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Tema Privado Cazadores, presas y una camisa hawaiana [Priv. Johan]

Mensaje por Sado Yasutora el Lun Feb 05, 2018 9:56 pm

- Ya le conocen, caballeros. ¡Nunca nos cansamos de verle romper huesos! ¿Qué dicen, no creen que podría matar a un tigre con sus propias manos? Con todos ustedes... ¡trece victorias, once de ellas por KO! ¡Invicto y jamás enviado a la lona! El perro negro... ¡Galiam Galoa!

Bajo la espesa nube de humo que el tabaco había formado en el bar, los hombres gritaban eufóricos ante el entusiasmo del comentarista. Chad, que había estado esperando su turno sentado junto a la barra, se puso en pie. Él era el siguiente. Aquel antro, que era bastante espacioso, daba cabida a casi cien personas aquella noche. Notó las miradas indiscretas de muchos clavadas en su cuerpo, que ya de por sí llamativo por sus dos metros de altura, llamaba aún más la atención por la camisa hawaiana que lo cubría. Aquel tal Galiam Galoa que había subido al ring no era tan grande como él, tenía la cara deformada y el cuerpo cubierto de tatuajes y cicatrices. Alzaba los brazos y rugía en dirección al público, que respondía con ánimos para alimentar su violencia. Parecía agresivo, muy confiado y muy querido por aquellas personas. Chad se sintió un poco culpable por tener que aguarles la fiesta y acabar bruscamente con tantas expectativas."Disculpa, Galoa. Disculpad todos por lo que va a ocurrir. Necesito el dinero para quedarme en esta ciudad..."

- ¡Llega desde México! Miren hacia arriba, caballeros, ¡o no alcanzarán a ver su cabeza! ¿Podrá este gigante sobrevivir al temible perro negro, o tendremos que buscar un agujero para enterrarle? ¡Hoy hace su debut con nosotros el gigante de América! Con todos ustedes... ¡Sado Yasutora!

Con la delicadeza de una madre, Chad fue desabrochándose los botones de la camisa mientras recorría los metros que separaban la barra del ring, entre una multitud de hombres que le abrían paso y le gritaban todas las formas imaginables en las que el perro negro le mandaría de vuelta a su país hecho pedazos. Todo aquello era muy ruidoso, demasiado ruidoso para su gusto. Tomaban las peleas con mucho entusiasmo en aquel lugar. Cuando estaba a escasos pasos del ring sintió a alguien abrazarse a su espalda, y gritarle:

- ¡Que hombre! ¡Qué grande y fuerte eres, hombretón, quiero que le des una paliza!

Era la voz de una mujer. Sorprendido, Chad giró la cabeza para ver a la chica. Al hacerlo la mujer pegó su boca al oído de Chad, susurrándole de forma que solo él pudiera escuchar. Aquella vez, sin embargo, la voz de aquella preciosidad rubia y pálida sonó cortante cómo un vidrio roto.

- Hemos apostado una fortuna a que caerás en el primer round, Sado Yasutora. Si llegas al segundo, te encontraré y desearás no haber nacido.

Sin darle tiempo a responder, la mujer se soltó de su espalda y se perdió entre el resto del público. "¿Pero qué...?" La sorpresa lo dejó inmóvil un par de segundos en los que intentó procesar lo que acaba de ocurrir. "Bueno, qué importa. Necesito ganar. Subiré ahí, haré lo que he venido a hacer… y me alejaré de todo este ruido."

Dejó la camisa colgada de una de las esquinas del ring, se besó el tatuaje del hombro con los ojos cerrados, y cruzó las cuerdas estirándolas hacia abajo con un brazo y pasando sus piernas sobre ellas. Galiam Galoa le regaló una sonrisa de depredador loco. El árbitro ni siquiera se molestó en el protocolo habitual: la campana sonó al instante.
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Tema Privado Re: Cazadores, presas y una camisa hawaiana [Priv. Johan]

Mensaje por Johan Drakengard el Lun Feb 05, 2018 11:12 pm

Hay ocasiones que las personas cometen errores, pero como todos estos, pueden llegar a ser perdonados si se pide perdón y se busca remediar lo cometido… o al menos esa sería la ideología en un mundo perfecto, donde la maldad no ocupa la mayor parte de los corazones de las personas. Cometer algún acto erróneo contra otro puede ser perjudicial, incluso mortal tratándose de los bajos mundos y este día, los rivales de cierta mujer habían decidido que habían tenido suficiente de ella y que la querían fuera del camino.

-¿Matar a una vampiresa?... hace tiempo que no matas alguien así- comentaba la pequeña niña entretenida, gustaba de molestar a Johan siempre que podía pues nadie más le conocía mejor que ella. Iname se recargaba sobre Johan mientras esperaban juntos a las afueras de cierta localidad, lugar donde ningún infante común podría estar tranquila, pero ella es todo menos común.

-Contrato normal, una sola víctima, de preferencia sin testigos y sin armar escandalo… sabes lo que significa eso- Johan esperaba en el callejón aledaño al bar. Mientras imaginaba como actuaria para matar a su objetivo, memorizaba su rostro. Era común que solo contara con algunas fotografías y referencias de la persona en cuestión en cada ocasión.

-Entiendo, no quieres que nadie me vea porque eres muy celoso… lo sé– Apoyo su cabeza contra el costado de Johan y le dio un fuerte pellizco en la pierna, sabía que eso le hacía perder la concentración, pero le gustaba ver siempre su reacción y rostro molesto. -Eso o también preguntaran si eres traficante de menores y en cuanto las vendes… como en veces anteriores…- ella dejo salir una pequeña risa burlona mientras se introducía dentro de la sombra del joven que parecía molesto tras recordar “esos” incidentes.

En aquel momento Johan suspiro y resintió aquel pellizco. Miro hacia la entrada y camino hacia la misma, iba de gabardina negra y cargaba consigo varios billetes de alta denominación para entrar sin problema por la puerta. Llego con confianza a la misma y tras comprar su pase al lugar, ingreso al momento de escuchar los anuncios de los siguientes peleadores.

Conocía bien este bajo mundo de las peleas clandestinas, pero no era demasiado fanático de solo admirar la violencia ajena, por lo que siempre terminaba aburrido o notando los distintos problemas en los estilos de combate de los peleadores. Por eso mismo se enfocó en buscar a su objetivo al tiempo que miraba la seguridad y las distintas posibles salidas o escondites. Ello podría tardar algo de tiempo pues este tipo de encargos llevan cierta carga de sigilo para evitar represalias contra los clientes.

“Hora de esperar el momento” pensó tras buscar un lugar donde pudiese ver bien la multitud. Habia euforia entre los presentes pues parecía que su luchador estrella pelearía contra un novato al que seguramente despedazaría rápidamente y aunque el sujeto fuese muy alto, terminaría en la lona ensangrentado o medio muerto, dependiendo de la sed de sangre del público. Miro entonces hacia el cuadro de combate y pudo ver a su objetivo, una rubia de buen cuerpo que se inmiscuyo entre los presentes. Ahora que conocía que estaba presente, solo quedaría mirar sus movimientos y posiblemente matarle cuando tenga la oportunidad. Hacerlo parecer un accidente sería lo más conveniente…


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Tema Privado Re: Cazadores, presas y una camisa hawaiana [Priv. Johan]

Mensaje por Sado Yasutora el Mar Feb 06, 2018 9:37 am

Galoa salió de su esquina cómo un león al que han dejado pasar hambre por tres días se lanza a por su presa. Chad se cubrió por completo ante la inminente lluvia de golpes, y desde el primer impacto pudo notar que había algo extraño en los puños de aquel hombre, demasiado duros. Retrocedió hasta quedar en la esquina, ante la avalancha de furia de Galoa. Cuando su oponente comprobó que los brazos de Chad no bajarían por mucho que los machacara, dió varios golpes a su cuerpo.

- Lo notas, ¿verdad? Las vendas de mis manos están untadas en yeso. Cae ahora, ¡o te mostraré el verdadero dolor!

- Hm

- ¡El perro negro acorrala al gigante en la esquina, busca el KO! ¿Que dicen, mi querido público? ¿Preparamos su ataúd?

Cuanto más furioso es el ataque del rival, más daño le hace el contragolpe. Aplicando su lección preferida del boxeo, Chad bajó su guardia, recibiendo de pleno un derechazo en el rostro. A la vez, su puño izquierdo se enterró en el estómago de Galoa.

- ¡Agh...! Euh...Ahh...

Todo el ruido, todos los gritos, todo el entusiasmo del ambiente desapareció en un instante. Ni siquiera el animado comentarista articuló palabra. Chad dio un paso adelante, con la sangre que goteaba desde su labio decorando su pecho. Galoa se abrazaba el vientre entre alaridos, tendido el en suelo. El árbitro inició la cuenta a diez casi tartamudeando, sin creer lo que acababa de ver.

- Yeso en las vendas... podrías matar a alguien así.

Galoa le miró de reojo, tratando de levantarse del suelo entre los números que le llegaban de los labios del árbitro, cada vez más cerca del diez, y con él de su ruina. A la cuenta de nueve, pudo ponerse en pie, respirando con dificultad. Su mirada hambrienta de violencia se había convertido en la de un animal acorralado y asustado. La voz de Chad se volvió triste:

- Sabes que está mal, Galoa. Sabes que es injusto y peligroso, pero lo haces. - Su mirada, por primera vez, pareció mostrar concentración el la pelea - Esto, Galoa, será un golpe injusto. Siéntelo y no lo vuelvas a hacer. Rojo...

El puño derecho de Chad se rodeó de un tenue brillo oscuro y rojizo. Galoa, que pareció intuir el peligro inminente, se cubrió el rostro con ambos brazos. En un movimiento rápido y preciso, Chad desató su golpe rojo contra la guardia del perro negro. Pudo sentir en su puño, que no iba cubierto por vendas, cómo los huesos de aquellos brazos con cicatrices se hacían pedazos. El cuerpo de Galoa casi salió volando, estrellándose contra la otra esquina y haciendo temblar el ring. El árbitro, espantado, dió por finalizado el combare sin siquiera empezar la cuenta.

Mientras bajaba del ring, tomando con suavidad el dinero de la victoria de entre las manos de la camarera semidesnuda encargada de entregárselo, Chad se sintió arrepentido."No lo he controlado bien... me he excedido." Abotonándose la camisa poco a poco, echó un último vistazo a Galoa, casi inconsciente por el dolor, al que trataban de levantar del suelo."Pero... no podrá volver a pelear durante meses. Tendrá tiempo para reflexionar... con suerte cambiará a mejor."

Entre los murmullos de la multitud y la entusiasta presentación del próximo combate, Chad abandonó el bar, con la mirada de una mujer furiosa y sedienta de sangre clavada en su espalda. Le gratificó cerrar la puerta, dejar atrás aquel lugar y sentir el aire fresco y los tonos oscuros y tranquilos de la noche. Se adentró cada vez más y más por los callejones de aquella zona que tanto le recordaba a su pueblo natal, en busca de un lugar tranquilo en el que tomar algo frío antes de comenzar el largo camino hasta su apartamento.
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Tema Privado Re: Cazadores, presas y una camisa hawaiana [Priv. Johan]

Mensaje por Johan Drakengard el Mar Feb 06, 2018 11:20 pm

En aquel momento Johan escucho la campana sonar y aquel combate comenzó. No teniendo demasiada opción se dispuso a admirar la pelea esperando que la mujer apareciera pronto, luego que despedazaran al pobre muchacho alto. Como siempre en estos bajos mundos este tipo de peleas suelen estar arregladas en favor del peleador local, pero como siempre algunos apostadores caídos en su vicio suelen apostar grandes sumas con tal de divertirse derrochando grandes cantidades sabiendo el resultado de antemano.

“Imagine que sería algo rápida, pero no de este modo” Johan alcanzaba a identificar la clara ventaja de aquel hombre llamado Galoa, rápidos golpes llenos de fuerza caían ante el otro y curiosamente parecían ir cargados de más furia. Miro entonces como el más joven se iba contra la esquina y aquel que comentaba los hechos conocía bien su trabajo, pues ya anunciaba el premeditado fin del joven luchador.

“Al menos fue rápido…” pensaba al mirar como aquel joven le preparaban su final, quizá no era lo más justo del mundo, pero quien en este bajo mundo lo era. Escucho al expectante publico gritar de emoción y por lo mismo le complicaba encontrar a la mujer, cuando de golpe escucho con claridad el fuerte impacto recibido en el ring de pelea. Fue ese sonido el que acallo las voces emotivas que hasta entonces hubo terminando en un silencio incómodo.

“Curioso…” admiro entonces como el muchacho más joven habia causado que su confiado rival cayese en su contraataque y eso era algo que solo gente experimentada y conocedora de su habilidad se atrevería. El golpe fue muy duro para Galeo y Johan lo supo de inmediato, semejante impacto era suficiente para noquear a cualquiera, tal golpe en el cuerpo seguramente le rompió alguna costilla y posiblemente fuera de combate.

En ese momento la mayoría del público se mantuvo expectante, pues habia ocurrido algo que no esperaban, esto incluyo al réferi, quien lentamente se puso a contar. Johan supuso que no tendría sentido esperar demasiado, se levantó de su asiento y comenzó a reubicarse ahora que todos estaban distraídos con la cuenta regresiva. Su mirada furtiva trataba de encontrar a la persona objetivo, pero conforme los números llegaron cercanos al diez el público volvió a emocionarse.

-No tiene caso que se levante…- Johan miro como el sujeto se ponía de pie tambaleándose, pero lo ocurrido le sorprendió bastante pues sus ojos captaron más de lo que el público pudo ver normalmente. El joven luchador libero un golpe que mando a la esquina contraria -Ese no fue un simple golpe, por poco y le arranca la cabeza…- murmuro al escuchar los gritos de sorpresa de los espectadores y entendió bien que ese ataque iba cargado con más fuerza que cualquier humano lograría en su vida. Aquel instante marco el fin de la corta pelea y el retador victorioso rápidamente bajo del ring tras tomar su dinero.

“Esa fue una pésima idea…” pensaba al verle retirarse rápidamente pues en este bajo mundo, cambiar el destino de una pelea arreglada era peor que haberse dejado golpear hasta casi morir. Entendió que el muchacho estaría en problemas, pero no era de su incumbencia, lo único que le importaba ese día era eliminar a su objetivo, pero por suerte ella apareció completamente enojada al lado del comentarista, esa mujer estaba tan molesta que paso justo a la derecha de Johan y ni siquiera le noto. La noche de peleas continuaría de todos modos, pero seguramente habia muchos que perdieron una buena parte de las ganancias por el joven peleador.

Johan entonces espero unos segundos antes de comenzar a seguir a su objetivo, dándole tiempo a adelantarse y seguirle con mayor sigilo. La noche estaba en su apogeo y seguramente correría sangre este día, Johan imagino su siguiente movimiento, en el cual aprovecharía la distracción de la mujer que seguramente atacaría y mataría sádicamente a aquel joven llamado Sado… y Johan aprovecharía para matarla a ella y hacer que pareciera que ambos se mataron el uno a otro, un buen plan y no dejaría conexión a sus clientes.


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Mensaje por Sado Yasutora el Miér Feb 07, 2018 12:43 am

"¿Y ahora?" Chad, inmóvil, rascaba su cabeza cayendo en la cuenta de que por allí no llegaría a ningún bar. Su improvisada expedición le había llevado a una estrecha calle apenas iluminada por un par de farolas de luz tenue e intermitente. Frente a él, una sombra surgió de entre la oscuridad. La figura avanzó hasta hacerse visible a los ojos del joven.

- Al parecer tu cerebro no es del tamaño de tus músculos, Sado Yasutora. ¿Creías que podías burlarte de mí, colocarte tú mismo en una situación sin testigos y volver a casita de una pieza?

- ¿Hm? Chica rubia, tú...

La mirada de aquella preciosa joven irradiaba odio. A la luz de las farolas y en aquel ambiente aislado, Chad creyó ver en su rostro algo que no parecía humano. Se sorprendió cuando su boca se abrió dejando escapar un siseo felino, dejando a la vista unos colmillos afilados y largos, demasiado largos.
Chad se colocó en su guardia de boxeo. Apenas cinco metros les separaban.

- Seguro que tienes un montón de sangre... mmm, ah... vas a sentir cómo dreno tu vida, Yasut..AHH!.-

Algo cayó encima de la joven cómo un relámpago, ahogando sus palabras.

- ¡Game Over, gatita! ¡Esta vez te pillamos!

Para sorpresa de Chad, resultó ser alguien y no algo lo que había caído sobre la rubia. Un hombre calvo de intensos ojos púrpuras, vestido con ropa gótica que parecía sacada de un carnaval, la mantenía inmovilizada en el suelo con unas cadenas también púrpuras, que no parecían del todo físicas. El cómo había conseguido encadenarla en tan poco tiempo o de donde había sacado aquellas cadenas era un misterio para Chad: todo había ocurrido en un abrir y cerrar de ojos.

- ¿Venías a por este, eh? Wrong move, girl... - Tras una fugaz mirada a Chad, el calvo rasgó las ropas de la joven con una daga del mismo color y apariencia de las cadenas que de pronto había surgido en su mano. Su pálido cuerpo quedó al descubierto - Pero mira lo que escondías ahí... qué bien nos lo vamos a pasar tú y yo.

Antes de que Chad pudiera siquiera reaccionar, un ruido a su espalda le hizo volverse. Allí había alguien más. Robusto, de cara huesuda, ropa idéntica al calvo, y con dos cuernos sobresaliendo sobre una melena oscura.

- Tómeselo con calma. Yo me encargo del testigo, jefe.

El corazón de Chad se aceleró, sus ojos mostraron una gran emoción por primera vez en mucho tiempo. Allí estaba, frente a él, lo que llevaba buscando desde que su vida fue puesta del revés por aquel monstruo que le convirtió en lo que era ahora. Aquellos cuernos... ¡era un ser sobrenatural! "Era cierto... En Éadrom están las respuestas. Pero no creo que a este en concreto pueda hacerle ninguna pregunta." El hombre de los cuernos desenvainó una katana, pero lo más preocupante era, sin lugar a dudas, la pistola que Chad pudo ver enfundada en su cinturón.
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Tema Privado Re: Cazadores, presas y una camisa hawaiana [Priv. Johan]

Mensaje por Johan Drakengard el Jue Feb 08, 2018 12:06 am

Hasta ese momento las cosas habían ido de acuerdo al plan, la mujer rubia habia seguido en silencio al hombre y el quizá embriagado por el momento de su victoria o tal vez la mala suerte de no conocer bien el camino de regreso, se habia internado en calles oscuras y solitarias, donde quien se adentraba parecía gritar que le pasaran cosas terribles.

“Primero dejar que esta le aprese, comience a succionar su sangre y su mente este enfocado en su presa, terminare con ella en un solo movimiento” Johan estudiaba a su objetivo desde las sombras. Acostumbrado a acechar a su objetivo desde la oscuridad, aquel asesino estudiaba rápidamente los movimientos de su víctima, sus pasos, sus movimientos, su contoneo de caderas y se enfocaba en su voz, todo ello para lograr encontrar el punto exacto para asestar un único golpe sobre su cuello y retorcerlo hasta que sus ojos miraran sobre su espalda, después de ello solo sería cuestión de acomodar un poco la escena. No sería difícil creer que con la brutal fuerza que el hombre acababa de demostrar hacia un rato, tal escenario hubiese sido posible, uno se defiende y mata a su atacante, pero muere desangrado unos pasos adelante.

Johan apretaba los puños y graba lentamente ambas muñecas, sabía que enfrentar a cualquier ser sobrenatural podía llegar a ser un desafío, aun cuando estos no demostrasen ser demasiado poderosos.  Sabía que tendría que ser rápido y solo tendría que aguantar lo suficiente para que el muchacho estuviera por morir y entraría.

Sin embargo, esta noche alguien se intentó a interrumpir su trabajo.

Escucho pasos rápidos y antes que pudiera saber su ubicación exacta, pudo observar alguien caer sobre su objetivo, quien procedió a apresar a su presa como si fuera su premio y peor aún, se atrevió a tocarla frente a él… En pocas ocasiones se puede hacer molestar a Johan, pues suele ser alguien frio y calculador, pero cuando alguien desea su misma presa, es cuando algo en el se activa. El orgullo de aquel hombre suele ser bastante grande, aunque no suela demostrarlo, es algo que suele afectar un poco su juicio.

El asesino rechino los dientes saliendo de entre la oscuridad, sus ojos estaban clavados en aquel sujeto sin cabello. Johan le miraba molesto, mas como siempre, algo en su retorcida cabeza le forzaba a tratar de resolver las cosas de acuerdo a su contrato actual.

-Aléjate de la rubia ella me pertenece- Johan trato de permanecer quieto por unos instantes y no liberar sobre aquel una lluvia de lanzas hechas con sus sombras –Desaparece de mi vista y olvida lo que acabas de ver ahora o este será tu ultimo día- agrego aun sabiendo que la respuesta de ese hombre seria negativa. El asesino comenzaba a tensar los músculos de sus piernas para lanzarse contra aquel que osaba tratar de robar su trabajo. Miro hacia él y cruzo miradas con aquel joven boxeador y a la vez supo de aquel segundo sujeto de cuernos, pero no le importaba de momento, es más diría que ahora mismo tendría la siguiente opción de continuar con su trabajo: eliminarlos uno por uno dejando a la mujer al final, tendría que aparentar que ellos mataron al luchador, luego abusaron de la chica y después de matarla tuvieron una riña, asesinándose el uno al otro…

Tendría que acomodar y crear algunas heridas sobre los cuerpos luego de terminar con ellos, pero le sería fácil, después de todo los cadáveres no se mueven ni se quejan y al final del día, quizá disfrutaría un poco de “recrear” la violación de la rubia vampiresa…


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Tema Privado Re: Cazadores, presas y una camisa hawaiana [Priv. Johan]

Mensaje por Demian Serkin el Lun Mayo 14, 2018 6:38 pm



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CERRADO
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Este tema lleva inactivo más de dos meses y por tanto, muy a nuestro pesar, debe ser cerrado y enviado a la papelera, pero ¡No temas! Si deseas recuperarlo solo tienes que pedir su apertura aquí.
Lugar: Zona prohibida.
Atte: Staff ITR.
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