Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Diciembre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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I demand your attention, Honey || Priv. Surya

Mensaje por Chrom | Legault el Dom Feb 25, 2018 4:27 pm

Música Ambiental [Opcional]:


"Veamos... ¿Dónde se esconde mi presa?"

Pensaba Legault mientras sus orbes violetas escrutaban a su alrededor, en medio de aquella explanada de arena con pequeñas dunas sinuosas poblando su extensión a lo largo y ancho de la costa. Era por la mañana, cerca seguramente de las 10:40 AM, y ya se podían ver familias felices y parejas disfrutando de un buen rato en aquella playa. Unos decidiendo relajarse a la luz del Sol, tomando sus rayos para que sus pieles vayan adquiriendo un tono bronceado cada vez más intenso; Otros decidían divertirse en el mar, ya sea nadando o molestando con "guerras de agua" a sus amigos y familiares; Otros pasaban el rato con sus parejas, dándose mimos, caricias, y besos con el cierto morbo que el estar mostrando su amor ante tanta gente otorgaba al asunto...

Y sin embargo, el joven pelivioleta se veía dedicado en la búsqueda de la albina que el día anterior conoció en el parque central de Éadrom. Sí, aquella joven que tanto supo captar la curiosidad del chico, la que supo "capturarlo en sus redes". La mujer por la cual se encontraba él mismo en ese instante en la playa, analizando con su mirada cada persona con la que ésta se topaba en su visión. Gente riendo, desayunando, niños jugando al pilla-pilla o con una pelota, o directamente haciendo castillos de arena muy chapuzas... Y aún con la incesante búsqueda del pelivioleta, ni rastro de la joven que buscaba con tanto recelo. Ni rastro de Surya.

-... ¿Quizás sea más fácil si grito su nombre...? Aunque atraería muchas miradas, ¿no le molestará eso a Surya...?- Se preguntaba en susurros a sí mismo, mientras continuaba caminando por la playa cargando con una mochila proporcionada anteriormente por su Master, en la cual portaba lociones y cremas para el cuidado de su piel ante el Sol y sus dañinos rayos UVA, toallas con las cuales secarse luego de los baños, aperitivos... Y, lo más importante, su fiel peine. ¿Cómo podría poner en orden el desastre que sería su cabello luego del baño sin antes peinarlo un poco con su peine? ¡Legault ya le había cogido cariño a aquel utensilio nada más usarlo por primera vez al "resucitar" de su anterior vida como Servant! Y en ese mismo instante, justo caminando de forma perezosa y sin rumbo fijo aparente, observó cómo una chica albina que caminaba de espaldas al pelivioleta se encontraba situada justo al lado de unas sombrillas pertenecientes seguramente a una familia que fue a pasar el rato a la playa, las cuales llegaban a la altura de la cabeza de dicha mujer.

Sin embargo, aquella chica le era muy familiar al joven ladrón. Aquellas curvas tan agraciadas... Aquel peinado suyo de un blanco tan impoluto... ¡¡Se trataba claramente de...!!

-Vaya, vaya... ¿Quién me iría a decir que te encontraría de nuevo por aquí, linda?- Asaltaba con dicha presentación pícara y juguetona Legault a la chica albina que le daba su espalda, apresurándose a la altura de ésta sin que se diera cuenta y apoyando de forma coqueta y bravucona uno de sus brazos en las sombrillas junto a las que se encontraban, moviéndolas ligeramente y escuchándose acto seguido de fondo unos quejidos e insultos mal contenidos por parte de sus propietarios, los cuales el mismo pelivioleta ignoraba en aquel entonces, centrado en retener a la contraria al tomar de forma suave y delicada un mechón de su blanquecino cabello, para comenzar con ello a acariciarlo con la misma mano que lo tomó.


-Nos volvemos a encontrar... Surya.


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Re: I demand your attention, Honey || Priv. Surya

Mensaje por Surya Candra el Dom Feb 25, 2018 6:51 pm

Caminaba a paso lento pero seguro, aplicando un poco mas de presión a sus pisadas sintiendo como si se pegaran mas a la tierra, como si la fuerza en su cuerpo hubiese aumentado de un momento a otro. Algo sonrosada, acariciaba de uno de sus brazos, mientras la mochila en la espalda le hacia peso hacia atrás, las imágenes del día anterior llenaban su cabeza, al mismo tiempo que las sensaciones que aun guardaba. El tacto de sus manos sobre su cuerpo, la sensación de su aliento tibio sobre sus labios y el leve rose entre ambos, lograba que el tenue color rosa en sus mejillas pasara a un tono mas brillante y tomate. Con cuidado, atrajo su mano hasta el centro de su pecho, palpando los latidos de aquel agitado corazón -¿Otra taquicardia…?- Se pregunto en voz baja, a la vez que sus piernas continuaban el camino. Tomando una nueva bocanada de aire, intento sacar todos aquellos pensamientos extraños de su cabeza.
 
Cerro los ojos, al mismo tiempo que inspiraba con fuerza, llenándose de aquel aroma a marea. Con una sonrisa temblorosa a medio labio, descendió hasta alcanzar la arena. Apenas encontrar un lugar, coloco de su bolso en el piso, sacando una toalla, un flotador a medio inflar, junto a las típicas cremas anti rayos UV. Suspiro, comenzando a sudar ante el sol radiante que golpeaba su cuerpo, vestida con una casual prenda corta, un vestido de tonalidades grisáceas, ceñido al cuerpo, un sombrero de ala ancha, junto a su cabello, el cual se encontraba atado en una trenza que rosaba el piso. Acomodo de sus cosas, apoyándose en la toalla, mientras retiraba de aquel traje ajustado dejándolo a un lado de su bolso dejando a la vista de todos, un delicado bikini de tonalidades azules y blancas, con un moño delante y una tela transparente en el trasero, el cual parecía “cuidar” de su retaguardia- ¿Es muy revelador…?-Algo sonrosada, pudo notar la mirada de ciertas personas a su alrededor, las que comenzó por ignorar, logrando crear el ambiente en su cabeza, sin acosadores, sin miradas furtivas sobre ella. Tomo del inflable a medio prender, para comenzar a soplar con fuerza, notando como este se hinchaba con cada bocanada hasta llegar al punto perfecto.
 
Se levanto de su cómo asiento de verano, para comenzar a alejarse de sus cosas, a las cuales no les despegaba el ojo, hasta alcanzar un poco el agua frente a ella. La arenisca bajo sus pies se sentía caliente, pero amable, cómoda, al punto de querer dormirse sobre ella. Un bostezo lleno su boca, a lo que intento con todas sus fuerzas ignorarlo, ya había comido bastante en la mañana para no dormirse en un buen par de horas. Abrazada a su flotador con pinta de dona, se adentro en la playa, sin tocar demasiado del agua, apenas sentirla rozar sus pies, lograba que quisiera retroceder todo lo avanzado.
 
Durante unos momentos su mirada se había perdido, buscando entre las personas que caminaban a su alrededor, junto al castillo de arena que se había dedicado a hacer durante los minutos que habían pasado- ¿Se habrá olvidado…? -Murmuro, llevando la mano al pecho, sintiendo una especie de sabor amargo en la boca, en su mente, en todo lo que creía era su cuerpo, una sensación aun mas desconocida que la del enamoramiento. Con cuidado de no marearse, se levanto de su lugar, dispuesta a volver a su toalla a recostarse y dormir, cuando lo escucho, una voz que se perdía entre la multitud llamo de su atención, acelerando su pulso y logrando colocar a una sonrisa en sus labios. Comenzó su nueva caminata, aplastando las pequeñas bases de su castillo, buscando con la mirada y el oído hasta encontrar, la cabeza violeta de su desconocido.
 
La sonrisa se hizo mas grande, al mismo tiempo que los pasos se aceleraban para encontrarlo- ¿Humm…?- se detuvo en seco, frente a la pequeña escena que protagonizaba Legault con una desconocida. A primeras vistas, muy parecida a ella por el color de sus cabellos, junto a la apariencia física, pero de rostros totalmente diferentes, además de tonalidades de piel. Frunció el ceño casi instantáneamente, por instinto, a punto de pegar la vuelta e irse, cuando escucho su nombre “Nos volvemos a encontrar... Surya” un pequeño golpe en su pecho, impidió que se moviera de su lugar, examinando la situación frente a ella. Con algo de fuerza abrazo de su flotador, para volver a la marcha hacia el hombre confundido rodeándole para que no viera de ella. Acomodada a unos centímetros de su cuerpo, con algo de timidez, rodeo de la cintura masculina, pegando de su ser al otro, mostrando su rostro por el lado izquierdo de este intentando llamar de su atención- Te encontré…-





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Re: I demand your attention, Honey || Priv. Surya

Mensaje por Chrom | Legault el Dom Feb 25, 2018 8:02 pm

Música Ambiental [Opcional]:

La joven albina a la que Legault dirigía aquel coqueto y a su vez delicado saludo mantuvo silencio en todo momento, lo cual el pelivioleta tomó como una señal de cierta vergüenza por parte de la contraria.
Ante dicho pensamiento, el joven no pudo evitar menear ligeramente de lado a lado la cabeza, esbozando una sonrisa leve y paciente, a la par que sus ojos se posaban en el mechón de cabello ajeno que se deslizaba en su mano lentamente -No hay necesidad de ser tímida a mi lado ahora. Vam--...


-... Suelta... Mi... Pelo...


Se escuchó de pronto provenir de aquella figura femenina frente a la que se encontraba el chico una voz muy diferente a la que éste reconocía como la de Surya: Una madura y más profunda, sin tener aquel toque de somnolencia, pereza y ternura característicos de la albina que conocía... Una inmensa confusión invadió el semblante del joven ladrón, sin entender muy bien de qué iba todo aquello, para entonces sentir cómo unos brazos desconocidos rodean su propio cuerpo, en forma de un abrazo a sus espaldas y, acto seguido, observar cómo un rostro familiar emerge justo al lado del suyo propio, asomándose de forma furtiva y de la nada.


-Te encontré…

-... Su... ¿Sury... a...?


Balbuceó perplejo el pelivioleta, ladeando su rostro para poder mirar a la albina que se acababa de presentar a sus espaldas a los ojos. Sí, aquel rostro era el de la mujer que buscaba de hace rato. Aquel brillo de sus orbes color ámbar era inconfundible... Y si Surya se encontraba abrazándolo por detrás... Eso significaba que el mechón blanquecino que tenía entre sus manos no era... -... ¡¡Atrás, mujerzuela!! Tus encantos no podrán conmigo, ni hoy, ni nunca...- Exclamó en ese instante en dirección a la albina desconocida de la cual tomó uno de sus mechones en su mano, lanzando éste por los aires con cierto desprecio poco contenido -Además... Ya tengo a la fémina más linda justo a mi espalda...

En ese instante, ignorando cualquier insulto y grito que la desconocida profiriera en dirección a Legault, éste se dio media vuelta para encarar a la albina que conocía y que lo estaba abrazando en ese instante, procurando no despegar aún el cuerpo ajeno del suyo propio para con ello dirigir una de sus manos al rostro ajeno, acariciando con éste su mejilla con suavidad y lentitud, como si a base del tacto estuviese "asegurándose" de que aquel rostro se trataba, efectivamente, del de Surya. "Sí... Es tan suave y terso como el de ella... ¡Diría que hoy se siente incluso más sedoso...! No cabe duda". En ese instante le guiñó con cierta picardía el ojo a la contraria, a la par que rodeaba su cuerpo con el brazo restante, sin intención de separarse de la joven que lo abrazaba -De nuevo disfruto de tu compañía, al fin...

En ese mismo instante, sin mediar palabra, se ayudó de la mano que en ese entonces se encontraba acariciando el rostro ajeno con suavidad para tomar con ésta a la contraria de su mentón. Se ayudó de dicha mano para alzar el rostro ajeno al suyo propio y, en un abrir y cerrar de ojos, depositar un fugaz beso a Surya en los labios. Uno el cual fue la réplica casi exacta en duración que el anterior que tuvieron, el primer beso entre ambos que tuvo lugar en la despedida del día anterior... Sólo que en vez de en las comisuras de los labios del pelivioleta, éste estaba depositando un beso en los mismos labios de la joven. Desde el día anterior, los labios del pelivioleta clamaban por saciar su abstinencia provocada por los de la albina, por lo que aquel, según Legault, era el mejor momento para ello. Fue un beso ligero y fugaz, de apenas un par de segundos, pero los suficientes como para llenar el interior del joven de agitación y cierto regocijo, a la par que en sus mejillas sentía un ardor único que sólo la chica a la que se encontraba besando podía hacerle sentir, tanto en su propio rostro como en su pecho...

Finalmente, se separó del rostro ajeno, dejando ir los labios de la contraria mientras los propios quedaban al fin satisfechos... "Aunque seguramente no por mucho tiempo", sospechaba el joven ladrón. En ese instante, aflojando el agarre en el mentón ajeno para pasar de nuevo a regalarle caricias a las mejillas ajenas con la misma mano, soltó unas palabras en forma de suspiro que dejaban ver a la contraria lo mucho que deseaba Legault pronunciarlas desde la despedida del día anterior.


-...  Necesitaba hacer esto desde ayer, linda...


Fue en ese momento, cuando al fin sus pensamientos dejaban de centrarse casi por completo en acercamientos a la contraria y en los labios de ésta, cuando el joven pelivioleta se percató del traje de baño tan... "revelador y sugerente" que llevaba en ese entonces Surya. Podía sentir cómo, sólo de verla, una cierta agitación comenzaba a invadirlo. Una agitación agridulce, entre satisfecha por "los buenos paisajes" que estaba presenciando en ese instante... Como incómoda por las demás miradas que atraía la albina, con Legault mostrándose claramente hostil a éstas.


-¡Vaya...! Y yo viniendo vestido como siempre... Tu traje de baño es espectacular, Sury. Quizás... "demasiado" espectacular...


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Re: I demand your attention, Honey || Priv. Surya

Mensaje por Surya Candra el Dom Feb 25, 2018 10:36 pm

Todo fue muy rápido, sentir los brazos que antes no estaban ahí, como le rodeaban el cuerpo, volviendo a sentir la calidez de aquel hombre alrededor de todo su frio cuerpo. Se acomodo, apoyando el rostro contra el pecho tibio, con esos latidos agitados como los propios, nerviosos como los que nunca había sentido. Aparto el rostro por las manos de este, observándole detenidamente a los ojos, pegada a aquellos ocelos violeta, totalmente embelesada e idos en ellos. Un escalofrió recorrió todo su cuerpo al sentir las caricias tiernas en las mejillas, y notar como nuevamente se encontraban, rostro contra rostro, por fin concretando el beso inconcluso del día anterior.

Con cuidado se alzo en puntillas hacia el, dejando que este disfrutara del sabor de su boca, junto a como ella gozaba de la sensación en aquellos momentos. Una sensación de tranquilidad lleno por completo su cuerpo, logrando que sus ojos cerraran y sus labios sintieran la necesidad de volver a unirse a los de Legault. Sonrio de manera timida, con las mejillas en rojo y el ser tembloroso, tomando de la mano que sostenia de su rostro, la atrajo hacia su corazón, intentando que sintiera el latir nervioso de la chica -¿Seguro que no es una enfermedad…?- Inocente, acariciando de esa misma mano.

Se aparto con algo de lentitud de él, y como si fuera una especie de bailarina giro sobre si misma, enseñándole en totalidad de aquel traje de baño, no demasiado explicito, aunque al parecer, si algo llamativo - ¿Me veo mal…? -Ladeando el rostro, al mismo tiempo que cubría de sus pechos con un brazo, que de sus zonas bajas con la otra mano, sonrosada, nerviosa de que a este le molestara aquel tan especial conjunto. Tomo un poco de aire, negando unos segundos, manteniendo la pose de cubrir su cuerpo, para volverle la mirada a su compañera, esta vez, un poco enojada, recordando lo que había visto hace unos pocos momentos -¿Pensaste de verdad… que era yo? ¿O simplemente le estabas coqueteando…? – Reaccionando a los recuerdos de la explosiva respuesta al notar que no se trataba de la albina. Tomo de su flotador, para colocárselo encima escondiendo de su área baja, volviendo a cubrir de sus senos con el brazo, mientras la mirada acusante se posicionaba sobre los orbes contrarios unos segundos.

Suspiro, para arreglarse unos de los mechones de cabello que caían por su rostro, tomando luego la mano de Legault, mas bien, uno de sus dedos para comenzar a guiarle hasta donde se encontraban las cosas de la chica -Pensé… que te habías olvidado de mi…- hablo en su tono normal de voz, adormilada, dulce, infantil, como siempre, al mismo tiempo que algo tembloroso y nervioso -No pude dormir mucho anoche…mi corazón no paraba de saltar…- confeso con algo de vergüenza, sin detener su camino hacia las cosas que había abandonado con tal de encontrarlo. Tomando un poco mas de aire, continuaba con su discurso -No tengo muy buena memoria, y pensaba que… podía olvidarte para hoy…- Trago saliva, deteniéndose por fin, frente a la toalla de colores que había dejado en el piso antes de partir -… pero no podía sacar tu rostro de mi mente…- Con timidez, sin poder darle la cara, volvía a agacharse, para revisar que todas las cosas que había dejado antes de partir continuaran en su lugar.





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Re: I demand your attention, Honey || Priv. Surya

Mensaje por Chrom | Legault el Lun Feb 26, 2018 3:17 pm

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La calidez y suavidad de los labios de Surya aún permanecían en los de Legault como "retazos" del beso que acababan de darse, uno que, por fugaz que fuese, supo calmar las ansias del pelivioleta y llenar su interior de vitalidad. Como si todas las energías que hubiese perdido en su caminata dedicada a la búsqueda de la albina se vieran recobradas en un abrir y cerrar de ojos gracias a aquel tierno beso de antes. En ese instante, pudo observar el joven cómo la contraria se mostraba... Feliz con todo aquello. Lo cual supo llenar de regocijo al pelivioleta. Al fin y al cabo, ¿qué mejor que saber que no era el único que sentía tanta dicha en ese preciso momento? Dejó que la albina liderara la mano que el chico posó en la mejilla ajena para acariciarla, percatándose de cómo ésta la situaba a la altura de su pecho, más concretamente en el lado de su corazón... Su palma se encontraba posada sobre la tersa y sedosa piel ajena, y podía sentir Legault un cierto temblor rítmico en aquel lugar que palpaba su mano... "... Casi tan rápido como el mío a su lado...". Debía admitir que estaba igual de nervioso, se podría decir. Pero jamás tendría la osadía de revelarlo ante nadie. ¡Tenía su orgullo de joven seductor...!

-Pero... Si es una enfermedad... ¿Quisieras tenerla por más tiempo?- Comentó como contestación el joven ante lo que acababa de decir Surya en ese instante, correspondiendo el tono juguetón de la contraria a la par que añadía un poco más de coquetería a las palabras que pronunciaba. Sin embargo, apenas tuvo tiempo para disfrutar de aquel contacto que estaba manteniendo con Surya, cuando ésta se separó un poco de él para dejar espacio entre ambos y poder... "Modelar" o mostrar mejor su traje de baño al pelivioleta. Éste no pudo evitar sentir una notoria agitación ante aquel giro que acababa de dar la albina, ya que... ¡Sus curvas eran de escándalo! ¿Cómo podía tener tan buen cuerpo y, aún así, mantenerse siempre tan pura e inocente? ¡Legault estaba seguro que debía de tener decenas de pretendientes dispuestos a lo que fuera por tan sólo tener una probada de un cuerpo tan voluptuoso! -No hay forma que una fémina como tú luzca mal en algún momento o en algún vestido, cariño. ¡Luces increíble, Sury!

Elogiaba el joven el traje de baño de la chica, y sin embargo en el fondo se esforzaba por mantener a raya la hostilidad y los ciertos destellos asesinos que se escapaban de sus orbes violetas hacia los mirones que se deleitaban con las tan agradables vistas que proporcionaba Surya... Desde muchos ángulos. Sin embargo, no era momento de pensar y preocuparse en tales trivialidades como lo eran unas cuantas miradas curiosas y atraídas a la figura de la mujer por la que se encontraba tan interesado a tales alturas... Ya que la contraria le acababa de hacer una cuestión complicada -¿Hm? Oh, ¿esa desgraciada...?- Dijo en ese instante, percatándose casi como si hasta entonces no se hubiese dado cuenta de los constantes berrinches que la albina desconocida obraba a sus espaldas -¡Pcht! No es más que una mujerzuela que ha tratado de cortejarme. Sin embargo, tú ya dejaste el listón demasiado alto para, encant--...- Pensaba excusarse Legault y, al intuir que no estaba surtiendo el efecto deseado tal coartada, decidió agachar la cabeza y admitir su derrota ante la mirada tan acusante de la contraria -... Está bien... La confundí contigo, linda. Tenéis el cabello del mismo color y parecido, y la figura se asemeja un poco... Pero su pelo no se sentía igual, no de lejos. El tuyo es más... 'especial', ¡sí! Tiene una textura sedosa inconfundible, una que jamás podría rivalizar la entrometida de antes...


"Además... Ya no hay forma que coquetee con otra que no seas tú, Surya. Captaste demasiado mi curiosidad e interés como ahora cambiar de presa... Y pienso ir esta vez hasta el final de mi caza, ¡me llevaré un premio albino a casa!"



En ese entonces, el pelivioleta observó cómo de nuevo la albina se aproximaba a él para, una vez a su altura, tomarle "de la mano", o más bien de uno de sus dedos para comenzar a guiarlo a través de la playa. Legault, algo confuso, decidió dejarse llevar por la joven, observando de reojo el flotador que llevaba y riendo ligeramente de fondo por los puntos de ternura y niñería que le sumaban a la chica. ¡Cada cosa que veía de ella no hacía más que engatusarlo más! Si tan sólo se ponía así por aquel traje de baño tan... "agradable para la vista", como por un simple flotador en forma de dona que llevaba consigo Surya... ¿Cómo se pondría por los demás detalles y secretos que la joven le guardaba aún...? ¡No podía retener su entusiasmo por conocerla más a fondo! -Desde la despedida de ayer, no hubo forma de quitarte de mi mente... Y de todas formas, tampoco era una molestia tener a una belleza como tú alegrándome el día en mis pensamientos- El joven pelivioleta continuaba con una frase coqueta tras otra, viéndose en la imperiosa necesidad de recitarlas de forma consecutiva por alguna razón. Quizás porque fuera aquella la manera que tenía el chico de mostrar su interés por alguien... Pero que estuviese siendo tan insistente en sus frases de ligoteo era algo "inusual" en él. Sobretodo cuando se encontraba usando frases tan complejas e improvisadas como las de aquel entonces.

Finalmente, la pareja llegó a lo que parecía ser el sitio que había guardado con sus cosas Surya para que ambos pudieran descansar en dicha zona. El joven ladrón no puedo evitar gesticular con su rostro un "Wow" insonoro al toparse con la visión de aquel "puesto" que tenía montado la albina. Al fin y al cabo, no acostumbraba el pelivioleta a tales quedadas en la playa, ni ocupó un sitio en ésta de tal forma en su vida pasada. ¿El trapo extraño y rugoso llamado "Toalla" usado para poder recostarse sin incomodidades sobre la arena? ¡Qué ingenioso! -... ¿Sabes lo que significa todo eso, Surya...?- Preguntó en un susurro confidente y sereno Legault en ese instante, mientras observaba a la contraria agacharse para seguramente "hacer inventario" de sus pertenencias hasta ahora, para con ello aproximarse a espaldas de la chica y posar de forma delicada y a su vez cariñosa una de sus manos en la coronilla del cabello ajeno, regalándole palpadas suaves en ésta a la par que comenzaba a sacudir el cabello ajeno con dicha mano de forma enérgica y alegre, tratando a su vez de jugar con la paciencia ajena de dicha forma, curioso de la reacción de la albina ante aquello -... ¡Quiere decir que estás obsesionada interesada en mí! Como yo en tí, ¿no es genial?

-Y... Entonces, este lugar es sólo para nosotros dos, ¿uh...?- Decía casi para sí mismo en ese momento, a la par que posaba su mochila en el suelo y sacaba de ésta una toalla propia morada que extendió sobre la cálida arena justo al lado de la de Surya -Sheez... Se va notando ya el Sol... Será mejor que me haga ya los honores- Comentó, para con ello erguirse de pie con postura recta y, acto seguido, comenzar a desvestirse ante la contraria como si no fuera nada del otro mundo. Se fue despojando de su fiel cinto de cuero que cubría su cintura y en el cual iban guardados tanto utensilios como sus preciadas dagas; Se deshizo de la camiseta azulada que portaba y, a su vez, se desabrochó sus pantalones para dejar toda la ropa una vez quitada en el interior de su mochila, correctamente doblada y alisada... Dejando al descubierto el cuerpo de Legault, con éste vistiendo únicamente lo que sería su "traje de baño", que consistía sólo de unos bóxer ceñidos en su cintura de color violeta, los cuales llegaban sólo hasta un poco más allá del comienzo de sus cuádriceps.

-Sí... Así mucho mejor- Soltaba en un suspiro aliviado, dejando al descubierto un torso y piernas ciertamente musculados y, sin embargo, repletos en buena parte de cicatrices tanto de armas afiladas como de arañazos y flechas incluso.


-... ¿Está surtiendo algo de efecto ésto? Ahora mismo deberías estar babeando a mis pies, linda~...


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Re: I demand your attention, Honey || Priv. Surya

Mensaje por Surya Candra el Vie Mar 23, 2018 9:27 pm

-No lo se… -fueron las palabras que había pronunciado casi sin sonido, sintiendo el corazón apretado y la cabeza en otro lado. Había perdido casi toda la platica de camino hacia la toalla, algo confundida, mareada en el mar de pensamientos en su cabeza. Le había dado la espalda todo el trayecto hasta llegar a su lugar, algo enojada, enfurruscada en sus cosas, en las palabras que de cierta forma le sonaban molestas, vacías, le hacían arder el rostro, le molestaban en el pecho, sintiendo como si su boca quemara de sus labios intentando dejar salir palabras enojadas, nerviosas, y algo tontas. Sentía aquella energía incomoda recorrer de sus arterias, capilares, venas, cada vez mas rápido, cada vez llenando mas huecos por todo su cuerpo. Estaba celosa, y no sabía, ni entendía en aquellos instantes como expresarle aquellos sentimientos nuevos, por lo que prefirió callar sus palabras y aguantar hasta que encontrara el momento justo para entender el por qué de aquellos pensamientos fugaces en su mente.
 
Estiro de la toalla sobre la arena, al mismo tiempo que sacaba de su bolsa, un pequeño aparataje de fierros negros y tela azul, colocándolo al medio de su pequeño lugar, abrió de este, el cual daba una buena sombra sobre ambos -Mmmh…-Murmuro, terminando de acomodar de la tela oscura, sobre ambos, con pequeños saltitos para alcanzar los lugares mas lejanos. Retiro de su flotador, dejándolo a un lado, podría notar como el mar no sería capaz de secuestrarla a la buena distancia que mantenía de separación. Una gran bocanada de aire, mas tranquila, acercando de ambas manos a su pecho, ante la tranquilidad de que no moriría ahogada en aquellos instantes, mientras volteaba hacia el hombre cercano a ella. No se había percatado de los juegos, ni de las palabras en un principio, mientras ordenaba todo a su alrededor, como siempre, se había asfixiado en sus pensamientos, cerrando la puerta de su mente al ruido del ambiente, a las palabras familiares, a todo lo que no perteneciera a su interior. Mantuvo los ojos pegados a los violetas contrarios unos momentos, solo unos momentos, antes de volver a tomar el rojo en ambas mejillas, cubriendo de estas de manera instantánea -Yo estoy...¿Tu estas interesado en mi…?- tontamente, con los ojos cansados de siempre, la mirada iluminada, y sintiendo como las piernas podrían comenzar a temblarle nuevamente, mientras en su cabeza todo pensamiento extraño y anterior a las palabras escuchados, se borraban con rapidez, perdiéndose como polvo en el viento.
 
Asintió, aun atontada ante las palabras contrarias, volviendo a darle la espalda, sacando de su morral el protector solar, recordando las palabras de la mujer de la farmacia al comprarlo -Cada 3 horas… resistente al agua…- Repitió un par de veces, como si intentara analizar una formula química, o algo parecido, pero mas bien, intentaba sacar de su cabeza las palabras anteriormente mencionadas. Con cuidado, comenzó a aplicar de la sustancia blanca sobre su cuerpo, brazos, torso, piernas, pechos, cuello. Con cuidado, arreglo de sus cabellos, formando un recogido sobre su cabeza, un gran cumulo de cabellos enrollados unos sobre otros para hacer un recogido alto, al mismo tiempo que se volteaba hacia el joven.
 
Se mantuvo en silencio unos momentos, para acercarse a él -…- Suspiro, tomándole de la mano para ponerle bajo la sombra, al mismo tiempo que comenzaba a aplicar del bloqueador solar sobre él, repitiendo el proceso, esparciendo del liquido blanco sobre el pecho masculino, sus brazos, cuello, rostro, piernas -No deberías estar al sol sin protección… es peligroso…- El tono infantil había vuelto, aquella mirada torpe sobre el cuerpo contraria, junto a las manos que no sabían donde tocar, que se colgaban de su cuello para realizar bien su trabajo. Sonrio satisfecha, al notar como había cubierto de la mezcla “mágica” a su acompañante, observándole nuevamente, detenidamente unos segundos. Agito las manos y soplo sobre él, intentando que el liquido se secara mas rápido, palpando de vez en cuando su pecho para comprobar que tan rápido se evaporaba la parte liquida. Con cuidado, al sentir que la piel había absorbido lo suficiente para no desprenderse de la nueva capa protectora, se acerco a este, dejando un dedo sobre la primera marca de su abdomen, subiendo por el torso desnudo frente a ella, hasta alcanzar su mentón. Se paro de puntillas, acercando el rostro lentamente, al contrario, subiendo por su cuello, con pequeños roces entre sus labios y hombros, cuello y mentón de este, hasta encontrarse a la distancia perfecta entre ambas bocas, un a punto de besar, pero sin hacerlo. Un leve tono rosáceo le lleno las mejillas, junto a una sonrisa tenue – Aun con el protector solar… puedo seguir sintiendo tu aroma…- De cierto modo feliz, dejo un pequeño beso en la punta de la nariz de este, volviendo a alejarse.
 
Se acomodo nuevamente sobre la toalla, desatando con cuidado de la parte trasera de su bikini, teniendo la precaución de que no escapara nada. Le dedico una pequeña mirada, solo unos segundos, tomando de la crema contra el sol, aplicandose esta sobre el rostro, dejando que las gotas cayeran por toda su cara, rodando hasta su pecho. Dejo del frasco a un lado -Puedes…ayudarme…- Murmuro, en un susurro, en un hilo de voz otra vez, avergonzada de lo que estaba haciendo, de lo que había hecho al acercarse de aquella manera, de aquel impulso de sentir su olor, de sentir su piel cálida contra la fría propia. Sostuvo de las telas que cubrían sus senos, mientras le daba la espalda a este- Solo tienes que esparcirla por mi espalda y nuca, para no quemarme…-Comento, mientras intentaba esparcir de las gotas del liquido blanco y espeso sobre su resto, cubriendo de este.





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Re: I demand your attention, Honey || Priv. Surya

Mensaje por Chrom | Legault el Vie Mar 30, 2018 2:56 pm

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El joven pelivioleta, con sus brazos cruzados, se limitó a observar cómo la contraria preparaba el lugar, extendiendo su "toalla" sobre la arena para seguramente luego recostarse sobre ella... Las vistas que su voluptuoso cuerpo daba en ese momento, sin embargo, le parecieron bastante buenas a Legault, las cuales disfrutó durante ese breve momento... ¡Y no era el único que lo estaba haciendo, al parecer! Gruñendo una y otra vez a los incautos que pasaban cerca del lugar en el que se había instalado la pareja, mostrando sus instintos asesinos en cada mirada que lanzaba a los curiosos transeúntes masculinos (e incluso femeninos) y ahuyentándolos con ello. Finalmente, la joven albina terminó su tarea y volvió a incorporarse frente a él, pero su reacción avergonzada por las descaradas palabras del pelivioleta no subo más que enternecerlo en demasía. "Aaah~ De veras, este es mi tipo de hembra... Me encanta cuando se avergüenza y me huye por eso mismo...", pensaba el joven, embelesado, mientras observaba con cierta curiosidad a su vez a la contraria rebuscar en sus cosas.

-Uh, ¿nada que decir, Sury? ¡Mira, esta cicatriz me la hice en...!- Comentaba con cierta alegría al ver que la albina no le daba la importancia que el joven esperaba que le fuera a dar a su apariencia. Al fin y al cabo, ¡su cuerpo estaba poblado de unas cuantas cicatrices de guerra! Pero la chica, seguramente movida por su vergüenza, decidió dejar este hecho de lado y tomar en sus manos una especie de... "Ungüento mágico", el cual comenzó a untar la joven en el cuerpo de Legault, éste dejándose hacer, visiblemente desconcertado -Wow, ¿tan rápido vamos a ir? No sabía que fueras así de atrevida, linda...- Canturreó burlón, aún a sabiendas que seguramente aquello no tenía nada de pícaro o juguetón, simplemente para jugar con la paciencia de la contraria. Sin embargo, el pelivioleta no podía negar que aquellas caricias, aún cuando sólo fueran para repartir por su cuerpo aquel líquido extraño, eran bastante suaves y adictivas... Aunque era un tacto ligeramente frío en comparación a su propia temperatura corporal. ¿Seguramente fuera el efecto secundario de tener un dragón en su interior...? De todas formas... Aquel roce entre sus cuerpos seguía siendo tan adictivo y agradable para Legault, que éste deseaba en ese momento el que no tuviera fin. Pero éste llegó, y suspirando con ligereza, el joven dejó de sentir las manos de la chica esparciendo el ungüento extraño por un momento... Hasta de nuevo volver a sentirlas, recorriendo su abdomen, su torso, su clavícula, cuello, incluso mentón... Con el rostro de Surya cada vez más y más cerca al suyo, al punto de que ya ambas de sus respiraciones se entremezclaban.

Legault fijó sus orbes violetas en los ámbar ajenos, perdiéndose (como ya le era usual) en la profundidad de éstos, como si siempre que los observaba en detalle, éstos lo hipnotizaran. Un ardor notorio acudió a sus mejillas, a la par que su pecho comenzó a retumbar al son de unos latidos alocados de corazón salidos de la nada. Y las palabras que en ese momento la albina pronunció, llegaron a los oídos del joven pelivioleta en forma de un suave suspiro embelesado, con éste casi cerrando los ojos cuando observó el rostro ajeno aproximarse un poco más, pensando que podría una vez más disfrutar de la suavidad y dulzura de sus labios... Sintiendo, sin embargo, un tierno beso siendo depositado en la punta de su nariz.

Su corazón continuó latiendo a buena velocidad luego de que, tras aquello, la sensual y sin embargo inocente albina se separara de él, y el ardor de sus mejillas parecía haber aparecido para quedarse un buen rato aún. Los ojos de Legault, ojipláticos, se quedaron fijos en la figura contraria, mientras que su expresión dejaba ver lo desconcertado que estaba el joven en ese entonces. "Me ha... tomado desprevenido... Esta chica es más peligrosa de lo que pensé, debo... andar con más cuidado la próxima vez, si no quiero que ocurra esto de nuevo... ¡Calma, maldición!". En ese momento, el pelivioleta se percató finalmente de cómo la albina se había recostado boca abajo sobre su toalla, dejando la espalda completamente desnuda para él mismo... ¡Ahora era su turno, aparentemente! -¿Oh? Ahora... ¿debo echarte yo esa "crema mágica"?- Dijo, con lo último saliendo de sus labios de forma inesperada e inconsciente. Dudó por un momento, pero para no hacer esperar más de la cuenta a la contraria, se apresuró hasta encontrarse a la altura de ésta y, posicionando un pie a cada lado, encerró entre sus piernas el cuerpo de la albina. Lentamente, se fue agachando hasta situarse de rodillas sobre ésta, a la altura de su cintura y, tomando en sus manos aquel bote de "ungüento mágico", comenzó a extender el líquido por la espalda ajena.

Se sentía suave, y aunque el tacto seguía siendo algo frío, de alguna forma las manos del pelivioleta parecían no querer separarse en ningún momento de la espalda de Surya. "... Un momento, quizá...", de pronto, Legault tuvo una idea bastante divertida y curiosa y, cambiando su expresión torpe y confusa a una más alegre y pícara, comenzó a hacer trazos sobre la espalda ajena con su índice embadurnado en aquel ungüento-protector solar. Estaba dibujando sobre la espalda ajena, cual pintor célebre formando una obra de arte... Hasta, finalmente, dibujar lo que buscaba en la espalda de la albina.


Música Ambiental [Opcional]:





-¡Oh, engendro del Inframundo! ¡Osaste clamar este cuerpo de tu territorio, pero yo ahora... lo eximo de ti!- Comenzó a vociferar con voz teatral Legault en ese momento, a la par que juntaba sus manos entre sí y se aferraban entre sí en forma de puños, como si estuviese haciendo un "juramento" o "ritual"... Ante un pentagrama de ritual dibujado sobre la espalda de Surya con protector solar. El pelivioleta se encontraba en ese momento "exorcizando" el cuerpo de la albina de... seguramente, el dragón que residía en su interior -¡Yo te exijo, engrendro del Inframundo, que dejes libre de tus deseos egoístas a este cuerpo puro e inocente!


. . .


-... Vaya, ¿no tiene efecto...?- Murmuró para sí mismo el joven, confuso y ciertamente decepcionado, a la par que dejaba escapar un suspiro pesado y, tras ello, borrar el pentagrama de ritual de la espalda ajena, esparciendo la crema solar que había usado para ello por la extensión de ésta. Comenzó a recorrer la nuca ajena con sus manos con dedicación, esparciendo con detalle y brío el "ungüento mágico" por cada rincón del cuerpo ajeno, a la par que trataba de permitirse el pelivioleta el capricho de deslizar ligeramente sus zarpas por los costados de Surya, buscando algo de contacto pícaro pero, al ver que no era el momento para ello, se dedicaba simplemente a disfrutar del suave contacto que sus palmas hacían en la tersa espalda ajena.

-¡Listo! Ya no hay forma de que tu linda piel se dañe por el malvado Sol...- En ese momento, el pelivioleta se incorporó con cuidado de no hacer daño a la contraria y, tomando su propia toalla, la extendió al lado de la chica con rapidez y emoción, para con ello tumbarse sobre ésta de costado, mirando a la contraria con una sonrisa de medio lado dibujada en su rostro -Te ves increíble en traje de baño... Debemos venir aquí muchas más veces. ¿Sueles pasar el rato en la playa?- Preguntaba y hablaba sin parar, tratando de evitar cualquier silencio entre ambos, mientras mantenía una agradable sonrisa vigente en su expresión.


-Y ahora... ¿Qué hacemos? He traído eso que llaman "Palas de tenis de playa" que vendían en una de las tiendas cercanas, se supone que son para jugar, ¿cierto? ¡¿O quizás vamos a... nadar un poco?!- Nada más decir aquello, el joven cambió su tono de voz afable a una más emocionada y risueña -¡Me encanta nadar! Me siento libre en el agua... Además de lo bien que se siente uno luego de un baño como es debido en el mar. ¿Qué te parece, linda?


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Re: I demand your attention, Honey || Priv. Surya

Mensaje por Surya Candra el Vie Mar 30, 2018 10:24 pm

Levanto un poco mas de su cabello, cerrando los ojos mientras se dejaba aplicar de la crema encima, junto a pequeñas muecas de placer entre las acaricias que le daba en la espalda repartiendo de la sustancia. Sonreía tranquila a la vez que con cuidado se dejaba ganar por las manos grandes sobre ella. De un momento a otros los ojos se abrieron lentamente, intentando buscar la luz del día, cuando sintió aquella tranquilidad inmensa en todo su cuerpo, esa tranquilidad que solo se sentía al haberse quedado dormida por completo. Parpadeo perpleja al encontrarse en completa obscuridad " ¿Candra…?" Pregunto, recibiendo la respuesta de su propio eco, rebotar por todas las paredes del lugar. Una sonrisa temerosa se formo en sus labios, mientras intentaba escapar de aquel lugar obscuro y preparado por la mujer dragón.
 
Suspiro pesadamente, dejándose aplicar la crema por toda la espalda, hasta escucharlo -… ¿Engendro...? - La voz dulce de Surya había pasado a una un tanto mas ronca y madura, junto a un tembloroso movimiento al continuar deleitándose con las palabras de su joven acompañante. A pensar sentir como terminaba de aplicarle el ungüento “mágico” La cola negra y escamosa apareció a las espaldas de la chica, dando coletazos a diestra y siniestra, mientras un aura obscura cubría a la joven plateada, la mirada tierna y adormilada pasaba a ser agresiva y dominante, los ojos ámbar se volvían a un tono rojo brillante, humectado en sangre que volteaba hacia el joven pelivioleta sobre su hombro, para observarle detenidamente -No soy un engendro, ni un demonio, ni nada de lo que crees, pero si continuas así, no dudare en volverme un monstruo y comerte…- En un tono agresivo, amenazante, al mismo tiempo que el cabello blanquecino, comenzaba a tornarse negro, la figura se tornaba más delgada y menos voluptuosa. Deteniéndose de golpe, el cabello volvía su tono platino, y el cuerpo tomaba esa forma curvilínea otra vez, mientras la voz delicada e infantil volvía a sus labios, jadeante -No…No vuelvas a hacer eso, Candra…-  Con cuidado, atando del bikini a su espalda, los ojos amarillentos, idos volvían a ella y la mirada seguía atontada al joven con ella -Lo lamento...- Podia sentir un leve bufido enojado en su interior, al fondo de su cabeza "No te disculpes con él, no soy un monstruo que se saque con un pentagrama o algo así... soy peor" 
  
Una sonrisa tierna se dibujo en sus labios, junto a un tenue color -Muchas gracias por protegerme del malvado sol…-Las palabras eran acompañadas de una pequeña risa tonta. Se dejo caer sobre la toalla, intentando recuperar el aliento, volteándose a verle unos momentos, sonriendo junto con él -Gracias… No suelo venir, la verdad, es mi… -Contando con los dedos las veces que había salido de su cueva- segunda vez, que vengo aquí…- Riendo avergonzada, cubría de sus labios. Un pequeño golpeteo contra la arena, la hizo volver, notando como su cola se mantenía intacta, aun fuera de lugar, pero feliz, como si se tratara de un perrito y aquel movimiento demostrara toda la felicidad del momento. El rojo en sus mejillas aumento, conteniendo los movimientos de felicidad con ambas manos, para pasar de la extremidad extra entre sus piernas y controlarla allí, al menos hasta que ese lado se calmara y volviera a encogerse como siempre. Respiro profundamente, volviendo hacia él, acercando una de sus manos con algo de temor hasta el rostro de este, acariciando de sus mejillas con lentitud, cuidado, bastante delicadeza.
 
Asintió un par de veces a lo que decía – Jugar estaría bien, solo… ten cuidado, tengo mucha fuerza…- Otra vez avergonzada de sus habilidades extra. Un escalofrió le recorrió la espina- ¿Na-nadar…?- Algo atemorizada por la idea, pero ciertamente cautivada por la mirada ilusionada de su compañero, suspiro, asintiendo- Esta bien, podemos nadar… solo tengo un problema- Observando luego a su cola- bueno, dos problemas…- Riendo, al mismo tiempo que volvía a apegarse a él, acercándose a su oído, con algo de timidez, mientras susurraba -No se nadar. Mas bien…-Tragando saliva -… Le tengo mucho miedo al mar…- Confesó, con algo de vergüenza, colocándose frente a él nuevamente, solamente que esta vez a unos pocos milímetros entre rostro y rostro, observándole directamente a los orbes violetas, esperando una reacción algo negativa de su parte ante aquel detalle. Con el mayor tacto posible, deslizo de sus dedos por la piel del rostro, hasta la del cuello, bajando a sus hombros, llegando al pecho el cual acaricio -Eres tan suave… y cálido, me dan ganas de…-Mirando a un lado- Comerte…-

Se dispuso a levantar el cuerpo de su lugar, cuando de un impulso extraño termino por tomar los labios del chico nuevamente, con los propios, en un beso un poco mas largo que el primero; sentía la calidez de su boca, el olor dulce de su respiración, junto a la sensación de su acelerado corazón y de todo su tembloroso cuerpo. Termino por levantarse, estirando el cuerpo, intentando volver a calmar los latidos agitados de su musculo cardíaco -No lo sé, pero… ¿Podrías enseñarme a nadar…?- Dándole la espalda, recibiendo uno que otro rayo de sol en la cara -Estamos aquí, creo que podría… intentarlo, al menos esta vez, si estoy con tan buena compañía podría resultar todo bien…-





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Re: I demand your attention, Honey || Priv. Surya

Mensaje por Chrom | Legault el Sáb Mar 31, 2018 8:25 am

Legault sintió una gran sorpresa y dio un sobresalto al ver cómo Surya, de pronto, luego de hacerle aquel ritual, comenzó a sufrir una extraña "transformación". Su apariencia comenzó a variar drásticamente, a la par que su voz. Sus cabellos dejaron atrás su hermoso platino para dejar paso a un azabache más oscuro y tenebroso; Sus ojos ámbar que tanto hipnotizaban al pelivioleta se volvían de color carmesí, mirándolo amenazantes; El tono de voz de la albina que tan tierno y dulce era para el joven, se tornó a uno más maduro y hostil, a la par que un aura ligeramente oscura comenzaba a rodear la figura de la chica sobre la que se encontraba en aquel entonces... ¡Y de pronto, se percató de cómo una cola de dragón era zarandeada de un lado a otro a su espalda! El pelivioleta tragó saliva, algo intimidado por todo lo que estaba ocurriendo, para finalmente suspirar aliviado al ver cómo se detenía aquello bruscamente, volviendo "pasos atrás" para regresar el cabello albino de la Surya que conocía, con sus orbes tomando de nuevo su brillante e hipnótico color ámbar, y sus curvas recobrando sus proporciones agraciadas y voluptuosas de antes.


-·-·-·-·-·-·-·-·-·-·-·-·-·-·-·-·-·-·-·-·-·-·-·-·-·-·-

Música Ambiental [Opcional]:

La mente del joven Legault se encontraba llena de dudas en ese momento, mientras se encontraba recostado sobre su toalla en la arena junto a Surya, observándola a los ojos con la mirada ciertamente perdida. "... Lo de antes... ¿Fue obra de Candra...? ¿Qué ha ocurrido...? ¿La he hecho enfadar con el 'ritual'? ¿Y por qué se veía tan... intimidante? Así es como luce un dragón milenario, uh... ¿Y Sury tuvo que convivir con tal ser durante tanto tiempo? Debo ayudarla. Debo sacar ese dragón de su interior como sea... ¿Pero cómo...? Me quedo sin recursos...", reflexionaba en su mente, para entonces volver a la realidad al observar por el rabillo del ojo cómo la cola de dragón que la albina había conservado hasta el momento se meneaba "alegre" de un lado a otro -¿Uhm?- Soltó un pequeño quejido confuso Legault al percatarse finalmente de la conversación que estaba manteniendo con la contraria -¿Cómo...?- En ese momento, los orbes violetas de éste se abrieron de par en par en señal de sorpresa, como si lo que escuchara le fuera completamente inesperado e inusual -¿¿Que no sabes nadar??- Murmuró extrañado, a la par que dejaba espacio a la contraria para que le susurrara aquello a gusto, mientras no podía apartar su mirada de aquella cola de dragón que, por alguna razón, no sabía mantenerse quieta.

-No puedo permitir esto, Sury, ¿cómo le puedes tener miedo al mar? Yo te enseñaré a...- Pensaba decir con decisión el pelivioleta en ese momento, manteniendo una expresión determinada, para al fin percatarse de la cercanía que ambos de sus rostros habían cobrado. Una cercanía que ni de lejos lo incomodaba. Más bien, le encantaba en cierto modo sentir el aliento ajeno entremezclándose con el propio, acariciando su rostro mientras se permite el capricho de apreciar la belleza de los ojos y labios ajenos más de cerca. El tacto, aunque ligeramente frío, suave de los dedos ajenos por su rostro lo encandilaba, dejándose hacer más y más... -Puedes disfrutar cuanto gustes, linda...- Comentó embelesado ante los susurros de la contraria en ese momento, con su mirada perdida en la profundidad de la ajena. Por un momento casi llegaba a suspirar decepcionado al ver cómo la albina parecía comenzar a incorporarse... Pero le tomó por sorpresa aquel beso que de pronto le estaba dando la contraria en los labios. Mantuvo sus ojos entrecerrados, mientras lentamente los iba cerrando a medida que disfrutaba de la suave y adictiva textura de los labios ajenos, para con ello separarse ambos luego de aquel encuentro coqueto y, sintiendo su corazón ligeramente alterado, se levantó de la toalla junto a la contraria.

"Puede ser inocente y pura, pero sus besos... Son tan adictivos y agradables...", fantaseaba Legault en su mente, para con ello atender en ese momento a las palabras de la contraria, asintiendo con energía ante la petición ajena -¡Claro que te echaré una mano, linda!- En ese momento, se acercó a Surya, la cual le estaba dando la espalda seguramente avergonzada por aquella propuesta que acababa de hacer y, rodeando su cintura en sus brazos, continuó hablando en susurros -Te prometo que te protegeré. No permitiré que el mar te robe de mi lado... No podría llamarme "Hombre" si eso pasara. Estás a salvo conmigo- Al susurrar aquello, se apartó de la albina para dirigirse hacia el flotador que ésta trajo consigo y, tomándolo en su mano izquierda, regresó ante la joven para rodear de nuevo su cintura por la zona de su lumbar con el brazo derecho, pegando su cuerpo y costado al suyo para con ello comenzar a caminar en dirección al mar, el cual se encontraba a un número prudente de metros de distancia -¡Allá vamos! Espero que estés preparada, linda, ¡porque no pienso ser suave contigo solo por tu cara bonita!

Podía percatarse el pelivioleta en ocasiones cómo alguna que otra mirada, más que curiosa, llena de envidia, provenía de los transeúntes que pasaban al lado suya. Él mismo podía escuchar los pensamientos llenos de envidia y celos que provenían de las mentes de aquellos incautos. "¡Ja! Así me gusta, más os vale saber que es de mi territorio, buítres...", sonreía satisfecho de medio lado, para finalmente situarse tanto él como su compañera albina en la orilla, con el agua del mar deslizándose en un vaivén continuo causado por las olas que rompían en la costa.

-Sheez... Ahora llega la parte que menos me gusta...- Murmuró el pelivioleta en ese momento, poniendo una mueca de leve disgusto al ver cómo el agua del mar se aproximaba y alejaba de sus pies una y otra vez, para con ello inhalar aire con solemnidad, como si se estuviese "preparando mentalmente" para lo que estaba por llegar, sin dejar ir la cintura ajena de su brazo diestro y, tras ello... Comenzó a andar nuevamente -... ¡Iiiih...!- Profirió un leve quejido al sentir cómo la gélida en un principio agua del mar finalmente bañaba los pies de ambos, mientras un severo escalofrío recorría de arriba a abajo el cuerpo de Legault, con éste apretando sus dientes entre sí para amenizar el impacto que aquella gélida sensación tendría en él. Apretó con cierta fuerza tanto el flotador en una mano como el cuerpo ajeno en el otro brazo, decidiendo que lo mejor en ese momento sería dejar a Surya libre de él para no "dañarla sin querer"... Aunque seguramente ella poseyera mucha más fuerza que él por el simple hecho de ser "mitad dragón" -Frío, frío, frío...- Iba murmurando el joven para sí mismo, mientras instintivamente tomaba con su mano diestra la zurda ajena, como si quisiera guiar mientras andaban a la albina... Aún cuando aquello era más bien una pobre excusa para tener algo a lo que aferrarse y hacer más liviano aquella incomodidad pasajera que siempre sufría al adentrarse en el mar por primera vez en el día.

-Todo... ¿Todo bien por ahí, Sury?- Preguntó, ya habiéndose habituado medianamente al frío del mar y poco a poco su cuerpo haciéndose a la temperatura gélida de éste, echando al hablar su mirada a un lado para fijarla en la de Surya -¿Estamos bien aquí? ¿O te atreves a ir más profundo?- Preguntaba, curioso, mientras dejaba el flotador de la albina deslizándose por la superficie del mar, flotando al son de las pequeñas ondulaciones que éste sufría por la marea en ese instante, con la mano zurda del pelivioleta aún sujetándolo medianamente para que no se perdiera en la inmensidad del océano por algún despiste. El agua ya les llegaba a ambos hasta la mitad de sus muslos, algo más allá de sus rodillas, aunque para Surya y su estatura en comparación de la de Legault, a ésta le llegaba casi hasta la cintura, sin llegar a tales extremos, simplemente cubriendo buena parte de sus piernas y muslos. En ese momento, al hacer la pregunta, el joven se aproximó a la contraria para situarse de frente a frente con esta, a la espera de su respuesta, mientras aún tenía tomada en su mano diestra la ajena.


"... No parece sufrir muchos problemas por el frío que hace en el mar al principio... ¡Qué envidiaaaa...!"


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Re: I demand your attention, Honey || Priv. Surya

Mensaje por Surya Candra el Mar Abr 03, 2018 10:33 pm

Durante unos momentos, su cabeza se encontraba llena de dudas, de preguntas, de pequeños problemas que resolver, de miedos ante aquella molestia de la dragona sobre sus relaciones. Deseaba entrar en aquellos sueños profundos para poder regañarla, tal vez hacer un pequeño berrinche de niña pequeña, de decirle en aquellos momentos que esta era su vida y ella quería vivirla como se le viniera en gana, pero no, no lo logro cuando los brazos contrarios le rodearon el cuerpo. Un escalofrió le recorrió la espalda, mientras los ojos se cerraron, esperando tal vez un nuevo beso o alguna cercanía de este, pero las palabras que escapan de su boca fueron mas que suficientes para acelerarle el corazón y lograr cierta reacción en el rostro pálido de la albina -Esta bien…- Susurro, apretando de sus manos nerviosa, asintiendo con el rostro -Confiare en que me protegerás muy bien…- dejando entrever el pequeño color rojo que nacía en sus mejillas. De un momento a otro sus piernas se movían solas, siguiendo el ritmo de Legault, el cual casi la llevaba arrastrando hacia el mar. Deseaba alejarse, con todas sus fuerzas, deseaba correr de vuelta a su lugar seguro en la arena, pero se contuvo, mostrando un rostro algo serio, de cierto modo enojado, caminando a su lado -E-esta bien…- Por primera vez en todas sus charlas había tartamudeado, mas que por la vergüenza que él le generaba en todo su ser, el miedo del mar cercano lograba que las palabras tomaran aun mas costo para salir de su boca.
 
Podía notar las miradas sobre ambos. Su cuerpo era llamativo, literalmente era una belleza continental, era algo alejado de lo que verían normalmente por las calles o playas de la ciudad, pero el joven a su lado no se quedaba atrás. Las miradas y cuchicheos entre las mujeres no se hacían esperar, aquellas vistas de gatas sobre su acompañante, le hacían erizar la piel, sentir cierto aceleramiento en su pecho, pero más que nervioso, lográndole recordar el sentimiento de encontrarlo con otra mujer. Tomo aire, algo molesta con el ambiente, caminando a un lado de este, intentando demostrarle a su alrededor que aquel hombre en esos momentos era suyo, que nadie podía verlo sin que ella estuviera cerca, lo sentía, lo sabía. Una pequeña punzada cálida en el pecho, y ya nada, no entendía muy bien y del todo, que estaba haciendo, pero lo disfrutaba, demostrar aquella posesión sobre él, como él lo hacía sobre ella.
 
Todo el cuerpo le tembló, los cabellos se le erizaron y de sus ojos salieron pequeños brotes de lagrimas al sentir el frio del agua de mar sobre sus pies, en primer lugar. Sentía la desesperación en el pecho y las ganas de huir corriendo a flor de piel, pero nuevamente, se mantenía firme delante de él. Pudo sentir una pequeña presión sobre su cintura y caderas, notando como este se quejaba por el frío del agua, sacándole una leve sonrisa, limpiando de ambos ojos llorosos e intentando tomar una postura aun mas valerosa. Durante unos segundos los ojos de la albina se cerraron, buscando el punto exacto en donde su respiración se calmaba y volvía a mantener la paz en su cuerpo “No puedo creer que le sigas teniendo miedo al mar…” Murmuro desde dentro la mujer de cabellos azabache, no molesta, ni tampoco burlona, más bien algo preocupada, aunque rápidamente siendo bloqueada por los pensamientos propios -Creo que sí, todo bien…- manteniendo la vista nula, solo se adentro con él.
 
Un pequeño calor cercano la hizo volver a la tierra, y el agua fría del océano, logro que se estrellara contra el piso, no de manera literal. Los ojos se le abrieron de par en par, mientras la piel se volvía de gallina, un pequeño chillido, mientras podía sentir lo gélido de este sobre sobre sus muslos y cintura. Las lagrimillas en ambos ojos volvieron a aparecer, junto a los movimientos de sus manos sobre sus brazos intentando recuperar el poco calor que poseía en el cuerpo -Estamos muy adentro…-Advirtió con notorio miedo en sus palabras. Para la pequeña Surya, aquel poco de agua, era mucho ante su baja estatura, mientras que Legault apenas lograba rozar de sus muslos en esta. Avanzo lentamente, con el cuerpo congelado hasta alcanzar de su flotador, de un solo movimiento este ya se encontraba otra vez en ella, puesto en su cintura, sin poder bajar mas allá por las anchas caderas.
 
- ¿Y-y ahora…? - Alzando la mirada. El sol le pegaba en el cuerpo, por lo que el frio paso de cierto modo rápido, aunque sus piernas por debajo de la superficie temblaban nerviosas. Los ojos miraban hacia el horizonte, intentando encontrar un punto en donde el mar terminara su camino y comenzara algún pedazo de tierra. La observación fue infructífera, y un pequeño suspiro no pudo contenerse, mientras su mano zurda acariciaba, inconscientemente, la diestra de su compañero - ¿Qué es lo que debo hacer… profesor? -Intentando tranquilizar el ambiente, para ella, intento mantener el contacto visual entre ambos, volver al transe que le provocaban los ojos violetas sobre los ámbares propios, esa sensación de calidez en el corazón, en el cuerpo, como si su alma fuera consumida por la mirada afilada de este. Tomo aire, notando como el ser se había comenzado a acostumbrar a la sensación fría, junto al movimiento marino. Algo mas tranquila, acomodo de su flotador, un poco mas abajo, logrando que este quedara totalmente inmóvil en sus caderas, ni subir, ni bajar, ni salir ni escapar, no existían las opciones para aquel artículo, sobre el cuerpo femenino.
 
-¡Iiiiih…!- Un quejido de la albina, y ya le había soltado de la mano al pelivioleta, para lanzarse a abrazarle, hundiendo el rostro en el pecho de este, volviendo a temblar, mientras todo ella intentaba pegarse lo que más podía al torso de Legault, ambos pechos se restregaban contra él, al mismo tiempo que su cara se había escondido -…Algo me toco la pierna…- confeso, insegura, intentando calmar su cuerpo con los pensamientos más lógicos de su mente -No pudo haber sido un tiburón, aun no es época para que bajen…tampoco medusas… ¿O sí? ¿Ya es temporada de apareamiento para ellas…? - Se cuestionaba bajito, manteniéndose lo más pegada posible a él, intentando buscar la calma en las preguntas de las cuales conocía la respuesta.





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Surya Candra
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Re: I demand your attention, Honey || Priv. Surya

Mensaje por Chrom | Legault el Sáb Abr 21, 2018 12:03 pm

Música Ambiental [Opcional]:

Le sorprendió bastante el cómo la albina se mostraba en pánico nada más comenzar a adentrar ambos sus pies en las gélidas aguas del mar.
"De veras le tiene pavor al océano...", pensó Legault en ese momento, mientras de cierto modo sonreía de medio lado, paciente y enternecido por la contraria y su reacción tan tierna para el pelivioleta. Al fin y al cabo, aquel miedo de la chica le parecía bastante infantil. Él, que se había llegado a enfrentar a monstruos mitológicos de los mares más profundos de sus tiempos, le había cogido cierto "cariño" al mar. Como si fuera su segunda casa... Y era por eso mismo que el quitar el miedo al océano de la albina era para él una responsabilidad suya. Un deber. Ya que pensaba que se estaba perdiendo mucho Surya al rehusarse a adentrarse en el agua del mar... ¡Pero ya llegó él para que se dejara de tonterías! -Tranquila... Estás conmigo, no te pasará nada- Tranquilizaba los visibles nervios ajenos como podía, adoptando una voz serena y confiada, mientras su mano libre depositaba leves caricias en las mejillas de la contraria.

Le acabó dando finalmente a la joven su flotador para que se lo pusiera encima. Debía admitirlo, casi se le escapaba una carcajada sonora y poco disimulada al ver cómo aquel flotador se encajaba a duras penas en la cintura ajena. ¡Parecía una niña! Pero una cuyas curvas eran tan agraciadas que el pobre artilugio de plástico apenas podía abrirse paso por sus caderas. ¡De veras, aquella chica era un caso...! -Hmpf...- Por suerte, Legault alcanzó a taparse con una mano su boca para forzar a su carcajada a quedarse dentro de ella, profiriendo un pequeño quejido como consecuencia -Te... Te queda... pfft... Genial, Sury...- "Elogiaba" con cierta dificultad para vocalizar entre tantas ganas que tenía de comenzar a reír, pero finalmente consiguió serenarse y esbozó una radiante sonrisa al escuchar cómo la contraria le llamaba "Profesor".

-La lección de hoy es muy sencilla, querida Alumna...- Comenzó a hablar con un tono ciertamente burlón pero a la vez coqueto, mientras cruzaba ambos de sus brazos con solemnidad y mantenía sus ojos cerrados, alzando su barbilla para dejar ver cierto "orgullo propio" -Primero, tienes que...- Pretendía continuar hablando, para entonces verse repentinamente asaltado por la albina, la cual se abrazó a él con fuerza y escondía su rostro en su pecho, el cual estaba siendo restregado y rozado continuamente por los tan agraciados pechos ajenos -¡W-Wow, no sabía que eras tan... atrevida...!- Exclamó visiblemente sorprendido el pelivioleta, a la par que un color rojizo acudía a sus mejillas de lo repentino que estaba siendo todo aquello para él, para entonces rebajarse esta tonalidad carmesí al ver de qué se trataba todo aquello en realidad, cambiando su expresión de una sorprendida a otra más curiosa y extrañada -¿Hm? Que yo sepa, es muy raro que por aquí haya medusas...- Murmuró casi para sí mismo, a la par que correspondía el fuerte abrazo ajeno y llevaba una de sus manos a la parte trasera del cabello albino ajeno, acariciándolo con suavidad y lentitud para calmar los nervios ajenos -Ya está, ya está... Deja que mire...- Se excusó en ese momento, luchando por zafarse por unos segundos del abrazo ajeno para con ello agacharse y rebuscar en el interior del agua la zona circundante a las piernas y tobillos ajenos. Finalmente... Dio con algo. Lo tomó en su mano diestra (la que se había topado con ello), y la alzó ligeramente, acercando fuera lo que fuese a la superficie acuática para ver mejor de qué se trataba y, al verlo... Rompió a reír con alegría, a la par que volvía a alzar su propio cuerpo hasta estar finalmente de nuevo incorporado ante la albina, a la cual abrazó una vez más con fuerza y no tardó en apoderarse de sus labios como "Extra", ayudándose de su mano zurda posada en la mejilla ajena para acercar el rostro de Surya al suyo propio y comenzar a besarla con cariño y deseo (Un método útil igualmente para apartar los posibles buitres en forma humanoide que hubiera alrededor de la pareja...). Finalmente, su rostro se alejó, sonriente, mientras alzaba su mano diestra para dejar ver de qué se trataba lo que rozó las piernas de la albina, con la intención de aclarar su posible confusión.


-¡Surya, sólo es una concha! ¡Hahahaha!


Exclamó entre risas, mientras poco a poco se esforzaba por cesar las ganas casi titánicas que tenía de continuar riendo, para entonces decidir guardar dicha concha en los bolsillos con cremallera que su bañador en forma de bóxers violetas poseía, útiles para guardar tales objetos a la par que te encuentras nadando en el mar. ¡Aquella época sí que había avanzado en la tecnología...! -... Es tan hermosa como tú, así que... la guardaré para luego dártelo cuando estemos fuera del agua, ¿sí?- Propuso el pelivioleta, para con ello, aún esbozando su usual sonrisa de medio lado pícara, continuar diciendo lo que estaba a punto de decir anteriormente, antes de que la albina lo asaltara con aquel susto suyo que tanta gracia le hizo a Legault.

-Ahora bien, lo primero es lo primero: Debes acostumbrarte a que tu cuerpo entero esté bajo el agua... Pero de momento, conque flote sobre ella es casi lo mismo. "Déjate caer", Sury, que el agua te lleve con tu flotador... Es decir, debes dejar de estar de pie. ¡Venga, sumerge ese cuerpo!- Dijo, a la par que él mismo zambullía en lo medida de lo posible su propio cuerpo, dejando salir un pequeño quejido de lo gélido aún del agua, con algo de dificultad ya que aquel nivel del mar no era lo suficiente profundo para él y debía de "arrastrar" con ligereza sus propias piernas por la arena al fondo del agua, con sólo más allá de su clavícula al descubierto, y el resto del cuerpo sumergido en el mar, nadando ligeramente y con suavidad alrededor de la albina para "animarla" y darle ejemplo -¿Y bien? ¿A qué esperas, linda? ¿No vas a hacerme compañía?

Comenzó en ese momento a darle algún que otro pellizco a las piernas ajenas, las cuales aún se mantenían erguidas, como si con ello le estuviese diciendo a la contraria "Venga, apresúrate", llegando incluso a zambullirse de cabeza en el mar y comenzar a bucear, buscando abrirse paso por debajo de las piernas ajenas.


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Re: I demand your attention, Honey || Priv. Surya

Mensaje por Surya Candra el Sáb Abr 28, 2018 10:24 pm

Sonrosada, nerviosa, bastante avergonzada podía notar como este de cierta manera, se burlaba de aquella forma infantil de usar el flotador. Si, era una chica de 23 años, con un pecho voluptuoso, unas caderas pronunciadas, junto a aquella pequeña cintura seductora, pero se comportaba con una niña pequeña, a pesar de su inmenso conocimiento, seguía siendo una chiquilla de un par de años con miedo al océano y a su infinito. Suspiro bajito, junto a la sensación de siempre, de aquella cola gruesa y alargada, robusta y escamosa que escapaba por su espalda, meneándose de aun lado a otro en señal de molestia propia. Se mantuvo abrazada a su acompañante unos segundos más, cómoda al sentir los latidos del corazón del hombre, por su calor, ante la fuerza de su pecho.
 
Suspiro embelesada hasta escucharlo -No lo sé…- Contesto aun asustada por la sensación desconocida que había golpeado de sus piernas algo temblorosas. No deseaba soltarlo, pero ante el constante jalón para zafarse, deshizo el abrazo, junto a sus manos, las cuales subían asustadas a cubrirle el rostro. Escucho su risa y las manos de a poco descubrieron el rostro sonrosado de la joven, la cual sabia el porque de las risas burlonas de este. Se dejo abrazar correspondiéndole enseguida, con ambos brazos rodeándole por la cintura, junto a su rostro que había sido alzado y besado sin permiso alguno. Le gustaba, lo deseaba, se sentía extraño, era un sentimiento raro en su pecho, estomago, labios, en todo su cuerpo con cada abrazo y beso de Legault.
 
Cerro sus ojos, acariciando de los labios del chico frente a ella, totalmente embelesada entre la calidez de ambos cuerpos, de aquel sentir tan diferente y único que lograba aflorar de ella. Algo atontada, respondió a sus palabras -¿Mmmh…?- Con el rostro rojo y la mirada algo perdida después de aquel sorpresivo beso, observo la concha unos momentos sin entender de donde la había sacado y el porque se la mostraba de aquella manera. De un momento a otro cayo en cuenta, aumentando la tonalidad en todo su rostro, aquello había rosado sus pies y le había asustado por completo. Asintió con la cabeza a sus palabras mientras bajaba la mirada, intentando ocultar la vergüenza del momento.
 
Tomo aire, apartando el cuerpo nuevamente, junto a pequeños cabellos de su flequillo que le molestaban la visión. La cola de dragón se agitaba de un lado a otro al escuchar la petición, enérgica, pero no por las ganas que tenia de sumergirse en las aguas del mar, si no mas bien ante el pánico que le generaba aquella idea, solo pensarlo, solamente generar esa imagen en su cabeza. Las piernas le volvían a temblar y un fuerte sentimiento de asfixia le apretaba el pecho. Solo se dedico a acceder a su petición con la cabeza, mientras le observaba seguir con sus juegos. La rodeaba, se escondía bajo el agua, le asustaba con los pellizcos, y las mejillas de la chica se colocaban cada vez mas rojas.
 
Suspiro, para tomar una gran bocanada de aire y comenzar a bajar lentamente, todo su cuerpo iba descendiendo con todo el tiempo del mundo, como si el día no pasara. El agua le llegaba un poco mas arriba del cuello, a punto de tocarle el mentón, la joven sacaba la cabeza a la superficie intentando mantener el poco calor del cuerpo dentro de ella. La cola golpeaba de la arena bajo ella, mientras el flotador hacia presión para salir a la superficie. El cuerpo flotaba en el helado líquido, mientras se encontraba paralizada intentando no irse hasta el fondo de golpe.
 
-¿Qué sigue…?- paralizada, mientras sentía como el agua se la llevaba, mientras su extremidad extra, hacia suerte de ancla, dejándola girar en el mismo lugar. El corazón se le escapaba por la el pecho y el cuerpo se sentía cada vez más tenso, mientras intentaba vencer aquel miedo extraño hacia la sensación del mar en su cuerpo.





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Re: I demand your attention, Honey || Priv. Surya

Mensaje por Demian Serkin el Mar Ago 14, 2018 3:45 pm



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Tema cerrado por inactividad.
Este tema lleva inactivo más de dos meses y por tanto, muy a nuestro pesar, debe ser cerrado y enviado a la papelera, pero ¡No temas! Si deseas recuperarlo solo tienes que pedir su apertura aquí.
Lugar: Playa.
Atte: Staff ITR.
RHODES PRINCE PARA ITR



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Gracias a la genialosa de Noire por la firma ♡
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Re: I demand your attention, Honey || Priv. Surya

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