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Tema Privado Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Kanato Sakamaki el Mar Mar 06, 2018 1:36 pm

Sábado — 07: 32 AM


Sus ojos aún yacían adormecidos cuándo la alarma lo despertó del profundo sueño que estaba teniendo. El día anterior como era de costumbre se había quedado despierto durante altas horas de la noche por lo que su cuerpo aún no había descansado lo suficiente. Se decidió por realizar las típicas tareas que uno hace al despertarse como cepillarse los dientes, lavarse el rostro, etc. Y acto seguido buscó entre todo su desorden algún atuendo que ponerse, era sábado por lo tanto no era necesario portar el clásico uniforme escolar y optó por una vestimenta cómoda y un tanto elegante. La cual consistía en una camisa negra, cubriéndola con un suerte abierto color lila y debajo un pantalón largo color negro acompañado de zapatos cafes.
Vestimenta:

Para finalizar observó detenidamente un par de anteojos que se encontraban en la mesa de luz, dejó salir un largo suspiro y los tomó para después colocárselos sin mucho ánimos. Mientras se dirigía hacia la puerta agarró a Teddy abrazándolo con un brazo — bajemos para ver que hay de nuevo, Teddy — musitó a la vez que con su mano sobrante habría la puerta dejando la habitación.

Entre que caminaba por los amplios pasillos de la casa poco a poco fue notando que no se topaba con nadie. Lo mas probable era por aquella excursión a la cual gran parte de los alumnos se unieron, Kanato por su parte no le agradó mucho la idea por lo que el día anterior a la partida, con su gran inteligencia inventó la excusa más elaborada del siglo..."Estoy enfermo" fue lo que le dijo profesores para no asistir al viaje y los profesores sin indagar demasiado dieron el visto bueno para que se recuperará en el hogar.

El motivo para inventarse aquella sencilla excusa era porque simplemente no le gustaba demasiado la idea de estar un fin de semana rodeado de un grupo de personas de las cuales la gran mayoria no le dirigía la palabra además, se rumoreaba que también se dedicarían a acampar y Kanato no tenia idea de esas cosas, haciendo que tomara sin temor la decisión de no unirse a ellos.

Mientras seguía recorriendo los pasillos más se extrañaba al no encontrarse con ningún alumno, por lo que sabia un gran porcentaje de estudiantes asistirían a la salida pero, jamás se imaginó que solo el decidiera no partir, teniendo la gran casa azul a su disposición — ¿de verdad estamos solos tu y yo, Teddy? — preguntó un poco desconcertado — busquemos un poco más solo para asegurarnos — comentó y se decidió a seguir recorriendo la residencia.
Sin embargo aún no entendía el motivo de encontrarse con alguien es decir, ¿para que quería hacer eso? Después de todo lo más probable en caso de toparse con una persona seria que no le dirigiria la palabra por lo que no tenia mucho sentido lo que estaba haciendo.

Hace apenas unos dias llegó al instituto por lo que preferia no llamar demasiado la atención y el que lo encontrasen solo a él dentro de aquel gran edificio provocarían el efecto contrario. Esa era la única excusa que se le ocurrió para explicar su empedernida búsqueda. — hmm si, al parecer estaremos solos este fin de semana — comentó resignado. La idea no le desagradaba pero tampoco es que lo emocionara demasiado, después de todo se la pasaría encerrado en su habitación leyendo o durmiendo para reponer energías, como cualquier otro fin de semana en su vida.

Acomodó sus lentes y comenzó a caminar hasta el llamado "Gran salón" el cual debía de atravesar para después dirigirse al comedor y preparar su desayuno. En el trayecto bostezo varias veces debido a que su cerebro aún yacía somnoliento además de que no pudo dormir lo suficiente, como era típico en su rutina.
— aún no me acostumbró a estos estúpidos lentes, son demasiados grandes y feos...aunque debo de reconocer que me ayudan bastante para las lecturas y en las tareas del instituto — exclamó. Recientemente le habían comentando que necesitaba utilizar esos anteojos debido a un problema de la vista, al principio Kanato no le dio demasiada importancia pensando que solo exageraban, sin embargo en el primer día de clases notó como debía de realizar un ligero esfuerzo para leer ciertas cosas. En aquel momento no tuvo mas opcion que resignarse y acepto que debía de utilizarlos, por lo menos para ciertas tareas.

Sus pies finalmente lo condujeron hasta el salón principal el cual como era de esperarse guardaba unas dimensiones sumamente amplias, acompañado de mesas de gran tamaño y sillas bastantes cómodas al parecer, además el lugar estaba adornado de diferentes muebles de muy buen ver, realizo algunos pasos al frente y preguntó de pasada — ¿hola? — Kanato en el fondo ya había asimilado la situación de que se encontraba solo por lo que aquella pregunta sólo era para romper el extraño silencio que envolvia la sala, sin esperar escuchar respuesta alguna.


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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Kuroki Tomoko el Mar Mar 06, 2018 7:05 pm

El viento revolvía su cabello mientras corría por la playa, arrastrando a Tanaka, que se quejaba con voz calmada. Tomoko reía. Tenía siete años y su risa carecía de oscuridad y de rencor, de maldad y cinismo. Era una risa pura y feliz de una niña pequeña que llevaba de la mano a su hermano menor. La arena se escurría entre los dedos de sus pies, que al alzarse en la carrera lanzaba los granos al aire.

Uno de ellos entró en su ojo izquierdo. La niña dejó de correr y empezó a restregárselo, quejándose. Su hermano suspiró y trató de quitárselo. Mientras lo hacía, Tomoko fijó la vista en un punto cercano para que Tanaka pudiera ver, y vio la casa en la colina. Nunca había visto una casa como esa. Y nunca la volvió a ver.

Mientras su hermano le preguntaba qué Midare tatsu yume no tagai no yaiba ♪♪ estaba haciendo, Tomoko olvidó su ojo,  lo tomó de la mano ga hoeru / Aoi mikazuki noboru kaze♪♪ y lo guió por el sendero entre la maleza que subía wa aka o matotte / Unmei♪♪ La casa sobre la colina la llamaba y ella o matanu hana ga orinasu…♪♪

─ Uhhgrrrmn.

Dejó escapar un gruñido/gemido/murmullo mientras se revolvía en la cama y trataba de cerrar los ojos de nuevo, pero la canción seguía incordiando en sus oídos, volviendo al principio cada vez que llegaba a un punto, repitiendo la misma estrofa ciclo tras ciclo. Era increíblemente irritante.

Tomoko, con los ojos aún cerrados, estiró un brazo buscando el suelo. Palpó hasta encontrar un zapato y lo lanzó hacia el lugar donde esperaba que estuviera su móvil. Por supuesto que no le atinó, y aunque lo hubiera hecho la alarma habría seguido sonando. Fue un acto reflejo de pura molestia.

Entre el limbo en el que su conciencia se movía surgió la noción, su primer pensamiento racional del día, de que había sido una terrible idea escoger un tema que le gustara como alarma para despertar. Cada vez que lo escuchara después de eso la misma sensación de irritación la asaltaría y la experiencia quedaría arruinada.

La próxima vez pondré reguetón latino. Ya lo odio de todas maneras, se dijo con evidente lucidez mientras tiraba la almohada al otro lado de la habitación, todavía sin abrir los ojos, el último gesto de rebeldía antes de resignarse a su destino e incorporarse.

La luz del nuevo día se colaba con suavidad por entre la rendija de sus cortinas, iluminando levemente el desastre que era su habitación. A Tomoko no le gustaba recoger. Lo encontraba poco práctico, puesto que importaba poco dónde estuvieran las cosas siempre que estuvieran a mano. De todas formas nunca recibía visitas. Por todo el suelo, sobre la mesa y las sillas, desperdigados en total caos, se veían piezas de ropa, discos de música, platos de comida instantánea sucios, latas vacías, libros y revistas, medias y hasta ropa interior.

Una voz masculina, japonesa y heroica siguió hablando de sueños por cumplir y nuevas eras con insistencia, como llamándola a recibir el alba con fuerza y honor.

─ Ya te oí, pesado.

Tomoko se impulsó sobre sus pies y casi perdió el equilibrio cuando estos se enredaron en una bolsa vacía. Se tambaleó y fue dando saltos hasta el bulto de ropa de la que escapaba la melodía. Empezó a revolverlo hasta que sintió algo firme y sacó el móvil. Apagar la alarma le costó tres intentos, y cuando finalmente lo hizo el silencio volvió a reinar por toda la habitación. En la pantalla, un reloj digital marcaba las 7:55.

─Dos malditas horas de sueño –se gruñó a sí misma con irritación, recordando la larga sesión de juegos que había tenido la noche anterior aprovechando que era viernes, desde que terminara la escuela hasta las cuatro, cuando empezaba a amanecer y su cerebro empezó a apagarse sin que ella se diera cuenta. Se había tirado en la cama y se había apagado hasta que la insistencia de la alarma se había atrevido a interrumpir su merecido descanso. Ahora, estaba deseando desesperadamente regresar a la cama y terminar su ciclo, hasta aproximadamente las dos de la tarde o así.

Era un plan excelente. Le encantaba. Tiró el móvil al suelo y caminó hasta la nevera para comer algo antes de tirarse de nuevo. Al abrirla la descubrió completamente vacía. “Sí, claro. Creo que me lo terminé todo ayer”, se dijo molesta. Mmm, ahora tengo hambre… pero quiero dormir. Tendría que bajar al comedor a desayunar, eso significa que tengo que ducharme y vestirme, pero si lo hago ya no podré dormir. Quiero dormir. Pero tengo hambre…

El monótono soliloquio continuó hasta que su estómago soltó un gruñido de protesta y la chica tuvo que rendir sus planes. Aún medio dormida se las arregló para ducharse. El agua helada la hizo temblar, pero la reactivó. Empezó a despertar sus sentidos, y por primera vez desde que había abierto los ojos la idea de que había soñado algo se coló en su mente, pero sin importar cuanto intentara recordarlo la imagen no acudía, así que lo olvidó, y cuando salió de la ducha envuelta en una toalla ya había olvidado el asunto.

Tzu. No me apetece nada bajar. Para la próxima tengo que recordar hacer la compra, anotó mientras secaba su pelo con la toalla, sabiendo perfectamente que lo olvidaría como siempre. Volvió a ponerse la misma ropa con la que había dormido.

Físico a usar por el momento, menos el mouse, que no pinta nada xD:

De todas formas solo iba a comer y volvería a encerrarse en su habitación, y últimamente le estaba empezando a importar poco la gente del resto de su dormitorio, o la gente en general, para el caso. Se colgó los audífonos al cuello sin molestarse en recoger el móvil. Cuando bajaba a desayunar se los ponía y fingía escuchar algo mientras le prestaba atención a las conversaciones a su alrededor, buscando cualquier indicio de que se hablara de ella o tratando de encontrar información útil.

Salió descalza al pasillo y cerró la puerta con llave tras de sí, no confiándose ni cinco minutos. Bajó al salón comedor, y mientras recorría el camino descubrió sorprendida que a pesar de lo ya avanzado de la mañana no se escuchaba ningún sonido en el dormitorio. Todo estaba en el más completo silencio. Y no se veía a nadie.

Mmm… no creo que estén todos durmiendo. Usualmente yo soy la última en despertar. ¿Adónde habrán ido todos?, se preguntó extrañada mientras bajaba al gran salón.

Cuando llegó, solo había una persona, y la reconoció al instante.

─ ¿Kanato?


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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Haku Yuuki el Miér Mar 07, 2018 9:31 am

6:30am


La mañana había comenzado como una otra cualquiera. Desde bien temprano, empecé por estirarme en la cama, sin salir aun de ella. La verdad es que no tenía muchas ganas de hacer nada en absoluto. Era uno de esos días en que sabías que debías hacer cosas pero no querías hacerlos y resultaba que era un sábado.
¡¡Un maldito sábado y no tenía nada que hacer!!

Que no tuviera que hacer nada era lo que más me molestaba. Me acosté temprano, llegando a terminar rápidamente las tareas asignadas y puestas en el colegio. No entendía cual era su finalidad si todos iban a copiarse del resto o mencionar que no mandaron deberes solo para molestar. Observé por la ventana como los pequeños rayos de luz comenzaban a asomarse, y de un brinco mi compañero de habitación vino a saludarme. Sonreí de medio lado mientras le tomaba la espalda y le daba suaves caricias en su pelaje. Fué en ese instante en que recordé que la "casa azul" junto a algunas otras iban a estar con pocas personas en su interior, es decir, era la oportunidad perfecta de que mi compañero y yo fuéramos a dar una vuelta fuera. Tan rápido como pude, me di una ducha de agua caliente, poniéndome una muda de ropa recién comprada. Unos pantalones largos y una blusa que llegaba a taparme hasta las muñecas. Todo aquello fue acompañado por una bufanda de seda suave, que aunque aparente ser pesada y diera mucho calor, no podía estar más lejos de la realidad. [La vestimenta es la imagen del spoiler] Tras vestirme, sin desayunar ni tomar pizca de almuerzo, amarré a mi compañero de habitación, que resultaba ser un pequeño conejo de orejas caidas de color blanco y ojos rojizos. Más que un compañero era mi familia. No tenía a nadie más, ni padres ni familiares, tan solo ese esponjoso u suave peluche que se movía.

Descendí hasta las calles amplias de la ciudad. Era muy diferente a la casa, ahí era todo más ruidoso y tenía más movimiento. Nuevamente me aproximé al puesto de hortalizas y les mostré el causante de mis grandes desenbolsos economicos que me hacía gastar ahí. Las jovenes que ya me conocían se compadecieron un poco y entre risas, al ser tan temprano me prepararon una bolsa y me la dieron como si ya estuviera vendida antes de que llegara su jefe, a cambio me pidieron que volviera de nuevo con el pequeño Wiz, que así se llamaba este.
Quizás no sea tan malo sacarte a escondidas, si consiguiera cosas gratis, sería como si estuvieras trabajando para costear tu comida. Pensé para mi mismo riendo como aquel que se acuerda de un chiste antiguo. Me acerqué a una panadería y antes de entrar observé el cartel de "prohibido perros", por ello no comprendí si tambien se referían al resto de animales o no, por lo que hice un dobladillo a la prenda, dejandole en el hueco cercano a mi estomago. Gracias a que me sacó el gasto de tener que comprarle la comida, pude gastar más en galletas con pepitas de chocolate y napolitanas de jamon con queso. Ya tenia encima la comida, el desayuno y algo de picoteo por si hiciera hambre posteriormente.

El paseo fue bastante largo, pero apenas rozaba las 9:35 de la mañana. Aun no era la hora del desayuno. Suspiré un poco y dejé a Wiz sobre el verde pasto de un campo. Era el campo de la universidad que estaba de camino al instituto. Mi conejo danzaba de un lado a otro, sin perderme de vista. Era como una pelota redonda, blanca sobre un gran campo verde, imposible no verle. De un momento a otro encendieron los aspersores y tuve que correr tras él. Se había ensuciado las patas de barro y aunque mi mirada debía mostrar enfado y molestia, no  pude hacerlo, a fin y al cabo fui yo quien le dejó danzar libre.

Con las compras realizadas y Wiz encerrado en una caja de crista echa de puro hielo, me adentré a la casa azul. Todo seguía igual de silencioso que antes, pero tras pasar un pequeño pasillo accedí al gran salon, en donde me encontré con Tomoko y otra chica. Pensé en pasar de largo y hacer mi dia para mi pero...

Buenos dias señoritas, hoy no disponemos de nadie que nos cocine, a si es que me ocuparé yo del desayuno. Tenemos cereales, zumos, leche y recien compré galletas. El encargado de la casa me mencionó que seriamos unas 5 personas que estariamos en la casa azul, pero dos de ellas se han marchado a la casa roja y verde, por lo que estamos a solas este fin de semana. Pero antes de prepararles el desayuno, permitanme darle un baño a este cochino.
Mencioné alzando la caja mostrando a Wiz. Y buenos dias Tomoko.... Ante ella, que hacía tiempo que no había intercambiado palabra alguna, mis palabras parecían lejanas, como si quisiera mantenerme a distancia para no hacerle daño. Aun recordaba como terminó nuestro primer encuentro. Le mencioné que quizas no volveríamos a coincidir a pesar de estar bajo la misma casa o en la misma clase, y así fue. Casi despues de 3 semanas, tomé la iniciativa de al menos dirigirle la palabra. A ti no te conozco, pero eso se soluciona pronto. Mencioné mientras me aproximaba para mostrarle una dulce sonrisa delineada con una fina linea sobre mis labios. Mi nombre es Haku Yuuki, pero puede decirme solo Haku, y usted jovencita, ¿cual es el suyo?



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-·color=#ff6600· y hago sonar mi voz... -
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Eres un cotilla por acceder ¿sabes? Pero es divertido...

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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Kanato Sakamaki el Miér Mar 07, 2018 2:18 pm

La pregunta que realizó al aire con la intención de romper aquel envolvente silencio del ambiente, como era de esperarse no fue respondida por nadie por lo que sus sospechas finalmente se confirmaron. Caminó con normalidad por el salón a la vez que sostenía a Teddy con ambos brazos, sin embargo sus pies se detuvieron en seco cuando escuchó una voz femenina pronunciar su nombre — ¿hmm? — musitó como una especie de acto reflejo, al igual que la mayoría de las personas cuando escuchan que alguien los llama. Se volteó hacia el lugar de provenía el sonido y se percató de una figura la cual reconoció de inmediato.

Tomoko, la persona con la que recientemente había hecho una gran amistad también se encontraba con él en la casa azul — ¡Tomoko! — exclamó alegre y con una sonrisa infantil para luego acercarse, emocionado hasta su posición y dedicarle un suave abrazo que duro apenas unos pocos segundos y la soltó. Realizó aquel gesto con total confianza y sin temor a represalias ya que esos peculiares actos eran parte de su personalidad y lamentablemente para Tomoko no le quedaba otra opción mas que acostumbrarse. Kanato se encontraba notablemente feliz de encontrarse con ella a pesar de que se veían casi todos los dias de la semana y esto se reflejo en una dulce sonrisa que le dedicó a su amiga.

Mientas acomodaba a Teddy entre sus brazos escuchó de manera repentina otra voz proveniente del lugar, Kanato giro su mirada y observó a una muchacha de larga cabellera — b-buenos dias — saludó con voz temblorosa debido a la sorpresiva situación de encontrarse con una persona más en la residencia. Al parecer aquella persona también conocía a Tomoko y explicó de buena manera que por este fin de semana estarían solos los tres.

Aquella muchacha se acercó y acto seguido dio a pie a su presentación de forma amigable — es un gusto conocerte Haku, mi nombre es Kanato Sakamaki...— su cerebro parecía aún no haber captado el "pequeño" error que cometió su recién conocida y no fue hasta un segundo después que su cabeza hizo un click y reaccionó — ¡un m-momento creo que te haz confundido, yo soy un chico! — comentó en tono un poco exaltado.

Se relajó por un instante, sin embargo aquel estado le duró poco al ponerse a reflexionar — acaso...¿d-doy esa imagen? — preguntó mirando a Haku y luego a Tomoko, en su voz se reflejaba una ligera preocupación mezclada con cierta inocencia.

De repente sus ojos se vieron atraídos por la cabellera de Haku por lo que no pudo reprimir sus instintos y se pocisiono detras de ella para después sin siquiera pedir permiso comenzar a acariciar su largo cabello — tienes un pelo hermoso... Podría acariciarlo durante todo el día y no cansarme — aquellas palabras las decía de forma completamente seria ya que si nadie lo paraba podría estar el día entero jugando con el pelo de su compañera.

Por suerte notó algo mas que había llamado su atención y se trataba de la peculiar caja que Haku sostenía en una de sus mano. Se acercó un poco a ella para percatarse de que en su interior habitaba un pequeño conejo de grandes orejas, Kanato se inclinó ligeramente para contemplarlo mejor — waaa...que increíble ¿es tu mascota? — preguntó mientras observaba detenidamente al conejo como un niño que descubría un nuevo animal, a la vez que pokeaba suavemente la caja de cristal esperando ver la reacción de la criaturita.

Mas tarde se alejo para pocisionarse entre medio de Tomoko y Haku — ahora que recuerdo, tu nombre esta en la lista de alumnos de primero y además Tomoko te nombró en una de nuestras conversaciones asi que supongo que ambas son muy buenas amigas...¿verdad? — preguntó sintiendo gran curiosidad por la relación de aquellas dos.


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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Kuroki Tomoko el Miér Mar 07, 2018 5:38 pm


Sí, era él. Tomoko sonrió al reconocer un rostro familiar y devolvió el abrazo con ganas y sin pena. A la chica le costaba bien poco acostumbrarse a las ventajas de tener amigos en el instituto. Tener a alguien con quien hablar en el salón era bastante bueno para ella, y cada pequeña y agradable sorpresa que sucediera fuera de la clase era más que bienvenida.

Estudió la vestimenta de su amigo, que parecía demasiado formal para el interior de un dormitorio, pero ya se había hecho a la idea de que Kanato tenía, como ella, sus peculiaridades. Aún así le dolió un tanto la desgana que había mostrado antes al vestirse.

─ ¡Hey! Te ves bien, ¿tienes una cita luego o algo? –dijo con una sonrisa feliz mientras le tocaba el puente de las gafas con un dedo- No te había visto con estas antes. Tienes un aire muy distinguido e intelectual.

Inclinó un poco el torso para acercarse a su segundo amigo.

─ Hola Teddy. ¿Todo bien? Espero que estés cuidando de Kanato. Recuerda que eres mis ojos y oídos
–agregó en un murmullo de complicidad cubriendo parte de su boca con la mano, como para que Kanato no la escuchara. Hablar con Teddy era muy divertido. Era como volver a tener siete años.

Mientras estudiaba fugazmente el salón vacío, a punto de preguntarle a Kanato si sabía dónde habían ido todos, una tercera persona entró por la puerta. No le costó mucho reconocerlo, puesto que no lo había perdido de vista en clase, y había tenido alguna que otra sesión de pensar en él. El atuendo casual le quedaba bien, aunque con esas pintas parecía más una chica que otra cosa. Todo el que no lo conociera seguramente cometería el mismo error, especialmente porque la bufanda que llevaba ocultaba su nuez de Adán. Se preguntó se sería a propósito.

─ Hola, Haku. Te ves bien –repuso con cordialidad que carecía tanto de frío como de calor. Por segunda vez se sintió cohibida con su propia apariencia. Bajo a desayunar en estas pintas y las únicas dos personas del dormitorio son las que me ven. Genial.

Haku no se le había acercado demasiado desde aquel día en que había evitado que le abriera la cabeza a un matón, y Tomoko lo había dejado estar. Por lo general solía mantener la distancia con la gente que la trataba con frialdad, segura de que debían tener sus motivos, así que mantuvo la distancia invisible que los separaba.

Aún así, contempló con una pequeña sonrisa el intercambio entre sus dos compañeros de clase, que nunca habían intercambiado palabra hasta el momento. Levantó un poco la ceja cuando Haku confundió a Kanato con una chica. El atuendo era ligeramente femenino, pero el chico no daba en lo absoluto la impresión de ser chica. Tal vez ha sido un chiste para animar, se dijo, cruzándose de brazos. Si era así, no había tenido efecto, aunque Kanato no parecía molesto. Tal vez un poco confuso e inseguro.

─ No, Kanato, no pareces una chica
–le dijo con seguridad que no dejaba lugar a dudas- Pareces un chico muy atractivo y bien vestido, eso es todo. A Haku le gusta incordiar un poco, no le hagas caso.

Le lanzó una mirada sugerente al de pelo negro, haciendo nota de comentarle luego, si la oportunidad se presentaba, que Kanato era alguien sensible y que tuviera cuidado con él. Se rió un poco cuando Kanato atacó el pelo del otro chico. Tomoko empezaba a pensar que tenía algún tipo de obsesión con acariciar la cabellera ajena, pero por lo menos Haku tenía un pelo decente, no como el suyo.

─ Y ahora están a mano. -agregó riéndose.

Se acercó con Kanato a curiosear la caja del conejo. A Tomoko le gustaban mucho los animales y no recordaba haber visto un conejo antes, así que lo observó con curiosidad sin atreverse a tocarlo. Tenía buena opinión de la gente que se preocupaba por tener una mascota y cuidarla, así que se permitió una sonrisa agradable cuando le preguntó a Haku:

─ No recuerdo si me dijiste su nombre la última vez. ¿Cómo se llama?

Kanato jugueteaba con la caja con asombro y diversión infantil mientras ella contemplaba al otro, hablándole casualmente y sin demasiada cercanía. Tomoko pensó que eran un trío interesante, especialmente porque aún no había tenido la oportunidad de etiquetar correctamente a ninguno de los dos. No sabía qué podía esperar de la combinación entre los tres. Probablemente nada bueno, se dijo divertida antes de escuchar la pregunta del chico de ojos púrpura.

Tuvo que pensarlo seriamente para darle una respuesta, porque desde el día que se habían conocido la chica no había sido capaz de definir ni lo que había sucedido ni cómo habían quedado. Todo era demasiado confuso, y algo doloroso incluso, así que ahora iba a andarse con extremo cuidado cada vez que le hablara. Lo que había sucedido la última vez no volvería a pasar. Si realmente iban a estar el fin de semana solos, Tomoko estaría en modo calculador cada segundo.

Así que puso una mueca cínica antes de encogerse de hombros y contestar sin mirar a Haku directamente.

─ Es un compañero de clase al que le debo un gran favor –dijo, ateniéndose a la verdad objetiva antes que nada- Creo que es buena gente –agregó, haciendo un énfasis particular en el “creo”- … y me cae bien. –Dejo caer esas últimas palabras para que su respuesta no resultara demasiado hostil, aunque la realidad iba un poco más allá. A continuación le habló a Haku- Kanato está en nuestra clase y es un amigo. Esperaba presentaros antes, pero no había tenido la oportunidad, así que ahora que nos hemos reunido espero que os llevéis bien.

Y ahora que surge el tema…

─ Oye, Haku, ¿por qué vamos a pasar el fin de semana solos? ¿Adónde han ido todos?  


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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Haku Yuuki el Miér Mar 07, 2018 8:44 pm

Ante aquella pregunta de si su vestimenta le mostraba ser una mujer, no pude evitar sacar una leve carcajada negando con la cabeza.
Tranquilo, tan solo le estaba tomando una broma. Pero si le pediré que me diga donde compró esa chaqueta tan curiosa, quizás me quede tan fabulosa como le queda a ti señor... ¿Kanato?
Nuevamente mi forma de disimular y ser amable con los demás hacían sus frutos, aunque no me esperaba que tomara mi pelo y comenzara a acariciarlo. Ladee un poco los labios para que mostrar tranquilidad, inclinando la cabeza hacia él para que lo tocara sin problemas, a lo que añadí.
Puedes acariciarlo si gustas, mientras no me lo enredes o toques con las manos sucias, no tengo ningun problema. Es más, si quieres puedes ir tras de mi haciendome trenzas o coletas. Tengo varias gomas y orquillas para hacer diferentes peinados.
Mencioné antes de que volviera a posicionarse entre ambos. En cuanto mostré al conejo, alcé un poco la caja. El pequeño conejo pesaba cerca de 3,5kg y a ambos argumentos tuve que rectificar.
Kanato, él no es ni mi compañero de habitación ni mi mascota, es mi familia, la única que me queda. Mencioné con un trago algo amargo pero sin dar detalle alguno. Mis ojos se dirigieron hacia la joven Tomoko para contestar su cuestión. Cierto es. No suelo decirlo porque esta prohibido tenerlos en la casa, pero como no hay nadie lo saqué de paseo y se llama Wiz
El pequeño conejo apenas comenzó a saltar con intenciones de salir de la misma caja, pero por mucho que lo intentara, tan solo conseguía cansarse y dejar el fondo negrecido debido a la suciedad que acumuló por el paseo durante el parque.

Mi vista descendió por un instante al ver que no se quedaba quieto, quizás le faltaba más espacio, por lo que dejé la caja apoyada en el suelo y agrandé la parte trasera de esta para que pudiera tener más espacio. A simple vista no parecía haberse ampliado, ya que apenas agrandé cerca de 3 cm por cada extremo, pero para el conejo era suficiente para ir brincando de lado a lado.
¿Ah? ¿Mencionó mi nombre? Puede que fuera el dia que falté. Estuve enfermo varios días y me quedé en el cuarto encerrada para recuperarme. Quizás debía haber ido al medico pero bueno...
Suspiré un instante y volví a mirar a ella. ¿No lo sabes? Se puso una hoja en la entrada de la casa informando que un fin de semana se irian a una excursión todos juntos a hacer una convivencia masiva, así para visitar a otro país, pero algunos se quedaron por temas de miedo a volar, tener familiares cerca o sencillamente prefieren quedarse aquí como nosotros. Además, no podía marcharme, ¿quien cuidaría de esta cosa?
Realicé una pregunta retorica señalando a la caja. Y de un momento a otro tomé la mano de Kanato.
¿Me puedes ayudar? Ya que te agrada el pelaje, ¿que te parece darle un baño a wiz? En verdad es fácil, se porta bien. A veces salta y moja un poco todo, pero si le pones agua tibia algo cálida se queda quieto como un peluche y aun es "joven". Con lavarlo con agua y un gel de cuerpo es suficiente, tan solo ten cuidado de no darle en el hocico o dentro de las orejas y ya. Lo secas bien y si quieres puedes jugar con él cuando este seco. Mientras haces eso, puedo adelantar y preparar un desayuno más elaborado. Tomoko puede ayudarte si quereis estar juntos o si lo prefiere puede quedarse para ayudarme... ¿Que decís?

Propuse. Seguramente él estaría ilusionado con darle un baño y sería una experiencia diferente, aunque al mirar a tomoko le guiñé el ojo como si le diera una oportunidad, o más bien darle la elección de estar con alguno de los dos a solas nuevamente.
Y a todo esto... ¿Que desean desayunar? AH! casi se me olvida, toma.
Me desprendí de la bufanda para enrollar el asa de la caja. Tomoko sabía que era un chico por que porté el uniforme masculino, sin embargo, la bufanda no era para ocultar la nuez que debería mostrar. Esta estaba tan alta y pequeña en mi garganta que apenas era perceptible, por lo que mi imagen de mujer seguía intacta a pesar de ello. La única diferencia para distinguirme era si me desnudaba y estaba claro que no iba a hacerlo frente a nadie, excepto a la persona que tuviera que mostrarme tal y como era. Tambien rebusqué en la bolsa sacando una zanahoria, algo más larga que el mismo conejo, pero así se entretendría más tiempo comiendola y les daría la oportunidad de que estuviera calmado.
Esta helada, ten cuidado o te quemarás. Puedes meterlo todo junto y el agua caliente derretirá las paredes y todo en sí. Es una caja biodegradable...Y la zanahoria es por si se porta bien, aunque tambien podeis usarla para secarle y que se quede quieto.
En realidad estaba echa de hielo. Y a mi ese elemento me afectaba más bien poco, pero a ellos le podían causar quemaduras al mantener el contacto directo.
Tras la leve charla y propuestas, dejé la caja ahí para que tomaran ellos las decisiones, mientras con las bolsas en mano me acerqué a la cocina. Estaba a una habitación algo más alejada, pasando un pequeño pasillo. Los mayores tenian consciencia de que varias personas se iban a quedar residiendo, por lo que dejaron toda la despensa llena. Dudaban que fueramos a gastar 5 persona lo que era una comida para unas.. 300 ? Al menos algunos que otros comían más que otros, por lo que siempre tenian reservas de más.



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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Kanato Sakamaki el Jue Mar 08, 2018 2:08 pm

— no te preocupes, estoy seguro que los tres nos llevaremos muy bien — aseguró de forma alegre a la vez que sus ojos se movían de un lado a otro observando a Haku y a Tomoko, quienes parecían conocerse más de lo que Kanato pensaba, razón por la cual se alegró bastante ya que acababa de conocer a alguien que a primera vista parecía ser una persona amable por lo que estaba dispuesto a ofrecer su amistad.

* El mencionó que ese conejo es su única familia, su único acompañante * pensaba observando disimuladamente a Haku mientras este le explicaba a su compañera la situación y el motivo de esta extraña convivencia. De alguna manera se sintió reflejado en aquellas palabras con la diferencia de que Teddy era lo último que le quedaba de los recuerdos de su trágica infancia, se podría decir que en ese sentido se parecían ligeramente.

Escuchó sorprendido la propuesta de Haku sobre darle un baño a su pequeño animalito — ¿yo? ¿Darle un baño? — preguntó curioso pero al cabo de un segundo, volvió a responder pero esta vez de forma emocionada y exaltada — ¡por supuesto, estaré encantado de bañar al señor Wiz! — tras esto se aproximó hacia Tomoko y estiró sus brazos ofreciéndole al peluche — ¿puedes sostener a Teddy por mi? Quiere estar un rato contigo mientras yo me ocupó de Wiz — le comentó para después tomar con cuidado la caja de cristal junto con la bufanda que la envolvía — conmigo sera suficiente por lo que Tomoko puede quedarse aquí contigo si ella gusta...además supongo que tendrán cosas de que hablar, nos vemos — exclamó a la par que recogía la zanahoria y partía hacia a la planta alta — un té acompañado de galletas será mas que suficiente, eso si, asegurate de ponerle mucha azúcar al té — respondió frente al pedido antes de irse.

No tardó en subir hasta la segunda planta y entrar al baño, en el se encontraba una bañera de tamaño medio por lo que seria el lugar perfecto para cumplir el objetivo. Dejó abierto el grifo haciendo que el agua corriera poco mientras el calentador dejaba el agua a una temperatura adecuada, a la vez que todo esto ocurría Kanato se dedicó a quitarse los lentes colocándolos sobre un estante, además se sacó el suéter ya que no quería mojarlo o que se estropeará como consecuencia de la tarea que realizaría.

Tras esto cerró el grifo y comprobó con su mano que el agua estuviera a una temperatura adecuada para el animal — ya es hora del baño, señor Wiz — comentó y dejó caer suavemente la caja de cristal la cual apenas toco el agua tibia se desintegro rápidamente tal como había predicho Haku — increíble... — pronunció sorprendido mirando los restos de la caja que no tardaron en desaparecer a los pocos segundos.

La tina estaba cargada con agua hasta poco menos de la mitad de su capacidad por lo que el conejo podía moverse libremente por toda el area, lo cual hacia como si nada — y Haku decía que te quedarías quieto como un peluche, es un mentiroso tssk..— decía mientras fruncía el ceño frente al pequeño conejo que danzaba moviéndose de un lado a otro sin parar, salpicando agua por doquier, haciendo que el trabajo se volviera un poco mas complicado de lo que esperaba — ¡casi me olvidó! — exclamo recordando la zanahoria que Haku le había dado en caso de una "emergencia".

Rápidamente la tomo y la colocó sin soltarla frente a los ojos de Wiz que se sintio atraído por el alimento y acto seguido se abalanzó cual león hacia su presa sin embargo lo que el animalito no había notado era que todo fue una meticulosa trampa planeada por la maquiavélica mente de Kanato quien sin dudar y en un rápido movimiento capturó al animal con una de sus manos — si te portas bien te entregaré la zanahoria como premio ¿si? — le habló mirando fijamente al conejo el cual pareció entender el trató y se dejó bañar con tranquilidad esperando su recompensa que aguardaba por el.

— me pregunto si Tomoko y Haku la estarán pasando bien...—


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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Kuroki Tomoko el Jue Mar 08, 2018 6:24 pm

Hum. La única familia que te queda, ¿eh? Ya usaste esa antes y caí en ella, viejo. No va a volver a funcionar, pensó la chica en tono mordaz, pero sin evitar volver a sentir empatía. Parte de ella estaba convencida de que aquél tío era solo un embustero que actuaba solo por el bien de sus propios fines, y que cuando decía cosas como esa solo lo hacía para obtener una reacción de los demás. No estaba convencida de ello. En realidad no estaba convencida de nada, era lo malo de lidiar con hipócritas (como tú) que ocultaban sus verdaderas intenciones (como tú) y en los que no se podía confiar (Como…) ¡Sí, ya lo entendí, ¿vale?, cállate!

Los dos únicos amigos que tenía estaban juntos en el mismo lugar. Estaba feliz de estar reunida con ellos. Kanato era un buen chico y le tenía un profundo aprecio porque sabía que no tenía nada que temer de él. Sentía un instinto protector cuando lo tenía cerca, una profunda necesidad de evitar que el mundo le hiciera daño, como si fuera su responsabilidad. Y en cierto sentido lo era. Haku era otra historia. No podía confiar en él porque no lo entendía, pero la duda de qué era realmente la cautivaba. Si era un farsante, no podría recriminárselo, porque eran lo mismo. Y si no lo era…

─ Wiz… ¿Significa algo? –preguntó, bajándose del tren de ideas al que se había subido antes de que la llevara demasiado lejos.- ¿O solo es un nombre que te gusta?

Era un comentario superficial y poco profundo para mantener la cordialidad que se esperaba. Haku continuó hablando mientras hacía algo con su conejo. Tomoko solo le prestó una atención a medias, calculando la situación en la que se encontraba y cómo asegurarse de que no se le fuera de las manos. El dormitorio está vacío, y si Haku dice verdad solo estaremos los tres por todo el fin de semana. Supongo que será divertido tener el dormitorio para nosotros solos. Podemos escuchar música y hacer una fiesta si queremos, pero… La chica miró lateralmente a los dos chicos escuchando la explicación que se le daba. Ella no había visto ningún cartel, y era evidente que Kanato tampoco. Dado que los dos eran solitarios y les costaba relacionarse no era de extrañar que ninguno de los dos se hubiera enterado. El tercer chico alegaba tener que cuidar de su mascota, lo cual era perfectamente razonable. Igual, no me fío de Haku. Tiene algo en mente, estoy segura. Pero eso es sencillo. Todo lo que tengo que hacer es mantenernos a todos juntos. Si Kanato está todo el tiempo a mi lado Haku no tendrá oportunidad de hacer ninguna de las suyas.

Asintió. Parecía haberlo hecho ante las palabras del otro cuando en realidad era para sí misma. Era un plan perfecto.

─ Por supuesto que le hable de ti. Eras el único compañero de clase al que conocía cuando Kanato llegó. Y espero que te sientas mejor –agregó con cordialidad, descruzando los brazos y poniendo un rostro de preocupación cuidadosamente calculado- Si vuelve a suceder avísame. Somos compañeros de clase, estamos para ayudarnos.

Bueno, creo que podré manejarlo con facilidad… se dijo justo antes de que Haku lanzara su primer ataque. Tomoko no entendió de qué iba la cosa hasta que no llegó a la mitad, y para entonces ya la idea estaba casi terminada. Quería quitar a Kanato de en medio para quedarse a solas con ella. Un relámpago atravesó sus pupilas nubladas por el cansancio cuando vio a Haku giñarle un ojo. Buen intento, pero no lo creo. Ya que tan amablemente me diste elección, creo que ayudaré a bañar a tu cone…

Pero mientras pensaba su contraataque descuidó las palabras de Kanato, que luego de un segundo accedió unilateralmente. La chica lo miró sorprendida mientras le pasaba a Teddy.

─ Espera un momento… -murmuró confusa a medida que Kanato seguía hablando. ¿¡Qué diablos haces, Kanato?! ¡Se supone que somos aliados! Aquello no estaba en sus planes.- Pero si yo no…

El chico desapareció en el segundo piso con el señor Wiz, dejándola con Teddy entre sus brazos y cara de completa confusión. … Este chico debe haber leído mal la situación. Y tú… Miró a Haku, pero él se alejaba en dirección a la cocina sin reparar en ella. Tomoko se quedó en el gran salón, completamente sola.

─ Ahm… -Ahora sí estaba desconcertada. Levantó a Teddy y lo colocó frente a su rostro- ¿Qué crees tú? –le preguntó. El oso de peluche le devolvió una mirada estática por su único ojo.- Tengo la impresión de que la elección es mía. Puedo subir y ayudar a Kanato, puedo ir a la cocina y hablar con Haku o puedo quedarme aquí contigo y esperar tranquilamente a que los dos regresen. ¿Qué dices? –La expresión de Teddy permaneció invariable- ¿Qué qué quiero yo? Desayunar algo para irme de nuevo a dormir, ¿no es obvio?- El muñeco levantó una ceja. Bueno, no lo hizo, pero la chica lo imaginó igual- No estoy mintiendo, ¿no me ves los ojos? Muero de sueño.

Suspiró y miró a intervalos la escalera y la puerta que llevaba a la cocina.

-No tenía que haberlos dejado separarse.

Chasqueó la lengua y pensó. Kanato era su amigo. Lo veía y charlaban todos los días en clase. Desde el primer día se habían entendido a la perfección, eran almas similares y estaba completamente segura de él. Haku no le había hablado desde la última vez que lo había visto. Temía que si lo dejaba alejarse demasiado terminaría por perder la oportunidad de entablar una amistad duradera con él, y le costaba mucho hacer amigos…

─ ¿Qué? –reaccionó a lo que Teddy no había dicho- Por supuesto que no me interesa. O sea, es lindo y tal, pero… Oye, no es asunto tuyo –Le dijo al oso, que limitó a no encogerse de hombros- Ok, lo siento. Supongo que si tendré una oportunidad de aclarar las cosas, es esta. –le dijo a Teddy, que guardó silencio- Bueno, vale, pero si intenta algo tú lo haces trizas, ¿ok? Espero que Kanato no demore.

Caminó tranquilamente hacia la cocina y atravesó la puerta. Se colocó junto al chico y forzó una sonrisa cordial.

─ Te ayudaré, Haku, pero tienes que decirme qué hacer. La cocina no se me da bien. Por mí puedes preparar lo que quieras.

Se sentó sobre una meseta vacía a esperar instrucciones mientras lo veía desenvolverse. Sus pies descalzos no alcanzaban a tocar el piso y se mecían a intervalos. Teddy contemplaba la escena desde su regazo.

─ Me gustó tu regalo, por cierto –agregó casualmente, como quien no quiere la cosa- Lo guardé en la nevera cuando terminé de patearlo. Pero preferiría dejar todo lo que sucedió ese día, y quiero decir todo… -enfatizó el “todo”- detrás de nosotros. Vamos a estar todo el fin de semana solos los tres –enfatizó el “los tres”- y ya que los otros chicos molestos están lejos quiero disfrutarlo. Así que si te parece bien podemos empezar de cero –acarició su cabello enredado mientras apartaba la vista- Quiero llevarme bien contigo y sé que podemos conseguirlo si ponemos de nuestra parte y no haces nada peligroso.


Pienso y hablo cuando me place.


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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Haku Yuuki el Jue Mar 08, 2018 7:55 pm

Escúchenla mientras leen:

Antes de dejar a Wiz en manos del joven, escuché como hizo mención de su peluche. Parecía que aquel "juguete" era  algo preciado para él, pues lo normal es dejarlo tirado o encerrado en algún cajón. Una vez el muchacho mencionó lo que tomaría para desayunar, me adentré a la cocina sin esperar a que Tomoko me lo mencionara. Podía perfectamente decirme que era lo que quería y ascender a jugar con kanato mientras intentaban limpiar a Wiz. Algún que otro golpe se escuchaba, al igual que otro grito suave de sorpresa. Seguro que no calentó el agua de más y se descongeló el hielo de la caja dejando el agua helada... Pobre wiz, espero que se de cuenta y le de un ultimo repaso con agua cálida.... Al rato comencé a buscar entre todas las esencias que habían por la cocina y así mismo contemplar todas las especias y alimentos que disponíamos, aunque tan solo lo memorizaba. Aquellos días me encargaría de hacer la comida personalmente. Lo normal es que fuera a cuidar a los jóvenes que estaban enfermos en sus cuartos, pero si no había nadie excepto nosotros, ¿que más daba si preparaba algo elaborado? Así mismo, comencé a descender algunos alimentos, huevos, harina, sal, azúcar, chocolate.... Iba a realizar una receta de pastelería que me enseñaron hace algún tiempo. La había practicado tantas veces que podía hacerlo sin necesidad de prestarle atención. Tomoko hizo su entrada a la cocina pasada unos minutos. Solté un suspiro y aguardé unos segundos en mantener la mente en calma, volviendo a retomar lo que estaba haciendo. Junté los huevos, la harina y un poco de levadura para ir haciendo la mezcla.
En ese caso, siéntate, observa y aprende. No requiero de ayuda alguna, sois solo dos personas, no cincuenta, creo que puedo apañarmelas solo.
Le hablé más abiertamente y algo cercano, no como las primeras ocasiones en las que compartí palabras con ella frente a kanato. Continué con tomar una pequeña tableta de chocolate y comenzar a rallarla sobre el bol en el que iba la mezcla. Lo normal sería verter pepitas de chocolate, pero de esta manera se repartiría el chocolate por igual y a su vez es otra manera de hacerlo. Ella comenzó a hablar y a pesar de que le daba la espalda la escuchaba atentamente.
Conociendote no me sorprendería que las rompieras... En fin, tampoco puedo hacer nada al respecto... Di un nuevo suspiro antes de dejar la mezcla reposar y airear un instante, comenzando a tomar unas hierbas para preparar un té.
Yo.... Me di la vuelta para verla un instante. Tomé silencio y tras agarrar una cazuela donde hervir el agua, coloqué las hiervas en una pequeña coladera, donde posteriormente se retiraría y tan solo quedaría la sustancia, el aroma y la esencia de dichas hiervas. Me paré frente a ella arrodillandome e incando una rodilla contra el suelo. Miré a Tedy al rostro y apenas aguardé una leve sonrisa antes de alzar la vista hacia ella.
No sé que fue lo que hice o lo que vistes para que te hiciera tanto daño, pero te pido mis disculpas. Aquel día fue uno de los más hermosos y agradables que tuve antes de.. Bueno, desde que estoy aquí. Seré una persona demasiado precipitada y quizás eso fue lo que te hizo para atrás en algún momento, pero de verdad, que mis acciones no son para nada engañosos. Todo lo que hice fue solo por que me nació, al igual que la flor que conservas. Nunca podrá florecer si no le brindas el calor. Ella ya estaba muerta antes de que la pisotearas, pero en cambio, siempre puedes mostrarle otra realidad.
Abrí la palma de mi mano y lentamente sobre esta comenzó a aparecer una pequeña esfera de cristal, cada vez más blanquecina y más helada. Quizás no sea nada, o tal vez te sorprenda pero no olvido y tampoco quiero soltar tu mano cuando vayamos caminando por la senda de nuestra amistad.
Aquella esfera portaba en el interior una imagen peculiar. Eran dos cuartos. En uno estaba kanato y el otro era una representación donde estábamos nosotros dos solos. Dejé aquella esfera encima de la pequeña encimera de la cocina. La masa de las galletas se había aireado. Tomé varias bandejas y las empecé a dejar sobre estas en pequeñas esferas semi circulares, donde al expandirse quedarían moldeadas a las galletas que se compran en la tienda. Las introduje en el horno y lo puse en marcha. Tomé la pequeña hoya con las manos desnudas. Aquello estaba ardiendo, sin embargo, lo que salió de mis manos era puro vapor caliente. Se podría decir que estaba loco, pero descendí tanto la temperatura de mis manos que no me llegó a afectar el calor que este producía. Serví el té y lo dejé reposar.
Robios rojos con canela y un leve toque a tierra, acompañado de miel de eucalipto para andulzarlo. No necesitará nada más. Será como tomar un suave sabor de frutos rojos con mucha azúcar...
Iba argumentando mientras terminaba la mitad de la cocina. El aroma a galletas recién hecha comenzaba a infundirse por toda la casa.
Me dijiste que te gustaba el frio y la nieve, ¿verdad?... En eso, puedo ayudarte, aunque solo un poquito...
Tomé la esfera con ambas manos y volví a ponerme frente a ella, pero esta vez de pie.
Y ahora... Hagamos magia...

Susurré mientras que comenzaba a agitar la esfera. Esta se iba deshaciendo como si fuera polvo. Al extinguirse, toda la temperatura de la casa descendió drasticamente y de la nada comenzó a caer finos copos de nieve. Aquello empezó a ser una nieve muy fina, pero a fin de cuentas era nieve dentro de una casa, algo peculiar, sin explicación y muy disparatado.
Luego me ayudarás a fregar, si?

Le mencioné sacudiendole con cierta fuerza la cabeza para demostrarle que no estaba nada molesto. Saqué las galletas recien horneadas y el té sobre una pequeña bandeja, volviendo al gran salón. Kanato, vamos a desayunar, no te demores, vamos!!
Grité un poco mientras que comenzaba a servir las cosas. Lo gracioso de aquella nieve es que caía por todos lados menos donde nos debíamos sentar, como si aquello fuera especial o único, solo para nosotros tres.



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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Kanato Sakamaki el Vie Mar 09, 2018 12:17 pm

El conejo de alguna forma logro entender el trato que le acababan de proponer, dejándose bañar con total tranquilidad quizás sabiendo que luego recibiría una grata recompensa por su colaboración, lavó con suavidad su pequeño cuerpo por unos minutos para después sacarlo de la tina viendo que ya no quedaban rastros de suciedad sobre él. Acto seguido colocó un paño rodeandolo por completo para secarlo — ¡ya estas listo — le dijo al animal y luego recordó — casi lo olvido, aquí tienes tu premio — sacó la zanahoria y se la dio a Wiz quien no tardo en degustarla.

El trabajo al parecer ya estaba hecho. A pesar de que estuviera en la planta de arriba aún asi se podía oler levemente el aroma a galletas recién horneadas, todo indicaba que Haku se dio muy buena maña con respecto a la cocina — antes de bajar supongo que debo de arreglarme un poco y secarme — pronunció refiriéndose a que gran parte de su vestimenta se encontraba ligeramente empapada producto de las constantes salpicaduras que recibió además pequeñas porciones de su cabello también se vieron afectadas.

Su camisa yacía arremangada para que no se mojara, sin embargo tuvo el mismo destino por lo que no fue de mucha ayuda — me pondré los lentes, el sueter y bajaré — agregó tomando los anteojos y colocándoselos nuevamente sin muchos ánimos, para cuando finalmente se disponía a ponerse el suéter encima para cubrirse, algo impensable sucedió — ¿hmm? — musitó cuando observó como gran parte del techo se cubría de una fina capa de lo que parecía ser hielo, sin embargo eso ni de cerca era lo mas sorprendente sino que la temperatura del lugar descendió bruscamente y desde el mismo interior comenzó a caer nieve.

La nieve se manifestó de manera repentina cayendo en pequeños copos, los cuales lentamente y a su paso ivan cubriendo el suelo — esto es...increíble — exclamó Kanato que se encontraba en un estado de asombro inexplicable, a pesar de que no era la primera vez que observaba la nieve, aun asi para él era algo de suma fascinación.

Sin embargo aquel estado se vio interrumpido por un sonido proveniente de su boca — ¡achús! — salió de manera inconsciente, seguido de otro — ¡achús! —. Debido a sus ropajes húmedos, la baja temperatura y la nieve que caía sobre su cabeza, hacían de esto una muy mala combinación para la salud de Kanato quien no tardo en verse afectado reflejando un notorio resfriado.

Escuchó como Haku daba el aviso de que el desayuno ya estaba servido por lo que se colocó el suéter, tomó a Wiz y salió del baño para percatarse de que toda la casa se vio afectado por aquel extraño descenso de temperatura, bajo las escalaras no sin antes pasar por su cuarto y tomar un pequeño sobre de pañuelos.
Una vez que sus pies llegaron al gran salón, en el se encontró con todo el desayuno ya puesto y un detalle bastante extraño era que tanto la mesa como las sillas de su alrededor no contenían ni un solo copo de nieve.

Se acercó hasta Haku y Tomoko y dijo — Wiz ya se encuentra...achis...como nuevo — colocó al conejito sobre el suelo quien ya había acabado con la mitad de la zanahoria — por cierto...achis...tuve un pequeño...achis...problema y es que...achis...achis...olvidenlo — comentó cubriéndose la boca y nariz con el pañuelo en cada estornudo. Se colocó en frente de Tomoko y con una sonrisa le agradeció — gracias por ciudar a Teddy por mi — acarició suavemente el pelo de su amiga para después tomar a Teddy y sentarse en una de las sillas del gran salón.

Una vez en la mesa y con Teddy en su regazo, tomó con sumo cuidado una taza de te la cual desprendía un aroma cautivador, a un costado aguardaban varias charolas cubiertas de galletas decoradas con chispas de chocolate — veo que...achis... te esforzaste mucho Haku, se te da bastante bien...achis...la cocina — alago dedicándole una tierna sonrisa a Haku para luego soplar el té y darle una pequeña probada — mmm esto esta delicioso y muy azucarado tal como te lo pedí ¡gracias! — agradeció de forma sincera por tomarse la molestia de preparar el desayuno para todos.

Decidió guardar silencio por unos minutos mientras tomaba con tranquilidad el té y daba algún que otro bocado a las galletas, por si Tomoko y Haku debían de hablar sobre algo, sin embargo no podía hacer callar sus estornudos aunque lo intentará — perdonen si por mi culpa no pueden hablar tranquilos— comentó refiriéndose a su resfriado — desde pequeño siempre fui especialmente débil a las enfermedades... — agregó a la par que sus ojos yacían perdidos en la tasa de té la cual revolvia con una pequeña cuchara — supongo que eso me hacia un niño bastante frágil...y a la vez una carga — apenas terminó de pronunciar aquella última palabra, se formó una leve sonrisa en su perdido rostro, no era su típica sonrisa dulce que reflejaba inocencia sino otra que escondía cierta malicia, sin embargo el espectáculo duró poco cuando Kanato paró de revolver el té y su cara cambiaba repentinamente a la clásica tierna y amable.

— ¡estas galletas también están muy buenas, Haku! —


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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Kuroki Tomoko el Vie Mar 09, 2018 4:49 pm


Desde su puesto en la mesa veía a Haku trabajar con calderos e ingredientes, mirándolo con curiosidad. Parecía desenvolverse con bastante comodidad, así que no se preocupó por su desayuno. El menos eso estaba asegurado.

Pero durante un instante el chico volteó a verla. Tomoko tragó saliva cuando se acercó a ella y sintió un escalofrío cuando Haku se arrodillo frente a la mesa, su rostro quedando al mismo nivel que el peluche de Kanato. Y aquí vamos de nuevo. Este chico no escucha…, pensó con un suspiro interno antes de escuchar sus palabras. Era lo mismo que había dicho frente a su  habitación. Básicamente se resumía a que él no tenía la menor idea de qué había ido mal pero a disculparse igual. El entrecejo de Kuroki se frunció, molesta por su insistencia en negar lo que había sido evidente, pero fue solo un segundo. La emoción desapareció bajo el imperio de una voluntad determinada a no dejarse llevar por las emociones en lo que quedara de fin de semana.

Continuó escuchando con cortés interés a sus palabras sin dejarse conmover, pensando cuidadosamente en lo que estaba diciendo.

─¿Oh? Pensé que te gustaba el frío –dijo sin varar su expresión normal pero cargando de cinismo la frase.

Haku se apartó de ella, dejando una esfera de hielo a su lado. Tomoko la levantó entre sus manos. Por supuesto que estaba helada. El frío invadió sus manos, superficialmente primero, pero colándose segundo a segundo más profundo, en la carne y hasta el hueso, hasta ser terriblemente doloroso. Aún así, Tomoko estaba tan cautivada por la belleza del trabajo que resistió el dolor mientras lo miraba extasiada.

Ya veo. Haku es otro de esos bichos raros de los que habló ese tío, Sieg Heil. La chica lo había estado considerando desde entonces, puesto que sus palabras la habían sobresaltado sobremanera. Lo que el soldado de la cruz de hierro le había revelado explicaba muchos de los fenómenos que había estado observando en Takemori. Había tenido tiempo para sorprenderse y para ser escéptica, pero no podía negar lo que estaba justo frente a sus ojos. Intentarlo sobrecalentaría sus circuitos y terminaría por destruir el ligero equilibrio que la mantenía en la frontera de la cordura. Así que lo había aceptado, de la misma forma que el resto de las cosas.

Haku parece dominar el hielo. De acuerdo. Me preguntó qué es. Seig Heil dijo que venían de todas partes, atraídos por algo, pero no dijo por qué. Demonios, fantasmas, bestias repugnantes, seres del mal, abominaciones de la naturaleza y del orden, las llamó. Me pregunto cuál de ellas será este chico.

Tomoko colocó la esfera sobre la meseta y lo miró mientras sostenía una hoya ardiendo con las manos limpias. Nubes de vapor se levantaron de ella, pero él no hizo la menor mueca de dolor. Un escalofrío la recorrió de la punta de los pies hasta el último cabello. Es real. ¿Qué cambia esto? Mmm… Es posible… La chica se preguntó si tal vez los malentendidos de la última vez estuvieran relacionados a su desconocimiento respecto a sus habilidades. Es una posibilidad… Es más que probable. Tendré que averiguarlo con calma. Por ahora, creo que me conviene no ser demasiado dura con él. Después de todo, es posible que solo sea idiota, y la idiotez solo es un crimen a medias, se dijo en un cálculo bastante glacial.

─ Has separado a Kanato –comentó de pasada, apuntando a la esfera y mirándolo con evidente intención mientras se bajaba y acercaba a él, tomando una taza del té que no había servido aún y bebiéndola, puesto que tenía una sed terrible- Delicioso –comentó antes de continuar- He venido contigo porque necesitábamos hablar, Haku. Kanato es muy especial para mí. Los simples amigos valen más que… que otras cosas más ccomplicadas y efímeras. Recuerda eso. Y respecto a lo otro, te creo. Debo haber malentendido la situación de alguna forma. No te preocupes por ello.

Puso una mano en su hombro mientras escuchaba el menú con decreciente entusiasmo. Cuando dije que podrías preparar lo que quisieras, me refería aun “lo que quisieras” más normal. Creo que me apetecen más unos cereales, pensó mientras buscaba una forma educada de rechazar el desayuno que Haku había preparado sin herir sus sentimientos. Ninguno de los argumentos que se le ocurrío parecía demasiado convincente. Bueno, supongo que probaré un poco por cortesía y me atiborraré a galletas entonces.

─ Se ve delicioso. Buen trabajo –comentó con una sonrisa mientras chocaba suavemente un puño contra su mejilla- Ahora vamos, que muero de hambre.

Caminó a la salida, pero se detuvo cuando Haku habló. Lo vio tomar la esfera en las manos y desintegrarla, y a medida que lo hacía algo cambió. La temperatura descendió drásticamente. Un diseño fractal de escarcha se extendió por las esquinas de la cocina, por las paredes y los cristales de la habitación, y sobre ella, la humedad del aire del interior, que debería haber sido completamente inexistente, de alguna manera se condensó mágicamente y comenzó a caer sobre ella en forma de copos, pequeños, microscópicamente estrellados.

Tomoko sonrió. Era una de esas extrañas risas, casi puras, de genuina diversión. Amaba el frío y la nieve, al menos, lo adoraba siempre que pudiera refugiarse bajo un buen par de mantas, pero por un rato no estaría nada mal. Levantó la vista y la dejó clavada en los copos de nieve que caían, mientras giraba con Teddy en los brazos y reía e intentaba atraparlos.

─ Mira, ¿a que es precioso? –le preguntó al peluche sonriendo mientras bailaban un vals juntos. Dejó de jugar cuando Haku agregó seis palabras más.

─ ¿Ahh? –dijo cuando escuchó que tenía que limpiar después- Pero no me lo digas ahora, que le quitas la gracia –agregó pateándolo suavemente por la espalda. Suavemente, no fuera a tirar su desayuno. Que todavía tenía hambre.

Kanato se les unió en el comedor. El pobre estaba temblando con ganas. La verdad ella iba menos abrigada que él, pero la debilidad del joven se extendía también a la temperatura. Tomoko vio sorprendida que se había traído hasta una caja de pañuelos.

─ Kanato, ¿estás bien? –se acercó para mirarlo de cerca. Su piel visible estaba erizada por el frío y su nariz había enrojecido un poco. Él solo le agradeció por cuidar a Teddy y lo tomó de entre sus brazos. Ella lo miró preocupada, viendo que iba a tomar una silla frente al desayuno que el otro ya había servido.- Espera, ¿vas a comer así?

   Va a resfriarse si sigue así, pensó, preocupada por el futuro de su fin de semana. Si Kanato enfermaba no podría estar con ellos. No, espera, ella tendría que estar con él, no iba a dejarlo abandonado. Tendría que cuidarlo y atenderlo y… Espera, eso no suena tan mal. Ser la enfermera de Kanato. Hmm, creo que hay un síndrome... el de estocolmo era, situaciones de peligro... no, había otro para las enfermeras que enamoraban a sus pacientes o algo así. Cuidar de alguien enfermo construye empatía. Sería genial para mejorar nuestra amistad Lo pensó cuidadosamente mientras se veía alimentando a un Kanato en cama. Un Kanato enfermo era la excusa perfecta para… No, aguarda, ya no tengo necesidad de evitar a Haku, acabamos de hablar. Además, Kanato es mi amigo, no puedo desear seriamente que enferme para poder cuidarlo. Agh…

Se sentó en una silla, confusa por las conclusiones enfrentadas a las que su razonamiento estaba llegando, sin tocar la comida. Estudió los dos rostros que la acompañaban, Haku con semblante tranquilo y Kanato que intentaba hablar mientras estornudaba de manera incontrolable. Le lanzó una mirada bastante elocuente a Haku que decía "Apaga el aire ahora mismo" mientras Kanato seguía hablando y la convencía aún más de que debía levantarse a buscarle una manta y eso se propuso, pero…

Pero sus últimas palabras la estremecieron… Ella miró el rostro y clavó la vista en él. Lo había escuchado. No estaba equivocada. Había estado ahí. Cree que está de más y me acaba de reprochar. Algo pesado y serpenteante se enroscó alrededor de su corazón y lo oprimió. Muy dolorosamente. Ella se había endurecido para Haku, no para él. No se suponía que le dijera algo que la hiriera. Ella no… Nada de lo que había pasado había sido su intención. Era todo… Es todo su culpa. Él lo ha quitado de en medio y yo… ¿elegí mal? ¿Debí subir con él?

Tomoko estaba temblando por una razón completamente distinta al frío. Desde que lo había conocido se habían llevado bien. Habían hablado y pasado el rato el clase. Él nunca le había reprochado nada. Nunca habían discutido. Era el único amigo que tenía. Había cometido un error terrible al tomar aquella amistad como un hecho invariable. Había cometido un error. Había comet…

La personalidad de Tomoko se dividía en tres fuerzas diferentes. Las dos principales siempre estaban despiertas y la mayor parte del tiempo peleaban en campos opuestos. Aunque sus sentimientos eran importantes, su razón mandaba. Por eso, el dolor fue completamente secundario. Su mente ya estaba calculando lo que tenía que hacer mientras ella lo miraba en shock. El tercero, en discordia, el que siempre finjía dormir mientras escuchaba todo y veía todo, hacía ahora tremendos esfuerzos por liberarse, pero su mente estaba tan helada como el aire a su alrededor. Mientras su corazón se reponía del shock y su ira gruñía, la chica escuchó a su mente hablar por su boca.

─ Kanato, si sabes que tienes una salud delicada debiste decirlo claramente desde el principio en lugar de sentarte tan tranquilo a comer.
–Estaba sonriendo. Su cara estaba sonriendo amablemente. En cualquier otra persona habría podido verse que sus ojos no sonreían con ella, pero los ojos de la chica siempre estaban muertos, y estaban clavados en él- Vamos a subir al segundo a buscarte algo más abrigado hasta que la temperatura descienda y a que te tomes algo para que no te resfríes. Haku –dijo en el mismo tono sin mirarlo mientras se levantaba y tomaba a Kanato de la mano- Deshaz esto. Enciende la chimenea, abre las ventanas o algo. Regresaremos en un momento.  

Arrastró con suavidad pero con firmeza al chico con gafas mientras lo llevaba al dormitorio de los chicos. Estaba molesta. Estaba molesta con Haku por haberlos separado. Estaba molesta con ella misma por haber dejado a Kanato solo. Pero estaba igualmente molesta con Kanato por habérselo reprochado de una forma tan… tan… cínica. Era cruel. No era justo. El cinismo se reservaba para los enemigos. Se suponía que eran amigos. Los amigos no deslizaban agujas en la comida de sus amigos para que las mordieran.

Pero es mi culpa, ¿verdad? Tal vez es mi percepción la que ha estado equivocada todo este tiempo. O sea, ¿realmente creí que era mi amigo solo porque hablamos y eso? Yo siempre… siempre… me dejo llevar. Me dejo llevar y las cosas se vuelven dolorosas. Todo al que dejo acercarse me hace daño. Los odio a los dos. Odio todo esto. Es su culp…

Despertó. Había estado caminando, con los ojos abiertos y sin perder el rumbo, la misma sonrisa agradable y vacía tallada a cincel en su rostro, pero su mente se había ido deslizado peligrosamente a un lugar donde… Estaba empezando a perder el equilibrio. No, respira, cálmate. No es importante. Solo estaba molesto y tenía razón. No es su culpa. No es su culpa.

Había levado a canato de la mano hasta el inicio del pasillo. Se detuvo y volteó a enfrentarlo cuando llegaron ahí. Dejó de sonreír.

─ Lo siento.
–Tomoko lo miró, de verdad, y le habló con completa sinceridad- Necesitaba hablar con Haku, así que fui con él. No te estaba abandonando ni nada. No quería que te sintieras así. No planeé nada de esto. O sea –pasó una mano por sus ojos cansados e hizo un gesto evidente, con los dos brazos, a su vestimenta- Desperté luego de dormir dos horas para descubrir que no tenía comida y cuando bajo a desayunar me los encuentro a los dos. Es como…

Negó varias veces con la cabeza.

─ Lo que tenía que hablar con Haku ya ha sido dicho. El dormitorio es todo nuestro. Es una buena oportunidad y quiero aprovecharla. Quiero divertirme y saltar y escuchar música a todo meter, pero no quiero hacer todas esas cosas sola porque están ustedes aquí –dio un paso hacia Kanato, lo tomó por los hombros y se acercó a su rostro- Te dije que la amistad era lealtad y cuando te lo dije hablaba en serio. Recién nos conocimos y entiendo eso, pero si alguna vez te sientes excluido, no seas educado. Me llevas aparte y me lo dices. Directamente. No me gusta leer indirectas, me paso la vida buscándolas en las palabras que todos a mi alrededor dicen. Si estoy contigo quiero sentirme confiada en que no tengo que leer entre líneas lo que dices, en que no vas a intentar deslizarme regaños entre estornudos mientras sonríes amigablemente. Porque confío en ti. No sé por qué, pero eres la única persona en la que confío de verdad. Aunque no te conozco.

Bajó la mirada y dio un paso atrás. Odiaba ser honesta. La hacía sentirse vulnerable. Era vulnerable. La honestidad era un arma para su enemigos… Oh, cállate ya, le dijo a la voz que empezó a carcajear. Su estomago, por suerte, soltó un gruñido bastante audible. En cualquier otro momento, la chica se habría sentido terriblemente avergonzada, habría querido enterrarse viva en algún lado, pero justo en aquel momento era como una campana de salvación. Se rió divertida mientras acariciaba la parte trasera de su cabeza.



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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Haku Yuuki el Vie Mar 09, 2018 5:44 pm

Tomoko volvió a hacer de las suyas. "Él está excluido". Podía hablerle dicho de que no era así, que tan solo estaba en otra habitación, pero no le estaba alejando en ningun momento, pero mi silencio fue la respuesta ante aquel comentario. Suspiré algo pesado, marcando algunas sonrisas ante aquellas palabras por parte de la joven que animaba mis esfuerzos. En cuanto coloqué la bandeja pude visualizar a Kanato.Apenas tardé en parpadear un per de oasiones. Comencé a contar sus estornudos. Eran similares, tos seca, mocosidad aumentada y en algun momento hasta un suave garraspeo. Estaba a punto de tomar una gripe o un resfriado como minimo. Dejé de usar mis poderes al mismo momento en que me levanté de la mesa. Ni si quiera Tomoko pudo llegar a mencionarme de que dejara de hacer aquello. ¿Acaso creía ella que era estupido? Me fuí directo a la cocina a encerrarme nuevamente en ella mientras escuchaba como ambos se levantaron del sitio y ascendieron por las escaleras.
No es que tuviera todo meticulosamente calculado, al contrario, eran cosas que sucedían y tan solo podía ayudar en algunas cosas, pero más que ayudar parecía estar fastidiandolo más que otra cosa.
¿Seré yo el egoista?¿Quiero a Kanato solo para mi?...Es una chica agradable, pero todos los de mi alrededor sufren de una u otra manera. Pensé comenznado a agobiarme en mis propias dudas.
En cuanto tuve algunas cosas terminadas, ascendí donde estaban ellos. La casa podía aparentar que estaba toda helada, pero se requería de mucha energia para ello. Terriblemente eso me pasó factura, pero no era momento para hacerse ahora el debil. Cuando subí, escuché las palabras de Tomoko y me aproximé abriendo la puerta del cuarto. Todos los cuartos mantenían el calor natural, pues tan solo había sido capaz de helar el salon, las zonas donde pasaba el agua como los aseos y un poco los pasillos. El restante estaba intacto y a temperatura ambiente.
Kuki tiene razón. Debes decir las cosas y te pido disculpas, no pensé que fueras tan propenso. Yo tengo mucha tolerancia al frío, pero no al calor y aunque no lo creas, me parece que eres más fuerte de lo que te imaginas.
Mencioné mientras que accedía al interior dejando sobre la comoda una bandeja donde había un té diferente al anterior, un bol, leche de soja sabor vainilla y cereales de chocolate. La combinacion era enriquecida y deliciosa. El té por el contrario, era una mezcla especial.
Lo lamento mucho, pero deberás tomarte este té. Es de elaboración casera, no te sanará al momento, pero con tiempo te sentirás más renovado y mejor...
Mencioné dejando al peluche sobre la cama. Tedy ya lo ha probado y ahora no es tedy, ahora es Super Tedy!
Añadí como si intentara dar animos de algun modo.
Kuroki... Quédate con él, yo volveré enseguida. Te traje algunos cereales para que termines de desayunar... Yo voy a bajar a limpiar, organizar la casa y en terminar subiré a verles. Tomen un descanso y .... No creo que tarde pero...  
Junté las manos en una estantería creando una esfera que posteriormente se transformó en un Tedy de hielo, agarrando un par de peluches. Eramos nosotros tres, como si nosotros le cuidamos a él, al igual que él nos cuidaba a nosotros.
Cuando la figura se empiece a derretir o desformar... Podeis bajar al salón, ya estará todo listo, si no, subiré yo a verles. ¿De acuerdo?
Hice mención acercandome a Kanato.
Tómate el té, no será dulce, pero es peor la enfermedad que el remedio.
Le dí un suave beso en la frente como "hermano mayor" y antes de salir de la habitación miré a Tomoko.
Volveré en poder....
Susurré. Mis ojos mostraban cansancio, aunque era algo que yo mismo me había buscado y silencié aquel silencio con una sonrisa y salir corriendo del cuarto para limpiar la nieve antes de que fuera agua...

OFF: Salten 1 post mio con motivo de limpiar la casa. En mi regreso ya explicaré lo que hice~



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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Kanato Sakamaki el Sáb Mar 10, 2018 1:55 pm

— ¿hmm? — musitó frente a la exagerada preocupación de su amiga, la cual sin siquiera tocar el desayuno se levantó y tomó suavemente de la mano a Kanato el cual pareció estar en un estado de no llegar a comprender del todo la situación. Tomoko quien hasta en ese momento reflejaba en su rostro una notable sonrisa lo llevo hasta la segunda planta de la casa * generalmente soy yo quien la toma de la mano y la lleva de un lugar a otro* pensaba a la par que llegaban al pasillo, Teddy que yacía abrazado con una mano a Kanato, contemplaba la situación.

De repente los pies de su amiga se detuvieron en seco cuando llegaron a mitad del pasillo además, su amable sonrisa se había disipado fugazmente, en su rostro se observaba notorios rasgos de arrepentimiento, sus ojos color esmeraldas estaban perdidos a la vez que cansados, más que de costumbre y sus palabras no hacian más que confirmar ese hecho.

Escuchó con cara inexpresiva lo que Tomoko decía *esta disculpándose... Pero yo...no era mi intención que se sintiera asi* a pesar de estar oyendo cada palabra que su amiga decía, no podía evitar callar su mente la cual comenzó a cuestionarse su manera se actuar durante la estancia * jamás había visto a Tomoko hablar de esta forma es...extraño* comentó para si mismo, la forma de hablar de su compañera era ligeramente distinta a la que venia teniendo desde la que conoció.

El rostro de Kanato en ningún momento varió, siempre se mostró impasible, no sonreía pero tampoco daba señales de estar enojado o triste por la situación, solo se limitaba a mirar el rostro de la persona que tenia en frente. Cuando su amiga lo tomó por los hombros y se acercó ligeramente al rostro de Kanato, este no pudo evitar sentir un "Déjà vu" * Esta imagen se me hace conocida ¿en donde viví algo similar? ¡Ah si, en nuestro primer día de clases ella hizo algo similar!* recordó.

*¿la única persona en la que confía de verdad?* aquella frase resonó por toda su mente, una extraña sensación recorrió su cuerpo hasta llegar al corazón en donde un fuerte calor se apoderó de él. La emoción era algo peculiar, jamas la había sentido y jamás le habían dicho algo igual — Tomoko...yo... — no sabia que responder y las palabras no le salían — yo... — aunque lo intentara no podía siquiera armar una oración correcta, el impacto de las palabras que había esuchado lo dejaron desequilibrado por lo que sin perder más tiempo opto por la única opción que le quedaba y la que más le gustaba. Se acercó a Tomoko y extendió sus manos para luego otorgarle un cálido abrazo, ambos brazos envolvieron el frágil cuerpo de la muchacha — tranquila, ya lo entendí...no hace falta que digas más —

Aquel tierno abrazo se vio interrumpido por un sonido proveniente del estómago de su amiga, estaba apunto de soltar una leve risa cuando un — ¡achis! — lo interrumpió — vayamos a mi habitación, estaremos mas cómodos que hablar parados aquí...achis — tomó de la mano a su amiga y la llevó hasta su dormitorio el cual por suerte no se encontraba demasiado lejos de su pocision actual, se adentro en ella dejando la puerta entre abierta — perdona el desorden, si sabia que tendría visitas hubiese ordenado aunque sea un poco — comentó un poco avergonzado refiriéndose al alboroto de su cuarto el cual se trataba de peluches tirados por doquier y libros yaciendo en diferentes partes del suelo.

Se sentó sobre la cama e invitó a Tomoko para que hiciera lo mismo aún lado de él. Inmediatamente Haku entró en la habitación junto a una bandeja llena de diferentes alimentos — lo se, Tomoko ya me lo acaba de explicar aunque...creo que no era necesario hacer todo esto por mi...achis — su voz decía una cosa pero su cuerpo otra. Tal como sospechaba no quedaba otra opción más que tomar el remedio casero hecho por Haku, jamas logro acostumbrarse al sabor de aquellos té medicinales apesar de que en su infancia haya probado infidad de ellos y el argumento de que Teddy se había transformado en "Súper Teddy" tampoco lo habían convencido del todo pero aún asi apreciaba el esfuerzo de animarlo correspondiendo con una dulce sonrisa.

Observó la pequeña escultura de hielo que Haku había creado representando a Teddy y a ellos tres *asi que él es uno de esos sujetos...increíble* pensó confirmando las sospechas que tenia desde hace unos momentos — ok ,ok lo tomaré pero te advierto que... — paró de hablar cuando recibió el cálido beso sobre su frente, una ligera sonrisa se dibujo sobre su rostro y en cuanto Haku salió de la habitación, no tardó en colocar la mano encima de su frente.

— asi que lograste seguirme hasta aquí, pequeño bastardo — habló refiriéndose al té — hagamos esto rápido ¿ok? — miro fijamente la infusión para después beberla lentamente. No pudo evitar poner cara de desagradado a la vez que decía — no estoy de acuerdo con Haku, yo creo que el remedio es peor que la enfermedad — y esperó a que su amiga también desayunara.


Guardo silencio por un par de minutos mientras seguía degustando de mala manera el té — Asi que supongo que eres mi enfermera personal jajaja— comentó dejando salir su clásica risa infantil. Luego se quitó los lentes colocándolo sobre la cómoda al igual que paró de tomar el té poniéndolo sobre el mismo lugar, abrazo fuertemente a Teddy y se acercó a Tomoko recostando su cabeza sobre su hombro — no eres la única que se encuentra cansada — su voz se encontraba ligeramente modificada producto del resfrío pero aún asi trataba de disimularlo como podía, cerró los ojos a la vez que hablaba con Tomoko — yo tampoco pude dormir mucho...por cierto ¿porqué Haku te llamo "Kuki"? Parece un lindo apodo — sonrió dulcemente mientras su cabeza seguía suavemente recostada sobre los hombros de su amiga — perdoname por hacerte enojar y sentir mal...no era mi intención — el tono de su voz se encontraba tenuemente apagado, ambos ojos permanecían cerrados y el color pálido de su rostro pasó a ser levemente rojizo, muy posiblemente producto de una leve fiebre, sin embargo aquello no logro disipar la evidente sonrisa que mostraba Kanato ya que simplemente se encontraba feliz.

— quizás debo de descansar un poco —


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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Kuroki Tomoko el Sáb Mar 10, 2018 9:46 pm



Cansancio. Hambre y cansancio. No eran precisamente dos cosas que la pusieran del mejor de los humores, y ahora que se sentía confusa y desnivelada no la ayudaba mucho estar de bajas. Sigh… creo que estoy condenada a racionalizar todas mis relaciones humanas, o terminaré perdiendo la cabeza un día, pensó mientras seguía aferrándose a la risa.

Kanato no se había inmutado por sus palabras. Se había limitado a escucharla impasible, sin reflejar ninguna emoción extrema o reacción esperable. El mismo estoicismo que recibiría de haberle estado hablando a un oso de peluche. Eso también la divirtió bastante. Creo que Teddy me habría dado un feedback mejor, jaja. Este chico me agrada. Creo que resistirá mis cambios de humor bastante bien, pensó. No había dejado de reír. Más bien, la risa se resistía a apagarse para evitar el silencio. Sí… tal vez… tal vez he sobre reaccionado.  O leí mal. ¿Debí quedarme callada, tal vez, o…?

La confusión no le hacía ningún bien. En su cabeza todos estaban peleando, pero Kanato, que al fin se había decidido a decir algo pero a quien las palabras no le salían, le dio un abrazo. Ella dejó de reír al momento. Respiró. Dejó que sus brazos la envolvieran con delicadeza. Sí… así es como se supone que tiene que ser, dijo devolviendo el abrazo con expresión seria y algo conmovida.

─ Lo siento.
–No sabía por qué se estaba disculpando ya. Solo estaba cansada. Y lo único que he hecho ha sido bajar de mi habitación. Si este maldito fin de semana va a estar tan cargado de emociones será mejor que por lo menos coma algo, o voy a morir.- Sí, vamos. Haku debe estar esperando y el desayuno se va a enfriar.

La verdad no le importaba si el desayuno perdía el calor o no, solo quería decir algo que sonara normal, escucharlo en su propia voz y convencerse de que todo estaba bien. Porque todo está bien. Somos tres compañeros de clase que se han quedado varados en un dormitorio vacío. Uno está resfriado, la segunda muere por cerrar los ojos y el tercero… Jajaja, vamos, ¿qué puede salir mal?

Lo siguió al interior de su habitación. Lanzó una mirada curiosa a su alrededor, intentando apartar la mente de los pensamientos negativos.

─ Mmm, no veo desorden por ninguna parte. Si quieres verlo pásate luego por la mía, te enseñaré a hacerlo bien –dijo con una sonrisa de lado mientras curioseaba entre los tomos, buscando alguno familiar, y los distintos peluches. Esa mañana, al cruzárselo, había recordado que le debía uno, pero era obvio, como de manual, que recordárselo no era educado, así que se entretuvo en juguetear con algunos de ellos mientras se sentaba en el colchón a su lado. Fue una mala idea. La suavidad la invitó al momento a tirarse y cerrar los ojos. Tuvo que hacer un esfuerzo tremendo por resistir.

La puerta se abrió y Haku, que no parecía haber considerado esperarlos abajo, entró en escena rescatándola del ataque de somnolencia. Lo que dijo al entrar la tranquilizó bastante. En realidad no culpaba a Haku por la ambientación que les había brindado para desayunar. Había sido un toque especial, pero tuvieron mala suerte con Kanato.

─ Sí, pienso lo mismo –dijo concordando con sus primeras palabras- Pero uno es esclavo de su cuerpo. No todo el mundo es capaz de resistir heroicamente con un brazo fracturado como tú –agregó riendo, recordando aquél día, aunque no estaba completamente convencida de si había llegado a rompérselo o no- A lo mejor podríamos enviar a Kanato con tu tío para que le diera el mismo entrenamiento.

Moriría a los tres días, fijo, concluyó la chica en su mente mientras se tiraba en la cama a reir. La imagen de Kanato pasando por un entrenamiento riguroso era hilarante. No rió mucho, porque el olor que escapaba de la bandeja que portaba el segundo chico era, aunque suave, bastante enloquecedor, así que se incorporó de un salto y dobló las piernas sobre la cama de Kanato mientras pescaba su tazón de cereales.

─ Gracias por subir, Haku, eres un amor, pero hubiéramos bajado pronto – le dijo con un agrado bastante luminoso, probablemente por ver tan cercano el fin de su hambre.

Empezó a comer con ganas y sin miramientos. Ya había pasado del límite de querer lucirse cuando había bajado a desayunar en lo que no tenía otra calificación que piyamas. Los cereales crujieron bajo sus mandíbulas y su estómago se calmó un poco cuando tragó el primer bocado.

Haku había seguido hablando mientras ella le hacía honores a su desayuno. Se rió un poco por su pobre intento de empatizar con el muñeco de peluche, concluyendo que a algunas personas simplemente no les quedaba bien, pero dándole puntos por intentarlo, y abrió los ojos cuando le habló y se forzó a tragar para responderle.

─ ¿Ahora? Hubieras traído el tuyo para que desayunáramos juntos cuando Kanato se cambiara la ropa, hasta que el frío se fuera y ya limpiaremos todos entonces.

Haku no pareció hacerle caso. En su lugar, hizo otro de sus trucos de hielo, una clara alusión a los tres. La chica lo miró cautivada, pero pensando en lateral, estudiando cómo el hielo aparecía en sus manos y preguntándose como sería posible que su habilidad existiera por un lado, con curiosidad científica, y por qué Haku tenía tanta afición a usar sus poderes por el otro, con interés sociológico. Bueno, es huérfano y está solo, tal vez le gusta llamar la atención… o tal vez solo lo usa para ligar, yo que sé, pensó con una sonrisa.

─ ¿Eh? –fue su reacción a su críptica despedida. Tras esas últimas palabras proverbiales y el consecuente gesto de confusión en su cara, lo vio desaparecer por la puerta. Escuchó sus pasos alejarse.

─ Y hemos vuelto a separarnos. Espero que no nos pasemos el día así –dijo cuando desaparecieron con un suspiro algo cansado- ¿Sabes? A veces no entiendo de qué va él –le comentó a Kanato mientras levantaba otra cucharada de cereales y masticaba.- -gulp- O sea, sé que Haku es un buen compañero, o es lo que creo, porque me ayudó una vez y charlamos un poco, pero todo lo que hace es tan… raro e incomprensible. Como lo que acaba de decir justo ahora. “Volveré en poder.” Like, sabrá dios lo que esté planeando ahora, o qué nos estará esperando cuando bajemos. Una réplica de la capilla Sixtina en hielo, tal vez. Es muy capaz de hacerlo.  

Iba a llevarse un dedo a las sienes para girarlo en un gesto bastante evidente, pero se contuvo al recordar que ella era Ella. Sí, yo soy bastante rara, pero mi rareza es racional. Más bien, un exceso extremo de racionalidad. Y algo de hiperemotividad. Y paranoia. Y carencia de empatía hacia otros… Sí, ya, lo sé, pero Haku parece ser solo irracional y caótico. Nunca sabes lo que hará después y cuando lo haga te parecerá que debiste verlo venir… Es divertido, cierto pero... Estoy empezando a pensar que Kanato es el único cuerdo aquí. Mmm…

Siguió comiendo mientras veía a Kanato bajar el mejunje que el chico le había traído. Se rió ante la expresión de desagrado y el comentario.

─ Jaja, no, créeme que no. Piénsatelo bien y recuerda todas las veces que has estado resfriado y verás que no lo es, para nada.

Terminó de comer su desayuno con bastante rapidez, afortunadamente. De haber estado masticando cuando agregó su siguiente idea se habría atragantado con la comida y la que hubiera necesitado una enfermera habría sido ella. Era la misma idea que había tenido antes, y cuando el chico lo había dicho tan de repente casi había parecido una afirmación en lugar de una broma.

─ Bueno, sería preferible que no enfermaras. –dijo con tranquilidad algo fabricada- eres frágil y ya me he dado cuenta, así que cuidaré de ti si tengo que hacerlo, pero es mejor evitar.

EL chico dejó los lentes sobre una cómoda mientras ella hablaba, y luego recostó la cabeza sobre su hombro. A Tomoko no la recorrió un escalofrío porque ya había agotado su cuota para ese día. El contacto de la cabeza contra cuerpo era bastante inesperado, y el cabello del chico acariciaba su cuello, dándole algo de cosquillas. Aún así, se sostuvo con las dos manos para resistir su peso, que no era demasiado.

─ Mmm, pero en mi caso es culpa mía. Demasiados videojuegos, supongo. Nunca sé cuando parar. Además, no se suponía que despertara tan temprano.


Era una situación agradable, estar ahí charlando. En la habitación de Kanato. Sobre su cama. Él recostado contra… Stop. He estado jugado demasiados Otomes. Somos amigos, se dijo con severidad, pero estaba bastante relajada y lo agradecía.

─ Ugh, por favor, no me llames así tú también, que suena a galleta –dijo en un tono que escuchara como de divertido rechazo, pero luego se rió- Se lo inventó unilateralmente el día que nos conocimos. No me desagrada por completo, si te soy honesta, pero si lo acepto entonces tendré que buscarle uno a él y… Las variantes no son halagadoras. Además, que las dos partes de su nombre son de dos sílabas, no sé que más podría alargarlas. ¿Cómo le llamo, Ha? ¿Ku? ¿Yuu? ¿Yuku? ¿Haki? ¿Frosty? Jajaja, no, parece más un chiste que una muestra de familiaridad, paso. Si alguna vez se me ocurre algo me aseguraré de que lo sepa.

Miró a Kanato. Lo escuchó disculparse una vez más, pero antes de que apartara sus palabras con un gesto similar notó que su conciencia estaba retrocediendo lentamente. “No se ha quitado la ropa aún, y siguen algo mojadas de bañar a Wiz, pero la habitación está cálida. Tal vez debería dejarlo descansar un poco.”

Pasó una mano por su espalda y esperó. Mientras esperaba, recordó una vieja canción de su infancia, y la letra empezó a fluir a sus labios. Aunque no era especialmente buena cantando, las palabras salieron como un susurro, bajo y adormecedor, una nana infantil.


Oyaji san he no tegami:
yuuyake miteru to
itsumo omoidasu
chigau namae de yobareteta
osanai koro no boku
ima ha shiawase ni kurashiteru
demo ne, wasurete ha ikenai to...
boku to ojiisan to no hibi wo
boku no koe kikoeru?
konna ni minna ni
yasashiku sareru to
sukoshi fuan ni naru koto ga
ojiisan wakaru ka na?



Sintió el peso de Kanato caer suavemente entre sus brazos, y lo movió delicadamente, con suavidad y ligereza, contra la cama, donde lo dejó acostado. Pasó una manta sobre su cuerpo y acomodó a Teddy entre sus brazos. Extendió una mano hacia su pelo. Quedó un segundo suspendida en el aire, titubeando, pero finalmente se acercó y acarició solo el cabello, con delicadeza, evitando tocar su rostro para no despertarlo.

… Me pregunto si realmente es Kanato más débil que yo, o si será a la inversa… Somos amigos. Sé que somos amigos. Me aseguraré de que lo seamos si no es así. Sé que me sostendrá si caigo y sabe que puede apoyarse en mi hombro si lo necesita. Porque es así como debe ser.

Se quedó ahí, sentada en la cama, vigilando su sueño, hasta que sus parpados cayeron. Ella empezó a deslizarse y terminó por caer lentamente a su lado. No supo cuanto durmió. Tal vez minutos. Tal vez un poco más.


Última edición por Kuroki Tomoko el Lun Mar 12, 2018 3:47 pm, editado 1 vez


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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Haku Yuuki el Dom Mar 11, 2018 8:58 am

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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Kanato Sakamaki el Dom Mar 11, 2018 2:56 pm

Sueño...

— ¡estoy seguro de que a mami le encantará este regalo! — hablaba un Kanato de aspecto mucho más infantil, a la edad de trece años, en sus manos sostenía una muñeca recién hecha de aspecto muy similar al de su madre, básicamente era un calco de ella. El pequeño suponía que con ello lograría volver a llamar la atención de su madre que hasta entonces estaba interesada en todo menos en su propio hijo.

La mansión tenía un aspecto desolado y lúgubre, Kanato se dedicó a cruzar todos los obscuros pasillos en busca del cuarto adecuado, todos los dormitorios y habitaciones no aguardaban más que un simple fondo negro que los llenaba. Todo se reducio hasta solamente dejar un camino ligeramente iluminado por una luz blanca proveniente de arriba. El pequeño de cabellos lilas sostenía la muñeca acompañado con una sonrisa en su rostro.

Caminó por el pasadizo hasta toparse con una puerta entre abierta, lo único que había a su alrededor era obscuridad excepto aquella puerta que irradiaba un extraño resplandor blanquecino, el niño se acerco a ella y la abrió ansioso — ¡mami, mira lo que te eh hecho! — se adentró a la habitación observando el cuerpo de su madre sobre la cama que por algún motivo tenia los ojos cerrados — es una muñeca de ti misma, tiene el mismo color de ojos púrpura que tu...y tambien ese hermoso cabello lila — sus pies lo llevaron hasta el costado de la cama, mirando fijamente a su madre — ¿que te sucede? ¿estas dormida? — preguntó inocente.
Jaló suavemente su manos esperando una reacción que no ocurrió, por algún motivo que el desconocía el cuerpo estaba en una temperatura helada — ¿tienes frío? — preguntó para después rodear la cama llegando al otro extremo y hay observó el macabro espectáculo.

La muñeca de su madre yacia colgada en el borde de la litera y en ella salia un líquido color carmesí dejando justo debajo un charco del mismo color, el peluche cayó de las manos del infante para impactar contra el suelo, el niño quien contemplaba la escena con ojos abiertos de par en par junto a sus pupilas temblorosas — ma...ma...madre — su cuerpo no se movía ni un centímetro y las palabras no le salían, estaba en shock, en aquel momento su mente cambió brutalmente y no volvió a ser la misma, lo único que permanecía igual era su sonrisa pero no se trataba de un gesto de felicidad como antes sino, de locura absoluta.

Parpadeó y en cuanto lo hizo, el cuarto entero se encontraba inundando por sangre que le llegaban hasta la cadera del niño, el cual comenzó a temblar. De repente se percató que el cuerpo de su madre ya no estaba sin embargo, no tardo en aparecer nuevamente emergiendo desde la misma sangre que rodeaba el cuarto pero ya no se trataba de aquella figura angelical y hermosa que Kanato recordaba sino, que ahora era un cuerpo putrefacto, horrible y aterrador, básicamente un monstruo.
Aquella masa amorfa que alguna vez fue su madre, se abalanzó con sus esqueléticos brazos diciendo con voz grave — abrazame... — hacia el niño que lo único que atinó a hacer fue lanzar un grito de desesperación...


Realidad...

En el trascurso del sueño, principalmente en el momento culmine, el cuerpo de Kanato no paraba de voltearse de un lado a otro y esto seguramente tuvo repercusiones en la figura de su amiga que yacía durmiendo a apenas centímetros de el. Además mientras dormía musitaba — ma...ma...madre — en un tono bastante elevado y audible para los de su alrededor, otro motivo más por lo que quizás el sueño de Tomoko se viera interrumpido.
Todas estas acciones inconscientes culminaron cuando el torso de Kanato se levantó repentinamente con un pequeño pero elevado grito — ¡Madre! —

Cuando despertó su respiración estaba sumamente agitada, sus ojos abiertos de par en par y el rostro se encontraba con rastros de sudor, en aquel momento lo único que deseaba era abrazar a Teddy, lo cual hizo dándole un abrazo mas fuerte de lo común. En ese instante se percató de que sus manos temblaban sin control además recordó que estaba acompañado, giro su mirada encontrándose con Tomoko, respiró profundamente tratando de calmar sus agitados pulmones y le hablo con tono apenado — lo siento, no paro de causarte problemas, primero me enfermo, te hago sentir mal, tienes que cuidarme para después dormirme encima tuyo y ahora...interrumpo tu sueño, perdoname ¿si? — sonrió como pudo y llevo su mano mas cercana hacia la mejilla de su amiga y la acarcio delicadamente, aquel acto además de demostrar cariño tenia una segunda intención y era la de asegurarse de que estuviera en la realidad y no en el sueño.

— no te preocupes por lo que hayas llegado a escuchar — desvió la mirada para dirigirla a Teddy — es solo una pesadilla que tengo de vez en cuando — con "de vez en cuando" se refería a todas las noches — todo esta bien — aseguró afirmándolo con una sonrisa aunque su voz reflejaba un profundo miedo. quizás Kanato eviataba dormir para no tener que pasar por aquellas pesadillas y lo de "leer libros y armar peluches" eran excusas para ocultarlo.
volvió a mirar a Tomoko — espero que hayas podido descansar aunque sea un poco — agrego y acto seguido se percató de que en su regazo se encontraba un paño levemente humedecido, lo más lógico era que Haku lo haya puesto hay mientras los dos dormían — hmm creo que la fiebre ah descendido y no me encuentro tan congestionado...al final ese horrible té funcionó —

Se quitó la manta de encima y bajó de la cama para buscar su móvil sobre la comoda, en el marcaban las 15:47 PM — tssk...hemos dormido por bastantes horas — le enseño a su amiga el móvil para que se percatara — salgamos y busquemos a Haku, tengo que agradecerle por sus cuidados — acto seguido se colocó sus lentes, tomó a Teddy y caminó hasta la puerta pero antes de girar la perilla se detuvo y pronunció — y también debo agradecerte a ti, Tomoko...gracias por cuidarme fue muy bonito de tu parte— por algún motivo decidió no mirarla a los ojos, además cuando hablo se podía sentir gran seriedad... Pero que luego esfumo bromeando — ah y...cantas muy bien, me gustó mucho la canción — dejó escapar una leve risa y tras esto se decidió por abrir la puerta.

En cuanto lo hizo era inevitable sorprenderse al encontrarse con el panorama de Haku
sentado y recostado sobre una pared completamente dormido.

— ¿acaso Haku no sabe que existen habitaciones? —


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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Kuroki Tomoko el Lun Mar 12, 2018 7:11 pm


Estaba demasiado cansada para que el sueño volviera a encontrarla, así que el tiempo transcurrió sin pasar. Hundida en lo profundo de un mar de oscuridad e inexistencia, de la nada que sabía sería todo al final, cuando sus días llegaran al claro al final del camino. Siempre encontraba fascinante el lapso indeterminado entre el momento en que su conciencia desaparecía hasta que abría los ojos y se encontraba viva de nuevo. Porque había muerto y había regresado...

Y fue mientras estaba regresando que el sueño la encontró.

Heil… Algo la estaba llamando. Heil… Eran ella y su hermano, escalando un sendero. Una casa en la colina y una voz le susurraba, directamente al corazón. Heil… Él se resistía, pero la chica tiraba de su mano, diciendo que estaba bien, porque la voz… la voz decía… Heil Schlachterin.

¿Uh? Por segunda vez, la chica despertó de golpe y algo más ocupó su mente, borrando el recuerdo que había intentado colarse. Estaba en la habitación... No, no en su habitación. “Kanato.

Algo la había despertado de golpe. Algo se estaba moviendo. Algo la había tocado. Tomoko, con los ojos pesados, el cabello revuelto y la boca pastosa, se incorporó en la cama y miró. Kanato estaba revolviéndose en medio de su sueño, intranquilo. Estaba murmurando algo. Los ojos de la chica se abrieron mientras se deslizaba por la cama y se acercaba a él.

─ ¿Kanato?


Ma...ma...madre

“¿Madre?” Apartó las manos de él. Estaba soñando, estaba segura de ello, pero un sudor perlaba su frente y su cuerpo se agitaba intranquilo. “Esto no es un sueño feliz. ¿Qué diablos está viendo?

─ ¡Kanato, despierta!

Puso una mano sobre su pecho, intentando despertarlo, pero de repente el chico se incorporó de golpe, llamando a la misma persona que antes. Ella lo miró mientras respiraba agitadamente y abrazaba, estrujaba a Teddy con un abrazo. Sus ojos casi saltaban de las órbitas y el temblor de su cuerpo era terrible. Acaba de despertar de una pesadilla, pensó. Quedaba muy poca duda al respecto, puesto que todos los síntomas eran más que evidentes, pero parecía más que una simple pesadilla. Ella, Tomoko, disfrutaba las suyas. Un ser ávido de emociones, cada vez que quedaba atrapada en un submundo de terror era como estar conectada a un videojuego en el que realmente creía estar en peligro. Las emociones eran reales, el miedo y el terror era real, y no había anda que temer, puesto que en el momento final la mente siempre activaría el killswitch salvador que te empujaba de golpe a la realidad, justo lo que a Kanato le había sucedido.

Pero él no estaba sonriendo, y era claro. No había sido solo una pesadilla. Había soñado con su madre y no había sido bueno, porque había llegado justo hasta el final. Lo que sea que deba haber visto, no fue bonito.

Tomoko se acercó a él y le pasó un brazo por encima del hombro, acariciando su espalda y hablándole con vos suave hasta que se calmó un poco.

─ No, tranquilo –le dijo con una sonrisa acogedora mientras dejaba que su mano la acariciara suavemente sin conmoverse por la intimidad. En sus ojos estaba perfectamente escrita la duda, pero resistió la tentación de decirle que estaba de vuelta en el mundo real, porque era exactamente lo que le dirían en un sueño también- Yo lo siento, no pude resistir la tentación de caer dormida en tu propia cama.

No se apartó de él mientras hablaba. Quería que sintiera la cercanía y el calor hasta que el primer nivel de realidad del sueño se desvaneciera, hasta que la impresión se convirtiera en la de una fantasía irreal. Escuchó lo que le estaba contando, asintiendo con expresión comprensiva, forzando una pequeña sonrisa de una calidez algo artificial y cuidándose de inquirir al respecto. Moría de ganas por saber qué había visto en el interior de su sueño, pero no era el momento. Cuando se calmaran, y le hiciera pasar un buen rato y rieran, entonces le preguntaría. No era simple curiosidad mórbida. La chica sabía que algunos sueños eran recurrentes, y el tono en que el chico trató de quitarle importancia le era extremadamente familiar. Esas ojeras… tal vez esté asustado.

─ De acuerdo –dijo estrechándolo un poco más y dejando que su voz lo alcanzara de cerca antes de dejarlo ir con suavidad, pero advirtiéndole cariñosamente – Me lo contarás luego –No era una pregunta ni una petición, aunque tampoco una orden. Era un hecho. Dejaría que sus excusas prevalecieran por ahora. Él se calmaría, y entonces ella trataría de ayudarlo y él se dejaría ayudar. Por ahora, lo que Kanato realmente necesitaba era olvidar que había soñado.

─ ¡Mmmmgh!


La chica se estiró, y sus piernas desnudas saltaron ágilmente al suelo.

─ Sí, creo que tengo energías suficientes para resistir el resto de las locuras que nos esperen hoy
- dijo con una mueca lateral, mientras estudiaba el paño que Kanato levantaba de su regazo sin entender al principio.- ¿Ya te sientes mejor? Asegúrate de darle las gracias cuando lo veas.

15:47 PM. Los ojos muertos de Tomoko se abrieron de sorpresa mientras calculaba.

─ Dios, ¿hemos estado aquí todo este tiempo? Con ra… ¡Joder, Haku, que lo hemos dejado solo!

Asintió cuando Kanato aconsejó ir a encontrarle y arregló su ropa estrujada lo mejor que pudo, pensando que ya debería tal vez cambiarse, e intentando desenredar el cabello, que luchaba fieramente por mantenerse desordenado. Mm, cualquiera pensaría que… La chica hizo una pausa y se dio cuenta de que acababa de dormir con un chico. Literalmente, pero aún así clasificaba como un logro, ¿verdad? Hell yea, pensó, esbozando una sornisa radiante. Su vida social estaba avanzando. A pasos de tortuga y con muchos traspiés, pero definitivamente avanzaba. Y cuando se detuvo en la puerta ante la seriedad de Kanato aquella sonrisa casi esbozó una mueca maliciosa.

─ ¿De qué estás hablando, viejo? Todo lo que hice fue dormir, no seas tonto. La próxima vez sí cuidaré de ti como es debido. –Y cuando el chico finalizo con la mención de sus artes líricas frunció el entrecejo en broma- Mas te vale que eso no fuera sarcasmo, Kanato kun, porque adoro esa canción. Uh, ya sé adónde vamos a ir nuestro próximo día libre: Karaoke –puso una mueca maligna mientras pasaba al otro lado y salía al pasillo- Voy a cobrarme oyéndote cantar reget…

Haku estaba dormido, recostado a la pared justo frente a la puerta. “Ohhh, qué conveniente”, pensó la chica mientras se llevaba un dedo a los labios para silenciar el murmullo del otro chico. Había dormido, así que estaba de buen humor, y la imagen era perfecta. “Mmm, ¿qué maldad sería más apropiada, me pregunto, me pregunto?”, dijo para sí. Sus pies descalzos la llevaron lentamente junto al dormido con la agilidad de un gato que se desliza hacia su presa. Durante un segundo pensó en soplarle al oído o en tapar su nariz, pero algo pasó. La sonrisa de maligna diversión se fue transformando poco a poco en una amigable mientras contemplaba de cerca las facciones tranquilas de Haku, el hermoso rostro sin expresión.

Bajó la cabeza un poco y suspiró antes de darle un pequeño beso en la mejilla. Se aseguró de que seguía dormido y satisfecha le movió los hombros y chasqueó el pulgar frente a su cara.

─ ¡Haku, arriba!


Pienso y hablo cuando me place.


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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Haku Yuuki el Mar Mar 13, 2018 10:44 am

Escuché apenas algunas cuantas palabras de ambos antes de que llegara a desaparecer por la puerta. Tras cerrarla detrás de mi, me apoyé sobre la espalda en la misma madera, observando a los alrededores.
¿Por que demonios habré echo algo tan estupido como llenar TODA la casa de nieve?¿Acaso era para verla sonreir?.... Al final enfermé a otra persona por mi egoismo y encima dejé todos los pasillos echo un asco... Debo recogerlo antes de que se filtre.. Agg, vaya mierda. En fin.. Mejor ponerse manos a la obra antes de que se haga más tarde...
Pensé mientras que me dirigía a los cuartos de la colada, en las que había multiples escobas y recogedores, así como lavadoras industriales y secadoras. Lo normal es que cada cual lavara sus prendas, pero algunas ocasiones, como las sabanas y otras cosas generales de los cuartos u toallas del baño, se lavaban y secaban todo al mismo tiempo para ahorrar tiempo y recursos.
Comencé por terminar de ordenar y limpiar el gran salón. Posteriormente me acerqué de nuevo al cuarto donde estaban con un pequeño cubo, donde tomé la escultura y lo deposité con mucha paciencia, pues pesaba y se estaba deshaciendo. Mis ojos se lanzaron sobre ambos, donde mis labios se confundían entre una sonrisa y un enojo  a partes iguales. Me aproximé a ver que el sudor de Kanato no cesaba.
Tiene fiebre..
Descendí de nuevo a la cocina, tomando un trapo de dimensiones pequeñas,como si fuera para secar solo las manos y ahí, poder humedecerlo. Lo mantuve fresco entre mis manos evitando que goteara por el suelo y al subir, lo coloqué sobre la frente del joven.
Volveré a ver que tal te encuentras cuando termine con el resto de la casa...

Proseguí con la limpieza, pero al volver a entrar al cuarto, esta vez descalzo, uno de los libros golpeó mis pies, clavándome la punta afilada de este, sintiendo una ligera presión, pero un agudizante dolor ascendiendo por la pierna hasta la cabeza.
Maldición... este muchacho debería ordenar un poco su cuarto... Y así mismo, tomé todos los libros, colocando los de mayor amplitud los ultimos y formando hasta 4 pilas amontonadas en un rincón. Lo suyo era una estantería, pero ya se le buscaría más tarde. La cama de su compañero estaba intacta. Parece que este muchacho tambien descansa solo..Quizás le proponga de intercambiar habitaciones y me venga a la suya o él venga a la mia...
Recogí los peluches tirados por el suelo, y haciendo una fiesta para estos, los coloqué sobre la cama vacia, tanto para decorar como para que estuvieran recogidos de algun modo. Mis pasos, libres de peligro, se acercaron con cautela para tapar a ambos jovenes con una fina sabana. Deslicé el cabello de Tomoko por detrás de su oreja y con una leve sonrisa le brindé un beso en la mejilla, soplando suave el cuello para ver como se erizaba ante el frio ofrecido.
Eso mismo hiciste aquella vez.... Algo feliz en mi interior, me acerqué al joven Kanato, donde tomé el pañuelo seco. El balde estaba con agua, donde la mayoría era aumentaba por el bloque de hielo aun semi derretido. Lo humedecí de aquella agua helada y tras sacudirlo y escurrirlo, lo volví a recolocar sobre la frente. Esta vez seguro estarás mejor... Pensé retirando del cuarto la comida y toda la basura que hubiera en esta. ¿Como será el cuarto de Tomoko?... Aunque me intrigaba la incertidumbre, había pasado por el cuarto de las chicas varias ocasiones, pues mi apariencia hacía un buen disfraz ante los ojos de algunas mentes alocadas. Las únicas que no había visitado eran las del final e inevitablemente fui allá.

Por desgracia, abrir aquella puerta era como ver el desorden en todas sus palabras. Hasta me pareció que la puerta empezó a chirriar de lo oxidada que se encontraba, pero solo fue imaginación mía.
Tardé casi 2 horas en recoger todo aquel desastre, lavando su ropa y guardándola en su armario como una persona normal. En ocasiones me daba cierta vergüenza pensar que tipo de ropa intima portaría o si es que llevaría, pero por el mismo respeto, no accedí a sus cajones pequeños. Cerré la puerta al salir y me aproximé una vez más a la cocina tirando toda la basura recogida.
Ya terminé... Debería preparar la comida...Es hora que se levanten...

Me dije a mi mismo al ver que eran las 14:35. Pero mejor les dejo dormir que de seguro tendrán un sueño profundo o lo necesitarán... Yo también debería... Miré mi cuarto. Estaba vacío. No había nadie ni nada que me retuviera ahí. Por el pasillo, miré a través de una ventana observando las montañas heladas. Apoyé la mano sobre el cristal perdiéndome en mi mente.

Una pequeña lagrima cayó por la mejilla y mi cuerpo se derrumbó frente la puerta cerrada del cuarto de Kanato. Mis piernas algo estiradas y semi flexionadas hacian de soporte para que mi cuerpo no cayera hacia adelante. Mis brazos, tirados contar mi cuerpo y solo las muñecas dobladas hacia adelante. En aquella extraña o incomoda posición, aguardé descanso, adentrandome en un profundo sueño que el tiempo pasaba muy rápido a pesar de que en la realidad pasaba con lentitud...

~ En el sueño ~


Apenas tenía algunos recuerdos, pero en lo más profundo de mi mente, allá donde alojaba algo de claridad el corazón, podía ver a mis padres. La sonrisa disfulminada de mi madre y las lecciones sabias de mi padre sobre la agricultura. De pronto, unas llamas enormes se prendían frente mis ojos y unos seres oscuros. Rostros enegrecidos y ojos como esferas de fuego fatuo se aproximaban con rapidez a por mi. En ese mundo golpeeel suelo con un fuerte chillido, donde en la realidad no era más que un susurro. Un corte brillante alejó a aquellos seres terrorificos. Se trataba de mi maestro, que con una mirada de determinación hizo que mi corazón se acelerara y sintiera amor. Era un amor juvenil, encariñado con él, como un padre, un hermano mayor que me protegía ante todo y que nunca abandonaría....

El tiempo pasó, mil entrenamientos realicé con él, perfeccionando mis capacidades de audición y sensibilidad del mundo exterior. Él era capaz de colocar un gran banco de niebla densa alrededor, y sin usar la vista, tan solo el oído, debía protegerme de sus ataques imprevistos. Quizás me atacaba con su gran espada, o tal vez me lanzaba cuchillas... Pero cuando la niebla se disipó, mi cuerpo herido y ensangrentado contemplaba a mi maestro tumbado en el suelo con múltiples heridas. <<¿Como era posible? Maestro? Los dos acabaremos con ellos!!>> Le decía. Enfrente tenía a los mismos seres de fuego que me atormentaban y el ultimo respiro de él fue crear una niebla tan extensa que fuera imposible llegar a encontrarme. Oculté mi pasado huyendo para algún día volver a matarlos. Juré venganza, pero mientras huía, uno de ellos me encontró. Se preparaba para atacarme y así mismo.. yo me quise defender....

~ Realidad ~

Mi sueño profundo fue interrumpido por un chasquido de dedos. Acto que los elementales de fuego realizaban para usar su burla ante la ventaja que tenía frente al hielo, por lo que de forma innata usé mi diestra saltando dos metros de distancia de mi posición. El salto se frenó de cuclillas, apenas con las punteras de las piernas para saltar hacia adelante. El brazo derecho golpeó el suelo, dañando este con finas lineas. El brazo izquierdo se volvió un pequeño escudo de cristal condensado, donde la zona del codo se alargaba creando una afilada cuchilla, mientras que en la diestra apareció una espada de amenazante filo y muy característica, ya que en esta habían pequeños agujeros por medio para que al atravesar a un ser, el aire entrara en su cuerpo y fuera depositando burbujas en las vías sanguíneas y muriera por un paro cardíaco. La cabeza estaba agachada, pero al alzarla, los ojos color café se volvieron casi pálidos al helar las retinas. No mostraba visión alguna, sin embargo, su profundidad era amenazante y aterradora. Usaba más el oído que la propia vista. Muchos magos usaban este sentido para desorientar, algo que descubrió con el paso del tiempo y varios ataques. Los cabellos estaban casi normal, pero las partes finales eran pesadas. Colgaban de estos finas agujas, que podían ser lanzadas contra otros seres o usadas para la acupuntura y neutralizar o realizar severos daños a los músculos.

Tan solo fue unos segundos en las que adopté aquella forma y postura, pero al alzarme, Wiz que había estado desaparecido por todo el día, se lanzó contra mi. Mi poder desapareció, cayendo aquel hielo al suelo, desapareciendo en el contacto y mis brazos tomaron al pequeño conejo. Mi respiración estaba aun agitada, pero era normal. Mi cuerpo reaccionó pensando que estaba en peligro.

Por favor, no vuelvan a despertarme así... Podríamos haber acabado muy mal...

Dije mientras depositaba la frente sobre la cabeza de Wizz. Tomé un largo suspiro y me acerqué a ambos a paso lento.
Kanato, ¿ se encuentra mejor ?
Desvié la mirada a Tomoko. ¿Y tu has descansado bien?

Esperé a ver que decían guardando un momento de silencio. Acto después, sin responder, llevé a Wiz al cuarto, dejandole encerrado de nuevo con comida y su bebida,volviendo con ellos.
Por cierto, antes preguntaste si Wiz tenia ese nombre por alguna razón y no, no tiene significado, pero mi nombre si tiene. Haku significa "blanco", mientras que Yuki significa "valor" o "nieve".Se podría traducirse como "valor blanco" o "nieve blanca", aunque debería decir mejor "blanca nieve" como el popular libro infantil...



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Cuento mi historia
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·color=#0066ff· Aunque a veces mis pensamientos son liberados...


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Eres un cotilla por acceder ¿sabes? Pero es divertido...

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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Kanato Sakamaki el Miér Mar 14, 2018 3:13 pm

Sintio como un aura maligna rodeaba a la chica acompañada de una sonrisa del mismo tipo, se veia de lejos que tramaba jugarle una broma al muchacho ya que era una oportunidad unica para hacerlo, sin embargo Kanato se mostraba dudoso y cuestionaba para si mismo *me pregunto si es correcto dejarla hacer eso, después de todo Haku me cuidó muy bien* observó como Tomoko se acercaba más y más al rostro del chico, cuando estaba a punto de realizar alguna maldad su rostro cambio drásticamente "apiadándose" de alguna manera de su compañero.

El panorama cambió por completo cuando el cuerpo de Haku reaccionó a un simple chasquido de dedos, dando un salto hacia atrás, alejándose abruptamente de su anterior pocision pero aquello era el principio para dar paso a una especie de transformación, empezando por su brazo izquierdo en el cual se formó un escudo de hielo mientras que en el otro se construía una poderosa espada del mismo elemento — fiiiuuu... — un corto silbido salio de los labios de Kanato quien observaba todo con curiosidad y por alguna razón sin mostrar signos de temor.

Cuando Haku alzó la cabeza dejando ver el notorio cambio de sus ojos — ¡wooo sus retinas se han congelado! — exclamó como si lo que estaba viendo se trataba de un show de entretenimiento, quizás aquella impasible tranquilidad se le atribuía a que sabia que Haku seria incapaz de hacerles daño. El "espectáculo" finalizó cuando Wiz entro en escena para que su compañero entrara en razón y se calmara, dejando caer sus armas como hielo pesado que se desfragmento apenas toco el suelo.

Se acercó hasta Haku y comentó — entendido, a partir de ahora los chasquidos de dedos entre nosotros estarán prohibidos — intento bromear para relajar el ambiente — claro que estoy mejor ¿como no lo estaría bajo los cuidados de la enfermera Tomoko y el doctor Haku — sonrió dulcemente reflejando que su salud estaba notablemente mejor — además quería agradecerte por tomarte tantas molestias y encargarte de mi salud, de verdad muchas gracias...— realizo una reverencia dejando en claro su total agradecimiento.

— me imagino que habrás tenido un mal sueño, por eso tuviste esa reacción — esta vez en su voz se reflejaba mas seriedad y preocupación ya que sabia a la perfección lo que se sentía, sin embargo no podía darle ningún consejo debido de que ni el mismo lo había solucionado por lo que se limitó a escuchar su respuesta.

— blan...ca...nie...ve — repitió de manera pausado a la par que llevaba su mano hacia el mentón de forma pensativa — si, supongo que tiene cierta relación con tus habilidades — dejo escapar un leve sarcasmo de manera totalmente inconsciente producto de su inocencia — es decir, no esperaria que te llamaran "Rayo amarillo" o..."agua azul" como que no pega mucho con tu personalidad — volvió a ser sarcástico sin intención alguna de que sonara de esa forma — además blanca nieve da una imagen muy tierna de ti ¿verdad, Tomoko? —

— ¿que tal si bajamos? — propuso para luego caminar hasta el gran salón, en el trayecto se colocó al lado de Haku con la intención de realizarle unas "pocas" preguntas — Haku, si no te molesta te quiero hacer algunas preguntas, solo por mera curiosidad — tomó aire y empezó — ¿vivias en un palacio de hielo? ¿a pesar de tu habilidad, necesitas de un refrigerador para tus comidas? ¿Te gustan los osos polares? ¿tienes alguno escondido? ¿Sabes que eres increíble? ¿En verano te puedes derretir? ¿Eres capaz de hacer helados? ¿Me haces uno? ¿Eres bueno haciendo muñecos de nieve? ¿Ya te dije que eres increible? ¿Si te tocó me podría congelar?...— acto seguido pokeo el rostro de Haku y cuando vio que no le paso nada a su dedo agregó — no, no ocurrió nada...¡eso no quita lo genial que eres! — al parecer Kanato había encontrado un nuevo entretenimiento.

Al llegar al gran salón se percato de que ya no quedaban rastros de nieve por lo que lo más seguro era que mientras el y Tomoko dormían, Haku se encargará de la limpieza por lo que un ligero sentimiento de culpa surgió.

Tomó una silla y se sentó dejando a Teddy sobre su regazo a la par que colocaba sus brazos encima de la mesa para luego recostar su cabeza sobre ellos. Era obio que no se encontraba cansado ni nada sino que lo hacia por mera aburrimiento hasta que se le ocurrió — ¿a alguno le gustaría hacer algo en particular? Después de todo estamos los tres reunidos y podemos hacer algo ya sea en conjunto o por separado — pronunció levantando su cabeza y lanzando una mirada hacia Tomoko y luego a Haku.


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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Kuroki Tomoko el Miér Mar 14, 2018 7:37 pm



La reacción de Haku fue explosiva. Se incorporó de golpe, saltó y adoptó una postura de batalla mientras Tomoko caía hacia atrás sorprendida y asustada. Por un instante le pareció que algo ocupaba el cuerpo del chico, que tras sus facciones angelicales se había colado algún tipo de cruel soldado asesino. Las armas, la postura y la fría mirada de hielo desaparecieron pronto, dejando al mismo chico al que conocía, pero ella lo siguió mirando con los ojos abiertos, incapaz de entender qué había sucedido.

Kanato había reaccionado con estoicismo, sin conmoverse en lo absoluto por la imagen que se le había mostrado. Agregó un par de palabras intentando calmar el ambiente luego de que Haku habló, mientras la chica se ponía en pié ella misma, controlando el leve temblor de sus piernas. Dejó que se encargara de llenar el silencio sin intervenir, ocupada en tranquilizarse.

Lo había asustado al despertar, vale, pero cuando a una persona se la despierta de repente no suele invocar armamento ni adoptar una pose de combate ni rodearse de un aura claramente asesina. Estaba asustada y con razón. Si esa hoja de hielo hubiera pasado siquiera ligeramente cerca de su garganta, Kuroki Tomoko sería ahora un frío pedazo de carne sin vida. La perspectiva no le era nada agradable.

Aún así, su expresión se auto configuró. Una sonrisa temblorosa apareció en sus labios mientras miraba con intensidad al suelo y musitaba un “lo siento” casi inaudible. Haku no era solo raro, también era peligroso y acababa de entenderlo de la peor manera posible. Un tipo que dominaba el hielo y lo usaba para hacer figurillas y objetos, claro, no estaba mal, pero el mismo tipo sabía también como usar la misma habilidad para dañar a otros.

Retrocedió a la tarde en que lo había conocido y recordó cuando le había hablado de sus padres muertos y del entrenamiento al que lo había sometido su tío. Le había dado tan poca importancia al asunto luego de haberlo tomado por un embustero que solo ahora empezaba a entender.

A partir de ahora tengo que tener cuidado con él. Este es un nivel de peligrosidad que no estoy acostumbrada a manejar, pensó con cordura a medida que su corazón empezaba a calmarse.

─ He descansado, sí. –murmuró, esperando hasta que Haku desapareciera con Wiz en brazos para voltear a mirar a Kanato. Se estaba preguntando si lo que había contemplado era un acto de verdadera impasibilidad, o si acaso el chico era capaz de controlar sus emociones por completo.

Cada segundo que pasaba la chica empezaba a darse cuenta de que, sorprendentemente, había serias posibilidades de que ella fuera la más normal del trío.

─ Wow, ¿eh? –le comentó con voz algo inestable, sin saber qué más agregar, más bien esperando algún comentario adicional que otra cosa.- Parece que estás acostumbrado a ver estas cosas… A mí me asustó un poco.

Rió con la misma inseguridad, sin saber exactamente qué hacer.

─ Empiezo a pensar que todos somos enemigos del sueño aquí…

Se cortó cuando se dio cuenta de que Kanato también había tenido un mal sueño y no quería que lo recordara. Estos chicos tienen una psique bastante dañada. Supongo que como su amiga es mi responsabilidad darles apoyo, pero empiezo a pensar que lo que arriesgo al hacerlo no es solo nuestra amistad. Después de todo, la manera en la que Kanato se tomó todo aquello indicaba que habían grandes posibilidades de que fuera uno de “ellos”, uno de esos seres de los que Seig Heil le había hablado.

Heil… Heil… Heil… Una idea fugaz, un dejavu, pasó por su mente. La chica llevó la mano a sus ojos intentando recordar, pero el regreso de Haku la trajo al presente antes de siquiera poder aventurarse.  Dejó que fuera Kanato quien hablase con él mientras ella permanecía a un lado, sin intervenir hasta que Kanato la nombró directamente.

─ Sí, Blancanieves. Suena adecuado y va bien con su figura. –Le estaba hablando a Kanato- Y tiene cara de princesa, así que pegaría. Problema del mote resuelto. SI se vuelve a dormir, te toca a tí despertarle con un beso. Ahora bajemos.

Siguió a los dos bajando las escaleras, escuchando el mar de preguntas que Kanato le lanzaba al andrógino aunque su mente estaba en otra parte, intentando de nuevo recalcular su situación, como hacía cada vez que el paradigma cambiaba. Por ahora, la presencia de Kanato y Teddy era una bendición. No se sentía de ánimo para quedarse a solas con Haku. Sin importar lo que hiciera, a partir de ahora se aseguraría de que permanecieran juntos, sin objeción.

Pero Kanato… ¿Qué tipo de rareza tendría? Tomoko le lanzó un vistazo a Teddy y se preguntó si tendría algo que ver con los muñecos. Podría simplemente preguntarle, se dijo, aunque no estaba segura de que fuera lo correcto. Tal vez era algo privado. O tal vez no quería saber lo que Kanato podía hacer realmente. Como fuera, tenía un sinfín de preguntas que hacerles a ambos, pero no le parecía que fuera el momento correcto. Por ahora, escucharía, sonreiría y, tal y como Kanato había hecho, actuaria como si nada estuviera fuera de lugar.

Haku había limpiado, tal y como había dicho. Mientras ellos dormían él había cuidado de Kanato, secado el gran salón y todo lo demás. La chica contempló el aspecto impecable del lugar, preguntándose si su sentido del deber y del esfuerzo eran un subproducto de su entrenamiento o una señal de alguna patología distinta… Ugh, empiezo a pensar como una asquerosa psicóloga. Control, control, son tus amigos, no un par de locos… o sea… De acuerdo, pongámonos en orden. A Haku no le gusta que le despierten y es capaz de invocar armamento de hielo, anja, pues vale. Fuera de ese lapsus nunca ha intentado hacerme daño, así que no debería tenerlo en su contra. Más bien, debería averiguar más de él. En cuanto a Kanato, a veces pienso que es más profundo de lo que le doy crédito, y no sé si es un bicho raro de estos, pero igual, no cambia nada, le he dicho que somos amigos y que la amistad es lealtad, y pienso seguir la máxima al pie de la letra.

Así que estamos donde empezamos: Tres amigos en una agradable tarde de sábado y sin nada que hacer… Cuando Kanato hizo exactamente la pregunta que se estaba formulando, qué harían ahora, el procesador de la chica, ya en modo activo, empezó a trabajar de nuevo. Lo primero que concluyó era que aquel ambiente cerrado parecía haber sido nocivo para ellos desde el primer momento. Tal vez estar solos no era lo mejor. Lo que fueran a hacer, sería en el exterior. Ahora, en lo relativo a la actividad…

─ Iremos de compras. –Tomoko alzó la voz por primera vez desde que Haku la había casi matado, manteniéndola firme y decidida mientras se cruzaba de brazos- Necesito comprar algunas cosas y planeaba hacerlo mañana, pero ya que estamos reunidos propongo que vayamos a la ciudad a divertirnos. Aún no es hora de cierre, así que podemos comprar algunas cosillas y ya luego decidir si vamos a otra parte.

Asintió para sí misma y sin esperar confirmación o preguntas se dio la vuelta para subir a su habitación en el dormitorio de chicas.

─ Voy a ponerme algo decente. Iros preparando y nos encontramos en diez minutos en la entrada.

La chica subió a saltos los escalones, algo más centrada ahora que tenía un objetivo preciso en mente. Se cambiaría de ropa y los llevaría de compras. Así estarían rodeadas de otras personas y las cosas no serían tan intensas. Sí, era un buen plan.

Abrió la puerta de su habitación y se quedó en el shock más profundo. Su habitación parecía una habitación. “Alguien” había recogido todo el desorden.

─ ¡¿Hakuuuuuu?!

Tomoko saltó hacia su cama y levantó el colchón. Su stash de manga, anime y videojuegos más censurables parecía estar tal y como lo había dejado, pero no podría jurar que no los había visto, o… De un salto se puso junto al cajón de su ropa interior y lo abrió. Seguía siendo una masa de piezas enfurruñadas en desorden, pero eso no significaba que no se hubiera… que no hubiera.

─ Oh, lo voy a matar
–repitió varias veces mientras daba vueltas por su habitación, calculando el daño que había recibido, pero la imagen que había visto minutos atrás y aún no había olvidado, la de aquel ser vacío, la asaltó y se quedó congelada. Estaba molesta, pero justo ahora no le apetecía ser demasiado familiar con él. No, mantendría la distancia un buen tiempo.

Se cambió rápidamente de ropa antes de contemplarse frente al espejo.

Cambio de ropa:

Lo que estoy usando de perfil

Esto servirá, pensó antes de lanzarse escaleras abajo a reunirse con los otros dos.




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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Haku Yuuki el Vie Mar 16, 2018 7:27 pm

Tras mi despertar, mis actos fueron algo violentos ante ellos. Aquel terrible sueño era bastante molesto, pero poco podía omitir si no meditaba o pensaba en otras cosas. Por suerte, Wiz me paró, si no, era posible que hubiera corrido algo de sangre esta misma tarde.
Cuando estuve en la habitacion respiré profundamente para evitar dar un fuerte chillido bien molesto conmigo mismo. Y al salir, me acerqué a ambos con una cierta mirada de "que? si no ha pasado nada..." Pero era mentirme a mi mismo.

Kanato comenzó a lanzarme una larga lista de preguntas que intenté memorizar lo más rapido posible para ir respondiendo a cada una. Esperaba que no se me escapara alguna, pero cuando me tocó para ver si sucedería algo, con cierto gesto de molestia intenté "morderle " el dedo, aunque solo mastiqué aire. Tan solo fue un juego y si le hubiera llegado a pillar no le mordería con fuerza, a lo mejor pasaba la lengua por su yema, pero no creía que fuera a pillarle, pues lo retiró rapido. Sonreí suave antes de empezar a contestar.

Pues veras.... Me has dicho tantas preguntas que no sé ni por donde empezar.. Veamos... No, no vivía en un palacio, era un pequeño iglú echo de bloques de puro hielo. Si mal no recuerdo creo que vivia por... ¿Polonia? ¿eso estaba muy al norte casi en el polo norte no? No recuerdo bien donde viví en mi juventud...
Ante la siguiente pregunta negué con la cabeza. Como toda persona, si quema prefiero esperar a enfriarlo rápido. A veces usar mis poderes para ello suele alterar la comida y una preparada con cariño y paciencia se vería afectada, es como si te hago una galleta y la pisas antes de comerla, me daría rabia.... No tengo ningún oso polar aquí, sería muy raro y difícil mantenerlo, debería alejarme a las heladas montañas, allí si te puedo mostrar algunos animales si quieres y vienes bien preparado, no quisiera que te resfriaras de nuevo. Y si, me encantan, al igual los pingüinos, son tan graciosos cuando andan... En verano... Si, a veces creo que me derrito pero uso mis habilidades para aquellos que no lo soportan para que se mantengan frescos, así como si fuera una racha de aire fresco. No puedo hacer helados en esos dias pero ahora no creo que haya ningún problema, aunque te advierto que es solo agua... Si quieres que tenga sabor deberías hacer un batido y yo te lo condenso en una paleta.

Mencioné mientras que sujetaba el dedo indice con el pulgar y de la nada se iba cristalizando una pequeña paleta, a lo que me recordó hace ya algun tiempo una vieja receta de cocina donde podía hacer aquellas paletas de color azul y una mezcla entre dulce y salado.

La verdad es que si, ya has dicho que soy increible, pero otros usan el termino "monstruo" pero bueno.... Mira... Este es para ti, aunque sea por un tiempo...
Junté ambas manos haciendo una esfera y al abrirla y separarlas, en esta salió una escultura de hielo de una osa polar madre con dos cachorros a su alrededor. Los cachorros estaban casi panza arriba y otro acostado, mientras la madre traía un pescado para alimentarlos.

Tras la larga charla de respuestas, Tomoko que permaneció callada durante un largo lapsus, quizás impactada ante la amenaza de la cual realmente representaba aun no se le fué de la mente. Sin que se percatara suspiré negandome a mi mismo que aquello fue un error. La joven salió disparada hacia el cuarto y nos dejó a ambos a solas. Miré a Kanato un segundo y le toqué la mano para decirle unas palabras.

Kanato... Lo siento, mi pasado a veces me trae malos momentos como los de antes. Si me volveis a ver así, te pido que me detengas... Había una frase de mi maestro.. "La blanca nieve nunca sangre derramará si de la montaña desciende un hermoso amanecer"
Gritalo en caso de emergencia. Él me hizo hipnosis y esa frase me dejará insconciente durante unas horas. Los chasquidos de dedos no son molestos, pero si cuando me despiertan. Es un sonido que los elementales del fuego hacían para ejecutar a mi gente y mis padres murieron por culpa de mi tío....Bueno, el caso es que no olvides la frase, Porfavor....

Le agarré fuerte la mano mirándole a los ojos con total decisión.
Te estoy entregando la llave de seguridad y quiero que la protejas a ella y a ti mismo en caso de que suceda algo por lo que recuerda la frase... " La blanca nieve nunca...."
Dejé la frase a medias para que él la terminara por mi, para verificar que me había escuchado y que se acordaría.
Nos vemos en 10 minutos aqui.... ponte abrigo que esta noche refrescará...

Dije antes de salir corriendo para que no viera a que zona iba. Podría pensar que iba al cuarto de las chicas pero por "desgracia" iba al de los chicos. Esperaba que no me hubiera visto, donde me puse una ropa larga y de inmediato, cuando escuché como cerró su puerta, salí para descender las escaleras con las deportivas y de un salto, molestar a tomoo revoloteando su cabello.

¿piensas mantener la habitación limpiecita como se la dejé? Por cierto, primero vamos a la ciudad a unas tiendas cercanas y luego a una juguetería que esta cerca, quizás pueda comprarme ahí unas cosas...

Le pregunté con una leve sonrisa entre los labios. Sabía que estaría llena de ira acumulada, pero eso era lo de menos.

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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Kanato Sakamaki el Sáb Mar 17, 2018 2:26 pm

— ¿de compras? — preguntó asombrado frente a la propuesta, un dia de compras entre los tres no sonaba para nada mal y serviría para cambiar el ambiente que estaban teniendo hasta el momento. Tomoko que durante todo el trayecto se mantuvo distante, sorpresivamente ahora parecía mostrar una actitud decidida y segura de si misma lo cual se demostró cuando subió las escaleras en busca de una nueva muda de ropa.

En el momento en que Kanato se dirigía a hacer lo mismo Haku, se acercó hasta el denotando cierta preocupación con sus palabras. De forma totalmente directa e imprevista el muchacho le estaba contando gran parte de su pasado o mejor dicho trágico pasado, el rostro de Kanato se mantuvo inexpresivo por algunos momentos producto de lo que estaba escuchando.

Sin embargo realizó un esfuerzo para de alguna manera dar palabras de apoyo — jamás imagine que tuvieras que pasar por todo eso, esto me toma por sorpresa — en su mente se preguntaba si Tomoko estaba enterada de todo aquello o por el contrario solamente él lo sabía — no preocupes, recordaré esas palabras hasta el final — exclamó con voz segura, borrando cualquier tipo de inseguridad en su imagen —...sangre derramará si de la montaña desciende un hermoso amanecer — continuó con la frase.

— puedes confiar en mi, en caso de que algo te suceda, te detendre y cuidaré tanto de Tomoko como de mi — en su rostro de reflejaba gran seriedad que no era para menos ya que después de todo estaba cargando con una enorme responsabilidad.

La atmósfera de seriedad término de disiparse cuando Haku se fue en busca de nueva vestimenta por lo que Kanato se limito a hacer lo mismo subiendo por las escaleras dirigiendose hasta la habitación. En cuanto llegó no pudo evitar percatarse de que el cuarto estaba completamente en orden, cuando se levantó luego de recuperarse de la fiebre no lo había notado, quizás por culpa de salir apresurado. Cada libro y peluche yacía correctamente organizado en estantes o filas sin embargo, sabía perfectamente que no duraría mucho.

Abrió el armario en busca de una vestimenta acorde a la situación y tomando en cuanto la advertencia de Haku sobre el clima por lo que después de algunos minutos término de vestirse.

Vestimenta:

— ¿hmm? Me pareció escuchar la voz de Tomoko — musitó para luego tomar sus odiados y molestos anteojos y colocárselos no sin antes poner una mueca de desagrado. Agarró a Teddy y partió de la habitación bajando los escalones hasta llegar a la salida de la casa.

No pasó mucho tiempo hasta que Tomoko y Haku bajaran ya preparados — ¡woooo! — exclamó emocionado acercándose a ambos — s-se ven tan lindos — sus palabras eran auténticas y se demostraba con el brillo de los ojos con los cuales observaba a sus dos compañeros, dio una vuelta rodeándolos con la intención de analizar cada vestidura que traían consigo — si, definitivamente se ven muy bien — aseguró por última vez.

— yo traté de vestirme de la forma más...masculina posible para que no vuelvan a confundirme con una chica — miro a Haku con cara enojada que luego se encargó de borrar con una infantil risa — pero desearía no tener que usar estos feos lentes — se quejó acomodándolos — en fin...¡ya es hora de irnos! — expreso con notoria emoción acercandose a la puerta sin embargo antes de abrirla realizo un pequeño comentario — hmm...ahora que lo pienso...si alguien los llega a ver a ustedes dos juntos pensarían que son pareja y están teniendo una cita...¡Que interesante jajaja! — finalmente giró la perilla a la par que reía con suavidad.

16: 36 PM — Centro comercial

— ¡finalmente llegamos! — exclamó de manera alegre mientras daba una vuelta sobre si mismo. El centro comercial como era de esperarse poseía un enorme espacio que consistía en un total de tres plantas, cada una con un sin fin de tiendas, encontrándonos nosotros en la primera, el techo estaba cubierto por numerosos cristales logrando que el cielo estuviera a la vista además la cantidad de gente no era ni mucha ni poca por lo que se podia caminar tranquilos sin problemas.

— ¿por donde empezamos? — preguntó dedicándole una tierna sonrisa a ambos.


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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Kuroki Tomoko el Sáb Mar 17, 2018 5:29 pm


Al primero que se cruzó fue a Haku, que se colocó a su lado de un salto y revolvió su cabello, comentando respecto a su habitación con familiaridad. Tomoko, sin haberse quitado todavía la impresión que había sufrido, se las arregló para usar el arte que tanto había perfeccionado para fingir un estado de ánimo y emociones completamente verídicas en apariencia, necesarias, y que sobre todo esperaba poder sostener el tiempo suficiente para que se transformaran en reales.

Sonrió para él mientras bajaban juntos.

─ Gracias por limpiar, Haku. Te dije que podíamos hacerlo luego juntos, pero igual te encargaste solo mientras dormíamos. Deberías hacerme caso más a menudo. –No sabía cómo se las arreglaba para que sus agradecimientos siempre parecieran cualquier cosa menos eso. “Debería ser un poco más sincera”, pensó, pero igual continuó- Y… -le dio un codazo en las costillas, con la suavidad necesaria para que resultara amigable y la fuerza precisa para que entendiera que hablaba en serio- …mi habitación está fuera de tus límites. Soy una chica, ¿recuerdas? Y no estaba desordenada, estaba en estado de entropía. Desde el nivel de cada objeto individual parecía caótico, pero como sistema era perfectamente funcional. Tú no lo entenderías.

Mientras le soltaba aquella explicación bastante manida y justificante que evitaba mencionar el verdadero motivo por el que lo quería fuera de su cuarto, reparó en el atuendo de Haku. Le quedaba bien, pero tenía la ligerísima impresión de que, por el corte, los Jeans que estaba usando no eran para chicos. En realidad, solo porque sabía que era un chico era capaz de verlo como uno. Cualquier otro se quedaría completamente confuso. Tomoko, luego de que su cerebro intentó durante un par de segundos obligarla a sumergirse en el tema de tratar de entender por qué vestía así, eligió la opción menos complicada y se encogió de hombros. Ya tenía demasiadas incógnitas en ese momento que eran mucho más importantes que algo tan trivial como los gustos de su amigo. Se contentó con achacarlo a algo relacionado con la moda. El tema la eludía, así que era creíble.

─ Te ves bien –comentó levantando el pulgar- Y tenemos tiempo para pasar por todos lados. Somos tres, así que seguro que todos querremos entretenernos en ello -agregó antes de poner pie en el salón principal.

Kanato los estaba esperando con Teddy en los brazos. Omgfdghgfd… Wah… En lugar de la vestimenta casual que había esperado, el chico se había puesto un traje formal y trabajado, pero no como el que llevaba antes. Parecía haber sido diseñado por alguien que intentara darle a una vestimenta moderna el estilo de la Europa de algunos siglos atrás.  Casi parecía gritar “la persona que me usa es de la nobleza, plebeyos.” A Tomoko le encantaba. Era como estar viendo a un personaje de un otome con ambientación de fantasía, un príncipe o un vizconde. Su sonrisa se expandió hasta ocupar los confines de su rostro de puro placer. Mientras Kanato estudiaba y cumplimentaba la vestimenta de los otros dos, ella sacaba el móvil y abría la cámara.

─ ¿Nosotros? ¿De qué estás hablando? Estás espectacular. –le dijo con excitación mientras le tiraba un par de fotos. Bueno, algo más de que par.- Jaja, no te preocupes, si sales a la calle con esas pintas tendrás un ejército de chicas persiguiéndote con carteles y megáfonos gritando “Mi príncipe” o “Kanato samaaa~~”. No te preocupes, yo me convertiré en tu secretaria, Haku será el de seguridad y las mantendremos a todas alejadas de ti para que te diviertas en paz.  A menos que quieras que te dejemos ahogarte en la marea de tus fans.

Le ajustó las gafas con un dedo aunque estaban perfectamente bien, solo por diversión, y le guiñó un ojo.

─ Yo creo que te quedan bien. En realidad ahora el estilo retro está de moda.

Se sentía bien de nuevo. Sí. Los estudió a los dos con la mirada y sonrió. Finalmente tenía amigos e iba a salir con ellos. Era un mundo completamente nuevo para ella y recién había caído en eso. Fuera del pensamiento en frío, la sensación verdadera de sentirse parte de algo, de estar cerca de alguien, era maravillosa. Tenía muchas dudas sobre ellos, muchas interrogantes que necesitarían respuesta, pero de lo que sí estaba convencida era de que eran sus amigos, y eso era, justo entonces, lo que le importaba. Me tomaré una foto con ellos cuando encuentre el lugar correcto. Sé que todo saldrá bien, se dijo, y era una resolución, no una esperanza. Mientras se dirigían a la puerta, decidió que, sin lugar a dudas, ella se encargaría de que así fuera.  

Kanato hizo un último comentario. Una vez más, la chica volvió a dudar si era una broma nacida de la inocencia o un comentario de alguien que sabe exactamente lo que está diciendo, pero lejos de molestarse o enrojecer, la chica sonrió con astucia mientras se encogía de hombros y hablaba con una seriedad fingida.

─ Sí, suerte que vamos los tres, ¿eh? Pero si lo piensas bien, Kanato kun… -se acercó a Kanato mientras salían y pasando un brazo por su hombro le susurró al oído- descubrirás que Haku parece tanto una chica como un chico, y ustedes dos son los más bonitos del trío, así que es mucho más probable que los emparejen a ustedes dos y a mí me dejen como la amiga feilla que está estorbando.

Se apartó y rió con un eco cantarín. Sí, iban a divertirse. Fijo.


***


La distancia entre el dormitorio y el centro comercial no era demasiado significativa, así que luego de una caminata de diez minutos en que charlaron amigablemente pusieron el pie en el interior del gran recinto. Tomoko no había estado en el interior antes, así que dio un par de vueltas mirando asombrada. Las dimensiones eran bastante sorprendentes, y habían tenido suerte, porque parecía no ser un día demasiado concurrido. Podían relajarse en el interior sin demasiados problemas.

─ Wow, este sitio es enorme. Déjame ver…

Se acercó a un mapa enorme, que mostraba la disposición de las distintas tiendas por piso. El centro comercial de Eadrom estaba increíblemente bien provisto. Debía ser mixto, porque tenía secciones para casi todo lo que se le pudiera ocurrir comprar en un solo sitio. La chica estudió las ubicaciones, recordó las que le interesaban y eligió la primera parada del día.

─ Okey, todos piensen en a qué sitio les gustaría ir a comprar y nos iremos turnando. La primera es mía y será rápido –decidió sin darles opción- Síganme.

Los tomó de la mano a ambos para asegurarse de que no se quedaban detrás y los llevó al segundo piso. Se rió cuando subió a las escaleras mecánicas. Estar en movimiento sin moverse ni estar en el interior de un vehículo era una sensación extraña. Recordaba el tipo de accidentes que podían ocurrir si alguien quedaba atrapado en uno de ellos, pero no le pareció un comentario adecuado para el ambiente que estaba buscando. Durante el trayecto había conseguido dejar de pensar en todo lo que la preocupaba, permitiéndose relegarlo para otro día, cuando estuviera a solas con cada uno de ellos. Ese día la pasarían juntos, y quería que los dos se divirtieran de tenerla a su lado, pero, demasiado torpe para saber como hacerlo, no encontraba las palabras o los comentarios necesarios. Por primera vez desde que los había conocido no sabía exactamente qué decir, puesto que los había llevado allí, y se sentía en parte como una líder. Buscó entre los nervios algún chiste que contar, y contó el primero que le vino a la mente.

Contenido ofensivo para algunos. Leer con precaución.:
─ Pues, un hombre entra en un bar y ve a Hitler, Mussolini y Hirohito sentados en un reservado, hablando entre susurros. El hombre, sospechando, se acerca a ellos y con voz acusadora les dice "Ustedes tres están tramando algo. ¿Qué se traen entre manos?", a lo que los tres se miran sorprendidos. Hittler les hace un gesto de calma, se recuesta en el asiento y acariciando su bigotillo le comenta:  “Nada, les estaba contando aquí a mis amigos que planeaba matar a 15 millones de judíos y a Pikachu". El hombre lo mira estupefacto, pero antes de ser capaz de decir nada la pregunta obvia escapa de sus labios: "¿Por qué a Pikachu?" y Hitler se vuelve hacia los otros dos y asiente y todos empiezan a reír a mandíbula batiente. Mientras lo hacen Adolfo, entre lágrimas de risa y golpes en la mesa, riendo el que más, les dice: "¿Lo ven? Jaja, es el tercero que pregunta lo mismo. ¡Les dije que a nadie le iban a importar los 15 millones de judíos!"

La chica se rió. Like, se rió con ganas, porque de verdad daba gracia si te lo imaginabas, pero un par de personas voltearon a mirarla con el ceño fruncido y se calmó un tanto. Volteó a ver las reacciones de sus dos amigos.

─ Sí, algunas personas no tienen sentido del humor…

"Tenía que haberme traído mi libreta de estrategias, maldición." Apuró el paso hasta el lugar que buscaba, un pequeño apartado con un par de gafas en el anuncio y varios juegos de armadura en exhibición. Le quitó a Kanato el juego de Gafas que llevaba.

─ Esperen aquí.

Entró sola en la tienda mientras sus amigos la esperaban fuera. Saludó a la dependienta, que llevaba una larga bata blanca mientras estudiaba los modelos. Luego de unos momentos distinguió un par que le gustó. Miró a Kanato del otro lado y volvió a mirarlas.

─ Servirán. –se dijo antes de acercarse a la mujer, que era joven, aunque bastante mayor que ella- Hola. Me gustaría aquel par de armaduras -señaló las que quería- con esta graduación –le entregó las gafas de Kanato- y un par de contactos también, color… ¿turquesa? No, creo que es lila. Sí, lila.

─ De acuerdo. –la mujer asintió con una sonrisa mientras tomaba las gafas de sus manos.

─ Vale, esperaré afuera con…

─  Aguarda…

La mujer se movió a la trastienda mientras Tomoko la miraba con duda, pero ya que le habían dicho que esperara decidió hacer exactamente eso. El minuto escaso que tardó la chica en regresar se lo había pasado leyendo un poster educativo sobre el cuidado de la vista y los correctos hábitos, muchos de los cuales ella descuidaba a menudo. La sorprendía que no tuviera que usar lentes también. Pero más la sorprendieron los tres objetos que regresaron de la trastienda con la mujer. Cuando se acercó al mostrador llevaba las armaduras que había pedido con cristales montados y un “case” para guardar los contactos. Levantó una ceja.

─ ¿Ya están?

─ Sip. –respondió la joven, riendo divertida- Es una graduación bastante común, la teníamos en inventario.

─ ¿Las lentes lila también? –preguntó extrañada, y cuando la dependiente se rió y asintió, poniendo su pedido en una bolsa, Tomoko, sacando su tarjeta, se preguntó si el mundo no se estaba moviendo un poco demasiado rápido para ella.

La joven dependiente la tomó de entre sus manos, la deslizó por la ranura y le devolvió la compra, las gafas de Kanato y un recibo.

─ Gracias por su compra~ -la despidió con una sonrisa a medida que la chica se alejaba mirando el recibo y abriendo los ojos. Mientras salía por la puerta iba riéndose. Ahora entendía. Eran carísimas para el presupuesto de una estudiante que vivía con la mesada de sus padres. Incluso para sus padres. El tiempo es oro. Y aquí eso es literal, se dijo arrugando el pedazo de papel en una pequeñísima pelotita que desapareció cuando la lanzó con un dedo. No era problema. Llevaba algo de tiempo ahorrando para videojuegos, y esto era definitivamente un gasto mejor.

Se acercó a los otros dos, sacó de la bolsa las gafas nuevas y guardó el par viejo. Deslizó las que había comprado sobre el rostro de Kanato y retrocedió un paso para admirarlo.

─ Mmm, perfecto. ¿Qué crees, Haku, verdad que le quedan bien? -Las armaduras que había elejido eran sumamente sencillas, de diseño discreto y estilo serio, con cortes algo más rectos que las que Kanato usaba antes y de color negro- Sip, te lucen de maravilla, y… -le pasó la bolsa- aquí hay lentes de contacto, por si tu aversión es a las gafas en general.

Le sonrió, luego miró y se frotó las manos mirandolos a intervalos.

─ De acuerdo, ¿adonde vamos ahora?



Pienso y hablo cuando me place.


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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Haku Yuuki el Lun Mar 19, 2018 9:11 pm

Mi pensamiento en que Tomoko estaría rabiosa a no poder más ante el echo de que hubiera limpiado su cuarto no me pareció para nada extraño. Al contrario, su acto de clavarme ese suave pero certero golpe en el costado lo recibí con gusto. Entendía que habían cosas privadas, así como cajones pequeños o lugares secretos, pero tan solo limpié lo supercifial, por lo que no hice mención al respecto.
Esta bien... A parte, deberías dar las gracias a tu alocada cabeza de que no dejaste ninguna ropa intima tirada por ahí... ¿O es que acaso no llevas encima? Mejor no mencionar nada al respecto, la duda se resolverá con el tiempo, o será una incognita sin resolver...
Comencé a pensar con una leve risa floja ante ese instante. En el momento en que descendí, Tomoko lucia hermosa, pero me sorprendió bastante más el atuendo que portaba Kanato. No era muy peculiar aquellas prendas. Era como si Tedy tan solo fuer aun juguete más y él estuviera representando un muñeco a gran escala. Nunca antes pude comprobar aquellas vestimentas y aunque fuera él quien comenzó a decir que aparentábamos pareja y así, tan solo sonreí en silencio observando a ambos. Porté la mano bajo la mandibula intentando recapacitar sus palabras antes de soltar una aberración de argumento, por lo que me aproximé a Kanato.
Sinceramente, no entiendo mucho de modas, mis atuendos son mixtos, por mi constitución puedo colocarme fácilmente una falda hasta las rodillas, una camisa larga y unas medias y pasar por una mujer, pero en realidad soy un hombre. Y si quieres mi opinión, te ves seductor, aunque si me permites, buscaré información de lo que se suele llevar también hoy en día, a cambio de que me digas donde puedo encontrar un traje así para mi... Y no te equivoques, la gente suele lanzarme mucho la caña cuando voy por la calle. En callejones intentaron una vez meterme mano incluso...
Suspiré al recordar aquella anécdota tan extraña a la vez que graciosa, por lo que fue uno de los temas a tratar de camino que nos dirigíamos hacia las tiendas, pero antes de retomar esa conversación, me aproximé a Tomoko tomándola del brazo y por la otra parte a Kanato de la misma forma, dejando en el otro extremo de él a Tedy.
Seas fea o guapa,sigues siendo nuestra amiga, y los tres debemos apoyarnos y decir las verdades aunque duelan, por que así se forman las "familias" de amigos.

~~ Pasado un largo camino hasta el centro comercial ~~

Nada más traspasar la puertas corredizas, un suave aire cálido del interior salió disparado hacia el exterior. Para acceder a las primeras tiendas y el resto del centro comercial, se debía acceder a una pequeña cabina donde separaba el exterior del interior, quizás así para conservar el ambiente interno lo más intacto posible, aunque los niños correteaban por estos abriendo ambas puertas automáticas al mismo tiempo haciendo que el flujo de aire recorriera, haciendo que los del interior mencionaran argumentos como "que frío hace fuera" o "ya verás cuando caiga la noche". Independientemente de ello, continué al lado de ambos, pero tras pasar la primera puerta y ver a toda aquella muchedumbre reunida pasando de un lado a otro, me recorrió un ligero agobio por la columna que hacía desear retroceder a mi habitación solitaria. Pero sabía a lo que me enfrentaba y fue por ello que seguí a Tomoko, hasta que quiso que nos quedáramos quietos en un lugar en concreto.

Miré alrededor y tomé de la mano a Kanato.
Supongo que sin tus lentes no podrás ver mucho... Yo te guiaré, justo aquí detrás hay un banco para que nos podamos sentar mientras la esperamos.

Efectivamente, tal y como mencionó ella anteriormente, la gente que pasaba se nos quedaba mirando a ambos. Aquello no me ayudaba en absoluto. Mi rojez en el rostro comenzó a aumentar tenuemente. Apenas se me llegaría a notar, si no fuera porque mi tez era bien blanquecina. Era similar a cuando alguien tiene fiebre y así fue, pues comencé a sudar un poco.

La verdad es que esto de ir de tiendas nunca fue lo mio.... Me agobia bastante estar rodeado de tanta gente, por eso suelo estar solo.
Suspiré un poco. Y Tomoko tiene razón, ya varias niñas te están mirando con deseos o curiosidad de acercarse. Antes me bombardeaste a preguntas, por lo que me tocaría a mi hacértelas,¿no te parece? Veamos....  ¿Que habilidades tienes? ¿Puedes controlarlo totalmente o solo en ciertas ocasiones? ¿Podrías enfrentarte a mi en un combate si te lo pidiera? Tranquilo, no sería a muerte, tan solo es para desgastarme física y mentalmente... amm... ¿por que siempre llevas a Tedy contigo a todos lados? ¿Nunca te han echo separarte de él en ningún momento? Y si me lo permites, ¿que representa? Me da curiosidad y quiero que antes de contestar que sepas que si no quieres responder no estas obligado, tan solo haz como si no hubieses escuchado la pregunta, entenderé que no quieres hablar del tema.... Tu cuarto esta solitario, ¿Te molestaría si fuera a dormir y compartir cuarto contigo? Sé que sería raro, pero ambos estamos solos y en ti puedo confiar antes que en otro desconocido, al menos fuiste capaz de bañar al travieso de Wiz sin problemas.

Tras aquellas palabras le dediqué una sonrisa antes de descender de nuevo el rostro. Algunas personas de fuera comentaban de que era lindo que se nos viera como "la primera cita" pero ni por asomo era la realidad, tan solo es que no me agradaba estar en tan publico. Me educaron para poder pasar desapercibido y me daba la sensación de que estar ahí cual estatua viviente era todo lo contrario y me hacía sentir un tanto incomodo. Quizás por ello es que intenté distraerme con una conversación larga y profunda con Kanato hasta que regresara Tomoko.

Al volver ella, y terminar de escuchar las novedades hice un leve gesto de aplausos, aunque no a muy alto volumen, ya que de nuevo las miradas caían sobre nosotros como si fuéramos los únicos escandalosos de todo eadrom.

Al alzarla vista, en los mismos cristales podía verme hasta un poco reflejado. No sé tu, pero o bien la han echo exclusivamente para ti, o es que realmente cualquier gafas que te coloquen lo haces lucir cual modelo de escaparate... Intenté ser halagador y lanzarle un suave piropo, aunque no supe si se lo tomaría a mal. A veces no era capaz de controlar mis palabras, pero al igual tampoco mis impulsos. Apenas Kuroki preguntó, ya me había puesto de pié señalando disimuladamente.
Me toca, mi turno. Mi tienda esta un poquito alejado, apenas un poco más adelante, de mientras podéis permanecer aquí, pero ten cuidado, que hay un grupillo de cinco chicas que no le quitan ojo de encima.... Me da la sensación de que una es un vampiro, otra es algo así como un demonio seductor de esos y las otras solo son normaluchas al menos por lo que pude observar, pero ten cuidado, seguro usarán su astucia para acercarse. Te dejo a cargo del conquistador y rompe corazones de Kanato.... Volveré pronto!

Salí a paso ligero en dirección a una tienda de ropa. Entre tanta gente se me llegó a perder la vista por el horizonte, a lo que ellos no sabían donde me habría metido. Desde hacía tiempo estaba ahorrando, pero no sabía para que exactamente, a lo que tomé un "pequeño" préstamo que posteriormente intentaría recaudar con trabajo duro y esfuerzo, al igual que había tenido hasta la fecha.

Comencé a deambular por largos pasillos, observando todo tipo de ropa, desde polos, chaquetas, conjuntos ya echos y prendas sueltas. Gracias a mi aspecto femenino no tuve problema en acercarme al mostrador de lencería de mujer, donde una de las dependientas se me acercó a mostrarme y exhibirme ciertas prendas que estaban de prueba sobre maniquíes. Con calma y tranquilidad negué, ya que no era lo que buscaba para Tomoko, pero el pensar en regalarle aquello me hizo imaginar su reacción. Por lo poco que la conozco.... O lo vende, lo quema y me maldice o incluso me obligaría a usarlo alguna vez para burlarse. Quien sabe... Quizás algún día les haga una jugarreta, pero por el momento tomaré estas prendas que parecen hermosas...

Lo peor no era el ir de compras, o el que debía recorrer la tienda por completo, si no, la larga espera que hacía la estúpida cola de clientes a la espera de ser atendidos. Aquella calma interior estaba a punto de romperse y comenzar a maldecir a aquellos que no trabajaban lo suficientemente rápidos como para poder salir cuanto antes de aquel lugar. Por suerte, era el siguiente, y al estar frente la encargada comencé a exigir cual buen cliente. Bolsas separadas, con tique de regalo, no devoluciones pero si cambios por si la talla es demasiado grande o pequeña. Antes de tomarlas me las ponía por encima simulando. Podía parecer irónico, pero Kanato era delgado y algo más alto que yo, y la falta de pechonalidad de Tomoko hacía tomar con mayor facilidad la ropa superior. Algunas no les quedaba de la misma forma al portar un busto que hacía que se elevara y pudiera verse el ombligo de su cuerpo. Salí satisfecho de la tienda con un par de bolsas en cada una mano, pero de camino a la vuelta, algo captó mi atención. Lo miré detalladamente. Cual hipnotizado, accedí al interior de la tienda y con cercanía comenzaron a tratarme de usted. Aquella tienda era mucho más lujosa y por lo tanto, menos accesible a otras personas.
En ese momento portaba bolsas de una tienda de inferior base económico y el dueño me miró raro con cara de  " echa a ese pobre, de seguro no lleva más que problemas encima ", pero todo cambió en cuanto pedí dos artículos exactos. Mis exigencias eran mucho más elevadas y a pesar de no aparentar ser una persona adinerada, me dejé bastante ahí, pero al salir fue bastante satisfecho. Ya con menos encima, hice cuentas pensando en como distribuir el dinero. Debería guardar algo que luego si nos entra el hambre es mejor comprar algo por aquí y luego al llegar a la casa ya organizar todo en su sitio mientras que preparo la cena y una peli frente la chimenea.... Suena a película de esas románticas antes de que salga el depredador y vaya muriendo gente... Por el camino comencé a reírme de mis historias que pasaban por la mente.

Ladee un poco la cornisura del labio como si fuera a decir "esto no es nada", pero de mi salieron otras palabras.
Espero que os agrade... Pensé que podríamos ir algo conjuntados los tres y os compré alguna que otra cosilla.... Kanato, te toca elegir, dinos a donde te gustaría ir. Y la ropa ya os la probáis en la casa, que aquí en mitad la gente es muy espabilada e intentarán robarnos algo.... Mejor tomar las cosas bien guardadas y avanzar...... Kuki, lo tuyo lo guardo, así no llevas peso, y si quieres Kanato igual, las bolsas no pesan apenas nada. En realidad si que pesaban, sobre todo por que en su interior la tela de los trajes ya solo pesaban cerca de 3kg por ser de alta calidad. Pero en conjunto, cada bolsa podría rondar casi los 6kg. Esperé a ver que decían ambos,aun sosteniendo las bolsas para que no husmearan en lo que les había comprado. Sobre mis mejillas aun portaba la pequeña rojez del agobio acumulado de estar rodeado de tantas personas, pero aquello también era una pequeña emoción de salirme de lo común y hacer nuevas cosas que si fuera por mi solo, nunca hubiera realizado tales acciones....



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-·color=#ff6600· y hago sonar mi voz... -
·color=#0066ff· Aunque a veces mis pensamientos son liberados...


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Tema Privado Re: Convivencia casual {Priv: Haku — Tomoko}

Mensaje por Kanato Sakamaki el Miér Mar 21, 2018 2:29 pm

Caminó junto a sus dos compañeros encaminados por la actual lider, Tomoko. Cierta intriga mezclada con un desconocido temor invadió su cuerpo ¿a que clase de lugar los llevaría? Algo en su mente decía que debía de relajarse pero a la vez estar atento a cualquier situación que pudiese ocurrir, después de todo estábamos hablándo de aquella muchacha impredecible sin embargo, y frente a cualquier otra cosa Tomoko nos sugirió aguardar unos minutos afuera, en aquel instante todo el miedo que tenía desapareció por completo denotándolo con un suspiro, ya podía relajarse.

Lo único que restaba era aguardar unos momentos junto a Haku quien hacia referencia a supuestas miradas femeninas — p-por supuesto que no — negó sin siquiera detenerse a observar a su alrededor para comprobar si era cierto o no. Todo indicaba que esta vez los roles se habían invertido y era hora de que Kanato contestará una serie de preguntas lo cual hizo sin mostrar objeción alguna — ¿habilidades? Hmm se podría decir que domino la magia, sobretodo la blanca y si, puedo controlarla a voluntad cuando quiera sin embargo no suelo usarla en público — en su rostro se reflejaba cierta impasibilidad — pero si me lo propusiera podría controlar en un cincuenta por ciento otras ramas, el dominio de la magia negra entre otras tantas — agregó.

— ¿un combate entre tú y yo? Hmm... reflexionó por algunos segundos hasta que finalmente contestó no tiene sentido acabó de pensar en algunas simulaciones y si tuviéramos diez combates... Tu ganarías los diez — comentó de manera directa — mi magia no esta hecha para el combate directo sino mas bien para dar apoyo — concluyó para seguir con las siguientes.

— muy simple...¡por que Teddy es mi amigo! — exclamo un poco mas animado — ¿separarnos? No, nunca nadie ha hecho eso ya que a la mayoria de personas no les importaba lo que hacia o dejara de hacer además...cualquiera que intente eso pasaría a ser mi enemigo — en esta última frase se podía reflejar un tono mas serio que el resto — No lo sé con exactitud, un día me sentía especialmente solo y lo tomé y desde ese día jamás me  separe de él, se podría decir que representa al tesoro mas querido por mi — abrazo a Teddy de forma mas cariñosa a la normal.

— ¿dormir conmigo? por supuesto que estas invitado sin embargo, esta noche no sera posible ya que necesitare el cuarto para hacer algunas cosas — pronunció un poco apenado por no acompañar a Haku.
Respondió a todas la respuestas, no obstante se podía sentir que no las había contestado al cien por ciento dejando ciertas dudas y omitiendo varias partes de lo que el en verdad guardaba y no era porque no confiaba en Haku sino más bien porque el preferia ocultarlo, a el simplemente le parecía la mejor opción por ahora.

Luego de aquella conversación, Tomoko salió del local con una bolsa que no tardó en desvelar su contenido, un par de nuevos lentes fueron suavemente colocados sobre él, cumplían a la perfección con el cometido de sus anteriores gafas sin embargo se podía sentir que su arquitectura era notablemente mejores a las anteriores, — dejen de exagerar — comentó ruborizado frente a los halagos de sus dos acompañantes. Se tomó un momento para detenerse a observar su reflejo en una de las vidrieras y notar como el diseño de las gafas no eran demasiado llamativas por lo que su aspecto era mas serio, arreglando al completo el error de las anteriores — gracias — musitó mirando a Tomoko con una genuina sonrisa de profunda satisfacción, se merecía mas que aquellas simples palabras pero en ese momento su mente recordaba todo lo que la muchacha había hecho por el y este último aún no había logrado obsequiarle nada como compensación.

Ahora era el turno Haku que opto por dirigirse a una tienda un tanto alejada del resto, no sin antes lanzar unos últimos comentarios que provocaron que el rostro de Kanato se tornará enrojecido — ¿p-podrian dejar el tema de las c-chicas? — pronunció avergonzado junto a una notable voz temblorosa.

Al ver que Haku se tardaba más de lo esperado, decidió llevar a Tomoko a una de las tantas bancas del centro, tomó su mano y la condujo hasta una no demasiado alejada de su pocision — se ve que Haku no esta muy acostumbrado a venir a estos lugares y por eso aveces su rostro se pone rojo ¡es muy divertido cuando le sucede eso jajaja! — río suavemente con su tono infantil — de verdad...muchas gracias por el regalo — nuevamente volvió a agradecer de manera autentica a la par que acomodaba su nuevo par de gafas.

Por un momento se le ocurrió mirar a su alrededor solo por mera curiosidad y hay fue cuándo se percato del grupo de cinco mujeres, cada una de edades varias y solamente con algo en común; todas miraban tanto a Kanato...como a Tomoko sin distinción, casi por instinto y como para "disuadirlas" decidió tomar la mano de su amiga — tssk...hmm dime Tomoko ¿que crees que este comprando Haku? Tu lo conoces mejor que yo asi que debes de tener alguna idea — preguntó para distraerse.


Por suerte finalmente Haku se acercaba junto a dos conjuntos de bolsas que según sus propias palabras yacían prendas para Tomoko y Kanato sin embargo el visualizar su aspecto debía de esperar hasta llegar a casa — ¡woooo Haku te esmeraste mucho! Espero llegar pronto a casa y ver que tal me queda exclamó emocionado — muchas g-gracias — agradeció con cierta vergüenza, el hecho de recibir tantos regalos en un solo día y sumado a que había pasado bastantes años desde que hicieron algo asi por él, hacían florecer variadas emociones.

Su turno de elegir había llegado, el lugar a donde se dirigía ya lo tenia pensando desde el momento en que piso el centro comercial sin embargo antes partir debía de aclarar un par de cosas — ya se a donde ir pero... — hizo una corta pausa a la par que daba unos pasos hacia atrás, alejándose de su dos compañeros — no se lo tomen a mal pero me gustaría ir solo a esa tienda, tengo preparado una sorpresa para ustedes por lo que no puedo permitir que la vean — pronunció para luego darle la espalda a ambos y comenzar correr a velocidad media — ¡no se preocupen, volveré en unos minutos asi que cuida bien de las cosas, Haku! — agregó antes de que su figura desapareciera frente a los ojos de sus amigos.

No tardo mucho en llegar al local, el cual desde el exterior tenía un aspecto que se diferenciaba claramente del resto por poseer una aparecía un tanto "creepy", razón por la cual los clientes pasaban de el enfocándose en otros locales de aspecto mas agradable a la vista sin embargo, Kanato ya había comprando una multitud de veces en ella por lo que conocía a la perfección aquella tienda...y a su peculiar vendedora.

" tinlin, tinlin " fue el sonido que produjeron las pequeñas campanillas que adornaban la puerta en el momento en que Kanato entró al establecimiento y justo en ese mismo instante, sin siquiera dejar que este emitiera palabra, una mujer emergió desde las sombras abalanzándose sobre Kanato, su nombre era "Hinako"

— ¡Kanato-chaaaan! — exclamo la mujer de aspecto mucho mas mayor al de Kanato, rondando la edad de 25 años, la misma no dudo en abrazarlo de forma casi desesperada.

— Hinako-San...estas demasiado cerca — advirtió pero fue en vano ya que la mujer seguía pegado a el haciendo oídos sordos a sus palabras.

— ¡te extrañe taaaanto a ti como a Teddy, si no fuira por tus compras esta tienda ya estaría en quiebra! Dime ¿porque no te diste una pasada por aquí antes? Ya se me estaba haciendo bastante extraño que no lo hicieras — comentaba de manera enérgica la mujer de figura voluptuosa adornada con una cabellera larga color anaranjada mientras que depositaba una serie de consecutivos besos en la mejilla del muchacho.

— ¡ya b-basta no tengo tiempo para esto y necesito hacer unas compras — cuando Hinako escuchó la palabra "compra" su mente hizo un click y se puso manos a la obra.

— ¡que no se diga más! ¿Que necesitas, pequeño? — tras esto Kanato, empezó a nombrar una larga lista de materiales entre ellos diferentes nombres de telas, pinturas, y agujas de variados tamaños.

Hinako que a pesar de mostrar una conducta un tanto extraña e infantil, era sumamente eficiente con su trabajo y no tardó mas de 10 minutos en conseguir todos los materiales envueltos en dos bolsas negras que hacían imposible observar su contenido. Kanato le entregó la tarjeta a la muchacha la cual preguntaba extrañada mientras hacia la transacción — estos materiales son bastantes diferentes a los que sueles llevar ¿a que se debe eso? — el chico no dudó en responder con una voz un tanto avergonzanda — los usaré para hacerles un gran regalo a...mis amigos — en ese mismo segundo, justo cuando la compra ya estaba realizada, el rostro de Hanako reflejó cierta sorpresa frente a la respuesta escuchada — con que amigos... — la muchacha se acercó esbozando una sonrisa — cuidalos mucho y nunca te separes de ellos — su voz había cambiado a una mas seria y con cierto toques de madures, la mujer se inclinó ligeramente para depositar un ultimo beso en la mejilla de Kanato quien lo único que atinó a decir fue — gracias —
Finalmente se decidió por retirarse del local, sosteniendo las bolsas con un solo brazo mientras Hinako lo despedía a los gritos de — ¡hasta luego, pasate cuando quieras después de todo eres el que mantiene en pie este lugar!—

Luego de una corta caminata llegó hasta donde estaban Haku y Tomoko — ¡ya volví! Lamento la tardanza pero eran muchos materiales y también lo siento pero no podrán ver lo que hay en ellas hasta mañana — explicó.

Observó de pasada su reflejo en una de las vidrieras y se percato de que su rostro yacía cubierto por varias marcas de lápiz labial con forma de besos, instantáneamente un escalofrío recorrió su cuerpo mientras su rostro se cubría de un color rojizo — ¡p-por favor no sean mal pensados, y-yo no haría esas cosas...quiero decir fue en contra de mi voluntad, aaah todo es culpa de esa tonta de Hinako, ya me las pagara cuando la vuelva a ver! — argumento intentando quitar las marcas del labial con las palmas de su manos.

— en fin...Tomoko, tu eres la líder del equipo así que ¿que te gustaría hacer ahora? —


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