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Tema Privado Before praying. [Sayori]

Mensaje por Ying Xiang el Dom Mar 18, 2018 2:54 pm

Before praying


Los días que se vivían en Éadrom, sobre todo en aquella época del año, eran fundamentalmente más tradicionales. Con tantas alegóricas actividades, previstas de la cultura japonesa, las calles y en especial templos expresaban de manera notoria la dulce importancia de la sociedad nipona. Algo divisible en la asistencia de sus habitantes, que como el ángel, salían a disfrutar de los eventos organizados, sin olvidar el grandioso enfoque cultural como único trasfondo. Así, con el sol en su punto más alto, algunas calles de la ciudad ya narraban bellas decoraciones en los centros más visitados, así como exposiciones y carteles invitando al público en general. La presencia de Ying se engalanaba de su atuendo azul y detalles dorados, con una lenta caminata que lo conducía al templo más importante de la zona. Admiraba con frecuencia el hermoso pasadizo con pequeñas luces a sus costados, y aquellos jardines preservados a los otros extremos. Decidiendo perderse por unos minutos, casi como ir de un lado a otro antes de llegar a su destino, sobre todo si uno consideraba importante aprovechar el tiempo para visitar otros lugares de mismo interés antes que dirigirse inmediatamente a uno en particular. Por ello, apenas vio las escaleras que lo guiarían a la cúspide de la montaña, donde se encontraba el templo, se desvío para explorar un poco más. Por esos rumbos, y con una pequeña sonrisa en los labios, se integró a una pequeña actividad de la zona, en el cual todos estaban atentos a una pequeña niña de aspecto enigmático que llevaba puesto un kimono color rojizo con platinados detalles a lo largo del mismo, tal como era excepcional la palidez de su cara totalmente impoluta. Detrás de ella, había un enorme letrero sujetado de extremo a extremo que decía; “¡El Hina Matsuri es una tradición de gran importancia para las niñas de nuestro Japón, no olvides colocar tus muñecas, y visitar la exposición!”, mientras, por otro lado, justo a la izquierda, se encontraba una ruleta con diferentes kanjis escritos en cada una de sus divisiones. Eso cautivó y mantuvo curioso al ángel, y aunque también le pareció una grandiosa idea visitar la exposición, no se movió de ahí hasta que la pequeña comenzó a sacar papelitos de una bolsa y comenzó a repartirlos entre la gente. Habiendo Ying conseguido uno, logró percatarse del número impreso en el mismo, y también de la niña que volvió a su puesto en silencio. A los pocos segundos, un hombre se acercó al centro, colocó una bocina en el suelo y sacó un pequeño micrófono. — Probando, probando. — Habiéndose preparado un poco, continuó. — ¡Konnichi wa! ¡Sean bienvenidos a este pequeño espacio de celebración, donde se agradece la curiosidad por nuestra pequeña muñeca para permanecer aquí y comenzar con nuestro pequeño juego! ¡No se preocupen, será divertido y cultural! — Dicho lo anterior, la pequeña niña comenzó a caminar entre la gente y tomó la mano de un participe completamente aleatorio. El japonés se dedicó a observar con indagación y parpadeó sorprendido al descubrir de quién se trataba. — Oh, vaya. — Con una sonrisilla en los labios, caminó un poco hacia el frente para prestar mayor atención. Lo reconocía, realmente había visto al participe en alguna parte; de eso estaba bastante seguro. — ¡La suerte nos ha elegido a este apuesto joven! KYAAAA. A ver, a ver. ¿Qué número trae? — Tomando su papelito, observó el número y lo alzo alto para que todos pudieran verlo. — ¡Es el 7! ¡¿Quién tiene su par?!~ Ya saben, aquí también formamos parejas destinadas. Jajajaja.— El ángel mantuvo la dicha y observó el papelito, aunque más divertido permaneció cuando el suyo coincidía con el otro. ¡Qué gran sorpresa! Xiang continuó a levantar la mano y caminó hacia el frente. — Eh, EH. Quién lo esperaba, aquí tenemos a su media naranja.~ — Divertido, el hombre bromeó y situó tanto al joven y al ángel frente a la ruleta, dándose tiempo para preparar lo que sea que se tenía en mente para los ganadores. Riéndose un poco, el ángel dijo: — Bueno, es un gusto conocerte. Espero que podamos pasar un buen ratito. Mi nombre es Ying Xiang. — Juntando las palmas, el japonés expresó con calma y en voz baja, en lo que esperaba a que el juego diera comienzo.
 






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Tema Privado Re: Before praying. [Sayori]

Mensaje por Sayori el Dom Mar 18, 2018 7:17 pm

Bellos resultaban ser los festivales culturales de la isla del son naciente. japón presentaba un sin fin de numeros de estos al rededor de todo el año, en todas las estaciones creando así el pretexto necesario de visitar los templos, las mismas calles importantes y tradicionales de las ciudades principales. Estaban repartidos en todas cada una en la semana que mas dispongan o el dia de el evento. Adoraban mucho a la naturaleza materializada como una energias compartiendo las creencias en un festival lleno de costumbrismo Japonés. Sin olvidarse de las decoraciones utilizadas. Adornos de papel entre los que habían lamparas, pinturas, grabados entre otros usos pasados en generación por generación. Ademas, el dia estaba perfecto para recibir una tarde llena de caminos luminosos hasta la entrada del templo principal de la Ciudad. Eadrom a pesar de ser un punto de llegada de miles de especies, culturas y creencias estaban bajo el dominio nipón arraigando con la arquitectura y la tradición del pais. Puede estar escondida pero las personas que viven en esas y han nacido allí mismo han absorbido las acciones por igual de todas las ciudades restantes.


Era de tarde, a una media hora aproximadamente de que cayera la noche y la lente de una cámara negra canon enfoca y captaba imágenes durante todo el trayecto hasta los jardines. Tomando de especialidad los arroyos, columnas y adornos de papeles de lamparas pintadas con kanjis en tinta negra, colgadas débilmente en un cable a lo largo de paredes de cemento de piedras grises amontonadas. Daban un yo no sé qué de esencia cautivadora para el joven que captaba las imágenes a través de su lente artificial.


De a un momento bajó la cámara subiendo la vista a lo que venia siendo las vestimentas ceremoniales de las personas. Se comparaba. Siendo japonés no entendía por qué unos iban en prendas tradicionales y otros que aparentemente se ven tambien asiático iban no mas en prendas abrigadas como el. Una gabardina negra con una camisa gris por debajo, pantalón de una tonalidad roja quemada y los típicos zapatos deportivos negros con lineas verdes. Además, de su famoso gorro de lana de rayas grises y negras usado por simple moda. Veía a los otros de tal manera, informales. Quiso regresar a la cámara debido a los atuendos que pasaban por el frente de el. No solo estaban las mujeres de buen vestir, sino que tambien traen a las niñas pequeñas con decoraciones en dorado, flores en el cabello recreando vestimentas alusivas al florecimiento prospero de los árboles de cerezo.


Caminó ojeando los letreros informativos del festival deteniéndose a ver a lo lejos unas niñas que posando por obligación de su madre vestían unas prestas tan bellas como si fueran las mismas copias de las muñecas exhibidas en los locales. Levantó las cejas impresionado subiendo la cámara a la altura de su ojo derecho. Cuando quiso darle capturar al botón una persona por accidente pasó al frente quedando captada en una imagen borrosa. Era un varón de tonalidades azules, muy bien vestido y con decoraciones admirables.


Rayos... —Susurró, hizo un mohín ladrando la cabeza mientras observaba la imagen.


Subir la vista a la persona que pasó y seguía su camino fue como pasar una imagen en cámara lento. Los adornos chocaban, los cabellos azules danzaban las las ligeras brisas y el pisar. Emitió una energía casi que angelical. Se veía atractivo tanto como para destrozarlo como las flores al ser despelucadas por los pétalos. Clai regresó a la imagen captada con la cámara mirando con decepción al verla tan mal tomada. De un suspiro buscó la opción para borrarla. "Delete... Si" Aun así antes de darle a la opción de aceptar, una niña misteriosa con un cartel de información se le acercó ofreciendo un papelito de color crema muy claro, el cual dudoso de aceptarlo lo tomó despacio. — Um... Gracias...— La chica parecía una muñeca sacada de una exhibición, la piel, la expresión todo era tan irreal pero maravilloso. Quería tocarle la mejilla y comprobar que sea una persona mas no algo con vida artificial. La mente voló con las teorías de la niña.


Debía guardar la camara si se quería acercar a la actividad de harían. Al colocar el bolso sobre el suelo buscó el forro de esta metiendo con cautela. Sacó una botella de agua ya empezada y bebió hasta llegar a la mitad de su contenido tomándola antes de guardar todo en su respectivo orden. Colgó la maleta sobre el hombro recordando el papel que tontamente tambien guardó dentro de la maleta. "Carajo Clai... Deja la pendejada" En cuando lo buscaba la mujer que auspician el evento levantó la voz dando inicio a este. De nuevo todo en orden para poder acercarse mientras leía el papel.


Número siete... ¿Es para esto? —Se preguntó a su mismo en un murmullo.


Sin darse cuenta tenía la misma niña mística al frente de el, ella le tomó por la mano forzandolo a caminar. Sus pasos encorvados por la estatura de la menor atravesaron las personas quedando expuesto vergonzosamente en la mitad. "Fantástico... " Pensó resignado a tener que ser el primero. Se notaba el azabache incómodo, los ojos verdes debajo de unas gafas falsa rodaban de un lado al otro buscando algún conocido de entre el público. Gente vestida ceremoniosamente, gente informal. Solo el hombre que vió atravesarse en su foto no mas. Era relajante.


— ¡La suerte nos ha elegido a este apuesto joven! KYAAAA. A ver, a ver. ¿Qué número trae?


"No es para tanto"



Los ojos fueron cerrados únicamente abiertos cuando el otro participante de voz alta se hizo notar. La curiosidad de ver quien sería su mula de carga lo hizo buscarlo. El corazón se le detuvo. ¿Acaso era el destino gritandole tómale la foto YA? Silencioso y sereno permitió que se le acercara dándole su espacio personal entre las chicas del evento.


Bueno, es un gusto conocerte. Espero que podamos pasar un buen ratito. Mi nombre es Ying Xiang.

Eso el contrario dijo. Clai desinteresado se cruzó de brazos apoyando su cuerpo sobre la derecha sacudió el flequillo del frente acomodandolo.


Lo mismo pienso. Espero que sea algo tranquilo. —Sin regresarle la sonrisa correspondió en una pequeña inclinación de cabeza.— Sayori Clai, mucho gusto. —De una pausa echó un vistazo a la ruleta señalando débilmente. — ¿Entiendes de qué trata esto? Nunca había estado como participante en uno de los eventos de estos festivales. Fue toda una sorpresa.




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Tema Privado Re: Before praying. [Sayori]

Mensaje por Ying Xiang el Miér Mar 28, 2018 2:58 pm

Before praying


El ángel guardó cierta impresión y curiosidad con la seriedad del muchacho, manteniendo el interés con cada gentil mirada que le dedicaba, sin olvidar la permanencia de las comisuras de sus labios dulcemente ascendidas al escuchar su nombre. —Encantado, Sayori. — Agregó poquito antes de parpadear sorprendido cuando captó aquella última pregunta, pasando a contemplar la ruleta para leer las palabras escritas sobre sus divisiones coloridas. — Oh, realmente no tengo idea. — Dijo de repente, riéndose un poco, juntando los labios e inclinando un poco la cabeza. — Siempre hacen nuevas actividades, así que podría ser cualquier cosa. — Sinceró con esas palabras, recordando el sin fin de eventos que organizaban para entretener a las personas que iban a visitar el templo en esa época del año. ¿Qué cosas habían preparado para ese día? ¿Adivinanzas? ¿Retos? El japonés mantuvo una emoción evidente para los demás asistentes que los observaban curiosos, estaba seguro que la pasaría bien incluso sin no sabía de qué iba el juego aquella ocasión.


¡Muy bien! Ya está todo preparado, ¿ustedes también lo están? Pasaré a explicarles cómo va el juego. — El hombre apareció de repente, animoso y sonriente, moviéndose alrededor de ambos participantes con una mirada de complicidad dedicaba a cada uno de ellos. — Ya habrán visto lo que dice la ruleta, ¿cierto? ¡Es sencillo! Solo tienen que girarla y elaborar lo que les haya tocado. ¡Vamos a ello! — Con esa cortita explicación, miró al ángel y le dio la señal para que fuera el primero en hacerlo. Poquito después, el japonés se colocó a un lado de la ruleta y empleó un poco de impulso en su agarre para que comenzara a dar vueltas. El objeto no paró sino hasta unos cuantos segundos, parando en una casilla que decía “Ciencias / palmada”. ¿Por qué decía eso? El hablante del micrófono sonrió con una divertida malignidad. — ¡Ops! Olvidé decir que tú eliges la suerte de tu compañero, así que él tendrá que elaborar la trivia, y de contestar mal, tendrás que darle una palmadita en donde quieras. Jajajajaja. — La gente que observaba también comenzó a reírse y a susurrar entre ellos, tal vez muy ansiosos de alguno de los dos fuera a equivocarse para ver sus reacciones. — Ahora, empecemos. Le toca a nuestro apuesto amigo de cabello oscuro. Seguro que no se equivoca. Ohohoho~ — El hombre se pasó a un lado de Sayori y sacó una hoja donde tenía impresa la pregunta de esa ocasión. Ying se dedicó a mirarle bastante entretenido, sonriéndole al joven, esperando que no fuera a ser una pregunta muy difícil, aunque debía admitir que no estaba del todo preocupado, pues el chico parecía alguien bastante inteligente. — Como hay preguntas infernales, también hay unas muy fáciles. A ti te toco esta: ¿A qué velocidad viaja la luz en el vacío? A) 299.792.458 metros por segundo. B) 299.792.458 kilómetros por segundo. C) 299.792.458 metros por nanosegundo. D)Ninguna de las anteriores. — La mayor parte de expectantes se quedaron en silencio, mientas unas parejas se ponían a susurrar entre ellas, y otros cuantos miraban asustados al muchacho sin creer que pudiera responderla bien. El ángel mantuvo la misma leve sonrisa, guardando silencio, distrayéndose con una pequeña ave que pasó volando cerca. “¿Qué será?, ¿qué será?” Se preguntaba con una calma, y una distracción, verdaderamente aparente.
 





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Tema Privado Re: Before praying. [Sayori]

Mensaje por Sayori el Jue Mar 29, 2018 3:20 pm

En que se había metido. Este no era uno de los días en el que él le gustaría resaltar. Siempre ha estado resguardandose de las personas, de las vistas cuando el quiere una tarde llena de relajación. ¿Y qué pasa si se encuentra alguien de la Universidad que lo conozca? quizás se impresiona tanto que no creería que el serio alumno ejemplar este bajándose en eventos de el común. Tan solo esperaba que la despreocupada respuesta del el contrario tambien victima de los juegos, sea una que le hubiera respondido a la perfección, sin embargo, tampoco el sabía para qué era exactamente. Le hacía preguntarse tanto como hacía para estar tan relajado y de un humor floreciente. Lo llevaba consigo a todas partes acaso? Lo descolocó, cuando le hablaba tan solo lo escuchaba con la vista por el rabillo del ojo, como si no quisiera que le notara que su particularidad esencia le hubiese robado la atención. El azabache afirmó con el clásico murmullo antes de regresar la vista al presentador necesitaba entender en su totalidad en lo que se había metido.


"Espero que no sea nada "extraño" así como esos concursos Japoneses de la televisión"



Eso intentó desear, pues lo que mostraba el hombre era algo parecido pero de a una menor escala. Dos veces se puso en puntas de pie clai como si esa acción le rebajara la ansiedad, frunciendo la boca a la derecha mientras por dentro se mordió la mejilla. Incorporándose cuando la mecánica se explicó. —Ja... Como lo supuse. —Su acento nórdico lo marcó en la afirmación de entendimiento que hizo en un comentario mas que todo en bajo para si mismo. Debía responder unas preguntas al estilo trivia con ciertas penitencias ¿Qué tan mal podría salir? Una vez escuchada la pregunta Clai se cruzó de brazos ladeando la cabeza en una expresión serie, curiosa por escuchar las opciones. "Si que se parecen..." Intentó pensar una vez escuchado las opciones.


A lo lejos vió a la niña con aspecto de muñeca tradicional japonesa, esas tenebrosas de cabello largo lacio negro como la brea, la misma que hace unos minuto estaba entregando los números para la participación del evento. Por un momento a Clai le distrajo puesto que no le era tan normal el aspecto de ella. Es que enserio, parecia toda una muñeca. La vio caminar por el publico dando la espalda. Tenía una extraña figura que al correr los cabellos la dejaban ver, algo como una llave. Enarcó las cejas extrañado haciendo que el tiempo de su respuesta fuera extenso.

Ah...— Expresó cayendo en cuenta de su demora, frotó la cien utilizando dos dedos(Medio e índice) incorporándose a la situación, pensaba de mas tanto que le hacia confundirse en sus saberes.

Ooooia, ¿Terminó esta siendo una infernal para nuestro joven apuesto de cabellos perfectamente lisos oscuros? Qué problema ¿Será que lo responde bien? —El presentador expresó llevándose la palma desocupada a la mejilla en sorpresa.

Escojo la A. —Dijo entre suspiros pesados.

Esperando que sea la correcta. La niña le había distraído casi que por completo.




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Tema Privado Re: Before praying. [Sayori]

Mensaje por Ying Xiang el Lun Abr 09, 2018 8:33 pm

Before praying


El hombre que portaba el micrófono, mirando al muchacho, pasó a mostrar una amplia sonrisa después de escuchar su respuesta. — ¡Un genio de las ciencias! La respuesta es correcta en esta ocasión. Oh, oh, aunque todavía se ve aquel jugoso premio muy lejos. — La gente comenzó a aplaudir, algunos otros revelando sorpresa y otros cuantos pura tranquilidad, como el ángel que le dedicó a Sayori otra pequeña sonrisa. Esa respuesta por fin le hizo recordar de dónde lo conocía, y no demoró en reírse por lo bajo, divertido y mejor que emocionado por sentirse en uno de esos conflictos hechos por el grandioso destino. Como profesor de filosofía y artes no había tenido la oportunidad de vagar por todos los campus de la universidad, aunque para la edad que se cargaba, ya era un verdadero conocedor de sus instalaciones. Rememoró entonces al muchacho, recorriendo las cercanías e interiores de la universidad, siempre llamando su atención cada vez que solía encontrárselo de lejos por pura casualidad. Supuso que él no lo reconocería, pero eso no importada cuando se tenía la posibilidad de relacionarse, fue gracias a ello que le dedicó más atención al asuntito del juego. —Oh, vaya, bien hecho, Sayori. — Sutilmente pronunció el japonés, que pasó a situarse a un lado de él y después reparar en la animosa presencia del organizador. — ¡Entonces continuemos! Toca que nuestro otro concursante gire la ruleta. ¿Será una pregunta fácil, o difícil para nuestro otro apuesto hombre de yukata? — Tras sus palabras, el presentador se movió alrededor del público, se acercó a la pequeña niña y le dejó unos cuantos papelitos, o mejor dicho, cupones en la mano para que empezara a repartirlos entre el público nuevamente. — Todos adoramos los premios, estoy seguro de que podrán llevarse algunos en nuestra pequeña tiendita después de intercambiar los cupones. ¡Pasen acabando el juego, aún tenemos más aquí! — El hombre con vigor no dejaba de hablar, incluso se dispuso a escuchar las preguntas de los asistentes en lo que se giraba la ruleta.


En ese pequeño instante, Ying caminó hacia el muchacho, acomodándose un poquito el flequillo y echar un pequeño vistazo al presentador, que aún seguía entre la gente, poco antes de decir; — Realmente me has desprendido un aura bastante templada, aunque este jueguito no parece tu estilo. Oh, pero sería grandioso que me haya equivocado y en realidad estés divirtiéndote. — El ángel mantenía el interés, tomando un poco de distancia, atento a los movimientos de la ruleta y a su resultado final. ¿Tendría que responder algo muy difícil? Le emocionó la idea, y después pensó que habría que equivocarse para divertir a los ocupantes de la zona, inclusive a Sayori. Oh, bueno, esperaba que esa fuese una gran idea, tampoco quería que pasara mucha vergüenza. — Bien, esperemos que la suerte me acompañe. — Pronunciaba tranquilo, con un tonito hasta dulce, el japonés a veces solo se dedicaba a pensar lo necesario. Disfrutar del momento, un presente memorable como su primer encuentro con el chico en una zona tan agradable como aquella. ¿Sería la ultima vez que lo vería? Se rió un poquito, estaba seguro de que al conocerse los encuentros y las casualidades aumentarían.







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Tema Privado Re: Before praying. [Sayori]

Mensaje por Sayori el Jue Abr 12, 2018 12:08 am

¡Golpe de suerte! La memoria esta vez le cayó justo como anillo al dedo pues era un tema del cual el casi no recordaba por ser uno de la escuela ya que en su carrera fueron de esos de los que el se tuvo que despedir al enfocarse en materias que le nutran. Las ventajas de haber sido demasiado aplicado. Perfecto candidato para presidente del consejo estudiantil, es mas, no solo por los contextos de su padre por ser un excelente negociante, si no por los resultados que Sayori daba. Unas de las pequeñas ventajas de haberse dejado robotizar por aquel hombre. Parecía tonto, pero realmente Sayori lo agradeció cuando el presentador dió la respuesta como correcta. ¿A quién le iría a gustar una palmada en público? Sería una verguenza total para él si incluso alguien lo vería de la Universidad en esas. De tal manera sujetó el hombro sobandolo con fuerza rotando en un masaje antiestrés. gesto que de murmullos ensordecedores llenos de de sorpresa el publicó regaló. Debe ser un físico entre los Que genial de las típicas chicas del fondo.


Si. — Contestó seco al comentario del Asiático hermano.


Podría ser facil si la mayoria serian así, lo cierto es que lo mas probable sería que dependiera del contrario. Los ojos los abrió revelando desconfianza al rayar con la mirada. El peli azul con miles de adornos puestos captó su atención después de tanto tiempo juntos. "Cierto... Ese fue el de la foto. ¿Será bueno con preguntas así o tan solo será bueno para vestir de esa manera tan bella?" De cuestionarse mentalmente pasó a escuchar al mayor, el señor presentador alegraba el momento en sus introducciones que para Clai era innecesarias. "Bueno, como sea. Eso espero. Al menos no creo que haya una opción extraña en la rueda" Y hubiera seguido creando su monólogo dentro de su cabeza si no hubiera sido por la distracción que obtuvo al escuchar la dulce voz del asiático. Esta fue como si pasara un rayo de luz dentro de la habitación oscura y privada.


Estando inexpresivo, de muestra desinteresada por el concurso y obviamente resguardada de lo que en verdad siente. Las ganas de seguir tomando algunas fotos, e inclusive darle una captura a el concurso con otros participantes, sería divertido eso, a su bella hermana le gustaban ese tipo de retos. Era bueno en ocultarse en miles de capas de tierra. Tan solo Clai en un murmullo suave — Tan solo, deseo salir de esto de la mejor forma. Preguntas y simplemente te respondo lo que quieres escuchar. — Dijo estando con la vista hacia el hombre, dejando pasar los ojos del contrario para otro momento. Su especialidad nunca era verlos a no ser que quisiera leer algo de su expresión para su beneficio. Aun así, aunque muy bien el evitara dar expresiones de mas, el comentario sobre el "Aura templada" pasó como rayo por su mente logrando fruncir un poco de a unos segundos el ceño oculto entre el flequillo; a si mismo de las comisuras de los labios marcarse de manera tensa.


Los pasos se dieron de inmediato. Sujetó la fluida rueda y de un empujón hacia abajo la hizo rodar. Tres pasos bastaron para observar el resultado de la rueda giratoria, la cual al pasar sus segundos pertinentes se fue deteniendo.


¡A ver, a veeeer~! ¿Qué será lo que saldrá esta vez? ¿Qué será? ¿Qué será~?


De tanto girar muy despacio se detuvo en unas opciones algo curiosas. Exactamente estas decian Geografía / Beso; momento del cual su vida se echó a perder. En sorpresa parpadeó, levantó las cejas y enseguida miró al contrario. Recordó las palabras dichas creando un sentimiento de desconfianza. Había dicho totalmente alegre y relajado el contrario que quizás debería darle un toque de diversión, estaría loco si así lo tomara inclusive en una pregunta facil.


¡OHHhhhhhhh OHH! ¿Pero qué tenemos aquí? Atencion atencion...— De palmas al frente sosteniendo la hoja de pregunta, como si fuera un juego se refirió al público antes de levantar el brazo derecho (El que agarraba el papel) muy animado continuó. — Todo esto es aleatorio así que... !Ups! —Sacó la lengua y los asistentes de risa cayeron en el juego.


Metió la mano en el bolsillo, acomodó la mochila en lo que se acercó de nuevo a Ying. Sin dedicarle ni una vista se volteó rodando la vista al presentador. Si quisiera leer su arua se podría apreciar la presión e inclusive un toque de preocupación. Si fuera una chica, pero no, su bella pareja resultó ser un hombre. Aspecto que no le incomoda pero siendo en público, lo menos que quisiera es un show de cabaret.


Suerte.— En un suspiro le deseó su compañero.


La pregunta es esta. — Continuó . — Todos recuerdan todo eso que se hizo viral en internet. Pero.. La pregunta de muchos aquí que aun no saben ¿Donde queda Uganda? A. América del norte; B. Africa; C. América del Sur; o D. Asia...—Leyó con la hoja al frente finalizando con una señal hacia Ying.— ¡Adelante~!




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Tema Privado Re: Before praying. [Sayori]

Mensaje por Ying Xiang el Dom Abr 15, 2018 10:46 pm

Before praying


El ángel parpadeó un poquito sorprendido cuando el resultado de la ruleta se presentó hacia el público, y poco después se atrajo hacia el animador, quedando expectante de la consiguiente pregunta a plantear. Aunque, no pudo evitar que sus ojos azules se vieran atraídos al muchacho de cabellera oscura, pudiendo incluso notarlo nervioso por lo que él pudiera hacer. Oh, bueno, la verdad no era alguien maligno, ni pensaba aprovecharse de la situación, pero ¿apoco no sería divertido hacer las cosas más interesantes? Un pequeño pensamiento se originó en la cabeza del japonés, antes de sonreírle dulzonamente a Sayori cuando éste le deseó buena suerte. Así mismo, cuando escuchó la pregunta del presentador se quedó pensativo, y, vaya que esa había sido una muy buena pregunta. ¿Cuál sería la respuesta correcta?  — Humm. — Ladeó la cabeza, mostrando un gesto dubitativo, llevándose una mano al mentón mientras pensaba en la localización del sitio. — ¡Parece que ha sido una pregunta difícil! Nuestro participante está en graves problemas~ Ho, ho, ho. — El publico guardó silencio mientras observaban a los concursantes, aunque otros ocurrentes no habían tardado en sacar su celulares para enseñar el meme y reírse un rato. Ying, por otra parte, a los pocos segundos dejó escapar un diminuto suspiro, y pasó a sonreír seguro de sí mismo, casi evidenciando que tenía la respuesta correcta en la cabeza. —Oh, sinceramente no lo sé. Así que escogeré la C. América del Sur. — Y con eso, el presentador se apresuró a llevarse el micrófono a los labios, tomar aire, y expresar con gran emoción: — ¡Es increíble! ¡Nuestro participante se ha equivocado! La respuesta correcta era la B. África. Parece que aquí habrá un castigo, uno muy divertido. — Con esas palabras, todo el público conmocionó, incluso las chicas que miraban se apresuraron a sacar sus celulares para grabar lo que vendría a continuación. — ¿Cuál era el castigo? Oh, sí. ¡Un beso! — Las personas continuaban a la expectativa, mientras el animador situó al ángel en frente del muchacho y les dedicó unas cuantas palmaditas en los hombros. — Recuerden que el beso puede ser en donde ustedes quieran, eh~ No vayan a emocionarse. — Dejó en claro con picardía, antes de retroceder, subir las palmas e invitar al público que aplaudiera para animar a los concursantes.

Ying como respuesta cubrió sus labios con la manga de su atuendo y dejo ir una suave risilla. Miró al muchacho de lentes y se acercó un poquito, bajando la mano con calma y tomando la contraria en el mismo movimiento. Grácil como su presencia, se inclinó hacia delante, cerró los ojos, y situó sus labios en el torso de la mano más pálida. La gente como respuesta, comenzó a gritar de los nervios, como si ellos mismos hubiesen recibido el beso y en las chicas no fue la excepción cuando empezaron a tomar una que otra foto incógnita. Poco después el ángel abrió los ojos, dejó ir la mano de Sayori y se dedicó a sonreírle. — ¡Ohhh! No, no. Se supone que el castigo era para quien contestaba mal, no para su compañero. ¡Lo siento, me he equivocado! Bueno, eso no importa, al fin de cuentas el beso se ha dado, pero nuestro concursante de cabello negro va a tener que dar otro tarde o temprano. — Con eso último, la gente comenzó a exigir que se diera uno consecutivo, tal vez porque después no tendrían la oportunidad de ver otro acto así, sino se equivocaban. Sin embargo, el presentador tuvo que acercarse y calmarnos, totalmente divertido por lo que estaba aconteciendo. Por otro lado, Ying se volvió al chico y le miró fijamente, juntando sus labios en una sola línea. — Lo siento, Sayori. Realmente no estaba seguro de la respuesta correcta, pero ¿acaso no ha sido divertido? Yo me la estoy pasando muy bien. — Dijo juntando las palmas a modo de disculpa, o bueno, más porque parte de lo que había dicho no era cierto. ¿Cómo no podría saberlo? Era conocedor en varias ramas, así que era notorio que también supiera localizarse en varios lugares del globo terráqueo, pero vaya, era bueno que nadie supiera de eso, o seguramente se habría metido en problemas con sus alumnos y, en especial, con Sayori.  

Bien, ahora que todo está en orden. ¡Continuemos con el juego! Por favor. Pasa a mover la ruleta apuesto hombre de traje japonés. — Tras esas palabras, Ying asintió y caminó hacia la ruleta, la miró por unos segundos y después ejecutó un leve movimiento con su muñeca para dar inicio a su trayecto giratorio. A razón de unos segundos, el objeto se detuvo en una casilla cuyo color era dorado, esta decía: “Pase a la final/abrazo de 30 sg.” En ese instante, el animador se puso en frente y miró a todos los presentes. — Parece que se acerca el final, u otra serie de preguntas. Todo depende de nuestros concursantes. Ya que es turno de nuestro muchacho de lentes, él responderá esta pregunta infernal, repito, infernal. — Los expectantes aplaudieron emocionados a la idea de un próximo resultado, posicionando la mirada en Sayori. En él se decidía si continuar la pequeña dinámica, o llegar a un final inesperado. — Aquí la pregunta: ¿Cuántos años tiene el universo? A. 13.76 mil millones. B. 15.88 mil millones. C. 13.83 mil millones D. El universo no se mide en años. ¡Muy difícil! ¿Será capaz de saberla nuestro muchacho de apariencia inteligente? ¡Adelante! — Las personas sin duda quedaron asombradas, logrando que unas cuantas sacaran sus móviles para buscar la respuesta correcta, y otros, al tanteo, comenzaron a decir que el universo no se medía en años. El japonés, por otro lado, mantuvo el interés en lo que diría Sayori, esa vez sin distraerse en las aves que empleaban un encantador vuelo cerca de ellos.
 






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Ying Xiang
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Tema Privado Re: Before praying. [Sayori]

Mensaje por Sayori el Dom Abr 15, 2018 11:54 pm

Atrae todo el aire a los pulmones y luego exhalar con la mayor sutileza en cada segundo dado al dedicarse a expulsar el aire ya usado, retomarlo de esta forma, una y otra vez hasta poder ser capaz de ver hacia adelante justo hacia el rollo mal armado. La pregunta estaba facil no como todos los demás lo pensaron. Ying si estaba envuelto de el medio del internet lo podría saber facil pero si no, bueno, alla Dios será el que le de el saber necesario como para descartar continentes. Rodó los ojos hacia el público mirando como estos incultos estaban tan animados como si estuvieran viendo una estrella de rock. Que repugnancia. Subió la vista a ver el Asiático tan campante y ligero en sus palabras. Las acciones dada por él parecían transmitir calma, pero por alguna razón en ese momento del que necesitaba consumir un cigarrillo sentía que cada movimiento era un golpe mas en el pecho hacia el camino del infierno. Cuando el beso ocurrió los orbes esmeraldas quedaron fijamente instalados en los cabellos azules pasando por las decoraciones y luego hasta el curioso color que el hombre tiene. Un beso casual que ni le quitó ni le puso. Lo dejó pasar como cualquier otra caricia al hombro.


Permitió que la algarabía sucediera desplazando su cabeza a otro punto mas calmado, como por ejemplo a la niña con aspecto de muñeca que de nuevo se paseaba por entre las personas con un punto en específico. Había dejado de escuchar al presentador hablando acerca que le tocaría él efectuarlo en otro momento. No lo comprendió, no le puso detalle. De nuevo, los párpados pesados se besaron incorporándose a escuchar la siguiente pregunta. Tan pronto pasó el tiempo de el Japonés darle el giro a la ruleta y del hombre ridículamente contento en darla. Sayor lo permiti´po así; no quería molestarse mas por estar perdiendo tiempo en esos típicos show de la televisión basura que tanto le disgusta. Bien al principio pero realmente no era de disfrutarlos y mucho mas si flashes estuvieron rondando haciendo brillar su oscuro cabello.


Una vez el turno le tocó de nuevo abrió los ojos. la pregunta ya memorizada pero la respuesta inconclusa. Su carácter reseco regresaba cuando de verdad se daba cuenta de lo fastidioso podría ser algo. El contrario lo miró por el rabillo del ojo en silencio leyendo las expresiones cuidadosamente antes de volver a ver el micrófono del hombre. No los conocía a ambos, y aparentemente a nadie de allí. ¿para qué seguir con la farsa de ser paciente? Al carajo todo pensó. No iba a ser producto de entretenimiento barato en la media, no con fotografías y cámaras rondando al rededor suyo. Eso de tomarle fotos a el sentía que invadía su espacio privado aquel que no permite a nadie lejano en ni siquiera poner un solo dedo, ni una uña o ni un pelo.


E. — Miró con frialdad al hombre. — Me voy.


Empujó el maletín hacia arriba acomodandolo antes de girar en sus talones a pasar al lado de Ying tocándole el hombro antes de seguir sin antes referirme alguna palabra.


Juego terminado. Las fuentes me llaman mas que gritos de niñas desesperadas. las fuentes me esperan mariposita japonesa.


Deslizó suave la mano de el hombro de Ying sintiendo completamente la textura del material de sus prendas tradicionales, que si le llegaras a preguntar a Clai, estaba encantado de poderlas ver de nuevo. Como siempre y como toda la vida lo ha sido, reprimir sus gustos para dejar de pasar una oportunidad para tomarle unas grandiosas fotos al japonés lo añadiría a la lista debido a que una vez marcado la decisión de abandonar el concurso lo mas probable para el era que jamás volviera a ver a ese hombre y no solo decidió perder la oportunidad de seguir a su lado si no también la de poder averiguar mas de aquella niña con apariencia de un ser artificial. Aunque el presentador y el público trate de animarlo a no abandonar era tarde.


"Estás aquí por el lugar... No por un concurso mas..." Pensó mordiéndose el labio inferior cuando metió sus manos en el bolsillo sacando una cajetilla arrugada de cigarrillos mentolados.



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Sayori
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Tema Privado Re: Before praying. [Sayori]

Mensaje por Ying Xiang el Dom Abr 29, 2018 8:41 pm

Before praying


Woh, ¿quién lo habría imaginado? Aunque bastante gente no prestaba atención de lo que sucedía en el juego, los que sí, guardaron un silencio casi sorpresivo por la repentina retirada del chico de cabello oscuro. Incluso la expresión del presentador fue destacable cuando escuchó eso último y no pudo evitar detener al concursante. Ying por otro lado, cubrió sus labios con la manga de su kimono y ocultó un: — Oh, vaya. — También un poco impresionado, más no expresivo. ¿Acaso había sido suficiente tensión para el pobre chico?, o, ¿habría sido una equivocación tomarse tantas libertades? A decir verdad, tampoco entendió mucho lo que le dijo, pero estaba seguro de que Sayori había abandonado el lugar muy molesto, o eso aparentaba. — Al parecer nuestro concursante tuvo que retirarse antes, pero no se preocupen, ¡el juego continuará después con una nueva ronda! — Dijo el presentador tratando de cubrir todo lo posible el suceso, y después pasó su mirada al japonés, acercándose y no demorando en entregarle dos boletos especiales. Susurró: — Es para ti y tu amigo, sería muy malo para nosotros que nos llegaran quejas después por lo acontecido. Así que te encargo dárselos, y mantenerlo contento. — Terminó de hablar el hombre, dejando esas entradas en las manos del ángel, y después yendo hacia el público que comenzaba a dispersarse para ir por sus premios, y de paso continuar animándolos con una nueva dinámica. Por otro lado, Ying mantuvo la mirada fija en los cupones tan repentinamente como una tenue sonrisa decoró sus labios. — Que mejor tener otra excusa. — Habló para sí mismo algo divertido, y se dispersó con la multitud. Sus ocelos menguantes comenzaron a divagar a todos lados en búsqueda de Sayori para entregarle los cupones. Pero, vaya que, entre tantas personitas caminando de un sitio a otro, era muy difícil dar con él a simple vista, sino es que ya había abandonado el lugar antes con el enojo. — Uhm. — Se detuvo el japonés cuando llegó a las escaleras que desde un principio estaba dispuesto a subir para ir al templo que descansaba justo en la cima. Aunque primero, no dudó en dar más vueltas por ahí para ver si lo encontraba, ya si no lo hacía, continuaría con el camino con la esperanza de verlo después. — Bueno, habrá que ser pacientes. — Musito el japonés con calma, metiendo y cuidando esos boletos en un bolsillo interno, pues sería malo que después se arrugasen o rompiesen. Después de pensarlo, pasó a subir las escaleras principales del templo. De escalón a escalón, con la naturaleza deslumbrando los alrededores limpios y la preciosa vista que comenzaba a descubrirse mientras más tomaba altitud, un pequeño pensamiento detuvo al ángel, haciéndolo soltar una pequeña risa. “Sino mal recuerdo, llevaba una cámara” Pensó, y también concluyó que, en dado caso, el chico habría que subir tarde o temprano al templo para fotografiar el panorama desde arriba. Oh, incluso podría ser que ya estaba ahí ¡Eso sería maravilloso! Así que, en un par de minutos, el ángel ya se veía bastante dispuesto a continuar subiendo, sin tardar en descubrir que había tenido la razón.

Poquito antes de llegar al templo, bajo una hermosa columna color bermellón, finalmente lo había encontrado. De inmediato, una dulce sonrisa se imprimió en los labios del japonés, en vista que su deseo finalmente se había cumplido esa tierna tarde, a lo que no demoró en acercarse con calma. No parecía percatarse de su presencia, ya que lo veía de espaldas, por lo tanto, estaba seguro de que sería una sorpresa. Una que esperaba fuese una buena cuando subió un mano y picó con el dedo índice su espalda. — Sayori. — Llamó Ying con sutileza y se posó a un costado de él, suspiró un poco ya que apenas empezaba a recuperar el aire perdido tras haber subido varios escalones con el pesado kimono que llevaba puesto. Aunque en unos segundos, ya había continuado a observarle con calma, esa vez asegurándose de cuidar sus palabras. — Esto es para ti. — Soltando una pequeña risa, sacó los dos boletos de su bolsillo y se los extendió con gentileza. — El hombre quedó apenado, y me dio esto para compensar la mala pasada. Yo también me disculpo por lo anterior, seguramente ha sido incómodo para ti. — Continuaba diciendo el japonés, su sempiterna sonrisa había menguado un poco, pero en sus ojos aún se detallaba el brillo y el entusiasmo impreso en el reflejo que contemplaba de Sayori. — Me alegra haberte encontrado, realmente pensé que te habías ido, y con tanta gentecilla en los alrededores la tarea se complicó un poquito más. Pero bueno, habrá que seguir subiendo si se quiere llegar al templo. ¿Lo harás? — Simple y seguro, el japonés accionó grácil con la sabia decisión de descansar un poco y después seguir subiendo. ¡Oh! Aunque de ser sincero realmente no quería separarse del chico, pero tampoco quería incomodarle más. ¡Que gran lio era ese! Pero incluso el ángel sabía medir los límites, así que no haría nada innecesario, y tampoco se haría tantas esperanzas.







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Tema Privado Re: Before praying. [Sayori]

Mensaje por Sayori el Lun Abr 30, 2018 6:30 pm

Descubre y sueña los lugares en donde la tradición aflora. Despedazando los sistemas a encontrarse con el brote de la flor soltar sus jugos en lágrimas de forma rosada, pétalos bajar a través de las ramas en donde la esperanza había caído en el sentir de el nuevo mundo. Soñar no cuesta, no más de un millón de palabras al aire esperando ser recogida con la red de mariposas. La risa de los niños es lo único que quedará cuando el último pétalo caiga y se moje en las fuentes de la eternidad. Caen, nomas caen las partículas al sueño en donde una vez estaban elevadas en la copa mas alta del árbol. La brisa corrió bailando en cadenas circulares a buscar su próxima víctima. Aquel que se digne a tomarlo abrirá las manos dejando las palmas hacia el cielo, elevando los codos y la nariz a dejar que la risa del niño caiga sobre blancas y resecas manos. El suspiro de la naturaleza. Clai lo sujetó con cuidado en lo que el cigarrillo de su boca ya encendido se iba consumiendo. La vida si es corta. Solo mira los pétalos caer. Siempre en un pensamiento negativo, fúnebre los apreciaba. Fundido en las lágrimas secas de su corazón. Mira como la naturaleza arranca el sueño del árbol por ser hermoso.


Solo observa como los niños corrían agitando los cascabeles. Dientes blanco y ojos alegre; mano en alto sostenían palillos de burbujas siendo creadas por la velocidad. De nuevo la música se hizo presente. El olvidado japón, lugar de nacimiento de Clai, parecía dar cuerda a los niños bailar en sus juegos con la musica de fondo y los pétalos de la flor de Sakura sean cada nota empleada por la tradicional flauta de bambú. Espectáculo de un gusto pasivo. Pero vaya, con tan alegre momento ¿Por qué no suelta una sonrisa? Nunca lo hace facil. Aquella lúgubre sonrisa cayó al agua ahogándose con los bocados de los peces coloridos. Jamas vista, jamás encontrada. Inexistente quedó. Mas bien, solo los ojos verdes pálidos abrazados con las cuencas negras eran los únicos que podrían hablar en el silencio del espacio. Una maldición familiar recaída en el Azabache.


El Japonés olvidado puede quedar pero nunca desaparecer. El hecho de desplazarse a través del festival en conmemoración al nacimiento, provocaba un hueco en su corazón amurallado. Sus ojos, los unicos que son capaces de mostrar el corazón del emperador se situaban en las diferentes casetas. Coloridas y con juguetes tradicionales eran ensuciadas con el paso de el cerezo. Y no solo eso, eran puntos necesarios para que el Azabache recordara sus orígenes. El momento en el que era feliz sin saber el por qué exacto. No más, no podría seguir aguantando mas. Ese hombre le pudo ser de utilidad. Había perdido la oportunidad de tener un encuentro con el hombre de traje perfecto. Los apliques dorados sonaba exactamente como el tintinear de las campanas del ambiente. Podría estar estático Clai en medio de la entrada al templo y perderse con tantos sonidos que le recordaban la presencia. Alucinación. La esperanza de los cerezos lo gritaban. Esta allí. Solo ve y busca tus sueños, pues las flores aunque se le caigan los pétalos, algun dia volveran a su estado de belleza absoluta. Ellas tanto le gritaban en silencio a Clai sobre el ciclo de la vida. Pero como muy bien lo expresó con la mirada fúnebre. Ellas caen y los sueños tambien para Clai. Ya el pez se lo comió y mas nunca lo verá.


Ya no había algo mas que hacer. Dirigirse al templo y volver a fantasear con el ambiente en una relación íntima con su cámara. Clai escondido detrás de un lente subió sus cosas a un bordillo a prepararlas de nuevo. Se había distraído de su mundo feliz pasando por el catástrofe de ser grabado. Imperdonable. Humillante. Suspiró sin remedio ya con el equipo preparado. Caminó a las fuentes del templo. Subió sin problema las gradas camuflado con el tap del zapatear con los otros visitantes. Estaba lleno como de costumbre con la peculiaridad esta vez de no estar habitado con niños en juegos. Por el contrario, el aspecto de alegría se iba calmando tornando en ambiente de respeto. Los pasos eran cortos no solo de Clai sino tambien de los demás ¿Podría ser el kimono o sería la tradición? Lo ha olvidado.


Estar bañándose bajo la tradición Japonesa lo contagia. Quería saber mas. Quería entender porqué son de esa manera los templos. ¿Japón es Shintoísta o budista? El diseño es de los típicos chinos, pero los apliques eran propios del Shituismo. Papeles, columnas rojas, estatuas de animales erguidos, pañoletas rojas. ¿Qué eran? Sea lo que sea, golpeaban su sangre abriéndose paso a posar bajo su lente. El flash y el sonido del aparato al registrar solo Clai los sentía la vibración pasar a través de los dedos.
De repente, un sonido familiar lo nombró.

Sayori.

El hombre de media vuelta recayó la vista en la persona que le había llamado.

...¿Por qué? — Las cejas las elevó.


Grata sorpresa se llevó. Pareció en el interior de su musica cerebral hubiera cambiado a una tenue, oscura típica de batallas el Edo llenas de magia. Era él. El hombre que quiso fotografiar y el mismo que apuñaló por detrás cuando rechazó el juego de feria. Mantuvo la cámara en mano durante el silencio a la altura del cuello. Los movimientos al estar bajando como de caracol daba la impresión. Solo que, en vez de asombro, regresó a su semblante serio. Clavó los orbes verdes de forma fría. Los cerezos caían siendo alumbrados con la poca luz que el dia le quedaba alrededor de ambos. "¿Ese loco me dejó un boleto?". Pensó incorporándose colgando la cámara enderezando la columna.


Ying Xiang. — Recordó el nombre hablando.


Evitó tomar los boletos, únicamente clavando la vista en estos en su silencio considerando dejarlo pasar. Se apartó de él cuando frunció la boca. Dándole la espalda a caminar tan solo un metro hasta detenerse. Reconsiderando la oferta. "Espera, Quizás si deba aprovecharlo..." Giró por sus talones quedando de medio lado sin mirarlo suspiró en su fúnebre silencio. "Solo un rato." Volviendo a regresarle la mirada por el rabillo del ojo. ¿Qué será lo mejor? Era obvio que hizo todo lo posible el contrario en buscarlo. Su apariencia estaba desorganizada y su respiración ni se diga. No había tiempo para la lástima. —... Estas demente.— Susurró; Subió el mentón a los cerezos caer mirando como estos bajaban cayéndole en el cabello. Lo tomó con delicadeza llevándolo al frente mirándolo un segundo antes de regresar hacia Ying. Con cuidado ofreció la mano a sujetarlo por el dorso. Tomó la disponible, volteandola cuidadoso a que la palma izquierda en vista al cielo. Todo únicamente para obsequiarle el pétalo.


La edad del universo está comprendida entre 13 761 y 13 835 millones de años. No hay ciencia exacta que te indique cuantos años en específico tiene. — Dijo, cerrando la mano de Ying utilizando ambas. Soltando despacio.


Los ojos verdes recayeron en el reflejo de los Azules de Ying. Bi-cromáticos. Apenas se dió cuenta Clai de los colores que los orbes contrarios tenían. Su expresión no cambió aún así estuviese asombrando. Solo desvió la vista tomando uno de los boletos girando a darle la espalda a seguir el camino. Sea que le siguiese o no, con su atrevimiento de tomar el boleto que le había traído habló. Sí era lo suficiente perspicaz el Ángel lo descubriría: La respuesta de Clai.


Abriéndose paso con el boleto en mano revisó la hora y lo que este ofrecía. Tenían solo media hora para desplazarse al templo a ubicarse. Música, muestra de arte y sobre todo instalación abierta. Un gran premio para un fotógrafo. Pero antes. Debía lograr captar los botes de las niñas viajar por el riachuelo de desembocadura misteriosa. Sin duda, no se lo perdería y ahora mas que el Azulejo de apariencia inspiradora revoloteaba a su lado. A esto se le llama, el ciclo de la flor de cerezo. Nadie sabe a dónde caerá el pétalo de la esperanza.



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Tema Privado Re: Before praying. [Sayori]

Mensaje por Ying Xiang el Lun Mayo 07, 2018 7:28 pm

Before praying


En los labios del ángel una sola línea de curvas ascendentes fue descubierta con la respuesta de Sayori. ¡Había quedado impresionado! Sin embargo, y lastimosamente, no era capaz de expresarlo, pues muy pocas veces el japonés demostraba un verdadero impacto cuando contemplaba y escuchaba lo que ocurría a su alrededor. A decir verdad, sabía expresarse efusivo cuando la situación lo ameritaba, aunque en su cabeza no existía esa diversión ni claridad como en cualquier otra persona. Para ser sinceros, solo vivía de varios pensamientos dispersos que influían en sus actuares simples y complejos, sonando contradictorio notoriamente. En esos instantes, el japonés podría apreciar la respuesta del joven, pero también igualarla a la subsecuente acción. No pudiendo más que sonreír sutilmente y guardar el pétalo de cerezo en el bolsillo favorito de su atuendo, sobre todo aprovechando que el azabache no miraba a la lejanía. Luego, no demoró en pensar si tendría la oportunidad de seguirlo. “¿Eso no le molestaría?” El ángel lo meditó en su sitio con ambas lunas crecientes observando el boleto, que aún formaba parte de su palma, y de momento lo decidió con gracia. ¡Tendría que intentarlo de algún modo!

Era interesante porque el ángel no sabía a qué se aferraba, era la consecuencia de poseer un espíritu distante, en especial porque este no dejaba de ser una simple presencia que sucumbía a las frágiles motivaciones. Actos en donde sus emociones se maquinaban autómatas y lejanas a un verdadero Ying que seguramente no lo hubiese soportado desde el principio.

Prosiguiendo, suavizó sus pisadas a un costado del joven azabache, denotando una divertida sonrisilla, contemplada en la dicha de su accionar y deseo por continuar su camino. No demoraría en leer con atención lo que decía boleto, pues no lo había hecho antes, abordando un poco de asombro antes de fijarse en Sayori. — No pensé que fuera tan buen premio. Últimamente son escasas las oportunidades de tener libre acceso a un templo sintoísta. — Dijo con una voz baja, tratando de respetar la parsimonia que cautivaba de los alrededores. La brisa era estupenda en esa época del año, sobre todo porque los brotes de cerezo florecían y en su desprendimiento decoraban los jardines y templos con preciosas cunas rosáceas; era una maravilla natural. — Este templo es uno de mis favoritos por lo hermoso que es desde afuera, y sus interiores. Aunque todos los templos son así, calmos y miríficos. También purifican y sanan nuestro alma de enfermedades que no logramos padecer físicamente. — Compartió el japonés mientras caminaba, ¡oh, de lo tanto que podía hablar de templos por el hecho de que sus padres tuvieron uno! realmente le creaba buenos recuerdos y unas increíbles ganas de explicar todo lo posible sin detenerse. No obstante, prefería disfrutar de la compañía ajena al máximo incluso si lo hacía con menos palabras y curiosidades.

¿A ti también te gustan los templos? Ciertamente, me das la impresión de que sabes demasiado. Yo de igual manera puedo contarte algunas cosas, ser profesor me ha enseñado bastante. — Reveló otra sonrisa poco antes de descansar esos ojos en la puerta torii del templo, y acontecer en el acto de cerrarlos un poco en lo que la dulce brisa vigorizaba la entrada. — Normalmente después del primer torii es zona sagrada, pero a decir verdad yo lo considero desde el ultimo, ¿no es más emocionante prepararse antes de lucirse frente al mundo perenne de los dioses? Yo siento que aquí es donde verdaderamente acaba la circunscripción. — Oh, tal vez ya había dicho mucho. ¡Se había emocionado! El japonés no demoró en suspirar con una débil sonrisa y continuar el camino hacia el templo. En el boleto se especificaba que habían de llegar al recinto y entregárselos a un encargado del susodicho, quien seguramente les facilitaría el acceso. El ángel ya estaba comenzando a emocionarse, y no había quién lo negara, sus ojizarcos ambarinos, rutilaban con las emociones del momento. — ¿No te emociona esto? Si soy sincero he venido siempre solo, pero esta tarde puedo presumir que estuve junto a alguien para disfrutar de este maravilloso premio. Compartiendo tal vez algo que no nos apasione por igual, pero que sin lugar a duda se vuelve memorable. — El japonés siempre tan sincero, y “singular” en varios sentidos. No temía a decir lo que sentía, ni tampoco a ser rechazado por lo mismo, los años y décadas le habían enseñado bastante a comprender la vida, en especial, aprovechando esos instantes únicos que probablemente desaparecerían a la mañana siguiente para siempre.






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Tema Privado Re: Before praying. [Sayori]

Mensaje por Sayori el Lun Mayo 07, 2018 8:54 pm

Llovían cerezos en el templo y nadie corría. Lo impresionante de las personas por el respeto y el sentimiento de abordarlos con tanta franqueza e ilusión. Primavera, estación de los miles de colores; siendo en japón una de un solo significado. El ciclo de la vida teñido en rosa. Simplemente maravilloso para los ojos de cualquier extranjero e incluso de los mismos Japoneses que tradicionalmente, cada año se sumergen en sus telares de seda y van a gotear agua en sus cuerpos bajo la purificación y la bendición de los dioses. Dejarse influir por los templos a caminar por las estructuras llenas de historia y significado. Muchos adoraban tomarse fotografías, Sentarse a los alrededores y sobre todo caminar hasta ellos a realizar pequeñas ofrendas dando sus deseos a varios campanazos bajo la ilusión de que, si entre mas altos estos se postran mas facil será que los dioses tomen el deseo y lo hagan realidad. La fortuna de ser escogido. La fortuna de bañarse bajo los pétalos y encontrar lo que las tarjetas aleatorias dicen. Sobretodo. La fortuna de encontrar a alguien con tanto saber.


El hombre se ha abandonado. La tradición japonesa únicamente quedó en su sangre. Pues de familia paterna proviene y de infancia en el sol naciente, creció. Los mejores momentos en su vida donde nada lo juzgaba permitiendo su desarrollo propio. ¿Qué hubiera sido sí nunca la hubiera abandonado? Muchas veces Clai se lo preguntaba cuando en intimidad consigo mismo se encuentra. Enfermedades que no son físicas. Curioso. ¿No?


No mas la voz de Ying siguió por su camino sin dejar de ser escuchada. El Azabache podría estar con la cámara afuera aproximándose a arroyos cerca de el templo, estar tomando fotografías encogido en el aparato de cuchillas incluso, pero nunca dejar de escucharlo. ¡Sabía mucho! Se le notaba que lo suyo no eran las ciencias exactas sino, algo mas profundo pues su aura lo dictaba todo. No solo eso, si no las expresiones que conservaba. ¿A eso se le consideraría un Hombre Japonés tradicional? Clai apretó los labios una vez realizó la imagen reconsiderando lo ventajoso de estar a su lado. Las fotografías que tomó eran bella de por sí. Pétalos suspendidos en una fina película al contacto del arroyo, con botes a lo lejos borrosos gracias al enfoque de la flor. De estos otras dos mas se originaron. Habían peces y pudo captar el momento preciso en el que el amigo de colores blanco con manchas naranjas, (grande de tamaño por ser un pez KOI) había salido a tomar agua. La boca tan curiosa brillaba con respecto a las rocas mohosas del fondo. Satisfecho se dispuso a levantarse de nuevo y revisar que su trabajo haya quedado guardado. Hasta que, las palabras del Chico de cristales de menguantes confesó su profesión. No lo pudo creer a simple línea. Su mirada fue mas que evidente en la sorpresa e incredulidad.

¿Pro-profesor...? — Dejó escapar al murmurar sus balbuceos de pensamientos.


¿Es qué alguna ves lo ha visto? Suele ser Clai el preferido de estos. Podría ser uno de instituto a no ser que en verdad haya pasado por su vista distraída alguna vez. De un momento sintió nervioso. Estaba perturbado de haber dejado una mala imagen a alguien que estuviese en su circulo cercano. Sobretodo por la pinta de ropa tan casual. No estaba con gafas. ellas solo las usa en la Universidad o en momentos formales. Y su gorro de rayas negras lo descolgaba de la imagen de "estudiante ejemplar". Odiaba que lo vieran en su hábitat los desconocidos de la Universidad. Respiró profundo moviendo la cabeza siguiendo el camino. Dejando la cámara colgada sobre su pecho. Aseguró el maletín sobre el hombro en el trayecto. Ahora si que estaba incomodo.


"Bueno... Al menos está como si nada. Esta.. Cosa."


De vez en cuando la mirada se le perdía al encontrarse con Ying por el rabillo del ojos. Observó con atención los movimientos de la boca al estar modulando palabras. Datos y mas datos importantes. La duda le surgía. El hambre de conocer lo abandonado; lo carcomía. Afirmaba con el típico modismo japonés a darse a entender que lo escuchaba. (aspecto que retomó cuando regresó y se instaló en Eadrom combinandolo con su acento nórdico al hablar.) De a momentos, tontamente se perdía en el aura contraria. Tenía algo, tan tranquilizador y suspirante. Contrastaba de manera asquerosa con Clai. Se sintió, extraño. Quería tanto pedirle muchas fotografías. Su vestimenta y cabello daban la combinación erótica importantes en una composición perfecta. ¿Cómo se verá bajo los cerezos a través de su lente? Oh Clai, como te pierdes ante lo admirable. Lo notó. Instintivamente cuando el mayor expresó su gusto por haber asistido tuvo que apartar la vista fugaz, escondiéndose en los mechones de cabello que le caían al rostro.


Creo...


Contestó simple. La voz rasposa al ser atrapado en sus delirios. Regresando de a poco a el ambiente. Abriendo los faros verdes en el templo ya a unos metros. Había un hombre recogiendo los boletos. Este tenía unos guantes blancos tan limpios como el aura que proyecta su acompañante Ying. De un momento Clai volvió a sacar el boleto de su bolsillo leyéndolo antes de voltear a ver que hacia su acompañante. Ah, claro. Distrayéndose en sus divagaciones. Adelante. Habla. Clai lo ansiaba.


La verdad. Es agradable que estés aquí. Tienes muchas cosas en tu mente importantes para el momento. Puede parecer que sepa de esto pero, al contrario de ti. Yo no tengo tiempo como tu lo aparentes de haberme enrollado en esta cultura como parece. — Rodó los ojos dispersos al hombre que recibía los boletos, regresando a Ying. — Lamento lo del "Juego". No soy de los que le gusta que le tomen fotografías sin consentimiento... Además, me fue inesperado incluso verte de nuevo. Y ahora. —Exhaló con fuerza incrédulo.— No tenía ni idea que eres profesor. No lo aparentas a mi parecer.


Los pasos quedaron estáticos esperando por el azulejo. Deteniéndose justo a un costado de la puerta asegurando sus pertenencias al agarre; apoyando su peso sobre la derecha sacudió la cabeza arreglando el flequillo.


Tampoco de quedarme hablando con uno... — Elevó las cejas cayendo en cuenta de la situación con el profesor. Manteniendo su semblante sereno.— No sé si termine siendo una buena compañía pues como verás. — Movió los hombros hacia arriba estirando sutil durante el habla. — No soy de grandes palabras a simple contacto. Aun así, me gustaría seguir escuchándolo hablar acerca del lugar. Un ambiente como dice usted. Resulta tocar la parte Japonesa que tengo. — Apartó la vista corto Aguantando una ligera sonrisa; borrandola al retomar el hilo dispersándola a el gran número de visitantes. — Creo que podría ser entretenido conocer esa enciclopedia en su mente Xiang.


Al final invitó entrar con un gesto de cabeza;




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Tema Privado Re: Before praying. [Sayori]

Mensaje por Ying Xiang el Lun Mayo 14, 2018 11:56 pm

Before praying


¿Eh? ¿Había escuchado bien? Los ojizarcos del ángel brillaron como dos estelas cuando escuchó al estudiante deleitarse en su sinceridad. ¡Tal vez se había preocupado demasiado! La dulce sonrisa del japonés no solo se quedó plena e intacta sobre sus labios, sino que también en sus mejillas un suave rubor se posó de manera inmediata. La felicidad del ángel se apreciaba en el elevar de sus brazos y en el cerrar de sus manos con un ánimo satisfaciente, mientras por su cabeza una sola línea lo encaminaba hacia Sayori. Si en aquella gloriosa tarde pudiera alcanzar una relación más cercana con el otro, y sacarle algo más que una ligera sonrisa, entonces, solo esa vez, podría sentirse completo y agradecido.

No tardó en suspirar con más tranquilidad y relajar un poquito los hombros, continuando en una lenta caminata hacia el azabache, con una espontánea serie de oraciones llenándole la cabeza, circulando a través de su mente y tomando iniciativa en sus delicados labios. — Vaya, ¿realmente no te parezco un profesor? Pero si tengo la pinta de ser todo un anciano sabiondo — Se rió un poco de sí mismo, claro que era consciente que no lo aparentaba, pero admitía que en la universidad varios chicos le decían “abuelo” por un montón de factores que lo relacionaban estupendamente. “¿Sería interesante confesárselo?” Negó un poco, y después quedó abstraído en la presencia de Sayori como si tratara de leerlo. Era posible que no se sintiera cómodo si le confesaba en dónde trabajaba, ¡podría darle repelús o nervios! Así que decidió guardárselo un poquito más, no quería arruinar para nada la interesante atmosfera que, en esos instantes, trataba de fortalecer y hacer mucho más estrecha.

Que admirable eres. Oh, pero te aseguro que dejarme hablar tanto como quiera y proveerte un poco de esta “enciclopedia” repleta de puro conocimiento, te dejará exhausto en algún momento. — Dijo el japonés mientras desvanecía un poco su sonrisa, y se dedicaba a observar los alrededores. El templo por fuera ya era muy hermoso, pero por dentro, lo era muchísimo más. Creaba una sensación tan calma como brisa de aire otoñal, así como en sus paredes de madera recubierta de algunos cuadros japoneses tradicionales muy simples pero significantes que uno agradecía a simple vista. No había dado más de unos pasos, cuando el hombre les había recogido los boletos y enseñado el camino a una de las primeras actividades que ahí se llevaban a cabo. Se trataba de una danza ritual Kagura que se localizaba en un amplio espacio, donde ya se contemplaban a los pocos visitantes que también tenían el acceso y se dedicaban a tomar asiento en los mejores sitios para contemplar la ceremonia sin complicaciones. Por otro lado, el japonés con todas las ansias llevándole el ritmo, no demoró en impulsar un poco más las piernas para no perderse ningún posible detalle incluso si aún no empezaba. Solo entonces cuando entraron al recinto del templo, volvió a sonreírle a Sayori para guiarlo a un buen sitio. — ¿Alguna vez has visto una de estas danzas? Son hermosas. — No demoró ni tantito en hablar, y dedicarle una profunda mirada al joven de lentes. — Por cierto… — Ladeando un poco la cabeza, sin pensar en nada más, ascendió una mano y estiró el índice, reposándolo unos cuantos segundos en la mejilla del contrario. — Aunque realmente me gustaría escucharte, sentirte con soltura, te perdonaré si no te escabulles a otra parte. — El ángel se rió un poco, y se acomodó un poco el cabello que caía sobre sus ojos. Tomó un poco de aire y dirigió ambas lunas crecientes hacia el escenario de enfrente. — Supongo que, como en toda ocasión, será una danza Kagura, aquí es donde rinden honor a un kami para que se manifieste. ¡Suele ser muy entretenido! — Explicó para el joven aunque no sabía si de eso ya estaba enterado, aunque nunca era tarde para volver a dar otra sencilla enseñanza.

Ahora que lo pienso, si no sabes mucho de Japón. Entonces ¿en dónde has crecido? ¿Puedo saber? Oh, yo soy natal de aquí, y es muy gracioso porque nunca he visitado un lugar fuera de Japón. Aunque me encantaría, eso sí. — Finalizó el japonés con el constante brillo en sus ojos bicolor, dentro de ellos siempre era tan transparente y fácil de descubrir, pues por ejemplo: en ese instante lo que menos quería era desperdiciar cada momento y segundo junto al azabache. Algo dentro de él deseaba conocerlo y, en especial, comprenderlo un poco más, saber qué era lo que pensaba. Sin duda estaba emocionado.








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Tema Privado Re: Before praying. [Sayori]

Mensaje por Sayori el Sáb Jun 02, 2018 7:23 pm

El lugar se había apoderado de la mente de Clai. Inspirado y disfrutando internamente con el aire que transmite. Olía a viejo todo y la frescura de la primavera lo hacía esparcirse por cada poro de él. Lo viejo. Tanto como lo que se hace llamar el contrario. Por un momento le pareció chistoso relacionar ambos términos.


De a momento su mirada estaba perdida, ida por el lugar al que terminaron entrando. Dulce y cálido en el corazón, pues su sangre llena de tradiciones le gritaba un "acércate". Si tan solo la mente de Clai no fuera tan cerrada. Cuando entraron y se desplazaron a el salón principal, estaba tan distraído que dejó pasar varias palabras de su acompañante. Los ojos pálidos en tonalidades verdosas rodaron lentamente hacia los maderos, luego a las grandes farolas de papel con Kanjis inscritos en tinta. De un momento sus párpados cayeron pesados luchando en no cerrarse y tener la necesidad de inspirar suave y profundo a dejarse llevar positivamente. Estos perdidos entre las imágenes a poco terminaron por resbalarse entre los recuerdos. ¿Había él hombre ido de pequeño a un lugar así? Recuerda un kimono, o algo así pues ni él mismo tenía la palabra exacta a referencia del hábito usado a esa edad. A poco se fue acercando tomando con cariño la cámara que residía sobre el pecho colgada. Sus dedos pasaron con dulzura sintiendo los botones de esta, subiendo a tomar una foto a lo que sería el espacio, pues en el fondo lo que vendría era digno de grabarse. Parecía una mesa, un altar, algo con colores dorados y telares en seda gruesa roja; inscritos en bordados de imágenes desconocidas. De lejos manteniendo la distancia requerida aprovecho a tomar una foto. Y fue allí cuando sintió un toque en su piel despertando del hermosos trance.


De inmediato bajó la cámara sin sorprenderse de mas solo levantó las cejas abriendo los ojos. Dándose cuenta de lo perdido que quedó. Por los segundos de contacto con el dedo miró al contrario desvaneciendo la vista hacia él al terminar de sentirlo, continuando por el guía que los invitaba a ambos a tomar asiento. Eran preferenciales por el boleto que tuvieron y la sección cercana sería para ellos y un grupo mas de personas sin problema. Clai se dispuso a sentarse, suspirar y levantar la vista de nuevo a las decoraciones del fondo. Se sintió un poco avergonzado de perderse entre las sensaciones del templo.


Realmente... No. — Contestó suave refiriéndose a las Danzas.— Nací en Japón, al norte. Pero no, mis padres me llevaron a Noruega con mi Hermana a vivir. Como a... Los ocho creo. — Desvió la vista a el lugar solo a acentuar su ironía. — La verdad, no te pierdes la gran cosa. — Expresó Curvando una ceja, sonriendo de medio forzado antes de regresar la atención a la ceremonia ya a empezar.


¿Qué se supone que sea? El ni idea tenía, pero había una vaga imagen que aparece detrás de un fondo blanco. ¿Mujeres con cascabeles? ¿Hombres con máscaras? Música. Si. Sobretodo la deliciosa musica parecida a la que el ambiente estaba tocando.


Habían músicos vestidos bajo telares tradicionales parecidos a los de Ying, ellos tenían prendas mas de colores claros, blancos con algunos de otra tonalidad. Estaban comenzando a tocar algo Al parecer, toda la magia iría a comenzar. De inmediato los ojos de Clai se perdieron totalmente de el contrario subiendo la vista con asombro en sus cristales húmedos con tan solo escuchar los primeros ritmos. Observó con tanta dedicación a el hombre de una flauta. ¿Era de bambú? Se cuestionaba. Lo otro era mejor, un instrumento de cuerdas parecido a un arpa pero caído al suelo y un número mas de diferentes tocados o a la espera de ser empleados. El joven adulto, podría ser una piedra frívola en su andar, de expresiones pocas y semblante siempre estático. Además de aquellos ojos tan melancólicos; por lo mismo que lo son, muy adentro de él es tan facil de impresionar con ciertos temas. Los artísticos por ejemplo. Las dulces melodias que le hagan sentir una cierta paz interna. Ellas, las susodichas cuerdas y aires recorrer su garganta. Ver como iba iniciando y como se iban acercando los artistas de la ceremonia le hizo sentir un brinco al pecho. Estaba sentado en ese momento de la forma mas incómoda a su parecer por andar imitando a la masa, sin embargo no le afectó. Estaba el inclinándose hacia el frente dejando caer las manos sobre las rodillas en un aire de misterio, sus labios se separaron levemente, las cejas se mantuvieron en la sutileza del asombro. Era demasiado, el no lo sabía expresar, pero tenía algo claro, amaría poder tocar un instrumento como los que ellos estaban desarrollando. Se sentía tan identificado con sus voces sin letras.


Xiang... Me temo que es imposible. — Dijo refiriéndose a escucharlo y sentirlo con soltura sin retirar la vista al escenario. Los párpados regresaron a recaer entrecerrando con cierto dolor. Clai estaba cerrado en su pensamiento hacia los desconocidos e incluso hacia sí mismo en algunos momentos. hacerlo hablar sobre sus opiniones es algo que llevaría tiempo y trabajo. palabras exactas que lo muevan o sino, una tumba quedaría para siempre con tal relación. — Pero al menos. No temas. Me quedaré a ver todo.


"Como hubiera amado quedarme toda la vida en este pais. — Suspiró al estar pensando, continuando la vista al escenario. Sonriendo tal cual monalisa se vió pintado Clai.— Se ve tan interesante todo esto... Se siente tan libre como la naturaleza. " Concluyó disfrutando la ceremonia.





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Tema Privado Re: Before praying. [Sayori]

Mensaje por Ying Xiang el Lun Jun 11, 2018 10:27 pm

Before praying


Con una fascinación oculta en la expresión impasible del japonés, se dedicó a escuchar el ritmo armonioso de los instrumentos tradicionales. Bellamente ostentando nostalgia, generándole agradables recuerdos, días que la felicidad no necesitaba explicaciones para concebirse, sino que era solo el sentimiento que emergía naturalmente sin la necesidad de ir a buscarle. Oh, no recordaba desde cuándo había dejado de obtenerla así, dejándose llevar como un río de flujo constante al vivir la aventura de la impasible eternidad. Los ojos del ángel, taciturnos, como dos hermosas estelas volvieron a brillar momentáneos, en un lapso que las palabras de su acompañante volvieron a sus oídos y la armonía comenzó a hacerse una con la sonoridad que brotaba constantemente del espectáculo frente a ellos. Sonrió apenas con una frágil línea, atraído en las explicaciones del azabache, después solo mirándolo y asintiendo. Guardó silencio y cambió la expresión que descansaba en sus labios frágiles, manteniendo sus pestañas dormilonas al cerrar los ojos. La intriga picaba como una pequeña espina, pero ¿habría algo que él pudiese hacer más que la de seguir el recorrido? No presionaría más a su acompañante, ni actuaría como un Ying que siempre se disponía en cuerpo y alma a confortar a los demás. ¿Qué habría de verdad y felicidad en un ángel que ya no se entusiasmaba de seguir respirando? Soltó una pequeña risa, y elevó la mirada, volviendo a contemplar el show antes de solo escuchar la música.  — No tengo nada que temer. Estoy pasándola de maravilla, espero que tú también. —  Con una voz dócil fue que habló, honrando la sinceridad de su acompañante, llevándolo a creer que ambos admirarían la belleza sin más que las suficientes palabras. ¿No sería eso más agradable? Pensó, situando el lomo de su mano en la barbilla, volviéndose a reír esta vez un poquito más notorio casi a modo de que cualquier individuo pudiese haber notado que dentro en su cabeza había recordado algo gracioso. ¡Bueno! Sinceramente, lo que había pensado era que era malísimo para guardar silencio por mucho tiempo, pues siempre el japonés tenía algo que decir, a cualquier momento, solo era suficiente observar a su acompañante para querer mencionarle algo. — Tal vez tengas razón, no estaría perdiéndome de mucho, pero eso también depende de lo que estés pensando y cómo te sientas. Hay veces que con dicha se disfruta más en un hermoso paisaje, a estar alicaído y no encontrar algo más que un panorama vacío. — Declaró esbozando una sonrisa, manteniendo sus cromáticas gemas azules en el espectáculo de forma dormilona. No movió ningún musculo de su asiento, casi parecía una simple decoración del sitio de no ser porque hablaba y se reía notoriamente. — Es agradable imaginar que detrás de ellos no solo hay un fondo blanco, sino algo diferente, un entorno de cerezos, dando virtud a la naturaleza — Habló en bajo casi para sí, aunque por un lado también se lo dedicó al azabache, pues realmente lo había notado tan inmerso en el actuar de los músicos y bailarines cuyos movimientos lentos llamaban a su dios presentarse frente a ellos, que era imposible no querer corresponder esa atención.


Comenzó a perderse en la vital composición instrumental, pues le conocía hace tiempo, sobre todo cuando desde pequeño en el santuario pasaba las ceremonias sentado frente a los que consagraban a la deidad con sus suaves balanceos, tocando la flauta, el koto y los cascabeles para montar en los asistentes la celebración de la vida. Era justo, como lo observaba el ángel frente a su acompañante. ¡Se había perdido completamente por varios minutos! De modo que no dijo nada hasta que la interpretación apaciguara, y el baile Kagura llegase a su fin. De inmediato los espectadores aplaudieron, aunque muchos no sabían si continuaba o hasta ahí llegaba la consagración. El ángel, aprovechó el silencio para atraerse al joven de lentes, sonriéndole al instante. — Los instrumentos son la hospitalidad perfecta para llenarnos de vida. He quedado abstraído en su belleza. ¿Cómo te sientes? Yo estoy más que calmado, con una exquisita sensación por delante. — Habría que poner dedicación al espectáculo, y en lo que aún estaba por venir. ¿Qué más faltaba? El ángel para nada se mostró fatigado, ¡al contrario! Aún quería aprovechar el día al máximo, no importaba nada, pues tenía una buena compañía y un sentimiento fascinante.
 






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Tema Privado Re: Before praying. [Sayori]

Mensaje por Sayori el Sáb Jun 16, 2018 7:17 pm

Sentir que terminará la primera obra fue tanto como una alma se despidiera del barco. Dicha esta, no mas de los pasos arrastrados acercarse con calidez a los invitados a una distancia prudente de ellos, reverenciar en su muestra de gratitud acompañado con un fondo musical cálido y tranquilizador. Sin duda la vieja Japón, llena de misterios en sus trajes y tocados, máscaras y grandes cantidades de pelo en ellos. Rojos, otros rosados, unos blancos y sin duda el dorado que esperaba con tanta paciencia detrás en la ofrenda.


Clai suspiró cerrando los ojos cuando la pregunta fue arrojada. ¿Cómo se sentía? Si él lo sabía.


La voz contraria estuvo en todo momento dando su aporte adictivo. Risas cálidas sin sentido aparente, llamativas para el fúnebre que con ojos apagados a duras penas dio su atención. La vista verdosa recaída por segundos en el contrario en cada una de sus palabras, eran necesarias para él. Las sentía como si estas estuvieran tocando el instrumento tradicional. Ellas las tomó por completo y sin responderle siempre, tan solo las deposita en su interior, escribiendolas en un folder de gran importancia: Xiang Ying. Escrito de tal manera como le han enseñado a dar firmas.


Xiang. ¿Crees totalmente que al estar de una mentalidad apagada es mas complicado admirar un panorama colorido? — Sus orbes dieron luz retomando la vista que por un momento exhaló en un suspiro. Aquellos cristales recayeron con su típica melancolía perfectamente soldada.


Duraron el tiempo necesario para transmitir lo que sus ojos profesaban. Un sentimiento de pérdida, sin rumbos, unos de un hambre excesiva que pudo saborear con el espectaculo algo de mágia historia. Las cejas con su leve inclinación hacia dentro se fruncieron al cambiar de objetivo con la vista. Las personas del escenario se movían. Al parecer harían una segunda parte siendo que el personal ayudaba a dos actores a avanzar. El público estático recibió a los que harían de emperador y su esposa de aquellos tiempos viejos del pais. Una mujer vestida de aproximadamente diez capas de telas, un hombre de largo sombrero y pliegues llamativos. Tenían su imagen muy bien puesta y daban la posibilidad a que los invitados de honor obtuvieron sus fotografías con el contacto. Pensó por un momento, que era su oportunidad, sujetando la cámara que colgaba en su cuello la levantó unos centímetros a la altura de la barbilla deteniéndose al recordar la extravagancia tanto interna como externa de su acompañante.


¿Puedo tomarte unas fotos a tí en este lugar? Antes que nos toque retirarnos. — Dijo mientras la voz del director de logística daba su exposición sobre lo a seguir. Lo que significaban sus trajes, lo que vendría en el río con los objetos hechos manualmente de ofrendas. Clai, apretó los labios pasando la vista al contrario ansioso de recibir una respuesta positiva. Una respuesta al menos con pocas preguntas de su parte, pero si una que siguiera comentando todo lo que esa mente azuleja se le ocurría. — Quisiera tomarte una no solo a tí, a tus ojos igual. — Pronunció suave en su seriedad característica.



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Tema Privado Re: Before praying. [Sayori]

Mensaje por Ying Xiang el Dom Jun 24, 2018 5:25 pm

Before praying


Como en un principio, los labios del ángel curveados en una perpetua sonrisa acompañaron la pregunta de Sayori. Haciéndolo enderezar la espalda, dejando que, desde sus vibrantes cuerdas vocales, una fina sonoridad expresara aquel corto pensamiento. — Una mente apagada, un espacio en blanco, es un sitio que no permite la influencia de los conceptos explicando lo qué es el color, por lo tanto, puede incluso contemplar más allá de ese panorama y descubrirlo por sí mismo. Hay que apreciar las maravillas en blanco y negro, para después entenderlas a color. — Atendió con una voz baja mientras observaba directamente sus expresiones, aún a pesar de que el otro había devuelto su atención al espectáculo.

Tentó con sus pupilas crecientes esa melancolía y ese silencio, encontrando lo interesante en su circunspección, pues con realismo creía que se acompañaba de un taciturno en medio de una celebración fragorosa.

Guardó silencio cuando los bailarines del escenario comenzaron a desplazarse, permitiendo la sagrada entrada a los nuevos representantes. Su expresión se acompañó de asombro al dedicar una profunda atención a esos hermosos y complejos vestuarios históricos. Admirando su confección y esos pequeños detalles perfectamente elaborados. “Woh, ¿debí traer la cámara?” Se preguntó al instante que se atrajo al joven y admiró su artefacto, tentándose a pedirle que tomara unas cuantas fotos para él.  — ¿Uhm? — No obstante, omitió esa petición momentáneamente cuando escuchó las palabras del azabache, y quedó divertido pues esa última pregunta no se la había esperado. “¿Qué debería hacer ahora?” Pensó con una dulce sonrisa antes de volverse, y asentirle con un lento movimiento de cabeza.  — Puedes hacerlo, pero… — Guardó un pequeñito silencio mientras pensaba en algo interesante. — Pero con la condición de que también tomes fotos para mí. Soy algo olvidadizo y olvidé mi cámara, así que desde hace unos minutos me preguntaba si podrías ayudarme con eso. Seguramente tomas fotografías muy hermosas. — Oh, bueno no tenía mucho que pedir, ya que en esos aspectos el ángel resultaba más sencillo que cualquiera, sin el afán de aprovecharse de las peticiones ajenas. De hecho, tenía más curiosidad por saber el por qué Sayori quería fotografiarle los ojos, ¿habría algo interesante en ellos? “Vaya, pero si los suyos son más intrigantes.” Pensó convencido de ello, mientras alivianaba sus facciones y se mantenía observándolo, casi olvidando lo que debía hacer.    

Soltó una pequeña risa al regresar en sí, y se condujo a una zona adecuada dentro del lugar. Justo ahí elevó sus manos para acomodar los pliegues de su traje, los pesados accesorios que se encontraban en su pecho, algunos cabellos y lo demás. — Listo. ¿Cómo te debería posar? — Se divirtió un rato al elevar los dos dedos de una mano como de “V” así como solían hacerlo los jóvenes de hoy en día, y poco después la cambió de posición al acomodarla en su barbilla como un hombre elegante de las revistas. ¡Bueno! ¡Jugaba en realidad! De modo que, después de reír simplemente observó un punto interesante del sitio y elevó los pliegues de su vestuario, acomodándose con el espacio y dejándose llevar con la sublimidad de la ancestral celebración. — Anteriormente me han pedido ser modelo, ¿sabes? Oh, pero no sé mucho de estar a la moda. Soy algo anticuado al respecto. ¿No te han dicho lo mismo? También eres muy apuesto. — Agregaba con soltura, menguando los ojos y después observando directamente a la cámara para que pudiera captarlos mejor. Fuera de su ligera sonrisa, sus ojizarcos crecientes no contaban la alegría, ni la discordia, eran reflejos de una vida que comenzaba a perderse en un brillo impetuoso que mientras más brillaba, más anunciaba su perdida. Eran vidrios de añoranza, de la sensibilidad suspendida de un hilo que, al más mínimo peso, desplomaba la débil consistencia de una mentalidad oscilante. Como el péndulo en un reloj, cualquier momento era adecuado para marcar las doce y no sonar de nuevo. ¡Pero, vaya! Aún tenían mucho que contar esos cristales al alma, ya que nadie al final terminaba de comprender lo que ocurría ahí. Ni para sí mismo.
 






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