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¿Estas preparado para escribir tu propia historia en el Instituto Takemori? Adéntrate en el mundo mágico de Éadrom en donde casi todo es posible. Convive junto a otros seres sobrenaturales y humanos. Comprueba si es posible que ambas especies vivan en paz y armonía. Diseña tus propias aventuras, persigue los objetivos que te trajeron hasta aquí y por sobre todo pásatelo en grande! Estas a un paso de formar parte de esta gran historia! Adelante!
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I would say that this is not about us (Priv Aoi)

Mensaje por Andrew Adkins el Vie Mar 09, 2018 5:55 am

“Un crescendo bien implementado siempre se presenta en la coda, tal y como las historias la música tiene tornas inesperadas”.

-La víspera de su llegada a la ciudad se acercaba, un pequeño deje de melancolía recorría sus venas ya que pasaban las fechas que para muchos serian especiales, mientras él se limitaba a permanecer en casa, compartiendo su soledad con las palabras de un viejo diario donde conmemoraba sus presentaciones más trascendentales. Noches en que fans se colaban en su camerino con una excusa tan burda como el alimento de un gato, galas que habían culminado en desastres automovilísticos y una gira que de buenas a primeras era el mayor causal de su ausencia, las aventuras que aquella ciudad ofrecía en sus pocos años de acogida eran dignos de ser retratados. El ruido de las campanas indicaba el mediodía, algunos se dirigian a la escuela mientras otros retornaban a casa para compartir el almuerzo con su familia, las sonrisas en los rostros ajenos mientras tomaban sus manos y caminaban al raz del andén que separaba su ventanal de la calle, eran simplemente algo que deseaba encontrar con creces, añoraba una conversación, algo nuevo que le despertase de aquel letargo laborar en el que el mismo se había encerrado. Muchas veces la ambición tendia a cegar la razón, su carrera era tan importante para él como para sacrificar todo lo demás, sin percatarse que al regresar, tendría que conversar consigo mismo. La tinta salpicaba la esquina del papel papiro que utilizaba en sus historias, en ellas se plasmaba un ayer y un mañana, lo que  fue y aquello que en su opinión debería ser, desembocando en historias fantásticas a partir de su realidad.-  Se me hace tarde  -pensó, removiendose sobre su sofá, despegando de aquel nido de almohadas para estirarse de forma perezosa, la jornada laboral estaría por empezar y ni si quiera se había duchado-.

-Un mechón, seguido de un par de dedos se avistaban frente al espejo, tras haberse aseado de forma meticulosa uno de los mayores cuidados que se permitia para consigo mismo era el tratamiento de su cabello, rara vez usaba pelucas por lo que el deformar su lisa melena era el pan de cada dia, para aquella noche se preparaba una gala muy importante, un punto y aparte en su carrera pues estaría estelarizando un guión de invención propia, el segundo de su carrera, más sin embargo el primero que tendría tanta repercusión, los medios regionales se apilarían en la puerta del teatro horas antes de que siquiera el protagonista hiciere acto de aparición, algunos con intenciones de destrozarle con su crítica y otros movidos por la más humana de las curiosidades o pasiones por el arte- Espero estar satisfecho para el anochecer.. -susurró para sí, acto seguido vertiendo un líquido de una botella transparente por sobre su cabeza, sus orbes se concentraban en la rápida reacción química ocurrente que metamorfoseaba su rubio habitual en una tonalidad blanca como la nieve llegados los últimos meses del año en algunas regiones del sur. La falta de sentimientos en su semblante era notable, la seriedad en el ambiente se podía cortar con un cuchillo,  esta era la forma con la que afrontaba los nervios prácticamente privandose de ellos hasta el último momento en que los arrepentimientos fuesen vanos.-

-La espera en su pórtico fue eterna, parecía que su transporte se tomaría una vida eterna para llegar, las miradas en dirección a su reloj de muñeca eran incesantes, la impaciencia le dominaba razón por la cual su respiración se agitaba de un momento a otro, la calma era su credo sin embargo el orgullo de una creación propia le dejaba en evidencia, seria muy difícil encarar todas las emociones que acarreaba aquella tarde por si solo, su autoestima se encontraba vulnerada y sus sentimientos a flote, al mismo nivel que su imaginación. Un par de pitidos al fin acabaron con su tortuosa odisea por la inseguridad, encaminado a su destino no habría nada que pudiese salir mal ya que aunque fuese extraño, de lo que menos dudaba era de su interpretación. Enclaustrado en el asiento del copiloto se propuso permanecer en silencio, de cierta forma la duda era su musa y en ella se refugiaban variedad de improvisaciones que al final del día marcaron su personalidad como actor, cuestión a la que su público se encontraba habituada. Orlando, su chofer se limitó a sintonizar alguna emisora de esas  cuyo objetivo era transmitir largas listas de música relajante, siendo este el aderezo que su pasajero necesitaba.- Gracias, de nueva cuenta demuestras conocerme muy bien.. -farfulló el joven vampiro, mirando de reojo a el moreno quien pasaba a ser un personaje de suma importancia en sus historias, esbozando una ladina sonrisa le estiró la diestra para dejar a un costado algo de propina aunque este ya contase contase con un sueldo preestablecido por la empresa que le había contratado- Ya sabes, nos veremos en cuanto la fiesta acabe.. Te avisaré de cualquier cambio en los planes. -Se despidió con la mano mientras que se aventuraba a las afueras, saliendo de su pequeño refugio de acero un tacón a la vez-.

-El barullo de las personas se hizo insoportable para los sensible oídos del albino, parecía haber sido extrañado por sus seguidores más allegados, mismos a los que recibió con una pequeña reverencia justo antes de entrar al recinto. La arquitectura de dicho teatro era fácilmente reconocible por la influencia clásica  y humilde de sus retoques, la madera que forraba las filas de concreto tenía tan pocos detalles que cada grabado en su superficie se notaba a la lejanía, uno que otro tragaluz permitía la iluminación natural en zonas comunas, contrastando con la presencia de flores resguardando cada esquina. Las salas se dividian en tarimas con variedad de capacidades, de forma en que conciertos y presentaciones fuesen perfectamente ejecutadas simultáneamente, siendo dicho centro cívico el epicentro de las artes en Eadrom en general. La luz y temperatura de los reflectores eran el preludio que le despertaría por ultima vez de su fantasía, debía enfocarse en el presente y ahora su reputación dependeria de los minutos consiguientes, el narrador se encontraba en su puesto y todo el reparto ya había ensayado las escenas por separado.- Aqui vamos, finalmente -suspiró con fuerza para relajarse, dejando escapar toda la tensión en su cuerpo, presentando al personaje de Damian, un Shinigami quien en su obra se enamoraba de una humana de nombre Elizabeth, este al ser incapaz de matarla desafiaba fuerzas más allá de su jurisdicción, siendo condenado a vivir como mortal el resto de sus días, encontrándose con ella por siempre, sin alguna vez llegar hacer contacto, siendo consciente de su amor tan solo al despedir su prescencia de soslayo, olvidando todo con el alba, para repetir el proceso por la eternidad-.

-Gotas de sudor resbalaron por su frente, el forzar expresiones faciales por horas le estaba pasando una pequeña factura con respecto al agotamiento. Sin embargo la química con su con su grupo de trabajo era tan armónica que muchos pasarían por sentado las micro expresiones de cansancio con las cuales Andrew rogaba al destino la culminación de su propia creación, una fiesta se llevaría a cabo aquella noche y todo aquel en el público se encontraba invitado, su jornada mediática apenas comenzaba-.


Última edición por Andrew Adkins el Lun Abr 16, 2018 12:46 pm, editado 1 vez
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Re: I would say that this is not about us (Priv Aoi)

Mensaje por Tsukino Aoi el Lun Abr 02, 2018 12:45 am

Desde que Aoi logró escapar de la que por tantos años llamó “casa” podía ver la vida un poquito más colorida; por que no, nunca pudo llamar hogar a ese lugar donde tenía miedo cada día por pensamientos que podría llegar a tener esa persona que lo “cuidaba”. Teniendo una vida completamente caótica de la cual muchas veces quiso escapar, sin tener suerte, claramente. Sintiéndose avergonzado de su pequeña existencia en el mundo, la cual siempre aprendió a considerar como inútil para el mundo, alguien prácticamente inexistente. Pero por eso vivir en una nueva ciudad por su propia cuenta le había cambiado la forma de ver el mundo, al menos un poquito.

Ahora tenía la posibilidad de tener su propio lugar al cual llamar Casa, por que era seguro y le hacía sentir ligeramente conforme en su alma. Estudiaba, leía, caminaba y escribía; todas sus cosas favoritas sin tener que pedirle permiso a nadie más acerca de lo que hacía. También trabajaba en una floristería, un buen punto teniendo en cuenta que lo distraía de sus turbios pensamientos y recuerdos. Por que sí, podía estar llevando la vida un poco más amenamente… pero sus recuerdos lo torturaban a tal escala de no dejarlo vivir tranquilo, de pintar su mundo de gris cada vez que lo veía ligeramente pastel.

Gracias al trabajo se podía permitir ligeros “lujos”, repartía bien su dinero para poder alimentar bien a su gato y obviamente alimentarse él mismo. También algo como comprar libros nuevos, nuevas bitácoras ya que se le terminaban rápido, lápices y hasta implementos de coloreado pudo comprar. Un día mientras caminaba hacia su habitación después de haber trabajado toda la tarde, sintiéndose cansado por las pocas horas de sueño que había tenido la noche anterior, por todo el movimiento que tuvo durante el día; pudo ver un cartel que anunciaba una obra de teatro.. Y woah.. Siempre quiso ir a una.. si ahorraba un par de semanas podría permitirse pagar el boleto de entrada. Definitivamente iría.

Así que ahorró y compró el boleto un par de días antes de la función. Extrañamente se sentía ligeramente emocionado. Sentía que desde hacía mucho tiempo no tenía una razón para salir de su habitación en alguna dirección ya estipulada, con un motivo ya claro. No como siempre que salía a probar su suerte buscando algún lugar en la ciudad que lo cautivara para poder entrar en su propio mundo gobernado por su mente y dejar que las palabras le fluyan de la tinta al papel. No, ahora se dirgía directamente hacia un lugar para poder ver algo que siempre había querido.


~°~

-Oh.. –Soltó en un suspiro en cuanto entró al teatro, ya había sonado el timbre como anuncio de que el público debía entrar, él se apresuró a mostrar su boleta, algo nervioso hay que decir, y simplemente fue a buscar su asiento correspondiente. Nunca en su vida había entrado a un teatro, a pesar de que había visto varias veces videos o fotos al respecto no se podía comparar con la emoción de estar físicamente en uno.

Miró alrededor distraído, recordando en su mente cada uno de los detalles. La gran tarima, los pequeños balcones a los costados, La luz cálida, el olor a polvo y madera, el frío aire acondicionado, el bullicio de la gente esperando a que empiece la función, los lindos adornos en las paredes y la concha acústica en el techo. Todo, absolutamente todo había adentrado a Aoi en un estado en el que debía escribir algo, definitivamente ese era el tipo de lugar que le gustaba observar mientras escribía. Fue sacado de su burbuja justo en el momento en que una mano tocó su hombro y la voz desconocida de un hombre [según la imaginación de Aoi, mucho mayor que él] Le decía que diera permiso, que dejara de estorbar. El pequeño peliazul solo supo reaccionar bajando la mirada, encogiéndose en si mismo lo más tenso que podía estar ya que odiaba el contacto físico y murmurar una disculpa inaudible mientras se apartaba de la mitad del pasillo.

Tuvo que mantenerse estático en su lugar mientras veía los pies del hombre pasar [por que no, no se atrevía a levantar la mirada hacia él], ambas manos posadas en su propio pecho y mordiéndose con fuerza el labio inferior, tan nervioso. Había entrado ya mucha gente y no sabía si era buena idea haber ido, comenzaba a agobiarse cada vez más rápido. Sus piernas comenzaron a temblar y tuvo que apoyarse en uno de los respaldos de una silla para no caer.

Cerró los ojos, Respiró profundamente  y contó rápidamente hasta 100 en su mente.

Volvió a abrir los ojos y ahora estaba más solo, al menos ya nadie le pasaba caminando por el lado. Soltó todo el aire, que no se dio cuenta que estaba conteniendo, y volvió a la tarea principal, buscar su lugar. Bajó las escaleritas y sin dificultad encontró la letra perteneciente a la suya, buscó el número de la silla y se sentó. Le había tocado un buen lugar, en casi todo el centro del teatro. Observó el escenario imaginándose miles de historias mientras que esperaba a que apagaran la luz. Afortunadamente solo tuvo a una señora tan silenciosa como él a su lado, agradeció al cielo no entrar casi en pánico de nuevo.

Las luces se apagaron y la expectativa nació en su pecho casi como si hubieran oprimido un interruptor. Estaba comenzando, era ver como una novela era actuada por personas, en vivo.. con toda la pasión el drama y profesionalismo.. los sentimientos. Se dejó sumergir en un mundo distinto.

~°~

Cuando todo terminó Aoi solo pudo quedarse en su lugar, mirando embobado hacia el escenario, escuchaba la bulla a su alrededor, aplaudiendo y vitoreando hacia el actor principal. Realmente había sido bueno, incluso él.. un tonto con respecto al teatro, sabía que lo había sido.  Alcanzó a aplaudir también después de salir de su trance, en el cual aún estaba digiriendo toda la pesada historia dramática, y se levantó de su silla con timidez para aplaudirle también en pie. Lo merecía.. ¿Verdad?.

Cuando la bulla terminó y el actor desapareció tras bambalinas, él tomó su mochila y comenzó a caminar en dirección a la salida, intentando esquivar lo más que podía al resto de personas. Pero hubo un momento en que fueron tantas que le fue imposible. Terminó sintiendo que estaba dentro de una lata de sardinas, entrando rápidamente en pánico mientras era arrastrado por la multitud en dirección contraria a la que él quería. ¿La gente que murmuraba? ¿Una fiesta? ¿Todos estaban invitados?.. Él nunca había ido a una fiesta.. no estaba vestido para la ocasión tampoco. Ni siquiera se había enterado que había una después de la obra.

Quería escapar, ir a su dormitorio y acurrucarse con su gato toda la noche, pero no podía escapar, era demasiado débil y las rodillas le estaban temblando tanto que no podía.

De alguna u otra manera que nunca supo identificar terminó en medio de un salón adornado, mesas repletas de comida y bebidas diferentes, miles de personas allí hablando y comentando sobre lo que acababan de ver. Él.. simplemente petrificado, con respiración errática se dejó caer en su propio lugar de rodillas, completamente aterrado. A pesar de haber disfrutado la obra por completo, estaba pasando una muy mala noche. Sentía la mirada de las demás personas sobre su tembloroso cuerpo que se había hecho “bolita” en su lugar pero no quería levantar la mirada, sentía que iba a llorar. Debía moverse de allí.

Utilizando toda su fuerza de voluntad comenzó a gatear hasta uno de los rincones del enorme salón y allí volvió a quedarse acurrucado en si mismo, ignorando lo más que podía los susurros a su alrededor. Tenía que calmarse, para poder irse de allí debía calmarse.. “cálmate.. cálmate..” se repetía una y otra vez en su cabeza , sin llegar a un punto en realidad; Sin servir de nada.

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Lo lamento, me salió demasiado largo sin querer.. n nU Espero que esté bien, si quieres que cambie algo ya sabes, puedes decirme n n
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Re: I would say that this is not about us (Priv Aoi)

Mensaje por Andrew Adkins el Lun Abr 16, 2018 4:13 am

-Balanceaba sus piernas de forma nerviosa allí donde las tramoyas se llevan a cabo. Variedad de empleados le rodeaban para evitar cualquier clase de contacto, el ambiente parecía tan lúgubre que los objetos empezarían a caerse en cualquier momento, una pequeña energía le rodeaba como respuesta al estrés concentrado. La pequeña silla donde como director y principal responsable de la presentación que se orquestaba, tendría que permanecer allí hasta el final de la noche y la reunión consiguiente, aclaraba su garganta en un intervalo repetitivo a manera de muletilla cada que sentía o presentía una equivocación por parte del elenco que personalmente había escogido, confiaba en ellos pero tamaña era la preocupación y repercusión que los medios infringieron sobre su apellido que el más frío de los estrategas se encontraba con los pelos de punta. Miró su reloj de muñeca unas cuantas veces intentando adelantar el tiempo con sus deseos, las paredes se cerraban sobre sí dejando aquella habitación reducida a vestigios de un cuarto en alcatraz. Las gotas de sudor no tardaron en aparecer, una tras otra marchaban conquistando su tabique sin misericordia alguna, forzando a el albino a limpiarse el rostro con la diestra, utilizando un ostentoso pañuelo de tela que siempre calentaba sus bolsillos. Los reflectores apuntaron a una esquina, el caos asoló a los pasantes, algunos incluso huían ante su torpeza. El pequeño intervalo de oscuridad de pareció orquestado y fue así como en la penumbra un par de iris escarlata brillaron sin demora, despertando al Vampiro de su letargo para encargarse cual superhéroe de su propia creación.- Joder -se escuchó un susurro unicamente-.

-Una respiración contrapunteo el pánico, llendo lenta y con ceremoniosa paciencia, se apresuraba a actuar antes de que la falta en las intenciones fuese notable por parte del público.- ¡Cambiad el fondo! -ordenó dando un salto a la parte superior. Las columnas eran su manera de apersonarse en las alturas, aquellos quienes eran leales a la creación actuaban con premura igual o peor que la de su jefe. Cartulinas, telas y cartones varios saltaban de un lugar a otro mientras los actores corrían a los interiores, confundidos por la falla de luz inesperada. El brillo de sus orbes describió una estela que los más despiertos pudieron seguir sin dificultad, moviéndose con perfecta gracia y sincronía entre plataformas de metal y concreto, rápidamente se encontró donde la electricidad o juicio humano se habían equivocado. Tomó el gran reflector con ambas manos, apuntando este en dirección al centro, confiando en que sus actores estarían enfilados y listos para continuar como se les había solicitado. Grande fue su sonrisa al toparse con una ovación desmedida desde las gradas, el trabajo estaba hecho o eso creía hasta el momento donde un desliz hizo la cortina comenzar a descender sin que hubiere tiempo de análisis antes de proponerse actuar, siendo este un instante crucial donde la duda condenaría la presentación por completo.-

-Maromas varias para llegar de un lado del plató al otro revelaron a gran cantidad de presentes tras las tablas una agilidad raramente concebida por alguien normal. En segundos Andrew se había desplazado al menos 15 metros para ir de un lado al otro sin ser visto por el público, esta vez para colgar de la diestra mientras la zurda sostenía el amarre de las telas en el acto. Finalmente estable unió ambos tramos volviendo a hacer un amarre , precario y presuroso más funcional para los minutos que quedaban en torno a la producción, los errores debían ser solucionados conforme ocurrían y los ojos de la crítica aunque detallasen serían incapaces de dar con el exacto punto donde los clavos se habían desplomado, dejando la construcción a media producción. Una mirada al vacio devolvió el aliento a un actor quien encaraba las veces de productor y tramoyista al mismo tiempo aquella noche, abusando de sus ventajas sobrenaturales con el único propósito de dar un alivio a los detractores de su proyecto. El elenco continuó sin problemas o interrupciones, al fin la providencia jugaba en pro y les daba una tregua aunque la noche estaba lejos de acabar. Cambios de escenografía y trabajos forzosos acabaron siendo efectuados por quien planeaba sentarse a observar simplemente, al final del día aquella era una forma de sentirse involucrado y abandonar la idea de que todas las labores deberían ser subordinadas.-

-Una campana resonó, abriendo en su eco las palabras finales por parte de los personajes protagonistas. Los músicos que allí se desempeñaban en vivo con rudimentarias herramientas audiovisuales se destacaron incluso por encima de los propios actores, dichos artistas llegaron a interpretar cada partitura designada en el reparto sin error alguna. Tonalidades graves entonaban una polifonía que perturbaba a alguno y maravillaba a otro cuando las escenas de suspenso robaban suspiros y creaban esperanzas fugaces. Los contrabajos por un lado con los violines y flautas de pan adornando y entregando melodías, designando sonidos a variedad de personajes secundarios para dar así la una uniformidad a cada elemento en la presentación que no se observaba desde óperas en la era renacentista. El brillo en una mirada orgullosa casi derramó una lágrima, las gotas de sudor aminoraba la emoción, sin embargo el fulgor devolvía las energías a un alma que ya sentía el peso del agotamiento, mermando la moral con lentitud. El público pareció ser ignorante de las peripecias necesarias para que aquella obra fuese llevada a cabo sin tropiezos irreparables, allí donde las cámaras que representaban cientos de ojos expectantes eran incapaces de observar, yacía un héroe de su propia creación. El sentimiento en su pecho era satisfactorio, tanto que se equiparaba a sus mejores momentos adueñándose de las tablas-.

-Exhaló con mayor serenidad en su expresión y entregó la toalla, dejándose caer en los camerinos donde debía cambiarse sin demora. Decidió no hacer acto de presencia cuando los aplausos ensordecieron el tráfico nocturno como si nada. En su lugar dejó sus ropas en el suelo para vestirse con un elegante traje. Un estereotipico smoking con corbata le recubrió sin demora. El espejo fue su nicho por algunos minutos, permitiéndose arreglar su cabello como si recién hubiese salido de la ducha, su desarreglo se justificaba en la inesperada labor obrera a la que se había sometido, donde incluso sus habilidades, como ser superior a las capacidades humanas, habían sido puestas a prueba. Sonrió para sí, se veía triunfante y un sincopado paso de baile proseguía tras su caminada, ceremoniosa como ninguna, en dirección a el salon se enfrentaría a los invitados más importantes, los espectadores. Su confianza volvía a la cima y con ella su autoestima, saludaba sin dudar a quien se acercaba recibiendoles con una cálida estrechada de manos y una que otra palabra animosa- ¡Y muy buenas noches! - agitó la mano ante unos comensales que no tendrían tiempo de durar mucho más en la fiesta. Un pasillo grande poseía una puerta roja de fondo, allí la multitud aguardaba ansioso a que las celebridades llegasen. Dentro aguardaban variedad de estaciones con vitrinas y comidas de variedad envidiables, costosa celebración era la piedra angular de el evento ya que era la única parte que realmente había recibido apoyo de empresas y financiamientos externos, motivados por la publicidad obviamente.-

-Una mesa central le esperaba, en cuanto el pomo de la puerta se abrió, una avalancha de reporteros le abordaron de forma descarada, azotando con cuanta pregunta hiriente o de dudosa profesionalidad se les ocurriera, sin embargo satisfecho con los resultados de la noche el orgulloso responsable simplemente encogió los hombros con una generalización increíble y pronunció-. Me siento satisfecho con la presentación llevada a cabo. Sientanse bienvenidos, hay comida y música de sobra para todos. Si me permiten, tengo asuntos que atender-fue allí cuando partió en dirección a el grupo de verdaderos interesados, quienes eran conformados por el público que acabó allí por simple pasión al arte-.


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