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¿Estas preparado para escribir tu propia historia en el Instituto Takemori? Adéntrate en el mundo mágico de Éadrom en donde casi todo es posible. Convive junto a otros seres sobrenaturales y humanos. Comprueba si es posible que ambas especies vivan en paz y armonía. Diseña tus propias aventuras, persigue los objetivos que te trajeron hasta aquí y por sobre todo pásatelo en grande! Estas a un paso de formar parte de esta gran historia! Adelante!
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The Ballad Of Mona Lisa - Priv

Mensaje por Weed el Dom Mar 11, 2018 9:05 pm

Hacer planes parece carecer de sentido en esta ciudad llena de magia y fantasía. Todo es tan cambiante, extraño, e inesperado que en menos de un día el panorama será distinto a lo que disfrutaste ayer. Por supuesto, esto incluye el estúpido hecho de ver una jodida mansión donde hace menos de una semana estaba un parque público. «¡¿Quién es el alcalde de Éadrom y cómo permite semejante atropello al espacio colectivo?!» Piensa Weed al borde del llanto. Su rostro dibuja una expresión demacrada, una de la que incluso los muertos tendrían miedo. Sus ojos ahora sin brillo, observan el interior de semejante obra arquitectónica; para ser exactos, el bello jardín resguardado por un par de guardias. Arrodillado frente a la verja de metal, lamenta con todo su ser el haber escondido aquel diamante justo en ese punto. — ¡Maldita sea, por eso odio a la gente rica y sus derrochadores caprichos! Para terminar una obra de esa magnitud en ese tiempo debieron invertir una fortuna —

Quejándose sin poder aceptar su mala suerte, pensaba en lo estúpido que era todo eso. Sin embargo, el dolor no duró más de quince minutos antes que se levantase y comenzara a caminar en círculos por todo el perímetro de la 'fortaleza'. El daño ya estaba hecho, así que lo que seguía era pensar en cómo recuperar la joya del tamaño de dos puños que con tanto esfuerzo consiguió de aquellos traficantes africanos que a su vez lo adquieron de un grupo mercenario de Colombia. Viendo la mansión con más calma, pensaba para sí mismo «Ellos también deben tener activos valiosos para invertir tanto en seguridad, además de alarmas, sensores e incluso uno que otro bicho raro que seguro anda escondido» Luego de su segunda vuelta se hizo con una idea general del tamaño del lugar y se retiró antes de verse demasiado sospechoso.

De esa manera, volvió durante los siguientes dos días para aprender del flujo de personas. Incluso si tenía que permanecer inmóvil bajo el candente sol no se perdió de cualquier detalle capaz de ayudarlo a infiltrase. Pero mientras más veía, mucho más amargo se tornaba su corazón. En su opinión, incluso una cárcel estaría menos resguardada que dicha mansión en donde confirmó se mudaron seis miembros de la aristocracia inglesa. ¿Acaso sus antepasados O'Conell hicieron algo tan terrible que el karma lo perseguía hasta a él? No lo sabía, al igual que no sabía cómo lidiar con el problema frente a él. Tampoco fue capaz de confirmar si durante la construcción la tierra removida delató el cofre sellado donde escondió el diamante. Todo esto lo ponía de un humor complicado, entre deprimido y molesto.

Sin embargo, al tercer día de guardia escuchó un anuncio que parecía demasiado conveniente y forzosamente introducido por el bien de la narrativa. Los dueños de la mansión ofrecerían una fiesta de socialización para las más refinadas parejas de la ciudad, a fin que estos tipos conocieran un poco más acerca de las costumbres nobles de japón. Animado por la oportunidad, se apresuró a conocer más detalles sobre los requisitos para participar, memorizando cada uno de ellos y así no tener problemas. Entre lo más resaltante se encontraba el hecho de que era un baile de máscaras, debía ser en parejas, traer un regalo tradicional y finalmente poseer la invitación con el sello de cera propio de la familia anfitriona.

Weed era un maestro de la falsificación, así que fabricar todo ello le parecía pan comido. Pero pronto se dio cuenta de que no tenía pareja, detalle completamente necesario para poder participar. Su primer pensamiento fue su hermana, quien además de estar de acuerdo, sería una ayuda bastante útil; sin embargo, ella estaba de viaje para una capacitación en el extranjero, sin poder regresar a tiempo. Conocía a otro par de chicas de la universidad e incluso a una alumna de sus clases de arte... aún así todas solo entorpecerían su trabajo o se quedarían embelesadas por la situación. Pensar sobre ello le estaba dando dolor de cabeza hasta que una fugaz idea pasó por su mente. «No... » Intentó descartar la opción, pero la falta de otras alternativas le obligó o reconsiderar la posibilidad «Esa tipa es capaz de reclamar el diamante completo para ella y, para eso, simplemente mejor ahorrase la molestia.»

Recordando a cierta albina desesperante, no podía decir si debía recurrir por su ayuda. La conoció en un concurso de arcade donde en cierto modo tuvo una buena impresión de ella por sus métodos, pero luego de cruzar caminos otro par de veces por azares del destino, comenzaba a sentirse irritado por su ego tan inflado cómo un zeppelin. Aún así... situaciones desesperadas requieren de medidas desesperadas, por lo que al final de todo volvió a su casa y le pidió prestado el teléfono fijo a su vecino para comentarle parte de la idea e invitarla a charlarlo personalmente si estaba interesada. Y bueno, luego de una discusión de niveles astronómicos, así como un regateo al mismo estilo del 'precio de la historia' ambos acordaron asistir juntos.

_________________________________________________

El día del baile: 21:25 pm

— Creí que te habías acobardado —
Mencionó un Weed completamente distinto al usual. Ahora llevaba un elegante traje azul marino con pequeños detalles en blanco, una camisa con un tono más claro y una corbata que resaltaba por sobre el conjunto. Tenía ambas manos ocupadas, una con el regalo que debían entregar en el umbral, y la otra con dos máscaras hechas por él mismo. Dio una mirada hacia la recién llegada Charlotte y negó con la cabeza. A diferencia de él, que podía describirse como formal pero 'promedio', ella realmente tenía ese aire a nobleza emanando de ella con esas prendas. Suspiró y estiró la mano para ofrecerle una máscara, aunque lo adecuado sería llamarlo antifaz. Esta pieza estaba fabricada con su técnica de escultura así que tenía unos detalles extras que tal vez la contraria notaría, cosa que tampoco era tan malo porque explicarlo sería un rollo demasiado tedioso.




ANTIFAZ DE LA MONARCA
OBRA DE NIVEL ÉPICO

Una pieza fabricada con el mítico cuero arcoiris, manteniendo sus atributos como suavidad y brillo. Fabricado especialmente para una dama, su forma redondeada permite resaltar mejor la figura natural del cuerpo, aumentando la sensualidad de la portadora. Además, en ella se encuentra tallada en delicados trazos la forma de una bella mariposa monarca en el auge de su vuelo. Definitivamente es una pieza digna de la realeza, pero no se olvida su función de ocultar la verdadera identidad de su portadora. Deslumbrante como la luz de la luna llena, misteriosa como el oscuro velo de la luna nueva, este es el antifaz de la monarca.

Fabricado por Weed

Atributos (Solo afectan a la portadora):
Camuflaje +30%
Carisma +10%
Destreza +2%

Habilidad especial - Danza natural:
Si la portadora de esta pieza se encuentra en un rango de 2 metros del portador de 'Antifaz del monarca', ambos reciben un bono de +20% en destreza. No aplica si las piezas no están en uso.
REALIZADO POR JONSEI PARA ITR ©️


Aquel cuadro de información siempre saltaba al terminar cualquier obra hecha por él. Había ciertas personas que también eran capaces de verlo, mientras que otras simplemente no notaban nada extraño por más que lo intentasen. Él llegó a la conclusión que solo los seres con posibilidad de sentir el flujo mágico verían dichas letras. Esta era solo una obra de nivel épico, pero bastaba para ayudar en su misión. Le tomó un par de intentos conseguir una pieza conjunta, además de el útil efecto de camuflaje, pero sentía que valía totalmente la pena. Aún así no le explico todo esto a la albina, sino que simplemente se puso su propio antifaz y caminó hacia la gran entrada de la mansión. — No destaques demasiado, no pelees con nadie y, por sobre todo, no le dispares a alguien — Como si explicara a una niña, rogó con el corazón que los problemas se mantuviesen alejados hoy...


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Re: The Ballad Of Mona Lisa - Priv

Mensaje por Charlotte Wickham el Miér Mar 21, 2018 4:28 pm

Bien desde el comienzo, la idea le parecía simplemente una locura. Desde el simple comienzo, Charlotte entendía lo idiota que podía ser el subnormal como para enterrar un diamante en medio de la ¡ciudad! De una ciudad que crecía cada vez más -Porque no me sorprende tu estupidez...- pero lo más gracioso de todo había sido el que el necesitara su ayuda, cosa que la albina utilizo para sacar ventaja de eso. ¿Por qué? Simplemente porque había 3 cosas que no podía pasar por alto la gran capitana. 1 debía hacerle un favor al subnormal del concurso del arcade, 2 Debía hacer de su pareja y acompañante a una fiesta refinada como esa, y 3 (lo más importante de todo este asunto) había un diamante en juego en todo esto. Diamante significada dinero... y dinero significaba más juegos y consolas para comprar.  Por todo ello, la saber termino aceptando la invitación a la dichosa fiesta, la cual no significaría más que una misión de rescate para la codiciada joya.

Sin embargo, a medida que los días pasaban, el tiempo para conseguir la ropa que debía utilizar para la fiesta se agotaba. Sinceramente la albina había dejado pasar el tiempo ya que no le gustaba nada ese tipo de cosas con la elegancia y demás. Recordaba claramente su sufrimiento cuando su familia era invitada a los bailes reales a los cuales debían asistir obligadamente. La pobre debía utilizar vestidos pomposos y peinados elegantes que simplemente la hacían sentir como idiota. Su hermano siempre le recordaba que se veía adorablemente bella, mas a ella no era lo que le importaba, o mejor dicho nunca le importo su apariencia, tan solo de lo que era capaz.  

Tan solo el día anterior repensando todo el asunto, quejándose por haber aceptado algo como ello por el impulso de obtener dinero, maldiciéndose silenciosamente, terminó saliendo hacia el centro comercial en busca de algún vestido. Estaba 100% molesta y quejosa, si no encontraba nada que le gustara terminaría llamando al idiota y se negaría "Tsk.. No me gustan estas cosas...AGHHH ¿Por qué acepte?" Calmada era lo menos que se encontraba, de hecho, en sus pasos se notaba la ira con que pisaba la calle al igual que una extraña aura de color negro que le rodeaba por completo.

Caminó bastante hasta acercarse a una tienda de vestidos costosos, ninguno le llamaba la atención, mas era de esas tiendas que te daban asesoramiento en el outfit completo. Sin pensarlo más se adentró al lugar con cierto nerviosismo. Una joven (Un poco mayor a la albina) se acercó a ella para atenderla amablemente, notando la poca comodidad de la albina con el asunto de los vestidos, más mostrándose completamente segura de que la haría cambiar de opinión. Le pregunto sobre el color que más le gustaba y tomó las medidas de su cuerpo, el cual termino alagando por mucho, a lo cual la capitana no pudo evitar sonrojarse.

Pronto varios vestidos estaban colgados sobre un perchero para que los viera antes de probárselos, pero a Charlotte hubo uno en particular que llamo su atención. Este era de color azul con ciertos brillos, largo y con breteles finos sobre los hombros, y sobre el lado de su pierna derecha tenía una larga abertura. Al momento en que se lo probó corroboró su pensamiento de que ese vestido no se veía tan mal, de hecho, era bastante cómodo como para caminar y moverse. Una vez el vestido estuvo listo solo quedó buscar unos zapatos altos y plateados, un clutch del mismo color plata. El peinado y el maquillaje le recomendaron que volviera al otro día con tiempo, la dejarían lista si así lo quería, y como ella no tenía ni la menor idea sobre eso le pareció un trato justo, después de todo sabía que la presencia en fiestas asi era importante, no solo uno debía actuar como del estatus social, sino verse del mismo.

------

Dia del baile

Era una linda noche, cabía resaltar, el cielo estaba estrellado y la temperatura no era muy fresca, ideal para esos paseos nocturnos que la gente solía tener en los fines de semana. Al menos no sufriría frio de esa forma vestida, algo estaba saliendo bien desde el comienzo, mas esperaba que su suerte se mantuviera -Tsk... cierra la boca, solo hago esto por mi bien, no es como si me interesara ayudarte- respondió acercándose a él para tomar una de las máscaras que el otro tenía en las manos. En el trayecto no pudo evitar ver como estaba vestido. Una mueca de gracia se dibujó en el rostro de Charlotte –Quien diría que podías vestirte decentemente eh, aunque no te quita lo promedio-  comentó negando con su cabeza mientras revisaba el antifaz notando algunos restos de mana sobre este. No pudo ver demasiado más que ello, pero si se encontraba en lo cierto, ¿el subnormal era una clase de mago? Cierta clase de desconfianza creció en ella en ese momento, no podía olvidar lo que había hablado con su master, por lo que esto solo le dejaba la opción de mantenerse más alerta que nunca.

-Tsk...- desvió su mirada mientras se colocaba el antifaz en su rostro debido a que no quedaba mucho como para que tuvieran que entrar a la mansión. ¿Acaso creía que era tan idiota? Ciertamente no sabía sobre su pasado, pero le demostraría que tan bien podía encajar en lugares como estos a pesar de su desprecio por ellos, después de todo estaba en su sangre. - Si quieres que no ocurra nada como eso mantente a una distancia prudencial, no me toques ni utilices vocabulario vulgar en ese lugar- aconsejó al de cabello castaño terminando de colocarse el antifaz mientras comenzaba a caminar hacia la entrada por su cuenta, solo cuando estuvieran cerca se detendría a esperarlo, desde allí afuera no era necesario que actuara amablemente con él.


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Re: The Ballad Of Mona Lisa - Priv

Mensaje por Weed el Lun Abr 02, 2018 10:22 pm

El umbral de la mansión era lo suficientemente grande como las entradas de aquellas iglesias occidentales de la época renacentista, mostraba una vista imponente pero también decorada con fineza. Todo el camino al interior estaba precedido por unos largos escalones de mármol que poseían delicados motivos en relieve detallando un gran león que portaba una capa llamativa y mostraba sus colmillos hacia un grupo de animales arrodillados. Aquella criatura los observaba con orgullo desde las gradas superiores. «Un símbolo familiar para demostrar la benevolencia del rey, pero también su ferocidad. El león nocturno inglés, creado para el linaje familiar Winchester... Ahora entiendo por qué repentinamente aparecieron por aquí» Una pequeña gota de sudor frío se deslizo por el cuello del castaño cuando sus pensamientos tomaban forma «Cruzar caminos con esta familia otra vez, deberé mantener un perfil bajo para no tener problemas» Su ritmo se tornó más lento cuanto más cerca estaba de ingresar a esa mansión. Ahora no era simplemente el lugar donde escondió un diamante, sino que también una trampa mortal que fácilmente se transformaría en su tumba con un único paso en falso.

La luz temblorosa de las farolas principales otorgaba una sensación de misterio que acompañaba la temática de aquella presuntuosa fiesta. Rayner sentía un poco de nerviosismo que se acrecentaba con la fría brisa nocturna. No era su primer trabajo de recuperación, ni tampoco el más riesgoso; y aún así, su corazón se sacudía con fuerza mientras intentaba salir de su pecho, le decía que las cosas no saldrían como las había planeado. — ¿Pero qué dices cariño? — Respondió en voz fuerte y clara a la última frase de la albina, dejando atrás ese abrumante momento para quedarse sujeto al brazo libre de Charlotte, entrelazando ambas extremidades e inclinándose con naturalidad hacia ella al momento de pasar al lado del guardia que verificaba sus invitaciones. — Jamás podría hacer algo que arruine tu estado de ánimo — Comentó mientras fijaba su mirada en ella... Si, en esos orbes destellaba el instinto asesino más puro que jamás podrías apreciar en otro lado. Weed solo atinó a sonreír antes de soltar un largo suspiro de alivio. Para su suerte todavía tenía a aquella egocéntrica mujer a su lado. Burlarse de ella era como medicina a sus preocupaciones, y eso le permitió aliviar su nerviosismo, aunque lo más seguro es que le costaría como mínimo unos cuantos moretones.

Pero centrándose más en la mansión, se veía muchas veces más grande por dentro que desde la calle. Tal vez fuese por la cuidadosa organización del lugar y el mobiliario, o el adecuado uso de espejos en el salón principal; sin embargo, por más que parecía haber más de cien personas allí todavía se sentía disponible para el doble. Todo era radiante, el candelabro central brillaba con la intensidad del sol, reflejándose en las baldosas níveas y paredes lisas. Las mesas estaban repletas de bocadillos, además de tener gran cantidad de sirvientes velando por el bienestar de los visitantes. — ¿Un poco de champaña, mi cielo? — Rayner retiró su mano y preguntó mientras le ofrecía la copa que tomó de algún lugar. Se acomodó cerca de Charlotte y comenzó a hablar en voz baja. — El número de guardias excede mis cálculos en casi la mitad, lo bueno es que están concentrados vigilando que todo salga de maravilla aquí adentro y los que vigilan el jardín lateral siguen siendo cuatro — Su expresión se curvó en una sonrisa macabra cuando mencionó aquello, incluso sin que hubiese un motivo claro para ello. — Debemos socializar un poco para que la multitud no sospeche, intenta beber un poco, fingir alegría. Yo haré el ridículo antes de medianoche y tú me sacarás a tomar aire fresco y tomar con la guardia baja a los hombres a cargo del patio — Repitió una vez más el plan que ya habían trazado con anticipación, solo para estar seguro de que fuera impecable.

Una vez dicho todo eso y luego de recibir el sermón de la peliblanca, se centró en intercambiar unas cuantas palabras con algunos de los presentes, aunque cada tanto voltearía la mirada hacia la segunda planta de la mansión, temiendo que ese sujeto mostrara su cara ante él y lo reconociera. Todavía contaba con el efecto de camuflaje otorgado por la máscara, aún así, no se sentía del todo seguro y eso se hacía evidente cada tanto con sus torpes movimientos. «Cálmate» se repetía «No vayas a arruinar el trabajo o te lamentarás por mucho tiempo»

Los minutos avanzaban a paso de tortuga, dando la sensación que se ralentizaban adrede solo con la intensión de ofuscarlo. Estaba más cauteloso que de costumbre y su mente se comenzaba a dividir entre pensamientos inútiles y frases de auto-consuelo. Tuvo que ir al baño a lavarse el rostro para aliviar siquiera un poco ese pesar, y luego volvió al lado de aquella presuntuosa señorita a la que el alcohol parecía no querer, pues incluso luego de beber tanto se mantenía en perfecto estado. — ¿Estas lista? — Le preguntó él cuando solo faltaba media hora para que la medianoche llegase. Debían poner en marcha el plan antes de que---


¡BUENAS NOCHES DAMAS Y CABALLEROS!


«M#%&da»
Maldijo con todo su corazón esa voz cargada con acento extranjero. No necesitaba ver a la persona para saber que se trataba de Roland Winchester, hijo mayor del actual jefe familiar... y un poderoso brujo capaz de ver a través de tus recuerdos a voluntad. [Agradezco a todos por ser partícipes de esta celebración que he preparado para ustedes con ayuda de mis hermanos y hermanas] Y por lo visto ya tenía un 50% de la generación joven de su lado. [Ahora es momento de dar inicio al evento principal. Un tradicional baile de máscaras donde los ganadores serán coronados como rey y reina. Ambos tendrán el honor de portar estos presentes que, por supuesto, les pertenecerán desde aquel instante] Y cuando dijo eso todo el salón quedó en un extraño silencio antes de saltar en ovaciones de alegría. El joven levantó la mirada y notó las dos coronas acomodadas en los cojines rojos tal y como si se tratase de una ceremonia verdadera. Con solo unas cuantas observaciones notó que estaban hechas con oro y plata fundidos en una delicada aleación que fácilmente valdría una pequeña fortuna.

Sus ojos tenían un brillo codicioso emanando a través del antifaz, pero no se molesto siquiera en ocultarlo. En cambio, extendió su mano derecha hacia Charlotte y le habló con un tono tan seco como el de las hojas de otoño — Vamos al patio y continuamos con el plan original o ganamos esas coronas antes de seguir — Él conocía el riesgo que implicaba, que posiblemente eso arruinaría la idea de pasar desapercibido y en el peor de los casos sería reconocido cuando se acercase a recoger el premio; sin embargo, el dinero lo llamaba con todas sus fuerzas al igual que una sirena al marinero, haciendo que contenerse fuese una labor imposible. — Esta vez te dejaré elegir, solo no te acostumbres... — aunque no lo deseara, le estaría confiando la decisión a la albina.


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Re: The Ballad Of Mona Lisa - Priv

Mensaje por Charlotte Wickham el Vie Abr 20, 2018 6:16 pm

En situaciones como esas Charlotte detestaba ser tan expresiva, o, mejor dicho, exageradamente expresiva ya que sabía que su malestar e incomodidad podría sentirlo cualquiera. Al sentir los pasos del castaño acercarse inhalo profundamente para poder comenzar con su personaje de una perfecta y dulce compañía, esperando que funcionara, aunque sabía que tal vez sería más difícil que cualquier otro combate en el que hubiera participado "Tal vez incluso morir sería más sencillo que fingir ser pareja de este subnormal promedio de la sociedad".

Al momento en que sintió que el mago le tomaba del brazo, una sonrisa forzada por calmar su deseo de quitárselo de encima se había formado en sus labios. En su otro brazo se encontraba su clutch, el cual estrujaba cada vez más. Había olvidado que todo este circo incluiría el contacto físico, gran error no tenerlo en cuenta ya que era algo con lo que no sabía lidiar tan fácilmente. -Que considerado...- apenas esas pocas palabras pudieron escapar de sus labios, las cual difícilmente se habían modulado debido a que se encontraba presionando sus dientes. Pero por dentro sabía que si esto seguía así no llegarían a ningún lado, por su bien debía intentar distraer su mente hasta que al menos estuvieran dentro de la lujosa y tradicional mansión.  

Dirigió su mirada a los alrededores, la decoración de la parte de la entrada, donde unas estatuas de leones y demás estaba erguidas dándole la bienvenida a cada uno de los invitados. Aquellas piezas de piedra le llamaban bastante la atención a la albina, sentía que en algún lado ya las había visto, mas aun no podía recordar con claridad, había pasado mucho tiempo desde que había estado en tierra firme asistiendo a fiestas y reuniones de la alta sociedad, o si quiera estudiando sobre esos símbolos, por lo que se le haría demasiado difícil distinguir de una similitud a la exacta pieza. Mas, al menos, todo aquello la había mantenido bastante calmada como para relajar su cuerpo y caminar hacia dentro de la edificación, donde grandes mesas alrededor del salón se veían llenas de comida gourmet junto con variedades de vinos y champaña. "Esta parte se me hace bastante interesante" pensó soltando una genuina sonrisa mientras se soltaba del otro y se acercaba lentamente a la mesa para tomar una de las copas que ya tenían servido champaña. -No, yo pude tomar la mía- le respondió mostrándole que ya tenía su propia copa ya en manos. Su tono, a diferencia de las varias veces que habían hablado, era más dulce y melódico, como si su voz fuera mucho más suave que su usual.

-Supongo que eres incluso un tanto idiota también para calcular, por supuesto esta clase de eventos tendrían grandes cantidades de guardias- susurró en un tono jocoso, riendo de una manera delicada, fingiendo hablar de otro tema con su pareja -No te preocupes, se cómo actuar en estos ambientes, ni debes decirme que hacer- respondió más seria esta vez. Y sí que sabía cómo comportarse en estas fiestas a las que generalmente la gente solo venía a demostrar cuanto había crecido su patrimonio y a alardear de sus riquezas o fortunas. -Aunque me parece un plan que te va a ir muy bien contigo volvió a comentar alejándose hacia la mesa para tomar alguno de los aperitivos que estaban ofrecidos en la mesa. Había bastante variedad de comida y aunque no eran de ese tipo de comida chatarra del futuro al que ya estaba muy bien acostumbrada, se veían bastante bien, por lo que podría aprovechar para llenar su estómago. Mas antes de llegar a la mesa, recordó que había algo que debía decirle al castaño, estaba aguantándolo muy bien por ahora, pero no sabía cuánto más podría.  -Ohh.. Rey- esbozó una sonrisa acercándose hasta él para tomarle de la corbata y fingir que estaba acomodándosela, para poder susurrarle en el oído -Recuerda lo que te dije antes de entrar, o voy a cortarte esa lengua tuya y romperte los dedos cuando salgamos- La albina ajustó un poco de más la corbata para dejarle y volver a por su objetivo, los bocadillos.

Pronto mientras bebía y degustaba la comida, un grupo de mujeres bien vestidas y enmascaradas se acercaron a la chica para charlar como buenas invitadas que eran de la fiesta. Al parecer estaban deleitadas por el magnífico vestido de la albina, lo que solo hacia inflar su ego, como siempre ocurría. Mas, ella supo cómo mantener la compostura y continuar una civilizada conversación, que finalmente termino en el origen de la familia. "¿Winchester?" De pronto todo tenía sentido, recordaba ese importante nombre y la historia familiar. Aun en su época eran una familia de gran poder y al parecer mantenían el símbolo del león. Mas, la capitana sabía que esta familia en sus tiempos eran grandes conocedores de literatura e historia, ya que se encargaban de escribir y coleccionar libros antiguos. "Así que después de todo, estos ineptos lograron que su apellido perdurara en el tiempo, pero el nuestro...?" Pronto la nostalgia se apoderó de Charlotte, llevándola a varios años atrás en el tiempo, a una fiesta como esta, una de las ultimas que había asistido con su hermano.

Todo eso le hacía pensar que había sido de su hermano, que había ocurrido con su apellido y si finalmente pudo tener una vida feliz, a diferencia de su tremendo final. - Señorita, quisiera más champaña?- Los ojos de la albina se veían idos, y con mucha razón puesto que estaba viendo todo como si en el pasado se encontrara, tanto como si pudiera escuchar a su hermano a su lado reírse por la gran cantidad de vino que llevaba bebiendo a esa altura de la noche –Calma Lottie, deja algo para los demás- Aquella voz que su mente había creado la dejó ladeando la cabeza en dirección a una pared en la que nadie se encontraba, mas ella si distinguía una inexistente silueta. - ¿Señorita?- De pronto Charlotte comenzó a pestañar repetidas veces en las que se encontró devuelta  a la realidad. -Oh... No, muchas gracias, ya he bebido suficiente- respondió con cortesía mientras intentaba volver a la charla con las demás mujeres, a las que debía preguntarles por si tenían en esta mansión una biblioteca como solían en Inglaterra, a lo que estas damas aseguraron que gran parte de su colección habían trasladado a este país.  

Ante aquel dato Charlotte supo que era su oportunidad, olvidaría el estúpido diamante, seguramente estos idiotas tenían los registros de las familias más importantes en los últimos 500 años, por lo que no podía perder esta oportunidad única, solo debía hacer que el subnormal cooperara también con lo suyo. -Claro, pero es que antes debemos...- y fue en ese momento en que se vio interrumpida por el anuncio del baile "Tsk.. Ahora no.…" Justo que pensaba ir a merodear por la casa y encontrar la biblioteca comenzaría el baile, por el cual premiarían a dos personas, con nada más ni nada menos que dos coronas de metales preciosos. -Hmm..- Tenia que pensarlo, no era la mejor para estas cosas y nuevamente tendría el problema del contacto físico, pero por otro lado si participaban en las actividades de la fiesta podría luego pasearse un poco más libre por la mansión. -Lo haremos- dijo inmutable mientras intentaba tomarle la mano para acercarse a la pista, mas como su conocido problema no se lo permitió, tan solo le tomo de la muñeca para arrastrarlo con ella a la pista. -Como dijiste debemos socializar y hacernos pertenecer a la fiesta, así que intenta dar tu mejor esfuerzo- le susurro mientras con dificultad y algo tensa ponía la mano derecha sobre su hombro y tomaba su mano con la izquierda.

Música del Baile:


Poco a poco una melodía como sacada de una caja de música comenzó a resonar, era delicada y una pieza muy linda de oír, disfrutable por sobre todas las cosas al oído. De cierta forma llevaba a los oyentes a un mundo de paz, que con lentitud iba tomando forma. La capitana en el comienzo, cuando la canción se oía lentamente, en su comienzo, se notaba lo tensa que estaba. No era común para ella estar en una posición así con alguien y menos cuando se trataba de una persona como la que tenía en frente suyo.  Sus orbes celestes se enfocaban en la gente a su alrededor, en el techo, en el suelo o en alguna pared o pintura, pero nunca en los ojos de su acompañante, algo que sabía que estaba mal y que miles de veces había escuchado a su hermano corregirla. -Lottie ¿Dónde estás viendo? No olvides que un buen baile necesita de una buena conexión con tu pareja- Una vez más la albina estaba viendo la silueta de su hermano a lo lejos, quien al parecer la estaba regañando como muchas otras veces, lo que sin pesarlo la llevó a quitarle la carga de encima que había en sus hombros y devolverle la calma. Sin saber cómo ni cuándo, pudo concentrarse gracias a esa voz que escuchaba en su mente, y esta vez dirigir sus ojos a Reyner.

-Este es el plan de ahora, bailaremos, ganaremos esas coronas y su confianza y antes de ir al parque, pasaremos por la biblioteca- susurró sin dejar de acompañarlo con delicados movimientos, mas dejado que sea el guía, como ya tenía sabido de sus experiencias anteriores. -Allí también hay algo muy valioso y no pienso irme sin eso- Se encontraba más seria que otras veces, pero mas suelta y cómoda que en el comienzo, al igual que el desarrollo de la canción, la chica iba creciendo.


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