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Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

Mensaje por Gabriel Martizer el Miér Feb 07, 2018 1:46 pm

Un día normal, soleado, no muy caluroso, las horas en clase pasan tan serenas y aburridas como siempre, mas Gabriel sabe distraerse, aunque eso no siempre le sirva. Los profesores ya están acostumbrados, y como sus notas siempre se mantienen, no le dicen nada, solo lo dejan, han aprendido a hacerlo. De todas formas, el nunca dejara de dejar de prestar atención en clase, y como estudiante de tercero, ya muchos conocen como es el joven peli-negro. Dibuja, garabatea o escribe en español o juega con los Kanjis japoneses, mientras no decida usar su teléfono y ponerse a jugar, lo pasaran por alto.

Sin embargo, suelen utilizarlo de recadero, llevar esto o traer lo otro, incluso avisar a otra persona de algo, la tranquilidad tiene un precio, y este es el que tiene Gabriel. De igual forma no son cosas que le molesten, caminar le hace bien, y eso le permite saber quienes serán los profesores que tendrá el próximo año, y así se van acostumbrando a el. Aun así, es lo de siempre que no suceda nada importante o recalcable en sus viajes, sin embargo, sin que el lo sepa realmente, en sus viajes del día de hoy las cosas serán diferentes.

Con un porta papeles esta dando vueltas por la escuela, buscando a unos de sus compañeros para que firmen y den su comentario sobre algo que la clase esta pensando hacer. Es un pequeño proyecto de clase, como una tarea, pero mas sencillo, para el día de san valentin, y tiene que encontrarlos rápido, en lo mejor posible en ese mismo día. Ya lleva unos, pero aun faltan mas, no son ni siquiera un cuarto de la clase, pero pueden estar en lugares tan alejados uno del otro que podría parecerlo. Y entonces camina y camina, buscando a los que faltan, deambulando por los pasillos con paso ameno y relajado.


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Re: Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

Mensaje por Kuroki Tomoko el Miér Feb 07, 2018 6:19 pm

A un lado del pasillo, junto a una ventana, una chica vestida en uniforme escolar, con el cabello negro suelto y desordenado y la mirada vacía de emociones se coloca un par de audífonos sobre los oídos. Una caja de música comienza a sonar cuando presiona “reproducir” en su móvil. La joven cierra los ojos y espera a que el hombre comience. Lo ve abrir la boca y recitar su poesía, con una voz y entonación tal que parece estarle hablando directamente, contando una preciosa historia a una niña pequeña:

(Rammstein - Spieluhr):


Ein kleiner mensch stirbt nur zum schein. / (Un pequeño hombre pretendió morir.)
Wollte ganz alleine sein.   /(Quería estar solo.)
Das kleine herz stand still für stunden.  / (El pequeño corazón estuvo quieto durante horas)
So hat man es für tot befunden.  / (así que decidieron que había muerto.)
Es wird verscharrt in nassem sand.   /(Fue enterrado en arena mojada)
Mit einer spieluhr in der hand.   / (con una caja de música en la mano.)

Sus brazos temblaron, los cabellos se erizaron estremecidos por la insinuación, la belleza infantil, por el contraste entre la voz amigable y los acordes monotonos y nostálgicos de la caja de música.  Retuvo el aliento a la expectativa ante la anticipación del inicio; entonces guitarra y batería rompieron la magia, silenciaron la melodía y destruyeron la hermosa y cálida imagen, trasladándola a un sitio cruel y despiadado. La verdadera historia comenzó.

Spieluhr (Caja de Música) era uno de sus temas favoritos de Ramstein, uno que reservaba para esos momentos especiales en que, hastiada y rencorosa, deseaba satisfacerse con el sufrimiento ajeno. Una canción hermosa y sádica llena de simbolismo y asociación. Un pequeño hombre o un niño, que es enterrado vivo con nada más que una pequeña caja de música. Cuando despierta se descubre atrapado bajo tierra. Grita enloquecido y asustado, sus alaridos resuenan en el silencio y la soledad en un lugar donde nadie puede oírlos. Está atrapado, solo, condenado a la muerte más cruel.

Tomoko aspiró, levantó su ser intentando alcanzar los cielos a medida que la canción avanzaba; llenóse de emoción y éxtasi ante la letra. La deliciosa pronunciación del alemán, brutal y orgullosa, la conmovían profundamente; las palabras se mezclaban, una tras otra, formando imágenes que la acariciaban. El niño gritó en su prisión, y ningún ángel bajaba a rescatarlo. Oh, crueldad.

Para ella, la canción simbolizaba la soledad de una persona, atrapada en su propia mente, aislada en su pequeño mundo. Alguien que se había dado por vencido, aceptando su soledad, pero que secretamente deseaba que alguien la encontrara y escuchara su voz; pero nadie era capaz de oir gritos que nacen del alma. Era una canción solitaria y triste, tan, tan inmisericorde. Y real.

Los estribillos seguían, rompían y la cabeza de la chica los seguía asintiendo con el ritmo, los ojos aún cerrados. Tomoko siempre sentía la música en toda su gloria. Las canciones especiales y elegidas despertaban algo en su interior que vivía en un lugar que nada más, ni los libros ni los juegos, eran capaz de alcanzar, una sed de emociones, básica y primitiva, un ansia de risas y lágrimas, sangre y asesinatos, amor y crueldad.

Finalmente, la última estrofa. Era la única parte de la letra que odiaba. Alguien pasó cerca de la tumba y escuchó la melodía de la caja de música. El pequeño niño-hombre fue rescatado.

La canción terminó. La chica abrió los ojos y sonrió con una mueca de desprecio. Detuvo el reproductor de su móvil, apoyó los brazos en la ventana y hundió la mirada en la distancia. El final era compasivo con el oyente, pero Tomoko estaba segura de que solo lo habían agregado para evitar quejas y demandas. El gobierno alemán era uno que se tomaba esas cosas muy en serio, sobre todo por las viejas acusaciones de que Ramstein era una banda que fomentaba el nazismo.

A ella le importaba bien poco. Sabía la verdad. La letra decía que habían desenterrado y salvado el pequeño corazón del niño, pero precisamente, como la caja de música representaba, simbolizaba ese corazón, podía ser interpretado como que el niño había muerto antes de que lo encontraran por la melodía que emergía bajo tierra. Traduciendo el simbolismo, quería decir que los humanos morían solos, pues las personas eran incapaces de escuchar los corazones de otros hasta que era demasiado tarde, hasta que ya han muerto o están más allá de toda salvación.

Era, sin  lugar a dudas, una canción preciosa de un álbum viejo. Solo por su hábito de aceptar recomendaciones y su enorme cantidad de tiempo libre era capaz de encontrar joyas como aquella. Escuchaba sus sentimientos, aprendía qué sensaciones despertaban en ella y entonces las guardaba con fidelidad, sin escucharlas hasta que necesitaba “sentir” de nuevo.

Y en aquellos momentos lo necesitaba. Estaba teniendo un mal día. No había ningún motivo en particular, a veces simplemente despertaba abrumada por todo, por la imagen entera de su vida, y se sentía tal y como el hombre de aquella canción. Incapaz de romper su soledad y tan, tan desesperada por hacerlo.

Tzu. Solo estoy aburrida. Un rato de jugar a solas en mi habitación me lo quitará…

Entonces, ¿por qué estaba parada en el pasillo, donde los estudiantes pasaban a sus espaldas, ella, que tanto odiaba los lugares públicos? Torció la boca cuando una vocecilla en su interior le insinuó que tal vez esperaba que alguien escuchara el sonido de su pequeña caja de música. Ridículo, se dijo, pero aún así permaneció un arto más  junto a la ventana, intentando adivinar un pequeño fragmento de horizonte por entre los edificios de la ciudad.



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Re: Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

Mensaje por Gabriel Martizer el Miér Feb 07, 2018 8:38 pm

Consigue una mas, a la cual le pide indicaciones sobre los otros alumnos restantes, sin embargo, ella solo dice lo que Gabriel ya sabe, igualmente da las gracias. Mas cuando se aleja suspira, esperaba tener algún lugar mas exacto y concreto para encontrar a los demás, no le gusta tener que buscar a gente para algo que ni propuso ni para lo que no participara. Sin embargo, es un favor al profesor, el cual se lo devolverá algún día, ademas, el año ha empezado hace poco, no puede empezarlo sin nada de ganas ni ninguna intención de hacer algo. Al menos esto debe de llegar a completar, no hace mucho por sus compañeros o la clase en general, por lo que un par de cosas al mes, que sean suficientes, debe de llevar a cabo. Es necesario poner algo de esfuerzo en el año de vez en cuando.

Y en su deambular, mas que en su buscar, observa a una chica contra una de las ventanas, su mirada hacia el horizonte, su altura por la que casi no esta inclinada. Se ríe por dentro al verla y, por alguna razón, siente la necesidad de molestarla un poco, ¿Pero como? Ya se esta acercando, y no es de los que se toman tiempo para entablar conversación con los desconocidos, simplemente tocarle el hombro, y pasar como si nada pasara. Si, eso sera lo mejor, el simple hecho de hacerlo le sera suficiente como para reírse por dentro, y eso hace, espera a estar detrás de ella y tocar un par de veces el hombro de ella, para que mire por donde el vino, no hacia donde va. Lleva su mano a su bolsillo de nuevo y sigue caminando, para evitar que ella pueda darse cuenta de quien fue en realidad, pero claro, no todo sale perfecto siempre.


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Re: Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

Mensaje por Kuroki Tomoko el Jue Feb 08, 2018 1:28 am

Podía ver en el campo bajo ella a los diferentes estudiantes charlando juntos, caminando y haciendo tareas. En la distancia cercana, junto a la fuente, algunos universitarios estaban sentados en el muro, también en lo que parecía una charla amigable. Seguro que no es nada importante. Series y ropa y cualquier otro sinsentido. Realmente no hay ningún mérito en una charla así…

Dejó de pensar y adoptó una expresión preocupada. Tomoko no solía intentar engañarse a sí misma. A todo el resto del colectivo humano sí, seguro. Fingir ser cosas que no era, hablar de cosas que no le interesaran, camaleonizarse para intentar encajar eran sus mejores armas, una práctica a la que se había entregado con total dedicación, por el bien de su propia popularidad. Pero, ¿tratar de calmarse repitiendo mentiras dentro de su propia cabeza? Eso no era algo  que la caracterizara. Siempre era honesta en su interior, porque sabía que no contaba con más aliado que sí misma ahora que su familia estaba lejos. …Debo estar peor de lo que creía. Necesito un helado o algo dulce. Sí, creo que lo mejor…

Un leve toque en su hombro la despertó de su línea de pensamientos. Levantó la cabeza sorprendida y la volteó en la dirección donde la habían tocado, pero no había nadie. ¿Qué…?

Un chico se alejaba por el pasillo. Era el único que podía haberla tocado. Se dirigió con rapidez hacia él, tanto que prácticamente parecía haberse abalanzado, y lo detuvo con una mano en su hombro. No tocándolo, sino deteniendo con fuerza su movimiento.

Fue una acción automática. Lo había hecho antes de siquiera saber lo que estaba haciendo, y cuando se vio en aquella situación y lo vio voltear hacia ella, se congeló. Tal vez la había rozado por accidente, o tal vez solo intentaba gastarle una broma, no podía estar segura, pero ahora que lo había detenido debía decirle algo.

Oh, dios, debí haberlo dejado irse, pensó mientras entraba en pánico. Durante un instante lo había mirado a los ojos, pero cuando se encontraron con los de él se vio obligada a bajar la vista. Estaba en shock. Si hacía algo raro aquel tipo podría regar la historia entre sus amigos y Tomoko sería un hazmerreír.  No sé qué sucedió así que tampoco sé cómo debería reaccionar. ¿Me disculpo? ¿Le grito?

Lo que hizo fue quedarse mirando el suelo sin decir nada mientras intentaba decidir lo que haría.  


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Re: Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

Mensaje por Gabriel Martizer el Jue Feb 08, 2018 2:36 pm

Una pequeña fuerza lo tira de su hombro, lo agarra desprevenido y gira su cabeza con rapidez, aunque eso se debería hacer cuando es una fuerza mayor a la de uno, Gabriel no se deja llevar por apariencias, o fuerzas. Pero allí esta, la pequeña chica de pelo negro y con una cara de no haber dormido en muchos días, la chica a la que el intento molestar, parece que se dio cuenta. Se le queda mirando fijo, con una cara de duda, de inocencia, como si no supiera lo que hizo, pero de hecho, su intención principal es tratar de pasar desapercibido, como si ella se hubiera equivocado.

Sin embargo, ella se queda en silencio, como si no supiera que decir, sin hacer absolutamente nada, eso le causa gracia a Gabriel, por lo que ríe un poco, como si le hubiera dicho un chiste. -Entiendo, no creas que no, se lo que pasa- Le habla tranquilo, sin quitar la sonrisa de su cara, y sin importarle las vistas de los de su alrededor, el tiene sus rumores, y algunos de los que pasan alrededor de ellos lo saben. ¿Que hacer? ¿Por que no intentar ser un poco osado? ¿Jugar un poco con ella? Eso no podría ser tan malo, de todas formas, ya lo ha sido antes y, de alguna u otra manera, salio vivo de la situación. -Ven conmigo- Le dice manteniendo el tono y la sonrisa, se da la vuelta y empieza a caminar, girando un poco su vista para comprobar si lo sigue o no. -No tengas miedo, no muerdo- Ríe un poco para luego volver a su camino.

¿A donde va? A la parte trasera del edificio, allí donde el pasillo termina, pero no se encuentra otra forma de llamarlo, allí donde hay muy pocos o casi nadie de gente. Donde han dejado algunas bancas, pero casi nadie las usa, o al menos, las partes que tienen suerte de ser útiles para alguien. Donde algunos anti-sociales o victimas de bullyng se van a esconder aveces, allí la lleva, donde no hay nadie alrededor, donde están ellos dos solos. Se sienta en una de las bancas, deja el portapapeles sobre su estomago y lo sostiene con una mano, cruza sus piernas y mira a la chica fijamente, manteniendo una leve sonrisa. -Entonces, ya que no hay nadie alrededor, ¿Que pasa?- Agranda un poco su sonrisa, tratando de verse amigable. -Por algo me detuviste antes, ¿Por que fue?-


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Re: Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

Mensaje por Kuroki Tomoko el Jue Feb 08, 2018 7:53 pm


Tomoko consigue levantar la mirada. Tiene que alzarla un tanto para poder estudiar su rostro, pues el chico es una cabeza más alta que ella. Sus ojos se clavan unos segundos en los del otro, cautivada por la extraña tonalidad púrpura, y sus facciones son tan delicadas que no puede evitar el impulso de contemplarlas fijamente, pero cuando al fin es capaz de observar la expresión inocente que lleva escrita una luz de comprensión se enciende en su interior. Ha usado ese truco tantas veces que sabe reconocer la ingenuidad calculada cuando la ve, pero eso no cambia en nada el estado de confusión en que se encuentra. Lo hizo a propósito, de acuerdo, pero, ¿cuál debería ser mi reacción? Su determinación a no cometer errores con su vida social era tan fuerte que no podía permitirse actuar a la ligera.

Cuando el chico frente a ella ríe divertido responde de manera automática y lo imita, aunque es una risa pequeña y entrecortada, por entero insegura. Sus primeras palabras la dejan perpleja.

- … ¿Eh? -Es todo lo que consigue decir, puesto que ella misma, ahora, no tiene la menor idea de lo que está pasando. La mano que aún tiene en su hombro cae inerte a un lado de su cuerpo. Él le está hablando con tranquilidad y esa sonrisa divertida y segura… Cálmate. Creo que solo está jugando contigo. Aunque lo piensa, es incapaz de decidirse a actuar. Todo sucedió demasiado de repente.

Entonces encaja un segundo golpe cuando el chico le pide que lo siga. Sus ojos, de un verde probablemente nublado por el cansancio, se abren de golpe sin dar crédito. Lo observa alejarse sin atreverse a mover un solo músculo, solo se queda ahí parada, sintiendo como la capacidad de procesamiento de su mente se inunda al nivel del colapso operativo. ¿Qué diablos está pasando?, es capaz de preguntarse antes de que el chico voltee para asegurarle que no tiene nada que temer.

Una vez más, por puro instinto, o tal vez porque no sabe qué más hacer, comienza a seguirlo a distancia, insegura de a donde la está llevando. Aprovecha el trayecto y que momentáneamente está fuera de su rango de visión para ordenar un poco sus ideas. ¡Tienes que recuperar la compostura! Detiene todas las ideas que la abruman y hace un rápido recuento. Estaba parada junto a la ventana, el chico toca mi hombro y sigue de largo, una broma típica, pero entonces lo detengo. Debí tomar la iniciativa ahí, pero mi confusión le permitió mantener el control de la situación. De acuerdo…

Algo más calmada, pero aún nerviosa, clava la vista en la espalda del chico que avanza frente a ella. No estoy segura de si su intención es realmente divertirse conmigo o es alguna otra cosa, pero… Piensa en el lugar en que se encontraba solo hace un momento y en lo que estaba pensando. …Creo que no perderé nada por seguirle el juego hasta que tenga una oportunidad de explicarse. Tengo curiosidad por saber qué quiere. Puedo manejar la situación si intenta algo… creo. Además… El color de sus ojos regresa un instante a su mente.

Lo ha seguido en silencio todo el tiempo hasta su destino. El chico la ha llevado a la parte trasera del edificio. Ahí, el corazón de Tomoko comienza a latir con fuerza. Están completamente solos. No hay nadie alrededor. Sabe perfectamente la naturaleza de las cosas que suceden en lugares como ese, y ninguna de las que puede pensar le parece una actividad normal. ¿Qué es lo que quiere este chico? ¿Por qué me ha traído aquí? Se mantiene a una distancia segura cuando él se sienta en un banco ocupado, y sin darle tiempo a nada lanza un tercer ataque que destruye por completo a la chica.

- …¿Eh? –Una vez más la ha dejado sin palabras. ¿Ella? ¡Pero si el que la ha traído aquí ha sido él! Fue él quien la tocó primero. Ella solo lo detuvo para saber por qué. Es lo que quiere decirle, pero no puede conseguir nada más que una expresión de desconcierto. ¿Me habré equivocado? ¿Es posible que el golpe haya sido accidental y haya malinterpretado por completo la situación? Pero entonces… Entonces realmente lo detuvo de la nada, y desde la perspectiva de aquel chico era ella la que debía explicar sus intenciones.

Oh, no… ¿Creerá… que quiero declararme? Oh, nononononono.

Más allá del punto en el que una mente insegura pierde todo control de sí misma hay todo un campo de reacciones posibles, que van desde el pánico, la vergüenza y el espacio en blanco que puede ser llenado por cualquier cosa que se su instinto le obligara a hacer en medio del caos. En una carrera fugaz Tomoko atravesó la primera, perdiendo el color del rostro y recorrió la segunda cambiando la palidez de sus mejillas por un rojo intenso. Afortunadamente para ella, justo antes de que su conciencia se abalanzara por el precipicio una parte de su personalidad estrelló una mano en el rostro de la otra y le dijo con crudeza que dejara de actuar como una perfecta imbécil. Mantener el control, mantener el control, mantener el…

- Yo no… Tú… -Estaba obligándose a decir algo pero no conseguía dejar salir otra cosa que balbuceos- Tomoko –Su nombre emergió repentino. Le pareció adecuado y se aferró a él como un naufrago que se agarra a un pedazo de madera para evitar ahogarse.- M…mi nombre… Tomoko, Kuroki Tomoko.


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Re: Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

Mensaje por Gabriel Martizer el Vie Feb 09, 2018 2:28 pm

Le parece que en cualquier momento ella huirá, tan veloz como alma que corre del diablo, eso seria muy gracioso, pero mas allá de eso, puede verla como si fuera un personaje de anime. Con sus ojos revueltos y con espirales en ellos, cabello revuelto y completamente roja, aunque no lo este, pero seria algo bueno para agregar. Eso le es gracioso, la forma en la que ella se encuentra, se encuentra prácticamente en sus manos, se podría decir, que el puede hacer lo que quiera con ella. Sin embargo, el no es una mala persona, o al menos, no cruza algunos limites, no por ahora, pero tal vez si en un futuro. -Mi nombre es Gabriel Martizer- Si alguien los ve y esparce rumores no ayudara en nada a su imagen, sobre todo cuando los alumnos vean como es actúa ella. Pero no es algo que realmente le importe.

-Es algo divertido verte así, pero tengo algunas cosas que hacer- Se pone de pie, sosteniendo el porta papeles con la izquierda, y se acerca a ella. -Si, te toque apropósito, quería jugarte una broma para reírme por unos segundos, pero se ha extendido hasta ahora- Ahora esta serio, simplemente se aburrió. -Pero...- Acerca su mano al mentón de ella para tomarlo y levantarle el rostro, mientras acerca el suyo un poco. -Seguramente volveré, nos encontraremos de nuevo y te hablare, tal vez te moleste un poco- Se aleja un poco de ella. -Kuroki Tomoko, espero que podamos llevarnos bien- Y sonríe de nuevo, su punto es ver las expresiones que ella haga, ver como reaccionara, ver que hará, que dirá. Con un rostro como el de ella, puede llegar a hacer cosas graciosas seguramente, ser no un objeto de bullyng, si no mas como... Algo amistoso, ¿O no?


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Re: Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

Mensaje por Kuroki Tomoko el Vie Feb 09, 2018 7:24 pm

Esperó en el mismo estado confuso a que el chico dijese algo. Lo que fuera. Él mantuvo su sonrisa y le dijo su nombre. Oh, gracias a dios, algo normal. En su interior soltó un suspiro de alivio y se calmó un tanto. Vale, me presenté y él se presentó. Es una situación normal, no hay nada fuera de lo ordinario. Creo que puedo recuperar el control. Aún debía darle una explicación. A pesar de que seguía estando insegura de que realmente la responsabilidad de aclarar las cosas fuera suya, parecía que no tenía otra opción. Solo tengo que explicarle claramente lo que sucedió para evitar malentendidos.

Pero antes de que siquiera empezara a preguntarse cómo empezar el tal Gabriel le dijo que tenía cosas más importantes que hacer y se puso en pié para irse. Los  ojos de Tomoko se abrieron, intentando comprender. Pero si me acabas de preguntar lo que quería… No me digas que…

Sí, Gabriel continuó su explicación. Había adivinado bien la primera vez, le estaba gastando una broma y la había llevado hasta allí, pero aparentemente ya se había aburrido de ella. Tomoko no estaba dando crédito a lo que sucedía. Me ha estado tomando el pelo todo este tiempo y yo le he seguido el juego como una tonta. No puedo creerlo. Una ola de ira comenzó a levatarse en su interior. Conque sí, ¿eh? Pues espero que lo hayas disfrutado, porque estás a punto de conocer todo un mundo nuevo de dolor. Te voy a...

Una mano se colocó bajo su mentón y lo levantó con suavidad. Vio como el rostro del otro se acercaba al suyo. Tomoko se hunde en el violeta de sus ojos. Su rostro, que había ido apagándose a medida que se calmaba, volvió a llenarse de un carmín furioso, pero la ira desaparece. Mientras su corazón trabajaba con el claro objetivo de estallar, escucha como el chico le promete otro encuentro con palabras suaves y llenas de sí.

- …¿Eh?  


Badúm, Badúm Los latidos sin casi dolorosos. Hay un chico parado a solo centímetros de ella, hablándole con familiaridad. Ya es la tercera vez que la deja sin algo que decir. Tomoko era incapaz de procesar la situación. El ejercito de troles cínicos y calculadores que dirige sus acciones por lo regular se encuentra en medio de una retirada caótica y a la desbandada, como si alguien hubiera liberado un dragón hostil y particularmente hambriento entre ellos. Se encuentra completamente indefensa ante el avance seguro y dominante de aquel… aquel…

El chico se aparta de ella. La chica consigue respirar por primera vez desde que se acercó. Lo escucha decirle que espera poder llevarse bien con ella, y le dedica una sonrisa brillante. Tomoko aún está pensando en el calor del toque de sus dedos y casi no lo escucha. En realidad, sería capaz de pasarse ahí el resto de la noche, pensando en aquel solo instante, si la parte de ella que tenía un mínimo de orgullo y amor propio no estuviera desesperada por aplastar el puño contra la cara del insolente bastardo, o como mínimo tomarlo por las solapas de la camisa y ponerlo en su lugar. Desafortunadamente, ese impulso ofensivo no tiene ninguna oportunidad de imponer su voluntad ante el éxtasi de una chica de instituto que siente su corazón latir por primera vez en mucho tiempo.

Vale, muy bonito, pero esto no es real. Lo sabes, ¿verdad? Solo está jugando contigo. Se está divirtiendo. No quieres patear su arrogante trasero, pues bien por ti, pero al menos guarda un mínimo de compostura. Estás haciendo el ridículo. Al menos eso lo sabe. pero sigue siendo difícil recuperar su frialdad mientras continúa mirándolo. Por lo menos dile algo.

-N… N… no d… deberías jug… ar con la gente d… de esa f… f… forma. –Sus cuerdas vocales parecían estar bajo la influencia de un terremoto. Técnicamente cierto. Un terremoto de ojos morados llamado Gabriel. Oh, por amor de dios, ahórrame la cursilería. Pero la situación, fuera de la vergüenza que sentía, no le resultaba en extremo desagradable. Trató buscar algo que decir que salvara un mínimo de su dignidad -  P… pensé que e…ra algo importante. – Quería reprobar su actuar, pero le resultaba imposible. – Y…

Espera un momento. Este idiota se divirtió contigo y ahora que está aburrido te va a dejar así. ¿Vas a dejarlo pasar?” Tomoko no carecía de amor propio, para nada. Era orgullosa y se sabía en muchos aspectos por encima de los demás. ¡Dí algo, demonios! Destruye toda esa confianza arrogante con uno de tus comentarios psicóticos. ¡Aplástalo como un insecto!

- …C… cuando quieras. –dijo mirando al suelo.

¡¿Jaaaaaa?! ¡¿Eres imbécil?!



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Re: Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

Mensaje por Gabriel Martizer el Vie Feb 09, 2018 11:05 pm

[¿Ella realmente es tan receptiva? ¿Sera en extremo tímida? ¿O que es lo que paso en su vida como para ser así? Esto podría llegar a ser un poco exasperante, pero mi curiosidad supera mi capacidad de hastiarme] -Pido perdón por eso entonces, solo quería molestarte un poco- Dice con algo de gracia, mirándola fijamente. -¿Quisieras acompañarme? Tengo que buscar a unos compañeros mas antes de estar completamente libre, claro, si no tienes tu algo que hacer, me gustaría hacer algo por ti por las molestias- Mantiene su sonrisa, esperando la respuesta de ella, aun si Tomoko quisiera pedirle hacer algo especifico, duda que ella pueda solicitar algo... Extravagante.

Revisa la lista una vez mas, leyendo los nombres que faltan, solo 3 mas, sin embargo, no ha muchas probabilidades de encontrar a los 3 juntos, tal vez a 2 de ellos si, pero no a los 3. Eso significa mas caminata alrededor de la escuela, sin embargo, aun quedan algunas horas del día, y uno de ellos seguramente estará en su club, por lo que escucho el tiene actividades hoy, y nunca falta a ellas, ojala pusiera tanto esfuerzo en las clases normales. -El lugar mas cercano es la piscina, y tal vez encuentre a las otras 2 en el camino, o eso deseo- Comenta por iniciativa propia, emprendiendo camino hacia la piscina, vigilando su espalda una vez para saber concretamente que esta haciendo Tomoko.


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Re: Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

Mensaje por Kuroki Tomoko el Sáb Feb 10, 2018 2:38 am

Al escuchar sus palabras de disculpa, Tomoko nuevamente logra reunir algo de tranquilidad y se calma. Asiente sin levantar la mirada mientras trata de organizar sus pensamientos. De acuerdo, aún puedes manejar una retirada digna. Se disculpó, así que tú aceptas sus disculpas y te largas antes de empeorar la situación aún más. El demonio sabe lo que pueda estar pensando. Inconscientemente se estaba hablando a sí misma en segunda persona, algo que solía hacer cuando su razonamiento y comportamientos estaban recorriendo senderos aparte e intentaban volver al mismo carril.

Bien, un par de palabras cortas y regresas corriendo a tu habitación. A pesar de el ridículo que seguramente había hecho, una parte de Tomoko sonreía en su interior. Escenas como aquella no le pasaban a menudo. Era bueno sentirse viva de vez en cuando. Tal vez para la próxima seas capaz de mantener el control sobre ti misma y no comportarte…

Sus planes fueron derribados por la intervención del otro, que en lugar de dejarlo todo en la disculpa le ofreció permitirle acompañarlo en no sé qué cosa que tenía que hacer. ¡Demonios!, dijo su mente, pero la chica levantó la vista sorprendida, preguntándose por qué estaba invitándola. ¡Hey, aguarda un ins…!

Tomoko volvió a asentir suavemente antes de que su mente terminara la frase.

-N… no tengo nada mejor que hacer… -y aunque deseaba agregar algo más fue todo lo que dijo.

Silenció los reproches de su conciencia, que en aquel momento estaban demostrando ser un verdadero incordio, y retomó el control de su discursiva mental. Aún puedo sacar algo útil de este embrollo. Dejando de lado la broma que le habían gastado, que probablemente no había funcionado como el chico quería y de la que seguramente intentaba ahora excusarse, tal vez podríamos retomarlo como una charla normal, siempre y cuando resista cualquier futuro ataque que intente. No puede ser tan difícil y si logro que el resto de la conversación transcurra en terreno normal tal vez pueda hacerlo olvidar el ridículo que acabo de hacer.

Algo de su frialdad fue regresando a medida que volvía a recuperar su capacidad para ver al mundo como un tablero, pero todavía quedaba una leve distensión entre pensamiento y emoción. Estudia una vez más al chico mientras lo ve revisar una lista que llevaba en la mano, y en la que, en medio de todo el caos que… (¿Cómo era? Oh, sí) Gabriel había provocado, ni siquiera había reparado antes.

“Todo lo que puede suceder cuando le tocas el hombro a una Tomoko”, por Tomoko. Best Seller del primer trimestre del año. "¡Genial!", dice el New York Times. “¡Una obra maestra de la comedia!”, replica el Herald… Vuelve a asentir cuando le dice que se dirigen a la piscina y comienza a caminar tras él, aunque un momento después apura el paso y se coloca a su lado.

Es el momento de reparar toda la situación. Te has dejado llevar por un instante, pero ahora es tu oportunidad de recuperarte y actuar como una persona normal. Tomoko asintió ante la discursiva de su razón y por primera vez fue capaz de acceder a sus archivos para situaciones sociales, buscando algún documento útil en la carpeta “Cuando tienes una charla casual con un compañero.” Decidió empezar por el encabezado y dejar la artillería pesada para cuando pudiera manejarla.

-Ahm… -Mal comienzo.- ¿D.. de qué año eres?

Diablos. Aunque se sentía en control era incapaz de olvidar la sensación de estar caminando junto a un chico que había invadido su espacio personal apenas momentos antes. Soy una chica, ¿sabes? Esas cosas tienden a influir. Hizo su mejor esfuerzo por borrar la sensación del toque y el color de sus ojos, concentrándose en el suelo a medida que avanzaban.

-Yo s… soy de primero. No llevo m…mucho tiempo aquí.

Avanzaba manteniendo el paso de su acompañante y sin mirarlo.

- ¿Q…qué estás haciendo exactamente?

Señaló la hoja que el otro llevaba en la mano.


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Re: Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

Mensaje por Gabriel Martizer el Sáb Feb 10, 2018 3:19 pm

Camina en silencio, esperando que ella diga algo, preguntar, sospechar, golpear, correr, gritar, lo que sea, pero que intentara algo. Escucha la pregunta de ella, algo habitual, normal, nada diferente a lo predecible de las mas triviales situaciones en el mundo. -Yo soy de tercero, ¿Y tu?- Aunque podría adivinar que es de primero seguramente, dejara que responda, no seria sencillo quitarle las palabras fáciles de la boca. Dejar que ella intente hablar, es algo que le da curiosidad, detrás de toda esa masa tímida, tartamudeante y de ojeras, ¿Que se halla? El ya sabe la respuesta sobre si mismo, sin embargo, quiere saber la respuesta de ella, se dice que los mas callados son los peores o los mas peligrosos.

-Mi clase quiere hacer un pequeño proyecto de San Valentin, no creo que resulte en algo grande, pero ahora estoy buscando a mis compañeros que faltan por dar su idea, que pueden aportar o si están interesados en hacer esto- Responde mirándola, para luego devolver su mirada al camino que están tomando. -¿Estas esperando recibir algo para San Valentin?- Pregunta de la nada, después de haber dejado unos segundos de silencio, desvía su mirada un poco para ver la reacción de Tomoko ante su pregunta. Tal vez ella sea algo mas divertida de lo que el cree, tal vez incluso, ella sea mucho mas de lo que el cree, pero eso debe verse.


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Re: Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

Mensaje por Kuroki Tomoko el Sáb Feb 10, 2018 10:05 pm

Tercero. Es un senpai entonces… Tomoko aún no se había acostumbrado a los códigos de color en los uniformes, así que sabía reconocer más que el propio. Este debe ser su último curso entonces, antes de ir a la universidad. Podría preguntarle al respecto, pensó, dejándolo para más adelante.

Hasta ahora el intercambio, aunque escaso, era perfectamente normal. Cada uno camina, medio mirando al camino, medio atendiendo a las palabras del otro. La tensión en los hombros de Tomoko se liberó un tanto. Si hubiera dejado de pensar con tanta intensidad habría sido capaz de relajarse por completo, pero la necesidad de calcular las situaciones era algo de lo que no podía prescindir, al menos no por voluntad propia. Mi ejército de troles comienza a reagruparse para contraatacar al malvado dragón. Buenos chicos.

El chico voltea para hablarle. Por primera vez sus huestes consiguen montar una defensa decente y Tomoko resiste la mirada sin entrar en pánico. En lugar de contemplar su rostro centra toda su atención en lo que le dice respecto al proyecto de clase. Sabe que de acuerdo al sistema todos deben dar su opinión antes de someter las diversas variantes a votación. Le parece eficiente, pero no si para escucharlos debías salir a perseguirlos.

Antes de poder comentar Gabriel le pregunta en una voz tan casual como si estuviera hablando del clima, si esperaba recibir algo por San Valentín. Por segunda vez, Tomoko resiste el golpe, pero solo por la fuerza de dos reacciones opuestas. La primera, la de la Tomoko que hasta ahora había estado actuando como una tonta, habría sido sonrojarse intensamente ante la insinuación, preguntándose si el chico habría querido decirle algo con ello, y probablemente balbuceando otra respuesta avergonzante. La segunda, la que en estos momentos montaba un huargo y organizaba la resistencia, pensó que más bien era una burla oculta, un comentario escéptico, insinuando que era un imposible.

Por dicho conflicto Tomoko fue capaz de reaccionar con una neutralidad que casi podría haber sido tomada como normalidad. “Si su pregunta tiene ulteriores motivos, la respuesta debería depender de ellos. Si está burlándose de mí la respuesta debería ser un “Por supuesto.” De lo contrario la verdad serviría…” No, la verdad definitivamente no era un escenario aceptable. No se atrevería a decirle ni a aquel chico ni a nadie que sus esperanzas de recibir algo en San Valentín eran similares a la probabilidad que tenía una cucaracha de recibir un impacto de relámpago.

Tomoko permaneció en silencio un periodo similar al que había precedido a la pregunta antes de responder.

-  P… prefiero no pensar en ello. No le doy demasiada importancia al asunto –mintió a la defensiva, sin responder directamente, pero tratando de mantener el tono casual de la charla- No es mi festividad favorita. La verdad prefiero Halloween.

Bien, por lo menos solo titubeó al principio. Aunque seguía habiendo cierta inseguridad en su voz al menos era capaz de terminar oraciones completas.

- S… supongo que devolverte la pregunta sería inútil. Probablemente quedarás ahogado bajo una montaña de chocolate y cartas.

Dejaron atrás el edificio del instituto por el lateral y caminaron por un sendero entre la universidad y el parque, en dirección a la piscina. Tomoko miró  a su alrededor pero no vio a nadie más que algunos estudiantes rezagados. Bien, saquemos todo lo que podamos de su conversación antes de proponer temas diferentes.

- ¿Qué te gustaría hacer a ti, senpai? C… con el proyecto de tu clase.


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Re: Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

Mensaje por Gabriel Martizer el Dom Feb 11, 2018 10:15 am

-La verdad es que no, supongo que habrá algunas que sigan intentado, pero digamos que soy muy directo cuando se trata de rechazar a alguien, de todas formas no tengo mucha fama entre las chicas, eso creo- Mentira, sabe bien como es su fama, tener cierto acceso a la información de los teléfonos o e-mails no es mas que un juego para niños para el. [¿Y si le digo "Preferiría recibir un chocolate tuyo antes que el de todas las chicas en la escuela"? No, seria demasiado, esta hablando correctamente, dejemosla así, por ahora] Decide mantener una conversación sana y normal por el momento, sin asustarla demasiado o intentar molestarla, y ni hablar de mencionar los rumores que corren a su alrededor.

[Si ella misma me da material para molestarla, no se cuanto llegue a durar] Ríe para sus adentros durante medio segundo antes de responder. -Sinceramente no estoy interesado, nunca me han gustado las festividades, las veo vacías, como si buscaran darle un significado a algún sentimiento en especifico un día al año- Comenta sin dejar de mirar el camino, no es que se sienta mal por algo, simplemente quiere evitar caerse por las escaleras que hay desperdigadas por todo el recinto. -Y la verdad soy el único de mi clase que piensa así, por eso hago esto, es como si contribuyera, si hiciera algo directamente hubiéramos esperado a mañana a que estuvieran los que faltan- Ahora si la mira, ya que hay un trayecto recto. -¿Has pensado en unirte a algún club?- Eso, que no se de cuenta que tu tampoco sabes mucho sobre conversaciones.


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Re: Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

Mensaje por Kuroki Tomoko el Lun Feb 12, 2018 8:59 pm

Mmm… no se por qué no me parece que estés siendo sincero, piensa Tomoko. Chicos tan atractivos nunca son impopulares, incluso si no son del tipo extrovertido. En realidad, incluso con una personalidad taciturna consiguen atraer a un buen número de fans. La noción de que el chico que caminaba a su lado no fuera popular ni siquiera le pasaba por la mente. Probablemente solo esté siendo humilde, aunque no sabría por qué. Usualmente debería estar tratando de impresión… Precisamente. Tal vez no estaba tratando de impresionarla en lo absoluto. Claro. ¿Por qué se molestaría? No hay nada en mí que me haga atractiva, así que basicamente… Sí probablemente me viera primero como un juguete cuando estaba aburrido y ahora solo como una responsabilidad por mi reacción. Lo entiendo.

Ese era el punto. Ella no era nada. Difícilmente calificaba como un miembro del género femenino, así que no podía esperar ser vista como tal. De manera que no tengo nada de lo que preocuparme. Esto es solo una charla. Bien.” Sus escuadrones tomaron una formación. El campo ya estaba determinado. “Solo una charla. De acuerdo.

A pesar de la ligera desilusión, Tomoko igualmente se las arregló para comentar, tratando de mantener la misma línea discursiva.

- Creo que estás s… siendo modesto. -¿Uh? ¿Por qué? Si ya había decidido que aquel chico no sentía nada por ella, por qué seguía sintiéndose nerviosa? – C… conozco a los de tu tipo. –el tono por un segundo reveló un deje de amargura, pero su voz titubeante debía de haberlo ocultado, y la misma chica lo cubrió con presteza continuando adelante. Calma. Es solo una charla. Imagina que estás con Tanaka. El rostro indiferente, avatar de la neutralidad, apareció frente a sus ojos, y Tomoko lo tomó prestado – Sin importar lo que hicieras, o si lo desearas o no, nunca podrías evitar ser popular. Las chicas gravitan a la hermosura como planetas alrededor de soles. Es el orden natural. Creo que tiene algún tipo de explicación científica, una forma de reconocer la pureza de los genes o algo así. P… pero es bueno que finjas que no es así. Otros más arrogantes no se permitirían olvidarlo.

Hum… creo que la charla comienza a tomar forma. Casi se siente natural. Pero por supuesto que no lo era. La situación seguía estando fuera de la normalidad de sus estándares, pero Tomoko decidió olvidarlo también. Solo contribuiría a empeorar su capacidad para comunicarse. Tal vez vuelva a recordar el momento…

Sacudió la cabeza, como queriendo sacar algo de ella, y sigue escuchando la charla. Hasta ahora Gabriel se ha mostrado cordial, como olvidando su broma inicial. ¿Tal vez es su manera de conocer personas? No lo criticaría, pero se me hace extraño creer que alguien como él necesitara hacer esas cosas.

“Alguien como él.” Tomoko ya se había hecho una imagen de su interlocutor, bastante superficial, debía admitir. No todas las personas atractivas actúan de la misma man… Tomoko se sorprendió intentando defenderlo, y se detuvo antes de que su mente volviera a dividirse en bandos opuestos. Olvídalo, no pienses en ello, se ordenó, pero su mente continuó peleando, y aunque pudo hablar cada vez que se experimentaba un envite particularmente violento sus palabras se resentían.

- C… creo que od… odias el espíritu de la festividad, pero n… no la festividad en sí. Al menos yo soy igual. Me gusta d… disfrazarme y salir a asustar a la gente. S… solía ir con mi hermanito, y era divertido. No nos importaba lo que se celebrara, solo celebrar. Ig… gual con Navidad y Pascuas y las demás.

Convenientemente obvió la más cercana, eliminándola completamente de su cabeza. Tomoko volvió a mirar a Gabriel mientras pensaba y una pequeña sonrisa, en parte triste, en parte amarga, apareció fugazmente en su rostro. Nunca tendría oportunidad alguna de… No, claro que no.

- Igual te compadezco –sus palabras se sintieron momentáneamente más liberadas por la súbita realización de que, en realidad, nunca había tenido una oportunidad- Sé lo que es ser el “raro” que va contra la corriente del sistema, aunque apuesto que no debes estar acostumbrado. S… seguro que pronto pasa, pero… d… ¿de veras no te gustaría hacer nada? L… las actividades grupales con… nstruyen lazos entre los compañeros de clase. Yo…

Yo no desperdiciaría la oportunidad de hacer amigos, aunque fuera en un café o una obra de teatro, pero, ¿qué sabrías tú de ello? Eres un chico normal. Liberada del peso de una fantasía que se rompe, Tomoko caminó algo más segura. Su cabeza se irguió un tanto y dejó de mirar al suelo con insistencia, alternándolo con miradas prolongadas a su interlocutor.

- Lo he considerado, pero me temo que no es una decisión sencilla. Unirme a un c… club es algo que debo meditar con cuidado. Es importante. D..debo asegurarme de dar una buena impresión y de el… legir bien a las personas con las que estaría…
-Cayendo en que la respuesta era demasiado técnica, la chica intentó repararlo- O s… sea, no he decidido qué me gustaría hacer. M… me gusta mucho leer, pero no se… Solo me gustaría que fuera un club activo. N… no demasiado para desaparecer entre muchas personas, pero no tan pequeño como para sentir mucha intimidad.

Dio algunos pasos más antes de añadir.

- También me gusta el soccer, pero aún no he visitado el campo. No sé si tienen un equipo femenino. ¿Q… qué hay de ti? ¿Es… estás en alguno? Podrías aconsejarme… senpai.


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Re: Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

Mensaje por Gabriel Martizer el Lun Feb 12, 2018 9:50 pm

-Tienes razón, aunque no soy tan popular como otros, tengo mi nivel entre las chicas, digo, aun los delincuentes declarados tienen sus fans cuando son lindos- Recuerda con cierta amargura a cierta persona con quien se encontró una vez, solo un adolescente que se siente agredido sin importar que hagas, si no fuera por su cara linda nadie lo tomaría en cuenta. De cierta forma, incluso Gabriel comprende aquello de lo que habla Tomoko, sin embargo, no es como si le importara mucho. -Igualmente seguiré diciendo que nadie me persigue desde las sombras, tal vez algún día se haga realidad- Una sonrisa mas sincera se le escapa con sus ultimas palabras, sin embargo, cuando esa sonrisa se esfuma, empieza a mantener un rostro serio.

-Mas que el espíritu, creo que seria la hipocresía de algunas personas, aunque en realidad no sepa distinguir a ese tipo de personas y no me de cuenta de quienes son- Lo piensa un poco, ¿Que es lo que odia en realidad? ¿Y el no seria un hipócrita también? No lo cree, aunque mantiene una doble vida, que incluso el consideraría como una triple vida, sigue siendo el mismo Gabriel, solo que en situaciones diferentes. [Entonces, para que una persona sea hipócrita solo importa si sus acciones concuerdan con sus palabras, si, tiene sentido] Charlas filosóficas consigo mismo de pocos segundos.

[¿Yo participaría sin dudar?] Como si fuera El Mentalista termina en su cabeza la frase de ella, sin embargo, puede ver como ella cambia un poco su postura, eso le gusta, por lo que no romperá su defensa, dejara que las siga mejorando. -Realmente no soy de tener amigos, siempre fui el objeto de bullyng en la primaria, y eso me construyo como una persona aislada, pero aun cuando ya no me molestaban ni me molestaba, ya había aprendido a distraerme solo, ademas, no es como si estuviera completamente solo, tengo algunos amigos y amigas- Suspira, ha hablado mucho en poco tiempo y no fue para molestar a alguien, se ha quedado un poco sin aire. No le molesta ser completamente sincero ni contar nada de su vida, nada que no lo pueda meter en problemas, claro.

-Estuve en el club de artes marciales, aunque solo por un año, no me gusto mucho y prefería mas entrenar solo, entre pensando que seria divertido y educativo, pero no me termino de agradar- Piensa un poco, no es un senpai muy útil, ríe por esa idea. -Lo único que te puedo aconsejar, es que hagas una lista con los clubs que veas interesantes, busques al presidente o a un miembro, mejor si es el presidente, y le preguntes si es posible que pases por su club para ver como es, el año recién empieza, por lo que nadie tendrá problema con que lo hagas- Puede ver como la piscina esta cada vez mas cerca, esta el club de natación con sus actividades, aunque mas bien parecen estar disfrutando la piscina.

-Espera un poco, iré a hablar con ellos- Se acerca al enrejado, buscando con la mirada a su compañero, pero una de las chicas lo ve antes y le pregunta que sucede. Habla tranquilo, directo y sencillo, su compañero sale de la piscina y al enterarse de la situación se ríe, hace un chiste y Gabriel le acompaña en la risa. Nada fuera de lo común, el encuentro acaba rápido, y Gabriel vuelve con Tomoko. -Ahora solo me faltan dos- Comenta con su rostro serio, como si la risa de hace poco no hubiera existido, golpea suavemente la cabeza de Tomoko con el portapapeles. -Las que faltan pueden estar en cualquier parte del instituto a esta hora, daré por terminada mi búsqueda por el momento, seguramente las veré mañana en clase- Se estira, dejando que los huesos de su espalda crujan con un fuerte sonido, queda quieto, como tildado, por unos segundos antes de dar señales de vida.


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Re: Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

Mensaje por Kuroki Tomoko el Mar Feb 13, 2018 5:12 pm

¿Delincuente? ¿Tú? Tomoko lo mira con algo de sorpresa, incapaz de establecer la comparación. La imagen que se ha hecho siempre de los delincuentes es bastante distinta a la que del chico a su lado tiene. Ya sabes, peinados extraños, tatuajes, piercings, vestimentas llamativas, lenguaje callejero… Ni siquiera tu actitud parece acorde. Concedía que era alto para su edad, pero… Siempre que Tomoko piensa en delincuentes la primera  imagen que acude a su mente es la de aquel chico solitario de un manga casi olvidado, el artista incomprendido, el imbécil por excelencia. Pelo largo, gafas oscuras, una pequeña barba, una chaqueta oscura y una motocicleta. Un rostro que te haría temblar de miedo ocultando un alma sensible y bondadosa.

Las apariencias engañan, concedió, así que no hizo comentario alguno sobre su estupor, pero tomó nota de averiguar luego cual era exactamente la reputación de Gabriel Martizer.

- Oh, c… creo que un delincuente sería particularmente popular.


Escucha el resto en atento silencio.  Alguien que lo persiga desde las sombras… ¿Una acosadora? Nno todos tenemos esa suerte. Hay que ser muy, muy atractivo o encontrar a alguien particularmente perturbado para po… Oh. Tomoko se preguntó si era algún tipo de indirecta, pero lo descartó al segundo. No debería darle demasiada importancia a pequeños detalles o terminaría perdida entre distintas opiniones en un momento en que le convenía mantener unidad entre sus ideas. De cualquier forma, ¿estalquear a un chico que acababa de conocer? Tu primer golpe fue un crítico, amiguito, pero créeme que te falta bastante para esperar ganar mi atención indivisa y obsesiva... Cierto que eres de carne y hueso y eso te pone por encima de mis otros intereses rom…

Tomoko cortó el monólogo mental antes de que pasara a terreno peligroso. Se centró en el siguiente comentario, que la hizo abrir los ojos y mirarlo directamente.  

- Jooh… –Emitió el sonido en un tono por primera vez cien por ciento “Tomoko”, en un matiz que podría encontrarse en algún lugar entre la sorpresa, el escepticismo y el desprecio, pero solo duró un instante, porque al momento regresó a su tono bajo y cuidadoso, ya no tímido pero aún comedido- No deberías tener problemas para reconocerlos, senpai. Tienes una justo al lado  - su mano acariciaba el mechón de cabello que caía sobre uno de sus ojos. Era la primera vez que se sentía segura desde que se había cruzado con él porque era la primera vez que hablaba con completa honestidad, siendo ella misma. - Si lo piensas un poco descubrirás que todos en el mundo son hipócritas. Tal vez no en todo momento y tal vez no con todas las personas, pero lo son, sin lugar a dudas. Nadie puede ser cien por ciento honesto, ni con el mundo ni consigo mismo.

¿Por qué le dije eso?, se preguntó, sabiendo cuál era la respuesta, más por amonestarse a sí misma que por verdadera duda. Gabriel había tocado uno de los temas que más le fascinaban. “Hipócrita” era una palabra que la caracterizaba bien. A la chica no le importaba decir cosas que no pensaba o mentir, lo hacía de manera natural y sin tapujos siempre que sirviera a sus intereses. Para Tomoko las personas no eran más que… que… No. Ella solo era sincera con Tomoko y Tanaka, sus dos únicos aliados. Uno su inofensivo hermano y el otro ella misma.

Suspiró. Cuando la gente hablaba de algo que resultaba personal para ella no podía evitar que un lado verdadero saliera a responderles. Sería mejor que forzara algunos tartamudeos o el cambio resultaría demasiado fuerte para Gabriel. Creo que me he relajado demasiado para mi propio bien.

- M… me atrevería incluso a afirmar que tú, senpai, has sido un hipócrita en algún momento de tu vida. ¿M… me darías un mentís? - Sonrió y lo dejó encajar sus palabras como pudiera. A veces, cuando se estaba divirtiendo mucho, se le escapaba aquel lenguaje obsoleto, pero se repitió que no le convenía confiarse demasiado. No le gustaría tampoco que el chico se relajara demasiado para que contra-atacar. ¿O sí?

- N… no te lo tomes personal, p… pero l… la gente puede ser muy dura con otros al mismo tiempo que son indulgentes consigo mismas. Y… yo trato a todos por igual. Es l… lo menos hipócrita que me puedo permitir ser. –lo que se traducía en que la chica era igualmente hipócrita con todos.

Pero la charla aún le deparaba algunas sorpresas. Lo próximo que escuchó casi la dejó sin palabras. El chico confesó un lado de sí que las personas usualmente no soltaban con tanta facilidad. Tomoko, al tiempo dudaba de la sinceridad de sus palabras, se preguntó si tal vez no se deberían a la relajada confianza con que el chico la veía. No sé si sentirme feliz o triste cuando me tratan con tan poca consideración, pensó algo dolida porque no intentaran impresionarla, pero ya había dejado pasar aquel sentimiento como inútil, puesto que ella misma se sabía sin atractivos.

Tomoko no tenía un lado suave para los que sufrían, siendo como era un ser carente de toda empatía cuyo objeto no fuera era misma, pero si reconocía en ellos a un compañero de desventuras, aunque no variaba mucho las cosas.

- L… lo siento, senpai. Debe haber sido duro
–comentó en un tono sensible que aunque no era completamente cierto tampoco resultaba en extremo falso- pero me alegro de que h… hayas sabido manejarlo. C… creo que… Y… yo… siempre he creído que las personas necesitan sufrir un poco en su juventud para convertirse en buenas personas.

… ¿Quién está hablando, justo ahora? ¿Soy yo, es la Tomoko que solo ansía algo de atención humana o la que se divierte burlándose de los demás? Ya no estaba segura. De repente el camino se le había hecho demasiado largo. Cada paso que daba parecía demorar una eternidad en tocar el suelo. Las palabras corrían como si estuvieran ajenas al tiempo. ¿Había experimentado algo así en alguna ocasión? ¿Qué está sucediendo? …Creo que estoy al borde de una crisis psicótica. Cuando Tomoko se sentía particularmente confusa y estresada y olvidaba quién era realmente la realidad se volvía vaga e imprecisa y sus actos se entremezclaban entre acciones racionales e impulsivas.

No. Solo estoy demasiado cansada. Asintió mientras lo escuchaba aconsejarle respecto a los clubs, dejando pasar las palabras sin más que ademanes de que estaba escuchando, y suspiró con alivio cuando se alejó para hablar con una de sus compañeras de clase.

Estudió la escenas de lejos, a medias atendiendo a cada ademán y palabra que intercambiaban, pero demasiado retirada en el plano sicológico para intentar reconocer algo en ellas. Una vez más, intentó recapitular todo lo que había sucedido, tratando de recobrar del caos la unidad entre todos sus sentimientos e intenciones. ¿Qué haces aquí, Kuroki Tomoko? ¿Qué es lo que quieres realmente? Lo había detenido por impulso, lo había seguido por confusión y le había hablado por interés. ¿Por qué lo seguía ahora?

Porque se siente bien no estar sola conmigo misma de vez en cuando, se respondió sin dudarlo. Porque mientras más tiempo pasara Tomoko con Tomoko, más se alejaba Tomoko de los demás, menos le importaba el mundo. Porque antes tenía a Tanaka y a mamá y a su padre para hablar y mantener una parte de su mente anclada a la realidad, pero desde que había llegado a Takemori había estado sola. Demasiado orgullosa para llamar a casa, demasiado temerosa para acercarse demasiado a los demás. Demasiado sola.

Miró a los dos chicos hablar y reírse con naturalidad y aceptó sin conmoverse un par de miradas divertidas que la chica le lanzó disimuladamente. Quiero eso, se dijo Tomoko sin dudarlo, quiero hablar normalmente con los demás, reírme de sus estupideces sin sentido y tener una vida de instituto como ellos, sin preocupaciones ni agenda. Eso es todo. No pido demasiado.

Gabriel se acerca, terminado el intercambio. Tomoko quiere decirle algo pero él se adelanta, y entre sus palabras, choca su cabeza con los papeles en un ademán tranquilo. Tomoko lo mira y sonríe. Algo como esto, sí. Pero Gabriel da por terminada su búsqueda y Tomoko escucha en  silencio, entendiendo que han llegado al final, y que si quiere algo tendrá que conseguirlo por sí misma. Ya sabe lo que quiere. Por una vez, todas las Tomoko están de acuerdo. Todas han sacado lo que querían de aquel momento. Y de veras no quiere que termine, pero tampoco cree poder manejarlo más allá.

- G… gracias por meterte conmigo –dice, y en el arco de la conversación casi parecería como si  sus palabras salieran casi de la nada, aunque no es así –Usualmente la gente me ignora y… us… s… sualmente y… yo estoy feliz con ello p… pero hoy necesitaba hablar así con alguien, así q… que no tienes que preocuparte por mí. N… no estoy molesta c… contigo. F… fue divertido.

Su sinceridad es demasiado grande para ella. Ha enrojecido, pero se está obligando a mirarlo sin apartar la vista. Sabe que suena como un adiós, y le parece bien, porque se da cuenta de que por unos pocos minutos lo ha tenido. Ha sido una chica normal hablando “casi” normalmente con un compañero, incluso se ha comportado como si no fuera una maquina calculadora y fría. Ha estado bien. Lo ha disfrutado mientras duró.


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Re: Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

Mensaje por Gabriel Martizer el Mar Feb 13, 2018 10:05 pm

-Mph, en eso tienes razón- [Vaya, parece que ya se siente cómoda, ¿Cual es la diferencia con el resto de la conversación? A quien va dirigido, ella habla de si misma, ademas, tiene razón en sus palabras, por lo tanto... Hay un limite para la "hipocresía aprobada", ese termino suena interesante, pero también suena como el termino que usaría alguna de esas personas pesadas con pensamientos de la vida] Piensa un poco sobre las palabras que ella agrego, le gusta, es una demostración superficial de lo que ella puede hacer con confianza, y lo que vio le ha gustado. Sin dudas, interesarse un poco podría resultar mas entretenido que simplemente molestarla.

No comprende muy bien a lo que ella se refiere ¿Darle un mentís? ¿Era si le diría una mentira? -Eres buena persona, Tomoko- Se saltea el honorifico, se le hizo una costumbre dejarla de lado en realidad, y aveces resulta en algo gracioso con algunas personas, pero siendo ella, ya predice el resultado una vez se da cuenta, pero no lo repara. Sin embargo, la conversación de la hipocresía se acabo, para dar paso a la conversación sobre las amistades y el pasado de Gabriel. -Meh, de todas formas no es algo importante, cuando habían trabajos en equipo sacaba buena nota sin hacer nada, como versa un meme- Si, así es exactamente como lo dice. -Arriba la vagancia- Ríe, recordando uno de esos momentos, o al menos, como su mente le dice que lo recuerda.

Escucha las palabras de ella, y cuando la ve sonrojarse una gran sonrisa se dibuja en su cara. [Incluso puede verse tierna] Piensa, sin embargo, no cree que eso sea algo para decir en voz alta, al menos no ahora, sin embargo, hay algo que le molesta. -¿Y esa frase al estilo manga? ¿Das por terminado el capitulo?- Suelta una leve risa, esta vez dándole una sonrisa ladina. -En realidad, dando por terminada mi búsqueda quedo completamente libre y no tengo que centrar mi cabeza en nada mas, por lo que podría ponerme al 100 por ciento en algo, pero si quieres que nos separemos- Estira su mano hacia ella. -Fue divertido pasar tiempo contigo- [Adelante, nadie habla de esa forma cuando realmente quiere decir eso] En otras palabras, Gabriel no cree que ella realmente quiera dejar su encuentro allí, el tampoco, ha logrado avanzar bastante terreno y no planea detener su expansión por hoy. Pero si ella decide desloguearse ahora, el no hará nada para evitarlo.


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Re: Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

Mensaje por Kuroki Tomoko el Jue Feb 15, 2018 5:17 pm

Su rostro refleja por un instante la sorpresa que siente ante sus palabras. Casi le ha parecido que el chico no quiere separarse de ella, al menos en intención. Titubea mientras lo mira, casi con una pregunta escrita en sus ojos.

Y lo increíble sucede en ese instante. Son solo tres segundos. Tres segundos contados. En lo que dura ese momento efímero el ejército que había logrado reorganizar y que hasta hace poco la había mantenido estable se olvida del enemigo y comienza a enfrentarse entre sí. Dos Tomoko pelean en su interior. Una está aprovechando la apertura para llenarla de pensamientos que en resumen y esencia se resumen en un: “Quédate.” La otra, la cauta, quiere quedarse con una victoria parcial y retirar a sus tropas mientras todavía hay un empate en la mesa, porque no se fía en lo absoluto ni de las intenciones del dragón ni de la firmeza de su ejército.

Tomoko queda atrapada por instantes en un conflicto interno que se arrastra durante una eternidad. Quiere quedarse. Quiere decirle en un tono casual cualquier cosa, si quiere ir a tomar algo en la cafetería o seguir caminando sin rumbo, lo que sea para alargar un poco más aquella deliciosa sensación de sentirse como una chica normal, de sentir el nerviosismo en sus latidos y el rubor en su rostro. Lo quiere, sí. Pero lo quiere demasiado, y ese es el problema. La frialdad que nunca puede abandonar le dice que no le conviene tentar su suerte, porque se conocen a la perfección y saben que una palabra descuidada puede generar el caos y destruir lo poco que ha conseguido.

Tres segundos luchan en Tomoko el bando que quiere y desea con el bando que piensa y calcula. Y el resultado, como siempre, favorece a la mente, pues el corazón, siempre ansioso, voraz e ingenuo, es mal consejero.

Así que la chica se permite sonreírle antes de jugar su último turno y estrechar la mano.

- Har…haré como Guardiola esta vez y m… me iré mientras todavía quieren que me quede. Fue divertido de veras.

Sin molestarse más retrocede dos pasos y añade.

- S… si me vuelves a v… ver…

No tengas miedo en molestarme”, es lo que quiere decir, pero niega con la cabeza, hace una reverencia y se larga de ahí.

Corre hasta que dobla una esquina y consigue poner un edificio entre los dos. Entonces apoya la espalda contra la pared, respira con fuerza (sus pulmones no están acostumbrados a trabajar demasiado), y regresa a la realidad.

Volverá a revivir cada momento de esa tarde, de ello está completamente convencida, pero ahora se cuelga los audífonos mientras va en dirección al dormitorio, saca su móvil y busca el final de la canción. Camina con los ojos cerrados y vuelve a dejar que la música entre en ella.


Rammstein - Spieluhr:


Am Totensonntag hörten sie
Aus Gottes Acker diese Melodie
Da haben sie es ausgebettet
Das kleine Herz im Kind gerettet




“Spieluhr” acaba de subir de nivel. Se ha convertido en una canción especial, porque acaba de cobrar significado para ella. Cada vez que la escuche, le recordará aquella tarde. Como el color del trigo, piensa Tomoko, que por una vez no pone cara de asco ante la cursilería que ha osado pensar.

Y entre los acordes finales sigue caminando.


Pienso y hablo cuando me place.


Sing for the man on the corner, sing for your hate of God, sing for your apathy, no matter, no matter what you believe Dope



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Re: Dos extraños muy extraños [Priv. Kuroki Tomoko]

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