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+18 Tiempo de caza [Priv. Sayori]

Mensaje por Aiden y Jayden el Miér Mar 14, 2018 3:43 pm

Concha de plata que brillaba en lo alto del mando nocturno, acompañándose de las luciérnagas estelares, aquella luna se teñía de sangre ante los ojos de los gemelos deseosos de aquel líquido carmín lleno de vida que recorría los cuerpos de los habitantes. Arriba del edificio, observando todo ser orgánico que pasaba tranquilamente bajo sus pies, sin imaginarse la clase de depredadores que les observaban con una quietud hipócrita. A aquella hora marcada por el reloj, no había mucho de donde escoger, el clima era helado como si también temiera por su propia seguridad, propagándose hasta los huesos. Ambas criaturas de ojos luminosos se miraron con cierto desconcierto que con una pulsión una sonrisa sádica se extendió en sus labios dejando su rostro lleno de emoción.

Las pocas personas que se presentaban bajo sus pies no corrían con la misma suerte de los que dormían plácidamente en su casa sin ninguna preocupación; mucho menos la compartían con el joven de cabellos azabache que caminaba en solitario, sosteniéndose entre las paredes de los negocios y edificios del lugar, se tambaleaba un poco y el hermano de cabello más corto hubiera podido reconocerlo del instituto, aunque no fuera de su clase, pero este se encontraba en un trance por la falta de comida, a pesar de que junto a su compañero trataban de evitar con algunos animales, pero no puedes engañar para siempre el paladar de un carnívoro dándole una falsa imitación hecha de soya. Fue Jayden quien dio el primer paso, desapareciendo entre el vacío, seguido por Aiden. Dejando un susurro en el viento como regalo de compensación.

El que era considerado el menor de los dos, sostuvo al chico de los hombros utilizando su poder de seducción para atontarlo y evitar gritos que únicamente proporcionarían problemas. El otro lo tomó entre brazos volviendo a desaparecer entre la anormal velocidad de sus cuerpos. Podrían estar en trance, pero sus instintos de caza y peligro estaban activados al cien, por cierto, por lo que sabían que atacarle en medio de una calle los entregaría en bandeja de plata a aquellos que castigaban a los que no respetaban las reglas. Policías podían llamarse, pero siempre hubo algo más turbio. Llevaron al chico entre brazos hacia un edificio abandonado que habían equipado especialmente para aquellas cosas, porque se conocían, sabían que no importaba cuanto control tuvieran, siempre terminarían cayendo en su naturaleza, esa no era la primera vez ni la última en sus vidas. Lo dejaron sentado e inconsciente en una de las bardas mientras Aiden se aflojaba la corbata del traje que todavía llevaba puesto.

-Por lo que huelo, este chico es totalmente humano –Comentó relamiendo sus labios y agachándose dispuesto a darle la primera mordida, pero fue su hermano quien le detuvo. - ¿Quieres ser el primero? –Su ceja derecha se alzó casi con una expresión divertida. El contrario le negó con la cabeza mirándole de forma preocupada a lo que asintió con la cabeza comprendiendo. –Entiendo, créeme, pero no hay de otra. Odio hacer esto –se acercó al castaño tomando su rostro entre sus manos -, se supone que tú eres el más peligroso de los dos, no me hagas tomar ese papel. –Depositó un casto beso en los labios contrarios que pronto fue correspondido añadiendo un par de colmillos que se incrustaron en el labio inferior dejándole fluír un hilo de sangre, pero no se enfureció o le apartó, se dejó en aquel pequeño intercambio de sangre que pronto bajó hasta su cuello. Tomar sangre de otro vampiro no era algo que saciara la sed de los de su especie, ni tampoco poseía un sabor de cual se pudiera disfrutar, pero entre los gemelos era de lo más normal hecho únicamente por razones de diversión o lujuria. Los colmillos de los vampiros tienen la capacidad de inyectar veneno a quien sea mordido, y aquel veneno en cantidades correcta era como una especie de droga que agudizaba los sentidos del cuerpo por el que recorriera, pero les volvía más vulnerables, por lo que aquel método era muy común entre las parejas de Damphirs que lo utilizaban para aumentar su apetito sexual. –Vamos, que el hambre no sólo te atacará a ti –le sonrió mientras el otro se apartaba y limpiaba las comisuras de sus labios.

La atención se volvió al humano que tenían que poco a poco comenzaba a tomar conciencia. Aiden tomó la mano de este, encajando sus colmillos en la muñeca, inyectando su veneno, tan solo en una cantidad muy pequeña, no tenía la intención de matarlo así como así. La sangre era mejor cuando el portador de esta se encontraba vivo y con el corazón produciendo más cantidad con cada latido acelerado.

-Buenas noches –Saludó educadamente el "mayor", mientras su hermano pasaba sus helados dedos  por los cabellos de este, haciéndolos hacia atrás para destaparle la cara. - Disculpa por la rudeza –aquello venía en serio, odiaban aquellos, pero como habían dicho antes, no se podía evitar.
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+18 Re: Tiempo de caza [Priv. Sayori]

Mensaje por Sayori el Jue Mar 15, 2018 2:43 pm

Yori, kai, Sayo, Cuervo, como quieras llamarlo pero nunca, nunca combines el nombre con el apellido dicho de forma occidental; siempre sonará mal en cualquier acento que desee poner. Era realmente molesto para el Azabache inclusive si sus amistades mas cercanas lo decian. Un chiste de mas gusto que jamás debería ser nombrado. De mano al pecho tomándolo por el cuello de la camisa blanca de botones, acercó Clai a su compañero de clase de nombre Alex. Este se reía tanto y los demas le acompañaban. Todo por que en la salida con los cinco de siempre en un bar típico de Eadrom salió el tema de hablar sobre Clai, entre esos porqué nunca el Azabache da su nombre completo. Estaba molesto, tanto que podría lanzar por la ventana a su nueva víctima. Seguían riendo, seguía conteniendo la ira Hasta mas no poder. En esas su amiga mas cercana, una estudiante de Música llamada Gon, la chica que mas resaltaba en el grupo por tener una personalidad muy extrovertida y sobre todo por el cabello de arcoiris corto; ella intentó calmar a el hostil Azabache ya qué en el momento en el que ella se levantó de la silla Clai estampó contra la pared cercana a el asiento del contrario haciendo que este se golpeara en la cabeza quedando de a cinco centímetros frente con frente.


—Vamos Kai~ Dejalo ir. No es momento para que lo saques a patadas del lugar de nuevo... —Le tocó el hombro Ella, Gon a Clai.


Era una situación algo común entre el grupo de amistades. En la misma mesa bebiendo montones de litros de Alcohol sonreía la mejor amiga de Gon, una castaña de cabello liso con degradaciones rubias en las puntas y el típico amigo moreno, kuro, que tomaba a mas no poder mientras abrazaba a la castaña. Este sirvió mas licor en la cerveza de Clai tomandola y levantandola ofrecer.


Se lo que te va a Gustar "Clai Sayori" Una historia mas que sucedió en la banda que intentó coordinar. —Dijo Kuro mientras tenia entendido el gran vaso de vidrio hasta Clai.


De un suspiro el pelinegro soltó a Alex, este chico cayó en el asiento con la camisa tan arrugada como si no fuera sacada a tiempo de la secadora. De igual manera rió, Kuro, el moreno lo había hecho. De un gruñido aceptó el vaso con cerveza con mas licor bruscamente, tan así que gotas fueron derramadas en la mesa sobre las botanas del centro. De un solo tomó, tragando el alcohol intentando dejar pasar la asquerosa broma que le estaban jugando. Exhalando con tanta fuerza, sonrojado y con los ojos apretados. Le estaba quemando la garganta.


Kai, acompáñame a el callejón.— Dijo Gon entre risas mientras ponía en pequeño bolso morado rectangular sobre la mesa. Los ojos verdes enmarcados con las cejas fruncidas bajaron el vaso a tres dedos de ser finalizado con ruido sobre la mesa.

Dale. —Respondió con una pequeña sonrisa.


Las memorias de Clai no lo defraudaron. Comprendía los movimientos de Gon. Poner el bolso en la mesa para sacar unos cigarrillos y dejarla con su mejor amiga, seguido de eso invitar a el mismo de siempre que la comprendía y le seguía en lo que fuera a un callejón solo significaba una sola cosa. Los dos salieron de el recinto a caminar por las calles en búsqueda del callejón mas cercano pues, fumar al frente del local les traería problemas y posiblemente los echaron a todos a la calle, aún mas por tratarse de quemar hierba al frente. Iban conversando en el camino, palabras sueltas y tranquilas, con un toque de euforia en algunas marcando lo interesante de la conversación. Por un momento antes de llegar Clai se tropezó con la dana cayendo de rodillas al suelo.


—¡¡Dios estás ebrio loco!! —Exageró la chica riendo tanto que tuvo que sostenerse ella de un poste de luz.


De igual manera le acompañó a la risa. Ahora sí que estaría en un pequeño problema, pues que al día siguiente debía ir a un ensayo con el club de música de la Universidad. Estaban programando una conmemoración en un cuarteto de Violonchelos hacia el compositor Liszt. Intentó ponerse de pie con ayuda de la Sonriente Gon.


Creo que.. te acompaño a fumar y hasta aquí llego yo. —Dijo verificando no haber dañado el pantalón.

¡Oh espera! Ahora que lo recuerdo, se me olvidó el mechero. ¿trajiste el tuyo? —Preocupada zarandeó a Clai. Este la detuvo el mundo le daba vueltas como para que ella lo mareara más. Buscó entre los bolsillos sacando la navaja de afeitar y el dinero necesario para el taxi. Suspiró fuerte, negando mientras la mirada decepcionado. —Espérame aquí por favor. No me demoro.—Pidió encarecidamente con las palmas al frente aguantandolo antes de correr con dificultad de nuevo al local.

Apurate Gon. —Le obsequió una media sonrisa-


Entonces, solo de nuevo. Clai ayudándose de las paredes caminó hasta el poste de luz. Estar un poco mas seguro que en la oscuridad del callejón. La vista se le nubló. El alcohol ingerido fue de una alta dosis y esto le preocupaba para el dia de mañana. Debía estar despierto temprano. "Carajo... otra vez me digné a pasarme. " Aferrado al poste exhaló con los ojos cerrados. Quedándose en este unos minutos hasta notar que la compañera no regresaba. "¿Qué está pasando? No me digas que se quedó entretenida hablando." Chasqueó la lengua con molestia, separándose del poste de luz a empezar a caminar con las manos dentro de los bolsillos del pantalón, tas que la brisa misma susurró. El sentido de alerta del hombre se despertó y la mirada vacia analitica se enfocó mas que todo el los oidos. Olía a problema. Estaba la ciudad tan silenciosa, fúnebre hasta el punto de no ser de confianza. Los pasos se detuvieron observando el ambiente con la periferia. Hasta que de un paso hacia un lado una media vuelta se dió encontrándose con un hombre, aparentemente mayor que él, cabellos negros. Lo recibió calmado, aferrándose a la navaja de su bolsillo compartiendo la vista fija a los ojos contrarios. Un solo movimiento pro parte del contrario y la mano saldría del bolsillo con la navaja abriéndose para usarlo como defensa; sin importar si le lastima profundo o no. Sin embargo, era monstruosamente veloz. Si pudo reaccionar cuando con lamos a los hombros la visión propia se nubló.


¿Qué fue lo que él ha hecho? Entró en un trance tan facil dejándolo ante la sumisión total. Débil, el cuerpo humano es demasiado débil comparado a serer con potenciales mayores. ¿Qué eran esos dos que se le acercaron? Sayori hubiera tenido el reflejo necesario para defenderse, siempre ha sido minucioso con los detalles y las energías de sus contrarios. Todo se volvió negro al cabo de segundos. Luchaba por intentar despertarse pero el alcohol y la hipnosis lo capturaron al cien-por-ciento. La oscuridad se apoderó de su mente. Bañandolo de imagenes psicodelicas en un sueño profundo que duró el tiempo necesario para ser manipulado por sus secuestradores. La imagen de los recuerdos tempranos, seguido a la imagen de sus aficiones terminado en la chica que fue su primer amor.


Roux. Roux. Roux


La mente fluyó buscandola. Desnudo nadaba entre las estrellas llegando al mundo de dos grandes senos. Lo abrazó. desapareciendo por completo la imagen al explotar como bombas de jabón, regresando a el plano borroso en el que los ojos y los dedos se movían de a toques electricos. El basto mareo sobre la barda nublaba la visibilidad temprana escuchando las voces lejanas mientras intentaba unirlas con su realidad. ¿Y qué si todo es un sueño?


Los ojos se abrieron de golpe abriendo la boca en un quejido ronco apoyó las muñecas hacia el frente dejando caer los cabellos hacia el frente cubriendo el rostro agitado. Respiró fuerte tras la sensación de adormecimiento de todo su brazo. Despacio sus ojos se entrecierran y la boca a su vez unió los labios tocándose la herida minúscula, sintiendo a su vez los vasos sanguíneos dilatados en la zona de los dos hoyuelos. Se tomó su tiempo, en subir la cabeza intentando enfocar las dos imágenes."¿Eran dos personas... o era la ilusión de haber dos personas?" Parecía somnoliento.


"No.. Son dos personas..."


¿Qué... Mierda quieren conmigo? —Hostilizó sus ojos cubiertos de nuevo con cabellos negros lacios, miraba fijamente a él que estaba cerca de él.


Una pregunta idiota, significante para el. Aún más tras tener la sensación familiar de sus rostros. Intentó no parecer obvio, los observaba a ellos pero a su vez tenía en su mente un momento en el que buscaba gracias a su visión panorámica la pequeña idea de como salirse de esa. De cejas fruncidas esperó sus respuestas. Lastimosamente, una imagen pasó por su mente. La tenía mucho mas complicada la escapada de lo que pensaba. Recordó el extraño movimientos tan veloces del que tenía al frente. Si esto resultaba cierto, el intento de moverse en defensa propia sería reducido a una probabilidad demasiado baja. Rodó los ojos al cómplice. Pensando lo mismo. La tendría fácil por ser dos. Crujió la mandíbula como reacción ante la decepción. Debía pensar algo rápido.


...Yo los conozco...— Eran los maestros de su Universidad, Los reconocía por el bromista de Alex. El de cabellos cortos, era uno de los profesores de él en las materias vinculadas con la filosofía. — Menuda coincidencia...—Sonrió diciendo con ironía levantando el mentón al hablarles directamente. —...No puedo creer que profesores de una prestigiosa universidad tengan como fetiche secuestrar personas como yo a altas horas de la noche.





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+18 Re: Tiempo de caza [Priv. Sayori]

Mensaje por Aiden y Jayden el Sáb Mar 17, 2018 6:56 pm

Los pálidos hermanos se miraron el uno al otro cuando su huésped supo perfectamente quienes eran ellos, pero sólo uno de ellos sonrió y le volvió la vista al chico poseedor de cierto aire orgulloso, acercándose más, quitándole poco a poco el espacio personal del humano.

-Parece que nos conoce, no sé si decir que esto es una agradable sorpresa –se encogió de hombros-, pero lamentablemente eso no cambiará los hechos. Sí, secuestramos personas, no regularmente, no pienses mal –aclaró moviendo sus manos y haciendo gestos cada que hablaba, en cuanto abrió los labios para hacer algún comentario más se vio interrumpido por una mueca y el dedo índice frente a él tomándose la cabeza con la otra mano, comenzaba a doler- No hay mucho tiempo –Volteó el rostro hacia atrás mirando a su gemelo quien pronto captó la indirecta. - Bueno chico –Se volvió a él con un aire algo melancólico que cambió una vez más, como lo había hecho toda la noche. El hambre te volvía loco. -, supongo que hasta aquí llega nuestra conversación –se acercó tomándolo del mentón y alzándolo más, obligándolo a verle a los ojos que denotaban frustración y hambre. – Ojalá nos hubiéramos conocido en otra situación. -Verdad o mentira aquello realmente no importaba, su bestia interna clamaba por un sacrificio para satisfacerle.

Deslizó su rostro hasta el cuello del chico, el cual sin ninguna suavidad o tacto mordió, encajando las blancas agujas que su boca escondía, dejando de un hilo de sangre bajara por la piel lechosa hasta envolverse en la tela de la camisa, sus dedos enredaron entre esta, jalándolo, obligándolo a acercarse más. La sangre que pasaba por su garganta de forma lenta era cálida y ligeramente densa, dulce al paladar, con un sabor típico de cualquier humano. Podía sentir los latidos ajenos y no fue hasta que su hermano posó su mano sobre su hombro le soltó y quitó sus colmillos de la tersa piel masculina.

- ¿Sabes…? -Comenzó a hablar, no necesariamente a alguien en específico. - estar aquí siempre resulta muy incómodo. Sé que no tengo derecho a quejarme, pero, esta parte tan fría y solitaria me hace sentir más animal que nada –Sus dedos se movían al compás de sus palabras, acariciando la cálida mejilla llena de vida. - ¿No podemos llevárnoslo abajo? –Esta última pregunta fue claramente para su hermano que parecía impaciente por su turno de la cena, podrían atrapar a dos personas en lugar de una, pero aquello sólo complicaría mucho más las cosas.

Ellos se encontraban en un edificio aparentemente abandonado, lo que nadie, mas que ellos, sabía era que había un sótano que tenía dos “pisos” hacia abajo, los cuales usaban para aquellos días de casa, el primero de arriba hacia abajo era donde se encontraban, la parte en la que llevaban a sus víctimas y se alimentaban, y el otro más abajo era una especie de departamento temporal, lo solían utilizar una noche cada cierto tiempo, sólo cuando necesitaban bañarse y cambiar sus ropas luego de la cena.

-Aiden. –Reprochó el hermano, que le miraba algo serio ante su petición, pero no le podía negar nada de eso, no les ponía en peligro ni a él ni a su compañero de vida, por lo que asintió con la cabeza y los brazos cruzados –Está bien, levémoslo.

Con una sonrisa iluminando su rostro, que se notaba menos ojeroso que antes, tomó entre brazos al chico de pocos centímetros más bajo que él, y cargándolo como si nada se dispuso a caminar, no sin sostenerle bien para evitar que se escapara. En cuanto sintió que su hermano le seguía volvieron a la velocidad típica de los de su especie y bajaron las escaleras hasta abrir una puerta de metal que al abrirla entraban en una completa penumbra e inundaba sus fosas nasales del aroma de la hierbabuena, el joven entró como si nada, gracias a los ojos que poseía, y caminó entrando a la única habitación que había dejado al menos caer de sus brazos el cómodo colchón.

-Disculpa, supongo que no ves nada –El hermano de este prendió una luz tenue que no molestaba a los ojos. - Ensuciaremos un poco, pero vale la pena ¿no lo crees? –Se quitó el saco y la corbata que tan sólo había aflojado momentos antes, comenzando a devorar una vez más el espacio personal del humano, arrinconándolo hasta la cabecera.
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+18 Re: Tiempo de caza [Priv. Sayori]

Mensaje por Sayori el Mar Mar 20, 2018 4:12 am

La situación se volvía cada vez mas confusa. Dos hombres plácidamente estaban hablando al frente de Sayori sin ninguna preocupación de ser descubierto con sus aberraciones de gustos por secuestrar a los jóvenes para quien sabe qué, misterio de a pocos segundos en ser revelados. Los gritos de "descansa pequeño cuervo" aparecen alrededor del edificio abandonado. Las vigas haciendo un perturbador ruido con la corriente de aire atravesar los huecos provocando un silbido perturbador. Nada agradable tan como las acciones de los contrarios. Clai se encontraba sentado a punto de intentar escaparse como fuera, pensando la situación mientras estos jugaban con él. La mente seria lo ultimo que perdiera, era obstinado. Del seño firme intentó descifrar las acciones básicas de ellos, pero por ser de una especia desconocida por el le resultaban un tanto difícil.


"...Si estos son como aquella mujer... Estoy realmente jodido."



Hace unos unas tres semanas había conocido a una dama en el taller de arte de la universidad en una noche de tormenta. La retorcida se veía como una persona inocente, hermosa por su contextura y sobre todo llena de misterios. Esa noche fue la prueba para los ojos escépticos de Clai. La mujer se aprovechó de él y su sangre AB robó de la misma manera en la que el hombre de cabellos cortos lo hizo. De instinto metió la derecha en el bolsillo del pantalón cuando su mentón fue tomado; lo miraba con cólera, no iba a permitir que otra vez le robaran, esta vez ya estaba conciente de la existencia de los demonios sanguinarios. Sujetó fuerte le navaja de su bolsillo sacando en acto repentino con la hoja hacia el cuerpo ajeno. La presionó contra el chicó en el preciso momento del que los colmillos penetraron la palidez de la tez, deleitando ambos cuellos con un hilo de sangre que viajaba por la clavícula.


La sensación fue extremadamente fuerte, mas que el de la chica que tambien le había mordido en el pasado. Solo faltaba dar un movimiento para cortarle lo que mas podría el cuello de su atacante sin embargo, el impacto fue mayor. Las manos se aflojaron y al regazo cayó el objeto filoso. — Y...Ya... Detente... — Intentó quejarse. Los labios separados, las cejas curvadas y los ojos cristalizados del dolor. Su cuerpo le palpitaba. Sintió completamente la extensión de los colmillos al romper la piel, el musculo y quien sabe que más en su paso. La sangre fluyó como lava ensuciando las prendas oscuras. Por un momento le tembló el cuerpo. Las sensaciones eran mas fuertes y entre jadeos roncos intentó respirar.


"Debo quitarmelo Responde carajo. Quitatelo. Clai QUITATELO"


Sin embargo el cuerpo no le respondió rapido. Como basura se curvó en sí mismo agarrándose la herida profunda de su cuello con ambas manos. Se resguardaba en el dolor tan intenso provocado. La visión intentó cuadrarse en la navaja de afeitar que dejó caer. Los dientes le crujían. Las sensaciones del tacto contrario le producían asco a pesar de sentirlas como una pluma. Era un animal comestible ante sus pies. Torpemente intentó ponerse de pie, moverse lo mas rápido hacia el lado contrario de ellos en un intento desesperado de escapar raspando el piso con las manos en el impulso para levantarse No había realmente algo mas inteligente para hacer, tan solo el instinto podía mas. El de huida. Estúpidamente cayó al suelo golpeándose el mentón. Cuando el contrario lo tomó Abrió los ojos en pavor respondiendo con ira enmascarada.


¡¡BASTA!! ¡¡Yo no soy ni una maldita comida para ustedes!! —Habló a pesar del tremendo dolor en su cuello al modular palabras. Pintó con sangre el rostro contrario en un intento desesperado de libertad al ser tomado. Pataleaba, golpeaba, gritaba en su odio. — ¡SUÉLTAME YA! — Como si el orgullo humano fuera suficiente. La adrenalina inyectada lo obligaba a usar su última carta... La desesperación.


Un suplicio vuelto realidad. De un rebote cayó sobre el colchón Arrastrándose hasta la cabecera con las piernas hacia el frente recogidas. Desesperadamente buscó la navaja de su pantalón recordando que... la había sacado para disque defenderse, perdiéndola de paso. — Carajo... En serio.. Alejense de mi. — Advirtió frunciendo la ceja mirándolos con terror, molestia, los quería muertos, miró hacia ambos lados intentando salirse de el colchón al intento de huida. Pero el contrario lo había acorralado. Afirmó su semblante apretando los labios manteniendo la vista llena de cólera al contrario. Entonces en silencio quedó.


... Ya tomaste lo que querías. No te atrevas a acercarte mas... —Crujió los dientes, apoyándose sobre los codos sin retirarle la mirada fija. Algo tenía el atacante, algo que lo atraía al verlo a los ojos, algo que le hacia agitarse aun mas y querer aceptarlo... Ilusiones baratas. Sabía que estaba en peligro y que las sensaciones eran un truco sucio mas...Haría lo que fuera. Debía apartar esos ojos de su vista. Así que, levantó el mentón y escupió en el rostro contrario.


Observó lo que hizo como si de esto se tratase una obra de arte en una media sonrisa.


Te lo dije. Ya robaste lo que querías... Ahora alejate...— Apartó un poco el rostro sin retirarle la entrecerrada mirada. No la podía retirar por su cuenta.



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+18 Re: Tiempo de caza [Priv. Sayori]

Mensaje por Aiden y Jayden el Miér Mar 21, 2018 10:15 pm

La puñalada que había recibido a mano de su invitado se regerabaa rápidamente y más gracias a la sangre que pasaba por su garganta en esos momentos. El único indicio de que hace unos segundos había una herida, era la fresca mancha roja que había en la camisa que ahora llevaba rota. El humano daba problemas, incluso más que otras criaturas que habían pasado por su garganta antes que él. Se veían algunos rasguños que el mismo se había provocado con los movimientos bruscos que hacía y las caídas anteriores.

-Te vas a lastimar más si sigues resistiéndote de esta manera. –Le advirtió con un tono juguetón en la voz. – aunque si te gustan esta clase de juegos... podemos divertirnos ambos –Le guiñó el ojo de forma socarrona, dispuesto a disfrutar más aquella corta noche.

El vampiro tomó las manos del chico que se notaban desesperadas, dispuestas a tomar lo que fuese para defenderse; las elevó por sobre él recibiendo a cambio el trasparente fluido bucal del contrario en su rostro. Sonrió alcanzando con la lengua una pequeña porción que caía por la comisura de su labio. Provocándolo. El hermano dio pasos adelante hundiendo el colchón con su cuerpo, tomando el rostro de su gemelo para observarlo con algo de rabia, al contrario, este no se iba entre los juegos y era fácil inyectarle una ira que sólo controlaba la persona correcta, pero a pesar de estar a su lado no le detuvo, dejando que aquel hombre tomara el cálido cuello del humano por el que debajo de la piel corría la preciada sangre.

-Mi hermano podrá tenerte toda la paciencia del mundo, dejé pasar la puñalada que le diste porque me lo pidió, pero sácame de quicio y no tendré la piedad ni el control suficiente para dejarte vivo hasta el final de esta noche. - Su mano se desalojó, dejando la marca roja de que alguna vez estuvo ahí

-Ya lo escuchaste –En aquel tiempo no le había soltado de las manos, las mantenía firmes, pero sin lastimarle de más o romperle las muñecas, cosa que podría hacer fácilmente. – En fin. Todavía no te podemos dejar ir, es muy pronto y sé que esa lengua afilada que tienes no podrá mantenerse quieta al igual que su dueño, por lo que tampoco dentro de unas horas o días te podrías ir. Entonces, si permites a mi hermano, es su turno de alimentarse un poco.

Sin decir nada más ahora le tocó al segundo acercarse, aunque sin buena cara, a tomar del brazo al azabache y recorrerle la manga, permitiendo la visibilidad de esa parte, encajando sus colmillos en la suavidad humana. Apretando, bebiendo con cierta desesperación.

-Perdona la brusquedad, cuando tenemos hambre somos más salvajes de lo normal –Explicó con un tono tan calmado que se pudo haber tomado como broma, aunque no era así-. Si te duele demasiado dínoslo, pero no te muevas o intentes zafarte o dolerá más. - Sus ojos de tener un rojo carmesí volvían a su tono chocolatoso de siempre, o casi siempre, indicando que tenía más control sobre su propio cuerpo y no era el salvajismo lo único que pensaba por él. Pero aun así la garganta no estaba satisfecha, irse con tan poco en la boca sería volver a la misma historia en poco tiempo y eso era justamente lo que trataban de evitar a cualquier costo. – Siempre suministramos al cuerpo de la víctima cierta cantidad de veneno que sirve como, una especie de droga y ayuda a controlar el dolor, tiene otros efectos, pero principalmente para eso lo usamos. Pero lamentablemente tu cuerpo no lo toma tan bien como quisiéramos, aun así, no puedo suministrarte más o sería más riesgoso, y si me preguntas, personalmente no me gusta la sangre de un cuerpo frío y muerto, pierde mucho de su valor.

Sus manos soltaron el agarre que tenía sometidas a las muñecas del morocho, tomando únicamente una de ellas que besó en los nudillos con gentileza, jalando el brazo hacia su persona y terminar inyectando los colmillos una vez más dando un corto sorbo antes de hacer la cabeza hacia atrás y lamer los restos del líquido rojo que salían entre las heridas. El hermano únicamente retiró su rostro, volviendo al lado de su gemelo.
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+18 Re: Tiempo de caza [Priv. Sayori]

Mensaje por Sayori el Vie Mar 23, 2018 6:10 pm

Cayó contra las sábanas haciendo que estas se arrugaran y las almohadas crearan un hueco perfecto para su cabeza recayera en esta sintiendo el golpe de las manos al ser situadas contra la cabecera haciendo cada vez menor la probabilidad de salirse con la suya. No estaba jugando, Clai estaba en serio  con sus agresiones en su intento de escapar o al menos lastimarlo  o lo que sea pues no le gustaba quedar como el pasivo sumiso y dominable, ninguno de esso apoyos iban con relación a su personalidad. Sea que no tuviera esperanza de poder escapar puesto que con lo observado de aquellos dos hombres eran mas fuertes y veloces de que el humano, lo intentaría.


La vista gorda le hizo al hermano, mas agresivo  aparentemente del  de cabello corto que le tenía acorralado. En silencio lo observó sintiendo como le estaba partiendo en dos el brazo, cortando la circulación con el fuerte agarre. Las cejas las mantuvo  apuntando hacia  abajo, de manera diagonal frunciendo inclusive la nariz como perro con ira. Sacudió el codo hacia si mismo de manera brusca buscando alejarlo y demostrarle  el desprecio que le tenía además del entendimiento de sus palabras. —...Como si le pudiera hacer algo grande imbécil. —Expresó recibiendo enseguida rodando la vista al contrario en hablar.


No mas fue escucharlo decir algo con respecto al tiempo  de estadía. Intentó mover varias veces las piernas pues éstas aún estaban en libertad. Tenía tantas cosas que hacer para el dia siguientes. tan así que el  había decidido retirarse de la celebración con sus compañeros mas tempranos por el compromiso al dia siguiente. Sencillamente no lo permitiría, y no sabe ni cómo  evitarlo. Clai sentía la opresión de su pecho  golpearle una y otra vez mirando al contrario hablar tantas palabras de poco interés para el Oji-verde.  Era uno de sus deseos que por fin podría cumplir estando alejado de su asqueroso padre controlador. El realmente quería darse a lucir en  el escenario con la música y se la iría  a perder si la ceremonia de los hermanos dura mas de un dia. Espero mentalmente que tan solo sea un decir. Entonces, cerró los ojos con fuerza apretando los dientes en un crujir arrugando la nariz al intentar usar las rodillas para abrirse espacio. Cuando...


Fue mordido por los dos al tiempo Abriendo la boca en un quejido, entrecerrando los ojos adornando con un gran rubor en su piel pálida del rostro. Las cejas se arqueaban, el pecho lo sacó y las puntas de las extremidades se endurecieron. Un dolor envuelto en sensaciones muy extrañas. "Duele... Duele demasiado... Extraño..." Aun así no era uno que lo matara. La adrenalina impulsada se combinaban con el veneno dando una sensación  indescriptible.


P-Para...— Intentó pedirles con la voz quebrada.


Recogió las manos de golpe acurrucado en sí mismo  echando el cuerpo hacia un lado. Las manos le comenzaron a temblar.  Lentamente  echó el vistazo a las heridas sangrantes. Estas dejaban salir hilos de sangre aun a pesar de ser lamidas por los vampiros. Las bajó de golpe manchando las sábanas blancas  sumiendo lentamente la vista a ellos. Despacio se tocó el pecho sintiendo como la respiración la tenia agitada, caliente tambien. De inmediato se incorporó subiendo las piernas como conejo a colocarlas en el pecho contrario intentando  sacarse de al menos de el que lo tenía acorralado.


¡Ale-...Aléjate!... ¿¡Es tan necesario tanto tiempo!? —Atrevido les preguntó,  deseando que la respuesta fuera negativa.



-Yo hablo./ "Yo pienso"/ Yo actúo.

Una vez mi Padre dijo...:

"Las emociones inexpresadas nunca mueren. Son enterradas vivas y salen más tarde de peores formas."
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+18 Re: Tiempo de caza [Priv. Sayori]

Mensaje por Aiden y Jayden el Lun Mar 26, 2018 2:43 pm

El chico marcó una sonrisa de oreja a oreja en los labios cincelados ante la actitud rebelde del chico frente a sus ojos, mostrando los blancos colmillos con restos de la sangre humana. El aroma de esta rondaba por aquella habitación de tenues luces, emanando de las heridas del cuerpo de su invitado y de las sabanas que se tenían mientras más mordidas daban, pasando de un cándido color brillante a el rojo oscuro, granate, vivo y muerto a la vez.

-Muchas cosas no son necesarias, pero hacen el trabajo más sencillo o simplemente divertido. - Tomó una de las piernas por la parte del tobillo, no duró mucho ahí puesto que la deslizó hasta la rodilla, apretándola ligeramente. - ¿No serás de esos chicos que dicen algo, pero realmente lo que pasa por su mente en otra cosa? –Su nívea e indecorosa mano continuó, pasando suavemente por su ingle, subiendo hasta el abdomen, por debajo de la camisa, sintiendo la cálida temperatura corporal que contrastaba con el tacto frígido de su propio cuerpo. Mordió su labio inferior, dejando salir un poco del elixir, lamiéndolo con su húmeda lengua. Una pequeña herida insulsa que sanó de inmediato.

-No hagas nada estúpido –Su hermano le advirtió, sabía que el gemelo no era malo, pero era más impulsivo que él, sobre todo en esos momentos de enmarañados sentimientos efímeros. Tenía que mantenerlo en un límite en el que luego no se fuera a arrepentir.

-No te preocupes –Giró el rostro para ver al “mayor” tranquilizándolo con una mirada pactante que únicamente él podía hacerle desviar la propia. Porque, aunque los ojos sabían perfectamente como sumergirse en el abismo, a veces no lograba volver a la superficie. Su concentración se volvió hacia su especial invitado dedicándole total atención a los pensamientos que marcaban su frente. - ¿Qué piensas tanto que tu ceño se mantiene de esa manera? ¿Alguna vez has escuchado que si hace eso te salen arrugas más rápido? –Preguntó con un tono algo melancólico por los recuerdos infantiles, pero enmascarados en la burla. - No creo que quieras arruinar ese agradable rostro que posees. -Retiró su traviesa e impúdica mano de entre la piel nívea y la tela ajena, volviendo a sentir el frío habitual del aire con un deje de excitación y desconcierto.


U:
;_; intenté hacer algo mejor pero no tengo nada de ideas y ya habían pasado muchos días, a mí parecer.
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+18 Re: Tiempo de caza [Priv. Sayori]

Mensaje por Sayori el Jue Mar 29, 2018 8:00 pm

Clai solo deseaba poder irse lo mas pronto de allí con todas sus partes unidas a el y eso incluye tambien su sangre la cual de a poco se la iban arrebatando. Sentía con cada piquete cada vez mas ido ante sus acciones, palabras que resonaban en su cabeza como una música de fondo. Intentaba aplicar fuerza de voluntar en tan solo no scumbir ante la vista y poder de sus contrincante, en especial al hombre de características mas retocadas. ¿Será el menor? Pudo preguntarse entre sus divagaciones. Mantuvo en todo momento su semblante en señal de la lucha. Era terco, si, y obstinado con lo que el desea en este caso su estabilidad.


No entiendo lo que tratas de decir. — Comentó en una sonrisa llena de reto, de voz en baja y agitada.


El sonrojo era enorme y su respiración era confusa. Lo observaba con los cosos sobre la cama y el abdomen flexionado a verlo mejor. Recordó mientras, el pequeño monologo que le había dicho en información sobre lo que le había hecho a su cuerpo. ¿Era veneno? Más bien como una droga. El tacto de su cazador le erizó todo el cuerpo. Las cejas se suavizaron y los labios dejaron pasar una suave cortina de aire. Como acto involuntario intentó usar la derecha como defensa al poner el piel en el pecho del que lo tenía sujeto. "No irá a... acercarse... de más. ¿O si?" En el momento, su voz no salia como el lo quisiera pues anteriormente se había quebrado con el mordisco. Observó fijamente la mano que le tocaba, subiendo con cada palabra recitada provocando por donde pase que su piel sufra en un mar de cosquillas excitante. Afianzó el semblante mordiendose el labio inferior. —...Ta...Tarde, este rostro morirá pronto... sea que lo arrugue o no... —Intentó decirle siguiendo el tono en reto, evitando caer en la sumisión. lastima que su voz no colabora.


Los ojos verdes fueron cerrados fuerte cayendo la cabeza sobre la almohada creando un profundo hoyo , Las manos sobre su pecho provocaron que su espalda se curvaba, el mentón lo levantara y se ocultara al ladear la cabeza a ahogar las sensaciones extremas al abrir la boca en un corto jadeo. Ese no era el, el conocia perfectamente su fuerpo y sobretodo lo conocia cuando estaba bajo alguna especie de sustancia. Era verdad, esta le agudizó los sentidos, su piel era tan sensible como palpar alguna erotica zona. COn la derecha se mantenía aferrado a la almohada.


"¿Qu....Qué es esto?"


No sólo su expresión denotaba placer con la caricia al pasar por su abdomen sino tambien la extensión del cuerpo e inclusive su parte baja. Temblaba al mantenerse curvado. Presionaba las sábanas con las pies hasta terminar acurrucado hacia un lado protegiendo su cuerpo. Entonces al recobrar aliento, levantó rápido su torso poniéndole la mano en el rostro.


Soy de los que si piensa algo lo dice si es pertinente. No hables como si me conocieras... Profesor. ¡Ya tomaron la sangre! Ya están bien. Así que. Dejame ir ya... —Dijo mirándolo con el sonrojo permanente; los ojos cristalizados y la boca fruncida intentando aplicar "fuerza" al asunto.



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+18 Re: Tiempo de caza [Priv. Sayori]

Mensaje por Aiden y Jayden el Lun Abr 02, 2018 7:41 pm

Ambos bebedores de sangre se quedaron mirando con atención al humano que daba a relucir ciertos atisbos de disfrute, las mejillas se notaban llenas de vida con en rojo que quemaba bajo la piel.

-Al parecer puedes ser más lindo de lo que creía – Jaló su corbata quitándola por completo manteniendo una mirada profunda totalmente fija en el chico poseedor de verdes ojos mundanos, escudriñándolos atento a los más mínimos movimientos – Jay –Sin apartar la mirada llamo a su hermano - ¿Te parece bien si cambiamos de juego?

Por supuesto el gemelo no podía negarse a los caprichos de su testarudo hermano, pero realmente no le importaba mucho, no porque no le quisiera, si no, porque conocía a los de su propia especie, siempre deseosos de más y no era como si fuera la primera vez, aunque no era algo a lo que recurrieran mucho. Pocos eran los que captaban la atención de ambos más allá de la sangre. Tendrían que ver que tan bien o mal podrían salir las cosas. Asintió con la cabeza cruzando los brazos sobre su pecho.

-Entonces me gustaría conocerte –le sonrió sin delicadeza y gateó entre las sábanas con derrames de vida, girando el cuerpo masculino una vez más boca arriba. Pasó sus piernas por los laterales del abdomen del azabache quedando encima de él, pero recargando su peso más que nada en sus rodillas dobladas ante el colchón; atrapándolo. Los largos dedos dibujaban gentilmente sobre la camisa manchada, la cual desabotonó conforme sus manos subían, relamiendo mis labios y los colmillos cuyo brillo sobresalía en su boca.  Cuando el corto trabajo estuvo hecho deslizó el tacto por la piel hasta llegar a los hombros, donde agachó su parte superior alzando la inferior ligeramente. Rozó su nariz y los labios por el cuello, deslizándolo hasta la oreja la cual tomó en un leve mordisco y soltó tan pronto como la había agarrado. - ¿Estás seguro de qué te quieres ir? La lamentable verdad es que nunca hemos tenido esa intención, no saldrías de aquí con vida. –Se volvió a alzar en la misma posición de hacía un momento atrás.

El gemelo se acercó únicamente para posicionarse detrás del castaño, abrazando su torso y recargando la barbilla entre el hueco del hombro y el cuello con una pegadiza serenidad, obteniendo como respuesta obtuvo una caricia en la mejilla contraria al rostro del más extrovertido.

-Pero, podemos ofrecerte algo, estoy seguro que te divertirás. No tienes porque preocuparte, seremos gentiles. Aunque espero lo mismo de tu parte, aunque no tanto – Giñó el ojo de forma traviesa dejando escapar una pequeña risa casi imperceptible, no contenía maldad, pero sí picor. Depositó un beso en los labios de su hermano y se quitó la camisa que llevaba dejando su lechoso pecho al descubierto. Volvió a agacharse rompiendo todo contacto con el gemelo, acercando su rostro al del humano. - ¿Me dirás tu nombre? ¿O puedo referirme a ti con un apodo? –Sonrió con cierto descaro y regaló un beso indeseado de media luna al chico que aprisionaba bajo su cuerpo. Aspiró el vivo aroma que poseía el contrario, haciéndolo anhelar más aquel contacto que sostenía con sus manos.
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+18 Re: Tiempo de caza [Priv. Sayori]

Mensaje por Sayori el Jue Abr 12, 2018 2:41 pm

Vaya situación se había metido. Estaba entre la espada y la pared casi que literal. Los hermanos estaban jugando con el como si este fuera un objeto mas dejando olvidó la regla de: Nunca juegues con la comida que es de mala educación. Parecían ser los mas cuidadosos en su trabajo sin embargo para Sayori, quedaban en lo mas bajo al sencillamente no solo tomar su sangre sino tambien perturbarlo con comentarios fuera de lugar y acciones que lo comprometedoras aprovechando el tal veneno anteriormente descrito por el de cabello corto. las sensaciones prohibidas que no debería estar sintiendo en un momento de peligro pues esos dos perfectamente podrían desangrarlo hasta entrar en algún estado de coma e inclusive llevarlo a la muerte. Entendía su posición, eran seres con extremada fuerza y velocidad los susodichos vampiros de las películas.


Callate... No me interesa que conozcas nada de mi. — No lo podría aceptar.


las sensaciones prohibidas que le hacían sentir se resumieran placer, lo que le tranquilizaba de todo esto era que el no lo controlaba, era la droga como por decirle así ahora, que le habían inyectado. Cada tacto, cada rose por su piel directamente hacían que su respiración ya agitada se hiciera notar mas concentrándose en un sonrojo permanente en rostro e inclusive en los hombros. Irradiaba su cuerpo el aroma perfecto de excitación un calor insaciable. Mantenía las manos hacia el frente, de palmas al pecho contrario echando hacia atras evitando que se acercara con su débil fuerza humana quedando contra el otro hermano de cabellos largos el cual, sentía su respiración como plumas haciéndole cosquillas al cuello. De reacción cerró los ojos con fuerza apretando los labios intentando aguantarse. — Ngh-... Ya basta. — Contestó abriendo con dificultad los ojos; de cejas curvadas miró al que tenía al frente campante por verlo al borde del derretimiento. En verdad ellos serían capaces de asesinarle si no aceptara. De igual manera sería atrevido todo.


Terminó por abrir los ojos mas suave al tiempo de separar los labios permitiendo que pasara la corriente mas delicada y caliente que pudo exhalar. En cuanto se sintió mas libre al ser liberado de la atención del castaño, no quiso participar visualmente del beso incestuoso de aquellos dos. Era obvio que esos dos amigos solamente jamas serían, mas de una relación sanguínea algo mas prohibido. Sonrió con ironía tras recuerdos propios de experiencias de igual calibre con su hermana. Pero lo que le hizo el mas elocuente fue un incentivo a que su mente se separará un rato de su cuerpo; el besó muy cerca de los labios de Clai y de tal manera se fue alejando tras haber implantado un beso, de tal manera Sayori inconscientemente le siguió el recorrido quedando con los labios expuestos, de apariencia delicada ligeramente deshidratados. Un aspecto que evidenció la sumisión que sentía.


¡Es estúpido! ¡Obviamente déjenme ir! No creo que ustedes sean de esos que terminan asesinando por simple placer. — Habló en el intento de romper el hilo del deseo. Tuvo que encogerse en sí mismo ocultando su rostro al desviar la vista hacia abajo. grave, el supo lo que hizo, sencillamente su cuerpo lo desea, lastima que us mente oslo quiera ser libre con todas las piezas puestas. De inmediato levantó el mentón frunciendo las cejas en su semblante de reto, intentando recobrar su seguidad dirigió los ojos al del al frente. — No lo mereces. Ni mi nombre, ni mi pasado, ni mi persona.


Los ojos de aquel vampiro eran mas fuertes que palabras llenas de valor. Aun así intentó aguantar su posición en la guerra perdida.



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+18 Re: Tiempo de caza [Priv. Sayori]

Mensaje por Demian Serkin el Mar Ago 14, 2018 3:17 pm



TEMA
CERRADO
Tema cerrado por inactividad.
Este tema lleva inactivo más de dos meses y por tanto, muy a nuestro pesar, debe ser cerrado y enviado a la papelera, pero ¡No temas! Si deseas recuperarlo solo tienes que pedir su apertura aquí.
Lugar: Calles.
Atte: Staff ITR.
RHODES PRINCE PARA ITR



Otras cosillas:

Gracias a la genialosa de Noire por la firma ♡
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