vivía en Éadrom, lo cual le arrebató una sincera sonrisa. ¿¡Quién se lo iba a decir!? A veces era increíble el cómo era la vida.- Llevo años viviendo allá, voy a la universidad a estudiar medicina. -Comentó sincera, sin apartar la mirada de aquel joven.- ¿Y usted? -Devolvió la pregunta con cierta curiosidad, aunque debía guardar la respuesta para más tarde pues en ese momento, la función parecía dar comienzo. Giró el rostro para observar a aquella mujer sobre el escenario, acaparando toda la atención de la sala. A medida que el show iba avanzando, peor espina le daba todo aquello. No sabía por qué, no podía dejar de estar alerta. No podía relajarse en aquel lugar... Y al oír ''T R I P A S'', ya pudo deducir de qué narices iba todo aquello por lo que, como si se hubiese puesto de acuerdo con el muchacho, cogió el tenedor del plato ajeno segundos antes de que él lanzase la mesa.
Con cierta destreza, se acercó por la espalda de un hombre que portaba un arpón y se dedicaba a disparar sin ton ni son; le jaló del cabello de modo que su cabeza se dejó caer ligeramente hacia atrás y así, con firmeza, clavó el tenedor en su ojo, hundiéndolo hasta, posiblemente, tocar el cerebro. De ese modo, pudo arrebatarle dicha arma y volver a toda prisa hasta donde Vann se encontraba situado.- ¿Todo bien? -Preguntó con cierto brillo en sus ojos, estaba emocionada con todo aquello, lo cual podría parecer de todo menos normal.- Que comience la fiesta. -Añadió entre risas, pegando su espalda a la ajena para así, mientras él se dedicaba a congelar todo con aquella pistola, ella por otro lado, disparaba con el arpón a todo aquel que se le acercaba de forma amenazante. Fue entonces que sintió el cómo el chico agarraba su mano y sin preguntar siquiera, corrió con él por aquella estancia; hasta salir de allí. Recorrieron los enormes pasillos del club hasta llegar a una de las habitaciones, de la que trató de atrancar la puerta para que nadie más pudiese entrar además de ellos dos.- ¿Estás bien...? No tienes muy buena cara. -Musitó algo preocupada, acercándose al muchacho.

Frunció el ceño al oír lo de la comida... ¿Estaba envenenada...? ¿Aquel chico iba a morir?- No puedes dejarme sola con todo esto, ah. -Trató de bromear un poco una vez lo tuvo enfrente y los pasos dejaron de sonar. Tras reflexionarlo varios segundos, posó una de sus manos sobre la espalda ajena para que se inclinase hacia adelante.- Sólo cierra los ojos y abre la boca, el resto, déjamelo a mí... Voy a sacarte, a sacarnos, de aquí con vida, ¿vale? -Murmuró con seguridad en sí misma, agachándose frente a él.- Siéntate, Vann... Sólo tenemos que hacer que devuelvas la comida, y entonces tu estómago se limpiará. De ese modo te encontrarás mucho mejor. -Al menos eso había oído en sus clases.




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Re: Jazz & Guts [Privado Suzy Redmond]

Mensaje por Vann & Jane el Miér Abr 25, 2018 5:55 pm

Realmente no se equivocaba al pensar que aquella joven no era la cara que aparentaba ser, claro, esto no era algo malo. demostrar esa fuerza y habilidad era algo sumamente interesante para el pelirrojo, quién mientras se defendían y huían, analizaba cada movimiento, no tenía que ser un detective o si quiera tener una alta inteligencia para darse cuenta de que no se trataba de una mujer ordinaria, pero claro ¿Por qué se hacía esa pregunta? Viene de Éadrom, es imposible vivir en aquella ciudad sin ser distinto al resto del mundo.

Ambos ojos se abrieron con sorpresa ante la sugerencia de la castaña, para enseguida reír en lo bajo - Lo siento... Simplemente me sorprendió, no esperaba algo así... Pero descuide, no moriré, como le mencioné, no esperaban matarnos con el veneno, si no atraparnos - Intentó acomodarse, realmente no le molestaba hacer caso a las indicaciones de la chica, era su castigo por carecer de fuerza de voluntad - Cuando usted diga - Fue lo último que dijo antes de cerrar los ojos y empezar el proceso de expulsión tóxica.

Aunque algo extraño pasaría, puesto que de su boca no salió aquel asqueroso líquido, no, si no una extraña masa rosada que parecía tener vida propia, puesto que se retorcía en el suelo. No quedó ningún resto en el cuerpo de Vann, quién miraba con sorpresa aquella sustancia - Creo que esto no es normal... Curioso... - Hablaba examinando aquella... Cosa, de la cual extrajo un poco para guardarla en su mochila - Más adelante será divertido analizarla... Mientras creo que es mejor salir y esperar que esta cosa no nos siga - Hablaba calmado, como si aquello no lo perturbara en lo más mínimo.

Se puso de pie y se acercó a la puerta, escuchando atentamente, no escuchaba pasos, respiración, nada, por lo visto todos los cazadores seguían buscando en zonas mucho más adelante - Quizás lo mencioné anteriormente, pero ofensivamente no creo poder ayudarla... Sin embargo aun me quedan cargas, por lo que si necesita que cubra su espalda, lo haré, también déjeme a mi todo lo que tenga que ver con mecanismo o averiguar donde se encuentran nuestros amigos - Dijo finalmente sonriendo de forma agradable, preparando su pistola congelante, su estilo no era dispararle a los demás y quizás ahora tampoco fuese el caso, pero estaba listo para lo que sea.

- En este piso parece no quedar nadie, escuchó aun a la gente en el salón gritando y comiendo, pero nadie viene hacia acá... Deben estar en el piso de arriba y el ascensor está a la vuelta, vamos - Concluyó la conversación saliendo de la habitación y emprendiendo marcha a la salida, caminaba con sigilo, procurando no ser sorprendidos, ahora más que nunca tenía sus sentidos alerta, no porque quisiera salir vivo de ahí, si no porque quería vivir mínimo lo suficiente, para saber que es lo que estaba pasando.
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