Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Diciembre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Los susurros de una loca [Priv Tomoko]

Mensaje por Helena Isabelle Dómine el Mar Mar 27, 2018 10:57 pm

El infierno nunca deja de susurrar, ni las múltiples drogas que pasan por la garganta dejan en parsimonia las espantosas voces que gritan y se burlaban con desasosiego. No importaba cuantas veces se les preguntara por su propósito, nunca respondían más que con piedras incrustándose en los oídos. Una sonrisa torcida se dibujó en el cincel de los pálidos y secos laureles de la joven de insulsas canicas que reflejaban el óbito del alma frígida que contenía. Las hojas gritaban su último respiro de dolor al partirse entre el par de raíces de su cuerpo, ensuciándose los dedos del lodo del solitario pulmón verde. El soplido del viento le contaba interminables historias de cuantos y quienes llegaban ahí, mientras acariciaba sus granadas incoloras. Los árboles se limitaban a mirarle, guardando su sombra entre cada rama donde colgaba cada uno de sus livianos jades.

Sus uñas se despojaban de la piel seca que apenas se recuperaba entre sus brazos, dejando salir el azul de sus labios cayendo en gotas de pútrida muerte en el suelo. Comenzaba a desesperarse entre los murmullos que producía con desesperación su lengua. Contaba sus sueños y miedos. Contaba las lágrimas y el sudor de su frente. Contaba lo que sus ojos veían y lo que sus oídos escuchaban. Maldito sea el día en que su juicio se perdió, probablemente fue con el primer rayo de la esfera de fuego, transformó en ceniza sus ojos y ahora su mente era la que observaba el mundo a su manera, distorsionando como el agua agitada del mar todo lo que la rodeaba.

Ella se había consumido, dejando la sombra de su nombre.



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Re: Los susurros de una loca [Priv Tomoko]

Mensaje por Kuroki Tomoko el Miér Mar 28, 2018 4:42 pm

Meine Ehre heißt Treue.  El lema estaba escrito en el estandarte del regimiento, un escudo bañado en sable (negro) con el emblema de la 2.ª División SS "Das Reich". El estandarte ondeaba al viento, manchado de sangre. Un soldado yacía a sus pies. Lo que quedaba de un soldado, en realidad. Su cuerpo había salpicado el estandarte al hacerse pedazos por un proyectil de mortero, manchando el negro con el rojo más puro.

Lo recuerdo, se dijo la chica, contemplando el campo de batalla en la distancia con la mente perdida. Estaba mirando el momento en que Alemania intentaba tomar Istra, defendida por la  78.ª División siberiana. Era 1941. El Eje empujaba con fuerza al interior del corazón de una Rusia mal preparada para su avance, más defendida por la naturaleza que por sus propias tropas. El termómetro marcaba -40 °C, la luz solar apenas dura 5 horas. Muchos soldados de la infantería alemana se tiran en la nieve a dejarse morir, sus fuerzas agotadas. Sus cuerpos yacen en un campo blanco y rojo. En la tímida luz del día de una Siberia siempre invernal, los colores suaves le dan al paisaje una belleza de muerte.

La batalla se ha movido al frente. Todo lo que queda ahí para que ella contemple es un cementerio.

─ Precioso, ¿no crees?

Tomoko voltea a ver, con calma, al hombre parado a su lado. Ya sabe quién es. Lleva el uniforme de un oficial de las SS, de una oscuridad abismal y un corte frígido. La cruz de hierro descansa centímetros bajo su pecho. SU gorra porta el águila del Reich y el cráneo esquelético que lo representa. EL rostro bajo la corra recuerda al de un cuervo. Plagado de líneas ahí donde su boca sonríe y su entrecejo se frunce, la nariz puntiaguda, los ojos oscuros brillando de diversión. La boca está curvada en una sonrisa taimada.

─ Meine Ehre heißt Treue.-El alemán sale fluido y propio de su boca. Es un idioma precioso. Lleno de emoción.

─ Mi honor es lealtad
–traduce ella, cuyos labios murmuran la frase sin apenas desearlo. Ella no habla alemán, Nunca lo aprendió, y aún así, sabe lo que significa, como sabe dónde y cuándo está parada en medio de aquel sueño. Como sabe cuáles serán las próximas palabras de aquel hombre.

─ ¿Recuerdas lo que esas palabras significan, Schlachterin?

─ ¿Por qué siempre me llamas así?

─ Te lo diré cuando hablemos.

─ ¿Cuándo?


─ Pronto. –La mirada del oficial se clava en ella, y su sonrisa se amplía- Eso va a doler.

─ ¿Eh…?

TON



***


─ ¡Auch!

Su cabeza acaba de chocar contra algo, algo bastante duro. Seig tenía razón, dolió. Se lleva las manos a la cabeza adolorida mientras masculla un par de maldiciones. ¿Dónde…?

Levanta la vista. Está rodeada de... ¿eh? Abre los ojos sorprendida mientras intenta distinguir algo en… Luz. Una tenue y débil luz apenas alcanza a colarse entre el… ¿follaje? Árboles. Estoy rodeada de árboles, dice mientras extiende la mano y acaricia la textura rugosa de un tronco. “¿Dónde estoy? Lo último que recordaba era haber subido al autobús para regresar al dormitorio y… Algo había pasado. ¿Se había quedado dormida antes de que el sueño comenzara? Pero si así hubiera sido estaría entonces en el autobús, durmiendo aún.

No… no tenía sueño. Estaba despierta. He estado despierta todo este tiempo, solo que en otra parte, y… y mi cuerpo ha estado caminando. Un escalofrío recorrió su espalda mientras la realización llegaba a su mente. Era la primera vez que tenía uno de los sueños de Seig Heil mientras estaba despierta. Estaba empezando a... a perderse en el pasado que nunca había sucedido. No sabía cómo había llegado ahí ni donde estaba. Su bolsa… no la llevaba consigo. Su móvil estaba dentro. Solo llevaba la ropa que traía puesta.

Tengo que salir de aquí, pensó con nerviosismo, olvidando todo lo relacionado con su salud mental por el momento mientras empezaba a caminar en línea recta, esperando salir a algún espacio abierto donde poder guiarse.

Pero no. Caminó durante poco más de una hora sin ver más que árboles, sin saber si se estaba hundiendo aún más en lo que parecía ser un bosque muy profundo, sin encontrar senderos o cualquier otro signo de actividad humana.

Estoy perdida. Oh, no, estoy… Su mente le dio una bofetada cortante y le dijo que guardara la frialdad. Ok, de acuerdo. Piensa. Piensa. Estoy en un bosque. Creo que lo vi de pasada en el mapa de Eadron. Rodeaba la ciudad. Eso significa que hay solo una dirección que me lleve de vuelta. Debo ir al sur, pero… No tenía la menor idea de cuál era el sur. Podía adivinar la posición del sol por entre los árboles, pero no sabía qué hora era.

Lo único que podría hacer es cruzarme con otra persona y… Pff, estoy en el medio de un bosque, ¿con quién me voy a cruzar?

Una sonrisa torcida. Eso fue lo primero que vio en su rostro antes de que las dos vieran a la otra.

Acababa de emerger a un claro donde la luz entraba con más fuerza,  justo al mismo tiempo que otra persona lo hacía. Las dos se habían detenido, contemplando a la inesperada aparición que representaban para cada cual.

Vale, empiezo a pensar que sigo durmiendo en el tren y no he despertado todavía, pensó Tomoko mientras estudiaba fugazmente a la chica parada frente a ella. Parecía Alicia en el país de las maravillas. No se le ocurría mejor comparación. Su imagen era algo disonante, era la primera impresión que le daba.

“I'm late / I'm late / For a very important date. / No time to say “Hello, Goodbye”. / I'm late, I'm late, I'm late.” El subconsciente de la chica trajo a su memoria aquel fragmento de la novela. Acalló toda la sarta de pensamientos que la estaban abalanzando. Su mente tomó el control por necesidad. Estaba perdida y había tenido la enorme (e increíble) fortuna de cruzarse con alguien en medio de un bosque enorme. Eso era buena suerte. O eso esperaba. También era cierto que estaba SOLA en medio de un bosque enorme con esa chica. Era un asunto de perspectiva.

Había visto su sonrisa. Conocía esa sonrisa. Bastante bien. Ella misma la había visto en el espejo en un par de ocasiones. Cuando su equilibrio se había perdido y tenía unas ganas urgentes de clavarle algo en la garganta a alguien particularmente desagradable…

O tal vez solo tengo una imaginación demasiado vívida., se dijo con voz cortante mientras levantaba una mano y saludaba.

─ Ah, hola –dijo mientras invocaba a su rostro de entre sus reservas de falsedad una sonrisa cortés e inofensiva.- Me alegro de haberte encontrado. Estaba, like, perdida. No sé cómo llegué aquí o dónde estoy exactamente, jajaja.

La sonrisa sonó un tanto discordante, pero hizo su mejor esfuerzo. Acariciaba la parte trasera de su cabeza en un gesto calculado de disculpa. Aún así, no la perdió de vista.



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Re: Los susurros de una loca [Priv Tomoko]

Mensaje por Helena Isabelle Dómine el Vie Mar 30, 2018 11:30 am

Los espejos ajenos eran filosos y sangrientos, envolviendo a su contenedor en aquel líquido ligeramente viscoso, encajándose en su ínfula. La patente confusión que solía llevar vestida a diario se hizo más autoritaria, dejando que las perlas se encajaran en el bajo el botón de ósculo de forma impía, anodina y efímera. Las raíces se extendieron hasta la viola frente a ella la cual dejó salir su canción en palabras impúdicas que pasaron entre los caracoles a sus lados antes de prestar completa atención.

-Dorothy, necesitas regresar a casa –La lija en su garganta bramó oxidada mientras viraba el cuerpo siguiendo lo que su mente ponía frente a ella. –Ni el gato encerrado podría ayudarte, déjame ser tus zapatillas de rubíes -Inundando sus sentidos con el amarillo del camino que se presentaba bajo pies que andaban con destemplanza llenos del vómito de la naturaleza, incrustándose en las uñas. Con las níveas mariposas revoloteando entre su viejo y desgastado vestido, uniéndose en su pecho, enredándose, jugando y volviéndose a soltar a sus laterales. El bosque en sus canicas se mantenía en la niebla que bajaba desde su mente permitiéndole ver sólo lo necesario. - ¿Viniste a buscar un cerebro o un corazón? ¿Qué es lo que brilla más? ¿La valentía? Paja, lata o pelaje, da igual Su lengua se movía sin sentidos con su trabajos atropellados-, siempre se desea algo.

Oh pobre niñata de oscuros cabellos, lo único manchado no es tu aspecto o tu nariz arrugándose con tus palabras. El camino que crees conocer desaparece en lapsos del fastidioso tiempo, aquellas drogas a las que te aferran no te conectan correctamente y tus giros se hacen lánguidos antes de retroceder y volver a continuar. Llevas en las manos la preminencia del sacrilegio, envuelto cuidadosamente en un moño dorado.



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Re: Los susurros de una loca [Priv Tomoko]

Mensaje por Kuroki Tomoko el Sáb Mar 31, 2018 12:46 pm

Ouuuukey… Esto es definitivamente surrealista, pensó Tomoko, que, inmóvil en su puesto y sin permitir ni por un segundo que su sonrisa cediera, escuchaba las primeras palabras de la joven frente a ella. Su mente tradujo lo que había escuchado como un “Oh, estás perdida. No te preocupes, te ayudaré”, lo cual era poco tranquilizador, considerando la forma en que lo había dicho. Creo que la cita del mago de Oz es evidente, pero no recuerdo a ningún gato… ¿Será el de Shrodinger, tal vez? Recordó el pasaje en el que el principito le preguntaba a la serpiente por qué siempre hablaba con enigmas. La verdad, los acertijos eran la especialidad de su hermano, no la suya…

─ Gracias, te estaré agradecida –le dijo bajando ligeramente la cabeza y empezando a caminar tras ella.

El encontrar a alguien capaz de guiarla de vuelta a la civilización le ayudó a recuperar sus fuerzas para continuar atravesando es abrupto trayecto a través de un bosque que a pesar de no ser particularmente tupido si volvía difícil el caminar con capas de hojas de años que ocultaban raíces bajo ellas.

Intentó mantenerse cerca de la otra chica. A veces caminaba a su lado y a veces a su espalda, en dependencia del trayecto. Intentaba lanzarle miradas curiosas de vez en cuando. Una chica vestida de esa forma en medio del bosque y que se expresaba en términos tan crípticos no dejaba de resultarle extraña. Tuvo el buen sentido común de cuestionarse su salud mental. Cualquier otra persona probablemente se habría dado la vuelta. Después de todo los locos eran criaturas desagradables e impredecibles, todo el mundo los mantenía a distancia y los ignoraba. Pero justo en este momento el lado práctico de Tomoko le decía que necesitaba la ayuda de esa chica para salir del bosque, y, por otra parte, no podía pensar en alguien que hubiera conocido en aquella ciudad al que no le faltara un tornillo. Ella misma incluida.

─ Jaja, no, la verdad es que no buscaba ninguno de esos –respondió en el tono alegre que una hipócrita consagrada sabe tan bien fingir- Mi mente funciona como una maquinaria, mi corazón late a veces con demasiada fuerza y mi valor, aunque está escondido en lo profundo de mí, arde en una llama negra que lo devora todo si se lo permito. Los tengo todos y me los fabriqué yo misma. Cierto es que estoy persiguiendo a un mago, pero no lo alcanzaré hasta que el no quiera que suceda. De hecho, estoy aquí por su culpa. Me trajo hasta aquí mientras estaba dormida usando mis propios pies. Por eso no sé dónde estoy.

Hizo una pequeña pausa.

─ Me llamo Kuroki Tomoko –dijo mientras le tendía tímidamente la mano.


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Re: Los susurros de una loca [Priv Tomoko]

Mensaje por Helena Isabelle Dómine el Lun Abr 02, 2018 12:53 am

El caminar de ambas figuras resonaban, algunos más que otros. La joven seguía con la cabeza gacha y los hilos de masacrada lana cubriendo las olas marinas, probablemente los espejos reflejarían el amarillo intenso de su camino entre el bosque del que era perteneciente. A pesar de los fantasmas que le atormentaban cubriéndola de grises palabras la voz de la menor podía resaltar, probablemente porque era la única real. Las esquinas de sus ojos se colorearon del verde de los fundidos faroles que presentaba mientras la impudicia inundaba el lugar perjurando entre la templanza y el desasosiego en la tarea del desahucio de cándidas cavilaciones que se mutilaron entre viseras esparcidas por el suelo. El atisbo de curiosidad le hizo levantar el rostro, elevando la barbilla más alto de lo normal, llevando su maraña hacia atrás.

-Entonces eres Alicia, el conejo te ha traído aquí mientras dormías, tienes todo, pero estás perdida en un lugar que no conoces, un lugar lleno de locos. –Una efímera risota se mostró en el rojo, haciendo ecos, retumbando entre los troncos de los árboles cuyas ramas se movían conforme la canción del viento las hacía bailar. – Pero –Agregó con la compostura que unos granos de arena subiendo habían recuperado. –, alguien como Alicia nunca debió ser normal, era extraña, a los ojos de todos los habitantes de aquel extraño país ella estaba enferma, y mucho. Porque… ¿A quién se le ocurre hablar con las flores y tomar el té con una liebre? puede estar envenenado y todos sabemos que las flores solo cuchichean entre ellas y nunca te voltean a ver, son demasiado vanidosas como para ver a alguien que no sean ellas. Alicia no era normal ni aquí ni allá… podría apostar que incluso era la peor de todos.

El embeleso madreaba su mirada con un patente parlar de regocijo. Dejando que las mariposas de sus extremidades juntaran sus alas y las abrieran y cerraran con la punta entre sus secos labios. Ignoró por completo la mano, e incluso la presentación de la chica, alejándose unos pasos. Sólo una persona con los tornillos más perdidos que los de ella estaría dispuesta a poner agua sobre los engranes, podría estar zafada, pero no era tonta. No era demasiado fan de las películas que su cuerpo guardaba, mucho menos las que se sellaban empolvadas. No estaba dispuesta a verlas por un descuido. Su humor había cambiado por completo, ahora era lúgubre y atribulado. Matando su desmesurado gozo. Las poco cuidadas perlas pronto volvieron a arrancar las uñas de sus macilentos dedos en un sacrilegio.

-Me llaman Helena –Contestó luego de varios pasos.



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Re: Los susurros de una loca [Priv Tomoko]

Mensaje por Kuroki Tomoko el Lun Abr 02, 2018 4:33 pm

Alicia… Tomoko sonrió, y fue una sonrisa sincera, pues justo le había dado el personaje que había elegido ella para la otra chica, que parecía estar en medio de su propio mundo, caminando con la cabeza gacha y levantándola ocasionalmente para hablar.

Mientras seguían avanzando entre los árboles, lo consideró seriamente. No creía que el personaje se adecuara en lo absoluto a ella, pero le siguió el juego.

─ Bueno, su caso es ligeramente distinto al mío. Para empezar, yo nunca llegué a decidir qué había sucedido en esa historia. O sea, cuando leí la novela consideré dos posibles escenarios: el primero, que todo realmente le sucedió y que existía un mundo bajando por el agujero lleno de personajes metafóricos, y el segundo, que todo fuera solo un sueño de una niña con demasiada imaginación. Pero, claro, eso fue cuando tenía diez años, cuando crecí un poco agregué la probabilidad de que Alicia fuera esquizofrénica, lo que hacen tres.

Apartó su cabello un tanto mientras intentaba esquivar una raíz salida del suelo.

─ Creo que, fuera de la locura del mundo, de sus personajes y reglas, lo realmente difícil está en averiguar qué es un sueño, qué es real y qué está en tu cabeza. Alicia era una niña, por lo que asumió sin más que lo que veía era real, puesto que apenas tenía la capacidad para cuestionar lo que evidentemente estaba viendo. Era su hermana la que marcaba la realidad en la novela con su presencia. Cuando las dos estaban juntas, al principio y al final, sabías que lo que sucedía era real, puesto que una fantasía no puede ser compartida por dos. Yo, por otra parte, sé que es real porque no tengo una imaginación tan vívida como para crear escenarios tan elaborados.

Hizo una pequeña pausa, retrocediendo su mente un tanto más al interior. En realidad, era la primera vez que hablaba del tema de sus sueños con alguien. Miró lateralmente a la chica que avanzaba a su lado, Helena, y se le ocurrió que parecía bastante adecuada para la tarea de intercambiar teorías, aunque sus palabras eran siempre crípticas y poco directas.

─ De alguna manera sé que lo que veo cuando bajo por el agujero no es un producto de mi imaginación. Pero eso tampoco significa que sea real. Puede ser producto de la imaginación de alguien más. Lo que veo es algo que nunca sucedió, algo que el mago al que persigo… que en este caso sería el conejo, cree que debió haber sucedido, y que insiste en mostrármelo una y otra vez, guiándome a través de todos esos escenarios hasta que finalmente me lleve al lugar donde desea que esté. Claro que el conejo era solo un heraldo y un guía…

Se detuvo un momento considerando lo que acababa de decir. Suponiendo que Seig Heil fuera solo un mensajero, ¿para quién trabajaba?

─ No entiendo qué es lo que ese ser quiere de mí o lo que me esté esperando al final de mi viaje.

Miró a la chica.

─ Bueno, Helena, si yo soy Alicia y el conejo me trajo hasta aquí, tú debes ser la Oruga entonces, sabia, enigmática. O tal vez eres Cheshire, cortés y útil a pesar de su misteriosa apariencia y sus dientes y garras afiladas. O tal vez también seas otra Alicia, estés en medio de tu propio viaje y nuestros caminos se hayan cruzado por azar. ¿También persigues a un conejo?


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Re: Los susurros de una loca [Priv Tomoko]

Mensaje por Helena Isabelle Dómine el Miér Abr 04, 2018 8:39 pm

Aunque no lo diera a relucir, las palabras y voz de la menor se encajaban en su mente, pasando su lengua por sobre ellas para degustarlas una a una en las oraciones completas, dejando el hilo de saliva conectado a su boca la cual se encontraba marchitada.

-Los sueños y la realidad son tan similares que dan miedo, las ensoñaciones dicen que son calidad y acogedores al igual que los brazos del poderoso Morfeo, pero la mayor parte del tiempo es Iquelo el que me jala de los pies, colaborando con Fantaso, que parecen quedarse a pesar de tener los ojos abiertos. -Se engogió de hombros- Supongo que este último fue el que atormentó a Alicia si todo realmente era un sueño, cosa que dudo ya que nadie está cuerdo, pero habemos gente que perdimos tornillos de más. No hay que dejarnos engañar por la forma de Chesire tomé, siempre es un gato de figura mancillada y sonrisa taimada, no importa si a los ojos de todos se ve como la Reina, el Mago siempre está detrás de una cortina de humo verde en sacrilegio de la verdad.

Sus palabras eran escupidas con una desentonación digna de su carcomida garganta. Por un momento se quedó quieta observando uno de los árboles moverse a costa de algún animal de grandes dientes y enmarañada cola. Le miró con tal embelese que parecía estar sumergida en un océano de cavilaciones al que se había arrojado así sin más sin saber nadar, lista para ahogarse en cualquier momento. Con los ojos sumergidos en un azul profundo volvió a lo que llamaban tierra, empapada de distintos amarillentos pergaminos manchados de una negra tinta ya seca. Prosiguió el camino siempre anodina a todo.

-Yo… -Parló con desahucio antes de proseguir, atrapando las descoloridas aves que se elevaban por su cabeza –Yo no puedo ser la oruga, la oruga son los susurros que inundan el ambiente, hablan y hablan como si no hubiera un mañana, siempre dando instrucciones callándose cuando sienten que han dado suficiente, perdiéndote en el laberinto hasta reencontrar el camino, nunca dimitiendo. Pero saben perfectamente cuando desaparecer. Chesire sólo da consejos y desaparece, pero siempre te observa, aunque no quieras, como los doctores, madreándote con las drogas. Alicia sólo se pierde y no sabe qué camino tomar a pesar de que tiene a la oruga y a Chesire, ronda con las personas equivocadas a pesar de conocer a los suyos, juzga a todos de locos pero no ve su propia locura –Dejó escapar una risa desde lo más profundo de su garganta, pero menos estruendosa, burlándose de sí misma- a veces para saber las respuestas tenemos que sumergirnos en eso que nos aterra, porque a pesar de que lo diferente nos cause pánico, nunca sabrás el sabor que posee hasta que lo pruebes y lo mantengas en tu boca. Yo soy un par de zapatos rojos, que sólo al encontrarse puede mostrarte lo que desees, sirven únicamente para ser usado en su propósito, podrán ser relucientes, pero se desgastan. Se desgastan tanto que son la sombra de lo que una vez fueron, por que la luz sigue brillando sobre ellos, mostrándole a todos, la desgracia, pero nunca llega a brillar de más como para desaparecer esa oscuridad que regalan. Porque los ojos no deben quedar ciegos.



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Re: Los susurros de una loca [Priv Tomoko]

Mensaje por Demian Serkin el Mar Ago 14, 2018 6:49 pm



TEMA
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Este tema lleva inactivo más de dos meses y por tanto, muy a nuestro pesar, debe ser cerrado y enviado a la papelera, pero ¡No temas! Si deseas recuperarlo solo tienes que pedir su apertura aquí.
Lugar: Bosque.
Atte: Staff ITR.
RHODES PRINCE PARA ITR



Otras cosillas:

Gracias a la genialosa de Noire por la firma ♡
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Re: Los susurros de una loca [Priv Tomoko]

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