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Tema Privado Una sinfonía al sol (priv Aiden y Jayden)

Mensaje por VonSchrodinger el Dom Mar 11, 2018 6:18 pm

Los primeros rayos de sol comenzaron a aparecer en el cuarto de Dinger. Este no les hizo caso, y simplemente cogió la almohada y se la puso sobre la cara. Se encontraba tirado en su enorme cama, en ropa interior pues duerme sin pijama roncando y babeando la almohada. Cuando sintió los rayos del sol calentando su desnuda piel, pues se mueve mucho en la cama y las sábanas habían acabado en el suelo, emitió un suspiro de hastío y se quitó la almohada de la cara y la lanzó contra la ventana. Se dio la vuelta y hundió la cara en el colchón, dejando caer una mano por el costado de la cama. Cuando estuvo más o menos despierto, sin parar de emitir suspiros, se levantó, se rascó la cara, y emitió un sonoro bostezo junto a un descarado estiramiento de brazos para desentumecerse. Tomó su móvil y comenzó a mirar si había algún mensaje, para variar, nada. Entonces la conectó a un altavoz y puso música, para ese día, la elección era un poco de ópera, varias arias de distintas obras que le ponían de buen humor. Fue al baño y allí se bajo la ropa interior, encendió el grifo de la bañera y pasándose la mano por el pelo hacia atrás, emitió un último suspiro y se metió en el agua extremadamente caliente de la bañera hasta la nariz, cerró los ojos y se abandonó al placer del baño junto a los arrullos del agua y la música de fondo. Puede que se hubiese dormido o que se hubiese perdido en sus pensamientos, el caso es que se pasó un buen rato ahí metido. Por último hundió la cabeza en el agua y salió de esta con gotas de agua cayendo por su torso y goteando desde su pelo, creando un charco en el suelo, a sus pies. Movió la cabeza como un perro para quitarse el agua de su plateado cabello y se dirigió de nuevo a su cuarto. Allí, aún desnudo, abrió el armario y procedió a elegir su ropa. Acabó poniéndose una camisa de color blanco, con los dos botones de arriba desabrochados y las mangas por el codo para darle un aspecto desenfadado y unos vaqueros de color azul marino. Finalizó el conjunto con unas vans de color vino.



Salió de su piso y se limitó a dar una vuelta por la ciudad, disfrutando del sol, el viento y el ambiente, siempre con sus cascos y su música puesta, aislándose un tanto del mundo exterior. Sus aleatorios pasos acabaron llevándole a donde solían acabar sus paseos por la ciudad, el parque. Miró con decisión dentro del parque y cruzó la verja, sus pasos ya sabían donde llevarle y con rapidez llegó a su destino. Miró con vergüenza alrededor y por fin entró al templete que se encontraba en medio del parque ¿Cual era la razón de esto? Había un piano en el, y a Schrodinger le encantaba tocar el piano. Allí se sentó en la banqueta, miró el piano mordiéndose el labio inferior con un poco de inseguridad y posó las manos sobre las teclas de marfil. Acarició durante unos instantes las teclas y por fin se puso a tocarlas. Comenzó con algo alegre y movido, una canción que conocía y le encantaba,  entonces, un gato se acercó a Dinger y dio un salto sobre el piano, Dinger sonreía, era un bonito día y el sol se reflejaba sobre su marmólea piel, dándole un calorcillo muy agradable y contentándole, a demás ahora parecía que tenía un acompañante. Cuando terminó su primera canción, miró al gato y le pat pateo la cabecita con cariño-Vemos...-Dijo en tono cariñoso -¿Que puedo tocar para ti,pequeño?-Entonces comenzó a tocar una canción de tono  mucho más lento y un tanto melancólico, aunque con esperanza. Sus dedos se movían volando por el piano, como si acariciase las teclas, con gracilidad y elegancia, moviendo la cabeza al son de la música y haciendo que varios pelos de su flequillo rebelde cayesen sobre sus cerrados ojos. En un momento de la canción, comenzó a cantar la letra, con su voz suave y aterciopelada, que podría hipnotizar a cualquiera que la escuchase -And I need you now tonight
And I need you more than ever
And if you only hold me tight
We'll be holding on forever
And we'll only be making it right
'Cause we'll never be wrong together
We can take it to the end of the line
Your love is like a shadow on me all of the time I don't know what to do and I'm always in the dark
We're living in a powder keg and giving off sparks
I really need you tonight
Forever's gonna start tonight
Forever's gonna start tonight
-Siguió cantando, hasta terminar la canción, sin adevertir que el gato se había marchado, y cuando terminó, se mordió el labio inferior, se agarró un brazo y agachó la mirada-


Primera canción owo
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Segunda canción!
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Tema Privado Re: Una sinfonía al sol (priv Aiden y Jayden)

Mensaje por Aiden y Jayden el Lun Mar 12, 2018 2:32 pm

Rayos oblicuos que penetraban por la ventana abierta, el polvo danzaba convertido en oro y la calidez escurriéndose entre la pesada tela blanca de las cortinas de la habitación de paredes de caoba. El joven entreabrió los ojos chocolate y arrugó la nariz de manera casi infantil volviéndose a tapar con la cobija. Se quedó unos minutos en la misma posición hasta que el calor lo sofocó y lo obligó a salir, lanzando la gruesa tela hacia un lado; giró el rostro topándose con otro exactamente igual al de él, sus comisuras se estiraron y levantaron entre una sonrisa tierna mientras sus yemas acariciaban la mejilla ajena que se estremeció ante su contacto. Se levantó estirando el cuerpo rompiendo el silencio de la mañana con el sonido de sus huesos tronar, era fin de semana y no había clases en la universidad, cosa que agradecía porque comenzaba a estresarse entre tareas y exámenes, y eso que él era el maestro. Pasó los dedos peinando su cabello hacia atrás mientras buscaba un par de bermudas limpias, tomó un color caqui y la primera camisa que se encontró, que ya puesta se dio cuenta de que era de su hermano, negra totalmente lisa.

Descalzó fue a la cocina por un poco de carne cruda. Abrió el refrigerador y se dio cuenta de que sus suministros comenzaban a acabarse, tendría que recordar ir a comprar más. Tomó uno de los pedazos todavía con sangre y lo sirvió en un plato, cortándolo en trocitos que luego llevó a su boca, mordiéndolos con los filosos colmillos que la adornaban, dejando que gotas del líquido rojo bajaran por su barbilla para luego limpiarlas con el pulgar, dejando rastros de que alguna vez estuvieron ahí. Mientras se daba su desayuno tomó su celular y revisó su correo entre otras cosas que eran parte de algo parecido a una rutina. En cuanto terminó dejó el plato sucio en el fregador y con la lengua limpió las comisuras de sus labios, aprovechando cualquier resto. Refregó su rostro con agua, mojando parte de su corto cabello castaño. Se dirigió al cuarto donde se puso unos tenis casuales en azul antes de acercarse a su hermano y despeinar el largo cabello que recorría la almohada, despidiéndose hasta el rato en silencio y tomó una de las sombrillas que se encontraban recargadas junto a la puerta de la entrada. Salió de la casa a paso corto y sereno con una mano sosteniendo la extendida sombrilla y con la otra dentro del bolsillo de su prenda inferior. El día era cálido, pero con una brisa fresca que portaba un aroma húmedo y dulce como el de una rosa recién plantada.

Giró entre calles siempre sosteniendo la herramienta que lo cubría de los dañinos rayos del sol, normalmente los fines de semana dormían todo el día y despertaban hasta la noche, pero aquella vez quiso hacer una excepción, aunque no estaba del todo seguro de la decisión que había tomado puesto que el calor poco a poco comenzaba a sofocarlo, decidió para en un amplio parque lleno de árboles de verdes hojas susurrantes que daban una amplia sombra. Mientras caminaba buscando un lugar donde sentarse a sus agudos oídos llegaron de forma suave y aterciopelada las notas de un piano, sus pies dejaron de caminar escuchando atentamente y cambiando su rumbo hacia donde quiera se encontraba el instrumento y hacia quien le tocara con tanta delicadeza. Pronto las notas musicales fueron acompañadas por una voz masculina, y cuando llegó al origen de todo aquello vislumbró a un joven de cabellos grisáceos al cual se acercó y con su movimiento un gato al que no había notado corrió lejos de él. Llegó el clímax de la canción y cuando las notas dejaron de tocarse, dejando todavía su rastro en el aire, recargando la sombrilla sobre su hombro sus manos comenzaron a aplaudir suavemente, no quería ser estruendoso.

-Eres muy bueno tocando –Alagó al menos mientras se acercaba - ¿Llevas mucho tiempo en el mundo de la música? –Su voz era algo rasposa, pero poseyendo un toque más juvenil que la de su hermano. No podía evitar querer saber más del chico, o era simplemente el deseo de seguir escuchando más de aquel deleite tan fino como una pluma.
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