Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Octubre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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¡This is not about memories! (Priv Helena)

Mensaje por Andrew Adkins el Mar Mar 13, 2018 7:19 pm

-Al compás de los lirios, una pequeña florecilla danzaba a las orillas de un lago, los renacuajos que nadaban a su alrededor describian pequeñas ondas en la superficie que lentamente dejaban anonadado al rubio quien en sus pasatiempos se encontraba sumido en la más profunda de las meditaciones.- ¿Acaso será muy tarde? -suspiró con desdén,  la forma tan accidentada en que ocurrian ciertos hechos por su vida, muchas veces no dejaban tiempo para la reflexión, acabando de forma fugaz cual historia sin una página al final del libro. La noche solía ser su cómplice en cuanto a otorgar finales, conclusiones y resoluciones a todos aquellos inconvenientes con los que tendría que lidiar  se trataba, los sonidos de fondo eran perfectos para estimular el pensamiento y era allí, sin nadie a su alrededor donde realmente podría inspirarse. Su nueva incursión en las veces de escritor/compositor  aún gateaba como un proyecto, los resultados de su primer experimento no mostraron un avance por fuera de lo común y esto como consecuencia le orillaba a apartarse un tiempo en búsqueda de una nueva fuente de inspiración para sus letras. El dinero jamás había sido un problema para él por lo que se podía permitir transitar clubes al aire libre donde el alboroto de la sociedad noctámbula de Eadrom no seria un problema, existían ambientes para cada acción y en cuanto se relaciona al arte no existía nada más  satisfactorio que reconectarse con la naturaleza.- Me pregunto si la seguridad no empieza a cuestionar mi permanencia en este lugar… -murmuró entrelazando los dedos de ambas manos, abriendo un poco las piernas para eregir su postura, sentado en el suelo donde cómodamente observaba el agua sin obstáculo alguno-.

-Uno que otro paso resonó en la intempestiva noche, multitud de luces le rodeaban y de esa forma era mucho más fácil ubicarse. El camino de piedras al ras una pequeña cabaña enmarca perfectamente el camino de regreso a las instalaciones principales, un evento se llevaria a cabo aquel día y esto pesaba en la consciencia del vampiro ya que este deseaba la desolación, alejarse de todo con pretensiones de respirar.  Con aire petulante sacudió sus ropas, el polvo volvía a la tierra desmanchando torpemente las partes ensuciadas, sentía un deje de curiosidad de la razón por la cual variedad de turistas y residentes del vecindario decidian reunirse en un sitio tan inusual. Una fuente adornada con luces hacía las veces de centro a la cornucopia del evento, el agua reflejaba en sus gotas vestigios de colores varios producidos por los focos ubicados en el fondo. Andrew,  como de costumbre al principio se limitó a perfilar los alrededores, escudriñando  su presencia entre las grandes multitudes,  buscando mantenerse al margen hasta que fuese absolutamente necesario.- Oh no, muchisimas gracias -negó con la mirada a un camarero quien ofrecía tragos y aperitivos a los participantes, flamantes vestidos exóticos en variedad de personas que parecían aparecer  organizadamente finalmente revelaron la naturaleza del bullicio, un circo neófito de la ciudad estaba haciendo una demostración de sus nuevas adquisiciones y aquel establecimiento era el escogido como escenario, variedad de contorsionistas, malabaristas y acróbatas comenzaban a establecer sus estaciones para el público pudiese acomodarse alrededor, disfrutando del espectáculo. Las palmas comenzaron a sonar y el rubio era el primero que conmovido y extasiado por la vista expresaba gozo, aquel tipo de artes se veían infravaloradas por lo que el observar que aún existían personas con la dicha de trabajar en torno al entretenimiento indiscriminado, era simplemente maravilloso.-

-Un sacudón de cabeza le encadenó a la realidad, los roces y golpeteos de las personas comenzaron a privarle de su puesto privilegiado de atención, recordando el porque detesta las aglomeraciones. Su mirada se entrecerró en dirección al horizonte más cercano, unas banquetas con relativa cercanía parecian ser ideales ya que desde allí el talento humano aún podía ser apreciado desde una segura y discreta distancia, invitando a la comodidad por sobre la calidad de la vista. El suelo pasó de ser cesped a describir una baldosa en blanco y negro, la intemperie se encontraba a algunos cuantos pasos de distancia y la extensión rural de allí en adelante era tremebunda, aquel club era grande y generalmente bastante exclusivo con simple consecuencia en su precio. El aterciopelado telaje de su chaqueta. más informal que de costumbre incluia uno que otro de rayas, acompañada de una camiseta blanca por debajo, los colores oscuros en su jean y zapatos iban con intenciones de hacer contraste. De a poco la presencia del fuego volvió a llamar su atención, el encontrarse con seres capaces de colocarlo en su boca sin alguna clase de protección simplemente le recordaba a los dragones de antaño, cuando las calles rebosaban de vida y variedad de especies, cuando los tiempos eran mejores-.. Supongo que esto sirve -susurró, ni corto ni perezoso sacó su pequeña pero común libreta con intenciones de recrear todo el escenario representado. Las variopintas vestimentas de cada miembro del elenco se verían representadas como seres mitológicos en los escritos del albino, su inspiración había regresado-

- Una exhalación de relajación era el indicativo de que aquella perturbada alma por fin había encontrado un sitio donde relajarse, las vibras se entremezclaban con la alegría creciente de los presentes y con la coqueta modestia de los cirqueros aprendices su Musa parecía basarse en los ajenos, en sentimientos que concebía hermosos y distantes como lo era la familiaridad y unión de muchos que colaboraban con la jornada incentivando en sus retoños el amor por lo diferente, la individualidad por dentro de un colectivo. En su zona de confort por momentos separaba los codos, dando espacio a su rostro para acomodarse en sus falanges, soltanto el bolígrafo con el que detallaba todas las ocurrencias en su psique. Entrecerró los ojos un momento, buscando fijar algo que no estaba allí, una figura que se le hacía familiar y sin dudarlo ni un momento se levantaría a buscarla, de vuelta en el verdoso pastizal muchos le miraban porque su trote o carrera parecía inusitada sin razón. Las miradas penetrantes en su espalda como dagas disparadas  a su moral hacían mella en su vergüenza, el hecho de que una figura pública hubiese tenido aquel arranque enfrente de sus relevantes era simplemente inaceptable. El raciocinio se difuminaba con la ilusión dando arcadas de realidad donde esta realmente no existía, los fantasmas de su pasado volvían a atormentarle y problemáticas que sentía  habían sido olvidadas volvían en forma de punzadas a su cabeza con las cuales se despidió de la conciencia por instantes. Una columna de concreto sirvió como base y seguidamente dejó caer su peso completamente sobre la misma para recuperar el aliento, sonriendo de soslayo a sus preocupados espectadores incluso algunos de los activos de seguridad se acercaban extendiendo una mano en son de ayuda. Orgulloso como siempre, se negó apretando un poco la pared tras de si forzando el cuerpo a erguirse en contra de su voluntad, su sangre se sentía helada y más punzante que lo que pudiere soportar, acompañada con una creciente temperatura a la altura de la cien, descartando cualquier enfermedad, algo sucedía en la mente del mayor que al intentar rememorar eventos de pasado culminaba en un conflicto que su cerebro reflejaba con sintomas similares a los de una enfermedad. Entre jadeos y uno que otro tropiezo logró volver a su asiento ahora cerrando los ojos, enojado con creces consigo mismo al no poder dar con la fuente de tan desafortunado episodio, un punto y aparte se marcaba en su historia y tal vez las respuestas que tanto buscaba, se encontraban dentro de si mismo-.
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Re: ¡This is not about memories! (Priv Helena)

Mensaje por Helena Solaris el Jue Abr 12, 2018 3:06 pm

Todo se parece a su dueño. Helena lo sabía y lo comprobaba casi siempre en su cotidianidad.

Cada mañana, desde las cinco y media hasta las siete, su vecina, una muy atractiva mujer de treinta y tantos y cuarenta y pocos, junto con su grupo de amigas recibía al sol. Siempre guiadas por su “líder espiritual”, siempre acompañadas de un perro sospechosamente tranquilo y que cada que le tiraban una pelota para jugar la veía pasar con una calma sorprendente, negaba e inclinaba la cabeza. Su primer pensamiento al ver esto fue antinatural, el segundo, después de haber leído a un capítulo de psicología, fue condicionamiento clásico.

Con forme pasaba el tiempo se rindió en su afán de poder jugar algún día con ese perro, el labrador tenía mejor y más autocontrol que ella; era peculiar. Cada vez que lo sacó a pasear, Star, el perro, se detenía para hacer las necesidades propias y esperaba hasta que la cuidadora recogiera los desechos, siempre tocaba con su pata izquierda pidiendo agua, siempre con la derecha cuando lo que quería era comida, siempre negaba ante la idea de jugar y prefería trotar varios kilómetros antes que ir tras una pelota, disco o rama. Era verdaderamente peculiar.

Su vecina lo era más. Pronto aprendió que el amigo de cuatro patas, a su modo, seguía esa interminable hora y media de yoga, que respetaba los horarios de comida y de alguna forma se negaba a comer carne… Como su vecina.

Peculiar… Era un circo



Circo

Con Cipher, la vida era un circo. Cipher era su gato, era un peludo de negro y ojos verdes, que te rasguñaba la mano si lo acariciabas cuando él no quería o donde no le gustaba, que te mordía la mano sólo por el placer de molestar y que, de forma peculiar, si de verdad le caías lo suficientemente bien o mal, se orinaba sobre de ti. Ya sea para jugar o molestar. Lo segundo aplicaba más con Ryuusuke, que siempre salía tras el gato y de alguna forma en su departamento se recreaba un pasaje de la guerra de las trincheras. Su gato también era peculiar, pero no entendía como es que éste se parecía a ella. El gato no se parecía a ella. Con el perro de la vecina era evidente, pero ¿qué pasa con ella y ese gato? Ella era un pacifista, él empezaba la guerra porque estaba aburrido.

Aquella tarde lo llevó a esterilizar, de regresó a casa lo escuchó chillar y chillar, tenía verdadera urgencia por esterilizar al animal pero tampoco tenía ganas de hacerlo.

Estoy sentado al borde de la carretera.
El conductor cambia la rueda.
No me gusta estar allí de dónde vengo.
No me gusta ir a donde voy.
¿Por qué tanta impaciencia
mirando cómo cambia la rueda?

La prisa, para ella y casi siempre, tenía un carácter de inutilidad impresionante. Una inutilidad totalmente agobiante.

Se sentó, ¿qué caso tenía seguir para llegar a un lugar al qué no quería llegar?. Sacó al pequeño de su jaula y lo empezó a acariciar. Pronto lo sintió ronronear y buscando el calor de su dueña. Mordía sus dedos suavemente y los lamía Por amor él te mordía los dedos. Por travieso se escapó de sus abrazo e iba directo a una muchedumbre de gente que se paraba a contemplar un acto de circo.

- ¡Cipher!

Se escurría entre la gente, se dirigí al lago, iba de caza por una rana.

- ¡Cipher, detente ya!

Era ben conocido que los gatos no sabían nadar.




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Re: ¡This is not about memories! (Priv Helena)

Mensaje por Andrew Adkins el Lun Abr 16, 2018 3:45 pm

-Las elegancias empezaban a terminar, aquella pequeña ilusión que le obligaba a vagar en base a la nada, al despropósito, aún no había acabado. Una fuerte migraña le atacó antes de que el orgullo pudiere volver a sonreír a los presentes, era imposible concebir alguna clase de orientación cuando el espacio se difuminaba sobre sí y nubes negras de variadas dimensiones tomaban el lugar de los objetos y personas. “Tsk”, se quejó de forma muda casi mordiéndose la lengua para no expresar debilidad, apretando la pared con una de sus manos, aferrándose a la consciencia con las garras de ser necesario. Sus pies se arriesgaron a dar un paso en dirección a flora, alejándose de la muchedumbre para al menos reposar en la comodidad de la privacidad mientras aquel episodio desaparecía por si sol, o al menos esas eran sus intenciones. Cada paso reducía con creces el dolor, cuestion que le sorprendía ya que ni siquiera sospechaba aún podria caminar después de sufrir tal pérdida de los sentidos, los árboles eran la excepción a la regla, no existía ningún bloqueo o mancha capaz de borrar su soberanía robada, la naturaleza le recibia de brazos abiertos en donde la sociedad antes le había hecho caer, ¿Coincidencia? Sumido en la somnolencia y siguiendo cualquiera que fuese la dirección en la que aquel trance le llevaba, arrastraba su caminata ya que la debilidad aún arropaba sus músculos y le desequilibraba cada tanto.- ¿A dónde vamos? Ya no puedo más..-susurró a la nada, convencido de que algo más allá de su control tenía las riendas. Etéreas ataduras subconscientes intentaban de forma obstinada alejarle de la multitud- Tú ganas.. -Cedió ante sí mismo y arrastrándose, rompiendo ramitas y hojas secas dejó una estela para aquel que tuviere las intenciones de seguirle-

-Posó su cuerpo al ras del riachuelo donde antes se proponía a descansar, la luna desde abajo sonreía con su brillo aupando al desvalido con una calidez que jamás soñaria obtener de alguna otra fuente. Aquel rastro representaba tanto para él, sin siquiera saber el porqué. Atribuía dicho apego a el miedo y respeto que su especie debía sentir por naturaleza ante el día, aquella estrella ardiente que representaba el juicio final para los incautos que permitieran a la curiosidad o descuido acabar en su as. Los minutos pasaron y fue difícil continuar con su caminata, sin embargo sentía que tendría algo más que hacer en las cercanías de aquel lugar, en su nula lógica resultado del dolor, percibía aquel paraje como el destino donde debería desenvolver alguna tarea o recobrar algún recuerdo perdido. Ignoraba por completo que el bosque tenía una similitud espectral con el que había presentado su nacimiento, la roca donde reposaba su cabeza era de las mismas longitudes que aquella que le vió nacer.-

¿Uhm? -volteó tras de sí, allí donde los lirios hacen precaria la entrada a el lago avistó un par de seres acercándose. Uno de ellos tenía figura humana, se movía torpemente a través de matorrales y planicies, sin embargo el segundo, grácil y elegante esquivaba de manera precisa cualquier obstáculo, un predator a escala que de momento había fijado su objetivo en la lejanía..- Cipher..-susurró con confusión, desperezándose, parándose de cuclillas para tener una mejor visión de lo acontecido ante sí. Apretó un poco las manos y se estiró antes de que diera con la conclusión de caída, la naturaleza felina del animal haría un incordio tremendo para el toparse con la humedad de la tierra cuando descubriere que aquellas plantas flotando en la orilla no le servirían de apoyo. Suspiró un poco antes de empezar a correr, su velocidad rápidamente igualó y superó la del animal antes de que llegase a si quiera romper la tensión superficial. Rodeandolo por la barriga sin dar tiempo a la reacción, le alejó en un salto que acabó al lado de la chica quien yacía en plena carrera aún, dejándole en el suelo, notando como se retorcía de impotencia entre sus dedos al sentir que alguíen más controlaba su destino- Quédate ahí- susurró en un tono comico, alejándose algunos pasos mientras la rana se perdía en el agua lentamente.-
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Re: ¡This is not about memories! (Priv Helena)

Mensaje por Helena Solaris el Lun Abr 16, 2018 10:51 pm

Tan pronto tocó sus manos, el felino se dio a la tarea de morder y lamer suavemente sus dedos. ¡Puaj! Detestaba la sensación de esa rasposa, húmeda, fría y babosa lengua. Sobre todo babosa. Sintió un soplido frío recorrerle la columna vertebral, los poros dilatarse y ligeras ganas de vomitar. Odiaba la sensación del contacto de sus secreciones con su piel. Tenía un ligero problema con las lamidas de ese gato. Honestamente tenía un ligero delirio mental, algo así como una mente hiperactiva de hipocondriaca que no podía dejar de pensar que de seguro esa lamida le había hecho una micro herida lo suficientemente grande (dentro de las micras hay tamaños (?)) por donde una bacteria o virus letal podrían entrar y ella al no tener las suficientes defensas… O no tener defensa inmunológica alguna porque estaba hecha de tierra con agua, sangre y meros productos orgánicos, acabaría medio muerta por falta de un decente, eficiente, necesario y olvidado sistema inmunitario. Irónico, ¿qué tal si le daba una enfermedad de transmisión sexual? ¿las bacterias podrían dar cáncer? Había leído, hace mucho, que ante la mayoría de infecciones virales un ser humano común y corriente no podía hacer mucho, el cuerpo soló llevar la batalla y salía victorioso gracias a la nunca dada tregua del sistema inmunológico. ¿Qué pasaría con ella? ¿Debía de pensar si contaba con la anatomía o fisiología humana como para enfermarse?

Divagaba

Con agilidad, ésa digna de los gatos (y única), el minino se movió en sus brazos y le enseñó la panza. Odiaba los gestos que le hacía, ¿qué estrategia sucia, vil y barata era esa de poner cara tierna y querer salirse con la suya? Lo pero es que le funcionaba. Si alguna vez un hombre se sintió chantajeado o subestimado por su pareja femenina al usar ésta sus atributos para conseguir algo… Ella entendía el cumulo de sentimientos que de seguro el masculino llegó al sentir. Para empezar un ligero enojo e incredulidad, ¿verdaderamente hay alguien en pleno siglo veintiuno ser humano qué usaría tales tontas y bajas estrategias como su atractivo para conseguir algo? Lo peor es que podía funcionar. Lo segundo en sentir sería más sorpresa al encontrarse sopesando si le daba o no lo quería, lo tercero en sentir sería resignación al conceder lo que le pedían y ser usado. Quizá, si bien le iba al masculino se experimentaría un ligero disfrute; en el arte de pedir está el saber recibir y en el arte de dar también está el saber aprovechar, con suerte la complicidad era mutua y él en algún punto podría hacer lo mismo con ella. Colocó al pequeño en su jaula, le rasco detrás de las orejas y miró en dirección del joven que lo había salvado. ¿Dónde estaba? No le había dado tiempo de decir gracias. Era ágil, rápido y alto.

¿Dónde estaba?

A lo lejos creyó ver una figura muy semejante a la del masculino que había salvado a su gato, pero se movía un poco lento y parecía molesto. Se vía raro en su andar, un poco menos ágil, más bien apresurado y la cara…  No sabía diferenciar entre cara seria, de enojo y de enfermedad. ¿Una cara de constipado? Quizá. Comenzó a correr tras él con la jaula cerrada y el gato protestando. - ¡Señor! Espere, por favor, solo quiero darle las gracias... ¡Joven!




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Re: ¡This is not about memories! (Priv Helena)

Mensaje por Demian Serkin el Mar Ago 14, 2018 7:31 pm



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