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Tema Privado Roses and Horns || Priv. Rhodes Prince

Mensaje por James Quirke el Miér Mar 14, 2018 9:14 pm

Las nubes parecían jugar, como flotando en un cielo infinito, suave con el viento acompañándolas de la mano. Una tarde perfecta en el bosque, la suave brisa había logrado apaciguar el alma inquieta del profesor James Quirke. Él era un hombre de altura promedio, 1.72 metros, piel clara cabello castaño y grandes lentes cuadrados, con un cristal fino. Nariz refinada y rostro agraciado. Aunque comúnmente, como pasa con cualquier persona, era reconocible a simple vista, en estos momentos ni siquiera su amigo más cercano se hubiera dado cuenta que se trataba de él. Galopando en cuatro patas a toda prisa por el bosque, grandes cuernos salían de su cabeza y su cuerpo lleno de un pelaje castaño claro, se había convertido en un ciervo. Como todas las tardes a la misma hora, sabía que lo más probable que aquella joven se encontrara en aquel lugar, como siempre. Era una cita pactada entre un “Animal salvaje” y aquella mujer de la naturaleza.

El estar inquieto por algo, no era de la costumbre del profesor, pero había muchas cosas en la cabeza del mismo. Pues había logrado conseguir trabajo en Takemori, especialmente en la materia en que él se había desarrollado hacia siglos. Luego de la jubilación de quien impartía las clases, al fin había quedo bacante el puesto de maestro en Técnicas de supervivencia y criaturas mágicas. Puesto al que se presentó inmediatamente y luego de estudiar su currículo e historia fue aprobado, comenzando las clases este lunes. Es decir, que solo le faltaban dos días, ya que era viernes por la tarde, aunque no era lo único. Había algo más, hoy era el día en que le diría a su amiga del bosque quien era realmente y lo que sentía por ella.

Nunca se había animado a decir una sola palabra aquella joven, por temor a ser rechazado. Ella lo había conocido como un animal. En un principio aquella mentira, ayudo a acercarse a la joven, poco a poco fue creciendo al punto de que no podía dirigirle una sola palabra, solo se conformaba con verla, escucharla y quedarse a su lado en las horas que esta aparecía en el bosque. Se había acostumbrado tanto a ella que temía que si decía la verdad… ella lo dejara de querer. Pues él se conformaba con solo eso… que lo quisiera… pero arto de este absurdo engaño, en su cabeza buscaba las palabras para poder decirle la verdad. Como explicarle que él no era un animal, o mejor dicho, que era más que un animal salvaje. Que era un ser racional y pensante, que quería estar a su lado, cuidarla y protegerla.

El miedo recorría cada fibra de su cuerpo, tanto así, que si hubiera elegido otra transformación a la que no estuviese acostumbrado, su cuerpo vibraría y se trataría de amoldar a otras de sus formas. Era una suerte y una desgracia que lo hubiera conocido como Cornamenta.

Llego hasta el sitio acostumbrado, tal vez un poco más temprano que lo de costumbre, pues ella no estaba ahí, reposo sus patas en el césped verde de aquella pradera rodeada de árboles, los cuales estaban retomando su color luego de haber pasado el invierno y entrando en la primavera (según las estaciones en Japón el mes de marzo es cuando comienza la primavera). Apoyo su cabeza en sus patas delanteras y dejo que el tiempo pasara, observando en el horizonte, esperando que a través de los arboles aquella viva cabellera roja se mostrara, con aquella sonrisa tan peculiar.




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Tema Privado Re: Roses and Horns || Priv. Rhodes Prince

Mensaje por Rhodes Prince el Miér Mar 14, 2018 11:39 pm

- Si le das muchas vueltas, va a romperse. Su tallo es frágil.
La voz de la anciana sonaba firme. Sus ojos café la observaban con una sonrisa divertida, mientras su pelirroja "nieta" hacía un movimiento circular con su dedo a cierta distancia de una rosa, la cual girada sobre su tallo.
- No se romperá -respondió ella- las flores son fuertes, y yo puedo sentir la vida de esta.

Su abuela permaneció sentada sonriendo con gusto, observando como aquel hermoso ser daba vueltas una y otra vez sobre su eje. Aquella tarde se llevó una sorpresa: la flor nunca se rompió, y Rhodes era muy talentosa.
- Haces que todo lo que toques sea hermoso. Tienes un poder increíble - mencionó con calma.

Rhodes sonrió.


La vida, luego de todo, había sido muy diferente a lo habitual. Aquella silla de madera vieja y roída por el tiempo ahora se hallaba empolvada. No había quien tomara su lugar, al igual que no había un ser en la tierra que podría ocupar el espacio en su corazón. Su abuela había muerto y la casa nunca estuvo más vacía.

Aún así, las ansias y la necesidad de sentirse "llena" la habían llevado a levantarse y salir en búsqueda de lo que fuera, sin un rumbo definido. Lo único que tenía en mente era que al anochecer debía estar en el mismo lugar; en su hogar. Fue así como logró conocer a un extraño ciervo que la observaba entre los verdes pastizales del bosque. A primera le pareció curioso y aquello provocó que se acercara. No tardaron mucho en tener una extraña conección que le incentivaba a hablarle sobre lo que sentía y la pena que la embargaba. A fin de cuentas ¿Qué podría decir un simple animal? No había mejor ser con el cual guardar un secreto que aquel que no hablaba ¿Verdad?

Con paso lento, igual que todas las tardes, caminó con lentitud por entre los árboles del bosque, adentrándose entre lo más profundo hasta llegar a un claro en el que la luz del sol apenas rosaba el pasto con sus rayos. Observó desde lejos al ciervo, sentado como siempre sobre sus patas, mirándola.
Ella sonrió por fuera, ocultando el dolor en lo profundo de su ser. Era un nuevo día, después de todo. Un nuevo día con su mejor amigo, el ciervo.




- ¿Esta vez fui yo quien llegó tarde? - preguntó amistosamente mientras se acercaba a él, como si esperase una ridícula respuesta de su parte. Se sentó a su lado, pasando su mano por el lomo del animal, sintiendo la textura de su piel- El tiempo se pasó volando, o yo realmente estuve lenta hoy -mencionó de forma pausada, cerrando sus ojos mientras el viento movía sus rojizos cabellos.


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Tema Privado Re: Roses and Horns || Priv. Rhodes Prince

Mensaje por James Quirke el Jue Mar 15, 2018 1:30 pm

Las orejas se pusieron de punta al escuchar los sonidos en la vegetación. Era imposible para el no identificar esos pasos, poco a poco aquella melena roja de cabello, largo, se hizo notar. El corazón del profesor dio un brinco de alegría. Elevo su cabeza dejando notar la gran cornamenta, quedándose quieto en el lugar, mientras sentía como aquella delicada mano pasaba a través de su pelaje. Movió su cabeza con suavidad acariciando con su rostro su mejilla. Cerrando los ojos para percibir su aroma.

Tenía intenciones de hablar, pero nada se le ocurría, no sabía concretamente como comenzar a charlar con ella. Aquellas palabras de la joven eran como agujas en su corazón, que resonaban una y otra vez en su mente.

“Tan hermosa como siempre” menciono en su mente. Tenía ganas de decirle que no se preocupara, que él la esperaría aun si tuviera que pasar mil años.  Se concentró por un momento en el rostro de la joven, para luego ladear su cabeza, observando al bosque. Dando un suave bufido desde su nariz. “¿Cómo puedo hablarle? ¿Qué le digo?” Pero en su mente solo se encontraba en un silencio total. No encontraba ningún manare de poder expresarse más que como lo había hecho hasta ese momento. Con simples muestras tranquilas, como las de un animal.

Suavemente abrió los ojos apartándose un poco de ella, reprochándose por dentro. “No quiero mentirte, ya nunca más” menciono en su mente. Mientras que con su hocico dio un soplido en su cabello echándolo para atrás. La miro directo a los ojos, y cuando estaba a punto de hablar algo llamo su atención.

Las aves comenzaron a dispersarse en el bosque y luego de un segundo se escuchó un fuerte sonido, un bramido que retumbo sobre todo el lugar. Era un arma de fuego, el tiempo en que había tardado, entre el vuelo de las aves y el llegar de aquel estruendo, lo que indicaba claramente que se encontraban a menos de un kilómetro de distancia. Cornamenta, mejor conocido como James. Se levantó rápido, pues conocía a la chica e imaginaba que podría llegar a hacer.

No la dejaría sola, ya no más. Por lo que se arrodillo suavemente con sus patas delanteras y bufo por la nariz, tratando de indicarle que se subiera a su lomo. Su intención era alejarse con ella lo más rápido que pudiera y ponerla a salvo. ¿Pero podría actuar así? El en si tenía sus dudas… pues entendía mejor de lo que pensaba los pensamientos de la joven. Solo esperaba que no fuera tan necia para meterse en peligro. Pero temía a que actuara de una manera imprudente. Con su cabeza, el comenzó a señalar a que fueran en la dirección opuesta insistentemente.




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Tema Privado Re: Roses and Horns || Priv. Rhodes Prince

Mensaje por Rhodes Prince el Mar Abr 17, 2018 12:41 pm

La calidez de su pelaje se movía entre sus dedos. Ella podía sentir la vida recorriendo cada fibra de pelo del animal.
El bufido del animal logró que abriera los ojos. Una sonrisa se dibujó en sus labios. Él era peculiar, a veces podía sentir que la entendía más allá de su relación con los demás animales. Los ojos sel ciervo se fijaron en los suyos, provocando que su sonrisa aumentara, volviendose una suave carcajada tierna que solo un ser del bosque podía sacar.
- ¿Qué te pasa? Estás un poco extraño hoy -mencionó de forma amorosa, pasando su mano por la cabeza del animal intentando despeinarlo como si fuese un humano - Te prometo que no volveré a llegar...

Pero sus palabras quedaron ahogadas en su boca al escuchar un fuerte sonido que provocó que se mantuviera quieta. Sus latidos se incrementaron, mientras sus ojos observaban las sombras de las aves volando apresuradas, dibujadas en el pasto. Un segundo sonido hizo eco, provocando que ella se parara de inmediato ignorando las acciones del ciervo.

- Humanos... -susurró entre dientes, sintiendo como la adrenalina cubría su cuerpo, incitándola a correr.

Y eso hizo. Sus piernas se movieron rápido, evitando cualquier rama, árbol o flor que podía hasta llegar a unos metros de donde pudo distinguir una figura humana.
El silencio era interrumpido por el eco aún sonoro en su cabeza, acompañado de su respiración agitada.

Pudo divisar entre la maleza al hombre de bigote marrón, sombrero y cazaca de cuero, cargando nuevamente su arma, observando por la mira dónde había caído su presa.
Una sonrisa se fomó en aquellos labios y ella supo hacia donde debía mirar. A unos metros se encontraba un lobo herido, dando aullidos de dolor.

El humano se acercó, apuntando hacia la cabeza al animal. Llevó su dedo hacia el gatillo y se dispuso a disparar. Sin embargo, el sonido que ahora hizo eco fue el de un grito. El pasto se llenó de gotas de sangre, mientras el hombre caía al suelo adolorido. Una flecha había atravezado su mano justo a tiempo.


La melena naranja encendida de la muchacha se observó entre los árboles. Caminó con suma cautela sin soltar ni dejar de apuntar con su arco.
- Dame una razón para no asesinarte. Serás un buen alimento para las plantas de este lugar. Es una manera de volverte útil.

Sus ojos ahora verdes mostraban aquel rastro de Nádur que normalmente estaba oculto. Ahora era diferente, ella estaba dispuesta a matar.



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Tema Privado Re: Roses and Horns || Priv. Rhodes Prince

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