Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Octubre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado ¿Sujeto Único: Experimento Fallido?

Mensaje por Hikari & Elleri H. el Sáb Mar 17, 2018 5:21 pm

*Eran quizás un poco más allá de las seis de la tarde, ella no tenía reloj pero había pasado ya tanto tiempo como observadora de los días que le resultaba sencillo reconocer en qué momento del día se encontraba. Ahora, por ejemplo, las diferentes aves que moraban en los terrenos cercanos al instituto habían comenzando con su rutinario canto casi armónico para avisarse entre ellos que pronto la Luna haría acto de presencia lo cual significaba que ellos debían dormir. No había sido difícil llegar a esa conclusión, todos los días justamente cuando el sol comenzaba difuminarse entre el azul del cielo, estas voladoras criaturas comenzaban con su trinar, después de algunos meses hasta las estrellas esperaban pacientemente hasta escuchar la alarma aviar, entonces comenzaban a sacudirse la pereza y a desempolvarse los destellos para salir a alumbrar junto con su puntual madre.

La joven de cabello plateado aprovechaba especialmente este momento para abandonar su aposento escolar y dirigirse así a la ciudad, nunca llegaba al mismo punto y aunque habían pasado ya varios años viviendo en el mismo lugar, la jovencita conseguía perderse cada vez y por ende encontrar un lugar fantástico noche tras noche. No le importaba aquel desenlace, le gustaba encontrarse con lugares inhóspitos y cubiertos de la frescura nocturna.*

~ … ¿Bosque o Montaña?~

*Una decisión inútil de hacer porque nunca llegaba al lugar original, pero debía elegir algún camino y siempre le resultaba mejor cuando tenía aunque fuese una idea de plan. Decidió optar por el camino de la izquierda que, en teoría, debería llevarla a la Montaña Nevada o por lo menos eso decía el mapa que estaba a las afueras del instituto y que revisaba antes de emprender alguna aventura.

El pasaje por el que transitaba estaba despejado y bien cuidado, pero conforme avanzaba se hacía haciendo más espeso y confuso. Hikari solamente caminaba hacia donde sus pies alcanzaban a moverse, sin demasiado pensamiento y más bien con una absurda confianza a lo que llegaría por sí solo. Nada le ataba especialmente a ese plano, las criaturas que rodeaban el lugar le tenían miedo, así que ¿Era necesario ser tan cauto? Claro que no, nadie se atrevería a cruzar por aquellos caminos a esa hora y por eso ella lo hacía, le gustaba la idea de tener a nadie a su alrededor.

Entre tanto deambular finalmente la noche acobijó a Éadrom y las luces comenzaron a hacerse más tenues y menos naturales. En el pasaje improvisado que Hikari se abría tras sus pies, apenas podía distinguirse una raíz de árbol de un agujero debido a la oscuridad, pero poco a poco comenzó a notar como las luces artificiales intentaban alumbrarle, después de algunos metros recorridos se encontró con un espacio abierto parecía una especie de parque no inaugurado pero conocido por todo takemoriano. Era como un secreto contado a voces y dado que un desvío no le supondría mayor problema decidió tomarlo. Abandonó la comodidad que le suponía el bosque y siguió el camino iluminado por los postes.*

~… Siquiera no hay nadie alrededor. ~

*Lo único que se veía de lado a lado era la presencia de algunos árboles que se mantenía a raya, cercados por una media barrera blanca y bien cuidada. Habían también pequeños claros con algunas florecillas que lucían sus colores con orgullo. En general el lugar aparentaba ser de lo más inofensivo.

De algún modo… Me resulta ligeramente familiar.~

*El camino continuó extendiéndose y a lo lejos la joven consiguió divisar una edificación que identificó instantáneamente. La fachada parecía estar por caerse a pedazos, algunos ventanales se veían astillados aunque no completamente rotos y en la entrada un letrero caído y a medias ponía “Gelatos Erráticos.”*

Así que sigue aquí… Pensé que el bosque lo habría consumido ya...

*Sentenció la joven ahora que ya estaba frente al lugar en cuestión, de cerca los detalles que había percibido antes empeoraban considerablemente. Sin embargo le surgió la duda, ¿Cómo estará por dentro? Guiada quizás únicamente por esa gota de curiosidad se atrevió a girar el picaporte y así entrar, ignorando que quizá esta era la pieza faltante de un rompecabeza que ni siquiera se había dispuesto a armar… Hasta ahora.*


¡Felicidades por un año más, Takemori! Estoy dispuesta a reunir todas las medallas de aniversario. *-* Ya llevo dos ~~





*Hikari narra/actúa* / ~Hikari piensa~ / Hikari Habla
*Elleri narra/actúa* / °Elleri piensa° / Elleri habla
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Tema Privado Re: ¿Sujeto Único: Experimento Fallido?

Mensaje por Cronirion el Vie Mar 23, 2018 12:07 am

La idea de que un gran dios gobierne toda la existencia y domine con leyes absolutas el todo, es eso, solo una idea, una agrupación de conceptos y esto era algo que Cronirion bien sabía, porque el sabía que el verdadero todo era mucho mayor que el considerado por la mayoría, que este consideraría a la agrupación de todas las posibles realidades a la vez, junto a otros Ill-Omeners y a si mismo por supuesto.

A los Ill-Omeners no los domina ningún dios y ellos son, prácticamente y sin importar su tamaño, universos pensantes. Puede que más de alguno ignore esto, pero no los más viejos. Nuestro metálico amigo lo sabía bien, sabía que su existencia mezclaba la materialización de “la idea”, del dios que lo dirige todo, el primer Cronirion, y su primer forma, la de aquel humano perdido por los anales de alguna historia, ese que consumió, con su pequeño e insignificante estructura, el alma de un universo completo. Los Ill-Omeners son sus propios dioses, amos de sí mismo y no atienden a nadie... A nadie más que el verdadero dios máximo, si es que existe, pero nadie lo sabe pues nunca se lo han topado.

Con lo anterior en mente, acababa Cronirion sus brujerías y actos impuros destructores de realidades, finalizaba su viaje... En palabras más simples, le daba consciencia al universo mismo que habitaba. Una tarea ardua y con pocos usos para quien no conoce sus efectos, pero siempre con muchas repercusiones.
Este texto está en pasado porque ya fue y ya pasó, sus efectos ahora nos rigen y el metálico retorna, vuelve con nosotros al planeta que lo vio nacer... Por ves milésima.

Pero sin ahondar mucho en el cómo lo logró o en sus eternos viajes por lo profundo del haber y el des-haber, cuando hubo dotado de voz a la realidad y hecho que esta, La Voz Primordial, tomara consciencia de sí misma, la convenció de algo, de crear una nueva ley. La forzó a permitirle acabar su misión en nuestra existencia... El nombre Cronirion se volvió entonces prohibido para el universo y todo aquel que lo utilizara sería castigado.

¡Tan real como la gravedad, como la evolución, como que el agua tiene hidrógeno o que los colores de las estrellas nos dicen su edad!
¡Quienquiera que se nombre a sí mismo o a otro, Cronirion, desde este atemporal momento en esta existencia, quienquiera sea: yo, tú, él, ella, ellos, nosotros, vosotros o ustedes, será castigado con la muerte real y total; su alma será expulsada y exiliada de mí (el plano, la realidad, la existencia, el universo (este) y quedará bajo el poder, capacidad, decisión o capricho de lo que a mí escapa y tiene sentido. El verdadero Cronirion decidirá por su destino!

Y entre otras cosas, como darse a sí mismo (Cronirion), cinco años para desintegrarse de la existencia, se vio finalmente satisfecho, pues había logrado su cometido, su sueño de toda la vida... En este mundo, pues no era su primera ni última vez, era su vez ochocientos cuarenta y cuatro obligando a un universo a callarse los deseos de usar su nombre, su alma, como adorno para sus habitantes mortales.

Satisfecho, en tiempo récord si vale decirlo, quien hubiese estado años lejos del planeta, el nuestro, pero el de su universo (el de ustedes), pensó en volver y despedirse... “¿Pero de quién?”, pensó por un momento, recordando su breve vida y paso por este plano, tan solo recordando al olvidado Ark, aquel muchacho que lo habría recibido con brazos abiertos antes de desaparecer en una desconocida muerte que Cronirion jamás comprendería. También saltó a su mente la imagen de Hika y el recuerdo de su vida junto a ella, el cómo se conocieron, las veces que pelearon y... Elleri, cómo la odiaba, cómo la quería muerta... El enojo no es un estado en el que uno quiera ahondar cuando en contacto con la voz primordial, así que antes de perderla, la convenció de entregarle la oportunidad de hablar una última vez con Ark, su antiguo amigo del pasado (en el pasado) antes de perderse por el espacio infinito, de vuelta a casa, a buscar unas últimas palabras con su única amiga.

Y aúnque verdadero su encuentro atemporal con su amigo, encuentros tan privados y fuera de lugar no vienen a ser merecedores de mención ni con ruegos desde ahora, pues nuestra historia no tratará de sucesos que no vienen a ningún fin, sino de fines que buscan, a través de medios físicos, esclarecer misterios o conflictos complicados. Cronirion había vuelto, tras tantos diferentes años, a la ciudad que lo había visto nacer por vez primera con su cuerpo inhumano. Un último saludo, ¿un adiós? Quizás, aunque aún le quedaban cinco años para saber qué hacer con el resto de su metálica vida, pues quizás su próxima reencarnación lo volvían de cristal o plástico y aquello no era un miedo tan irreal.

Las ramas del bosque, pues ahí, ahora, estaba, se movían tranquilas con el viento de la época, una brisa de aquellas que los pájaros buscan para flotar como nubes por el cielo, de esa que mueve nubes para que las flores coman sol y que acompaña a los caminantes por sus excursiones de campo. El esférico solo flotó nostálgico por sobre las copas de los árboles y bajo el diurno sol, recordando su antigua carpa, aquel hogar errático incapaz de mantener un arraigo real con el espacio que lo rodeaba, más pareciendo una broma de un dios cansado con el orden que un objeto maldito destinado a parpadear entre el aquí y allá... Pero perdido en un incendio forestal, en un hecho simple y poco mágico de hacia... Quizás tres años atrás.

Bajo él, y la copa del árbol que apenas con su capa tocaba, una pareja de jóvenes caminantes daban rienda suelta a un de aquellas filosóficas conversaciones inhumanas que tanto gustaba y extrañaba. Eran un mago y una cambiaformas que, entre amenazas mágicas, secretos eternos y nombres familiares, se hablaban como amigos de toda la vida, como preparándose para el mañana. Cronirion se sintió extraño y alienado, sintió todo distante como si aquello, aunque siempre algo ajeno a él, fuera ahora más que nunca una realidad intangible e imposible, así que se elevó rápido y con la vista al sol, pensando en el pasado y buscando algún lugar, dentro de sus corruptas memorias, que le permitiera sentirse como habitantes del universo antes de abandonarlo... Por más que aún faltasen cinco años para verse expulsado, no quería pasar ese tiempo rondando sin rumbo o querer apurar el proceso. El suicidio es el colmo de quien reencarna.

Pronto, y a medio camino a ella (más por la subconsciencia que por la casualidad), recordó su otrora tienda de helados donde, en algún punto de su haber habría hecho fortunas extrañas a base de experimentos con almas o toda otra clase de organismos conocidos o por conocer. “Podría...”, pensó ante la idea de visitarla, pero ya viéndose flotando en su dirección se sintió como un tonto. Se detuvo y la observó de lejos. El lugar estaba prácticamente destruido, era una ruina, una olvidada e ignorada por sus edificaciones vecinas... Una ruina con la puerta abierta y una diosa del hielo atravesando su portal. Todo su cuerpo se detuvo en el cielo.

“¿Hikari?”, recordó entonces su único deseo y propósito para volver, pero... ¿Qué decir? ¿Acaso se iba  a despedir? El recuerdo de los cinco años se volvió doloroso ahora, con la idea de poder despedirse el hoy para toparse con Elleri mañana y sufrirla por otros cuatro años más lo molestó al punto del enojo, de aquel que lo pone a uno rojo de ira y funde los pensamientos, el raciocinio, pero Cronirion, ser inhumano y sobrehumano que es, decidió apagar su mente y cuerpo hasta enfriarse, esperar horas flotando detenido en el cielo antes de dignarse a seguirla o seguir sus pasos por si ya se hubiese ella marchado y, finalmente, retornar a la abandonada tienda o para seguirla a ella y ya saber que decir.

La puerta solo se abrió por su metálica capacidad cuando ya se hubo calmado y las horas pasado, cuando ya la luna se hallaba por lo alto y las nubes de lluvia, sus eternas amigas, comenzaban a cubrir el cielo como alegres de volverlo a ver. Con las tres de la mañana como alarma para despertar y una sonrisa en el alma tras notarse acompañado por su amado clima, cruzó el portal al pasado y entró a la Gelatería Helados Erráticos elevando un poco su voz:

Hika... ¿Sigues ahí?–.


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Tema Privado Re: ¿Sujeto Único: Experimento Fallido?

Mensaje por Hikari & Elleri H. el Mar Abr 17, 2018 10:02 pm

*Su intromisión fue delicadamente anunciada por el canto de una campanilla vieja y por el crujir de una puerta que hacía tanto tiempo que no cumplía con su labor que las uniones de metal apenas recordaban como girarse sobre sí y el solo movimiento del eje había supuesto tanta incomodidad para ellos, que prefirieron quedarse en esa nueva postura, dejando así el recinto con una media apertura. A la joven no le importó que la puerta no cerrara tras ella, de todas maneras aquella curiosidad infantil que le hizo querer averiguar cómo era el estado de aquella vieja conocida, seguramente se desvanecería después de ver algunas vitrinas y comprobar que en efecto los vagos recuerdos que tenía del lugar todavía le hacían justicia al mismo, entonces volvería a dejarlo tan abandonado como hasta ese momento para que cumpliera así con su promesa de desaparecer en los mares del olvido.

La recibió una ventisca helada que parecía provenir de los mismísimos casquetes helados, al sentir aquella frescura encontrarse contra su cuerpo, no pudo evitar recordar sus largos paseos en la Montaña Nevada, sus visitas nocturnas al lago de Éadrom. Sus recuerdos se reproducían en su mente como pequeños fotogramas que iban de los mas recientes a los más distantes, dispuestos uno tras de otro formando una especie de video que corría con rapidez, o así fue hasta encontrarse con aquel recuerdo primigenio con el que ella no esperaba encontrarse. Se trataba de un pedazo de memoria tan antigua, lejana e incompleta, que Hikari había decidido desterrarla al ámbito de lo inconsciente hacía mucho tiempo atrás y había sido por esa misma razón por la que había conseguido emerger con ese gatillo imprevisto. La joven revivió entonces, por tan solo un instante, aquel fragmento de pasado.

La imagen era la de un paraje adornado de punta a punta del pulcro blanco propio de la nieve, una nevada comenzaba y los copos de nieve, teñidos de un negro como la brea, manchaban aquella pureza dejando todo convertido en oscuridad. La sensación de haber estado acompañada por alguien volvía a recorrerla, voces que no recordaba decían su nombre, después nada. El silencio que no conocía, la oscuridad traicionera, y el frío que fue lo único que nunca cambió… Luz, un nuevo amanecer, un lugar diferente, los ojos de una mujer que amablemente le volvía a llamar “Hikari”.

~ Había pasado tanto tiempo desde la última vez… ~

*Cerró entonces la puerta de sus recuerdos, sin notar que aquel ente del que tenía una vaga consciencia, hacía estragos y se retorcía de gusto al verle confundida. Concluyó finalmente. *

… Aún no lo comprendo.

*Entonces sí se dedicó a recorrer con su mirada el lugar, sus ojos se ajustaron con facilidad a la ausencia de luz y pronto pudo detallar con mayor cuidado el entorno que se desplegaba frente a sí.
Técnicamente todo parecía estar en su lugar o solo ligeramente fuera de puesto: alguna que otra silla caída, una mesa especialmente girada unos 45° lejos de su espacio usual lo cual la hacía resaltar en comparación con las demás, las vitrinas estaban en perfecto estado pero los compartimientos que mantenían a los helados refrigerados estaba abierta, algunos ventanales se habían astillados y los cuadros que decoraban las paredes estaban torcidos.

~ Hmm… Que curioso. ¿Qué es eso?~

Entornó su mirada hacia una pared en particular y después la comparó con las demás, notó entonces que aunque las paredes conservaban su color, la mayoría de estas estaban tatuadas con formas irregulares como machas de pintura que parecían haber sido conservadas a propósito, como quien muestra orgulloso las cicatrices de una batalla de la cual salieron victoriosos. ¿Los contrincantes? La lista de helados que se ofrecían en el menú. Por donde quiera se enfocara habían despilfarrados trozos de magdalenas sabor magdalenas por las paredes, engranajes de azúcar buscando sus tornillos también azucarados bajo las mesas, chispitas de chelo adornando los cristales, cafeína blanca y negra jugando a ser ying-yang sobre la caja registradora, el picaporte que daba hacia la oficina convertido en una grosera mancha mohosa, chispas retardadas producto de unas baterías en mal estado; todas ellas cualidades que recordaba haber visto antes en los alimentos que allí vendían. Ni siquiera quiso pensar en lo que los helados eróticos y de s’s habían conseguido hacer. Pero de algún modo le hizo cuestionarse, ¿Qué era lo que había pasado allí? Parecía la travesura de algún grupo de adolescentes, pero… ¿Para qué unos adolescentes entrarían a una heladería abandonada para jugar con helados probablemente rancios? Era ridículo.*

… No lo recordaba así.

~ Quizás incluso el recuerdo está desgastado por el tiempo…~

*Poco a poco se iba acostumbrado al nuevo diseño del interior y aunque hacía conjeturas sobre el nivel de decadencia del lugar, algo parecía estar distrayendo su atención y no conseguía llegar a una razón lógica para el estado actual. Se dio cuenta entonces que había un aroma en el edificio que no había percibido antes, pero que de algún modo le resultaba familiar y considerablemente apetitoso. Al principio pensó que su apetito despertaba al ver tanta delicia helada desperdigada por el lugar, pero pronto entendió; aunque el helado era sin lugar a duda su mayor delirio culinario ella sabía que, de vez en cuando, se dejaba convencer por ese cautivador aroma que la sumergía en la locura completa y que conseguía acallar las interminables quejas de un estómago que solo encontraba satisfacción en esa única sustancia*

Almas...

*Como si por arte de magia hubiesen sido convocadas, las manchas que se desparramaban por todo el lugar, se vieron atraídas por esa palabra en particular. De pronto ya no estaban intactas e inertes, en cambio se movían cada vez con mayor ligereza y procuraban acercarse a la intrusa que curiosamente las hacía resonar.

De algún modo Hikari se vio reflejada en esos entes de composición dudosa que, aún sin globos oculares, parecían estar observándole. Comenzaron a cuchichear en un lenguaje que ella no pudo determinar y que más bien podía ser clasificado como los sutiles chirridos que se producen del viento al entrar en un pequeño agujero en una ventana. Y por donde quiera que los veía era imposible ignorar como despedían, de sus incompletas malformaciones, auras de almas que hace quién sabe cuánto tiempo habían sido arrebatadas. Lo reconocía con especial cuidado, pues se había visto en dicha posición más de una vez.

Era una similitud simple, aparentemente inofensiva e invisible al ojo público. Era como verse frente a un espejo que juega a estar descompuesto, pero que realmente muestra la esencia más fiel de quién se atreva a ponerse frente a él, y Hikari se había expuesto por voluntad propia. ¿Qué veía? Un frío sin forma que se envuelve en un mar de almas.

Decidió ignorar aquel hilo de pensamiento que la tuvo entretenida un rato, si bien el descubrimiento de las creaciones heladas con vida propia la habían tomado desprevenida; era la razón detrás de ese suceso lo que ahora captaba su atención. Comenzó a ahondar en las más absurdas y lógicas preguntas: ¿Habían hecho eso antes los helados? ¿Había percibido aquel aroma alguna vez? ¿Alguna persona había hecho algún comentario sobre ello?

~… Pero… ~

*Una pregunta que se había escondido en el rincón, la última en salir del baúl de las adivinaciones, la más brillante de todas finalmente se mostró ante ella. ¿Alguna vez había visto como hacían los helados? ¿O de dónde venían? La respuesta negativa le causó tanta curiosidad que, aunque seguía moviéndose por el recinto, su mente viajaba entre los días pasados intentando encontrar la respuesta del acertijo.*

Nunca decía nada… Solo llegaba con sus nuevas ideas.

*Fue sacudida de su ensimismamiento con el sonido de las criaturas que parecían encantados de recibir a aquella visita, se habían conglomerado cerca de ella y otros parecían indicar un camino hacia una habitación a la cual nunca había entrado. Estaba justo detrás de las vitrinas, una puerta de madera color caoba cuyo letrero en un curioso perfecto estado escribía “Bossu”. No tenía nada qué perder y quizás en un minuto más todo terminaría por hacerse pedazos, ¿Qué más daba saciar la curiosidad?*

~ … Prefiero que sea la curiosidad y no el hambre.~

*Ignorar los estragos estomacales se había convertido en su primera prioridad y no notó aquel ruido que se expandía como onda dentro de su mente. Algo resonaba, algo amenazaba con abrir la puerta… Pero el “alguien” esperó.

Giró el picaporte y la puerta se abrió como quien anhela ver la luz del sol desde tiempos remotos. Dentro de la habitación minimalista todo parecía estar en un orden especialmente cuidado, parecía estar siendo habitado por alguien extremadamente pulcro, aunque en aquella habitación no había nadie más que ella y los condenados que le habían invitado a entrar. En las paredes habían fotos de los antiguos trabajadores, todas capturadas de forma imprevista; en otra todos los “alguienbot”, los conocidos metálicos que en ocasiones Cronirion solía materializar. Había también un escritorio de metal en el que aún habían algunos papeles, aunque con anotaciones que Hikari no se atrevió a revisar, sus ojos en cambio fueron atraídos por una agenda que tampoco había visto nunca.*

¿Hmm? ¿Recetas?

*La tapa del libro era de color gris y estaba deformado ligeramente por el uso. Decidió abrirlo y pareció haber una gran aclamación por parte de los expectadores que lentamente se acercaban, el sonido que despedían ya no le resultaba incómodo y decidió entonces ojear el contenido. Transcurrieron así varias horas, aunque ella no lo notó al estar inmersa en la lectura. Una hoja, luego otras más, los garabatos de tinta negra contaban la historia detrás de todos las creaciones.

Hikari, incrédula, continuaba leyendo. No comprendía entonces qué era lo que le causaba tanta intriga y recelo, hasta que encontró la última anotación. Un apartado en el que estaban ideas sin concretar y experimentos sin retroalimentación, invenciones que no habían conseguido llegar al mercado por una razón desconocida y en donde su nombre parecía adornar la última página. ¿Había leído bien? Regresó una y otra vez al título, confirmando lo que había percibido de primer momento.

La lectura entonces adquirió otro sentido, letra a letra la agenda y la habitación se vieron afectados por el aura gélida de la joven, cuyo rostro pétreo parecía endurecerse conforme daba fin a su búsqueda. La temperatura descendía y partículas de hielo comenzaban a conglomerarse creando capas de escarcha nevada, ésta se propagaba con mayor rapidez de la usual.

Estaba indignada, enfurecida e irritada; sensaciones que ella no solía experimentar con regularidad. Seguramente al cabo de un rato habría conseguido controlar su ira y habría terminado por dejarla ir, para evitarse lo problemático…

Pero escuchó la voz del causante de todo y ya no había vuelta a atrás.*

Pedazo de metal alienígena…


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Tema Privado Re: ¿Sujeto Único: Experimento Fallido?

Mensaje por Demian Serkin el Mar Ago 14, 2018 7:33 pm



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CERRADO
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Este tema lleva inactivo más de dos meses y por tanto, muy a nuestro pesar, debe ser cerrado y enviado a la papelera, pero ¡No temas! Si deseas recuperarlo solo tienes que pedir su apertura aquí.
Lugar: Otros.
Atte: Staff ITR.
RHODES PRINCE PARA ITR



Otras cosillas:

Gracias a la genialosa de Noire por la firma ♡
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